Las crisis (3) : El llamado a la obra

Miércoles 27 Enero

Jesús dijo a Simón : No temas ; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron. Lucas 5 : 10-11

Las crisis (3) : El llamado a la obra

– El ejemplo (Lucas 5 : 1-11) : Pedro, un discípulo del Señor, había trabajado toda la noche y no había pescado nada. Pero, por la mañana, Jesús subió a su barca para poder enseñar a la multitud apiñada en la ribera. Cuando terminó de hablar le dijo que fuese mar adentro y echase las redes. Pedro obedeció y, ¡milagro : la red se llenó de peces ! Entonces Pedro “cayó de rodillas ante Jesús, diciendo : Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”. Comprendió que Jesús era el Maestro, que había venido de Dios, y que su presencia no podía tolerar el mal. Sin embargo, Jesús no interpeló a Pedro para apartarse de él, sino para llamarlo a su obra. Entonces Pedro, junto con sus compañeros, dejó todo y siguió al Señor.

– La lección : ¿Cómo podemos, al igual que Pedro, ser cautivados por la santidad de Dios ? Las respuestas son diversas, pero tienen un punto en común : tener un encuentro con el Dios que se revela. Pedro lo experimentó durante la pesca milagrosa ; para nosotros a menudo este encuentro se produce mientras leemos su Palabra. En efecto, si a través de los milagros del Señor la Biblia nos muestra su poder, también nos revela su santidad y su amor.

El Señor quiere confiar una obra a cada uno de los suyos. Pero para servirle hay que ser consciente de Su grandeza y Su santidad ; es necesario estar seguros de que estamos purificados de todo pecado.

¿Hemos escuchado la voz del Señor que nos invita a servirle ? ¿Estoy presto a responderle : “Heme aquí, envíame a mí” ? (Isaías 6 : 8).(continuará el próximo miércoles)

1 Samuel 21 – Mateo 17 – Salmo 17 : 10-15 – Proverbios 5 : 15-20

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¡Lo mejor aún está por llegar!

Martes 26 Enero

Partir y estar con Cristo… es muchísimo mejor. Filipenses 1 : 23

¡Lo mejor aún está por llegar!

Se llamaba Mauricio. Había vivido 90 años, pero a menudo decía : “¡Lo mejor aún está por llegar !”.

En efecto, no hay nada mejor que estar con los que amamos y quienes nos aman. Para un cristiano como Mauricio, estar en el cielo con Jesucristo, quien lo amaba más que nadie, era el mejor futuro que podía existir. Pero Mauricio también quería decir que el presente y el pasado eran lo menos bueno para él.

Los cristianos no son mejores que los demás. En la vida de cada persona hay errores del pasado, épocas sombrías, incoherencias que nos perdonamos sin problema, pero que no perdonamos a los demás : lo que llamamos errores, pero que Dios llama pecado. Mauricio lo sabía : ¡todos somos pecadores, y Dios ofrece lo mejor a los pecadores !

– ¡Es la peor injusticia !, dirá otro.

– No ; alguien pagó el precio por este futuro de felicidad. Dio incluso su vida. Jesús, al morir en la cruz, llevó los pecados de los que un día irán al cielo.

– ¡Es demasiado fácil !, dirá otro.

– No, no es tan fácil reconocerse pecador. Debemos dar este paso, no solo ante nuestros semejantes, sino ante Dios, a solas con él. Debemos ser honestos y no buscar excusas. Es necesario confesarle : “Soy pecador y te necesito”.

Mauricio lo había hecho : había reconocido que era pecador ante Dios y había creído en el amor de Jesús por él. Ahora está con Jesús y disfruta de lo mejor. Y para usted, ¿lo mejor está por llegar ?

1 Samuel 20 : 24-42 – Mateo 16 : 13-28 – Salmo 17 : 6-9 – Proverbios 5 : 7-14

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Dios responde

Lunes 25 Enero

(Jesús dijo :) Pedid, y se os dará ; buscad, y hallaréis ; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe ; y el que busca, halla ; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7 : 7-8

Dios responde

Testimonio

“El cristianismo no es simplemente creer en la existencia de Dios ; es vivir una relación personal con él. Un día experimenté este encuentro del que habla Cristo, y lo recordaré toda mi vida. Aquella noche, solo en mi habitación, supliqué a Dios que se revelara a mí. Poco a poco fui lleno de una paz y un gozo indescriptibles y totalmente asombrosos. Antes me costaba mucho orar, aunque solo fuera unos instantes, pero en ese momento me sentí empujado a hablar a Dios como a un amigo. Esta conversación fue un verdadero bálsamo interior. Textos bíblicos que antes consideraba poco interesantes de repente me parecieron más luminosos, ricos en sentido y pertinentes para mi vida. La Biblia no había cambiado, pero mi corazón acababa de ser tocado por el Espíritu.

Si Dios pudo conceder esta gracia inmerecida a un hombre con una naturaleza inquieta, suspicaz y orgullosa como yo, también podrá concedérsela a usted, si se dirige a él con humildad, sinceridad y confianza. ¡Hable a Dios y él le responderá !

Jesús, el Hijo de Dios, vino para reconciliarnos con nuestro Padre celestial, para conducirnos a su presencia. Muerto y resucitado, el Señor, como hombre perfecto, fue llevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios (Marcos 16 : 19).

Como lo había prometido a sus discípulos, da el Espíritu Santo a todos los que depositan su confianza en él, para que así Dios pueda llenar el vacío de su alma”.Frédéric

1 Samuel 20 : 1-23 – Mateo 16 : 1-12 – Salmo 17 : 1-5 – Proverbios 5 : 1-6

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El amor que Dios tiene por nosotros

Domingo 24 Enero

Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor. 1 Juan 4 : 16

El amor que Dios tiene por nosotros

¿Hay alguien que nunca haya oído hablar del amor de Dios ? Dios demostró este amor al enviar a su Hijo al mundo ; descubrimos este amor en cada página de los evangelios. Es la fuente de todo el bien que Dios quiere para nosotros. El texto citado en el encabezamiento : “Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros” muestra que este amor es muy concreto en sus consecuencias para aquel que lo acepta. Traduce una relación viva, confiada y personal con Dios.

En efecto, el punto central de la fe cristiana es el amor que Dios nos manifiesta :

1. Como Creador, pues en el origen de nuestra existencia está el amor ;

2. Como Salvador, “porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3 : 16). Su amor alcanza lo más profundo que hay en mí : puedo llamarlo Padre. Es incondicional, pues Dios me acepta tal como soy ; es fiel, pues Dios nunca me abandonará.

Dios conoce mis sentimientos, mis pensamientos, mis inclinaciones y mis emociones. Conoce mi fuerza y mi debilidad. Me ve cuando sonrío y cuando estoy triste, en la salud o en la enfermedad. Él escucha mi voz, oye el latido de mi corazón… Dios está muy cerca, me conoce más de lo que yo me conozco a mí mismo, y me ama. La fe es la conciencia de esta intimidad con el Dios de amor, y con su Hijo, el Señor Jesús, “el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2 : 20).

1 Samuel 19 – Mateo 15 : 21-39 – Salmo 16 : 7-11 – Proverbios 4 : 20-27

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¿Qué sé de Dios ?

Sábado 23 Enero

Sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero ; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. 1 Juan 5 : 20

¿Qué sé de Dios ?

“Lo que de Dios se conoce… las cosas invisibles de él (Dios), su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas” (Romanos 1 : 19-20). ¿Me he maravillado ante la creación, esta cuna de la humanidad formada por Dios, esta naturaleza que me rodea ? Si es así, es como si, “palpando”, hubiese hallado a Dios (Hechos 17 : 27). ¡Sé que existe, incluso si nunca lo he visto !

Pero Dios se reveló de una forma aún más maravillosa. Dios, a quien nadie ha visto, envió a su Hijo a la tierra y se reveló por medio de él (Juan 1 : 18). Jesús, Dios y hombre a la vez, es un testigo mucho más cercano a los hombres que la naturaleza creada. Vivió entre ellos, consoló a los afligidos, curó a los enfermos, resucitó a los muertos… “Dios estaba en Cristo” (2 Corintios 5 : 19).

Los cuatro evangelios nos presentan a esta persona única. Desde su concepción, Jesús era el Hijo santo, Dios hecho hombre. Toda su vida en la tierra reflejó lo que Dios es : amor y luz. Si comparamos lo que somos con esta vida perfecta de Jesús, podemos preguntarnos por qué Dios no nos condenó… Lector, si realmente desea conocer a Dios, lea los evangelios. La cruz de Cristo nos da a conocer la justicia de Dios, quien por amor castigó a su Hijo en nuestro lugar.

“Se ha manifestado la justicia de Dios… por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él… Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3 : 21-24).

1 Samuel 18 – Mateo 15 : 1-20 – Salmo 16 : 1-6 – Proverbios 4 : 14-19

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La verdadera belleza

Viernes 22 Enero

No hay parecer en él, ni hermosura ; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Isaías 53 : 2

Eres el más hermoso de los hijos de los hombres ; la gracia se derramó en tus labios ; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre. Salmo 45 : 2

La verdadera belleza

Hoy los personajes más famosos y atractivos ocupan las portadas de las revistas. Los hombres con brillantes carreras también monopolizan la atención. A menudo nuestra sociedad desprecia e incluso es cruel con las personas menos favorecidas, los débiles, pobres y minusválidos.

Mas a los ojos de Dios, la verdadera belleza de los seres humanos viene del interior. No se trata de lo que parece, sino de lo que es realmente.

La Biblia nos dice que “el Señor no mira lo que mira el hombre ; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16 : 7).

La suprema belleza está en Jesucristo, el Hijo de Dios, quien se hizo hombre para venir a liberarnos del pecado. Su apariencia era humilde ; era pobre en medio de los pobres, y su pueblo no lo recibió, pero él nos mostró lo que agrada a Dios. Manifestó el amor, la gracia y la compasión hacia todas las personas con quienes se encontraba. Siempre decía la verdad, pues no había engaño en su boca (Isaías 53 : 9). Sin embargo, fue despreciado, odiado y crucificado por los hombres. Murió porque “nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros” (Efesios 5 : 2). Él, el único justo, murió por nosotros los injustos, para salvar a los que creen en él. Su bondad supera todo, al igual que su belleza, como lo anunció el profeta : “¡Cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura !” (Zacarías 9 : 17).

1 Samuel 17 : 31-58 – Mateo 14 : 13-36 – Salmo 15 – Proverbios 4 : 10-13

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Poner a prueba la Biblia

Jueves 21 Enero

(Jesús dijo :) El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. Juan 7 : 17

Poner a prueba la Biblia

Testimonio

“Durante toda mi vida nunca he encontrado una sola persona que conozca”realmente“la Biblia y que la rechace. En realidad, muchos se niegan a ponerla honestamente a prueba dejándose interpelar por ella.

La Biblia es totalmente diferente a cualquier otro libro humano, porque”es inspirada por Dios“(2 Timoteo 3 : 16). Ella es la Palabra de Dios. Como cristiano encuentro en ella, día tras día, mi alimento espiritual. Al igual que muchos creyentes, descubro la transformación que produce en mi propia vida : aprendo a conocer la justicia de Dios, mis malas inclinaciones son corregidas y mis afectos purificados. Los que no leen la Palabra de Dios no pueden experimentar nada de su acción real en la mente humana.

Una de las mayores razones que tengo para creer en la Biblia es que me presenta, como ningún otro libro puede hacerlo, un diagnóstico preciso sobre mi condición espiritual. Ella me muestra claramente lo que yo era : un hombre perdido en el pecado y extraño a la vida de Dios. Desde Génesis hasta Apocalipsis encuentro una revelación armoniosa de los caracteres de Dios, muy alejada de todo lo que el hombre puede imaginar. La Palabra de Dios también nos revela la ternura y la proximidad de Dios en Cristo, las cuales llenan el corazón del creyente. La Biblia me muestra que el Dios infinito, el Creador del mundo, envió a su Hijo Jesucristo, quien tomó nuestra condición humana. En su amor infinito, se hizo semejante a nosotros en todas las cosas a excepción del pecado. Así pudo rescatarnos muriendo en la cruz”.Howard

1 Samuel 17 : 1-30 – Mateo 13 : 44-14 : 12 – Salmo 14 – Proverbios 4 : 7-9

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Las crisis (2) : El encuentro

Miércoles 20 Enero

Cayendo en tierra, oyó una voz que le decía : Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues ? Él dijo : ¿Quién eres, Señor ? Y le dijo : Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Hechos 9 : 4-5

Las crisis (2) : El encuentro

– El ejemplo (Hechos 9 : 1-22) : Saulo (el futuro apóstol Pablo) era un adversario implacable de los cristianos. Era, como lo diría más tarde, un “blasfemo, perseguidor e injuriador”, el “primero” de los pecadores (1 Timoteo 1 : 1315). Un día iba a Damasco, Siria, para arrestar a los cristianos. Pero en el camino, en pleno mediodía, repentinamente un resplandor de luz del cielo lo dejó ciego. Cayó al suelo y se dio cuenta de que Aquel que lo interpelaba desde lo alto era Jesús… ¡a quien él perseguía atacando a sus discípulos !

– La lección : ¡La conversión de Saulo es excepcional, impresionante ! Pero es un ejemplo de la de todos los creyentes : “Fui recibido a misericordia” (1 Timoteo 1 : 16). ¿He tenido yo mismo este encuentro con el Señor ? Quizá no haya sido tan espectacular ; sin embargo, si soy un verdadero creyente, un día tuve que inclinarme ante Jesucristo vivo, y escucharlo hablarme personalmente.

A menudo este encuentro decisivo se produce leyendo la Biblia, escuchando un mensaje bíblico, hablando con un creyente… Entonces comprendo y creo : ¡Jesucristo vive ! Ya no es aquel que contemplaron muerto en la cruz ; es el Señor en el cielo, aquel que tiene toda la autoridad. También es el autor de la fe, en el cielo, pero unido a cada uno de los creyentes en la tierra.

Desde el momento de su encuentro con el Señor, Saulo le habló. Yo también, si creí, puedo hablarle, orar y decirle : “¡Señor Jesús !”.(continuará el próximo miércoles)

1 Samuel 16 – Mateo 13 : 24-43 – Salmo 13 – Proverbios 4 : 1-6

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Las crisis espirituales (1)

Martes 19 Enero

Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio… a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno… a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. 1 Juan 2 : 13

Las crisis espirituales (1)

Desde la antigüedad se han distinguido tres grandes edades en la vida : la juventud, la adultez y la vejez. En la Biblia también encontramos las edades “espirituales” de los creyentes : existen los hijos, los jóvenes y los padres (1 Juan 2 : 13). La edad espiritual no coincide siempre con la edad física. Por ejemplo, el que acaba de creer en Cristo a los 60 años es aún un niño en la fe.

Todos los que han creído en el Señor Jesús forman parte de la familia de Dios. Todos tienen la misma vida nueva, la vida de Cristo. El niño en la fe conoce a Dios como su Padre. Es llamado a crecer espiritualmente, a profundizar su relación con Dios.

El apóstol Juan se dirige, pues, a los padres, a los jóvenes y a los niños. Les da instrucciones con respecto a las etapas normales de su crecimiento según la enseñanza de la Palabra de Dios y los cuidados del Padre. Ese crecimiento se nota cuando se dejan formar y disciplinar : “El Señor al que ama, disciplina” (Hebreos 12 : 6-811).

A lo largo de varias semanas evocaremos algunos momentos críticos que podemos atravesar (los llamaremos “crisis”). Nos apoyaremos en los ejemplos de la Biblia y sacaremos una lección.

Trataremos los siguientes temas : el encuentro con el Señor, el llamado al servicio, los fracasos y la duda, la enfermedad, el conflicto, la incomprensión, las liberaciones, la serenidad, la prueba y sus resultados.(mañana continuará)

1 Samuel 15 – Mateo 13 : 1-23 – Salmo 12 – Proverbios 3 : 32-35

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Orar con el corazón

Lunes 18 Enero

(Jesús dijo :) Y orando, no uséis vanas repeticiones. Mateo 6 : 7

Mas ciertamente me escuchó Dios ; atendió a la voz de mi súplica. Salmo 66 : 19

Orar con el corazón

Una familia cristiana estaba reunida para comer. La niña pequeña preguntó si podía hacer la oración. Su padre le dijo que sí. Ella inclinó la cabeza y dijo rápidamente :

“Dios es fiel, Dios es bueno. Le agradecemos por estos alimentos. ¡Amén !”.

– ¿Dónde aprendiste esta oración ?, le preguntó su padre.

– La señora de la guardería manda que la repitamos siempre en el momento de la merienda.

– Es claro que en la guardería no todos son cristianos. Pero tú, ¿quién eres para Dios ?

– ¡Su hija !

– Nosotros también somos sus hijos, confirmó el padre, y podemos hablar a Dios, nuestro Padre, directamente… También podemos decirle que lo amamos. ¡A Dios le gusta escuchar la voz de sus hijos !

Al día siguiente, a la hora de la comida, los dos hijos de la familia preguntaron si podían orar. El niño de tres años empezó tratando de imitar el estilo y el tono de voz de su padre. Pero lo más hermoso fue escucharlo hablar directamente a Dios. Le dio las gracias no solo por la comida, sino también por el gozo de estar juntos, y le pidió que los guardase. Luego oró su hermana, quien empezó recitando su pequeña frase : “Dios es grande, Dios es bueno…”, pero luego añadió : “Ahora voy a orar…”.

Este incidente nos hace pensar en lo que uno de los discípulos pidió a Jesús : “Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11 : 1). Enseñemos a nuestros hijos, incluso a los más jóvenes, cómo acercarse a Dios para hablarle con confianza, simplicidad y verdad.

1 Samuel 14 : 23-52 – Mateo 12 : 38-50 – Salmo 11 – Proverbios 3 : 27-31

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