Unges mi cabeza con aceite – Ene 11

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

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Ene 11 – Unges mi cabeza con aceite

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Annamarie Sauter:¿Te sientes abrumada por las circunstancias que te rodean?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Independientemente de cuáles sean tus problemas, la verdad es que siempre vas a tener más bendiciones que problemas. 

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

En los últimos programas hemos estado profundizando en el Salmo 23, si te has perdido alguno de estos encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com. Allí también encontrarás el devocional relacionado a la lectura bíblica para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365, que es Génesis capítulos 39 al 41.

En un mundo de disturbios y situaciones e informaciones que nos llevan al temor, tenemos la oportunidad de encontrar paz y protección en Dios. Hoy Nancy nos hablará más sobre esto como parte de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor»

Nancy: Bueno, espero que nunca vuelvas a ver el Salmo 23 de la misma manera. Y espero también que haya cobrado más vida y un significado aún más profundo a medida que sigues esta serie y lo lees cada día. Meditando en cada frase, como lo hemos hecho. Te darás cuenta de que tu Pastor tiene riquezas que quiere compartir contigo. 

Hemos visto que no nos hace falta nada porque el Señor es nuestro Pastor. Hemos visto que nos hace reposar en verdes pastos y nos lleva junto a aguas de reposo, aguas tranquilas, proveyendo descanso y frescura a nuestras almas. Hemos visto Su capacidad de restaurar nuestras almas cuando estamos débiles o nos hemos extraviado. 

Hemos visto que nos guía por sendas de justicia, correctas y que aun cuando caminemos por esos valles –los valles inevitables de profunda oscuridad– no tenemos razón para temer. Aun cuando el mal nos rodea, no debemos tener miedo. ¿Por qué? Porque Él está con nosotros –«porque Tú estás conmigo» (v. 4). Y también vimos cómo Dios usa Su vara, Su cayado para darnos consuelo, para instruirnos, para guiarnos y protegernos y salvarnos de problemas. 

Ahora, al llegar al versículo 5, vemos un cambio en el salmo. Algunos comentaristas creen que esta es una nueva imagen, distinta a la del Buen Pastor, que ahora pasa a ser un anfitrión amable. El versículo 5 dice: «Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando».

Tal vez leas algunos libros o estudios del Salmo 23, que dicen que continúa hablando de la imagen del Pastor. Es posible. Creo que podría ser de ambas formas. Creo que realmente no importa porque de cualquier manera aquí hay unas imágenes maravillosas de lo que Dios hace en las vidas de Sus hijos. 

Así que me voy a quedar, por ahora, con la imagen del anfitrión amable recibiéndonos en Su mesa, en Su casa. «Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos».

Me encanta algo que Charles Haddon Spurgeon ha dicho acerca de la frase: «Tú preparas mesa». Él dice:

«Justo como lo hace una sierva que despliega el mantel de damasco y muestra los adornos para la fiesta en una ocasión ordinaria y armoniosa. Nada es a la carrera, no hay confusión, no hay interrupciones, el enemigo está en la puerta y a pesar de esto Dios prepara una mesa y el cristiano se sienta y come como si todo estuviera en perfecta paz. ¡Oh, la paz que Jehová da a Sus hijos, a Su pueblo, aun en medio de las circunstancias más difíciles!»

¿No es una imagen maravillosa? Tienes a los enemigos al acecho, los peligros que se avecinan. Sin embargo, justo en medio de esa escena, nuestro anfitrión o nuestro Pastor, si lo prefieres, prepara la mesa, un banquete, una gran mesa, un lugar de descanso para nosotros donde podemos nutrirnos y alimentarnos aun en presencia de nuestros enemigos.

Esa es la mesa que Él prepara para nosotros. Hay varios lugares en la Escritura donde se usa este concepto. Por supuesto, uno de ellos es la imagen de la Cena del Señor. ¿No es esa una mesa que Él ha preparado para nosotros? La sangre y el cuerpo del Señor Jesús. Participamos de ella en la misma presencia de nuestros enemigos, en la presencia de Satanás. En presencia de cínicos, críticos y escépticos, nos sentamos, como pueblo de Dios, en un banquete. La Cena del Señor preparada para nosotros. 

Pienso en ese versículo de Apocalipsis 3:20, donde Jesús dice: «Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo». Esta es una imagen de nosotros sentándonos a la mesa juntos, teniendo una profunda relación de intimidad, de comunión con nuestro Pastor, con nuestro anfitrión, con aquel que mora, que reside en nuestras vidas. Comunión con el Señor Jesús, en la presencia de cualquier enemigo que nos pudiera estar rodeando. 

Y no solamente para esta vida, sino la promesa de la amabilidad, la bondad de Dios hacia nosotros por la eternidad. Es una imagen maravillosa. En Juan 14 leemos: «voy a preparar un lugar para vosotros y cuando esté listo volveré y los llevaré allá» (v.2, parafraseado). ¿Qué vamos a hacer allá? Bueno, leemos en Apocalipsis acerca de la futura cena de las bodas del Cordero. 

Recuerdan cómo el ángel le dijo a Juan: «Bienaventurados los que están invitados a la cena de las bodas del Cordero» (Apoc. 19:9). Todos los enemigos de Dios alrededor, pero ¿qué le pueden hacer a un hijo de Dios? Cuando Dios prepara la mesa, cuando Él prepara un banquete, tú estás a salvo. Puedes estar satisfecha y dejar que Dios se encargue de los enemigos.

Ahora, toma en cuenta que este versículo está justo después del versículo que habla del valle de profunda oscuridad —de atravesar un valle de sombra de muerte. Así que, esta es una persona que ha pasado por esto pero ya está del otro lado, y sale a un banquete, a una mesa, a abundancia, a provisión. 

Me hace recordar el pasaje del Salmo 66:

«Porque tú nos has probado, oh, Dios; nos has refinado como se refina la plata. Nos metiste en la red; carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua, pero tú nos sacaste a un lugar de abundancia» (vv. 10-12).

¿No es Dios así? Mantén esto en mente cuando estés en el valle de profunda oscuridad, cuando estés pasando por el fuego y por el agua y tengas cargas pesadas y estés siendo probada y examinada y haya hombres cabalgando sobre tu cabeza –lo que sea que eso signifique– que más allá de esto, más allá de la cruz está la resurrección. Hay un banquete preparado para ti. Señor, «Tú nos sacaste a un lugar de abundancia».

Así que esos enemigos que nos rodean pueden ser cualquier número de cosas.

  • Puede ser el mismo Satanás
  • Puede ser nuestra propia carne –ese enemigo con el que lucho mientras esté en este cuerpo.
  • Puede ser algo de mi pasado que me persigue o me quiere mantener en esclavitud.
  • Pueden ser otras personas.
  • Puede ser vivir con una pareja que no conoce del Señor.
  • Pueden ser enemigos como enfermedad, edad avanzada y muerte.
  • Pueden ser cosas a las que les tengas temor, cosas que quieres combatir, cosas que te aterrorizan. 

No te enfoques en los enemigos. Enfócate en el Pastor. Enfócate en lo que Él está haciendo. Enfócate en Su provisión ante tus enemigos.

Fui al funeral de una hermosa mujer. Una mujer piadosa de 92 años de edad, que fue mi amiga durante mucho tiempo. Y qué increíble fue verla partir a la presencia del Señor. Estoy segura de que ella entró llena de gozo a esa abundancia que hay en la presencia del Señor. 

Poder ver que la muerte no es finalmente un enemigo porque Cristo ha conquistado ese enemigo. Hay un banquete preparado. Había un banquete preparado para ella aun en presencia de sus enemigos. Esa edad avanzada dejó de ser un enemigo para ella. Ella la enfrentó con coraje, con valentía, con esperanza.

Ella sabía que el Señor estaba allí, sabía que su esposo también iba a estar allí y estaba lista. Así que en presencia de sus enemigos Dios preparó un banquete para ella. Es una escena intensa porque piensas en esos enemigos que están ahí. Pero el punto es que ellos no pueden detener la fiesta, el banquete, la cena. Así que no te preocupes por ellos porque alguien más se está ocupando de ellos.

Es tan maravilloso pensar que esos enemigos pueden ver, literalmente, la realidad de lo que tu Pastor está haciendo contigo. Ellos lo ven proveyendo para ti, ven Su presencia haciendo toda la diferencia en tu vida. Así que habrá enemigos todo el trayecto desde aquí y ahora, hasta el cielo. Puedes contar con eso. El mundo, la carne, el diablo o Satanás, siempre van a estar al acecho, pero no tienes que ser vencida por ellos.

Tú no vas a ser conquistada, intimidada o sobrecogida por ellos, porque Él te dará abundancia y suplirá todas tus necesidades ante la oposición y el peligro. Puedes disfrutar de Su presencia y experimentar llenura, seguridad, provisión y bendición aun en presencia de tus enemigos.

Ahora, es importante dejar que sea el Pastor el que prepare la mesa para nosotros. No trates de organizar tu propio banquete. Nunca será tan bueno como el que Él quiere preparar para ti. 

Quizá algunas de ustedes han leído un libro que cuenta la historia de una mujer llamada Darlene Deebler Rose, quien pasó cuatro años en una prisión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante ese tiempo ella sufrió amenazas, tortura, enfermedad y toda clase de tormentos a manos de sus captores. En el libro ella comparte que hubo un punto cuando estaba sumamente debilitada. Había estado muy enferma. Lo había apenas superado y casi no se podía levantar, cuando los guardias vinieron a la puerta, y eran obligadas a pararse y hacer reverencia ante los guardias cuando venían a las celdas. 

Ella estaba tan débil, y en su debilidad tenía un fuerte deseo por una banana. Ella quería una banana. Esto es lo que ella dijo,

«Todo en mi ser deseaba una. Podía verlas. Podía olerlas. Podía saborearlas. Me arrodillé y dije: “Señor, no te pido una docena. Solo quiero una banana”. Miré hacia arriba y supliqué, “Señor, solo una banana”.

Después empecé a racionalizar –¿cómo sería posible que Dios consiguiera darme una banana a través de estas paredes de la prisión? Nunca se lo pediría al guardia. Y aun si me ayudara y lo descubrieran habría represalias. Había más probabilidad de que se cayera la luna del cielo a que alguien me trajera una banana». 

Después ella describe el siguiente día después de haber orado esa oración, y una serie de acontecimientos que hicieron que el guardia viniera a su puerta. Ella dijo:

«Escuché al guardia regresando y sabía que venía por mí». 

Ella narra como estaba a la expectativa de que viniera por ella para golpearla.

«Con mucho trabajo me paré, lista para ir. Él abrió la puerta, entró y haciendo un gesto como barriendo, dejó a mis pies unas bananas. “Son tuyas”, dijo el guardia, “y son de parte del Sr. Yamaji”».

Ahora, en la historia, el Sr. Yamaji, era el oficial a cargo de otro campamento donde ella había estado cautiva. Este hombre tenía un temperamento terrible. Era brutal y cruel, un hombre enojado, iracundo e increíblemente grosero, cuyo corazón se había suavizado por el testimonio de Darlene en ese campamento. 

Y ahora aparece en este campamento y manda a un mensajero con bananas para Darlene. Ella dice:

«Me senté en total aturdimiento y en silencio las conté. Eran 92 bananas. Empujé las bananas hacia una esquina y me puse a llorar. “Señor, perdóname. Estoy tan avergonzada. No confié en Ti por una sola banana. Y mira, son casi cien”. Supe en ese momento que nada es imposible para mi Dios. «Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos».

¿Estás viendo a tus enemigos, o estás viendo a tu anfitrión? Él ha conquistado cada enemigo y al final todos esos enemigos se postrarán delante de Él. Mira, el Salmo 23 muestra francamente la realidad de la muerte, de la oscuridad, de la maldad y de los enemigos. No hace como que no existen. Dios no nos está ofreciendo un escape de nuestros enemigos sino triunfo sobre ellos.

Sí, el valle de muerte y de profunda oscuridad existe, pero puedo caminar a través de él, y Jesús estará conmigo. Sí, hay maldad, pero no debo temer. No tenemos que vivir con miedo. Podemos tener Su consuelo. Sí, hay enemigos, pero Él es nuestro anfitrión en presencia de ellos. Y justo en ese contexto leemos estas dos frases: «Has ungido mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando». En presencia de esos enemigos. 

¿Ves lo que Dios hace por nosotras? Muchas veces tratamos arduamente de escapar de las presiones y de los problemas, tratamos de manipular y buscamos cómo salir de ahí, y pienso que nos perdemos de las bendiciones más grandes que Dios tiene preparadas para nosotras. Algunas de nosotras nunca experimentamos lo que nuestro Pastor, nuestro bondadoso anfitrión podría y haría por nosotras si le diéramos la oportunidad. 

Estamos muy ocupadas huyendo de nuestros enemigos –y no estoy diciendo, ve y busca enemigos. Ese no es el punto. Que te quedes ahí y aguantes el abuso, pero lo que digo es que hay circunstancias en nuestra vida que no podemos controlar. En vez de resistir y resentirnos o huir de ellas, pon tus ojos en Cristo.

Pon tus ojos en Él. Dile, «Señor, ¿qué quieres hacer en medio de esta situación?» ¿Quieres lidiar con mis enemigos? ¿Quieres proveer para mí frente a ellos? ¿No vas a remover esta situación? Como dijo Jesús en el huerto de Getsemaní, «si es posible quisiera que esta copa fuera removida, pero si no es así, Señor, haz tu voluntad», haz tu voluntad en mi vida. 

Algunas veces la voluntad de Dios —lo que Dios hace es preparar un banquete para ti en presencia de los problemas y después ungir tu cabeza con aceite para que tu copa rebose. Cuando pensamos en ser ungidas con aceite o en que nuestra copa esté rebosando, pensamos que es como cuando el sol está brillando y hay dinero extra en el banco y tenemos un esposo romántico e hijos con modales perfectos y que se portan bien y se levantan y te llaman bienaventurada—aunque tengan 17 años. Ahí no es cuando probablemente lo van a hacer. 

Y decimos, si todo en mi vida fuera perfecto, si tan solo tuviera el trabajo adecuado, o si viviera en la casa ideal, si tuviera la salud perfecta y no tuviera problemas financieros, entonces mi cabeza estaría ungida con aceite y mi copa estaría rebosando. Pero ¿notas el contexto de esas promesas? Es en la presencia de mis problemas. Ahí es donde Dios puede ungir mi cabeza con aceite y hacer que mi copa esté rebosando. 

Pienso en ese versículo del Salmo 92 que dice: «He sido ungido con aceite fresco. Mis ojos satisfechos han mirado a los que me acechaban» (vv. 10–11). Dios te está cuidando aún mientras está tratando con tus enemigos. 

Ahora, si en esta parte el salmista está todavía hablando de la imagen del Pastor y las ovejas, entonces esto puede ser una referencia al Pastor poniendo aceite en la cabeza de la oveja, frotando algo de aceite para protegerla de cosas como, el calor. Se usa como repelente contra moscas o serpientes para que las ovejas puedan seguir pastando en presencia de sus enemigos. Está diciendo, Dios cubre mis necesidades. Él me protege en presencia de mis enemigos. 

Cuando piensas en aceite y en ungir con aceite en el contexto de la Escritura, hay varias imágenes que vienen a la mente. Una es el concepto de gozo, llenura, abundancia, satisfacción, suficiencia, prosperidad. Proverbios habla del aceite en la cabeza como el gozo del corazón. El salmista está hablando de un sentido de satisfacción aquí, de llenura, de gozo, de plenitud. 

También en la Escritura, el aceite y el ungir con aceite, se usan como imágenes de hospitalidad, como cuando entras a casa de alguien y el anfitrión, lleno de gracia y dándote la bienvenida, te dice, «eres bienvenida aquí. Eres apreciada. Eres aceptada. Eres mi invitada de honor». Podría ser usado en ese sentido la frase «unges mi cabeza». Él me recibe y me da la bienvenida a Su presencia. 

Ciertamente, la imagen de aceite en la Escritura es la imagen del ministerio del Espíritu Santo y lo que Él hace en nuestras vidas para purificarnos, refinarnos, llenarnos y capacitarnos. Ungir, en la Escritura, se usaba frecuentemente para la consagración de sacerdotes o de reyes cuando iban a servir al pueblo y al Señor. ¿No crees que necesitamos esa consagración y ser ungidas de esa forma por el Espíritu Santo para servirle? Somos sacerdotes para el Señor. Para poder servirle, necesitamos nuestras cabezas ungidas con el aceite del Espíritu. 

Las personas con las que trabajo pueden decirte que cuando la gente pregunta cómo puede orar por mí, una de las cosas que frecuentemente digo es, «ora por aceite fresco», por una unción fresca de Su Espíritu. Porque el salmo dice: «Me has ungido con aceite fresco». Yo quiero una llenura fresca del Espíritu en mi vida y que trabaje en y a través de mí repetidamente. 

Y mira, «unges mi cabeza con aceite». Esto no es algo de una sola vez, sino que se aplica repetidamente. De la misma manera necesitamos una llenura fresca y ser ungidas con el Espíritu de Dios día tras día para enfrentar retos nuevos, tareas nuevas, oportunidades nuevas.

Cada nuevo día que te levantas para lidiar con esos niños o para ir al trabajo o para servir a tu esposo o a alguien más de quien eres responsable de cuidar, necesitas el aceite del Espíritu. Cuando Dios te unge con Su Espíritu encuentras que es un aceite de alegría. Es un aceite de gozo. 

«Has ungido mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando». Me encanta este versículo. Me encanta esa frase. Habla de la abundante y plena gracia de Dios derramándose de la vida. Varias escrituras de los salmos vienen a mi mente. «Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios» (Salmo 68:19 RV60). «Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de Sus beneficios» (Salmo 103:2) «¿Qué daré al SEÑOR por todos Sus beneficios para conmigo?» (Salmo 116:12).

Aquí no vemos la imagen de una hija de Dios escarbando, apenas sobreviviendo, en pobreza. Ahora, materialmente tal vez. Pero en el Espíritu hay abundancia, hay llenura, hay plenitud, hay riqueza. Hay un entendimiento de que mi copa está rebosando con la abundante bendición de Dios. 

Así es como el apóstol Pablo puede decir desde una celda en prisión lo que dice en Filipenses 4: «Tengo abundancia. Estoy bien abastecido. Mi copa está rebosando» (parafraseado). Y Jesús dijo: «El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva» (Juan 7:38). «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10:10).

Y como dice Pablo: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo» (Efesios 1:3).

Vemos esta imagen a través de toda la Escritura. Mi copa está rebosando. 

Algunas de nosotras somos pesimistas por naturaleza y tendemos a ver los vasos medio vacíos. La Escritura está diciendo, mira cuán llena está tu copa. Cuenta tus bendiciones. Te da una perspectiva totalmente diferente dependiendo de si te enfocas en los problemas o en tus bendiciones. Sin importar cuántos problemas tienes e independientemente de cuáles sean tus problemas, la verdad es que siempre vas a tener más bendiciones que problemas. 

Tenemos un Dios que es abundante en misericordia, rico en misericordia, que perdona abundantemente. Romanos 5:20 dice: «Donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia». «Mi copa está rebosando». Tú dices, «sí, mi copa está muy llena de pecado. Si supieras las cosas que he hecho, los lugares donde he estado, el desastre que he hecho de mi vida», déjame decirte que Su misericordia sobreabunda más que tu pecado. Su gracia sobreabunda más allá de tu pecado.

Así que donde hay pecado que sobreabunda, allí está la abundante gracia de Dios que se desborda. 

El Apóstol Pablo nos enseña en su segunda carta a los Corintios que hemos sido bendecidos abundantemente para que podamos sobreabundar en la vida de otros. Mi copa está rebosando. Dios me llena de sus beneficios y bendiciones para que yo sea generosa, para que bendiga a otras personas. Vemos este ciclo aquí en 2 Corintios 8 y 9, de gracia sobreabundando, después la generosidad desbordándose, y después todas tenemos gratitud hacia Dios por lo que ha hecho. 

Pablo dice en el capítulo 12, que hay momentos en que nuestros problemas sobreabundan. Él dice que algunas veces oraba y le pedía a Dios, y Dios no se llevaba los problemas. Pero él comparte que en medio de esos problemas, Dios da mayor gracia, sobreabundante. Sin importar cuán abundantes sean tus problemas, qué tan abundante sea tu pecado, hay gracia y hay bendición que es más abundante que cualquier otra cosa.

Así que Pablo podía decir en esta carta, en el capítulo 7 versículo 4: «Lleno estoy de consuelo y sobreabundo de gozo en toda nuestra aflicción». ¿Qué estaba diciendo? Mientras nuestros problemas sobreabundan, de la misma manera sobreabunda el consuelo que es nuestro en Cristo. 

Haddon Robinson, en su libro devocional sobre el Salmo 23, escrito hace muchos años dice:

«Con el Señor, el cordero es siempre el cordero más gordo, la túnica es siempre la mejor; el gozo es inexplicable, y la paz sobrepasa todo entendimiento. No hay mezquindad en la bondad de Dios. Él no mide su bondad a cuenta gotas como el químico llenando un frasco con medicamento. Él viene a nosotros desbordante».

«Mi copa está rebosando». Así que, ¿qué significa esto? Bueno, por lo menos dos cosas. No hay lugar para las quejas. No hay lugar para murmurar. En segundo lugar, hay muchas razones para sobreabundar en generosidad y gratitud. Dios te ha bendecido para que seas de bendición a otras personas. 

Oh Señor, unges mi cabeza con aceite, el aceite de Tu Espíritu, el aceite de Tu alegría, el aceite de gozo. Mi copa está rebosando. 

Annamarie: Has estado escuchando a Nancy DeMoss Wolgemuth ayudarte a entender más profundamente el Salmo 23. 

Este es un salmo muy conocido para muchas de nosotras y es importante que nos sumerjamos en la riqueza que contiene. Espero que al reflexionar en lo que has escuchado puedas ser un canal de la gracia y la bendición de Dios a las personas que te rodean.

Tan a menudo vivimos como aplastadas bajo las circunstancias, agotadas, derrotadas, en temor… Y esto realmente nos sucede pero, ¿será que hemos perdido de vista el hecho de que podemos vivir en un lugar de abundancia aún en medio de los problemas que enfrentamos? Mañana hablaremos más acerca de esto, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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No temeré – Ene 8

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

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Ene 8 – No temeré

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Annamarie Sauter: Tan a menudo vivimos en temor… ¿Sabes cuál es el antídoto?

Nancy DeMoss Wolgemuth: El hecho de que la presencia de Dios es real, es el antídoto para cada temor. No es el hecho de que sientas que Dios está contigo, no es el hecho de que pienses que Dios está contigo, ni tampoco que percibas la presencia de Dios, sino el hecho de que Él está ahí. Esa es la cura. Esa es la solución. Ese es el antídoto a todo temor. Mientras caminas por el valle, Él camina contigo acompañándote para compartir la experiencia contigo.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Necesidad e incertidumbre. Es algo que experimentamos en este mundo y ante lo cual debemos pausar y reflexionar, «¿responderé en temor o responderé con fe?». Hoy Nancy nos hablará acerca de cómo podemos responder con fe, como parte de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor».

Nancy: Si entras al internet y buscas una lista de fobias, encontrarás una colección de más de 500 temores y fobias recopilados por un hombre llamado Fredd Culbertson. No estoy segura de por qué escogió este pasatiempo.

Déjame leerte unas cuantas. Es toda una lista en orden alfabético. Veamos si tienes alguno de estos temores: 

Nictofobia: Miedo a la oscuridad

Acrofobia: Miedo a las alturas

Agateofobia: Miedo a la locura

Agliofobia o algofobia: Miedo al dolor

Aicmofobia: Miedo a objetos cortantes o punzantes

Anuptafobia: Miedo a permanecer soltera

Quizás en los años que estuve soltera tuve esa fobia 

Apifobia: Miedo a las abejas

Araquibutirofobia: Miedo a que la mantequilla de maní se te pegue al paladar.

Atomosofobia: Miedo a una explosión atómica. 

Eso sí debería darnos miedo. 

Atiquifobia: Miedo al fracaso 

Y aquí hay una que tomé de la sección de la letra «P»:

Penterafobia –de seguro la has experimentado: Miedo a la suegra. 

Bueno, estamos en el Salmo 23, y el tema del temor aparece aquí. Tenemos un Buen Pastor, uno que nos ama, uno que provee para nosotras, uno que ministra a nuestras necesidades, pero a veces podemos estar en medio de circunstancias que nos asustan, lugares que nos causan temor. 

El salmista dice en el versículo 4: «Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo». No temeré mal alguno. 

El salmista reconoce aquí que existe el mal. Esto no quiere decir que nunca vas a enfrentar el mal. No quiere decir que Dios te va a colocar en este pequeño capullo, en esta burbuja de protección donde nunca vas a experimentar dolor o problemas. Vas a pasar por el valle.

Recuerda que en el programa anterior dijimos que el pastor dirige a sus ovejas de los lugares bajos a los terrenos más altos, pero que tienen que pasar por unos barrancos oscuros y profundos que son peligrosos. Dios nos está llevando a lugares más altos. Nos está llevando a parecernos más a Jesús. Nos está santificando y un día seremos glorificadas. Pero mientras, nos está transformando para que seamos como su Hijo Jesús. 

Pero en este proceso tenemos que enfrentar el mal, así como Jesús lo hizo en este mundo. Él fue tentado por el maligno. Fue probado. Estuvo cansado. Hay una cruz en nuestro evangelio. De hecho, si no hay cruz, no hay evangelio. No habría salvación si Jesús no hubiera caminado por el valle de profunda oscuridad. 

Así que, mientras seguimos Sus pasos, Dios nos guia a tomar nuestra cruz y a seguirle. En este mundo hay oscuridad. Hay muerte. Hay maldad. Pero la clave aquí es que no tenemos que temer porque el que es justicia, el que es luz, el que es vida, está con nosotros. «No temeré mal alguno porque tú estarás conmigo».

Hebreos capítulo 2 nos dice que como nosotros somos carne y hueso, Jesús mismo tuvo que hacerse de carne y hueso. Y dice en los versículos 14 y 15: «para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que, por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida».

Esa es la victoria del calvario. Es ahí donde Jesús aplastó a la serpiente. Es ahí donde la despojó de su poder. Satanás ha mantenido a las personas en esclavitud, en cautiverio, durante todas sus vidas usando el temor a la muerte, usando el temor al valle de profunda oscuridad, el valle de sombra de muerte. El evangelio es que Jesucristo vino a darte libertad de la esclavitud, libertad del cautiverio, libertad del temor a la muerte, libertad del temor al valle de profunda oscuridad. 

Así que sí, algunas circunstancias nos causan temor. Es real. No es fingido. Los barrancos son reales. Las rocas filosas son reales. La oscuridad es real. Las hienas en esos barrancos, en esos lugares oscuros, son reales. 

Jesús estuvo en el desierto donde había animales salvajes. El Evangelio de Marcos nos da ese pequeño detalle. Es importante porque caminamos en lugares donde hay animales salvajes, donde hay maldad. Pero el temor no nos agobia. No nos paraliza. No nos destruye. No nos pone en cautiverio. La maldad a nuestro alrededor puede ser muy grande, muy real, muy poderosa. 

Algunas de ustedes quizás están en ambientes de trabajo o en un lugar donde la presencia del mal está presente día tras día y vives con ello. Tal vez estás justo en el centro de la voluntad de Dios ahí. Pero de acuerdo a la Palabra de Dios, Él te guía y Él va contigo en el valle de profunda oscuridad; así que no debes temer al mal porque Él está contigo.

No importa cuán grande sea el mal a tu alrededor… el que está contigo es mayor.

Es interesante que, hasta este punto en el salmo, David ha estado hablando acerca de su pastor. Ha usado términos dulces, íntimos, preciosos. Pero ahora, en este valle de profunda oscuridad, él empieza a hablarle al pastor. En el lugar donde el peligro, el temor y la amenaza es mayor, él hace esta declaración de fe. 

«No temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo» (v. 4).

En la profunda oscuridad, a veces no puedes ver al pastor, a veces no percibes que Él está ahí. Pero David está diciendo, «voy a expresar fe en lo que sé que es verdad aun cuando todo a mi alrededor parece gritar, ¡Dios no está aquí! Dios me ha abandonado. Estoy solo».

Lo que él está diciendo es,«tal vez me siento así. Tal vez no puedo ver a Dios en este momento. Tal vez no percibo la presencia de Dios en mi vida. Pero el hecho es que Él está conmigo. Sé que es verdad. Es verdad sin importar si lo siento o no».

¿No es cierto que Dios está más cerca de nosotras, es más amado, más personal cuando estamos pasando a través de dificultades y dolor, si le permitimos ser nuestro pastor? Cuando las cosas prosperan, cuando tenemos esos pastos verdes, esas aguas de descanso, hablamos de Dios. Pero cuando venimos al valle de profunda oscuridad, le hablamos a Él.

Esto no es solo un conocimiento teórico y teológico de la presencia de Dios, es un hecho. Él verdaderamente está aquí conmigo, en estas circunstancias, en este hogar, en esta relación, en esta situación sobre la que no tengo control. Él está aquí. 

Tal vez camines por el valle de profunda oscuridad, y a veces así será. Pero si Él es tu Pastor, si tú eres Su hija, nunca vas a pasar por el valle sola.

Dejame decirte, si no eres su oveja, si no tienes una relación personal con Jesucristo, entonces ese valle de profunda oscuridad, el valle de muerte, es algo temible porque tendrás que pasar por él sola y no podrás hacerlo sola.

He visto personas vivir tragedias y pruebas, aun hasta el punto de morir sin Cristo; y es inimaginable para mí que puedan hacerlo, porque no hay esperanza. Y si no tienes la presencia de Dios contigo, estás en verdaderos problemas y no puedes hacerlo. Pero para un hijo de Dios hay esta certeza, «Él está conmigo. El Pastor está conmigo». 

¿No es eso lo que cantamos en ese hermoso himno, Grande es tu fidelidadTierno me guías por sendas de paz; eres mi fuerza, mi fe, mi reposo, y por los siglos mi Padre serás.

Cuando necesitas ánimo, cuando necesitas guía, cuando estás en el valle de profunda oscuridad, ahí es donde encontramos Su presencia. 

Isaias capitulo 43:1-2, dice:

«Mas ahora, así dice el SEÑOR tu Creador…el que te formó… No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará» (LBLA)

¿Por qué? ¿Por qué no debes temer? Porque Él dice, «Yo estaré contigo».

No conozco una promesa más alentadora en toda la Palabra de Dios. No conozco nada mejor a que aferrarme en cada circunstancia y época de la vida, que a la realidad, a la promesa de que Dios está conmigo. 

La realidad, el hecho de la presencia de Dios, es el antídoto para cada temor. No el hecho de que sientas que Dios está contigo, no el hecho de que pienses que Dios está contigo, no el hecho de que percibas la presencia de Dios, sino el hecho de que Él está ahí. Esa es la cura. Esa es la solución. Ese es el antídoto para todo temor. 

Y mientras caminas a través de ese valle, Él camina contigo. Él comparte esa experiencia contigo.

Hablé con una esposa recientemente y tanto ella como su esposo están caminando por un valle de profunda oscuridad. Pero ella me dijo, «no estamos haciendo esto solos». ¿Y no te llena de consuelo, de esperanza, que no estás atravesando sola ninguna situación en tu matrimonio, ni en tu vida, ni en tus relaciones? Él es tu compañero. Él es el guía y te lleva a través del valle para mostrarte la salida. Es muy oscuro ese valle. No podemos ver. 

Pero mi Señor conoce el camino a través del desierto. Todo lo que tienes que hacer es seguirlo. Él es un buen protector. Él es el consolador. Él está ahí en todos esos tiempos. Solo piensa, el Dios del universo que es alto y está en el cielo, que llena el universo, Él está contigo. Él está conmigo. 

Tal vez estás enfrentando algún desastre o catástrofe o problema o presión en tu vida, pero sea lo que sea, no lo estás enfrentando sola. El Señor está contigo. 

Esta promesa de la presencia de Dios contrasta grandemente con lo que leemos en el salmo anterior donde escuchamos estas palabras de desesperación, de angustia, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»

Ahí es cuando se nos recuerda que solo una Persona, solo Jesús, solo Cristo, pudo decir estas palabras a Dios: «¿Por qué me has abandonado?» Y ese es el Señor Jesucristo, el gran Pastor de las ovejas, quien llevó sobre Sí nuestros pecados en la cruz. Dios le dió la espalda a su Hijo. Jesús fue abandonado en la cruz por el Padre.

Pero como Él pasó por el calvario por nosotros y estuvo dispuesto a ser abandonado por Dios, ningún hijo de Dios tiene que decir jamás: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»

Podemos sentirnos solas, abandonadas. El sentirlo no es un pecado. Lo que es pecado es asumir que lo que sientes es un hecho. El hecho es que no has sido abandonada, no estás sola. Él está contigo.

Recuerdo un tiempo en mi vida cuando todo estaba oscuro como resultado de diferentes circunstancias y pérdidas que había experimentado. Era uno de esos puntos, realmente el único que he vivido como ese, donde todos, todos los cimientos de mi vida parecían sacudirse. Cosas de las que antes siempre estaba segura ahora las cuestionaba. Estaba llena de dudas. 

Durante meses tuve muy poco sentido de la presencia de Dios en mi vida. Como dijo Job, «veo a la derecha, veo a la izquierda, veo frente a mí, veo detrás de mí, y no puedo encontrar a Dios». 

Pero después, en su angustia, Job recuerda, tal vez yo no pueda ver a Dios pero Él me ve a mí. Él está ahí. Job 23, dice: «Pero Él sabe el camino que tomo; cuando me haya probado, saldré como el oro» (vv.9-10).

Miro hacia atrás a esa experiencia y veo claramente que Dios estuvo ahí todo el tiempo. Él nunca se fue. Nunca me dejó. Aunque quisiera decir que pasé por esa experiencia sin temor, no fue así, no confié en mi Pastor. 

Meses después de pasar por esa experiencia recuerdo que me desperté a media noche con una canción en mi corazón. No había tenido canciones en la noche durante meses y meses. 

Recuerdo haber pensado, «¿por qué dudé de mi Pastor?» Y era tan claro para mí. Él estaba ahí. Él está ahí. ¿Por qué dudé de Él?

¿Por qué dudo ahora? No hay razón. El Señor es mi Pastor.

Como dice este antiguo himno: 

«El alma que anhele la paz que hay en mí,

 jamás en sus luchas la habré de dejar.

Si todo el infierno la quiere perder, 

yo nunca, no nunca la puedo dejar, 

nunca, no nunca la habré de dejar».

Así que, hemos visto: 

«El Señor es mi pastor, nada me faltará; en lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce. Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre. Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden aliento».

Recuerda que este es el mismo versículo donde David está hablando de caminar por el valle de profunda oscuridad. Es un lugar donde necesita y anhela ser consolado, donde necesita aliento. La palabra confortar tiene unos sinónimos en el Antiguo Testamento. Puede significar «animar, consolar, avivar, alentar, alegrar, vigorizar, alegrar el corazón, estimular, refrescar».

La palabra confortar en inglés, es una palabra compuesta por, «con» y «fort», que al ponerlas juntas significa, «con fuerza, devolver la fuerza cuando tu corazón ha perdido el consuelo; cuando ha perdido el vigor». Confortar significa que Dios está devolviendo fuerza a nuestros corazones. 

Me gusta lo que un escritor dijo, un comentarista de los salmos. Él escribió: «El confortar o consolar o animar, es ayudar a otro que está ahogado en dolor y temor a respirar libremente y darle aire a su corazón». 1

¿No te trae esto a la memoria tiempos cuando has estado ahogada en dolor y miedo? Cuando has estado llorando tanto que apenas puedes respirar. Puede ser exteriormente, literalmente, o en lo más profundo de tu corazón. Este escritor dice: «Confortar a alguien es ayudar a esa persona a respirar libremente, darle aire a su corazón». Eso es confortar. 

Al meditar en este versículo me he preguntado, «¿cuáles son algunas de las formas en las que las personas buscan consuelo cuando tienen miedo, cuando se sienten amenazadas, cuando están confundidas o desalentadas?»

Recuerda que este es el mismo versículo que habla del valle de profunda oscuridad. Es un tiempo en que necesitas consuelo.

Hay muchas maneras en las que tratamos de encontrar consuelo. Algunas veces buscamos amigos, alguien que nos pueda abrazar y alentar, a la familia. A veces lo buscamos en el trabajo, tratamos de encontrar alivio del dolor. 

A lo mejor tratamos de apaciguar el dolor con comida. Algunos lo hacen con el alcohol, con las drogas. Algunas personas van de compras. Eso las hará sentir muy bien, al menos hasta que le llegue la cuenta a final de mes, por supuesto. 

Algunas personas buscan acabar con el dolor o encuentran consuelo a través de la pornografía o de relaciones ilícitas en brazos de hombres que las entienden. Estas son algunas de las formas en las que las personas tratan de encontrar consuelo. 

Y algunas de estas cosas que hemos mencionado no tienen nada de malo. No hay nada de malo con la comida o con ir al trabajo o con tener amigos o familia; a menos que estés buscando en esa persona o en esa cosa, el consuelo que Dios y solo Dios quiere traer a tu vida.

Es interesante como el salmista, al hablar de lo que le trae consuelo, menciona algunas cosas que yo no pensaría como medios de consuelo. 

«Tu vara y tu cayado», le dice a su pastor, «me infunden aliento», me consuelan. 

No sé tú, pero eso no suena muy consolador para mí. No pienso en estos como instrumentos que traigan consuelo. Sí, el brazo de alguien alrededor de mí o palabras de aliento o notas de ánimo. Pero ¿una vara y un cayado?

¿Cómo es que una vara y un cayado de un pastor pueden proveer consuelo a una oveja? ¿Cómo es que la vara de Dios y su cayado proporcionan consuelo a Sus ovejas, a nosotras?

La vara del pastor es un símbolo de su poder. Es un palo largo y se usa para defender a las ovejas en contra de bestias salvajes, provee protección de los lobos y de los ladrones. Tal vez fue lo que usó David cuando mató al oso que estaba tratando de atacar a sus ovejas.

Esa vara provee seguridad a las ovejas. Esa vara o caña, les da la certeza de que están protegidas de sus enemigos. Ellas no se pueden protegerse a sí mismas. Esas ovejas están desvalidas, indefensas. 

Pero ellas saben que su pastor tiene una vara, tiene un instrumento que será usado, si es necesario, para ahuyentar a los enemigos. Así es que esa vara las conforta. Saber que la vara está en manos del pastor. 

Y después tenemos el cayado que es un palo con una curva al final. Tiene múltiples usos, pero uno de ellos es refrenar a las ovejas de vagar

Si vagan por ahí y caen en un hoyo, el cayado se usa para halar y sacar a la oveja de ese hoyo. O si se queda atorada en un matorral, el cayado se puede usar para empujar o guiar a las ovejas. Es un medio de consuelo. 

Phillip Keller escribió un estudio clásico del Salmo 23, La vida en el redil. Él mismo fue pastor de ovejas y dice:

«Siendo criaturas muy tercas, las ovejas frecuentemente se encuentran en dilemas totalmente ridículos y absurdos. He visto mis propias ovejas, codiciando un bocado más de pasto verde, bajar por empinados acantilados donde se han resbalado y caído al mar. Solo con mi largo cayado fue que pude sacarlas del agua, regresarlas a tierra firme. Un día de invierno estuve varias horas rescatando a una oveja que había hecho esto con anterioridad varias veces. Su terquedad era su perdición». 2

¿Suena eso como alguien que conoces? Tu dirás, «sí, tengo algunos niños así». 

Bueno, el hecho es que con frecuencia somos así, y Dios usa Su vara y Su cayado para rescatarnos, para protegernos, para dirigirnos

Phillip Keller también habla en ese libro de cómo usa el cayado para examinar a las ovejas, especialmente cuando la lana se pone muy gruesa; para examinarlas de parásitos, insectos, quemaduras o enfermedades. Él usa ese cayado para inspeccionarlas, para separar la lana y ver por debajo de la superficie y examinarlas a fondo. 

¿No es eso lo que Dios hace con Su Palabra? Él toma Su Palabra y la hace brillar dentro de nuestros corazones por el poder de Su Espíritu Santo. Él dice: «Yo soy el Dios que escudriña todas las cosas. Yo soy el Dios que conoce todas las cosas. Quiero conocerte, no solo en la superficie, lo que otros ven de ti, lo que otros piensan que tú eres. Quiero que veas ese viejo yo dentro de ti, debajo de la superficie. Todas las personas creen que eres tan amable, amorosa y buena, pero por debajo de la superficie hay una actitud muy distinta».

El Pastor está exponiendo eso. Algo así sería aterrador. Es algo que no quisiéramos que pasara a menos que supiéramos que lo hace un pastor amoroso que puede restaurar y sanar cualquier cosa que exponga. 

Así que, al traer esa vara y ese cayado a nuestras vidas, Él nos conforta, nos consuela en nuestra aflicción, nos anima en tiempos de terror, en tiempos de peligro. Él usa Su Palabra. Su Palabra es ese cayado con el que nos guía, nos rescata cuando nos hemos extraviado. Su Palabra, mientras la leemos o la escuchamos cuando alguien la enseña o la prédica. 

Me encantan esos versículos del Salmo 119:50 y 52 que dicen: «Este es mi consuelo en la aflicción: que tu palabra me ha vivificado… Me acuerdo de tus ordenanzas antiguas, (tu palabra), oh Señor, y me consuelo». 

Y entonces Dios usa a Su pueblo. Ellos pueden ser esa vara y ese cayado en Su mano para protegernos, para dirigirnos, para consolarnos, para proveer exhortación, para que rindamos cuentas. Yo necesito personas piadosas en mi vida que sean instrumentos en las manos de Dios para ayudarme a ser rescatada, para decirme, «hay peligro adelante y no creo que te estés dando cuenta. Cuidado. Debes tener cuidado en esa situación. Veo algo que es un punto ciego en tu vida».

Da gracias al Señor por esas personas. Se convierten en instrumentos en las manos de Dios para confortarte. 

Dios usa las circunstancias. Él usa las experiencias de la vida. Exactamente las que hubiéramos querido evitar, frecuentemente se convierten en instrumentos de consuelo y de bendición en nuestras vidas al usar esas circunstancias para entrenarnos y protegernos.

Recientemente tuve una conversación con alguien que es parte de nuestro ministerio y me dijo, «¿has escuchado este mensaje de John Piper?» Yo no lo había escuchado. Así que me lo recomendó y me dijo: «pienso que esto sería de gran ayuda y de gran bendición para ti mientras estás pensando y meditando en todos estos temas. Era un mensaje sobre la vida de Adoniram Judson. Y oh, Señor, mientrasme senté ahí, lloraba y sollozaba porque era justo lo que necesitaba.

La vara y el cayado especial para mi vida en ese momento. Y me retó en algunas áreas donde yo no estaba pensando correctamente, y donde yo necesitaba ese mensajero de Dios, ese instrumento de Dios para que me protegiera.

En última instancia, todo el consuelo viene del Señor mismo. 

La segunda carta a los Tesalonicenses en 2: 16-17, dice:

«Y que nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos amó y nos dio consuelo eterno y buena esperanza por gracia, consuele sus corazones y los afirme en toda obra y palabra buena».

Gracias, Señor, por Tu vara y Tu cayado. Gracias porque Tú sabes dónde y cuándo usarlos. Eres un buen Pastor. No nos golpeas. Tal vez nos castigas, pero es siempre con la meta de restaurarnos. Nos proteges, nos guías, nos consuelas. Alegras nuestras almas y nos animas y avivas nuestros corazones con Tu Palabra, a través de Tus medios de gracia para traernos consuelo. Te damos gracias en el nombre de Jesús, amén. 

Annamarie:Amén. Nancy DeMoss Wolgemuth te ha estado recordando que Dios es tu verdadera fuente de consuelo. Si Él es tu Pastor, no tienes razón para vivir en temor. Te animo a reflexionar hoy acerca de lo que has escuchado y a evaluar si estás viviendo en temor o en fe. Recuerda que en Cristo encontrarás la gracia que necesitas para enfrentar tus circunstancias.

¿Cuál es el mayor problema que estás enfrentando en este momento? Es difícil de creer pero ese problema podría convertirse en una fuente de gozo. Acompáñanos el lunes para escuchar más sobre esto, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 28 al 30.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

1 George Adam Smith, Four Psalms, p. 13.

2 Phillip Keller, A Shepherd Looks at Psalm 23, p. 90.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El valle de profunda oscuridad – Ene 7

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 7 – El valle de profunda oscuridad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-valle-de-profunda-oscuridad/

Annamarie Sauter: ¿Estás en un valle emocional oscuro? Nancy te recuerda que…

Nancy DeMoss Wolgemuth:…tu Pastor te llevó ahí, y recuerda que estás pasando por ese valle de profunda oscuridad para que puedas salir al otro lado. Tal vez no parezca así —pareciera que tu valle dura para siempre. Pero déjame decirte que no será así.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nos demos cuenta o no, diariamente tomamos un sinnúmero de decisiones. En algunos momentos esto puede ser agotador, pero si somos ovejas de Cristo, nuestro Buen Pastor no nos ha dejado sin dirección. Hoy Nancy nos habla más acerca de esto como continuación de la enseñanza titulada, «El Señor es mi Pastor».

Nancy: Constantemente en Aviva Nuestros Corazones recibimos correos de nuestras oyentes, pero es interesante que muchos de esos correos son de personas que necesitan dirección del Señor. 

No saben en qué dirección ir. ¿Debo tomar este trabajo? ¿Debo renunciar a este trabajo? ¿Me debo casar con esta persona? ¿Cómo debo actuar en esta situación con mis padres? ¿Cómo debo actuar en esta situación con mi hijo? Tenemos este problema financiero, ¿qué hacemos? 

Por supuesto, nos hacen preguntas para las que realmente no tenemos respuestas. Podemos orar con ellas al respecto, pero todo lo que podemos hacer –en última instancia– es dirigirlas hacia el Pastor, porque el Salmo 23 nos dice que nuestro Buen Pastor nos guía por senderos de justicia por senderos correctos, por amor a su nombre.

Si quieres saber qué dirección tomar en tu vida sobre asuntos grandes, pequeños, monumentales, problemas del día a día o situaciones devastadoras, necesitas ir a tu Pastor [con «P» mayúscula]. Necesitas seguir al Pastor. Él es el que sabe hacia dónde llevarte. Él es el único que puede ver adelante. Él es el que te conoce, te hizo, te ama y tiene un plan para tu vida. Él dirige a Sus ovejas por senderos de justicia por amor a Su nombre. 

Ahora, la traducción literal de este versículo es que, Él me guía por senderos correctos, por amor de Su nombre. Él me guía por senderos, y donde quiera que me guíe es siempre el sendero correcto. Puedes confiar en que, si estás siguiendo al Pastor, Él nunca te va a guiar por el sendero equivocado. 

Ahora, si nos dejara andar por nosotras mismas, nos iríamos por muchos senderos equivocados. Quedaríamos paralizadas ante todo tipo de situaciones y lugares en los que no deberíamos estar y a los que nunca habríamos llegado si hubiéramos seguido la voz de nuestro Pastor. Si seguimos nuestro propio discernimiento, nuestro propio camino, nuestro propio juicio, nos perderemos. Nos perderemos y nos confundiremos sin remedio. Necesitamos Su dirección. 

Si decides estar a cargo de tu vida, aún de los pequeños detalles, si te resistes a Su dirección, vas a terminar en senderos equivocados. Por ejemplo, si te casas fuera de la voluntad de Dios, si haces una compra, cambias de trabajo o te mudas, sin buscar la dirección del Señor y sin obedecer lo que Él te muestra en Su Palabra, y después terminas con un desastre, no le eches la culpa al Señor. 

De hecho, hay un versículo en el libro de Proverbios que dice que esta es nuestra tendencia. En Proverbios 19, versículo 3, dice: «La insensatez del hombre pervierte su camino, y su corazón se irrita contra el Señor». Y la NTV dice: «La gente arruina su vida por su propia necedad,y después se enoja con el Señor». ¿Y no es esto cierto? Nos metemos en situaciones. Leo muchos correos electrónicos de personas que están en muy, pero muy malas situaciones, en algunos casos se ve claramente –por lo que han dicho– que violaron la ley de Dios. Quizás nunca se debieron haber casado con esa persona.

Ahora, aquí en Aviva Nuestros Corazones tratamos de extenderles la compasión de Cristo, de ser compasivas, porque sabemos que todas somos susceptibles a caer. Están en esta mala situación en este momento y queremos ayudarlas. Es por eso que es maravilloso que tenemos un Pastor que restaura nuestras almas. Pero primero debemos reconocer que no debimos haber ido por ese camino. Debe haber arrepentimiento antes de que haya una restauración. 

Es por eso por lo que proverbios dice: «Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas» (3:5-6). Él me guía por sendas de justicia cuando lo sigo. 

Me siento tan feliz de tener a un Dios que nos guía, que nos dirige en la dirección correcta, que nos lleva en la dirección adecuada. La vida está llena de tantas decisiones y piensas que cualquier decisión –si hubiera ido a una universidad diferente, o si hubiera estudiado algo diferente o si mi primer trabajo hubiera sido diferente– solo piensa qué distinto sería el curso de tu vida entera. Una pequeña decisión puede afectar toda tu vida. 

¿No te alegra saber que tenemos un Pastor que nos dirige a través del laberinto de esta vida, que siempre nos dirige a la luz de lo que Él sabe que es mejor? Creo que al buscar la dirección de Dios es importante recordar, que la voluntad de Dios no es un lugar, no es un trabajo, es un estilo de vida, es un corazón. 

Él me guía por senderos de justicia, por caminos correctos, por amor de su nombre. Creo que a Dios no le importa tanto en qué ciudad vives, en qué casa vives, a pesar de que necesitamos buscar Su dirección para estas cosas, pero en última instancia, la voluntad de Dios es un estilo de vida. Es la actitud del corazón. Él nos dirige por medio de Su Palabra. 

Segunda de Pedro capítulo 1, dice que la Palabra de Dios es una lámpara que brilla en un lugar oscuro. Vivimos en un mundo oscuro, y si quieres saber para dónde ir, más vale que tengas una lámpara. Más vale que tengas luz; y la Palabra de Dios es esa luz. Es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino. Dios nos guía por Su Santo Espíritu que vive dentro de nosotras, el Santo Espíritu que nos guía a toda verdad, que nos recuerda las cosas de Cristo, que nos ayuda a aplicar la Palabra de Dios a nuestra vida. 

Tenemos los recursos para caminar en sendas correctas. Tenemos un Pastor que nos guía. Dios ha prometido que nos guiará por sendas correctas, pero déjame decirte que algunas veces, esas sendas que Dios escoge para nosotras, esas sendas a las que nos dirige, no parecen ser las sendas correctas. Vamos en esas sendas y decimos, «Señor, pensé que te estaba siguiendo, pero esto es un desastre. Este es un terreno accidentado, es muy difícil».

He estado leyendo El Progreso del Peregrino, y hay algunos lugares muy muy difíciles por los que Peregrino, Cristiano, tiene que transitar mientras sigue al Señor. Va por el sendero correcto, pero va subiendo una montaña de dificultad. Va por lugares muy peligrosos. Veremos más de estos más adelante en esta serie sobre el Salmo 23. Él va por los senderos correctos, pero son difíciles. 

A veces, en medio de esos lugares difíciles, puedes detenerte y decir, «¿será que no entendí? ¿Perdí el enfoque del Pastor? Dios, ¿fuiste tú quien me trajo hasta aquí?» Los caminos de Dios, la dirección de Dios algunas veces puede ser difícil. 

Tal vez te dirija al horno de fuego como hizo con aquellos tres jóvenes hebreos. Ellos estaban justo en el centro de la voluntad de Dios en ese horno de fuego. Por cierto, nunca estuvieron más cerca del Señor Jesús que cuando estaban ahí en ese horno de fuego, cuando se les apareció en persona a su lado. Estaban en la voluntad de Dios. Era el sendero correcto para ellos. 

El sendero de Dios tal vez te lleve a un desierto como lo hizo con los judíos cuando salieron de Egipto. Iban camino a la tierra prometida. Estaban tan emocionados. «¡Hemos sido liberados. Hemos sido rescatados de 400 años de cautividad y esclavitud!» Un retrato de nuestra salvación, siendo rescatados de nuestro pecado y de este mundo. «¡Y ahora vamos de camino a la tierra prometida!», pero Dios dice: «Primero quiero llevarte por un desierto».

Ahora, los 40 años que anduvieron errantes por el desierto, no era el plan original de Dios para ellos, pero la Escritura dice en Éxodo 13, que Dios no los llevó por el camino de los Filisteos, a pesar de que era la ruta más cercana y más directa. Dios dirigió al pueblo fuera de Egipto por el camino del desierto hacia el mar Rojo, hacia una situación que parecía «sin esperanza». Dios los llevó allí, al desierto, hacia el mar Rojo donde iban a estar total y absolutamente dependientes de Él. Ese era el sendero correcto. Esa era la voluntad de Dios. 

Dios llevó a Su propio Hijo, Jesús, al desierto. Mateo capítulo 4, dice: «Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo» (v. 1). Ese era el sendero correcto. Él estaba siguiendo a Su Señor, y algunas veces Dios tal vez te lleve al valle de sombra de muerte, el sendero correcto o como dice en el lenguaje original, «al valle de profunda oscuridad», profunda oscuridad. Y te preguntas, ¿será este el sendero correcto?

Él me lleva por sendas correctas. ¿Puede un sendero estrecho y sinuoso ser el correcto? Ahí es donde Dios llevó a Su Hijo, y si vas a ser como Cristo, habrá momentos cuando Dios te lleve ahí también. 

Puede ser difícil. Puede ser difícil de entender ese desierto, ese horno ardiente, ese valle de profunda oscuridad, pero es el sendero correcto si has estado siguiendo a tu Pastor. Mientras vas por esos senderos, por esos senderos difíciles, que son los correctos, Dios está cumpliendo Sus propósitos eternos en tu vida. 

¿Por qué lo hace? Él me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre. Se trata de Él. No se trata de mí. No se trata de mi felicidad. No se trata de mi conveniencia. No te trata de mis preferencias. Es lo que agrada a Dios, es por amor de Su nombre. 

Escucha, necesitas llegar al punto en tu vida en el que te intereses más por lo que Dios quiere que por lo que tú quieres. La razón de nuestra existencia es traer gloria a Su nombre. El Dios de este universo no existe para salvar tu matrimonio roto, o para sacarte de tus deudas o para ayudarte a sentirte mejor o para ayudarte a manejar mejor el estrés. Existimos para glorificarle a Él, no para que Él haga lo que nosotras queremos que haga. 

Todas las cosas son de Él y por Él y para Él. Todo en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra y encima de ella –todo gira entorno a Él. La forma como vivimos, todo lo que hacemos, todo lo refleja a Él. Su reputación está en juego, así que Él nos guía por causa de Su nombre. Y en el contexto de otros pasajes de la Escritura podemos decir que Él también nos dirige para hacernos bien. ¿Sabes por qué? Necesitamos la aflicción. ¿No es eso lo que dice el salmista en el Salmo 119? «Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos» (v. 71).

Hay cosas que Dios hará para conformarte a la imagen de Cristo cuando estás en esa senda difícil, que no aprenderías de ninguna otra forma, y ¿sabes por qué? No es solo por tu bien. Es también por el bien de otros. El Apóstol Pablo dijo: «Pero si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salvación» (2 Corintios 1:6).

Tú no sabes qué otra persona –tu esposo, tus hijos, tus padres, tu jefe, alguien en tu iglesia, alguien que ni siquiera conoces, alguien de edad mucho más avanzada– podría ser influenciada y acercada al Pastor por tu disposición de caminar por ese sendero difícil. 

Así que deja que tu Pastor escoja los senderos correctos para ti. Tú dirás, «Señor, ¡no estás llevando a nadie más por este sendero! ¿Por qué a mí? ¿Por qué tengo que caminar por este sendero difícil y los de mi alrededor van por el camino fácil? 

Pero Dios te dice: «Déjame eso a mí. Yo voy a escoger los caminos correctos para ti». No compares el sendero que él escoge para ti con el sendero que escoge para alguien más. 

A veces me he preguntado, cuando estoy en el sendero, «Señor, ¿se te olvidó leer el mapa? ¿Estás seguro? ¿Esto es lo que quieres decir?» ¿Pero saben qué? He aprendido a no cuestionar al Señor, porque yo sé, que yo sé, que yo sé que Él siempre tiene la razón, y mirando hacia atrás, puedo decir al 100% que Sus caminos siempre han sido los correctos. 

No siempre voy a poder ver todo lo que voy a ver y voy a saber en la eternidad. Hay mucho que no veo ahora. Algunas veces simplemente tienes que estar dispuesta a vivir en el misterio, con algo que no puedes entender; pero una y otra y otra vez Dios me ha mostrado que ese era el sendero correcto. Veo atrás, y le agradezco. Y digo, «Señor, tú sabías. Tú sabías. Tú sabías que ese era el sendero correcto para mi vida. Gracias Señor».

Él me guía por senderos de justicia; senderos justos, correctos, por amor de Su nombre. El salmista ha hablado de descansar en verdes pastos, de caminar junto a aguas de reposo, de que su alma es restaurada, que es guiado por senderos de justicia; pero ahora viene la parte del salmo que, tal vez, es por lo que frecuentemente es citado en funerales. Él dice en el versículo 4: «Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo». 

Ahora, en el lenguaje original, el valle de sombra de muerte se podría traducir mejor como «el valle de profunda oscuridad». Este no es un versículo solo acerca de la muerte. La muerte puede ser uno de esos valles profundos. Puede ser parte de una oscuridad muy profunda, pero él está hablando de algo más amplio, de cualquier valle de profunda oscuridad. 

El valle aquí no es algo así como un exuberante prado entre dos colinas. Este es un barranco, un precipicio profundo, peligroso y oscuro en las colinas de Palestina. En Palestina, temprano en el año, los rebaños se alimentan de pastos en tierras bajas. Después, en los meses de verano, el sol derrite la nieve de las montañas, y el pastor lleva a sus rebaños a un terreno más alto para que se alimenten donde pueden encontrar más pastizal. Pero, para llevar al rebaño de las tierras bajas a los pastizales en terreno más alto tienen que pasar por algunos barrancos. 

Estos eran lugares donde había precipicios, donde los árboles frondosos bloqueaban la entrada de la luz del sol, así que eran lugares oscuros aún durante el día. Por la noche, había una penetrante y profunda oscuridad. Un mal paso en estos valles, en estos barrancos, podía provocar una caída de rocas dentadas al precipicio y que perdieras la vida. 

Había serpientes. Había lobos. Había hienas acechando, listas para atacar estas ovejas indefensas, despistadas y desamparadas. Y el pastor llevaba a las ovejas por estos barrancos. Tenían que pasar a través de ellos para llegar al terreno alto. Y qué imagen tan clara de que nuestro Pastor necesita llevarnos por valles oscuros, por lugares peligrosos y con dificultades para llevarnos de las tierras bajas de nuestra vida cristiana a terrenos más altos.

Y dices, «Señor quiero un terreno más alto en mi vida. Quiero conocerte mejor. Quiero estar más cerca de ti», y Dios dice, «oh, ¿de verdad?; entonces tenemos que ir por algunos senderos que son difíciles».

Esta frase, «profunda oscuridad», el valle de profunda oscuridad –esa frase es usada nueve veces en el libro de Job. Job entendía en su sufrimiento y en su insoportable dolor, lo que significaba estar en profunda oscuridad; y dice en Job 28 que es como la oscuridad más profunda y lóbrega del pozo de una mina.

No puedes ver. Es opresivo. Isaías dice que esta profunda oscuridad es el lugar donde las personas tropiezan como si estuvieran ciegas. Es un lugar de profunda desesperación, sin esperanza. Es una oscuridad tenebrosa. Puede incluir cualquier tipo de peligro o cosa que cause terror. 

Les dije antes que he estado leyendo El Progreso del Peregrino. Hay un momento en esa historia cuando Cristiano viene al Valle de Sombra de Muerte, y lo describe como un lugar solitario, un lugar apartado. Dice que el camino que atraviesa este valle era estrecho. Era peligroso. Era un lugar de profunda oscuridad, de terror y opresión demoníaca. 

De hecho, en ese lugar, él llegó a la misma boca del infierno, no adentro, pero justo a la entrada y podía ver las llamas ardiendo, saliendo del infierno. Y él dice:

«Sobre ese valle colgaban nubes de desánimo y confusión mientras la muerte extendía sus alas y volaba sobre él. Era una vista espantosa, hacia donde miraras había solo desorden. El camino aquí era tan oscuro que frecuentemente, cuando Cristiano trataba de dar un paso al frente, él no sabía qué se encontraría al pisar»1. 

¿Te hace esto recordar alguna etapa en tu vida cuando todo lo que veías eran nubes oscuras, llenas de desaliento y confusión; no podías ver para dar el siguiente paso, no tenías ni idea a dónde ibas o qué estaba pasando? En ese momento, en el valle de sombra de muerte, él oía voces demoníacas que le gritaban. Era aterrador. 

De hecho, en otros escritos de John Bunyan, incluyendo su autobiografía, aprendemos que tuvo algo de su propia experiencia, de la vida real, en el valle de profunda oscuridad, particularmente durante un periodo de 12 años cuando estuvo en prisión por su fe, por predicar. Él estuvo en prisión cuando tenía alrededor de 30 años. Su esposa y cuatro hijos tuvieron que valerse por sí mismos durante ese periodo de 12 años y Bunyan dice: «En una ocasión estuve en una condición muy triste y de muy poco ánimo por muchas semanas».

De hecho, él describe cómo era atormentado por pensamientos de muerte. Él dice: «Estaba en ese momento tan poseído del pensamiento de la muerte que me sentía como si estuviera subiendo el banco de la horca con la soga al cuello». Dijo en otro momento: «De repente cayó sobre mí una nube de gran oscuridad que escondió de mí las cosas de Dios y de Cristo como si nunca las hubiera visto ni conocido en mi vida»; sin sentido de la presencia de Dios. 

El valle de profunda oscuridad –si no has estado ahí en algún punto de tu vida cristiana, probablemente lo harás antes de llegar al cielo, y hay diferentes grados de esto. No todo es tan tormentoso como lo que acabamos de leer, pero lo puede llegar a ser para aquellos cristianos que están siguiendo al Buen Pastor. 

¿Recuerdas el versículo que está justo antes de este? El versículo 3, dice: «me guía por senderos de justicia por amor de su nombre». Este valle de profunda oscuridad es uno de esos senderos correctos a los que algunas veces el pastor guía a sus ovejas.

Cuando entras a ese valle, asumiendo que no fue por hacer tu propia voluntad, pensando que no fue tu culpa, asumiendo que no abandonaste al Pastor y seguiste tu propio camino, no culpes al Pastor. Pero si has estado siguiendo al Pastor, has estado confiando en Él, amándolo, obedeciéndole, sirviéndole fielmente y Él te lleva a ese lugar obscuro, a ese valle de profunda oscuridad, entonces, cuando llegues allá, recuerda cómo llegaste ahí.

Recuerda que tu Pastor te llevó allí, y recuerda que estás pasando a través del valle de profunda oscuridad y que vas a salir al otro lado. Quizás piensas que no saldrás. Tal vez sientas que en el matrimonio que tienes, este valle de profunda oscuridad parece que va a durar para siempre. Escucha lo que te digo, no será así. Tal vez dure toda esta vida, pero no durará por la eternidad. Y la eternidad es mucho más larga que esta vida. 

Recuerda cómo llegaste ahí. Recuerda que este es el Pastor que te ama. Este es el Pastor que se preocupa por Sus ovejas y las cuida. Queremos que el Señor nos lleve a esos lugares altos, pero no queremos tener que pasar por el valle de profunda oscuridad para llegar allá. 

¿Me permites decirte que no hay atajos? Tienes que hacerlo. Tienes que pasar a través de él. Es fácil recordar que Dios está con nosotros cuando todo está bien, cuando estás reposando en esos pastos verdes o junto a esas aguas tranquilas, pero recuerda que Él también está con nosotros cuando no todo va bien, cuando nos encontramos en esa profunda oscuridad, en tiempos de depresión inexplicable, en enfermedad, en situaciones de salud, de rechazo, cuando hemos perdido a un ser amado, cuando hay presiones financieras, cuando hay problemas en el matrimonio, relacionales, cuando tenemos pensamientos tormentosos, algunas veces tentaciones implacables y feroces, y cuando nos sentimos en intensa soledad. 

Sientes como que nadie más entiende. Nadie puede entrar en lo que estás experimentando, tiempos de pesadillas espirituales, emocionales, mentales o físicas, tiempos de confusión, de preguntas sin respuesta, de misterios muy profundos. No parece consistente con los caminos de Dios que esto esté pasando en tu vida. 

Aun cuando tengas que enfrentar tu propia muerte, recuerda, «aunque pase por el valle de profunda oscuridad, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo» (parafraseado). Las pruebas y los ataques parecerán implacables, sin tregua, sin descanso, parecerá que duran para siempre. Pero cuando estés en medio de ese valle, confía en tu Pastor.

Confía en Su corazón. Confía en Su bondad. Confía en Su sabiduría. Confía que Él sabe lo que está haciendo y recuerda esto: Su meta es llevarte a un lugar más alto, a pastos verdes, aún más cerca de Su corazón. 

Annamarie: Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha traído palabras de esperanza. Aún si estás atravesando un valle de profunda oscuridad en este momento de tu vida, tienes esperanza. Ese mensaje es parte de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor». Si te perdiste alguno de los programas anteriores en esta serie, encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com.

Cuando estás en un valle de profunda oscuridad, ¿cómo sabes que Dios realmente está ahí contigo? Descúbrelo mañana en la continuación de nuestro estudio del Salmo 23.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 23 al 27.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

1John Bunyan, Pilgrim’s Progress.

El Señor es mi Pastor, Jonathan & Sarah Jerez, Periscopio ℗ 2017 Jonathan & Sarah Jerez.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Él restaura – Ene 6

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 6 – Él restaura

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-restaura/

Annamarie Sauter:El rey David sabía en quién había creído. 

Nancy DeMoss Wolgemuth: Él sabía que tenía un Dios Pastor que estaba en el negocio de la restauración, el negocio de restaurar, de tomar cosas viejas, cosas usadas, cosas maltratadas, cosas destrozadas, cosas despreciadas, cosas que nadie más quiere, cosas gastadas que nadie quiere usar, Dios las toma y las restaura; las hace nuevas. Tenemos un Dios redentor que hace nuevas todas las cosas.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cómo describirías tu vida en este momento? Más aún, ¿cómo describirías el estado de tu corazón y tu fe en medio de las circunstancias en que te encuentras? Hoy Nancy te trae algo de perspectiva al continuar con la serie titulada, «El Señor es mi Pastor».

Nancy: Mientras estudiamos el Salmo 23, es importante que recordemos que el hombre que escribió esto, el rey-pastor David y los judíos que leían este salmo en aquellos días vivían en la tierra de Palestina. 

Palestina era una tierra desértica. No era fácil encontrar pastos verdes y corrientes de agua. El pastor debía saber cómo encontrarlos y dónde encontrarlos para su rebaño. Por eso es tan significativo cuando David dice: «El Señor es mi Pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce» (23:1-2).

Lo que él está diciendo es, el Señor es el tipo de pastor que sabe dónde encontrar lo que sus ovejas necesitan, aún en un lugar donde es difícil encontrar esos pastos verdes y esas aguas de reposo.

Mientras lees el Salmo 23 y meditas en él, podrías pensar, «bueno, yo no vivo en Palestina, pero como que sí describe mi vida». Tal vez tienes cinco hijos y piensas, «es difícil encontrar esas aguas de reposo en este tiempo de mi vida». O tal vez esa circunstancia, esa situación en tu vida se sienta tan…a veces eres parte de esa generación sándwich en la que estás cuidando a tus padres ancianos pero al mismo tiempo tienes hijos adolescentes, y sientes como que en todo momento alguien te necesita. ¿Cómo encuentras esos pastos verdes? ¿Cómo encuentras esas aguas de reposo? 

Solo déjame decirte: Primero, sigue al Pastor. Él sabe cómo encontrarlos para ti. Necesitas confiar en tu Pastor. Él los va a encontrar y sabe que son importantes. Si lo sigues, Él te guiará a esos lugares. Hay momentos en mi vida en los que siento que casi no puedo respirar… Si solo descanso en mi propio entendimiento no voy a encontrar esos verdes pastos, esas aguas de descanso.

Si voy al Señor y le digo, «Señor, soy tu oveja, Tú eres responsable por mí. Por favor muéstrame en este tiempo de mi vida cómo encontrar esos verdes pastos y esas aguas de reposo», Él lo va a hacer.

Recuerda que cuando Jesús escogió a Sus doce discípulos –en Marcos 3– nos dice que «los escogió para que estuvieran con Él y para luego enviarlos a ministrar a otros» (v.14, parafraseado). Necesitamos estar con el Señor. Necesitamos tener comunión, compañerismo, intimidad con Él, antes de que podamos ser útiles para salir y ministrar a otros –aún si esos otros son los preescolares que tienes en casa. Tienes que pasar tiempo con el Señor antes de poder ser efectiva y útil para servirle. 

Entonces, cuando los discípulos salieron, Marcos 6 nos dice que regresaron a Jesús. Después de haber hecho el ministerio, le dijeron todo lo que habían hecho y enseñado.

«Y Él les dijo: “Vengan, apártense de los demás a un lugar solitario y descansen un poco”. Porque había muchos que iban y venían, y ellos no tenían tiempo ni siquiera para comer.Y se fueron en la barca a un lugar solitario, apartado» (vv. 30-32).

Ahora, en este caso, no duró mucho tiempo porque las multitudes los seguían y Jesús recibía a las multitudes con gracia y tuvo compasión de ellas. Pero Él sabía que ellos necesitaban, aunque fuera ese corto periodo de tiempo para alejarse y estar con Él, para recalibrarse, para reponerse, para recargar combustible, para poder regresar y atender a esas multitudes necesitadas. Es por eso que necesitamos esos tiempos de silencio, esos momentos de quietud, esos lugares quietos para ser reabastecidas. 

Necesitas alimentarte de Jesús. Necesitas beber de Él antes de que puedas invertir en la vida de otros. 

Una mamá que está amamantando necesita estar bien alimentada, antes de poder nutrir a su bebé. Si ella se alimenta de comidas equivocadas, de comidas que no la nutren, puede terminar teniendo a su bebé con cólicos o enfermo del estómago. Por eso es tan importante lo que dejamos entrar, los alimentos que comemos, antes de poder pasarlo a otros.

El Salmo 1 nos dice que aquel que «en la ley del Señor está su deleite, y en Su ley medita de día y de noche» –estas no son palabras de apuro, son palabras de reflexión, de meditación. Son palabras desconocidas para nuestra mentalidad del siglo 21. Pero el que medita en la ley de Dios, el que se deleita en ella, «será como árbol plantado junto a corrientes de agua». Ahí tenemos esa imagen del agua otra vez. Será como «árbol que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera» (vv. 2 y 3).

Y quizás tú digas, «yo me estoy marchitando. Estoy seca. No puedo producir fruto. Me siento exhausta». Entonces puede ser que no estés plantada junto a esas corrientes de agua; no has venido a esas aguas de reposo; no has estado meditando en la Palabra de Dios, deleitándote en ella. 

«En lugares de verdes pastos me hace descansar». Algunas veces simplemente tienes que estar quieta y dejar de moverte. Y otra vez les digo, este es un pensamiento extraño para nuestra cultura. Piensas en el ritmo de nuestras vidas; en el ritmo de vida de la persona promedio. Comemos a la carrera. En la manera en que vivimos los detalles de nuestras familias son todos deprisa. 

En su libro Síndrome de la Sobrecarga, Richard Swenson dice:

«Aun el mejor equipo no puede arreglar un carro de carreras si va a 200 millas por hora. Tampoco nuestros cuerpos pueden recuperarse en medio de un estilo de vida tan acelerado». 

No puedes obtener el descanso que necesitas, la frescura que necesita tu alma, tu espíritu e incluso tu cuerpo, arrebatando minutos por aquí o por allá de vez en cuando. Si intentas dormir un poquito por aquí, otro poquito por allá, o un poquito de descanso en la presencia de Dios, de poquitos por aquí, otro por allá, a la larga no puedes sostener la vida espiritual ni la física. 

No puedes sostener tu vida espiritual solo escuchando unos cuantos minutos de radio cristiana de camino al trabajo. Eso es comer a la carrera. Es tratar de llenarle el tanque al auto mientras va a 200 millas por hora. 

Dice el Señor: «Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios» (Sal. 46:10). Necesitamos tiempos de descanso. 

Hice unas anotaciones de cosas que han sido de ayuda en mi vida y quisiera compartirlas con ustedes y animarlas, y quisiera decir que en esto soy una peregrina en proceso también. Soy una oveja que vive a la carrera muchas veces y una oveja que necesita este versículo, que necesita descansar en pastos verdes, necesita dejar que su Pastor le guíe a aguas de reposo. Hay cosas que estoy descubriendo que me están ayudando en ese proceso mientras sigo a mi Pastor.

Una de esas cosas en las que estoy siguiendo a mi Pastor es viendo la importancia del Sabbath –el descanso– un día a la semana. Esto es algo que he sabido que es importante en la Palabra de Dios y en diferentes medidas he intentado practicarlo a través de los años. Mi padre y mi madre le daban un lugar muy importante en nuestra familia. 

Tal vez algún día hagamos una serie completa acerca de cómo tomar un día de descanso, de reposo. Pero déjame decirte que he llegado al lugar, aun estudiando este pasaje, donde realmente no estaba tomando un día para desconectarme, para apagar la computadora, para parar la maquinaria que va a mil por hora y simplemente dejar que Dios me llene. He estado tratando de hacer esto los domingos. Sé que tengo amigos que lo hacen otros días de la semana. No voy a entrar en un debate sobre esto, pero lo que sí estoy diciendo es que Dios nos hizo para que nuestros cuerpos, nuestros espíritus, necesitaran ese día, un día a la semana.

Dios les dijo a los israelitas, «si no lo hacen con la tierra, si no dejan que la tierra descanse un año de cada siete, vendrá el día cuando la tierra no va a producir más cultivos». Vas a tener que darle ese tiempo de una o de otra forma. Tal vez sea con una crisis –física, emocional, mental o espiritual– pero de una u otra forma, vas a tener que tomar ese descanso. Cuánto mejor sería tomarlo regularmente como Dios nos lo ha mandado. 

He estado pensando acerca de esos domingos. Son un regalo de Dios para mi alma. Recíbelo como un regalo. Y también creo que necesitamos esos Sabbath, esos descansos, al principio de cada día. Ese tiempo de quietud, a solas delante del Señor, donde nos llenamos de Su Palabra y comenzamos nuestro día con Él. 

Déjame decirte algo verdaderamente radical acerca del tiempo de descanso. Necesitamos tiempo para desconectarnos de la tecnología. Para desconectar la radio, apagar la televisión, apagar la computadora, apagar el celular. Algunos de sus hijos crecerán sin saber lo que es tener al menos diez minutos sin tener sonido conectado a sus oídos. Eso no está bien, eso no es sano para el alma. 

Necesitamos tiempos cuando todo apague, todo se desconecte de todo y simplemente escuches la voz del Señor hablar. Y si has participado en algunas de nuestras conferencias, ya sea de Revive Our Hearts o Aviva Nuestros Corazones, sabes que al final de la sesión del viernes por la noche retamos a las mujeres a hacer una especie de ayuno. Un ayuno de las redes sociales, de los medios de comunicación, que comienza el viernes por la noche, todo el sábado –que estaríamos sentadas en la conferencia– y así las invito a que hagan este ayuno.

Que no prendan la radio en sus automóviles, que no prendan la TV cuando lleguen a sus habitaciones de hotel, que no se conecten en las computadoras para chequear sus correos electrónicos, que no abran sus teléfonos durante un tiempo, solamente para contestar alguna llamada importante de sus casas, quizás.

El punto es que las animamos a hacer eso, y nos sorprendemos de cuán difícil es esto para la mayoría de ellas. Y estamos hablando de solo una noche y un día. Hemos desarrollado una adicción a estas cosas. Eso no es bueno.

También es importante descansar por momentos durante nuestro día. Tal vez sea mientras esperas en algún lugar, como una sala de espera. Lleva un buen material para leer y mantenlo contigo. Yo guardo una versión pequeña del Antiguo Testamento y de los salmos y los proverbios en mi bolso para tener siempre algo en qué meditar cuando tengo tiempo extra –tiempos cuando puedes concentrarte, enfocarte y llenarte. 

No estoy hablando de ser floja, haragana. No estoy hablando de evadir responsabilidades, de tener una vida fácil. Debemos ser diligentes, soldados, guerreros, porque estamos en una batalla. Estoy hablando de ordenar tu vida y tus días y tus horas en torno al Señor, poniendo primero lo primero, nutriendo y ministrando tu alma para que estés lista para la batalla. 

Aquí hay otra cosa: No llenes cada segundo de tu día con actividades o conversaciones. Necesitas tiempo para reflexionar, y eso requiere que examines tu horario periódicamente. Tienes que hacerlo porque nuestros horarios se llenan de cosas rápidamente. 

Necesitas examinar el horario de tu familia –en lo que puedas controlar. Va a requerir tomar decisiones difíciles. Significa que tus hijos no van a poder estar involucrados en todas las actividades que quisieran. Significa que tus hijos probablemente no van a participar en todos los deportes y actividades en los que a lo mejor sus amigos participan. Pero tus hijos necesitan aprender cómo caminar en pastos verdes y junto a aguas de reposo. Tal vez tengas que cortar algunas cosas del horario de tu familia –algunos compromisos y actividades– y decir, «necesito tener tiempo para llenarme de Dios si quiero poder darlo a otros».

Hemos citado a George Mueller durante esta serie. Él habla de la importancia de alimentar nuestras almas con la Palabra de Dios. Él dijo: 

«¿Cómo haremos para obtener esta quietud feliz del alma? ¿Cómo aprenderemos a disfrutar a Dios? Contesto: Esta felicidad se obtiene mediante el estudio de las Sagradas Escrituras. Es absolutamente necesario, para que esta felicidad en el Señor continúe, que leamos las Escrituras regularmente. Ellas son el medio que Dios ha escogido para alimento del hombre interior…No la lectura simple de la Palabra de Dios, como si solo pasara por nuestra mente, como el agua pasa por una tubería, sino considerando lo que leemos, meditándola y aplicándola a nuestros corazones». 

Así que, al dejar tiempos libres en tu horario, sacas algo de ruido, sacas la basura, sacas las cosas innecesarias para que puedas tener espacio, tiempo y quietud de mente y corazón para reunirte con el Señor, para dejar que tu alma se nutra con Su Palabra, y mientras te metes en la Palabra, gozarte en Cristo que es la Palabra viva. 

Jesús nos invita y dice: «Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar» (Mateo 11:28).

Él sabe lo que necesitas y cuándo lo necesitas. Él sabe cuántas horas de sueño necesitas. Él sabe lo que tu alma necesita. Si le das tus días y tus horas y tus momentos, creo que Él va a multiplicar lo que necesitas. Es simplemente sobrenatural. Él puede hacer que esos pequeños momentos que te encuentres en Su presencia te lleven a través de varias horas de un día frenético con todas tus responsabilidades

Ahora, no tomes eso como excusa para tomar atajos, pero hay temporadas en la vida que son mucho más difíciles. Dios lo sabe. Confía en Él, y confía en que Él te va a guiar. Él sabe cómo llevarte a esos pastos verdes. Él sabe cómo encontrarlos para ti, y sabe cómo guiarte junto a aguas de reposo. 

Ahora, el versículo 3 dice que el Pastor «restaura mi alma». Mientras David, el rey-pastor reflexionaba acerca de lo que había significado para él ser pastor y de cómo cuidaba de sus ovejas, estoy segura de que él pensaba, «cuando mis ovejas necesitaban comida, cuando necesitaban agua, cuando necesitaban descanso, cuando estaban hambrientas, cuando estaban cansadas, yo cuidé de sus necesidades. Yo encontraba lo que necesitaban. Las llevaba a los lugares que necesitaban. Yo les proveía. Yo restauraba sus almas».

Creo que probablemente también pensaba en los tiempos cuando esas ovejas se perdían, se decarriaban, se escapaban del rebaño. Pensaba cómo dejaba el resto del rebaño y salía a buscar a esa ovejita que se había extraviado –tal vez atrapada en algún barranco, tal vez atrapada en un matorral, tal vez en la noche oscura, asustada y sola –y él pensaba, «en esos momentos yo restauraba a mis ovejas».

Tal vez pensaba en esos tiempos cuando las ovejas estaban esperando crías, y se caían de lado y quedaban boca arriba, y se quedaban atoradas –no podían pararse; estaban muy gordas. Ese tipo de ovejas es a las que se les llamaba abatidas –no se podían poner de pie ellas mismas. «¿Por qué te desesperas, alma mía?» (Salmo 42:5). Cuando a las ovejas les pasaba eso, el pastor venía y las levantaba y las ponía sobre sus patas. Él restauraba a esa oveja. 

Así es que estoy segura de que él estaba pensando en diferentes tiempos y épocas en la vida de las ovejas cuando el pastor restauraba a esas ovejas. 

Y David pensaba, «mi Pastor Dios restaura mi alma en esas diferentes estaciones y necesidades y tiempos de mi vida».

Ahora, la palabra restaura, el significado en el lenguaje original de esta palabra se traduce como «volver atrás, girar, regresar». Frecuentemente en el Antiguo Testamento se usa para hablar de un regreso espiritual al Señor. Dios dice: «Volveos a mí… y yo me volveré a vosotros» (Zac. 1:3).

Significa «refrescar, avivar». Aviva nuestros corazones. Restaura nuestros corazones, oh Señor». 

El significado básico de esta palabra tiene que ver con regresar al punto de partida. De alguna manera te saliste del camino, de alguna manera te caíste, de alguna manera tus necesidades no están siendo satisfechas. Has perdido ese lugar de abundancia, de llenura y provisión. Te has ido y es Dios restaurándonos a ese punto de partida.

De hecho, algunas veces esta palabra en el Antiguo Testamento, se traduce como convertirse o arrepentirse. Dios trae mi alma al arrepentimiento. Él me convierte. Él me cambia. Él me regresa a donde necesito estar. 

Ahora, la promesa de que Dios restaura nuestras almas sugiere que va a haber tiempos cuando nuestras almas necesitan ser restauradas. Me dirás, «bueno, eso es algo bastante obvio». Pero piensa cuáles son algunos de estos tiempos:

  • Necesitamos ser restauradas espiritualmente y en nuestras almas cuando estamos débiles o desmayando. 
  • Necesitamos ser restauradas cuando nos hemos extraviado, hemos sido rebeldes o hemos fallado. 

Veamos algunas de esas temporadas y cómo necesitamos ser restauradas.

Primero, cuando estamos débiles o desmayando. Creo que hay varias cosas que pueden ocasionar que estemos débiles o desmayando espiritualmente. Una de ellas es cuando hemos estado sirviendo a otros. Las que son madres, ustedes que son esposas o que sirven en una iglesia o en su lugar de trabajo, tú sabes lo que es dar tanto para ministrar las necesidades de los demás. 

Hay tiempos cuando sientes que te estás cayendo, que te estás marchitando –con manos y corazones caídos. Necesitamos ser avivadas, necesitamos ser estimuladas. Nos agotamos cuando damos tanto y necesitamos reponer nuestras reservas. Necesitamos llenar el tanque. Lo necesitamos.

Hice esto hace unas semanas. Me estaba alistando para un tiempo de ministerio, una temporada de ministerio muy ocupada y acababa de salir de otra temporada parecida. Sabía que necesitaba detenerme para poner combustible en mi tanque y chequear algunas cosas –espiritualmente hablando.

Así que me tomé algunos días e hice una especie de retiro. Le pedí a una amiga si podía irme a un lugar apartado que ella tiene. Durante ese tiempo del año nadie va a este lugar. Así que estuve allí, la mayor parte del tiempo sola. Pasé el tiempo leyendo, buscando al Señor, escuchando la voz del Señor, disfrutando de aquel lugar –desde adentro, claro, porque era un lugar frío. 

Estaba ahí dejando que Dios restaurara mi alma. No me desconecté totalmente. Lo que hice fue que tenía contacto a través de correo electrónico durante esa semana, aunque hay veces que probablemente necesite también desconectarme del correo electrónico. Pero fue un tiempo tan precioso con Dios… lo que Dios hizo allí conmigo. Salí de allí restaurada, renovada, lista para comenzar de nuevo y con mi alma llena, satisfecha y lista para comenzar esa temporada de ministerio que tenía por delante.

El punto es que necesitaba eso. En esos tiempos, la mayor cosa que Dios usa para restaurar nuestras almas es Su Palabra. Su Palabra restaura el alma. El Salmo 19 dice: «La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma» (v. 7). Esa es la palabra, restaurar. Él restaura nuestra alma, Él restaura nuestra mente, nuestras emociones, nuestro espíritu a través de Su Palabra. 

Así que, cuando hemos estado sirviendo y llegamos a ese punto de debilidad y casi desmayar, necesitamos a Dios para que nos restaure. 

Hay otra cosa que nos puede hacer débiles y que puede llevarnos a desmayar, y es cuando hemos sufrido, cuando hemos pasado por la aflicción. El Salmo 71 versículo 20, dice: 

«Tú que me has hecho ver muchas angustias y aflicciones, me volverás a dar vida, (me restaurarás) y me levantarás de nuevo de las profundidades de la tierra».

Y me encanta ese versículo en 1 Pedro 5:10. Al final de todo el libro hablando del tema de sufrimiento, Pedro dice:

«Y después de que hayan sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que los llamó a Su gloria eterna en Cristo, Él mismo los perfeccionará, (y ahí está la palabra, restaurará) afirmará, fortalecerá, y establecerá».

¿No es maravilloso? Él restaura mi alma cuando he servido y cuando he sufrido. Cuando estoy débil y desfalleciendo, cuando estoy agotada, Él me vuelve a llenar. Él ministra gracia a mi corazón. El Dios de toda gracia es el Pastor que restaura mi alma. 

Hay algunas ocasiones cuando necesitamos ser restauradas, no porque estemos débiles o desfalleciendo, sino porque hemos sido rebeldes y hemos fallado. Cuando hemos pecado, nos hemos desviado, hemos tropezado. 

La tendencia de las ovejas es a separarse del rebaño, a perderse. Así es que cuando cae la noche, podrían estar en gran peligro. Podrían ser presas fáciles de animales salvajes. Podrían caer en algún barranco. Así es que cuando el pastor descubre que una de ellas falta, es muy importante para él ir a buscarla, encontrarla y cargarla en sus hombros –probablemente ustedes han visto esa imagen– y llevarla de regreso al redil. 

Por supuesto, David sabía de lo que estaba hablando, no solo por haber sido pastor, sino por ser un pecador. Él sabía lo que significaba alejarse del Pastor. Él sabía lo que era el haber sido ungido, elegido rey por Dios, dejar el rebaño e ir por la esposa de su prójimo. David, el pastor David, el rey David, el poeta David, el hombre de Dios, David el adúltero…sabía lo que era necesitar desesperadamente al Pastor para que lo restaurara, cuando se encontraba en rebeldía y fallando. 

Es por eso que escribió y oró en el Salmo 51 esa gran oración penitente: oh, Dios, ahora que me he arrepentido, «restitúyeme (restáurame) el gozo de Tu salvación» (v.12). Él sabía que tenía un Dios Pastor que estaba en el negocio de la restauración, el negocio de restaurar –de tomar cosas viejas, cosas usadas, cosas maltratadas, cosas destrozadas, cosas despreciadas, cosas que nadie más quiere, cosas gastadas que nadie quiere usar, Dios las toma y las restaura. Las hace nuevas. Tenemos un Dios redentor que hace nuevas todas las cosas. 

Así es que, quizás has pecado voluntaria o involuntariamente, y estás viviendo con una profunda culpa y dolor por haberte alejado del Señor y te preguntas, «¿cómo pude haber hecho esto? Me alejé. Estoy tan lejos de Dios. He pecado. ¿Podrá Dios perdonarme algún día? ¿Podrá restaurarme algún día? 

Puedes haber dejado tu primer amor –tal vez te has alejado en formas que no son tan evidentes. De todas formas (independientemente del caso), necesitas ser restaurada. 

Tenemos un Dios pastor que dice, «te voy a restaurar». No necesitas permanecer alejada. 

¿No crees que es maravilloso que tenemos un Dios que busca a las ovejas que se han alejado? Él busca a aquellas que son suyas. Él te quiere restaurar. Él quiere regresarte a tener una completa y total comunión con Él. Quiero decir, en la economía de Dios, Él no solo te pone una vendita y lo deja como era antes. He visto a Dios hacer esto en matrimonios, donde Él restaura y lo hace aún mejor que como era, mejor que cualquier cosa que nadie pudo haber imaginado. No existen situaciones sin esperanza. No es demasiado tarde. 

Si Él es el Pastor de tu alma, Él puede restaurarte totalmente. Él puede restaurar, Joel el profeta dice: «los años que ha comido la langosta» (2:25, parafraseado), Él te los puede regresar y más aún. 

No vivas con remordimientos del pasado. Si te has arrepentido, si lo has dejado atrás, si lo has confesado y te has apartado, deja que el Pastor restaure tu alma. Deja que te devuelva esperanza. Deja que te dé la satisfacción y el gozo que nunca imaginaste tener. 

¿Tu alma necesita ser restaurada? Entonces ve al Pastor. 

No necesariamente vas a encontrar restauración a través de vacaciones, música, entretenimiento, terapia, medicamento. Puedes hacer todo eso y aun tener un alma cansada y rebelde. Esas cosas por sí solas nunca restaurarán tu alma. 

La restauración se encuentra en una Persona, el Señor Jesucristo, el Gran Pastor de las ovejas.

Señor, hay algunas ovejas escuchando este mensaje que necesitan que su alma sea restaurada. Quiero orar por ellas en este momento y pedirte que les ministres gracia de acuerdo a su necesidad; que le des esperanza; que les hagas saber que las estás buscando, las estás siguiendo, que las quieres restaurar a tener comunión contigo, que quieres renovarlas, que quieres avivar su corazón. 

Señor, ¿restaurarías esas almas el día de hoy? Venimos como esas ovejas necesitadas, frágiles, rebeldes, cansadas, desmayando, alejadas… Hazlo Señor, Pastor de mi alma, hazlo Señor; en el nombre de Jesús oramos, amén. 

Annamarie: Amén. ¿Estás cansada? No dejes pasar este día sin acercarte a tu Buen Pastor para ser restaurada. Nancy DeMoss Wolgemuth te ha animado a hacer esto y te ha recordado que solo en Cristo hallarás descanso para tu alma.

Hay momentos de la vida en que llegas a lugares inesperados de los que no puedes escapar. Pero aún allí, tienes esperanza en Jesucristo. Mañana Nancy te hablará más acerca de esto como continuación de la serie, «El Señor es mi Pastor».

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 19 al 22.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Nada me faltará – Ene 5

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 5 – Nada me faltará

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/nada-me-faltara/

Annamarie Sauter: Tan a menudo andamos de prisa, pero no podemos olvidar que las prioridades requieren tiempo.

Nancy DeMoss Wolgemuth:La prisa no conduce a la piedad. No se parece a Cristo. No nos lleva a relaciones sanas. No nos lleva al crecimiento espiritual. 

La piedad y la intimidad con Dios no se cultivan a la carrera. 

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Nancy con la continuación de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor».

Nancy:Mientras conocemos quién es Dios y cómo es Él, es muy importante que entendamos que cada verdad acerca de Dios, cada verdad acerca de Su carácter tiene implicaciones para nuestras vidas. Necesitamos aprender a vivir nuestras vidas, cada aspecto práctico de cada día, a día a la luz de quién es Dios y de cómo es Él. 

«El SEÑOR es mi Pastor». Ésta es una verdad acerca de Dios. Él es el Pastor, Él tiene un corazón de pastor. 

Entonces la pregunta es, «¿y entonces?» ¿Qué significa esto para mí? ¿Qué significa para nosotras? 

Y el Salmo 23:1,que estamos estudiando esta semana nos da la respuesta: «El SEÑOR es mi Pastor». «¿Y entonces qué?» Nada me faltará. «Nada me faltará» 

Porque el Señor es mi Pastor, nada me faltará. Nunca me va a faltar nada de lo que necesite. Esa es la implicación del hecho de que Él es el Dios Pastor. Él tiene un corazón de pastor; siempre voy a tener todo lo que necesito.

Si el Señor es tu Pastor, nada te va a faltar. Esta mañana estaba leyendo Proverbios 13:25 que dice: «El justo come hasta saciar su alma, pero el vientre de los impíos sufre escasez».

Repito, esta promesa solo aplica a aquellas que tienen una relación de oveja–pastor con el Señor. Si el Señor es tu Pastor, la implicación de esto es que nunca vas a tener necesidad de nada. 

Y esto es porque el pastor asume completa responsabilidad de sus ovejas. Jehová es mi Pastor, Jehová es el dueño de todas las cosas. Si lo tienes a Él, no te hace falta nada. Cada área, cada detalle de tu vida está bajo Su control, bajo Su dirección. 

Hay certeza en la forma en que David se expresa, ¿no es así? «El Señor es mi Pastor, nada me faltará». No es una pregunta. Es una aseveración, afirmación, es un hecho, es algo que David da por sentado. 

Él reconoce que debido a que Dios es mi Pastor, tengo todo lo que necesito y por lo tanto puedo estar satisfecha. Puedo descansar. Puedo dormir por las noches. Puedo estar tranquila, satisfecha, porque el Señor ha prometido suplir mis necesidades, nuestras necesidades. Nada me faltará, ni ahora ni nunca. 

Ahora, normalmente estamos bien en el momento, pero lo que nos deprime es pensar en el futuro. «¿Qué si pasa esto?» «¿Qué si pasa aquello?» «Nada me faltará».

¿Tienes temores acerca del futuro? El Señor es mi Pastor ahora. Él será mi Pastor entonces. Nada me falta ahoranada me faltaráentonces

  • ¿Y qué tal cuando sea anciana? Nada me faltará.
  • ¿Y qué tal si mi esposo muere o me abandona? Nada me faltará. El Señor es mi Pastor.
  • ¿Y qué tal si se acaban mis ahorros del retiro? El Señor es mi Pastor; nada me faltará. 

Pienso en la historia de Elías. Como profeta de Dios, siervo obediente de Dios, pasó un periodo de hambruna y sequía en la tierra como todos los demás. Pero Dios usó maneras asombrosas para cuidar a Su profeta. Usó cuervos para que le trajeran comida. Uso a una viuda sin un centavo para alimentarlo. Le proveyó de las maneras más inesperadas y únicas. 

Si necesita mandar cuervos para alimentarte durante tu retiro, Él lo puede hacer. ¿Crees que Dios solo podía hacerlo en el Antiguo Testamento? Si Dios quiere usar a una viuda sin un centavo para cubrir las necesidades de tu familia, Dios lo puede hacer, porque Él vive en la esfera de lo sobrenatural. No de lo explicable, sino de lo sobrenatural.

Nos quedamos tan enfocadas en lo que podemos ver, en lo que podemos entender, en lo que podemos explicar, en lo que podemos resolver. Y si el dinero no suma y no nos salen las cuentas nos asustamos, nos aterramos. Pero el salmista dice, «yo estoy viviendo en la esfera de lo sobrenatural». «El Señor es mi Pastor; nada me faltará». 

Estaba hablando con una amiga hace unas semanas, que me estaba contando acerca de las circunstancias en las que está viviendo en este momento. Situaciones con las que está realmente batallando, las cosas van de mal en peor.

Circunstancias muy malas. Su hija está tomando decisiones equivocadas y está sufriendo las consecuencias. Su esposo tiene que trabajar muchas horas fuera de casa para cubrir los gastos. Y ella está teniendo que trabajar a tiempo completo en este momento.

Y me dijo, «estaba batallando con este miedo al futuro. ¿Así van a ser las cosas para siempre? ¿Vamos a vivir en esta situación tan desesperada y difícil para siempre?»

Ella me dijo entonces, «tuve que decidir escoger no pensar así, no vivir en el futuro. No estoy ahí. Dios me da gracia para el ahora. El Señor es mi Pastor. No me va a faltar nada ahora. El Señor será mi Pastor en el futuro. No me va a faltar nada entonces. Tendré todo lo que necesito».

Y porque el Señor es mi Pastor, no solamente no me va a faltar nada (todas mis necesidades estarán cubiertas); sino que también significa que porque el Señor es mi Pastor, voy a escoger estar satisfecha, contenta con lo que tengo. Eso quiere decir que si el Señor es mi Pastor y estoy viviendo en esta relación de oveja-pastor con Él, entonces no hay lugar para quejas.

  • No hay lugar para murmuraciones
  • No hay lugar para estar descontenta
  • No hay lugar para la ansiedad
  • No hay lugar para el temor ni la preocupación. 

Todo esto viene naturalmente a nosotras, pero no si estamos viviendo en la esfera de lo sobrenatural. La implicación de este versículo es, voy a escoger estar contenta, satisfecha con lo que tengo, sabiendo que Él es mi Pastor y que Él va a proveer todo lo que necesite mientras permanezca siguiéndolo

Ahora, más vale que te asegures de estar siguiéndolo, porque algunas veces él nos deja experimentar consecuencias, necesidades y carencias, por haber ido en nuestro propio camino. Cuando Él hace eso –cuando Él ve que me estoy desviando y me permite experimentar necesidad– Su meta es, contigo y conmigo, restaurarnos al lugar de seguirle a Él, restaurar esa relación íntima entre la oveja y el pastor. 

Nada me faltará es una declaración de fe. Algunas veces debes decirlo cuando no puedes ver que es verdad. No puedes verlo, pero confías en el Pastor. 

Creo que es muy importante que aprendamos a aconsejar nuestros corazones con la verdad; decir en medio de tu circunstancia, en tu etapa de vida, en tu situación, cualquiera que sea el día de hoy, «el Señor es mi Pastor, nada me faltará». Nada me va a faltar, y voy a estar satisfecha con lo que Dios me ha provisto. 

Estoy a salvo. Estoy segura. Ya sea que lo sientas o no, lo estás si el Señor es tu Pastor. Todas mis necesidades están cubiertas y serán cubiertas por Él. Él me va a dirigir, a proteger.

Dile la verdad a tu corazón, ya sea que lo sientas o no, ya sea que parezca verdad o no, ya sea que tenga sentido o no. Él ha prometido que va a proveer. 

Recuerda estas verdades cuantas veces sea necesario durante el día. Él es capaz de proveer. Nunca ha dejado de proveer para ti ni para nadie más. Él nunca va a fallar. Puedes confiar en Él, y Él ha demostrado lo que es capaz de hacer. 

Entre más camino con el Señor, más me ayuda el recordar todos esos años, porque ahora puedo mirar hacia atrás, unos cincuenta y tantos años de ser su oveja y me doy cuenta de que el Señor nunca me ha fallado

He pasado por tiempos difíciles. He estado en situaciones en las que he pensado, si no supiera que el Señor está en esta barca, tendría muchísimo miedo de estar pasando por esta tormenta. 

Pero nunca nos hemos hundido. La barca nunca se ha hundido. Él nunca me ha fallado. Él nunca ha dejado de proveer. 

Así es que ahora le hablo a mi corazón y le digo: «Sabes, no creo que hoy sea el día en el que el Señor me decepcione. No va a suceder. Nunca me ha fallado ni a mí ni a nadie». 

Ahora, podrías pensar o hasta decir, «pero mis necesidades no están siendo suplidas. No me alcanza para pagar las cuentas. Esta circunstancia en mi matrimonio, en mi vida, es desesperante, no hay esperanza. Mis necesidades no están siendo satisfechas». 

¿Y qué me dices de los cristianos que viven en países del tercer mundo en guerra? ¿Están siendo suplidas sus necesidades? ¿Pueden decir, «el Señor es mi Pastor; nada me faltará»?

¿Y qué me dices del apóstol Pablo? Él dice que tuvo tiempos cuando tuvo hambre y no tenía dinero y estaba sufriendo y en la cárcel. ¿Podía él decir, «el Señor es mi Pastor, nada me faltará»?

Bueno, vamos a escuchar lo que dice Pablo en uno de esos momentos, escrito desde una prisión en Roma, sin las comodidades que tienen las prisiones hoy en día. En Filipenses 4:11, Pablo dice: «No que hable porque tenga escasez». 

Les está agradeciendo a los Filipenses por haberle mandado un pequeño regalo. Él dice, se lo agradezco, pero no hablo porque tenga necesidad, «pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación (tenga o no lo que ustedes han enviado). Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad; en todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (vv.11-13).

«El Señor es mi Pastor, nada me faltará». He recibido el pago completo y más. Estoy lleno, tengo todo lo que necesito. 

Y continúa diciendo, «y mi Dios proveerá a todas sus necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (v. 19). 

Ahora, es posible que sientas, «estoy en necesidad, el Señor no ha suplido mis necesidades», tal vez necesites redefinir el término necesidad, no de acuerdo al estándar americano y no de acuerdo a nuestros estándares materiales. Porque el hecho es que, si tienes a Cristo, eres rica de la forma que realmente importa para la eternidad. 

Tal vez necesites aprender contentamiento con respecto a lo que tienes. Está bien tener menos que otros a tu alrededor, no solo materialmente sino de otras maneras también. 

Puedes preguntarte, «¿por qué a esa persona le toca tener un matrimonio feliz? ¿Por qué tiene hijos más fáciles de criar?» Dios quiere que aprendamos contentamiento con cualquier cosa que tengamos. 

Tal vez tengas que preguntarte, «¿estoy en esta posición porque no seguí a mi Pastor?» Recibimos correos de personas que están en necesidad, que están en circunstancias desesperantes, terribles y en necesidad.

Pero en muchos casos (no en todos), la razón por la que están en esa situación es porque no han seguido al Pastor. Tomaron decisiones que no fueron bíblicas. Hicieron lo que mejor les pareció. No puedes esperar la protección y la provisión de Dios si no estás siguiendo al Pastor

Y recuerda, si sientes que estás en necesidad, no olvides que Dios puede ver más allá de lo que tú puedes ver. Él sabe lo que se propone hacer y cómo te va a rescatar. 

Hacía referencia hace un momento al profeta Elías y el tiempo de la sequía, cuando la nación sufrió una tremenda sequía debido a su pecado. Elías era un profeta de Dios, pero vivía en la misma nación y le tocó experimentar esa sequía. 

Dice la Escritura en 1 Reyes 17, que Dios mandó a Elías a un arroyo donde lo sostuvo. Pero llegó el día cuando el arroyo se secó. 

Elías pudo haber visto el arroyo y decir, «bueno ¿¡y ahora cómo voy a sobrevivir!? La nación está bajo el juicio de Dios, yo tengo necesidad, ¡se secó el arroyo y no hay agua!» 

Pero los siguientes versículos dicen que el Señor le dice:«Levántate, ve a Sarepta, yo he mandado a una viuda de allí que te sustente» (Parafraseado, vv. 8 y 9).

Ves, Dios sabía desde el principio lo que iba a hacer. Dios había preparado a esa mujer para que de manera sobrenatural satisficiera las necesidades de Elías. Elías no lo sabía. Él no podía ver cuando el arroyo se secó, lo que iba a pasar después. 

Y tal vez tampoco tú alcances a ver (probablemente no puedes) lo que Dios tiene pensado hacer. Pero Él lo tiene en mente. Él sabe, Él lo hará. 

He hecho referencia en varias ocasiones en Aviva Nuestros Corazones, a uno de mis héroes favoritos de la fe: George Mueller. Durante los 1800 en Bristol, Inglaterra, cuidó de cientos y después de miles de huérfanos con nada excepto oración y fe, confiando en que Dios proveería para sus necesidades. 

Y si piensas que tus hijos son demasiadas bocas para alimentar, ¡imaginate alimentar a todas esas bocas! Él nunca estaba preocupado. Él nunca estaba ansioso. Él nunca estaba perturbado. Él simplemente esperaba en Dios y confiaba en que Dios es un buen Pastor y va a proveer. 

Un día un hombre vio a George Mueller caminando y dijo, «de no haber sabido quién era, diría que es un caballero sin una sola preocupación en el mundo, caminaba con tal quietud y tal paz, con un comportamiento ¡tan señorial!, que el Salmo 23 estaba escrito en su cara».

¿No te encantaría que se dijera eso de ti? Que la forma como respondemos a las circunstancias y a las presiones de la vida, a los problemas y al estrés, hace que las personas nos vean y digan, «el Señor es su Pastor, el Salmo 23 está escrito sobre su rostro».

El salmo continúa, veamos lo que dice el versículo 2: «En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce».

El significado literal de esta frase es «me conduce junto a aguas de descanso». Eso me gusta, aguas de descanso. «En lugares de verdes pastos me hace descansar, me conduce junto a aguas de descanso».

Eso no se parece en nada a la cultura apurada, frenética y agitada en que vivimos ¿no es así? Creo que hay algo acerca de la cultura, de la forma como muchas de nosotras vivimos, que simplemente no es lo que Dios quiere para nosotras. Él me lleva junto a aguas de reposo, aguas de descanso, a pastos verdes. 

Creo que este versículo está hablando de cómo Dios da a Sus ovejas ese descanso, ese refrigerio. Y me lleva ahí no una sola vez, sino regularmente. Necesito regresar a esos pastos verdes, a esas aguas de reposo. 

Ahora, como veremos en el resto del Salmo 23, no siempre vivimos en pastos verdes o junto a aguas de reposo. Pero Él me dirige ahí, mi Pastor me lleva una y otra vez ahí. A veces tenemos tiempos donde hay sequía, tiempos frenéticos o con grandes responsabilidades, grandes presiones. 

Pero Dios nos vuelve a dirigir a esos pastos verdes, a esas aguas de descanso. Así que necesitamos seguir Su dirección y regresar a esos lugares de descanso y de refrigerio. 

Antes de que una oveja pueda ser productiva para dar lana o carne, tiene que estar sana. Tiene que ser madura. Tiene que estar bien desarrollada. 

Pero nuestro problema es que tendemos a poner la productividad primero. «El Señor es mi Pastor, me da mucho trabajo que hacer –una familia que cuidar, una clase que enseñar, trabajo que hacer en la iglesia, gente que ganar para Cristo. Me hace ser una buena esposa, una buena madre, me ayuda a terminar todos mis pendientes». 

Eso no es lo que dice este salmo. El Señor es mi Pastor. Primero Él me hace descansar en pastos verdes y me lleva junto a aguas de reposo. 

¿Por qué? Para que podamos nutrirnos. Para que seamos cuidadas. Para que comamos y bebamos. Para que tengamos algo que ofrecer a otros. 

Algunas de nosotras estamos malnutridas espiritualmente. Me reúno con muchas mujeres que tienen esto escrito en todo su rostro. Es evidente en su tono. Está presente en esa mirada llena de pánico. Y demasiado frecuentemente lo veo cuando me veo en el espejo. Esa desnutrición espiritual. 

Tratamos de ser productivas. Tratamos de llenar las necesidades de otras personas, pero nosotras nos estamos cayendo a pedazos –exhaustas, nos extendemos más allá de lo que podemos, estamos sobrecargadas, estamos sobre comprometidas, totalmente estresadas. No tenemos tiempo para conversaciones significativas con otras personas, incluyendo a Dios; siempre andamos apuradas, a la carrera. 

Fíjate, la gente en nuestra cultura se impresiona con nuestro grado de ocupación, qué tan ocupada estás, en cuántas cosas estás involucrada y cuántas cosas logras terminar en el día. Suena muy poco productivo e incluso podría mostrar holgazanería el hablar de reposar en pastos verdes o en aguas tranquilas. 

Swenson dice en su libro Síndrome de la Sobrecarga:

«He pensado profundamente acerca del tema de la velocidad, y he llegado a la conclusión de que es tan responsable del problema de la disfunción personal y social como cualquier otro factor único. Virtualmente todas nuestras relaciones están dañadas por la prisa».

Piensa acerca de esto. 

«Caminamos rápido, hablamos rápido, comemos rápido y después anunciamos, “perdón, me debo ir corriendo”. El problema es que Dios no está corriendo detrás de nosotras. Él sabe que la velocidad no produce devoción. Creo que podría decir con bastante certeza que nuestro sentido de la presencia de Dios es inversamente proporcional al ritmo de vida que llevamos». 

En otras palabras, entre más apuradas andamos, menor será la sensación de la presencia de Dios. La prisa es el enemigo de la intimidad espiritual. Es el enemigo de la intimidad en nuestros matrimonios o en cualquier otra relación. 

¿Te has fijado en los evangelios que Jesús nunca parecía estar apurado? Nunca leemos nada acerca de Él corriendo. Leemos acerca de Él caminando. Leemos de Él sentado junto al pozo en Samaria, sentado enseñando a sus discípulos. Leemos acerca de Él reclinado en las comidas.

Es una forma muy diferente a como lucen la manera de mis comidas—y aún más cuando estaba soltera. A veces comemos paradas en la cocina, en el auto o pasamos por un restaurante de comida rápida. 

Leemos de Jesús reclinándose a la hora de las comidas. Incluso leemos acerca de Jesús durmiendo en la barca en medio de la tormenta y Sus discípulos aterrorizados. 

La prisa no conduce a la piedad. No se parece a Cristo. No nos lleva a relaciones sanas. No nos lleva al crecimiento espiritual. 

La piedad y la intimidad con Dios no se cultivan a la carrera. Requieren tiempo, meditación.

Esas distracciones e interrupciones constantes no son una bendición, cuando estamos tratando de cultivar intimidad con Dios. Las llamadas constantes, los correos electrónicos, los mensajes de WhatsApp, siempre estando al pendientes de todo… Tenemos tantas formas, tantos medios por los cuales pueden llegar a nosotros. Eso no es sano. 

No estoy diciendo que esas cosas son pecado. No estoy diciendo que están mal. Pero lo que digo es que esas cosas pueden controlar nuestras vidas. 

Y creo que sé de lo que estoy hablando porque yo misma batallo con eso en mi trabajo –estar bajo el dominio y el control de todas estas cosas que hacen ruido, llamando mi atención y no tomo el tiempo de estar quieta, en silencio y escuchar a Dios. 

Es más, algunas veces siento mi corazón latiendo tan rápido, mi adrenalina al máximo, mi ritmo tan rápido, que cuando estoy en quietud me cuesta mucho trabajo parar. Algo está mal con esto, viviendo con las revoluciones por minuto en rojo todo el tiempo. No es sano para nuestros cuerpos. 

Esa es la razón por la que tenemos acidez y todas esas cosas. No es sano. No es la forma que Dios diseñó para que viviéramos. 

El problema con las ovejas –y el problema con las personas– es que no sabemos cuándo descansar. Simplemente continuamos hasta que caemos rendidas, exhaustas. Por eso el buen Pastor nos hace descansar en pastos verdes. 

¿Cuándo descansa tu alma? ¿Cuándo alimentas el espíritu? Te quiero decir que si eso no es lo más importante en tu vida, la primera cosa en el día, lo primero en tu lista de cosas que hacer, vas a terminar agotada y frustrada, y con una vida frenética. 

Escucha lo que te digo, algunas de nosotras vamos a mirar al final de nuestros días y diremos, «anduve corriendo como gallina sin cabeza toda mi vida, pero ¿qué logré? ¿Realmente conozco a Dios? ¿Conozco a mi familia? ¿Tengo amigas cercanas? ¿Realmente he amado bien a las personas?

Necesitamos tomar tiempo en los pastos verdes, tomar tiempo junto a esas aguas de descanso. Si tú y yo no nos sentamos a los pies de Jesús y simplemente lo escuchamos hablar, como María lo hizo en su casa, vamos a terminar como Martha –frenética, corriendo por todos lados, dando órdenes, enojada con el mundo y con el Señor, enojadas con Dios (ver Lucas 11).

«Señor, dile a mi hermana que venga y me ayude. Estoy irritada. Estoy frustrada». Todas hemos estado ahí y es porque no tomamos tiempo. 

Ahora, no puedes pasar cada momento que vives a los pies de Jesús. Hay comidas que preparar. No había nada mal con que Martha estuviera trabajando en la cocina. El problema era que ella estaba tratando de ser productiva sin haber pasado tiempo en los pastos verdes y en las aguas de descanso. 

«El SEÑOR es mi Pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce».

Annamarie: ¿Vives afanada y turbada, halada de un lado para otro por el temor y la ansiedad? Te animo a hoy mismo hacer una pausa y tomar el verdadero descanso que Dios te ofrece. Nancy DeMoss Wolgemuth te ha estado hablando acerca de esa paz producto de estar en la presencia de Dios.

Y es que todas buscamos descanso. Quizás te han dicho—o le has dicho a otra persona, «necesitas tomar unas vacaciones». Pero la verdad es que a menos que tomes el descanso que Dios te ofrece, la búsqueda te dejará exhausta. Escucha más acerca de esto mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 16 al 18.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Seis versículos poderosos – Ene 4

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Ene 4 – Seis versículos poderosos

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/seis-versiculos-poderosos/

Annamarie Sauter:Muchas de nosotras podemos recitar el Salmo 23, pero… ¿realmente lo entendemos?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Hay algo acerca del corazón y el carácter de Dios que se relaciona con cada una de las situaciones de la vida que tú o yo pudiéramos enfrentar. De hecho, creo que si de verdad entendiéramos y viviéramos solo estos seis versículos, tendría un impacto monumental en la forma como vivimos –porque podríamos enfrentar cada momento, cada situación, cada circunstancia de la vida, con paz, gozo, fe, confianza y valor. 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Muy a menudo me sucede que cuando leo o escucho un pasaje de la Biblia una y otra vez, me puedo acostumbrar a este y olvidar lo que significa. Puedo recitar el Salmo 23 que nos habla acerca de nuestro Buen Pastor y al mismo tiempo estar preocupada por toda clase de cosas. En la serie a la que damos inicio hoy, Nancy nos ayudará a ver de manera fresca este salmo.

Nancy:Aquellas de ustedes que me han escuchado enseñar anteriormente o que han leído alguno de mis libros, saben que durante mi tiempo a solas con Dios me gusta leer a lo largo de toda la Escritura. He hecho un hábito a través de los años leer consecutivamente la Biblia –y lo hago un par de veces al año. Pero, durante los últimos tres meses, he estado haciendo algo un poco diferente. 

Tengo dos pasajes de la Escritura en los que he estado viviendo los últimos tres meses. Eso no significa que no he leído ninguna otra cosa, pero me he estado empapando en estos dos pasajes de la Escritura, por el lugar donde me encuentro en mi caminar personal con el Señor y en mi peregrinaje con Él.

Uno de esos pasajes es uno de los más conocidos, más amados y más frecuentemente citados de toda la Palabra de Dios. Es el Salmo 23, el Salmo del Pastor. Debo decir que a pesar de haber leído tantas veces el Salmo 23 a través de los años, nunca he meditado en él realmente. Nunca lo había considerado a profundidad. 

Y me puedes preguntar, «¿cómo puedes pasar tres meses meditando en algo tan familiar, tan conocido?» 

Son tan solo seis versículos; es uno de los salmos más cortos. Pero debo decir que este estudio ha sido más que un estudio. He meditado. He tomado frase por frase y la he saboreado y reflexionando en ella durante el día y durante la noche, al acostarme, al levantarme por la mañana. Dios ha usado este pasaje de la Escritura para ministrar a mi corazón de una manera muy rica y profunda. 

Quiero animarlas a que lean el Salmo 23, al menos una vez al día. Vamos solo a rozar la superficie del Salmo 23. Hay mucho más de lo que vamos a alcanzar a ver durante estos siguientes días, pero Dios te dará una mirada fresca y nuevas riquezas de Su Palabra mientras meditas en este pasaje, y mientras lo estudiamos en los próximos programas. 

Este salmo es uno de los salmos favoritos de judíos, ortodoxos, protestantes y muchas personas por igual. Es uno de los pasajes de la Escritura que todo el mundo reconoce, ama y respeta, pero no es un pasaje de la Escritura que frecuentemente se «vive». Estamos más familiarizados con él en nuestras cabezas y en nuestras mentes que en nuestra práctica.

Si has ido a algún funeral, recordarás que este es un pasaje que frecuentemente se cita en los funerales, y por eso la gente piensa que es un salmo acerca de la muerte. 

De hecho, mientras trabajaba con este material, el amigo de una amiga sufrió un accidente y no sabían si iba a sobrevivir. Gracias a Dios sí lo logró. El punto es que un pastor vino a visitarlo al hospital y la esposa estaba como en una salita, y oyó que este pastor comenzó a citar el Salmo 23 y le dijo, «no, no diga eso», porque ella asocia el Salmo 23 con la muerte. Ella pensó que si el pastor citaba el Salmo 23, su esposo no sobreviviría.

En realidad, este salmo no es acerca de la muerte, sino acerca de la vida. Tiene mucho que decir acerca de la forma como vivimos en cada época de nuestras vidas. 

Este es un salmo escrito por David, el rey pastor. No sabemos cuándo lo escribió, a excepción de que fue en sus años postreros, como un hombre mayor. Algunos comentaristas piensan que pudo haber escrito durante el tiempo de la rebeldía de Absalón; cuando su hijo se rebeló en su contra y trató de tomar el control del reino, y David tuvo que huir de su casa. No sabemos esto como un hecho, pero independientemente de cuándo lo escribió, David había vivido muchas cosas a lo largo de su vida. 

Él había experimentado muchas bendiciones y muchas cosas duras, mucho dolor. En algún momento, como un hombre mayor, reflexionando en todo lo que había pasado, todo lo que Dios había hecho por él, y todo lo que Dios había sido para él –esta imagen de la relación que él había tenido con sus ovejas cuando era un joven pastor vino a su mente. Y él dice, «esta es una buena imagen de lo que Dios ha sido para mí, todos estos años». 

David sabía, habiendo sido pastor, cuánto las ovejas necesitan a su pastor. Él sabía cuánto necesitaba un pastor. Él sabía que no podemos pastorearnos a nosotros mismos. Las ovejas son muy tontas, indefensas, sin sentido de orientación para cuidarse solas. Él sabía que somos como esas ovejas. 

Ahora, el Salmo 23 cae en medio de tres salmos que son los que llamamos Salmos mesiánicos. Salmos que apuntan a Cristo el Mesías. Así que, en este salmo, así como en el Salmo 22 y 24, tenemos una imagen preciosa del Señor Jesús y una descripción de Su obra en nuestras vidas y nuestra relación con él. 

  • En el Salmo 22, vemos a Cristo como el Buen Pastor
  • En el Salmo 23, lo vemos como el Gran Pastor
  • En el Salmo 24, lo vemos como el Príncipe de los pastores

Estas son frases que están en el Nuevo Testamento y que encajan con esos salmos. 

  • En el Salmo 22, vemos la imagen de la cruz
  • En el Salmo 23, vemos la imagen de la vida cristiana cuando ya hemos llegado a la cruz.
  • En el Salmo 24, vemos la imagen de Cristo como conquistador absoluto sobre toda la creación y sobre toda la historia. 

En el Salmo 22, vemos la imagen de nuestra justificaciónpasada, donde fuimos liberadas de la paga del pecado. Esa es la imagen del salmo que habla sobre la cruz de Cristo –«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Y a través de la muerte de Cristo en la cruz, somos justificadas; hemos sido liberadas de la paga del pecado. 

En el Salmo 23, el que estudiaremos en estos días, vemos la imagen de nuestra santificaciónpresente mientras somos liberadas –tiempo presente– del poder del pecado, y cómo vivimos una vez que hemos venido a la fe en Cristo, de aquí hasta el momento de llegar al cielo. Es un periodo de tiempo que parece largo pero que en realidad no lo es a la luz de la eternidad. 

Después, en el Salmo 24, vemos la imagen de la futura glorificación, cuando seremos liberadas –gloria al Señor– de la presencia del pecado. 

Así que el Salmo 23 está justo en medio de estos dos salmos, es una imagen de la vida aquí y ahora, la vida real, los problemas reales y lo que Cristo es para nosotras como Pastor en este tiempo. 

Ahora, este es un salmo sumamente personal. Es el testimonio personal de David. «El Señor es mi pastor; nada me faltará» Describe quién es Dios para él y lo que Dios ha hecho por él. Es un salmo que habla de una relación. Es un salmo íntimo, una imagen de una relación rica e íntima con el pastor, de comunión, de unión y de comunicación entre el pastor y una de sus ovejas. 

En los primeros tres versículos, David habla acerca del Señor y es muy personal. «El Señor es mi pastor». Pero luego, en el versículo 4, se vuelve aún más personal. Empieza a hablar no solo acerca del Señor, sino al Señor: «Tú estás conmigo». 

Conocer y confiar en el corazón del pastor, tener esa relación personal con un Dios que se preocupa, hace toda la diferencia del mundo. Sin importar la etapa de la vida en que te encuentres, cambia completamente tu perspectiva del mundo. 

Déjame solo leer el salmo. Hoy solo quiero introducirlo, darte una breve visión general, y empezando mañana, vamos a ir frase por frase a través del salmo. 

Salmo 23: El Señor es mi pastor, nada me faltará.

En lugares de verdes pastos me hace descansar;

Junto a aguas de reposo me conduce.

Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre (vv. 1-3). 

Por cierto, déjame decir que estos tres primeros versículos son muy importantes, porque si no has estado caminando con el Pastor en esas temporadas de la vida que describen estos tres versículos –donde Él te está llevando a aguas de reposo, a pastos verdes y a senderos de justicia– cuando llegues a las experiencias de la vida que describe el versículo 4, tendrás mucha mayor dificultad para experimentar y confiar en la realidad de Su presencia. 

¿Qué dice el versículo 4? «Aunque pase por el valle de sombra de muerte»— el valle de profunda oscuridad es la traducción literal ahí –«no temeré mal alguno». 

Más vale que conozcas a tu Pastor antes de llegar a ese punto. Y entonces, si lo has conocido en otras temporadas de tu vida, podrás decir como dice David aquí: «No temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden aliento».

Y después en los versículos 5 y 6, hay diferencias entre los comentaristas con respecto a que, si esto es una continuación de la imagen del pastor y sus ovejas o si es una imagen diferente, una metáfora de un amable anfitrión. Aunque en realidad creo que no importa porque ambas son preciosas para nosotras.

Dicen los versículos 5 y 6:

«Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; 

has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, 

y en la casa del SEÑOR moraré por largos días».

En este último versículo tenemos una esperanza futura, una esperanza a largo plazo. No solo promesas de Dios para hoy, ricas como son, sino una enorme y grandiosa esperanza para mañana y para el día siguiente y para todos los días futuros; una esperanza eterna, «y en la casa del SEÑOR moraré por largos días».

Al leer este salmo, en una primera lectura puedes ver que tenemos un pastor que está íntima y profundamente interesado en cada detalle de la vida de sus ovejas:

  • Él se interesa
  • Está involucrado
  • Está ahí
  • Está activo
  • Está trabajando en cada situación, en cada época de la vida
  • Está siempre pendiente de Sus ovejas. Nunca están lejos de su vigilancia y su cuidado. 

Esto nos habla a nosotras como hijas de Dios, como ovejas de Dios. Cada época de nuestras vidas está cubierta por este salmo. Desde la conversión, durante las altas y bajas de la vida, a través de tiempos de paz, tiempos de dificultades, en tiempos de prosperidad, en tiempos de adversidad, cuando estamos caminando cerca del Señor, así como cuando estamos lejos y nos hemos alejado de Su lado –este salmo nos cubre hasta la muerte y más allá, hasta la eternidad. 

Durante toda nuestras vidas, nuestras vidas aquí en la tierra y en la eternidad, nuestro Pastor siempre está ahí, siempre trabajando, siempre dirigiendo a Sus hijos, siempre atendiendo nuestras necesidades para nuestro bien y para Su gloria. 

Ahora, habiendo dicho esto, es un salmo con mucha realidad en él. No pasa por alto las cosas difíciles. En este salmo hay referencias a la oscuridad, la muerte, la maldad, los enemigos. Él reconoce la presencia de ellos. 

Mientras preparaba esta serie, fue interesante notar cuántos amigos que quiero han estado pasando a través de situaciones muy difíciles. Algunas sobre las que no tienen ningún control; enfermedad –valle de sombra de muerte. Algunos con asuntos bien grandes de pecado o problemas relacionales o problemas familiares. Y al mirar mi propia vida, yo misma he pasado por ese tipo de circunstancias y seguro vendrán más. 

Pero lo que me ha fortalecido y animado de este pasaje es que todo esto está bajo la bondad, la misericordia y el cuidado amoroso de nuestro Buen Pastor. 

Me he dado cuenta, durante los últimos tres meses, de lo que he meditado en este pasaje y lo he grabado en mi corazón, que Dios ha estado renovando mi mente. Ha profundizado mi confianza en Su soberanía, en Su sabiduría, en Su cuidado, Sus promesas, Su provisión, Su protección y Su presencia. Ha arraigado mi corazón más profundamente en quién es Él –en Su bondad y en Su amor. 

Está cambiando mi perspectiva sobre la vida. Está afectando la forma en que veo los problemas y las presiones. Está afectando la forma en que respondo a ellas. Eso no significa que nunca me frustro o me irrito, pero cada vez es menos porque tengo la perspectiva de quién es Dios, lo que está haciendo y que Él está involucrado. 

Hay algo del corazón y del carácter de Dios que se relaciona con cada una de las situaciones de la vida que tú y yo pudiéramos enfrentar. Veremos esto en este salmo. De hecho, creo que si de verdad entendiéramos estos seis versículos, veríamos un impacto monumental en la forma como vivimos.

Alguien me envió un correo electrónico y me preguntaba, «¿cómo meditas en la Escritura? ¿Me podrías dar algunas claves de cómo lo haces?»

Bueno, no tengo grandes perlas de sabiduría para compartir acerca de esto, pero te puedo compartir lo que he estado haciendo, y es el tomar una frase como: «El SEÑOR es mi pastor» y meditarla– pensar en ella, una y otra y otra vez en mi mente, en mis pensamientos, viéndola desde todo ángulo posible, poniendo énfasis en una palabra a la vez. 

De hecho, vamos a hacerlo con esta frase: «El SEŇOR es mi pastor». 

«El SEŇOR», empezamos con el gran nombre hebreo de Dios: Yahweh, Jehová. Los judíos vivían asombrados de este nombre –como deberíamos estar nosotras también. Y por cierto –tanto que en su caso ni siquiera lo decían en voz alta. Este es el Dios quien es el Creador, el origen, la causa de todas las cosas, el que habita la eternidad, el que reina sobre cielo y tierra. Ese Dios asombroso, infinito, todopoderoso, es Jehová mi Pastor. Tiene un interés personal en mí como Su oveja, ¿no es esto increíble? 

Pienso en Isaías 40. Hemos estudiado ese pasaje antes aquí en Aviva Nuestros Corazones. Es un pasaje que describe el asombroso poder de Dios. Lo muestra como inmenso, infinito, soberano, majestuoso y poderoso. Pero dice, acerca del mismo Dios, en Isaías 40 versículo 11: «Como pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos, y en su seno los llevará; guiará con cuidado a las recién paridas».

¿No te complace que el todopoderoso Creador y Dios del universo, tenga un corazón tan tierno? Es un Dios relacional que puede ser conocido, que te conoce, en quien puedes confiar, que se relaciona con sus criaturas. Él no solamente puso a girar este planeta y trajo el universo a existencia y los dejó solos para que siguieran funcionando sin Él. Él no solamente se involucra en el mundo como un todo, Él se involucra con nosotros. El Señor tiene esa ternura, ese corazón de pastor. 

Ahora, por supuesto, cuando leemos el Nuevo Testamento, descubrimos que este pasaje es acerca de Jehová, pero también acerca de Cristo. 

Jesús dijo en Juan 10: «Yo soy el buen pastor» (v. 14), que dicho sea de paso, los judíos que le estaban escuchando sabían que Él estaba reclamando ser Dios. «Yo soy el buen pastor». El Salmo 23 dice: «El SEŇOR es mi pastor» –el SEŇOR Jehová– y ahora Jesús dice: «Yo soy el Buen Pastor». Así que los judíos están entendiendo que Él está reclamando ser Dios. Bueno, Él es Dios. Él es el Buen Pastor. 

Este es un salmo acerca de Cristo. Él es el Buen Pastor que da Su vida por Sus ovejas; Él es el Gran Pastor; Él es el Príncipe de los pastores sobre Su iglesia. Él caminó por el valle de sombra de muerte. Él ha enfrentado a cada enemigo. Él enfrentó a Satanás en el desierto. Él conquistó el mal haciéndose pecado en la cruz. Este es un salmo sobre Cristo, el Buen Pastor. 

Ahora, la naturaleza humana, nuestra tendencia –la tuya y la mía– es buscar otras personas u otras cosas para que nos pastoreen. Pero David dice, «EL SEŇOR es mi pastor». Pero nosotras buscamos a otros para que provean para nosotras, para que nos protejan, para que suplan nuestras necesidades. Podemos ver el trabajo como el que provee para nuestras necesidades, pero ¿sabías que tu trabajo no es tu proveedor? El Señor es tu Pastor, el Señor es tu Proveedor. 

Quizás ves a tu esposo como tu pastor, si tienes uno, o si estás soltera, o quisieras tener un esposo para que sea tu pastor, tu protector, tu proveedor. La gente busca consejeros, terapeutas, pastores, líderes espirituales, amigos y hasta a nosotros mismos. Muy fácilmente buscamos a alguien, incluyéndonos a nosotras mismas, o algo, en lugar de buscar a Dios para que sea nuestro Pastor, antes que humillarnos y decir, «Señor, Tú eres mi Pastor».

No hay nada de malo con los amigos, los pastores, los líderes, el trabajo, los consejeros y las personas que nos ayudan y ministran en tiempos de necesidad, pero necesitamos reconocer que todos ellos son limitados. Porque también son ovejas que necesitan un pastor. Y tenemos que reconocer también que podrían guiarnos en una dirección equivocada. Pueden fallarnos, pueden ignorarnos. Si has puesto tus ojos en ellos para que sean tu pastor, ¿qué va a pasar? Vas a terminar muy desilusionada. Nada ni nadie puede tomar el lugar del Señor como tu Pastor. 

Y luego «El SEŇOR es mi pastor» -–tiempo presente. Él es tu Pastor ahora. En cualquier etapa, en cualquier situación que estés viviendo en este momento, Él es tu Pastor en tiempos de paz y de descanso; cuando camines a lo largo de esta vida, como vemos en este salmo, escogiendo diferentes caminos; cuando pasemos por el valle de sombra de muerte; cuando estemos rodeadas de enemigos. En cualquier etapa de la vida y así será cada día de tu vida y por la eternidad, Él te ha prometido Su presencia, Su protección, Su provisión, Su dirección, ser tu guardador, tu compañía…hoy.

Eso será cierto mañana y al siguiente día, y será cierto todos los días de tu vida hasta la eternidad. Él es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 

«El SEŇOR es mi pastor». Esto es más que teología. Quiero decir, es teología, pero es mucho más que un concepto abstracto. Él es mi Pastor. Habla de una relación personal, de cuidado y de atención. 

Y fíjate que no solo es nuestro Pastor, aunque es cierto: «pueblo suyo somos y ovejas de su prado» (Salmo 100:3) Pero Él es mi Pastor. Ahora, ¿quién puede decir eso? ¿Quién tiene el derecho de decir, el Señor es mi pastor? El Señor no es pastor de todos. ¿Cómo puedes saber si Él es tu pastor? 

Juan capítulo 10, nos dice dos formas de cómo lo podemos saber a ciencia cierta si él es mi Pastor. Jesús dice, «mis ovejas» – aquellas que pueden decir, «El SEŇOR es mi Pastor». «Mis ovejas oyen mi voz…y me siguen» (v. 27). «Ellas escuchan mi voz». ¿Escuchas hablar al Señor? ¿Reconoces Su voz? «Y ellas me siguen». ¿Sigues Su liderazgo? Si escuchas Su voz y lo sigues, entonces puedes decir, «El SEŇOR es mi Pastor».

Y déjame decirte que si el Señor no es tu Pastor, entonces este salmo no aplica para ti. Si el Señor no es tu Pastor, si no tienes una relación con Dios a través de Jesucristo, entonces:

  • No esperes guía a través de la vida
  • No esperes que tu alma sea restaurada cuando está cansada y abatida
  • Vas a tener temor del mal
  • No tendrás consuelo cuando pases por el valle de sombra de muerte.
  • No tendrás esperanza –ni para esta vida ni para la futura– si el Señor no es tu Pastor. 

Así que, este salmo es una invitación para recibir a Cristo como tu Pastor, si todavía no lo es. 

Ahora, si el Señor es tu Pastor, entonces:

  • Él conoce tu situación
  • Él conoce los retos que enfrentas
  • Él conoce a tu familia
  • Él conoce tu situación financiera
  • Él conoce tu situación de salud
  • Él conoce tus debilidades, los pecados que te asedian 

Él es el Pastor que necesitas. Es un Pastor hecho a la medida. Está atento a tu necesidad. Él te va a cuidar, va a proveer para lo que necesites, va a cuidarte de los enemigos, a disciplinarte cuando lo necesites, va a llevarte a los pastos que necesites en el tiempo apropiado. 

Él lo hará por ti. Él quiere hacerlo. Él puede hacerlo. Pero necesitas dejar que lo haga. Necesitas seguirlo y cuando lo sigas será evidencia que perteneces a Él. 

No trates de pastorearte tú misma, Él sabe lo que es mejor para ti. Y además, «El SEÑOR es mi Pastor». Como dijimos antes, eso implica que nosotras somos Sus ovejas. Cualquier cosa que leas acerca de las ovejas no va a ser muy alentador porque las ovejas son indefensas, son despistadas y se desorientan fácilmente –¡se parecen a mí! No tienen defensa, son dependientes, tontas, no son inteligentes. Necesitan un pastor. 

Y la Escritura dice en Isaías que «todos nosotros nos descarriamos como ovejas» (Isaías 53:6) Es lo que las ovejas hacen, tienden a divagar, a descarriarse. Esas somos nosotras. 

Así que, si el Señor es mi Pastor, eso es un recordatorio de que soy oveja. Ahora, no es un cumplido para nosotras. Aceptar este salmo es tomar una posición de humildad y decir, «está bien, no soy nada inteligente, no soy nada genial ni tengo dotes especiales. Necesito un pastor».

Y Él es el Buen Pastor. No es un asalariado. Él cuida de Sus ovejas. Nunca las va a abandonar. Y eso es bueno en dos sentidos. Es bueno en el sentido de Su corazón, Su motivación, Sus intenciones, porque Él desea lo mejor. Él es benevolente, bienhechor, es bueno en ese sentido. 

Pero también es bueno en cuanto a Su habilidad, Su capacidad. Él es un pastor capaz. Es capaz de pastorear a Sus ovejas. Él tiene todas las destrezas para pastorear a Sus ovejas.

Los egipcios despreciaban a las ovejas y a los pastores. En el libro de Génesis capitulo 46, vemos que cuando José estaba trayendo a su familia a vivir a Egipto, los egipcios despreciaban a los pastores (v. 34).

En las escrituras, Egipto es una imagen del mundo. ¿No es cierto que el mundo desprecia lo que Dios tiene en alta estima? El mundo rechaza a Cristo. Siempre lo ha hecho, siempre lo hará. Pero para nosotras que somos sus ovejas Él es precioso, de muy alta estima. 

«El SEÑOR es mi Pastor», significa que le pertenezco a Él, que escucho Su voz y lo sigo. Significa que soy Su oveja, que soy Su responsabilidad. Él me cuida. Es Su trabajo cuidarme. 

Si el Señor es tu Pastor, significa que le perteneces, que eres Su responsabilidad. Que en este día –en cualquier situación desesperada en la que pudieras estar– el Señor sea tu Pastor. Su trabajo es cuidarte, así que, permítele ser tu Pastor. 

Annamarie¿Es el Señor tu Pastor? Espero que lo que has escuchado de Nancy DeMoss Wolgemuth te anime a pasar tiempo descansando en Su presencia. Hoy escuchamos acerca de la primera frase del Salmo 23, y mañana continuaremos con la siguiente. 

«Nada me faltará». Esto suena muy bien, pero ¿es cierto—cuando tenemos deudas, pagos pendientes, responsabilidades que cubrir y problemas económicos? Mañana Nancy nos ayudará a profundizar en esto aquí en Aviva Nuestros Corazones. 

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 12 al 15.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 3

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Crezcamos juntas en la Palabra de Dios

Ene 1 – Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 3

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/crezcamos-juntas-en-la-palabra-de-dios-dia-3/

Patricia de Saladín:¡Feliz año nuevo para todas las que nos escuchan! ¡Estamos muy contentas de poder iniciar el año 2021 juntas—unidas en un mismo sentir en torno a la Palabra de Dios!

Annamarie Sauter:Con nosotras Margarita de Michelén 

Margarita de Michelén: ¿Qué queremos? Que ustedes vean la Biblia a colores, que la vean en la magnitud con que Dios quiere que la veamos. Porque en la medida que hagamos eso vamos a crecer no solamente en Su conocimiento, sino en un estilo de vida de adoración porque de la abundancia del corazón habla la boca. 

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Patricia con nosotras.

Patricia: Hemos estado hablando a lo largo de estas conversaciones en estos días, sobre nuestro reto que terminó ayer –de Mujer Verdadera 365– y si te perdiste alguno de estos programas quiero que los encuentres en avivanuestroscorazones.com, y en el día de hoy me acompañan otra vez, Elba de Reyes, Yamell de Jaramillo, Margarita de Michelén y Laura González de Chavez.

¡Feliz año nuevo chicas!

Maggie: ¡Feliz año nuevo a todas! Qué bendición.

Yamell de Jaramillo: ¡Feliz año nuevo!

Laura Gonzalez de Chavez: ¡Felicidades! 

Elaba de Reyes:¡Feliz año nuevo y muchas bendiciones!

Patricia: El día de ayer estuvimos viendo una serie de cosas acerca de la Palabra de Dios…vimos muchas cosas, y a veces vemos la Palabra de Dios, vemos esa Biblia tan grande y decimos, «esto es imposible, yo no puedo añadir una cosa más a mi día a día». Y ahora vamos a comenzar este año otra vez leyendo la Palabra de Dios completa de tapa a tapa.

Pero déjame animarte y déjame decirte que no solamente es posible, es una bendición. Queremos ser mujeres de la Palabra, y la única manera de ser mujeres de la Palabra es creciendo en el conocimiento de esa Palabra; y la Palabra es como Laura decía ayer, es ese alimento, esa comida, esa bebida. La Palabra es pan, es agua, es leche, es carne. ¿Y qué hace la comida? Nosotras cuidamos mucho lo que comemos, muchas comemos tres veces al día. La comida nos sustenta, sustenta la vida, nos nutre, nos satisface, nos da refrigerio.

Y la Palabra de Dios es la fuente de nuestra, vida es la fuente de nuestra fortaleza, y si no comemos y bebemos esa Palabra tendremos un hambre constante. Esa Palabra también es luz, y dice la misma Palabra en el Salmo 119, que «la exposición a Tu Palabra oh Dios, alumbra, hace entender a los simples». Y con esa luz es que Dios nos da dirección, sabiduría, discernimiento, perspectiva. Y hoy estamos aquí otra vez para seguir hablando de esa Palabra y para animarnos en este nuevo año a seguir creciendo como dice Pedro, «en el conocimiento y en la gracia de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo».

Laura: Así es Patricia. La verdad es que el año pasado y cada año que he estado en la Palabra ha sido una fuente fresca de gracia como dice Juan 4:14, «pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna». Y aunque ya la leímos todas juntas el año pasado y las que nos están siguiendo que quizás no han terminado están haciendo el reto a su paso, cada vez que leemos la Palabra, cada año que la leemos, encontramos más y más tesoros. 

Hay textos que leímos el año pasado que ahora se resaltan de manera diferente, dependiendo de la etapa, de la circunstancia que estemos atravesando, y se hacen frescos. Le comentaba a Patricia recientemente acerca del Salmo 90 el versículo 14.

Yo estaba pasando por un tiempo así, como de descontento, sin motivo, por el pecado que que tenemos en nuestros corazones; y tenía como esta lucha interna y ese día leyendo ese salmo el Espíritu Santo lo resaltó de una manera muy particular. Y el salmo dice: «sácianos por la mañana con tu misericordia (o con tu amor inagotable dice otra traducción) y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros días»; y el Espíritu Santo me mostró que yo no estaba saciándome de Su misericordia, no estaba saciándome de Su amor inagotable, yo estaba buscando saciarme en otras cosas que yo creía que no tenía y que debería tener, y esa mañana –porque estaba en la Palabra, porque tenía ese hábito de ir a la Palabra– el Señor me encontró con ese versículo que he leído veinte mil veces, pero que ahora Dios lo mostró de una manera muy particular.

Por eso no queremos terminar el reto con el del año pasado. Queremos volverlo a iniciar porque es un reto de cada año; y mi anhelo y el de todas nosotras en el ministerio, es que las mujeres que nos siguen se conecten la Palabra de Dios así como escuchan el audio del programa cada día, pero que se conecten a la Palabra que es la fuente principal donde ellas pueden ir cada día de su vida a buscar lo que solamente la Palabra les puede dar.

Elba: Amén. Y en el programa pasado hablamos de escudriñar y Maggie explicaba y hemos insistido una y otra vez que no es solo leer, que debemos profundizar, pero me encanta una frase de Spurgeon que dice que «la Biblia es como un mar que está lleno de perlas, pero las más preciosas están en lo profundo y debemos sumergirnos a buscarlas», y este año es una invitación. 

Leíste la Palabra el año pasado, pero este año ya tiene nuevas perlas, perlas más hermosas para nosotras, y lo que un pasaje te dijo en un momento puede tener un significado más apropiado para ti, quizás en lo que estás viviendo, en la revelación que Dios te da de Él mismo. O sea que, la Biblia es una revelación constante de un Dios eterno que se revela a través de Su Palabra. Así que es hermoso poder compartir este año con ustedes nuevamente.

Laura: Así es. Debemos leerla, releerla, releerla y volverla a leer. Reflexionar en ella, meditar en ella, y muchas veces –yo sé que ustedes estarían de acuerdo conmigo– somos ávidas lectoras, pero leemos libros sobre cómo ser una mejor mamá, cómo tener un mejor matrimonio, cómo cambiar a mi esposo, cómo criar a mis hijos, y todo eso está muy bien, pero al final si no somos lectoras de las palabras del mismo Dios, no tendremos la sabiduría que necesitamos por más libros que leamos. Así que es leerla, creerla, abrazarla, amarla y vivirla, ponerla por obra.

Y es necesario hacer tiempo y orar a Dios, «Señor dame esa sed, yo quiero sed de ti, de Tu Palabra y de ti, de Tu sabiduría; y Dios lo va a cumplir porque ese es un deseo de Su corazón. 

Maggie: Para mí el reto ha sido una bendición. Ha sido un reto leer, un reto escribir, un reto mantenerme, pero la vida cristiana es un reto, y hoy más que nunca nosotros estamos viviendo en una generación donde de verdad yo nunca pensé ver lo que mis ojos están viendo y oír lo que mis oídos están oyendo.

Nosotras tenemos tres millones quinientos sesenta y seis mil cuatrocientos ochenta letras que el Señor dejó en Su Palabra para que nos artillemos, porque definitivamente por lo que estamos viendo, el día de la redención está más cerca que el día en que creímos y he pensado muchas veces qué nos costará a nosotras sufrir por Jesucristo; porque las cosas se están poniendo o blanco o negro y tú vas a tener que tomar la decisión.

Entonces, lo único que a nosotras nos puede fortalecer, animar, dar esperanza, aunque todo esté oscuro es Su Palabra. Creo que hoy en día hay muchos cristianos débiles o nosotras podemos caer en debilidad porque no somos mejores que nadie, porque quieren conocer la Palabra de Dios, pero no quieren conocer a fondo el corazón de Dios; y para eso se necesita tiempo y se necesita no ser superficial sino darles mente a las cosas

Y creo que si nosotras no nos saturamos de la Palabra de Dios, cuando nos llegue de golpe lo que viene por ahí, nosotras no vamos a tener la suficiente fortaleza, entonces ese tesoro hay que irlo guardando, ese arsenal para esta batalla hay que irlo guardando para entonces poder presentar con mansedumbre defensa de esa fe que nosotras tenemos.

Yamell: Y yo quiero agregar a eso que decías, Maggie, y todas han puntualizado y han apuntado a lo que queremos hacer este nuevo año, y es el profundizar, eso es lo que queremos. No queremos quedarnos solamente en la superficie, es ir más allá y algo que a mí me ha pasado particularmente, era como decía Elba, cosas que yo sabía pero no recordaba. Vi detalles nuevos, vi cosas diferentes, pude hacer conexiones diferentes, aprendí a saborear y apreciar tantas verdades, como Su gracia, Su amor, Su misericordia y Su paciencia sobre todo, para con mi propia vida.

Cosas que se supone que uno sabía, que ya había aprendido. Saber las cosas desde una perspectiva diferente, por situaciones como decía Elba, de que nos encontramos en etapas diferentes. Entonces yo creo que así como fue un año atípico, igual no sabemos lo que va a pasar este nuevo año, pero es importante el profundizar, y entonces, conservar ese hábito que ya adquirimos –o como decía Elba, personas que nunca habían leído la Biblia completa– pero es no dejarlo.

Hay otros hábitos dónde se puede profundizar, hay otras cosas que queremos ir más allá y hay múltiples formas. Nosotros no vamos a hacer aquí ahora un molde de galletitas –como dicen en inglés– y que todo el mundo tiene que hacerlo igual, porque lo que funciona para mí tal vez no funciona para ti y viceversa. Pero sí, definitivamente, el poder desarrollar hábitos y yo sé que Laura tiene algunas cuantas cosas en ese sentido de cosas prácticas, yo he copiado muchas de las cosas que Laura ha hecho y también de lo que Maggie hace.

Y creo que sería bueno en este momento hablar un poquito de cómo desarrollar esos hábitos, o qué cosas podemos hacer de forma práctica para implementar este nuevo año, en este nuevo camino, el profundizar en la lectura de la Palabra de Dios.

Laura: Para las que se van a unir, es muy importante cultivar el hábito, porque no es algo que se da automáticamente por nuestro pecado, como hablamos al principio en los programas pasados, por las distracciones que hay, por cómo nos desenfocamos, por cómo comemos chatarra en lugar de ir a la Palabra. Entonces es necesario cultivar el hábito y nada es más importante.

Como a mí me ha funcionado, es lo primero en la mañana. No esperar que el día arranque para entonces al final del día, ya cansada y con sueño, tratar de leer la Palabra. Sino lo más importante es lo primero en el día y lo más importante es estar con el Señor –y me encanta el ejemplo que vemos en Jesús y lo leemos en Marcos– que se levantaba temprano. Dice que aún cuando era de noche se iba a un lugar solitario a orar y a hablar con Su Padre.

Y si eso era Jesús, el Hijo de Dios, que tenía que hacer eso, qué nos queda a nosotras pecadoras débiles, como si pudiéramos ir nosotras por el día en nuestra propia sabiduría y prudencia. Necesitamos oír de nuestro Padre cada día. Busca una hora del día y un lugar en tu casa, si es en la mañana que sea cada día a la misma hora. Me encanta Isaías que dice, «mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos».

Oremos por eso, que el Señor nos despierte; cuando no nos despertamos, que sea el Señor que nos despierte para ir a Su Palabra. Y quizás tenemos que hacer arreglos la noche antes. No podemos irnos a dormir a las 2 de la mañana porque nos queremos levantar. Así de importante es ir a la Palabra, hacer todos los arreglos que podamos para que ese tiempo no se comprometa, porque es importante. Entonces, hacerla un hábito cada día a la misma hora. En segundo lugar, seguir un plan. Leer sistemáticamente porque cuando nosotros leemos, «ay sí, hoy tengo deseos de leer Juan», «hoy tengo deseos de leer un salmo porque me siento triste». No ir así a la Palabra, sino seguir un plan. 

Tenemos el plan de Mujer Verdadera 365, pero si van al internet y buscan planes bíblicos para leer la Biblia lo van a encontrar, y entonces eso te ayuda a ir sistemáticamente a través de la Palabra. Entonces cuando ya estés leyéndola, hacerle preguntas al texto. Leerlo quizás varias veces. Es mejor hasta leer pequeñas porciones, si eso es lo que tú tienes tiempo de hacer, que tratar de abarcar mucho y quedarte en la superficie.

A mí me ha funcionado la porción que hacemos para leerla en un año, que son como tres capítulos, a veces dos. Entonces leer eso y hacerle preguntas al texto. ¿Qué me enseña ese texto acerca de Dios? ¿Qué me habla del carácter de Dios en esto que leí? ¿Qué quiso decir el autor en ese momento para ese pueblo, pero qué enseña acerca de Dios y Su carácter? ¿Qué enseña acerca de Jesús, dónde veo a Jesús aquí? ¿Qué me enseña acerca de mí, de mis pecados? ¿Qué promesas hay para mí que puedo orar a Dios? ¿Qué mandamientos hay que debo obedecer o que quizás estoy en desobediencia? ¿Qué ejemplos hay ahí? ¿Qué pecados me está diciendo ahí? 

Como dice Santiago, que es como que nos paramos en un espejo, tú te levantas en la mañana, te pones en el espejo de la Palabra y te miras. Entonces hay algo que la Palabra te dice acerca de ti que tienes que corregir, luego que tú hagas todas estas preguntas acerca de la idea original del autor y del contexto. Y entonces aplicar esa palabra, y luego por supuesto tener un tiempo de reflexión.

No es solamente leer, cotejé, leí, ya. No, reflexiona. Quédate con un versículo. Quédate con ese versículo que más te habló, que más te ministró, que más te trajo convicción, que más te asombró acerca de Dios. Escríbelo. Quédate ahí pensando y pensando. Llena tu mente con eso. Quédate con eso en ese día.

Otros recursos, después que ya tú lees y meditas. Yo tengo un diario donde escribo las cosas que Dios me mostró, donde confieso mis pecados, donde escribo mis oraciones. Entonces lleva tu diario, pero también, si tienes el tiempo, ve a otros recursos, ve a una Biblia de estudio y ve qué comentarios puedes encontrar que te ayuden y te traigan luz sobre un pasaje que quizás no entendiste o que quizás te amplíen un poquito lo que tú captaste, y entonces ora, ora eso que Dios te mostró.

Hablábamos hace poco, las hermanas de Aviva, que a veces oigo mujeres que dicen, «yo oro todos los días. Yo me levanto y me tiro de la cama y caigo de rodillas a orar», pero esa mujer no está en la Palabra, entonces mi pregunta para esa persona es, ¿qué oras? Tus luchas, tus ideas, tus necesidades, todo eso está bien y hay lugar para eso en la oración, pero la gasolina de tu oración, lo que debe motivar tu oración es lo que Dios te ha hablado a ti; porque eso, tú sabes que está orando la voluntad de Dios. Entonces, es muy importante a la hora de orar, orar acerca de lo que Dios te ha mostrado.

Ese día que yo decía que me sentía descontenta y Dios me habló así, mi oración fue, «Señor, sáciame, sáciame de ti, de Tu amor, de Tu misericordia, porque yo estoy buscando saciarme de otras cosas». Entonces eso es lo que debe dirigir nuestra oración. No sé si alguna de ustedes tiene alguna otra cosa que agregar acerca de hábitos.

Elba: Me encanta eso que mencionas de último, Laura, de la oración; porque algo que ha impactado mi vida es orar la Palabra. Y un libro que hemos recomendado y quisiéramos seguir recomendando es el de Donald Whitney, Orando la Biblia. ¿Por qué? Porque él dice que cuando vamos con nuestras oraciones por nosotras, que son, «muy bien, Señor, tengo este problema, Tú lo sabes todo, mira esta necesidad, mira mi hijo…», estamos siempre diciendo las mismas cosas con las mismas palabras; pero cuando vamos a la Palabra le estamos llevando al Señor Su Palabra y la estamos dejando delante de Su trono, y eso va moldeando nuestro corazón conforme a Su voluntad.

Así que no solamente leemos la Palabra en el devocional, debemos meditarla –como tú decías– y orar conforme a Su Palabra. Y definitivamente no todas estamos en la misma etapa de la vida y muchas comentan que van atrasadas, por eso mismo. Y no importa si tú eres la mamá de un bebecito de días o de meses, tú puedes orar y aún escuchar la Palabra en audio mientras estás lactando. O sea, la Palabra está ahí para nosotros.

He tenido etapas en mi vida donde he batallado con migrañas muy fuertes y no he podido leer por mucho tiempo. He tenido que usar el audio, la Biblia en audio. Y les confieso que le ha dado un nuevo frescor. Porque a veces cuando leemos nuestros ojos se posan en las letras y como que ya se vuelve muy familiar. Cuando escuchas, a veces tienes que poner mucha atención y eso para las mamás de bebecitos o alguien que esté en cama por una enfermedad o alguien envejeciente que no puede leer es un recurso invaluable.

Pero al final es lo mismo, es leer o escuchar la Palabra meditarla y orarla. Y eso transforma nuestra vida.

Laura: Así es, Elba y oyéndote hablar, me pongo a pensar por ejemplo, un momento de mi vida que yo esté temerosa o que piense, «estoy confundida no sé qué hacer»; fíjate, si yo voy a Salmo 23, «Señor, tú eres mi pastor, yo no tengo nada que temer. Estoy confundida en el camino pero Tú eres un pastor fiel que va delante de mí, que me muestra el camino. Tú me dices que nada me va a faltar.

La oración tiene que recordarnos las promesas de Dios y las verdades de Dios porque muchas veces nos quedamos en la oración con nuestra necesidad, lo cual está ahí, somos humanas. Pero si no vamos a la promesa es como cuando oramos, «Señor, perdóname». Es que ya el Señor me perdonó. Es, «gracias Señor porque Tú me perdonaste, porque Tú sabes que soy polvo, porque Tú sabes que voy a pecar, pero tú me has perdonado en Cristo».

Entonces como que sea esa Palabra y esas verdades informando mis oraciones. Y claro, como el salmista, yo voy a traer mis oraciones. Pero fíjate que el mismo salmista empezaba con su duda, con su temor y al final él terminaba con la perspectiva de Dios…

Yamell: …hablándole a su alma, diciéndole y enfocándola. Ahora cuando tú mencionas Laura el temor, aquellas de nosotras que luchamos con temor, ansiedad, depresión, muchas de esas cosas, también es importante en esos momentos recordar la Palabra de Dios, porque eso es lo que te va a hacer enfocarte donde tienes que poner tus ojos. O sea, no en el problema, no en el temor. No es restándole importancia, sino es hablándole a mi alma. Eso que tú dices Laura, a mí me encanta eso de los salmos porque te derramas y dices, «me siento así, me siento asá», pero al final qué le dice, «alma mía descansa en Jehová. Pon tus ojos en Jehová». La oración, cuando oramos de una manera así como decimos, tú le informas a tu alma, tú le informas a tu corazón, y esa es la forma en la que vas a calmar lo que estás pasando en ese momento.

Y es la forma también de cambiarte a ti. Y eso nos dice Romanos, «renueva tu mente». Pero voy a renovar mi mente a través de la Palabra de Dios. Creo que eso es súper importante el que el que lo hayas mencionado.  Maggie, ibas a decir algo.

Maggie: Yo iba a agregar que a mí me ha sido de mucha utilidad, no solamente tener varias versiones de la Biblia, eso es bueno, sino también tener un diccionario bíblico, y tener mi amado diccionario Strong, porque ahí cuando tú buscas esa palabra en ese versículo es como que tú ves la palabra a color. Les voy a dar una muestra porque Laura trajo a colación el Salmo 23 y en esos 6 versículos, aparecen seis nombres del Señor.

Aparece el nombre Jehová Rohi, Jehová Yireh, Jehová Shalom, Jehová Rafa, Jehová Tsidkenu, Jehová Maccaddeschem. Cuando ves todos esos nombres usados en un texto tan corto y lo que significa cada uno, de verdad, amadas hermanas, es para brincar de alegría, de gozo, porque el Dios que nosotros tenemos es un Dios maravilloso que lo abarca todo. Entonces de verdad ¿qué queremos? Que vean la Biblia a colores y en la magnitud con que Dios quiere que la veamos, porque en la medida que hagamos eso, nosotros vamos a crecer no solamente en Su conocimiento sino en un estilo de vida de adoración, porque de la abundancia del corazón habla la boca. Entonces ¿qué es lo que nosotros queremos? No tener mucho conocimiento, queremos tener un estilo de vida que proclame a aquellos que no creen, esa mujer tiene algo diferente y cuando vengan a preguntarnos, nosotros decirles, «mira lo que nosotros tenemos aquí, a ese gran Dios, a esa Palabra». 

Y eso es lo único que te puede dar la esperanza, la salida, la solución, todo lo que tú necesitas.

Patricia: Amén Maggie a todo eso que dijiste. Yo tengo una pregunta, muchas de nosotras que ya hicimos este reto, que corrimos esta carrera, estamos listas para iniciar otra vez con todo el ánimo. Es más, con más ánimo que el año pasado. Pero yo quisiera que una mujer que nos escucha hoy, que no tiene ni idea de lo que sucedió con el Reto Mujer Verdadera 365, que ustedes le expliquen cómo se acerca a todo esto que estamos hablando, y cómo dice, «bueno me pongo mis zapatos y voy a comenzar a correr con este grupo de mujeres que van a volver a leer la Biblia entera en este año 2021.

Laura qué le dirías a esa mujer que escucha hoy por primera vez.

Laura: Bueno, le diría primero que tenemos esta Biblia disponible, Biblia devocional Mujer Verdadera, pero que para unirse al reto simplemente tiene que pedirle a Dios sed e iniciar su hábito. Y puede usar cualquier Biblia que ella tenga a mano. En la página avivanuestroscorazones.com, ella va a encontrar los recursos y las indicaciones que necesita para unirse al reto.

Algo importante que quisiera decir, que a mí me ayudó y me ministró mucho este año que pasó, es que cuando yo sé que otras mujeres alrededor del mundo están leyendo lo mismo que yo estoy leyendo, que estamos unidas, eso me inspira a seguir. Entonces las animo a formar un grupo de WhatsApp o un grupo en su iglesia o un grupo por Zoom, donde se reúnan con otro grupo de mujeres que estén leyendo la Palabra, y compartan lo que Dios les está mostrando, lo que van aprendiendo. Porque es maravilloso.

La vida cristiana se vive en comunidad. Hay una parte de leer la Escritura nosotras solas que es importante, pero qué bueno poderla comentar con otros y poder ser animadas en esa carrera. Así que simplemente necesitan una Biblia, quizás un diario si quieren escribir sus notas, y si quieren ir más profundo un diccionario –como decía Maggie– un comentario.

Pero al final, lo básico es una Biblia, quizás lápiz y un diario, y tiempo y hambre para estar en la Palabra y seguir juntas por este camino, y visitar avivanuestroscorazones.com porque ahí van a poder encontrar otros recursos que les van a ayudar a hacer este reto.

Patricia: Amén. A mí también me estimula saber que hay otras leyendo y corriendo junto conmigo aunque yo no las vea. Somos como un gran ejército que estamos enfocadas en la misma dirección y eso es maravilloso

Laura: Así que queremos animarte a ti qué escuchas, si no estuviste en el reto del año pasado, te animamos a hacerlo este año junto con nosotras y con miles de mujeres alrededor del mundo. Así que las animamos a unirse al reto, a unirse a otras hermanas, a animar a otras hermanas a hacerlo con ustedes, y a proponerse estar en la Palabra cada día. Aunque no lo hagan en un año, esa sería la meta, pero si no, pueden ir en pocas porciones a la vez; la cosa es estar en la Palabra de Dios y el hambre va incrementando a medida que nos exponemos porque vamos conociendo este Dios que nos asombra y queremos conocerlo más y más y más. Y esa hambre nunca se sacia porque nos sacia de una manera pero por otra no nos sacia porque queremos más y más y más.

Patricia: Y yo quiero animarte, si estás en algún punto en tu lectura bíblica –es una sugerencia pero es con el ánimo de animarte a que salgamos juntas– ahora, hoy, día primero de enero vamos a salir juntas en Génesis 1, con este ejército de mujeres que va a correr esta carrera hasta diciembre, donde vamos a ver toda la Biblia otra vez completa de tapa tapa, porque así vas a poder no solamente leer la porción que está asignada, sino que vas a poder leer el devocional y vas a poder leer los comentarios de otras mujeres.

Y así somos parte –todas– de ese ejército que va a correr. Y es nuestro deseo que se haga realidad en nosotras lo que dice colosenses 3:16: «que la palabra de Cristo habite (more) en abundancia en vosotros con toda sabiduría, enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones». 

Maggie, a la luz de todo esto que hemos hablado y de este nuevo año que inicia y de la belleza de nuestro Dios y de ese tesoro de esa Palabra que nos ha dejado, ¿podrías por favor despedir este programa con una oración? 

Maggie: Claro que sí. Oremos. Señor alto y sublime, alabado sea Tu grande y Tu poderoso nombre. Alabada sea Tu persona, Tu carácter, Tus obras y Tu Palabra. Alabada seas bendita Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Hasta aquí oh Señor Tú nos has traído, y sabemos oh Señor, que hasta el fin nos llevarás. Tú nos has hecho pasar por aguas muy turbulentas durante el año 2020, donde hemos visto muchas aflicciones, muchas pruebas, muchas muertes, muchos dolores, muchas pérdidas económicas. 

Pero hay algo que Tú nos has dejado bien claro, es que a pesar de todo Tú eres el Altísimo que gobierna sobre todas las cosas y Tú eres quien sostiene, no solamente al mundo sino la historia de toda la humanidad. Qué tranquilidad trae esto a nuestras almas. Algún día en Tu casa moraremos por largos días. Gracias Señor, por este Reto de Mujer Verdadera 365. Gracias por cada una de las mujeres a las cuales Tú moviste a escribir estas meditaciones. Gracias por todas aquellas que han llevado a cabo este reto. Gracias por todas aquellas que han tomado de su tiempo para hacer comentarios edificantes.

Oh Señor, continúa bendiciéndonos con Tu Palabra en este próximo año 2021. Queremos ponerlo en Tus manos. Pero queremos y rogamos que en este nuevo año 2021, veamos más y más la hermosura de nuestro Señor Jesucristo, porque Él es nuestro camino, la verdad, la vida. Es el Señor, el amo, el maestro, el profeta, el sacerdote, el abogado, el Salvador, la raíz, el pan que nos sustenta, nuestro pastor, la vid verdadera, nuestra agua, nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación, nuestra redención, nuestro sanador, nuestro amigo, nuestro hermano.

Es un privilegio tan grande que tenemos, ser hijas tuyas, que nosotras queremos que todas las mujeres rebosen de alegría aún en medio de circunstancias adversas; y el deseo que consume nuestro corazón es que Tu obra sea avivada en medio de estos tiempos tan oscuros, sabiendo que la redención está más cerca del día en que nosotras creímos, y que pronto esa estrella resplandeciente de la mañana, ese sol de justicia, aparecerá y nos llevará a vivir a aquellos cielos y tierra nuevos, donde morará la perfecta justicia porque el justo será el Rey de reyes y Señor de señores. 

Ven y bendícenos de una forma especial y extraordinaria a lo largo del 2021, y guárdanos fieles hasta el último aliento de nuestra nariz. En el dulce y poderoso nombre de Jesús oramos estas cosas. Amén y amén. 

Annamarie:Has estado escuchando a Patricia de Saladín, Laura González, Elba de Reyes, Margarita de Michelén y Yamell de Jaramillo. Ellas te han animado a profundizar en la Palabra de Dios. No a almacenar información acerca de la Biblia, sino a vivirla y que esta afecte cada una de tus decisiones de modo que camines en la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.

Hoy escuchaste mencionar el Salmo 23; este es un salmo que casi todas nosotras hemos oído. En nuestra próxima serie Nancy nos llevará versículo a versículo, apuntándonos a Cristo como el Buen Pastor que provee para cada una de nuestras necesidades y que nos da esperanza para el futuro. Acompáñanos para esta próxima serie de Aviva Nuestros Corazones.

Creciendo en la Palabra de Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 1 al 3.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 2

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Crezcamos juntas en la Palabra de Dios

Dic 30 – Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 2

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/crezcamos-juntas-en-la-palabra-de-dios-dia-2/

Annamarie Sauter:Con nosotras Laura Gonzalez de Chavez.

Laura Gonzalez de Chavez:La Palabra de Dios es es un banquete, es un banquete diario del cual comemos y bebemos hasta que seamos saciadas, ya no tenemos que ir a buscar más nada ni siquiera otros recursos ni un blog ni un podcast.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Patricia para dar inicio al programa de hoy.

Patricia de Saladín: La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Apocalipsis capítulos 20 al 22. ¡Hemos llegado al último día del año! 

Esta es nuestra última lectura de este año. Hoy estamos celebrando que hemos llegado a la meta final. Algunas comenzamos a correr desde enero del 2020; pero si tú eres de las que te uniste en marzo en junio o recién te uniste ahora a fin de año, ¡felicidades!, porque el fin de esto es que crezcamos en el conocimiento de Cristo a través de Su Palabra, y que atesoremos esa Palabra en nuestros corazones.

Y yo no sé tú, pero siento que ya he llegado a esa meta final donde extiendo mi pecho, corro y corto esa cinta con mi cuerpo, de haber corrido una carrera de maratón, una carrera de larga distancia. Un maratón es un recorrido donde la persona que lo emprende se reta a sí misma y descubre su fortaleza mental, espiritual. 

Pero en nuestro caso Dios nos ha ayudado a desarrollar nuestros músculos espirituales y a disciplinarnos para la piedad, y estamos tan entusiasmadas por lo que Dios ha hecho y por lo que hará en nuestras vidas, en la medida en que atesoramos Su Palabra en nuestros corazones. Y ayer dimos inicio a una conversación en la que comenzamos a hablar acerca de este Reto Mujer Verdadera 365 y lo que ha significado para tantas de nosotras.

Cómo hemos visto la fidelidad de Dios, bendiciendo un proyecto que parecía tan ambicioso. Y hoy continúan conmigo Elba de Reyes, Yamell de Jaramillo, Margarita de Michelén y Laura González de Chávez.

Saludos otra vez y encantada de estar aquí con ustedes en este último día del año 2020. 

Elba de Reyes:¡Wow! Qué bendición estar aquí, Patricia y todas las demás, es un regalo del Señor poder abrir los brazos y llegar a la meta.

Margarita de Michelén (Maggie):Puedo decir, Ebenezer, hasta aquí nos ha traído el Señor. Gloria a Dios por eso, por este gran privilegio de poder participar de este hermoso reto junto a mis hermosas y amadas hermanas.

Laura: Así es, qué gozo seguir hablando de este tema que nos apasiona, y hablar de las obras portentosas de Dios en este año.

Yamell de Jaramillo:Amén.Feliz de estar aquí y sí, de haber llegado como dice Patricia, a la meta con un año tan interesante como lo fue el 2020.

Patricia: Y en esa carrera hubo trayectos llanos, pero por lo general el trayecto estuvo escabroso, hubo colinas, valles, terreno rocoso, pero corrimos como dice Hebreos, corrimos la carrera con fidelidad, puestos los ojos en Jesús.

Saben que nosotros vivimos en una era que podríamos llamar espiritual, donde las personas se vuelven, no necesariamente a Dios, sino a todo lo que es espiritual. Y entonces a eso se le suma que vivimos en una era de mucha prisa; la vida es una vida deprisa. A pesar de que la pandemia nos ha detenido, encontramos formas de vivir ocupadas y muy ocupadas, ajetreadas.

Y cuando finalmente nosotras como mujeres estamos tranquilas, entonces usamos los teléfonos, las computadoras, las redes, Facebook, Twitter, Instagram, los blogs, los chats, y hoy estamos inundadas para que no tengamos lo que se conoce como una vida contemplativa, un tiempo de quietud. Y la mayoría de nosotras podemos decir que somos cristianas pero, sí somos honestas, la mayoría debe reconocer que hay algo que no anda bien con lo que decimos que somos, y nuestra relación con Dios y Su Palabra.

Y este reto de Mujer Verdadera está diseñado para recuperar, para volver y recuperar ese tiempo que nosotras necesitamos con Dios en Su Palabra, con nuestro Señor Jesucristo. No podemos ignorar los enemigos que tenemos que nos empujan, Satanás nuestro propio corazón, el mundo, las influencias. Nosotras queremos tener devocionales significativos pero qué me dicen ustedes, yo quiero que traigamos aquí sobre la mesa todas las cosas que hemos enfrentado y que enfrentamos, aun queriendo de todo corazón hacer fielmente ese reto.

Laura: Patricia, yo creo que bien dice dijiste que estamos viviendo en una época de una increíble distracción, a veces es difícil hasta enfocar nuestros pensamientos en una tarea porque, si no suena el teléfono, es alguien en un chat, que si un texto, que si un email, que si un blog, que si un programa. Ahora hay podcast sobre todo tema. Ya la verdad es que hay como una sobreinformación y nos cuesta mucho trabajo concentrarnos en lo verdaderamente importante.

En mi caso particular, recuerdo cuando me convertí, hace como 20 años, no existían muchas de estas cosas y quizás eso me ayudó a crear el hábito de estar en la Palabra, al punto, que hoy con las distracciones que hay, puedo ponerlas a un lado –y les tengo que confesar que me da trabajo– las tengo que poner a un lado para concentrarme en lo que estoy haciendo que es estar en un tiempo a solas con Dios en Su Palabra para que Él me hable y para que Él me guíe, para que Él ordene mis prioridades, para que Él me recuerde quién es Él, para que me recuerde quién soy yo, para que me recuerde quién soy en Él, y eso es algo que tenemos que buscar intencionalmente.

Recuerdo cuando me convertí, muy a principios de mi conversión, hubo un versículo que me retó que dice, «acérquense a Dios y él se acercará a ustedes» (Sant.4:8). Y recién convertida Dios me dio esa sed tan grande que yo tenía de conocerlo a través de Su Palabra.

Yo sabía que era importantísimo para mí estar en la Biblia porque si no yo no iba a conocer este Dios que se había revelado a mí. Inmediatamente la comencé a leer tapa tapa y cada año lo he hecho, pero yo puedo entender que es un reto hoy en día con tantas cosas y tantas distracciones y todo es obra del enemigo que no quiere que nosotras estemos ahí en esa fuente que es la Palabra de Dios, que es viva, que es eficaz, que es más cortante que cualquier espada de dos filos, que nos penetra los pensamientos y el alma.

Entonces claro que el enemigo va a poner todo tipo de obstáculos para que no estemos en ella.

Elba: Así es. En mi caso yo puedo compartir que aunque me convertí hace unos 35 años y tenía una excelente iglesia y sólida instrucción, quizás no había nadie que caminara junto conmigo los primeros días y no tuve esa convicción como tú Laura de leer la Biblia de tapa tapa. Sí me levantaba cada día temprano, sí pasaba un tiempo con el Señor, pero quizás me concentré en el Nuevo Testamento –por eso de que te dicen, «comienza por Mateo o comienza por Juan»– y entonces yo entendí que la Biblia podía ser como fragmentada y que yo podía tomar una parte y concentrarme en ella y luego volver a otra.

Años después empecé a leerla de tapa tapa, pero lo quiero compartir porque leyendo los comentarios y contestando muchas veces, he encontrado mujeres que confiesan que tienen 15 años, 10 años, 20 años, y nunca han leído la Biblia de tapa tapa. Qué bueno que este año te has animado; qué bueno que ahora Dios te ha dado la convicción de que la Biblia es un solo libro –si bien son todos estos libros recopilados juntos– pero es un todo, que ya como hablamos antes, empieza en Génesis y culmina en Apocalipsis.

Así que, qué bueno.

Laura: Así es. Imagínate que compras una novela y dices, «voy a leer primero el capítulo 5 y voy a leer el capítulo 10». No puedes hacer eso porque te pierdes de toda la narrativa y de la historia de la novela. Este es el libro que Dios dejó para nosotros y leer un texto o un o un texto aislado en Facebook, por más por más que te traspase, no es suficiente leer un texto o un salmo o un proverbio, sino que hay que leerla toda, conocer toda la historia, zambullirse en la historia bíblica, conocer la narrativa de principio a fin para poder conocer a Dios, cómo Él piensa, para que nuestro entendimiento sea informado con los principios bíblicos para que podamos tener una mente bíblica, y caminar de una manera que agrade a Dios para tomar decisiones, para interpretar los tiempos.

No podemos hacer nada de eso leyendo un versículo aquí y allá, o abriendo la Biblia al azar para ver qué Dios me tiene que decir, eso es como horóscopo casi, y esa no es la intención de la Biblia. La intención de la Biblia es conocer a Dios desde el principio hasta el fin, y que nuestra mente sea informada y podamos ir adquiriendo la mente de Cristo, y eso no se hace leyendo un capítulo o un libro solamente.

Yamell: Ahora que mencionas eso, Laura, y escuchándolas hablar, pienso que lo importante es conocer a Dios, conocer Su carácter. ¿Para qué? Para que de esa manera podamos vivir lo que nos dice la Palabra de Dios. O sea, mientras yo más me acerco a Dios a través de diferentes disciplinas que que conocemos, pero es a través de Su Palabra, cuando yo digo que la Palabra de Dios me limpie, entonces voy a poder reflejar al mundo Su carácter, y entonces voy a poder servirle mejor a Dios.

Laura: Conozco personas que se memorizan la Palabra y se memorizan un libro completo; pero a la hora de hacer una decisión, ellas no conocen los principios bíblicos, la mente de Cristo, la sabiduría de Dios, porque muchas veces van a la Palabra y recuerdan un versículo –lo cual es muy bueno, cuando uno memoriza y está en temor, uno recuerda un versículo que vuelve a enfocar tu mente en la verdad para huir de la tentación o algo así– eso está excelente, pero no es solamente eso, es conocer todo el consejo de Dios para aplicarlo a mi situación particular.

Eso requiere conocer el consejo completo, no solamente un versículo aislado.

Yamell: Y eso que tú dices Laura, conectando con lo que mencionaba Elba y conectando con el programa de ayer, lo que hablamos de ver a Cristo en todas las Escrituras, pienso en Levítico con Gálatas, por ejemplo. Esa conexión que tú puedes hacer. Es entender todo el consejo de Dios. He visto personas que dicen, «no, no, no, es que eso es Antiguo Testamento, ya eso no. Yo estoy bajo el nuevo pacto». 

No, tenemos que profundizar y tenemos que ver todo el consejo de Dios.

Maggie: Yo voy a traer dos ejemplos prácticos que vinieron a mi mente mientras las oía hablar. Uno está en Juan 5:39, y como Laura dijo, tenemos que ver el contexto –no solamente del capítulo, sino del libro. En ese contexto de Juan 5, vemos que el Señor sana un paralítico, pero lo sana en día sábado. Qué sucede, los judíos procuraban matar al Señor Jesús. El Señor Jesús, más adelante en los versículos del 19 al 20, establece Su autoridad. Él dice, «yo no vengo a hablar por mi propia cuenta sino que yo vengo hacer lo que el Padre me dice que yo debía hacer. Yo hago lo que mi Padre hace».

Y vemos también más adelante, como Juan el Bautista da testimonio de Jesucristo, y ese testimonio de Cristo eran Sus obras y Sus milagros. Pero qué sucede, los judíos tenían a la mano las Escrituras y el Señor les dice lo siguiente –y me encanta la ironía con que el Señor dice este pasaje. Dice así la Palabra de Dios: «También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis. Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí». El Señor les está diciendo, «ustedes parece que escudriñan las Escrituras, parece que conocen la Escritura, pero aquí estoy yo, el Mesías prometido y ustedes no se han dado cuenta de que yo soy ese Mesías prometido.

Ellos escudriñaban las Escrituras, investigaban las Escrituras. Pero llegó el tiempo y las Escrituras les pasaron por encima y no se dieron cuenta quién les estaba hablando. Sin embargo, en el segundo ejemplo que está en Hechos 17, nosotros vemos que los bereanos «eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando las Escrituras para ver si estas cosas eran así» (v.11). Este verbo escudriñar es interrogar, investigar, determinar, preguntar, discernir, examinar.

Y ese es el espíritu que nosotras deseamos transmitir a las hermanas oyentes. Examinen, escudriñen las Escrituras. Las Escrituras no fueron –es verdad que hay pasajes complejos– pero con la ayuda poderosa del Espíritu Santo, Él nos hará entender todas las cosas. Lo primero que tenemos que hacer es ir a la Palabra y dejar que ella nos hable. Si no entendemos algo, entonces podemos buscar las herramientas necesarias; pero la Biblia habla, habla por sí misma y realmente estos bereanos nos dejan un buen ejemplo. 

Ellos verificaron eso que oyeron abriendo las Escrituras, y aquí vemos dos formas de escudriñar, una que te llena el intelecto y te pasa la verdad bíblica por encima, y otro escudriñar que te lleva a eso que decía Patricia, de bajar ese conocimiento a la práctica, de modo que nosotros llevemos una vida consecuente entre lo que decimos creer y la forma en que vivimos.

Patricia: Amén. Y hablando de eso, Elba, también tú tienes el testimonio de muchas de esas que están corriendo, que ya corrieron que se van a volver a unir y van a seguir corriendo, y quizás quieras compartir alguno.

Elba: Claro que sí. En lo personal, me ha pasado que habiendo leído la Biblia de tapa a tapa anteriormente, cómo les ha pasado ustedes, yo no la había leído con otra nube de testigos junto conmigo, con tantas personas que no conozco y que se han vuelto familiares; o sea, sus comentarios cada día edifican mi alma. Ver cómo Dios ha ido trabajando en sus vidas y cómo empezaron leyendo quizás más informativamente. Luego abriendo sus corazones delante de todas las demás y puedo decir por ejemplo, aquí hay un testimonio en un momento que decía, «cómo me quebranta e impresiona conocer más y más los atributos de Dios, que lejos de ser crueles aún en apariencia, no solo son justicia sino en verdad una muestra de Su misericordia». 

Y ella pone muchas lágrimas llorando y dice, «mi corazón llora de agradecimiento aun en reconocimiento de mi maldad, pero viendo Su misericordia para hablarnos hoy a través de sus escritos». Otras hablan de cómo por primera vez ven ese carácter de Dios, esa justicia de Dios, pero esa misericordia también, y cómo su vida ha sido transformada. Y yo, leyendo la Palabra y leyéndolas a ellas, he sido transformada también. Me ministra, me edifica, me redarguye muchas veces ver su quebrantamiento, y quizás yo no estoy igual en este momento o en ese punto, pero ha sido una bendición.

Así que las animo, no solamente a leer la meditación, sino aún los comentarios con los que estas hermanas edifican nuestras almas.

Laura: Así es, y participar con sus propios comentarios, porque como tú dices Elba, uno lee cosas que uno dice: «wow, yo no había visto eso así, qué bien cómo el Espíritu es tan puntual en cada una, que las ministra de maneras diferentes».

Yamell: Y tú sabes que la Palabra de Dios es nuestro espejo. Es nuestro estándar, es nuestro norte, es el manual de vida. Por ende, nosotras no podemos desestimar o pensar que por más sencillo que parezca un tema, que la Biblia no tiene algo que decir. Y yo creo que, si bien es cierto que no voy a encontrar algo así específico con un nombre, sí entiendo que Dios tiene algo que decir con respecto a todas las áreas de nuestras vidas. Y es por eso que debemos conocer en detalle lo que la Biblia dice. No según mi interpretación o mi conveniencia, sino lo que en realidad Dios quiere decir.

Y me gusta eso que mencionabas, los bereanos, porque ese es un ejemplo de que tenemos que ser como ellos. Tenemos que indagar, tenemos que estudiar, ver por nosotras mismas. Orar que Dios nos dé deseo por la Palabra, pero también ver qué tiene que decirme a mí la Palabra de Dios. Y yo creo que la nuestra es una generación que tiene una gran cantidad de recursos ahí, pero es saber cómo usar esos recursos.

Lamentablemente, lo que nos falta es deseo de hacerlo porque recursos tenemos en gran cantidad, colores, materiales, como tú quieras. Vas a encontrar la Biblia física, digital, con marcadores, sin marcadores, o sea, no hay excusa, pero no podemos tampoco dar por sentado y creerme también como tú dices, y conformarme con lo que diga otro. No, yo debo hacer el ejercicio de estudiar por mí misma y a mí me gusta mucho lo que dice el Salmo 119 en uno de sus versículos.

Dice: «Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino» (v,105, NTV). Creo que si quiero saber por dónde debo caminar, mi brújula es Su Palabra. Entonces yo creo que eso es súper importante. Cuando oramos le hablamos a Dios. 

Me encantan los salmos porque para mí ha sido bueno ver cómo el salmista derrama su corazón tal y como lo siente, «me siento así, me siento…» como tú quieras. Eso es la oración, el derramar tu corazón delante de Dios. Le hablas a Dios pero cuando lees la Palabra de Dios, Dios te habla a ti; y es a través de eso que vas a cambiar.

Yo no soy el estándar, el estándar no es otra persona, es la Palabra de Dios y es Cristo. Y digo siempre, aún lo que nosotras estamos diciendo aquí, ustedes mis hermanas que nos están escuchando, están llamadas a buscar la Palabra de Dios y ver que lo que estamos enseñando está alineado con la Palabra de Dios, con el correcto enfoque y la sana doctrina. Hay que ser como los de Berea y profundizar porque hay mucho. 

Laura: Oyéndote hablar, creo que lo que nos falta es hambre, hambre de Dios. Y sí, tenemos hambre, pero buscamos satisfacerla de la manera incorrecta. Porque dice la Palabra de Dios que es un banquete, es un banquete diario del cual comemos y bebemos hasta que seamos saciadas. Ya no tenemos que ir a buscar más nada, ni siquiera otros recursos ni un blog o un podcast. Ahora, hay tantos recursos –como tú dices– que muchas veces preferimos ir al podcast aún al de Aviva Nuestros Corazones, y nos quedamos satisfechas con eso. Eso es como ir a un a un lugar donde un banquete maravilloso y yo comerme un pancito, cuando tengo el banquete para mí.

Entonces, cómo no ir a ese banquete diariamente a procurar ese pan que nos sostiene, a esa agua de vida que nos sacia. Entonces nos quedamos en la orillita oyendo algunos podcast aquí y allá, que sí, por supuesto cómo están basados en la verdad nos ayudan, pero nunca será igual que ir a la Palabra de Dios. Buscamos la excusa, «no, porque es difícil de entender, ahí hay cosas que son difíciles», efectivamente, cuando vas a Ezequiel, Apocalipsis, a muchos de esos libros, son un poco difíciles, pero dice Isaías que la Palabra no vuelve vacía.

La puedes leer y quizás no entiendas todo, pero eso no importa tú sigues ahí en fe porque la Palabra va a cumplir el propósito para el cual Dios la envió, y toda Escritura, dice Timoteo, todos los libros, todos los versos, de principio a fin, todos son inspirados por Dios y son útiles para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia.

Me encanta cómo dice Damaris cuando habla del texto que dice, «si yo no estoy en la Palabra no voy a ser enseñada, no voy a ser reprendida, no voy a ser corregida y no voy a ser instruida, porque eso es lo que me instruye». También dice Romanos que el Antiguo Testamento, que muchas, como hablamos ahorita, que hay personas que no lo quieren leer porque, «ay no, eso es como complicado, yo prefiero el nuevo», pero dice que ese libro fue escrito para nuestra instrucción, y para animarnos y darnos esperanza.

Toda toda la Palabra completa es un banquete, tú quieres todo el banquete y eso te sacia. Porque todos tenemos sed, lo que pasa es que la satisfacemos de forma que no nos llena. Entonces, queremos animarlas a que a que vayan a toda la Palabra y la busquen con afán.

Maggie: Amén. Jesucristo mismo citó el Antiguo Testamento una y otra vez. Entonces, si para Cristo el Antiguo Testamento fue importante hacerlo saber, para nosotras también tiene que serlo. Porque es maravilloso ver en el Nuevo Testamento cómo todo el Antiguo Testamento tuvo su cumplimiento. Y eso de verdad, cada vez que tú descubres una profecía y ves su cumplimiento en el Nuevo Testamento, de verdad, de verdad, es para brincar y saltar de gozo y alegría. Y aleluya, gloria a Dios, porque Tú abriste los ojos de mi entendimiento para ver esa verdad y afirmarme más en la fe, porque las profecías lo que deben hacer es eso, confirmar nuestra fe y seguir creyendo en ese Dios que llevará a cabo Su historia hasta el final.

Laura: Yo quiero animarlas, porque así como cuando no comemos comida cuando nosotros pasamos un día de ayuno o cuando tenemos tantas ocupaciones que no podemos comer, nos da dolor de estómago, nos debilitamos, igualmente nuestro espíritu se debilita cuando no estamos en la Palabra. Y como nos recuerda Deuteronomio que dice, «no solo de pan vivirá el hombre, sino que vive de toda palabra que sale de la boca de Dios». O sea, de eso se alimenta nuestro espíritu. Así que no seamos mujeres débiles espiritualmente, no estemos pasando hambre espiritualmente porque hay un manjar disponible para nosotras. 

Annamarie: ¿Te has conformado con estar a la orilla de los tesoros de la sabiduría de Dios, o estás dispuesta a profundizar? Patricia de Saladín, Laura Gonzalez de Chavez, Elba de Reyes, Margarita de Michelén y Yamell de Jaramillo, te han animado a sumergirte en el banquete de la Palabra de Dios. ¿Dirás: «Sí, Señor»?

Mañana ellas regresarán con nosotras para animarnos, no solo a leer la Biblia, sino a vivirla. Te esperamos para este próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Creciendo en la Palabra de Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Arraigado, Jonathan y Sarah Jerez ℗ 2020 Jonathan y Sarah Jerez.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 1

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Crezcamos juntas en la Palabra de Dios

Dic 30 – Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 1

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/crezcamos-juntas-en-la-palabra-de-dios-dia-1/

Annamarie Sauter:Con nosotras Laura Gonzalez de Chavez.

Laura Gonzalez de Chavez:No se trata de adquirir información acerca de la Biblia, conocer la teología bíblica y conocer todos los detalles teológicos –que sí es importante; lo importante es que nuestros afectos sean impactados porque al final no se trata de información o de almacenar datos acerca de la Biblia sino de conectarnos a Jesucristo.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Patricia con nosotras.

Patricia de Saladín:La lectura para hoy en el reto Mujer Verdadera 365 es Apocalipsis capítulos 17 al 19. En cada programa de este año nos has escuchado recordarte las lecturas bíblicas diarias que miles de mujeres alrededor del mundo estamos leyendo juntas.

Y es porque en Aviva Nuestros Corazones queremos dejar un legado—y queremos que tú también dejes un legado, un legado de piedad y de fidelidad. Esto solo será posible en la medida en que crecemos en el conocimiento de Dios a través de Su Palabra. Si queremos que las próximas generaciones también persigan el hábito de tener un encuentro diario con Jesús, debemos buscarle nosotras primero y cultivar una relación personal profunda y vivificante con Él.

¡Él quiere que le conozcamos! Y, ¡Él te conoce y quiere revelarse a ti a través de Su Palabra! Y es por eso que en este año 2020, en enero, comenzamos este reto y te hemos animado a leer la Biblia cada día de tapa a tapa—la Palabra inspirada, inerrante, infalible y todo suficiente de Dios. 

Hoy escucharás una conversación en la que estaremos hablando más acerca de esta carrera que corrimos este año, y de lo que ha significado el Reto Mujer Verdadera 365 en la medida en que nos acercamos al final de este año 2020, al final, a la meta de esta carrera, y damos inicio al año 2021. El día de hoy me acompañan para esta conversación: Elba de Reyes, Yamell de Jaramillo, Margarita de Michelén y Laura González de Chávez.

Bienvenidas todas, qué bueno estar juntas en este programa ahora en este fin de año.

Elba de Reyes:Gracias Patricia, qué bueno estar con ustedes.

Laura: Gracias Patricia.

Yamell de Jaramillo: Gracias.

Margarita de Michelén: Un placer estar con ustedes.

Patricia: Y para comenzar esta conversación quiero darle la palabra a mi amiga, mi hermana, Laura, porque como hemos mencionado anteriormente, este proyecto, este reto, esta carrera, Dios la puso en su corazón junto con esta creación de esta Biblia Mujer Verdadera, y cómo Dios no solamente lo puso en su corazón sino que bendijo mucho más abundantemente de lo que nosotros imaginamos un proyecto tan ambicioso. Entonces, Laura, quiero dejarte la palabra y que oigamos lo que Dios ha puesto en tu corazón.

Laura: Bueno, primero que nada, qué bendición estar aquí al final de este año, que ha sido un año muy especial en la vida de tantos, del mundo entero, y hablar de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas y también de lo que Dios ha hecho través de la Palabra en nuestras vidas. Cuando este proyecto inició en el año 2019 –en nuestra imaginación– que me acuerdo que empezamos a contribuir todas en la Biblia, sabíamos que iba a ser una empresa difícil pero sabíamos que no lo hacíamos en nuestras fuerzas ni con nuestros talentos, sino que íbamos a depender totalmente de la obra del Espíritu Santo y de Su poder dentro de nosotros. Y era un proyecto que iniciamos en fe y realmente es solamente en fe que uno puede completar un proyecto de esta naturaleza. Y tampoco en el 2019, cuando pensamos en hacer esto en el 2020, no nos imaginábamos lo que vendría este año con la pandemia, y cómo Dios detuvo el mundo entero, que eso también yo creo que contribuyó –no sé si ustedes están de acuerdo conmigo– que esto contribuyó a que muchas mujeres tuvieran el tiempo para disponerse a estar en la Palabra, para poder crear el hábito.

Porque sabemos que es un hábito que hay que crear y hay que tener el tiempo para eso. Y Dios detuvo el mundo.

Patricia: Creo que Dios también –no solamente creó el espacio con la pandemia, el aislamiento, el toque de queda– sino que creó la angustia en muchas mujeres de ir y buscarlo a Él desesperadamente, y sabemos que Él se revela en Su Palabra. 

Yamell:Y creo que eso que tú decías, Patricia, esa misma desesperación, esa incertidumbre que trajo esta pandemia –al ni siquiera saber qué esperaba– yo creo que también influyó en eso, en que reconociéramos muchas, muchas de nosotras, que solamente en Su Palabra era que podíamos encontrar ese refugio y ese consuelo ante lo que estábamos viviendo.

Era algo de «qué es esto, qué es este virus», toda esa incertidumbre creo que también influyó en que este proyecto llegara a hacer todo el impacto que hizo en muchas de las mujeres y en nosotras mismas también.

Laura: Así es. Yo creo que Dios nos dio el corazón del salmista cuando en medio del destierro que estamos todas, era tan obvio, tan tangible lo que estaba pasando a nuestro alrededor, que él decía: «Como siervo que anhela las corrientes de agua, así suspira oh Dios el alma mía» (Sal.42:1). Estábamos verdaderamente desesperadas y Dios puso –como dice Patricia– esa angustia en muchas de nosotras; y quizás personas que nunca habían estado la Palabra, por primera vez sentían esa necesidad de estar conectadas a la a la verdad de Dios a través de la Palabra.

Elba: Yo pienso que Dios también nos sorprendió, porque Él usó medios con los que nosotros no estábamos contando, como el WhatsApp. Estábamos entendiendo que los estudios iban a ser a través de la página; una mujer se conectaba, leía, pero es que las mujeres somos demasiado relacionales y Dios llevó esto por canales que nosotros no podemos ni siquiera cuantificar. Nosotros podemos saber cuántas personas se conectan a la página pero no quiénes reciben este mensaje a través de medios como el WhatsApp; y ha sido como que Dios nos sorprendió con la magnitud de Su grandeza. Me quedo asombrada de verdad, porque uno sabe que está compartiendo la Palabra, que ella es viva, que es eficaz, que no vuelve vacía. Y también que Dios es poderoso para hacer mucho más de lo que nosotros pensamos o entendemos. Pero fue como un tsunami de testimonios, de necesidad. Cuando un programa de estos quizás no llega un día, tú puedes ver la sed, el deseo de devorar esa Palabra que tienen muchas mujeres.

Así que, yo creo que Dios en eso a cada una de nosotras nos ha sorprendido. 

Maggie:Y una de las cosas también, que podemos extraer de todo esto, es que no son 7000 mujeres las que no han doblado rodilla ante Baal, son miles y miles de mujeres. Y yo creo que eso ha sido una estocada al enemigo porque él sabe que no va a poder contra la iglesia de Cristo.

Y dondequiera que haya una persona creyente y haya un medio de información, allá va a llegar la Palabra, ya sea para salvación, ya sea para ánimo, para santificación –como es el caso de todas las creyentes– y yo misma he oído, no solamente de muchas creyentes, que han sido edificadas, sino de muchas personas que han venido a los pies de Jesucristo.

Y como bien decía una de ustedes, este año nos sorprendió, y realmente vemos la importancia de la Palabra de Dios en la vida. Porque la Palabra de Dios es como algo que vas atesorando, y cuando llega el momento de la prueba, el Espíritu Santo es quien te ayuda y te recuerda todas aquellas cosas que tienes que recordar para que no suceda lo que dice el Salmo 85. 

Dice el Salmo 85: 8: «Escucharé lo que hablará Dios a su pueblo porque hablará paz para que no se vuelvan a la locura». Y definitivamente este encierro ha hecho que mucha gente tambalee. Entonces, ¿qué es lo único que nos va a tener en pie y firmes ante cualquier tempestad? La Palabra de Dios.

Laura: Así es. Y qué increíble ver cómo en ese encierro y en esa desconexión física en nuestras iglesias, con nuestros hermanos, a través de los medios que tenemos hoy pudimos conectarnos alrededor de la Palabra con este reto, y supimos que iglesias completas estaban haciendo el reto juntas. Entonces, de verdad que no fue algo agradable este año con esta pandemia y todo lo que eso trajo a muchas familias y muchas muertes, pero Dios lo usó para bien en la vida de muchas porque las atrajo a Él.

Y entonces para hablar un poquito acerca de la Palabra, vamos a hablar un poco acerca del evangelio en la Palabra de Dios. Porque muchas personas desconectan el Antiguo Testamento del Nuevo Testamento, como si fueran dos cosas diferentes, pero al final de cuentas es la historia de Jesucristo de principio a fin; desde el inicio en Génesis hasta el final en Apocalipsis, y queremos hablar un poquito de eso, de cómo nosotros vemos el evangelio desde Génesis hasta Apocalipsis. Porque hay personas por ejemplo que se concentran en leer el Nuevo Testamento porque ese es el nuevo pacto, pero se olvidan de que Dios es el mismo en el Antiguo Testamento y en el nuevo, y que todo apuntaba desde el inicio hasta Jesucristo.

Hablemos un poquito acerca de eso, acerca de cómo vemos el evangelio de principio a fin, esa historia de la redención del principio hasta el fin.

Yamell: Quería mencionar –ahora que te escuché hablando– que sin lugar a dudas es impresionante, como tú dices Laura, el poder conectar el Antiguo Testamento con el Nuevo Testamento, pero también poder ver a Cristo. Cristo desde el principio fue ese Mesías esperado y yo creo que eso es algo que nosotros debemos tener en cuenta siempre, siempre, siempre. 

Primero Cristo, y conecto ahí también con el evangelio, eso es lo que nosotros tenemos que tener o sea para mí fue impresionante ver a un Dios que es desde el principio desde Génesis 3, cuando entró el pecado en el mundo, Dios pudo habernos destruido como raza humana y borrar todo y empezar todo desde cero. 

Pero en Su amor y Su misericordia Él prometió una salida a Su tiempo, a Su manera y eso es lo que a mí me impresiona, ir viendo que ese camino de los profetas desde Abraham, siempre apuntaba a Cristo. Y esa es la centralidad de de toda la Palabra de Dios, es Cristo quién está escondido –como dicen en el Antiguo Testamento– pero está ahí, entonces no podemos desconectarlo. 

Y recuerdo a Isaías. Es wow ver esa descripción de ese siervo y mucha gente ha pensado, «no, que habla de fulanito, o del otro, del rey…» No, a quien apunta es a Cristo. Y entonces entrar y verlo en los evangelios, los detalles que cada uno de ellos en su manera de escribir fueron presentando a Cristo, para mí fue muy bueno volver a verlo.

Pero eso que tú dices Laura es clave, no podemos sacar a Cristo y verlo como dos cosas separadas, todo se trata de Cristo.

Maggie: Voy a decir algo en una forma medio poética, la Biblia es una obra de arte de Dios. La forma y el contenido de cada uno de sus libros y la unidad de la Biblia completa, representa la mayor obra literaria jamás escrita. Recordemos que allí había gente muy letrada, como Pablo, como algunos de los profetas como el mismo Isaías que tú mencionabas, pero había personas que eran simples pastores que no sabían nada.

Sin embargo nosotras vemos que mediante todos esos géneros literarios hay una historia unificada que es la historia de la humanidad, y es Dios contando la historia de la redención de todos aquellos elegidos de pura gracia, para que vengan a formar parte de Su pueblo. Entonces, una de las cosas que me ha gustado mucho y que yo siempre trato de leer la Biblia así, es ver, creación, caída, redención y consumación. Entonces cada uno de los libros desde Génesis hasta Apocalipsis, abre un camino a Jesucristo. Para eso les voy a dar unos ejemplos. 

En Génesis ves que Cristo es la simiente de la mujer; en Éxodo ves que Cristo es el cordero pascual; en Levítico –que es un libro un poco pesado– pero ahí nosotros vemos a Cristo, el futuro sumo sacerdote que vendría a limpiar, no solo nuestros pecados pasados y presentes, sino que ahora mismo está intercediendo por los suyos delante de Su Padre. En Deuteronomio vemos que fue un profeta mucho mayor que Moisés. 

Moisés era una tipificación de lo que sería Cristo como profeta, y así vamos viendo en todo el Antiguo Testamento esa sombra de aquello que habría de venir, que ya en el Nuevo Testamento vemos en Mateo, al Mesías; vemos en Marcos el Obrador de milagros; en Lucas el Hijo del hombre y en Juan el Hijo de Dios y el Logos hecho carne.

Ver todo eso unido es simplemente maravilloso y gloria a Dios por eso.

Patricia: A mí me pasa que aumenta mi fe. Cuando yo veo toda la historia y veo todo ese hilo conector en un libro que tomó 1500 años escribirlo con todos esos autores distintos, como decía Maggie, y ver ese hilo conector, definitivamente incrementa mi fe. Incrementa el hecho de que un Dios soberano es el Autor de esa historia y nada ni nadie va a frustrar Sus planes.

Una de las cosas que más atrapa mi mente en asombro de la gran majestad de Dios y de que nada va a detener Su historia –donde Él ya es vencedor– son los 400 años de silencio con aquel reino dividido, donde parecía que ese que venía a aplastar la cabeza de Satanás ya no existía porque el reino de Israel, el reino de Judá, todo eso hecho trizas en el exilio, y 400 años de aquel silencio… y sin embargo en el exilio Dios preserva la simiente.

Y como dice la Escritura, cuando llegó el tiempo, en el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo nacido de mujer, y cada una de esas palabras a mí me incrementa la fe. O sea, yo digo, Señor esto es la verdad y Tú eres Dios soberano, eterno y Tú vas a llevar a cabo esta historia de la redención hasta ese final glorioso y yo confío y creo porque Tú y solo Tú eres Dios, y eso llena mi corazón de asombro y de gratitud a Dios.

Laura: Alabado seas. Aleluya, aleluya. Oyéndolas, mi corazón se emociona, porque si algo queremos pasar a nuestras oyentes, es que, así como empezamos diciendo que la Biblia se trata de Jesús y está de principio a fin, son conocimientos teológicos que son importantes para interpretar la Palabra de Dios. Pero al final lo importante es que nuestros afectos sean impactados y tocados al oirlas hablar con esa pasión. Eso es lo que queremos transmitir a nuestras oyentes, porque no se trata de adquirir información acerca de la Biblia, conocer la teología bíblica y conocer todos los detalles teológicos –que sí es importante– lo importante es que nuestros afectos sean impactados porque al final no se trata de información o de almacenar datos acerca de la Biblia, sino de conectarnos a Jesucristo, a ese de quien se trata la Biblia.

Elba: Por amor Dios da a Su Hijo unigénito, nos dice Juan 3:16, pero es porque Él quiere. Él no nos necesita pero Él quiere tener esa comunión con nosotros. Una relación de amor, de intimidad, de comunión, que Dios creó en el Edén. Dios crea de la nada y no tiene que crear al hombre, pero lo crea para caminar con él, para amarlo, para tener intimidad.

Yo no me imagino lo que es oír la voz de Dios cada día, y el hombre cae en el pecado, todo eso se pierde, la creación se corrompe, pero Dios en Su amor eterno promete a Cristo. Y Cristo está desde Génesis hasta Apocalipsis revelado como este que vino a restaurar esta comunión, a darnos, a llevarnos al Padre nuevamente. A ser ese puente entre nosotros y Dios.

No podemos olvidar que es esa comunión que busca ser restaurada.

Laura: Me llevó a pensar en el Salmo 73, cuando dice el salmista, «yo siempre estoy contigo. Tú me has tomado de la mano derecha, con tu consejo con tu palabras me guiarás y después me recibirás en gloria». O sea, eso es muy hermoso, saber que nosotros caminamos con Dios, con la persona de Jesucristo y que Él está en Su Palabra, Él nos habla cada día, Él nos guía. Y oyéndolas hablar también, me venía a la mente Lucas 24, cuando dice, «¿no ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino cuando nos abría las escrituras?»

Yo creo que hablar de esto debe poner nuestros corazones a arder. No solamente en «cuánto conocimiento tengo acerca de la Escritura», sino «cómo arde mi corazón que podemos llamarnos hijas de Dios, que fuimos rescatadas, que fuimos salvadas, que fuimos lavadas, que fuimos redimidas y que un día estaremos con Él en gloria». Eso es lo que debe arder en nuestros corazones cuando estamos en la Palabra de Dios.

Maggie: Estas no son palabras mías, son palabras de Hardware Hendricks, pero yo creo que es apropiado traerlas aquí, y dice que la Biblia no fue escrita para satisfacer la curiosidad del hombre, sino para ayudarnos a conformar una idea de Cristo. No es para hacernos pecadores sabios, sino para formarnos a la imagen del Salvador. No es para llenar nuestra cabeza de información o de acumulación de hechos bíblicos, sino para transformar nuestras vidas. 

Y como la Palabra de Dios es poder de Dios para salvación, hermana que nos estás escuchando, no existe una situación en nuestras vidas en que la Palabra no traiga luz y consuelo. Puede haber desesperanza, pérdidas, enfermedades, tentaciones, personas difíciles en nuestros caminos, asuntos económicos –como muchos de nosotros estamos enfrentando. Hijos rebeldes, lo que tú quieras, pero para cada una de esas situaciones la Palabra tiene la respuesta. Gloria a Dios por eso, eso es muy esperanzador en momentos como los que estamos viviendo, y ante un 2021 que también parece incierto porque no sabemos lo que va a deparar. 

Laura: Así es, y saber que Dios es el mismo ayer, hoy y siempre. Y que Su Palabra no pasa de moda, Su Palabra es relevante para nosotros en todos los tiempos, en todas las circunstancias, y saber que como decíamos en en este primer programa, todo se trata de Jesús y todo es acerca de Jesús. Todo es para Él, todo es por Él y todo es para Su gloria.

Entonces, qué bendición poder hablar acerca de esto y que los corazones de nuestras oyentes ardan junto con los nuestros de saber que somos suyas y de saber que siempre estamos en Su mano y que no importa las pandemias que vengan, no importan las circunstancias, no importan los gobiernos, no importa nada, nosotras estamos seguras en Sus manos.

Patricia: Sabes que este libro, la Biblia, es lo que nos comunica realmente quién es Dios, Su corazón, Sus caminos, Su voluntad y la sabiduría para vivir cada área de la vida; y cada día de este año cuando se anunciaba la lectura, era lo que nosotros hacíamos y también lo que nosotras anhelábamos, que cada mujer sacara ese tiempo aparte para que Dios le hablara de manera particular, a cada una a través de Su Palabra.

Porque es como decía Maggie, es como nosotras vamos a tratar con nuestras relaciones, con nuestras amistades, con el matrimonio si estamos casadas, con la crianza, las finanzas… la Biblia nos comunica los caminos de Dios y nos corrige dónde estamos fallando, nos limpia, nos lava, nos aconseja –como tú leías Laura en el Salmo 73– y en realidad es a través de esa Palabra que conocemos al único Dios vivo y verdadero, al creador de los cielos y de la tierra.

No conoceríamos el evangelio, a Jesucristo, sin esa Palabra; porque vemos los cielos y vemos la grandiosidad de la creación, pero quién es Jesucristo, qué es el evangelio, cómo en Él hay perdón de pecados, cómo yo puedo creer porque Dios cambia mi corazón, eso solamente lo puedo hacer a través de la Palabra. Y si no estamos en la Palabra vamos a tener hambre. Si somos sus hijas estamos desfalleciendo, pero si no estamos en la Palabra no hay manera que encontremos a ese Cristo en el que hay salvación. Ella es indispensable para la vida así que ese libro hay que leerlo y leerlo y leerlo, y nunca, nunca va a ser suficiente. 

Porque yo sé que cada una de nosotras tiene diferentes años de haber conocido al Señor, pero sé que sería el testimonio de cada una de nosotras, que cuando abrimos ese libro encontramos nuevos tesoros todas las veces. Así que Gloria a Dios por su por su hermosa Palabra

Annamarie: Has estado escuchando una conversación entre Patricia de Saladín, Laura González de Chavez, Elba de Reyes, Margarita de Michelén y Yamell de Jaramillo. Ellas nos han estado hablando acerca de la centralidad de Jesucristo y el evangelio en nuestras vidas. Y esto es algo en lo cual podemos profundizar a través de la Biblia. Mañana ellas te animarán a hacer precisamente eso, en la continuación de la conversación.

Creciendo en la Palabra de Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Confiando en el Príncipe de Paz – Dic 17

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Festividades centradas en Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Dic 17 – Confiando en el Príncipe de Paz

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/confiando-en-el-principe-de-paz/

Carmen Espaillat: Cuando Isaías anunció el nacimiento de Jesús, él profetizó que Cristo sería llamado el “Príncipe de Paz”. Hoy está con nosotras Bárbara Rainey.

Bárbara Rainey: Creo que es algo muy significativo, y creo que es porque Dios conoce qué tan desesperadas estamos por recibir esa paz. Él sabe, mejor que nosotras, que tan quebrantadas y desesperadas estamos, qué tan solas estamos, y cuánto necesitamos de su paz.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Nuestra invitada esta semana es mi amiga Bárbara Rainey. Su esposo Dennis y ella son cofundadores de “Vida en Familia” y muchas de ustedes han escuchado “Vida en Familia Hoy” en una estación de radio o vía internet. Ellos han realizado una obra maravillosa y tienen disponibles recursos que ayudan a fortalecer las familias en cada etapa de la vida: matrimonios, hijos, nietos…

Bárbara, es una alegría, tenerte aquí con nosotras en Aviva Nuestros Corazones. Muchas gracias por acompañarnos.

Bárbara: Muchísimas gracias, estoy contenta de estar aquí.

Nancy: Hemos estado hablando sobre las vacaciones y “los días de celebración” o días festivos. Estamos en la búsqueda de que sean días de santidad. Para que no quedemos atrapadas en el caos, en el que se convierten estos días dentro de nuestra cultura y para que al finalizar diciembre no estemos todas estresadas, endeudas y deprimidas.

Queremos ayudar a nuestras oyentes.

Varios años atrás yo decía que le había declarado la guerra al estrés de estos días y las fiestas de fin de año (que no lo he logrado) pero he sido muy intencional en los años recientes, eliminando cosas que no son esenciales. Solo quiero simplificarme, simplificarme y simplificarme. Tal vez estoy envejeciendo. ¡Estamos envejeciendo!

Bárbara: Bueno, eso es parte del todo. Creo que hemos adquirido esa sabiduría que nos permite ver que no todo es importante.

Nancy: Por años yo organizaba un buen programa para enviar las tarjetas de Navidad. Disfruto el recibir tarjetas en Navidad y especialmente las que tienen noticias sobre familiares o en general.

Hace unos años que dejé de enviar tarjetas de Navidad. Con esto no estoy criticando, ni diciendo que estén mal, aún amo a mis amigos, pero he puesto más énfasis en el día de Acción de Gracias, y menos en las actividades relacionadas con la Navidad. Y me digo a mi misma, “Las haré solamente para las actividades más significativas y que me ayuden a enfocarme en los demás y en lo que realmente importa”.

Y recuerdo el primer año que no hice las tarjetas. Probablemente a nadie le hizo falta recibir una tarjeta de mi parte, pero yo sentía que estaba haciendo algo malo.

Bárbara: Y estoy segura que te sentiste extraña.

Nancy: Me sentí como si eso fuera sacrosanto, como si el mundo fuera a desmoronarse si yo no enviaba esas tarjetas de Navidad. Bueno, nadie me dijo que le hicieron falta. Pero estoy disfrutando más de esta temporada, y tendré más tiempo para trabajar en el ministerio. Ahora tomo un espacio en las cuatro semanas antes de Navidad para leer algún material sobre los días de Adviento. Y hay excelentes libros sobre ese tema.

Durante la última Navidad recibí a una familia de seis en casa, con cuatro niños pequeños. Hicimos algunas actividades en la tarde como, encender velas y poner la corona de Adviento. Fue difícil ya que los pequeñitos eran muy inquietos. Y fue complicado, pero a la vez dulce. Pero estaba invirtiendo mi tiempo en sus corazones y en conseguir sintonizar mi propio corazón con “Venid y adoremos”, que es donde queríamos enfocarnos.

Bárbara: Así es. Con frecuencia y sin darnos cuenta, cedemos a la presión del mundo para hacer compras. Sin darnos cuenta, nuestra conducta al comprar, está bajo la influencia de la cultura de este tiempo y se requiere de un esfuerzo para no hacerlo más. Debemos detenernos y reflexionar: “¿Qué estoy haciendo? ¿A quién estoy escuchando? ¿Cómo quiero que sean éstas fiestas de Acción de Gracias, Navidad y otras celebraciones en mi casa? Por qué no tengo control sobre eso. Yo no tengo que hacer todo lo que hacen los demás. No tengo que enviarle regalos a todos los que conozco.

Nancy: O usar cada idea que veas en Pinterest.

Bárbara: Eso es, así como dijiste acerca de las tarjetas de Navidad: “Yo no tengo que hacer eso”.

Recientemente he pensado, que gastamos una gran cantidad de dinero en cosas que irán directamente a la basura. Pero cuando nos detenemos a meditar, es como si entráramos en razón y nos preguntáramos de verdad: ¿Entonces, por qué estoy haciendo esto?

Así que es bueno para nosotras parar y pensar objetivamente. Hacer una pausa y preguntarnos: “¿A quién estoy escuchando? ¿De donde estoy adoptando mis actitudes? ¿Qué es más importante, y dónde quiere Dios que me enfoque?

Hacer de las celebraciones, días significativos, es el propósito de lo que estamos hablando. Cuando decimos “días significativos”, lo expresamos en un sentido espiritual. Queremos decir que no sean con decoración, adornos y cosas del mundo, que están disponibles en las tiendas y que realmente no tienen nada que ver con lo que es realmente importante: la historia de Cristo, porque de eso se trata la Navidad.

Nancy: Y que tenga el verdadero enfoque, que sea Cristocéntrico primero que todo—. Sabes Bárbara, mientras estamos hablando viene a mi mente mi padre, que ya no está con nosotras hace treinta cuatro años. Pero recuerdo las mañanas del Día de Acción de Gracias, y no recuerdo bien si en Navidad también, él llamaba a algunas viudas y les hacía saber que estábamos pendientes de ellas como familia y las motivábamos.

Y no lo hago todos los años, pero he imitado hacer ese gesto, y siempre trato de hacer unas llamadas antes del Día de Acción de Gracias a personas que tal vez hayan perdido a alguien ese año, o personas que pueden estar sufriendo, solo para orar por ellas o compartirles la Palabra de Dios. No me tomo horas haciéndolo, pero es una forma de morir a mí misma y de pensar en los demás.

Y ahora que recuerdo, ¿podrías compartirnos la forma en que enseñabas a tus hijos acerca de los regalos de Navidad? ¿Hiciste algo especial con eso?

Bárbara: Sí, así es. No era algo tan sofisticado, pero recuerdo cuando mis hermanos y yo tomábamos un catálogo de una tienda grande de departamentos del correo, y buscábamos las cosas que queríamos.

Nancy: Ahora no solo es ese catálogo ¿verdad? Ahora hay miles de catálogos.

Bárbara: Ya no recibimos ese catálogo, pero en su lugar hay múltiples catálogos. Nos concentrábamos por horas para seleccionar lo que queríamos para Navidad. Cuando me convertí en madre, pensé, “Yo no quiero que mis hijos pasen horas cavilando “¿Qué me pueden dar Mamá y Papá?” o ¿Qué me puede traer Santa Claus? o quien sea. Quiero que piensen en dar, porque la verdad sobre la Navidad es que es un tiempo para dar.

Nancy: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que dió…” (Juan 3:16)

Bárbara: He pensado en ese versículo, exactamente. No es un versículo que típicamente asociamos a la Navidad, pero de eso se trata la Navidad. Celebramos la Navidad por el regalo de Cristo. Nos entregamos regalos unos a otros para recordar el regalo de Cristo. Así que en nuestra familia, Dennis y yo hemos tomado una decisión consciente de que queremos enseñarles a nuestros hijos a dar, más que a recibir.

Así que durante todo el mes de diciembre, les ayudaba cuando eran pequeños o incluso adolescentes, a concentrarse en qué comprarían para otra persona, o que querían regalarles a sus abuelos, o a cuál persona de la escuela le regalarían. Sobre todo les hacía énfasis en “¿Qué quieres dar?” “¿Qué quieres dejar dicho con ese regalo?”

En mi familia las mañanas de Navidad eran diferentes. En vez de reunirnos todos a ver qué regalos tenían nuestros nombres, nos acercábamos a la sala, y todos nos reuníamos a mirar debajo del árbol los regalos que habíamos dispuesto para alguien más.

Así que cada uno de nosotros, Dennis, mis seis hijos y yo, nos sentábamos alrededor de la sala, cerca de la pila de regalos que todos preparamos. Tomábamos turnos, uno a uno, y esperábamos que cada quien abriera sus regalos. Así que cuando mis hijos veían todos los obsequios se emocionaban porque no sabían a quién entregar primero sus presentes.

Se peleaban por el turno, y elegían el regalo que no podían esperar más para ser entregado. Y caminaban hacia alguno de sus hermanos y le decían “Esto es lo que tengo para ti” y ese hermano o hermana abría su regalo. Y luego era su turno de decir “¿Qué quiero entregar?” y “¿A quién quiero darle su regalo?”

Así que nuestra celebración de entregar obsequios usualmente duraba hasta la una de la tarde, porque nos concentramos en el dador y a quien quería entregar el presente. Esos obsequios eran comprados o hechos con mucha dedicación para cada persona.

Cuando todos están esperando solo recibir, se pierde mucho del significado. Pero cuando nos concentramos en dar y en el acto de dar, en el proceso de dar, entonces estamos más enfocados en el verdadero significado. Nos concentramos en la relación y en el amor que nos tenemos los unos con los otros.

A veces hacíamos una pausa a las nueve o diez de la mañana a desayunar y luego continuábamos con la entrega de los presentes.

De esa forma el día era más significativo para nosotros como familia, ya que nos concentrábamos en entregar regalos a otros y no en lo que recibiríamos.

Nancy: Y me encanta eso, al cambiar el enfoque, cambió la perspectiva.

Bárbara: No costaba dinero, no costaba mucho esfuerzo. Solo se trataba de ser intencional, para ayudar a nuestros hijos a salir del enfoque en sí mismos y a pensar en el verdadero significado de la Navidad.

Nancy: Me encanta eso Bárbara. Como el enfoque de Dios, fue entregarnos el mejor regalo que tenía y que podía entregar, que es Su Hijo Jesús. Has desarrollado unos recursos maravillosos que pueden ayudar a las familias a concentrarse en quién es Jesús, qué vino hacer y por qué vino. Y hemos estado hablando de eso esta semana. Sé que el Día de Acción de Gracias pasó hace algunas semanas, pero nuestra intención es considerar cómo podemos devolverle a estas celebraciones la idea original con la que fueron creadas y que vuelvan a ser Cristocéntricas. Hacer una celebración santa, mientras anticipamos el adviento, la llegada de Jesús a esta tierra.

En realidad estamos justo en el momento para pensar en esto. Como hemos dicho, el mundo lo piensa durante todo el año. Las tiendas están llenas de adornos navideños con meses de antelación. Este es el momento en que empiezo a escuchar música de Navidad en mi casa y no quiero imponer a nadie ésta costumbre, pero yo quiero que la música de Navidad esté centrada en Cristo.

Me encantan los villancicos. Personalmente no me gusta escuchar a “Frosty el hombre de nieve” o “Cascabel, (Rodolfo, el reno)”. No quiero decir que tengan algo de malo, pero hay tantos villancicos hermosos de diferentes estilos. Tengo algunos en mi teléfono y los escucho con los altavoces en mi casa casi durante todo el mes. Tratando de enfocar mi corazón en quién es Cristo, y adorarlo a Él. Esa música me permite hacer eso en mi casa.

Bárbara: Estoy de acuerdo.

Nancy: Bárbara, nos has ayudado a concentrarnos en el nombre de Jesús, y eso es algo muy significativo para mí, porque he estado enseñando y desarrollado toda una nueva serie de Aviva Nuestros Corazones que se titula “La maravilla de Su nombre”. Esperamos poder transmitirla pronto en Aviva Nuestros Corazones.

Y tú has creado toda una serie de adornos. Son adornos que se pueden colgar en el árbol de Navidad o en diferentes lugares alrededor de la casa si no tienes árbol. Son siete nombres de Jesús relacionados con su nacimiento y con la Navidad. Hemos hablado de eso en los últimos días, y si no has escuchado los programas los puedes escuchar en nuestro sitio web.

Y hoy quiero enfocarme en un nombre en particular y lo tienes en uno de tus adornos, es el nombre “Príncipe de Paz”. Viene con una pequeña tarjeta que nos cuenta la historia detrás del significado de su nombre.

Y me encanta ese nombre, me gustan todos, pero en especial el de “Príncipe de Paz”. Pienso que la paz es algo muy escaso en este mundo. Observamos todas esas guerras y conflictos en el mundo. Nuestras familias necesitan paz, nuestros corazones necesitan paz, y si hay un mes donde tenemos falta de paz es en el ajetreo de este mes de diciembre.

Pero, ¿Qué significa conocer a Jesús como el Príncipe de Paz? ¿Cómo nos traerá la paz? ¿Por qué es un nombre en el que queremos concentramos en esta época?

Bárbara: Creo que es muy interesante el hecho de que cuando Dios predijo el nacimiento de su hijo, Él mencionó cuatro nombres en el libro de Isaías. Uno de ellos es “Príncipe de Paz”. Si pensamos en todos los nombres por los cuales conocemos a Jesús, este es uno de los cuatros que él usó para identificarse y hacernos saber que esto es lo que está por venir.

Es muy significativo y creo que es porque Dios conoce cuán desesperadamente necesitamos la paz. Él sabe mucho mejor: que tan quebrantadas estamos, lo desesperadas que vivimos, la soledad que sentimos, y cuanto necesitamos de su paz. Así que es uno de los nombres de Jesús. Él vino a la tierra para convertirse en el “Príncipe de Paz”.

No solo nosotras como adultas necesitamos su paz, sino incluso los niños necesitan de su paz. Como madre, me molesta mucho cuando nuestros hijos atraviesan por dificultades en su vida, como cuando alguien se burla de ellos o les hace algo malo en la escuela.

Recuerdo que una de mis hijas, cada vez que veía las noticias, (era una niña muy sensible)… y cuando informaban sobre un accidente de carro o una guerra en el noticiero, ella empezaba a llorar. Esa niña, mi hija, necesitaba al “Príncipe de Paz”. Así que es maravilloso que durante las fiestas de Navidad podamos concentrarnos en los nombres de Jesús presentados en Lucas 2 e Isaías, con el anuncio de la venida de Jesús, y porque esos nombres son muy importantes para nosotras. Nos ayudan a conocerlo, y cuando nosotras le conocemos, no solo nos lleva a adorarlo, además podemos experimentar algo de lo que Él nos vino a ofrecer, mediante la comprensión de quién es Él.

Nancy: Constantemente buscamos paz en otros lugares.

Bárbara: Así es, buscamos paz en las relaciones.

Nancy: Buscamos paz en las cosas, reuniones, en la comida, en las compras. Y mientras más buscamos satisfacer, con cosas del mundo esas necesidades internas de nuestra alma, más estresadas e insatisfechas nos sentimos. Parte del mensaje de la Navidad es que Cristo vino a redimirnos de nosotras mismas y de este mundo para ofrecernos el descanso y la satisfacción que no podemos conseguir en otra parte.

Así que no es que Él sea una linda opción para nuestra vida, Él es el “Príncipe de Paz”, el supremo único dador de verdadera paz.

Bárbara: Así es. Creo que hasta los que no conocen a Cristo, anhelan al Príncipe de Paz en Navidad. Incluso se pueden escuchar villancicos en tiendas que no son cristianas. Creo que intuitivamente, todos estamos quebrantados, todos sabemos que estamos perdidos. Millones de personas nunca lo admitirían, pero anhelamos al Príncipe de Paz, porque sabemos cuán grande es nuestra necesidad.

Creo que nos sentimos así de una manera más fuerte en Navidad, que en cualquier otra época del año. Sabemos que es lo que ofrece la Navidad. Sabemos que por eso que vino Cristo y que somos incapaces de encontrar la paz por nuestra propia cuenta.

Cuando aprendemos sobre Su nombre, y asimilamos más sobre quién es Él y qué nos ofrece, podemos experimentar esa paz que solo Él nos puede dar.

Nancy: Amén. El adorno del “Príncipe de Paz”, es hermoso y resplandeciente, como el oro. Lo utilicé en mi casa por primera vez en la última Navidad. Y había una familia viviendo en mi hogar, y nos divertíamos con los niños, yendo al árbol y viendo los adornos y hablando sobre ellos. Y en el paquete donde viene el set completo pueden encontrar un folleto que pueden usar para leer o explicarles a sus hijos el significado bíblico de cada nombre.

También incluye algunas historias, de la tradición y significado de los nombres. Me parece interesante que donde viene el nombre “Príncipe de Paz” contiene la maravillosa historia acerca del himno “Estoy bien con mi Dios”, sé que muchas conocen la historia, pero nunca me canso de escucharla.

Bárbara: Yo tampoco me canso.

Nancy: Bárbara, ¿nos podrías contar cómo se compuso ese himno, y cómo nos recuerda y nos señala al Príncipe de Paz?

Bárbara: Incluí esa historia por varios motivos. Primero porque es mi himno favorito de todos los tiempos. También era el himno preferido de mi padre. El murió hace dos años y lo cantamos en su servicio memorial. Es el himno con las palabras que todos necesitamos escuchar.

Nancy: “Estoy bien con mi Dios” empieza diciendo, “De paz inundada mi senda esté…”

Bárbara: “o cúbrala un mar de aflicción…”

Nancy: Y algunas de nuestras oyentes probablemente estén experimentando, ahora mismo un mar de aflicción.

Bárbara: Conocí la verdad de esta historia cuando enseñaba a mis hijos en casa. La descubrí y mi vida se transformó. Es acerca de un hombre de Chicago llamado Horacio Spafford. Su familia y él estaban preparando un viaje a Inglaterra. Y por alguna razón, a último momento, él no pudo acompañarlos. Las envió en un barco a través del Atlántico, ya que era el transporte que se utilizaba en esos tiempos, pues no había aviones.

De manera que su esposa y sus cuatro hijas abordaron el barco y se fueron sin él, mientras él atendería unos asuntos de trabajo y luego tomaría el barco siguiente. Durante el viaje, cuando el barco en el que viajaba su familia se acercaba a la costa de Inglaterra, se encontró con una fuerte tormenta que lo destrozó en dos y se hundió rápidamente. Sus hijas se ahogaron, y su esposa fue salvada a último momento siendo la muestra de la soberanía de Dios. Ella se sostuvo aferrada a un pedazo de madera que soportó su peso, y pudo ser rescatada. Luego le enviaron un telegrama a Horacio anunciándole la muerte de sus hijas y que su esposa había sobrevivido. Así que él tomó un barco de inmediato y cruzó el Océano Atlántico, cuando la nave atravesó por donde había ocurrido el accidente, se paró y mirando al mar terminó de escribir los versos de esta canción que llegaron a él en ese momento.

Pónganse en sus zapatos, como padres, y piensen lo que debió haber sentido al estar parado sobre la cubierta del barco, ahí junto a la barandilla, viendo el mar donde sabes que tus cuatro hermosas hijas, y amadas se ahogaron. ¡Qué pena, qué angustia, qué dolor! Y así escribió, “La tristeza como olas del mar”, pues debió estar tan angustiado.

Y sin embargo escribió estas palabras “De paz inundada mi senda esté…”. Ese tipo de paz solo puede venir del Príncipe de Paz. Ese tipo de paz no es humana. No es natural, no podemos alcanzarla por nosotras mismas. Es un regalo que solo es dado por la gracia de Dios, por el Príncipe de Paz.

Nancy: Ser capaz en un momento así de decir “Tengo paz en mi ser”, es asombroso.

Bárbara: Es asombroso. Incluí la historia, porque pienso que nos habla a todas nosotras.

En el momento que aprendemos acerca de Jesús como el “Príncipe de Paz”, y recordamos ese nombre en particular durante el tiempo de Navidad, cuando la vida va tan rápido, estamos estresadas, cansadas y todo es una locura: podemos recordar “Esto es acerca de Jesús”. Es acerca del Príncipe de Paz, y ha venido a ofrecerme esa paz. Debo tomar parte de su paz. Necesito recibir ese regalo que ha traído para mi vida. Puedo obtener esa paz si me enfoco en Él en este tiempo y recibo la paz que él ha venido a ofrecer.

Nancy: Tu familia puede recibir esa paz. Esto no significa que todo marchará bien, y que no habrá ningún dolor o angustia. Este hombre, Horacio Spafford, batalló con un gran dolor en su vida.

Bárbara: Absolutamente. Pero tuvo paz. Si obtuvo paz en medio de la pérdida de sus cuatro hijas, entonces yo podré tener esa paz también en medio de mi circunstancia.

Nancy: Pero si no nos estamos concentrando en Cristo, seremos objeto de esas tormentas, y esas olas nos hundirán. Sé que durante los días de las próximas celebraciones muchas somos atrapadas por esas olas. Hay mucho dolor, familias conflictivas, relaciones dañadas, retos financieros, y es un tiempo de mucho estrés.

Hay tantas cosas que tienes que hacer o lugares dónde ir. Mi oración para nuestras oyentes es que estas próximas semanas, entre hoy y las fiestas de Navidad, sean alegres, llenas de fe, que sean Cristocéntricas, y que estén llenas de paz, que nuestros ojos solo estén puestos en Jesús que es el “Príncipe de Paz”.

Mi oración es que aquellas que tengan familias con hijos o nietos aprovechen esta oportunidad para mostrarles aún más la persona de Jesús. Fijar nuestros ojos en Cristo. Considerarlo a Él. Concentrarnos en Él. Cantar alabanzas sobre Él. Y aprovechar los recursos que tengas a la mano.

En cada lugar donde nos encontremos, hay diferentes recursos que tenemos a nuestro alcance, quizás cosas que podemos desarrollar aun en nuestros propios hogares con nuestras familias y nuestros hijos, que nos apunten a Cristo, que nos lleven a recordar a Jesús a través de Sus nombres, o a través de actividades que nos enfoquen en Él, ya sea en tu casa, alrededor de tu mesa o de tu árbol o en cualquier otro lugar.

Carmen: Qué hermosa forma de dar significado a fechas especiales como estas. Gracias Nancy y Bárbara por ayudarnos a devolver el significado a este tiempo de una forma tan práctica.

Muchas gracias Bárbara, por ayudarnos a fijar nuestros ojos y corazones en Jesús durante la temporada de fiestas. Yo estoy segura que sus corazones y el mío desean para nuestras oyentes una temporada santa y llena de la paz de Jesucristo.

Bárbara: Estoy de acuerdo en eso. Ese es nuestro reto, es para eso que Dios desea que celebremos las fiestas, para salir de nuestras vidas ajetreadas y nos concentremos en Él.

Carmen: Mañana, Nancy inicia una serie especial que nos llevará hasta el día de Navidad. Lucas nos cuenta acerca de un personaje de la historia de Navidad que usualmente no recibe mucha atención. La anciana Ana le dió la bienvenida a Jesús y tiene mucho que enseñarnos en nuestros días. Acompaña a Nancy mientras ella nos lleva por un estudio de la vida de esta fiel mujer de Dios.

Te esperamos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música: Mi Príncipe de Paz, Divanna Vannell, Conmigo Estás ℗ 2013 Kero Music

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