Cualidades de carácter de los líderes en una iglesia local

CONSULTORIO BÍBLICO

Cualidades de carácter de los líderes en una iglesia local

DAVID LOGACHO

Reciba cordiales saludos amable oyente. Le habla David Logacho dándole la bienvenida al estudio bíblico del día de hoy. Estamos estudiando la epístola de Pablo a Tito, en la serie titulada: Rasgos de una iglesia saludable. Una iglesia saludable se caracteriza, entre otras cosas, por tener un liderazgo bíblicamente diseñado, no un liderazgo humanamente diseñado. Los líderes en muchas iglesias son los más populares, o los que tienen mayor número de votos en una elección, o los que tienen más dinero, o los que son más antiguos, pero el Nuevo Testamento enseña que los líderes en una iglesia local, llegan a esa posición sobre la base de sus cualidades de carácter. Esta es la razón por la cual tanto en 1 Timoteo, como en Tito, Pablo se da el trabajo de hacer una lista de las cualidades de carácter de los líderes de una iglesia local. No olvide que a los líderes de una iglesia local se les puede llamar obispos o ancianos o pastores, todos estos, términos sinónimos. En lo que hemos progresado mirando las cualidades de carácter de los líderes, sabemos que los líderes deben ser irreprensibles, maridos de una sola mujer, que tengan hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía, irreprensibles como administradores de Dios, no soberbios, no iracundos, no dados al vino, no pendencieros, no codiciosos de ganancias deshonestas, hospedadores, amantes de lo bueno y sobrios. En el estudio bíblico de hoy vamos a ver algunas otras cualidades más de carácter de los líderes en una iglesia local.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en una de las epístolas pastorales, la epístola de Pablo a Tito. Pablo dejó a Tito en la isla de Creta para que corrija lo deficiente en las iglesias en esa isla y establezca ancianos en cada ciudad. Se asume que es en cada ciudad donde había una iglesia local. Para que Tito pueda hacer el trabajo de establecer ancianos era necesario que tenga a la mano lo que podríamos llamar el perfil de carácter o los requisitos de carácter de los que podían tomar el oficio de ancianos o de pastores o de obispos, que es lo mismo. En el versículo 8 del capítulo 1 encontramos seis de estas cualidades de carácter. Permítame leer este versículo. La Biblia dice: sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo,
En nuestro estudio bíblico último estudiamos las tres primeras cualidades de carácter que aparecen en este versículo. En este estudio bíblico vamos a estudiar las tres restantes. La primera, justo. La palabra justo se usa de diversas maneras en la Biblia. Por ejemplo, la Biblia habla de justos e injustos, para referirse a los que son salvos y a los que no son salvos. Pero la Biblia también usa la palabra justo para referirse a la justicia práctica, es decir a una persona que tiene una vida piadosa y recta. Pues a esto se refiere la palabra justo como cualidad de carácter de los obispos, pastores o ancianos. Un creyente justo es aquel que es recto, sabio y comprensivo, capaz de tomar decisiones correctas y maduras en cuanto a los demás. Un creyente justo es también una persona imparcial, una persona que no permite ser influenciado externamente para hacer lo que es correcto. La Biblia está llena de personajes que al mirar su conducta llegamos a la conclusión que fueron justos. Entre ellos podríamos citar a Salomón cuando joven, por su sabiduría y su discernimiento de la conducta de sus súbditos. Otro sería Daniel, quien propuso en su corazón no contaminarse con la comida del rey ni con el vino que él bebía. Su integridad le movió a jugarse por la causa de Dios pase lo que pase. Así obra un hombre justo. Es un hombre que no acomoda su conducta a las circunstancias que vive sino que mantiene siempre en alto su compromiso con Dios. Los obispos, ancianos o pastores deben ser justos. Dentro de esto, es de especial importancia que los obispos, ancianos o pastores sean hombres íntegros, que viven lo que predican. A continuación, en Tito 1:8 dice que los obispos, ancianos o pastores deben ser santos. La palabra que se ha traducido como “santo” significa santidad práctica. Literalmente significa estar libre de pecado o de maldad. Existe otra palabra que también se traduce como santo, pero esta palabra significa santidad relacionada con la posición, es decir, estar separado para un propósito especial. Esta palabra se usa para hablar de la nación de Israel. Israel es una nación santa, es decir separada. Los Israelitas no siempre fueron santos en su práctica, más bien, muchas veces fueron infieles hacia Dios, pero sin embargo, no dejaron de ser una nación santa o una nación separada. Igual sucede con la iglesia, o el cuerpo de Cristo. El Nuevo Testamento dice que somos un pueblo santo, esto significa un grupo de personas separadas del mundo para Dios. Efesios 2:19 dice: Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,
Y tal como fue con la nación de Israel que en muchas ocasiones su conducta no estuvo a la altura de su llamado, los creyentes también con mucha frecuencia, su conducta no está a la altura de su llamado. Por eso es que el Nuevo Testamento contiene varias exhortaciones en el sentido que los creyentes vivamos conforme a nuestro llamamiento. Efesios 4:1 dice por tanto: Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,
Así que, cuando Pablo dice que los obispos, ancianos o pastores deben ser santos, no está hablando de la santidad posicional que todo creyente tiene ante Dios, sino de la santidad práctica o progresiva, que resulta de aplicar lo que Dios dice en su palabra en el diario vivir. Los obispos, ancianos o pastores deben mostrar en su vida que son diferentes a las personas que no tienen a Cristo como su Salvador. Esta es otra cualidad de carácter que tiene que ver con el testimonio personal de un líder en una iglesia local. Sin ser perfectos, porque nadie puede ser perfecto a este lado del cielo, los líderes de una iglesia local deben marcar una diferencia con su conducta en este mundo. La tercera cualidad de carácter en Tito 1:8 aparece al final del versículo. La Biblia dice: dueño de sí mismo,
La frase “dueño de sí mismo” es la traducción de una sola palabra en el idioma en que se escribió el Nuevo Testamento y tiene que ver con una persona que es equilibrada, en el sentido de no ir a los extremos, de una persona que tiene dominio de sí mismo, de una persona auto disciplinada. La palabra se aplica tanto a los apetitos naturales como a las acciones. Esta cualidad de carácter es fruto del Espíritu Santo controlando a una persona. Gálatas 5:22-23 dice: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
Gal 5:23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
La palabra que se ha traducido como templanza en este pasaje bíblico es la misma que se ha traducido como dueño de sí mismo en Tito 1:8. El obispo, pastor o anciano debe ejercitar dominio propio o autocontrol en todos los órdenes de la vida. Los extremos son peligrosos. Está bien comer, pero no demasiado al punto de excederse de peso. Está bien dormir, pero no hasta el medio día. Debemos dormir para vivir no vivir para dormir. Está bien trabajar, pero no hasta el agotamiento. Está bien distraerse, pero no gastar la vida en distracciones. Está bien ocuparse en el ministerio pastoral, cualquiera que sea, pero está mal olvidarse del Señor y de la familia por estar ocupado en la obra. Se dice que muchos obispos ancianos o pastores están tan ocupados en la obra del Señor que se olvidan del Señor de la obra. La falta de dominio propio o de ser dueño de sí mismo, puede conducir al obispo, anciano o pastor a manifestar una pobre imagen de sí mismo tanto en su familia como en la iglesia donde ejerce su oficio como en el mundo incrédulo. De modo que, amable oyente, las cualidades de carácter que deben tener los obispos, ancianos o pastores son en extremo exigentes y eso que no hemos examinado todas ellas. Estas cualidades no resultan solamente de la fuerza de voluntad para ser buenos. Además del deseo hace falta echar mano del poder sobrenatural del Espíritu Santo. Muchos creyentes razonan y dicen: Si para ser anciano se requiere todas estas cualidades de carácter, entonces es imposible que yo sea anciano, porque de ninguna manera puedo cumplir con esas cualidades de carácter. Pero no hay tal amable oyente. Si Dios ordena que los obispos ancianos o pastores cumplan con esas cualidades de carácter, es porque Dios sabe que los obispos ancianos o pastores están en capacidad de hacerlo, no en su propia fuerza sino en el poder del Espíritu Santo que mora en ellos. El secreto está en vivir una vida llena del Espíritu Santo.

PRESENTADO POR

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de:
La Biblia Dice

Av.Galo Plaza Lasso N63-183 y de los Cedros
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Quito-Ecuador

El orgullo de una persona

CONSULTORIO BÍBLICO

El orgullo de una persona

DAVID LOGACHO

Es grato estar junto a Usted, amiga, amigo oyente. Sean todos bienvenidos al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el libro de Proverbios, en la serie que lleva por título: Proverbios, sabiduría celestial para la vida terrenal. En instantes más, David Logacho nos guiará en el estudio de la segunda parte del capítulo 18 de Proverbios.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en el capítulo 18 de Proverbios.

Vayamos al versículo 12 donde dice: «Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, y antes de la honra es el abatimiento.»

Este proverbio declara una verdad ineludible. Nos habla de que las desgracias siempre están precedidas de actitudes de orgullo. Una persona orgullosa debe saber que a la vuelta de la esquina le espera una estrepitosa caída. Cuidado con el orgullo amable oyente. Pero por otro lado, y también como verdad ineludible: Los honores siempre están precedidos de humillaciones. Una persona que es humillada debe saber que a la vuelta de la esquina le espera la exaltación.

De modo que, amable oyente, si este momento está siendo humillado de alguna manera, no se desanime, sepa que en algún momento, Dios va a transformar esa humillación en exaltación.

Prosiguiendo con el capítulo 18 de Proverbios llegamos al versículo 13. Dice así: «Al que responde palabra antes de oír, le es fatuidad y oprobio.»

¡Qué importante lo que comunica este proverbio! Ilustra la necesidad de escuchar bien antes de emitir una opinión. La naturaleza ha otorgado al hombre dos orejas pero una sola boca. Como diciendo: Es más importante oír que hablar.

Cuando el proverbio habla de fatuidad y oprobio, se está refiriendo a algo necio y vergonzoso. De manera que la sabiduría divina nos exhorta diciendo: Es necio y vergonzoso responder antes de escuchar. Si pusiéramos en práctica este sencillo pero poderoso consejo de la palabra de Dios nos ahorraríamos tantos problemas en nuestra relación con otros.

En su trabajo, escuche bien antes de hablar. Si hay algo que no entiende bien, haga las preguntas del caso para asegurarse que comprende totalmente lo que le están diciendo. Guarde su opinión hasta entenderlo todo y medite bien en lo que va a decir. Lo mismo debe hacer en su casa, bien sea al tratar con su esposo o con su esposa o con sus hijos o con sus padres. No se precipite a conclusiones apresuradas.

Una vez un amigo mío estaba en una discusión algo acalorada con su esposa. Mi amigo dijo algo como: Yo, a tu mamá no le quiero… La esposa le cortó abruptamente la palabra en este punto y entre sollozos y lamentos dijo: Ahí está. Yo sabía que tú nunca has querido a mi mamá. Mi amigo tuvo que esforzarse para que su esposa entienda que lo que iba a decir es: Yo, a tu mamá no le quiero hipócritamente sino de corazón. ¿Ve a lo que puede conducirnos el responder antes de oír bien lo que la otra persona quiere decir? La Biblia está en la razón al decir: es una necedad y una vergüenza responder antes de escuchar.

Sigamos con Proverbios 18. Ahora tenemos el versículo 14. Dice así: «El ánimo del hombre soportará su enfermedad; más ¿quién soportará al ánimo angustiado?»

En este proverbio se ve la importancia de tener buenas actitudes ante la adversidad. El proverbio habla de un enfermo y lo que está diciendo es que si ese enfermo tiene una actitud positiva en medio de su enfermedad, es probable que pronto se sane, pero si ese enfermo tiene una actitud negativa en medio de su enfermedad, tardará mucho más en sanarse, si es que llega a sanarse. Para los médicos es muy conocido que los enfermos con actitudes positivas son mejores candidatos para una pronta mejoría.

Proverbios 18:15 dice: «El corazón del entendido adquiere sabiduría, y el oído de los sabios busca la ciencia.»

Los entendidos y sabios se inclinan siempre hacia la sabiduría y la ciencia. Es algo natural en ellos. Puede ser que Usted piense que es entendido y sabio. ¿Le gustaría comprobarlo? Simplemente mire hacia qué se inclina su corazón. Si se inclina hacia absorber lo más que pueda de la palabra del Señor, entonces Usted comprobará que es entendido y sabio. Pero si su corazón se inclina hacia lo que es malo, entonces Usted comprobará que no es entendido y sabio.

Proverbios 18: 16 dice: «La dádiva del hombre le ensancha el camino y le lleva delante de los grandes»

El significado de este proverbio no tiene nada que ver con lo que se podría obtener del soborno. La Biblia condena severamente esa práctica indeseable llamada soborno. El proverbio exalta la generosidad. Lo que muestra es que la generosidad abre puertas y prepara caminos para llegar a lugares insospechados. La generosidad hace que un hombre común y corriente sea contado entre personas importantes. Vale la pena ser generoso.

Prosiguiendo con Proverbios 18 tenemos ahora el versículo 17 donde dice: «Justo parece el primero que aboga por su causa; pero viene su adversario, y le descubre.»

Aquí tenemos una hermosa lección sobre la importancia de escuchar a todas las partes en conflicto antes de saber quien está en lo correcto y quien está equivocado. Así como toda moneda tiene dos caras, todo conflicto también tiene dos caras. Es necesario examinar con cuidado cada una de esas dos caras antes de saber quien tiene la razón.

Hace unos días se me acercó una mujer para hablarme de lo malo que era su esposo. Con algo de reservas, esta mujer accedió a una reunión juntamente con su esposo. La reunión se llevó a cabo y mostró que la mujer no era tan inocente como ella pensaba ni que el hombre era tan malo como ella pensaba. Esta conversación ayudó mucho a los dos en su relación matrimonial. Así que, el primero en mostrar su causa parece inocente, hasta que llega la otra parte y lo refuta. No olive nunca esta lección que vale oro.

Sigamos adelante. Proverbios 18:18 dice: «La suerte pone fin a los pleitos, y decide entre los poderosos»

En el tiempo del Antiguo Testamento, era perfectamente válido el conocer la voluntad de Dios, en determinados asuntos, por medio de echar suertes. Si las partes en conflicto acordaban someterse a la solución del conflicto por medio de echar suertes, esto significaba el fin del conflicto. Hoy en día, tenemos a nuestra disposición el Espíritu Santo, y por ese motivo ya no está en vigencia el conocer la voluntad de Dios por medio de echar suertes.

A continuación tenemos Proverbios 18:19 donde dice: «El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.»

Este proverbio trata la lacerante realidad de los litigios entre hermanos. Estos litigios son los más difíciles de resolver. Por eso dice el proverbio que el hermano ofendido resiste más que una ciudad bien fortificada. Los litigios entre hermanos son tan complejos que el proverbista los compara con cerrojos de alcázar, o las rejas de un palacio. Mucho cuidado con los litigios entre hermanos.

Prosiguiendo nos encontramos con Proverbios 18:20 donde dice: «Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios.»

Lo que una persona dice puede producir profunda satisfacción al hombre. Así como el alimento produce mucha satisfacción a un hombre hambriento, así también los dichos de la boca de un hombre sabio le producirán profunda satisfacción.

Inmediatamente después aparece Proverbios 18:21 donde dice: «La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos»

Este proverbio ha sido muy mal utilizado cuando se ha pensado que con tan solo declararlo con los labios se puede hacer resucitar a una persona, y también que con tan solo declararlo con los labios se puede matar a una persona. Lo que está diciendo el proverbio, sin embargo, es que el peor mal y el mejor bien están en poder de la lengua. Quien hace buen uso de la lengua recibirá siempre una gran recompensa. Quien hace mal uso de la lengua recibirá siempre una terrible retribución. Mateo 12:27 dice al respecto: «Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado»

Después tenemos Proverbios 18:22 donde dice: «El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová.»

Este es el lema de todos los varones solteros. Cuando el joven soltero depende de la guía de Dios para buscar a su esposa, encontrará algo que es lo mejor para él. Hallará el bien, dice el texto. De esta manera Dios mostrará a este joven soltero su benevolencia, o su disposición para el bien. Algo interesante de notar en este proverbio es que el responsable de buscar pareja para casarse es el hombre, no la mujer. Esto podrá sonar a algo machista a algunas personas, pero eso es lo que enseña la palabra de Dios. El proverbio no dice la mujer que halla esposo halla el bien, sino el hombre que halla esposa halla el bien.

De modo que, jóvenes solteras, Ustedes deben esperar ser halladas por algún joven simpático y temeroso de Dios. Espere allí donde está que alguien toque la puerta de su corazón. No ande Usted tocando la puerta del corazón de los jóvenes solteros, para ver quien responde.

Proverbios 18:23 dice: «El pobre habla con ruegos, mas el rico responde durezas.»

Este proverbio describe de una manera real una cruel realidad de este mundo. Los pobres se ven obligados a hablar siempre en tono suplicante. Mientras que los ricos se dan el lujo de maltratar a la gente. Como afirma el popular dicho: El que tiene la plata tiene el sartén por el mango.

Por último, tenemos Proverbios 18:24 donde dice: «El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano.»

La amistad es como una planta. Necesita de cuidados y atenciones para subsistir. Una planta que jamás se la abona, jamás se le pone agua, jamás se la poda, no tiene muchas garantías de sobrevivir. Igual es la amistad, si no se la cuida, tiene pocas garantías de sobrevivir. Para tener amigos es necesario mostrar de formas prácticas la amistad. En esta atmósfera se desarrollarán amistades muy fuertes. Amigos así, son más unidos que un propio hermano. Si Usted aprecia la amistad debe estar dispuesto a cultivar las amistades.

Así terminamos el capítulo 18 de Proverbios. Dios mediante, estaremos estudiando el capítulo 19 en nuestro próximo estudio bíblico. Espero contar con su sintonía.

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Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

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Mateo 7:14 dice que estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida

CONSULTORIO BÍBLICO

Mateo 7:14 dice que estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida

DAVID LOGACHO

 

Es un gozo saludarle mi amiga, mi amigo. Bienvenida o bienvenido a nuestro Consultorio Bíblico. Damos gracias a Dios por la oportunidad de estar juntos a través de las ondas radiales de esta emisora amiga. Gracias sinceras a todos los amigos oyentes que nos apoyan de diversas maneras. Apreciamos mucho sus oraciones por nosotros. Sus ofrendas nos han sido de mucha bendición y ¿qué decir de aquellos que nos han hecho llegar sus consultas para este programa? Solo podemos decir: Gracias amigos oyentes. En instantes más estará David Logacho respondiendo las consultas de hoy. Y no olvide que está abierta la posibilidad para que Usted reciba gratuitamente una copia del librito que lleva por título: ¿Qué habría ocurrido si Cristo no hubiera nacido? Escrito por Ord. L. Morrow. Este librito es ideal para la época navideña. Usted se beneficiará de este librito al meditar en lo grandioso que es el hecho que el Hijo de Dios se hizo carne. Y si Usted tiene algún conocido que necesita saber lo que Dios ha hecho por él, este librito le hará mucho bien. Obséquielo por Navidad. Se lo agradecerá. Para pedidos por correo escriba una carta con su nombre completo, su dirección postal y el nombre de la emisora por la cual escucha este programa y envíela a la siguiente dirección postal: La Biblia Dice… casilla 1701-3715 Quito, Ecuador. Para pedidos por fax o por teléfono, marque cualquiera de estos números: 475563, o 475564 o 472292, todos en Quito, Ecuador. Si desea hacer su pedido por Internet, venga a nuestro web site en la siguiente dirección: HYPERLINK «http://www.labibliadice.org» http://www.labibliadice.org

Abrimos el Consultorio para dar respuesta a preguntas de un amigo oyente quien se ha comunicado con nosotros por Internet. La primera dice así: Mateo 7:14 dice que estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan, pero Lucas 3:6 dice que toda carne verá la salvación de Dios. También en Juan 12:32 Jesús dice que atraerá a todos a él. Parece que hubiera algún tipo de contradicción porque por un lado Jesús dice que son pocos los que se salvan, pero por otro lado la Biblia dice que todos verán la salvación o que todos serán atraídos por Jesús. Deme su opinión.

Con mucho gusto amigo oyente. Demos lectura al texto que se encuentra en Mateo 7:13-14 para incluir el contexto. Dice así: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” La enseñanza presentada por el Señor Jesucristo es muy sencilla y a la vez, en extremo profunda. Jesús habló de dos destinos. El uno es perdición. O lo que llamaríamos el infierno o la condenación eterna. El otro es la vida. O lo que llamaríamos el cielo o la vida eterna. Jesús habló también de dos caminos. El que conduce a la perdición es espacioso. No tiene restricciones. El que conduce a la vida es angosto. Tiene sus limitaciones. Jesús habló además de dos puertas. La puerta que lleva a la perdición por el camino espacioso es ancha. Mientras que la puerta que lleva a la vida por el camino angosto es estrecha. También existen dos grupos de personas. Los que entran por la puerta ancha y transitan por el camino espacioso que lleva a la perdición son muchos. Los que entran por la puerta estrecha y transitan por el camino angosto que lleva a la vida son pocos. De esta manera el Señor Jesucristo mostró con claridad que mientras que son muchos los que atraviesan por la puerta ancha y el camino espacioso pero que conduce a la condenación eterna, son pocos los que atraviesan por la puerta estrecha y el camino angosto que conduce a la vida eterna. La puerta ancha y el camino espacioso son una manera figurada de hablar del intento del hombre por entrar al cielo sobre la base de sus propias obras y sobre la base de la religión cualquiera que sea. La mayoría de la gente atraviesa por esta puerta y transita por este camino, sin saber que conduce a la condenación eterna. En contraste, la puerta estrecha y el camino angosto son una manera figurada de hablar de la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús. Es un camino que conduce a la vida eterna y son pocos los que transitan por él. Pero ahora consideremos los textos que Usted piensa que afirman que todos son salvos. El primero, se encuentra en Lucas 3:6. Vamos a leer desde el versículo 4 para no dejar de lado el contexto. Dice así: “como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas. Todo valle se rellenará, y se bajará todo monte y collado; los caminos torcidos serán enderezados, y los caminos ásperos allanados; y verá toda carne la salvación de Dios.” Este pasaje bíblico es citado por Lucas, el autor del evangelio que lleva su nombre, para poner en la perspectiva correcta la obra de Juan el bautista, el ilustre precursor de Jesús, el Cristo. Lucas cita textualmente la profecía de Isaías 40:3-5. Cuando el profeta dijo que toda carne verá la salvación de Dios, no está dando a entender que todo ser humano llegará a ser salvo por el solo hecho de que el Hijo de Dios estaba en forma humana en el mundo. Lo que está diciendo Isaías es que todo el mundo, tanto judíos como gentiles, verán con sus propios ojos a Jesús, por medio de quien Dios está en capacidad de salvar al mundo. Pero obviamente, para apropiarse de esa salvación es necesario primeramente creer en Jesucristo como Salvador. Juan 3:36 dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Ahora veamos el otro texto que Usted mencionó. Se encuentra en Juan 12:32 donde dice: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” Unos griegos habían manifestado gran deseo de ver a Jesús. Jesús dijo por tanto que había llegado su hora. En clara alusión a su muerte en sacrificio por el pecado del mundo. Cuando Jesús dice que va a ser levantado de la tierra está refiriéndose a su muerte por crucifixión. Cuando eso pase, Jesús será el único medio para que tanto judíos como gentiles puedan llegar a ser salvos. Es a esto a lo que se refieren esas palabras: A todos atraeré a mí mismo. Igualmente aquí, si bien es cierto que la muerte de Cristo es suficiente para salvar a todo el mundo, sin embargo no todo el mundo es automáticamente salvo, porque como señalamos antes, para ser salvo es necesario primeramente poner la confianza en Cristo como Salvador o creen en Jesucristo.

La segunda consulta del amigo oyente que hizo la consulta anterior dice así: En Mateo 7:21 dice que no todo el que dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, mientras que en Hechos 2:21 y Romanos 10:13 dice que el que invocare el nombre del Señor será salvo. ¿Cómo es esto?

Vamos a leer Mateo 7:21-23. Dice así: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” Impresionante amigo oyente. Estas personas, incrédulas todas, se llenaban la boca diciendo que son del Señor. Inclusive, profetizaron en el nombre del Señor, echaron fuera demonios en el nombre del Señor e hicieron muchos milagros en el nombre del Señor, pero tristemente no conocían al Señor. Eran falsos creyentes. Jesús los llamó falsos profetas, lobos rapaces vestidos de ovejas. Jamás había hecho la voluntad del Padre, lo cual es recibir por la fe a Jesucristo como Salvador. Por este motivo es que no pudieron entrar al reino de los cielos. Pero ahora consideremos Hechos 2:21 donde dice: “ Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Exactamente lo mismo leemos en Romanos 10:13. Ambas citas han sido tomadas del Antiguo Testamento, en el libro de Joel capítulo 2 versículo 32 donde dice: “Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo” Cuando en estos textos se habla de invocar al Señor o a Jehová, no se está dando a entender una mera articulación de la palabra. No está hablando solo de pronunciar la palabra como lo hicieron los falsos creyentes de quienes habló Jesús. Está hablando de abandonar cualquier esperanza que uno haya tenido para ser salvo y abrazar con todas las fuerzas la única esperanza válida para ser salvo, la fe en Cristo como Salvador. Solo este tipo de personas son genuinamente salvas. El resto, aunque se maten pronunciando la palabra Señor, no serán salvos jamás.

 

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Surgimiento de apóstoles y profetas

CONSULTORIO BÍBLICO

Surgimiento de apóstoles y profetas

DAVID LOGACHO

Desde Ecuador se ha comunicado con nosotros a través del correo electrónico, un amigo oyente, para hacernos la siguiente consulta: Como estoy seguro será de su conocimiento, estamos ante una ola de surgimiento de apóstoles y profetas. ¿Qué piensa en cuanto a esto? Pregunto sobre esto porque tengo una amiga que asiste a una iglesia donde hay apóstoles y profetas y le están prediciendo lo que supuestamente le va a suceder en el futuro. ¿Cómo puedo aconsejar a mi amiga? Estoy preocupado por ella.

Gracias por su consulta amable oyente. Efectivamente, estamos mirando absortos la proliferación de apóstoles y profetas en medio de muchas iglesias evangélicas en toda América Latina. ¿Se ha preguntado por qué durante siglos, tal vez desde el segundo siglo hasta nuestro tiempo, no se hablaba de apóstoles y profetas en el cristianismo? Parece que es un movimiento muy moderno. ¿Será que la iglesia en general se equivocó por tanto siglos ignorando la presencia de apóstoles y profetas en su medio? Hace un par de semanas estaba escuchando a un predicador que hablaba sobre este moderno fenómeno y decía que según los que están dentro de esta moda, si alguien es pastor o anciano no es nadie, porque si quiere ser alguien debe tratar de ser al menos profeta, pero si puede aspirar a ser apóstol debe procurarlo más. Tal vez esta opinión sintetice el verdadero propósito detrás del surgimiento de tantos apóstoles y profetas. Existe un verdadero afán por encaramarse a las posiciones más altas, las de mayor jerarquía de modo que se pueda lograr el mayor respeto, la mayor autoridad, la mayor admiración de parte de los que están más abajo. Pero ¿Qué dice el Nuevo Testamento respecto a esta muy humana pero anti-bíblica manera de pensar? Para responder esta inquietud, permítame citar el pasaje bíblico en 1 Pedro 5:1-4. La Biblia dice: Ruego a los ancianos que están entre vosotros,  yo anciano también con ellos,  y testigo de los padecimientos de Cristo,  que soy también participante de la gloria que será revelada:

1Pe 5:2  Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros,  cuidando de ella,  no por fuerza,  sino voluntariamente;  no por ganancia deshonesta,  sino con ánimo pronto;

1Pe 5:3  no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado,  sino siendo ejemplos de la grey.

1Pe 5:4  Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores,  vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

Estas palabras fueron escritas por Pedro, un genuino Apóstol. A pesar que como verdadero Apóstol, Pedro podía ordenar o exigir, no lo hace, sino que revestido de humildad ruega a los ancianos o pastores. Note que los ancianos o pastores de una iglesia local no están por encima de la congregación, sino que están entre la congregación. Esto significa que los ancianos o pastores no deben sentirse superiores al resto de la congregación. Son simplemente los primeros entre iguales. En esa posición están para servir no para ser servidos. Note lo que dice Marcos 10:42-45 Mas Jesús,  llamándolos,  les dijo:  Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas,  y sus grandes ejercen sobre ellas potestad.

Mar 10:43  Pero no será así entre vosotros,  sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,

Mar 10:44  y el que de vosotros quiera ser el primero,  será siervo de todos.

Mar 10:45  Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido,  sino para servir,  y para dar su vida en rescate por muchos.

Pero volviendo a nuestro texto en 1 Pedro 5, Pedro, un genuino Apóstol dice a los ancianos o pastores: Yo anciano también con ellos. Pedro no se sentía de ninguna manera superior a los ancianos o pastores, sino que se ve a sí mismo como uno más, anciano también con ellos. Esto es algo que no se ve en la mayoría de los modernos apóstoles y profetas. Supe de uno que para poder ir a “ministrar” entre comillas en determinado país, pone como condición volar en primera clase junto a todo su equipo, hospedarse en un hotel de cinco estrellas, tener a su disposición un auto nuevo para que le lleve desde el hotel hasta la plataforma donde está el púlpito desde el cual va a predicar, y una guardia armada que mantenga a la gente a distancia en todo momento. Esto sin contar con los $20,000 que demandan recibir por cada evento. Pedro era tan diferente. Como genuino Apóstol, continúa señalando que él es testigo de los padecimientos de Cristo. Esto es un requisito indiscutible para ser genuino Apóstol de Jesucristo. Los requisitos para ser Apóstoles de Jesucristo aparecen con más detalle en Hechos 1:21-22 dice: Es necesario,  pues,  que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros,

Act 1:22  comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba,  uno sea hecho testigo con nosotros,  de su resurrección.

¿Quién se atrevería hoy en día afirmar que ha estado junto con los demás Apóstoles de Jesucristo todo el tiempo que el Señor Jesús estaba con ellos, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que fue ascendido al cielo? ¿Quién podría hoy en día decir como Pedro: Yo soy testigo de los padecimientos de Cristo? Nadie. Por tanto nadie puede hoy en día afirmar que es Apóstol de Jesucristo. Algunos dicen: Yo no soy Apóstol de Jesucristo, sino solamente apóstol, en el sentido que he sido enviado o comisionado por alguna iglesia local. Siendo así, ¿entonces por qué no usar la palabra misionero u obrero? Porque la clave está en usar la palabra apóstol por el supuesto prestigio que conlleva. Pablo siendo un genuino Apóstol de Jesucristo, dice que no es más que un anciano o pastor en medio de otros ancianos o pastores. Son muchos los que anhelan con vehemencia ser llamados apóstoles o profetas, ¿quién sabe que anhelarán ser llamados en un mañana? No han puesto atención a lo que el Señor Jesús dijo a los fariseos de su tiempo. Mateo 23:8-12 dice Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí;  porque uno es vuestro Maestro,  el Cristo,  y todos vosotros sois hermanos.

Mat 23:9  Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra;  porque uno es vuestro Padre,  el que está en los cielos.

Mat 23:10  Ni seáis llamados maestros;  porque uno es vuestro Maestro,  el Cristo.

Mat 23:11  El que es el mayor de vosotros,  sea vuestro siervo.

Mat 23:12  Porque el que se enaltece será humillado,  y el que se humilla será enaltecido.

No hace falta anteponer un título como apóstol, profeta, reverendo y tantos otros más, antes de nuestro nombre para poder servir al Señor. Tal vez el título más honroso que alguien puede poner antes de su nombre es simplemente “hermano” Pedro también hace referencia al hecho de ser participante de la gloria que será revelada. Tal vez es una alusión a su experiencia en el monte de la Transfiguración, cuando junto a Jacobo y a Juan, otros genuinos Apóstoles, contemplo la gloria divina del Señor Jesús, la misma gloria que todos compartiremos cuando estemos con él en el cielo. Pero ni siquiera esto le hizo sentir superior a los otros ancianos o pastores. Luego Pedro exhorta a los ancianos o pastores a pastorear la grey de Dios entre la cual están ellos también. La grey no es del pastor o del anciano o de la denominación. La grey pertenece a Dios. Los ancianos o pastores deben cuidar de la grey de Dios no como ellos quieren sino como Dios quiere. No por fuerza, esto significa sin sentirse obligados a ello, sino voluntariamente, no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto. La ganancia deshonesta ocurre cuando se usa el oficio de anciano o pastor para sacar beneficio material personal. Un famoso apóstol afirmó que Dios le había revelado que estaba por sobrevenir un gran avivamiento sobre América Latina que cuyo fuego se iba a iniciar en Ecuador. Este apóstol supuestamente había sido enviado por Dios a Ecuador para imponer sus manos en pastores ecuatorianos de modo que lleguen a ser apóstoles y sean el instrumento que Dios use para este avivamiento. Los que querían tan honroso título tenían que pagar la módica cantidad de $5,000 dólares. ¿De cuando acá alguien tiene el poder de declarar a otro apóstol? ¿De cuando acá se vende el título de apóstol? Ni me imagino la cantidad de dinero que habrá acumulado este hombre de esta manera, porque el mismo cuento lo usó en varios otros países. La manera que un anciano o pastor debe cuidar de la grey de Dios es no como teniendo señorío sobre los que están a su cuidado. Esto significa sin ser un dictador. La forma correcta es siendo ejemplos de la grey. El ejemplo de vida que se ve en muchos apóstoles y profetas no es digno de imitarse. Los ancianos o pastores que ejercen bien su función serán galardonados por el Señor Jesucristo, el Príncipe de los pastores. El galardón o la recompensa será la corona incorruptible de gloria. Qué gran ejemplo que nos deja este genuino Apóstol quien a ningún momento se jactó de su posición como Apóstol, sino que se puso en el mismo nivel que todos los ancianos o pastores. Si esto lo tomaran en cuenta los ancianos o pastores de la actualidad no estarían buscando con tanto afán ser reconocidos como apóstoles o profetas.

PRESENTADO POR

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de:
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¿Por qué la Biblia no habla de la juventud y adolescencia de Jesús?

CONSULTORIO BÍBLICO

¿Por qué la Biblia no habla de la juventud y adolescencia de Jesús?

DAVID LOGACHO

Por medio de Internet se ha comunicado con nosotros un amable oyente para hacernos esta consulta: ¿Por qué es que la Biblia habla solamente de lo que hizo Jesús desde su nacimiento hasta que tenía 12 años y después desde los 30 años hasta su muerte? ¿Por qué no habla de su juventud, y su adolescencia?

Gracias por su consulta. Efectivamente, la Biblia y más directamente el Nuevo Testamento habla de los antecedentes al nacimiento de Jesús, del nacimiento de Jesús, de la visita que le hicieron los pastores de Belén, de su circuncisión, de su presentación en el templo, de su regreso a Nazaret, de la visita que recibió de los magos, de su huida a Egipto, de su establecimiento en Nazaret, de su crecimiento y niñez en Nazaret, de sus viajes anuales a Jerusalén en la fiesta de la pascua, de su especial visita a Jerusalén en la fiesta de la pascua cuando tenía 12 años y una breve referencia a su crecimiento en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres. Luego transcurren al menos 18 años, sobre los cuales el Nuevo Testamento guarda absoluto silencio. Después, cuando Jesús tenía treinta años de edad, comienza su ministerio público, el cual dura solamente unos tres años y concluye con su muerte, sepultura, resurrección y ascensión. El período de silencio en cuanto a la vida de Jesús, desde los 12 años hasta los 30 años ha servido para que febriles mentalidades fabriquen todo tipo de conjeturas y fábulas que no tienen el más mínimo sustento. La legítima pregunta es por tanto: ¿Por qué es que el Nuevo Testamento guarda silencio sobre lo que hizo Jesús, durante 18 largos años? La razón es porque el Nuevo Testamento no es una biografía detallada de la vida de Jesús. En el Nuevo Testamento se relata única y exclusivamente los eventos en los cuales Jesús hace o dice algo que es pertinente a su propósito redentor en este mundo. Todas las demás cosas que Jesús hizo o dijo no han sido registradas en el Nuevo Testamento, porque no tenían ninguna relación con su propósito redentor. Esto es lo que afirma Juan 21:25 que dice: “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.” Así que, amable oyente, no preste oído a cualquier persona que afirme que Jesús hizo o dijo tal o cual cosa entre sus 12 y 30 años. Todo lo que digan es pura fábula de manufactura humana.

Nos escribe un amable oyente de Santiago de Chile. Hace referencia a la respuesta a una consulta hecha hace algún tiempo atrás que tenía que ver con el significado de Mateo 19:24 cuando Jesús dijo que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que entrar un rico en el reino de Dios. Nuestro amigo oyente dice que según el pastor de su iglesia, el origen del dicho de Jesús tiene que ver con que en el tiempo de Jesús, por seguridad, las ciudades estaban rodeadas de elevados muros con puertas para permitir el acceso a las ciudades. Había puertas muy anchas y puertas muy angostas, que apenas permitían pasar a una sola persona o a una oveja o a una cabra. Un animal de carga tan grande como un camello tendría mucha dificultad para pasar por esta puerta tan estrecha. Estas puertas estrechas se llamaban ojo de aguja, por lo minúsculo de su abertura. Las puertas anchas se cerraban por la noche pero las puertas angostas se mantenían abiertas para permitir la entrada de viajeros retrasados. Nos pide nuestra opinión sobre esta explicación del origen del dicho de Jesús.

Gracias por su consulta. El dicho que pronunció Jesús haciendo mención de un camello pasando por el ojo de una aguja, ocurrió dentro de su enseñanza relativa a lo difícil que es que un rico entre en el reino de Dios. Note lo que dice Mateo 19:16-26 “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás  a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.” El incidente ilustra lo difícil que es que un hombre rico deposite su confianza en Dios y reciba a Cristo como su personal Salvador. El joven rico viene al Señor Jesús con una pregunta aparentemente sincera. Maestro bueno, dice, ¿qué bien haré para obtener la vida eterna? En la pregunta, el joven rico revela su ignorancia en cuanto a la verdadera identidad de Jesús y en cuanto a la manera de obtener vida eterna. El joven rico llama a Jesús: Maestro, poniéndolo en el mismo nivel que tantos connotados maestros de la época. El joven rico también habla de merecer vida eterna, cuando la vida eterna es un regalo. Nuestro Señor pone a prueba al joven rico en dos asuntos importantes. Primero ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Jesús no está negando su deidad, sino haciendo notar que cuando el joven rico dice que es bueno, está reconociendo que es Dios, porque no hay nadie que sea bueno, aparte de Dios. Segundo, en cuanto a la manera de ser salvo, Jesús le dice: Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. El Salvador no estaba dando a entender que el hombre puede ser salvo como resultado de guardar los mandamientos, sino que estaba usando la ley de Moisés para que el joven rico se convenza de pecado, o se dé cuenta que es imposible que pueda guardar la ley para ser salvo. El joven rico estaba engañado pensando que el heredar el reino de los cielos es cuestión de hacer los suficientes méritos. El joven rico pregunta que mandamientos tenía en mente Jesús. Jesús citó cinco mandamientos que tienen que ver principalmente con nuestros semejantes, los cuales se resumen en: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Ciego a su orgullo el joven rico se jacta de que ha cumplido con todos esos mandamientos. Pero Jesús va a hacer notar la falacia de esta afirmación mostrando que estaba fallando en amar al prójimo como a sí mismo. Jesús le dice por tanto: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo, y ven y sígueme. El Señor Jesús no estaba dando a entender que el hombre puede ser salvo mediante la venta de sus posesiones y la entrega del producto de la venta a las obras de beneficencia. La única manera de ser salvo es mediante la fe en el Señor Jesucristo. Pero para ser salvo, el hombre debe reconocer que ha pecado y que está imposibilitado de cumplir por sí mismo con las demandas de Dios para ser salvo. La negativa del joven rico de compartir sus posesiones estaba demostrando que no amaba al prójimo como a sí mismo. Al oír las demandas de Jesús para obtener la vida eterna, el joven rico debió haber dicho: Señor, si eso es lo que se requiere para tener la vida eterna, no puedo salvarme por mis propios esfuerzos, soy un pecador. Por tanto, te ruego que me salves por tu gracia. Pero tristemente, el joven rico rechazó la oportunidad que Jesús le estaba dando para ser salvo por la fe. Por eso es que oyendo lo que Jesús le dijo, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. La respuesta del joven rico sirvió para que Jesús señale que es difícil que un rico entre en el reino de los cielos. La riqueza se torna en un ídolo para quien la posee. Es imposible que un rico deje de confiar en su riqueza y pase a confiar absolutamente en Dios, al punto de estar dispuesto a deshacerse de su riqueza. Es justamente para ilustrar este hecho que Jesús dijo: Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Jesús está hablando de camellos literales y de ojos de aguja literales. Es imposible que se pueda pasar un camello, animal tan grande, por el ojo de una aguja, abertura tan pequeña. Jesús está usando una figura retórica conocida como hipérbole, o un dicho exagerado para producir un efecto vívido, inolvidable. Así de imposible es que un rico que confía en su riqueza y no en Dios sea salvo, o entre al reino de Dios. A menudo se afirma que el ojo de una aguja era el nombre de las puertas muy angostas que se hacían en el muro de una ciudad amurallada. Un camello tendría que sufrir mucho para atravesar por una puerta así de angosta, pero no hay evidencia creíble de la existencia de este tipo de puertas en los muros de las ciudades amuralladas y más que nada, el contexto impulsa a concluir que Jesús no estaba hablando de entrar con dificultad sino de la imposibilidad de entrar. Humanamente hablando es imposible que un rico se salve. Por eso es que los discípulos se asombraron en gran manera e hicieron la pregunta lógica: Entonces ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Los judíos viviendo bajo la ley de Moisés, según la cual Dios prometió prosperidad a los que le obedecían, correctamente catalogaban a un rico como a una persona justa, pero si ni aún el rico, supuestamente justo, se podía salvar, entonces peor todavía todos los que no eran ricos. Pero Jesús despeja la incertidumbre cuando dice: Para los hombres esto es imposible, mas para Dios todo es posible. Se necesita de una obra divina tanto en el rico como en el pobre para que sean salvos. Así que, respeto la interpretación de su pastor sobre el camello pasando por el ojo de una aguja, pero la explicación que he compartido se ajusta mejor al contexto.

PRESENTADO POR

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

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¿Qué es la SALVACIÓN? ¿Cómo podemos obtenerla?

La Biblia Dice

logo-lbd-web-stDavid Logacho

¿Qué es la SALVACIÓN? ¿Cómo podemos obtenerla?

La palabra salvación representa la obra total de Dios por medio de la cual rescata al hombre de la ruina eterna y la sentencia por el pecado y le confiere las riquezas de su gracia, incluyendo la vida eterna ahora y la gloria eterna en los cielos. ¿Cómo podemos obtener la salvación? La Biblia habla de varios pasos. En primer lugar, es necesario reconocer que todo ser humano es pecador. Para hacerlo personal, tengo que reconocer que yo soy pecador.

Note lo que dice Romanos 3:22-23 Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron,  y están destituidos de la gloria de Dios,

La salvación es para los que nos reconocemos pecadores, no para los que se dan de justos. En segundo lugar, es necesario reconocer que estamos en peligro de recibir castigo eterno a causa de nuestro pecado. Romanos 6:23 dice: Porque la paga del pecado es muerte,  mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

La paga o el castigo o el resultado del pecado es muerte. Esto no sólo significa muerte física, sino una eterna separación de Dios en un lugar de tormento en fuego llamado infierno. Hablando a personas que jamás arreglaron su problema de pecado con Dios, el Señor Jesús dijo que algún día van a escuchar el fatídico veredicto que aparece en Mateo 25:41 Entonces dirá también a los de la izquierda:  Apartaos de mí,  malditos,  al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

El infierno o el fuego eterno no fue preparado para el hombre sino para el diablo y sus ángeles. Pero cuando una persona sale de este mundo sin haber recibido perdón de pecados, pasará en ese lugar por la eternidad. Hasta aquí todas son malas noticias. Pero luego vienen las buenas noticias. En tercer lugar, Dios ama al pecador y ha hecho todo lo necesario para que el pecador pueda ser perdonado de su pecado. Juan 3:16 dice: Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

El amor de Dios por el pecador es de tal calidad que no escatimó a su propio Hijo unigénito, sino que lo entregó para que reciba el castigo por el pecado, de modo que todo pecador que cree en su Hijo no reciba el castigo que merece por ser pecador, sino que reciba vida eterna. En cuarto lugar, para obtener el beneficio de la obra del Señor Jesucristo al morir en lugar del pecador, el pecador necesita recibir por la fe al Señor Jesucristo como Salvador. El Señor Jesucristo murió por todo el mundo, pero no todo el mundo es salvo, porque no todo el mundo recibe por la fe al Señor Jesucristo como Salvador.

Note lo que dice Juan 1:12-13  Mas a todos los que le recibieron,  a los que creen en su nombre,  les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;J los cuales no son engendrados de sangre,  ni de voluntad de carne,  ni de voluntad de varón,  sino de Dios.

Cuando el pecador reconoce su estado espiritual delante de Dios, cuando toma conciencia del peligro en que está si sale de este mundo sin el perdón de su pecado, cuando reconoce que Dios le ama y que el Hijo de Dios recibió el castigo que el pecador merece, el pecador debe dar un paso de fe recibiendo al Señor Jesucristo como su único y personal Salvador. Si da este paso de fe, este pecador llega a ser salvo.

david-logacho-80x80David Logacho es Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

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¿Cómo se deben manejar los fondos de la iglesia?

La Biblia Dice

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¿Cómo se deben manejar los fondos de la iglesia?

Los fondos que los hijos de Dios entregan a Dios en calidad de ofrenda, deben ser manejados con guante blanco, quiero decir, de la manera más clara y transparente posible. En cada iglesia local, o misión o ministerio cristiano debe haber una persona conocedora de contabilidad, para llevar un registro contable del movimiento económico. Los fondos deben ser celosamente puestos a buen recaudo en cuentas bancarias. Al menos cada mes, esta persona debería presentar balances contables a los líderes de manera que no quepa la menor duda en cuanto a los ingresos, los egresos, los saldos y cualquier otro detalle. Por regla general, no es recomendable que los líderes participen en el manejo de las finanzas.

Ellos deben decidir la manera como se van a distribuir los fondos, pero es mejor que otra persona, tal vez un diácono, se ocupe de la distribución misma de esos fondos. ¿Cuál es el ejemplo bíblico para todo esto? Pues permítame citar un pasaje bíblico que se encuentra en 1 Corintios 16:1-4. La Biblia dice: En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén. Y si fuere propio que yo también vaya, irán conmigo.

Pablo da instrucciones claras y precisas a la iglesia en Corinto, en cuando a una ofrenda que iban a recoger para ayudar económicamente a los creyentes pobres en Jerusalén. Les instruye a hacer lo mismo que instruyó a las iglesias de Galacia. De esto se desprende que los principios bíblicos para la ofrenda se aplican a todas las iglesias locales en cualquier parte del mundo y en cualquier época de la humanidad. Luego instruye en cuanto a cómo va a ser la mecánica para recoger esta ofrenda para los santos. La idea era que para cuando Pablo llegue a Corinto, el fondo ya esté listo para ser llevado a Jerusalén. Pero note lo que Pablo dijo después. Instruye a la iglesia en Corinto que por escrito designe personas que van a llevar ese fondo a Jerusalén.

Es decir que Pablo quería que sean otros, más de uno, los que manejen ese fondo, no él. ¿Por qué? Pues simplemente porque Pablo no quería despertar ninguna sospecha en cuanto al manejo de ese fondo. En todo caso, Pablo dice que, si fuere propio que él también vaya, irán con él. Todo esto es necesario para mantener libre de cualquier duda el manejo de los fondos que los hermanos entregan al Señor. Siempre debe haber más de una persona para verificar cuánto dinero entra, cuánto dinero se gasta y cuánto dinero queda en las arcas de la iglesia. Así que, por supuesto que el manejo de los fondos de una iglesia local, o de una misión, o de un ministerio cristiano debe realizarse con absoluta transparencia y honestidad . Cumplir con este mandato libraría a las iglesias de atravesar por tantos escándalos de mal uso de dinero que han traído afrenta a la iglesia y al nombre del Señor Jesucristo.

david-logacho-80x80David Logacho es Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

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El apóstol Pablo es un ejemplo digno a imitar por su humilde servicio al Señor

La Biblia Dice

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El apóstol Pablo es un ejemplo digno a imitar por su humilde servicio al Señor

Es motivo de gran gozo, amable oyente, estar junto a usted a través de las ondas de esta emisora amiga. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando la primera epístola del apóstol Pablo a los Corintios, en la serie que lleva por título: Un mensaje oportuno para una iglesia en crisis. En esta ocasión, David Logacho nos mostrará que el apóstol Pablo es un ejemplo digno a imitar por su humilde servicio al Señor.

Confrontando la terrible práctica de causar divisiones en la iglesia local, Pablo ha sido muy claro en cuanto a lo nefasto de esta práctica.

En el pasaje bíblico de hoy, hará una aclaración, luego proseguirá haciendo una reprensión y por último hará una amonestación.

Dicho esto, si tiene una Biblia a la mano, ábrala en 1 Corintios 4:6-16. Lo primero que notamos es una aclaración. 1 Corintios 4:6 dice: «Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros»

Pablo había dicho que algunos creyentes en la iglesia de Corinto seguían a Pablo, otros a Apolos, inclusive otros a Cefas y aun otros a Cristo, causando divisiones y enemistades entre ellos. Ahora está aclarando que aunque Pablo había hablado de sí mismo y de Apolos, en realidad fueron otros, cuyos nombres no menciona, quienes fueron objeto de la admiración de los creyentes corintios.

Lo que motivó a Pablo a todo esto, fue el amor a los creyentes corintios, es decir, un genuino interés en el bienestar espiritual de ellos. Lo que Pablo esperaba al ponerse de ejemplo juntamente con Apolos, es que los creyentes de Corinto aprendan a no pensar más de lo que está escrito. Es de vital importancia tomar en cuenta esto amable oyente.

Cuando los creyentes se vuelven fanáticos de los maestros bíblicos, al punto de dar más crédito a lo que ellos dicen, que a lo que dice la misma palabra de Dios, entonces se está abriendo de par en par la puerta para las divisiones en la iglesia, porque es inevitable que los creyentes defiendan a capa y espada a su maestro bíblico favorito y miren con desdén a los que no están de acuerdo con ese maestro bíblico.

Esto es el comienzo de las divisiones en la iglesia local. Al decir esto, no estamos despreciando a los maestros bíblicos, pero no piense que lo que dicen los maestros bíblicos es más importante que lo que dice la Biblia. Gracias a Dios por los maestros bíblicos, aproveche su enseñanza, compare lo que enseñan con lo que dice la Biblia y rehúse volverse un fanático de ellos.

Tome en cuenta el consejo de Pablo: Aprenda a no pensar más de ellos de lo que está escrito en la Biblia. Cuando elevamos a los maestros bíblicos a los altares de la devoción, dice Pablo que nos envanecemos los unos contra los otros. Es decir, nos ponemos unos contra otros para defender la enseñanza del maestro bíblico a quien admiramos. Esta es la aclaración que hace Pablo.

Luego tenemos la reprensión que hace Pablo. De una manera muy hábil, Pablo va a reprender a los creyentes corintios por estar tan envanecidos defendiendo a su ídolo de barro. 1 Corintios 4:7 dice: «Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?»

Pablo comienza su reprensión haciendo notar lo absurdo de elevarse uno mismo sobre los demás maestros bíblicos, pensando que somos más distinguidos que ellos ¿Quién te distingue de los demás? Todo lo que los maestros bíblicos han recibido, proviene de Dios. Los maestros bíblicos son solamente instrumentos en las manos de Dios.

Pablo por tanto pregunta: ¿qué tienes que no hayas recibido? La respuesta correcta es: Nada. Siendo así: ¿Por qué te glorías, o por que te jactas, como si no lo hubieras recibido?

Los maestros bíblicos jamás debemos atraer la atención de la gente hacia nosotros mismos sino hacia Dios y hacia su palabra.

Pablo prosigue la reprensión, echando mano de la ironía. Note como lo hace. 1 Corintios 4:8 dice: «Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!»

Al mirar la jactancia de los corintios en su devoción por su maestro bíblico favorito, en son de burla, Pablo dice: Allí están mírense a ustedes mismos: Ya tienen todo lo que desean, ya se han enriquecido, han llegado a ser reyes, y eso sin nosotros. Pero quiero decirles una verdad: Ojalá fueran de veras reyes para que también nosotros reináramos con ustedes.

Es obvia la ironía en Pablo. Luego Pablo va a mostrar que tanto él como los demás apóstoles, los cuales tenían claro lo que son delante de Dios, eran en la realidad, todo lo opuesto a lo que los corintios creían sobre ellos mismos.

Observe lo que dice en 1 Corintios 4:9 «Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.»

Pablo está reflexionando sobre lo que en la realidad son los apóstoles. Cuando dice que los apóstoles han sido exhibidos como postreros, está haciendo referencia a los prisioneros que cerraban con broche de oro las orgías de violencia y sangre en la arena del circo romano, cuando las bestias salvajes los despedazaban sin misericordia en medio de la locura de los espectadores. Por eso es que Pablo dice que están sentenciados a muerte. Habían llegado a ser espectáculo al mundo.

La palabra «espectáculo» es la traducción de la palabra griega «théatron» de donde viene nuestra palabra «teatro» Los apóstoles fueron los que atraían las miradas de curiosidad del mundo, como los actores en el teatro. Cuando Pablo habla del mundo se está refiriendo a todo el universo. Desde el cielo miraban las huestes celestiales, desde la tierra miraban los hombres. Todos estaban pendientes de lo que hacían los apóstoles.

Prosiguiendo con el contraste entre los jactanciosos corintios y los humildes apóstoles, Pablo dice lo siguiente en 1 Corintios 4:10-13 «Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo, nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados. Hasta ahora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.»

Observe este contraste impresionante: Los apóstoles eran vistos como ignorantes por amor de Cristo, débiles, despreciables, hambrientos, sedientos, andrajosos, maltratados, sin hogar, esclavizados, malditos, perseguidos y calumniados. En estas condiciones, el mundo los consideraba como la escoria de la humanidad, como el desecho o la basura de todos.

En cambio los corintios eran vistos como inteligentes en Cristo, fuertes, dignos, bien alimentados, satisfechos, bien vestidos, bien tratados, viviendo con comodidad, bendecidos, protegidos y estimados.

Amable oyente, si el mundo persiguió y trató mal, no sólo a los apóstoles sino más a Cristo Jesús, nuestro Salvador, ¿Por qué es que nosotros, al igual que los corintios, pretendemos que el mundo nos estime y nos trate bien? Mucho cuidado con la auto exaltación.

Por último, Pablo nos va a hablar de una amonestación. 1 Corintios 4:14-16 dice: «No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. Por tanto os ruego que me imitéis»

Parece que Pablo estaba consciente del efecto que iba a causar en los corintios la manera como había confrontado su infundada jactancia. Por eso es que en un tono más conciliador les dice: No escribo esto para avergonzaros. Todo lo contrario, Pablo en realidad escribió todo esto para amonestarlos como a hijos amados. Pablo está actuando como lo haría como un padre en su relación con sus hijos. Pablo los está amonestando.

El verbo amonestar, es la traducción del verbo griego «nouthetéo» que significa una advertencia basada en la enseñanza. La enseñanza es la que se encuentra en las Escrituras. Previendo que tal vez algunos se quejen de que Pablo les trate como hijos, Pablo muestra que tiene el derecho para hacerlo. Los corintos podrían tener muchos ayos, es decir, muchos que los capaciten, como los ayos o tutores lo hacían con los hijos del amo, pero algo que los corintios no podían negar es que tenían un solo padre.

Al hablar así, Pablo no está atentando contra Dios el Padre para privarle de su derecho de paternidad espiritual de los que somos creyentes, sino que simplemente está diciendo que por el hecho de haber sido él quien trajo el evangelio por primera vez a Corinto, entonces los creyentes corintios son sus hijos en la común fe.

Pablo lo deja muy claro cuando dice: Pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.

Habiendo clarificado su derecho a ser el padre en la fe para los corintios, Pablo desafía a los creyentes corintios a imitarlo. Esto podría ser catalogado como un atrevimiento por muchos, pero Pablo estaba practicando algo que otros también deben practicar y de este manera no es ningún atrevimiento el desafiar a otros que sigan ese ejemplo.

De modo que, amable oyente, es absurdo auto exaltarse sobre otros creyentes, pensando que somos mejores que ellos porque estamos siguiendo a tal o cual maestro bíblico. Si este concepto tuviera cabida en la vida de tantos maestros bíblicos y creyentes en general, la iglesia de Cristo no estuviera tan dividida como está en la actualidad.

Antes de concluir nuestra edición de hoy, le invito a visitar nuestra página Web y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DÍA En Mateo 7:21 dice que no todo el que dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, mientras que en Hechos 2:21 y Romanos 10:13 dice que el que invocare el nombre del Señor será salvo. ¿Cómo es esto? Nuestra dirección es: labibliadice.org Además puede hacernos llegar sus consultas y sugerencias y por supuesto escuchar nuevamente el programa de hoy. Le recuerdo nuestra dirección: labibliadice.org Hasta la próxima y que Dios le bendiga grandemente.

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Las enfermedades

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logo-lbd-web-stDavid Logacho

Las enfermedades

Sin temor a equivocaciones, puedo afirmar que el gigante que más nos ha atacado a todos y cada uno de nosotros es el gigante llamado enfermedad. ¿Has estado alguna vez enfermo? Con toda seguridad tu respuesta será afirmativa. Si tu respuesta es negativa, seguramente estás enfermo de amnesia. Si no tenemos una perspectiva correcta sobre la enfermedad, se tornará en un poderoso gigante que está listo a caer sobre nosotros para destruirnos.

Si damos un vistazo a la Biblia para ver que hay detrás de la enfermedad, encontraremos que la enfermedad puede tener al menos tres diferentes orígenes. Primero, puede ser que se trate de alguna consecuencia de algún pecado. Enfermedades como el Sida, cuando resulta del uso del sexo fuera de los parámetros establecidos por Dios, es un buen ejemplo de una enfermedad que es consecuencia del pecado. Obviamente, no siempre el Sida es consecuencia de pecado. Piensa por ejemplo en una persona que se contagia de Sida como resultado de una transfusión sanguínea con sangre contaminada con el virus.

La Biblia nos advierte muy abierta y francamente sobre la ley de la siembra y la cosecha. Gálatas 6:7-8 dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado:  pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

Si el hombre siembra el bien, cosechará el bien, pero si el hombre siembra el mal cosechará el mal. En ocasiones la enfermedad es la cosecha de una siembra de desobediencia a la palabra de Dios. La enfermedad en este caso es vista también como una disciplina por parte de Dios. Algunos creyentes corintios fueron desobedientes a la Palabra de Dios y aún así participaban en la Cena del Señor como si todo estuviera bien en su vida. Por esta falta de integridad moral Dios los disciplinó y nota como lo hizo. 1 Corintios 11: 26-30 dice: Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.

La disciplina de Dios para ellos fue enfermedad, debilidad y aún la muerte. Si dudas del hecho que Dios puede disciplinar con enfermedad a tus hijos descarriados solamente estudia la vida de David a raíz que cometió el pecado de adulterio con Betsabé, fue tal el dolor que David exclamó lo que tenemos en Salmo 32:3-4. La Biblia dice: Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano.  Selah

El segundo origen de la enfermedad, puede ser una prueba para purificar nuestra fe. A veces Dios usa la enfermedad como el fuego que calienta el crisol donde se coloca nuestra fe. El mejor ejemplo de esto lo tenemos en Job del Antiguo Testamento. Según Job 1:1, Job era perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Sin embargo, de ello, fue probado como quizá ningún ser humano ha sido jamás probado. Parte de su prueba fue justamente la enfermedad. Al salir airoso de la prueba, Job dijo lo que está registrado en su libro capítulo 42 versículo 5 De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.

Antes de la prueba, Job conocía a Dios, pero su conocimiento de él era limitado, pero después de la prueba, el conocimiento de Dios por parte de Job era mucho más profundo, como si lo viera con sus propios ojos. ¿Qué es lo que hizo cambiar la perspectiva que Job tenía sobre Dios? Pues la prueba

El tercer origen de la enfermedad es simplemente una oportunidad para manifestar el poder de Dios en sanidad. Una vez Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: ¿Quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? La respuesta de Jesús fue: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, luego le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé. El ciego fue y se lavó y regresó viendo. La ceguera que es una enfermedad no fue consecuencia de pecado, tampoco fue una prueba, simplemente fue una oportunidad para que Dios manifieste su poder en sanidad.

Si no miramos a la enfermedad como hemos mencionado, corremos el riesgo de que la enfermedad se torne en un poderoso gigante que no solamente afligirá nuestro cuerpo sino también nuestra alma y nuestro espíritu. El gigante de la enfermedad nos aconsejará que Dios nos ha abandonado, que Dios es injusto con nosotros, que tenemos el derecho de vivir sanos pero que Dios nos está negando ese derecho, que Dios no tiene poder para detener la enfermedad o aún pensaremos que a lo mejor tenemos algún pecado oculto que ni siquiera nosotros mismos sabemos y que por eso Dios nos está disciplinando.

Si hacemos caso a los consejos del gigante llamado enfermedad llegaremos a vivir amargados, desanimados, confundidos, desesperados, faltos de fe y apesadumbrados. El gigante de la enfermedad quiere justamente vernos en esas lamentables condiciones. Pero no es necesario dejarnos dominar por el gigante de la enfermedad. Para conquistarlo sugiero lo siguiente: Primero, agradece a Dios por la enfermedad, sin importar el origen de la misma. 1 Tesalonicenses 5:18 dice: Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. Una actitud de agradecimiento a Dios, a pesar del dolor causado por la enfermedad, abrirá el camino para entender el propósito de Dios.

Segundo, en oración ferviente al Señor y en dependencia plena del Espíritu Santo, haz una evaluación de tu propia vida. ¿Existe algún pecado que no le has confesado al Señor? Si es así confiésalo y apártate de ese pecado, es posible que la enfermedad tenga que ver con aquel pecado. Si luego de una investigación exhaustiva de tu propia vida, no hay ningún pecado oculto, deberías pensar que a lo mejor tu enfermedad es una prueba de parte de Dios para ayudarte a madurar espiritualmente.

En oración y en humildad pide a Dios sabiduría para comprender qué es lo que Dios quiere enseñarte a través de esta prueba. No busques desesperadamente la salida de la prueba, porque echarás a perder la lección que Dios quiere enseñarte. Espera con paciencia hasta que el Señor mismo te muestre la puerta de salida. También es posible que tu enfermedad sea una oportunidad para que Dios muestre su poder sanándote. Pide a Dios por sanidad, pero no seas impaciente o impertinente demandando de Dios sanidad inmediata. Si la voluntad de Dios es sanarte, él lo hará en su tiempo.

Tercero, no dejes de consultar a los médicos. La ciencia médica puede ser canales a través de los cuales Dios obra sanidad. Dios es soberano, Él puede sanar con médico o sin médico, pero no debes adoptar una posición de pseudo espiritualismo afirmando que la medicina y los médicos no son necesarios para aquel que tiene su confianza puesta en Dios. Pablo dijo a Timoteo que tomara un poco de vino por causa de su estómago. En esa época se usaba el vino como una medicina, además de una bebida por supuesto. Con eso Pablo estaba diciendo a Timoteo: No descuides tu medicina si quieres sanarte.

El gigante de la enfermedad no tendrá poder en alguien que afronta la enfermedad de esta manera.

david-logacho-80x80David Logacho es Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

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Enfermedades su origen y propósito

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Enfermedades su origen y propósito

¿Cómo puede uno saber si la enfermedad que alguien está padeciendo es un castigo de Dios o de Satanás?

La enfermedad es una de las muchas consecuencias del pecado en la humanidad y siempre es enviada por Dios. La Biblia no presenta ningún caso donde alguna enfermedad haya sido enviada por Satanás. Normalmente se cita el caso de Job para demostrar que Satanás puede enviar enfermedad, pero veamos como fue el asunto.

Job 2: 6-7 dice: «Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano, mas guarda su vida. Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pié hasta la coronilla de la cabeza.»

Note que fue Jehová quien literalmente entregó a Job en la mano de Satanás, para que Satanás le hiera con aquella sarna maligna. Quien envió la enfermedad fue Jehová, Satanás actuó bajo el permiso de Dios para hacer enfermar a Job. Después de todo, aunque Satanás se crea muy poderoso, no es sino un mero instrumento en manos de Dios Todopoderoso. Lo mismo podemos ver en el caso de la enfermedad del apóstol Pablo.

2ª Corintios 12: 7-9 dice: «Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.»

Aquí tenemos a Dios tratando con Pablo. Para evitar que la grandeza de las revelaciones exalte a Pablo desmedidamente, Dios le envió un aguijón en su carne. Esto es una alusión a algún tipo de enfermedad. Pablo lo define como un mensajero de Satanás que le abofetea. De esa manera, Pablo estaba forzado a mantenerse humilde. Que la enfermedad no provenía de Satanás es claro cuando Pablo dice que ha rogado tres veces al Señor que lo quite de él. Pablo sabía que la enfermedad fue enviada por Dios y por eso pide a Dios y no a Satanás, que se la quite. De modo que toda enfermedad es enviada por Dios, no por Satanás. Satanás, actúa en algunos casos, bajo permiso de Dios para traer enfermedad a una persona. Mire como confirma este asunto la palabra de Dios.

Deuteronomio 28: 59-61 dice: «Entonces Jehová aumentará maravillosamente tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas; y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán. Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido.»

Hablando de terribles enfermedades, la Biblia dice: «Jehová la enviará sobre ti.» Dicho esto, ahora nos corresponde dilucidar el asunto de la relación entre el pecado y la enfermedad. Ya hemos señalado que en términos generales la enfermedad es una de las muchas consecuencias del pecado. Uno de los muchos pasajes bíblicos que muestran esto se encuentra en Salmo 32:3-4.

Sal 32:3-4 dice: «Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedales de verano.»

David había cometido un grave pecado. Había cometido adulterio y en el intento de cubrir su pecado prácticamente hizo matar al esposo de la mujer con quien cometió el pecado. No se sabe exactamente cuánto tiempo ocultó este pecado. Pero mientras lo tenía oculto, notó que su espíritu, su alma y su cuerpo estaban sufriendo la consecuencia del pecado. En lo que se refiere al cuerpo, David dice que envejecieron sus huesos. Dice también que se sentía como una planta agonizante por el intenso calor del verano. David estaba enfermo. La enfermedad fue la forma de disciplina de Dios para David, a causa de su pecado. Así que, definitivamente en algunas ocasiones Dios disciplina con enfermedad el pecado de uno de sus hijos. Pero no siempre la enfermedad es a causa del pecado. El caso de Job es un excelente ejemplo en el cual la enfermedad fue una prueba y no una consecuencia de pecado.

Job 1:1 dice: «Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.»

Este es el testimonio de Dios sobre un hombre llamado Job. Dios no puede mentir. Dios no puede exagerar y Dios dice que Job era un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. ¡Quisiéramos que Dios se expresara así sobre nosotros! Sin embargo, el resto del relato muestra que por permiso de Dios, Job fue herido por Satanás con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. Job no había pecado como para decir que esta enfermedad fue consecuencia de pecado. Job sufrió enfermedad para que de esa manera pueda conocer a Dios de una forma como nunca antes le había conocido. Al punto que Job mismo dio testimonio de ello.

Job 42:5 dice: «De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.»

Antes de ser probado con esta enfermedad y con todo lo demás que le sobrevino, Job conocía a Dios de oídas, de lejos, superficialmente, tibiamente, pero después de ser probado, Job llegó a conocer tanto a Dios que parecía que le estaba viendo. La enfermedad en este caso fue para que Job se eleve espiritualmente, para que Job aprenda cosas que de otra manera jamás hubiera podido aprender.

A veces, Dios puede enviar enfermedad a una persona no como disciplina por haber cometido pecado sino simplemente para ayudar a la persona a elevarse a planos superiores de experiencia espiritual. Cuando todo marcha bien a nuestro alrededor, cuando todos rebosamos de salud, tenemos la tendencia a olvidarnos de Dios. Pero cuando Dios toca nuestro cuerpo con enfermedad, cómo nos acercamos a Dios, cómo le rogamos que nos sane, cómo le buscamos para que nos traiga alivio.

La enfermedad bien puede ser usada por Dios para acercarnos más a él. Pero en ocasiones la enfermedad no es ni consecuencia de pecado, ni una prueba para acercarnos más a Dios. La enfermedad simplemente puede ser para dar una oportunidad a Dios para mostrar su poder, de modo que Dios sea glorificado en ello. Eso fue lo que sucedió con Lázaro. Cuando Jesús supo que Lázaro estaba enfermo de muerte, dijo a sus discípulos las siguientes palabras.

San Juan 11:4 dice: «Oyéndole Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»

Lázaro no estaba enfermo de muerte por haber pecado o como prueba para ser mejor espiritualmente, sino para que Dios manifieste su poder en esa enfermedad y así Jesús su Hijo sea glorificado. Interesante lo que sucedió después. Jesús, a propósito se quedó dos días más allí en el lugar donde estaba. Entre tanto, Lázaro murió y fue sepultado. Cuando Jesús finalmente llegó a donde habían sepultado a Lázaro, habían transcurrido cuatro días desde que murió. Su cadáver estaba hediendo. Pero a pesar de eso, Jesús dio la orden y Lázaro salió del sepulcro. La enfermedad que condujo a Lázaro a la muerte fue para dar la oportunidad a Dios para glorificar a su Hijo Jesucristo.

A veces nuestras enfermedades pueden ser para eso. Cuando Dios hace el milagro de sanidad, el nombre de Dios es glorificado. La enfermedad puede ser entonces por tres motivos: Consecuencia de pecado, prueba para acercarnos más a él o simplemente una oportunidad para que Dios muestre su poder de sanidad y así su nombre sea glorificado.

La gran pregunta es: ¿Cómo saber el motivo para cada enfermedad ya sea en nosotros mismo o en otros? Hasta cierto punto es sencillo discernir si nuestra propia enfermedad es consecuencia de pecado. Es cuestión de simplemente auto-examinarnos y si reconocemos que hay pecado, y estamos enfermos, es muy probable que esa enfermedad sea a causa de nuestro pecado. Lo que no podemos hacer es juzgar a otros y decir: Allí lo tiene, está enfermo, seguramente debe tener algún pecado oculto. Ese fue el error de «los amigos» de Job. Si no hay pecado entonces la enfermedad debe ser una prueba o una oportunidad para que se manifieste el poder de Dios. Una de las dos.

david-logacho-80x80David Logacho es Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

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