Dios no nos abandona

Sábado 11 Julio
Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, el Señor me recogerá.
Él (Dios) dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.
Dios no nos abandona
Testimonio

«Habiendo sido abandonado por mis padres, fui criado por mi abuela y luego por mi tía. Mi padre y mi madre me sacaron de sus vidas. ¡Pero Dios no me abandonó!

Entre los 20 y los 30 años, varias veces estuve en la calle, y fui albergado en diferentes hogares. Durante esos años de vagabundeo encontré a una persona que me habló, oró por mí y me dio un saco de dormir para protegerme del frío. Esta atención me conmovió. Por primera vez, desde hacía mucho tiempo, me sentí apoyado. Más tarde encontré una persona cristiana que me dio una Biblia. Poco a poco comprendí que tenía un tesoro en mis manos. Mientras leía ese libro, el Señor se reveló a mí. En un momento sentí la necesidad de ir a él y abrirle mi corazón. La Biblia fue el único remedio para mi situación, me habló, y estoy convencido de que Dios me hablará por medio de ella hasta mi último suspiro. No hay tema más hermoso que el del amor de Dios. Descubrí que Jesucristo es mi única esperanza, mi único recurso. Dios llenó el vacío afectivo que había en mí, me adoptó y le dio un sentido a mi vida. Deseo alabarlo por lo que él es y por lo que hizo por mí».

André

Quizás usted también fue abandonado por sus padres, o no tiene familia. Sepa que Dios no lo olvida, y le dice: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo (Dios) nunca me olvidaré de ti” (Isaías 49:15).

El amor de Dios

Viernes 10 Julio
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.
Todo lo tengo en Jesucristo
Amor eterno, insondable
De Jesús
Su sangre dio por mí, culpable,
Cristo Jesús,
De la muerte y de la tierra,
De mis pecados me libera,
La vida eterna me da
Mi Jesús.
¿Quién me levanta de mis caídas?
Es Jesús.
Mi sostén en tantas luchas,
Es Jesús.
Cristo habló, yo quiero creer,
Que puedo luchar por su gloria,
Pues mi escudo, mi victoria,
Es Jesús.
En esa senda al Padre voy,
Con Jesús.
Él es mi gozo y feliz soy,
En Jesús.
Si el dolor mi alma alcanza,
Mi corazón tiene esperanza,
Porque he puesto mi confianza
En Jesús.
Salvado, solo me glorío,
En Jesús.
Mi vida aquí y en el cielo,
Es Jesús.
Ya pasará lo temporal,
Gozoso allá me iré,
Hacia la patria eternal,
Hacia Jesús.

Un peligro real

Jueves 9 Julio
Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres… Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
Un peligro real

En la sala de máquinas de un crucero de lujo se había declarado el fuego, corriendo el riesgo de propagarse hasta los depósitos de combustible. Finalmente el incendio fue controlado. Cuando el peligro se descartó totalmente, el capitán le preguntó a una gran actriz, que se encontraba a bordo, si ella se había dado cuenta de la magnitud del problema.

–Desde luego, respondió ella, continuamente nos repetían que no había razones para inquietarse. Enseguida deduje que la situación era muy grave.

A partir de las informaciones que pretendían ser tranquilizadoras, esta persona supo comprender lo que ocurría en realidad. A menudo las señales de alarma son atenuadas para evitar el pánico. A quienes padecen una enfermedad grave, por lo general no se les dice abiertamente que su vida está a punto de terminar. Asimismo hoy se habla de un futuro de paz y prosperidad para nuestro planeta, mientras en todos los ámbitos muchas alarmas están en rojo. ¿Me dejo ilusionar por esas palabras sin fundamento, o deseo y tengo la fuerza para conocer la realidad? Dios, al contrario, habla de juicio. Él no nos engaña.

El versículo de hoy dice claramente que quienes presentan el Evangelio están motivados por la gravedad de la situación actual, pues les preocupa el destino de todos los que no se han vuelto a Dios. Por esta razón no se cansan de invitar a todos los hombres a reconciliarse con el Dios Salvador. ¡No descuide estas advertencias! Reconozca que está perdido y encuentre su refugio y su salvación en Jesucristo.

¿Es necesario ser positivo siempre?

Miércoles 8 Julio
Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos.
Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.
¿Es necesario ser positivo siempre?

«Positivismo», es la palabra de moda utilizada para motivar a la gente a ver siempre el lado bueno de las cosas. En un mundo como el nuestro, donde las malas noticias abundan cada día, se siente la necesidad de ser positivo. Pero decir que uno es feliz sin interesarse por Dios, es alimentar vanas ilusiones. La Biblia nos dice: “Gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento” (1 Timoteo 6:6). Ser piadoso es tener una relación de confianza con Dios y obedecer lo que él nos dice en la Biblia. Si esto nos basta, ¡qué fuente de gozo tenemos!

Algunos se refieren a la enseñanza del «sermón del monte», particularmente a las «bien-aventuranzas», como un medio para mejorar el mundo. Allí Cristo llama sucesivamente “bien-aventurados”, o felices, a nueve grupos de personas, las cuales no están necesariamente en una situación fácil, pero ponen su confianza en Dios (Mateo 5:1-12).

¿Se puede concluir que nuestro Señor era positivista? En el evangelio de Mateo, las primeras enseñanzas del Señor son las bienaventuranzas. Sin embargo, un tiempo después, rechazado por la gente que no soportaba su mensaje de amor y de verdad, él fue llevado a pronunciar ocho veces: “¡Ay de vosotros!” (cap. 23).

Dios no embellece el mundo, esto sería darle una apariencia que no corresponde a la realidad. Nada escapa a su apreciación. Ver ilusoriamente el lado positivo lleva al infortunio. Pero reconocer que estoy perdido delante de Dios, y aceptar su gracia en Jesús, es el camino seguro para encontrar y mostrar lo que es la verdadera felicidad.

Se salvó de milagro

Martes 7 Julio
O aquellos dieciocho (hombres) sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.
Se salvó de milagro

Se durmió al volante en una autopista. Su automóvil chocó contra el carril central, giró en sentido contrario, dio una voltereta y al final se detuvo en un costado de la vía. El vehículo quedó irreconocible, pero el conductor salió ileso, desconcertado, pero sin ningún rasguño. Los bomberos que acudieron al rescate solo pudieron decir: ¡Se salvó de milagro!

¿Por qué salió ileso? ¿Por qué no pereció en tan aparatoso accidente? Por suerte, dirá alguno. Pero, ¿no sería más bien la paciencia de Dios que le prestó algunos días más para que tenga la posibilidad de volverse a él? Semejante circunstancia, ¿no debería llevar a cada uno de nosotros a preguntarnos sobre el verdadero sentido de nuestra vida? ¿Por qué estoy en la tierra? ¿Qué es lo realmente importante? Dios da tiempo a cada uno para que experimente un milagro de un valor incalculable: conocer a Jesucristo como Salvador, y comenzar así una relación indestructible con él. No dejemos pasar esta oportunidad.

Jesús vino para quitar el pecado que nos separaba de Dios. Mediante su muerte en la cruz borró los pecados de todos los que creen en él. Así, todos los que aceptan a Jesucristo como su Salvador son «un milagro». No solo escapan de la muerte eterna, que es la separación completa y definitiva de Dios, sino que comienzan una relación viva y feliz con Dios como su Padre.

La piedra escrita

Lunes 6 Julio
Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.
La piedra escrita

En la entrada del valle de Saint-Geniez, en los Alpes de Alta Provenza (Francia), se encuentra un lugar llamado «la piedra escrita». Grabada en una roca, aparece una inscripción romana de veinte líneas en letras mayúsculas. Allí se puede leer el agradecimiento de la población al jefe romano Dardanus, quien en esos collados desprovistos de sendas hizo romper la montaña para abrir un camino transitable. Gracias a esa inscripción, el nombre del benefactor no quedó en el olvido.

En el versículo citado hoy, el apóstol Pablo dice que los cristianos a quienes se dirige son “carta de Cristo”. Aún hoy, muchas personas no tienen una Biblia, o no saben leer: ninguno de ellos podrá descubrir en ella quién es Cristo. Pero si los cristianos se asemejan a Cristo, aquellos que los rodean «leerán» esa carta. Aprenderán a conocer a Jesús a través de ellos.

Se cuenta la historia de unos aldeanos chinos, quienes después de haber escuchado a un misionero, le dijeron: «El Jesús del cual hablas vive en nuestro pueblo. Ven, vamos a mostrártelo…». Y lo llevaron a un anciano que había recibido un evangelio mucho tiempo atrás. Él lo había leído y releído, lo sabía de memoria y lo vivía cada día. Ese anciano era una carta de Cristo, conocida y leída por todos los hombres.

Los cristianos de Corinto habían aceptado a Jesús como su Salvador, y su conducta lo confirmaba. En ellos se veían reflejados los caracteres de Jesús. Él “es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:6).

Una página de Lutero

Domingo 5 Julio
La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio.
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Una página de Lutero

«Evita como a una peste peligrosa y como a un veneno infernal decir: «Cometí tal y tal pecado, Dios me aborrece, soy objeto de la justa ira del juez».

Di más bien: «Soy un pecador, eso sí, pero sé que Dios quiere recibir a los pecadores, a los que sienten su pecado».

Sin esto, ningún hombre sería salvo. “Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos” (Romanos 11:32).

Si reconoces realmente tus pecados, si tiemblas, si estás turbado y cargado por temor al juicio y al infierno, ten ánimo, pues Dios quiere manifestarte su amor y su gracia. Él quiere salvarte. Todas sus promesas nos aseguran que él no desea la muerte del pecador, pues es un Dios de paz y de gracia.

No te dejes llevar por el desánimo, cree “en esperanza contra esperanza” (Romanos 4:18). Jesucristo es el médico de los corazones quebrantados. Él desea levantar a los caídos, y no quiere apagar “el pábilo que humea”.

Entonces, si eres una vela cuyo pábilo todavía está humeando, no te apagues a ti mismo por la desesperación o el desánimo. Si eres una caña cascada o quebrada, no te quiebres totalmente a ti mismo, sino ven a Jesús, el dulce amigo de las almas».

Jesús dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Martín Lutero (1483-1546)

Jesús dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Conocer a Dios

Sábado 4 Julio
(Jesús dijo:) He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Conocer a Dios
Testimonio

«Todas las religiones pretenden brindar la felicidad. Un día quise conocer a Dios y empecé a estudiar varias religiones, pero, para mi mayor asombro, ninguna pudo asegurarme la paz interior. La Biblia me enseñó que las religiones no pueden proporcionar esa felicidad; esto solo puede hacerlo un contacto personal con Dios. Para tener una relación con una persona es necesario conocerla. La única forma de conocer a Dios es leyendo su Palabra, la Biblia; por medio de ella Dios nos habla y nos invita a acercarnos a Jesús, quien declaró: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Él también dijo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Esto significa que en lo más profundo de nuestro ser debe producirse un acontecimiento extraordinario. ¿Cuál? Incluso si somos personas honestas, debemos sentir el peso del pecado que está en nosotros, y mirar hacia el Salvador. Entonces, el Espíritu Santo opera un milagro maravilloso en nosotros dándonos una nueva vida espiritual.

Cuando conocí a Jesús, reconocí mi estado pecaminoso y le pedí perdón por mis pecados. En ese momento recibí la vida eterna».

El testimonio que acabamos de leer nos pone en guardia contra el engaño de las religiones y sectas humanas.

Jesús dijo: “Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Mas no vayáis en pos de ellos” (Lucas 21:8).

Suzanne

El testimonio que acabamos de leer nos pone en guardia contra el engaño de las religiones y sectas humanas. Jesús dijo: “Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Mas no vayáis en pos de ellos” (Lucas 21:8).

El poder del Hijo de Dios (2)

Viernes 3 Julio
Como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo.
No temas; yo (Jesús) soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.
El poder del Hijo de Dios (2)

Frente a una gran multitud, Jesús había resucitado a su amigo Lázaro, cuyo cuerpo ya estaba en descomposición. A pesar de haber sido testigo del poder del Hijo de Dios, parte de esa multitud se volvió en su contra. Poco tiempo después pidió su muerte a grandes voces, y Jesús fue crucificado. Así fue como mataron “al Autor de la vida’’ (Hechos 3:15). Luego dos de sus discípulos bajaron su cuerpo de la cruz, lo embalsamaron, lo colocaron en una tumba e hicieron rodar una piedra para cerrar la entrada.

¿Qué voz podría resonar ahora para hacerlo salir de la tumba, como a Lázaro? No obstante, tres días después, algunas mujeres encontraron la tumba vacía. Su divino ocupante ya no estaba allí: había resucitado, había salido por sí mismo. Nadie se lo había mandado. Salió de la tumba por su propio poder. Él había anticipado este hecho extraordinario: “Le era necesario al Hijo del Hombre… ser muerto, y resucitar después de tres días” (Marcos 8:31).

Sí, Jesús podía resucitar a Lázaro. Tenía el poder para salir él mismo de la muerte como vencedor, después de haber dado su vida en la cruz para salvar a los que creen en él.

La resurrección de Jesús proclama que la justicia de Dios está satisfecha y la muerte está vencida. Cada creyente puede exclamar: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?… Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:55-57).

El poder del Hijo de Dios (1)

Jueves 2 Julio
(Jesús) clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió.
Vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.
El poder del Hijo de Dios (1)

Lázaro, el hermano de Marta y María, reposaba desde hacía cuatro días en una tumba cerrada con una pesada piedra. Una enfermedad lo había matado en poco tiempo.

La multitud que había venido para el sepelio se acercó y se detuvo ante la tumba. ¿Qué sucedía? ¿Existiría un médico que luchara por un paciente declarado muerto hacía varios días? De repente, de entre la multitud, alguien dio la orden de quitar la piedra que cerraba la entrada. Marta, la hermana del muerto, dijo: “Señor, hiede ya…” (Juan 11:39). ¡Lázaro estaba realmente muerto!

Entonces la misma voz resonó. Era la voz de Jesús, un amigo de la familia en duelo, quien llamó: “¡Lázaro, ven fuera!”. ¿Acaso no sabía Jesús que Lázaro estaba muerto?

¡Pero qué sorpresa cuando dentro de la tumba hubo un movimiento! Lázaro, el muerto, despertó al oír la voz de Jesús. Y obedeciendo a su irresistible autoridad, salió.

Este relato tan conocido nos interpela. Si realmente un muerto está obligado a obedecer a la voz de un hombre, ¿quién es ese hombre, sino el Hijo de Dios, el Príncipe de la vida?

Un día nadie podrá resistir a la autoridad de esa voz, pues “todos los que están en los sepulcros oirán su voz”. Usted también escuchará, obedecerá y saldrá… ¿Será para resurrección de vida, porque usted ha creído en él y ha recibido la vida eterna? ¿O será para resurrección de condenación?