“Soy feliz. No necesito a Jesús”

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“Soy feliz. No necesito a Jesús”

R.C Sproul

Eso es lo que escucho de mucha gente. Me dicen: “Simplemente no siento la necesidad de Cristo”. ¡Como si el cristianismo fuera algo empaquetado y vendido en una tienda comercial! Eso es muchas veces lo que comunicamos, “Aquí hay algo que te va a hacer sentir bien, y todo mundo necesita un poquito de esto en su clóset o refrigerador”, como si fuera una comodidad que va a agregar un poquito de alegría a nuestras vidas.

Si la única razón por la que un ser humano necesita a Jesús es para ser feliz, y la persona ya es feliz sin Jesús, entonces definitivamente no necesita a Jesús.

Sin embargo, el Nuevo Testamento indica que hay otra razón por la que tú o cualquier otra persona necesita a Jesús. Hay un Dios que es completamente santo, completamente justo, y que declara que juzgará el mundo, y hará responsable a cada ser humano por su vida.

Siendo un Dios perfectamente santo y justo, requiere de cada uno de nosotros una vida de perfecta obediencia y perfecta justicia.

Si existe un Dios así, y si has vivido una vida de perfecta justicia y obediencia —en otras palabras, si eres perfecto— entonces definitivamente no necesitas a Jesús. No necesitas un salvador porque los únicos que tienen un problema son las personas que no son justas.

El problema sencillamente es este: si Dios es justo y requiere perfección de mí, y yo no soy perfecto, entonces Él me tratará con justicia, y por lo tanto me espera en el futuro un castigo a manos de un Dios santo.

Si la única manera de escapar el castigo es a través de un salvador, y si quiero escaparme de dicho castigo, entonces necesito un salvador. Algunos dicen que estamos tratando de predicar a Jesús como un boleto que nos saque del infierno, como una manera de escapar el castigo eterno. Esa no es la única razón por la cual recomendaría a Jesús a una persona, pero es una de las razones.

Creo que mucha gente en la cultura de hoy en realidad no cree que Dios los hará responsable por sus vidas; que Dios en realidad no requiere piedad. Cuando creemos eso, no sentimos el peso de la amenaza del juicio. Si no tienes temor de lidiar con el castigo de Dios, entonces puedes vivir tan feliz como quieras. Yo estaría viviendo en terrible terror y temblor al pensar en caer en las manos de un Dios santo.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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El bautismo y la tentación de Jesús

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El bautismo y la tentación de Jesús

R. C. Sproul

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Hemos mencionado que los Evangelios nos dan poca información acerca de los primeros años de la vida de Jesús.  Oímos de su infancia. Lo vimos en el templo cuando tiene solo 12 años y luego la próxima vez que vemos a Jesús es cuando viene al río Jordán para ser bautizado por Juan y Él ya tiene 30 años.

Ahora, la Biblia nos dice que Él creció como hijo de José y María, y que presuntamente se crió en un ambiente de carpintero. Y eso nos puede puede llegar a confundir un poco. Es fascinante que cuando nos fijamos en las enseñanzas de Jesús, en las parábolas que enseña, por ejemplo, que Él continuamente ilustra su material tomando de los patrones normales de la vida de su época con muchas, muchas referencias a la agricultura.

Pero la referencia número uno en las enseñanzas de Jesús de imágenes extraídas de la sociedad de su tiempo viene del campo de la albañilería.

Y eso podría sorprendernos un poco, porque no nos imaginamos a Jesús como parte del negocio de la construcción, sino más bien que había sido un carpintero. Pero ahí está el asunto. El carpintero en esos días no era simplemente un ebanista o uno que trabajaba con madera, sino que era principalmente un constructor,  y era una tarea bastante ardua donde los árboles eran talados por el carpintero y los dejaban listos para los bloques de madera; y  se usaban grandes piedras para la construcción y tareas similares.

Y en esos días, no se contaba con un equipo sofisticado que ahorra esfuerzo, tales como los que tenemos hoy. Así que, la suposición de los historiadores es que Jesús, debido a este tipo de ambiente durante su juventud, habría sido bastante fuerte y un ser humano bastante firme.

Él, probablemente, habría sido muy musculoso como resultado de la profesión en la cual Él mismo había sido entrenado. Bueno, en todo caso, hemos visto parte de la importancia del bautismo de Jesús en el sentido de que vino, se presentó a sí mismo a Juan en el río Jordán y Juan protestó en contra de bautizar a Jesús, sino que, quería que Jesús lo bautizara a él.

Y, recordamos que Jesús dijo: “Permítelo ahora; porque es conveniente que cumplamos así toda justicia”. Y ahí está la importancia del bautismo al Jesús estar dispuesto a someterse voluntariamente a cada dimensión de la ley de Dios.

Pero hay otro elemento importante que tenemos que entender con relación a su bautismo. Porque se nos dice que en el momento de su bautismo el Espíritu Santo desciende del cielo en forma de paloma sobre Cristo.

Esta es su ordenación; esta es la comisión Divina de su vocación mesiánica. Esto sucede cuando el Espíritu del Señor viene sobre Él para que venga a ser el ungido de Dios o el «Christos» de Dios, porque el título “Cristo” significa “el ungido”.  Así que Jesús es ahora ungido para el ministerio y Él es ordenado por Dios y apartado para empezar la vocación para la cual Él había sido enviado al mundo en primer lugar.

Ahora el otro elemento en el registro del bautismo que es importante es que se nos ha dicho que Dios habló de manera audible desde el cielo en esta ocasión.  Existen tres oportunidades en el Nuevo Testamento donde tenemos el registro de Dios hablando audiblemente. Y en cada una de esas ocasiones, el mensaje es esencialmente el mismo, como veremos. Es un anuncio desde el cielo declarando que Jesús es su hijo. Así que, leemos en el relato que cuando la paloma desciende sobre Jesús y la voz viene del cielo, la voz anuncia esto: «Tú eres mi hijo amado, en ti me he complacido”.

Y luego las Escrituras nos dicen que inmediatamente después de su bautismo, el mismo Espíritu que lo ha ungido, el mismo Espíritu que ha descendido sobre Él, ahora lo impulsa al desierto para ser tentado por Satanás durante 40 días. Y lo que sigue en el registro del Evangelio es la historia de la tentación de Cristo.

Ahora, ustedes recordarán que al inicio de esta serie, “Del polvo a la gloria», consideramos el período de prueba de Adán y Eva cuando estaban en el jardín y cómo ellos fueron atacados por la serpiente. Y la serpiente se impuso sobre ellos y logró que pecaran.

Y uno de los temas más importantes del Nuevo Testamento con respecto a Jesús es que Él, en su oficio mesiánico, tiene que cumplir muchas responsabilidades, una de las cuales es satisfacer el papel del segundo Adán o el nuevo Adán, el representante de una nueva humanidad, y lograr la victoria donde el primer Adán fue derrotado.

Y así, en favor de su pueblo, es como si Jesús fuera llevado de nuevo al lugar de la tentación y es sometido a esta rigurosa prueba.  Es como una prueba de fuego a través de la cual debe pasar con el fin de estar calificado para hacer público su ministerio.  Así que su primera misión no es una misión pública, sino una misión privada llevada a cabo en la arena desolada del desierto de Judea.

Y si alguno de ustedes alguna vez ha tenido la oportunidad de visitar la Tierra Santa, dudo que jamás puedan olvidar la impresión visual del desierto de Judea, donde la única flora y fauna oriunda incluye conejos salvajes, serpientes, escorpiones, y un puñado de aves.  Eso es todo. Es uno de los pedazos de tierra más intimidantes y desolados en este planeta.

Y fue en ese ambiente que el Espíritu de Dios llevó a Jesús para estar solo. Ahora, he hablado muchas veces sobre las comparaciones y contrastes que existen entre la tentación de Adán y la tentación de Jesús.

Recuerden el entorno en el que Adán y Eva fueron tentados. El lugar o el escenario del ataque de la serpiente contra ellos fue en un jardín magnífico, frondoso y paradisiaco.

Ellos fueron atacados y embestidos por Satanás en medio de una experiencia donde les fue dado el privilegio de comer libremente de todo fruto de los árboles del jardín. Sin embargo, el escenario de la tentación de Cristo es en este desierto desolado y en medio de un ayuno de 40 días donde no le estaba permitido comer nada.

Cuando Adán fue tentado, contó con el valioso apoyo de una compañera, una ayuda idónea que había sido diseñada especialmente para él para animarle, para apoyarlo. Jesús soporta el ataque de Satanás solo. Piensen en sus propias vidas y piensen cuán fuerte es tu resistencia al pecado cuando están solos o cuando tienen personas que los pueden apoyar.

Así que, vemos estos contrastes contundentes entre el primer Adán y el segundo Adán. La situación es completamente distinta. Sin embargo, lo que se destaca para mí, que no quiero que olvidemos, es el punto de comparación, el punto de similitud entre la tentación de Adán y la tentación de Jesús.

Cuando Adán… cuando Adán y Eva estaban en su prueba, recordamos que la serpiente se acercó a Eva con una pregunta y esta era: «¿Conque Dios os ha dicho: ‘No comeréis de ningún árbol del huerto’?»

Bueno, por supuesto que Dios no había dicho eso, e inicialmente como dijimos antes, Eva al principio reprendió esta distorsión de la serpiente, dijo: ‘No, Dios no dijo eso. Él dijo de todos los árboles del jardín podemos comer con libertad’, etc.

Pero el asunto que quiero que recuerden es que el punto del ataque de Satanás en contra de nuestros padres originales era el tema de generar dudas sobre la autenticidad, la veracidad y la fiabilidad de la Palabra de Dios.

Ese fue el punto de ataque. Y cuando nos movemos a través de los siglos y vemos la revisitación de la serpiente al nuevo Adán, notamos que la estrategia de ataque es, en esencia, exactamente la misma.

¿Cómo Satanás lleva a cabo la tentación? Viene a Jesús con una pregunta, un tanto encubierta. Leemos estas palabras en el cuarto capítulo de Lucas: “Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan”.

Ahora, estamos bastante acostumbrados a pensar que la fuerza de esta tentación simplemente lidia con el hambre físico y natural de Jesús y que Satanás está tratando que rompa el ayuno, que “desayune”, que es justo lo que la palabra “des-ayuno” significa; es decir, que tome ventaja de su poder, que tome ventaja de sus prerrogativas como Hijo de Dios para convertir las piedras en pan y así pueda satisfacer las punzadas del hambre.

Pero hay algo mucho más significativo que pasa aquí.  Observen cómo la tentación se formula: «Si eres el Hijo de Dios”.

Bueno, así es como se ha traducido esa palabra “si”; y, creo que los traductores, creo, han captado correctamente, la fuerza de la declaración al traducirla «si». Debido a que Satanás está, obviamente, planteando la pregunta aquí,

«¿Eres realmente el Hijo de Dios? Y si de verdad eres el Hijo de Dios, entonces convierte estas piedras en pan. No tienes problemas». ¿Cuáles fueron las últimas palabras que conocemos que Jesús oyó en sus oídos humanos antes de ir a este lugar de desolación? ¿Recuerdan?

“Este es mi Hijo amado”. Dios le había hablado. Y por Su Palabra, Él había declarado que Jesús es su hijo. Y ahora el primer asalto contra su integridad y en contra de su misión es un asalto a la confianza, la fe y la seguridad de Jesús en la Palabra de Dios. «¿Estás seguro?» Es decir, la sugerencia es que si eres el Verbo – si eres el Hijo de Dios, ¿qué haces en un lugar cómo este? ¿Por qué estás hambriento? ¿Por qué estás solo? ¿Por qué estás en medio de esa privación? ¿Es esa la manera en que Dios trata a su hijo?

Seguramente tú no eres el Hijo de Dios. Es interesante para mí que Jesús entiende la importancia de la pregunta, lo cual podemos derivar de su respuesta.

Jesús le respondió diciendo: «Está escrito: ‘No solo de pan vivirá el hombre’», Supongamos ahora que Él solo se detuviera y dijera: «No, no puedo convertir estas piedras en pan porque estoy en medio de un ayuno. Y aunque es perfectamente legítimo en ocasiones normales desayunar, cuando estás en medio de este tipo de prueba eso no está permitido. Así que eso está bien conmigo. Puedo sobrevivir en estos días sin ningún tipo de alimento físico.

Si eso es lo que Dios quiere que haga. Después de todo, Satanás, el hombre no solo vive de pan». Pero luego Él termina con esta declaración: «Sino que de toda palabra que procede de la boca de Dios». Es como si Jesús está diciendo: «Soy el nuevo Adán. El primer Adán no duró mucho tiempo viviendo por la Palabra de Dios. Pero mi tarea, mi vocación es la de cumplir el destino y el propósito original de la raza humana de vivir sobre la base de cada palabra que sale de la boca de Dios.

¿Y qué es eso en comparación con el pan?» Entonces Jesús enfoca la pregunta en Su respuesta a Satanás, poniéndola en obediencia a la Palabra de Dios.

Ahora necesitamos entender eso porque espero que no estemos estudiando esta visión general de las Sagradas Escrituras, “Del polvo a la gloria», solo por un tipo de interés casual en un documento histórico.

Estoy convencido de que lo que estamos mirando aquí es nada menos que la Palabra escrita de Dios, y estamos obligados no solo a conocerla, sino a vivir por ella, de toda palabra que viene a nosotros de parte de Dios.

Entonces el diablo le llevó a un alto monte, y le mostró todos los reinos del mundo en un momento del tiempo. Y el diablo le dijo: “Todo este dominio y su gloria Te daré, pues a mí me ha sido entregado y a quien quiero se lo doy. Por tanto, si Te postras delante de mí (me adoras), todo será Tuyo”.

Respondiendo Jesús, le dijo: “¡Vete, Satanás! Porque escrito está: ‘Al Señor tu Dios adorarás, y solo a El servirás’”. Es como si Satanás estuviera diciendo: «Mira, si eres el Hijo de Dios, ¿por qué deberías tener que sufrir para ser rey? ¿Por qué deberías pasar por la humillación a fin de experimentar la exaltación? Te la puedo dar sin dolor, sin sufrimiento, sin humillación y sin que te conviertas en el Siervo Sufriente de Dios. Estoy a cargo de todos los reinos de este mundo. Puedo arreglar tu coronación de inmediato y todo lo que se requiere. No tienes que correr por ahí dándome obediencia servil todo el tiempo.

Solo una pequeña genuflexión aquí. Solo inclinarte por un segundo y te lo daré todo. Y así que no hay cruz, no hay Vía Dolorosa. No tienes que poner tu cara como un pedernal en dirección a Jerusalén”. Recuerden que en la confesión en Cesárea de Filipo, después de que Jesús pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?»

Y Pedro dio su confesión, «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Y Jesús dijo: «Tú eres Pedro. Eres la roca y sobre esta piedra edificaré mi iglesia.»  Y unos minutos más tarde, Jesús le dice que él tiene que ir a Jerusalén y sufrir, morir.

Pedro dice: «De ninguna manera”. Jesús se dio la vuelta y dijo: «Apártate de mí, Satanás». Porque aquí viene de nuevo la oferta del reino sin sufrimiento. Pero lo que es significativo en la respuesta de Jesús es que Él dijo: «Está escrito”.

En las primeras dos tentaciones, en ambos casos, Él resiste las sugerencias de Satanás citando solamente la Palabra de Dios. Debido a que la frase, «Está escrito en las Escrituras» es simplemente un término técnico. Es un modismo que cada judío entendía que significaba lo mismo que las palabras “la Biblia dice”. No es solo es que está escrito en algún pergamino en alguna antología literaria.

Decir que está escrito significa que está escrito en la Santa Escritura. Y así Jesús está diciendo a Satanás: «No puedo hacer eso porque te acabo de decir que tengo que vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Y la Palabra de Dios dice que no estamos para servir a nadie ni a nadie adorar más que a Dios. Tú no eres Dios, por eso no puedo hacer esto”.  Ahora es Satanás quien está frustrado. Y vamos a la tercera tentación: Él es llevado a Jerusalén, y lo puso sobre el pináculo del templo y le dijo:  “Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: ‘A sus ángeles te encomendará, y en las manos te llevarán’, no sea que tu pie tropiece en piedra’”.

Satanás es más sutil que cualquiera de los animales del campo. A Jesús le gusta citar la Sagrada Escritura. A Jesús le gusta armar su defensa apelando a la Biblia. Satanás conoce la Biblia.

Está cansado de oír a Jesús decir: «Está escrito. Está escrito». Satanás dice: «Oye, sé lo que la Biblia dice, “está escrito”. La Biblia dice que Él traerá a sus ángeles y los mandará sobre ti para que no tropieces con tu pie en piedra. Así que vamos a ver si la Palabra de Dios es verdad.

Vamos a ver si lo que allí “está escrito” realmente va a pasar. Deja que te arroje desde el pináculo del templo y vamos a esperar que los ángeles te atrapen. Veamos si la Biblia es verdad.»

Ahora Jesús dice: «Pero Satanás, no solo tenemos que creer en la naturaleza de la autoridad bíblica, sino que también tenemos que entender la hermenéutica correcta, las normas de interpretación de la Biblia. Y la regla básica general de la interpretación Bíblica es que la Escritura interpreta a la Escritura y nunca se debe usar una porción de la Escritura en contra de otra porción de la Escritura.

Y lo que me has dado es solo una parte de lo que dice la Biblia. Sí, la Biblia dice que a los ángeles encomendará, que se harán cargo de mí y todo lo que la Biblia dice, pero también dice, ‘No tentarás al Señor tu Dios. No puedes poner al Señor a prueba’.

Y si salto de este templo, estoy poniendo a prueba a Dios y no se me permite hacer eso. En realidad, Satanás, lo que se supone que tengo que hacer es confiar sin saltar que Dios, de hecho, cumplirá su palabra». Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de Él por un tiempo.

Jesús es victorioso y una de las cosas que me parece tan maravillosa de esta historia es que después de que Jesús resiste todas las tentaciones de Satanás y Satanás se marcha, la primera cosa que sucede es que los ángeles de Dios aparecen y le ministran. Por lo cual Dios muestra la prueba de su propia Palabra.

Los ángeles estuvieron allí todo el tiempo. Jesús no tenía que saltar del templo y la Palabra de Dios se cumplió cuando llegaron los ángeles y le ministraban.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Los primeros años de la vida de Jesús

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Los primeros años de la vida de Jesús

R. C. Sproul

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En una universidad donde solía enseñar, a los estudiantes se les tomaba un examen de admisión acerca de su conocimiento de la Biblia.  Y las preguntas eran básicamente simples, pero estaban diseñadas para ver cuánto entendimiento de las Escrituras tenían los estudiantes al entrar a su experiencia universitaria.  Y nunca olvidaré a un estudiante, cuando enseñaba allí, a quien se le pidió que nombrara los cuatro evangelios, escribió en su hoja Mateo, Marcos, Lutero y Juan.

Es interesante preguntar, en primer lugar, ¿por qué hay cuatro evangelios?  Parecería que todo lo que haría falta sería que nos dieran un recuento de la vida de Cristo en el Nuevo Testamento, una descripción biográfica de su persona y de su obra, y, sin embargo, le agradó a Dios darnos cuatro recuentos de la vida y el ministerio de Cristo.

Y de esos cuatro, tres son llamados sinópticos o evangelios sinópticos y los tres evangelios sinópticos son Mateo, Marcos y Lucas. Juan no es considerado un evangelio sinóptico, y muchas personas, con frecuencia, se preguntan por qué.  Bueno, la razón es que los evangelios sinópticos son llamados así por que nos dan, básicamente, una sinopsis o un resumen de la vida de Jesús, mientras que el evangelio de Juan está mucho más orientado a la teológía, y casi todo su evangelio se dedica a la última semana de la vida de Jesús, porque enfatiza mucho su pasión, su sufrimiento y su muerte temas así.

Pero aún este término, “sinóptico”, es un poco engañoso, ya que los evangelios no son biografías completas. Y una de las cosas que notamos, aún en los sinópticos, los evangelios sinópticos, es que tenemos poca información sobre la infancia de Jesús.

Lucas nos da una buena cantidad de información sobre su nacimiento y los primeros años de su infancia,  pero aparte de estos relatos breves de la infancia que tenemos, la única referencia que existe de la infancia de Jesús está en su visita al templo cuando sube para prepararse para su Bar Mitzvah.

Pero el resto de los años de la niñez de Jesús y aún el inicio de su adultez     son desconocidos para la Iglesia. Y esta es una de las razones por las que, en el siglo II, parte de la literatura gnóstica que surgió trató de llenar los espacios en blanco y trató de recuperar, por así decirlo, para los lectores, los años desconocidos de Jesús. Y tenemos algunos libros muy extraños que fueron escritos, como el evangelio de Tomás y otros que nos han dado una visión bastante rara de Jesús.

Por ejemplo, en uno de esos evangelios apócrifos sobre la vida de Jesús, se cuenta la historia de Jesús como un niño pequeño, y que él está solo, y no tiene con quien jugar, por lo que llega hasta el lodo y moldea algunas aves de barro y les hace algo como un “click” a las figuras y cobran vida.

Y Jesús está realizando todas estas hazañas frívolas de poder sobrenatural y cosas así, y esa es una de las razones por las que estas historias no son creíbles en absoluto. Pero los evangelios sinópticos nos dan un poco de información sobre la infancia de Jesús, y eso es lo que quiero que veamos en este segmento hoy.  Ahora bien, una de las características más importantes del evangelio de Lucas es que Lucas sí contiene algunas observaciones interesantes sobre la infancia de Jesús.

Él nos dice al inicio de su evangelio que emprendió un programa de investigación al buscar testigos, y la tradición dice que él entrevistó a María y que aprendió mucho de los primeros años de Jesús por la madre de Jesús. Por eso María figura de forma tan prominente en los relatos del nacimiento en el evangelio según Lucas.

Pero el otro aspecto de estas narrativas de la infancia que encuentro particularmente fascinante, es la inclusión de canciones.  Tenemos el cántico de Zacarías, que es llamado “el Benedictus”; tenemos el cántico de María, que es llamado “el Magnificat”; tenemos el canto, el cántico, por ejemplo, de Simeón que ha sido llamada el “Nunc Dimittis”, y los títulos de estas canciones se derivan de las primeras palabras de las canciones como aparecen en la antigua versión Vulgata de la Biblia, la versión en latín de la Biblia.

Por ejemplo, “el Magnificat” empieza: «Mi alma magnifica al Señor», y eso se remonta al latín y de ahí es de donde se obtiene ese término. Pero hay algo significativo en todo esto. Si recordamos la historia del Antiguo Testamento, hay esos momentos, particularmente en los primeros días de la historia de Israel, donde nos encontramos también con algunas canciones magníficas.

Está el cántico de Moisés que celebra el Éxodo y el salmo de Miriam. Está el cántico de Débora en el libro de los Jueces. Y la razón por la que estos cánticos son importantes es porque en el período del Antiguo Testamento, cuando Dios visitó a su pueblo para llevarlo a un momento muy importante de liberación o redención, era costumbre para el pueblo registrar esta visita de la misericordia de Dios componiendo un cántico que la celebrara.

Y no vemos ningún lugar en la Escritura donde haya una mayor concentración de tales cánticos de victoria o cánticos de liberación como los que están registrados en el evangelio de Lucas con respecto a la visitación suprema de Dios, por la cual visita a su pueblo en la persona de su propio hijo.

Para mí es interesante también que, en el libro de Apocalipsis, y lo vemos en términos del futuro del pueblo de Dios, se da la promesa de que en ese día Dios dará a su pueblo un nuevo cántico.

Y una vez más, la importancia de esto es que ese cántico celebrará la victoria final de Dios y su acto definitivo de liberación. Bueno, tomemos un momento para ver un poco de esto, tal como está registrado en el Nuevo Testamento.

En primer lugar, brevemente, el cántico de María, “el Magnificat”. Solía enseñar un estudio bíblico sobre el libro de Lucas para mujeres, porque el evangelio de Lucas es llamado el «diario del hogar de las damas» de la Biblia, por la sencilla razón de que tenemos un registro en el evangelio de Lucas de más encuentros entre Jesús y mujeres de lo que encontramos en el resto de los evangelios juntos.

Y solía decir a las mujeres que estaban presentes en ese estudio de Lucas que les recomendaba encarecidamente y les instaba a memorizar “el Magnificat” porque es un cántico de alabanza tan fantástico que básicamente deberíamos poder recitarlo sin titubear.

Pero vamos a verlo brevemente, el cántico de María: «Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la humilde condición de esta su sierva; pues he aquí, desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventurada».

Si encontrase un paralelo en el Nuevo Testamento con el tema encontrado con frecuencia en los cuentos de hadas de la civilización occidental, lo encontraríamos aquí mismo. Ahora, no me malinterpreten. No pretendo sugerir que la narrativa aquí es un cuento de hadas, pero uno de los grandes temas de cuentos como Cenicienta es la historia de una joven que siendo campesina, es desechada, que es rechazada por sus pares y la hacen a un lado, sin otorgarle ninguna posición de ningún tipo, y ella anhela el día en que ella será reconocida o rescatada.

Y la historia se desarrolla cuando, he aquí, ella es la seleccionada por el príncipe. O la historia en la canción «Algún día mi príncipe vendrá», donde hay un sueño nostálgico por un príncipe encantador que va a venir y rescatar a la doncella de su oscuridad.

De nuevo, esto no es un cuento de hadas, pero el tema que encontramos aquí es que María está diciendo, ‘Mi alma, mi espíritu se regocija. Me regocijo desde lo más profundo de mi ser, porque Dios me ha considerado, me ha notado en mi humilde condición’.

Ahora, una de las razones por las que creo que sería muy útil para nosotros memorizar un cántico como este, es porque no es solo cierto para María.  Eso es cierto para cada uno de nosotros que hemos recibido la misericordia de Dios, porque en comparación con Dios, el estado en que estamos todos, es uno de pequeñez y, sin embargo, Dios ha condescendido y se ha rebajado para visitarnos con su amor y con su misericordia.

«Porque grandes cosas me ha hecho el Poderoso; y santo es su nombre. Y de generación en generación es su misericordia para los que le temen.  Ha hecho proezas con su brazo; ha esparcido a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Ha quitado a los poderosos de sus tronos; y ha exaltado a los humildes».

Me imagino a María visualizando a los gobernantes poderosos de este mundo que se alzan con orgullo y arrogancia en contra de la soberana majestad de Dios, y se posicionan contra el mismo Dios, como el salmista declara en el Salmo 2.

E imagino a Dios extendiendo su brazo derecho y simplemente dispersando a los poderosos, y Él mira a aquellos a quienes han sido exaltados y puestos en posiciones de poder, los reyes que se entronizan en las estructuras de poder del mundo, y los agarra del borde de sus vestiduras y los tira afuera de sus tronos.

Eso es lo que María está diciendo aquí, porque Dios está poniendo al mundo de cabeza, como suele   hacerlo. «Ha quitado a los poderosos de sus tronos; y ha exaltado a los humildes; a los hambrientos ha colmado de bienes y ha despedido a los ricos con las manos vacías.

Ha ayudado a Israel, su siervo, para recuerdo de su misericordia tal como dijo a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre”. Una vez más, les recuerdo que cuando estudiamos el Antiguo Testamento y vimos las promesas que Dios hizo a Abraham, en ese momento, señalé este cántico y dije: ‘Aquí, cuando esta promesa se está cumpliendo, hay un cántico de celebración por ello’.

Bueno, es un cántico conmovedor que capta el espíritu de lo que está pasando. Pero uno de mis favoritos, de hecho, uno de mis personajes preferidos de todas las Escrituras es el personaje del venerable santo, Simeón. Y leemos de él en el evangelio de Lucas en el segundo capítulo, el verso 25, «Había en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón; y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel».

Ahora, el término ‘consuelo de Israel’ era un título mesiánico, uno de los muchos ricos títulos que se atribuyeron al Mesías que Dios había de enviar, y el Mesías mismo sería el que iba a consolar a su pueblo.  ¿Recuerdan el pronunciamiento profético de Isaías? “Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice el Señor».  Bien, cuando Simeón recibe la noticia del Espíritu Santo de que no morirá hasta que él contemple con sus propios ojos al Ungido del Señor o al Mesías del Señor, él está buscando a la persona que es en sí misma la consolación de Israel.

Así que se nos dice: “Y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.  Y por el Espíritu Santo se le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al Cristo del Señor.

Movido por el Espíritu fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús, le trajeron para cumplir por Él el rito de la ley, él tomó al Niño en sus brazos y bendijo a Dios y dijo: Ahora, Señor, permite que tu siervo se vaya en paz». El “Nunc Dimittis”.  “Ahora permite que me vaya”. Jesús es llevado al templo de acuerdo con la ley del Antiguo Testamento.

Se nos dice que se cumplieron ocho días para la circuncisión del niño, y se le puso nombre, y después que los días de la purificación de María terminaron, ellos llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor, según la ley requería, que el primer hijo fuera dedicado a Dios.

Y también sabemos que la ofrenda que traían era una ofrenda que estaba permitida en circunstancias especiales para los que estaban desamparados, para aquellos que estaban inmersos en una profunda pobreza.  Y es esa ofrenda que María y José traen, indicando su existencia azotada por la pobreza con relación a las riquezas de este mundo.

Bueno, en esta ocasión cuando vienen con este bebé para dedicarlo en el templo, Simeón está allí y sus ojos contemplan al bebé, y cuando ve al bebé, dice:  «Ahora, Señor, permite que tu siervo se vaya en paz”. No necesito quedarme por acá para ver a este niño crecer y cumplir todas las tareas y la misión que tú has puesto sobre él, en su papel como Mesías; solo con verlo en su infancia es suficiente.  Estoy satisfecho. Llévame a casa. Permite que pueda partir en paz.

“Porque mis ojos han visto tu salvación la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz de revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo, Israel».

Y luego leemos que José y… José y su madre, es decir, la madre de Jesús, se maravillaron de estas cosas que se decían de Él.   Y Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «He aquí, este Niño ha sido puesto para caída y el levantamiento de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción (y una espada traspasará aun tu propia alma) a fin de que sean revelados los pensamientos de muchos corazones».

Ahora una de las cosas que el Nuevo Testamento dice de María con respecto al nacimiento de Jesús y a todas las cosas que se están sucediendo, es que María guardó estas cosas y las meditó en su corazón.  Ahora supongamos por un momento, y estamos especulando aquí, que Lucas entrevistó a María y que Lucas obtuvo esta historia de María.

Y Lucas le dice: ‘¿Qué recuerdas de la infancia de Jesús?’ Y puedo oír a María diciendo a Lucas, ‘Bueno, una cosa que nunca olvidaré es cuando lo llevamos al templo, y este profeta estaba allí, y él cantó ese cántico y luego nos bendijo y predijo que mi bebé sería una señal para caída y levantamiento de muchos y que una espada atravesaría mi alma.

No pude conseguir sacar eso de mi mente, y luego, recuerdo el día en que estuve al pie de la cruz y vi a un soldado tomar una lanza y penetrar el cuerpo de mi hijo.

Lo sentí en mi alma’.  Es decir, estoy suponiendo, pero no puedo imaginar que ella no se haya acordado de esta profecía cuando estaba a los pies de la cruz.

Luego leemos de la historia al mismo tiempo de la profetisa Ana, quien también recibió a los padres de Jesús e hizo predicciones.  Y luego nos movemos rápidamente de la infancia de Jesús al relato de la visita de Jesús a Jerusalén en el tiempo de la fiesta de la Pascua.

Eso está registrado en Lucas, capítulo 2, versículo 42: «Y cuando cumplió doce años, subieron allá (a Jerusalén) conforme a la costumbre de la fiesta; y al regresar ellos, después de haber pasado todos los días de la fiesta, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres, y suponiendo que iba en la caravana, anduvieron camino de un día, y comenzaron a buscarle entre los familiares y conocidos».

Ahora bien, esto puede sonar como negligencia infantil o algo así, pero era común en esos días que cuando las personas subían a Jerusalén, desde los pueblos y ciudades de los alrededores, con el fin de la fiesta anual, que ellos fueran en caravana y parte de la costumbre era que los hombres viajaran juntos y las mujeres viajaran juntas.

Y, obviamente, lo que sucedió aquí es que después de haber completado su tiempo en Jerusalén y estando de camino a su casa, María supone que Jesús estaba con José y José asumió, ya que no lo vio, que Él debería estar con su madre, y ambas suposiciones eran erróneas.  Y después de haber hecho un día entero de viaje, descubrieron que habían dejado a su hijo de 12 años en Jerusalén, por lo que se llenaron de pánico y preocupación, y leemos aquí que: “Al no hallarle, volvieron a Jerusalén buscándole. Y aconteció que después de tres días… (¿se imaginan tener a su hijo desaparecido por tres días?) …después de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los maestros escuchándolos y haciéndoles preguntas.  Y todos los que le oían, estaban asombrados de su entendimiento y de sus respuestas”.

Ellos estaban sorprendieron de este niño prodigio.  Bueno, cuando los padres de Jesús lo vieron, se sorprendieron; y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has tratado de esta manera?». Recuerden ahora que el Nuevo Testamento deja claro que Jesús vivió sin pecado y aquí su madre, quien obviamente había estado criando un hijo ideal por 12 años, ahora está fuera de sí y hay un poco de crítica velada o acusación aquí, cuando dice: «¿Por qué nos has tratado de esta manera? Mira, tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia. Entonces El les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa de mi Padre? Pero ellos no entendieron las palabras que El les había dicho”.

Este incidente de la vida de Jesús no fue escrito en la semblanza biográfica de Jesús sin razón alguna, pero hay una especie de presagio, que prepara al lector a comprender algo del impulso de la vida de este hombre.  Que desde el momento en que tenía 12 años, él tenía cierto entendimiento, cierto sentido de destino, cierta comprensión de que tenía una misión que cumplir, en obediencia a su Padre en el cielo.

¿No entienden que el templo es donde me corresponde estar? Debo estar en los asuntos de mi Padre. Y el resto de los evangelios sinópticos despliegan el cumplimiento de Jesús de esos asuntos.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Juan el Bautista

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Renovando tu Mente

Juan el Bautista

R. C. Sproul

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A veces me gusta atormentar a mis estudiantes del seminario haciéndoles una pregunta que tiende a producir cierta distracción.  Les pregunto, «En tu opinión, ¿quién dirías que es el mayor profeta del Antiguo Testamento?»  Y eso usualmente da inicio a un debate.

Algunos dicen Elías, por allí dicen Jeremías, otros dicen Isaías y todos mencionan a su favorito. Luego yo digo: «Bueno, creo que el profeta más importante en el Antiguo Testamento es Juan el Bautista».

Y entonces me miran con consternación y dicen, «Bueno, pero ¿cómo es eso? Juan el Bautista está en el Nuevo Testamento».

Y les digo, «Sí, Juan el Bautista es mencionado y registrado en las páginas del libro llamado Nuevo Testamento, pero en términos de la historia Redentora pertenece al período del Antiguo Testamento; es decir, a ese período en la historia redentora donde todos los procesos del antiguo pacto aún están vigentes”.

Jesús dice que la ley y los profetas gobernaron hasta Juan, y esa pequeña palabra «hasta», significa “hasta e incluyendo” a Juan. Y Jesús también dijo de Juan el Bautista, «Entre los nacidos de mujer, no se ha levantado nadie mayor que Juan el Bautista”.

Pero,» Él dijo, «el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que Juan.» Esa es una declaración bastante enigmática. ¿Está Jesús diciendo, por ejemplo, que yo soy mayor que Juan el Bautista?

Yo ciertamente califico para ser el más pequeño del Reino, así que, si soy el más pequeño en el reino, eso debe hacerme mayor que Juan el Bautista. Lo que Jesús está diciendo obviamente es que Juan aún pertenece a ese período de preparación para el avance del reino de Dios.

Pero cualquiera que vive de este lado del reino venidero de Cristo disfruta de un estado de mayor bendición y felicidad que cualquiera de los personajes en el Antiguo Testamento.  Ahora, tengo decir que de todos los personajes que encontramos en las páginas del Nuevo Testamento, quizás la figura más subestimada es la figura de Juan el Bautista.

Y realmente no entiendo por qué es que los cristianos de hoy le dan tan poca importancia a este hombre, particularmente a la luz del grado de atención que se le da en las páginas del Nuevo Testamento. Es interesante para mí, que en los cuatro Evangelios, solo dos de los cuatro evangelios nos hablan acerca del nacimiento de Jesús.

Cada uno de los cuatro Evangelios empieza comunicando algo sobre Juan el Bautista.Tradicionalmente, los estudiosos han argumentado que el primer evangelio escrito fue el evangelio de Marcos. Y Marcos, curiosamente, no nos da información sobre el nacimiento de Jesús, sino que empieza su evangelio con estas palabras, «Principio del Evangeliode Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en el profeta Isaías”.

Así es… así es como inicia Marcos su evangelio; él dice: “Principio del evangelio de Jesucristo”, y luego lo siguiente que Juan dice es: “Como está escrito en el profeta Isaías: He aquí Yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino. Voz del que clama en el desierto: ‘Preparad el camino del Señor, haced derechas sus sendas’.”

Luego, justo en la siguiente línea leemos, «Juan el Bautista apareció en el desierto predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados». Y luego, lo que sigue es una breve descripción y recuento del ministerio de Juan.

Para mí es significativo que Marcos inicie su evangelio presentando a Juan; y, en el evangelio de Lucas leemos de la anunciación del ángel Gabriel a Zacarías, el padre de Juan.

Ahora, ¿por qué es que el Nuevo Testamento dedica tantas palabras y le da tanta importancia a Juan el Bautista? También es interesante, para mí al menos, que si lees los historiadores seculares del primer siglo y escuchas lo que ellos dicen acerca de lo que está pasando dentro del contexto de Palestina, obtenemos más información fuera de las Escrituras acerca de Juan que de Jesús.

Solo hay dos o tres referencias, no muy claras sobre Jesús, de los historiadores seculares de aquel día; pero, Juan obtuvo fama nacional y renombre, y hay una razón para eso.

Se debe a que su presencia era de suma importancia para sus contemporáneos, porque la voz de la profecía había estado en silencio, en Israel, por cuatrocientos años.

Y, y si vemos la última página del Antiguo Testamento en los escritos del profeta Malaquías, la última página, el último capítulo, la última profecía del Antiguo Testamento registra estas palabras, Malaquías, capítulo cuatro, versículo cinco,

«He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del Señor, día grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición”.

Ustedes recordarán que, en el primer segmento del Polvo a la Gloria, vimos la preocupación de los profetas sobre el tema del día del Señor.

Ese suceso futuro que sería un evento tanto del derramamiento del juicio de Dios y de traer la redención a los fieles. Y profeta tras profeta, en el Antiguo Testamento, habló acerca de este Día de la venida del Señor.Y la última profecía del Antiguo Testamento tiene que ver con el Día del Señor, pero tiene este detalle: que antes del Día del Señor, Elías vendría y entonces después de esa profecía, la voz de profecía cesa en Israel.

Y no hay señal de Dios por cuatrocientos años para el pueblo, hasta que, de repente, del desierto cerca de Jerusalén, viene un hombre vestido en un atuendo tradicional típico del profeta ascético que vivía en el desierto, cuyo comportamiento y vestimenta son reminiscentes del Elías del Antiguo Testamento.

Y viene proclamando la cercanía radical del reino de Dios. Su mensaje es simple: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Y las escrituras hacen referencia a las profecías del Antiguo Testamento sobre el Mesías venidero, cuya aparición será proclamada por Elías y por aquel que sale y proclama que enderecen los caminos por la venida del Señor.

Y así, de repente, Juan el Bautista aparece en escena con este mensaje radical del reino de los cielos, o del reino de Dios que se ha acercado. Ahora, noten la diferencia entre la predicción de la venida del reino de Dios que se encuentra en el resto de los profetas del Antiguo Testamento y como se distingue de la profecía de Juan el Bautista.

En términos simples, los profetas del Antiguo Testamento estaban diciendo que el reino de Dios está viniendo algún día. Juan dice que está cerca y usa dos imágenes cruciales para hacer énfasis en la cercanía radical de la llegada del reino de Dios.

Él dice, por un lado, “el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles». Ahora de nuevo, en la representación que había sido usada por los profetas del Antiguo Testamento para describir el Día del Señor, como este ocurriría con el Israel infiel, era un tiempo de poda, un momento de cortar ramas muertas y tirarlas al fuego.

Ahora viene el profeta diciendo que “el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles”. No es que el leñador está solo cortando la corteza exterior del árbol, sino que ha tomado el hacha y ha atravesado hasta el centro del tronco y la idea es que con un golpe más del hacha, y el árbol caerá derrumbado. La otra imagen, «el bieldo está en su mano».

Ahora, a veces mal interpretamos esto; es decir, pensando como si alguien, en su jardín, está recogiendo con su bieldo las hojas de otoño mientras un viento frío corre por su rostro.

No, el bieldo del que se habla aquí es un rastrillo, que es un instrumento utilizado por los agricultores judíos para separar la cizaña del trigo.

Y la manera en que era hecho esto en el piso donde se rastrilla, donde el trigo y la cizaña están juntos en una pila, pero la cizaña al ser tan liviana, mucho más liviana que la substancia del grano que estuvo mezclado con ella, que todo lo que un granjero tenía que hacer para separar lo bueno de lo que no tenía valor, él no tenía que sentarse y poner sus manos en la pila y tratar de escoger el trigo y separar la cizaña; en realidad, todo lo que tenía que hacer era poner su gran rastrillo en la pila y tirar lo tomado al aire, y con el más mínimo viento, la más leve brisa de aire se llevaría toda la paja, como el hombre impío del que habla el salmista, a quien el viento repele y aleja.

Y mientras la cizaña se va volando, luego el trigo caería directamente al suelo y el granjero podría así recogerlo y usarlo. Bueno, la imagen que Juan usa es la del rastrillo en su mano; es decir, el momento decisivo de separación de la crisis venidera está cerca. Entonces tenemos esta alarma encendida por este hombre, quien salió del desierto llamando a la gente al arrepentimiento.

Juan hace algo más que es totalmente radical para su tiempo. Él sale y llama al pueblo judío a ser bautizado. En otras palabras, su ministerio está tan íntimamente conectado con su obra de bautismo que es conocido por el nombre “Juan el Bautizador”, o “Juan el Bautista”.

Ahora, lo que hace que esto sea tan significativo es que en el Antiguo Testamento el pueblo judío, a fin de estar bien considerado y caer en gracia para con Dios, se le requería que creyera ciertas verdades del pacto y a los hombres se les requería que fueran circuncidados; es decir, que compartan la señal del pacto.

Ahora, si un gentil se convertía al judaísmo y quería ser recibido en la comunidad judía, el gentil convertido tenía que pasar por tres ritos, bueno, o tres cosas. Primero, tenía que hacer profesión de fe en las verdades y las doctrinas del judaísmo.

En segundo lugar, tenía que pasar por el rito de la circuncisión. Y tercero, tenía que pasar por lo que era llamado el rito del bautismo prosélito porque siendo gentil, era considerado un extranjero y un forastero del pacto, e inmundo.

Entonces tenía, de alguna manera, que tomar un baño para ser limpiado antes de poder ser aceptado en la comunidad judía. Ahora, de repente, por primera vez en la historia judía, aquí viene un profeta judío, el cual viene al pueblo judío justo a las afueras de Jerusalén y les dice, «Tomen un baño».

Ahora, esto era incendiario, provocador. Las autoridades de las instituciones religiosas en Jerusalén salieron al río Jordán y vieron lo que Juan el Bautista hacía y estaban furiosos. Y decían, ‘Tenemos a Abraham por padre, somos judíos, ¿qué quieres decir al requerir este rito del bautismo?’ Mientras que la gente de la tierra, el pueblo, voluntariamente se sometía a este rito, reconociendo que no estaban limpios. Y Juan se dirigió a las autoridades y les llamó serpientes y cosas peores, y básicamente lo que decía era, ‘Dios ha determinado un nuevo requerimiento para su pueblo porque el rey está a la puerta.

Tu Mesías está por llegar y no están listos para él. Están impuros. Y antes de que llegue, ustedes deben tomar un baño. Bueno, pueden imaginar el escándalo y la controversia que esto provocó. Y leemos en el evangelio de Juan que una delegación fue enviada por las autoridades para interrogar a Juan sobre lo que estaba haciendo y lo vemos en el primer capítulo del evangelio de Juan.

Leemos en el versículo 19, capítulo uno, «Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: ¿Quién eres tú? Y él confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Entonces, ¿qué? ¿Eres Elías? Y él dijo: No soy. ¿Eres el Profeta? Y respondió: No. Entonces le dijeron: ¿Quién eres? Para que podamos dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? El dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: ‘Enderezad el camino del Señor’.” Ahora lo que es significativo, y también desconcertante en esto, es que las autoridades vienen a Juan el Bautista y le preguntan directamente, «¿Eres Elías?», y él dice, «No soy». Sin embargo, leemos estos comentarios que están registrados en el evangelio según Mateo en el capítulo diecisiete, versículo 10: «Y sus discípulos entonces Le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?

Y respondió Él, dijo: Elías ciertamente viene, y restaurará todas las cosas; pero yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos.”

Jesús dijo, «Elías vino, y ellos no le conocieron. Y estoy a punto de sufrir el mismo destino que él sufrió». Ahora, lo que Jesús insinúa aquí, en otro lugar lo deja bien claro cuando dice, «Y si queréis aceptarlo, él (Juan el Bautista) es Elías, el que había de venir».

Ahora tenemos a Juan diciendo, «No soy Elías», y Jesús está diciendo: él es Elías, pero lo está diciendo de forma críptica y enigmática. Es como que Jesús está diciendo, en cierto sentido, Juan es Elías. Es decir, Juan cumple con la profecía del Antiguo Testamento en cuanto a Elías.

La forma en la que esto se reconcilia, creo que se encuentra al inicio del Evangelio según San Lucas. En el momento en el que el ángel anuncia el nacimiento venidero de Juan el Bautista a Zacarías, él dice en el versículo trece: «No temas Zacarías, porque tu petición ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y lo llamarás Juan.

Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento. Porque él será grande delante del Señor; no beberá vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo, aún desde el vientre de su madre».

Permítanme comentar este pasaje porque más tarde, leemos que mientras María estaba embarazada ella visitó a Elizabeth, su prima, quien estaba embarazada hacía unos meses más que María, pero no había dado a luz a su bebé.Y cuando María visitó a Elizabeth se nos dice que el bebé en el vientre de Elizabeth saltó de gozo.

Esto quiere decir que aun antes de que Juan el Bautista naciera, él dio testimonio de la venida de Cristo. Se nos dice aquí que él será lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre, y él volverá a muchos hijos de Israel al Señor su Dios, y también irá delante de Él en el espíritu y poder de Elías.

Luego una cita de Malaquías, «El hará volver los corazones de los padres hacia los hijos”, y al desobediente hacia la sabiduría del justo, para preparar al pueblo para el Señor».

Aquí está cómo Lucas resuelve el problema: Esto no es simplemente la resurrección de Elías, sino Elías ‘redividus’, es el avivamiento del ministerio profético de Elías, ya que Juan el Bautista ahora viene en el poder de Elías y en el espíritu de Elías cumpliendo la profecía de Malaquías de que antes de la venida del día del Señor, Elías regresaría.

Ahora, obviamente, su misión más importante era dar testimonio de Jesús; y cuando lo vio venir al Jordán, él cantaba, el cantó el “Agnus Dei”: “He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

Y le pide a Jesús que lo bautice, y Jesús dice, «No, vine aquí para que me bautices». Y Juan se muestra reacio, renuente a someterse a la orden del Mesías.

Él dijo, ‘No entiendo esto, eres mayor que yo, tú deberías bautizarme’. “Y Jesús le responde a Juan y le dijo: Permítelo ahora; porque es conveniente que cumplamos así toda justicia». En tantas palabras Jesús le dijo, ‘¡Hazlo! ¡Confía en mí!’. Y entonces Juan bautiza a Jesús. ¿Por qué? Bueno, porque era necesario que Jesús obedeciera cada detalle de cada ley que fue impuesta sobre el pueblo de Dios, y Dios había impuesto ahora un nuevo requisito.

Y aunque Jesús no tuvo pecado en sí mismo, para cumplir toda justicia se somete al bautismo de Juan. Esto es solo un esbozo corto de Juan el Bautista. Al pasar las páginas del Nuevo Testamento, verán con qué frecuencia se hacen alusiones y referencias a este hombre, su ministerio y su importancia en la historia de la redención.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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El período intertestamentario

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El período intertestamentario

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Hemos llegado al inicio del segundo segmento de nuestro estudio del panorama de las Escrituras, del Polvo a la Gloria. Y ahora empezaremos a explorar los principales temas del Nuevo Testamento.

El período del Nuevo Testamento inicia con el anuncio en los evangelios del ‘pleroma’, cuyo concepto es traducido con las palabras «la plenitud del tiempo».

Hay un agudo sentido en el Nuevo Testamento de que lo que pasa en este corto período de tiempo, en el que nuestro Señor estaba en esta tierra y era activo en su ministerio, que este período de la historia fue para lo que se creó la historia en primer lugar, que desde la eternidad Dios creó un plan de redención y ahora ese plan de redención llega a su realización principal en la historia de la redención en el período del Nuevo Testamento.

Entonces, no es como si las cosas solo pasaron, bajando de repente del cielo, sino que hubo un largo período de preparación a través de todo el Antiguo Testamento, donde Dios estaba preparando el mundo para la venida de su Hijo en la encarnación.

Ahora, el Antiguo Testamento cierra unos 400 años antes del que el Nuevo Testamento comience. Y esos 400 años, por supuesto, sobre los cuales el Antiguo Testamento guarda silencio, no son insignificantes en términos de la historia del mundo y del tiempo de preparación para esta culminación, este momento de gestación cuando la encarnación toma lugar.

Ese período de 400 años, como ya dije, es llamado el período ínter-testamentario.

En 445 a. C., los muros de Jerusalén fueron terminados durante la reconstrucción bajo el liderazgo de Nehemías,y en ese momento de la historia redentiva, Israel ahora era una pequeña nación que luchaba por sobrevivir en el antiguo Medio Oriente.

Y como lo he dicho repetidas veces, Palestina funcionó como una especie de balón de fútbol geopolítico entre las mayores potencias de ese tiempo que estaban peleando entre sí por el dominio mundial.

Al final del Antiguo Testamento, vemos ese período de dominio en el mundo en manos del imperio Medo-Persa.

Y el Imperio Persa duró hasta fines del siglo IV, a. C., hasta el año 331 cuando Persia fue conquistada por Alejandro El Grande.

Y, por supuesto, la historia de Alejandro es una de las historias más interesantes y fascinantes de la toda la historia mundial, porque en el momento en que dio  los toques finales a su conquista del Imperio Persa, él tenía 24 años.

Y Alejandro, como saben, era el hijo de Felipe de Macedonia. Felipe era el rey de Macedonia; y Alejandro había sido estudiante del filósofo Aristóteles.

Ese es un proceso interesante en sí mismo porque regresamos a la historia de la antigua Grecia y vemos tres gigantes, tres titanes que influirían en la civilización occidental desde allí en adelante, quienes se sucedieron entre sí en sucesión directa.

Primero, claro está, está Sócrates. Y el pupilo principal de Sócrates fue Platón, quien estableció su academia en Atenas.

Y luego Platón tuvo un pupilo estrella cuyo nombre era Aristóteles, y él comenzó su escuela llamada el Liceo. Y luego el pupilo más famoso de Aristóteles fue Alejandro.

Ahora, Alejandro, obviamente, no es conocido por ser un filósofo. Es conocido por ser un genio militar y un conquistador del mundo. Y nos preguntamos, «¿Cómo se supone que eso encaje con sus estudios bajo la tutela de Aristóteles?»

Bueno, Aristóteles, de todos los grandes pensadores del mundo antiguo, tuvo una pasión incontenible por la unidad. Él quería desarrollar un sistema científico y un sistema filosófico que integraría todos los campos del conocimiento en un sistema coherente.

Y su pasión por la unidad le hizo diferir severamente en ciertos puntos con su propio maestro, Platón. Pero él comunicó esta pasión por la unidad, científica y filosóficamente, a su pupilo estrella, Alejandro.

Por ejemplo, cuando Alejandro empezó su conquista militar del mundo antiguo, llevó consigo a su misión el séquito más grande de científicos que jamás se haya reunido hasta ese momento en la historia, para una expedición científica.

Se ha dicho que el costo de sostener esta expedición científica de Alejandro no fue superada sino hasta el Programa Espacial Estadounidense de nuestros días. Así que Alejandro no solo tuvo soldados marchando con él, sino que tuvo todos estos científicos cuya tarea era recolectar muestras de la flora y la fauna de todas estas zonas y áreas de la geografía que su ejército visitaba, a fin de que fuesen traídos de regreso y ser parte del análisis sistemático de conocimiento del maestro de Alejandro, Aristóteles.

No solo eso, sino que Alejandro tuvo una visión, ehhh, Alejandro tuvo una visión de unificar el mundo antiguo culturalmente, y así se convirtió en el autor original de un proceso que se volvió muy importante en la historia bíblica, el cual fue el proceso llamado “Helenización”, que era la “greciaficación” del mundo antiguo.

Alejandro quería que todas las personas de esa área hablaran el mismo idioma, tuvieran la misma filosofía, tuvieran las mismas costumbres, y demás. Así que todo eso era parte de su agenda de conquista y finalmente es la razón por la que el Nuevo Testamento fue escrito, no en hebreo o en arameo, sino en la lengua griega.

Bien, como dije, en 331, Alejandro conquistó a los Persas, pero en 327 él murió en Babilonia cuando estaba a punto de acabar con el Imperio Babilonio. Y, a su muerte, su reino fue dividido entre sus generales. De hecho, hubo ocho generales sobrevivientes que entraron en una lucha de poder brutal para ver quién tendría el reinado supremo y heredaría los reinos establecidos por Alejandro.

Pero esto terminó finalmente con una división entre dos grupos distintos, los Ptolomeos (y quizás han oído ese nombre, como el sistema Ptoloméico del universo que fue influenciado por la física y astronomía de Aristóteles, y que tuvo un reino supremo hasta la revolución copernicana en el período moderno) los Ptolomeos y los Seleucidas. Ahora, al inicio, Palestina estaba controlada por la dinastía Ptolomea que controlaba también Egipto. Los Seléucidas gobernaron sobre Siria y otras partes del mundo de ese entonces.

Ahora, en el año 320, Palestina fue anexada por Ptolomeo I de Egipto, así que este general sobreviviente de Alejandro, Ptolomeo I, tomó control de Palestina como parte de su dominio que incluía Egipto; Y esto duró unas cuantas décadas hasta el año 198 a. C.

En 198, ahora Antíoco, quien era Antíoco III, tomó el control de Palestina y la llevó ahora bajo el dominio de los Seléucidas y del Imperio Sirio. Así que esto era lo que estaba pasando aquí mientras que el control de Palestina pasaba y cambiaba entre los sucesores del reino de Alejandro el Grande.

Ahora, la importancia de este movimiento en 198, en el que Antíoco III toma control de Palestina, es que Antíoco III tenía, más que nada, una pasión muy fuerte por la Helenización que el mismo Alejandro tuvo al inicio, y como resultado de esto, impuso por la fuerza un proceso de Helenización sobre el pueblo judío.

Ahora, su intento de hacer griegos a los judíos en Palestina fue ferozmente resistida por un pequeño grupo de judíos ortodoxos, piadosos, conservadores, que hicieron todo lo que estaba en su poder para preservar la cultura judía antigua, y eran conocidos como los hasidim o asideos, los piadosos.  Y aún escuchamos del judaísmo jasídico aún en nuestros días.

También es significativo que durante el período ínter-testamentario, a medida que la cultura judía se eclipsaba por la influencia de la cultura griega, otros grupos empezaron a surgir, los que buscaban mantener la pureza de sus propias tradiciones antiguas. Y uno de los más importantes de estos grupos fue el grupo llamado los Fariseos, a quienes encontramos con frecuencia en el Nuevo Testamento.

En un sentido, los Fariseos fueron los puritanos originales de la iglesia. Eran llamados los «separados» cuyo compromiso era guardar con celo el antiguo pacto de la nación judía y ser obedientes a cada aspecto de la ley del Antiguo Testamento.

Ahora, cuando nos encontramos con los Fariseos en el Nuevo Testamento, ellos han degenerado en un grupo de personas egoístas, superficiales e hipócritas quienes estaban profundamente opuestos a Jesús y a su misión. Pero inicialmente, eran hombres piadosos que estaban comprometidos con la reforma, la restauración de la fe histórica del pueblo de Israel.

Ahora, uno de los momentos más importantes que acontecieron en el período íntertestamentario ocurrió en el año 175 a. C., 175 a.C., cuando otro Antíoco subió al poder y su nombre era Antíoco Epífanes, Antíoco Epífanes.

Ahora, ese nombre podría sonar familiar por una o más razones. De seguro han oído la palabra “epifanía”, e incluso tenemos una celebración en el calendario de la iglesia que conmemora el día de la epifanía.

Y la palabra “epifanía” significa: “manifestación”; y Antíoco Epífanes fue llamado con este nombre porque él era considerado como el dios manifiesto.

El era Antíoco, el dios manifiesto. Y algunos estudiosos llegaron a la conclusión de que estaba loco debido a la naturaleza extraña de su comportamiento.

Antíoco Epífanes está relacionado a la profecía bíblica de la llegada de la abominación desoladora que había sido predicha en las escrituras del Antiguo Testamento.

Él llegó al poder e implementó un programa radical anti-Judío en la nación y era llamado por los Judíos piadosos, en vez de Antíoco Epífanes, es decir, Antíoco el dios manifiesto, era llamado Antíoco Epímanes, Epímanes que significa Antíoco el Loco.

Y la razón para este apodo negativo que estuvo asociado con él es porque fue, por así decirlo, una especie de  Hitler del segundo siglo a.C.

Bajo Antíoco Epífanes, el guardar el día del Sabbat, la práctica de la circuncisión como rito religioso, y la posesión de Escrituras hebreas, estas tres cosas… Observancia del Sabbat, el acto de la circuncisión, y aun tener o poseer alguna copia o porción de las Escrituras del Antiguo Testamento, todas estas cosas fueron consideradas por Antíoco Epífanes como crímenes capitales.

Así que, si un judío guardaba el Sabbat, podía ser sentenciado a muerte durante el reinado de este hombre, quien estaba asociado con la abominación desoladora, la cual alcanzó su clímax en el año 167,

Cuando después de abolir todas las formas de adoración judía, el supremo sacrilegio fue cometido cuando Antíoco hizo sacrificar un cerdo en el altar sagrado del templo.

Y esto fue más de lo que el pueblo de Israel podía soportar. Y su reinado fue tan duro y las persecuciones tan crueles y tan extensas que el espíritu de revuelta empezó a hervir entre el pueblo judío. Y en el año 164 a. C. tenemos lo que ha sido llamado en la historia como la revuelta macabea.

La revuelta macabea sucedió cuando un hombre, un judío creyente llamado Matatías, quien tenía cinco hijos, se levantó en protesta contra las políticas de Antíoco y trató de luchar con una forma de insurrección tipo guerra de guerrillas, contra los invasores de Antíoco.

Bueno, al inicio de este período, poco después de que la revuelta estallara, Matatías murió y así el liderazgo de la revuelta cayó sobre su tercer hijo, cuyo nombre era Judas, y él asumió o recibió el nombre Judas Macabeo, que significa “Judas el martillo”.

Y se convirtió en un héroe nacional y permanece como un héroe nacional en la tradición Judía debido a sus ataques astutos y valientes contra los invasores.

Él fue capaz de ganar ciertos privilegios con los gobernantes en el año 164 a. C., que incluyeron que la libertad religiosa fuese restaurada en el pueblo judío, y que el templo fuera abierto de nuevo para la celebración de la adoración Judía.

Y así, en ese año, el templo judío fue re-dedicado y una gran fiesta y celebración se realizaron, la que aún se celebra hasta el día de hoy.

La reapertura y re-dedicación del templo tomó lugar en el mes de diciembre y es celebrado hasta el día de hoy como la fiesta del Janucá, repito Janucá. Así se dice.  Todos estamos familiarizados con la celebración Judía del Janucá, que es la celebración de la victoria de Judas Macabeo en el período de la revuelta.

En 142, los judíos, bajo los Macabeos, fueron capaces de ganar su libertad total del dominio extranjero, y esa liberación y su libertad duró del año 142 hasta el año 63 a. C., cuando Palestina, una vez más, fue conquistada.

Pero esta vez los conquistadores fueron los Romanos y el general responsable de esta conquista de Palestina en el año 63 a. C. es un hombre con el que estamos algo familiarizados, debido a nuestro conocimiento de la obra de Shakespeare, Julio César, y nuestros libros de historia que nos dicen del primer gran triunvirato que incluía entre sus miembros a un general llamado Pompeyo.

Y Pompeyo, ustedes saben, se asoció a Julio César y hubo todo tipo de intriga después, y recordamos en la historia que Shakespeare nos habla del asesinato de Julio César, que cuando Bruto apuñaló a César y las últimas palabras de César fueron ¿Cuáles?

“¿Et tu, Brutus?» Luego cae César y  en el momento culminante en esta escena de la obra, Julio César cae muerto en el piso del Senado y cae muerto al pie del busto de Pompeyo.

Bueno, fue este hombre Pompeyo el responsable de la conquista romana de la nación judía en el año 63 a. C.

Ahora, veintitrés años más tarde, en 40 a. C., hubo un nuevo evento que tuvo lugar cuando, bajo el dominio romano, un jefe Idumeo fue puesto más o menos como vasallo local por las autoridades romanas para ser rey local sobre los judíos, y el nombre de ese hombre fue Herodes el Grande.

Y Herodes el Grande en realidad fundó una dinastía. Él es quien reconstruyó la masiva estructura llamada el templo Herodiano que, sin lugar a dudas, sería famoso en la historia mundial, aún si no figurara de forma prominente en el Nuevo Testamento, por los extraordinarios proyectos de construcción que estableció durante su reinado.

Pero él era también conocido por su crueldad y por sus vicios como un rey marioneta de Roma.

Fue nombrado, en gran parte, por la influencia de dos romanos cuyos nombres eran Octavio y Marco Antonio. Marco Antonio, del afamado Antonio y Cleopatra, y Octavio quien se convirtió en César Augusto, que es mencio-nado de forma específica en el Nuevo Testamento.

Pero es significativo que cuando el Nuevo Testamento empieza, el pueblo de Israel está gimiendo bajo el dominio extranjero una vez más, ahora por el poder de Roma, y ese poder ejerce detrás de su rey marioneta, quien era considerado por el pueblo Judío como traidor de sus intereses nacionales.

Ese es el drama. Ese es el escenario en el que el Nuevo Testamento da inicio.

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La historia de la Navidad

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Me pregunto, ¿cuántas veces en sus vidas han oído la lectura de la historia de la Navidad? Yo podría leerla una y otra vez, No sé ustedes, pero yo nunca me canso de oírla. Dado que voy a comentarla, vamos a leer el evangelio de Lucas, el capítulo 2, del versículo 1 al 16:

“Y aconteció en aquellos días que salió un edicto de César Augusto, para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado.

Este fue el primer censo que se levantó cuando Cirenio era gobernador de Siria. Y todos se dirigían a inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad. Y también José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, para inscribirse junto con María, desposada con él, la cual estaba encinta.

Y sucedió que mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche. Y un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor. Mas el ángel les dijo: No temáis, porque he aquí, os traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo; porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Y esto os servirá de señal: hallaréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Y de repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes El se complace.

Y aconteció que cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos, pues, hasta Belén y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha dado a saber. Fueron a toda prisa, y hallaron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre”.

El que tiene oídos para oír la palabra de Dios, que la oiga. Oremos. Nuestro Padre y nuestro Dios. La repetición no tiene el poder de borrar la magnificencia de este relato. Y mientras lo contemplamos con nuevos ojos en este tiempo de Navidad, oramos para que el Príncipe de Paz pueda ser glorificado entre nosotros en esta hora ya que lo pedimos en su nombre. Amén.

Es Nochebuena, por lo que podríamos preguntarnos otra vez por qué Jesús nació en Belén. Sabemos que su familia era de Nazaret, donde José tenía su carpintería. Y Lucas nos da la respuesta justo al inicio de su narración, cuando nos dice que en esos días salió un edicto de César Augusto, que requería que fuera censada toda persona que estaba bajo el dominio del Imperio Romano.
Este es el César que se llevó el título de “El Augusto”, “César, el magnífico”, “César, el trascendente”, el segundo de los doce Césares de Roma y uno de lo gobernantes mas despiadados y efectivos de la antigüedad. Se dijo de Octavio, quien se convirtió en César Augusto, que él había asesinado a 300 miembros del Senado de Roma.

Roma había sido una república por muchos años, antes de la llegada de Julio César, seguida luego por César Augusto. Y con esta autoridad plenipotenciaria emitió un edicto y dijo: ‘Que todos los que están bajo el dominio romano se sometan a un censo’.

Quería contar las cabezas de todo el mundo en el Imperio Romano con el propósito de imponer impuestos a fin de incrementar las arcas, la riqueza y el dominio de ese imperio.

Así que, por mandato, él dio la orden. Y Lucas nos dice que esto ocurrió cuando Cirenio gobernaba en Siria. Entonces si miramos la superficie y hacemos la pregunta de por qué nació Jesús en Bélen, la respuesta es obvia, la respuesta es fácil.

Bueno, nació en Belén porque sus padres rurales tuvieron que hacer este viaje pesado desde el norte, desde Nazaret hasta Judea y hasta Belén, a unos pocos kilómetros de Jerusalén, para poder registrarse y ser contribuyentes.

La razón por la que Jesús nació en Belén fue porque sus padres, aunque estaban afligidos por la carga de la opresión y la tiranía de Roma, sin embargo, se sometieron al magistrado civil e hicieron este viaje a riesgo de la vida de la madre y del bebé que había sido concebido en su vientre.

Y podemos dejarlo ahí. Gracias a César Augusto, Jesús nació en Belén. Pero hacer eso sería darle demasiado crédito a César Augusto y muy poco crédito a la soberanía de Dios, dado que siglos antes de que César Augusto naciera, siglos antes de que alguien hubiera escuchado su nombre, siglos antes de que siquiera él contemplara un edicto de registro para todos los ciudadanos en el imperio, un profeta menor, en el pequeño país de Israel, recibió la palabra de Dios en sus labios y pronunció este oráculo acerca de este pueblo de Belén.

Y Miqueas dijo: “Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel”. Noten que antes de que saliera un edicto de César Augusto, desde toda la eternidad, salió un edicto del Señor Dios omnipotente que reina, quien es el Señor de la historia, quien determinó los límites del Imperio Romano y determinó que en un día particular, en un lugar particular ocurriría la encarnación de su Hijo.

Y podemos jugar a los “¿Y si?” ¿Y si el edicto de César fue emitido una semana antes? ¿Y si llegó una semana después? ¿Y si María hubiera dado a luz en el camino? Entonces, toda la importancia profética de la Palabra de Dios se habría derrumbado al quedarse sin cumplir, pero debido a que salió un edicto de Dios, no podía ser que Jesús no naciera en Belén. Pero, ¿por qué en la providencia de Dios, Dios eligió esa pequeñísima ciudad, pequeña entre las tribus de Judá, para ser el lugar del nacimiento del Mesías?
Bueno, era obvio en el AT, porque ese pequeño pueblo había sido la ciudad natal del rey más grande de Israel y desde la caída del reino del norte, de Israel, en 586, ningún rey del linaje de David había gobernado.

Y este pequeño pueblo llamado “la ciudad” o “la casa de pan”, había quedado en la oscuridad hasta siglos más tarde la casa de David fue restaurada y su reino fue renovado cuando el Príncipe de Paz nació en su ciudad natal. ¡Qué extraño es que Dios obre con las complejidades del tiempo y del espacio de tal manera!

Noten que a lo largo del texto que estuve leyendo, se dice: “Y sucedió” o “Y aconteció en aquellos días”. En otras partes del NT, tenemos una expresión que ocurre con frecuencia y que habla de la plenitud del tiempo. El pleroma, una palabra que realmente no tenemos un equivalente para traducir en el idioma español, porque la idea de pleroma es una plenitud que no solo alcanza el punto donde el agua llega justo al borde del vaso, sino que es una plenitud que se desborda, es decir que revienta las costuras.

Es una plenitud que está tan llena que no dará cabida para que otro átomo se apiñe en este espacio sin que lo haga explotar. Y lo que se nos dice en el NT es que Dios preparó la historia de una manera tal que hubo un momento en el tiempo donde el tiempo estaba tan impregnado, el tiempo estaba tan lleno del propósito de Dios que, en ese momento, ni un segundo antes, ni un segundo después, este niño nació en Belén.

¡Ah! Demasiado tarde para que sus padres encuentren una habitación en la posada, pero ni un segundo después de lo determinado por Dios. Cada vez que leemos este relato, nos impresiona, por supuesto, la nimiedad de las circunstancias del nacimiento de Jesús.

Aquí, Él es anunciado como un rey y, sin embargo, la señal que se da es la manifestación de un niño envuelto en pañales. No pañales como los entendemos, sino mantas o pedazos de tela cortados de forma rudimentaria y tosca para abrigar al recién nacido y mantenerlo caliente, colocado en un pesebre, donde comen los animales, difícilmente un palacio real, difícilmente un lugar de esplendor.

Y vemos a lo largo del ministerio de Jesús que Él toma sobre sí una misión de humillación. La suya es la vía dolorosa. La suya es el camino de la cruz.

Él es aquel que es el “varón de dolores y experimentado en aflicción”, y así vemos, en las circunstancias de su nacimiento, casi un retrato absoluto de pobreza y humillación
Sin embargo, a menos de medio kilómetro del lugar o del establo donde estaba acostado el bebé, el mayor espectáculo de luz y sonido que jamás se había producido sobre la faz de la tierra, antes de ese momento, apareció cuando estos pastores estuvieron toda la noche en el campo cuidando sus rebaños.

Se nos dice que de pronto hubo un resplandor y ¿qué tipo de resplandor era este? Era la Shekina, la gloria, la gloria de Dios radiante, refulgente, cegadora, deslumbrante y flameante. El tipo de gloria que dejó ciego al apóstol Pablo cuando estaba en el camino a Damasco, el tipo de gloria que brilló a través de la naturaleza humana de Cristo en el monte de la Transfiguración. A lo largo de las Escrituras, la metáfora suprema de Dios es la de la luz, que Él es un fuego consumidor. Y su gloria tiene un resplandor como hemos visto una y otra vez, que incluso los ángeles en el cielo tienen que cubrir sus rostros no sea que vean esa gloria develada y perezcan.

Es esa gloria que estalló sobre los campos esa noche en Belén. Y saben qué, las nuevas traducciones intentan ayudarnos entender o sobrellevar algo del lenguaje oscuro del tiempo de Cervantes, por lo que incluso el texto que estoy leyendo ahora, nos dice que cuando esto sucedió y apareció el resplandor, los pastores “tuvieron gran temor”. ¿Por qué no lo dejaron como solía ser en versiones más antiguas, que decían: “quedaron sobrecogidos de temor”?

Ahora, obviamente, esa idea de estar sobrecogido es una noción que prácticamente desapareció de nuestro idioma, pero no del todo. A veces la gente dice: ‘Bueno, me sobrecogió la tremenda cuenta del restaurante’ o ‘Estaba sobrecogido al ver el mal estado en que quedó el auto después del choque’. Estamos hablando de algo que nos intimida y hasta duele.

Estar sobrecogido es estar radicalmente aterrado, con un miedo que llega a doler, estar lleno de pavor y terror. Bueno, en el camino están María y José tratando de mantener el calor, tratando de mantener al bebé caliente, con escasez, en la oscuridad.

Y justo al otro lado del campo, la gloria de Dios destella en presencia de los pastores y los pastores escuchan el anuncio que el ángel hace del evangelio: “porque os ha nacido hoy,… un Salvador”.

Esta es la buena nueva que se anuncia: “que es Cristo el Señor”. Y luego leemos: “Y de repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales”. Pensemos en el ejército más poderoso del mundo, este ejército no se compara al ejército celestial que se presenta aquí.

No se está hablando de unos cuantos ángeles sino de un ejército de ángeles, una tropa de ángeles que llenan los cielos hasta donde los pastores alcancen a ver. Hace unos momentos vimos que estaban sobrecogidos de terror.

¿Qué crees que están pensando ahora, cuando miran a su alrededor y no ven nada más que este ejército de ángeles cantando juntos: “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes El se complace”?

Y luego, así de rápido, el resplandor se apagó, los ángeles se fueron y los pastores se dijeron unos a otros: ¡Vamos, vamos! “Vayamos, pues, hasta Belén y veamos ahora mismo esto que ha sucedido”.

Y así, amados, la Escritura nos dice que se apresuraron y fueron a buscar al bebé que estaría envuelto en pañales y lo encontraron en Navidad.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Los primeros regalos de Navidad

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Los primeros regalos de Navidad

R.C.Sproul

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Bueno, ya les he dicho muchas de las cosas que no sabemos acerca de los magos. Espero no haber arruinado su decoración navideña.

No hace daño cantar “Del oriente somos los tres”, está bien. Pero lo que quiero que veamos ahora es lo que sí sabemos de estas personas, de lo cual la escritura es clara.

“Unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle”. Noten que ellos no vienen y dicen: “¿Hay algún rey que acaba de nacer?”

Estos hombres, por muchos que sean y por grandiosos que sean, aparentemente han recorrido una gran distancia, a un gran costo, pero con gran certeza de su misión. Llegan a Jerusalén. No saben dónde está el rey, pero saben que él está.

Saben que ha nacido un rey y también, por la expresión que usan: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?”, esa frase “Rey de los judíos”, que luego adorna la cruz de Cristo, es una frase que todo judío entendió como sinónimo del concepto del “Mesías”. Ellos no están solo buscando por alguien de la casa de Acab o Manasés, o incluso de David. Ellos están buscando al Mesías.

Ahora, eso es crítico que entendamos mientras miramos los siguientes versículos; porque ellos vienen, pero no vienen a Belén. Y les tengo más malas noticias. Ellos tampoco vinieron con los pastores, así que tendrán que reorganizar un poco más su pesebre navideño.

No sabemos cuándo llegaron a ciencia cierta. Pero notamos que cuando ellos llegaron, se nos dice aquí en el evangelio de Mateo, que cuando llegan a Belén, van a la casa donde se encuentran María, José y el bebé. No están en la cueva o el pesebre donde llegaron los pastores.

Y hay otra cosa más, que Sherlock Holmes percibió en el texto, usando un poco de materia gris. Con una pequeña inferencia aquí, notamos que cuarenta días después del nacimiento de Jesús, José y María presentan a Jesús en el templo para la purificación.

Y con motivo de esa dedicación, ellos dan la ofrenda y sacrificio habituales y requeridos allí. ¿Qué dieron? ¿Lo recuerdas? ¿Pichones? Ellos ofrecieron tórtolas. Y si conoces la ley del AT, sabes que las palomas que se ofrecen en esa ocasión pueden usarse como sustitutos del animal de sacrificio normalmente requerido, solo en el caso de aquellas personas que están desamparadas en su pobreza.

Y hubiera sido una violación de la ley de Dios, impensable para José y María, el llegar allí con ofrendas de tórtolas si es que estaban sentados en un cofre de tesoro con oro, incienso y mirra. Entonces, a menos que hayan gastado esos regalos entre la visita de los magos y la presentación de Jesús, creo que es bastante seguro asumir que para cuando los magos llegaron allí, había transcurrido por lo menos cuarenta días desde el nacimiento en sí. Así que no queremos pensar que los magos llegaron la misma noche que los pastores.

Así que, una vez más, no sabemos cuándo llegaron exactamente. Fue muy pronto, poco después del nacimiento de Jesús, pero no necesariamente el mismo día o la misma semana. Pero noten que ellos llegaron a Jerusalén. Ellos no llegaron a Belén, porque ellos sabían que Jerusalén era Sion.

Sabían que Jerusalén era la capital de Israel. Sabían que si estaban buscando a un rey judío, si estaban buscando al Mesías judío, el lugar para ir sería el centro del judaísmo, Jerusalén. Recuerden que el indicador que les mostró que este rey había nacido, es la estrella que vieron en su origen, cuando apareció. No hay nada aquí que sugiera que la estrella los guió de Persia o Babilonia o de donde sea que ellos vinieron, desde allí hasta Jerusalén.

No necesitaban guía alguna para encontrar Jerusalén. Ellos llegan a Jerusalén y ahora dan vueltas y probablemente dentro y alrededor de las zonas del templo, haciendo preguntas:

“¿Dónde está el Rey?” ¿Qué rey? ¿Herodes? No, Herodes no. “¿Dónde está el Rey de los judíos?”

Lo último que alguien en Jerusalén podía pensar es que Herodes era el rey de los judíos. Quizá él gobernó sobre los judíos, pero uno de los puntos del conflicto del pueblo judío del primer siglo en ese momento era que Herodes no era judío. Él era un rey títere designado por los romanos, quienes eran odiados.

Y Herodes se había distinguido en todo el mundo por sus magníficos proyectos de construcción, por su administración inteligente y astuta, pero lo único que excedía su reputación de proyectos de construcción y su capacidad de administración fue la reputación de su crueldad. Herodes era un hombre sediento de sangre, ahora, probablemente a fines de sus 60’s o principios de los 70’s, y nadie lo identificó con el Mesías.

Entonces, cuando esta gente, estos extraños, cinco, seis, siete, diez, doce, o los que sean, no sé cuántos, empezaron a preguntar: “¿Dónde está el Rey de los judíos?” ¿Dónde está el Mesías? No pasó mucho tiempo hasta que los reporteros de la corte enviaron esa información a Herodes.

‘Oh rey, tenemos un problema’. ‘¿Qué pasa?’ ‘Hay visitas en la ciudad, dignatarios extranjeros. Están buscando en cada rincón, están voceando en cada calle y están preguntando dónde está este Rey de los judíos que ha nacido. Están buscando al Mesías. Dijeron que vieron su estrella levantarse en el oriente.’ ¿Cuál fue la reacción de Herodes? “Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó”. Mala traducción. La palabra que Mateo usa aquí no es “turbó”. Él estaba fuera de sí. Al principio no con ira o rabia, sino que literalmente la palabra aquí significa: “Herodes estaba aterrado”.
Aquí tienen a un hombre que había gobernado por más de cuatro décadas más o menos, bañando a Jerusalén con la sangre de su pueblo, involucrado en todo tipo de intrigas judiciales, asesinando a sus propios familiares, conocido por su crueldad y con los años siendo paranoico cada vez más y más.

Y cada vez que escucha de otro pretendiente al trono, de otro movimiento entre los judíos para destituirlo, lucha por su vida para mantener su poder y su autoridad.

Y lo último, fue casi como una aparición del fantasma de la ópera a Herodes, que lo peor en su vida que puede escuchar es que nació el verdadero Mesías. Y cuando escuchó estos informes, estaba aterrorizado. Pero la frase extraña aquí, ¿la notaste en el texto?: “y toda Jerusalén con él”. No tiene sentido.

¿Por qué Jerusalén estaría aterrada junto con Herodes? Jerusalén era la ciudad que anhelaba y ansiaba por el libertador venidero. Los súbditos de Herodes querían al Mesías más que a cualquier otra cosa. Entonces, ¿por qué estarían aterrorizados junto con el rey? Mateo no lo dice y no lo sabemos.

Déjenme adivinar, creo que la mejor suposición que tenemos aquí es que la gente ya había experimentado lo que sucedió cuando Herodes se enteró de cualquier otra oposición contra él.

Cuando ellos supieron que el rey estaba aterrado, ellos se aterraron porque sabían cómo el rey manejó sus miedos en el pasado y ahora el miedo de ellos estaba bien justificado.

En un período de tiempo muy corto, el rey Herodes promulgó un decreto, de que todos los niños menores de dos años serían ejecutados mientras él maquinaba una de las matanzas más crueles, despiadadas y malvadas en la historia del mundo, debido a que tenía miedo de un bebé.

Entonces, “cuando lo oyó, el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. Entonces, reuniendo a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo”.

Aquí tenemos a un rey judío y él ni siquiera lo sabía. Cualquier persona de la escuela dominical podría haberle dicho dónde iba a nacer el Mesías.

“Y ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta”. Y luego viene la cita de Miqueas: “Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un Gobernante que pastoreará a mi pueblo Israel” y así sucesivamente.

Entonces, ahora Herodes sabe que Belén, a unos 10 kilómetros al sur, es el lugar donde este bebé ha nacido. “Entonces Herodes llamó a los magos en secreto y se cercioró con ellos del tiempo en que había aparecido la estrella”. Ves, está tratando de averiguar qué edad tendría el bebé. No era tan cruel como para matar a todos los niños.

“Y enviándolos a Belén, dijo”. Noten lo maquiavélico del actuar de Herodes. Él dice: “Id y buscad con diligencia al Niño; y cuando le encontréis, avisadme para que yo también vaya y le adore”.

Herodes tenía en mente un concepto extraño de adoración. Entonces los visitantes “se fueron; y he aquí”, otra vez está la palabra, “la estrella”, ¿ves lo que pasó?

Ellos iniciaron este viaje en el oriente cuando esta estrella aparece en el horizonte. Viajan a Jerusalén, no ven una estrella. Ahora no hay ninguna estrella que los guíe por los pasajes y las calles de Jerusalén.

Están buscando como cualquier otro turista, están buscando un mapa, tienen que encontrar de cualquier forma que los lleve a descubrir dónde está este nuevo rey. Finalmente reciben el mensaje de que está en Belén.

Bueno, ¿cómo van a encontrar Belén? ¿Y en especial el lugar donde el rey, este bebé se encuentra en Belén? “He aquí, la estrella” apareció.

Es la aparición repentina y dramática de la estrella que ahora está diseñada para llevarlos específicamente al lugar donde está el bebé, lo cual me inclina a pensar que este no es un fenómeno natural sino una creación milagrosa de Dios para esta ocasión específica y para este propósito específico.

Y, “la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre el lugar donde estaba el Niño. Cuando vieron la estrella, se regocijaron sobremanera con gran alegría. Y entrando en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose le adoraron”.

Nuevamente, el lenguaje es aún más específico. Lo que el lenguaje sugiere aquí es que cayeron de rodillas y luego pusieron sus cabezas en el suelo, lo cual fue un acto de reverencia reservado para Dios.

No era el mismo gesto que se usaba para arrodillarse ante un rey. Estas personas están usando una forma y una postura de adoración. Por eso es que Mateo usa el término “le adoraron”. No solo lo honraron, no solo lo alabaron, no solo lo exaltaron, damas y caballeros, estos hombres adoraron a este bebé. Eso es algo que sabemos con certeza.

Y lo próximo que se nos dice es que abrieron los cofres del tesoro que habían llevado a lo largo de este viaje y le presentaron los primeros regalos de Navidad al Cristo niño. Y ahora Mateo es más específico. Los regalos eran oro, incienso y mirra.
Ahora, si eres como yo, competitivo en la especulación, tú sabes, no contento con quedarte en la oscuridad, incapaz de resistirte a tratar de discernir el significado y el sentido de todo esto. Es decir, tengo que preguntar: ¿Qué tiene de especial el oro, el incienso y la mirra? ¿Por qué esos tres regalos? Y es muy fácil perderse con esto en la especulación abstracta y la fantasía y así por el estilo; y tenemos que ser cuidadosos aquí.

Pero veo algunas ideas interesantes de la historia de la iglesia. El padre de la iglesia, Orígenes, por ejemplo, dijo: “Ah, es simple el por qué los tres regalos de oro, incienso y mirra. Ellos trajeron oro porque era un rey, trajeron incienso porque era Dios y trajeron mirra porque era un hombre”.

En la superficie, francamente, la primera vez que lo leí pensé: “Bueno, ahí va Orígenes en su fantasía alegórica por lo cual es famoso”. Pero cuando lo miramos más de cerca, le damos el beneficio de la reflexión de la segunda mirada. Amados, veo una razón sólida para esa especulación.

Si vemos las Escrituras y la historia judía, vemos que el oro era casi un elemento exclusivo de la realeza. Solo el rey tenía un cetro de oro.

¿Qué le dabas a un rey que lo tenía todo? Le dabas oro. ¿Qué dieron de tributo los reyes vasallos a los reyes soberanos? Traían oro.

Y así, existe una gran tradición en el antiguo Medio Oriente de que el regalo apropiado para la realeza era el oro. Y dado que estos hombres habían venido y dijeron: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?

Sabemos que al entrar esperaban encontrar un rey recién nacido. Conocían el protocolo, conocían la etiqueta de la corte, conocían la tradición, trajeron oro digno de un rey.
¿Por qué incienso? Y a fin de cuentas, ¿qué es el incienso? Suena demasiado cerca a incendio ¿no? Sabemos qué es el incienso.

Bueno, aparentemente todo lo que la palabra “incienso” significa es “incienso puro”, incienso sin alear, el incienso de mayor calidad, el más fino y el más caro. El tipo de incienso que no se lleva en un sobre o en un bolsillo, sino que se lleva en un cofre de tesoros.

Ahora, ¿Para qué servía el incienso en el mundo antiguo? No exclusivamente, pero casi exclusivamente, se usaba para la adoración. Se solía presentar como una ofrenda quemada a Dios.

Y la mirra era una de las grandes posesiones de la nobleza, no de Dios, no de reyes sino de hombres comunes. Era una especie de perfume y su uso principal era el de un aroma agradable, como una fragancia. Y, en su característica más fina, la mirra era un artículo extremadamente caro.
De la misma manera como podemos comprar tipos muy caros de perfume, como el ungüento que María Magdalena derramó sobre los pies de Jesús, ¿recuerdas?

Otro uso de la mirra era cuando se usaba en la mezcla con otros líquidos, podía usarse para aliviar el dolor, como un sedante para aquellos que sufrían dolor, como el que se le ofreció a Jesús en la cruz.

¿No es interesante que a Él le dieron mirra al inicio de su vida y que sus ejecutores se lo ofrecieron al final de su vida? Pero en Israel también es usado para ungir los cuerpos de los seres queridos que han muerto, como una expresión de amor, estima y dignidad.

Y es el tipo de elemento que las mujeres usaron para ungir el cuerpo quebrado de Jesús cuando fue puesto en la tumba, porque era la tumba de un rey. Era la tumba de Dios encarnado y era la tumba del hombre perfecto. Entonces, no ceo que Orígenes haya estado tan equivocado en su especulación.

Y lo que te pido que recuerdes hoy, de estos pocos minutos que tomamos para mirar hacia atrás y recordar una vez más la historia de la Navidad, este aspecto de la historia de la Navidad, que estos fueron los primeros regalos de Navidad.

No un prendedor para una novia, no un equipo estéreo para una madre, una madre viuda, no un juego de trenes para los nietos, sino oro para un rey, incienso para Dios y perfume para un hombre que muere.

Oremos. Padre, nos gusta recibir regalos, nos gusta dar regalos. Pero oro para que en esta Navidad, mientras damos y recibimos regalos, podamos pensar en los regalos que fueron dados a tu Hijo unigénito por aquellos que en tu providencia designaste y anunciaste para que lo visiten en su natividad.

Oramos para que podamos pensar en esos regalos hasta el final, que podamos pensar en el regalo que nos has dado, el regalo de tu Hijo unigénito, para nosotros los seres humanos y para nuestra salvación.

Te agradecemos por el Cristo niño y oramos en su nombre. Amén.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Los misteriosos magos del Oriente

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Los misteriosos magos del Oriente

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Hoy, me gustaría mirar la versión de Mateo en cuanto a la natividad de Cristo, ver un segmento que es exclusivo del evangelio según Mateo, me refiero al relato de la visita de los magos a Belén. Encontramos esto en el segundo capítulo del evangelio según Mateo: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle.

Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. Entonces, reuniendo a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta:

‘Y tu, Belen, tierra de Juda,
de ningun modo eres la mas pequeña entre los principes de Juda;
porque de ti saldra un Gobernante
que pastoreara a mi pueblo Israel.’

Entonces Herodes llamó a los magos en secreto y se cercioró con ellos del tiempo en que había aparecido la estrella. Y enviándolos a Belén, dijo: Id y buscad con diligencia al Niño; y cuando le encontréis, avisadme para que yo también vaya y le adore.

Y habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí, la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre el lugar donde estaba el Niño.

Cuando vieron la estrella, se regocijaron sobremanera con gran alegría. Y entrando en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose le adoraron; y abriendo sus tesoros le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra”.

Tengo muchos recuerdos de navidad, como seguro todos los tienen. Hoy me acuerdo de diciembre de 1947. Tenía 8 años, no traten de adivinar, ahora tengo muchos años más.

Tenía 8 años y ese diciembre mi madre me llevó al centro de Pittsburgh, permitiéndome acompañarla a hacer sus compras de navidad. Y el golpe de gracia de todo esto fue que ella me dio dinero para comprar un regalo para mi primera novia.

Yo estaba en tercer grado y nunca le había dado un regalo a una chica que no fuera de mi familia y mi madre me dio dos o tres dólares que era lo que se necesitaba para comprar una joya de fantasía, un prendedor con las iniciales de mi novia, M.E.F. ¿Vesta? ¡Correcto! Margaret Ellen Frable. Estoy seguro de que Ellen Frable todavía tiene ese tesoro hasta el día de hoy.

Pero qué aventura tan emocionante y romántica fue que, en nuestra fiesta de navidad en la escuela, yo tenía este paquete tan bien envuelto y le di este regalo romántico y de amor a Ellen. Esa fue mi primera experiencia real de comprender lo que es la alegría de dar.

Recuerdo diciembre de 1956. Fue el año en que mi padre murió. Él murió en noviembre y estábamos deshaciéndonos de nuestra casa y mi madre estaba distribuyendo todos los muebles y las alfombras y todo lo demás, en lo que nos preparábamos para mudarnos a un pequeño departamento.

Yo estaba trabajando en ese entonces y recuerdo que ganaba 75 centavos la hora, eran como 33, 34 horas a la semana y estaba en la secundaria. Mi madre amaba la música y yo trabajaba en una tienda de electrodomésticos y llegó a la tienda un producto nuevo del cual me enamoré. Se le conocía como un equipo estereofónico.

No era una consola de mesa completa, esta tenía patas y contaba con un reproductor de discos; y teníamos discos de demostración que poníamos para los clientes y uno de esos demos era un partido de ping pong y podíamos escuchar los ruidos de tic tic, la separación del sonido gracias a la magia del estéreo.

Nunca en mi vida había escuchado algo así, y dije: “a mi madre le encantará”, pero el precio era de $225. Pero el dueño de la tienda me dejó comprarlo en cuotas y me tomó como un año pagarlo.

Pero en nochebuena lo llevé de la tienda a la casa y le puse un gran lazo de satín y lo escondí detrás de la silla para que en la mañana de navidad, cuando mi madre entrara a la sala, viera este estéreo.

Y no creo que haya habido un estéreo en la historia de Estados Unidos que haya sido usado tan seguido como ese, puesto que mi madre estaba entusiamadísima con la música que salía de ahí. Yo recuerdo esa navidad, no por lo que recibí, sino por lo que di. ¿No es agradable dar regalos a la gente que amamos?

Justo esta semana fui a la tienda de trenes navideños aquí en Orlando. Cada año tenemos la costumbre de armar con los nietos esas montañas de circuitos de trenes; eso me ha estado costando una fortuna. Fui por unos materiales de construcción, algo de pintura, unos moldes para esculpir y cosas por el estilo; y algunas cosas pequeñas para esa navidad.

Y mientras estaba llenando mi carrito de compra con estas cosas, noté que ellos tenían un nuevo modelo de vagón y quedé cautivado con eso, vi cómo daba vueltas en los rieles y dije: “¡Es fantástico! ¿Cuánto cuesta? Me dieron el precio y casi me desmayo, pero dije: “Tengo que llevarlo para mis nietos”. Así que lo compré. Y luego me trajeron otra cosa que jamás había visto y lo compré también.

Cuando salí de la tienda e iba de regreso, llamé a Vesta y le dije: “Vesta, no vas a creer esto” y le dije lo que había hecho y estaba seguro que me iba a decir: “Te volviste loco? Pero, en vez de eso, me dijo: “Bueno, cariño, es navidad”.

Hay algo en la navidad que nos hace disfrutar de esta tradición de pasar semanas, en algunos casos meses, de preparación y búsqueda por los alrededores para encontrar el regalo indicado que queremos dar a los que amamos y esa tradición se remonta siglo tras siglo atrás y recapitula algo que acompañó a la primera navidad.

Es el relato que leo aquí, ahora, de la visita que los magos hicieron al niño Jesús, hombres que llegaron de muy lejos trayendo regalos. Sin duda, fue lo último en el mundo que José y María esperaron cuando iniciaron su ardua caminata a Belén para cumplir con el decreto de César Augusto.

No había árboles de navidad. No había coros de villancicos en las esquinas. No había guirnaldas. No había escarcha navideña. No había música navideña en el ambiente; solo dolor y opresión y pobreza en la noche previa a la navidad.

Como ya hemos escuchado hoy, el primer villancico navideño que se cantó, no fue entonado por seres humanos, sino por los ángeles en los campos fuera de Belén.

Pero hoy no quiero centrarme en la primera nochebuena, ni en el primer villancico, sino que quiero fijarme en los primeros regalos de navidad, los regalos que los magos le trajeron al Cristo niño.

Ahora veamos otra vez el texto, tal como lo tenemos. Mateo dice: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén”.

Ahora, hay una increíble cantidad de tradición y folklore que ha surgido de esa simple declaración en el evangelio de Mateo, mucho de lo cual es especulación, mucho de lo cual es pura fantasía y leyenda que no tiene fundamento en la realidad histórica.

Pero notamos que cuando Mateo nos da su relato de esto, en medio de la declaración él dice: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí”.

Ahora esa palabra que viene de la pluma de Mateo es como un centinela que grita: “¡Alto! ¡Detente! ¡Escucha atentamente! ¡Presta atención!”

Nos está dando un aspecto literario del énfasis que no debemos perder. Y luego que él dice: “He aquí”, continúa: “He aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén”. Como dije, hay mucha especulación con esto y hay mucho sobre los magos que simplemente no sabemos.

Ahora, permítanme un momento para decirles lo que no sabemos sobre los magos. Lo primero que no sabemos son sus nombres. No hay evidencia bíblica o extrabíblica para apoyar la tradición de que eran Gaspar, Melchor y Baltazar o cualquier otro. No tenemos idea de cuáles fueron sus nombres.

Lo segundo que no sabemos de ellos es cuántos eran los que llegaron. Sé que cantamos: “del oriente somos los tres” y hablamos de los tres magos y nuestros pesebres tienen tres: uno, dos, tres; cuéntenlos, los magos siempre están ahí como parte de la exhibición.

Pero la única razón para suponer que eran tres es que vemos más tarde en el texto y encontramos que hay tres regalos que se mencionan: oro, incienso y mirra. Y tal vez alguien hace la suposición de que tres regalos significan tres donantes y por lo tanto tenemos tres magos.

Pero la Biblia no nos dice cuántos magos eran. Solo sabemos que al menos eran dos ya que se usa el plural. Podrían haber sido doce, pero no lo sabemos. Lo tercero que no sabemos es su procedencia. Todo lo que la Biblia nos dice es que ellos vinieron de Oriente.

Ahora, cuando tú estás en el occidente, el oriente cubre una gran cantidad de terreno, aunque la referencia aquí, en este momento en la historia, y en este idioma, da una fuerte indicación básicamente de dos posibles lugares de los que vinieron estos viajeros.

El debate se centra históricamente en dos posibilidades reales, una, que los sabios vinieron del Imperio Medo-Persa, lo que en la antigüedad se llamaba Persia. La otra posibilidad es que vinieron de Caldea o de lo que se conocía como Babilonia.

Así que esas son nuestras dos opciones: Persia o Babilonia. Ojalá supiéramos cuál de los dos era ya que lo que estos magos eran, también es algo que no sabemos con certeza, y si pudiéramos determinar si vinieron de Persia o de Babilonia, sería muy útil ya que nos ayudaría a discernir exactamente qué tipo de magos ellos eran.

El que se les llame magos es significativo y es útil, pero no es concluyente. La palabra “mago” que extraemos del texto (en el griego magoi, en el latín magi, del singular magus) viene probablemente de una palabra iraní que se refería históricamente a una clase especial de personas religiosas que se encontraban entre los medos y los persas.

Estos hombres religiosos llamados “magos” se destacaron por un par de cosas. Primero, por su aprendizaje. Formaban parte de la intelectualidad del mundo antiguo y eran expertos en asuntos de religión y ciencia.

A veces, los consideramos en términos burdos como astrólogos ordinarios, pero ellos estaban más involucrados en una rama de la astronomía que posiblemente está en relación con la religión. No eran individuos que lanzaban horóscopos y que vendían sus pronósticos a los periódicos locales.

Ese tipo de comportamiento precientífico tuvo que esperar unos cuantos miles de años para hacerse popular; pero en todo caso, estos magos persas también se distinguieron por ser monoteístas. Creían en un Dios.

No tenían doctrina de una expiación. No tenían doctrina sobre cómo escapar de los estragos del pecado, pero fueron instruidos en ética y estaban preocupados por la diferencia entre la virtud y el mal, y con toda probabilidad habían sido expuestos a los judíos del AT, quienes habían emigrado e influenciado a los pensadores medo-persas.

Entonces, podemos especular que, si los magos mencionados aquí son magos persas, ellos habrían sabido algo de las profecías del AT en relación a la visita de un Mesías. ¿Ven? el conocimiento del Mesías venidero no estaba circunscrito simplemente para Israel.

Sabemos, por ejemplo, por las profecías de Balaam que era un pagano, en Números 24, cuando Balaam dio la profecía futura de la estrella que saldría de Jacob y del cetro que se levantaría de Israel, de modo que la expectativa judía de un Mesías que vendría como rey, no se limitaba al territorio de Israel.

Así que, es posible que estos fueran magos persas que habían sido informados de esto. Ahora, ellos también podrían haber sido, como dije, magos babilónicos. Los magos de Babilonia estaban mucho más involucrados en astronomía que los persas; y los astrólogos o astrónomos babilónicos también tenían este punto de vista de los cielos que influyen en los eventos en la tierra y en la vida de las personas.

Y hay una gran especulación debido a la función de la estrella aquí, en esta historia, de que quizás los magos eran de Babilonia, astrólogos babilónicos que interpretaban ciertas aberraciones astronómicas que tuvieron lugar en este año y en este tiempo y las interpretaron desde su perspectiva de la ciencia astrológica. Existían ciertas tradiciones entre los astrólogos babilónicos, por ejemplo, que cuando el planeta Júpiter surgió de cierta manera en un momento determinado, eso indicaba el nacimiento de un gran rey.

Los astrónomos modernos al observar los movimientos y la configuración de los cielos y por los medios sofisticados con los que contamos hoy, pueden retroceder al pasado y calcular los diversos movimientos de las estrellas y los planetas en las edades pasadas;

y los astrónomos modernos calculan que hubo allí una conjunción inusual de dos planetas en esta época de la historia del mundo, una conjunción por la cual estos dos planetas aparecieron muy juntos, los cuales eran Júpiter y Saturno, que según la astrología antigua habrían anunciado la aparición de un rey realmente grande.

Y ahora hacen la pregunta: “¿La estrella que ellos vieron estaba saliendo?” la versión que leo ahora dice: “la estrella que habían visto en el oriente”. El griego dice allí: “vieron la estrella cuando salía”. ¿Están hablando ellos de algo que es parte de las fluctuaciones normales de los cuerpos celestes o vieron estas personas un fenómeno especialmente creado que Dios usó para guiarlos a anunciar el nacimiento de Cristo justo cuando dio su espectáculo magnífico de luz y sonido a los pastores de afuera de Belén? No lo sabemos.

Es decir, si fue un fenómeno natural al que Dios le asignó un significado sobrenatural, o si fue un fenómeno especial creado milagrosamente. Ya ven por qué quería saber con certeza si eran de Babilonia o de Persia, pero sospecho que esto es y seguirá siendo un tema de especulación.

Ahora, hay otra manera en que el término “magos” se usó en el mundo antiguo. Y es una costumbre peligrosa el tomar palabras como esta y explorar sus raíces y derivaciones etimológicas porque el lenguaje es tan fluido que a veces las palabras que usamos están muy alejadas de sus significados originales, de tal forma que al mirar las raíces podemos confundirnos en vez de que nos ayude.

Pero la palabra “magi” o magus se usa en griego y en el NT de una manera muy siniestra para referirse a los magos. Recuerden a Simón el mago, de quien Pedro dijo: ‘Que tú y tu dinero perezcan’. Esa es la forma eufemística de decirle algo más a Simón. Pero ser mago era ser alguien que estaba involucrado en brujería, sustancias, sustancias ilícitas y todo lo demás, por lo que es un término muy negativo en ese sentido.

Pero la misma raíz es la raíz de donde obtenemos nuestro prefijo en español “mega”, y cuando decimos que algo es grande, entonces decimos, “Es mega”. Estamos hablando de algo realmente grande, también la palabra magnus, que significa “magnum opus”, la obra maestra de alguien, su gran trabajo. La misma raíz tiene que ver en el lenguaje para referirse a la grandeza extraordinaria.

Por lo tanto, podría ser que el término “magos” no describa astrólogos, astrónomos o incluso sacerdotes. Simplemente podría referirse a hombres de grandeza, grandes hombres del este que fueron guiados por Dios para salir de su entorno pagano, de su territorio gentil para ir a rendir homenaje al Rey recién nacido.

De nuevo, los villancicos dicen: “Del oriente somos los tres”. La Biblia no los designa como reyes. Es posible de forma muy remota. Toma algunas inferencias de un Salmo y de Isaías y de otras partes, y es posible que fueran reyes, pero el punto que quiero resaltar aquí es que no se identifican específicamente como tales.

 

R.C. Sproul

Es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation.

 

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Los profetas menores, un gran mensaje

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Los profetas menores, un gran mensaje

Steven J. Lawson

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En esta, nuestra última sesión llegamos ahora a los Profetas Menores, y como ustedes saben bien, no se llaman profetas menores porque su mensaje fuera menor, sus libros son más breves que Isaías, Jeremías y Ezequiel, estos se llaman Profetas Mayores debido a la extensión de sus libros, los profetas menores tenían un mensaje mayor solo que en una forma más abreviada. Hay doce Profetas Menores, tres anteriores al exilio —perdón, nueve anteriores al exilio— y tres posteriores al exilio, y vamos a recorrerlos.

Y queremos comenzar con el libro de Oseas, si toman su Biblia y van conmigo al libro de Oseas, capítulo 1, versículo 2, se nos presenta de inmediato una sociedad decadente, un pueblo que no conoce a Dios, nuevamente ellos son el pueblo de Dios por nacimiento étnico, en el sentido de que nacen dentro de la nación de Israel, pero no conocen a Dios y eso se volverá muy obvio cuando veamos el versículo 9.

Pero primero el versículo 2, cuando por primera vez el Señor habló por medio de Oseas, el Señor le dijo: “Anda, toma para ti a una mujer ramera, y engendra hijos de prostitución; porque la tierra se prostituye gravemente abandonando al Señor”. Oseas tenía que casarse con una mujer que era prostituta o iba a convertirse en prostituta, y ella tendría hijos a consecuencia de su prostitución, y todo eso debía ser una lección práctica del estado espiritual de la nación de Israel que estaba involucrada en adulterio espiritual —que es una metáfora de la idolatría.

Ellos se habían apartado del Señor su Dios, se habían desligado de Él, y no tenía una relación salvadora con Dios, y una vez más, vemos que es muy posible ser religioso y estar expuesto al sonido de la Palabra de Dios, y estar en un contexto religioso, incluso en un contexto que tenga la verdadera Palabra de Dios, y no obstante no estar convertido en el corazón, y ese es el caso aquí.

Así que, la mujer Gomer tuvo tres hijos, el último de los cuales se menciona en el versículo 9 “Y el Señor dijo: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, y yo no soy vuestro Dios”, una clara declaración de que no tenemos ninguna relación en lo absoluto.

Yo no los conozco, ustedes no me conocen, no soy su Dios, ustedes no son mi pueblo, estamos totalmente separados, no hay reconciliación, no existe una relación íntima personal entre nosotros, ustedes saben de mí, pero no me conocen y yo no los conozco, y sé todo sobre vosotros.

De eso testifica el versículo 9 y esto habla nuevamente de la doctrina de la Depravación Total, habla de la corrupción radical, aquellos cuyas mentes están entenebrecidas por el pecado, aquellos cuyos corazones están contaminados y depravados por el pecado, y aquellos cuya voluntad está muerta y encadenada al pecado, cada facultad de la persona no convertida está bajo el dominio del pecado: mente, afectos y voluntad.

Así que esto es Depravación Total, y la nación entera fue arrastrada a la apostasía porque eran adúlteros espirituales, lo que significa que tenían otros amantes aparte de Dios, no amaban a Dios de manera absoluta. Por lo tanto, en realidad eso significa que no amaban a Dios en lo absoluto, amaban a otros dioses, se amaban a sí mismos, amaban al mundo, sus posiciones, cualquier cosa, pero no amaban a Dios de manera suprema.

Esa es la marca de un cristiano, ama a Dios más que cualquier otra cosa en la vida, Jesús dijo: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, y a sus hermanos y hermanas, aun su propia vida, no puede ser mi discípulo”, es un llamado poderoso el que hace Cristo, que debemos amarlo a Él más que a nadie, más que cualquier otra cosa, y el amor que tenemos por aquellos que son nuestros más cercanos, parecería odio comparado con el amor supremo que tenemos por Dios. Ahora si uno ama a Dios al máximo, va amar más a sus padres, va amar más a su cónyuge, va amar más a sus hijos, pero debemos amar a Dios en primer lugar.

Bueno, ese no es el caso aquí, así que Dios hace este anuncio —Yo no soy su Dios, y ustedes no son mi pueblo, no tenemos ninguna relación ustedes están perdidos y están pereciendo—. Vamos ahora al capítulo 2, versículo 23, y si van hacer salvos Dios debe comenzar algo, si van a entrar en una relación personal con Dios, Dios debe ser el que lo lleve a cabo, y lo realice, porque el que no conoce a Dios está huyendo de Él, no acercándose.

Así que leemos en Oseas 2, versículo 23: “Tendré compasión de ella” —refiriéndose a la nación—, y “de la que no recibió compasión, y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo”. Dios es el que comienza esto, y dice esto, que cita Pablo en Romanos 9, versículo 25 que los que no son pueblos de Dios, de pronto se convertirán en pueblo de Dios, y esto habla del nuevo nacimiento y de ser llevados a una relación correcta con Dios, habla de venir ahora a conocer a Dios y de Dios darse a conocer a ellos, y de ellos ser atraídos por su gran compasión hacia esta relación.

Esto es lo que sucederá ahora, y eso habla del Llamado Eficaz de Dios, habla del llamado irresistible de Dios, habla de la regeneración soberana de Dios, hubo un tiempo cuando tú no eras su pueblo, y hubo un tiempo cuando Él no era tu Dios, y entonces llegó ese momento, probablemente habían ocurrido muchas cosas antes, la siembra de la semilla, el convencimiento de pecado, el cultivo de tu corazón; pero en ese momento, de repente, Él vino a ser tu Dios, y de repente tú te convertiste en su pueblo, cuando el Señor te llevó y te atrajo hacia Él con cuerdas de amor y compasión, eso es lo que sucederá en la nación.

Ahora, en Oseas 4, versículo 17, no todos son atraídos, no todos son atraídos, no todos vienen a ser su pueblo, habrá algunos que serán pasados por alto, y habrá algunos que serán dejados en su estado de separación de Dios, sin el conocimiento de Dios, y leemos de esto en el capítulo 4, versículo 17: “Efraín se ha unido a los ídolos”, bueno, eso era cierto de toda la nación, ya lo hemos visto, pero observen lo que Dios le dice a Efraín: “Déjalo”.

Es Romanos 1, es Mateo 12, y el pecado de la blasfemia contra el Espíritu Santo, están siendo entregados, están siendo entregados a sus propios pecados, y Dios no los atrae hacia Él, esa es la doctrina de la reprobación divina, hay algunos de quienes Dios dice ¡déjenlos!, déjenlos solos, déjenlos solos en sus pecados, Dios no los envía al pecado, Dios dice solo déjenlos en sus pecados, porque han escogido su propio camino.

Vamos al libro de Amós, al profeta Amós, en Amós capítulo 3, versículo 2, hay una declaración muy singular acerca de Elección Soberana, de la elección incondicional de Dios, Dios le dice a la nación en Amós 3, versículo 2: “Solo a vosotros he escogido de todas las familias de la tierra” —esa es una declaración poderosa, Dios dice: de todas las naciones los he escogidos a ustedes para que sean mi pueblo; y la palabra escogido aquí en realidad es la palabra hebrea que significa conocer, solo a ustedes los he conocido.

Ahora Dios sabe acerca de todas las naciones, Él conoce sus números, aun los cabellos de sus cabezas están contados, ningún pajarillo cae a tierra sin el Señor, ninguno de ellos existe sin su conocimiento, Él ha señalado el momento de su nacimiento, Él ha señalado el momento de su muerte, pero no los conoce, sabe acerca de ellos, pero no los conoce en una relación salvadora y personal.

Y aquí vemos que, cuando Dios conoce a alguien es sinónimo de que Dios lo escoge y elige conocerlo, y elige amarlo con un amor distintivo especial, y con esa elección viene una gran responsabilidad, por eso el resto del versículo dice “por eso os castigaré por todas vuestras iniquidades”, conlleva un sentido de responsabilidad más elevado, un sentido acentuado de rendición de cuentas por haber sido escogidos por Dios.

Bueno, vamos al libro de Jonás, el profeta Jonás, y vemos claras muestras de la soberanía de Dios, ¿no es así? En Jonás, capítulo 1, leemos que la Palabra del Señor vino a Jonás capítulo 1, versículo 2: “Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella, porque su maldad ha subido hasta mí”.

Nínive era la capital del imperio Asirio, fue una gran ciudad en tamaño, pero también grande en pecado, y Dios comisionó a su profeta para que fuera a Asiria y a Nínive, y predicara contra ella, pero en lugar de eso, Jonás toma un barco y se va en la dirección totalmente opuesta a Tarsis —que creemos que probablemente sea la España actual—. Eso sería como si Jonás estuviera en San Luis, y Dios lo llamara a que fuera a Nueva York, y él tomara un avión a Los Ángeles; él se va en dirección totalmente opuesta para huir de la voluntad de Dios.

Entonces ¿qué hace Dios?, bueno, Dios controla soberanamente cada circunstancia de la vida de Jonás, así que en el versículo 4 leemos: “Y el Señor desató sobre el mar un fuerte viento”, Él es el Señor del estado del tiempo y es Señor de la tormenta, y es Señor del mar, y envió toda esta tormenta al mar Mediterráneo por causa de una persona, a fin de hacer volver a esta persona a Nínive, porque hay miles de personas que Dios va a salvar en Nínive.

Dios tiene un propósito, y Dios tiene una razón, no solo ha designado el fin —que es la salvación de los que están en Nínive— sino que Dios ha designado los medios para ese fin, que es la predicación de la Palabra de Dios. Así que Dios va hacer volver a su profeta porque, no solo ha predeterminado la salvación de los escogidos, sino que ha predeterminado la predicación de la Palabra de Dios por parte de sus siervos, por eso Dios envió esta tormenta para hacer volver al profeta en la dirección correcta.

Y entonces, ustedes conocen el resto del relato aquí, en Jonás capítulo 1, y como en el versículo 7, los marineros a bordo se dieron cuenta, ellos eran paganos, eran incrédulos, pero se dieron cuenta de que esta tormenta es casi de proporciones sobrenaturales, que los dioses debían estar enojados con ellos, alguien a bordo no está bien con su dios, los incrédulos eran más sensatos que el profeta de Dios.

Así que echaron suertes para ver quién entre ellos no está bien con su dios, y entonces echaron suertes, y por supuesto cayó en Jonás el profeta. ¿Creen que eso fue coincidencia? ¿Creen que eso fue por azar? ¿Creen que Dios tenía el control de la suerte que echaron? ¡Por supuesto que sí! Y Dios hizo que la suerte cayera de forma que revelara a Jonás.

Así que agarran al profeta Jonás y lo tiran por la borda, en ese mismo momento la tormenta se detiene, ¿creen que eso simplemente ocurrió? Esa es la soberanía de Dios, mis amigos, así que Dios designó un gran pez en el versículo 17 “Y el Señor dispuso un gran pez que se tragara a Jonás”, ¿creen que eso simplemente ocurrió? No.

Y Jonás pasó la noche sobre un colchón de espuma de grasa, fue tragado, y estuvo tres días y tres noches en el estómago del pez, ¿creen que eso simplemente ocurrió? Esa es la soberanía de Dios, porque Dios va a salvar a los escogidos que hay en Nínive, y Él va a enviar a su profeta y va a redirigir a su profeta porque Dios no solo ha designado el fin, sino que también ha designado los medios para cumplir con su finalidad.

Y así, ¡cuán hermoso son los pies de los que anuncia la paz!, de los que anuncian buenas nuevas, y este será Jonás, Dios es el Dios de una segunda oportunidad para Jonás, entonces sabemos que al final en el fondo del mar, en el vientre del pez, Jonás finalmente se rinde, es decir, le tomó tres días llegar a este punto, ¡qué obstinado era Jonás!

Finalmente, luego de tres días y tres noches, él hace esta gloriosa declaración al final del capítulo 2, versículo 9: “La salvación es del Señor”, cuando él dice esto, se refiera a una salvación temporal del vientre del pez, pero también es cierto acerca de la salvación eterna de la ira de Dios, en ambos casos es del Señor, y eso realmente es la esencia de las doctrinas de la gracia.

Se puede reducir a Dios salvaba a los pecadores, como ya he dicho, o simplemente la salvación es del Señor. Eso es lo que las doctrinas de la gracia declaran de manera resumida.

Entonces en el versículo 10, el Señor dio una orden —por favor observen que fue el Señor— “Entonces el Señor dio orden al pez, y éste vomitó a Jonás en tierra firme”, Dios tiene control del pez, Dios tiene control del profeta, así que, ahora Jonás sale a toda marcha y va a Nínive, la gran ciudad, a proclamar allí este mensaje, y en el versículo 4 “Jonás comenzó a recorrer la ciudad camino de un día, y proclamaba, diciendo: Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada”, era un mensaje de juicio, también era un mensaje de gracia, porque hay una ventana de tiempo, hay cuarentas días, el Señor podría haber descargado el martillo de su ira sin dejar días para arrepentirse, pero hay cuarentas días.

A medida que Jonás camina por esta gran ciudad sucedió la cosa más asombrosa, versículo 5: “Y los habitantes de Nínive creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos”. Versículo 6 “Cuando llegó la noticia al rey de Nínive, se levantó de su trono, se despojó de su manto, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza”, y emitió un mandato de que ese día todas las personas se humillaran bajo la poderosa mano de Dios, ¿creen que eso simplemente sucedió? No con la doctrina de la Depravación Total.

No tenemos la declaración de la Elección Soberana o del Llamado Irresistible, pero sabemos que la mano invisible de Dios es la que llevó a cabo la salvación de estas personas, quizás fue la mayor cosecha y reunión evangelística que haya ocurrido en la historia del mundo en este tiempo, fue notable y testifica de la soberanía de Dios en la salvación, habla de la gracia soberana de Dios, de lo intencional que fue Dios: ellos oirán el mensaje y creerán, y eso habla de la soberanía de Dios sobre los medios para hacer cumplir este fin, y cómo nosotros debemos ir y predicar el evangelio, y debemos orar por los incrédulos, y debemos llevar una vida pura y santa, y cómo debemos mostrar amor y compasión a los incrédulos, para construir puentes hacia ellos, para llevarles el evangelio.

Dios es soberano tanto sobre el que lleva el mensaje, como sobre el que va a recibir y escuchar el mensaje. Me encanta esto, y sé que a ustedes también.

Buenos, debemos avanzar muy rápido, pueden anotar esto nada más, Miqueas 7, versículo 18 y 19, y Nahum versículo 7, pero quiero pedirles que vayan a Hageo versículo 23, él es el primero de los profetas post exílicos, y habla acerca del pueblo de Dios, este es el último versículo de todo el libro, y llegamos al capítulo 2, versículo 23 y dice: “Y te pondré como anillo de sello, porque yo te he escogido —declara el Señor de los ejércitos”, y aquí está la potente doctrina de la soberana elección de Dios, y tú eres como un anillo de sellar, tú eres valioso, tú eres precioso para mí porque yo te he escogido.

En Zacarías 12, versículo 10, hay otra gran profecía y habla del tiempo futuro en la nación de Israel, Él dice: “Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén, el Espíritu de gracia y de súplica, y me mirarán a mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por Él, como quien se lamenta por un hijo único, y llorarán por Él, como se llora por un primogénito” —por favor observen en el versículo 10: yo haré esto, luego ellos harán aquello, causa y efecto.

La causa es, en realidad este es Cristo hablando, el que fue crucificado, “derramaré sobre la casa de David el Espíritu de gracia”, luego leemos tres veces “me mirarán a m픓se lamentarán por Él”, Dios el Padre dice esto “Llorarán por Él”. Causa y efecto, raíz y fruto. Dios es primero, el hombre luego responde a lo que Dios dice que va suceder ¡qué glorioso pasaje! Y habla de un tiempo futuro en la historia de Israel, cuando vendran a un conocimiento salvador del Señor Jesucristo.

Pienso que el comienzo de este cumplimiento es el día de Pentecostés cuando Pedro se pone en pie frente a la casa de Israel y les predica a miles, y tres mil se salvan en un día, y en última instancia se cumplirá al final de esta era, cuando todo Israel sea salvo, Romanos 11 al final del capítulo.

Y finalmente llegamos al libro de Malaquías capítulo 1, versículos 1 y 2, el Antiguo Testamento termina y concluye con esta potente declaración sobre la Elección Soberana de Dios. Profecía de la Palabra del Señor a Israel por medio de Malaquías, capítulo 1, versículo 1.

Y ahora el versículo 2 —Dios es el que habla aquí—: “Yo os he amado —dice el Señor—. Pero vosotros decís: ¿En qué nos has amado? ¿No era Esaú hermano de Jacob? —declara el Señor—. Sin embargo, yo amé a Jacob”, aquí nuevamente ser escogido y ser amado por Dios, son expresiones sinónimas, son expresiones paralelas, aquellos a los que Dios ha escogido, los ha escogido porque los ama, y aquellos a los que ama, los ama porque los ha escogido, y Dios les recuerda que Él no puso su amor en Esaú, quien nació primero, Él invirtió el orden.

Y las elecciones de Dios son siempre —casi siempre—, son insólitas, porque no ha escogido a muchos poderosos, ni a muchos nobles, Él ha escogido las cosas viles de este mundo para confundir a los sabios y a los malvados, e incluso en el caso de Israel, ellos no eran los más grandes en número, y escogió a los descendientes de Jacob. La Elección Soberana de Dios desde el nacimiento, y Romanos 9 nos dirá que incluso cuando los gemelos estaban en el vientre de la madre, dijo: “a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí”.

Así que, al llegar al final del Antiguo Testamento se nos recuerda una vez más la voluntad suprema de Dios, la voluntad soberana de Dios, de que Él tendrá misericordia de quien quiera tenerla, y tendrá compasión de quien quiera tenerla, y endurecerá a los demás.

Esto nos debe hacer humilde al pensar en nuestra propia salvación, pues Dios fácilmente pudo habernos dejado en nuestro pecado y que no fuéramos su pueblo, y que Él no fuera nuestro Dios, Él podría habernos dejado como los demás, pero el Alfarero nos hizo de la arcilla vasos de misericordia, preparados para su salvación.

Le damos tantas gracias y le damos la gloria, y decimos con Jonás la salvación es del Señorla salvación es del Señor. Lo único que yo he provisto es mi pecado, que fue puesto sobre el Salvador en la Cruz, esa fue mi contribución a mi salvación, pero fue el Señor quien nos compró, fue el Señor quien nos buscó, y fue el Señor quien nos trajo.

Todo lo hizo el Señor, es por eso que un día cuando lleguemos al cielo, y Él nos dé una corona, tomaremos esa corona y de inmediato la pondremos a sus pies, queriendo decir que todas las cosas son de Él, y por Él y para Él, e incluso esta corona debe volver a Él porque la salvación es del Señor.

Esta es la enseñanza a través de todo el Antiguo Testamento.

 

Steven J. Lawson

Es fundador y presidente de OnePassion Ministries. Es maestro de enseñanza de Ligonier Ministries, director del programa de doctorado en The Master’s Seminary y anfitrión del Instituto de Predicación Expositiva. Ha escrito más de dos docenas de libros.

 

 

 

 

R.C. Sproul

Es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation.

 

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Profetas de renovación y poder

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Profetas de renovación y poder

Steven J. Lawson

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Estamos examinando el Antiguo Testamento en busca de las doctrinas de la gracia. Ahora llegamos a dos profetas Ezequiel y Daniel, y al mirar estos dos libros proféticos seguimos viendo la doctrina de la gracia soberana de Dios y la soberanía de Dios sobre todas las cosas de la vida.

Así que por favor tomen sus Biblias y vayamos al libro de Ezequiel, y en el capítulo 2, versículos 3 y 4, vemos algunas evidencias iniciales de la Depravación Total del hombre: “Entonces me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel”, —y ahora la descripción de los hijos de Israel “a una nación de rebeldes que se ha rebelado contra mí”, nuevamente se trata de judíos de nacimiento, pero que no han nacido de nuevo, no han venido a un conocimiento salvador de Dios, por lo tanto sus corazones son obstinados y ellos son rebeldes, se sublevaron contra Dios ellos “y sus padres se han levantado contra mí hasta este mismo día” —En otras palabras, esto ha sido así de generación a generación.

Versículo 4 Dios le dice a Ezequiel: “A los hijos de duro semblante y corazón empedernido, a quienes te envío”, fue una advertencia para el profeta de que su mensaje no sería bien recibido. El problema no es el mensaje ni el mensajero, el problema está en los oyentes que tienen oídos, pero no oyen, tienen ojos, pero no ven; y el mensaje no será recibido sin la gracia soberana, sin que Dios abra los ojos, y abra los oídos, y abra el corazón.

Vayamos al capítulo 11, Ezequiel capítulo 11, versículos 19 y 20, donde vemos lo que debe ocurrir para que el mensaje sea recibido, y lo que tuvo que ocurrir en tu vida para que recibieras el mensaje de salvación del Señor, Dios dijo: “Yo les daré un solo corazón”, en otras palabras, Dios les dará un nuevo corazón y será el mismo corazón para todo el que se convierta en un verdadero creyente, el corazón que le da a uno es el corazón que le da a otro, es un corazón receptivo, es un corazón enseñable, es un corazón creyente, este es el corazón que Dios debe dar para que el mensaje sea recibido y creído.

Versículo 19: “Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo”, aquí ‘espíritu’ debe entenderse con ‘e’ minúscula, una nueva actitud, una nueva persona interior, nuevos afectos, nuevos deseos para recibir ahora el mensaje que el profeta trae: “Y quitaré de su carne el corazón de piedra”, su viejo corazón aquel con el que nacieron físicamente era un corazón espiritual lleno de incredulidad, era un corazón muerto, era un corazón endurecido hacia las cosas de Dios, era un corazón que se resistía al mensaje de este profeta y de otros profetas anteriores.

Para uno poder venir al conocimiento salvador de Dios, Dios debe hacer lo que el hombre no puede, Dios debe hacer lo que nadie más puede hacer, Dios debe quitar ese viejo corazón, debe haber un trasplante de corazón, y en su lugar se debe colocar un nuevo corazón.

Así que sigamos leyendo, el versículo 19: “Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”, cuando dice un corazón de carne no se refiere un corazón de carne fisica, es una metáfora, es una analogía, y el corazón de carne contrasta con el corazón de piedra, el corazón de piedra no tiene vida, está muerto. Mientras que el corazón de carne está vivo, tiene un pulso espiritual por así decirlo, es receptivo al mensaje de Dios, a la verdad que traerían los profetas; así que dice: “Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”.

Observen también los pronombres que aparecen aquí, en primera persona del singular: ‘Yo’, Yo les pondré un corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo”. —Yo les quitaré el corazón de piedra que ahora tienen “y pondré en ellos un corazón de carne”. Fíjense que no dice ‘nosotros’ no se trata de Dios y el hombre trabajando juntos en una regeneración sinergista; es una regeneración monergista, monergista significa que solo hay agente activo que está operando y no es otro que Dios mismo, no es una sociedad entre Dios y el hombre, esta es la realidad del nuevo nacimiento, esta es una regeneración soberana que solo Dios puede llevar a cabo.

En la Iglesia evangélica promedio de hoy, no verían una regeneración monergista sino que dirían ‘nosotros’, esto es lo que Dios hace y esto es lo que yo hago, trabajamos juntos en esto. Bueno, nada podría estar más lejos de la verdad, en toda la Biblia no hay ningún pasaje que hable con ese tipo de vocabulario o lenguaje, cada vez que la Biblia se refiere al nuevo nacimiento siempre alude a él como una obra que solo Dios realiza.

Quiero hacer una pregunta ¿qué rol desempeñaste tú en tu nacimiento físico? —¡Estoy esperando! — Eres bueno, pero tan bueno, ¡ninguno! No tuviste nada que ver en tu nacimiento físico, Dios simplemente actuó y tú apareciste, lo mismo es cierto en tu nacimiento espiritual, no hay nada que tú o yo hayamos hecho, fuimos pasivos, Dios fue activo.

El resultado del nuevo nacimiento es que nos arrepentimos y creemos, pero los corazones de piedra no se arrepienten, los corazones de piedra no creen, los corazones de piedra solo rechazan el evangelio, es por eso que para que alguien crea el evangelio, primero Dios debe cambiar su corazón y darle un corazón de carne, y luego darles el don del arrepentimiento y darles el don de la fe para que puedan creer en el Señor.

Todo esto ocurre en un instante, pero hay una causa y efecto, hoy el cristiano promedio diría: cree y nace de nuevo, pero la Biblia no habla así, la Biblia dice debes nacer de nuevo, entonces creerás, entonces te arrepentirás, todo esto ocurre en un milisegundo, pero no obstante hay una causa y efecto, primero Dios da un corazón de carne, luego nosotros somos capacitados para creer, así es el control que Dios tiene en este nuevo nacimiento.

¿Y cuál es la evidencia? ¿Cómo sabemos que Dios ha dado un corazón de carne?, es decir, ¿cuál es la prueba externa?, bueno, el siguiente versículo continúa la oración y nos da lo que en realidad es una firme seguridad de salvación, en el versículo 20: “Para que anden”, y se refiere aquellos que han tenido un trasplante de corazón espiritualmente hablando, se refiere a aquellos cuyo corazón de piedra ha sido quitado y han recibido un corazón de carne para que ellos —y podríamos añadir— y solo ellos “anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan”, como ven, la obediencia de corazón a la palabra y la voluntad de Dios se convierte en la prueba más segura de que uno ha nacido de nuevo de arriba.

¿Qué dijo Jesús en Mateo 7:21? “No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”, no está diciendo que ganamos la salvación haciendo la voluntad de Dios, sino que está diciendo que la prueba más segura de que uno realmente conoce al Señor es la obediencia de corazón en nuestra vida, es lo que dice claramente.

Solo la fe salva dice Juan Calvino, pero la fe que salva nunca está sola, la fe que salva es una fe activa que tiene buenas obras y en Efesios 2, versículos 8 al 10 aprenderemos que somos salvos por gracia mediante la fe para buenas obras, tus buenas obras no te llevarán al cielo, sino que tus buenas obras te seguirán al cielo y si tienes una fe verdadera, genuina, estará unida a la obediencia, a la voluntad y la palabra de Dios, y habrá una obediencia de corazón, es decir, no esforzada, uno simplemente ama hacer la voluntad de Dios, uno se deleita en obedecer la Palabra de Dios. Este es un texto maravilloso.

Y luego el versículo 20 concluye: “Entonces” —esa es una palabra importante— “Entonces serán mi pueblo”, ¿quiénes son ellos? Bueno, son aquellos a los que se les ha quitado el corazón de piedra y han recibido un corazón de carne, y ahora ellos con un nuevo corazón están caminando en los mandamientos del Señor, estos y solo estos serán mi pueblo, y solo para ellos seré su Dios. Esta es una doctrina potente, esta es la verdad de la Palabra de Dios. Y como vemos está en el Antiguo Testamento, los profetas enseñan el nuevo nacimiento.

Ahora quiero que vayamos al capítulo 36, Ezequiel 36 —y Ezequiel abundará sobre esto un poco más—, en Ezequiel 36, versículos 25 al 27 habrá una reafirmación de lo que acabamos de ver en el capítulo 11, versículos 19 y 20, esta es ahora una repetición —aunque levemente expandida— la repetición de eso subraya su importancia.

Entonces, comenzando en el versículo 25: “Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios”, está claro que antes estaban sucios, estaban mugrientos, como judíos eran el pueblo de Dios, ellos iban al templo, escuchaban la predicación de la Palabra, iban a las fiestas y a los festivales, y sabían acerca de Dios, pero no estaban limpios, sus pecados nunca habían sido lavados, nunca habían pasado por el lavamiento de la regeneración del cual Tito 3:5 habla.

Así que dice, “Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios”, no está hablando de un baño físico, está hablando de un baño espiritual, y creo que esta es la referencia que hace Jesús en Juan 3, versículo 5: “En verdad, en verdad te digo que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios”, ahí el agua no se refiere a agua física como si hubiera que bautizarse para ir al cielo, aquí el agua se refiere metafóricamente a la limpieza del Espíritu Santo en el milagro del nuevo nacimiento, en este pasaje de Juan 3 se usan dos metáforas del nuevo nacimiento, una es el agua y una es el viento.

Y en Juan 3, versículo 8 dice: “El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene, ni a dónde va, así es todo aquel que es nacido del Espíritu”; dos metáforas para el misterioso ministerio del Espíritu Santo en el nuevo nacimiento. Él actúa como el viento y obra como el agua, al igual que el viento es poderoso e invisible no se puede ver al Espíritu Santo, pero se siente la fuerza en el poder del Espíritu cuando sopla. Y lo mismo es cierto del agua, uno es lavado y limpiado desde adentro, es decir, Él lo deja bastante claro aquí en el versículo 25 porque sigue diciendo “de todas vuestras inmundicias os limpiaré”.

Uno pregunta ¿qué tipo de inmundicia? Bueno, sigamos leyendo “y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Sí, ahora queda muy claro, se refiere a la contaminación espiritual, la idolatría y la inmoralidad dentro de su propio corazón. Esto ocurre en la regeneración soberana, esto ocurre en una regeneración monergista.

Miren ahora el versículo 26 “os daré un corazón nuevo”, en Ezequiel 11, versículo 19 dice “les daré un solo corazón”, queriendo decir que cada creyente recibirá un mismo nuevo corazón, aquí dice “os daré un corazón nuevo”, Él nos dará algo que antes no teníamos, nos dará algo que es lo contrario de lo que antes habíamos experimentado, a la voluntad, porque la voluntad es simplemente una sierva del corazón, la voluntad hace lo que desea el corazón.

“Os daré un corazón nuevo”, y en la cultura hebrea el corazón se refiere a toda la persona interior, se refiere a la mente, se refiere a los afectos y deseos, y también se refiere “y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros”, una nueva disposición, nuevos apetitos, nuevos deseos, nuevas aspiraciones, ya no desearán cosas terrenales, ahora procurarán las cosas espirituales, ya no se buscará el interés propio sino a Dios su gloria y su Reino. “Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra”, ya leímos eso en Ezequiel 11:19 “Y os daré un corazón de carne”, te sacaré el corazón muerto y te daré un corazón vivo, te sacaré el corazón no receptivo y te daré un corazón receptivo.

Versículo 27 “Pondré dentro de vosotros mi Espíritu”, el Espíritu Santo con ‘E’ mayúscula. Antes tu vida estaba vacía, antes el templo de tu cuerpo estaba desocupado, eras el caparazón vacío de una persona viviendo una vida vacía, no había nada de Dios en ti, estabas sin Dios, pero ahora pondré dentro de vosotros mi Espíritu, será una profunda obra de la gracia de Dios, no se queda meramente en la fachada externa de tu vida, no es solo una religión externa, no; Él pone su Espíritu dentro de nosotros en la profundidad misma de nuestro ser más íntimo, en el epicentro de nuestra alma, ahora todo va operar desde adentro hacia afuera, pondré dentro de vosotros mi Espíritu, fíjense en el verbo “y haré que andéis en mis estatutos”, es un impulso divino, muy potente para caminar ahora en la Palabra de Dios.

No estamos en una posición neutral como si estuviéramos parados en el medio de la cerca, no, Dios te lleva totalmente hacia su lado y el Espíritu Santo de Dios dentro de ti está en esencia, empujándote en la dirección correcta y haciéndote caminar en sus estatutos ¡y lo harás! “Y haré que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas”, aquí no habrá excepciones, cada persona que genuinamente ha nacido de nuevo ha sido regenerada y espiritualmente resucitada por el Espíritu Santo de Dios, cumplirá cuidadosamente los preceptos de Dios porque ahora tiene un nuevo corazón, y si no es así, es una clara prueba de que no has recibido un nuevo corazón, tienes una religión, pero no tienes la realidad en el corazón.

Ahora muy rápidamente el capítulo siguiente, Ezequiel 37 habla de una futura resurrección espiritual del pueblo de Dios, en un momento cuando ellos estaban espiritualmente muertos en delitos y pecados: “La mano del Señor vino sobre mí”, versículo 1 “y me sacó en el Espíritu del Señor, y me puso en el medio de valle que estaba lleno de huesos”, solo huesos muertos que representaban a Israel, el pueblo de Dios en un estado de muerte espiritual, inertes, ellos tienen un viejo corazón de piedra, no tienen al Espíritu Santo de Dios en su interior, no están caminando en los preceptos de Dios de corazón.

“Y Él me hizo pasar en derredor de ellos; y he aquí eran muchísimos sobre la superficie del valle”, en otras palabras, casi la nación entera, “y he aquí estaban muy secos”, no solo secos, ¡muy secos! No solo muertos, ¡muy muertos! Espiritualmente hablando.

“Y Él me dijo: Hijo de hombre ¿vivirán esos huesos? Y yo respondí” —y esta es una buena respuesta—, “Señor Dios, tú lo sabes. Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd la Palabra del Señor”, eso es lo que yo haga cada vez que me paro a predicar, hay algunos huesos secos en los asientos, que en realidad son ataúdes, y me paro a predicar a huesos secos, tengo muchas almas vivientes, pero entre las almas vivientes siempre hay huesos muertos esparcidos, y alguien dirá, es inútil predicar a huesos secos, ¿qué pueden hacer los huesos secos? Nada, a menos que haya un movimiento del Espíritu de Dios y una resurrección espiritual por la cual son levantados a la vida y a creer.

Luego, el versículo 5 “Así dice el Señor Dios a estos huesos: He aquí, haré entrar en vosotros espíritu, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros, haré crecer carne sobre vosotros, os cubriré de piel, y pondré espíritu en vosotros, y viviréis; y sabréis que yo soy el Señor”, escuchen, cuando predico a los huesos secos solo llega a oídos sordos, tiene que haber otro predicador ahí ese día, tiene que estar Dios predicando a esos huesos secos, y mi voz solo puede ir hasta el oído y no puede ir más allá, tiene que haber una voz más fuerte, más potente que la lleve del oído al corazón y le diga al corazón levántate, y el que habla, el segundo predicador, infunde vida en los muertos.

Versículo 7 “Profeticé, pues, como me fue mandado”, y eso hace cada predicador del verdadero evangelio de Jesucristo, hacemos lo que aparentemente en términos humanos es ilógico e imposible, hablamos a hombres muertos “y mientras yo profetizaba, hubo un ruido, y luego un estremecimiento y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí había tendones sobre ellos” —y ustedes conocen el relato, ellos volvieron a la vida.

Este es el milagro del nuevo nacimiento, y esto representa un momento en la historia del pueblo de Dios en Israel cuando habrá una resurrección espiritual, y creo que es Romanos 11, al final de la era todo Israel será salvo y habrá una gran reunión de judíos en una relación salvadora, en un conocimiento salvador de Dios, pero será Dios el que sople vida en su antiguo pueblo y ellos serán su pueblo, y Él será su Dios.

Vamos por favor muy rápidamente a Daniel, Daniel capítulo 2, y solo quiero que vean algunos versículos que hablan de la soberanía de Dios, no se refieren a las doctrinas de la gracia particulares, respecto a la salvación, sino al principio general de la soberanía divina, y es bueno que veamos que Dios puede hacer todo lo que le plazca, y eso es cierto no solo con los reyes y gobernantes, sino que también es cierto acerca de los pecadores.

Pero en Daniel capítulo 2, versículo 21, leemos, “Él es —refiriéndose a Dios— quien cambia los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da sabiduría a los sabios, y conocimiento a los entendidos”. Sí, es Dios quien es el Dios de la historia, el Rey de reyes está sobre los reyes de la tierra, Él saca a uno y eleva a otro, según sus propios propósitos soberanos, este es Dios.

En Daniel, capítulo 4, versículo 17, leemos algo muy similar, que “el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, y se lo da a quien le place, y pone sobre él al más humilde de los hombres”, y luego al final de este capítulo, Daniel capítulo 4, versículo 34, esto viene de Nabucodonosor, quien era el hombre más poderoso en la tierra hasta que Dios lo humilló, y ahora este es su testimonio: “Yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y recobré mi razón; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre —y esto es lo que dijo— porque su dominio es un dominio eterno”, él se da cuenta de que es un rey que fue sacado de tu trono y otro rey lo sucederá, pero no el verdadero Rey de reyes, Él reina con esplendor y soberanía por siempre “y su reino permanece de generación en generación. Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada”.

Ahora tienen importancia para él, pero nada de la influencia y del poder de ellos puede siquiera hacerlo alterar sus propósitos un ápice, sino que Él actúa conforme a su voluntad, “mas Él actúa conforme a su voluntad en el ejército del cielo, y entre los habitantes de la tierra, nadie puede detener su mano, ni decirle ¿qué has hecho?”, ¡este es Dios!

No un pequeño figmento de la imaginación de los hombres de hoy, algunos suponen que Dios está tirando la cuerda con Satanás, y si tan solo podemos alinear suficientes personas a un lado de la cuerda con Dios, podemos ayudar a tirar y vencer a Satanás. Dios es el único soberano, y establece reyes y depone reyes, y hace lo mismo en su reino espiritual y lleva personas a su reino por su misericordia y su gracia, y ningún corazón endurecido resistirá en aquel día porque Él dará un nuevo corazón, y creerán y llegarán a ser hijos e hijas en su reino.

 

 

Steven J. Lawson

Es fundador y presidente de OnePassion Ministries. Es maestro de enseñanza de Ligonier Ministries, director del programa de doctorado en The Master’s Seminary y anfitrión del Instituto de Predicación Expositiva. Ha escrito más de dos docenas de libros.

 

 

 

 

R.C. Sproul

Es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation.

 

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