7 – La permanencia del matrimonio

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

7 – La permanencia del matrimonio

DAVID LOGACHO

Es grato para nosotros compartir este tiempo junto a Usted, amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con la serie titulada: La Vida Auténticamente Cristiana, en esta ocasión, David Logacho nos mostrará que la permanencia del matrimonio es otra característica de la vida auténticamente cristiana.

En el libro titulado “Ocaso y Caída del Imperio Romano”, escrito en 1787 por Edward Gibon, aparecen las razones para el deterioro y posterior caída del Imperio Romano. Son cinco. Primero, el descomunal crecimiento del divorcio, se tenía en poco la dignidad y santidad del hogar, el cual es la base de la sociedad humana. Segundo, el incremento descontrolado de impuestos para financiar comida y circo libre para el populacho. Tercero, la alocada búsqueda de placer, los deportes se volvieron cada vez más exóticos y brutales. Cuarto, la construcción de armamento sofisticado, cuando el verdadero enemigo estaba adentro: la decadencia de la gente. Quinto, la ruina de la religión, la fe se convirtió en un mero formalismo, se perdió el contacto con la realidad y demostró ser incapaz de guiar a la gente. Qué interesante, todas y cada una de estas razones están presentes en la sociedad en la cual nos ha tocado vivir. Todo parece indicar que el mundo en general va encaminándose rápidamente a su propia destrucción. Hoy nos ocuparemos de una de las razones. Me refiero al descomunal incremento del divorcio. En algunas partes del mundo, las estadísticas muestran que el número de divorcios por año supera al número de matrimonios por año. El divorcio ha llegado a ser la solución ideal para todo tipo de desavenencia en el hogar. Si el marido llega tarde de su trabajo sin una razón convincente, la esposa le amenaza con el divorcio. Si la esposa aumenta unos cuantos kilos de peso, el esposo le amenaza con el divorcio. Se ha llegado al mismo plano que estuvieron los matrimonios en el primer siglo, cuando un esposo podía escribir una carta de divorcio y divorciarse de su esposa porque ella puso demasiada sal en la sopa, o porque ella se volvió vieja y gorda, o porque a él no le gustaba la suegra, o porque ella salió sola de su casa. Prácticamente cualquier razón era causa válida para el divorcio. Así es hoy en día. El divorcio está acabando con la sociedad. Pero otra de las características de la vida auténticamente cristiana es la total y absoluta fidelidad al compromiso matrimonial. Alguien ha dicho muy acertadamente que jamás comprenderemos lo que es el divorcio hasta que no comprendamos lo que es el matrimonio. De modo que permítame rápidamente mostrar lo que es el matrimonio. La Biblia enseña que el matrimonio fue establecido por Dios. Instantes después que Dios creó a la mujer y la trajo al hombre, Dios pronunció palabras cargadas de significado acerca del matrimonio. Génesis 2:24 dice: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” Así es como Dios establece el matrimonio para la posteridad. Varias cosas son dignas de notarse. Número uno, debe haber un cambio en la relación de los cónyuges con sus respectivos padres. Dios ha dicho que el hombre, y por implicación, la mujer también, debe dejar padre y madre. Ese verbo dejar significa: soltar, dejar ir, cortar. Para que un hombre y una mujer puedan vivir juntos, no es cuestión de que solamente se amen y los dos quieran compartir juntos sus vidas. Según el mandato de Dios, es necesario que los dos dejen padre y madre. Esto significa soltar a sus padres, dejar ir a sus padres, cortar el vínculo que hasta ese momento han tenido con sus padres. No estoy diciendo que deben ignorar a sus padres. Se trata más bien de un cambio en la relación con ellos. Dejan de ser hijos de familia y pasan a ser esposos o esposas, según el caso. Muchas parejas se ahorrarían cantidad de problemas si tan solo pusieran en práctica este importante principio de dejar padre y madre. Número dos, el matrimonio es heterosexual. Es decir, entre un hombre y una mujer. Dios creó una mujer para un hombre. Esto desecha el matrimonio entre dos hombres o entre dos mujeres, algo que tristemente va cobrando fuerza en la sociedad moderna. Número tres, el matrimonio es monógamo. Un hombre con una mujer. No un hombre con más de una mujer, ni una mujer con más de un hombre. La poligamia no tuvo jamás lugar en el modelo de Dios para el matrimonio. Número cuatro, el matrimonio es indivisible. Dios dijo que cuando un hombre se une a su mujer, los dos llegan a ser una sola carne. Esta es una obra creativa de Dios. Es realmente un milagro. Dios toma a dos personas, distintas entre ellas, cada una con su propia personalidad, y hace de ellas una sola entidad llamada matrimonio. Esta entidad es indivisible. Jesús ratificó este concepto cuando al ser consultado por los fariseos acerca del divorcio, dijo lo siguiente según Marcos 10:7-9 “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” Estas palabras deben quedar resonando en los oídos de los que somos casados: Así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe, o no lo divorcie el hombre. Este es el modelo establecido por Dios para el matrimonio. Cuando uno compara este modelo para el matrimonio, con lo que es el matrimonio hoy en día, es inevitable hacerse la pregunta: ¿Qué fue lo que pasó para que la mayoría de los matrimonios sean lo que son en la actualidad? Bueno, lo que pasó fue que en los albores mismos de la humanidad irrumpió el pecado en la creación. Una de las funestas consecuencias del pecado fue un desplome del modelo de Dios para el matrimonio. Tanto esposo como esposa alentó la intromisión de sus respectivos padres en la relación matrimonial. El esposo comenzó a maltratar a su esposa, tanto física como emocionalmente. La esposa desarrolló un arraigado deseo por dominar a su esposo y al hogar en general. Tanto esposa como esposo llegó a pensar que sería más feliz si se hubiera casado con otra persona y eso condujo a la infidelidad tanto en él como en ella. El hombre se creyó con derecho de tener más de una esposa. Eventualmente el divorcio llegó a ser una práctica común entre los casados. El divorcio es contrario a la voluntad de Dios por varias razones. Primero, porque atenta contra la unidad creada por Dios cuando un hombre y una mujer se casa. Por eso Jesús dijo: Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Segundo, porque es la máxima expresión de deslealtad del hombre o de la mujer. Así fue como Dios catalogó los divorcios. Malaquías 2:13-16 dice: “Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales” Por tres ocasiones en este corto pasaje bíblico aparece la palabra “desleales” El divorcio es una manifestación de deslealtad por parte del que se divorcia. Tercero, el divorcio afecta severamente a todos los miembros del hogar. Los padres divorciados tienen que vivir con heridas emocionales y espirituales que son muy difíciles de sanar. Pero quienes más sufren la consecuencia de un divorcio son los hijos. Hijos de padres divorciados tienen que vivir con temores, con inseguridad, con odio, con resentimiento. Muchos hijos de padres divorciados imitan a sus padres cuando llegan a casarse y terminan por divorciarse también ellos. La vida auténticamente cristiana se caracteriza por apoyar la permanencia del matrimonio. Los problemas, o los conflictos, o las diferencias entre esposos son inevitables. Más aún, son necesarios para el fortalecimiento y madurez de la relación entre esposos. Los problemas matrimoniales no se resuelven con el divorcio. Los problemas matrimoniales se resuelven cuando en una atmósfera de amor y reconciliación se los enfrenta con madurez, buscando la dirección del Señor para resolverlos. Pretender echar mano del divorcio para zanjar un conflicto doméstico es equivalente a pensar que la solución para una uña infectada es la amputación del brazo. Cuánta razón tiene Jesucristo cuando dice: Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Si su matrimonio está atravesando por aguas tormentosas, no se desespere, no se precipite pensando en un divorcio. Busque la dirección de Dios, busque el asesoramiento de algún creyente maduro en la fe, tienda puentes de comunicación con su esposa o esposo y enfrente los problemas para buscar una solución aparte del divorcio. Si su matrimonio está bien hasta ahora, agradezca a Dios por eso y comprométase delante de Dios a mantener la unidad de su matrimonio. Recuerde siempre que una característica de la vida auténticamente cristiana es un apoyo total a la permanencia del matrimonio.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de La Biblia Dice para: Alimentemos El Alma

Av.Galo Plaza Lasso N63-183 y de los Cedros
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6 – La conducta en el trabajo

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

6 – La conducta en el trabajo

DAVID LOGACHO

Gracias por estar una vez más junto a nosotros en el estudio bíblico de hoy con David Logacho. Con la ayuda del Señor, estaremos examinando otra característica de la vida auténticamente cristiana. Se trata de nuestra conducta en el trabajo.

Para justificar su falta de diligencia en el trabajo, un amigo mío solía decir: Si el trabajo es vida, que trabajen los enfermos. Lo que este amigo mío no sabía es que además de vida, el trabajo es una bendición. No son pocos los que piensan que el trabajo es uno de los resultados de la entrada del pecado en el mundo. Pero no hay tal. La Biblia enseña que el trabajo estaba presente antes que Adán y Eva caigan en pecado. Dios ordenó a Adán a trabajar en el huerto de Edén, y esto antes de que ceda a la tentación a pecar. Eso es lo que tenemos en Génesis 2:15 donde leemos: “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.” Queda claro entonces que el plan de Dios para Adán no era que se pase la vida cruzado de brazos, sin hacer nada, admirando la maravilla de la creación. Adán tenía que trabajar. Su función era labrar y cuidar el huerto de Edén. Además de esto, Dios encargó a Adán que ponga nombre a todo ser viviente de la tierra. Qué trabajo tan enorme. El reino animal tiene miles de especies. Adán tenía que dar un nombre a cada especie. No era un trabajo fácil. Todo esto tenía que hacer Adán y el pecado todavía no había arruinado la creación. De ninguna manera entonces, el trabajo podría ser resultado de la entrada del pecado en el mundo. Lo que sí fue consecuencia de la entrada del pecado en el mundo fue el cansancio y la fatiga que resulta del trabajo. Génesis 3:19 dice: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” Antes de la entrada del pecado en el mundo, el trabajo no producía cansancio ni malestar, ni aburrimiento, ni fatiga, ni enfermedades profesionales. Tampoco revestía algún tipo de peligro. Pero después de la caída, el trabajo producía cansancio, malestar, aburrimiento, fatiga, enfermedades profesionales y ciertamente algún tipo de peligro. Hace apenas unos días los periódicos de la ciudad de Quito traían la noticia de unos cuantos trabajadores que quedaron debajo de toneladas de tierra en la construcción donde estaban trabajando. Al menos uno de ellos falleció en el accidente de trabajo. Pero aún la fatiga que produce el arduo trabajo es usado por Dios para beneficio del trabajador. Un trabajador que se fatiga trabajando, normalmente descansa bien durante la noche. Eso es lo que dice la Biblia. Eclesiastés 5:12 dice: “Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia.” Así que amable oyente, el trabajo es vida, el trabajo es bendición. Agradezca a Dios si tiene trabajo. Sólo cuando lo pierda sabrá lo bueno que es disponer de trabajo. Pero la Biblia dice mucho más acerca de trabajar. Dice por ejemplo que trabajar es una obligación, no una opción para el creyente. Leo el texto en Efesios 4:28. Dice así: “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.” Obviamente, había antes y hay ahora, personas que se dedicaban al robo para subsistir. La orden del apóstol Pablo es: Deje de robar y en lugar de robar trabaje. Use sus manos para algo bueno. A lo mejor alguien podría decir: Pero es que no hay trabajo. Sin desconocer la existencia de esta lacerante realidad, porque se la ve, en algunos países más que en otros, sin embargo, a pesar de eso es necesario trabajar. Use su ingenio. Pida a Dios por creatividad o sabiduría para hacer algo. Lo que sea no importa, con tal que no sea algo condenado por la palabra de Dios. Además, seguramente notó que el fruto del trabajo no debe ser sólo para el que trabaja, porque el texto dice: Trabaje para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Este es un principio muy importante en la vida cristiana. Los recursos que Dios nos da como fruto de nuestro trabajo deben ser usados en parte para ayudar a los que están atravesando por alguna necesidad. Así que, trabajar es una obligación. Sin embargo, siempre ha habido y habrá personas que quieren vivir sin trabajar. Pues la Biblia tiene una palabra para este tipo de personas. Se encuentra en 2 Tesalonicenses 3:10-12 donde dice: “Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan” Se ve un vínculo directo entre trabajar y comer. El que trabaja tiene derecho a comer. El que no trabaja no tiene derecho a comer. Si por ejemplo Usted tuviera un hijo adulto en su casa, que quiere pasar la vida durmiendo, viendo televisión y comiendo a su costilla, sin querer trabajar, el consejo de la Biblia es: no le dé de comer. El hambre seguramente motivará a este ocioso a buscar algún trabajo. Ahora bien, asumiendo que Usted es un trabajador en relación de dependencia, esto significa que tiene un patrón o patrono, debe saber que la Biblia le da los parámetros para que sea un buen trabajador. Veamos rápidamente cuáles son estos parámetros. Primero, obediencia. Colosenses 3:22 dice: “Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.” Cuando este texto habla de siervos, perfectamente se puede aplicar la enseñanza a los trabajadores. Por tanto, Dios por medio de su palabra dice a los trabajadores: Obedezcan a sus patronos o a sus jefes. El verbo griego que se ha traducido como: Obedecer, significa literalmente “poner el oído por debajo de” Esto denota prestar cuidadosa atención a lo que dice el jefe y hacer exactamente lo que él dice. La única ocasión cuando un trabajador puede desobedecer es cuando algún superior pide hacer algo expresamente condenado en la Biblia. Pero el texto también dice que los trabajadores no deben servir al ojo. Esto significa que su obediencia debe ser en todo tiempo, no sólo cuando el jefe está presente. La obediencia, sólo cuando el jefe está presente, ha sido considerada como un intento por agradar a los hombres. Dios demanda de los trabajadores una obediencia sincera, la misma obediencia que tenemos para con Dios. Segundo, entrega. Colosenses 3:23 dice: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” Entrega al trabajo es algo que todos los jefes aprecian grandemente en sus trabajadores. Hacer las cosas de corazón significa hacer las cosas con pasión, con esmero, con celo. Lo opuesto, es hacer las cosas a medias, de mala gana, con esa actitud de fastidio por lo que se está haciendo. Hacer las cosas de corazón, resulta de tener una clara conciencia que el Señor está presente en nuestro lugar de trabajo y que lo que hacemos debe ser para él. Tercero, respeto. 1 Timoteo 6:1 dice: “Todos los que están bajo el yugo de esclavitud, tengan a sus amos por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina” Los trabajadores deben tener a sus jefes por dignos de todo honor. Esto significa que los trabajadores deben tener profundo respeto hacia sus jefes. Estoy seguro que alguien se levantará y dirá: Pero Usted no conoce a mi jefe. Es un déspota, me trata mal, es injusto, me humilla, es corrupto. ¿Cómo piensa que yo pueda respetar a una persona así? Bueno, el respeto que la Biblia reclama para los jefes, no está basado en las virtudes del jefe, peor en la imagen que el trabajador tiene de él. Está basado única y exclusivamente en la posición que tiene como jefe. Puede ser el peor jefe del mundo, pero aún así un trabajador que quiere agradar a Dios debe respetarlo. Así que deje de hablar mal de su jefe, deje de fomentar el antagonismo hacia su jefe. Deje de juzgar a su jefe. Deje de rebelarse contra su jefe. Deje de ser respondón con su jefe. Tito 2:9 dice: “Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones”. Si no se somete a este principio, estará desobedeciendo al Señor y eso puede traer funestas consecuencias para su vida, además de la probable pérdida de su trabajo. Cuarto y último. Paciencia. Ningún lugar de trabajo es perfecto. Siempre habrá cosas difíciles de soportar. Pero note el consejo que da el apóstol Pedro en 1 Pedro 2:18 “Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar” Todos hemos tenido nuestra dosis de algún jefe difícil de soportar. Pero en lugar de armar una revuelta para derrocarlo, la Biblia aconseja someterse a un jefe así, y de esa manera manifestar respeto hacia él, como señalamos anteriormente. Para esto se necesita una doble dosis de paciencia, esa capacidad de soportar situaciones difíciles sin desmayar. La paciencia tiene mucho que ver con el concepto que tenemos de Dios. La Biblia dice que Dios es soberano, sabio, justo, lleno de amor y de gracia. Si Dios ha permitido que esté pasando por esa situación difícil en su trabajo, es porque de alguna manera que a lo mejor Usted no logre entender, eso es necesario para su crecimiento espiritual. Así que, no se desanime, sólo confíe en el Señor. De modo que, otra característica de la vida auténticamente cristiana es la responsabilidad en el trabajo. Que con la ayuda de Dios, Usted como creyente, sea el trabajador, más cumplido, más puntual, más productivo, más disciplinado, más dócil y todo lo demás.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

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4- Las calumnias no son parte de la conducta

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

4- Las calumnias no son parte de la conducta

DAVID LOGACHO

Qué grato es contar con su sintonía. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Dentro de la serie que lleva por título: La Vida Auténticamente Cristiana, hoy nos corresponde aprender que las calumnias no son parte de la conducta de alguien que se precia de ser un auténtico cristiano.

La lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas” Esta es la apreciación del poder de la lengua, que Santiago hace en su libro. Inclusive la comparó con un pequeño fuego, capaz de encender un gran bosque. Todos hemos vivido en carne propia el poder destructor de la lengua. Tal vez fuimos nosotros los que causamos gran mal con algo que dijimos, o tal vez fuimos nosotros los que sufrimos gran mal por algo que dijeron otros acerca de nosotros. Santiago llega a la conclusión que ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Hablando de veneno mortal viene a mi mente un tipo de víbora conocida con el nombre de cobra negra. Según Jack Toomey, guarda del zoológico del Bronx, la cobra negra tiene la admirable capacidad de escupir su veneno a una distancia de hasta cinco metros con una precisión tan extraordinaria que llega a los ojos de su víctima, con el propósito de causar una ceguera temporal, para luego proceder a la mortal mordedura. Bueno, la lengua tiene un poder mayor. Puede lanzar una calumnia y esta calumnia puede llegar a lugares insospechados con su carga de maldad para destruir el carácter de una persona y en algunos casos hasta la propia vida. Otra característica de la vida auténticamente cristiana es una separación total de todo lo que tenga que ver con calumnias. La Biblia habla bastante en contra de las calumnias. Pero antes de considerar lo que dice la Biblia acerca de las calumnias, definamos primeramente los términos. Una calumnia es una acusación falsa, hecha maliciosamente con el propósito de causar daño. Calumniar es atribuir falsa y maliciosamente a algún otro, palabras, actos o intenciones deshonrosas. La calumnia normalmente echa mano de otra acción reprochable llamada rumores. Los rumores son una especie de vehículos o medios por los cuales las calumnias se esparcen como plumas al viento. Recoger rumores y esparcir rumores es equivalente a impulsar el efecto nocivo de las calumnias. Habiendo dicho esto, dejemos que Dios por medio de su palabra nos hable acerca de las calumnias. Número uno, no calumniar es un mandato claramente establecido en la palabra de Dios. Éxodo 23:1 dice: “No admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso” Cuando unos soldados preguntaron a Juan el Bautista cómo podrían demostrar su arrepentimiento, Juan el Bautista tocó el asunto de las calumnias. Lucas 3:14 dice: “También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario” Hablando sobre la conducta de las mujeres ancianas, Pablo hizo referencia específica a las calumnias. Tito 2:3 dice: “Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien” Escribiendo a su fiel discípulo, Timoteo, Pablo demandó que las mujeres, probablemente esposas de diáconos o tal vez diaconizas, se abstengan de las calumnias. 1 Timoteo 3:11 dice: “Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo” La Biblia, como no podría ser de otra manera, ordena abstenerse de las calumnias. No sólo el lanzar calumnias, sino también el recoger y propagar calumnias. Pero a pesar que la Biblia habla de abstención total de calumnias, siempre ha habido y habrá personas que diciéndose cristianas incurren en este pecado de calumniar. Por eso es que, número dos, la Biblia dice que el calumniador es un necio. Proverbios 10:18 dice: “El que encubre el odio es de labios mentirosos; y el que propaga calumnia es necio.” Propagar calumnias es propio de una persona necia. La palabra hebrea que se ha traducido como “necio”, según los que saben este idioma, significa alguien que es falto de inteligencia. La falta de inteligencia queda demostrada por la falta de comprensión de lo negativo de la calumnia tanto para el calumniador como para el que es víctima de la calumnia. Y esto nos lleva al tercer punto de lo que la Biblia dice sobre la calumnia. Tiene que ver con las consecuencias para el que calumnia. La Biblia dice que el calumniador será avergonzado. Salmo 119:78 dice: “Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado; pero yo meditaré en tus mandamientos” Los calumniadores no se saldrán con la suya. Quizá por un tiempo parecerá como si nada les va a pasar. Pero a los ojos de Dios, su castigo es inminente. Por eso el salmista dice: Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado. Cuidado amable oyente con calumniar. Salmo 119:29 dice: “Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; sean cubiertos de confusión como con manto” Las consecuencias por calumniar pueden ser muy funestas. Es Dios quien se encargará de administrar justicia. La calumnia fue parte del pecado de Israel, por el cual Dios condenó a todo ese pueblo al cautiverio. Con lágrimas en los ojos, el profeta Jeremías lamenta este hecho. Note lo que dice Jeremías 9: 1-9 “¡Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo! ¡Oh, quién me diese en el desierto un albergue de caminantes, para que dejase a mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adúlteros, congregación de prevaricadores. Hicieron que su lengua lanzara mentira como un arco, y no se fortalecieron para la verdad en la tierra; porque de mal en mal procedieron, y me han desconocido, dice Jehová. Guárdese cada uno de su compañero, y en ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano engaña con falacia, y todo compañero anda calumniando. Y cada uno engaña a su compañero, y ninguno habla verdad; acostumbraron su lengua a hablar mentira, se ocupan de actuar perversamente. Su morada está en medio del engaño; por muy engañadores no quisieron conocerme, dice Jehová. Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los refinaré y los probaré; porque ¿qué más he de hacer por la hija de mi pueblo? Saeta afilada es la lengua de ellos; engaño habla; con su boca dice paz a su amigo, y dentro de sí pone sus asechanzas. ¿No los he de castigar por estas cosas? Dice Jehová. De tal nación, ¿no se vengará mi alma? Es algo muy serio andar por el camino de la calumnia. Dios castiga este pecado con severidad. Si no me cree, mire lo que pasó con el pueblo de Israel. Además, la Biblia dice que los calumniadores no morarán en la presencia de Dios. En el salmo 15, versículo 1, David el salmista hace dos penetrantes preguntas: La primera, Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? La segunda, Jehová, ¿Quién morará en tu monte santo? El resto del salmo se ocupa de contestar estas dos preguntas. Dentro de esto está el versículo 3 donde dice: “El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino.” Allí lo tiene, la calumnia impide que una persona more en la presencia de Dios. Gracias a Dios que Jesucristo pagó también por el pecado de la calumnia para que los calumniadores arrepentidos puedan morar en la presencia de Dios. De otra manera no hubiera habido esperanza para los calumniadores. El punto número cuatro, la Biblia enseña que a medida que se acercan los postreros días, la calumnia cobrará fuerza inusitada. 2 Timoteo 3:1-3 dice: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno” Observe, los tiempos peligrosos de los postreros días, estarán caracterizados por la presencia, entre otros, de hombres calumniadores. La iglesia está viviendo en los postreros días. No es extraño por tanto que veamos un despertar inusitado de este mal tan terrible llamado calumnia. El quinto punto, la Biblia habla de la actitud que debemos tener los creyentes en medio de un mundo propenso a calumniarnos. Lucas 6:28 dice al respecto: “Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.” Este es el consejo que da el Señor Jesucristo. Él lo demostró durante su pasión. Sus enemigos le calumniaron sin misericordia, y finalmente, lograron que sea crucificado. En medio del tormento de la muerte, Jesús oraba por los que le calumniaron. Lucas 23: 33-34 dice: “Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes” Además de orar por los que nos calumnian, la Biblia aconseja que debemos tapar la boca de los que nos calumnian por medio de nuestra buena conducta. 1 Pedro 3:16 dice: “Teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” Cuando uno es calumniado, uno es tentado a muchas cosas. Es tentado a identificar al calumniador para darle su merecido. Es tentado a luchar para componer la maltrecha imagen. Pero nada de esto sirve. Es mejor hacer lo que aconseja la palabra de Dios. Orar por los que nos calumnian y tener buena conciencia o buen testimonio, para que en lo que murmuran de nosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian nuestra buena conducta. Si Usted, amiga, amigo oyente, desea ser un cristiano auténtico, debe abandonar la calumnia. Es otra característica de la vida auténticamente cristiana.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

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3 – La muerte

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

3 – La muerte

DAVID LOGACHO

Damos gracias al Señor por el privilegio que es para nosotros el tener a Usted como uno de nuestros oyentes. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con la serie que lleva por título: La Vida Auténticamente Cristiana, en esta ocasión, David Logacho nos hablará acerca de un correcto enfoque sobre la muerte.

Pensando en la muerte, W. G. Elmslie dijo lo siguiente: Entre los que son de Cristo, nunca deberían decir: esta es la última vez que nos vemos. Claro, porque en algún momento volverán a verse en el más allá. Amos J. Tarver dijo acerca de lo mismo: La muerte no es un punto final, sino una coma en la historia de la vida. Gotthold dijo algo muy estimulante sobre la muerte: Cuando un creyente muere, no es como un niño que es obligado con la vara a dejar de jugar, sino como un niño que está cansado de jugar y quiere regresar a su casa. A un anciano escocés en su lecho de muerte, se le pregunto qué pensaba sobre la muerte. Respondió: Me importa poco si vivo o si muero, porque si muero, yo estaré con Jesús y si vivo, Jesús estará conmigo. Estamos hablando de la muerte porque otra característica de la vida auténticamente cristiana es un adecuado enfoque sobre la muerte. Antes de seguir adelante será bueno clarificar lo que significa la palabra muerte. Básicamente significa: separación. En la Biblia se habla de tres tipos de muerte. La muerte física, que es la separación entre la parte inmaterial del hombre, y la parte material del hombre. La muerte espiritual es la separación entre el espíritu del hombre y Dios. La muerte segunda, también conocida como la muerte eterna es la eterna separación de Dios en un lugar de tormento en fuego, o el estado eterno de los malos. La palabra de Dios muestra que el hombre nace en un estado de muerte espiritual, es decir, separado de Dios. Romanos 3:23 dice: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” La única manera de revertir este estado y pasar a tener vida espiritual es por medio de recibir a Cristo como Salvador. Juan 3:36 dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Si el hombre persiste en ese estado de muerte espiritual y le sobreviene la muerte física, se habrá terminado la oportunidad que ese hombre tenía para arreglar su problema de pecado con Dios, y entrará a la muerte segunda o muerte eterna. Un estado que no puede ser revertido de ninguna manera. Hebreos 9:27 dice: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” Ahora bien, dando como un hecho, porque en realidad es así, que los auténticos cristianos han dejado de estar en el estado de muerte espiritual y han llegado a tener vida espiritual, es necesario que tengan un correcto enfoque sobre la muerte física. En cuanto a esto, la Biblia enseña que la muerte física es el resultado de la entrada de pecado en el mundo. Una vez que Adán y Eva cayeron en pecado, Dios les hizo saber las funestas consecuencias de esta acción. Tome nota de una de esas consecuencias. Génesis 3:19 dice: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” Si el pecado no hubiera entrado en el mundo, la muerte física no estaría presente en el mundo. ¿Puede imaginar un mundo en el cual no exista la muerte física? ¡Maravilloso! ¿Verdad? Un mundo así está por venir. Apocalipsis 21:4 nos habla de una de las características de ese mundo futuro. Dice así: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” Jesucristo, quien venció a la muerte, garantiza la ausencia de la muerte en aquel mundo futuro. Además de esto, la Biblia dice que Dios determina de antemano cuánto tiempo va a vivir cada ser humano. Job 14:5 dice: “Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti; le pusiste límites, de los cuales no pasará” Este pensamiento puede ser difícil de asimilar para mucha gente, especialmente para la gente incrédula, pero para los creyentes es una especie de seguro de vida. Dios no solo conoce, sino que ha determinado los segundos, minutos, horas, días, meses y años que yo voy a vivir. Eso me dice que no saldré de este mundo ni un segundo antes ni un segundo después que lo que Dios ha establecido. Entonces no debo enfrentar la vida con temor de que la muerte me pueda sobrevenir en cualquier momento. Relacionado con esto, la Biblia dice que debemos entender que la vida en este mundo es muy pasajera, muy temporal. Job 14:1-2 dice: “El hombre nacido de mujer, corto de días, y hastiado de sinsabores, sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece.” Vista así la vida, a la luz de la muerte, no tiene sentido invertir el poco tiempo que tenemos en edificar un imperio, sabiendo que cuando salgamos de este mundo no podremos llevar nada que sea material al más allá. Job lo reconoció cuando dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá.” Aunque la muerte produce terror en la mayoría de los seres humanos, los creyentes no debemos mirar a la muerte con terror. Cristo Jesús nos ha librado del temor a la muerte. Tanto es así, que en referencia a los creyentes, la Biblia habla de la muerte como un estado de sueño. Hablando de su amigo Lázaro, quien tenía cuatro días de muerto, Jesús dijo lo siguiente, según Juan 11:11 “Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.” Esto no significa que cuando un creyente muere, su alma va a un estado de inconciencia, al sueño del alma, como sostienen algunas sectas falsas. Lo que significa es que la muerte para el creyente es comparable a esa sensación agradable que se experimenta cuando se entrega en los brazos de un profundo y reparador sueño. La Biblia también habla de la muerte como un cambio de morada, como cambiarse de una choza, o una tienda de campaña, a un majestuoso palacio. 2 Corintios 5:1 dice: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” El creyente puede vivir en uno de dos lugares. En el cuerpo, mientras está en el mundo, la Biblia lo compara con un tabernáculo, una habitación rústica, temporal, o en el cielo, cuando sale de este mundo, la Biblia lo compara a un edificio, pero no hecho de manos, es el mismo cielo. Morir para el creyente, es equivalente a ser promovido del nivel terrenal, con todos los inconvenientes, al nivel celestial, donde todo es perfecto. Pablo anhelaba que llegue ese momento de partir del tabernáculo y llegar al edificio. Note lo que dijo según Filipenses 1:23: “Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” La Biblia también habla de que la muerte es el momento de reunirse con la parte de la familia que partió antes de nosotros. Por ejemplo, cuando Jacob murió, dice la Biblia que se reunió con sus padres. Génesis 49:33 dice: “Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró, y fue reunido con sus padres.” La muerte nos separa de unos, pero nos une a otros. Los que quedan dicen: Se fue. Los que están allá dicen: Llegó. Allí está Jesús en persona, allí están todos los patriarcas. Allí están los apóstoles. Allí están todos los que han salido de este mundo confiando en Cristo como su Salvador. Allí están todos los seres queridos que nos precedieron en ese asombroso viaje. La muerte es reunión con los que nos antecedieron. Un avión en vuelo hacia Miami fue declarado en emergencia. Casi todos los pasajeros comenzaron a desesperarse, excepto por una ancianita quien como si estuviera ajena al peligro en que estaba, proseguía con su tejido. Cuando finalmente el avión aterrizó sano y salvo en Miami, una mujer que estaba sentada al lado de esta ancianita, le preguntó: ¿Cómo es que Usted estaba tan tranquila mientras el avión estaba en peligro de estrellarse? Con una sonrisa en los labios, la ancianita respondió diciendo: Mire, soy viuda. El Señor nos dio una sola hija quien vive aquí en Miami. Si el avión aterrizaba sin problema, me iba a recibir mi hija, a quien no he visto en mucho tiempo, pero si el avión se accidentaba y yo moría, me iba a recibir mi esposo, a quien tampoco he visto en mucho tiempo. A los dos le quiero mucho. Así que no tenía por qué preocuparme. Finalmente, la Biblia muestra que la muerte de los creyentes es estimada para Dios. Salmo 116:15 dice: “Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos” Algo estimado es algo valioso, algo precioso. La muerte de los creyentes es tan valiosa, o tan preciosa que Dios no lo va tratar ligeramente. Si un creyente muere es porque eso fue absolutamente necesario en los planes y propósitos de Dios. No hay motivo para pensar que Dios se ha equivocado al llevarse a alguien de este mundo. Pero la muerte de un creyente es estimada, porque además eso significa que Dios tiene con él a alguien que es suyo. Es como cuando un padre ve regresar a su hijo al hogar luego de un largo viaje. Los que somos padres y hemos tenido hijos que han estado fuera del hogar por largo tiempo, por sus estudios por ejemplo, hemos experimentado el gozo profundo al ver que el hijo regresa luego de terminar sus estudios. Este gozo es un pálido reflejo de lo que debe sentir el Señor cuando ve a uno de sus hijos retornando al hogar. Por eso dice la Biblia: estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos. Puede ser que la muerte esté rondando muy cerca de su vida. Si Usted es creyente, no tenga temor. Agárrese fuerte de lo que dice la Biblia sobre la muerte. Puede ser que un ser querido suyo, quien confiaba en el Señor como su Salvador, ha partido hace poco al hogar celestial. No se desespere, no eche la culpa a Dios. Piense en todo lo que la Biblia dice sobre la muerte de un creyente. Anímese con la idea que algún día Usted se volverá a encontrar con él o con ella, asumiendo que Usted es creyente, por supuesto. Otra característica de la vida auténticamente cristiana es una adecuada perspectiva de la muerte.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de La Biblia Dice para: Alimentemos El Alma

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2 – Los eventos futuros

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

2 – Los eventos futuros

DAVID LOGACHO

Con mucho gozo estamos nuevamente con Usted, amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy con David Logacho. Este será el último estudio bíblico dentro de esta serie titulada: La Vida Auténticamente Cristiana. Nos corresponde tratar el tema de los eventos futuros.

La vida cristiana es tan hermosa. Una de las muchas cosas hermosas es la seguridad en cuanto a quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. El creyente genuino es el menos indicado para padecer una crisis de identidad.

Por ahora quisiera enfocar su atención hacia el futuro. El futuro es fuente de mucha incertidumbre y hasta temor para mucha gente. Más aún, cuando se lo mira a la luz de las cosas que están pasando en la actualidad.

La pobreza va en aumento constante, la corrupción va en aumento constante, la violencia va en aumento constante, las enfermedades por ahora incurables van afectando a más y más gente. La ciencia y la tecnología va en constante aumento, pero sus logros no están beneficiando a la gente. En muchos casos, los descubrimientos científicos se la están usando más bien para destruir a la gente. La inmoralidad ha llegado a niveles jamás soñados.

Al mirar todo esto, es inevitable la inquietud: ¿Qué nos deparará el futuro? ¿Cómo será el mundo que tengan que enfrentar nuestros hijos, o nuestros nietos? Más de uno pierde el sueño al pensar en estas cosas. Pero para los creyentes debería ser diferente. ¿Sabe por qué? Pues porque los creyentes podemos saber a ciencia cierta lo que sucederá en el futuro. Nuestro conocimiento anticipado de las cosas no llega al nivel de cuándo nos vamos a morir, o con quién nos vamos a casar, o qué país va a ganar la copa mundial de fútbol, porque eso es secundario en comparación de lo que espera al mundo en general.

La vida auténticamente cristiana se caracteriza por un conocimiento de lo que Dios ha determinado para la humanidad en general. Veamos pues de qué se trata. El evento más cercano es lo que se conoce como el arrebatamiento o el rapto. De esto nos habla 1ª Tesalonicenses 4:13-18 donde dice: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.”

En el arrebatamiento participarán todos los creyentes, tanto los que estén vivos cuando ello acontezca, como los que ya hayan muerto para cuando ello acontezca.

Los creyentes vivos serán transformados en un abrir y cerrar de ojos y los creyentes muertos serán resucitados y juntos serán levantados para encontrarse con el Señor en las nubes. A partir de ese momento, estarán para siempre con el Señor. Lo único que percibirá el mundo incrédulo es la súbita, y para ellos inexplicable, desaparición de millones de creyentes. La tierra quedará sin un solo creyente.

Entonces se iniciará en la tierra lo que se llama la Tribulación. Este es un tiempo de siete años de duración, en el cual Dios derramará su ira sobre el mundo, a través de los juicios de los sellos, las trompetas y las copas, con el propósito de purificar a su pueblo escogido, Israel, y rescatar un remanente y con el propósito de castigar a los incrédulos. Durante la tribulación, Dios levantará 144.000 judíos quienes proclamarán el mensaje del evangelio y un gran número de personas recibirán a Cristo como Salvador.

Estas personas sufrirán terrible persecución y muchos de ellos serán martirizados. Durante este tiempo se levantará también el Anticristo, un perverso ser, energizado por Satanás, quien se opondrá a Dios y a su pueblo escogido. Al mismo tiempo hará su aparición el Falso Profeta, quien impulsará adoración al Anticristo.

La tribulación llegará a su fin con lo que se conoce como la batalla de Armagedón, la máxima ofensiva militar liderada por el Anticristo en contra de Cristo. Esta batalla significará un duro revés para el Anticristo y sus ejércitos por cuanto Jesús en persona, se enfrentará con ellos en su segunda venida. Jesús glorificado destruirá el poder militar y el Anticristo y su aliado el Falso Profeta serán lanzados al lago de fuego.

Satanás por su lado será encadenado y encerrado en un abismo por mil años. Apocalipsis 20:1-3 dice: “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; Y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.”

A raíz de la segunda venida de Cristo, tendrán lugar dos juicios importantes. El juicio a Israel y el juicio a las naciones.

El propósito de estos juicios es sacar del mundo a todos los incrédulos y dejar en el mundo a todos los creyentes, tanto de origen judío como de origen gentil. Es decir que al final de estos juicios en la tierra no quedará ni un solo incrédulo. Se habrán dado las condiciones para el establecimiento del reino milenial de Cristo.

Su reino será sobre la tierra y durará mil años. Jesucristo será el Rey de reyes y Señor de Señores. Tendrá su trono en Jerusalén, en donde será objeto de adoración por ser Dios.

La iglesia en su estado de glorificación reinará juntamente con Cristo durante el reino milenial. Los súbditos del reino serán todos aquellos que por haber depositado su fe en Cristo Jesús, no fueron sacados de la tierra al final de la tribulación, después de los juicios a Israel y a las naciones. Serán personas de carne y hueso.

Partiendo de estas personas comenzará a repoblarse la tierra, luego de haber sido diezmada durante la tribulación y los posteriores juicios. Los hijos de estos creyentes, vendrán al mundo en el estado de muerte espiritual, al igual que nosotros, de modo que para ser salvos tendrán necesidad de oír el mensaje del Evangelio y tendrán que depositar su fe en la obra perfecta de Cristo en la cruz del Calvario.

El reino milenial estará caracterizado por la abundancia, la santidad, la paz, el gozo, la ausencia de enfermedad, la muerte estará reservada solamente para aquellos que voluntariamente se rebelan contra el Señor. Será un reino idílico. No podría ser de otra manera porque Jesucristo estará gobernándolo.

Al final del reino milenial Satanás tendrá su última oportunidad para engañar a las naciones. Apocalipsis 20: 7-9 dice: “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.”

Después de esto, Satanás no tendrá más ninguna oportunidad para engañar a las naciones. Apocalipsis 20:10 dice: “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaba la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

Así es como termina la carrera de este siniestro personaje. La tierra se habrá librado de todo vestigio de maldad. Acto seguido tendrá lugar lo que se llama el Juicio de Gran Trono Blanco. De esto nos habla Apocalipsis 20:11-15 donde dice: “Y vi un gran trono blanco y al que se estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

Lo único que resta entonces es la creación de un nuevo cielo y una nueva tierra. De esto nos habla Apocalipsis 21:1 donde dice: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más”

El primer cielo y la primera tierra, serán quemados. 2ª Pedro 3:11-13 dice: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.”

De esta manera se habrá consumado el plan de Dios para su creación. La vida auténticamente cristiana se caracteriza por una cabal comprensión de lo que Dios ha establecido para la humanidad. Saber y entender lo que Dios tiene planificado disipa las dudas y el temor y trae confianza al corazón.

Todo lo que está sucediendo hoy mismo, indica que lo que Dios ha anunciado está por cumplirse. Lejos de alarmarnos, los hijos de Dios, decimos como Juan el Apóstol: “Amén; sí, ven, Señor Jesús.”

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

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La verdadera gracia de Dios nos da el poder para vencer el pecado

CONSULTORIO BÍBLICO

La verdadera gracia de Dios nos da el poder para vencer el pecado

DAVID LOGACHO

Reciba cordiales saludos amable oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Gracias por su apoyo en oración y mediante sus ofrendas para este ministerio. Su ayuda es indispensable para la continuidad de esta obra del Señor. Proseguimos estudiando la primera epístola de Pedro. En ella tenemos lo que es la verdadera gracia de Dios. En esta ocasión, veremos que la verdadera gracia de Dios nos da el poder para vencer el pecado.

En nuestro estudio bíblico último vimos a Jesucristo como el mejor ejemplo de alguien que padeció por causa de la justicia. Este sufrimiento injusto que soportó Jesucristo tiene un enorme beneficio para todo pecador. Una parte de este beneficio es justamente la victoria que el pecador que recibe a Cristo puede tener sobre el pecado. El pasaje bíblico que tenemos para nuestro estudio de hoy se encuentra en 1 Pedro 4:1-6 Lo que primero notamos es el fundamento de la victoria sobre el pecado. 1 Pedro 4:1 dice: Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado.
La victoria sobre el pecado amable oyente, no se consigue por medio de cumplir con ritos religiosos de cualquier índole de cualquier religión. Tampoco se consigue por medio de apartarse de todo lo que está contaminado con el pecado. La victoria sobre el pecado se consigue por medio de identificarnos con Cristo quien padeció por nosotros en la carne y de esa manera terminó con el pecado. Esto es lo que quiere decir Pedro cuando nos exhorta a armarnos del mismo pensamiento. Cuando un creyente reconoce en su corazón que fue su pecado lo que causó todo el sufrimiento injusto que soportó Cristo en la cruz, entonces ese creyente voluntariamente desarrollará una capacidad para cortar cualquier vínculo con el pecado. Alguna vez leí una ilustración que puede arrojar luz sobre este hecho. Supongamos que usted tuviera un único hijo muy amado y supongamos que un aciago día un asesino terminara con la vida de su hijo mediante una certera puñalada. ¿Guardaría el puñal que usó el asesino para matar a su hijo como un tesoro especial en su casa? ¿Pondría ese puñal dentro de una urna de cristal para que no sólo usted sino todos sus amigos lo admiren? Dudo que lo haría, asumiendo que usted es una persona racional. Bueno, igual debería ser con el pecado en nuestra vida. El pecado es como el puñal de nuestro ejemplo hipotético, el pecado fue lo que terminó con la vida de nuestro amado Señor Jesucristo. Cristo murió a causa de mi mentira, mi orgullo, mi desobediencia y todo lo demás de malo que he hecho en mi vida como pecador. ¿Sería lógico de mi parte que guarde, acaricie, practique el mismo pecado que llevó a la cruz a mi amado Salvador? Por supuesto que no. Si tomamos conciencia de lo que causó nuestro pecado a Jesucristo, lo menos que podemos hacer es alejarnos lo más posible del pecado. Por esto es por lo que Pedro está abogando en este versículo. Lo segundo que notamos es el efecto de la victoria sobre el pecado. ¿Qué sacamos teniendo victoria sobre el pecado? 1 Pedro 4:2 dice: para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.
La victoria sobre el pecado conseguida para nosotros por Cristo en la cruz del Calvario, tiene un efecto dramático en nuestra vida. Hace que el resto del tiempo que tenemos para vivir en este mundo, pues a eso se refiere Pedro cuando habla del tiempo que resta en la carne, no vivamos para satisfacer nuestros propios deseos egoístas o como dice Pedro, en las concupiscencias de los hombres, sino que vivamos para hacer la voluntad de Dios. La voluntad de Dios, amable oyente, es lo que él ha dejado con nosotros en su palabra. La victoria sobre el pecado nos permite vivir para Dios y no para nosotros mismos mientras permanecemos en este mundo esperando encontrarnos con el Salvador bien sea porque sobreviene la muerte o bien sea porque el Salvador viene a buscarnos en el arrebatamiento. Muchos creyentes desean sinceramente vivir el tiempo que resta en la carne conforme a la voluntad de Dios, pero la triste realidad es que persisten viviendo conforme a las concupiscencias de los hombres. La razón más probable es que no se han identificado con Cristo en su muerte y por tanto no entienden el papel que jugó el pecado en el padecimiento y muerte de Jesucristo en la cruz. Si tan solo pudieran comprender cuan nefasto fue el pecado para Cristo Jesús, estoy seguro que odiarían el pecado con cada fibra de su ser. Lo tercero que notamos es que la victoria sobre el pecado se traduce en un nuevo estilo de vida en el creyente. 1 Pedro 4:3 dice: Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.
Lo que Pedro está haciendo es como estableciendo un punto de giro en la vida de una persona que llega a ser creyente. Hasta antes de llegar e ese punto de giro, esa persona andaba en lo que agrada a los gentiles o a los incrédulos. Después de atravesar ese punto de giro la persona debe ser totalmente diferente. Por eso Pedro dice: Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles. Esto nos habla de un cambio de vida. Los creyentes debemos tener un estilo de vida diferente al de los incrédulos. Los incrédulos andan en lascivias, esto significa que no se detienen ante nada con tal de satisfacer cualquier apetito del cuerpo. Los incrédulos andan en concupiscencias. Esto significa, que están dispuestos a gratificar los apetitos impropios de diversa índole, quizá con referencia a los pecados de índole sexual. Los incrédulos andan en embriagueces. Esto significa ceder el control de sus mentes a alguna sustancia intoxicante. Los incrédulos andan en orgías, esto significa un abandono total de uno mismo a todo lo que la pasión inmoral sugiera. Los incrédulos andan en disipación. Esto significa que viven para comer y beber. El típico pensamiento de, comamos y bebamos porque mañana moriremos. Los incrédulos andan en abominables idolatrías. Esto significa el culto a las imágenes con todos los desórdenes que esto conlleva. Todo esto era propio de la vida pasada de la gente que había recibido a Cristo como Salvador en al época de Pedro. Pero llegaron al punto de giro. Pedro dice por tanto: Baste ya el tiempo pasado para toda esta inmundicia. De aquí en adelante deben ser personas diferentes. Personas alejadas de todo aquello que practicaban antes de ser creyentes. Qué exhortación tan necesaria amable oyente. Los que somos creyentes debemos dejar atrás todas las prácticas perniciosas de nuestra vieja vida. Qué triste que es ver a personas que se llenan la boca afirmando que son creyentes, pero todavía viven en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. A lo mejor estas personas nunca han llegado a ese punto de giro que es recibir a Cristo como Salvador personal. Lo cuarto que notamos es que la victoria sobre el pecado no es apreciada por los incrédulos. 1 Pedro 4:4-6 dice: A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan;
1Pe 4:5 pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.
1Pe 4:6 Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios.
Cuando un incrédulo observa a un creyente que tiene victoria sobre el pecado, en lugar de alegrarse por ello, se enoja grandemente. Piensa que ese creyente se ha vuelto loco o que le han lavado el cerebro. El enojo del incrédulo nace de que ya no se puede contar con ese creyente para las fechorías que estaban acostumbrados a hacer. Luego el enojo del incrédulo se transforma en un ataque al creyente. Pedro dice que el creyente es ultrajado. Mi madre vivió esta experiencia. Cuando ella recibió a Cristo como su Salvador siendo aún soltera, apenas una jovencita, su familia supo que ella no correría junto con ellos en el desenfreno, la idolatría de la religión en que la familia se había criado. La familia por tanto ultrajó a mi madre. No la ofendieron de palabra ni de obra, sino hicieron algo peor, le desconocieron como parte de la familia y le echaron de la casa. Gracias a Dios que más tarde algunos familiares de mi madre terminaron también recibiendo a Cristo como Salvador. Pedro dice que los que ultrajan a los creyentes que vencen el pecado darán cuenta algún día a Dios, quien está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. Los vivos incrédulos serán juzgados cuando Jesucristo venga por segunda vez a esta tierra y los muertos incrédulos serán juzgados en el juicio del gran trono blanco. Con Dios no se puede jugar, amable oyente. Él es celoso en cuanto a la manera como es tratado uno de los suyos. Aún si uno de los suyos ha muerto como mártir, Él se encargará de que viva en espíritu. Hemos visto que la verdadera gracia de Dios nos permite tener victoria sobre el pecado. Es otro beneficio de la multiforme gracia de Dios.

Antes de despedirnos queremos agradecerle su sintonía y además le invitamos a que visite nuestra página en Internet y por supuesto conozca la respuesta a la PREGUNTA DEL DÍA que hoy nos dice: ¿Puede el Señor salvar o perdonar a una persona que ha cometido un grave pecado de inmoralidad? Nuestra dirección en Internet es: triple w.labibliadice.org Si este programa radial ha sido de bendición a su vida, ¿qué tal si nos ofrenda? Para ello escríbanos a la siguiente dirección: La Biblia Dice… casilla 1708-8208 Quito, Ecuador. Hasta la próxima y que Dios le bendiga ricamente.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

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El orgullo de una persona

CONSULTORIO BÍBLICO

El orgullo de una persona

DAVID LOGACHO

Es grato estar junto a Usted, amiga, amigo oyente. Sean todos bienvenidos al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el libro de Proverbios, en la serie que lleva por título: Proverbios, sabiduría celestial para la vida terrenal. En instantes más, David Logacho nos guiará en el estudio de la segunda parte del capítulo 18 de Proverbios.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en el capítulo 18 de Proverbios.

Vayamos al versículo 12 donde dice: «Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, y antes de la honra es el abatimiento.»

Este proverbio declara una verdad ineludible. Nos habla de que las desgracias siempre están precedidas de actitudes de orgullo. Una persona orgullosa debe saber que a la vuelta de la esquina le espera una estrepitosa caída. Cuidado con el orgullo amable oyente. Pero por otro lado, y también como verdad ineludible: Los honores siempre están precedidos de humillaciones. Una persona que es humillada debe saber que a la vuelta de la esquina le espera la exaltación.

De modo que, amable oyente, si este momento está siendo humillado de alguna manera, no se desanime, sepa que en algún momento, Dios va a transformar esa humillación en exaltación.

Prosiguiendo con el capítulo 18 de Proverbios llegamos al versículo 13. Dice así: «Al que responde palabra antes de oír, le es fatuidad y oprobio.»

¡Qué importante lo que comunica este proverbio! Ilustra la necesidad de escuchar bien antes de emitir una opinión. La naturaleza ha otorgado al hombre dos orejas pero una sola boca. Como diciendo: Es más importante oír que hablar.

Cuando el proverbio habla de fatuidad y oprobio, se está refiriendo a algo necio y vergonzoso. De manera que la sabiduría divina nos exhorta diciendo: Es necio y vergonzoso responder antes de escuchar. Si pusiéramos en práctica este sencillo pero poderoso consejo de la palabra de Dios nos ahorraríamos tantos problemas en nuestra relación con otros.

En su trabajo, escuche bien antes de hablar. Si hay algo que no entiende bien, haga las preguntas del caso para asegurarse que comprende totalmente lo que le están diciendo. Guarde su opinión hasta entenderlo todo y medite bien en lo que va a decir. Lo mismo debe hacer en su casa, bien sea al tratar con su esposo o con su esposa o con sus hijos o con sus padres. No se precipite a conclusiones apresuradas.

Una vez un amigo mío estaba en una discusión algo acalorada con su esposa. Mi amigo dijo algo como: Yo, a tu mamá no le quiero… La esposa le cortó abruptamente la palabra en este punto y entre sollozos y lamentos dijo: Ahí está. Yo sabía que tú nunca has querido a mi mamá. Mi amigo tuvo que esforzarse para que su esposa entienda que lo que iba a decir es: Yo, a tu mamá no le quiero hipócritamente sino de corazón. ¿Ve a lo que puede conducirnos el responder antes de oír bien lo que la otra persona quiere decir? La Biblia está en la razón al decir: es una necedad y una vergüenza responder antes de escuchar.

Sigamos con Proverbios 18. Ahora tenemos el versículo 14. Dice así: «El ánimo del hombre soportará su enfermedad; más ¿quién soportará al ánimo angustiado?»

En este proverbio se ve la importancia de tener buenas actitudes ante la adversidad. El proverbio habla de un enfermo y lo que está diciendo es que si ese enfermo tiene una actitud positiva en medio de su enfermedad, es probable que pronto se sane, pero si ese enfermo tiene una actitud negativa en medio de su enfermedad, tardará mucho más en sanarse, si es que llega a sanarse. Para los médicos es muy conocido que los enfermos con actitudes positivas son mejores candidatos para una pronta mejoría.

Proverbios 18:15 dice: «El corazón del entendido adquiere sabiduría, y el oído de los sabios busca la ciencia.»

Los entendidos y sabios se inclinan siempre hacia la sabiduría y la ciencia. Es algo natural en ellos. Puede ser que Usted piense que es entendido y sabio. ¿Le gustaría comprobarlo? Simplemente mire hacia qué se inclina su corazón. Si se inclina hacia absorber lo más que pueda de la palabra del Señor, entonces Usted comprobará que es entendido y sabio. Pero si su corazón se inclina hacia lo que es malo, entonces Usted comprobará que no es entendido y sabio.

Proverbios 18: 16 dice: «La dádiva del hombre le ensancha el camino y le lleva delante de los grandes»

El significado de este proverbio no tiene nada que ver con lo que se podría obtener del soborno. La Biblia condena severamente esa práctica indeseable llamada soborno. El proverbio exalta la generosidad. Lo que muestra es que la generosidad abre puertas y prepara caminos para llegar a lugares insospechados. La generosidad hace que un hombre común y corriente sea contado entre personas importantes. Vale la pena ser generoso.

Prosiguiendo con Proverbios 18 tenemos ahora el versículo 17 donde dice: «Justo parece el primero que aboga por su causa; pero viene su adversario, y le descubre.»

Aquí tenemos una hermosa lección sobre la importancia de escuchar a todas las partes en conflicto antes de saber quien está en lo correcto y quien está equivocado. Así como toda moneda tiene dos caras, todo conflicto también tiene dos caras. Es necesario examinar con cuidado cada una de esas dos caras antes de saber quien tiene la razón.

Hace unos días se me acercó una mujer para hablarme de lo malo que era su esposo. Con algo de reservas, esta mujer accedió a una reunión juntamente con su esposo. La reunión se llevó a cabo y mostró que la mujer no era tan inocente como ella pensaba ni que el hombre era tan malo como ella pensaba. Esta conversación ayudó mucho a los dos en su relación matrimonial. Así que, el primero en mostrar su causa parece inocente, hasta que llega la otra parte y lo refuta. No olive nunca esta lección que vale oro.

Sigamos adelante. Proverbios 18:18 dice: «La suerte pone fin a los pleitos, y decide entre los poderosos»

En el tiempo del Antiguo Testamento, era perfectamente válido el conocer la voluntad de Dios, en determinados asuntos, por medio de echar suertes. Si las partes en conflicto acordaban someterse a la solución del conflicto por medio de echar suertes, esto significaba el fin del conflicto. Hoy en día, tenemos a nuestra disposición el Espíritu Santo, y por ese motivo ya no está en vigencia el conocer la voluntad de Dios por medio de echar suertes.

A continuación tenemos Proverbios 18:19 donde dice: «El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.»

Este proverbio trata la lacerante realidad de los litigios entre hermanos. Estos litigios son los más difíciles de resolver. Por eso dice el proverbio que el hermano ofendido resiste más que una ciudad bien fortificada. Los litigios entre hermanos son tan complejos que el proverbista los compara con cerrojos de alcázar, o las rejas de un palacio. Mucho cuidado con los litigios entre hermanos.

Prosiguiendo nos encontramos con Proverbios 18:20 donde dice: «Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios.»

Lo que una persona dice puede producir profunda satisfacción al hombre. Así como el alimento produce mucha satisfacción a un hombre hambriento, así también los dichos de la boca de un hombre sabio le producirán profunda satisfacción.

Inmediatamente después aparece Proverbios 18:21 donde dice: «La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos»

Este proverbio ha sido muy mal utilizado cuando se ha pensado que con tan solo declararlo con los labios se puede hacer resucitar a una persona, y también que con tan solo declararlo con los labios se puede matar a una persona. Lo que está diciendo el proverbio, sin embargo, es que el peor mal y el mejor bien están en poder de la lengua. Quien hace buen uso de la lengua recibirá siempre una gran recompensa. Quien hace mal uso de la lengua recibirá siempre una terrible retribución. Mateo 12:27 dice al respecto: «Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado»

Después tenemos Proverbios 18:22 donde dice: «El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová.»

Este es el lema de todos los varones solteros. Cuando el joven soltero depende de la guía de Dios para buscar a su esposa, encontrará algo que es lo mejor para él. Hallará el bien, dice el texto. De esta manera Dios mostrará a este joven soltero su benevolencia, o su disposición para el bien. Algo interesante de notar en este proverbio es que el responsable de buscar pareja para casarse es el hombre, no la mujer. Esto podrá sonar a algo machista a algunas personas, pero eso es lo que enseña la palabra de Dios. El proverbio no dice la mujer que halla esposo halla el bien, sino el hombre que halla esposa halla el bien.

De modo que, jóvenes solteras, Ustedes deben esperar ser halladas por algún joven simpático y temeroso de Dios. Espere allí donde está que alguien toque la puerta de su corazón. No ande Usted tocando la puerta del corazón de los jóvenes solteros, para ver quien responde.

Proverbios 18:23 dice: «El pobre habla con ruegos, mas el rico responde durezas.»

Este proverbio describe de una manera real una cruel realidad de este mundo. Los pobres se ven obligados a hablar siempre en tono suplicante. Mientras que los ricos se dan el lujo de maltratar a la gente. Como afirma el popular dicho: El que tiene la plata tiene el sartén por el mango.

Por último, tenemos Proverbios 18:24 donde dice: «El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano.»

La amistad es como una planta. Necesita de cuidados y atenciones para subsistir. Una planta que jamás se la abona, jamás se le pone agua, jamás se la poda, no tiene muchas garantías de sobrevivir. Igual es la amistad, si no se la cuida, tiene pocas garantías de sobrevivir. Para tener amigos es necesario mostrar de formas prácticas la amistad. En esta atmósfera se desarrollarán amistades muy fuertes. Amigos así, son más unidos que un propio hermano. Si Usted aprecia la amistad debe estar dispuesto a cultivar las amistades.

Así terminamos el capítulo 18 de Proverbios. Dios mediante, estaremos estudiando el capítulo 19 en nuestro próximo estudio bíblico. Espero contar con su sintonía.

PRESENTADO POR

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de:
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Mateo 7:14 dice que estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida

CONSULTORIO BÍBLICO

Mateo 7:14 dice que estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida

DAVID LOGACHO

 

Es un gozo saludarle mi amiga, mi amigo. Bienvenida o bienvenido a nuestro Consultorio Bíblico. Damos gracias a Dios por la oportunidad de estar juntos a través de las ondas radiales de esta emisora amiga. Gracias sinceras a todos los amigos oyentes que nos apoyan de diversas maneras. Apreciamos mucho sus oraciones por nosotros. Sus ofrendas nos han sido de mucha bendición y ¿qué decir de aquellos que nos han hecho llegar sus consultas para este programa? Solo podemos decir: Gracias amigos oyentes. En instantes más estará David Logacho respondiendo las consultas de hoy. Y no olvide que está abierta la posibilidad para que Usted reciba gratuitamente una copia del librito que lleva por título: ¿Qué habría ocurrido si Cristo no hubiera nacido? Escrito por Ord. L. Morrow. Este librito es ideal para la época navideña. Usted se beneficiará de este librito al meditar en lo grandioso que es el hecho que el Hijo de Dios se hizo carne. Y si Usted tiene algún conocido que necesita saber lo que Dios ha hecho por él, este librito le hará mucho bien. Obséquielo por Navidad. Se lo agradecerá. Para pedidos por correo escriba una carta con su nombre completo, su dirección postal y el nombre de la emisora por la cual escucha este programa y envíela a la siguiente dirección postal: La Biblia Dice… casilla 1701-3715 Quito, Ecuador. Para pedidos por fax o por teléfono, marque cualquiera de estos números: 475563, o 475564 o 472292, todos en Quito, Ecuador. Si desea hacer su pedido por Internet, venga a nuestro web site en la siguiente dirección: HYPERLINK «http://www.labibliadice.org» http://www.labibliadice.org

Abrimos el Consultorio para dar respuesta a preguntas de un amigo oyente quien se ha comunicado con nosotros por Internet. La primera dice así: Mateo 7:14 dice que estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan, pero Lucas 3:6 dice que toda carne verá la salvación de Dios. También en Juan 12:32 Jesús dice que atraerá a todos a él. Parece que hubiera algún tipo de contradicción porque por un lado Jesús dice que son pocos los que se salvan, pero por otro lado la Biblia dice que todos verán la salvación o que todos serán atraídos por Jesús. Deme su opinión.

Con mucho gusto amigo oyente. Demos lectura al texto que se encuentra en Mateo 7:13-14 para incluir el contexto. Dice así: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” La enseñanza presentada por el Señor Jesucristo es muy sencilla y a la vez, en extremo profunda. Jesús habló de dos destinos. El uno es perdición. O lo que llamaríamos el infierno o la condenación eterna. El otro es la vida. O lo que llamaríamos el cielo o la vida eterna. Jesús habló también de dos caminos. El que conduce a la perdición es espacioso. No tiene restricciones. El que conduce a la vida es angosto. Tiene sus limitaciones. Jesús habló además de dos puertas. La puerta que lleva a la perdición por el camino espacioso es ancha. Mientras que la puerta que lleva a la vida por el camino angosto es estrecha. También existen dos grupos de personas. Los que entran por la puerta ancha y transitan por el camino espacioso que lleva a la perdición son muchos. Los que entran por la puerta estrecha y transitan por el camino angosto que lleva a la vida son pocos. De esta manera el Señor Jesucristo mostró con claridad que mientras que son muchos los que atraviesan por la puerta ancha y el camino espacioso pero que conduce a la condenación eterna, son pocos los que atraviesan por la puerta estrecha y el camino angosto que conduce a la vida eterna. La puerta ancha y el camino espacioso son una manera figurada de hablar del intento del hombre por entrar al cielo sobre la base de sus propias obras y sobre la base de la religión cualquiera que sea. La mayoría de la gente atraviesa por esta puerta y transita por este camino, sin saber que conduce a la condenación eterna. En contraste, la puerta estrecha y el camino angosto son una manera figurada de hablar de la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús. Es un camino que conduce a la vida eterna y son pocos los que transitan por él. Pero ahora consideremos los textos que Usted piensa que afirman que todos son salvos. El primero, se encuentra en Lucas 3:6. Vamos a leer desde el versículo 4 para no dejar de lado el contexto. Dice así: “como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas. Todo valle se rellenará, y se bajará todo monte y collado; los caminos torcidos serán enderezados, y los caminos ásperos allanados; y verá toda carne la salvación de Dios.” Este pasaje bíblico es citado por Lucas, el autor del evangelio que lleva su nombre, para poner en la perspectiva correcta la obra de Juan el bautista, el ilustre precursor de Jesús, el Cristo. Lucas cita textualmente la profecía de Isaías 40:3-5. Cuando el profeta dijo que toda carne verá la salvación de Dios, no está dando a entender que todo ser humano llegará a ser salvo por el solo hecho de que el Hijo de Dios estaba en forma humana en el mundo. Lo que está diciendo Isaías es que todo el mundo, tanto judíos como gentiles, verán con sus propios ojos a Jesús, por medio de quien Dios está en capacidad de salvar al mundo. Pero obviamente, para apropiarse de esa salvación es necesario primeramente creer en Jesucristo como Salvador. Juan 3:36 dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Ahora veamos el otro texto que Usted mencionó. Se encuentra en Juan 12:32 donde dice: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” Unos griegos habían manifestado gran deseo de ver a Jesús. Jesús dijo por tanto que había llegado su hora. En clara alusión a su muerte en sacrificio por el pecado del mundo. Cuando Jesús dice que va a ser levantado de la tierra está refiriéndose a su muerte por crucifixión. Cuando eso pase, Jesús será el único medio para que tanto judíos como gentiles puedan llegar a ser salvos. Es a esto a lo que se refieren esas palabras: A todos atraeré a mí mismo. Igualmente aquí, si bien es cierto que la muerte de Cristo es suficiente para salvar a todo el mundo, sin embargo no todo el mundo es automáticamente salvo, porque como señalamos antes, para ser salvo es necesario primeramente poner la confianza en Cristo como Salvador o creen en Jesucristo.

La segunda consulta del amigo oyente que hizo la consulta anterior dice así: En Mateo 7:21 dice que no todo el que dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, mientras que en Hechos 2:21 y Romanos 10:13 dice que el que invocare el nombre del Señor será salvo. ¿Cómo es esto?

Vamos a leer Mateo 7:21-23. Dice así: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” Impresionante amigo oyente. Estas personas, incrédulas todas, se llenaban la boca diciendo que son del Señor. Inclusive, profetizaron en el nombre del Señor, echaron fuera demonios en el nombre del Señor e hicieron muchos milagros en el nombre del Señor, pero tristemente no conocían al Señor. Eran falsos creyentes. Jesús los llamó falsos profetas, lobos rapaces vestidos de ovejas. Jamás había hecho la voluntad del Padre, lo cual es recibir por la fe a Jesucristo como Salvador. Por este motivo es que no pudieron entrar al reino de los cielos. Pero ahora consideremos Hechos 2:21 donde dice: “ Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Exactamente lo mismo leemos en Romanos 10:13. Ambas citas han sido tomadas del Antiguo Testamento, en el libro de Joel capítulo 2 versículo 32 donde dice: “Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo” Cuando en estos textos se habla de invocar al Señor o a Jehová, no se está dando a entender una mera articulación de la palabra. No está hablando solo de pronunciar la palabra como lo hicieron los falsos creyentes de quienes habló Jesús. Está hablando de abandonar cualquier esperanza que uno haya tenido para ser salvo y abrazar con todas las fuerzas la única esperanza válida para ser salvo, la fe en Cristo como Salvador. Solo este tipo de personas son genuinamente salvas. El resto, aunque se maten pronunciando la palabra Señor, no serán salvos jamás.

 

PRESENTADO POR

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

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Surgimiento de apóstoles y profetas

CONSULTORIO BÍBLICO

Surgimiento de apóstoles y profetas

DAVID LOGACHO

Desde Ecuador se ha comunicado con nosotros a través del correo electrónico, un amigo oyente, para hacernos la siguiente consulta: Como estoy seguro será de su conocimiento, estamos ante una ola de surgimiento de apóstoles y profetas. ¿Qué piensa en cuanto a esto? Pregunto sobre esto porque tengo una amiga que asiste a una iglesia donde hay apóstoles y profetas y le están prediciendo lo que supuestamente le va a suceder en el futuro. ¿Cómo puedo aconsejar a mi amiga? Estoy preocupado por ella.

Gracias por su consulta amable oyente. Efectivamente, estamos mirando absortos la proliferación de apóstoles y profetas en medio de muchas iglesias evangélicas en toda América Latina. ¿Se ha preguntado por qué durante siglos, tal vez desde el segundo siglo hasta nuestro tiempo, no se hablaba de apóstoles y profetas en el cristianismo? Parece que es un movimiento muy moderno. ¿Será que la iglesia en general se equivocó por tanto siglos ignorando la presencia de apóstoles y profetas en su medio? Hace un par de semanas estaba escuchando a un predicador que hablaba sobre este moderno fenómeno y decía que según los que están dentro de esta moda, si alguien es pastor o anciano no es nadie, porque si quiere ser alguien debe tratar de ser al menos profeta, pero si puede aspirar a ser apóstol debe procurarlo más. Tal vez esta opinión sintetice el verdadero propósito detrás del surgimiento de tantos apóstoles y profetas. Existe un verdadero afán por encaramarse a las posiciones más altas, las de mayor jerarquía de modo que se pueda lograr el mayor respeto, la mayor autoridad, la mayor admiración de parte de los que están más abajo. Pero ¿Qué dice el Nuevo Testamento respecto a esta muy humana pero anti-bíblica manera de pensar? Para responder esta inquietud, permítame citar el pasaje bíblico en 1 Pedro 5:1-4. La Biblia dice: Ruego a los ancianos que están entre vosotros,  yo anciano también con ellos,  y testigo de los padecimientos de Cristo,  que soy también participante de la gloria que será revelada:

1Pe 5:2  Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros,  cuidando de ella,  no por fuerza,  sino voluntariamente;  no por ganancia deshonesta,  sino con ánimo pronto;

1Pe 5:3  no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado,  sino siendo ejemplos de la grey.

1Pe 5:4  Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores,  vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

Estas palabras fueron escritas por Pedro, un genuino Apóstol. A pesar que como verdadero Apóstol, Pedro podía ordenar o exigir, no lo hace, sino que revestido de humildad ruega a los ancianos o pastores. Note que los ancianos o pastores de una iglesia local no están por encima de la congregación, sino que están entre la congregación. Esto significa que los ancianos o pastores no deben sentirse superiores al resto de la congregación. Son simplemente los primeros entre iguales. En esa posición están para servir no para ser servidos. Note lo que dice Marcos 10:42-45 Mas Jesús,  llamándolos,  les dijo:  Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas,  y sus grandes ejercen sobre ellas potestad.

Mar 10:43  Pero no será así entre vosotros,  sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,

Mar 10:44  y el que de vosotros quiera ser el primero,  será siervo de todos.

Mar 10:45  Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido,  sino para servir,  y para dar su vida en rescate por muchos.

Pero volviendo a nuestro texto en 1 Pedro 5, Pedro, un genuino Apóstol dice a los ancianos o pastores: Yo anciano también con ellos. Pedro no se sentía de ninguna manera superior a los ancianos o pastores, sino que se ve a sí mismo como uno más, anciano también con ellos. Esto es algo que no se ve en la mayoría de los modernos apóstoles y profetas. Supe de uno que para poder ir a “ministrar” entre comillas en determinado país, pone como condición volar en primera clase junto a todo su equipo, hospedarse en un hotel de cinco estrellas, tener a su disposición un auto nuevo para que le lleve desde el hotel hasta la plataforma donde está el púlpito desde el cual va a predicar, y una guardia armada que mantenga a la gente a distancia en todo momento. Esto sin contar con los $20,000 que demandan recibir por cada evento. Pedro era tan diferente. Como genuino Apóstol, continúa señalando que él es testigo de los padecimientos de Cristo. Esto es un requisito indiscutible para ser genuino Apóstol de Jesucristo. Los requisitos para ser Apóstoles de Jesucristo aparecen con más detalle en Hechos 1:21-22 dice: Es necesario,  pues,  que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros,

Act 1:22  comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba,  uno sea hecho testigo con nosotros,  de su resurrección.

¿Quién se atrevería hoy en día afirmar que ha estado junto con los demás Apóstoles de Jesucristo todo el tiempo que el Señor Jesús estaba con ellos, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que fue ascendido al cielo? ¿Quién podría hoy en día decir como Pedro: Yo soy testigo de los padecimientos de Cristo? Nadie. Por tanto nadie puede hoy en día afirmar que es Apóstol de Jesucristo. Algunos dicen: Yo no soy Apóstol de Jesucristo, sino solamente apóstol, en el sentido que he sido enviado o comisionado por alguna iglesia local. Siendo así, ¿entonces por qué no usar la palabra misionero u obrero? Porque la clave está en usar la palabra apóstol por el supuesto prestigio que conlleva. Pablo siendo un genuino Apóstol de Jesucristo, dice que no es más que un anciano o pastor en medio de otros ancianos o pastores. Son muchos los que anhelan con vehemencia ser llamados apóstoles o profetas, ¿quién sabe que anhelarán ser llamados en un mañana? No han puesto atención a lo que el Señor Jesús dijo a los fariseos de su tiempo. Mateo 23:8-12 dice Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí;  porque uno es vuestro Maestro,  el Cristo,  y todos vosotros sois hermanos.

Mat 23:9  Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra;  porque uno es vuestro Padre,  el que está en los cielos.

Mat 23:10  Ni seáis llamados maestros;  porque uno es vuestro Maestro,  el Cristo.

Mat 23:11  El que es el mayor de vosotros,  sea vuestro siervo.

Mat 23:12  Porque el que se enaltece será humillado,  y el que se humilla será enaltecido.

No hace falta anteponer un título como apóstol, profeta, reverendo y tantos otros más, antes de nuestro nombre para poder servir al Señor. Tal vez el título más honroso que alguien puede poner antes de su nombre es simplemente “hermano” Pedro también hace referencia al hecho de ser participante de la gloria que será revelada. Tal vez es una alusión a su experiencia en el monte de la Transfiguración, cuando junto a Jacobo y a Juan, otros genuinos Apóstoles, contemplo la gloria divina del Señor Jesús, la misma gloria que todos compartiremos cuando estemos con él en el cielo. Pero ni siquiera esto le hizo sentir superior a los otros ancianos o pastores. Luego Pedro exhorta a los ancianos o pastores a pastorear la grey de Dios entre la cual están ellos también. La grey no es del pastor o del anciano o de la denominación. La grey pertenece a Dios. Los ancianos o pastores deben cuidar de la grey de Dios no como ellos quieren sino como Dios quiere. No por fuerza, esto significa sin sentirse obligados a ello, sino voluntariamente, no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto. La ganancia deshonesta ocurre cuando se usa el oficio de anciano o pastor para sacar beneficio material personal. Un famoso apóstol afirmó que Dios le había revelado que estaba por sobrevenir un gran avivamiento sobre América Latina que cuyo fuego se iba a iniciar en Ecuador. Este apóstol supuestamente había sido enviado por Dios a Ecuador para imponer sus manos en pastores ecuatorianos de modo que lleguen a ser apóstoles y sean el instrumento que Dios use para este avivamiento. Los que querían tan honroso título tenían que pagar la módica cantidad de $5,000 dólares. ¿De cuando acá alguien tiene el poder de declarar a otro apóstol? ¿De cuando acá se vende el título de apóstol? Ni me imagino la cantidad de dinero que habrá acumulado este hombre de esta manera, porque el mismo cuento lo usó en varios otros países. La manera que un anciano o pastor debe cuidar de la grey de Dios es no como teniendo señorío sobre los que están a su cuidado. Esto significa sin ser un dictador. La forma correcta es siendo ejemplos de la grey. El ejemplo de vida que se ve en muchos apóstoles y profetas no es digno de imitarse. Los ancianos o pastores que ejercen bien su función serán galardonados por el Señor Jesucristo, el Príncipe de los pastores. El galardón o la recompensa será la corona incorruptible de gloria. Qué gran ejemplo que nos deja este genuino Apóstol quien a ningún momento se jactó de su posición como Apóstol, sino que se puso en el mismo nivel que todos los ancianos o pastores. Si esto lo tomaran en cuenta los ancianos o pastores de la actualidad no estarían buscando con tanto afán ser reconocidos como apóstoles o profetas.

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Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

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¿Por qué la Biblia no habla de la juventud y adolescencia de Jesús?

CONSULTORIO BÍBLICO

¿Por qué la Biblia no habla de la juventud y adolescencia de Jesús?

DAVID LOGACHO

Por medio de Internet se ha comunicado con nosotros un amable oyente para hacernos esta consulta: ¿Por qué es que la Biblia habla solamente de lo que hizo Jesús desde su nacimiento hasta que tenía 12 años y después desde los 30 años hasta su muerte? ¿Por qué no habla de su juventud, y su adolescencia?

Gracias por su consulta. Efectivamente, la Biblia y más directamente el Nuevo Testamento habla de los antecedentes al nacimiento de Jesús, del nacimiento de Jesús, de la visita que le hicieron los pastores de Belén, de su circuncisión, de su presentación en el templo, de su regreso a Nazaret, de la visita que recibió de los magos, de su huida a Egipto, de su establecimiento en Nazaret, de su crecimiento y niñez en Nazaret, de sus viajes anuales a Jerusalén en la fiesta de la pascua, de su especial visita a Jerusalén en la fiesta de la pascua cuando tenía 12 años y una breve referencia a su crecimiento en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres. Luego transcurren al menos 18 años, sobre los cuales el Nuevo Testamento guarda absoluto silencio. Después, cuando Jesús tenía treinta años de edad, comienza su ministerio público, el cual dura solamente unos tres años y concluye con su muerte, sepultura, resurrección y ascensión. El período de silencio en cuanto a la vida de Jesús, desde los 12 años hasta los 30 años ha servido para que febriles mentalidades fabriquen todo tipo de conjeturas y fábulas que no tienen el más mínimo sustento. La legítima pregunta es por tanto: ¿Por qué es que el Nuevo Testamento guarda silencio sobre lo que hizo Jesús, durante 18 largos años? La razón es porque el Nuevo Testamento no es una biografía detallada de la vida de Jesús. En el Nuevo Testamento se relata única y exclusivamente los eventos en los cuales Jesús hace o dice algo que es pertinente a su propósito redentor en este mundo. Todas las demás cosas que Jesús hizo o dijo no han sido registradas en el Nuevo Testamento, porque no tenían ninguna relación con su propósito redentor. Esto es lo que afirma Juan 21:25 que dice: “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.” Así que, amable oyente, no preste oído a cualquier persona que afirme que Jesús hizo o dijo tal o cual cosa entre sus 12 y 30 años. Todo lo que digan es pura fábula de manufactura humana.

Nos escribe un amable oyente de Santiago de Chile. Hace referencia a la respuesta a una consulta hecha hace algún tiempo atrás que tenía que ver con el significado de Mateo 19:24 cuando Jesús dijo que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que entrar un rico en el reino de Dios. Nuestro amigo oyente dice que según el pastor de su iglesia, el origen del dicho de Jesús tiene que ver con que en el tiempo de Jesús, por seguridad, las ciudades estaban rodeadas de elevados muros con puertas para permitir el acceso a las ciudades. Había puertas muy anchas y puertas muy angostas, que apenas permitían pasar a una sola persona o a una oveja o a una cabra. Un animal de carga tan grande como un camello tendría mucha dificultad para pasar por esta puerta tan estrecha. Estas puertas estrechas se llamaban ojo de aguja, por lo minúsculo de su abertura. Las puertas anchas se cerraban por la noche pero las puertas angostas se mantenían abiertas para permitir la entrada de viajeros retrasados. Nos pide nuestra opinión sobre esta explicación del origen del dicho de Jesús.

Gracias por su consulta. El dicho que pronunció Jesús haciendo mención de un camello pasando por el ojo de una aguja, ocurrió dentro de su enseñanza relativa a lo difícil que es que un rico entre en el reino de Dios. Note lo que dice Mateo 19:16-26 “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás  a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.” El incidente ilustra lo difícil que es que un hombre rico deposite su confianza en Dios y reciba a Cristo como su personal Salvador. El joven rico viene al Señor Jesús con una pregunta aparentemente sincera. Maestro bueno, dice, ¿qué bien haré para obtener la vida eterna? En la pregunta, el joven rico revela su ignorancia en cuanto a la verdadera identidad de Jesús y en cuanto a la manera de obtener vida eterna. El joven rico llama a Jesús: Maestro, poniéndolo en el mismo nivel que tantos connotados maestros de la época. El joven rico también habla de merecer vida eterna, cuando la vida eterna es un regalo. Nuestro Señor pone a prueba al joven rico en dos asuntos importantes. Primero ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Jesús no está negando su deidad, sino haciendo notar que cuando el joven rico dice que es bueno, está reconociendo que es Dios, porque no hay nadie que sea bueno, aparte de Dios. Segundo, en cuanto a la manera de ser salvo, Jesús le dice: Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. El Salvador no estaba dando a entender que el hombre puede ser salvo como resultado de guardar los mandamientos, sino que estaba usando la ley de Moisés para que el joven rico se convenza de pecado, o se dé cuenta que es imposible que pueda guardar la ley para ser salvo. El joven rico estaba engañado pensando que el heredar el reino de los cielos es cuestión de hacer los suficientes méritos. El joven rico pregunta que mandamientos tenía en mente Jesús. Jesús citó cinco mandamientos que tienen que ver principalmente con nuestros semejantes, los cuales se resumen en: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Ciego a su orgullo el joven rico se jacta de que ha cumplido con todos esos mandamientos. Pero Jesús va a hacer notar la falacia de esta afirmación mostrando que estaba fallando en amar al prójimo como a sí mismo. Jesús le dice por tanto: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo, y ven y sígueme. El Señor Jesús no estaba dando a entender que el hombre puede ser salvo mediante la venta de sus posesiones y la entrega del producto de la venta a las obras de beneficencia. La única manera de ser salvo es mediante la fe en el Señor Jesucristo. Pero para ser salvo, el hombre debe reconocer que ha pecado y que está imposibilitado de cumplir por sí mismo con las demandas de Dios para ser salvo. La negativa del joven rico de compartir sus posesiones estaba demostrando que no amaba al prójimo como a sí mismo. Al oír las demandas de Jesús para obtener la vida eterna, el joven rico debió haber dicho: Señor, si eso es lo que se requiere para tener la vida eterna, no puedo salvarme por mis propios esfuerzos, soy un pecador. Por tanto, te ruego que me salves por tu gracia. Pero tristemente, el joven rico rechazó la oportunidad que Jesús le estaba dando para ser salvo por la fe. Por eso es que oyendo lo que Jesús le dijo, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. La respuesta del joven rico sirvió para que Jesús señale que es difícil que un rico entre en el reino de los cielos. La riqueza se torna en un ídolo para quien la posee. Es imposible que un rico deje de confiar en su riqueza y pase a confiar absolutamente en Dios, al punto de estar dispuesto a deshacerse de su riqueza. Es justamente para ilustrar este hecho que Jesús dijo: Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Jesús está hablando de camellos literales y de ojos de aguja literales. Es imposible que se pueda pasar un camello, animal tan grande, por el ojo de una aguja, abertura tan pequeña. Jesús está usando una figura retórica conocida como hipérbole, o un dicho exagerado para producir un efecto vívido, inolvidable. Así de imposible es que un rico que confía en su riqueza y no en Dios sea salvo, o entre al reino de Dios. A menudo se afirma que el ojo de una aguja era el nombre de las puertas muy angostas que se hacían en el muro de una ciudad amurallada. Un camello tendría que sufrir mucho para atravesar por una puerta así de angosta, pero no hay evidencia creíble de la existencia de este tipo de puertas en los muros de las ciudades amuralladas y más que nada, el contexto impulsa a concluir que Jesús no estaba hablando de entrar con dificultad sino de la imposibilidad de entrar. Humanamente hablando es imposible que un rico se salve. Por eso es que los discípulos se asombraron en gran manera e hicieron la pregunta lógica: Entonces ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Los judíos viviendo bajo la ley de Moisés, según la cual Dios prometió prosperidad a los que le obedecían, correctamente catalogaban a un rico como a una persona justa, pero si ni aún el rico, supuestamente justo, se podía salvar, entonces peor todavía todos los que no eran ricos. Pero Jesús despeja la incertidumbre cuando dice: Para los hombres esto es imposible, mas para Dios todo es posible. Se necesita de una obra divina tanto en el rico como en el pobre para que sean salvos. Así que, respeto la interpretación de su pastor sobre el camello pasando por el ojo de una aguja, pero la explicación que he compartido se ajusta mejor al contexto.

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Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

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