La duradera influencia de tu familia

Aviva Nuestros Corazones

La duradera influencia de tu familia

Annamarie Sauter: Con nosotras Bill Elliff

Bill Elliff: ¿Cómo podemos cambiar el mundo si no tenemos una familia que está llena de la vida de Dios, llena del amor de Dios y llena de la verdad de Dios? Tenemos que adentrarnos en las sanas palabras y luego una vez que nos avivamos en estos elementos, a través de los años, nos despertamos en los elementos de una fe sincera y dones espirituales. Estaremos despertando esto en nuestros hijos y dándoles un sentido de destino y un sentido de llamado y el valor para llevar a cabo ese llamado.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura bíblica para hoy es Jeremías capítulos 7 al 9.

En Aviva Nuestros Corazones estamos gozosas por lo que Dios ha estado haciendo en tantas mujeres a través del Reto Mujer Verdadera 365. Una mujer compartió su comentario y oración con nosotras, escucha lo que ella dijo:

«Cada día me enamoro más de la gran historia de nuestro Dios, y de cómo cada lectura coincide con su plan de redención —el plan más perfecto de amor— a través de mi SEÑOR Jesucristo. Me enamora Su consejo, la voz de Su Palabra, cada versículo es un tesoro, es como una piedra preciosa, de las más preciosas porque su valor es incalculable. Es mi manual de vida. 

¿Qué sería de mí sin tu Palabra mi Dios, mi SEÑOR? ¿Qué sería de mí sin tu Hijo Jesucristo? Hoy de nuevo me recuerdas que la obediencia trae bendición y que me esfuerce día a día en seguirte, en caminar de tu lado, corresponder tu amor y transmitirlo a mi familia… Hoy mi Dios, mi SEÑOR, pido que conserves por siempre tu Palabra y pensamientos en el corazón de tu pueblo, de cada una de nosotras que estamos en este reto. Pido por TODO el gran equipo de Aviva Nuestros Corazones que cada día dirige nuestros corazones a ti, al arrepentimiento, a la integridad, a la limpieza y la purificación, para que nuestros corazones puedan presentarse agradables a tus ojos. Dirígenos para poder obedecer y poner en práctica tus mandamientos, preceptos y leyes. En el nombre de Jesucristo».

¡Amén!

Y ciertamente queremos que nuestras familias conozcan a Dios y el amor con el que Él nos amó—que esto sea evidente en nuestros hogares. Y es un gran desafío, sea que tengas hijos biológicos o espirituales.

Nancy: Gran parte de ser una mamá envuelve tareas relativamente mundanas y que no se agradecen. Es fácil para las mamás desanimarse y preguntarse si realmente están haciendo alguna diferencia.

En los últimos dos días, Bill y Holly Elliff, han compartido su experiencia como padres de ocho hijos. Y ellos están tratando de animar a los padres a creer que toda la inversión que hacen en la próxima generación realmente es importante.

Annamarie: Así es Nancy. Y hoy escucharemos la tercera y última parte de su mensaje, titulado, Epicentro: El impacto transformador de un hogar cristocéntrico. Ellos lo enseñaron en una conferencia True Woman. 

Antes de escuchar la continuación, recordemos la lectura bíblica en la que se basa esta enseñanza.

Bill: Vamos a leer el texto juntos a partir de 2 Timoteo 1:1: 

«Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, según la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.

Doy gracias a Dios, a quien sirvo con limpia conciencia como lo hicieron mis antepasados, de que sin cesar, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones, deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de alegría. Porque tengo presente la fe sincera que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

Por lo cual te recuerdo que avives el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, prisionero suyo, sino participa conmigo en las aflicciones por el evangelio, según el poder de Dios.

Él nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según Su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad, y que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien puso fin a la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio.

Para este evangelio yo fui constituido predicador, apóstol y maestro. Por lo cual también sufro estas cosas, pero no me avergüenzo. Porque yo sé en quién he creído, y estoy convencido de que Él es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día. Retén la norma de las sanas palabras que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús. Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado».

Ahora busquemos 2 Timoteo 2:1: «Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que hay en Cristo Jesús. Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean capaces de enseñar también a otros».

Quiero hacerte dos preguntas muy importantes: ¿Cuáles son las verdades esenciales que son vitales para tu familia? Por ejemplo, tienes un hijo de dieciocho años, ¿sabes cuáles son las diez verdades, que son las verdades fundamentales, que si esas verdades no entran en el corazón de tus hijos, en el corazón de tu familia, van a salir y serán fácilmente influenciados por las mentiras del mundo?

¿Cuáles son esas verdades? Aquí está la segunda pregunta: ¿Cómo voy a suplir esas verdades en la vida de mi hijo? ¿Cómo voy a conseguir esas verdades, con todas las otras cosas que vienen a ellos? ¿Cómo es que vamos a poder inculcarlas en el corazón, en la vida, en el espíritu, en la práctica de mis hijos y de mi familia? Porque esa es la única manera en que vamos a poder cambiar el mundo. Porque la verdad es lo que realmente libera a la gente.

¿Puedo hacer un par de sugerencias en tan solo un breve momento? Una de las maneras de hacerlo es a través de la enseñanza planificada. En otras palabras, creo que deberíamos tener algún tipo de manera sistemática, que también se va aplicar con otras personas u otras cosas, pero sabemos que en el transcurso de la vida de nuestros hijos, vamos a estar tomando la verdad y nosotros vamos a estar caminando a través de ella y vamos a verterla en el corazón de nuestros hijos.

Sería fascinante ir a casa y sentarte con tu esposo, si tienes un esposo, un esposo creyente, y decirle: «¿Podemos anotar las diez cosas que realmente necesitan estar en la vida de nuestros hijos para que realmente ellos puedan cambiar el mundo, y realmente necesiten saber acerca de Dios y de cómo acceder a Él?»

Pero no solo está la enseñanza planificada, sino también los momentos de enseñanza. La vida es constantemente un aula, ¿no es así? La gente nos dice todo el tiempo, «Bill y Holly, ¿cómo hacen. . .?» Nuestros hijos, por la gracia de Dios, están caminando con Cristo, ellos le están sirviendo en el ministerio, los cuatro de nuestros muchachos se han dirigido al ministerio y nuestras chicas también, en diferentes maneras.

Dices, «¿cómo sucedió eso?» Bueno, sucedió en el camino. Quiero decir, que pasó en nuestro carro. Sucedió a las tres de la mañana cuando alguien tenía un gran problema y le dijimos, «okay, Bethany, lo que está pasando en este momento es sobre fe. ¿Qué te está diciendo Dios en este momento?»

Sucedió en la unidad de cuidados intensivos neonatales cuando nuestra hija tuvo un hijo que tuvo un derrame cerebral en el útero, y nos dijeron, «nunca podrá caminar; él nunca podrá hablar»; (por cierto, él sí puede, por gracia de Dios). Nosotros le dijimos, «¿qué es lo que el Señor está diciendo aquí? Sabemos que Dios es soberano, ¿no?, porque hemos aprendido esta verdad juntos. Sabemos que Él dispone todas las cosas para el bien, porque hemos aprendido esa verdad juntos».

Así que yo vi a mi hija mayor, que tenía este patrón de las sanas palabras en su corazón, navegar por esa etapa en su vida de una hermosa manera que le dio la gloria a Dios, porque en el camino, a lo largo de esos años de su vida, se había derramado esto en su vida por su familia.

Pero no solo los momentos de enseñanza, sino finalmente, las corrientes bíblicas. En otras palabras, necesitamos estar abiertos a cuáles son las influencias que nuestros hijos tienen. Los amigos que tienen, los libros que leen, los grupos con los que pasan el tiempo; congregarse en una iglesia bíblica que realmente esté enseñando la verdad y que los está desafiando. Podemos hacer una diferencia si vertemos esto profundamente en sus corazones y en sus vidas.

¿Cómo podemos cambiar el mundo si no tenemos una familia que está llena de la vida de Dios, llena del amor de Dios y llena de la verdad de Dios? Tenemos que adentrarnos en las sanas palabras y luego, una vez que nos avivamos en estos elementos, a través de los años, nos despertamos en los elementos de una fe sincera y dones espirituales. Estaremos despertando esto en nuestros hijos y dándoles un sentido de destino y un sentido de llamado y el valor para llevar a cabo ese llamado.

Estarán arraigados en las sanas palabras de la fe. Pero luego, ¿qué haremos? ¿A dónde vamos después de ahí? ¿Cómo es que esto va a afectar el mundo? Finalmente, tenemos que agregar también lo que podríamos llamar un plan estratégico. Y esto es muy importante.

Tienes que tener una comprensión del plan de Dios, si vas a pasarle la estafeta a otra persona. En este pasaje de las Escrituras vemos esto ilustrado por tres generaciones. Vemos a Loida, que de alguna manera sabía, «necesito darle esto a mi hija Eunice». Y Eunice, que probablemente ni siquiera tenía un esposo creyente, dijo: «De alguna manera, tengo que inculcar esto en mi hijo Timoteo». Y entonces probablemente la escuchamos decir en el camino, «ahora Timoteo, tienes que compartir esto con otras personas».

Así que lo vemos ilustrado en esta familia y lo vemos alentado por Pablo. Aquí Pablo, quien realmente era el verdadero padre espiritual de Timoteo, en 2 Timoteo 2:1–2, habla de cuatro generaciones. Él dice: «He tenido esta verdad, te la he pasado a ti; quiero que le des esto a hombres fieles que les darán esto a otros también».

Así que en este plan hubo esta idea de multiplicación, y por supuesto, sabemos que este es el plan de Jesús, ¿no es así? Vayan y hagan discípulos, que harán discípulos, que harán discípulos, quienes harán discípulos. La forma en que creas este tsunami es al entender el increíble poder de la multiplicación.

Ya sabes cómo funciona un tsunami. Empieza con una erupción en un núcleo vivo y luego las olas comienzan a salir a través del océano, de hecho, son olas grandes. Tú podrías recorrer cientos de kilómetros del mar y ni siquiera ver una sola ola, pero es una fuerte corriente por debajo que está creciendo y creciendo y creciendo y creciendo. Y cuando entra en contacto con algo, tiene un impacto fenomenal.

Así Dios está construyendo nuestra familia. Sabes que en ciertos días pensamos, «uff, no sé si esta familia algún día podrá ser construida; no sé si alguna vez podremos tener todas estas cosas». Pero tú solo necesitas permanecer fiel, haciendo lo mejor que puedas, clamando al Señor en oración: «Oh Dios, que nuestra familia ayude a cambiar el mundo». Y tú vas a ir a lo largo del tiempo y vas a estar construyendo este sentido en tus hijos: «Vivimos para discipular a otros quienes discipularán a otros, quienes discipularán a otros».

Estaba pensando esta semana acerca de mi abuelo y mi abuela, Tomás Alvis Alvarene Carter y su esposa, escuchen esto, Molly Missouri Mosely Carter. Ellos nacieron en la década de 1870 y Molly y Tomás tuvieron catorce hijos. Diez de ellos vivieron hasta la edad adulta y el último de esos niños era mi madre.

Ahora, una cosa interesante para pensar, si tú tienes dos hijos, que tienen dos hijos, que tendrán dos hijos, que tendrán dos hijos, en la décima generación tú vas a producir, a través de tu línea, 1.024 niños. Eso es un montón de niños para impactar al mundo. Pero Molly y Tomás tuvieron diez hijos que vivieron hasta la edad adulta. Todos ellos tuvieron un promedio de cuatro hijos y todos ellos fueron creyentes que caminaron con el Señor.

Mi madre solo iba a la iglesia una vez al mes, porque esa era la única vez que la iglesia estaba abierta. Pero todos los domingos su padre y su madre se sentaban en el porche y les enseñaban la Palabra de Dios a sus hijos. Y todos esos niños llegaron a ser grandes hombres y mujeres de Dios.

Si tú tienes diez hijos, que tienen cuatro hijos, que tienen cuatro hijos, que tendrán cuatro hijos, en la décima generación, ¿sabes cuántos niños van a producir? Habrá 2,6 millones de niños. Ahora, quiero que pienses sobre esto en términos del propósito de Dios, porque el diablo también ha pensado al respecto y ha copiado ese plan. De hecho, ¿sabes lo que está haciendo por todo el mundo en este momento? Le está diciendo a la gente de su fe y sus religiones, «ten un montón de hijos, llénalos de tus creencias, incluso que estén dispuestos a morir por ellas. Solo sigue teniendo hijos con esas creencias y el mundo va a cambiar».

¿Sabías que en Francia, en este momento, que tiene una tasa de natalidad tan baja que ni siquiera pueden mantener la población de su propio país, familias musulmanas se han ido a vivir con su fuerte fe, y en dos generaciones Francia prácticamente se ha convertido una nación musulmana? Ellos están cambiando el mundo. ¿Sabes por qué? Es el poder, el poder físico de la multiplicación.

Ahora, solo piensa en lo que podría pasar si dijeras, «¿qué es lo que puede hacer mi propia familia para realmente cambiar el mundo?» Puedes levantar a una familia con una fe ferviente que comprende sus regalos y conoce la verdad y tiene un sentido de llamado y se da cuenta de que puede hacer una diferencia en este mundo.

Entonces tú puedes entrenarlos y decirles: «Hijos, queremos que ustedes tengan hijos, hijos físicos e hijos espirituales que discipulen y desarrollen». Enséñales a hacer lo mismo para que el siguiente también haga lo mismo y así sucesivamente. En las futuras generaciones, nuestra familia enviará millones de discípulos que ayudarán a avanzar el reino de Dios.

Les contaré una última historia antes de que Holly tome la palabra. Mi bisabuela del lado de mi padre era María Elliff. No sé mucho acerca de María, excepto que ella era una firme creyente. Se mudaron desde Tennessee, ella y su marido, J.T., o sea James (Santiago), a Oklahoma cuando todavía era territorio indio.

Ella se enfermó y se estaba muriendo y le dijo a su marido, (de hecho, lo tenemos en un diario), «por favor, no me dejes morir en este salvaje país indio». Así que vendieron su granja, y subieron a un tren en Fort Smith, cambiaron de tren en Little Rock y la acostaron en el tren, ya que estaba muriendo.

James se arrodilló junto a María y ella le dijo: «Yo voy a morir, pero tienes que prometerme dos cosas. Una, tienes que prometerme que vas a dar tu vida a Cristo y número dos, tienes que prometerme que vas a criar a nuestra hija para Cristo». Y entonces ella murió.

El testimonio de James fue que él se quedó de rodillas junto a ella por mucho tiempo y se levantó un cristiano. Regresó a su casa, él enterró a su esposa y comenzó a criar a esa hija para Cristo. Dios le dio una segunda esposa que era una maravillosa mujer creyente y tuvieron varios hijos. Uno de ellos fue mi abuelo, que se convirtió en un pastor.

Mi abuelo tuvo dos hijos, un hijo y una hija. Su hijo fue mi padre, que se convirtió en un pastor. Después mi papá tuvo cuatro hijos, tres hijos y una hija. Tres se convirtieron en pastores y su hija se casó con un pastor. Ahora, en la siguiente generación, hay dieciocho nietos y los dieciocho están caminando con Cristo y catorce de ellos, por cierto, o son pastores o misioneros o se han casado con pastores o misioneros. Ahora estamos en la siguiente generación que está llena de hombres y mujeres jóvenes que también están siguiendo a Cristo.

Todo por una mujer, que cuando tomó su último aliento y que probablemente en ese momento no estaba pensando, «estoy haciendo un impacto en mi familia por la causa de Cristo»; pero su fe sincera ha cambiado al menos una parte del mundo y ese es nuestro llamado, ¿amén? Eso es lo que Dios quiere que hagamos. Cariño. . .

Holly: Sabes, esto no es algo que Dios espera que cumplamos. Esto es algo que Él desea cumplir en nosotras. Él ya nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir como Dios manda. Así que, amigas, quiero que piensen hoy por un minuto en lo que su «cociente epicentro» sería si pudiéramos medir su hogar hoy con una escala de Richter. ¿Cuál sería tu medida? ¿Eres un diez negativo? ¿Eres un cinco? ¿Eres un nueve? Dios sabe esto el día de hoy. Yo no sé eso de tu hogar. Yo sé lo que Dios me ha llamado a hacer en mi casa y yo sé que ningún hogar algún día llegará a ser perfecto. Pero amigas, necesitamos estar buscando el llamado de Cristo. Esto importa, esto realmente importa y no solo nos importa a nosotras, sino que también le importa a las generaciones que vendrán después de nosotras, mucho más de lo que nosotras podemos imaginar.

Lo que hacemos, la decisión que tomamos, importa. Permítanme cerrar con este pensamiento:

Señor, danos una casa que tenga a Cristo en el centro, para que entre más tiempo vivamos más te podamos ver. Un hogar donde tu verdad se proclame sin temor y que los hijos que vivan allí crezcan año tras año para parecerse más a Jesús. Hasta que un día tú nombre resuene en cada lengua y el mundo que has creado te alabe como uno solo. Señor, danos un hogar que tenga a Cristo en el centro.

Te quiero preguntar, ¿es ese tu deseo hoy? Ese es el deseo de nuestro Padre para nosotras. Oremos juntas.

Padre, te damos las gracias hoy, porque tú no esperas que nosotras creemos algo con nuestras propias manos. Padre, reconocemos plenamente que esto solo puede ocurrir en y través de ti, según accedemos a lo que tú ya has hecho. Señor, te rogamos que nosotras salgamos de este lugar como mujeres con un llamado en nuestro corazón, no importa si tenemos un marido que no es creyente, no importa si tenemos un marido que es creyente, o si somos solteras, o viudas, tu llamado no cambia.

Padre, si tenemos un marido que es creyente, yo oro que tú nos guíes a seguir a nuestros maridos, para que tu trabajo se pueda cumplir a tu manera, y también Padre, que nosotras rindamos nuestros hogares a Ti, para que algún día el impacto que tú quieres que tengamos se haga real en este mundo por la causa de Cristo.

A Dios y solamente a Dios sea la gloria, amén.

Nancy: Esa es Holly Elliff, recordándoles a los padres que toda su inversión, su sacrificio y arduo trabajo por su familia sí importa. Holly y su esposo, el pastor Bill Elliff, han estado mostrándonos cómo cada familia puede hacer una diferencia en nuestro mundo y también en las futuras generaciones.

Tengo muchas amigas que son madres jóvenes con niños pequeños y sé que necesitan todo el ánimo que puedan conseguir. Tal vez tú conoces a una madre que sería bendecida por este programa. Puedes enviarle el enlace con el audio o la transcripción al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Annamarie: Gracias Nancy. Visítanos allí en AvivaNuestrosCorazones.com y asegúrate de compartir este programa con más mujeres.

Hace no mucho tiempo escuchamos el testimonio de una mujer que ha sido edificada con programas como este. Ella compartió con nosotros un poco de su historia y quisiéramos que la oyeras al concluir esta serie. Escucha lo que ella dijo:

Mujer: Hola hermanas queridas, buenas tardes. Les quiero compartir y agradecer lo que Dios ha hecho en mi vida y agradecerles por sus oraciones y por los medios de gracia que hemos recibido como familia mis hijos y yo, por medio de Aviva Nuestros Corazones. Mi hijo pródigo Dios lo trajo, fue un año muy difícil y yo agradezco con todo mi corazón a Dios por haber puesto este medio tan hermoso de gracia que es Aviva Nuestros Corazones.

Hace aproximadamente año y meses, conocí por primera vez del grupo por medio de mi hermana, porque ella supo mi dolor, mi aflicción al saber a mi hijo hundido en las drogas y en el mundo, y ella me mandó un audio de un testimonio de Christopher Joan y su mamá, Ángela, y su testimonio me conmovió y fue una bendición.

De ahí comencé a buscar, y un día llegó una invitación para recibir audios del grupo de Aviva, y fue en un momento muy importante en mi vida porque mi hijo acaba de tener un accidente, su segundo accidente mortal, y en esos días yo recién había conocido al grupo. De hecho, les pedí que oraran por favor por la vida de mi hijo que está muy grave, y sobre todo por su alma.

Fue un año muy difícil mis hermanas, pero en verdad les agradezco con todo mi corazón, porque sin los estudios, sin los audios, sin el grupo de oración, no sé dónde estaría mi vida. Yo sé que Dios las puso en mi camino. Yo sé que es para Dios la gloria, la honra, pero Él pone medios hermosos de gracia que en este caso fueron ustedes a través de los audios, de la hermana Nancy, escuchando; y luego ver mis hijos. Mi hija se había ido de la casa con el novio después de tanto estar aquí.

Ella tiene ya un año y medio más o menos que se fue, pero ahora gracias a Dios también eso…dos respuestas hermosas me dio el Señor en este año. Una fue la vida de mi hijo, Dios lo trajo a Sus pies; y la otra la vida de mi hija que ya se casó, y mis dos hijos están buscando del Señor.

Hace tiempo una hermana querida que también está en el grupo, me dijo, viendo mi necesidad, que si quería seguir el reto de 31 días de orar por los hijos, y fue un parteaguas. Fue lo que cambió, creo yo, radicalmente mi vida porque cuando me llegó mi hijo, volvió a recaer después de su accidente y estaba muy mal. Pero al empezar él me quebrantó a mí, me confrontó.

Cómo oras porque tu hijo o hija sean misericordiosos…y dónde estás tú. Y me volví con toda mi alma, con todo mi corazón a ese reto, hermanas. Lo escribía en una libreta pequeña, todo lo que me mandaban tal cual, y luego el versículo del día y lo pegaba en mi recámara, y Dios vio tanto mi clamor, que todavía no terminaba el reto, cuando mi hijo vino a mi casa con un corazón tan necesitado del Señor…y de ahí él ha estado buscando de Dios, ha estado concentrado, está muy agradecido con el Señor y me dijo el otro día Aviva Nuestros Corazones avivó la vida de mi mamá, y es cierto.

Aviva me avivó porque yo no sé cómo estaríamos si no las hubiera conocido. Dios las bendiga hermanas, y nunca perdamos la fe. Vayamos a orar, nos sintamos como nos sintamos, pase lo que pase, no dejemos de ir a buscar a Dios y de orar también por las hermanas, que Dios las siga fortaleciendo. Dios las bendiga hermanas. 

Annamarie: Dios está obrando en medio nuestro de muchas maneras. Espero que este testimonio y la enseñanza que has escuchado en estos últimos días te anime a continuar haciendo discípulos de Cristo y a orar por la próxima generación. 

En ocasiones puedes sentir que tu mundo se está cayendo a pedazos, o que estás en medio de un caos que inunda tu vida. En el Salmo 29, el rey David nos recuerda dos verdades muy importantes: Dios reina y Él cuida de ti. En la próxima serie Nancy nos hablará más acerca de esto, así que asegúrate de acompañarnos aquí en Aviva Nuestros Corazones

Invitándote a pasar de manera intencional las verdades de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.Temas:Familia

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

La obra redentora de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

La obra redentora de Cristo

Por Nancy DeMoss Wolgemuth

Annamarie Sauter: ¿Has experimentado la reconciliación con Dios?

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia Saladín.

Nancy: «Porque agradó al Padre que en Él habitara toda la plenitud, y por medio de Él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz, por medio de Él, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos. Y aunque vosotros antes estabais alejados y erais de ánimo hostil, ocupados en malas obras; sin embargo, ahora Él os ha reconciliado en su cuerpo de carne, mediante su muerte, a fin de presentaros santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él» (Col. 1:19-22).

Annamarie: Hoy comenzamos un recorrido de dos semanas en el que nos estaremos enfocando en la obra redentora de Jesucristo y Sus últimas palabras. A lo largo de nuestro recorrido, escucharás narraciones de versículos de la Escritura para ayudarte a meditar en la verdad de la Palabra de Dios en estos días previos a la Semana Santa. Acompáñanos en esta serie titulada, «Redención incomparable».

Nancy: «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: maldito todo el que cuelga de un madero)»  (Gál. 3:13).

«Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él» (2 Cor. 5:21).

«El cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en Su boca; y quien cuando le ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a aquel que juzga con justicia» (1 Ped. 2:22-23).

«En Él tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia» (Ef. 1:7).

«Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él. Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida». (Rom. 5:9-10)

Annamarie: Estos versículos nos recuerdan grandes verdades. Quizás puedes asentir con tu mente pero, ¿sientes como si tuvieras que esforzarte cada vez más para ser una buena persona, para librar tus batallas? Una oyente que se ha sentido de esta manera nos escribió: «He atravesado por numerosas batallas tratando de ser lo suficientemente buena, tratando de merecer la gracia de Dios, caminando cuidadosamente y pensando que Dios me tiraría por la borda si hiciera algo malo».

Aquí está Nancy con nosotras para dar inicio a la enseñanza de hoy,

Nancy: ¿Cuántas de ustedes serían lo suficientemente honestas para decir que han experimentado batallas como estas en sus vidas?

La mayoría de las religiones del mundo intentan hacerle frente a los problemas del pecado, la culpa, el alejamiento de Dios, diciéndonos lo que tenemos que hacer para ganar el favor de Dios. El cristianismo por otro lado —y únicamente el cristianismo— se ocupa de estas cosas, diciéndonos lo que Dios ha hecho por nosotros, para proveernos el perdón de nuestros pecados y para hacer posible la reconciliación de los seres humanos con Él.

La respuesta de Dios, y la única respuesta, no es el esforzarnos más como respuesta al fracaso, al pecado y la culpa, sino que la respuesta se halla en la obra expiatoria de Cristo en la cruzEn esta sesión veremos cómo es en la obra expiatoria de Cristo,  donde se resume todo lo que hemos visto hasta el momento acerca del Señor Jesús. Aquí es donde todo culmina. Este es el punto crucial de Su vida.

¿Sabes lo que significa la palabra «crucial»? Significa «cruz». Esto es lo «crucial» en todo. Por eso fue que Él vino a la tierra. Esta es la única forma en que seres humanos pecadores pueden tener alguna esperanza de acercarse a un Dios santo.

Es necesario que primeramente se haga una ofrenda por la culpa, una reparación por nuestros pecados contra Él.

En el lenguaje hebreo, la palabra que se traduce como «expiación»,  es la palabra kaphar, el primer significado de la raíz de esa palabra es «cubrir». Puede que estés más familiarizada con la forma verbal de la palabra kippur—Yom Kippur, cubrir, el día de la expiación. Este grupo de palabras es usado aproximadamente 150 veces en el Antiguo Testamento, y se relaciona con dos cosas: la primera es el perdón de los pecados, y la segunda es la reconciliación con Dios.

La expiación es la historia de cómo Dios ha provisto un camino para que una humanidad distanciada sea perdonada de sus pecados y reconciliada con Él. Algunas de ustedes han escuchado esto un millón de veces y tal vez han perdido la capacidad de asombrarse. Les confieso que a menudo esto me ocurre a mí también.  Quiero sugerirte que le pidas a Dios que te ayude a escuchar este tema con frescura, como si nunca antes hubieras escuchado esta historia.

Para ti, quizás hablar sobre la expiación, es un concepto teológico que nunca has asimilado o que nunca has entendido. Quiero decirte que hoy podría ser el día en que te reconcilies con Dios, al darte cuenta de que Cristo expió tus pecados por medio de Su muerte en la cruz.

Permíteme resumir esa vieja antigua historia de Jesús y de Su amor, que me encanta contar. Aquí está el resumen:

  • Dios nos creó para disfrutar una relación íntima con Él.
  • Nosotros lo desobedecimos. Escogimos seguir nuestro propio camino de manera independiente y rebelarnos contra Su Palabra, contra Su voluntad y contra Sus caminos.
  • «La paga del pecado es muerte», una separación eterna de Dios quien nos creó para tener una relación íntima y eterna con Él. Ahora estamos separados, el acceso a Él se interrumpió. Él es demasiado santo para ver el pecado. Esto lo vemos descrito en el templo del Antiguo Testamento donde cualquiera que entraba al Lugar Santísimo, donde estaba la gloria, la Shekina, donde moraba la presencia de Dios. ¿Qué le sucedía a esa persona? ¡Moría fulminado! «La paga del pecado es muerte», sin comunión, sin relación con Dios (Rom. 6:23). Hay una barrera, una pared. Si sientes que no puedes acercarte a Dios, ¡es porque no puedes! y no puedes porque eres una pecadora; eres una rebelde, igual que yo. Pero ese no es el final de la historia, ¡y gracias a Dios!
  • Dios nos ama. Él quiere que nos reconciliemos con Él; que tengamos una relación con Él. Pero Su santidad y Su justicia demandan la paga del Él no puede violar Su carácter santo. Así que, en la eternidad pasada, incluso antes de que el hombre pecara, (¡entiendan esto!), Dios tenía un plan para restaurarnos para Él, mientras que al mismo tiempo Su justa ira contra el pecado fuera satisfecha, ese plan requería el derramamiento de sangre. 

Hay cuatro palabras importantes que intervienen en el concepto de la expiación. Les quiero mostrar estas palabras, y espero que las recuerden. No las olviden. Apúntenlas, medítenlas. Aquí están las cuatro palabras: pecado, sacrificio, sustituto y satisfacción. Pecado, sacrificio, sustituto y satisfacción. En caso de que no las retengas son: pecado, sacrificio, sustituto y satisfacción.

Regresando al Antiguo Testamento, al antiguo pacto, Dios instituyó la ofrenda de sacrificios por los pecados. Cuando la gente pecaba, ellos traían un animal —un cordero, un toro o un macho cabrío— traían el animal al sacerdote. Ese animal inocente era sacrificado, no por su propio pecado. Él no había pecado, las personas habían pecado. Cuando pecaban, traían este animal inocente el cual mataban y sacrificaban como sustituto en lugar del pecador que ofrecía el cordero, el pecador que merecía la muerte. El pecador no moría; el cordero moría. Así, la ira y la justicia de Dios eran satisfechas. . . pecado, sacrificio, sustituto y satisfacción. El pecador era perdonado y reconciliado con Dios y con la comunidad del pacto, por una expiación.

Hay muchos pasajes en el Antiguo Testamento, particularmente en el libro de Levítico, que muestran esta progresión. Permíteme leer uno de los pasajes de Levítico capitulo 4, comenzando desde el versículo 27:

«Y si es alguno del pueblo el que peca inadvertidamente, haciendo cualquiera de las cosas que el Señor ha mandado que no se hagan, y se hace así culpable,y se le hace saber el pecado que ha cometido, traerá como su ofrenda una cabra sin defecto por el pecado que ha cometido.Pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda por el pecado (el pecador se identifica con el animal) y la degollará en el lugar del holocausto» (el animal es sacrificado en el lugar simbólico donde el pecador merecía morir).

«Entonces el sacerdote tomará con su dedo de la sangre y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará todo el resto de la sangre al pie del altarLuego quitará toda la grasa, de la manera que se quitó la grasa del sacrificio de las ofrendas de paz, y el sacerdote la quemará sobre el altar como aroma agradable para el Señor. Así hará el sacerdote expiación por él y será perdonado».

En Levítico capítulo 16, vemos que una vez cada año, en el décimo día del séptimo mes, los israelitas celebraban el Yom Kippur. ¿Recuerdas esa palabra «kippur«—cubrir? Ese era el día de la expiación. En ese día tan especial, el sumo sacerdote llevaba la sangre del animal sacrificado hacia el lugar santísimo y la rociaba para cubrir el Arca del Pacto, el lugar donde moraba la majestuosa y Santa presencia de Dios. Primero tomaba la sangre para cubrir su propio pecado, luego para cubrir y pagar por los pecados del pueblo.

Levítico 16:30 dice:

«Porque en este día (Yom Kippur—el día de cubrir) se hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante del SEÑOR».

¡Waoo! limpios, reconciliados, restaurados. Pero hay un problema. Todo lo que hemos leído acerca de,Yom Kippur –la sangre, los animales, el altar, el templo, el lugar santo todas estas cosas eran solo tipos, imágenes o símbolos. Eran sombra de una realidad más grande. Representaban una completa expiación que habría de venir.

Permíteme leer del libro de Hebreos el capítulo 10. A propósito, Hebreos (que lo he estado estudiando en mi devocional) tiene mucho más sentido cuando lo lees con ese trasfondo y tomando en cuenta lo que acabamos de leer en Levítico.

Hebreos 10, comenzando con el versículo 1 dice:

«Pues ya que la ley solo tiene la sombra de los bienes futuros y no la forma misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente año tras año, hacer perfectos a los que se acercan» (existe una limitante para esos sacrificios). De otra manera, versículo 2: «¿no habrían cesado de ofrecerse, ya que los adoradores, una vez purificados, no tendrían ya más conciencia de pecado? Pero en estos sacrificios (estos animales sacrificados, toda esta sangre derramada una y otra y otra vez, año tras año en estos sacrificios), eran un recordatorio del pecado cada año. Porque es imposible que la sangre de toros y machos cabríos quite los pecados» (vv.1-4)

Estos sacrificios del Antiguo Testamento no podían limpiar las conciencias culpables. No podían justificar a la gente delante Dios. Apuntaban a un sacrificio venidero, un Salvador, un Mesías que salvaría al pueblo de Dios de sus pecados. Entonces, día tras día, año tras año, al imponer los israelitas las manos sobre esos animales del sacrificio, estaban haciendo dos cosas.

Se estaban identificando ellos mismos y su pecado con ese animal, ese cordero, ese toro, ese macho cabrío, que estaba muriendo en su lugar; y estaban expresando su fe en la completa provisión que Dios haría un día a través del sacrificio del Mesías, el Hijo de Dios.

Así que en el contexto de esos sacrificios que no podían perdonar permanentemente a una persona o limpiar su conciencia del peso y de la culpa del pecado, así llegamos a ese increíble día cuando Juan el Bautista vio a Jesús venir a él en el Jordán, y dijo, «He aquí (¡miren!) el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29).

¿Qué acabamos de leer? Era imposible que la sangre de los toros y machos cabríos quitara los pecados. Solo estaban señalando el tiempo, señalando ese sacrificio perfecto y este era el sacrificio del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Jesús fue ese cordero sin mancha. Él vivió una vida santa y sin pecado. Entonces un día fue arrestado, enjuiciado como un criminal, un pecador. Fue condenado a la pena de muerte y era necesario que esto aconteciera para que Él tomara el lugar del pecador.

Hebreos capítulo 9 nos dice:

«Él entró de una vez por todas al Lugar Santísimo no por la sangre de machos cabríos ni de becerros; sino por Su propia sangre, habiendo obtenido eterna redención. . . Él ha aparecido de una vez por todas al final de las edades para quitar el pecado por Su sacrificio» (vv. 12, 26).

El Cordero de Dios sin pecado murió como sustituto, en nuestro lugar e hizo expiación por nuestros pecados. Hay muchas referencias en el Antiguo y Nuevo Testamento que mencionan la muerte de Cristo… Él no fue un mártir, no murió para enseñarnos cómo morir. . . escuché eso en una iglesia un día. Pensé que me iba a desmayar al oír esta lección sobre cómo Jesús murió para enseñarnos cómo morir a todos cuando nos llegara ese momento. Me fui a mi casa, me senté al piano y comencé a tocar y a cantar todas las estrofas de «Exaltada sea la Cruz». Es acerca de Su muerte como sustituto, en nuestro lugar.

Escuchen estos versículos:

Isaías 53:4-6;

«Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; (por el pecado) pero el SEÑOR hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros».

Gálatas 2, versículo 20, nos dice: «el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí», dos de las más hermosas palabras de toda la Palabra de Dios.

1 Pedro 2:22 y 24:

«EL CUAL NO COMETIÓ PECADO, NI ENGAÑO ALGUNO SE HALLÓ EN SU BOCA; Y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados».

¡Alabado sea Dios! Él obedeció a la perfección la ley de Dios que nosotros quebrantamos. En la cruz Él recibió el castigo que nosotros merecíamos. El justo sufrió por los injustos, en nuestro lugar, por nosotros. . . por ti. . . por mí.

John Stott lo dice de esta forma:

La esencia del pecado es el hombre sustituyéndose a sí mismo por Dios, mientras que la esencia de la salvación es Dios mismo poniéndose en el lugar donde el hombre debió estar. El hombre se pone en el lugar donde Dios tiene que estar; Dios se sacrifica por el hombre y se pone donde el hombre merece estar.

Annamarie: Es emocionante meditar en el hecho de que Jesús, siendo inocente, decidiera recibir el castigo que tú y yo merecíamos. ¡Es un amor maravilloso! Nancy regresará en un momento con nosotras.

Espero que este programa te ayude —aún en medio de tus dificultades— a poner tus ojos en el Autor de la, «Redención incomparable». Así se titula nuestra serie actual.

Quiero aprovechar para recordarte que pronto iniciaremos un club de lectura en el blog Mujer Verdadera. Puedes acceder a este blog a través de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Juntas nos estaremos enfocando en cómo el evangelio se aplica a nuestras vidas como mujeres. Estaremos leyendo el libro escrito por Nancy, titulado «Adornadas». Hemos preparado un recurso que te ayudará a compartir el material de ese libro con otras mujeres, ya sea en una relación de mentoría o en un grupo pequeño. Se trata del recurso, «Guía de estudio Adornadas». Te enviaremos un acceso para descargarlo de forma digital por tu donación hoy. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com, haz tu ofrenda, y recibe el recurso. No olvides mantenerte sintonizada al blog Mujer Verdadera.

Bien, Nancy nos ha estado hablando acerca de la expiación, y nos dio cuatro palabras que nos ayudan a entender ese concepto: pecado, sacrificio, sustituto y satisfacción. Ella regresa con nosotras para concluir la enseñanza de hoy.

Nancy: Hasta aquí hemos hablado sobre el día de la expiación. Por otro lado, la Pascua era otra observancia anual importante en el Antiguo Testamento. Ese era el día, como recordarás, cuando los corderos de la ofrenda eran sacrificados y su sangre era derramada para que Dios pasara por alto los pecados de Su pueblo, cuando viera la sangre del cordero del sacrificio rociada sobre los dinteles de las puertas. Durante la semana de Pascua, Jerusalén se llenaba con el balido de cientos de miles de corderos ofrecidos como sacrificio.

El señor Jesús —el Cordero de Dios— fue crucificado en el día de la preparación de la Pascua, a la misma hora que esos corderos eran sacrificados y sus balidos se escuchaban por todo Jerusalén. La sangre de los animales sacrificados era llevada por el agua a través de un barranco o canal profundo en la tierra.

Alguien me envió una foto de esto. Se le llamaba el canal de la sangre, y la sangre y el agua drenaban desde el templo hacia el valle de Cedrón. Me acuerdo que:

Hay una precioso manantial de sangre de Emanuel, que purifica a cada cual que se sumerge en él. (1)

Recibí la carta de una mujer que decía:

«Cuando llegué a prisión a los 27 años de edad, yo estaba segura de que Dios nunca perdonaría a una asesina como yo. Solo a través de Su gracia escuché la verdad que me daría la libertad para confiar en la sangre de Jesús como el pago por mi vida de pecado».

Eso, amigas mías, es el evangelio. Es la expiación hecha de una vez y para siempre. Él murió por nosotros.

Les he hablado durante estos días acerca de mi amigo del 1800, F. W. Krummacher, quien escribió un libro maravilloso titulado «El Salvador Sufriente», permíteme solo leer lo que él dice sobre la expiación:

Nuestro infierno se ha extinguido en las heridas de Jesús; nuestra maldición se consumió en el alma de Jesús; nuestra culpa fue pagada por la sangre de Jesús. La espada de la ira de un Dios santo estaba desenvainada contra nosotros. . . ni un solo individuo habría escapado de esa espada, si el Hijo de Dios no hubiera sufrido el golpe y tomado sobre Sí el pago de nuestras deudas.

Ni más ni menos de lo que le aconteció a Él, estaba destinado a ser soportado por nosotros a causa de nuestros pecados. ¡Qué don tan inefable poseemos en el Cordero sangrante! ¿Sería demasiado honor para Él si nuestras vidas fueran un continuo acto de adoración a Su nombre?»

Y ves ese espíritu de adoración y gratitud en tantos de nuestros antiguos himnos. Permíteme leer algunas de esas estrofas que creo que te sonarán familiares:

Cuando he caído en tentación y de sentir condenación, mirando al cielo encontraré al inocente que murió. Y por su muerte el Salvador ya mi pecado perdonó 
pues Dios el justo aceptó su sacrificio hecho por mí. (2)

Y otro himno dice:

Oh cuánto me gozo en Su salvación


Fue pleno Su amor y perdón


Clavó mi pecar en la cruz lo olvidó


Gloria a Dios! Gloria al Hijo de Dios! (3)

Creo que hoy hay algunas de ustedes que me escuchan probablemente por primera vez, a las que se les han abierto los ojos hacia lo que la obra de expiación de Cristo es. Aprendiste que Él sufrió en tu lugar. 

Hoy, al arrepentirte de tus pecados, y poner tu fe en Cristo y en Su obra de expiación por ti, puedes ser limpiada. Puedes ser perdonada por completo de todo pecado que hayas cometido en contra del santo Dios. Más que eso, puedes ser reconciliada con el Dios santo por toda la eternidad. Di: «Señor, yo lo creo y lo recibo» 

y para mis amigas cristianas, mi oración es que hayan obtenido una renovación de la capacidad de maravillarse de la que hablábamos.

Oh maravilla de Su amor, por mí murió el Salvador. (4)

¡Aleluya! ¡Aleluya! Oh que gran Salvador, amén.

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth ayudándonos a contemplar la belleza del evangelio. Uno de los himnos que ella citó lo hemos escuchado cantado por Dámaris Carbaugh, y creo que es un gran recordatorio de la obra redentora de Cristo. Hay un precioso manantial a tu disposición, al venir a Cristo en arrepentimiento y fe.

Annamarie: Oremos para que Dios traiga más personas cada día que abracen el mensaje del evangelio y puedan cantar junto a nosotras, «Mi culpa Él llevó y alegre siempre cantaré».

Los historiadores nos dicen que la crucifixión romana era tan dolorosa que aquellos que eran ejecutados maldecían y gritaban. Las primeras palabras que salieron de la boca de Jesús fueron sorprendentes. Veremos esto más de cerca mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Conociendo al Redentor juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

(1) «Hay un precioso manantial»  William Cowper, 1772.

(2) «Ante el trono celestial». Charitie Lee Smith Bancroft, 1841-1892

(3) «Estoy bien con mi Dios» Horatio G. Spafford, 1873.

Hay un Precioso Manantial, Dámaris Carbaugh, Alabanzas: Tus Himnos Favoritos, ℗ 2002 Damaris Music.  Canción usada con permiso.

(4) «Maravilloso es el gran amor» Charles Wesley.

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

¿Cómo evito la infidelidad emocional?

Aviva Nuestros Corazones

¿Cómo evito la infidelidad emocional?

Betsy Gómez

Habéis oído que se dijo: “ No cometerás adulterio .” Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón. Mateo 5:27-28

Para ajustar esta enseñanza a nuestra realidad como mujeres podemos concluir que, “Toda mujer casada que mire a un hombre para satisfacer en él sus necesidades o fantasías emocionales, ya cometió adulterio en su corazón.”

Ser presa de la infidelidad emocional es más fácil de lo que nos imaginamos, muchas nos creemos incapaces de cometer adulterio, sin embargo posiblemente no estemos haciendo nada para guardar nuestras mentes y corazones.

En mis años de empleada mi trabajo requería mantener un contacto constante con compañeros de trabajo y en ocasiones me vi tentada a “engancharme” emocionalmente, a darle espacio emocional a otro hombre en mi corazón. Si paso revista de cuáles fueron las razones, estoy convencida que se debió primordialmente a que mi relación con el Señor estaba muy deteriorada en esos años y me creía muy buena e incapaz de desenfocarme o de vincularme emocionalmente a otro hombre que no fuera mi esposo.

Cuando empiezas a recibir el reconocimiento y apreciación de otras personas, cuando te ves en largas jornadas de trabajo y en ocasiones compartiendo en escenarios fuera de la casa, ese corazón engañoso, que por causa del pecado nos traiciona, es capaz de llevarnos a un adulterio emocional.

Ninguna mujer está exenta de sentirse atraída por otro hombre, las tentaciones están a la orden del día y el enemigo no tiene compasión. Somos bombardeadas con mentiras que nos hacen dudar y ponen a prueba nuestras convicciones. Es por esto que quiero compartirles algunos consejos que aún me son útiles:

No te creas mejor de lo que eres

Eres una pecadora. No te engañes a ti misma pensando que nunca vas a caer. Tener una mayor expectativa de ti genera autosuficiencia e independencia de Dios.

Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga. 1 Corintios 10:12

Ninguno tenga más alto concepto de sí que el que debe tener. Romanos 12:3

No te expongas a materiales que alimentan
fantasías en tu mente y atenten contra tu pureza

Es muy sutil cómo la mente de la mujer puede ser envenenada al hojear revistas, leer o ver novelas románticas. El efecto en el corazón de la mujer de las historias románticas son muy parecidos a los de la pornografía. Tenemos que cuidarnos de todo lo que cree lazos con un mundo ficticio, ya que lo único que experimentaremos es frustración e insatisfacción.  Es importante que recordemos también que la exposición a contenido impuro erosiona el dominio propio.

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos. Efesios 5:3

Ten expectativas realistas de tu esposo

No hagas a tu esposo esclavo de expectativas irreales, acéptalo y amálo como es. Resalta sus cualidades positivas, aquellas de las cuales te enamoraste. No busques en tu esposo las características de los esposos de tus amigas o los personajes de las telenovelas. 

Se abierta con tu esposo acerca de tus necesidades

Los hombres no son adivinos y no pueden saber todo lo que hay en nuestra mente y corazón. El hombre, mientras esté viendo que las cosas andan “bien”, no se detendrá a preguntar. Trata de comunicarle aquellas cosas que necesitas y no asumas que él debe de darse cuenta. Comunícalas en amor sin reprocharle el hecho de no darse cuenta.

No escojas a otro hombre como tu mejor amigo

El enganche emocional se cultiva con la cercanía y la confianza. Aunque no lo creas, tu engañoso corazón puede conectarse con cualquier hombre con el que compartas muy a menudo. Sí, aún ese que estimas como un hermano. No tengas confidentes del sexo opuesto, no acostumbres compartir tus luchas con otros hombres. Tu confidente debe ser tu esposo. Es probable que él no sea de mucho hablar, como es normal en muchos hombres. Sin embargo, mientras dependa de ti, aprovecha oportunidades para fortalecer tu vínculo de amistad y transparencia con el. Pero recuerda que en una amistad no solo se habla de problemas y quejas. 🙂

No hagas viajes al trabajo, universidad o de regreso a casa en
compañía exclusiva de otro hombre que no sea tu esposo.

Cuando abrimos espacios de confianza con otros hombres, se va creando una afinidad o “química” que puede resultar en sentimientos engañosos. Aunque parezca muy radical, acostúmbrate abrir espacios que generen un vínculo con una persona del sexo opuesto.

Dale acceso a tu esposo a tus redes sociales, correo y teléfono.

El llamado a ser una sola carne no se limita a las redes sociales. Vivimos en la era digital, pero eso no nos da derecho a tener una doble vida, sé consistente con lo que eres en las redes y lo que eres en tu hogar. No debe existe «privacidad» entre una pareja de esposos, nada escondido puede prosperar.

Nutre tu relación con el Señor.

Tu fidelidad a tu esposo fluirá de tu fidelidad con el Señor. Los consejos anteriores solo pueden ser llevados a cabo si nutres tu relación con Dios. Sé diligente en exponerte a la Palabra de Dios y en cultivar las disciplinas espirituales. 

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5

Arrepiéntente y confiesa tu pecado

Si en este momento reconoces que has cometido adulterio emocional entonces es tiempo de que te arrepientas y confieses tu pecado a Dios. También ora por el corazón de tu esposo, confiésale y dile por que estás arrepentida. Sé que encontrarás mil razones para no hacerlo, pensarás que al final de cuentas no «hiciste» nada, pero no permitas que tu corazón te engañe. Uno de los beneficios de la confesión es que te protege de no caer más bajo, cuando saques a la luz tu pecado ya no tendrás nada que esconder y podrás caminar en libertad. Genera el hábito de manterner tus cuentas claras con Dios y con tu esposo. Si es necesario busca ayuda de tus pastores o hermanas maduras en tu iglesia local.

El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Prov. 28:13

Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. Santiago 5:16a

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Betsy Gómez tiene una gran pasión por inspirar a otras mujeres a atesorar a Cristo en lo ordinario de la vida. Ella dirige el área de creatividad de Aviva Nuestros Corazones y las iniciativas de alcance de Joven Verdadera. Nació en la República Dominicana, y ahora vive en Irving, Texas, donde su esposo, Moisés, sirve como pastor hispano en la iglesia First Irving. Tienen dos niños y una niña.

Con sabiduría

Aviva Nuestros Corazones

Con sabiduría

Por Nancy DeMoss Wolgemuth

Según los investigadores, en un día común y corriente el promedio de las mujeres usa 7000 palabras. ¿Te has detenido a pensar en todo lo que la Biblia nos dice sobre el uso de las palabras? A continuación algunos ejemplos:

Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua.” Proverbios 31:26.

¿Hablas con palabras sabias? ¿Estas reflejan la Palabra de Dios y Sus formas? O ¿eres rápida en lanzar tu opinión?

En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, más el que refrena sus labios es prudente. Proverbios 10:19.

¿Hablas en demasía o refrenas tu lengua?

La suave respuesta aparta el furor, más la palabra hiriente hace subir la ira”. Proverbios 15:1.

Cuando te provocan, ¿respondes con gentileza? ¿o con palabras hirientes?

Toma un minuto y pídele a Dios que controle tu lengua hoy. Clámale que te ayude a hablar con sabiduría, moderación y gentileza.

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

 

¿Es importante la belleza física?

Aviva Nuestros Corazones

¿Es importante la belleza física?

Por Nancy DeMoss Wolgemuth

Este mensaje es uno de los que nuestra cultura activamente predica a niñas y mujeres, comenzando desde una edad temprana.  Llega a nosotros prácticamente desde todo ángulo: televisión, películas, música, revistas, libros, y anuncios.  Todos al unísono, nos pintan una foto de lo que realmente importa.  Y lo que les importa más a las mujeres, ellos insisten, es la belleza – la belleza física.  Aún los padres, hermanos, maestros y amigos se agregan inconscientemente al coro: los niños “atractivos” reciben muchos halagos y atención, mientras que niños menos atractivos, que están sobre peso o larguiruchos pueden ser objeto de comentarios crueles, indiferencia o hasta aun de ser rechazados públicamente.

Yo creo que nuestra preocupación con la apariencia externa comenzó con la primera mujer. ¿Recuerdas qué era lo que le llamaba la atención a Eva de la fruta prohibida?

“Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió.” (Génesis 3:6).

La fruta tenía un atractivo funcional (era “buena para comer”); también le agradó por el deseo de obtener sabiduría. Pero igualmente importante era el hecho que era “agradable a los ojos” – era físicamente atractiva. 

El enemigo tuvo éxito en conseguir que la mujer valorara la apariencia física sobre las cualidades menos visibles, tales como la confianza y la obediencia. El problema no era que la fruta era “hermosa” – Dios la había hecho de esa manera.  Tampoco era malo que Eva disfrutara y apreciara la hermosura de la creación de Dios.  El problema fue que Eva puso un énfasis excesivo en la apariencia externa. Al hacer eso, ella creyó y actuó sobre una mentira. La prioridad que Eva le dio a la atracción física se convirtió en el patrón aceptado para todos los seres humanos. 

Desde ese momento en adelante, ella y su esposo se vieron a sí mismos y a sus cuerpos físicos a través de ojos diferentes. Ellos se hicieron conscientes de sus cuerpos y se avergonzaron – cuerpos que fueron formados magistralmente por un Creador amoroso.  Inmediatamente ellos buscaron cubrir sus cuerpos, temerosos del riesgo de exponerse uno frente al otro.

El engaño de que la belleza física debe ser estimada por encima de la belleza del corazón, del espíritu, y de la vida deja tanto a los hombres como a las mujeres sintiéndose poco atractivos,  avergonzados, apenados, e irremediablemente imperfectos.

Irónicamente, la búsqueda de la belleza física es invariablemente una meta inalcanzable y vaga —siempre estará fuera de nuestro alcance.

Uno podría preguntar, ¿Cuánto daño puede hacer el darle valor excesivo a la belleza física externa?  Regresemos a nuestra premisa: lo que creemos básicamente determina cómo vivimos. Si creemos algo que no es cierto, tarde o temprano actuaremos basados en esa mentira; creer y actuar sobre mentiras nos guía hacia la esclavitud.

Cada una de las siguientes mujeres creyó algo acera de la belleza que no es verdad.  Lo que creyeron impactó la forma como se sentían de sí mismas, lo que las llevó a tomar decisiones que las llevaron a la esclavitud.

Yo creí que lo único de valor que las personas veían en mi era la belleza externa (mi cuerpo), especialmente los hombres.  Decidí aprovecharme de eso para conseguir la atención que tan desesperadamente ansiaba. Me convertí en una adicta sexual.” 

“Tengo una hermana hermosa, a quien adoro, pero yo soy simple.  Siempre me he creído inferior y que debo aparentar para ser aceptada por los demás. Yo veo que para la gente bella la vida es más fácil.  Acepto que para mi no es así, y soy esclava de mi propia percepción de mi apariencia.”

“Toda mi vida creí que mi autoestima estaba basada en mi apariencia, y por supuesto, nunca me vi como el mundo decía que debía de verme, así que siempre he tenido una baja autoestima.  Desarrollé desórdenes alimenticios, soy adicta a la comida, y en mi matrimonio lucho con la percepción de que no soy atractiva, y que mi esposo siempre está mirando otras mujeres que son atractivas para él.”

Envidia, comparación, competencia, promiscuidad, adicciones sexuales, desórdenes alimenticios, vestimenta inmodesta, comportamiento insinuante —la lista de actitudes y comportamientos enraizados en una visión falsa de la belleza es larga.  ¿Qué puede liberar a estas mujeres de esta esclavitud? Solamente la Verdad puede vencer las mentiras que hemos creído. La Palabra de Dios nos dice la Verdad de la naturaleza transitoria de la belleza física y la importancia de buscar belleza interna y duradera:

“Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada.” (Proverbios 31:30)

Que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios” (1 Pedro 3:3-5).

Estos versículos no enseñan, como algunos piensan, que la belleza física es de alguna manera pecaminosa, o que es malo poner cualquier atención a nuestra apariencia externa. Eso es tanto un engaño como la mentira que pone énfasis excesivo en la belleza exterior.

En ningún lugar la Escritura condena la belleza física o sugiere que la apariencia externa no importa. Lo que si es condenado es el enorgullecerse por la belleza dada por Dios, dando excesiva atención a la belleza física, o el poner atención a los asuntos físicos mientras se descuidan los asuntos del corazón.

Una de las estrategias de Satanás es la de llevarnos de un extremo al otro. Hay una aversión cada vez mayor en nuestra cultura al decoro, al orden, a la modestia en el vestido y a la apariencia física. A veces me encuentro queriendo decirle a las mujeres Cristianas: “¿Sabes quién eres? Dios te hizo mujer.  Acepta Su regalo.  No tengas temor de ser femenina y de agregar gracia física y espiritual al ámbito donde Dios te ha colocado. Eres una hija de Dios.  Eres parte de la novia de Cristo. Perteneces al Rey —eres realeza.  Vístete y condúcete de una manera que refleje tu alto y santo llamado. Dios te ha llamado a salir del sistema del mundo —no dejes que el mundo te presione a adoptar su molde. No pienses, vistas, o actúes como el mundo; interna y externamente, deja que los demás vean la diferencia que Él hace en tu vida.”

Nosotras como mujeres Cristianas debemos buscar reflejar la belleza, el orden, la excelencia y la gracia de Dios, tanto a través de nuestro yo externo como del interno.

La esposa Cristiana tiene aun más razón de buscar el balance correcto en este asunto.  La “esposa virtuosa” de Proverbios 31 está físicamente en forma y bien vestida (versos 17,22). Ella es un complemento para su esposo. Si una esposa viste de forma descuidada y desaliñada, si no toma ningún cuidado de su apariencia física, ella hace lucir mal a su esposo (y a su Novio Celestial).

Además, si ella no hace ningún esfuerzo en lucir físicamente atractiva para su esposo, puedes estar segura que otra mujer allá afuera estará haciendo fila para llamar su atención.

Cuando el apóstol Pablo escribió a Timoteo acerca de cómo las cosas deben ser en la iglesia, el tomó tiempo para hablar de la manera en que las mujeres visten. Sus instrucciones demuestran el balance entre la actitud interna del corazón de la mujer y su comportamiento y vestimenta externa. Pablo exhorta a las mujeres a que,

“se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.” (1 Timoteo 2:9-10, RVR60).

Las palabras traducidas como “atavío” y “decoro” en este versículo quieren decir “ordenadamente, bien organizada, decente”; hablan de un “arreglo armonioso.”

La apariencia externa de la mujer Cristiana debe reflejar un corazón que es simple, puro, y bien ordenado; su ropa y estilos de peinado no deben ser motivo de distracción o de llamar atención a ella al ser extravagantes, extremos o indecentes. De esta manera ella refleja la verdadera condición de su corazón y su relación con el Señor, y ella hace el Evangelio atractivo al mundo.

Toda la Escritura es tomada de La Biblia De Las Américas a menos que se indique lo contrario.

© Traducido de Lies Women Believe and the Truth That Sets Them Free, «Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres»  por Nancy Leigh DeMoss, Moody Publishers, 2001. Mas artículos acerca de la modestia disponibles en ingles en http://www.AvivaNuestrosCorazones.com

http://www.alimentemoselalma.com

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

Elige el quebrantamiento

Aviva Nuestros Corazones

Elige el quebrantamiento

Por Nancy DeMoss Wolgemuth

El pequeño grupo de líderes de la iglesia había estado orando fervientemente por un avivamiento en su comunidad, una aldea en la isla de Lewis, la mayor isla de las Hébridas Exteriores, frente a la costa de Escocia. Había en ellos una  carga particular  por los jóvenes de la isla que no tenían ningún interés en asuntos espirituales y despreciaban las cosas de Dios.

Se reunieron durante 18 meses  (tres noches a la semana, orando toda la noche hasta las primeras horas de la mañana, rogando a Dios que los  visitara por medio de un avivamiento). Pero no había  evidencia alguna de  cambio.

 Entonces, una noche, un joven diácono se puso de pie, abrió la Biblia y leyó el Salmo 24: » ¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Sólo el de manos limpias y corazón puro,   el que no adora ídolos vanos  ni jura por dioses falsos.  Quien es así recibe bendiciones del Señor; Dios su Salvador le hará justicia.  «(vv. 3-5, NVI).

Enfrentando a los hombres que le rodeaban, el joven dijo: «Hermanos, me parece una tontería estar orando y esperando como estamos haciendo si no  tenemos  una  correcta relación con Dios.»

Allí, en la paja, los hombres se arrodillaron humildemente y confesaron sus pecados al Señor. En un breve período de tiempo, Dios comenzó a derramar su Espíritu en un despertar extraordinario que sacudió toda la isla.

Antes de que este impacto se pueda sentir en un hogar, en  una iglesia, o en  una nación, el  avivamiento debe primeramente ser experimentado a nivel personal en los corazones de los hombres y mujeres que han encontrado a Dios de una manera fresca.

Y el obstáculo más grande para que experimentemos un avivamiento personal, es nuestra falta de voluntad para humillarnos y confesar nuestra desesperada necesidad de Su misericordia.

Programados para la felicidad

Nuestra generación ha sido programada para buscar la felicidad, la plenitud, la afirmación, la cura para nuestros sentimientos de dolor  y  daños sicológicos. Pero Dios no está tan interesado en estas cosas como nosotros lo estamos. Él está más comprometido en  hacernos santos que en hacernos felices. Y sólo hay un camino hacia la santidad, (un camino hacia el verdadero avivamiento) y ese es el camino de la humildad y  el quebrantamiento.

Dios está más comprometido en hacernos santos que en hacernos  felices.

Las Escrituras dejan claro que este es el  requisito  número uno para encontrar a Dios en el avivamiento. “Porque lo dice el excelso y sublime,  el que vive para siempre, cuyo nombre es santo: «Yo habito en un lugar santo y sublime,  pero también con el contrito y humilde de espíritu, para reanimar el espíritu de los humildes y alentar el corazón de los quebrantados”. (Isaías 57:15, NVI).

A menudo pensamos en el avivamiento como un tiempo de gran gozo, bendición, plenitud, y  celebración. Y así será en su plenitud. Pero el problema es que queremos un Pentecostés sin dolor. . . un avivamiento «divertido». Nos olvidamos  que los caminos de Dios no son nuestros caminos, que el camino hacia arriba es el camino hacia abajo.

Tú y yo nunca encontraremos  a Dios en  avivamiento a menos que primero lo encontremos  en el quebrantamiento. Eso no significa, como algunos piensan, que tengamos un semblante sombrío  o que seamos  morbosamente introspectivos. Tampoco se  puede equiparar con una experiencia profundamente emotiva. Es posible derramar cubetas o baldes de lágrimas sin experimentar un momento de verdadero quebrantamiento. Además, ser quebrantado no es lo mismo que ser profundamente herido por  circunstancias trágicas. Una persona puede haber sufrido muchas heridas profundas y tragedias sin quebrantarse.

El quebrantamiento no es un sentimiento, es más bien una elección, un acto de la voluntad. No se trata principalmente de  una experiencia en tiempo de crisis (aunque puede haber puntos de crisis en el proceso de quebrantamiento), sino que es un estilo de vida permanente y continuo.

El quebrantamiento es un estilo de vida, es una forma de vivir de acuerdo con Dios respecto a la verdadera condición de nuestro corazón y de nuestra vida,  como Él la ve. Es un estilo de vida, de  rendición incondicional y absoluta de nuestra voluntad a la voluntad de Dios, una actitud del corazón que dice: «¡Sí, Señor!» A todo lo que Dios dice. El quebrantamiento significa la destrucción de nuestra voluntad propia, para que la vida y el Espíritu del Señor Jesús puedan manifestarse libremente a través de mí. Es mi respuesta   humilde y obediente a la convicción de la Palabra de Dios y a su Espíritu Santo.

El quebrantamiento es un estilo de vida de ponerse de acuerdo con Dios acerca de la verdadera condición de nuestro corazón y sobre la vida, verla como Él la ve.

La Sagrada Escritura nos ofrece numerosos ejemplos de personas quebrantadas. Curiosamente, estos ejemplos contrastan con los de personas que no fueron quebrantadas. En estos  casos, las  dos personas habían pecado. La diferencia  no radica en   la naturaleza de su pecado, sino en su respuesta al ser confrontados con ese pecado.

Por ejemplo, dos reyes en su trono. Un rey, en un arrebato de pasión, cometió adulterio con la mujer de su prójimo, y luego conspiró para precipitar la muerte de  su vecino. Sin embargo, cuando la historia de su vida es contada, vemos como este hombre fue llamado «un hombre conforme al corazón de Dios.» Por el contrario, el pecado de su predecesor era relativamente insignificante: era sólo culpable de  no ser completamente obediente. Pero le costó su reino, su vida y su familia.

 ¿Cuál es la diferencia?

Cuando el rey Saúl fue confrontado con su pecado,  se  defendió y se excusó, culpó a otros, y trató de encubrir tanto el pecado como sus consecuencias. En resumen, su respuesta revela un corazón orgulloso, que no ha sido quebrantado. Por el contrario, cuando el rey David fue confrontado con su pecado,  estuvo dispuesto a reconocer su falta, a aceptar la responsabilidad personal por su maldad, confesar y  arrepentirse de su pecado. Su respuesta fue la de un hombre humilde y quebrantado. Y Dios honró ese corazón.

El quebrantamiento trae bendiciones

Jesús dijo: «Bienaventurados los pobres de espíritu» (Mateo 5:3 LBLA), es decir, los «quebrantados», aquellos  que reconocen que están en bancarrota  y pobreza espiritual”. La Palabra de Dios enseña que el quebrantamiento trae una serie de bendiciones.

En primer lugar, Dios se acerca a los quebrantados. Él levanta a los que son humildes, pero se mantiene lejos de los soberbios.

En segundo lugar,  se libera nueva vida a través de nuestro quebrantamiento. En la víspera de su crucifixión, cuando  Él partió el pan y lo distribuyó a sus discípulos, Jesús declaró: «Este es mi cuerpo que por vosotros es entregado » (1 Cor. 11:24, RV). Su muerte en la cruz libera la vida eterna para nosotros. Cuando estamos dispuestos a ser quebrantados, Su vida abundante se libera para que fluya en otros a través de nosotros.

En tercer lugar, el quebrantamiento aumenta nuestra capacidad de amar y de adorar. La «pecadora» que ungió los pies de Jesús con sus lágrimas y ungüentos preciosos, era una mujer quebrantada (Lucas 7:37-38 LBLA). A consecuencia de esto, ella era libre de prodigar su amor y adoración al Señor Jesús, sin restricciones, sin estar sujeta a las opiniones de los que la veían. Algunos de nosotros no somos realmente libres para amar y adorar al Señor Jesús con todo nuestro corazón. Tal vez eso se debe a que no estamos quebrantados. Todavía estamos más preocupados por lo que otros piensan que por el objeto de nuestra devoción.

En cuarto lugar, el quebrantamiento trae una mayor cantidad de frutos, porque Dios usa las cosas y personas quebrantadas. Cuando la fortaleza natural de Jacob se debilito en Peniel, por ejemplo, Dios fue capaz de revestirlo de poder espiritual. Cuando los cinco panes traídos a Jesús por el joven fueron partidos,  se multiplicaron de manera sobrenatural y fueron suficientes para alimentar a una multitud. Y cuando el cuerpo de Jesús fue roto en el Calvario, la vida eterna fue liberada para la salvación del mundo.

Por último, el fruto del quebrantamiento se ve en el avivamiento —la liberación del Espíritu de Dios por medio de nuestro quebrantamiento personal y corporativo. Durante el avivamiento galés de 1904-05, la canción que se escuchaba frecuentemente de  labios del pueblo de Dios con corazones quebrantados y  contritos fue, «Doblégame mas y mas, a los pies de Jesús.»

¿Por dónde empezamos?

Tenemos que llegar a ver a Dios como Él realmente es; mientras más nos acerquemos a Dios,  veremos con mayor claridad nuestra propia necesidad a la luz de Su santidad.

En el quinto capítulo de Isaías, el gran profeta pronuncia las bien merecidas aflicciones que recaerían  sobre los materialistas, sensuales,  orgullosos e inmorales de su época. Una y otra vez grita: «¡Ay de ellos. . . .! «Pero entonces Isaías se encuentra cara a cara con la santidad de Dios, y sus siguientes palabras son: » ¡Ay de mí!” (Isaías 6:5, énfasis de la autora). El hombre o la mujer quebrantada esta  más consciente de la corrupción dentro de su propio pecho que el del corazón de su prójimo.

Después de haber visto a Dios por lo que Él es, debemos clamar a Dios por misericordia. El aprender a reconocer y confesar nuestra necesidad espiritual de Dios es esencial para vivir un estilo de vida de quebrantamiento. La persona quebrantada no culpa a los demás. La actitud de su corazón es: «No es mi hermano, ni mi hermana, ¡soy yo, oh, Señor, de pie ante ti  en  necesidad de oración!”

La persona quebrantada es capaz  también de comunicar sus necesidades a los demás. No hay quebrantamiento donde no hay sinceridad. Casi sin excepción, las grandes victorias sobre el pecado y la tentación que he experimentado han sido ganadas cuando  estuve dispuesta a humillarme y confesar mi necesidad de que un  creyente maduro  orara por mí, de alguien a quien pudiera rendirle cuentas de mi obediencia a Dios.

 Finalmente,  el quebrantamiento es un asunto de ceder el control de nuestra vida a Dios. El corazón que se ha vaciado de sí mismo y librado de su obstinación,  es el corazón que va a experimentar la llenura y el avivamiento  de nuestro glorioso y santo Dios,  que se humilló a sí mismo, para que  en Él  fuésemos levantados.

© Life Action Ministries. Usado con permiso. Adaptado de la revista “El Espíritu del Avivamiento”, Edición Especial, 1996.
Revive Our Hearts/Aviva Nuestros Corazones.
http://www.AvivaNuestrosCorazones.com


Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

Cultiva un corazón puro en tus hijos, día 2 – Ene 21

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Cultiva un corazón puro en tus hijos, con Josh McDowell

Aviva Nuestros Corazones

Ene 21 – Cultiva un corazón puro en tus hijos, día 2

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/cultiva-un-corazon-puro-en-tus-hijos-dia-2/

Annamarie Sauter: Al enseñarles a tus hijos a caminar por un campo minado de tentaciones, Josh McDowell te recuerda que…

Josh McDowell: Si controlas y no tienes una relación, tendrás rebelión. Y puedes tener rebelión aun cultivando una buena relación, pero jamás será tan marcada. Las reglas sin una buena relación con tus hijos los conducirán a la rebelión. 

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

En programas anteriores escuchaste acerca de la importancia de cultivar en tus hijos un corazón por Cristo, y ayer y hoy nos hemos enfocado en cómo puedes cultivar un corazón puro en ellos. Hoy Josh McDowell te hablará sobre una de las cosas más importantes que puedes hacer mientras ayudas a tus hijos o niños o jóvenes a tu alrededor, a lidiar con la tentación, y es desarrollar una estrecha relación con ellos. 

Aquí están Nancy y Josh para retomar la conversación donde la dejamos ayer. Si tienes niños pequeños cerca, querrás ocupar su atención en algo mientras escuchas este programa.

Nancy DeMoss Wolgemuth:Tengo una hermana que tiene cinco hijos adolescentes, así que el tema que hemos estado tratando es uno que carga mi corazón. La crianza hoy en día es muy diferente a cuando estabas criando a tus hijos, pero los mismos principios pueden ser aplicados. Sé, Josh, que tienes un corazón para esta generación de adolescentes digitales.

Una de las cosas que he entendido, por lo que has dicho, es cuánta influencia tienen los amigos de nuestros hijos sobre ellos. Si estuvieras criando adolescentes y niños hoy, ¿cómo mantendrías los canales de comunicación abiertos para que ellos quieran hablar contigo y no solo se dejen influenciar por sus amigos?

Josh: Lo haría de la misma manera como lo hice con mis cuatro hijos durante los últimos treinta y cuatro años. Una de las primeras partes de uno de mis libros dice: «Padres, ustedes son la clave». Todas las investigaciones muestran que los hijos quieren aprender sobre el sexo, el amor, las relaciones, y sobre todo lo demás, de mamá y papá antes que de sus amigos o de cualquier otra persona.

Documento en el libro acerca de una gran organización, una universidad que quería ayudar a los padres. Vieron que los padres con hijos de siete, ocho o nueve años, empezaban a pensar: ¿Voy a perder a mi hijo? Las hormonas están empezando a hacer su aparición, experimentan presión por parte de sus amigos o compañeros en la escuela, en la universidad… ¿Perderé a mi hijo?

Así que hicieron un estudio importante que está todo documentado en mi libro, «Habla claro con tus hijos sobre el sexo». Ellos querían saber, «¿hay algo más poderoso que sus hormonas, que la presión de los amigos y que todo lo demás?» Después de millones de dólares y algunas buenas investigaciones, encontraron que solo una cosa es más fuerte que las hormonas de un niño (piensa en esto), que la presión de los amigos, desde la escuela secundaria y hasta la universidad…¿qué piensas que es?

Lo único que encontraron que es más poderoso es una relación amorosa, estrecha e íntima con su papá –no con la madre– con su papá. Eso supera la influencia de las hormonas. Adivina lo que concluyeron… Que hasta los veinticinco años de edad, lo más influyente es la relación con su papá.

Es por eso que escribí el libro, How to Be a Hero to Your Children (Cómo ser un héroe para tus hijos), este solo está disponible en inglés. ¿Cómo construyes esa relación amorosa e íntima con tus hijos? En este libro hablo sobre siete principios sencillos y también sobre cómo construir una relación con tus hijos en la que ellos van a aprender a responder sin rebelarse; una relación que pueda producir una respuesta que supere las hormonas y la presión de grupo. Construir una relación amorosa y cercana con mamá y papá supera las relaciones con los amigos. 

Nancy: Estoy pensando en esta época en la que los chicos llegan y se encierran en sus habitaciones. Llegan a casa de la escuela y les preguntas: «¿Cómo fue tu día?»

«Bien»

Responden con una palabra, voltean los ojos y no se abren con sus padres. ¿Cuáles son algunos de esos principios que pueden ayudar a papá y a mamá a establecer una relación abierta con sus hijos?

Josh: Número uno, tienes que empezar desde que son muy pequeños. Mi hijo y yo hicimos una conferencia, una entrevista por radio. Le preguntaron a mi hijo: «¿Cómo lo hicieron tus padres?»

Él contestó: «Siempre que nos sentábamos a la mesa o lo que fuera, siempre hablábamos. Siempre nos preguntaban sobre nuestro día y todo lo demás y aprendimos a responder. De hecho, una vez mi papá se levantó de la mesa —había algo que necesitaba hacer— y le dijimos: Papá, ¿a dónde vas? ¡Todavía no hemos terminado de hablar!»

Esos eran mis hijos. Si empiezas cuando son jóvenes, se convierte en algo natural. Y cuando los estás escuchando, estás compartiendo con ellos.

Pero aquí está la clave. Como padres, no debemos ser críticos; no debemos avergonzarlos nunca. Normalmente, cuando algo surgía que no era realmente saludable, yo no abordaba el problema allí mismo. Esperaba, los escuchaba, meditaba sobre el asunto y luego decía: «¿Recuerdas, Kelly, cuando mencionaste aquello? ¿Está bien si comparto contigo mi punto de vista?» Y mis hijos siempre decían que .

Nancy: Quiere decir que no andas hiperventilando en la mesa.

Josh: Nunca. Nunca. Siempre tienes que ser equilibrado como padre.

Nancy: Tengo que decir que no sé cómo es eso para los papás, pero es muy difícil para las mamás.

Josh: Bueno, hay siete principios sencillos que me gustaría mencionar.

Primero, aceptación incondicional.Cuando un niño se siente incondicionalmente aceptado, tiene seguridad. Y cuanto más seguro se sienta, más abierto será. Mis hijos me contaban cosas que sé que muchos padres quisieran escuchar… ¿por qué? No tenían miedo de que los aplastara con mi juicio o que los avergonzara.

Nancy: Espera…algunos padres quizás escuchen esto que dices y se pregunten, «¿entonces se supone que debo aceptar las decisiones equivocadas que mis hijos están tomando?»

Josh: No. La aceptación incondicional significa que tu hijo necesita saber que la base de su relación contigo no es su comportamiento o cualquier otra cosa. Mis hijos escucharon esto una y otra y otra vez. Yo les decía: «Hijo, has sido creado a la imagen de Dios, con infinito valor y dignidad. Mi aceptación de ti es porque soy tu padre, y tú eres creado con infinito valor y dignidad». Eso es lo que mis hijos escuchaban.

Entonces, cuando se trataba de cosas que estaban haciendo mal, yo decía: «Cariño, esto no es saludable para ti porque te restará de lo que eres, creado a imagen de Dios».

Nancy: Pero no afecta mi aceptación de ti.

Josh: Exactamente. Tu comportamiento no tiene nada que ver con mi aceptación. Entonces, hablemos de los otros principios. Más adelante llegaremos al tema del comportamiento y otros temas similares.

Otro principio es el de la afirmación. Aprendí que debo afirmar las emociones de mis hijos. Por ejemplo, en Romanos la Escritura dice: «Regocijaos con los que se regocijan y llorad con los que lloran». La Nueva Traducción Viviente dice: «Si los demás son felices, sean felices con ellos. Si están tristes, compartan su dolor».

Mis hijos regresaban a casa, y si había ocurrido algo malo o algo emocionante, yo tenía que intervenir y afirmar esa emoción. Eso les daba un sentido de autenticidad, de que es natural sentir como sienten.

El tercer principio es la apreciación. Aprendí que debía observar cuando mis hijos hacían las cosas bien y expresarles mi aprecio. Eso no significa que no los encontraba haciendo cosas malas en ocasiones, pero en general, cuando los encontraba haciendo las cosas bien, les expresaba mi gratitud.

«Gracias, Kelly, por poner tu ropa en el cesto. Tu mamá lo apreciará».

«Sean, gracias por barrer el parqueadero; te lo agradezco. Ahora, ¿harías la otra mitad?»

«Katie, gracias, te lo agradezco».

«Heather, escuché lo que hiciste en la escuela hoy, la maestra me llamó. Solo quiero decirte que aprecio la actitud que muestras».

Esa es una de las cosas más poderosas en la vida de un niño… En lugar de buscar atraparlos haciendo mal las cosas para disciplinarlos, primero encuéntralos haciendo las cosas que hacen bien y expresa tu agradecimiento por eso. Cada vez que uno de mis hijos hacía algo malo y yo lo disciplinaba, ya había varias cosas que habían hecho bien y les había mostrado mi aprecio por ello. 

Otra cosa que debemos hacer es expresarles afecto. Mis hijos necesitaban oírme todos los días, diez veces al día decirle a cada uno: «Te amo». Algunas veces llegaba a casa y pensaba, ¡oh, no lo hice hoy!, e iba y le susurraba en el oído a mi hija, «te amo, cariño». Yo quería que lo escucharan.

Nancy: Simplemente se lo decías una y otra vez.

Josh: Así es.

Otra cosa es que debemos acercarnos al mundo de nuestros hijos. Siempre se debe buscar un momento; pregúntate, «¿cuándo puedo entrar en el mundo de mi hijo?» Cuando lo haces, eso les comunica, «lo que a mí me interesa también les interesa a mi papá y a mi mamá. Lo que me importa, a mi mamá le importa». Así que siempre averiguo, «dónde están» mis hijos, y trato de entrar en su mundo, en sus intereses. 

Por ejemplo, a los once años a mi hijo le gustaban las historietas. Cuando iba de viaje tomaba una lista de los libros que tenía y me dirigía a una tienda y preguntaba: «¿Tienes libros como estos?». Él siempre tenía cuatro o cinco diferentes de Superman, El hombre araña y El increíble Hulk.

Así que compraba cuatro o cinco y volvía a casa diciendo: «Hijo, tengo una sorpresa para ti». Le daba uno de los libros de historietas, y me quedaba con tres para los próximos tres viajes. Nos sentábamos juntos. Él siempre se colocaba a mi derecha en el suelo, mi brazo alrededor de él, y leíamos las historietas juntos.

¿Sabes lo que eso le decía a mi hijo? «Mi papá viaja por todo el mundo hablando de Cristo, escribiendo libros, sirviendo a Dios; pero él se interesa por mí y me compra historietas. A mi papá le importa lo que es importante para mí».

Nancy: Así es. Y eso también ilustra otro punto al que haces referencia sobre las relaciones, y es ladisponibilidad.

Josh: Cuando estamos disponibles para nuestros hijos, eso les comunica algo: «Soy importante para mi papá». No hay otra forma de comunicar esto que no sea estar disponible para ellos. Por ejemplo, yo les enseñé a mis hijos: «Pueden interrumpirme en cualquier momento». En cierto momento yo podía decir algo como, «disculpe, pastor, mi hijo de cinco años necesita la atención de su papá… Sí, ¿qué pasa, hijo? Claro, bien, asegúrate de decírselo a tu mamá. Ahora, pastor, ¿dónde estábamos?»

¿Sabes lo que eso les comunicaba a mis hijos? «Soy más importante que cualquier otra persona en la vida de mi papá». Lo hice incluso con el presidente. Le dije: «Discúlpeme, señor, un miembro de mi familia necesita la atención de su papá». Me di la vuelta y luego volví y le dije: «Ahora, ¿dónde estábamos, señor?»

Luego salió de la iglesia, y no se despidió… Y pensé, «wow, qué grosero, pero debe haber sucedido porque tenemos una buena relación…»Más tarde, recibí una pequeña nota de la Casa Blanca que decía:

«Por favor perdóneme por irme tan abruptamente, sin decir adiós, pero me hizo sentir tan culpable. Fui a mi auto, le pedí a mi seguridad que saliera, cerré todas las puertas y llamé a mis dos hijas. Les dije que las amaba y hablé con ellas durante una hora».

¿Ves? Hasta el presidente necesita saber esto. Pero, ¿qué les comunica a mis hijos? «¡Soy más importante para mi papá que el presidente de los Estados Unidos!»

¿Cómo le demostré eso? Estando disponible para él. «Puedes interrumpirme, solo hazlo respetuosamente». No le dices a tu hijo algo como: «¡Vete para allá y siéntate!» No. ¿Sabes lo que descubrí? El adulto necesita escuchar esto más que los niños. Ese pastor tiene que verlo. Sabes, quizás yo necesito tratar a mi hijo de esa manera. Necesito estar disponible para mi hijo.

Otro principio es enseñarles a rendir cuentas. Si realmente amamos a nuestros hijos, entonces les pondremos límites razonables, guías, restricciones, y les enseñaremos a ser responsables. No creo que ningún hijo adolescente pueda creer, en el fondo de su corazón, que su mamá y su papá lo aman si no le han dado reglas, normas y restricciones para hacerlos responsables. Podría escribir un libro entero solo sobre esto.

Esto le dice a un niño: «Soy responsable…necesito dominio propio…» Y, «soy amado». Responsabilidad dentro del contexto de una relación. Las reglas sin buenas relaciones conducen a la rebelión. Las reglas dentro del contexto de una relación producen amor y una respuesta correcta. 

Nancy: Ahora bien, habrá momentos en que tú pienses que las restricciones son razonables, pero tus hijos no lo creen así, digo, no necesariamente será así. Pero quizás tengan diferentes definiciones de lo que es «razonable».

Josh: Es por eso que siempre negociaba con mis hijos. La mayoría de los padres piensan que esto es horrible. Pero no es así. Si no negocio con mis hijos, no van a aprender a tomar decisiones en su propia vida. No aprenderán a establecer límites en sus vidas.

Entonces, se daba esta discusión con ellos: «¿Cuál crees que sería la hora adecuada para regresar a casa?»

«Bueno, papá, creo que la medianoche».

«¿Por qué dices eso?»

«Bueno, papá, esto y esto ha estado pasando, y he sido confiable con todo lo demás».

«Bueno, hijo, estaba pensando más bien en las 10:30, por esto y aquello… Te digo algo… Dejémoslo a las 11:15».

¿Ves? En ese contexto mis hijos escuchaban por qué yo prefería esos límites, y yo trataba de entender a mis hijos. A menudo ellos podrían convencerme de que yo estaba equivocado. Si estoy equivocado, quiero cambiar. ¿Cómo haces eso? Negociando con tus hijos.

Ahora, yo soy el padre, y ellos lo saben. Una vez que decía: «No, hijo, te quiero en casa a las 10:30», ellos sabían que no había nada más que hablar. Pero eso casi nunca sucedía sin negociación. ¿Por qué? Era parte de mi tutoría a mis propios hijos el mostrarles cómo establecer límites en sus propias vidas.

Eso es lo que amo como papá, negociar con mis hijos. La mayoría de la gente piensa, NegociarBueno, eso es muy negativo. Estás cediendo. Pero no es así. Estoy discipulando; estoy moldeando; estoy creando un verdadero seguidor de Jesucristo.

Nancy: Y cuando traspasan los límites, ¿qué pasa entonces?

Josh: Debes ejercer disciplina, debes hacerlo. Mis hijos sabían siempre…cuando yo establecía un límite…bueno, primero, nunca ejerzas disciplina cuando estás enojada, irritada o emocional por algo. Es como que no debes ir de compras al supermercado cuando tienes hambre, porque gastas más. Igualmente, nunca disciplines cuando estés enojado porque puedes ser muy severo.

Entonces, su madre venía y me decía: «Cariño, vamos a otra habitación y hablemos». Ella nunca, nunca, decía nada delante de los niños, «cariño, ¿no crees que esto es un poco severo? ¿Sesenta días castigados por llegar quince minutos tarde?»

Yo diría que el 90 por ciento de las veces yo retrocedía. Volvía a salir, mis hijos siempre estaban esperando justo al otro lado de la puerta, y sabían que su padre probablemente diría algo como esto, «sabes, fui demasiado severo y lo siento. Lo que haremos será tal cosa…»

Siempre honraba a su madre en presencia de ellos. Yo decía: «Katie o Kelly o Heather o Sean, será mejor que le des las gracias a tu madre, porque realmente estarías en problemas si no hubiera sido por ella». Quería honrar a mi esposa en presencia de mis hijos. En mi caso, yo era a menudo demasiado severo en la disciplina.

Nancy: Y sin embargo ella siempre te apoyaba.

Josh: Ella siempre decía: «Cariño, no importa lo que hagas, te apoyaré».

Nancy: Y ella te hablaba respetuosamente.

Josh: He tomado más de 17,000 vuelos aéreos. He dado 26,000 charlas, me he quedado en 2,800 hoteles en 138 países. No sé cómo mi esposa lo hace. Seguro se sentía tan sola. La semana pasada estuve solo en casa, y me sentía tan solo. Todo me recordaba a Dottie.

Mis hijos nunca, nunca, han escuchado a su madre, ni en lenguaje corporal ni por expresión facial o tono de voz o palabras, decir algo en contra del ministerio al que Dios nos ha llamado…o sobre mi tiempo fuera de casa…o sobre cualquier cosa…nunca. A veces ella ha tenido que morderse la lengua.

Siempre decía cosas como, «¿no es maravilloso que tengamos un padre que nos ame tanto, que nos enseñe acerca de Jesús, con quien nos divirtamos tanto en familia y que también podamos compartirlo con otros jóvenes?» Eso es lo que mis hijos han escuchado toda su vida.

Nancy: Y podrían haber crecido con resentimiento hacia el ministerio.

Josh: Por el contrario, ellos crecieron amando el ministerio.

Nancy: Y amando al Señor.

Josh: Así es… Gracias a su madre.

Nancy: Hablemos de las redes sociales, algo de lo que realmente no tuviste que preocuparte cuando tus hijos eran adolescentes, pero algo por lo que todos los padres deben preocuparse ahora. Están en todas partes, siempre presentes, 24/7. ¿Cómo les enseñas a los padres a pensar acerca del manejo de las redes sociales respecto a sus hijos?

Josh: Tienen que entender que una cosa que supera el impacto negativo de las redes sociales son las relaciones. Todo tiene que ver con esto, Nancy. Las redes sociales sin una buena relación con los padres conducen a la rebelión y a relaciones no saludables.

Nancy: Y, sin embargo, las redes sociales (y me refiero a todo tipo de formas: Facebook, Instagram, mensajes de texto, y otras cosas de las que probablemente ni siquiera he oído hablar) pueden limitar algunas relaciones o robarnos otras… por ejemplo, no puedes tener una conversación en la mesa.

Josh: Eso normalmente sucede donde no hay una buena relación. Cuando un niño crece contigo y siempre están interactuando y realmente sabe, «mamá y papá están pensando en mí y en mi bienestar», es un escenario diferente, Nancy.

Por otro lado, una de las mayores barreras protectoras para no involucrarse sexualmente son los valores. Los mismos chicos lo dicen. Ellos se levantan sobre los valores que sus padres inculcan en sus vidas. Siempre quise —desde el momento en que nacieron mis hijos— inculcarles valores, principios para vivir, guías saludables para la vida.

En primer lugar, tenían que verlo en mi vida y en mi relación con su madre. Porque si les enseñaba una cosa, respeto, por ejemplo, y les mostraba falta de respeto hacia su madre, simplemente habría estado negando todo lo que les había enseñado.

Nancy: Ellos tienen que verlo modelado.

Josh: Así es. Escuchan más lo que hago que lo que digo. Ponen más atención a eso. También, siempre necesito mostrar cómo ese principio está basado en las Escrituras y cómo puede ser de bendición para sus vidas. «Dios nos ha dado este principio, ¿por qué? Déjame mostrarte, hijo, déjame mostrarte, cariño, porque si no escuchas, podría suceder esto o aquello».

Cuando se trata de las redes sociales, quieres manejarlo de una manera positiva, no negativa. Si siempre tratas esto con desdén, «no puedes hacer esto ni lo otro… no puedes participar en aquello». Los chicos no te van a escuchar. Establece tus propios valores como familia y luego vive esos valores.

Y luego toma las redes sociales, Facebook y todas las demás, y les dices: «Bueno, veamos esto». Negocia con tus hijos. Pregúntales, «¿es esto saludable?»

«Bueno, sí, papá, porque…»

«Bueno, déjame compartir contigo lo que veo aquí…» Y así sucesivamente.

Nancy: Creo que es algo que todos hemos visto, niños de cuatro, cinco y seis años de edad que ni siquiera pueden apartar sus ojos de una tableta o de un celular. No pueden soltarlos de sus manos o quitarse los auriculares de sus oídos. No hay comunicación. Es todo un mundo en el que ellos viven… ¿Cómo deben pensar los padres acerca de esto?

Josh: En primer lugar, han perdido el control, y probablemente no han establecido una relación amorosa, íntima y cariñosa con sus hijos. Tienes que empezar cuando los hijos son pequeños, limitando su acceso a esas cosas.

Nancy: Entonces, ¿eso está bien?

Josh: ¡Absolutamente! Por ejemplo, si estuviera criando a mis hijos ahora mismo, con todas estas cosas, cuando los amigos vengan a la casa, yo tendría una caja justo en la puerta principal. Todos los teléfonos celulares y tabletas, todo iría allí, desde el momento en que entran por la puerta.

Creo que podría escribir un libro sobre las cosas negativas que pudieran suceder si no haces esto.

Alguno de los chicos podría decir, «bueno pero es que tengo que llamar a mi mamá…»Y le diría, «bueno, ve a la puerta, llama a tu madre y vuelve a poner el teléfono allí». Y esto es para cualquiera de los amigos que visite. 

Y por otro lado, después de las ocho o las nueve de la noche—en punto—tabletas, computadoras, lo que sea, se colocan en el dormitorio principal hasta la mañana siguiente. Yo no quisiera dejar una computadora o tableta en la habitación de un niño con la puerta cerrada.

Nancy: ¿Les dirías a tus hijos, «tengo que tener acceso a tu cuenta de Twitter, de Facebook…?»

Josh: Lo haría, sí, absolutamente. Y no hay nada de malo en eso.

Nancy: Y, ¿les harías saber, «voy a estar chequeándolas»? 

Josh: ¡Sí! Y de nuevo, deberás negociar con tus hijos, Nancy. No establecerías un límite desde el principio. Pudieras decir: «¿Cómo crees que, como madre, debo entender esto?» Mis hijos son bastante inteligentes, los tres primeros se graduaron con honores. Mi hija, a los cinco años, podía acorralar a su madre en una discusión. Podría ser una gran abogada hoy.

Así que negociaba con los niños y siempre podía llevarlos a donde yo estaba. Pero a menudo aprendía cosas que me permitían ceder un poco aquí, un poco allí. A lo mejor podría darles hasta las nueve en lugar de las ocho de la noche al alcanzar cierta edad, etc.

Pero si no comienzas temprano a hacer esto, cuando lleguen a los trece, catorce, quince años, no podrás hacer grandes cambios porque se necesitan años para construir esa relación con el niño. Sí, siempre negociar, y yo diría que el teléfono podría ser prohibido si observas que no le da buen uso.

A menudo, debe estar apagado, y hoy tienes herramientas de rastreo, seguimiento y todo lo demás. Cuando estás en la escuela debe estar apagado, o que no lo lleve a la escuela. También debes establecer pautas sanas. Tenemos que estar en control.

Pero si estás en control y no tienes la relación, tendrás rebelión. Y puedes tener rebelión aun cultivando una buena relación, pero jamás será tan marcada. Las reglas sin una buena relación con tus hijos los conduce a la rebelión. Las computadoras sin una buena relación con tus hijos, conducen a la rebelión. Los teléfonos celulares sin relacionarte con tus hijos, conducen a la rebelión. ¡Los mensajes de texto sin relación los conducen a la rebelión! Tienes que comenzar cultivando una buena relación y luego negociar con tus hijos. Eso es positivo.

Nancy: Sé que con tus hijos, lo que más querías era que ellos amaran a Jesús. Si los niños tienen esa relación con el Señor, entonces todas estas otras cosas van cayendo en su lugar.

Josh: Así es, Nancy, pero esa relación comienza con una relación con uno como padre. Lo que mis hijos piensen de mí, de su papá, inicialmente eso pensarán acerca de Dios. Y esa es una gran responsabilidad. Porque mientras construía esta relación con mis hijos…a veces lo estropeaba. No me malinterpretes. Cometía tantos errores. Perdí la calma muchas veces. Pero siempre lo confesaba. Y esto, incluso, es un mayor testimonio para ellos: el perder la calma y luego confesar, que nunca perderla y verme como perfecto.

Como resultado, entonces, podía enseñarles acerca de Cristo. Como resultado, me escuchaban. ¿Te das cuenta?, se trata de una relación. Es por eso que tengo un capítulo completo en el libro, «Habla claro con tus hijos sobre el sexo»sobre estos siete principios para construir una relación. Porque incluso para lograr que tus hijos se enamoren de Dios tienes primero que hacer que «se enamoren» de ti.

Nancy: Y cuando se trata de eso, para ti como padre y ahora como abuelo, eres totalmente dependiente del Señor para conectar los puntos, para que todo esto tenga sentido para tus hijos. Hablemos un momento sobre el papel de la oración y de la fe en todo esto.

Josh: Así es, soy dependiente del Señor y de mi esposa. Con respecto al perdón y los hijos, ¿cómo puedes enseñarle perdón a un niño si no te ve a ti perdonando y pidiendo perdón?, ¿si no te ve perdonando a otros? Mi esposa, Dottie, era la chica más popular de la escuela. ¿Sabes por qué?

Si algo sucedía en la mañana, algo como que quizá fue muy ruda con ellos o si de alguna manera se había equivocado y no había pedido perdón en el momento, ella entonces llevaba tres chocolaticos al día siguiente. Iba a la escuela y sacaba a ese chico de la clase y le decía: «Me equivoqué. Te debo una disculpa, ¿me perdonas?» Luego le daba los chocolates. Así lo hacía siempre y era conocida por eso.

Una vez, la pequeña amiga de Katie (Katie debía tener unos once o doce años) le dijo: «¿Qué está haciendo tu mamá aquí otra vez? Ella está aquí todo el tiempo».

Katie dijo, «bueno, mi mamá hizo algo, y ella vino y me pidió perdón». Y la niña le contestó (y esto se quedó en la mente de Katie), «mi mamá nunca ha hecho eso». ¿Ves? Nosotros enseñamos acerca del perdón modelando el perdón. Si no lo modelas, es muy difícil enseñarlo y lograr que el niño lo comprenda.

También, con respecto al amor por otras personas… Cada Navidad hacíamos algo especial. Había una mujer a la que todos amábamos. Era una camarera bastante enfermiza, probablemente de unos cincuenta y cinco o sesenta años de edad. Vivía en un pequeño remolque en muy malas condiciones. Le llevamos un pequeño pero hermoso árbol de navidad decorado con luces. Llevamos regalos de Navidad. Los chicos tomaban de su propio dinero para comprarlos.

La visitabamos y le decíamos cuánto la amamos y cuánto Dios la amaba, y que queríamos celebrar la Navidad con ella. Colocábamos el árbol para ella y dejábamos los regalos debajo. Eso dejó en la mente de mis hijos que cuando amas a alguien, lo demuestras.

Enseñas modelando. Tienes que hacerlo para tus hijos. Especialmente para que ellos comprendan estas cosas desde los cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez años.

Con respecto a la oración. Necesitan vernos orar con ellos. Necesitan vernos orar. Necesitan ver nuestra dependencia de Cristo. Ellos oraban tan específicamente. Aprendí a orar de manera específica escuchando a mis hijos orar que Dios se mostrara poderoso de esta o aquella manera o en esta o aquella cosa.

Me quedaba boquiabierto, porque normalmente yo oraba de manera general, así siempre vería mi oración contestada. Mis hijos oraban tan específicamente, y luego, cuando la respuesta llegaba, nos sentábamos y lo platicábamos y le dábamos gracias a Dios por responder nuestras oraciones.

Annamarie: Josh McDowell ha estado hablando sobre por qué tu relación con tus hijos es tan importante. Cuando entras en su mundo a una edad temprana, podrás tener una influencia mayor sobre sus vidas que la de los medios o que la de sus compañeros. El tiempo que pasas junto a ellos te ayudará a forjar el tipo de vínculo fuerte del que Josh te ha estado hablando. 

Josh ha escrito sobre estos temas más a fondo en libros tales como:

En la transcripción de este programa, en AvivaNuestrosCorazones.com, encontrarás el acceso para adquirirlos. Estos te pueden ayudar a generar conversaciones con tus hijos que les ayudarán a prepararse para enfrentar las olas de tentación propias de esta era digital.

Hace unos días, en el Reto Mujer Verdadera 365, terminamos de leer Génesis. Y allí encontramos un relato muy conocido, y es el de Noé y el arca. En nuestra próxima serie Nancy te ayudará a ver la cruz de Cristo en esta porción de la Escritura. Acompáñanos para esta próxima serie y recuerda que la lectura bíblica para hoy es Éxodo capítulos 22 al 24.

Invitándote a vivir una vida contracultural, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Cultiva un corazón puro en tus hijos, día 1 – Ene 20

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Cultiva un corazón puro en tus hijos, con Josh McDowell

Aviva Nuestros Corazones

Ene 20 Cultiva un corazón puro en tus hijos, día 1

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/cultiva-un-corazon-puro-en-tus-hijos-dia-1/

Annamarie Sauter: ¿Cómo educas a los jóvenes en un mundo donde el acceso a la tentación es tan fácil? Con nosotras Josh McDowell.

Josh McDowell:Las reglas sin una buena relación llevan a la rebelión. Pero las reglas con una buena relación llevan a la obediencia. Así que tienes que cultivar esa relación.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

La batalla por la pureza ha ido cambiando a lo largo de los años. ¿Cómo puedes, en un mundo de redes sociales y fácil acceso al internet, cultivar un corazón puro en tus hijos o en los jóvenes que te rodean? Hoy Josh McDowell nos hablará acerca de esto. Él es autor de más de 100 libros, de los cuales varios fueron escritos para enseñarles a los adolescentes el valor de la pureza.

Antes de comenzar, te recomendamos que si tienes niños pequeños a tu alrededor te asegures de ocupar su atención en otra cosa o te pongas audífonos. Aquí están Nancy DeMoss Wolgemuth y Josh McDowell en la serie titulada, Cultiva un corazón puro en tus hijos.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Hola Josh, bienvenido a Aviva Nuestros Corazones. Dentro de todos los libros que has escrito, sé que escribiste uno junto a Erin Davis, quien es muy conocida para nuestra audiencia. Ella es la directora de contenido para Revive Our Hearts y una de las anfitrionas de nuestro programa semanal llamado, Grounded. Cuéntanos acerca de este libro que tú y Erin escribieron. 

Josh:Cómo me alegra que Erin haya dicho que sí a ese proyecto, porque ha hecho que el libro sea mejor y más efectivo. Creo que ahora más que nunca el tema de la sexualidad se ha convertido en algo muy dominante debido al internet. Hay mucha ignorancia y también temor de hablar sobre el tema. 

Decidí escribir un libro acerca de la sexualidad que fuera verdaderamente franco y directo, tratando el tema con reverencia y basándome en principios bíblicos, pero también usando conceptos médicos modernos y demás, con el entendimiento que ahora tenemos acerca de nuestros cuerpos y cómo esto se aplica a la sexualidad.

El título del libro es «La verdad desnuda: 39 preguntas que tus padres esperan que nunca hagas acerca del sexo»Lo escribí para los padres, porque si ellos no están informados con un conocimiento saludable acerca del tema, entonces tendrán temor de hablar con sus hijos. El libro les ayuda a tener un mejor entendimiento y también valor para hablar con sus hijos acerca de la sexualidad. Y ayuda a los jóvenes a entender la sexualidad a la luz del internet, de las películas y de los videos a los que se exponen.

Nancy: Muy útil.También escribiste un libro con tu esposa titulado «Habla claro con tus hijos sobre el sexo»Todos estos libros están disponibles en español. Veo que es un tema que preocupa mucho.

Josh: Así es. Ese es mi libro número 137, y creo que es uno de los más significativos. La razón por la cual escribimos Habla claro con tus hijos sobre el sexo, es por la rapidez con la que se mueve el internet. Es algo asombroso. Por ejemplo: YouTube es solo uno de millones de sitios en la web, y en el 2011, ese sitio subió un promedio de 25 horas de videos cada minuto, y cada uno de estos busca influenciar a nuestros jóvenes. Al menos la mitad de estos videos promocionan principios que van en contra de todo lo que nosotros creemos acerca de Jesucristo y de la vida cristiana. 

Hacia el final del 2011, estaban subiendo un promedio de 47 horas de video por minuto… Es decir, cada 60 segundos se subía a YouTube esa cantidad de horas de video. A principios del 2012, llegó hasta sesenta horas por minuto. Esto es más de 3,500 horas de video para sesenta minutos.

Nancy: ¿Qué implicaciones tiene esto para las familias?

Josh: Esto implica que para la mayoría de los niños, sus padres ya no son la principal fuente de información. No la obtienen en el colegio ni en la televisión, la obtienen de los blogs y las publicaciones y los videos que ven en el internet.

Nancy: Entonces cuando tú educaste a tus hijos, el tema era la televisión; había que tener cuidado de la influencia que esta tenía en la vida de los niños.

Josh: Y la televisión no es nada comparada con el internet. Por ejemplo, un niño, en promedio –y estoy hablando del promedio, Nancy– recibe treinta y cuatro gigabytes de información cada veinticuatro horas. Ahora bien, ¿qué representa esto?

Nancy: Sí. Dime qué significan esos números…

Josh: Esto es el equivalente a la data que tienes en unas 8,178 canciones; esto es lo que entra a la mente de un niño promedio cada veinticuatro horas.

Nancy: ¡Guau!

Josh: La mayoría de las cosas que encuentran allí van en contra de casi todo lo que les enseñamos a nuestros hijos. Pero, claro, ellos van a usar el internet. Pero el internet ha hecho de esto algo intrusivo y penetrante, y no solo estoy hablando de sexo sino de contenido pornografico. Nancy, la pornografía en el internet es el peligro número uno para la causa de Cristo… cinco veces más peligrosa que cualquier otra cosa en los últimos 2.000 años de historia. Esta pornografía invasiva del internet es el mayor peligro para los jóvenes, el mayor peligro para los matrimonios, el mayor peligro para la familia, el mayor peligro para los pastores, el mayor peligro para los líderes de jóvenes. Y la mayoría no se ha percatado de que es cinco veces más peligrosa que cualquier otra cosa que la iglesia haya enfrentado en la historia, y ahora mismo está destruyendo a los niños.

Por ejemplo, las finanzas han sido la causa número uno de muchos divorcios. Ahora, en este momento el 60% de los divorcios entre los cristianos evangélicos se debe a la pornografía. Existen más de cinco millones de sitios web pornográficos. Con mi teléfono celular y en menos de tres segundos, puedo tener acceso a 1.2 billones de páginas pornográficas con tan solo un click.

Nancy: Así que ahora está más accesible que nunca.

Josh: Es increíble. ¿Sabes cuántos correos electrónicos pornográficos van a circular hoy entre el 60% de los jóvenes? 2.5 billones. ¿Sabes cuántas películas pornográficas se descargan sin ser detectadas (aunque los padres tengan filtros), porque son enviados de persona a persona…? La mayoría de la gente no entiende cómo funciona esto, ¡pero los niños sí saben!

Nancy: Okay, espera un momento. Tú estás diciendo que los padres que están escuchando este programa y que dicen: «Pero nosotros tenemos un filtro en nuestro internet»… ¿los hijos de ellos pueden tener acceso a eso o pesar de los filtros?

Josh: Se puede hacer sin que pase por la mayoría de filtros porque es de persona a persona. No proviene de un sitio web. Ellos pueden descargar una pelicula pornografica completa en la computadora de sus padres sin que ellos lo detecten. ¿Sabes cuántas películas se descargan a diario? 1.5 billones de películas pornográficas. No son detectadas porque es de persona a persona—no a través de un sitio web. Es increíble.

Nancy: Pienso en niños y jóvenes en hogares cristianos, en grupos de jóvenes cristianos, en colegios cristianos, en familias que los educan en casa… ¿Sucede también allí?

Josh: Oh, por supuesto. Es una de las cosas en la historia donde vemos poca diferencia en las estadísticas entre no creyentes y creyentes; entre hogares no cristianos y hogares cristianos; entre colegios seculares y colegios cristianos.

Nancy: ¿Y qué es lo que está llevando a estos niños de hogares cristianos a ese tipo de cosas?

Josh: Bueno, primero que nada, del porcentaje que lucha con la pornografia, el 68% son jóvenes cristianos evangélicos fundamentales, nacidos de nuevo. Y de estos, el 91% nunca salió a buscarla. Ellos no estaban buscando esto. Los niños en realidad no están buscando pornografía inicialmente. La pornografía los está buscando a ellos.

Nancy: Entonces, ¿ellos solo tropiezan con esto?

Josh: Así es. Haciendo un trabajo, o una tarea—lo que sea. Y te voy a decir algo. Tu hijo va a ver pornografía. Es una realidad.

Nancy: Cuando dices, «tu hijo», ¿quieres decir que está sucediendo con los niños pequeños también? 

Josh: Yo diría que desde los cuatro años en adelante un niño podría estar viendo pornografía. No puedes proteger a tu hijo de la pornografía. Ya sea que lo estés educando en casa y permanezca allí o donde sea. Tú no puedes evitar que tu hijo vea pornografía… punto.

Nancy: Bueno, algunos padres ahora pueden estar diciendo: «Okay, nosotros vamos a deshacernos del computador. ¡Ayúdennos!»

Josh: Eso es absurdo. Ellos dirían: «Entonces no vamos a tener computador en la casa», ¿y qué pasa con el computador del amigo de tu hijo? Además, ahora el 50% del acceso a la pornografía por internet es por medio de un aparato móvil—un teléfono inteligente. «Bueno, entonces mi hijo no va a tener un teléfono». ¿Y qué pasa con el teléfono del amigo? Ves, no se puede. Ellos serán expuestos a esto de una forma u otra. 

Esto es lo que tienes que entender. Aquellos que tienen trece años o menos son lo que yo llamo «la generación digital». No sé cómo los llaman otras personas, pero esta es la primera generación que ha crecido aprendiendo todo desde una pantalla. Esto es lo que tienes que entender. No importa lo mucho que sepas de filtros y todo lo demás. Ellos son nativos. Nosotros somos extranjeros en estas cuestiones.

Nancy: Sí, es así.

Josh: Muchos, muchos niños pueden burlar los filtros a los seis, siete u ocho años de edad. Ellos saben cómo evadir los filtros. Pero aun si tienen un filtro, ¿qué pasa con el aparato del amigo? ¿Qué pasa con el celular del amigo? Antes sucedía en el patio durante el recreo –fuera un colegio cristiano o no. Alguien sacaba una página de una revista Playboy que el papá tenía en la casa o en alguna otra parte, y decían: «Oye, mira lo que tenemos. Mira esto». Ahora, es solamente hacer un click, y ya. Ahora todo está en video. De esta manera, el impacto es diez veces mayor.

Pero, esto es lo triste… de todos los jóvenes que ven pornografía en los Estados Unidos—y todos los jóvenes van a ver pornografía—el 80% han visto pornografía XXX, que es la peor. ¿Oíste eso, Nancy? El 80%. La gran mayoría de ellos no la estaba buscando. Hay que entender que es la pornografía la que los está buscando a ellos, y va a encontrar a nuestros hijos. Y la clave, Nancy, no es decir: «Bueno, yo voy a proteger a mi hijo. Yo voy a evitar eso». Eso no soluciona el problema.

Nancy: Creo que estás asustando a los padres que nos están escuchando ahora mismo.

Josh: Bueno, eso espero, por el bien de sus hijos. Mi hija, Katie, tiene dos niños, y hace nueve días, tuvo el tercero. Ella me envió un email que decía: «Papi, ahora entiendo lo que decías». Ella les ha estado hablando a sus amigas y a todos aquellos que tienen hijos pequeños que han sido expuestos a la pornografía…en colegios cristianos, en guarderías y demás. 

Ella me dijo: «Papi, ahora me doy cuenta de que yo no puedo proteger a mis hijos por completo de la pornografía». Esa es la clave. «Yo necesito prepararlos para la primera vez que sean expuestos». ¿Ves? Esta es la mamá que va a vencer. Esta es la mamá que no va a perder a su hijo, porque ha descubierto la clave, y esta es una de las razones por las cuales escribí este libro. Y yo soy dogmático en esto.

Según las estadísticas, los niños se exponen a la pornografia por primera vez alrededor de los 9 años. Pero si alguien me preguntara, «de los últimos seis meses para acá, ¿cuál dirías que es la edad promedio entre las familias cristianas evangélicas, familias pastorales, etc?» Yo les diría: «Entre los cuatro y los seis años de edad».

Nancy: Así que cada vez inician más temprano. 

Josh: Oh, sí, sí. 

Nancy: ¿Entonces cómo los preparas para eso?

Josh: Desde la primera vez que ellos dan el primer click, tu necesitas haber establecido una relación tan increíble con tu hijo, que ellos no tengan ningún temor de acercarse a ti respecto a cualquier cosa. Es un ambiente seguro. Ningún tema debe ser tabú; nada debe quedar excluido—empezando aún desde los cuatro, cinco, seis, siete, ocho años de edad. Aquí hay un principio: Las reglas sin una buena relación llevan a la rebelión. Las reglas con una buena relación llevan a la obediencia. Así que tú tienes que cultivar esa relación.

En segundo lugar: Desde el primer momento en que ellos vean pornografía, ellos necesitan tener cierto entendimiento sobre la sexualidad, sobre sus propios cuerpos, etc. Por eso es que digo: «Empieza desde que nacen». Una mamá se acercó a mí (una de muchas mamás cristianas), y ella me había escuchado hablar sobre uno de mis libros «Habla claro con tus hijos sobre el sexo»y sobre el internet y la pornografía. Ella me dijo: «Tengo que decirle a mi esposo que tenga una charla de padre a hijo».

Yo le pregunté: «¿Cuántos años tiene tu hijo?» 

Ella dijo: «Doce».

Yo estaba ahí sentado pensando: «Oh, señora, eso no funciona. Los hijos no siempre recuerdan esas charlas. 

Nancy: Te refieres a que es más importante un estilo de vida y que haya esa relación, ese sentido de comunidad.

Josh: Así es. Ves, no se trata de la conversación. Para entonces, para cuando des la charla, será demasiado tarde. Si tus hijos pueden recordar la primera vez que les hablaste de sexo, ya es demasiado tarde. Ellos no deberían recordar la primera vez, porque ellos deberían estar tan pequeños, que no pueden recordar cuando fue.

Nancy: Entonces, descríbenos cómo debe ser. 

Josh: Bueno, es de esta manera. No se trata de una conversación, son pequeñas conversaciones—conversaciones cortas desde que están muy pequeños acerca de la belleza de su cuerpo, y cosas asi. Les hablas sobre el tema quizás en uno o dos minutos, hasta que tengan unos nueve, diez u once años de edad. Porque hasta esa edad el sexo no es un problema.

Algunas mamás dicen: «Por eso es que yo no les hablo a mi hijos de eso, ellos se van a poner a pensar en eso y lo van a hacer». No, no, no, si tú no les hablas sobre eso, lo van a escuchar por el internet. Tú debes hablarles sobre eso. No puedes actuar sorprendida. No puedes reírte. No puedes. Debes lidiar con la situación sin importar lo que diga tu hijo. Después te puedes reír cuando estés sola. Yo creo que como padres, debemos ser muy sensibles para intervenir y responder aunque sea brevemente a esa curiosidad.

Y la razón es esta: la forma como tú respondas a la curiosidad del niño, desde que nace hasta los doce o trece años de edad, va a determinar cómo es que ellos van a vivir su sexualidad entre los trece y los veinte años. ¿Cuántos padres pierden la oportunidad de satisfacer esa curiosidad en sus hijos? Esto me parte el corazón. Esta es una gran oportunidad de tocar el tema y explicarlo desde la perspectiva de Dios. Pero solo tienes un minuto, un minuto y medio máximo, y luego, de ahí en adelante sigues hablándole cada vez que haya una oportunidad. Así es como nosotros nos acercamos a nuestros hijos. Debes empezar cuando están pequeños.

Nancy: Así que no queremos que ellos piensen que el sexo es algo vergonzoso o sucio.

Josh: Exacto, porque no lo es. No hay un solo versículo en la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis, que diga que el sexo es sucio. Ni uno. No hay ni un solo verso en la Biblia que diga que el sexo es pecaminoso. Y aún asi, cuando les hablo a las personas acerca de esto, muchos dicen que la Biblia enseña que el sexo es pecaminoso, que Dios enseña eso. Yo les digo a los pastores: «Muéstrenme un versículo en la Biblia donde diga que el sexo es pecaminoso». No pueden. No hay ninguno.

En una ocasión estaba dando una charla a 500 padres de familia sobre el libro «Habla claro con tus hijos sobre el sexo»En la primera sesión hice la aclaracion de que no hay un solo versículo en la Biblia que diga que el sexo es pecaminoso. Un poco antes del receso, una mujer que estaba en la parte de atrás saltó de su silla y pasó al frente de manera abrupta. Llegó hasta la tercera fila, y me gritó frente a las 500 personas que estaban allí: «Usted me repugna». Ella se acercó y me tiró una hoja de papel sobre la mesa que uso para colocar mis cosas, y me dijo: «Esto es lo que Dios dice acerca del sexo». Y salió enfurecida de la iglesia.

Todos quedaron aterrados. Yo pensé, «debo resolver esto antes del receso». Así que les dije: «Antes de que tomen el receso, permítanme leerles este papel».

El grupo dijo: «¿¡Qué!?»

Yo sabía exactamente, letra por letra, lo que decía en esa hoja de papel. Sabes, he recibido probablemente 100 hojas de papel como esa—por lo menos 50 son de pastores—que han salido de la iglesia enfadados. 

Así que volteé el papel para leerlo. En la parte de arriba decía: «Usted debería estar avergonzado de usted mismo». En letras grandes y negras decía: «Esto es lo que la Biblia dice acerca de sexo». Ella había escrito unos diez versículos bíblicos y ninguno de ellos tenía nada que ver con el sexo. En cincuenta y un años; ni un solo pastor, ni una madre cristiana, ni un padre cristiano—de los cientos de versículos que me han mostrado— ni un solo versículo ha tenido algo que ver con lo que la Biblia dice acerca de sexo.

Tú dirás, «eso es imposible».

No… sucede todo el tiempo. ¿Sabes qué sucedió?

Todos los textos que ella había escrito (al igual que los que me han mencionado otras personas) no tienen nada que ver con el tema. No tienen nada que ver con la razón por la cual Dios creó el sexo. Todos los pasajes tenían que ver con el mal uso del sexo. Lo que hemos hecho durante años—las madres, los padres, los predicadores y otras personas— es que hemos tomado lo que la Biblia dice acerca del mal uso del sexo y lo aplicamos al sexo. Nunca nadie ha escrito un verso del Cantar de Los Cantares. Ni en una sola ocasión. Nadie ha escrito un verso de Proverbios 5. Jamás un pastor o madre cristiana ha escrito algún verso de la Biblia que sí hable de sexo.

Nancy: Yo creo que muchos padres ven lo que está sucediendo con el mal uso y la perversión del sexo, y ellos no quieren que sus hijos experimenten eso. Ellos no quieren que sus hijos prueben del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Josh: Pero Nancy, la mejor manera de tratar con esto no es tratando con lo negativo, sino con lo positivo. ¿Qué dice Dios acerca del sexo? ¿Qué dice Dios acerca de tu cuerpo? ¿Quién creó tu cuerpo? Si ellos no ven esto dentro de ese contexto, vas a fracasar en el intento.

Te voy a decir por qué. Cuando yo escribí este libro, mandé un camarógrafo a los hogares de mis cuatro hijos para que los entrevistara acerca de cómo fue su experiencia cuando les hablé sobre sexo. Por ejemplo, a cada uno le preguntaron: «¿Cuándo fue la primera vez que tu papá te habló de sexo?» Cada uno de ellos respondió: «No sé, nosotros siempre hablamos de eso. Era parte de nuestra conversación familiar».

En segundo lugar, ellos le preguntaron a cada uno de mis hijos: «¿Cuál fue tu mayor motivación para esperar hasta el matrimonio?» Cada uno de ellos dijo: «Porque yo siempre quise lo que mi padre tenía con mi madre, y valió la pena esperar». ¿Ves? Ellos vieron que se trataba de algo bello. Ellos vieron que Dios había creado esto. 

Luego Nancy, cuando has establecido eso, entonces dices: «Pero mira, esto puede ser distorsionado. Esto es lo Dios quiere decir cuando dice: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca”». Esto no es sobre sexo, es sobre el mal uso del sexo. Ese es el fundamento que creen mis hijos, y les explico esto último a la luz de la verdad de las Escrituras.

Así que debemos empezar con lo positivo, y entonces tendrás el fundamento para demostrar cómo es que se distorsiona o corrompe por medio de la promiscuidad sexual, la pornografía y demás. Si no haces esto, no vas a construir una base con la cual tu hijo pueda decir, «no». Y por eso es que escribí este libro.

Nancy: ¿Crees que muchos padres están educando con temor?

Josh: Creo que sí. Están educando con temor porque sus padres los educaron a ellos con temor—por la televisión o lo que fuera. En Habla claro con tus hijos acerca del sexo, hablo acerca de veintisiete principios. Con respecto a la mayoría de estos principios; algunos padres seguro pensarán: «¡Whoa! Eso no puede ser cierto». Pero después de leer una página y media o dos dirán: «Ah, yo nunca pensé que esto fuera tan importante. Quiero cambiar mi actitud para educar a mis hijos». Y debemos hacerlo. No podemos educar a nuestros hijos como nuestros padres nos educaron a nosotros—no a la luz del internet. No podemos hacerlo así.

Tenemos que empezar desde que son muy pequeños, lo cual es triste, pero así es. Yo empecé con mis hijos desde que nacieron. Les decía cosas como: «Dios creó ese pequeño y maravilloso cuerpo que tienes». Y así, construyendo conceptos hermosos y positivos, sobre sus cuerpos. Porque si ellos te oyen hablar acerca de que Dios los creó, empezarán a creer que Dios los creó, y que son algo maravilloso y que vale la pena valorar sus cuerpos. Pero si ellos no saben cuán hermosos son y quién los creó, saben poco acerca de la sexualidad, entonces ¿dónde está la motivación para esperar, y decir «no» y vivir una vida pura? No la hay. No la hay.

Nancy: Creo que hay algo muy importante y que mencionas en tu libro, y es la importancia de las relaciones—el contexto de las relaciones. ¿De qué forma están los padres cristianos errando en cuanto a este concepto de relacionarse con sus hijos? ¿Cómo podrías ayudarlos a establecer una relación saludable?

Josh: Gracias a Dios no todos son así, pero muy a menudo sus relaciones están basadas en el legalismo.

Nancy: ¿Qué quieres decir con eso?

Josh: Yo trato de educar a partir del carácter de Dios.

«¿Papi, por qué no puedo hacer eso?»

«Bueno, porque la Biblia aquí nos explica que Dios es verdad. Y porque Dios es verdad, mis hijos, todo lo que es contrario a Su naturaleza está mal. ¿Por qué? Porque es contrario a la persona, al carácter y a la naturaleza de Dios».

Ves…Yo quiero educar a mis hijos con una relación con su Creador, no con un libro. Mira, el libro no es nuestra guía, nuestro guía es Dios. ¿Cómo sé esto? Bueno, Él nos guía a través de Su Palabra. ¿Cómo sé que Dios es amor? Por la Escritura. Ahora, yo no quiero que mis hijos adoren la Escritura, yo quiero que adoren a Dios. Podrías decir: «Ah, pero debes poner la Escritura en muy alta estima». Muchos cristianos adoran la Escritura, pero no debe ser así. Debemos adorar a Dios.

Jesús les dijo a los herejes religiosos que estaban diciendo que ellos eran mejores que los gentiles y todo lo demás… Jesús les dijo: «Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna». Como muchos cristianos que hoy dicen: «La Biblia es vida». Los líderes religiosos dijeron: «Seguro». Jesús dijo: «Ustedes tienen vida en Mí». 

Entonces, la fuente de vida es Dios mismo. Y, ¿cómo sabemos eso? Estudiando la Escritura. ¿Cómo aprendemos a adorar a Dios? Estudiando la Escritura. Pero no adoramos la Escritura; adoramos al Dios de la Escritura. Yo eduqué a mis hijos de esta manera. Oh Nancy, qué gran motivación. Ellos no están respondiendo por legalismo, están respondiendo porque tienen una relación. Entonces así es mucho más fácil enseñarles a los hijos a amar la Palabra de Dios, a caminar con Cristo y todo lo demás.

Si les preguntas a mis hijos cuál es su mayor motivación, te dirán que no es la Escritura. Es la persona, el carácter, y la naturaleza de Dios. Y ¿cómo conocemos estas cosas? Estudiando la Escritura. Esta es como un mapa. Tú no adoras el mapa, el mapa no es la meta. Tú quieres llegar al destino que te indica el mapa. Bueno, igual ocurre con la Biblia. La Biblia es nuestra guía para conocer a Dios.

Annamarie: Josh McDowell ha estado hablando con Nancy DeMoss Wolgemuth acerca de los desafíos y las oportunidades que hoy enfrentan los padres, maestros y pastores. Josh ha escrito sobre esto en algunos de sus libros. Entre estos están disponibles en español:

Las consecuencias del pecado pueden ser desastrosas, pero tomar decisiones correctas te traerá verdadero gozo. También es importante que recuerdes que Dios puede redimir tus mayores tropiezos de modo que seas un canal de bendición para tus hijos y para los que te rodean.

Mañana, Josh McDowell continuará mostrándote cómo desarrollar relaciones significativas con tus hijos o jóvenes a tu alrededor—la clase de relación que es necesaria para poder hablar sobre la tentación y la pureza con ellos. Te esperamos para este próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a vivir una vida contracultural, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Éxodo capítulos 19 al 21.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Entrenando la próxima generación – Ene 19

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Nutre el corazón de tus hijos

Aviva Nuestros Corazones

Ene 19 – Entrenando la próxima generación

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/entrenando-la-proxima-generacion/

Annamarie Sauter: Con nosotras Julie Tassy.

Julie: Yo miro hacia atrás con mucho agradecimiento por todas las oportunidades en que invertí tiempo en mis hijos en lugar de invertir mi tiempo en un negocio. Estoy segura de que me lamentaré de aquellos momentos en que decidí chequear mi correspondencia en la computadora en lugar de sentarme a leer un libro con ellos.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Sea que tengas hijos biológicos o espirituales, de seguro tienes preguntas prácticas sobre cómo guiarlos o hablarles sobre ciertos temas. En el programa de hoy escucharás acerca de esto, como continuación de la serie a la que dimos inicio ayer.

Bobbie: Cuán maravilloso es el Señor en darnos una oportunidad de comenzar hábitos generacionales que son positivos y piadosos.

Me di cuenta que no tenía que ser una madre perfecta. Tenía que ser una mamá que les mostrara a mis hijas hacia dónde ir para ser transformadas.

Julie: Esa es la crianza. Estamos esparciendo las semillas. Estamos fertilizando. Estamos haciendo lo mejor, pero solo Dios puede hacer crecer una planta, y solo Dios puede hacer crecer el fruto.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Y toma tiempo y no ves el fruto a veces durante años y años.

Missy: Ser madre es tan humillante, porque realmente ves tu propio pecado. Quiero decir, las cosas que salen de tu boca hacia tus hijos. A menudo pienso, esto es exactamente lo que el Señor me está diciendo a mí. Si digo, «¿no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia». Como que el Señor probablemente me está diciendo lo mismo, «no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia».

Missy: Creo que las madres jóvenes—y me incluyo en esto y yo sé que tú también Julie— podemos castigarnos tanto, porque no somos perfectas en esto. Cada día es un nuevo día y nosotras podemos pensar, gracias Señor, por Tu nueva misericordia esta mañana y arrodillarnos.

Nancy: Es cuando reconocemos nuestras debilidades que somos atraídas hacia Su fuerza para llenarnos.

Bobbie: Porque el mejor regalo que podía darles a mis hijas (hablando de diálogo) era su capacidad para decirle a un hombre cómo se sienten y expresar sus deseos y necesidades propias. Siendo capaces de expresar quiénes eran y qué necesitaban, yo sabía que esa relación con su padre sería más fuerte, y no necesitarían un novio para validarlas.

Annamarie: Esta breve serie se titula, Nutre el corazón de tus hijos. Estarás escuchando a la primera esposa de Robert Wolgemuth, Bobbie, quien ya se encuentra en la presencia del Señor, y a sus hijas Missy Schrader y Julie Tassy.

Bobbie: Una de mis obligaciones como madre es ayudar a mis hijos a identificar sus sentimientos, validarlos, dirigirlos en la dirección correcta.

Eso es rectitud, hacer las cosas que son correctas, en el tiempo correcto con la persona correcta y por las razones correctas. Cualquier otra cosa no daba en el blanco y no estaba dentro de la voluntad de Dios. Podría ser un hombre maravilloso pero en el momento equivocado. O puede ser que estés motivada por razones equivocadas. O simplemente te gusta porque…«¡ay es tan gracioso!»

Yo tenía una pasión por la pureza de Missy y Julie porque sabía lo importante que era. Yo sabía lo que era estar casada y solo haber tenido relaciones sexuales con mi esposo y nadie más. Sabía la importancia de esto y quería darles a ellas ese regalo.

Así es que les relataba mi historia, o la experiencia espiritual de alguna otra persona que conociera. De la misma manera, está bien que una madre, en un ambiente protegido les haga a sus hijas historias sobre la pureza, ya sea de personas que admiramos que han estado casadas por un largo tiempo, o de las que guardaron su pureza hasta el matrimonio.

Era algo muy interesante. En ambas bodas de mis hijas, las personas venían donde mí y me decían, «¡hay algo en esta boda! No puedo poner el dedo exactamente en lo que es pero hay como un brillo particular».

Julie desfiló en su boda al tiempo que interpretaban el himno, Alégrense los puros de corazón y Missy por igual, la marcha nupcial fue Alma bendice al Señor.

Había una razón para ese destello. Estas muchachas y sus esposos pudieron caminar hacia el altar con esa pureza. No hay mayor regalo que yo pudiera desearles a mis hijas que tuvieran.

Pero al mismo tiempo, a los amigos que tenían que dejaron atrás su pureza, quizás en la escuela secundaria, les animábamos diciéndoles que Dios siempre permite que tengas un nuevo comienzo.

Esta es la belleza del evangelio. Puedes empezar de nuevo, puro, puro como la nieve, porque Jesús te lava dejándote limpio. Así es que hay una nueva pureza.

Yo creo que debemos animar a la juventud que haya pasado por abortos o que hayan sido expuestos a la promiscuidad, a saber que pueden tener su pureza restaurada.

Nancy: Para las madres que están escuchando y diciendo, «bueno Bobbie, fue fabuloso para ti tener esa historia maravillosa que compartiste con tus hijas, pero yo no la tengo. Yo metí la pata. Yo no era pura cuando me casé». Otras quizás pueden estar pensando, «bueno, tremenda historia».

A través de los años he animado a las madres, ¿saben a qué? A que ustedes también tienen que compartir sus fracasos. «En el momento oportuno, en la situación adecuada, hablen de las consecuencias de las decisiones erradas, y de qué tanto deseo ustedes tienen de que sus hijas experimenten algo diferente y mejor de lo que ustedes tuvieron.

Bobbie: Lo que es interesante ahora es lo que oigo de las madres jóvenes, sobre sus hijos pequeñitos. Ellos que están en sexto grado, están escuchando impurezas.

Nancy: Y aún los mucho más jóvenes.

Bobbie: Sí, pienso que es algo que debe ser abordado. Missy tiene niños en edades de escuela primaria, así es que ella puede estar muy al tanto de esto.

Nancy: Ese tipo de entrenamiento empieza en una edad temprana. Missy y Julie, yo sé que ustedes desean que sus hijos también tengan ese destello en sus bodas. ¿Cuáles son algunas de las cosas que están haciendo ahora para plantar esas semillas de pureza en las vidas de sus hijos y de sus hijas?

Missy: Bueno te aseguro de que estamos hablando de eso con frecuencia y lo que quiero fomentar en mi familia es líneas abiertas de comunicación en esta área, para que no sea una super gran cosa cuando tengamos que tener esa conversación.

Pero si alguien tiene preguntas, se responden las preguntas. Y si esto no les es suficiente, si necesitan un poco más de información se les da un poco más, y no se convierte en un caso federal.

Eso era lo que mamá realmente hacía, muy, muy bien con nosotros. Teníamos una pregunta, ella la respondía. Nada del otro mundo. Son cosas parte de la vida. No era como «bueno, te responderemos luego. No quiero hablar de eso ahora mismo». Lo que provocaría un gran, «¡oh, qué será eso!» Como si fuera algo misterioso.

Nancy: Entonces surge la intriga de lo prohibido.

Missy: Sí. Abby es mi hija mayor, así que a ella le hablamos más de lo que lo hacemos con los varones. Pero la idea de lo que trato de transmitirle es que ella es un regalo, y que se podrá entregar como un regalo a un hombre algún día, y que ese regalo necesita ser guardado y preservado. Yo creo que ahí es más o menos donde estamos ahora mismo.

Julie: Yo tengo una de cuatro y una de cinco años. Ahora mismo lo que quiero es que entiendan que Dios hizo sus cuerpos y que han sido creadas de manera sorprendentemente maravillosa, y que no se pertenecen a sí mismas; que le pertenecen al Señor.

También nosotros queremos que ellas vean un afecto sano, que nos vean a mi esposo y a mí abrazarnos, que nos vean apachurrarnos como decimos en nuestra familia, para que ellas en sus mentes piensen, «eso es lo que yo quiero».

Tal vez, una de las cosas más poderosas que como madres podemos hacer es pedirle al Señor que nos dé un amor inmenso por nuestros esposos que nuestros hijos puedan ver y decir, «yo quiero eso y estoy dispuesta a esperar. Estoy dispuesta a decirme NO a mí misma, y tener autocontrol y ser sabia para tener luego eso que quiero».

Missy: Sí, por ejemplo, hablamos con gran énfasis a las niñas sobre la modestia. Lo importante es que se guarden a sí mismas como un regalo, y tienen que envolver su cuerpo como si fuera un regalo. ¿Envueltas con cuello alto y bufanda? No. Hemos estado haciendo un devocional juntas que trataba específicamente sobre la modestia lo cual nuevamente trajo el tema de la conversación.

Si ellas tienen puesto un conjunto yo puedo decirles con tranquilidad, «¿qué piensas sobre esto? ¿Crees que es modesto? ¿Se puede ver tu piel cuando levantas tus brazos? ¿Es tu mejor elección lo que tienes puesto para salir a la escuela?»

Nancy: Aquí en Aviva Nuestros Corazones, el Señor ha puesto ese peso en nuestros corazones también, el proveer recursos a las madres que están entrenando sus hijos y sus hijas en la pureza. Y en la medida en que estás hablando esto, pensando cómo algunos de nuestros recursos han tenido participación en sus vidas en el desarrollo de estas áreas, uno de ellos es: «¿Realmente le importa a Dios como me visto?» 

Es sobre la modestia de las preadolescentes y las adolescentes. Es un tema sobre el cual las madres pueden conversar con sus hijas.

También tenemos otros recursos relativos a la pureza. Las quiero animar a buscar más información en Aviva Nuestros Corazones sobre estos recursos.

Bobbie ahora es abuela y Missy y Julie madres jóvenes, permítanme preguntarles cómo han manejado ustedes todo este asunto de las cosas a las que sus hijos han estado expuestos en el entretenimiento, las películas, la televisión, la música. ¿Qué filosofía han adoptado para hacerlo?

Bobbie: Bueno las cosas realmente han cambiado mucho. Yo voy a decirles lo que les ha sucedido a Missy y a Julie, quienes ahora están en los treinta. El asunto más importante con el cual tuvimos problemas cuando eran más jóvenes fue la música. La televisión realmente no era algo tan importante, porque crecieron con películas como La casa de la pradera y los programas eran relativamente decentes en ese entonces.

En cuanto a la música, cuando ellas se retiraban a sus habitaciones en la noche, era mi requisito que si iban a escuchar música en su habitación, fuera clásica u otro tipo de música instrumental o inspiracional, pero no la última canción de rock o algo de esa naturaleza. Pienso que la música es algo importante para nosotros.

Ahora bien, Missy y Julie, y la generación actual de adolescentes y de niños, además de la televisión, manejan una gran cantidad de tecnología que llena la mente y sobre eso francamente no sé. ¿Cómo lo manejan ustedes?

Missy: Bueno nosotras estamos en un ambiente bastante protegido y no nos sentimos ahora mismo avergonzadas por ello. Los padres del colegio, nosotros somos parte de un colegio pequeño, todos vemos las cosas de la misma manera. Somos bastante protectores de lo que oyen y ven y de las cosas que pueden ejercer influencia en ellos. Realmente los profesores no son animados a conversar con ellos cuando comparten temas sobre películas o cualquier cosa que hayan visto en la televisión, para que esto no se convierta en una distracción.

Para las películas que vamos a ver, antes de hacerlo siempre las chequeo en la página web cristiana y chequeo si tienen una crítica buena o mala, o si tiene algo cuestionable y luego hablamos sobre ello antes de tomar una decisión.

Un beso podría ser algo cuestionable. No es que siempre les permito ser expuestos a cualquier cosa.

Julie: Recuerdo una película que vieron mis hijos en la cual alguien dijo, «¡cállate!» Y luego escuché a Harper, mi pequeña decir, «¡cállate!»

Yo le dije, «excúsame…»

Ella dijo, «oh yo no se lo dije a nadie. Fue que lo escuché en esa película».

Yo le respondí, «bueno, solo porque en una película lo digan, no quiere decir que tú tienes permiso para repetirlo».

Ellos van a escuchar cosas de los vecinos, aun de los niños de la iglesia. Hay niveles y estándares diferentes en cada hogar, y solo porque oigas algo no significa que vale la pena repetirlo.

Pienso que eso es algo que debemos fomentar en nuestros hijos; decir, «vamos a pensar cuando oigamos algo que otros digan, que la Palabra de Dios sea nuestro estándar en todo lo que nos propongamos hacer. “Que ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca,” Efesios 4:29 dice así». Debes preguntarte, «¿cómo califica con la Palabra de Dios lo que he oído en una película o algo que mi amigo o vecino ha dicho?»

Nancy: Lo que escucho de madres jóvenes y de padres y también de ti Bobbie cuando estabas educando tus hijas, es que sencillamente no permitiste que otros formaran a tus hijos. No estás permitiendo que el mundo les dé la formación a tus hijos. Tú estás siendo intencional y dices, «quiero llenar su mente y su corazón con la Palabra de Dios y con todo lo que es puro, justo, amable y verdadero (Filipenses 4:8) De manera que ellos lleguen a tener un apetito por lo que sea sano y de buen nombre».

Me he dado cuenta de que crecí en un hogar donde estaba muy protegida, en términos de la influencia externa, de ninguna manera en términos de superioridad espiritual, pero había cosas que no podían entrar en nuestro hogar. No había mucha influencia de la cultura de afuera en nuestro hogar.

Algunas personas pensaban que quizás no era la mejor forma de educar a los hijos. Pero esa fue la forma en que mis padres consideraron que Dios quería que nuestra familia creciera. Y esto lo pude sentir cuando estaba lista para ingresar a la universidad.

Cuando estaba en los primeros años universitarios fui transferida a la Universidad del Sur de California a la edad de diecisiete años. Había estado en este hogar piadoso, en un ambiente muy protegido, y ahora me encontraba en la costa oeste, todo un continente lejos de mi familia, y en un sentido realmente pude haber hecho lo que yo hubiese querido.

Pero en mí había un sincero amor por las cosas santas, verdaderas y buenas. Encontré que estas cosas a las cuales de manera repentina estaba siendo expuesta allí en el sur de California no tenían ningún atractivo para mí.

Ahora bien, esto no quiere decir que nunca fui tentada a pecar; lo fui. Pero encontré que la cultura no tenía para mí ese brillo que las cosas de Dios sí tenían. Pienso que esto fue así por la inmensa exposición que tuve a la Palabra de Dios y que para mí era una realidad encontrar la fe cristiana sumamente interesante.

Eso suena mucho a lo que estás buscando hacer con tus hijos.

Missy: Sí claro Nancy, mira yo prefiero que mis hijos tengan juegos imaginarios, y se disfracen, o quizás yo les lea o juegue con ellos. Eso es siempre más entretenido que simplemente sentarnos frente a una televisión o a una computadora, bueno. Esto es lo que yo como madre escojo hacer.

Si ellos quieren jugar en la computadora siempre les tenemos límites. Si quieren jugar, es solo por un poco de tiempo. Pero me doy cuenta de que cuando ven la TV o juegan en la computadora, sus mentecitas al tener que concentrarse en lo que están viendo, se embotan, sus mentes parece como que ¡puf! se apagan.

Así es que me encanta verlos en sus diferentes juegos e imaginaciones de personajes.

Julie: Yo les digo a mis hijos, «sus mentes se van a convertir en papilla de tanta televisión que ven, especialmente en la mañana».

Nancy: Yo sé que ambas y específicamente, Bobbie como madre, hace unos años escogió la prioridad de ser esposa, madre y de formar un hogar. Son mujeres inteligentes, capaces y talentosas que hubieran podido tener una carrera profesional aparte de su familia.

Ustedes escogieron de maneras diferentes enfocar esas energías en sus hogares, en sus esposos y en sus hijos durante esos años de formación. ¿Esta decisión fue una decisión difícil de tomar? Realmente es una decisión totalmente contracultural y contraria a lo que el mundo piensa. ¿Qué fue lo que las motivó a escoger esto?

Julie: Debo tener cuidado porque no quiero dejar la impresión de que fui yo misma que supe lo que debía escoger. Puedo decir que diariamente fue una lucha para mí. Nunca me visualicé como una profesional, pero sí soy muy emprendedora y tengo diariamente una idea de un negocio que algún día quisiera hacer, algo que me encantaría hacer.

Está presente constantemente. Y quizás sea ese el «aguijón en la carne» al cual Pablo hace referencia (2 Corintios 12:7).

Nancy: Eso es el deseo en sí mismo…

Julie: El deseo de administrar una compañía, de empezar un negocio, de ir a trabajar y tener éxito a los ojos del mundo.

Nancy: Y tú puedes hacer todas estas cosas.

Julie: Bueno, no lo sé; creo que sí. Pero es una batalla constante.

Te voy a decir cuándo fue que me di cuenta de qué tanto valor tiene el quedarse en casa siendo una esposa y madre. Recientemente tuve un fuerte deseo de abrir mis alas y volar. Estaba conversando con una amiga que está embarazada y trabaja. Este es su primer bebé.

Y ella me decía, «no sé que voy hacer, mi esposo no quiere que trabaje después de que nazca este bebé». Y se puso a llorar. Ella dijo, «yo no quiero perder mi personalidad».

Quise llorar con ella, y lo hice. Yo pensé, bueno, de eso es que se trata. Y entonces dices, «Señor, quita de mí todo lo que no sea de Ti y lléname de Ti».

Miro hacia atrás con mucho agradecimiento por todas las oportunidades en que invertí tiempo en mis hijos en lugar de invertir mi tiempo en un negocio. Estoy segura de que me lamentaré de aquellos momentos en que decidí chequear mi correspondencia en la computadora en lugar de sentarme a leer un libro con ellos.

Ahí es cuando tenemos que tener la gracia de Dios, y decir, «gracias Señor, gracias porque Tus misericordias son nuevas cada mañana».

Nancy: Y yo estoy aquí pensando en lo que Jesús dijo: «El que pierda su vida la ganará» (Mateo 16:25). ¿Cuántas mujeres han dicho, «me aferro a mi vida para preservarla, mis intereses, mi realización?»

Y esas mismas son algunas de las mujeres que nos escriben diciéndonos, «he perdido mi matrimonio. Mis hijos no tienen un corazón para Dios».

Con esto no quiero decir que si una mujer tiene una carrera fuera de su hogar, necesariamente su matrimonio va a fracasar y que sus hijos van a fallar. Pero, sí les digo que si queremos preservar nuestra vida, Jesús dice que la perderemos.

Él dijo que si entregas tu vida, sea lo que sea que esto signifique, como quiera que esto se vea en las diferentes etapas de la vida de una persona, entonces la ganarás. Ese es el camino de la cruz, la resurrección sigue a la crucifixión.

Pero no hay resurrección sin crucifixión. No hay ganancia sin entrega.

Bobbie: Nancy, estoy aquí sentada y me doy cuenta que tengo la posición ventajosa de mirar hacia atrás. Realmente fue duro. Es decir lloro con Julie porque yo estaba exactamente en su misma etapa cuando tuve que tomar esa misma decisión.

Yo quería ser cantante, y hoy tengo aquí estas dos niñas, sentadas aquí, porque dije, «¿sabes qué?» Yo no voy a tener otra oportunidad… solo tengo esta oportunidad para hacer esto. Yo quiero ser el tipo de mamá, que cuando mire hacia atrás, pueda decir, «Señor yo les di lo que Tú querías que les diera. Yo alimenté tus ovejas».

Lo más interesante de todo, y quiero animar a las madres jóvenes aquí como Julie. A los cincuenta años empecé clases de arte. He escrito muchos libros y he tenido proyectos musicales desde que las niñas crecieron y ahora tienen los suyos. No quiere decir que si no lo haces en tus 20, 30 o tus 40 nunca lo harás.

Nancy: Sé que las personas que nos escuchan han sido tocadas por lo que han oído en esta conversación, así como lo he sido yo. Quiero darles las gracias a Julie, Missy y Bobbie por su transparencia, por cómo Cristo brilla en ustedes, por compartirlo con nuestras oyentes. Yo sé que esto ha traído ánimo y esperanza y al mismo tiempo un reto.

Bobbie, como la mamá y la abuela aquí, madre de estas hijas y abuela de estos cinco preciosos nietos. Me pregunto, ¿orarías por las abuelas y las madres que nos escuchan? Pídele a Dios no solo que las bendiga sino que les dé sabiduría, coraje, fe, ánimo para todo lo que ellas necesitan para ser las madres que Dios quiere que sean en esta etapa de sus vidas.

Bobbie: Me encantaría.

Padre que estás en el cielo, nos aferramos a Ti hoy. A Ti miramos, Tú eres el alto, exaltado y sublime. Eres un buen Dios, y Tú solo das buenas dádivas a Tus hijos. Yo te pido hoy por las madres, y las abuelas de los hogares que están representados y que nos escuchan hoy.

Te doy gracias por cada madre que sabe en su corazón que Tú la amas y amas a sus hijos. Te pido que les hables hoy, les hables sabiduría, coraje y esperanza a su corazón. Ayúdalas a saber que Tú eres suficiente. Llénalas de Ti Señor.

Te pido por las abuelas, que puedan salpicar a sus hijos y nietos con un amor y pasión por Ti. Gracias por las abuelas que los aman y que adoran y leen a los niños. Yo Te doy las gracias por esas abuelas que están orando por sus hijos.

Te pido Señor que Tú nos des la gracia en esta tierra a medida de que entrenamos nuestros hijos a ser piadosos y establecemos fundamentos firmes para los hogares; que Tú nos concedas misericordia y Tu gracia, Tu coraje, Tu sabiduría y la esperanza de todas las cosas que se encuentran en Tu eterna Palabra. Te damos las gracias en el nombre de Cristo Jesús. Amén.

Annamarie: Espero que hayas hecho esta oración con Bobbie. Ella vivió las verdades sobre las que has estado escuchando, hasta el momento en que el Señor la llamó a Su presencia. Ahora sus hijas Missy Schrader y Julie Tassy, viven estas verdades. Ellas, junto a Nancy DeMoss Wolgemuth nos han estado hablando acerca de cómo podemos cultivar un corazón para Cristo en nuestros hijos.

Encuentra recursos relacionados a este programa en la transcripción del mismo, en AvivaNuestrosCorazones.com. Otro recurso que ya tienes a la mano es el libro de Proverbios. Esta es una gran fuente de sabiduría que Dios nos ha dejado en Su Palabra. Una mujer que ha sido bendecida al leer este y otro recurso relacionado a la crianza de los hijos compartió su testimonio con nosotros. Escucha lo que nos dijo.

Marisol: Este libro es muy hermoso, muy precioso, el libro de los Proverbios, porque se trata de la sabiduría. Eso es lo que cada día como hijas de Dios tenemos que pedirle: sabiduría, para que nos dirija en todo.

Tengo un testimonio muy hermoso que quiero compartir con ustedes. Tengo una niña de once años. Ella tuvo un carácter muy fuerte, fue una niña bastante rebelde, un poquito fuerte. Los domingos hay unos estudios bíblicos en mi iglesia, y me llamó mucho la atención el tema de cómo pastorear el corazón de nuestros hijos. Empecé a estudiar ese libro, me encantó.

Lo leí varias veces y de verdad que ese libro me ayudó muchísimo a darme cuenta de mis fallas como mamá. Empecé a cambiar con mi hija, a tratarla de otra manera, a hablarle del amor de Dios, del temor de Dios, de la obediencia, del respeto, de todo lo que Dios nos habla. Este libro me instruyó mucho para ir cambiando con mi hija.

Empecé a ver el cambio de ella también. Estoy agradecida primeramente con Dios, porque ella ha cambiado muchísimo, ya no es esa niña rebelde que era, que lloraba mucho. Ella ha cambiado muchísimo para la honra y la gloria del Señor. Ese libro me ayudó muchísimo a que ella fuera una niña obediente y todos los devocionales que hacemos en familia por la mañana, los hacemos juntos.

Mi esposo, ella y yo, estudiamos el libro de Proverbios, porque ahí se nos habla sobre la instrucción de nosotros como padres, y como hijos también, la obediencia. Es un libro de verdad muy hermoso que me ha impactado mucho porque me ha enseñado mucho, mucho. 

Doy gracias a Dios porque ha hecho muchas cosas en mi vida, en mi familia, y en lo personal también. 

Annamarie: ¿Alguna vez te has preguntado, «¿cómo cultivo un corazón puro en mis hijos en un mundo de redes sociales y donde somos constantemente bombardeados con material que distorsiona la visión bíblica de la sexualidad?» Mañana Josh McDowell estará con nosotras para hablarnos acerca de esto y mostrarnos qué podemos hacer para ayudar a niños y jóvenes a lidiar con la tentación. Asegúrate de acompañarnos para esta próxima serie de Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a pasar de manera intencional las verdades de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Éxodo capítulos 15 al 18.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Esperanza para madres imperfectas – Ene 18

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Nutre el corazón de tus hijos

Aviva Nuestros Corazones

Ene 18 – Esperanza para madres imperfectas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/esperanza-para-madres-imperfectas/

Annamarie Sauter:¿Crees que el hecho de que tus hijos vean tus debilidades es algo malo?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Todo lo que podamos hacer separadas de Cristo no tiene ningún valor eterno o valor duradero, y así para tus hijos el ver tu necesidad desesperada por Cristo, para tus hijos el ver eso, es algo bueno.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí en Aviva Nuestros Corazones nos encanta profundizar en la Escritura, y también nos encanta conversar acerca de cómo esta se aplica a nuestras vidas en el día a día. En los próximos programas nos enfocaremos en un tema muy práctico, que es la crianza de los hijos. Seas madre o mentora, joven o mayor, sé que serás grandemente edificada.

Hoy escucharás a Bobbie, quien fue la primera esposa de Robert Wolgemuth y ahora se encuentra en la presencia del Señor luego de una batalla contra el cáncer. También escucharás a sus dos hijas, Missy y Julie. Aquí está Nancy para dar inicio a la conversación.

Nancy DeMoss Wolgemuth:Quiero que tomemoseste tiempo para hablar sobre cómo cultivar un corazón para Cristo en los corazones de tus hijos.

Tenemos muchas madres pidiéndonos opinión y ayuda en esta área.

Algunas son madres cuyos hijos son todavía jóvenes y receptivos, y ellas nos dicen, «dennos algunos consejos y sabiduría sobre cómo podemos nutrir la fe de nuestros hijos». Otras son madres y abuelas que nos escriben con corazones rotos, diciendo: «Mis hijos no caminan con el Señor. ¿Qué podemos hacer?»

Por supuesto, mientras más pequeños son los niños, mejor y más fácil será moldear sus corazones, pero queremos darles a las familias esperanza y algunos consejos prácticos como abuelas y madres. Así que aquí tenemos una familia que tiene un rico legado multigeneracional, desde los padres de Robert. Tus abuelos, Bobbie, influyeron en tu vida, a pesar de que tus padres no eran creyentes. ¿Estoy en lo cierto con eso, verdad?

Bobbie Wolgemuth: Eso es correcto Nancy. Mis abuelos fueron firmes creyentes. Mis padres se apartaron de Jesús y realmente no sé por qué.

Nancy: Entonces Bobbie, creciste en un hogar donde, aunque tuviste la influencia piadosa y positiva de tus abuelos, también estuvo la influencia del mundo que veías en tu propia familia.

Bobbie: Sí, así es Nancy.

Nancy: Mientras te he escuchado hablar sobre esto, creo, en cierto sentido, que es una especie de aliento para las mamás que podrán decir, «no tengo esta herencia de una gran fe. Mis padres no eran cristianos, tal vez eran cristianos pero no grandes creyentes». Pero has demostrado que es posible obtener la gracia de Dios y seguir adelante.

Bobbie: Cuán maravilloso es el Señor en darnos una oportunidad de comenzar hábitos generacionales que son positivos y piadosos. El Señor me animó cuando era una madre joven. Tuve mentoras. Entre ellas la madre de Robert, y las niñas recuerdan ver La casita de la pradera cada semana conmigo. Me encantaba Caroline Ingalls. Ella leía su Biblia, asistía a la iglesia cada semana, era amable con su marido. Así mismo el Señor me dio también otras mujeres en la iglesia que me enseñaron y me ayudaron a entender lo que es ser una madre piadosa. Estaba realmente criando con mucha necesidad. No sabía cómo lucía ser una buena madre.

Mi mamá falleció hace doce años, y ella no tuvo los recursos para guiarme espiritualmente como niña, para nutrir mi corazón. Tal vez es por eso que estaba tan desesperada por entender y nutrir los corazones de Missy y Julie, porque yo realmente quería que ellas conocieran a Jesús. Realmente quería conectarlas con Él, no solo conmigo.

Me di cuenta que no tenía que ser una madre perfecta. Tenía que ser una mamá que les mostrara a mis hijas hacia dónde ir para ser transformadas. No era una madre perfecta, pero yo sabía a dónde ir para ser transformada. Tal vez ese fue el punto de partida, donde me vieron luchar. Me vieron llorar. Me vieron desesperadamente tratar de levantarme y tener un momento de tranquilidad, porque sabía que esa era mi línea de vida. Ellas, en cierta forma, maduraron conmigo. Creo que éramos un equipo, nosotras tres. Cantábamos juntas. Orábamos juntas.

Creo que la idea de ser una madre transparente es que nuestros hijos lo sepan… quiero decir, no es que sea una sorpresa para ellos, «oh, mamá está enojada», o «mamá ha tenido un mal día». Ellos lo ven. He oído a Missy decirles a sus hijos, «mami necesita que ustedes la perdonen. Lo que acabo de decir no fue amable».

Nancy: Chicas ¿y ustedes se identifican al ver ese patrón en la vida de su mamá cuando eran niñas? ¿Cómo estaban viendo ese proceso, esa transparencia?

Julie Tassy: Creo que resulta más fácil ahora, como madre, el ser honesta con mis hijos sobre mis defectos y decir, «¿sabes qué, cariño?, estás pasando por un mal momento con el dominio propio. Mamá tiene dificultades con el dominio propio. Necesitamos orar juntas para que el Señor nos dé de Su Espíritu Santo, porque el fruto del Espíritu Santo es el dominio propio. No podemos sacarlo de adentro ni forzarlo, pero el Señor nos puede llenar, y entonces ese es el fruto que vemos».

Nancy, hablabas hace un rato de cultivar un corazón para Dios en nuestros hijos. Esa es una palabra tan perfecta, porque no podemos hacer que nuestros hijos amen al Señor.

El año pasado pensé que sería una experiencia genial plantar un jardín con mis hijos. En lugar de ir y comprar una planta de tomate, decidimos empezar sembrando la semilla. Eso es mucho trabajo. Se convirtió en un proyecto, porque los niños se sentían realizados. El primer día plantamos las semillas y ellos esperaban y esperaban…

Nancy: Pero no había tomates para el mediodía, así que era demasiado tiempo de espera.

Julie: No, ellos estaban emocionados una vez creció el fruto, pero eso tomó muchos meses.

Nancy: ¿No es así mismo con la crianza?

Julie: Esa es la crianza. Estamos esparciendo las semillas. Estamos fertilizando. Estamos haciendo lo mejor, pero solo Dios puede hacer crecer una planta, y solo Dios puede hacer crecer el fruto.

Nancy: Y toma tiempo, y no ves el fruto a veces durante años y años.

Julie: Es cierto, y de vez en cuando puedo vislumbrar un fruto.

Tomé papel de colores e hice un árbol de papel color verde y marrón, lo mandé a laminar y lo coloqué en nuestra cocina, y cuando miro a las chicas haciendo algo en donde veo al Señor actuando en ellas, digo, «oh, ¡veo un fruto!» Tenemos estas etiquetas en forma de frutas, y ellas van y pegan su calcomanía en el árbol.

Nancy: Excelente.

Julie: Ellas se han cautivado por eso, así que ahora preguntan, «¿puedo poner una fruta en el árbol?» Y entonces les digo, «bueno, necesito ver un poco de fruto».

Nancy: «¿Viste eso que hice con humildad? ¿Puedo poner un pedazo de fruta allí?»

Julie: Mi hija lo descubrió y me dijo, «mami, te quiero, eres bella; ¿puedo poner un poco de fruta en el árbol?»

Nancy: Pero las estás entrenando para que piensen desde la perspectiva de Dios y los asuntos del corazón y no solo en lo externo. El fruto es lo que ves que viene del corazón.

Julie: Sí. Y es todo obra del Señor. No podemos ser el Espíritu Santo para nuestros hijos.

Recuerdo a Missy llorando y diciendo: «Quiero ser el Espíritu Santo de mis hijos, y no puedo. Solo Dios puede ablandar sus corazones».

Missy: Pero puedo orar.

Julie: Podemos orar por ellos y cultivar eso. Creo que esa es una palabra tan poderosa.

Missy: Ser madre es tan humillante, porque realmente ves tu propio pecado. Quiero decir, las cosas que salen de tu boca hacia tus hijos. A menudo pienso, esto es exactamente lo que el Señor me está diciendo a mí. Si digo, «¿no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia». Como que el Señor probablemente me está diciendo lo mismo, «no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia».

Pienso que en mi propio deseo de controlarlo todo a mi alrededor para que todo sea agradable y esté perfectamente acomodado, desearía ser el Espíritu Santo, pero no puedo. Creo que todo empieza para mí con esta hambre y deseo para agradar al Señor, y entonces eso es lo que les digo a mis hijos. «Esto es lo que quiero hacer. Quiero agradar al Señor, y ¿sabes qué?, me equivoqué, así que tengo que pedir perdón».

Quiero animarlos a que su objetivo número uno sea agradar al Señor.

Si un profesor viene y me dice, «ellos están luchando con la lectura», y al mismo tiempo me dice que han sido una bendición para el profesor en su atención y respeto, yo diría, «oh, eso es mucho más importante. Vamos a trabajar en la lectura, pero lo más importante es que ustedes están agradando al Señor».

Creo que ese es el tema que intento explicarles. «Mamá quiere complacer al Señor, y mi deseo es que ustedes agraden a Dios. ¿Qué les parece?» Así que podemos hablar sobre eso. Siento que tenemos muchas conversaciones, nuestra escuela está a veinte minutos de distancia de la casa, así que tenemos mucho tiempo para cantar, conversar y simplemente expresar cómo nos quedamos cortos, y que realmente necesitamos al Señor y le pedimos que nos dé la fuerza para complacerlo.

Nancy: Ahora, las he escuchado a ambas, en realidad a las tres, hablar sobre conversaciones con sus hijos. Me parece, Bobbie, que lo que hacías cuando tus hijas eran pequeñas, y ahora Missy y Julie con sus hijos a su vez, es tener muchas conversaciones con ellos. No solo están hablando con ellos, sino que la conversación es sobre asuntos espirituales.

Bobbie: Honestamente debo decir que tenía un déficit real en conversaciones sobre el corazón. Las relaciones no eran amplias en mi familia. Tuve una niñera a tiempo completo y mi madre no pasaba mucho tiempo leyéndome o hablando conmigo. Así que entré en la maternidad, de verdad, me da vergüenza cuando miro atrás. Estoy más que avergonzada, me entristece el hecho de no haber pasado más tiempo leyéndoles a Missy y a Julie cuando eran pequeñas, y más tiempo hablando con ellas y escuchándolas.

Me encuentro ahora mismo, siendo abuela, y no soy muy buena para escuchar a menudo, y por eso siento que estar cerca de Jesucristo ha transformado quien soy.

Aun cometo muchos errores, es por eso que los himnos, En la cruz, en la cruz, yo primero vi la luz, o Solo de Jesús la sangre…esos himnos significan mucho para mí.

Constantemente estoy diciendo, «Señor, necesito que tan solo puedas limpiar esa actitud que acabo de manifestar ante mi familia, porque estaba siendo egoísta cuando realmente no quería escuchar a esa persona. Ponme nuevamente en el camino, donde estoy mirando sus ojos, escuchando sus voces, tratando de escuchar la necesidad por debajo de la voz». Hasta ahí es donde quiero llegar. Quiero llegar al punto donde pueda afirmar, «cariño, te escuché decir… esto», y luego retroalimentar sobre eso. Todavía se me hace difícil hacerlo.

Recuerdo haberle dicho a Robert recientemente, «quisiera terminar con todos mis defectos de personalidad».

Nancy: ¿No quisiéramos todas eso? «Señor, santifícame ahora».

Bobbie: Sí. No sé por qué sigo teniendo que tratar con lo mismo, pero está bien, porque es en ese punto en donde Jesús sale a mi encuentro, porque no puedo hacerlo por mi cuenta.

Missy: Creo que las madres jóvenes—y me incluyo en esto y yo sé que tú también Julie— podemos castigarnos tanto, porque no somos perfectas en esto. Cada día es un nuevo día y nosotras podemos pensar, gracias Señor, por Tu nueva misericordia esta mañana y arrodillarnos. Anhelo tener mi tiempo de quietud. Entonces alguien se despierta y mientras está caminando por las escaleras, se cae y se lastima, se pone a llorar y eso provoca que se despierte otra persona.

Es decir, por un momento eres perfecta, «hoy va a ser el día en que voy a tener una voz suave». Solo toma un segundo, y tú simplemente lo estropeas. Creo que es ahí en donde podemos recordarnos mutuamente como madres que Su gracia es suficiente.

Nuestros hijos están tan llenos de gracia para perdonarnos, y qué bendición son ellos para mí en su manera tan rápida para perdonar. Me enseñan. Le he pedido al Señor muchas veces, que a pesar de mis defectos, continúe cultivando un amor por el Señor en mis hijos y aun así que sigan creciendo para agradar al Señor y deseen más que nada agradarle y encontrar su identidad en Él, a pesar de mis propios defectos, porque los tengo. No importa cuántas veces piense, este va a ser el día en que voy a tener un espíritu agradable, todavía quedo corta cada vez que lo pienso.

Nancy: Bueno, eso nos lleva de vuelta a la Cruz, a Cristo, de vuelta a Su gracia. Todo lo que podamos hacer separadas de Cristo no tiene ningún valor eterno o valor duradero, y así para tus hijos el ver tu necesidad desesperada por Cristo, es algo bueno. 

Creo que a veces cuando criamos o ministramos o servimos o hacemos cualquier cosa en nuestras propias fuerzas, estamos entonces en nuestro punto más débil. Es cuando reconocemos nuestras debilidades, que somos atraídas hacia Su fuerza para llenarnos.

Julie: Te digo que como madre de dos niños pequeños, mi momento más glorioso es cuando los veo invocando al Señor.

Mi hija estaba tratando de romper un hábito. Era generalmente cuando ella estaba más cansada, que se chupaba los dedos. Habíamos intentado todo. «La recompensaremos. Vamos a castigarla. ¿Qué vamos a hacer? Tenemos que romper con este mal hábito».

Un día estábamos manejando y noto que empieza a meterse los dedos en la boca. Ella me mira y dice, «mamá, ora por mí». Ella tiene tres años, y entiende que Dios no es un policía malvado que la va a apresar cuando ella se porte mal. Dios la ama y quiere entregarse a ella y darle Su poder y Su fuerza, y entonces ella dijo: «Ora por mí». Qué momento más tierno y precioso ver a tu hijo invocando al Señor.

Mi oración es que ellos me vean haciendo eso. Lo que no quiero hacer es ponerme como una autoridad en todo, sino decir, «mira a Jesús. Él es la fuerza. Él es nuestro Redentor. Él es a quien necesitamos. Así que no tengo todas tus respuestas. No lo entiendo todo. Todo lo que quiero que hagas es simplemente invocar a Jesús».

Missy: Piensoque el diálogo, curiosamente, pone en evidencia la desobediencia. Por ejemplo, ella es capaz de decirle a su mami, «ora por mí porque me estoy chupando los dedos». Ahora adelanta diez o quince años cuando ella esté enfrentando problemas de adolescentes, siendo capaz de ir a donde su mamá y su papá y decirles, «estoy realmente luchando con esto», ya sea una actitud, una acción. Hablar de algunas de estas cosas contribuye a eliminar el misterio que hace que los jóvenes quieran rebelarse, por lo menos eso creo.

Nancy: Ustedes chicas, Julie y Missy, durante su adolescencia ¿ustedes sentían la libertad de ir y hablar con su mamá sobre sus luchas?

Julie: Yo realmente lo hice.

Missy: Bueno la gente decía, «¿le dijiste eso a tu mamá?» Puedo recordar eso. Me encanta. Quiero eso para Abby y para mí. Quiero que ella como mi hija venga y comparta conmigo.

Nancy: ¿Qué piensan ustedes que creó esa sensación de libertad y de transparencia en su relación? No creo que la mayoría de las personas puedan decir que, como adolescentes, sintieron que era fácil comunicarse con sus madres, pero de alguna manera ustedes lo hicieron, lo lograron; ¿qué les dio esa libertad?

Missy: Pienso que había una seguridad allí que nos permitía hacerlo. Sabíamos que mamá no iba a enloquecer con lo que dijéramos, sino que iba a ser capaz de manejarlo. Creo que la seguridad de saber que le voy a decir algo a mamá, y aunque quizás más tarde iría toda asustada con papá, ella aceptó lo que le dijimos y solo escuchó. No tenía miedo de ir y decirle algo a ella.

Julie: Cuando haces una mala elección, sabiendo que puedes acudir a tus padres para pedir perdón y ayuda… Recuerdo mi segundo año en la universidad, fui a casa. Estaba en casa durante el verano, y recuerdo que sentí la libertad de ir a donde papá y decirle, «papá, me siento tan seca espiritualmente. Es que, no sé qué está pasando. Realmente me siento muy lejos del Señor». Lo que ocurrió durante ese verano fue tan dulce y tan enriquecedor.

Él dijo: «bueno, vamos a hacer algo al respecto. Vamos a reunirnos a leer la Biblia y a orar juntos», y eso fue todo lo que hicimos. Él no me atacó y dijo, «bueno, ¿qué fue lo que hiciste?» No intentó encontrar qué pecado en mi vida estaba causando esta distancia. Él solamente dijo: «Déjame conducirte y vamos juntos al Señor».

Ese verano siempre será un recuerdo especial para nosotros.

Nancy: ¿Y qué tal cuando se trataba de chicos? Cuando eran unas jovencitas adolescentes en la escuela secundaria, y cuando comenzaron a llegar…

Missy: Julie, tú puedes responder eso mejor que yo.

Nancy: ¿Acaso Julie tiene un poco más de experiencia en esto?

Missy: Sin resentimientos.

Nancy: ¿Ese era un tema fácil de abordar para sus padres?

Julie: Absolutamente. Solo recuerdo una de las cosas más importantes que mamá nos enseñó. Mamá estaba enamorada de nuestro padre. Contemplar eso fue tan poderoso y yo pensaba, «quiero eso». Mamá fue honesta con nosotras acerca de lo que se requería de nosotras como hijas de Dios en cuanto a la pureza, el preservarnos y ocuparnos en lo que el Señor quería para nuestras vidas. Nos dio una meta muy alta de alcanzar, que vendría con una gratificación retardada, que vendría de esperar por nuestros esposos, siendo que Dios proveería lo que tenía reservado para nosotras.

Nancy: ¿Cuándo empezaron a tener este tipo de conversaciones?

Bobbie: Diría que a los cinco años de edad, quizás cuatro. Orábamos todas las noches por los maridos de Julie y de Missy cuando eran pequeñas. Realmente ellas se involucraron mucho en la oración porque recuerdo una noche que tuvimos…

Nancy: ¿Ustedes oraban para que ellas los escucharan?

Bobbie: Orábamos con las chicas cada noche antes de acostarnos y orábamos por sus cónyuges, donde quiera que se encontraran. Eso era lo que hacíamos. «Donde quiera que se encuentre el esposo de Julie, ruego que él obedezca a su mamá». Siempre tratábamos de mencionar una característica apropiada para esa edad; «que obedezca a su mami, que sea un buen estudiante», cosas así, pero también orábamos, «que él no coma dulces»… Esa la incluíamos también en ocasiones.

Julie: Para mí.

Bobbie: Una noche dijimos «amén» y Julie dijo: «Espero que mi esposo no se haya caído de la bicicleta hoy», porque allí era donde su pequeña mente estaba.

Cuando se hicieron mayores, teníamos una prima que dijo: «Hice una lista de lo que quiero en un esposo algún día», y ella tenía una lista. Comenzaba así: que ame a Jesucristo. Número dos: que sea virgen. Tres: que ame a su madre. Hizo su lista. Entonces, no recuerdo bien qué edad ustedes tenían, chicas, probablemente eran adolescentes, tal vez estudiantes de segundo año en la secundaria creo. Así que ellas dijeron: «Oh, sería divertido». Así que ambas hicieron sus listas.

Nancy: ¿Así que se les ocurrió hacer sus propias listas?

Bobbie: Sí Missy y Julie hicieron sus propias listas, pero siempre comenzaban así, que sea un hombre de Dios. Así que hicieron sus listas y las escondieron en algún lugar. Fue muy interesante. Missy y yo, después de que ella tuvo su segundo hijo, en una ocasión en que yo estaba en su casa, ella dijo: «Mira, mamá», y estaba en el cajón de su escritorio. Ahí estaba la lista de su esposo. Una de las cosas en su lista era «que ame a su madre». Pensé, «¿no es interesante que allí hubo algún tipo de dispositivo en las chicas, donde esa lista estableció un estándar?»

Si Julie y Missy salían con un chico que no reuniera los requisitos de una persona que me agradara, o una persona que amara a Dios con todo su corazón, entonces esa persona no reunía las condiciones de esa lista. Ya sea que se hablara abiertamente o no, ese pequeño dispositivo estaba ahí. Muchas veces hablamos sobre personas de carácter y personas que admiramos, que amen a Cristo con todo su corazón y ese era el tipo de persona hacia las cuales ellas eran atraídas.

Nancy: Una cosa es que tu mamá te diga que «quieras casarte con un hombre que ame al Señor, que sea virgen, que quiera a su madre», lo que sea, pero qué hizo que ustedes mismas quisieran estas cosas.

Missy: Me remonto a lo que Julie mencionó cuando dijo que vimos a mamá y a papá teniendo eso. Creo que mamá nos animó a desear lo mejor de Dios para nuestras vidas. Debe haber sido el Espíritu Santo, supongo, que lo puso ahí.

Bobbie: Absolutamente.

Missy: Puedo recordar estar leyendo mi lista y decir, «oh, he olvidado algunas de las cosas que él tiene en mi lista».

Julie: Incluso ahora como madre mi relación con mi esposo puede ser afectada debido a la carga de los niños. Utilizo la palabra carga cuidadosamente porque ellos son una bendición, pero tu relación con tu esposo puede estar desgastada por toda la energía que has vertido en tus hijos todo el día, y entonces deseas tener algo, una sonrisa, para tu esposo cuando entra por la puerta.

Vienen a mi memoria, incluso ahora puedo pensar en algunos recuerdos. Mi papá tenía que trabajar hasta tarde una noche, así que mamá preparó una cena tipo picnic (campestre) y nos llevó a Missy y a mí al despacho de mi padre. Nos sentamos a cenar esta cena campestre, porque de lo contrario él no nos habría visto este día.

Esos recuerdos me ayudan, como madre, a humillarme y a no exigir mis derechos, a no exigir que deba tener un tiempo libre. Eso es algo muy difícil de hacer.

Bobbie: Pienso que otra cosa que siempre quería que las chicas tuvieran era una relación con su padre. Así que si ellas me decían, «papá hirió mis sentimientos». Él dijo… No sé, quizás algo acerca de sus zapatos o lo que fuera. Yo les decía, «tienes que ir a donde tu papá y hablar con él sobre eso», porque el mejor regalo que podía darles a mis hijas (hablando de diálogo) era su capacidad para decirle a un hombre cómo se sienten y expresar sus deseos y necesidades propias. Siendo capaces de expresar quiénes eran y qué necesitaban, yo sabía que esa relación con su padre sería más fuerte, y no necesitarían un novio para validarlas.

Annamarie: Has estado escuchando una conversación entre Nancy DeMoss Wolgemuth, Missy Schrader, Julie Tassy y Bobbie—quien ya se encuentra en la presencia del Señor. Y tú, ¿reconoces tu imperfección y tu necesidad de la gracia de Dios para vivir con sabiduría?

Una mujer que ha experimentado la gracia de Dios cubriendo su imperfección compartió su testimonio con nosotras. Escucha lo que ella nos dijo luego de oír una serie de programas titulada, Porque Él me ama.

Mujer: Conozco a Cristo desde que tengo 14 años y eso fue hace más de 20 años. Siento que cuando estaba recién convertida, en mi espíritu entendí estas verdades. Sentí que había sido perdonada, que era libre para llegar al Padre, que podía morir en cualquier momento, que Él me adoptó como Su hija, pero con el transcurso del tiempo, yo ya no estaba enfocada en la gracia sino en mí misma, y en hacer de mí misma la mejor versión posible con mi propio esfuerzo.

Eso, sin darnos cuenta, nos roba el gozo de una relación cercana con papá Dios y debilita nuestro testimonio porque nadie quiere un cristianismo que se trata de un cúmulo de reglas solamente, sino de amor entre el Padre y yo. Quería compartirles este testimonio porque no puedo creer que recién redescubrí la gracia, después de esta serie, después de estos días.

Cada día me he tenido que recordar que el fallo que hice con mis hijos, como esposa, el Señor ya lo tiene cubierto con Su sangre. El Señor me sigue amando como hija, y eso es fuerza para volver al trono de la gracia, volver a buscar perdón, arrepentimiento y seguir gozosa mi camino con la mirada puesta solamente en Jesús y en que Él es suficiente y yo nunca lo seré. 

Annamarie: Espero que al igual que esta mujer, si hoy te has visto hoy como una madre imperfecta, puedas descansar en la gracia de Dios.

¿Cuánta televisión debo permitirles ver a mis hijos? ¿Qué vestimenta es apropiada? ¿Cuáles amigos influyen positivamente en sus vidas? Acompáñanos mañana para escuchar acerca de esto, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a pasar de manera intencional las verdades de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Éxodo capítulos 12 al 14.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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