La mirada divina (2) – El Señor miró a Gedeón

Jueves 24 Junio

Y mirándole el Señor (a Gedeón), le dijo: Ve con esta tu fuerza… ¿No te envío yo?Jueces 6:14

La mirada divina (2) – El Señor miró a Gedeón

Lea Jueces capítulo 6

Esta historia sucedió hace más de 3000 años, en el tiempo de los jueces, un período difícil para el pueblo de Israel. Desde hacía siete años el pueblo era atacado por un enemigo que tomaba sus bienes y destruía sus cosechas, dejando el país en una gran miseria. Pero no todos se rendían; en la familia de Joás, un joven llamado Gedeón trabajaba en secreto para proteger sus víveres del enemigo. Dios decidió emplearlo para salvar a su pueblo y se lo hizo saber. Gedeón no sabía quién era ese mensajero que lo saludaba con estas palabras reconfortantes: “El Señor está contigo, varón esforzado y valiente” (v. 12). Gedeón no se sentía fuerte, al contrario, se consideraba incapaz de llevar a cabo la misión propuesta. Entonces el ángel de Dios lo miró fijamente y le dijo: “Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas” (v. 14). A pesar de su desconfianza, Gedeón siguió con fe, paso a paso. Se dejó dirigir y Dios le dio la victoria.

Amigos creyentes, a veces nos sentimos aplastados por la magnitud de una tarea, pero Dios quiere captar nuestra mirada y animarnos. Quiere despejar nuestros temores y darnos la seguridad de su apoyo. Como lo hizo con Gedeón, lo hizo también con al apóstol Pablo, cuando le dijo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9), e incluso con el profeta Isaías: “Yo el Señor soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo” (Isaías 41:13). ¡También lo hará con nosotros!(mañana continuará)

2 Reyes 23:21-37 – 1 Timoteo 6 – Salmo 74:12-23 – Proverbios 18:1

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¿Perdona Dios al más grande pecador? (2)

Martes 22 Junio

Por amor de tu nombre, oh Señor, perdonarás también mi pecado, que es grande. Salmo 25:11

¿Perdona Dios al más grande pecador? (2)

Respondimos al preso, cuya carta leímos ayer. Unas semanas después recibimos la siguiente contestación:

“Usted no se imagina con cuánta alegría recibí su carta, pero más gusto me dio su contenido. A medida que iba leyendo, mis ojos se llenaban de lágrimas, pero creo que no eran lágrimas de tristeza, sino de alegría, porque supe que Dios me perdonaría. ¿Verdad que sí?

Desde que recibí su carta la he leído y la sigo leyendo día y noche, para que cada una de sus palabras me quede grabada; he pedido perdón a Dios por todos mis pecados, aunque le confieso que hasta la fecha nunca me había arrodillado. No puedo contener mis lágrimas cada vez que lo hago, porque Dios es bueno y yo soy muy malo; me siento indigno de pronunciar el Nombre de Dios con mis labios…

Hoy le contesto su carta con alegría, porque he encontrado dos verdaderos amigos: Dios y usted. Ya no me importa haber perdido mis amistades.

Aprovecho esta correspondencia para darle una noticia: mi esposa también leyó su carta, y los dos lloramos pidiéndole a Dios el perdón de nuestros pecados. Ahora, estudiando la Biblia que usted me mandó, mi esposa y yo esperamos comprender el verdadero camino”.

Y usted, ¿ya experimentó el perdón de Dios? ¡No espere más tiempo!

“El publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que este descendió a su casa justificado… porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido” (Lucas 18:13-14).

2 Reyes 22 – 1 Timoteo 4 – Salmo 73:21-28 – Proverbios 17:25-26

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Carta desde una cárcel en México

Lunes 21 Junio

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.1 Timoteo 1:15

¿Perdona Dios al más grande pecador? (1)

Carta desde una cárcel en México

“No tengo palabras para explicarle lo que en realidad he buscado en mi vida. Hoy, por cosas del destino, vi en la basura un folleto titulado “Una Carta para usted”, el cual me llamó la atención. Lo recogí por ironía, pero también para saber qué decía en su interior. Y cuánta fue mi sorpresa al detener mis ojos en las palabras: “El fallo condenatorio”. Empecé a leer: “Dios conoce todo el mal que usted ha cometido; y no solo tiene en cuenta los hechos; sino también los pensamientos pecaminosos. A causa de todos sus pecados usted ha sido condenado a la cárcel”. A medida que iba leyendo, mis ojos se llenaban de lágrimas y de un temor que no podía descifrar, porque todo lo que este librito dice es verdad.

Hoy, en medio de las cuatro paredes de esta prisión, he analizado mi vida y he llegado a esta conclusión: nunca he hecho el bien a nadie. Hoy me he armado de valor y le escribo esta carta con lágrimas en mis ojos, y a la vez con temor, para hacerle esta pregunta: ¿Perdonaría Dios al más grande pecador? Pues yo me considero este pecador… ¿Puedo alcanzar el perdón de Dios? He sido procesado por cometer fraude, y por este delito he perdido amistades, amigos, todo… Y le confieso que he estado a un paso de quitarme la vida…”.(mañana continuará)“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9).

2 Reyes 21 – 1 Timoteo 3 – Salmo 73:10-20 – Proverbios 17:23-24

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Siempre con el Señor

Domingo 20 Junio

El Señor mismo con voz de mando… descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.1 Tesalonicenses 4:1617

Siempre con el Señor

Hoy fui a visitar a una amiga de edad avanzada que vive en una casa de ancianos. Ha olvidado muchas cosas de su vida pasada, su familia, sus conocidos… Pero su fe permanece viva, y se alegra mucho cuando le leen versículos de la Biblia. Hoy le leí el texto del encabezamiento. Entonces, con el rostro radiante, repitió suavemente: “Siempre con el Señor, siempre con el Señor”. Fue como si ya viese a su Salvador cerca de ella, sabiendo que nunca la dejará.

La perspectiva del que, como esta cristiana, ha creído en Jesús es estar para siempre con el Señor. Depositó su confianza en aquel que lo amó y se entregó a sí mismo por él (Gálatas 2:20). Sabe que pasó de la muerte a la vida (Juan 5:24), y que su lugar está preparado en la casa del Padre. Jesús dice a todos sus redimidos, a quienes ama con tanto amor: “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3).

El apóstol Pablo, a quien el Señor Jesús se le apareció en el camino a Damasco, tenía el “deseo de partir y estar con Cristo”; para él, morir era “ganancia” (Filipenses 1:2321).¡Amor del Salvador! Te veré en luz triunfando,Propia prenda de tu cruz, de mi dicha el Autor;Junto al Padre pronto al estar de mi viaje al fin llegando,Por siempre unido a Ti, también por Ti alabando:Tu amor ¡oh mi Señor!, tu amor ¡oh mi Señor!

2 Reyes 20 – 1 Timoteo 2 – Salmo 73:1-9 – Proverbios 17:21-22

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Nacer, vivir y morir

Sábado 19 Junio

Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz… para daros el fin que esperáis.Jeremías 29:11

Nacer, vivir y morir

Durante toda su vida, un poeta italiano trató de probar que Dios no existía. Poco antes de su muerte llegó a esta conclusión: “Nací, no sé por qué; viví, no sé cómo; me voy, no sé a dónde…?”. ¡Qué triste balance de una vida sin Dios…!

El apóstol Pablo tenía una convicción muy diferente:

– “Dios… me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia… para que yo le predicase (a Jesús) entre los gentiles” (Gálatas 1:15-16). Pablo sabía por qué había nacido: para anunciar el Evangelio al mundo.

– “Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger” (Filipenses 1:21-22). Pablo sabía cómo quería vivir: toda su vida se resumía en una persona, Jesucristo. Había renunciado a todo lo demás para conocer a Jesucristo (Filipenses 3:10).

– Tenía el “deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” (Filipenses 1:23). Sabía con certeza a dónde iría después de la muerte, y todo lo que deseaba era estar con Cristo.

Pero estas afirmaciones no solo son la parte del gran apóstol. El cristiano más humilde fue conocido y amado desde antes de la fundación del mundo; Dios tiene un plan para su vida, mientras espera el momento de ir con su Salvador.

Lector, ¿por qué nació usted? ¿Cómo vive? ¿A dónde va? Para poder responder con certeza, vuélvase a Jesucristo y recíbalo como su Salvador.

2 Reyes 19 – 1 Timoteo 1 – Salmo 72:12-20 – Proverbios 17:19-20© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Cristo y su Iglesia

Viernes 18 Junio

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Efesios 5:2532

Cristo y su Iglesia

Entre los misterios revelados en el Nuevo Testamento está el de la Iglesia, la esposa del Cordero (Apocalipsis 21:9). Dios emplea esta expresión para mostrarnos el carácter íntimo de la relación que une a la Iglesia con su Señor. La Iglesia es el conjunto de todos los que creyeron en Jesús y recibieron la vida eterna.

El apóstol Pablo escribe: “Os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo” (2 Corintios 11:2). El período actual corresponde al tiempo durante el cual Cristo prepara a su Iglesia para el día de la boda: “La sustenta y la cuida” (Efesios 5:29); pronto se la presentará “a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino… santa y sin mancha” (Efesios 5:27).

Es necesario ir al final del santo Libro para descubrir el resultado del plan de Dios: “Gocémonos… démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero” (Apocalipsis 19:7). Asociada al gran Vencedor, la Esposa participará de su reinado de justicia y paz en la tierra durante mil años (Apocalipsis 20:6), antes de que “un cielo nuevo y una tierra nueva” sean establecidos. Entonces leemos: “Vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido… He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres… ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios” (Apocalipsis 21:1-3).

Mientras esperamos esta eternidad gloriosa, “el Espíritu y la Esposa dicen: Ven” (Apocalipsis 22:17).

2 Reyes 18 – Efesios 6 – Salmo 72:1-11 – Proverbios 17:17-18

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El viento (2)

Jueves 17 Junio

¿Quién es este, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?Lucas 8:25

Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión.Isaías 32:2

El viento (2)

En la Biblia a menudo el viento nos habla de las circunstancias difíciles, de las tempestades de la vida. Pero si el viento no soplase en la tierra, ninguna vida subsistiría. El viento contribuye a la variación de los climas; permite la evaporación del agua de los océanos, abre un camino a la lluvia que riega la tierra, reparte las semillas…

Lo mismo sucede en nuestra vida. Los contratiempos y las luchas de la vida enseñan al creyente a contar con su Salvador. ¿Quién no ha experimentado el socorro divino cuando el huracán parecía desencadenarse sobre su cabeza? “¡Señor, sálvanos, que perecemos!”, clamaron los discípulos de Jesús (Mateo 8:25). Y muy a menudo el Señor nos responde con estas palabras: “No temas” (Lucas 5:10). ¡Qué consuelo hallamos en esta expresión cuando sabemos que está acompañada de recursos, de promesas y del amor de Cristo, el Hijo de Dios! En los siguientes pasajes de la Biblia Jesús fortalece la fe mediante esta expresión:

“No temas”: cuando, como el discípulo Pedro, reconoces que eres pecador en el momento en que Jesús te llama a seguirle (Lucas 5:10).

“No temas”: en presencia de la duda, de circunstancias imprevistas que te afectan personalmente (Lucas 1:1330).

No temas: cuando un mundo enemigo te ataca (Mateo 10:28), te provoca.

“No temas”: cuando la muerte se presenta (Marcos 5:36), Cristo es la resurrección y la vida (Juan 11:25). “Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás” (Salmo 50:15).

2 Reyes 17:24-41 – Efesios 5 – Salmo 71:19-24 – Proverbios 17:15-16

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El viento (1)

Miércoles 16 Junio

Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.Eclesiastés 1:14

¿Proferirá el sabio vana sabiduría, y llenará su vientre de viento?Job 15:2

El viento (1)

En la Biblia, como en el lenguaje corriente, a veces el viento es una imagen de la inutilidad de las cosas. El patriarca Job, quien perdió a sus hijos y todos sus bienes, respondió así a sus amigos que lo acusaban, en vez de consolarlo: “¿Tendrán fin las palabras vacías (o de viento)?” (Job 16:3). ¡Cuántas veces nosotros también pronunciamos palabras que se lleva el viento, sin producir un efecto positivo!

Entre las grandes actividades del hombre, ¡cuántas solo producen un resultado pasajero! “¿Y de qué le aprovechó trabajar en vano?”, dice Eclesiastés (cap. 5:16), quien repite esta triste frase: “¡He aquí que el todo es vanidad y correr tras el viento!” (cap. 1:14, V.M.). ¿Por qué no buscar valores más seguros?

La Biblia nos habla de lo que es estable, de lo que permanece:

– La Palabra de Dios: “Sécase la hierba, marchítase la flor”, este es el resultado de todo lo que el hombre piense o haga en la tierra. “Mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isaías 40:8; ver Marcos 13:31). Ni una jota, ni una sola letra de esta palabra desaparecerá, todo se cumplirá, dice el Señor. Él es el garante (Mateo 5:18). Sentado en su trono en el cielo dijo a Juan: “Estas palabras son fieles y verdaderas” (Apocalipsis 21:5).

– Su justicia: “Su justicia permanece para siempre” (Salmo 111:3).

– Su verdad: “La verdad del Señor permanece para siempre” (Salmo 117:2, V.M.).

– Su bondad: “Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia” (Salmo 136:3).(mañana continuará)

2 Reyes 17:1-23 – Efesios 4:17-32 – Salmo 71:12-18 – Proverbios 17:13-14

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¿Casualidad o plan de Dios?

Martes 15 Junio

El corazón del hombre piensa su camino; mas el Señor endereza sus pasos.Proverbios 16:9

¿Casualidad o plan de Dios?

Las palabras “suerte”, “casualidad” o “azar” pertenecen a nuestro vocabulario cotidiano. Esta persona nunca tiene suerte; a aquella le sonrió la suerte, a otra le deseamos buena suerte… En realidad, quien emplea estas palabras deja suponer que la suerte de cada uno está sometida a la casualidad. La Biblia nos muestra que no es así y da una hermosa ilustración en el libro de Rut (unos 13 siglos antes de Jesucristo).

Rut era una joven moabita. Dejó su país para acompañar a Noemí, su suegra israelita que regresaba a Israel después de cierto tiempo de ausencia. Viudas y sin recursos, las dos llegaron a Belén de Judea. En este país Rut era considerada como una extranjera. No tenía ningún derecho para poder vivir allí. Para asegurar su supervivencia, Rut empezó a espigar en un campo de cebada, “y dio por casualidad con la parte del campo que pertenecía a Booz”, uno de los parientes más cercanos de Noemí (Rut 2:3, V.M.). Este acogió de buena voluntad a Rut y a su suegra. Luego, en conformidad con la ley judía, decidió casarse con Rut para asegurar una descendencia a su marido fallecido. Entonces ¡Rut se convertiría en la bisabuela del rey David y pertenecería a la genealogía del Mesías!

¡Qué plan de amor de Dios para una viuda extranjera y sin recursos! Así Dios nos muestra que lo que se considera una casualidad, de hecho no lo es, pues ¡él controla todo en la vida de cada persona! Ese Dios de amor es el que le conduce ahora a leer estas líneas, para que tenga un encuentro con Jesucristo, aquel que quiere y puede salvarle. Él es el Redentor.

2 Reyes 16 – Efesios 4:1-16 – Salmo 71:7-11 – Proverbios 17:11-12

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Conocer la voluntad de Dios (2): Una aguja más o menos imantada

Lunes 14 Junio

Os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.Hebreos 10:36

Conocer la voluntad de Dios (2): Una aguja más o menos imantada

Recuerdo un experimento que hacía cuando era niño. Tomaba algunas agujas del costurero, las frotaba con el imán de una dinamo y las mojaba en aceite. Luego las ponía cuidadosamente en la superficie del agua de un recipiente. ¡Sorpresa, las agujas flotaban a causa de la grasa! Además, indicaban el norte más o menos bien, dependiendo de la fuerza de su imantación…

Estas agujas nos dan una imagen de la manera como el creyente puede discernir la voluntad de Dios. Esto depende de su estado espiritual, un poco como las agujas que se orientan más o menos precisamente hacia el norte. ¿Qué puede ayudarnos a tomar la buena dirección, a comprender la voluntad de Dios?

Primero hay que querer hacerla. Cuando la buscamos, preguntémonos por qué queremos conocerla: ¿Para saber si nos conviene? ¿O queremos realmente estar sometidos a la voluntad divina? Luego, nuestra manera de pensar, de razonar, de apreciar, depende de nuestra cercanía a Dios y a su Palabra. Cuanto más leemos la Biblia y oramos, tanto más nuestros pensamientos se amoldan a la voluntad de Dios. Así el creyente es “transformado” en su manera de pensar y elegir. Se aleja de los razonamientos del mundo para dar prioridad a los intereses del Señor y al bien según Dios.

Cuanto más familiar nos sea la Palabra de Dios, más nos ayudará a tomar buenas decisiones. “Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).(continuará el 18 de julio)

2 Reyes 15 – Efesios 3 – Salmo 71:1-6 – Proverbios 17:9-10

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