¿Cómo puedo proteger a mi hijo del adoctrinamiento estatal?

Coalición por el Evangelio

¿Cómo puedo proteger a mi hijo del adoctrinamiento estatal?

John Piper

Nota del editor: El pastor John Piper recibe preguntas de algunos de sus oyentes de su programa Ask Pastor John. A continuación está su respuesta a una de esas preguntas.

Un hombre, esposo y padre cristiano que vive en Suecia nos envía la pregunta de hoy. “¡Hola, pastor John! Amo este podcast y tus enseñanzas. Vivo en Suecia, un país coercitivo y, en muchas maneras, socialista. No hace mucho tiempo, se prohibieron las exenciones para educar a los hijos en el hogar por convicciones religiosas. Debemos enviar a nuestros hijos a la escuela o el gobierno amenaza con quitárnoslos. El Estado obliga a los niños a comenzar el preescolar cuando apenas tienen seis años. Las escuelas cristianas son prácticamente ilegales y una escuela puede tener un ‘perfil cristiano’, pero es un título sin significado alguno. A estas pocas escuelas cristianas todavía no se les permite ser ‘religiosas’ o enseñar una cosmovisión cristiana. Están obligados por ley a cumplir con el mismo plan de enseñanza que las escuelas seculares y ateas para brindarles a los niños una educación secular, e incluso deben enseñar a nuestros niños la ideología LGBTQ como una norma positiva. Pastor John, en un país como este: ¿cómo podemos educar a nuestros hijos?”.

Permítanme intentar elaborar un caso o una comprensión desde el principio más básico y general, hasta la aplicación inmediata para un padre en Suecia que se enfrenta a este tipo de desafío difícil.

Los padres y las asociaciones
Comenzaría desde lo más básico afirmando que Dios ha asignado a los padres, no al Estado, sino a los padres, la crianza y formación de las mentes y corazones de los niños en el conocimiento de Dios y en cómo vivir esto en el mundo. Me baso en textos como Efesios 6:4 (”Padres … críenlos [a sus hijos] en la disciplina e instrucción del Señor”), Deuteronomio 6:6-7 y el libro de Proverbios, que se centra en la enseñanza de padres y madres como fundamento para la vida.

Dios ha asignado a los padres la educación y formación de la mente y el corazón de sus hijos

Por supuesto, los padres siempre han sabido que necesitan la ayuda de otras personas de muchas maneras (por ejemplo, la iglesia y la comunidad), para desarrollar en sus hijos conocimientos que ellos mismos no tienen. Eso no es una implicación solo para la vida moderna en la era técnica. En el primer siglo, los padres de Pablo consideraron oportuno complementar lo que recibió en casa con la educación que recibió “bajo Gamaliel” (Hch 22:3). Ese no es un principio nuevo. Los padres edifican en sus hijos y se asocian con otros para que ellos edifiquen en sus hijos lo que necesitan para la vida. Ese es el primer principio que es un hecho, creo, para los cristianos.

Un interés común
El segundo principio que establecería es que Dios ha ordenado que haya gobiernos y Estados, y el gobierno empuña la espada, lo que significa que el gobierno puede hacer cumplir las leyes con coerción, multas, encarcelamiento, daños corporales y muerte (Ro 13:4). Ese gobierno debe preocuparse por el bien de su pueblo (1 P 2:14). Esto implica que tendrá un fuerte interés en que su pueblo esté educado, al menos lo suficiente para hacer que la sociedad funcione.

Imagínate lo que sucedería si en las sociedades modernas nadie supiera leer o nadie pudiera hacer aritmética básica, sin mencionar ser capaz de pensar críticamente con respecto a las vastas complejidades de lo que hace que la infraestructura de las ciudades funcione. El invierno pasado, tuvimos tan mal tiempo en Minneapolis, que estuvo diez o veinte grados bajo cero durante días y días. Pensé que si la infraestructura de esta ciudad se dañaba, nos moriríamos de frío. Realmente pereceríamos. Realmente le importa al gobierno, a quién le interesa el bienestar de su trabajo continuo, que haya una educación básica y más que básica.

Las vías para la educación
Sin embargo, el tercer principio, que es realmente importante en esta situación, sería que este fuerte interés del gobierno por tener una población educada se vuelva malo cuando se apropia del derecho más fundamental de la familia de educar a sus hijos.

En otras palabras, yo diría que los gobiernos deberían encontrar una manera de alentar el crecimiento de una población educada respetando los derechos de las familias y promoviendo múltiples vías para todo tipo de educación general y superior, mientras los padres buscan formas de asociarse con aquellos que tienen experiencia en equipar a sus hijos para que funcionen con sabiduría, moralidad y productividad en el mundo.

Tres opciones para las familias
Con estos tres principios básicos, ahora podemos analizar la situación en Suecia y la crianza de los hijos allí. Por supuesto, Suecia no es el único país del mundo que, de acuerdo con estos principios, se extralimita en su intromisión en los derechos de las familias. Conozco al menos a dos familias aquí en Minneapolis que vinieron de otro país de Europa precisamente porque prohibieron la educación en el hogar y exigieron la educación estatal con todo su adoctrinamiento de la cosmovisión actual.

Millones de cristianos en todo el mundo han vivido y viven en regímenes opresivos que tienen un poder tan altivo que sobrepasan el papel que Dios les ha dado y hacen cumplir esta extralimitación con el poder del encarcelamiento y la muerte. Esto no es inusual. Es decir, esto es común en todo el mundo y siempre ha sido común.

Entonces, veo tres posibilidades para las familias cristianas que hoy están en una situación como la que se encuentra esta familia en Suecia.

  1. Buscar la libertad en otro lugar
    Una posibilidad es la emigración fuera de su país a una sociedad más libre, una opción que probablemente simplemente no existe para la mayoría de las familias por muchas razones, incluidas leyes de inmigración cada vez más restrictivas y muchas otras cosas que no solo lo harían difícil, sino probablemente no sabio.
  2. Mantén a los niños en casa
    En segundo lugar, puedes mantener a tus hijos fuera de la escuela y correr el riesgo de perderlos. En los últimos años, vimos en las noticias a familias en Suecia donde eso sucedió. Le quitaron cinco niños a sus padres porque estos no los enviaban a la escuela pública. Ahora, ese es un riesgo enorme y probablemente la mayoría de los padres simplemente no dirán: “Eso valdría la pena”. Probablemente no valga la pena. Quédate con tus hijos y arriesga la educación.
  3. Envía a los niños a la escuela, pero edúcalos en el hogar y en la iglesia
    Eso me lleva a mi tercera opción, que es la que probablemente seguirán la mayoría de las familias y que más o menos, creo, tendrán que seguir, esto es: una educación radicalmente cristiana en casa, junto con la educación estatal (que va a ser diametralmente opuestos en muchos sentidos), será necesaria para edificar en la vida de los niños dos convicciones profundas e inquebrantables. Este es el objetivo ahora:

Jesús, el tipo de persona que es y el tipo de salvación asombrosa que ofrece, es mejor que cualquier cosa que encuentren en la escuela o en cualquier otro lugar entre sus compañeros. Esa es la primera convicción que quieren inculcar en estos niños con esta educación cristiana radical en casa, en la iglesia y entre amigos.
El camino de Jesús, el estilo de vida que Jesús enseña, modela y requiere, es mejor, mucho mejor, enormemente mejor, que cualquier estilo de vida ofrecido en la escuela o en los medios de comunicación.
Modela un gozo abundante en Cristo para tus hijos. Modela una gran confianza en su soberanía

Esto no es diferente. Este no es un tipo de crianza diferente de la que ocurriría en otra cultura. Pero yo pensaría que en una situación en la que los niños se ven obligados a ser adoctrinados con puntos de vista no bíblicos sobre lo que es verdadero y falso, lo correcto y lo incorrecto, lo bello y lo feo, la intencionalidad de la educación cristiana de los padres en el hogar debe ser mayor y más urgente para construir la mentalidad en nuestros niños desde la edad más temprana de que realmente no somos parte de ese sistema.

Creo que eso es cierto aquí en Estados Unidos, pero los padres no lo sienten. No lo creen. Ellos saben cada vez más que es verdad, pero hemos sentido por tanto tiempo que pertenecemos aquí. No sentimos que realmente no formamos parte del sistema. Es nuestro sistema hasta cierto punto, pero cada vez es menos el caso. Bueno, en Suecia, han declarado que no es el caso. Creo que existe esta mayor intencionalidad donde les enseñamos a nuestros hijos que vivimos en un sistema coercitivo, no bíblico e injusto. Les enseñamos eso. Eso se consideraría antipatriótico en algunos países. Los estadounidenses hoy en día lo consideran antipatriótico en gran medida y no deberían considerarlo de esa manera.

Entonces, en Suecia, creo que tienes que enseñarles a tus hijos desde el principio que vivimos en un sistema en el que nos obligan a hacer lo que no deberían obligarnos a hacer. Los niños deben tener esa mentalidad desde el principio.

Confianza en el Rey Jesús
Quisiera enfatizar para este padre cristiano que el gran desafío es definir esa alienación del Estado y de la cultura sin volverse amargado, resentido, melancólico ni temeroso. En cambio, modela a tus hijos un gozo abundante en Cristo. Muestra una gran confianza en su soberanía sobre los regímenes coercitivos y malvados. Muestra una tremenda esperanza de que, aun bajo estas limitaciones, Cristo es capaz de mostrarse a sí mismo y su camino como algo mucho más profundamente satisfactorio y gratificante que cualquier cosa que este mundo presente ofrece. Ese es el gran desafío.

Los mandamientos bíblicos de regocijarnos siempre y dar gracias en todo, de hecho “por todo” (Ef 5:20), fueron pronunciados en situaciones que eran, en gran manera, opresivas e intimidantes. Entonces, el gran desafío en la crianza de los hijos es ser un tipo de persona que confía tanto en el poder, la sabiduría y la bondad del Rey Jesús, el Presidente Jesús, el Jefe Jesús, el Primer Ministro Jesús, que nuestro gozo es indomable. A los niños se les debe mostrar que el camino de Jesús es de mucho gozo, aun si es un camino doloroso, de abnegación y un camino estrecho que conduce a la vida.

Trabajen juntos
Agregaría una cosa más y estoy seguro de que este padre lo sabe, probablemente mejor que yo. Las familias no deberían pelear esta batalla solos junto a sus hijos para mostrarles la verdad. Si es posible, deberían reunirse en iglesias saludables, rodeados de otras familias con esperanzas y anhelos similares. A los jóvenes les encanta tener amigos y el poder de la presión de grupo es enorme. La Biblia dice que las malas compañías corrompen las buenas costumbres (1 Co 15:33), por lo que debemos orar fervientemente para que Dios levante otros amigos cristianos para nuestros hijos.

Debemos unirnos como padres cristianos para ayudarnos mutuamente a proporcionar el tipo de alternativas para nuestros niños y jóvenes que puedan disfrutar, de modo que cuando sus compañeros no cristianos les ofrezcan alternativas que no sean saludables, puedan hacerle frente.

No hay un lugar seguro en el mundo para criar niños: no lo es Estados Unidos, de seguro, ni Suecia, ni China ni Corea del Norte. No hay un lugar seguro para criar hijos cristianos, niños que atesoren a Cristo por encima de todo lo demás. Solo Dios puede obrar el milagro que anhelamos ver en los corazones de nuestros hijos.

Entonces, con toda nuestra enseñanza, modelaje, amistades en la iglesia y nuestro gozo, debemos orar sin cesar por el milagro de la regeneración en nuestros hijos.

Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Equipo Coalición.
​John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

¿Cómo hablo con mis hijos sobre el coronavirus?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 58 – ¿Cómo hablo con mis hijos sobre el coronavirus?

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

¡Recuerda Compartirlo!

Sitio Internet: somossoldados.org

Episodio 57 – ¿Cómo lucho contra mis temores sobre el coronavirus

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 57 – ¿Cómo lucho contra mis temores sobre el coronavirus

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

¡Recuerda Compartirlo!

Sitio Internet: somossoldados.org

¿Existe un “día del Señor”?

Desiring God

¿Existe un “día del Señor”?

 John Piper

Aceptad al que es débil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones 2Uno tiene fe en que puede comer de todo, pero el que es débil sólo come legumbres. 3El que come no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo ha aceptado. 4¿Quién eres tú para juzgar al criado de otro? Para su propio amo está en pie o cae, y en pie se mantendrá, porque poderoso es el Señor para sostenerlo en pie. 5Uno juzga que un día es superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido según su propio sentir. 6El que guarda cierto día, para el Señor lo guarda; y el que come, para el Señor come, pues da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor se abstiene, y da gracias a Dios. 7Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo; 8pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos; por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos. 9Porque para esto Cristo murió y resucitó, para ser Señor tanto de los muertos como de los vivos.

El versículo 5 plantea la pregunta más grande de la interpretación bíblica referente al Día del Señor. Pablo dice: “Uno juzga que un día es superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido en su propio sentir” ¿Quiere decir con estas palabras, que los cristianos más firmes no consideran un día a la semana como separado por Dios para la adoración colectiva, y para actos que consagran ese día como el Día del Señor? ¿Sólo los cristianos débiles se sienten obligados a consagrar un día como especial para el Señor? ¿Está Pablo diciendo que no importa si separamos un día o no, mientras nuestra decisión esté motivada por la gloria de Dios?

Para responder a estas preguntas, quiero que a partir del texto de hoy, hagamos un retroceso en las Escrituras y observemos la extensa representación bíblica del día del Señor. Lo haremos de una manera breve y concisa, en forma de bosquejo, que podría abarcar todo un libro.1

LA SEMANA DE LA CREACIÓN

Comencemos con esta observación: Las semanas existen. Debemos considerarlas. Los días existen porque son el tiempo que demora la rotación de la tierra. Los meses existen porque son el tiempo que demora la luna en crecer y menguar. Los años existen porque son el tiempo que demora la tierra en girar alrededor del sol. ¿Pero por qué existen las semanas? Ellas no corresponden a ningún fenómeno de la naturaleza. La respuesta es que las semanas existen por Génesis 2:2: “Y el séptimo día completó Dios la obra que había hecho, y reposó el día séptimo de toda la obra que había hecho”. La Enciclopedia Británica (artículo sobre “La semana”, 1911) dice: “Aquellos que rehúsan la lectura Mosaica no sabrán, cómo… atribuirla [refiriéndose a la semana] a un origen que tiene mucha apariencia de probabilidad”. En otras palabras, no son convincentes otros intentos de explicar por qué reconocemos el tiempo en semanas. La semana nos remite a la historia de la creación en la Biblia. Dios trabajó seis días y en el séptimo descansó. Aquí está determinado el patrón de la semana.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Luego, en los Diez Mandamientos se hace referencia al sábado como el día de reposo. Éxodo 20: 8-11:

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás y harás toda tu obra, 10 más el séptimo día es día de reposo para el Señor tu Dios; no harás en él obra alguna, […] 11Porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en séptimo día; por tanto, el Señor bendijo el día de reposo y lo santificó.

LA ENSEÑANZA DE JESÚS EN EL DÍA DE REPOSO

Cuando Jesús vino al mundo como el Mesías, el hijo de Dios, y como el cumplimiento de todo lo que la ley y los profetas enseñaron, entró en conflicto con los fariseos sobre el día de reposo. Este tema es abordado ampliamente en los cuatro evangelios. Juan 5:18 dice: “Por esta causa, los judíos aún más procuraban matarle, porque no solo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios”. Este tema es muy extenso y está relacionado totalmente con las reclamaciones divinas de Jesús, quién hizo ciertas declaraciones radicales que determinan la manera en que debemos pensar sobre nuestra celebración del día del Señor. Leamos Mateo 12:1-14:

Por aquel tiempo Jesús pasó por entre los sembrados en el día de reposo; sus discípulos tuvieron hambre, y empezaron a arrancar espigas y a comer. 2Y cuando lo vieron los fariseos le dijeron: “Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo”. 3Pero él les dijo: “¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, 4cómo entró en la casa de Dios y comieron los panes consagrados, que no les era lícito comer, ni a él ni a los que estaban con él sino solo a los sacerdotes? [En relación con este tema, la misma historia Marcos 2:27 recoge: “Y él les decía: El día de reposo se hizo para el hombre y no el hombre para el día de reposo”.] 5¿O no habéis leído en la ley, que en los días de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo y están sin culpa? 6Pues os digo que algo mayor que el templo está aquí7Pero si hubierais sabido lo que esto significa: “Misericordia quiero y no sacrificio”, no hubierais condenado a los inocentes8Porque el hijo del Hombre es Señor del día de reposo9Pasando de allí, entró en la sinagoga de ellos. 10Y he aquí un hombre que tenía una mano seca. Y para poder acusarle, le preguntaron diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? 11Y el les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una sola oveja, si esta se le cae en un hoyo en día de reposo, no le hecha mano y la saca? 12Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, es lícito hacer el bien en el día de reposo. 13Entonces dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada, sana como la otra. 14Pero cuando los fariseos salieron, se confabularon contra él, para ver cómo podrían destruirle.

Consideremos tres observaciones y luego, cinco declaraciones que Jesús hizo:

TRES OBSERVACIONES

Observación # 1: Cuando los fariseos acusaron a los discípulos de Jesús de violar la ley (en el versículo 2) porque recogían espigas y las comían en el día de reposo, Jesús ni siquiera intentó argumentar que recoger espigas y comerlas en ese día, no era una violación del día de reposo. De hecho, la manera hipotética en que les respondió asumía que era una violación de la ley.

Observación # 2: En los versículos 3 y 4 Jesús se refiere al rey David y a sus hombres tomando el pan de la casa de Dios que no les era lícito comer, y en el versículo 5 se refiere a los sacerdotes que trabajaban en el día de reposo y lo profanaban. En otras palabras, las necesidades de los hombres de David y las necesidades del servicio del templo tuvieron prioridad sobre el pan ceremonial y las reglas del  día de reposo.

Observación # 3: Jesús sanó a un hombre con una mano seca en el día de reposo, sabiendo que sus enemigos estaban tratando de atraparle. Intencionalmente provocó la controversia.

CINCO DECLARACIONES

Jesús hace cinco declaraciones para explicar lo que está haciendo.

Declaración # 1: Versículo 6: “Algo mayor que el templo está aquí”. Y por deducción: «Uno mayor que David está aquí. Si David y sus hombres, y los sacerdotes que servían en el templo eran inocentes, cuanto más mis discípulos. Soy mayor que David y que el templo».

Declaración # 2: Versículo 8: “El hijo del hombre es Señor del día de reposo”. En otras palabras: «No solo soy un rey más grande que David. Soy el creador, el dueño, y el dador de las reglas del día de reposo. Ese día es mío».

Declaración # 3: Versículo 7: “Misericordia quiero y no sacrificio”. Esta cita de Oseas 6:6 nos dice que el amor tiene prioridad sobre las leyes ceremoniales«Por tanto, vayan a aprender cómo el Antiguo Testamento brinda directrices de cómo usar la ley amorosamente».

Declaración # 4: Marcos 2:27: “El Día de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo”. Esta declaración nos dice, de otra manera, que hacer el bien a las personas, no atenta contra el día de reposo, aunque sacar un hombre de un pozo cueste el sudor de nuestra frente. Lo cual está luego explícito en la próxima declaración.

Declaración #5. Versículo 12: “Por tanto, es lícito hacer el bien en el día de reposo”.

El resultado de todo lo anterior indica que indudablemente existe un día especial para los seguidores de Cristo, pero que ciertamente, hay un nuevo tipo de libertad y un nuevo criterio para lo que es permisible (como vimos en Oseas 6:6). Jesús no trató de esclarecer si la conducta de sus discípulos se ajustaba o no, al modelo de la ley. El llevó el asunto a una nueva dimensión: El día de reposo fue establecido para expresar el gobierno y la autoridad de Jesús, no la de Moisés (creado para adorar a Cristo). El día de reposo fue hecho para aliviar al hombre no para cargarlo. El día de reposo fue hecho para mostrar misericordia y para hacer el bien.

JUAN 5:16-17

Ahora considere a Juan 5:16-17. Jesús sanó un hombre en el día de reposo y le dijo en Juan 5:8: “Levántate, toma tu camilla y anda”. Esta orden puso al hombre en problemas por el hecho de cargar su camilla en el día de reposo. En Juan 5:16 Juan escribe: “A causa de esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en el día de reposo”. A lo que dice (en el versículo 17): “Pero él les respondió: Hasta ahora mi padre trabaja y yo también trabajo”.

¿Qué significa esta respuesta? Creo que tiene este significado: Cuando Adán pecó, Dios se levantó de su descanso en el día de reposo, después de la creación, y comenzó a trabajar nuevamente, (esta vez no en la creación, sino en la redención) con vistas a una nueva creación, a una nueva humanidad. “Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo”. «Ustedes no entienden lo que estoy haciendo. Mi padre y yo estamos creando un mundo nuevo, una humanidad nueva, y cuando la terminemos, celebraremos con un nuevo día de reposo».

Y este trabajo de redención y de nueva creación estuvo terminado definitivamente en la cruz. Y tres días después Jesús resucitó de entre los muertos para celebrar la victoria que había ganado, y la nueva creación que finalmente había obtenido e inaugurado. Ahora podía sentarse con su Padre en el trono del universo y entrar en su Día de reposo.

LA IGLESIA PRIMITIVA Y EL PRIMER DÍA DE LA SEMANA

Por esa razón la iglesia primitiva tomó el primer día de la semana como su día de adoración y volvió la espalda al séptimo día. El séptimo día marcó la victoria de la primera creación. El primer día marcó la victoria de la nueva creación con la resurrección de Cristo. Aquí tenemos algunas de las definiciones respecto al primer día de la semana:

En los cuatro evangelios se emplea una manera muy usual de expresar el primer día de la semana, para describir el día de la resurrección de Jesús. Usualmente es traducido “En el primer día de la semana” (Juan 20:1, Lucas 24:1, Marcos 16:2: Te de mia ton sabbaton, o Mateo 28:1: eis mian sabbaton). Literalmente se leería: “el día número uno después del sábado; o sea, el primer día en la secuencia de días determinados por el sábado” (Jewett, The Lord’s Day, p. 75). Las palabras usadas para “primer” aparecen 150 veces en el Nuevo Testamento. Y solamente en referencia al día de la resurrección tenemos este uso peculiar.

¿Por qué es tan significativo este uso? Es significativo porque hay solo dos textos fuera de los evangelios donde los escritores se refieren al primer día de la semana como especial para la iglesia, y en esos dos textos se manifiesta ese uso peculiar. Hechos 20:7: “En el primer día de la semana [en de te mia ton sabaton], cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo les hablaba, pensando partir al día siguiente”. 1ra a los Corintios 16:2: “El primer día de la semana [kata mian sabattou], cada uno de vosotros aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas”.

Este uso es simplemente sorprendente desde un punto de vista estadístico. Hay más de 150 usos de la palabras “primer” (aún “primer día”) que no se refieren al primer día de la semana (Por ejemplo: Mateo 26:17; Marcos 14:12; Hechos 20:18; Filipenses 1:5) y solo en referencia al primer día de la semana, como día de congregación cristiana, está la forma idéntica y extraordinaria, empleada para describir el día que Jesús resucitó de entre los muertos.

La cuestión es que la iglesia cristiana cambió el séptimo por el primer día con vistas a la adoración porque ese fue el día en que el Señor Jesús resucitó de entre los muertos (el día que vindicó la obra redentora de su Padre). La nueva creación, la nueva humanidad, fueron compradas y establecidas (pero no consumadas).

CRISTO ES NUESTRO DÍA DE REPOSO FINAL

Así que ha comenzado el día de reposo final, eterno y comprado por sangre. Entramos en él cuando cesamos nuestras obras y confiamos en Cristo y su obra culminante en la cruz por nosotros. Aquí está el significado final y grandioso del día de reposo. Cristo se ha convertido en nuestro descanso, en nuestro día de reposo. Hebreos 4: 9-10 lo confirma cuando dice: “Queda por tanto un reposo sagrado para el pueblo de Dios.10 Pues el que ha entrado en su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas”. En este texto hay una referencia al tiempo pasado: hemos entrado. Pero luego el escritor añade en el versículo 11: “Por tanto esforcémonos por entrar en ese reposo”. En otras palabras, hemos entrado en ese reposo, y todavía debemos hacerlo. La redención está cumplida. Ahora, debe ser aplicada y consumada. Nuestro día de reposo eterno comenzó pero no está completamente presente.

Probablemente por esa razón, la iglesia primitiva no abandonó la celebración de un día, entre siete, como día especial del Señor. En Apocalipsis 1:10 se le llama, “el día del Señor”. “Estaba yo en el Espíritu en el día de Señor”. Ellos sabían que el descanso eterno aún era futuro. Todavía se necesitaba un día para testificar a un mundo auto dependiente y autosuficiente de que nuestras obras no nos salvan o nos definen, Cristo es quien lo hace.

¿Qué es lo que Pablo quiere decir entonces, cuando escribe a los colosenses (en Colosenses 2:16-17): “Por tanto, que nadie se constituya en vuestro juez con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo; 17 cosas que solo son sombra de lo que ha de venir, pero el cuerpo pertenece a Cristo”? Pienso que Pablo quiere decir que Cristo mismo es nuestro día de reposo final. “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Cristo ha venido y ha comprado nuestro descanso, y se ha convertido en nuestro lugar de descanso. Nos ha sido quitada la carga de salvarnos a nosotros mismos. Hay descanso para nuestras almas.

Pero la sombra permanece porque Cristo no ha regresado todavía. Un día no habrá más semanas porque no habrá más noches, meses o años. El sol y la Luna no se necesitarán, porque “el Señor Dios los iluminará” (Apocalipsis 22:5). Solo habrá día de reposo y no otro día.

Pero todavía no probaremos el reposo final, sino solo en parte, a medida que confiemos en Cristo. Por tanto, el principio del día de reposo no fue abandonado por la iglesia primitiva. Cristo aún ofrece su sombra frente a este mundo cargado, es decir, el primer día de la semana (el día del Señor. Y el significado de ese día es que Jesucristo ha resucitado, Jesús es Señor, Jesús es creador, Jesús es redentor y en Jesús está el único descanso para nuestras almas. El primer día es para adorar a Jesús. Es un día para expresar, mediante nuestras acciones, que Jesús (no nuestras obras, ni el dinero que ganamos por nuestras obras), es nuestro tesoro y nuestra razón de ser. Es un día especial para darle la honra y la gloria al Señor. Es un día para la misericordia. Es un día especial para el hombre.

¿SE REFIERE ROMANOS 14:5 AL DÍA DEL SEÑOR?

Ahora bien, cuando Romanos 14:5 dice: “Uno juzga un día superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido en su propio sentir”, ¿se refiere al día del Señor? Respondo junto a Paul Jewett: “No resulta convincente… tomar la declaración de Pablo en Romanos 14:5 tan absolutamente como hemos considerado a Juan (el apóstol) un judaizante, por haber llamado un día de la semana “el día del Señor” (Apocalipsis 1:10), dándole así la preeminencia”. (The Lord’s Day, p. 78).  Jewett acepta la convicción de Juan pues tiene autoridad apostólica y asume que él no está entre los “débiles” de Romanos 14:2. O sea, Juan no llama un día de la semana “el día de Señor” como una opción entre muchos. Lo llama “el día del Señor” porque él y la iglesia primitiva lo trataban como un día especial entre los demás días.

No puedo dejar de mencionar que me parece una evidencia muy convincente el hecho de que el día del Señor permanezca hasta que Jesús venga y que esté separado para la gloria de Cristo y el bien de las almas. Que el Señor nos dé sabiduría, libertad y gozo mientras mostramos Su obra y Su valor en Su día.


1 Vea: D. A. Carson, From Sabbath to Lord’s Day: A Biblical, Historical and Theological Investigation [Wipf & Stock Publishers, 2000]; Joseph Pipa, The Lord’s Day [Christian Publications, 1997]; Paul K. Jewett, The Lord’s Day [Eerdmans, 1971].John Piper (@JohnPiper) is founder and teacher of desiringGod.org and chancellor of Bethlehem College & Seminary. For 33 years, he served as pastor of Bethlehem Baptist Church, Minneapolis, Minnesota. He is author of more than 50 books, including Desiring God: Meditations of a Christian Hedonist and most recently Providence.

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

¡Recuerda Compartirlo!

Una razón para vacunarse: libertad

Coalición por el Evangelio

Una razón para vacunarse: libertad

John Piper

Mi objetivo con este artículo es animar a los cristianos a vacunarse si es que pueden hacerlo con limpia conciencia y una autorización médica acertada.

Las personas a las que tengo en mente son aquellas que no se han vacunado por miedo a dejar de estar en el bando de las personas que respetan y piensan que se unirán al bando de aquellas a quienes no admiran. Mi mensaje para ellos es simple: eres libre.

En este caso, no les estoy hablando a todos de manera directa. Si el sombrero te sirve, póntelo: revisa tu conciencia, consulta a tu médico y ve a vacunarte. Si no es así, sigue tu camino, por un lado triste y por otro alegre. Triste, porque más de 4.5 millones de personas han muerto por COVID-19 en todo el mundo (incluyendo a más de 700,000 estadounidenses). Con alegría, porque Cristo hace posible amar milagrosamente a las personas al estar «como entristecidos, pero siempre gozosos» (2 Co 6:10).

La leña que alimenta el fuego

Antes de llegar al argumento bíblico a favor de la libertad radical, considera algunas estadísticas que sirvieron de leña para alimentar el fuego sobre el cual se cocinó este artículo.

  • «Casi todas las muertes por COVID-19 que han ocurrido ahora en los EE. UU. han sido de personas que no estaban vacunadas… Desde mayo [2021]… las infecciones en personas completamente vacunadas representaron menos de 1,200 en más de 107,000 hospitalizaciones por COVID-19. Eso es alrededor del 1.1%. En el mes de mayo, alrededor de 150 de las más de 18,000 muertes ocurridas por COVID-19 fueron de personas completamente vacunadas. Eso se traduce en alrededor del 0.8%» (Associated Press).
  • Indiana «tuvo 3,801 muertes por coronavirus entre [18 de enero del 2021] y 16 de septiembre: 94% de ellos no estaban vacunados… El 97.9% de los habitantes de Hoosiers menores de 65 años que murieron no estaban vacunados» (Evansville Courier and Press).
  • En Montana, «desde febrero de 2021 hasta septiembre de 2021… el 89.5% de los casos, el 88.6% de las hospitalizaciones y el 83.5% de las muertes se produjeron entre personas que no estaban completamente vacunadas, incluyendo las que aún no eran elegibles para la vacunación» (KRTV – Great Falls).
  • «Más del 95% de las 443 personas menores de 60 años que han muerto de COVID-19 en Kentucky desde principios de julio no estaban vacunadas» (Lexington Herald-Leader).
  • El Departamento de Salud de Pensilvania informa que entre el 1 de enero y el 4 de octubre de 2021, «el 93% de las muertes relacionadas con COVID-19 ocurrieron en personas no vacunadas o que no habían sido completamente vacunadas» (FOX43).

Cuando las personas responden a esta realidad, que cada vez es más clara, señalando a líderes gubernamentales y médicos poco confiables y de mala reputación, yo respondo: «Eso es un non sequitur» [una conclusión que no sigue lógicamente la declaración anterior]. El equipo llamado «vacunación» acaba de anotar el primer punto, aun si son monos los árbitros. Para los amigos de todo el mundo que no conocen el fútbol americano, eso significa que una victoria es una victoria, aun si todos los entrenadores y árbitros son incompetentes.

Entonces, pensemos en la libertad cristiana.

El llamado a la libertad de Pedro

El apóstol Pedro dijo:

«Esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, ustedes hagan enmudecer la ignorancia de los hombres insensatos. Anden como libres, pero no usen la libertad como pretexto para la maldad, sino empléenla como siervos de Dios. Honren a todos, amen a los hermanos, teman a Dios, honren al rey» (1 Pedro 2:15-17).

«Anden como libres».

Pedro acababa de decir: «Sométanse, por causa del Señor, a toda institución humana, ya sea al rey como autoridad» (1 P 2:13). ¿Cómo puedes «someterte» y «andar como libre» al mismo tiempo?

La respuesta de Pedro es que los cristianos son «siervos de Dios». En otras palabras, cuando te sometes a una «institución humana» (1 P 2:13), no lo haces como siervo de esa institución. Lo haces en libertad porque eres siervo de Dios, no del hombre. Dios es dueño de su pueblo, por creación y redención.

Dios es nuestro único dueño y por eso solo Dios nos gobierna. No somos gobernados por ningún hombre. Somos libres de toda propiedad y gobierno humanos 

El apóstol Pablo dice lo mismo: «…ustedes no se pertenecen a sí mismos… Porque han sido comprados por un precio» (1 Co 6:19-20). Dios te compró con la sangre de Cristo. Él es tu dueño y si le perteneces a Dios, no le puedes pertenecer a nadie más: «Ustedes fueron comprados por precio. No se hagan esclavos de los hombres» (1 Co 7:23).

Los cristianos no son propiedad de hombre alguno: de ninguna sociedad, empresa, clan, familia, escuela, ejército, gobierno o grupo de interés político. Dios es nuestro único dueño y por eso solo Dios nos gobierna. No somos gobernados por ningún hombre. Somos libres de toda propiedad y gobierno humanos.

Cuando nos sometemos, lo hacemos por amor al Señor, porque Él nos mandó que lo hiciéramos. La propiedad de Dios sobre su pueblo le quita todo derecho decisivo a la autoridad humana. Convierte cada acto de obediencia humana en adoración. Cuando nos sometemos, lo hacemos para la gloria de nuestro único Dueño y Maestro. La vida se dirige de manera radical hacia Dios.

«Los hijos están exentos»

Durante su vida en la tierra, Jesús le había enseñado a Pedro una lección sobre la libertad. Pedro se preguntaba a sí mismo acerca del impuesto de dos dracmas que los judíos tenían que pagar cada año (Mt 17:24). La respuesta de Jesús es la siguiente:

«“¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes cobran tributos o impuestos los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?”. “De los extraños”, respondió Pedro. “Entonces los hijos están exentos”, le dijo Jesús. “Sin embargo, para que no los escandalicemos, ve al mar, echa el anzuelo, y toma el primer pez que salga; y cuando le abras la boca hallarás un siclo; tómalo y dáselo por ti y por Mí”» (Mateo 17:25-27).

«Los hijos están exentos». Es decir, están libres de ser controlados por cualquier autoridad humana. Los hijos obedecen a su Padre. Él es su autoridad determinante. Lo que hacen, lo hacen por su voluntad, no por la voluntad del hombre. Los hijos son libres.

Los hijos del Rey no están obligados a pagar impuestos a las instituciones creadas por su Padre. Están obligados a obedecer a su Padre, no al hombre. Por lo tanto, cuando pagan el impuesto, lo hacen para honrar a su Padre, porque Él les dio los recursos y el mandato: «Tómalo y dáselo» (Mt 17:27).

Pedro aprendió la lección y ahora les dice a los cristianos: «Anden como libres». Ustedes son hijos de Dios, son esclavos de Dios. Ser hijos implica privilegio y amor. La esclavitud implica la propiedad y el gobierno de Dios. Ambos implican la libertad del hombre.

La liberación del hombre no es la exaltación del yo

Pero ay de nosotros, los cristianos, si esta libertad radical nos hace arrogantes. «Anden como libres, pero no usen la libertad como pretexto para la maldad» (1 P 2:16, énfasis añadido). El mayor mal es el orgullo de la exaltación propia. Pedro tiene claro cómo la propiedad y la paternidad de Dios deberían afectar a su pueblo: es decir, a sus siervos e hijos.

«Revístanse de humildad en su trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes. Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él los exalte a su debido tiempo, echando toda su ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ustedes» (1 Pedro 5:5-7). 

Los cristianos somos humildes porque estamos «bajo la poderosa mano de Dios» y estamos gozosos porque «Él tiene cuidado de [nosotros]». Nuestra libertad no nos vuelve descarados. Nos vuelve audaces, pero no descarados. Hay una audacia cristiana particular, una audacia de un corazón quebrantado. Nuestra libertad no nos vuelve arrogantes. Valientes sí, pero no engreídos. Hay un coraje que es particularmente cristiano: un coraje contrito.

¿Por qué contrito? Porque nuestra ropa todavía está chamuscada por el fuego de nuestra casi condenación. Merecemos la condenación y nos salvó solo por gracia. Dependemos por completo de la misericordia inmerecida y sin derecho. La promesa de Dios a sus hijos es tan asombrosamente grande que estamos, como dicen, anonadados por ella, abrumados. Humillados por las alturas prometidas.

«Así que nadie se jacte en los hombres, porque todo es de ustedes: ya sea Pablo, o Apolos, o Cefas, o el mundo, o la vida, o la muerte, o lo presente, o lo por venir, todo es suyo, y ustedes de Cristo, y Cristo de Dios» (1 Corintios 3:21-23). 

¡Todas las cosas son tuyas! ¡Así que no te jactes! Esa es la paradoja de la libertad cristiana. Nuestro Padre es dueño de todo. Somos sus herederos y lo heredamos todo. Somos hijos y sus hijos son libres. Por lo tanto, no hay que fanfarronear, no hay jactancia. Solo hay lágrimas de alegría porque no merecemos nada y queremos que todos los demás se unan a nosotros. Sin embargo, muchos se niegan. Esta es la libertad del amor. Una libertad que nos convierte en deudores de todos (Ro 1:14). Una libertad con obligaciones radicales enviadas por el cielo.

Liberados del miedo al hombre: de izquierda o de derecha

No te dejes esclavizar por el miedo a apartarte de las filas de tus aliados ideológicos. Eres libre 

Ahora, podríamos pensar que el objetivo de esta realidad bíblica de libertad cristiana audaz y con el corazón contrito sería esta: no es necesario vacunarse cuando el gobierno lo diga. Ustedes son libres, así que anden como personas libres.

Eso es cierto, por supuesto. Si tu Padre que está en los cielos te deja en claro, por su Palabra y sabiduría, que su gloria y el bien de tu prójimo serán mejor servidos si no estás vacunado, eres libre de correr el riesgo de infectarte de COVID por amor. Ningún cristiano está obligado a ceder ante mandatos injustificados.

Pero ese no es mi punto principal.

Mi punto es este: no te dejes esclavizar por el miedo al hombre. No te dejes esclavizar por el miedo a apartarte de las filas de tus aliados ideológicos. El antiguo nombre para esto es presión de grupo. Eres libre.

  • Has considerado el riesgo del COVID al ver morir a cientos de miles de personas.
  • Has considerado los riesgos a corto y largo plazo de las vacunas mientras observas a millones de personas recibir las inyecciones.
  • Has comparado la frecuencia de hospitalizaciones y muertes de personas con y sin vacunas.
  • Has pensado mucho en las implicaciones de las líneas celulares fetales en la producción y prueba de las vacunas.
  • Te has regocijado por la creciente evidencia de que la inmunidad natural, desarrollada después de recuperarse del COVID, es tan efectiva como la inmunidad por vacunación.
  • Has reflexionado sobre la probabilidad y la improbabilidad de las conjeturas conspirativas.

Tu conciencia está cada vez más limpia. Dice: «Vacúnate». ¡Pero existe este miedo molesto de parecer de izquierda, progresista, demócrata, transigente, o woke!

Entonces, mi mensaje para esas personas es este: «¡Los hijos son libres!»

Cada uno de nosotros permanece o cae ante su propio Maestro (Ro 14:4). «Anden como libres». Anden libres del miedo: al hombre, a ser etiquetado, a ser llamado transigente, a que se dude de que no son parte de los que valientemente se resisten (especialmente cuando sabes que miles de esos resistentes son realmente valientes, sabios y reflexivos).

El miedo no es libertad. «El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el Señor estará seguro» (Pr 29:25). El miedo al hombre tiende una trampa para arrebatar la libertad. ¿Por qué? Porque el alma temerosa ya está atrapada, ya cayó en la trampa, está atada y esclavizada.

Te llamo a algo mejor. «Para libertad fue que Cristo nos hizo libres. Por tanto, permanezcan firmes, y no se sometan otra vez al yugo de esclavitud» (Gá 5:1). No es un yugo al gobierno, no es un yugo antigubernamental. No es un yugo de izquierda ni un yugo de derecha.

Tienes la libertad de decir con integridad: «Mi decisión de vacunarme no es una decisión política. No es de derecha ni de izquierda. Es un acto de amor informado bíblicamente». Los hijos son libres. Entristecidos, pero gozosamente libres. Por tanto, «anden como libres».

Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Equipo Coalición.

​John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

El dinero me motiva a trabajar duro. ¿Eso está bien?

Coalición por el Evangelio

El dinero me motiva a trabajar duro. ¿Eso está bien?

JOHN PIPER

Nota del editor: El pastor John Piper recibe preguntas de algunos de sus oyentes de su programa Ask Pastor John. A continuación está su respuesta a una de esas preguntas.

Hola a todos y feliz viernes. Gracias por unirse a nosotros en el día de hoy a través del podcast de Ask Pastor. El pastor John se une a nosotros de manera remota a través de Skype. Y nuestra pregunta de hoy es de un oyente llamado Wesley, que tiene una pregunta importante acerca del trabajo, aunque no tenemos claro dónde es que trabaja. Wesley escribe: “¡Hola, pastor John! Recientemente, mi jefe nos ofreció a mí y a todos mis colegas un bono en efectivo para quien genere nuevas referencias. Me sentí atraído inmediatamente por la propuesta. Pero mi pregunta es la siguiente: ¿Debería la oferta de dinero en efectivo ser un buen motivador para nuestro trabajo? ¿Puede el deseo de obtener más dinero (en este caso, una bonificación) ser deseable de manera virtuosa? ¿O es simplemente amor al dinero? ¿Cómo puedo saber la diferencia?”.


Una de las cosas más básicas que podemos decir es que el dinero tiene valor en una cultura donde puede ser intercambiado por otra cosa. El papel que llamamos “billetes” o “dinero”, o las piezas de metal que llamamos “monedas”, o los cheques que representan dinero o usar el teléfono móvil como medio de pago (que de alguna manera se convierte en dinero), todo eso es relativamente inservible. Eso tiene valor solo porque vivimos en una cultura en la que hemos hecho un acuerdo sobre el uso que podemos dar a estas diferentes monedas y diferentes billetes.

Los puedes intercambiar por cosas y servicios que valoras, o puedes regalarlo porque crees que los demás lo intercambiarán por algo que realmente valoras y deseas promover. Podría ser a un misionero que lo intercambia por Biblias para regalar, o puede ser a un instituto de investigación que busca encontrar una cura para una enfermedad, etc. Entonces, el dinero es la habilidad de obtener y promover lo que tú valoras.

Usando el dinero para magnificar a Dios

Ahora bien, la Biblia es clara en que el objetivo principal de la vida es magnificar (es decir, engrandecer, glorificar, mostrar supremamente hermoso, digno y grande) a Jesús y todo lo que Dios es para nosotros en Él. En última instancia, todo lo que hay en el mundo existe para este propósito, aún el dinero. Por lo tanto, la pregunta fundamental para el cristiano con respecto al dinero es: tenerlo o no tenerlo, desearlo o no desearlo, ¿sirve todo eso para este propósito de magnificar (mostrar más grande) el valor de Jesús sobre todas las cosas?

La manera en que me gusta expresar esto es esta: la razón por la cual Dios le da dinero a su pueblo es para que podamos usarlo de una manera que demuestre que el dinero no es nuestro dios, sino que Dios es nuestro Dios. Por eso es que tenemos dinero. Por eso es que tenemos todo lo que tenemos. Creo que es importante enfatizar que Dios sí tiene la intención de que los cristianos usen el dinero. El dinero en sí mismo es solo dinero. No es ni bueno ni malo; es solo una cosa: es papel, monedas o el potencial de valor.

Salarios dignos

Jesús dijo en Lucas 10:7 (y esta es una oración muy importante, probablemente cada palabra en ella, especialmente la palabra digno) que el trabajador es digno de su salario. La palabra digno implica que es correcto, es bueno, es justo ganarse la vida y recibir el salario que corresponde a tu trabajo. Evidentemente, mientras más duro trabajas, mayor es el pago que recibes, y mientras menos trabajas, menor es el pago que recibes. Hay una correspondencia. A eso se refiere con la palabra dignidad: el trabajador es digno de su salario. A esto se le llama justicia. Es justo ser pagado más por haber hecho un buen trabajo para tu empleador. Es justo ser pagado menos por haber hecho un trabajo pobre para tu empleador. Por supuesto, existen otros criterios. Pero ese es el principio básico que equivaldría a la justicia, o lo que Jesús llama dignidad.

Dios le da dinero a su pueblo para que podamos usarlo de una manera que demuestre que el dinero no es nuestro dios, sino que Dios es nuestro Dios 

Entonces, no niego la bondad ni la justicia de que un empleado desee ser pagado de manera apropiada por un trabajo bien hecho, ya sea un salario normal o una bonificación. Me parece que el principio es el mismo, (no el que recibas un bono y eso crea todo tipo de problemas) es tu salario. ¿Por qué vas a trabajar en las mañanas aun cuando no hay una bonificación prometida? De cualquier manera, me parece que la remuneración por el trabajo hecho es justa. Desearlo es justo, o al menos puede ser justo.

Siete maneras de medir la codicia

La pregunta entonces se convierte en (y esta es la pregunta que se planteó): ¿Qué haría que el deseo de una bonificación o un salario sea defectuoso, es decir, un deseo pecaminoso y dañado de un salario o una bonificación? Wesley pregunta específicamente: “¿Debería la oferta de dinero en efectivo ser lo que nos motiva a trabajar? ¿Puede el deseo de obtener más dinero (en este caso, una bonificación) ser deseado de una manera virtuosa? ¿O es simplemente amor al dinero? ¿Cómo puedo saber la diferencia?”. Entonces, permítanme dar algunos consejos que entiendo que la Biblia nos da para ayudarnos a discernir si nuestros corazones están en lo correcto al desear una bonificación o un salario, o cualquier otro beneficio material, si vamos al caso, como el retorno de impuestos. 

1. Evalúa el proyecto

¿Es virtuoso en sí mismo el proyecto por el cual se te está ofreciendo el bono? ¿Se te está pidiendo hacer algo bueno? Si la respuesta es no, la búsqueda del dinero a través de la bonificación se verá contaminada.

2. Siente el peligro

¿Sientes una amenaza real de que el deseo de ser rico es un deseo peligroso? “Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo… la raíz de todos los males es el amor al dinero” (1 Ti 6:9-10). “Es difícil que un rico entre en el reino de los cielos” (Mt 19:23).

En otras palabras, existe un grupo de textos en el Nuevo Testamento que alzan una bandera amarilla frente al deseo por el dinero diciendo: “Cuidado, esto puede matarte”. Yo solo digo: ¿sientes eso? Es apropiado ser despertado ante ese peligro, no sea que caigas en él.

3. Revisa tu contentamiento en Cristo

¿Es el deseo por el dinero una evidencia de que Dios se está volviendo menos satisfactorio para ti? Para decirlo de otra manera: ¿El deseo por el dinero se está convirtiendo en idolatría? Uso esa palabra debido a Colosenses 3:5, que dice que la avaricia, o la codicia, es idolatría. O, para decirlo de otra manera: ¿Aún estarías contento en Dios, feliz en Dios, si no recibes el bono?

4. Recuerda lo que es más bienaventurado

¿Sigue tu corazón experimentando la verdad de Hechos 20:35, que “más bienaventurado”, más gozoso, más satisfactorio, “es dar que recibir”? ¿O el deseo de este bono se está elevando a un nivel en donde sería más satisfactorio recibirlo en lugar de dar? ¿Ha comenzado tu corazón a apartarse de Hechos 20:35?

5. Mantén tu confianza en las promesas de Dios

¿El deseo por el bono indica que tu corazón podría estar perdiendo un poco su confianza en las promesas de Dios, las cuáles han sido diseñadas para librarte del amor al dinero? Aquí estoy considerando Hebreos 13:5-6: “Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen, porque Él mismo ha dicho: ‘Nunca te dejaré ni te desampararé’, de manera que decimos confiadamente: ‘El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?’”. ¿Es el deseo por la bonificación una pérdida de confianza en esas promesas?

6. Evalúa tu amor por la Palabra de Dios

En vista de que Jesús dijo en Lucas 8:14 que las riquezas de esta vida ahogan a la Palabra de Dios, ¿detectas que tu deseo por esta bonificación disminuye tu gozo y tu deseo de mantenerte en la Palabra de Dios? Este es un buen barómetro. La gente comienza a considerar la Palabra de Dios aburrida cuando se vuelven más mundanos. 

¿O esta bonificación podría aumentar tus motivos de leer y meditar en la Palabra de Dios? Al encontrarte deseando la bonificación, contemplando la posibilidad de recibir esta bonificación, contemplando dar, gastar, ahorrar, o invertir este bono, ¿te sientes atraído a la Palabra de Dios o queriendo alejarte de ella?

7. Ancla tu vida en Cristo

Finalmente, como Jesús dijo que la vida no consiste en la abundancia de tus bienes (Lc 12:15), ¿detectas que esta bonificación está invadiendo tu sentido de estar vivo en Cristo, de manera que juega un rol energizante y vivificante, que parece desproporcionado con la declaración de que la vida no consiste en la abundancia de tus bienes? ¿Hay un sentido en que perder esta bonificación realmente disminuirá tu sentido de vida en Él?

Entonces, estas son algunas maneras en que puedes examinar tu corazón cuando estás deseando un sueldo, una bonificación, o algún otro beneficio material. En última instancia, la Biblia dice: “Ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Co 10:31). Esa es la conclusión: ¿Será Dios más glorioso para ti? ¿Y se verá Él más glorioso a través de ti debido a esta bonificación y lo que haces con ella?

Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Lauren Charruf Morris.

​John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

La sangre de la vida

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La historia de la Iglesia | Siglo I

La sangre de la vida

Por John Piper

La Biblia dice que el amor de Dios es mejor que la vida (Sal 63:3 NVI). A lo largo de la historia de la Iglesia, ha habido quienes han tomado en serio Su Palabra, eligiendo creer que es mejor morir por el amor de Dios que vivir sin este. Esos son los mártires, quienes bebieron de la copa del sufrimiento hasta lo más profundo, y lo consideraron como un privilegio.

Joseph Tson, de la Sociedad Misionera de Rumania, dijo: «El cristianismo es una religión de martirio porque su fundador fue un mártir». De hecho, la palabra griega traducida como «mártir», que en realidad significa «testigo», llegó a referirse a aquellos que murieron por su fe. 

En la Iglesia del primer siglo (así como hoy), ser un testigo fiel a menudo significaba la muerte. Esteban fue apedreado porque dio un testimonio fiel (Hch 7:59). Más tarde, Jacobo se convirtió en el primer apóstol en ser asesinado cuando Herodes lo mató a espada (Hch 12:2). La tradición afirma que Pablo, Pedro y todos los demás apóstoles, a excepción de Juan, fueron ejecutados, así como también muchos otros santos ordinarios sufrieron el martirio. 

Los mártires tienen un papel especial que desempeñar en la plantación y el fortalecimiento de la Iglesia.

Luego, cerca del final del período del Nuevo Testamento, el apóstol Juan tuvo una visión del cielo y vio bajo el altar las almas de los que habían sido martirizados. Ellos clamaban a Dios, preguntándole cuándo se levantaría, mostraría Su triunfo y los reivindicaría (Ap 6:10), algo que los santos que estaban vivos deben haberse preguntado también. 

La respuesta de Dios en Apocalipsis 6:11 es impresionante. Él les dice a los santos martirizados que descansen un poco más, hasta que fuera completado tanto el número de sus consiervos como el de sus hermanos que habrían de ser muertos como ellos. La clara implicación es que hay un número de mártires determinado por el Señor y ese número debe cumplirse antes de que llegue la consumación. «Descansen —dice el Señor— hasta que se complete el número de personas que morirán como ustedes murieron». 

El martirio no es algo accidental, no es algo que toma a Dios desprevenido, no es inesperado, y enfáticamente, no es una derrota estratégica para la causa de Cristo. Sí, puede parecer una derrota, pero es parte de un plan celestial que ningún estratega humano concebiría ni podría diseñar jamás. 

La muerte de Esteban debió haber aturdido a la Iglesia de Jerusalén. Dios permitió que tomaran al portavoz más brillante de la Iglesia, pero la persecución que surgió después de la muerte de Esteban hizo que la Iglesia se dispersara por todas partes en servicio misionero (Hch 8:14). Del mismo modo, la muerte de Jacobo debió haber sacudido a la comunidad. Dios permitió que uno de los doce, el fundamento de la Iglesia, fuera brutalmente asesinado, pero un gran torrente de oración se desató cuando la cabeza de Pedro corría la misma suerte (Hch 12:5). Más tarde, las muertes de Pablo y Pedro en Roma debieron haber provocado que los miembros de este joven movimiento se preguntaran qué sería de ellos si los dos líderes más importantes pudieron ser asesinados en una sola persecución. Muchos vacilaron, pero muchos también se mantuvieron firmes y durante tres siglos el cristianismo creció en un suelo empapado con la sangre de los mártires. 

Hasta la llegada del emperador Trajano (cerca del año 98), la persecución estaba permitida pero no era legal. Desde Trajano hasta Decio (cerca del año 250), la persecución fue legal pero principalmente local. Desde Decio, que odiaba a los cristianos y temía el impacto de ellos en sus reformas, hasta el primer edicto de tolerancia en el 311, la persecución no solo era legal, sino también extendida y generalizada. 

Así es como un escritor describió la situación en este tercer período: «El horror se extendió por todas partes en las congregaciones; y el número de lapsi (los que renunciaban a su fe cuando eran amenazados) … era enorme. Sin embargo, no faltaron quienes permanecieron firmes y sufrieron el martirio en lugar de ceder; y, a medida que la persecución se hacía más amplia y más intensa, el entusiasmo de los cristianos y su poder de resistencia se hicieron más y más fuertes» (Schaff-Herzog Encyclopedia, Enciclopedia Schaff-Herzog, Vol. 1). 

Tertuliano, el defensor de la fe que murió en el 225, dijo a sus enemigos: «Nosotros nos multiplicamos cada vez que somos segados por ustedes: la sangre de los cristianos es [la] semilla [de la Iglesia]» (Apologeticus, Cap. 50). Y Jerónimo dijo unos cien años después: «La Iglesia de Cristo se ha fundado derramando su propia sangre, no la de otros; soportando el oprobio, no infligiéndolo. Las persecuciones la han hecho crecer; los martirios la han coronado» (Carta 82). 

Durante trescientos años, ser cristiano era un inmenso riesgo para la vida, las posesiones y la familia. Era una prueba a lo que más amaba una persona. En el extremo de esa prueba estaba el martirio, pero por encima de ese martirio estaba un Dios soberano que dijo: «Hay un número determinado». 

Y continúa siendo así hoy en día. Los mártires tienen un papel especial que desempeñar en la plantación y el fortalecimiento de la Iglesia. Tienen un papel especial que desempeñar para taparle la boca a Satanás, quien constantemente dice que el pueblo de Dios solo le sirve por conveniencia, porque le va mejor en la vida, y porque tienen un lugar especial en el coro celestial. Los mártires no están muertos; ellos están vivos, y alaban a Dios en el cielo hoy; el noble ejército de mártires continúa alabando a Dios porque todos dijeron: «Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia» (Fil 1:21). Todos creyeron que Cristo valía más que la vida, más que enamorarse, más que casarse y tener hijos, más que ver a sus hijos crecer, más que hacerse de una reputación para ellos mismos, más que tener el cónyuge de sus sueños, la casa de sus sueños y el crucero de sus sueños. Para ellos Cristo valía más que todos sus planes y sus sueños. Todos ellos dijeron: «Es mejor ser privado de mis sueños, si es que puedo ganar a Cristo». 

¿Dirías tú con el apóstol Pablo que el deseo de tu corazón es que Cristo sea exaltado en tu cuerpo, ya sea por vida o por muerte? ¿Amas tanto a Jesús? ¿Lo amas tanto que perderlo todo para estar con Él (2 Co 5:8) sería una ganancia? 

¿Amas a Cristo más que a la vida?

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
John Piper
John Piper

El Dr. John Piper es fundador y profesor de Desiring God y Chancellor de Bethlehem College and Seminary en Minneapolis, Estados Unidos. Es autor de muchos libros, entre ellos: Cuando no deseo a Dios y Viviendo en la Luz: Dinero, Sexo & Poder.

¿El Miedo Pertenece a la Vida del Cristiano?

Alimentemos El Alma

¿El Miedo Pertenece a la Vida del Cristiano?

Por John Piper sobre Miedo y Ansiedad

Traducción por Natalia Micaela Moreno

A menudo se dice que el miedo de Dios no tiene lugar en la vida del cristiano porque “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme (por sí mismo) no es hecho perfecto en el amor” (1 Juan 4:18, LBLA).

Pero hay muchos mandamientos de temer en el Nuevo Testamento; por ejemplo, Romanos 11:20: “[Los judíos] fueron desgajados por su incredulidad, pero tú por la fe te mantienes firme. No seas altanero, sino teme.” De manera similar, Hebreos 3:12 advierte contra la incredulidad (aunque la palabra “temor” no se usa): “Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo.” (Otros textos, amonestando miedo: 1 Pedro 1:17; 2:17; Filipenses 2:13; Lucas 12:5; Isaías 66:2; Hechos 9:31; 2 Corintios 5:11; 7:1; etc.)

Pero no debemos tener la idea de que los escritores del Nuevo Testamento están tomando partido aquí, algunos a favor del miedo (Pablo, Hebreos) y otros en contra (Juan). Porque aunque Romanos 11:20 amonesta el temor, Romanos 8:15 dice, “Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos.”

Y aunque Hebreos 3:12 amonesta el temor de un corazón incrédulo (que es lo mismo que decir el temor de Dios que retribuye la incredulidad con castigo), Hebreos 4:16 dice, “Acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”

Por lo tanto, el problema no es tanto un desacuerdo entre los autores de los libros del Nuevo Testamento, sino más bien el problema es cómo el mismo autor puede decir por un lado, “¡Miedo!” y por otro lado, “¡No tengan miedo! Tengan confianza.” La solución, creo yo, se encontrará en la sugerencia de que un temor sobrio de Dios nos motivará a confiar en su misericordia mostrada en Cristo y esta “confianza temblorosa” eliminará gradualmente el miedo que nos condujo a ella a medida que vemos más claramente lo que nuestro Señor ha hecho por nosotros.

Estaba leyendo la Antología de Lewis de George MacDonald y encontré algunos comentarios útiles. Él señala que absolutamente nada menos que el amor perfecto (tanto de Dios hacia el hombre como del hombre hacia Dios) debe echar fuera el temor. Somos propensos a querer librarnos del miedo a cualquier costo, por cualquier medio. Juan dice que hay y debe haber solo un medio: el amor perfecto por Dios debe echar fuera el temor.

Pensamos que seremos mejores cristianos cuando dejemos de temer; eso puede ser muy falso. Seremos mejores cristianos cuando amemos más a Dios por su amor perfecto. El perfeccionamiento del amor necesariamente expulsa el miedo, pero expulsar el miedo no necesariamente significa que el amor está siendo perfeccionado. Uno puede desear librarse del miedo de la misma manera que quiere librarse de una mala conciencia y puede usar todos los mismos medios engañosos para deshacerse de esta incomodidad (por ejemplo, alcohol, drogas, o más comúnmente, la eliminación de todos los mandamientos en la Biblia de temer a Dios y amarlo con todo su corazón. Ver Deuteronomio 10:12).

MacDonald escribe (pág. 67),

Persuadir a los hombres que el miedo es una cosa vil, que es un insulto a Dios, que él no va a nada de eso; mientras que ellos todavía están enamorados de su propia voluntad y esclavos de cada movimiento de impulso apasionado y ¿cuál será la consecuencia? Que insultarán a Dios como un ídolo desechado, una superstición, una cosa para ser arrojada y escupida. Después de eso, ¿cuánto aprenderán de Él?

El temor es un vínculo imperfecto con Dios, pero es un vínculo que solo debería ser reemplazado por un vínculo infinitamente más estrecho: el vínculo del amor (pág. 67). Nada más debería echar fuera el miedo.

¿Debe el miedo, entonces, jugar un papel hasta cierto punto y nunca más en la vida cristiana? El punto después del cual el miedo no tendrá lugar apropiado en la vida del cristiano es el punto en el cual su amor es perfeccionado. Pero ninguno de nosotros está todavía perfeccionado en el amor; ninguno de nosotros carece de momentos en los que su deleite en Dios se desvanece y las “cosas que se ven” se vuelven engañosamente atractivas.

En estos momentos estamos en necesidad de una advertencia de Pablo (Romanos 11:20) o de Hebreos (3:12) o de Jesús (Lucas 12:5). En estos momentos no debemos estar completamente libres del temor, porque no estamos completamente controlados por el amor a Dios; es decir, no estamos viviendo completamente por la fe. Pero el temor que debemos sentir como cristianos es en sí mismo una obra de gracia. Es un temor que nos devuelve al amor a Dios y a la confianza en su misericordia, y así se destruye a sí mismo. El temor es el servidor apropiado del amor por los santos imperfectos.

La segunda línea de “Amazing Grace” no es simplemente una experiencia que no se repita (traducción al español):

La gracia enseñó a mi corazón a temer,
Y la gracia mis dudas alivió;
Cuán preciosa apareció la gracia,
Cuando creí por primera vez.

El 7 de enero de 1974, encontré la siguiente cita en Treatise Concerning the Religious Affections de Jonathan Edwards (Londres, 1796), pág. 102 en adelante. Creo que expone exactamente lo que estoy tratando de decir.

Así que Dios ha ideado y constituido cosas en sus dispensaciones hacia su propio pueblo que cuando su amor decae y los ejercicios del mismo fallan o se vuelven débiles, el temor debe surgir; ya que entonces lo necesitan para refrenarlos del pecado y para animarlos a cuidar el bien de sus almas y así salvarlos a la vigilancia y diligencia en la religión: pero Dios ha ordenado que cuando el amor se eleva y está en vigoroso ejercicio, entonces el miedo debe desaparecer y ser expulsado porque entonces no lo necesitan, teniendo un principio superior y más excelente en ejercicio para refrenarlos del pecado y sacarlos de su deber. No hay otros principios influyendo la naturaleza humana que jamás harán concienzudos a los hombres, sino uno de estos dos, el miedo o el amor: y por lo tanto, si uno de estos no prevaleciera al decaer el otro, el pueblo de Dios al caer en figuras muertas y carnales, estando el amor dormido; estaría ciertamente, lamentablemente expuesto. Y por lo tanto Dios ha ordenado sabiamente, que estos dos principios opuestos de amor y miedo deben subir y bajar como las dos escalas opuestas de una balanza; cuando uno se eleva el otro se hunde… 

El temor es expulsado por el Espíritu de Dios, de ninguna otra manera que por el predominio del amor: ni nunca es mantenido por su Espíritu sino cuando el amor está dormido…

Esta traducción ha sido publicada por Traducciones Evangelio, un ministerio que existe en internet para poner a disponibilidad de todas las naciones, sin costo alguno, libros y artículos centrados en el evangelio traducidos a diferentes idiomas.

De qué manera no debemos buscar a Dios

Soldados de Jesucristo

Noviembre 1

Solid Joys en Español

De qué manera no debemos buscar a Dios

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

El amor de Dios: ¿es condicional?

Soldados de Jesucristo

Noviembre 7

Solid Joys en Español

El amor de Dios: ¿es condicional?

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo