“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” Juan 12:32

4 de Octubre
“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” Juan 12:32

a1Vamos, obreros, cobren ánimo. Ustedes temen no poder atraer a una congregación. Intenten la predicación de un Salvador crucificado, resucitado y ascendido; pues esta es la mayor “fuerza de atracción” que haya sido jamás manifestada entre los hombres. ¿Qué los atrajo a Cristo sino Cristo? ¿Qué los atrae a Él ahora sino Su propia bendita persona? Si ustedes han sido atraídos a la religión por cualquier otra cosa, pronto serán atraídos lejos de ella; pero Jesús los ha retenido, y los retendrá hasta el fin. ¿Por qué, entonces, dudar de Su poder de atraer a otros? Vayan con el nombre de Jesús a aquellos que han sido tercos hasta este momento, y vean si no los atrae.
Ningún tipo de hombre está más allá de este poder de atracción. Viejos y jóvenes, ricos y pobres, ignorantes y letrados, depravados o afectuosos, todos los hombres habrán de sentir la fuerza de atracción. Jesús es el único imán. No pensemos en ningún otro. La música no atraerá a Jesús, ni tampoco la elocuencia, la lógica, las ceremonias o el ruido. El propio Jesús ha de atraer a los hombres a Sí mismo; y Jesús es el indicado para la obra en cada caso. No permitan ser tentados por la charlatanería del día; mas como obreros del Señor trabajen a Su manera, y atraigan con las propias cuerdas del Señor. Atraigan hacia Cristo, y atraigan por Cristo, pues entonces Cristo atraerá por medio de ustedes.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.” Salmo 17:15.

3 de Octubre
“En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.” Salmo 17:15.
a1La porción de otros hombres llena sus cuerpos, y enriquece a sus hijos, pero la porción del creyente es de otro tipo. Los hombres del mundo tienen su tesoro en este mundo, pero los hombres del mundo venidero miran más alto y más lejos.
Nuestra posesión tiene dos facetas. Tenemos la presencia de Dios aquí y Su semejanza en el más allá. Aquí vemos el rostro del Señor en justicia, pues somos justificados en Cristo Jesús. ¡Oh, el gozo de contemplar la faz de un Dios reconciliado! La gloria de Dios en el rostro de Jesucristo nos trae el cielo aquí abajo, y será para nosotros el cielo del cielo arriba.
Pero no termina con mirar: hemos de ser transformados en aquello que miramos. Dormiremos un poco y luego despertaremos para convertirnos en espejos que reflejan las bellezas de nuestro Señor. La fe ve a Dios con una mirada transformadora. El corazón recibe la imagen de Jesús en sus propias profundidades, hasta que el carácter de Jesús es grabado en el alma. Esto es satisfacción. Ver a Dios y ser semejante a Él, ¿qué más podría desear? La plena confianza de David se convierte aquí, por el Espíritu Santo, en una promesa del Señor. Yo la creo. La espero. Señor, concédemela. Amén.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.