Cultiva un corazón puro en tus hijos, día 2 – Ene 21

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Cultiva un corazón puro en tus hijos, con Josh McDowell

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Ene 21 – Cultiva un corazón puro en tus hijos, día 2

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Annamarie Sauter: Al enseñarles a tus hijos a caminar por un campo minado de tentaciones, Josh McDowell te recuerda que…

Josh McDowell: Si controlas y no tienes una relación, tendrás rebelión. Y puedes tener rebelión aun cultivando una buena relación, pero jamás será tan marcada. Las reglas sin una buena relación con tus hijos los conducirán a la rebelión. 

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

En programas anteriores escuchaste acerca de la importancia de cultivar en tus hijos un corazón por Cristo, y ayer y hoy nos hemos enfocado en cómo puedes cultivar un corazón puro en ellos. Hoy Josh McDowell te hablará sobre una de las cosas más importantes que puedes hacer mientras ayudas a tus hijos o niños o jóvenes a tu alrededor, a lidiar con la tentación, y es desarrollar una estrecha relación con ellos. 

Aquí están Nancy y Josh para retomar la conversación donde la dejamos ayer. Si tienes niños pequeños cerca, querrás ocupar su atención en algo mientras escuchas este programa.

Nancy DeMoss Wolgemuth:Tengo una hermana que tiene cinco hijos adolescentes, así que el tema que hemos estado tratando es uno que carga mi corazón. La crianza hoy en día es muy diferente a cuando estabas criando a tus hijos, pero los mismos principios pueden ser aplicados. Sé, Josh, que tienes un corazón para esta generación de adolescentes digitales.

Una de las cosas que he entendido, por lo que has dicho, es cuánta influencia tienen los amigos de nuestros hijos sobre ellos. Si estuvieras criando adolescentes y niños hoy, ¿cómo mantendrías los canales de comunicación abiertos para que ellos quieran hablar contigo y no solo se dejen influenciar por sus amigos?

Josh: Lo haría de la misma manera como lo hice con mis cuatro hijos durante los últimos treinta y cuatro años. Una de las primeras partes de uno de mis libros dice: «Padres, ustedes son la clave». Todas las investigaciones muestran que los hijos quieren aprender sobre el sexo, el amor, las relaciones, y sobre todo lo demás, de mamá y papá antes que de sus amigos o de cualquier otra persona.

Documento en el libro acerca de una gran organización, una universidad que quería ayudar a los padres. Vieron que los padres con hijos de siete, ocho o nueve años, empezaban a pensar: ¿Voy a perder a mi hijo? Las hormonas están empezando a hacer su aparición, experimentan presión por parte de sus amigos o compañeros en la escuela, en la universidad… ¿Perderé a mi hijo?

Así que hicieron un estudio importante que está todo documentado en mi libro, «Habla claro con tus hijos sobre el sexo». Ellos querían saber, «¿hay algo más poderoso que sus hormonas, que la presión de los amigos y que todo lo demás?» Después de millones de dólares y algunas buenas investigaciones, encontraron que solo una cosa es más fuerte que las hormonas de un niño (piensa en esto), que la presión de los amigos, desde la escuela secundaria y hasta la universidad…¿qué piensas que es?

Lo único que encontraron que es más poderoso es una relación amorosa, estrecha e íntima con su papá –no con la madre– con su papá. Eso supera la influencia de las hormonas. Adivina lo que concluyeron… Que hasta los veinticinco años de edad, lo más influyente es la relación con su papá.

Es por eso que escribí el libro, How to Be a Hero to Your Children (Cómo ser un héroe para tus hijos), este solo está disponible en inglés. ¿Cómo construyes esa relación amorosa e íntima con tus hijos? En este libro hablo sobre siete principios sencillos y también sobre cómo construir una relación con tus hijos en la que ellos van a aprender a responder sin rebelarse; una relación que pueda producir una respuesta que supere las hormonas y la presión de grupo. Construir una relación amorosa y cercana con mamá y papá supera las relaciones con los amigos. 

Nancy: Estoy pensando en esta época en la que los chicos llegan y se encierran en sus habitaciones. Llegan a casa de la escuela y les preguntas: «¿Cómo fue tu día?»

«Bien»

Responden con una palabra, voltean los ojos y no se abren con sus padres. ¿Cuáles son algunos de esos principios que pueden ayudar a papá y a mamá a establecer una relación abierta con sus hijos?

Josh: Número uno, tienes que empezar desde que son muy pequeños. Mi hijo y yo hicimos una conferencia, una entrevista por radio. Le preguntaron a mi hijo: «¿Cómo lo hicieron tus padres?»

Él contestó: «Siempre que nos sentábamos a la mesa o lo que fuera, siempre hablábamos. Siempre nos preguntaban sobre nuestro día y todo lo demás y aprendimos a responder. De hecho, una vez mi papá se levantó de la mesa —había algo que necesitaba hacer— y le dijimos: Papá, ¿a dónde vas? ¡Todavía no hemos terminado de hablar!»

Esos eran mis hijos. Si empiezas cuando son jóvenes, se convierte en algo natural. Y cuando los estás escuchando, estás compartiendo con ellos.

Pero aquí está la clave. Como padres, no debemos ser críticos; no debemos avergonzarlos nunca. Normalmente, cuando algo surgía que no era realmente saludable, yo no abordaba el problema allí mismo. Esperaba, los escuchaba, meditaba sobre el asunto y luego decía: «¿Recuerdas, Kelly, cuando mencionaste aquello? ¿Está bien si comparto contigo mi punto de vista?» Y mis hijos siempre decían que .

Nancy: Quiere decir que no andas hiperventilando en la mesa.

Josh: Nunca. Nunca. Siempre tienes que ser equilibrado como padre.

Nancy: Tengo que decir que no sé cómo es eso para los papás, pero es muy difícil para las mamás.

Josh: Bueno, hay siete principios sencillos que me gustaría mencionar.

Primero, aceptación incondicional.Cuando un niño se siente incondicionalmente aceptado, tiene seguridad. Y cuanto más seguro se sienta, más abierto será. Mis hijos me contaban cosas que sé que muchos padres quisieran escuchar… ¿por qué? No tenían miedo de que los aplastara con mi juicio o que los avergonzara.

Nancy: Espera…algunos padres quizás escuchen esto que dices y se pregunten, «¿entonces se supone que debo aceptar las decisiones equivocadas que mis hijos están tomando?»

Josh: No. La aceptación incondicional significa que tu hijo necesita saber que la base de su relación contigo no es su comportamiento o cualquier otra cosa. Mis hijos escucharon esto una y otra y otra vez. Yo les decía: «Hijo, has sido creado a la imagen de Dios, con infinito valor y dignidad. Mi aceptación de ti es porque soy tu padre, y tú eres creado con infinito valor y dignidad». Eso es lo que mis hijos escuchaban.

Entonces, cuando se trataba de cosas que estaban haciendo mal, yo decía: «Cariño, esto no es saludable para ti porque te restará de lo que eres, creado a imagen de Dios».

Nancy: Pero no afecta mi aceptación de ti.

Josh: Exactamente. Tu comportamiento no tiene nada que ver con mi aceptación. Entonces, hablemos de los otros principios. Más adelante llegaremos al tema del comportamiento y otros temas similares.

Otro principio es el de la afirmación. Aprendí que debo afirmar las emociones de mis hijos. Por ejemplo, en Romanos la Escritura dice: «Regocijaos con los que se regocijan y llorad con los que lloran». La Nueva Traducción Viviente dice: «Si los demás son felices, sean felices con ellos. Si están tristes, compartan su dolor».

Mis hijos regresaban a casa, y si había ocurrido algo malo o algo emocionante, yo tenía que intervenir y afirmar esa emoción. Eso les daba un sentido de autenticidad, de que es natural sentir como sienten.

El tercer principio es la apreciación. Aprendí que debía observar cuando mis hijos hacían las cosas bien y expresarles mi aprecio. Eso no significa que no los encontraba haciendo cosas malas en ocasiones, pero en general, cuando los encontraba haciendo las cosas bien, les expresaba mi gratitud.

«Gracias, Kelly, por poner tu ropa en el cesto. Tu mamá lo apreciará».

«Sean, gracias por barrer el parqueadero; te lo agradezco. Ahora, ¿harías la otra mitad?»

«Katie, gracias, te lo agradezco».

«Heather, escuché lo que hiciste en la escuela hoy, la maestra me llamó. Solo quiero decirte que aprecio la actitud que muestras».

Esa es una de las cosas más poderosas en la vida de un niño… En lugar de buscar atraparlos haciendo mal las cosas para disciplinarlos, primero encuéntralos haciendo las cosas que hacen bien y expresa tu agradecimiento por eso. Cada vez que uno de mis hijos hacía algo malo y yo lo disciplinaba, ya había varias cosas que habían hecho bien y les había mostrado mi aprecio por ello. 

Otra cosa que debemos hacer es expresarles afecto. Mis hijos necesitaban oírme todos los días, diez veces al día decirle a cada uno: «Te amo». Algunas veces llegaba a casa y pensaba, ¡oh, no lo hice hoy!, e iba y le susurraba en el oído a mi hija, «te amo, cariño». Yo quería que lo escucharan.

Nancy: Simplemente se lo decías una y otra vez.

Josh: Así es.

Otra cosa es que debemos acercarnos al mundo de nuestros hijos. Siempre se debe buscar un momento; pregúntate, «¿cuándo puedo entrar en el mundo de mi hijo?» Cuando lo haces, eso les comunica, «lo que a mí me interesa también les interesa a mi papá y a mi mamá. Lo que me importa, a mi mamá le importa». Así que siempre averiguo, «dónde están» mis hijos, y trato de entrar en su mundo, en sus intereses. 

Por ejemplo, a los once años a mi hijo le gustaban las historietas. Cuando iba de viaje tomaba una lista de los libros que tenía y me dirigía a una tienda y preguntaba: «¿Tienes libros como estos?». Él siempre tenía cuatro o cinco diferentes de Superman, El hombre araña y El increíble Hulk.

Así que compraba cuatro o cinco y volvía a casa diciendo: «Hijo, tengo una sorpresa para ti». Le daba uno de los libros de historietas, y me quedaba con tres para los próximos tres viajes. Nos sentábamos juntos. Él siempre se colocaba a mi derecha en el suelo, mi brazo alrededor de él, y leíamos las historietas juntos.

¿Sabes lo que eso le decía a mi hijo? «Mi papá viaja por todo el mundo hablando de Cristo, escribiendo libros, sirviendo a Dios; pero él se interesa por mí y me compra historietas. A mi papá le importa lo que es importante para mí».

Nancy: Así es. Y eso también ilustra otro punto al que haces referencia sobre las relaciones, y es ladisponibilidad.

Josh: Cuando estamos disponibles para nuestros hijos, eso les comunica algo: «Soy importante para mi papá». No hay otra forma de comunicar esto que no sea estar disponible para ellos. Por ejemplo, yo les enseñé a mis hijos: «Pueden interrumpirme en cualquier momento». En cierto momento yo podía decir algo como, «disculpe, pastor, mi hijo de cinco años necesita la atención de su papá… Sí, ¿qué pasa, hijo? Claro, bien, asegúrate de decírselo a tu mamá. Ahora, pastor, ¿dónde estábamos?»

¿Sabes lo que eso les comunicaba a mis hijos? «Soy más importante que cualquier otra persona en la vida de mi papá». Lo hice incluso con el presidente. Le dije: «Discúlpeme, señor, un miembro de mi familia necesita la atención de su papá». Me di la vuelta y luego volví y le dije: «Ahora, ¿dónde estábamos, señor?»

Luego salió de la iglesia, y no se despidió… Y pensé, «wow, qué grosero, pero debe haber sucedido porque tenemos una buena relación…»Más tarde, recibí una pequeña nota de la Casa Blanca que decía:

«Por favor perdóneme por irme tan abruptamente, sin decir adiós, pero me hizo sentir tan culpable. Fui a mi auto, le pedí a mi seguridad que saliera, cerré todas las puertas y llamé a mis dos hijas. Les dije que las amaba y hablé con ellas durante una hora».

¿Ves? Hasta el presidente necesita saber esto. Pero, ¿qué les comunica a mis hijos? «¡Soy más importante para mi papá que el presidente de los Estados Unidos!»

¿Cómo le demostré eso? Estando disponible para él. «Puedes interrumpirme, solo hazlo respetuosamente». No le dices a tu hijo algo como: «¡Vete para allá y siéntate!» No. ¿Sabes lo que descubrí? El adulto necesita escuchar esto más que los niños. Ese pastor tiene que verlo. Sabes, quizás yo necesito tratar a mi hijo de esa manera. Necesito estar disponible para mi hijo.

Otro principio es enseñarles a rendir cuentas. Si realmente amamos a nuestros hijos, entonces les pondremos límites razonables, guías, restricciones, y les enseñaremos a ser responsables. No creo que ningún hijo adolescente pueda creer, en el fondo de su corazón, que su mamá y su papá lo aman si no le han dado reglas, normas y restricciones para hacerlos responsables. Podría escribir un libro entero solo sobre esto.

Esto le dice a un niño: «Soy responsable…necesito dominio propio…» Y, «soy amado». Responsabilidad dentro del contexto de una relación. Las reglas sin buenas relaciones conducen a la rebelión. Las reglas dentro del contexto de una relación producen amor y una respuesta correcta. 

Nancy: Ahora bien, habrá momentos en que tú pienses que las restricciones son razonables, pero tus hijos no lo creen así, digo, no necesariamente será así. Pero quizás tengan diferentes definiciones de lo que es «razonable».

Josh: Es por eso que siempre negociaba con mis hijos. La mayoría de los padres piensan que esto es horrible. Pero no es así. Si no negocio con mis hijos, no van a aprender a tomar decisiones en su propia vida. No aprenderán a establecer límites en sus vidas.

Entonces, se daba esta discusión con ellos: «¿Cuál crees que sería la hora adecuada para regresar a casa?»

«Bueno, papá, creo que la medianoche».

«¿Por qué dices eso?»

«Bueno, papá, esto y esto ha estado pasando, y he sido confiable con todo lo demás».

«Bueno, hijo, estaba pensando más bien en las 10:30, por esto y aquello… Te digo algo… Dejémoslo a las 11:15».

¿Ves? En ese contexto mis hijos escuchaban por qué yo prefería esos límites, y yo trataba de entender a mis hijos. A menudo ellos podrían convencerme de que yo estaba equivocado. Si estoy equivocado, quiero cambiar. ¿Cómo haces eso? Negociando con tus hijos.

Ahora, yo soy el padre, y ellos lo saben. Una vez que decía: «No, hijo, te quiero en casa a las 10:30», ellos sabían que no había nada más que hablar. Pero eso casi nunca sucedía sin negociación. ¿Por qué? Era parte de mi tutoría a mis propios hijos el mostrarles cómo establecer límites en sus propias vidas.

Eso es lo que amo como papá, negociar con mis hijos. La mayoría de la gente piensa, NegociarBueno, eso es muy negativo. Estás cediendo. Pero no es así. Estoy discipulando; estoy moldeando; estoy creando un verdadero seguidor de Jesucristo.

Nancy: Y cuando traspasan los límites, ¿qué pasa entonces?

Josh: Debes ejercer disciplina, debes hacerlo. Mis hijos sabían siempre…cuando yo establecía un límite…bueno, primero, nunca ejerzas disciplina cuando estás enojada, irritada o emocional por algo. Es como que no debes ir de compras al supermercado cuando tienes hambre, porque gastas más. Igualmente, nunca disciplines cuando estés enojado porque puedes ser muy severo.

Entonces, su madre venía y me decía: «Cariño, vamos a otra habitación y hablemos». Ella nunca, nunca, decía nada delante de los niños, «cariño, ¿no crees que esto es un poco severo? ¿Sesenta días castigados por llegar quince minutos tarde?»

Yo diría que el 90 por ciento de las veces yo retrocedía. Volvía a salir, mis hijos siempre estaban esperando justo al otro lado de la puerta, y sabían que su padre probablemente diría algo como esto, «sabes, fui demasiado severo y lo siento. Lo que haremos será tal cosa…»

Siempre honraba a su madre en presencia de ellos. Yo decía: «Katie o Kelly o Heather o Sean, será mejor que le des las gracias a tu madre, porque realmente estarías en problemas si no hubiera sido por ella». Quería honrar a mi esposa en presencia de mis hijos. En mi caso, yo era a menudo demasiado severo en la disciplina.

Nancy: Y sin embargo ella siempre te apoyaba.

Josh: Ella siempre decía: «Cariño, no importa lo que hagas, te apoyaré».

Nancy: Y ella te hablaba respetuosamente.

Josh: He tomado más de 17,000 vuelos aéreos. He dado 26,000 charlas, me he quedado en 2,800 hoteles en 138 países. No sé cómo mi esposa lo hace. Seguro se sentía tan sola. La semana pasada estuve solo en casa, y me sentía tan solo. Todo me recordaba a Dottie.

Mis hijos nunca, nunca, han escuchado a su madre, ni en lenguaje corporal ni por expresión facial o tono de voz o palabras, decir algo en contra del ministerio al que Dios nos ha llamado…o sobre mi tiempo fuera de casa…o sobre cualquier cosa…nunca. A veces ella ha tenido que morderse la lengua.

Siempre decía cosas como, «¿no es maravilloso que tengamos un padre que nos ame tanto, que nos enseñe acerca de Jesús, con quien nos divirtamos tanto en familia y que también podamos compartirlo con otros jóvenes?» Eso es lo que mis hijos han escuchado toda su vida.

Nancy: Y podrían haber crecido con resentimiento hacia el ministerio.

Josh: Por el contrario, ellos crecieron amando el ministerio.

Nancy: Y amando al Señor.

Josh: Así es… Gracias a su madre.

Nancy: Hablemos de las redes sociales, algo de lo que realmente no tuviste que preocuparte cuando tus hijos eran adolescentes, pero algo por lo que todos los padres deben preocuparse ahora. Están en todas partes, siempre presentes, 24/7. ¿Cómo les enseñas a los padres a pensar acerca del manejo de las redes sociales respecto a sus hijos?

Josh: Tienen que entender que una cosa que supera el impacto negativo de las redes sociales son las relaciones. Todo tiene que ver con esto, Nancy. Las redes sociales sin una buena relación con los padres conducen a la rebelión y a relaciones no saludables.

Nancy: Y, sin embargo, las redes sociales (y me refiero a todo tipo de formas: Facebook, Instagram, mensajes de texto, y otras cosas de las que probablemente ni siquiera he oído hablar) pueden limitar algunas relaciones o robarnos otras… por ejemplo, no puedes tener una conversación en la mesa.

Josh: Eso normalmente sucede donde no hay una buena relación. Cuando un niño crece contigo y siempre están interactuando y realmente sabe, «mamá y papá están pensando en mí y en mi bienestar», es un escenario diferente, Nancy.

Por otro lado, una de las mayores barreras protectoras para no involucrarse sexualmente son los valores. Los mismos chicos lo dicen. Ellos se levantan sobre los valores que sus padres inculcan en sus vidas. Siempre quise —desde el momento en que nacieron mis hijos— inculcarles valores, principios para vivir, guías saludables para la vida.

En primer lugar, tenían que verlo en mi vida y en mi relación con su madre. Porque si les enseñaba una cosa, respeto, por ejemplo, y les mostraba falta de respeto hacia su madre, simplemente habría estado negando todo lo que les había enseñado.

Nancy: Ellos tienen que verlo modelado.

Josh: Así es. Escuchan más lo que hago que lo que digo. Ponen más atención a eso. También, siempre necesito mostrar cómo ese principio está basado en las Escrituras y cómo puede ser de bendición para sus vidas. «Dios nos ha dado este principio, ¿por qué? Déjame mostrarte, hijo, déjame mostrarte, cariño, porque si no escuchas, podría suceder esto o aquello».

Cuando se trata de las redes sociales, quieres manejarlo de una manera positiva, no negativa. Si siempre tratas esto con desdén, «no puedes hacer esto ni lo otro… no puedes participar en aquello». Los chicos no te van a escuchar. Establece tus propios valores como familia y luego vive esos valores.

Y luego toma las redes sociales, Facebook y todas las demás, y les dices: «Bueno, veamos esto». Negocia con tus hijos. Pregúntales, «¿es esto saludable?»

«Bueno, sí, papá, porque…»

«Bueno, déjame compartir contigo lo que veo aquí…» Y así sucesivamente.

Nancy: Creo que es algo que todos hemos visto, niños de cuatro, cinco y seis años de edad que ni siquiera pueden apartar sus ojos de una tableta o de un celular. No pueden soltarlos de sus manos o quitarse los auriculares de sus oídos. No hay comunicación. Es todo un mundo en el que ellos viven… ¿Cómo deben pensar los padres acerca de esto?

Josh: En primer lugar, han perdido el control, y probablemente no han establecido una relación amorosa, íntima y cariñosa con sus hijos. Tienes que empezar cuando los hijos son pequeños, limitando su acceso a esas cosas.

Nancy: Entonces, ¿eso está bien?

Josh: ¡Absolutamente! Por ejemplo, si estuviera criando a mis hijos ahora mismo, con todas estas cosas, cuando los amigos vengan a la casa, yo tendría una caja justo en la puerta principal. Todos los teléfonos celulares y tabletas, todo iría allí, desde el momento en que entran por la puerta.

Creo que podría escribir un libro sobre las cosas negativas que pudieran suceder si no haces esto.

Alguno de los chicos podría decir, «bueno pero es que tengo que llamar a mi mamá…»Y le diría, «bueno, ve a la puerta, llama a tu madre y vuelve a poner el teléfono allí». Y esto es para cualquiera de los amigos que visite. 

Y por otro lado, después de las ocho o las nueve de la noche—en punto—tabletas, computadoras, lo que sea, se colocan en el dormitorio principal hasta la mañana siguiente. Yo no quisiera dejar una computadora o tableta en la habitación de un niño con la puerta cerrada.

Nancy: ¿Les dirías a tus hijos, «tengo que tener acceso a tu cuenta de Twitter, de Facebook…?»

Josh: Lo haría, sí, absolutamente. Y no hay nada de malo en eso.

Nancy: Y, ¿les harías saber, «voy a estar chequeándolas»? 

Josh: ¡Sí! Y de nuevo, deberás negociar con tus hijos, Nancy. No establecerías un límite desde el principio. Pudieras decir: «¿Cómo crees que, como madre, debo entender esto?» Mis hijos son bastante inteligentes, los tres primeros se graduaron con honores. Mi hija, a los cinco años, podía acorralar a su madre en una discusión. Podría ser una gran abogada hoy.

Así que negociaba con los niños y siempre podía llevarlos a donde yo estaba. Pero a menudo aprendía cosas que me permitían ceder un poco aquí, un poco allí. A lo mejor podría darles hasta las nueve en lugar de las ocho de la noche al alcanzar cierta edad, etc.

Pero si no comienzas temprano a hacer esto, cuando lleguen a los trece, catorce, quince años, no podrás hacer grandes cambios porque se necesitan años para construir esa relación con el niño. Sí, siempre negociar, y yo diría que el teléfono podría ser prohibido si observas que no le da buen uso.

A menudo, debe estar apagado, y hoy tienes herramientas de rastreo, seguimiento y todo lo demás. Cuando estás en la escuela debe estar apagado, o que no lo lleve a la escuela. También debes establecer pautas sanas. Tenemos que estar en control.

Pero si estás en control y no tienes la relación, tendrás rebelión. Y puedes tener rebelión aun cultivando una buena relación, pero jamás será tan marcada. Las reglas sin una buena relación con tus hijos los conduce a la rebelión. Las computadoras sin una buena relación con tus hijos, conducen a la rebelión. Los teléfonos celulares sin relacionarte con tus hijos, conducen a la rebelión. ¡Los mensajes de texto sin relación los conducen a la rebelión! Tienes que comenzar cultivando una buena relación y luego negociar con tus hijos. Eso es positivo.

Nancy: Sé que con tus hijos, lo que más querías era que ellos amaran a Jesús. Si los niños tienen esa relación con el Señor, entonces todas estas otras cosas van cayendo en su lugar.

Josh: Así es, Nancy, pero esa relación comienza con una relación con uno como padre. Lo que mis hijos piensen de mí, de su papá, inicialmente eso pensarán acerca de Dios. Y esa es una gran responsabilidad. Porque mientras construía esta relación con mis hijos…a veces lo estropeaba. No me malinterpretes. Cometía tantos errores. Perdí la calma muchas veces. Pero siempre lo confesaba. Y esto, incluso, es un mayor testimonio para ellos: el perder la calma y luego confesar, que nunca perderla y verme como perfecto.

Como resultado, entonces, podía enseñarles acerca de Cristo. Como resultado, me escuchaban. ¿Te das cuenta?, se trata de una relación. Es por eso que tengo un capítulo completo en el libro, «Habla claro con tus hijos sobre el sexo»sobre estos siete principios para construir una relación. Porque incluso para lograr que tus hijos se enamoren de Dios tienes primero que hacer que «se enamoren» de ti.

Nancy: Y cuando se trata de eso, para ti como padre y ahora como abuelo, eres totalmente dependiente del Señor para conectar los puntos, para que todo esto tenga sentido para tus hijos. Hablemos un momento sobre el papel de la oración y de la fe en todo esto.

Josh: Así es, soy dependiente del Señor y de mi esposa. Con respecto al perdón y los hijos, ¿cómo puedes enseñarle perdón a un niño si no te ve a ti perdonando y pidiendo perdón?, ¿si no te ve perdonando a otros? Mi esposa, Dottie, era la chica más popular de la escuela. ¿Sabes por qué?

Si algo sucedía en la mañana, algo como que quizá fue muy ruda con ellos o si de alguna manera se había equivocado y no había pedido perdón en el momento, ella entonces llevaba tres chocolaticos al día siguiente. Iba a la escuela y sacaba a ese chico de la clase y le decía: «Me equivoqué. Te debo una disculpa, ¿me perdonas?» Luego le daba los chocolates. Así lo hacía siempre y era conocida por eso.

Una vez, la pequeña amiga de Katie (Katie debía tener unos once o doce años) le dijo: «¿Qué está haciendo tu mamá aquí otra vez? Ella está aquí todo el tiempo».

Katie dijo, «bueno, mi mamá hizo algo, y ella vino y me pidió perdón». Y la niña le contestó (y esto se quedó en la mente de Katie), «mi mamá nunca ha hecho eso». ¿Ves? Nosotros enseñamos acerca del perdón modelando el perdón. Si no lo modelas, es muy difícil enseñarlo y lograr que el niño lo comprenda.

También, con respecto al amor por otras personas… Cada Navidad hacíamos algo especial. Había una mujer a la que todos amábamos. Era una camarera bastante enfermiza, probablemente de unos cincuenta y cinco o sesenta años de edad. Vivía en un pequeño remolque en muy malas condiciones. Le llevamos un pequeño pero hermoso árbol de navidad decorado con luces. Llevamos regalos de Navidad. Los chicos tomaban de su propio dinero para comprarlos.

La visitabamos y le decíamos cuánto la amamos y cuánto Dios la amaba, y que queríamos celebrar la Navidad con ella. Colocábamos el árbol para ella y dejábamos los regalos debajo. Eso dejó en la mente de mis hijos que cuando amas a alguien, lo demuestras.

Enseñas modelando. Tienes que hacerlo para tus hijos. Especialmente para que ellos comprendan estas cosas desde los cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez años.

Con respecto a la oración. Necesitan vernos orar con ellos. Necesitan vernos orar. Necesitan ver nuestra dependencia de Cristo. Ellos oraban tan específicamente. Aprendí a orar de manera específica escuchando a mis hijos orar que Dios se mostrara poderoso de esta o aquella manera o en esta o aquella cosa.

Me quedaba boquiabierto, porque normalmente yo oraba de manera general, así siempre vería mi oración contestada. Mis hijos oraban tan específicamente, y luego, cuando la respuesta llegaba, nos sentábamos y lo platicábamos y le dábamos gracias a Dios por responder nuestras oraciones.

Annamarie: Josh McDowell ha estado hablando sobre por qué tu relación con tus hijos es tan importante. Cuando entras en su mundo a una edad temprana, podrás tener una influencia mayor sobre sus vidas que la de los medios o que la de sus compañeros. El tiempo que pasas junto a ellos te ayudará a forjar el tipo de vínculo fuerte del que Josh te ha estado hablando. 

Josh ha escrito sobre estos temas más a fondo en libros tales como:

En la transcripción de este programa, en AvivaNuestrosCorazones.com, encontrarás el acceso para adquirirlos. Estos te pueden ayudar a generar conversaciones con tus hijos que les ayudarán a prepararse para enfrentar las olas de tentación propias de esta era digital.

Hace unos días, en el Reto Mujer Verdadera 365, terminamos de leer Génesis. Y allí encontramos un relato muy conocido, y es el de Noé y el arca. En nuestra próxima serie Nancy te ayudará a ver la cruz de Cristo en esta porción de la Escritura. Acompáñanos para esta próxima serie y recuerda que la lectura bíblica para hoy es Éxodo capítulos 22 al 24.

Invitándote a vivir una vida contracultural, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Cultiva un corazón puro en tus hijos, día 1 – Ene 20

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Serie: Cultiva un corazón puro en tus hijos, con Josh McDowell

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Ene 20 Cultiva un corazón puro en tus hijos, día 1

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Annamarie Sauter: ¿Cómo educas a los jóvenes en un mundo donde el acceso a la tentación es tan fácil? Con nosotras Josh McDowell.

Josh McDowell:Las reglas sin una buena relación llevan a la rebelión. Pero las reglas con una buena relación llevan a la obediencia. Así que tienes que cultivar esa relación.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

La batalla por la pureza ha ido cambiando a lo largo de los años. ¿Cómo puedes, en un mundo de redes sociales y fácil acceso al internet, cultivar un corazón puro en tus hijos o en los jóvenes que te rodean? Hoy Josh McDowell nos hablará acerca de esto. Él es autor de más de 100 libros, de los cuales varios fueron escritos para enseñarles a los adolescentes el valor de la pureza.

Antes de comenzar, te recomendamos que si tienes niños pequeños a tu alrededor te asegures de ocupar su atención en otra cosa o te pongas audífonos. Aquí están Nancy DeMoss Wolgemuth y Josh McDowell en la serie titulada, Cultiva un corazón puro en tus hijos.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Hola Josh, bienvenido a Aviva Nuestros Corazones. Dentro de todos los libros que has escrito, sé que escribiste uno junto a Erin Davis, quien es muy conocida para nuestra audiencia. Ella es la directora de contenido para Revive Our Hearts y una de las anfitrionas de nuestro programa semanal llamado, Grounded. Cuéntanos acerca de este libro que tú y Erin escribieron. 

Josh:Cómo me alegra que Erin haya dicho que sí a ese proyecto, porque ha hecho que el libro sea mejor y más efectivo. Creo que ahora más que nunca el tema de la sexualidad se ha convertido en algo muy dominante debido al internet. Hay mucha ignorancia y también temor de hablar sobre el tema. 

Decidí escribir un libro acerca de la sexualidad que fuera verdaderamente franco y directo, tratando el tema con reverencia y basándome en principios bíblicos, pero también usando conceptos médicos modernos y demás, con el entendimiento que ahora tenemos acerca de nuestros cuerpos y cómo esto se aplica a la sexualidad.

El título del libro es «La verdad desnuda: 39 preguntas que tus padres esperan que nunca hagas acerca del sexo»Lo escribí para los padres, porque si ellos no están informados con un conocimiento saludable acerca del tema, entonces tendrán temor de hablar con sus hijos. El libro les ayuda a tener un mejor entendimiento y también valor para hablar con sus hijos acerca de la sexualidad. Y ayuda a los jóvenes a entender la sexualidad a la luz del internet, de las películas y de los videos a los que se exponen.

Nancy: Muy útil.También escribiste un libro con tu esposa titulado «Habla claro con tus hijos sobre el sexo»Todos estos libros están disponibles en español. Veo que es un tema que preocupa mucho.

Josh: Así es. Ese es mi libro número 137, y creo que es uno de los más significativos. La razón por la cual escribimos Habla claro con tus hijos sobre el sexo, es por la rapidez con la que se mueve el internet. Es algo asombroso. Por ejemplo: YouTube es solo uno de millones de sitios en la web, y en el 2011, ese sitio subió un promedio de 25 horas de videos cada minuto, y cada uno de estos busca influenciar a nuestros jóvenes. Al menos la mitad de estos videos promocionan principios que van en contra de todo lo que nosotros creemos acerca de Jesucristo y de la vida cristiana. 

Hacia el final del 2011, estaban subiendo un promedio de 47 horas de video por minuto… Es decir, cada 60 segundos se subía a YouTube esa cantidad de horas de video. A principios del 2012, llegó hasta sesenta horas por minuto. Esto es más de 3,500 horas de video para sesenta minutos.

Nancy: ¿Qué implicaciones tiene esto para las familias?

Josh: Esto implica que para la mayoría de los niños, sus padres ya no son la principal fuente de información. No la obtienen en el colegio ni en la televisión, la obtienen de los blogs y las publicaciones y los videos que ven en el internet.

Nancy: Entonces cuando tú educaste a tus hijos, el tema era la televisión; había que tener cuidado de la influencia que esta tenía en la vida de los niños.

Josh: Y la televisión no es nada comparada con el internet. Por ejemplo, un niño, en promedio –y estoy hablando del promedio, Nancy– recibe treinta y cuatro gigabytes de información cada veinticuatro horas. Ahora bien, ¿qué representa esto?

Nancy: Sí. Dime qué significan esos números…

Josh: Esto es el equivalente a la data que tienes en unas 8,178 canciones; esto es lo que entra a la mente de un niño promedio cada veinticuatro horas.

Nancy: ¡Guau!

Josh: La mayoría de las cosas que encuentran allí van en contra de casi todo lo que les enseñamos a nuestros hijos. Pero, claro, ellos van a usar el internet. Pero el internet ha hecho de esto algo intrusivo y penetrante, y no solo estoy hablando de sexo sino de contenido pornografico. Nancy, la pornografía en el internet es el peligro número uno para la causa de Cristo… cinco veces más peligrosa que cualquier otra cosa en los últimos 2.000 años de historia. Esta pornografía invasiva del internet es el mayor peligro para los jóvenes, el mayor peligro para los matrimonios, el mayor peligro para la familia, el mayor peligro para los pastores, el mayor peligro para los líderes de jóvenes. Y la mayoría no se ha percatado de que es cinco veces más peligrosa que cualquier otra cosa que la iglesia haya enfrentado en la historia, y ahora mismo está destruyendo a los niños.

Por ejemplo, las finanzas han sido la causa número uno de muchos divorcios. Ahora, en este momento el 60% de los divorcios entre los cristianos evangélicos se debe a la pornografía. Existen más de cinco millones de sitios web pornográficos. Con mi teléfono celular y en menos de tres segundos, puedo tener acceso a 1.2 billones de páginas pornográficas con tan solo un click.

Nancy: Así que ahora está más accesible que nunca.

Josh: Es increíble. ¿Sabes cuántos correos electrónicos pornográficos van a circular hoy entre el 60% de los jóvenes? 2.5 billones. ¿Sabes cuántas películas pornográficas se descargan sin ser detectadas (aunque los padres tengan filtros), porque son enviados de persona a persona…? La mayoría de la gente no entiende cómo funciona esto, ¡pero los niños sí saben!

Nancy: Okay, espera un momento. Tú estás diciendo que los padres que están escuchando este programa y que dicen: «Pero nosotros tenemos un filtro en nuestro internet»… ¿los hijos de ellos pueden tener acceso a eso o pesar de los filtros?

Josh: Se puede hacer sin que pase por la mayoría de filtros porque es de persona a persona. No proviene de un sitio web. Ellos pueden descargar una pelicula pornografica completa en la computadora de sus padres sin que ellos lo detecten. ¿Sabes cuántas películas se descargan a diario? 1.5 billones de películas pornográficas. No son detectadas porque es de persona a persona—no a través de un sitio web. Es increíble.

Nancy: Pienso en niños y jóvenes en hogares cristianos, en grupos de jóvenes cristianos, en colegios cristianos, en familias que los educan en casa… ¿Sucede también allí?

Josh: Oh, por supuesto. Es una de las cosas en la historia donde vemos poca diferencia en las estadísticas entre no creyentes y creyentes; entre hogares no cristianos y hogares cristianos; entre colegios seculares y colegios cristianos.

Nancy: ¿Y qué es lo que está llevando a estos niños de hogares cristianos a ese tipo de cosas?

Josh: Bueno, primero que nada, del porcentaje que lucha con la pornografia, el 68% son jóvenes cristianos evangélicos fundamentales, nacidos de nuevo. Y de estos, el 91% nunca salió a buscarla. Ellos no estaban buscando esto. Los niños en realidad no están buscando pornografía inicialmente. La pornografía los está buscando a ellos.

Nancy: Entonces, ¿ellos solo tropiezan con esto?

Josh: Así es. Haciendo un trabajo, o una tarea—lo que sea. Y te voy a decir algo. Tu hijo va a ver pornografía. Es una realidad.

Nancy: Cuando dices, «tu hijo», ¿quieres decir que está sucediendo con los niños pequeños también? 

Josh: Yo diría que desde los cuatro años en adelante un niño podría estar viendo pornografía. No puedes proteger a tu hijo de la pornografía. Ya sea que lo estés educando en casa y permanezca allí o donde sea. Tú no puedes evitar que tu hijo vea pornografía… punto.

Nancy: Bueno, algunos padres ahora pueden estar diciendo: «Okay, nosotros vamos a deshacernos del computador. ¡Ayúdennos!»

Josh: Eso es absurdo. Ellos dirían: «Entonces no vamos a tener computador en la casa», ¿y qué pasa con el computador del amigo de tu hijo? Además, ahora el 50% del acceso a la pornografía por internet es por medio de un aparato móvil—un teléfono inteligente. «Bueno, entonces mi hijo no va a tener un teléfono». ¿Y qué pasa con el teléfono del amigo? Ves, no se puede. Ellos serán expuestos a esto de una forma u otra. 

Esto es lo que tienes que entender. Aquellos que tienen trece años o menos son lo que yo llamo «la generación digital». No sé cómo los llaman otras personas, pero esta es la primera generación que ha crecido aprendiendo todo desde una pantalla. Esto es lo que tienes que entender. No importa lo mucho que sepas de filtros y todo lo demás. Ellos son nativos. Nosotros somos extranjeros en estas cuestiones.

Nancy: Sí, es así.

Josh: Muchos, muchos niños pueden burlar los filtros a los seis, siete u ocho años de edad. Ellos saben cómo evadir los filtros. Pero aun si tienen un filtro, ¿qué pasa con el aparato del amigo? ¿Qué pasa con el celular del amigo? Antes sucedía en el patio durante el recreo –fuera un colegio cristiano o no. Alguien sacaba una página de una revista Playboy que el papá tenía en la casa o en alguna otra parte, y decían: «Oye, mira lo que tenemos. Mira esto». Ahora, es solamente hacer un click, y ya. Ahora todo está en video. De esta manera, el impacto es diez veces mayor.

Pero, esto es lo triste… de todos los jóvenes que ven pornografía en los Estados Unidos—y todos los jóvenes van a ver pornografía—el 80% han visto pornografía XXX, que es la peor. ¿Oíste eso, Nancy? El 80%. La gran mayoría de ellos no la estaba buscando. Hay que entender que es la pornografía la que los está buscando a ellos, y va a encontrar a nuestros hijos. Y la clave, Nancy, no es decir: «Bueno, yo voy a proteger a mi hijo. Yo voy a evitar eso». Eso no soluciona el problema.

Nancy: Creo que estás asustando a los padres que nos están escuchando ahora mismo.

Josh: Bueno, eso espero, por el bien de sus hijos. Mi hija, Katie, tiene dos niños, y hace nueve días, tuvo el tercero. Ella me envió un email que decía: «Papi, ahora entiendo lo que decías». Ella les ha estado hablando a sus amigas y a todos aquellos que tienen hijos pequeños que han sido expuestos a la pornografía…en colegios cristianos, en guarderías y demás. 

Ella me dijo: «Papi, ahora me doy cuenta de que yo no puedo proteger a mis hijos por completo de la pornografía». Esa es la clave. «Yo necesito prepararlos para la primera vez que sean expuestos». ¿Ves? Esta es la mamá que va a vencer. Esta es la mamá que no va a perder a su hijo, porque ha descubierto la clave, y esta es una de las razones por las cuales escribí este libro. Y yo soy dogmático en esto.

Según las estadísticas, los niños se exponen a la pornografia por primera vez alrededor de los 9 años. Pero si alguien me preguntara, «de los últimos seis meses para acá, ¿cuál dirías que es la edad promedio entre las familias cristianas evangélicas, familias pastorales, etc?» Yo les diría: «Entre los cuatro y los seis años de edad».

Nancy: Así que cada vez inician más temprano. 

Josh: Oh, sí, sí. 

Nancy: ¿Entonces cómo los preparas para eso?

Josh: Desde la primera vez que ellos dan el primer click, tu necesitas haber establecido una relación tan increíble con tu hijo, que ellos no tengan ningún temor de acercarse a ti respecto a cualquier cosa. Es un ambiente seguro. Ningún tema debe ser tabú; nada debe quedar excluido—empezando aún desde los cuatro, cinco, seis, siete, ocho años de edad. Aquí hay un principio: Las reglas sin una buena relación llevan a la rebelión. Las reglas con una buena relación llevan a la obediencia. Así que tú tienes que cultivar esa relación.

En segundo lugar: Desde el primer momento en que ellos vean pornografía, ellos necesitan tener cierto entendimiento sobre la sexualidad, sobre sus propios cuerpos, etc. Por eso es que digo: «Empieza desde que nacen». Una mamá se acercó a mí (una de muchas mamás cristianas), y ella me había escuchado hablar sobre uno de mis libros «Habla claro con tus hijos sobre el sexo»y sobre el internet y la pornografía. Ella me dijo: «Tengo que decirle a mi esposo que tenga una charla de padre a hijo».

Yo le pregunté: «¿Cuántos años tiene tu hijo?» 

Ella dijo: «Doce».

Yo estaba ahí sentado pensando: «Oh, señora, eso no funciona. Los hijos no siempre recuerdan esas charlas. 

Nancy: Te refieres a que es más importante un estilo de vida y que haya esa relación, ese sentido de comunidad.

Josh: Así es. Ves, no se trata de la conversación. Para entonces, para cuando des la charla, será demasiado tarde. Si tus hijos pueden recordar la primera vez que les hablaste de sexo, ya es demasiado tarde. Ellos no deberían recordar la primera vez, porque ellos deberían estar tan pequeños, que no pueden recordar cuando fue.

Nancy: Entonces, descríbenos cómo debe ser. 

Josh: Bueno, es de esta manera. No se trata de una conversación, son pequeñas conversaciones—conversaciones cortas desde que están muy pequeños acerca de la belleza de su cuerpo, y cosas asi. Les hablas sobre el tema quizás en uno o dos minutos, hasta que tengan unos nueve, diez u once años de edad. Porque hasta esa edad el sexo no es un problema.

Algunas mamás dicen: «Por eso es que yo no les hablo a mi hijos de eso, ellos se van a poner a pensar en eso y lo van a hacer». No, no, no, si tú no les hablas sobre eso, lo van a escuchar por el internet. Tú debes hablarles sobre eso. No puedes actuar sorprendida. No puedes reírte. No puedes. Debes lidiar con la situación sin importar lo que diga tu hijo. Después te puedes reír cuando estés sola. Yo creo que como padres, debemos ser muy sensibles para intervenir y responder aunque sea brevemente a esa curiosidad.

Y la razón es esta: la forma como tú respondas a la curiosidad del niño, desde que nace hasta los doce o trece años de edad, va a determinar cómo es que ellos van a vivir su sexualidad entre los trece y los veinte años. ¿Cuántos padres pierden la oportunidad de satisfacer esa curiosidad en sus hijos? Esto me parte el corazón. Esta es una gran oportunidad de tocar el tema y explicarlo desde la perspectiva de Dios. Pero solo tienes un minuto, un minuto y medio máximo, y luego, de ahí en adelante sigues hablándole cada vez que haya una oportunidad. Así es como nosotros nos acercamos a nuestros hijos. Debes empezar cuando están pequeños.

Nancy: Así que no queremos que ellos piensen que el sexo es algo vergonzoso o sucio.

Josh: Exacto, porque no lo es. No hay un solo versículo en la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis, que diga que el sexo es sucio. Ni uno. No hay ni un solo verso en la Biblia que diga que el sexo es pecaminoso. Y aún asi, cuando les hablo a las personas acerca de esto, muchos dicen que la Biblia enseña que el sexo es pecaminoso, que Dios enseña eso. Yo les digo a los pastores: «Muéstrenme un versículo en la Biblia donde diga que el sexo es pecaminoso». No pueden. No hay ninguno.

En una ocasión estaba dando una charla a 500 padres de familia sobre el libro «Habla claro con tus hijos sobre el sexo»En la primera sesión hice la aclaracion de que no hay un solo versículo en la Biblia que diga que el sexo es pecaminoso. Un poco antes del receso, una mujer que estaba en la parte de atrás saltó de su silla y pasó al frente de manera abrupta. Llegó hasta la tercera fila, y me gritó frente a las 500 personas que estaban allí: «Usted me repugna». Ella se acercó y me tiró una hoja de papel sobre la mesa que uso para colocar mis cosas, y me dijo: «Esto es lo que Dios dice acerca del sexo». Y salió enfurecida de la iglesia.

Todos quedaron aterrados. Yo pensé, «debo resolver esto antes del receso». Así que les dije: «Antes de que tomen el receso, permítanme leerles este papel».

El grupo dijo: «¿¡Qué!?»

Yo sabía exactamente, letra por letra, lo que decía en esa hoja de papel. Sabes, he recibido probablemente 100 hojas de papel como esa—por lo menos 50 son de pastores—que han salido de la iglesia enfadados. 

Así que volteé el papel para leerlo. En la parte de arriba decía: «Usted debería estar avergonzado de usted mismo». En letras grandes y negras decía: «Esto es lo que la Biblia dice acerca de sexo». Ella había escrito unos diez versículos bíblicos y ninguno de ellos tenía nada que ver con el sexo. En cincuenta y un años; ni un solo pastor, ni una madre cristiana, ni un padre cristiano—de los cientos de versículos que me han mostrado— ni un solo versículo ha tenido algo que ver con lo que la Biblia dice acerca de sexo.

Tú dirás, «eso es imposible».

No… sucede todo el tiempo. ¿Sabes qué sucedió?

Todos los textos que ella había escrito (al igual que los que me han mencionado otras personas) no tienen nada que ver con el tema. No tienen nada que ver con la razón por la cual Dios creó el sexo. Todos los pasajes tenían que ver con el mal uso del sexo. Lo que hemos hecho durante años—las madres, los padres, los predicadores y otras personas— es que hemos tomado lo que la Biblia dice acerca del mal uso del sexo y lo aplicamos al sexo. Nunca nadie ha escrito un verso del Cantar de Los Cantares. Ni en una sola ocasión. Nadie ha escrito un verso de Proverbios 5. Jamás un pastor o madre cristiana ha escrito algún verso de la Biblia que sí hable de sexo.

Nancy: Yo creo que muchos padres ven lo que está sucediendo con el mal uso y la perversión del sexo, y ellos no quieren que sus hijos experimenten eso. Ellos no quieren que sus hijos prueben del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Josh: Pero Nancy, la mejor manera de tratar con esto no es tratando con lo negativo, sino con lo positivo. ¿Qué dice Dios acerca del sexo? ¿Qué dice Dios acerca de tu cuerpo? ¿Quién creó tu cuerpo? Si ellos no ven esto dentro de ese contexto, vas a fracasar en el intento.

Te voy a decir por qué. Cuando yo escribí este libro, mandé un camarógrafo a los hogares de mis cuatro hijos para que los entrevistara acerca de cómo fue su experiencia cuando les hablé sobre sexo. Por ejemplo, a cada uno le preguntaron: «¿Cuándo fue la primera vez que tu papá te habló de sexo?» Cada uno de ellos respondió: «No sé, nosotros siempre hablamos de eso. Era parte de nuestra conversación familiar».

En segundo lugar, ellos le preguntaron a cada uno de mis hijos: «¿Cuál fue tu mayor motivación para esperar hasta el matrimonio?» Cada uno de ellos dijo: «Porque yo siempre quise lo que mi padre tenía con mi madre, y valió la pena esperar». ¿Ves? Ellos vieron que se trataba de algo bello. Ellos vieron que Dios había creado esto. 

Luego Nancy, cuando has establecido eso, entonces dices: «Pero mira, esto puede ser distorsionado. Esto es lo Dios quiere decir cuando dice: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca”». Esto no es sobre sexo, es sobre el mal uso del sexo. Ese es el fundamento que creen mis hijos, y les explico esto último a la luz de la verdad de las Escrituras.

Así que debemos empezar con lo positivo, y entonces tendrás el fundamento para demostrar cómo es que se distorsiona o corrompe por medio de la promiscuidad sexual, la pornografía y demás. Si no haces esto, no vas a construir una base con la cual tu hijo pueda decir, «no». Y por eso es que escribí este libro.

Nancy: ¿Crees que muchos padres están educando con temor?

Josh: Creo que sí. Están educando con temor porque sus padres los educaron a ellos con temor—por la televisión o lo que fuera. En Habla claro con tus hijos acerca del sexo, hablo acerca de veintisiete principios. Con respecto a la mayoría de estos principios; algunos padres seguro pensarán: «¡Whoa! Eso no puede ser cierto». Pero después de leer una página y media o dos dirán: «Ah, yo nunca pensé que esto fuera tan importante. Quiero cambiar mi actitud para educar a mis hijos». Y debemos hacerlo. No podemos educar a nuestros hijos como nuestros padres nos educaron a nosotros—no a la luz del internet. No podemos hacerlo así.

Tenemos que empezar desde que son muy pequeños, lo cual es triste, pero así es. Yo empecé con mis hijos desde que nacieron. Les decía cosas como: «Dios creó ese pequeño y maravilloso cuerpo que tienes». Y así, construyendo conceptos hermosos y positivos, sobre sus cuerpos. Porque si ellos te oyen hablar acerca de que Dios los creó, empezarán a creer que Dios los creó, y que son algo maravilloso y que vale la pena valorar sus cuerpos. Pero si ellos no saben cuán hermosos son y quién los creó, saben poco acerca de la sexualidad, entonces ¿dónde está la motivación para esperar, y decir «no» y vivir una vida pura? No la hay. No la hay.

Nancy: Creo que hay algo muy importante y que mencionas en tu libro, y es la importancia de las relaciones—el contexto de las relaciones. ¿De qué forma están los padres cristianos errando en cuanto a este concepto de relacionarse con sus hijos? ¿Cómo podrías ayudarlos a establecer una relación saludable?

Josh: Gracias a Dios no todos son así, pero muy a menudo sus relaciones están basadas en el legalismo.

Nancy: ¿Qué quieres decir con eso?

Josh: Yo trato de educar a partir del carácter de Dios.

«¿Papi, por qué no puedo hacer eso?»

«Bueno, porque la Biblia aquí nos explica que Dios es verdad. Y porque Dios es verdad, mis hijos, todo lo que es contrario a Su naturaleza está mal. ¿Por qué? Porque es contrario a la persona, al carácter y a la naturaleza de Dios».

Ves…Yo quiero educar a mis hijos con una relación con su Creador, no con un libro. Mira, el libro no es nuestra guía, nuestro guía es Dios. ¿Cómo sé esto? Bueno, Él nos guía a través de Su Palabra. ¿Cómo sé que Dios es amor? Por la Escritura. Ahora, yo no quiero que mis hijos adoren la Escritura, yo quiero que adoren a Dios. Podrías decir: «Ah, pero debes poner la Escritura en muy alta estima». Muchos cristianos adoran la Escritura, pero no debe ser así. Debemos adorar a Dios.

Jesús les dijo a los herejes religiosos que estaban diciendo que ellos eran mejores que los gentiles y todo lo demás… Jesús les dijo: «Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna». Como muchos cristianos que hoy dicen: «La Biblia es vida». Los líderes religiosos dijeron: «Seguro». Jesús dijo: «Ustedes tienen vida en Mí». 

Entonces, la fuente de vida es Dios mismo. Y, ¿cómo sabemos eso? Estudiando la Escritura. ¿Cómo aprendemos a adorar a Dios? Estudiando la Escritura. Pero no adoramos la Escritura; adoramos al Dios de la Escritura. Yo eduqué a mis hijos de esta manera. Oh Nancy, qué gran motivación. Ellos no están respondiendo por legalismo, están respondiendo porque tienen una relación. Entonces así es mucho más fácil enseñarles a los hijos a amar la Palabra de Dios, a caminar con Cristo y todo lo demás.

Si les preguntas a mis hijos cuál es su mayor motivación, te dirán que no es la Escritura. Es la persona, el carácter, y la naturaleza de Dios. Y ¿cómo conocemos estas cosas? Estudiando la Escritura. Esta es como un mapa. Tú no adoras el mapa, el mapa no es la meta. Tú quieres llegar al destino que te indica el mapa. Bueno, igual ocurre con la Biblia. La Biblia es nuestra guía para conocer a Dios.

Annamarie: Josh McDowell ha estado hablando con Nancy DeMoss Wolgemuth acerca de los desafíos y las oportunidades que hoy enfrentan los padres, maestros y pastores. Josh ha escrito sobre esto en algunos de sus libros. Entre estos están disponibles en español:

Las consecuencias del pecado pueden ser desastrosas, pero tomar decisiones correctas te traerá verdadero gozo. También es importante que recuerdes que Dios puede redimir tus mayores tropiezos de modo que seas un canal de bendición para tus hijos y para los que te rodean.

Mañana, Josh McDowell continuará mostrándote cómo desarrollar relaciones significativas con tus hijos o jóvenes a tu alrededor—la clase de relación que es necesaria para poder hablar sobre la tentación y la pureza con ellos. Te esperamos para este próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a vivir una vida contracultural, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Éxodo capítulos 19 al 21.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Entrenando la próxima generación – Ene 19

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Nutre el corazón de tus hijos

Aviva Nuestros Corazones

Ene 19 – Entrenando la próxima generación

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/entrenando-la-proxima-generacion/

Annamarie Sauter: Con nosotras Julie Tassy.

Julie: Yo miro hacia atrás con mucho agradecimiento por todas las oportunidades en que invertí tiempo en mis hijos en lugar de invertir mi tiempo en un negocio. Estoy segura de que me lamentaré de aquellos momentos en que decidí chequear mi correspondencia en la computadora en lugar de sentarme a leer un libro con ellos.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Sea que tengas hijos biológicos o espirituales, de seguro tienes preguntas prácticas sobre cómo guiarlos o hablarles sobre ciertos temas. En el programa de hoy escucharás acerca de esto, como continuación de la serie a la que dimos inicio ayer.

Bobbie: Cuán maravilloso es el Señor en darnos una oportunidad de comenzar hábitos generacionales que son positivos y piadosos.

Me di cuenta que no tenía que ser una madre perfecta. Tenía que ser una mamá que les mostrara a mis hijas hacia dónde ir para ser transformadas.

Julie: Esa es la crianza. Estamos esparciendo las semillas. Estamos fertilizando. Estamos haciendo lo mejor, pero solo Dios puede hacer crecer una planta, y solo Dios puede hacer crecer el fruto.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Y toma tiempo y no ves el fruto a veces durante años y años.

Missy: Ser madre es tan humillante, porque realmente ves tu propio pecado. Quiero decir, las cosas que salen de tu boca hacia tus hijos. A menudo pienso, esto es exactamente lo que el Señor me está diciendo a mí. Si digo, «¿no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia». Como que el Señor probablemente me está diciendo lo mismo, «no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia».

Missy: Creo que las madres jóvenes—y me incluyo en esto y yo sé que tú también Julie— podemos castigarnos tanto, porque no somos perfectas en esto. Cada día es un nuevo día y nosotras podemos pensar, gracias Señor, por Tu nueva misericordia esta mañana y arrodillarnos.

Nancy: Es cuando reconocemos nuestras debilidades que somos atraídas hacia Su fuerza para llenarnos.

Bobbie: Porque el mejor regalo que podía darles a mis hijas (hablando de diálogo) era su capacidad para decirle a un hombre cómo se sienten y expresar sus deseos y necesidades propias. Siendo capaces de expresar quiénes eran y qué necesitaban, yo sabía que esa relación con su padre sería más fuerte, y no necesitarían un novio para validarlas.

Annamarie: Esta breve serie se titula, Nutre el corazón de tus hijos. Estarás escuchando a la primera esposa de Robert Wolgemuth, Bobbie, quien ya se encuentra en la presencia del Señor, y a sus hijas Missy Schrader y Julie Tassy.

Bobbie: Una de mis obligaciones como madre es ayudar a mis hijos a identificar sus sentimientos, validarlos, dirigirlos en la dirección correcta.

Eso es rectitud, hacer las cosas que son correctas, en el tiempo correcto con la persona correcta y por las razones correctas. Cualquier otra cosa no daba en el blanco y no estaba dentro de la voluntad de Dios. Podría ser un hombre maravilloso pero en el momento equivocado. O puede ser que estés motivada por razones equivocadas. O simplemente te gusta porque…«¡ay es tan gracioso!»

Yo tenía una pasión por la pureza de Missy y Julie porque sabía lo importante que era. Yo sabía lo que era estar casada y solo haber tenido relaciones sexuales con mi esposo y nadie más. Sabía la importancia de esto y quería darles a ellas ese regalo.

Así es que les relataba mi historia, o la experiencia espiritual de alguna otra persona que conociera. De la misma manera, está bien que una madre, en un ambiente protegido les haga a sus hijas historias sobre la pureza, ya sea de personas que admiramos que han estado casadas por un largo tiempo, o de las que guardaron su pureza hasta el matrimonio.

Era algo muy interesante. En ambas bodas de mis hijas, las personas venían donde mí y me decían, «¡hay algo en esta boda! No puedo poner el dedo exactamente en lo que es pero hay como un brillo particular».

Julie desfiló en su boda al tiempo que interpretaban el himno, Alégrense los puros de corazón y Missy por igual, la marcha nupcial fue Alma bendice al Señor.

Había una razón para ese destello. Estas muchachas y sus esposos pudieron caminar hacia el altar con esa pureza. No hay mayor regalo que yo pudiera desearles a mis hijas que tuvieran.

Pero al mismo tiempo, a los amigos que tenían que dejaron atrás su pureza, quizás en la escuela secundaria, les animábamos diciéndoles que Dios siempre permite que tengas un nuevo comienzo.

Esta es la belleza del evangelio. Puedes empezar de nuevo, puro, puro como la nieve, porque Jesús te lava dejándote limpio. Así es que hay una nueva pureza.

Yo creo que debemos animar a la juventud que haya pasado por abortos o que hayan sido expuestos a la promiscuidad, a saber que pueden tener su pureza restaurada.

Nancy: Para las madres que están escuchando y diciendo, «bueno Bobbie, fue fabuloso para ti tener esa historia maravillosa que compartiste con tus hijas, pero yo no la tengo. Yo metí la pata. Yo no era pura cuando me casé». Otras quizás pueden estar pensando, «bueno, tremenda historia».

A través de los años he animado a las madres, ¿saben a qué? A que ustedes también tienen que compartir sus fracasos. «En el momento oportuno, en la situación adecuada, hablen de las consecuencias de las decisiones erradas, y de qué tanto deseo ustedes tienen de que sus hijas experimenten algo diferente y mejor de lo que ustedes tuvieron.

Bobbie: Lo que es interesante ahora es lo que oigo de las madres jóvenes, sobre sus hijos pequeñitos. Ellos que están en sexto grado, están escuchando impurezas.

Nancy: Y aún los mucho más jóvenes.

Bobbie: Sí, pienso que es algo que debe ser abordado. Missy tiene niños en edades de escuela primaria, así es que ella puede estar muy al tanto de esto.

Nancy: Ese tipo de entrenamiento empieza en una edad temprana. Missy y Julie, yo sé que ustedes desean que sus hijos también tengan ese destello en sus bodas. ¿Cuáles son algunas de las cosas que están haciendo ahora para plantar esas semillas de pureza en las vidas de sus hijos y de sus hijas?

Missy: Bueno te aseguro de que estamos hablando de eso con frecuencia y lo que quiero fomentar en mi familia es líneas abiertas de comunicación en esta área, para que no sea una super gran cosa cuando tengamos que tener esa conversación.

Pero si alguien tiene preguntas, se responden las preguntas. Y si esto no les es suficiente, si necesitan un poco más de información se les da un poco más, y no se convierte en un caso federal.

Eso era lo que mamá realmente hacía, muy, muy bien con nosotros. Teníamos una pregunta, ella la respondía. Nada del otro mundo. Son cosas parte de la vida. No era como «bueno, te responderemos luego. No quiero hablar de eso ahora mismo». Lo que provocaría un gran, «¡oh, qué será eso!» Como si fuera algo misterioso.

Nancy: Entonces surge la intriga de lo prohibido.

Missy: Sí. Abby es mi hija mayor, así que a ella le hablamos más de lo que lo hacemos con los varones. Pero la idea de lo que trato de transmitirle es que ella es un regalo, y que se podrá entregar como un regalo a un hombre algún día, y que ese regalo necesita ser guardado y preservado. Yo creo que ahí es más o menos donde estamos ahora mismo.

Julie: Yo tengo una de cuatro y una de cinco años. Ahora mismo lo que quiero es que entiendan que Dios hizo sus cuerpos y que han sido creadas de manera sorprendentemente maravillosa, y que no se pertenecen a sí mismas; que le pertenecen al Señor.

También nosotros queremos que ellas vean un afecto sano, que nos vean a mi esposo y a mí abrazarnos, que nos vean apachurrarnos como decimos en nuestra familia, para que ellas en sus mentes piensen, «eso es lo que yo quiero».

Tal vez, una de las cosas más poderosas que como madres podemos hacer es pedirle al Señor que nos dé un amor inmenso por nuestros esposos que nuestros hijos puedan ver y decir, «yo quiero eso y estoy dispuesta a esperar. Estoy dispuesta a decirme NO a mí misma, y tener autocontrol y ser sabia para tener luego eso que quiero».

Missy: Sí, por ejemplo, hablamos con gran énfasis a las niñas sobre la modestia. Lo importante es que se guarden a sí mismas como un regalo, y tienen que envolver su cuerpo como si fuera un regalo. ¿Envueltas con cuello alto y bufanda? No. Hemos estado haciendo un devocional juntas que trataba específicamente sobre la modestia lo cual nuevamente trajo el tema de la conversación.

Si ellas tienen puesto un conjunto yo puedo decirles con tranquilidad, «¿qué piensas sobre esto? ¿Crees que es modesto? ¿Se puede ver tu piel cuando levantas tus brazos? ¿Es tu mejor elección lo que tienes puesto para salir a la escuela?»

Nancy: Aquí en Aviva Nuestros Corazones, el Señor ha puesto ese peso en nuestros corazones también, el proveer recursos a las madres que están entrenando sus hijos y sus hijas en la pureza. Y en la medida en que estás hablando esto, pensando cómo algunos de nuestros recursos han tenido participación en sus vidas en el desarrollo de estas áreas, uno de ellos es: «¿Realmente le importa a Dios como me visto?» 

Es sobre la modestia de las preadolescentes y las adolescentes. Es un tema sobre el cual las madres pueden conversar con sus hijas.

También tenemos otros recursos relativos a la pureza. Las quiero animar a buscar más información en Aviva Nuestros Corazones sobre estos recursos.

Bobbie ahora es abuela y Missy y Julie madres jóvenes, permítanme preguntarles cómo han manejado ustedes todo este asunto de las cosas a las que sus hijos han estado expuestos en el entretenimiento, las películas, la televisión, la música. ¿Qué filosofía han adoptado para hacerlo?

Bobbie: Bueno las cosas realmente han cambiado mucho. Yo voy a decirles lo que les ha sucedido a Missy y a Julie, quienes ahora están en los treinta. El asunto más importante con el cual tuvimos problemas cuando eran más jóvenes fue la música. La televisión realmente no era algo tan importante, porque crecieron con películas como La casa de la pradera y los programas eran relativamente decentes en ese entonces.

En cuanto a la música, cuando ellas se retiraban a sus habitaciones en la noche, era mi requisito que si iban a escuchar música en su habitación, fuera clásica u otro tipo de música instrumental o inspiracional, pero no la última canción de rock o algo de esa naturaleza. Pienso que la música es algo importante para nosotros.

Ahora bien, Missy y Julie, y la generación actual de adolescentes y de niños, además de la televisión, manejan una gran cantidad de tecnología que llena la mente y sobre eso francamente no sé. ¿Cómo lo manejan ustedes?

Missy: Bueno nosotras estamos en un ambiente bastante protegido y no nos sentimos ahora mismo avergonzadas por ello. Los padres del colegio, nosotros somos parte de un colegio pequeño, todos vemos las cosas de la misma manera. Somos bastante protectores de lo que oyen y ven y de las cosas que pueden ejercer influencia en ellos. Realmente los profesores no son animados a conversar con ellos cuando comparten temas sobre películas o cualquier cosa que hayan visto en la televisión, para que esto no se convierta en una distracción.

Para las películas que vamos a ver, antes de hacerlo siempre las chequeo en la página web cristiana y chequeo si tienen una crítica buena o mala, o si tiene algo cuestionable y luego hablamos sobre ello antes de tomar una decisión.

Un beso podría ser algo cuestionable. No es que siempre les permito ser expuestos a cualquier cosa.

Julie: Recuerdo una película que vieron mis hijos en la cual alguien dijo, «¡cállate!» Y luego escuché a Harper, mi pequeña decir, «¡cállate!»

Yo le dije, «excúsame…»

Ella dijo, «oh yo no se lo dije a nadie. Fue que lo escuché en esa película».

Yo le respondí, «bueno, solo porque en una película lo digan, no quiere decir que tú tienes permiso para repetirlo».

Ellos van a escuchar cosas de los vecinos, aun de los niños de la iglesia. Hay niveles y estándares diferentes en cada hogar, y solo porque oigas algo no significa que vale la pena repetirlo.

Pienso que eso es algo que debemos fomentar en nuestros hijos; decir, «vamos a pensar cuando oigamos algo que otros digan, que la Palabra de Dios sea nuestro estándar en todo lo que nos propongamos hacer. “Que ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca,” Efesios 4:29 dice así». Debes preguntarte, «¿cómo califica con la Palabra de Dios lo que he oído en una película o algo que mi amigo o vecino ha dicho?»

Nancy: Lo que escucho de madres jóvenes y de padres y también de ti Bobbie cuando estabas educando tus hijas, es que sencillamente no permitiste que otros formaran a tus hijos. No estás permitiendo que el mundo les dé la formación a tus hijos. Tú estás siendo intencional y dices, «quiero llenar su mente y su corazón con la Palabra de Dios y con todo lo que es puro, justo, amable y verdadero (Filipenses 4:8) De manera que ellos lleguen a tener un apetito por lo que sea sano y de buen nombre».

Me he dado cuenta de que crecí en un hogar donde estaba muy protegida, en términos de la influencia externa, de ninguna manera en términos de superioridad espiritual, pero había cosas que no podían entrar en nuestro hogar. No había mucha influencia de la cultura de afuera en nuestro hogar.

Algunas personas pensaban que quizás no era la mejor forma de educar a los hijos. Pero esa fue la forma en que mis padres consideraron que Dios quería que nuestra familia creciera. Y esto lo pude sentir cuando estaba lista para ingresar a la universidad.

Cuando estaba en los primeros años universitarios fui transferida a la Universidad del Sur de California a la edad de diecisiete años. Había estado en este hogar piadoso, en un ambiente muy protegido, y ahora me encontraba en la costa oeste, todo un continente lejos de mi familia, y en un sentido realmente pude haber hecho lo que yo hubiese querido.

Pero en mí había un sincero amor por las cosas santas, verdaderas y buenas. Encontré que estas cosas a las cuales de manera repentina estaba siendo expuesta allí en el sur de California no tenían ningún atractivo para mí.

Ahora bien, esto no quiere decir que nunca fui tentada a pecar; lo fui. Pero encontré que la cultura no tenía para mí ese brillo que las cosas de Dios sí tenían. Pienso que esto fue así por la inmensa exposición que tuve a la Palabra de Dios y que para mí era una realidad encontrar la fe cristiana sumamente interesante.

Eso suena mucho a lo que estás buscando hacer con tus hijos.

Missy: Sí claro Nancy, mira yo prefiero que mis hijos tengan juegos imaginarios, y se disfracen, o quizás yo les lea o juegue con ellos. Eso es siempre más entretenido que simplemente sentarnos frente a una televisión o a una computadora, bueno. Esto es lo que yo como madre escojo hacer.

Si ellos quieren jugar en la computadora siempre les tenemos límites. Si quieren jugar, es solo por un poco de tiempo. Pero me doy cuenta de que cuando ven la TV o juegan en la computadora, sus mentecitas al tener que concentrarse en lo que están viendo, se embotan, sus mentes parece como que ¡puf! se apagan.

Así es que me encanta verlos en sus diferentes juegos e imaginaciones de personajes.

Julie: Yo les digo a mis hijos, «sus mentes se van a convertir en papilla de tanta televisión que ven, especialmente en la mañana».

Nancy: Yo sé que ambas y específicamente, Bobbie como madre, hace unos años escogió la prioridad de ser esposa, madre y de formar un hogar. Son mujeres inteligentes, capaces y talentosas que hubieran podido tener una carrera profesional aparte de su familia.

Ustedes escogieron de maneras diferentes enfocar esas energías en sus hogares, en sus esposos y en sus hijos durante esos años de formación. ¿Esta decisión fue una decisión difícil de tomar? Realmente es una decisión totalmente contracultural y contraria a lo que el mundo piensa. ¿Qué fue lo que las motivó a escoger esto?

Julie: Debo tener cuidado porque no quiero dejar la impresión de que fui yo misma que supe lo que debía escoger. Puedo decir que diariamente fue una lucha para mí. Nunca me visualicé como una profesional, pero sí soy muy emprendedora y tengo diariamente una idea de un negocio que algún día quisiera hacer, algo que me encantaría hacer.

Está presente constantemente. Y quizás sea ese el «aguijón en la carne» al cual Pablo hace referencia (2 Corintios 12:7).

Nancy: Eso es el deseo en sí mismo…

Julie: El deseo de administrar una compañía, de empezar un negocio, de ir a trabajar y tener éxito a los ojos del mundo.

Nancy: Y tú puedes hacer todas estas cosas.

Julie: Bueno, no lo sé; creo que sí. Pero es una batalla constante.

Te voy a decir cuándo fue que me di cuenta de qué tanto valor tiene el quedarse en casa siendo una esposa y madre. Recientemente tuve un fuerte deseo de abrir mis alas y volar. Estaba conversando con una amiga que está embarazada y trabaja. Este es su primer bebé.

Y ella me decía, «no sé que voy hacer, mi esposo no quiere que trabaje después de que nazca este bebé». Y se puso a llorar. Ella dijo, «yo no quiero perder mi personalidad».

Quise llorar con ella, y lo hice. Yo pensé, bueno, de eso es que se trata. Y entonces dices, «Señor, quita de mí todo lo que no sea de Ti y lléname de Ti».

Miro hacia atrás con mucho agradecimiento por todas las oportunidades en que invertí tiempo en mis hijos en lugar de invertir mi tiempo en un negocio. Estoy segura de que me lamentaré de aquellos momentos en que decidí chequear mi correspondencia en la computadora en lugar de sentarme a leer un libro con ellos.

Ahí es cuando tenemos que tener la gracia de Dios, y decir, «gracias Señor, gracias porque Tus misericordias son nuevas cada mañana».

Nancy: Y yo estoy aquí pensando en lo que Jesús dijo: «El que pierda su vida la ganará» (Mateo 16:25). ¿Cuántas mujeres han dicho, «me aferro a mi vida para preservarla, mis intereses, mi realización?»

Y esas mismas son algunas de las mujeres que nos escriben diciéndonos, «he perdido mi matrimonio. Mis hijos no tienen un corazón para Dios».

Con esto no quiero decir que si una mujer tiene una carrera fuera de su hogar, necesariamente su matrimonio va a fracasar y que sus hijos van a fallar. Pero, sí les digo que si queremos preservar nuestra vida, Jesús dice que la perderemos.

Él dijo que si entregas tu vida, sea lo que sea que esto signifique, como quiera que esto se vea en las diferentes etapas de la vida de una persona, entonces la ganarás. Ese es el camino de la cruz, la resurrección sigue a la crucifixión.

Pero no hay resurrección sin crucifixión. No hay ganancia sin entrega.

Bobbie: Nancy, estoy aquí sentada y me doy cuenta que tengo la posición ventajosa de mirar hacia atrás. Realmente fue duro. Es decir lloro con Julie porque yo estaba exactamente en su misma etapa cuando tuve que tomar esa misma decisión.

Yo quería ser cantante, y hoy tengo aquí estas dos niñas, sentadas aquí, porque dije, «¿sabes qué?» Yo no voy a tener otra oportunidad… solo tengo esta oportunidad para hacer esto. Yo quiero ser el tipo de mamá, que cuando mire hacia atrás, pueda decir, «Señor yo les di lo que Tú querías que les diera. Yo alimenté tus ovejas».

Lo más interesante de todo, y quiero animar a las madres jóvenes aquí como Julie. A los cincuenta años empecé clases de arte. He escrito muchos libros y he tenido proyectos musicales desde que las niñas crecieron y ahora tienen los suyos. No quiere decir que si no lo haces en tus 20, 30 o tus 40 nunca lo harás.

Nancy: Sé que las personas que nos escuchan han sido tocadas por lo que han oído en esta conversación, así como lo he sido yo. Quiero darles las gracias a Julie, Missy y Bobbie por su transparencia, por cómo Cristo brilla en ustedes, por compartirlo con nuestras oyentes. Yo sé que esto ha traído ánimo y esperanza y al mismo tiempo un reto.

Bobbie, como la mamá y la abuela aquí, madre de estas hijas y abuela de estos cinco preciosos nietos. Me pregunto, ¿orarías por las abuelas y las madres que nos escuchan? Pídele a Dios no solo que las bendiga sino que les dé sabiduría, coraje, fe, ánimo para todo lo que ellas necesitan para ser las madres que Dios quiere que sean en esta etapa de sus vidas.

Bobbie: Me encantaría.

Padre que estás en el cielo, nos aferramos a Ti hoy. A Ti miramos, Tú eres el alto, exaltado y sublime. Eres un buen Dios, y Tú solo das buenas dádivas a Tus hijos. Yo te pido hoy por las madres, y las abuelas de los hogares que están representados y que nos escuchan hoy.

Te doy gracias por cada madre que sabe en su corazón que Tú la amas y amas a sus hijos. Te pido que les hables hoy, les hables sabiduría, coraje y esperanza a su corazón. Ayúdalas a saber que Tú eres suficiente. Llénalas de Ti Señor.

Te pido por las abuelas, que puedan salpicar a sus hijos y nietos con un amor y pasión por Ti. Gracias por las abuelas que los aman y que adoran y leen a los niños. Yo Te doy las gracias por esas abuelas que están orando por sus hijos.

Te pido Señor que Tú nos des la gracia en esta tierra a medida de que entrenamos nuestros hijos a ser piadosos y establecemos fundamentos firmes para los hogares; que Tú nos concedas misericordia y Tu gracia, Tu coraje, Tu sabiduría y la esperanza de todas las cosas que se encuentran en Tu eterna Palabra. Te damos las gracias en el nombre de Cristo Jesús. Amén.

Annamarie: Espero que hayas hecho esta oración con Bobbie. Ella vivió las verdades sobre las que has estado escuchando, hasta el momento en que el Señor la llamó a Su presencia. Ahora sus hijas Missy Schrader y Julie Tassy, viven estas verdades. Ellas, junto a Nancy DeMoss Wolgemuth nos han estado hablando acerca de cómo podemos cultivar un corazón para Cristo en nuestros hijos.

Encuentra recursos relacionados a este programa en la transcripción del mismo, en AvivaNuestrosCorazones.com. Otro recurso que ya tienes a la mano es el libro de Proverbios. Esta es una gran fuente de sabiduría que Dios nos ha dejado en Su Palabra. Una mujer que ha sido bendecida al leer este y otro recurso relacionado a la crianza de los hijos compartió su testimonio con nosotros. Escucha lo que nos dijo.

Marisol: Este libro es muy hermoso, muy precioso, el libro de los Proverbios, porque se trata de la sabiduría. Eso es lo que cada día como hijas de Dios tenemos que pedirle: sabiduría, para que nos dirija en todo.

Tengo un testimonio muy hermoso que quiero compartir con ustedes. Tengo una niña de once años. Ella tuvo un carácter muy fuerte, fue una niña bastante rebelde, un poquito fuerte. Los domingos hay unos estudios bíblicos en mi iglesia, y me llamó mucho la atención el tema de cómo pastorear el corazón de nuestros hijos. Empecé a estudiar ese libro, me encantó.

Lo leí varias veces y de verdad que ese libro me ayudó muchísimo a darme cuenta de mis fallas como mamá. Empecé a cambiar con mi hija, a tratarla de otra manera, a hablarle del amor de Dios, del temor de Dios, de la obediencia, del respeto, de todo lo que Dios nos habla. Este libro me instruyó mucho para ir cambiando con mi hija.

Empecé a ver el cambio de ella también. Estoy agradecida primeramente con Dios, porque ella ha cambiado muchísimo, ya no es esa niña rebelde que era, que lloraba mucho. Ella ha cambiado muchísimo para la honra y la gloria del Señor. Ese libro me ayudó muchísimo a que ella fuera una niña obediente y todos los devocionales que hacemos en familia por la mañana, los hacemos juntos.

Mi esposo, ella y yo, estudiamos el libro de Proverbios, porque ahí se nos habla sobre la instrucción de nosotros como padres, y como hijos también, la obediencia. Es un libro de verdad muy hermoso que me ha impactado mucho porque me ha enseñado mucho, mucho. 

Doy gracias a Dios porque ha hecho muchas cosas en mi vida, en mi familia, y en lo personal también. 

Annamarie: ¿Alguna vez te has preguntado, «¿cómo cultivo un corazón puro en mis hijos en un mundo de redes sociales y donde somos constantemente bombardeados con material que distorsiona la visión bíblica de la sexualidad?» Mañana Josh McDowell estará con nosotras para hablarnos acerca de esto y mostrarnos qué podemos hacer para ayudar a niños y jóvenes a lidiar con la tentación. Asegúrate de acompañarnos para esta próxima serie de Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a pasar de manera intencional las verdades de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Éxodo capítulos 15 al 18.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Esperanza para madres imperfectas – Ene 18

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Nutre el corazón de tus hijos

Aviva Nuestros Corazones

Ene 18 – Esperanza para madres imperfectas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/esperanza-para-madres-imperfectas/

Annamarie Sauter:¿Crees que el hecho de que tus hijos vean tus debilidades es algo malo?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Todo lo que podamos hacer separadas de Cristo no tiene ningún valor eterno o valor duradero, y así para tus hijos el ver tu necesidad desesperada por Cristo, para tus hijos el ver eso, es algo bueno.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí en Aviva Nuestros Corazones nos encanta profundizar en la Escritura, y también nos encanta conversar acerca de cómo esta se aplica a nuestras vidas en el día a día. En los próximos programas nos enfocaremos en un tema muy práctico, que es la crianza de los hijos. Seas madre o mentora, joven o mayor, sé que serás grandemente edificada.

Hoy escucharás a Bobbie, quien fue la primera esposa de Robert Wolgemuth y ahora se encuentra en la presencia del Señor luego de una batalla contra el cáncer. También escucharás a sus dos hijas, Missy y Julie. Aquí está Nancy para dar inicio a la conversación.

Nancy DeMoss Wolgemuth:Quiero que tomemoseste tiempo para hablar sobre cómo cultivar un corazón para Cristo en los corazones de tus hijos.

Tenemos muchas madres pidiéndonos opinión y ayuda en esta área.

Algunas son madres cuyos hijos son todavía jóvenes y receptivos, y ellas nos dicen, «dennos algunos consejos y sabiduría sobre cómo podemos nutrir la fe de nuestros hijos». Otras son madres y abuelas que nos escriben con corazones rotos, diciendo: «Mis hijos no caminan con el Señor. ¿Qué podemos hacer?»

Por supuesto, mientras más pequeños son los niños, mejor y más fácil será moldear sus corazones, pero queremos darles a las familias esperanza y algunos consejos prácticos como abuelas y madres. Así que aquí tenemos una familia que tiene un rico legado multigeneracional, desde los padres de Robert. Tus abuelos, Bobbie, influyeron en tu vida, a pesar de que tus padres no eran creyentes. ¿Estoy en lo cierto con eso, verdad?

Bobbie Wolgemuth: Eso es correcto Nancy. Mis abuelos fueron firmes creyentes. Mis padres se apartaron de Jesús y realmente no sé por qué.

Nancy: Entonces Bobbie, creciste en un hogar donde, aunque tuviste la influencia piadosa y positiva de tus abuelos, también estuvo la influencia del mundo que veías en tu propia familia.

Bobbie: Sí, así es Nancy.

Nancy: Mientras te he escuchado hablar sobre esto, creo, en cierto sentido, que es una especie de aliento para las mamás que podrán decir, «no tengo esta herencia de una gran fe. Mis padres no eran cristianos, tal vez eran cristianos pero no grandes creyentes». Pero has demostrado que es posible obtener la gracia de Dios y seguir adelante.

Bobbie: Cuán maravilloso es el Señor en darnos una oportunidad de comenzar hábitos generacionales que son positivos y piadosos. El Señor me animó cuando era una madre joven. Tuve mentoras. Entre ellas la madre de Robert, y las niñas recuerdan ver La casita de la pradera cada semana conmigo. Me encantaba Caroline Ingalls. Ella leía su Biblia, asistía a la iglesia cada semana, era amable con su marido. Así mismo el Señor me dio también otras mujeres en la iglesia que me enseñaron y me ayudaron a entender lo que es ser una madre piadosa. Estaba realmente criando con mucha necesidad. No sabía cómo lucía ser una buena madre.

Mi mamá falleció hace doce años, y ella no tuvo los recursos para guiarme espiritualmente como niña, para nutrir mi corazón. Tal vez es por eso que estaba tan desesperada por entender y nutrir los corazones de Missy y Julie, porque yo realmente quería que ellas conocieran a Jesús. Realmente quería conectarlas con Él, no solo conmigo.

Me di cuenta que no tenía que ser una madre perfecta. Tenía que ser una mamá que les mostrara a mis hijas hacia dónde ir para ser transformadas. No era una madre perfecta, pero yo sabía a dónde ir para ser transformada. Tal vez ese fue el punto de partida, donde me vieron luchar. Me vieron llorar. Me vieron desesperadamente tratar de levantarme y tener un momento de tranquilidad, porque sabía que esa era mi línea de vida. Ellas, en cierta forma, maduraron conmigo. Creo que éramos un equipo, nosotras tres. Cantábamos juntas. Orábamos juntas.

Creo que la idea de ser una madre transparente es que nuestros hijos lo sepan… quiero decir, no es que sea una sorpresa para ellos, «oh, mamá está enojada», o «mamá ha tenido un mal día». Ellos lo ven. He oído a Missy decirles a sus hijos, «mami necesita que ustedes la perdonen. Lo que acabo de decir no fue amable».

Nancy: Chicas ¿y ustedes se identifican al ver ese patrón en la vida de su mamá cuando eran niñas? ¿Cómo estaban viendo ese proceso, esa transparencia?

Julie Tassy: Creo que resulta más fácil ahora, como madre, el ser honesta con mis hijos sobre mis defectos y decir, «¿sabes qué, cariño?, estás pasando por un mal momento con el dominio propio. Mamá tiene dificultades con el dominio propio. Necesitamos orar juntas para que el Señor nos dé de Su Espíritu Santo, porque el fruto del Espíritu Santo es el dominio propio. No podemos sacarlo de adentro ni forzarlo, pero el Señor nos puede llenar, y entonces ese es el fruto que vemos».

Nancy, hablabas hace un rato de cultivar un corazón para Dios en nuestros hijos. Esa es una palabra tan perfecta, porque no podemos hacer que nuestros hijos amen al Señor.

El año pasado pensé que sería una experiencia genial plantar un jardín con mis hijos. En lugar de ir y comprar una planta de tomate, decidimos empezar sembrando la semilla. Eso es mucho trabajo. Se convirtió en un proyecto, porque los niños se sentían realizados. El primer día plantamos las semillas y ellos esperaban y esperaban…

Nancy: Pero no había tomates para el mediodía, así que era demasiado tiempo de espera.

Julie: No, ellos estaban emocionados una vez creció el fruto, pero eso tomó muchos meses.

Nancy: ¿No es así mismo con la crianza?

Julie: Esa es la crianza. Estamos esparciendo las semillas. Estamos fertilizando. Estamos haciendo lo mejor, pero solo Dios puede hacer crecer una planta, y solo Dios puede hacer crecer el fruto.

Nancy: Y toma tiempo, y no ves el fruto a veces durante años y años.

Julie: Es cierto, y de vez en cuando puedo vislumbrar un fruto.

Tomé papel de colores e hice un árbol de papel color verde y marrón, lo mandé a laminar y lo coloqué en nuestra cocina, y cuando miro a las chicas haciendo algo en donde veo al Señor actuando en ellas, digo, «oh, ¡veo un fruto!» Tenemos estas etiquetas en forma de frutas, y ellas van y pegan su calcomanía en el árbol.

Nancy: Excelente.

Julie: Ellas se han cautivado por eso, así que ahora preguntan, «¿puedo poner una fruta en el árbol?» Y entonces les digo, «bueno, necesito ver un poco de fruto».

Nancy: «¿Viste eso que hice con humildad? ¿Puedo poner un pedazo de fruta allí?»

Julie: Mi hija lo descubrió y me dijo, «mami, te quiero, eres bella; ¿puedo poner un poco de fruta en el árbol?»

Nancy: Pero las estás entrenando para que piensen desde la perspectiva de Dios y los asuntos del corazón y no solo en lo externo. El fruto es lo que ves que viene del corazón.

Julie: Sí. Y es todo obra del Señor. No podemos ser el Espíritu Santo para nuestros hijos.

Recuerdo a Missy llorando y diciendo: «Quiero ser el Espíritu Santo de mis hijos, y no puedo. Solo Dios puede ablandar sus corazones».

Missy: Pero puedo orar.

Julie: Podemos orar por ellos y cultivar eso. Creo que esa es una palabra tan poderosa.

Missy: Ser madre es tan humillante, porque realmente ves tu propio pecado. Quiero decir, las cosas que salen de tu boca hacia tus hijos. A menudo pienso, esto es exactamente lo que el Señor me está diciendo a mí. Si digo, «¿no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia». Como que el Señor probablemente me está diciendo lo mismo, «no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia».

Pienso que en mi propio deseo de controlarlo todo a mi alrededor para que todo sea agradable y esté perfectamente acomodado, desearía ser el Espíritu Santo, pero no puedo. Creo que todo empieza para mí con esta hambre y deseo para agradar al Señor, y entonces eso es lo que les digo a mis hijos. «Esto es lo que quiero hacer. Quiero agradar al Señor, y ¿sabes qué?, me equivoqué, así que tengo que pedir perdón».

Quiero animarlos a que su objetivo número uno sea agradar al Señor.

Si un profesor viene y me dice, «ellos están luchando con la lectura», y al mismo tiempo me dice que han sido una bendición para el profesor en su atención y respeto, yo diría, «oh, eso es mucho más importante. Vamos a trabajar en la lectura, pero lo más importante es que ustedes están agradando al Señor».

Creo que ese es el tema que intento explicarles. «Mamá quiere complacer al Señor, y mi deseo es que ustedes agraden a Dios. ¿Qué les parece?» Así que podemos hablar sobre eso. Siento que tenemos muchas conversaciones, nuestra escuela está a veinte minutos de distancia de la casa, así que tenemos mucho tiempo para cantar, conversar y simplemente expresar cómo nos quedamos cortos, y que realmente necesitamos al Señor y le pedimos que nos dé la fuerza para complacerlo.

Nancy: Ahora, las he escuchado a ambas, en realidad a las tres, hablar sobre conversaciones con sus hijos. Me parece, Bobbie, que lo que hacías cuando tus hijas eran pequeñas, y ahora Missy y Julie con sus hijos a su vez, es tener muchas conversaciones con ellos. No solo están hablando con ellos, sino que la conversación es sobre asuntos espirituales.

Bobbie: Honestamente debo decir que tenía un déficit real en conversaciones sobre el corazón. Las relaciones no eran amplias en mi familia. Tuve una niñera a tiempo completo y mi madre no pasaba mucho tiempo leyéndome o hablando conmigo. Así que entré en la maternidad, de verdad, me da vergüenza cuando miro atrás. Estoy más que avergonzada, me entristece el hecho de no haber pasado más tiempo leyéndoles a Missy y a Julie cuando eran pequeñas, y más tiempo hablando con ellas y escuchándolas.

Me encuentro ahora mismo, siendo abuela, y no soy muy buena para escuchar a menudo, y por eso siento que estar cerca de Jesucristo ha transformado quien soy.

Aun cometo muchos errores, es por eso que los himnos, En la cruz, en la cruz, yo primero vi la luz, o Solo de Jesús la sangre…esos himnos significan mucho para mí.

Constantemente estoy diciendo, «Señor, necesito que tan solo puedas limpiar esa actitud que acabo de manifestar ante mi familia, porque estaba siendo egoísta cuando realmente no quería escuchar a esa persona. Ponme nuevamente en el camino, donde estoy mirando sus ojos, escuchando sus voces, tratando de escuchar la necesidad por debajo de la voz». Hasta ahí es donde quiero llegar. Quiero llegar al punto donde pueda afirmar, «cariño, te escuché decir… esto», y luego retroalimentar sobre eso. Todavía se me hace difícil hacerlo.

Recuerdo haberle dicho a Robert recientemente, «quisiera terminar con todos mis defectos de personalidad».

Nancy: ¿No quisiéramos todas eso? «Señor, santifícame ahora».

Bobbie: Sí. No sé por qué sigo teniendo que tratar con lo mismo, pero está bien, porque es en ese punto en donde Jesús sale a mi encuentro, porque no puedo hacerlo por mi cuenta.

Missy: Creo que las madres jóvenes—y me incluyo en esto y yo sé que tú también Julie— podemos castigarnos tanto, porque no somos perfectas en esto. Cada día es un nuevo día y nosotras podemos pensar, gracias Señor, por Tu nueva misericordia esta mañana y arrodillarnos. Anhelo tener mi tiempo de quietud. Entonces alguien se despierta y mientras está caminando por las escaleras, se cae y se lastima, se pone a llorar y eso provoca que se despierte otra persona.

Es decir, por un momento eres perfecta, «hoy va a ser el día en que voy a tener una voz suave». Solo toma un segundo, y tú simplemente lo estropeas. Creo que es ahí en donde podemos recordarnos mutuamente como madres que Su gracia es suficiente.

Nuestros hijos están tan llenos de gracia para perdonarnos, y qué bendición son ellos para mí en su manera tan rápida para perdonar. Me enseñan. Le he pedido al Señor muchas veces, que a pesar de mis defectos, continúe cultivando un amor por el Señor en mis hijos y aun así que sigan creciendo para agradar al Señor y deseen más que nada agradarle y encontrar su identidad en Él, a pesar de mis propios defectos, porque los tengo. No importa cuántas veces piense, este va a ser el día en que voy a tener un espíritu agradable, todavía quedo corta cada vez que lo pienso.

Nancy: Bueno, eso nos lleva de vuelta a la Cruz, a Cristo, de vuelta a Su gracia. Todo lo que podamos hacer separadas de Cristo no tiene ningún valor eterno o valor duradero, y así para tus hijos el ver tu necesidad desesperada por Cristo, es algo bueno. 

Creo que a veces cuando criamos o ministramos o servimos o hacemos cualquier cosa en nuestras propias fuerzas, estamos entonces en nuestro punto más débil. Es cuando reconocemos nuestras debilidades, que somos atraídas hacia Su fuerza para llenarnos.

Julie: Te digo que como madre de dos niños pequeños, mi momento más glorioso es cuando los veo invocando al Señor.

Mi hija estaba tratando de romper un hábito. Era generalmente cuando ella estaba más cansada, que se chupaba los dedos. Habíamos intentado todo. «La recompensaremos. Vamos a castigarla. ¿Qué vamos a hacer? Tenemos que romper con este mal hábito».

Un día estábamos manejando y noto que empieza a meterse los dedos en la boca. Ella me mira y dice, «mamá, ora por mí». Ella tiene tres años, y entiende que Dios no es un policía malvado que la va a apresar cuando ella se porte mal. Dios la ama y quiere entregarse a ella y darle Su poder y Su fuerza, y entonces ella dijo: «Ora por mí». Qué momento más tierno y precioso ver a tu hijo invocando al Señor.

Mi oración es que ellos me vean haciendo eso. Lo que no quiero hacer es ponerme como una autoridad en todo, sino decir, «mira a Jesús. Él es la fuerza. Él es nuestro Redentor. Él es a quien necesitamos. Así que no tengo todas tus respuestas. No lo entiendo todo. Todo lo que quiero que hagas es simplemente invocar a Jesús».

Missy: Piensoque el diálogo, curiosamente, pone en evidencia la desobediencia. Por ejemplo, ella es capaz de decirle a su mami, «ora por mí porque me estoy chupando los dedos». Ahora adelanta diez o quince años cuando ella esté enfrentando problemas de adolescentes, siendo capaz de ir a donde su mamá y su papá y decirles, «estoy realmente luchando con esto», ya sea una actitud, una acción. Hablar de algunas de estas cosas contribuye a eliminar el misterio que hace que los jóvenes quieran rebelarse, por lo menos eso creo.

Nancy: Ustedes chicas, Julie y Missy, durante su adolescencia ¿ustedes sentían la libertad de ir y hablar con su mamá sobre sus luchas?

Julie: Yo realmente lo hice.

Missy: Bueno la gente decía, «¿le dijiste eso a tu mamá?» Puedo recordar eso. Me encanta. Quiero eso para Abby y para mí. Quiero que ella como mi hija venga y comparta conmigo.

Nancy: ¿Qué piensan ustedes que creó esa sensación de libertad y de transparencia en su relación? No creo que la mayoría de las personas puedan decir que, como adolescentes, sintieron que era fácil comunicarse con sus madres, pero de alguna manera ustedes lo hicieron, lo lograron; ¿qué les dio esa libertad?

Missy: Pienso que había una seguridad allí que nos permitía hacerlo. Sabíamos que mamá no iba a enloquecer con lo que dijéramos, sino que iba a ser capaz de manejarlo. Creo que la seguridad de saber que le voy a decir algo a mamá, y aunque quizás más tarde iría toda asustada con papá, ella aceptó lo que le dijimos y solo escuchó. No tenía miedo de ir y decirle algo a ella.

Julie: Cuando haces una mala elección, sabiendo que puedes acudir a tus padres para pedir perdón y ayuda… Recuerdo mi segundo año en la universidad, fui a casa. Estaba en casa durante el verano, y recuerdo que sentí la libertad de ir a donde papá y decirle, «papá, me siento tan seca espiritualmente. Es que, no sé qué está pasando. Realmente me siento muy lejos del Señor». Lo que ocurrió durante ese verano fue tan dulce y tan enriquecedor.

Él dijo: «bueno, vamos a hacer algo al respecto. Vamos a reunirnos a leer la Biblia y a orar juntos», y eso fue todo lo que hicimos. Él no me atacó y dijo, «bueno, ¿qué fue lo que hiciste?» No intentó encontrar qué pecado en mi vida estaba causando esta distancia. Él solamente dijo: «Déjame conducirte y vamos juntos al Señor».

Ese verano siempre será un recuerdo especial para nosotros.

Nancy: ¿Y qué tal cuando se trataba de chicos? Cuando eran unas jovencitas adolescentes en la escuela secundaria, y cuando comenzaron a llegar…

Missy: Julie, tú puedes responder eso mejor que yo.

Nancy: ¿Acaso Julie tiene un poco más de experiencia en esto?

Missy: Sin resentimientos.

Nancy: ¿Ese era un tema fácil de abordar para sus padres?

Julie: Absolutamente. Solo recuerdo una de las cosas más importantes que mamá nos enseñó. Mamá estaba enamorada de nuestro padre. Contemplar eso fue tan poderoso y yo pensaba, «quiero eso». Mamá fue honesta con nosotras acerca de lo que se requería de nosotras como hijas de Dios en cuanto a la pureza, el preservarnos y ocuparnos en lo que el Señor quería para nuestras vidas. Nos dio una meta muy alta de alcanzar, que vendría con una gratificación retardada, que vendría de esperar por nuestros esposos, siendo que Dios proveería lo que tenía reservado para nosotras.

Nancy: ¿Cuándo empezaron a tener este tipo de conversaciones?

Bobbie: Diría que a los cinco años de edad, quizás cuatro. Orábamos todas las noches por los maridos de Julie y de Missy cuando eran pequeñas. Realmente ellas se involucraron mucho en la oración porque recuerdo una noche que tuvimos…

Nancy: ¿Ustedes oraban para que ellas los escucharan?

Bobbie: Orábamos con las chicas cada noche antes de acostarnos y orábamos por sus cónyuges, donde quiera que se encontraran. Eso era lo que hacíamos. «Donde quiera que se encuentre el esposo de Julie, ruego que él obedezca a su mamá». Siempre tratábamos de mencionar una característica apropiada para esa edad; «que obedezca a su mami, que sea un buen estudiante», cosas así, pero también orábamos, «que él no coma dulces»… Esa la incluíamos también en ocasiones.

Julie: Para mí.

Bobbie: Una noche dijimos «amén» y Julie dijo: «Espero que mi esposo no se haya caído de la bicicleta hoy», porque allí era donde su pequeña mente estaba.

Cuando se hicieron mayores, teníamos una prima que dijo: «Hice una lista de lo que quiero en un esposo algún día», y ella tenía una lista. Comenzaba así: que ame a Jesucristo. Número dos: que sea virgen. Tres: que ame a su madre. Hizo su lista. Entonces, no recuerdo bien qué edad ustedes tenían, chicas, probablemente eran adolescentes, tal vez estudiantes de segundo año en la secundaria creo. Así que ellas dijeron: «Oh, sería divertido». Así que ambas hicieron sus listas.

Nancy: ¿Así que se les ocurrió hacer sus propias listas?

Bobbie: Sí Missy y Julie hicieron sus propias listas, pero siempre comenzaban así, que sea un hombre de Dios. Así que hicieron sus listas y las escondieron en algún lugar. Fue muy interesante. Missy y yo, después de que ella tuvo su segundo hijo, en una ocasión en que yo estaba en su casa, ella dijo: «Mira, mamá», y estaba en el cajón de su escritorio. Ahí estaba la lista de su esposo. Una de las cosas en su lista era «que ame a su madre». Pensé, «¿no es interesante que allí hubo algún tipo de dispositivo en las chicas, donde esa lista estableció un estándar?»

Si Julie y Missy salían con un chico que no reuniera los requisitos de una persona que me agradara, o una persona que amara a Dios con todo su corazón, entonces esa persona no reunía las condiciones de esa lista. Ya sea que se hablara abiertamente o no, ese pequeño dispositivo estaba ahí. Muchas veces hablamos sobre personas de carácter y personas que admiramos, que amen a Cristo con todo su corazón y ese era el tipo de persona hacia las cuales ellas eran atraídas.

Nancy: Una cosa es que tu mamá te diga que «quieras casarte con un hombre que ame al Señor, que sea virgen, que quiera a su madre», lo que sea, pero qué hizo que ustedes mismas quisieran estas cosas.

Missy: Me remonto a lo que Julie mencionó cuando dijo que vimos a mamá y a papá teniendo eso. Creo que mamá nos animó a desear lo mejor de Dios para nuestras vidas. Debe haber sido el Espíritu Santo, supongo, que lo puso ahí.

Bobbie: Absolutamente.

Missy: Puedo recordar estar leyendo mi lista y decir, «oh, he olvidado algunas de las cosas que él tiene en mi lista».

Julie: Incluso ahora como madre mi relación con mi esposo puede ser afectada debido a la carga de los niños. Utilizo la palabra carga cuidadosamente porque ellos son una bendición, pero tu relación con tu esposo puede estar desgastada por toda la energía que has vertido en tus hijos todo el día, y entonces deseas tener algo, una sonrisa, para tu esposo cuando entra por la puerta.

Vienen a mi memoria, incluso ahora puedo pensar en algunos recuerdos. Mi papá tenía que trabajar hasta tarde una noche, así que mamá preparó una cena tipo picnic (campestre) y nos llevó a Missy y a mí al despacho de mi padre. Nos sentamos a cenar esta cena campestre, porque de lo contrario él no nos habría visto este día.

Esos recuerdos me ayudan, como madre, a humillarme y a no exigir mis derechos, a no exigir que deba tener un tiempo libre. Eso es algo muy difícil de hacer.

Bobbie: Pienso que otra cosa que siempre quería que las chicas tuvieran era una relación con su padre. Así que si ellas me decían, «papá hirió mis sentimientos». Él dijo… No sé, quizás algo acerca de sus zapatos o lo que fuera. Yo les decía, «tienes que ir a donde tu papá y hablar con él sobre eso», porque el mejor regalo que podía darles a mis hijas (hablando de diálogo) era su capacidad para decirle a un hombre cómo se sienten y expresar sus deseos y necesidades propias. Siendo capaces de expresar quiénes eran y qué necesitaban, yo sabía que esa relación con su padre sería más fuerte, y no necesitarían un novio para validarlas.

Annamarie: Has estado escuchando una conversación entre Nancy DeMoss Wolgemuth, Missy Schrader, Julie Tassy y Bobbie—quien ya se encuentra en la presencia del Señor. Y tú, ¿reconoces tu imperfección y tu necesidad de la gracia de Dios para vivir con sabiduría?

Una mujer que ha experimentado la gracia de Dios cubriendo su imperfección compartió su testimonio con nosotras. Escucha lo que ella nos dijo luego de oír una serie de programas titulada, Porque Él me ama.

Mujer: Conozco a Cristo desde que tengo 14 años y eso fue hace más de 20 años. Siento que cuando estaba recién convertida, en mi espíritu entendí estas verdades. Sentí que había sido perdonada, que era libre para llegar al Padre, que podía morir en cualquier momento, que Él me adoptó como Su hija, pero con el transcurso del tiempo, yo ya no estaba enfocada en la gracia sino en mí misma, y en hacer de mí misma la mejor versión posible con mi propio esfuerzo.

Eso, sin darnos cuenta, nos roba el gozo de una relación cercana con papá Dios y debilita nuestro testimonio porque nadie quiere un cristianismo que se trata de un cúmulo de reglas solamente, sino de amor entre el Padre y yo. Quería compartirles este testimonio porque no puedo creer que recién redescubrí la gracia, después de esta serie, después de estos días.

Cada día me he tenido que recordar que el fallo que hice con mis hijos, como esposa, el Señor ya lo tiene cubierto con Su sangre. El Señor me sigue amando como hija, y eso es fuerza para volver al trono de la gracia, volver a buscar perdón, arrepentimiento y seguir gozosa mi camino con la mirada puesta solamente en Jesús y en que Él es suficiente y yo nunca lo seré. 

Annamarie: Espero que al igual que esta mujer, si hoy te has visto hoy como una madre imperfecta, puedas descansar en la gracia de Dios.

¿Cuánta televisión debo permitirles ver a mis hijos? ¿Qué vestimenta es apropiada? ¿Cuáles amigos influyen positivamente en sus vidas? Acompáñanos mañana para escuchar acerca de esto, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a pasar de manera intencional las verdades de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Éxodo capítulos 12 al 14.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Hechas para la intimidad – Ene 15

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

Aviva Nuestros Corazones

Ene 15 – Hechas para la intimidad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/hechas-para-la-intimidad/

Annamarie Sauter: La obediencia a Dios es mucho más que sentimientos.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Obedecer no es algo que sentimos que queremos hacer, pero cuando deseamos someternos a Dios y a las circunstancias en las que Él nos ha puesto, decimos: «Dios, como una expresión de mi fe escojo obedecerte». Entonces vemos cómo Dios nos da las fuerzas, nos estimula, nos sostiene y nos da el deseo y el poder de obedecerle cuando nos humillamos frente a Él.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Durante los últimos días has estado escuchando una conversación sobre un tema que no se aborda a menudo en círculos cristianos, pero que es muy importante. Hoy estaremos escuchando acerca de lo que el matrimonio nos enseña sobre cultivar nuestra relación con Dios. 

Si tienes niños pequeños cerca te recomendamos que uses audífonos o los ocupes en algo mientras escuchas. Y si te perdiste alguno de los programas anteriores en esta serie, encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com.

Linda Dillow: Si eres asaltada continuamente en tu mente por las imágenes y los pensamientos de lo que sucedió en el pasado, y si has pedido perdón, entonces esos pensamientos no son de Dios. Ellos están siendo arrojados hacia ti por el maligno, y hay que hacer exactamente lo que hizo Jesús cuando fue tentado en el desierto. Pronuncia las Escrituras. Debes decir: «He sido perdonada», y lanzar esos pensamientos de nuevo al enemigo. Di: «¡Quítate de delante de mí, Satanás. Yo no voy a ir allí con mi mente. No voy a escuchar tus insultos. Soy nueva criatura».

La mujer soltera tiene que ser saturada con la perspectiva de Dios y saber sobre el regalo que Él ha dado a las mujeres casadas, y esa debe ser su motivación para permanecer pura.

Las mujeres que están descontentas por la forma de ser de sus maridos, en realidad, están discutiendo contra Dios, porque Dios es el que creó a los hombres para responder visualmente. 

Holly Elliff: Creo que muchas veces, como mujeres, no hemos estudiado a nuestros maridos en esta área, y nos perdemos muchas oportunidades en las que podríamos causarles gozo.

Linda: Cuando el pecado se mantiene en la oscuridad, el enemigo tiene poder, pero cuando se trae a la luz, entonces puede haber sanación.

Annamarie: Aquí está Nancy con nosotras.

Nancy: Hemos venido hablando esta semana sobre una de las maneras más prácticas en que una mujer casada puede expresar su amor y su sumisión a Dios, y esto es a través de la relación física con su esposo.

Para ayudarnos con este tema hemos tenido con nosotras a dos mujeres: mi amiga de hace mucho tiempo, Holly Ellif, quien ha estado casada por 30 años. Ella es madre y esposa y tiene un corazón para el Señor y para las demás mujeres. La otra es Linda Dillow, quien junto con Lorraine Pintus escribió el libro, Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo. Me habría gustado que Lorraine también estuviera aquí con nosotras, pero Linda estará aquí conversando sobre estos temas que trataron en su libro.

Linda, cuando tú y Lorraine escribieron este libro entrevistaron a miles de mujeres y les hicieron esta pregunta: ¿Si pudieras tener la respuesta a cualquier pregunta sobre las relaciones sexuales, cuál sería esa pregunta? Este libro es una respuesta bíblica a las preguntas que surgieron en esta encuesta.

Uno de los capítulos de este libro se titula: «¿Qué hacer cuando no quiero hacerlo?» Cuando una mujer siente que ya no tiene fuerzas para más nada al tratar de balancear todos los roles en su vida, el hacer el amor puede llegar a ser una cosa más en su lista de «deberes».

Holly: Como esposa y madre de ocho hijos estoy siempre tan ocupada que puedo identificarme perfectamente con ese pensamiento. Hay momentos en que estás tan exhausta físicamente que el satisfacer las necesidades de tu esposo es algo que está de último en tu lista. Tratas de escabullirte a tu cama y oras para que él no se sienta amoroso y no se despierte porque tú no te sientes para nada amorosa, ya que piensas que no tienes las fuerzas para hacer nada más por más nadie. ¿Cómo podemos mantener el balance de satisfacer las necesidades de nuestros esposos, y dirigirnos al Señor para decirle: «Dios, dame la gracia para hacer esto»?

Linda: Igual que todo lo demás en la vida, para mí la respuesta es ir a la Palabra de Dios y decir: «Dios, yo sé cuál es mi actitud, yo sé cuál es la actitud de muchas de las mujeres; pero Señor ¿cuál es Tu actitud al respecto?» Yo encuentro que es Su disposición lo que me da la gracia y las fuerzas cuando yo me siento agotada. Veamos 1 Corintios 7.

Nancy: Linda, al dirigirnos a este pasaje, pidamos a las mujeres que vayan a este texto, que abran sus biblias con nosotras en este momento. Si estás manejando no lo hagas, pero si estás es un lugar donde puedes hacerlo, por favor abre tu Biblia en 1 Corintios capítulo 7, porque este pasaje es uno de los más importantes en el área de la intimidad sexual en el matrimonio.

Linda: También es uno de los pasajes que más se malinterpreta, muchas mujeres vienen a mí diciendo, «cuando era joven siempre escuché decir que el sexo era una obligación para la esposa».

Nancy: De hecho, esa palabra aparece en algunas de las traducciones.

Linda: En la mayoría de las traducciones. De hecho, voy a leer de una traducción que utiliza la palabra deber y luego voy a explicar el porqué. 1 Corintios 7: 3-4:

«Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer».

Holly, ¿qué piensas cuando lees la palabra deber?

Holly: Bueno, la palabra deber no suena nada divertido.

Linda: ¡No!

Holly: Yo lavo la ropa, cocino y friego los trastes, estos son deberes, pero no son divertidos.

Linda: No lo son, y el colocar las relaciones íntimas con nuestros maridos dentro de esa misma lista no nos hace sentir muy bien que digamos.

Holly: Definitivamente Dios debe estar tratando de comunicarnos otra cosa.

Linda: Él nos está diciendo algo distinto. Este es un uso muy pobre de esa palabra, pero no hay ninguna otra que describa la belleza del texto en el griego, en el cual fue escrito el Nuevo Testamento. En el griego esta palabra deber significa una deuda que debemos pagar.

Ahora, Holly, ¿por qué, tanto tú como nosotras, tenemos esta deuda con nuestros maridos? Esto lo vemos en el siguiente versículo, el versículo 4. Lo que debería suceder en nuestra noche de bodas es que participemos en un intercambio de regalos donde yo debo entregarle a mi esposo la autoridad sobre mi propio cuerpo y debo entregarle mi cuerpo como un regalo, igualmente el debe entregarme la autoridad sobre su propio cuerpo y debe entregarme su cuerpo como un regalo.

Cuando yo entrego la autoridad sobre mi propio cuerpo entonces no pienso en esto como un deber sino como una deuda, ya que es algo que entregué voluntariamente. Típicamente cuando yo le explico esto a las mujeres me miran y me dicen: «¿Cómo puede una esposa entregar la autoridad sobre su cuerpo? ¿Qué pasa si yo no entendí y no hice esto?» Lo que yo les comparto es lo mismo que mi querida amiga Kathy compartió conmigo cuando lo entendió; ella me dijo: «La semana que viene es San Valentín y voy a entregarle a mi esposo mi cuerpo como un regalo».

Voy a leerles algunas palabras del diario que ella compartió conmigo acerca de cuáles fueron sus pensamientos cuando ella valientemente decidió que el Día de San Valentín le entregaría su cuerpo a su marido como regalo. Ella dijo:

«Febrero 14: Hoy es el día en que le entregaré mi cuerpo a mi marido como un regalo. Honestamente, me siento nerviosa. Pero ¿Dios, por qué me siento nerviosa? Esto es lo que Tú deseas».

«Febrero 15: Anoche fue una noche muy dulce. Cuando le entregué mi cuerpo a John le dije que yo nunca antes le había entregado la autoridad total sobre mi cuerpo cuando nos casamos, tampoco lo hice en la luna de miel. Siempre lo consideré como mi cuerpo por lo cual yo sentía que tenía todo el derecho de decidir si lo entregaba y cuándo lo entregaba. Me paré frente a él envuelta en un lazo nada más y me entregué a él. Él lloró. ¡Sí, me siento diferente! Sí, es un recordatorio constante de que mi cuerpo le pertenece a él».

Kathy y su esposo ahora son misioneros pero ella mantiene el contacto conmigo y siempre me dice: «el hecho de haber entregado mi cuerpo en esa dulce ceremonia fue el comienzo de una relación totalmente diferente para nosotros».

Holly: Yo pienso que es un terreno de batalla para muchos matrimonios y las mujeres necesitan tener la perspectiva de Dios acerca de este tema. Ha sido maravilloso para mí entender que así como le pido a Dios que me dé gracia para ministrarles a mis hijos, para que me dé las fuerzas físicas que necesito para satisfacer las necesidades de mi hogar, así también puedoir delante del Señor y pedirle que me dé la gracia que necesito en esta área. Entonces, cuando doy el primer paso en obediencia a Dios para satisfacer las necesidades físicas de mi esposo, Él también me da el deseo para poder ser de bendición para él.

Linda: Estoy totalmente de acuerdo en que Dios nos da la gracia para cada área de nuestra vida, pero esto comienza con el compromiso de entregar la autoridad de tu propio cuerpo, porque no te pertenece, entonces podrás tener el deseo de decir: «Dios, dame de Tu gracia. Dame Tu perspectiva. Dame la energía para amar a mi esposo esta noche cuando me siento tan cansada que lo único que quiero es tirarme en la cama y que me dejen tranquila». El hecho de tomar esta decisión te dará la motivación interna necesaria.

Es posible que algunas de las mujeres que nos están escuchando piensen, «bueno, he estado casada por 20 ó 30 años y estoy muy vieja para hacer algo así». Les diré que ustedes no tienen que hacerlo envueltas en una cinta, esa fue la forma en que Kathy lo hizo, pero lo que realmente importa es la actitud de tu corazón.

Nancy: Cuando una mujer decide tomar la opción de entregarle su cuerpo, y toda ella, como un regalo a su marido, lo que está haciendo en realidad es entregándose a sí misma a Dios. Esta es una expresión de amor y de sumisión al Señor. ¿Qué significado tiene esto en la realidad diaria? El hecho de que ella se esté entregando a sí misma, que le esté entregando su cuerpo a su marido, significa que ahora él tiene la autoridad sobre su cuerpo. Este es su regalo para su esposo. Pero ¿qué significa esto en la práctica para su matrimonio?

Linda: Nancy, lo primero que pienso es que bíblicamente hay gozo en obedecer. Cuando somos obedientes y nos sometemos a lo que Dios nos ordena, hay gozo en hacer esto. Yo pienso que esta mujer experimentará un gran gozo en su vida. ¿Significa esto que nunca más se sentirá cansada? ¿Que nunca sentirá que ya no puede dar más, física o emocionalmente para su marido? Claro que no, pero sé por experiencia propia, y por lo que he compartido con otras mujeres que han decidido obedecer a Dios y rendir la autoridad sobre su propio cuerpo, que esto nos da el empujoncito que necesitamos para acercarnos y amar a nuestros maridos de la forma en que Dios quiere que lo hagamos.

Nancy: Lo más maravilloso es que en cada una de las áreas de nuestras vidas, incluyendo el área de las relaciones físicas con los esposos para las mujeres casadas, cuando obedecemos a Dios generalmente esto requiere que lo hagamos por fe. Obedecer no es algo que sentimos que queremos hacer, pero cuando deseamos someternos a Dios y a las circunstancias en las que Él nos ha puesto, decimos: «Dios, como una expresión de mi fe escojo obedecerte». Entonces vemos cómo Dios nos da las fuerzas, nos estimula, nos sostiene y nos da el deseo y el poder de obedecerle cuando nos humillamos frente a Él. Dile: «Señor, te necesito en esta área de mi vida». Entonces Él nos dará las fuerzas para poder caminar en fe y obediencia.

Linda: Nancy, pienso que está muy bien esto que has dicho, que como esposas necesitamos traer delante del Señor el área de la intimidad física con nuestros esposos, así como lo hacemos con otros aspectos de nuestras vidas. Muchas mujeres casadas fallan en hacer esto, pero así como traemos delante del Señor la crianza de los hijos, nuestros ministerios como mujeres, y todo lo que hacemos, del mismo modo debemos presentar esta área delante de Su trono.

Annamarie: «Temas íntimos». Así se titula esta conversación que creo que ha sido de mucha edificación para cada mujer que la ha escuchado. Ahora Nancy regresa con nosotras para darnos unas palabras finales a la luz de lo que hemos estado escuchando en esta serie y también para traer unas palabras para las solteras. Es importante que sepas que al momento de grabar este material, Nancy aún no se había casado. Aquí está ella con nosotras.

Nancy: Hemos estado hablando acerca de asuntos íntimos en la vida de las mujeres casadas, particularmente sobre las relaciones sexuales con sus esposos. Debo confesarles que como mujer soltera, a través de los años he utilizado la práctica de creer que lo mejor es que sean mujeres casadas quienes hablen sobre este tema en particular.

Yo no suelo leer libros acerca de las relaciones sexuales, ni sobre estos temas de intimidad física. Tampoco es un tema de conversación en el que usualmente participo ya que —y les digo esto mismo a las mujeres solteras— es importante para nosotras que guardemos nuestras mentes y nuestros pensamientos; no debemos permitir que nuestra mente vaya a lugares que… bueno, permítanme explicarles lo que quiero decir con esto.

En el libro del Cantar de los Cantares de Salomón, las Escrituras nos dicen que no debemos despertar el amor hasta que llegue el momento apropiado. Para aquellas solteras, este no es el momento apropiado de despertar este tipo de pensamientos o de discusiones acerca de los asuntos sexuales. Es por esto que he traído a Holly y a Linda quienes como dos mujeres casadas tienen autoridad para hablar sobre este tema.

Aun así, al prepararme para entrevistarlas, me he visto en la necesidad de leer grandes porciones del libro que Linda Dillow escribió junto con su amiga Lorraine Pintus acerca de la mujer y los asuntos sexuales, titulado: Temas de Intimidad. Al leer este libro, el cual considero bastante práctico, le pedí al Señor que como mujer soltera guardara mi corazón y mi mente.

Quiero compartir con ustedes algo precioso que el Señor hizo conmigo al leer este libro, algo acerca de mi relación personal con Él como mi Esposo celestial. A través de los años he visto cómo mi relación con el Señor ha cambiado, particularmente desde que empezamos el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, pues ahora mi vida está copada y repleta de responsabilidades.

Me di cuenta, leyendo este libro acerca de las relaciones sexuales que las mujeres casadas tienen con sus esposos, que en mi relación con el Señor… he hecho lo mismo que las mujeres casadas tienden a hacer en su relación con sus esposos. Es el hecho de permitir que las ocupaciones, los niños y las demás responsabilidades llenen nuestro tiempo, de tal manera que la intimidad con Aquél que amamos más comienza a sufrir las consecuencias. Al leer este libro el Señor comenzó a traer convicción a mi corazón sobre las muchas formas en las que he sido negligente al no cultivar una relación íntima y de amor con el Señor Jesús.

Pienso en el pasaje de Lucas capítulo 10 acerca de las dos hermanas que invitaron al Señor a su casa. María estaba sentada a los pies de Cristo escuchando Su Palabra, amándolo, relacionándose con Él, escuchándolo y acercándose más a Él. Su hermana Marta estaba ocupada haciendo algo que todas nosotras como mujeres debemos hacer, ella estaba sirviendo, Sin embargo, en el proceso de servir, Marta se sintió abrumada y Jesús pasó a ser alguien distante y lejano para ella. Marta comenzó a sentirse irritada, agitada, frustrada, molesta, hasta que comenzó a dar órdenes con irritación, aún al mismo Señor le dijo: «Dile a mi hermana que venga y me ayude».

Al meditar en este pasaje y al leer el libro sobre la intimidad en el matrimonio, pensé en las muchas veces que durante mi niñez, en mis días de adolescente, había podido disfrutar de una relación con el Señor de una forma personal, cálida, íntima y sin obstáculos. Le he dado gracias al Señor por tiempos como esos.

Ya sea que sean solteras o casadas, nuestra primera relación deber ser con nuestro Señor. Dios me ha bendecido a través de los años con el gozo de conocer a Cristo y de caminar con Él de una manera íntima, pero al ir envejeciendo y al estar cada vez más ocupada con el trabajo en el ministerio, se me hace cada vez más fácil el hecho de descuidar esta relación íntima y personal con el Señor mismo.

He podido ver a Dios hablándome sobre el hecho de haber perdido esta pasión y este fervor del primer amor en mi relación con el Señor Jesucristo. Ahora, gracias le doy al Señor de que Su amor por nosotros es incondicional y que Él siempre está ahí, siempre cercano y siempre disponible.

Al leer este libro acerca de las relaciones sexuales de la mujer con su esposo noté algunos paralelismos importantes en mi relación con el Señor. Permítanme compartir con ustedes algunos de estos paralelismos. Me pude dar cuenta de que mantener una relación íntima requiere tiempo, atención y esfuerzo. Debemos hacer de esto una prioridad pues no es algo que ocurre por sí solo. Lo mismo es cierto en nuestra relación con el Señor, esto debe ser algo que hacemos a conciencia, intencionalmente —y debe ser el foco central de nuestras vidas.

En las relaciones físicas entre un hombre y una mujer existe lo que Linda describe en su libro como un «quicky» un encuentro rápido en las relaciones íntimas. Esto no es malo en sí, pero nunca podrá ser el sostén de una relación íntima. Debe existir un tiempo especial donde el hombre y la mujer puedan expresar de una manera más extendida su amor físico el uno al otro. Así en nuestra relación con el Señor debemos separar un tiempo donde podamos tener una comunicación más extensa, prolongada e intensa con el Señor.

Comúnmente, la intimidad física dentro del matrimonio y el proporcionarle placer a nuestra pareja, requiere que la esposa actúe por fe y no en base a sus sentimientos. Sucede lo mismo en nuestra relación con el Señor, necesitamos hacer aquellas cosas que sabemos le traen placer a Dios, independientemente de si nos sentimos o no con ganas de hacerlo y sin importar en qué circunstancias nos encontramos. Al hacer esto nuestro amor crecerá y madurará.

El Señor también me mostró que así como la esposa es llamada a entregarse a su esposo sin reservas y a disfrutar del éxtasis de la intimidad, el Señor quiere que esta relación sea un reflejo de nuestra relación personal con Él, y que debe existir una llenura, intimidad y sobreabundancia de expresión en nuestra relación con Él. No es solo entregarle al Señor lo superficial, sino que es tomar el tiempo necesario para esperar en Él, estar quietas, deleitarnos en Él y entregarnos a Él completamente.

Debo confesar que en muchas ocasiones cuando estoy delante de la presencia del Señor me sobresalto para contestar un correo electrónico, para responder una llamada telefónica o para abrir la puerta y permito que cualquier otra cosa quite la prioridad de pasar este tiempo íntimo con el Señor.

El Señor trajo convicción a mi corazón y me dijo: «Debes recordar lo que significaba para ti cuando disfrutabas de una relación más íntima conmigo». Mi corazón debe arrepentirse y debo restaurar este tipo de expresiones de amor al Señor Jesucristo que he experimentado en el pasado.

Muchas veces, para que una pareja pueda tener relaciones sexuales íntimas, se requiere que organicen sus calendarios y se programen para sacar un tiempo aparte. Un tiempo para poder compartir y estar juntos. También es importante que organicemos nuestro calendario y dispongamos de un tiempo aparte con el Señor donde si es posible, podamos estar tranquilas y sin interrupciones.

Una pareja debe hacer todas las preparaciones físicas necesarias a lo largo del día, preparar el ambiente y prepararse a sí mismos físicamente. Así también debo prepararme para disfrutar y experimentar este momento íntimo con el Señor.

También debemos ser creativas y aprender a expresar nuestro amor por Él de nuevas formas, formas que quizás no sean tan cómodas para nosotras; hacerlo de formas diferentes para no caer presas de la misma rutina predecible y de la misma forma de siempre.

Al venir delante de la presencia del Señor todos estos días y pensar que las relaciones matrimoniales deben ser una ilustración —una ilustración terrenal— de nuestra relación con nuestro Esposo celestial, el Señor Jesús, tengo que compartirles que el Señor ha tocado las fibras más íntimas de mi corazón y ha renovado en mí un nuevo deseo y una pasión ferviente por Él.

Me encuentro a mí misma hablando más con el Señor y con más libertad; y a veces me levanto a media noche o temprano en la mañana o tarde en la noche y me pongo a cantar y a conversar con Él. No siento que lo ignoro como si Él solo fuera omnipresente y sin que existiera ninguna conexión entre nosotros, sino que siento que puedo conectarme con Él de una manera refrescante y renovada.

Annamarie: Has estado escuchando unas palabras de Nancy DeMoss Wolgemuth como conclusión de la serie que hemos venido transmitiendo en estos últimos días, titulada, Temas íntimos, con Linda Dillow y Holly Elliff. Si te perdiste alguno de los programas de esta serie o estás interesada en adquirir el libro escrito por Linda y por Lorraine Pintus, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com

Independientemente de tu estado civil, Dios tiene palabras para ti que puedes aplicar según la etapa de la vida en la que te encuentres. Qué importante es que podamos ver la intimidad conforme al propósito por el cual Dios la diseñó y que abracemos la voluntad de Dios para nuestras vidas conforme a Su Palabra.

Diariamente escuchamos del impacto que recursos como estos programas han tenido en las vidas de mujeres hispanas alrededor del mundo. Escucha lo que nos dijo una mujer con la que nos encontramos en la Conferencia Mujer Verdadera del año pasado.

Mujer: Mi pastor me empezó a enviar los audios y me pidió que descargáramos la aplicación, y desde que empecé a escuchar los audios Dios ha obrado mucho en mí; especialmente en mi matrimonio y en cómo ser una mujer verdadera. Eso ha impactado profundamente mi vida y la verdad, no íbamos a venir a Monterrey; por la gracia de Dios estamos aquí.

Ya no había boletos, pero el Señor, de una manera sobrenatural se movió y estamos aquí. Le agradezco a Dios por este ministerio, porque verdaderamente me está enseñando a ser una mujer que honra a su esposo y le da el lugar que le corresponde.

Annamarie: Es motivo de mucho gozo para nosotros en Aviva Nuestros Corazones escuchar acerca de lo que Dios ha hecho en las vidas de nuestras oyentes. Estos testimonios son evidencias de que vivir conforme a lo que Dios dice en Su Palabra ciertamente nos lleva a la libertad, la plenitud y la abundancia que solamente hay en Cristo.

Bueno y para concluir este programa, escucha unos pensamientos de Nancy sobre la convicción que le trajo este material con respecto a su relación con el Señor.

Nancy: Solo quiero compartirles una pequeña oración que escribí en mi diario. Esta fue la forma en la que pude expresar al Señor todo lo que estaba en mi corazón.

Oh Señor Jesús,

Tú me has amado con un amor apasionado, intenso, fiero e inquebrantable. Te entregaste a mí por completo. Siempre encuentras maneras nuevas de expresar Tu amor por mí. Siempre estás disponible para mí—nunca te encuentras muy cansado o preocupado. Yo confieso y te pido perdón porque no te he amado de la manera que te mereces.

Señor, por favor perdóname por las veces que te he expresado mi amor de una manera apresurada, distraída y limitada.

Señor, Tú eres quien ama mi alma y eres el Señor de los señores. Señor, solo puedo expresarte estas palabras ahora. Tú eres mi pan, mi agua, mi mayor bien, mi gozo y mi satisfacción. Fui creada para Ti y quiero entregarme a Ti por completo, amarte sin reservas, sin vergüenza, apasionadamente y de una forma suprema. Quiero recrearme en Ti con todo mi cuerpo, con toda mi alma y con todo mi espíritu. Y, Señor, te ofrezco esta oración de una manera renovada.

Gracias por la obra de Tu gracia en mi corazón de una manera renovada en estos últimos días. Oro por todas mis hermanas que están escuchando hoy este programa, que cada una de ellas pueda tener un avivamiento personal en su corazón en cuanto a su relación contigo; ya sea que estén casadas o que sean solteras, que puedan sentir la maravilla de lo que significa ser amadas por Ti y amarte a Ti, trayendo deleite a Tu corazón porque para esto fuimos creadas. Que esto sea una realidad en nosotras. Oro en el nombre de Jesús. Amén.

Annamarie: Adornando el evangelio juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Éxodo capítulos 1 al 4.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Libre para disfrutar de la intimidad en el matrimonio – Ene 14

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

Aviva Nuestros Corazones

Ene 14 – Libre para disfrutar de la intimidad en el matrimonio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/libre-para-disfrutar-de-la-intimidad-en-el-matrimo/

Annamarie Sauter: Con nosotras Linda Dillow.

Linda: He visto muchas mujeres que han sido totalmente curadas de su abuso sexual y ahora pueden disfrutar de las relaciones sexuales con su marido, ya que han visto la perspectiva de Dios. A medida que han permitido que el Señor Jesús penetre profundamente en sus vidas, han sido capaces de alcanzar y comprender la perspectiva de Dios.

Esto puede suceder en un momento, o puede ser un proceso largo, pero Dios es el que compensa por los años que se ha comido la langosta. Él trae belleza de las cenizas, y Él puede hacer esto en la vida de cada mujer.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nos encontramos en una serie acerca de la intimidad en el matrimonio, así que si tienes niños pequeños cerca, querrás usar audífonos u ocupar su atención en otra cosa mientras escuchas. Si escuchas este programa y estás soltera, este programa también es para ti.

Ayer dejamos la conversación en el punto en que Linda Dillow nos animaba a ir de rodillas delante de Dios para que nos dé su perspectiva de nuestra sexualidad en el contexto del matrimonio. Si te perdiste ese programa, encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com.

Linda: Esta es una de las cosas que me gustan de la Palabra de Dios, Nancy. No hay nada de lo que Dios no se ocupe, porque nos ama. Él quiere que entendamos Sus caminos en todas las áreas de nuestras vidas.

Cuando Lorraine y yo leímos las Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis, una de las preguntas que le hicimos a Dios para que nos respondiera por medio de Su Palabra fue: «¿Por qué les dio Dios el don de la pasión sexual a las parejas casadas?»

Lo triste es que la información que la mayoría de las madres cristianas les dan a sus hijas es el silencio. Si no hablas acerca de algo, entonces lo que está implícito es que esto es algo que probablemente no es bueno, ciertamente este es un tema que no tocamos.

Cuando una mujer experimenta el gozo y la hermosura y la santidad del don de Dios que es la pasión sexual con su esposo en la privacidad de su matrimonio, esta unión física, esta intimidad que se produce –que es más cercana que cualquier otra intimidad física– debe levantar sus ojos a la intimidad espiritual que el Señor Jesús desea tener con nosotros. Esto me sobrecoge.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Y nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo, y llamarlas a tener una relación íntima con Él. Una forma en que la mujer casada puede hacer esto, es experimentando la plenitud de compartir todo lo que Dios planeó para su marido y para ella, no solo en cuanto a su relación social, emocional y espiritual, sino también en la intimidad física.

Linda: Y es que de alguna manera, hemos separado en nuestras mentes y en nuestros corazones, nuestra espiritualidad de nuestra sexualidad. Eso es lo que encuentro a menudo. Creo que hay dos razones principales por las que una mujer lo hace. Una, porque el mundo es tan decadente que solo sienten, «no puedo estar tan interesada en lo terrenal». Pero la segunda razón es que muchas mujeres cristianas cargan con culpas de su pasado.

Conocemos al que ama nuestras almas. Y debido a que le conocemos, nosotras debemos ser las mejores amantes para nuestros maridos.

Annamarie: Aquí está Nancy con la continuación de la conversación.

Nancy: Uno de los grandes mensajes de la Escritura y del evangelio es que a través de la muerte en la cruz y la sangre de Jesucristo, hay esperanza, hay perdón y hay purificación disponible para lidiar con los asuntos de nuestro pasado.

Esta semana, estamos hablando sobre todo a las mujeres casadas sobre el tema de la intimidad sexual en el contexto del matrimonio. Para ayudarnos en ese tema está con nosotros Linda Dillow, quien escribió junto a Lorraine Pintus, el libro titulado, Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo.

Linda, gracias por estar con nosotros otra vez en Aviva Nuestros Corazones.

Linda: Es un placer para mí compartir con ustedes, Nancy.

Nancy: Valoro mucho el espíritu y el tono de tu libro, y la ayuda tan práctica que les das a las mujeres para hacer frente a muchas de esas preguntas. Ahora, antes de saltar a esas preguntas, permítanme decir que hoy nos acompaña también mi amiga Holly Elliff.

Holly, voy a pedirte que intervengas de vez en cuando haciendo preguntas. Como has ministrado a las mujeres casadas en la materia, ¿cuáles son algunas de las cosas que has visto, escuchado o sentido, que consideras que tenemos o que debemos abordar desde un punto de vista bíblico?

Holly Elliff: Nancy, una cosa que he tratado una y otra vez con las mujeres casadas es, ¿cómo puedo obtener una perspectiva correcta acerca de todo lo referente a mi sexualidad si mi pasado ha sido tan malo? Tal vez no he manejado los asuntos sexuales correctamente en el pasado, tal vez fui abusada cuando era niña. De manera que toda mi perspectiva sobre esta área no es bíblica. Desde esa perspectiva errada, ¿cómo hago para verlo como algo bueno?

Linda: Es una buena pregunta muy buena, Holly. Vamos a empezar con la primera: ¿Cómo puede una mujer superar la culpa de su pasado?

En realidad, muy pocas mujeres llegan al matrimonio sin pasado. Lo que veo una y otra vez es que una mujer cristiana dice, «oh, sé que Dios me ha perdonado por mi pecado sexual», y hasta sonríe cuando lo dice. Pero ella no ha llevado ese perdón a su matrimonio.

Recuerdo una mujer joven que vino a mí y dijo: «Linda, esta área de mi matrimonio no está bien». Cuando empezamos a hablar, me dijo que cuando era estudiante universitaria y cristiana, se había entregado a su novio a sabiendas de que no era correcto.

Ella le contó eso a su esposo antes de casarse y me dijo: «Sí, ya sé que estoy perdonada». Pero ella no podía tener gozo en su relación íntima. Había algo que le impedía entregarse totalmente a su marido y disfrutar el abandono, la libertad y la santidad que Dios quería en su unión sexual.

Holly: Linda, también creo que muchas mujeres, al haber tenido tanta libertad en el pasado en esta área de su vida, ahora tratan de castigarse a sí mismas, incluso después de que se casaron, en el sentido de creer que no pueden disfrutar de esto. Ellas no pueden verlo como algo dado por Dios, algo bueno, una cosa maravillosa, porque en el pasado esto mismo no provenía de Dios; estaba mal. Así que ellas no se han liberado a sí mismas de su pasado lo suficiente para disfrutar de esta área de su matrimonio.

En tu libro te refieres a esto como limpiar el sótano. Es el hecho de que tenemos que volver atrás y ver nuestro pasado y hacer frente a todo eso a la manera de Dios. ¿Cómo dirigimos a las mujeres a hacer esto?

Linda: Holly, ese era exactamente el problema en la vida de la joven con la que hablaba. Leímos 1 Corintios 6:17-18 que dice:

«Huid de la fornicación. Todos los demás pecados que un hombre comete están fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo…»

Debido a que nosotros somos el templo del Espíritu Santo, no solo estamos perjudicando a Dios, sino que estamos dañando este templo que Dios nos ha dado. El pecado sexual es como ningún otro pecado.Cuando pecamos sexualmente, es como si hubiera un lazo que nos conecta con la otra persona, y los lazos del alma deben ser cortados.

Así que motivé a la joven que estaba sentada en mi sala a confesarse ante Dios. «Cuando confesamos nuestros pecados, Él es siempre fiel para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (ver 1 Juan 1:9). Así que se humilló y le puso nombre a sus pecados.

Ella dijo: «Dios, te confieso esto. Pensé que lo había hecho, pero veo que realmente no había sido así. Señor, quiero que cortes esa parte de mí que se aferró a él y que lo elimines para siempre, porque yo solo quiero estar unida a ti y a mi marido».

Después que ella oró, fue inundada del perdón de Dios y comenzó a caminar de una manera nueva en su matrimonio.

Siempre les digo a las mujeres: «Si eres asaltada continuamente en tu mente por las imágenes y los pensamientos de lo que sucedió en el pasado, y si has pedido perdón, entonces esos pensamientos no son de Dios.Ellos están siendo arrojados hacia ti por el maligno, y hay que hacer exactamente lo que hizo Jesús cuando fue tentado en el desierto. Pronuncia las Escrituras.Debes decir: “He sido perdonada”, y lanzar esos pensamientos de nuevo al enemigo.Di: “¡Quítate de delante de mí, Satanás.Yo no voy a ir allí con mi mente.No voy a escuchar tus insultos.Soy nueva criatura”».

Holly: Linda, creo también que este es un tema que se aplica a las mujeres cristianas que están solteras y que quieren permanecer en comunión con su Padre en esta área. Cuando se casen no querrán llevar con ellas la culpa del pecado sexual. Esto va a afectar su matrimonio. Cuando se conviertan en esposas tendrán que hacer frente a estos problemas.

¿Qué le dices a esa mujer que está soltera en estos momentos, pero que tal vez ya tiene un pasado que está mal? ¿Cómo debe ella lidiar con su pasado para que pueda anticipar el matrimonio y este tema, de manera que sea para ella lo que Dios quiere que sea?

Linda: Animo a todas las mujeres con las que hablo a conocer la perspectiva de Dios sobre la relación sexual en el matrimonio. Ellas necesitan saber esto mientras aún están solteras. Han escuchado un millón de mensajes incorrectos del mundo. Siempre les pregunto a las mujeres solteras, «¿cuántos mensajes has escuchado últimamente desde la perspectiva de Dios?»

La mujer soltera tiene que ser saturada con la perspectiva de Dios y saber sobre el regalo que Él ha dado a las mujeres casadas, y esa debe ser su motivación para permanecer pura. En realidad, muchas mujeres ya han errado en esta área.

He hablado con muchas que han sido negligentes con lidiar con la culpa de su pasado. Animo a cualquier mujer soltera que esté escuchando hoy, a que hoy es el día que tienes para confesar ese pecado al Padre. Es necesario cortar los lazos de tu alma con la persona o personas con las que has tenido relaciones íntimas

Creo que es importante aclarar también, que no es solo el acto de la relación sexual lo que nos ata a otra persona, sino también las caricias íntimas, y tenemos que confesar al Señor Jesús cada uno de esos pecados. Él le dará el perdón, y una mujer soltera puede convertirse en virgen de nuevo. Ella no puede restaurar su virginidad física, pero la palabra virgen significa pura y cada mujer puede llegar a ser pura en pensamiento, palabra y obra.

Holly: Así es, pienso que esto les ofrece tanta esperanza a las mujeres solteras y mujeres casadas que tienen un pasado.

Linda: Oh, así es.

Holly: Una gran cantidad de mujeres casadas y muchas mujeres solteras luchan con tener una mente sana porque han sido abusadas en el pasado. Sé que esto es un gran problema en nuestra sociedad. Entonces, ¿qué les decimos a las mujeres que han sido abusadas en el pasado que no pueden ver el sexo como algo bueno?

Linda: Oh, es muy difícil ver el sexo en el matrimonio como un regalo cuando has sido violada o cuando te han hecho una maldad. Eso simplemente no es compatible.

Lo trágico, Nancy y Holly, es que una consejera cristiana con la que trabajo en Denver, dijo que ella está convencida de que una de cada tres mujeres en Estados Unidos ha sido objeto de abuso. Eso solo me da ganas de llorar, y yo sé que también hace llorar a Dios. Sé que Él llora con cada una de esas mujeres que fueron abusadas. Él estaba llorando por el mal que se les hizo. Pero lo que me gustaría decirle a cada mujer que nos escucha, soltera o casada, que ha sido abusada, es que el nombre de Dios es Jehová Rapha. Él es el Sanador, y su nombre es Esperanza.

He visto muchas mujeres que han sido totalmente curadas de su abuso sexual y ahora pueden disfrutar de las relaciones sexuales con su marido, ya que han visto la perspectiva de Dios. A medida que han permitido que el Señor Jesús penetre profundamente en sus vidas, han sido capaces de alcanzar y comprender la perspectiva de Dios.

Esto puede suceder en un momento, o puede ser un proceso largo, pero Dios es el que compensa por los años que se ha comido la langosta. Él trae belleza de las cenizas, y Él puede hacer esto en la vida de cada mujer.

Nancy: Así es. Hemos hablado hoy sobre dos barreras que muchas mujeres casadas experimentan en su relación sexual con sus maridos. De hecho, Linda, uno de los capítulos del libro que tú y Lorraine escribieron, Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo, se titula: «¿Cómo me relaciono cuando él es un microondas y yo soy un olla de cocción lenta?»

Linda: Este título me hace reír, Nancy, y sin embargo es muy cierto en muchos matrimonios. Me parece que a las mujeres no les gusta eso. No les gusta el hecho de que son una olla de cocción lenta, y que su marido sea un microondas. Esta área de la respuesta sexual parece tan fácil para él, pero no es tan fácil para la mujer. Él parece que siempre tiene interés y ella no parece tan interesada. ¿Has encontrado esto tú también, Holly, cuando hablas con las mujeres?

Holly: Definitivamente, y creo que lo interesante es que cuando las mujeres no entienden eso, es muy difícil para ellas responder a sus maridos, porque no tienen el conocimiento básico de algunas de las diferencias y del hecho de que Dios diseñó a su marido de esa manera.

No es que sus maridos deciden comportarse de esa manera, es algo dado por Dios.Así que a menos que entiendan las necesidades de sus maridos —incluso en el ámbito físico— la forma en que Dios los creó, ellas no van a entender por qué es tan importante que ellas satisfagan las necesidades de sus esposos.

Linda: Creo que diste en el clavo. Las mujeres que están descontentas por la forma de ser de sus maridos, en realidad, están discutiendo contra Dios, porque Dios es el que creó a los hombres para responder visualmente. Dios es el que les dio el deseo sexual parecido al tipo microondas a los hombres. Este fue su diseño, y cuando nosotras como esposas luchamos contra eso, realmente estamos luchando contra Dios y de seguro queno queremos hacer eso.

Holly: Entonces, Linda, ¿qué les dices a las esposas para ayudarles a entender la manera en que Dios diseñó sus esposos y para que entiendan que es crítico que ellas respondan apropiadamente?

Linda: Holly, en primer lugar quisiera solo hacer un par de aclaraciones. Hemos dicho que los hombres son como los microondas y las mujeres son como las ollas de cocción lenta. Esa es una afirmación general, pero no siempre es cierta.

Los hombres tienen diferentes grados de deseo sexual. Las mujeres pueden tener un grado de deseo sexual alto, medio y bajo. Una pregunta que escucho muy a menudo de parte de mujeres entristecidas es, «Linda, ¿por qué mi marido no está tomando la iniciativa en la relación sexual? ¿Por qué estoy más interesada que él?»

Hay una amplia gama de situaciones. Probablemente, es tan amplia como el número de matrimonios representados por la audiencia que escucha hoy. Y sin embargo, Dios hizo el hombre diferente a la mujer.

Holly, creo que una de las áreas con que las esposas batallan más es con el hecho de que no les gusta que sus maridos sean visuales. Este fin de semana, una mujer me dijo: «Mi esposo quiere hacer el amor con velas y yo quiero estar en la oscuridad». ¿Qué les dices a las mujeres acerca de eso?

Holly: Bueno, cuando Billy y yo nos casamos, yo estaba tan inhibida en esta área y era tan modesta que quería ir al closet para desvestirme. Fue muy difícil darme cuenta de cómo Dios había diseñado a mi marido y por qué era tan importante para mí entenderlo con relación a esta área.

Creo que muchas veces, como mujeres, no hemos estudiado a nuestros maridos en esta área, y nos perdemos muchas oportunidades en las que podríamos causarles gozo. ¿Cómo se enseña a las mujeres a comprender a sus maridos? ¿De qué forma deben responder tomando en cuenta la forma en que sus maridos fueron creados?

Linda: Holly, les animo a que vuelvan a la Palabra de Dios, donde se encuentran todas las respuestas. Cuando miramos a la novia joven y sabia de Cantar de los Cantares, vemos que se dio cuenta de que su marido fue creado para responder a lo visual. En un pasaje del Cantar de los Cantares, en el capítulo 7, la vemos seducirlo visualmente. Comienza por los pies y va subiendo por su cuerpo, y él simplemente disfrutaba contemplando la belleza de la creación del cuerpo de su esposa.

Holly: Muchas mujeres no se sienten muy bien con sus cuerpos ni con cómo lucen. ¿Cómo se puede animar a las mujeres a responder a sus maridos, comprendiendo su necesidad, incluso si ya no lucen como cuando tenían 20 años? ¿Son responsables de responder a las necesidades de sus maridos?

Linda: Me encanta el pasaje de Proverbios 5, donde la respuesta a la tentación para un hombre es beber agua de su propia cisterna y agua fresca de su propio pozo para deleitarse con la esposa de su juventud (leer vv.15-19). Ahora bien, tal vez ella no puede seguir siendo joven, pero él se deleitará en ella, y es la manera como su deseo sexual estará satisfecho.

Quiero leerles una carta que recibí de una mujer. Como mujeres, por lo general no nos gusta nuestro cuerpo. En nuestras conferencias, a las que generalmente asisten unas 1000 mujeres, Lorraine Pintus y yo preguntamos: «¿Cuántas de ustedes están totalmente satisfechas con su cuerpo?» Ni una de esas mujeres levantó la mano, ¡ni una sola!

Una mujer que creo que tiene la perspectiva correcta es Caroline. Ella me envió esta carta que dice así: «A medida que envejezco, el viejo cuerpo se deteriora. Tengo estrías de tres bebés, celulitis y venas varicosas. Mis senos cuelgan, las arrugas abundan, pero en la medida en que mi cuerpo se ha deteriorado, mi experiencia como amante ha ido aumentando. Realmente creo que mi querido esposo por los últimos 40 años ve mi cuerpo como era antes, porque recibe tal placer del mismo». ¿No es una perspectiva fabulosa?

Holly: Oh sí, es un gran punto de vista, pero también es una motivación para nosotras como mujeres, para mantener nuestro cuerpo en forma y mantenernos lo más atractivas posible para nuestros maridos.

Muchas veces, creo, las mujeres luchan con el hecho de que sus maridos no parecen desearlas tanto como antes. Entonces, ¿qué le dices a la mujer que está luchando con este asunto, cuando su marido no está cumpliendo tan a menudo como ella quisiera?

Linda: Esa es una buena pregunta y es una que nos hacen a menudo. La gente no sabe que es una pregunta que recibimos a menudo porque la mujer que se encuentra en esta situación siente que de alguna manera es su culpa, que ella no es lo suficientemente atractiva o no es lo suficientemente joven. Ella no corre a compartirle a sus amigas o a cualquier persona que su esposo no está interesado en ella. Me parece que estas mujeres a menudo están a dieta y hacen ejercicios de manera excesiva, porque lo que quieren es llamar la atención de su marido.

Ahora bien, primero debe siempre ir delante de Dios y decir: «Escudriña mi corazón y pruébame, y ve si hay allí camino de iniquidad». Un marido que no estaba interesado en su esposa, finalmente le confesó lo que le pasaba, y le dijo: «Debido a que cada palabra que sale de tu boca hacia mí es una crítica, yo no estoy interesado en tener intimidad contigo».

Holly: Cuando nos casamos, no solo estamos teniendo sexo. Es una relación mucho más amplia.

Linda: Sí. Es un conjunto de cosas. Es una totalidad de cosas. Y ¿sabes algo? No creemos esto de los hombres, pero el acto sexual es emocional para ellos también.Es la forma primaria como los hombres se conectan emocionalmente con sus mujeres.Si solo están siendo criticados y derribados, no querrán conectarse emocionalmente o sexualmente con su esposa.Así que, en primer lugar, examina tu corazón.En segundo lugar, sé consciente de que las personas tienen diferentes grados de deseo sexual.

De verdad que puedo decir que odio hablar de esto, Nancy y Holly, pero la pregunta hay que hacerla, «¿está mi esposo involucrado en pornografía?» Este es un problema tan grande hoy en día con el internet.

Holly: Y tremenda trampa es esta porque el hombre es muy visual.

Linda: Ahí está el asunto.

Holly: Se trata de una herramienta tan fácil que usa el enemigo para apartar el corazón de un hombre. Es algo rampante en nuestra sociedad.

Linda: Y es algo desenfrenado entre las parejas cristianas. Hablé el otro día con una pareja que dirige un grupo pequeño de siete parejas al que se les hablaba de conservarse puros en el matrimonio—en cuanto a lo que ves y lo que oyes. Cinco de los siete hombres hicieron una cita con el líder y le dijeron que estaban involucrados con la pornografía en el internet. Todos son hombres cristianos.

Nancy: Esto es algo que también estamos escuchando a menudo por parte de los oyentes de Aviva Nuestros Corazones, mujeres que se están abriendo y derramando sus corazones, llenas de frustración y pidiendo ayuda a gritos, «¿qué hago con mi esposo que está involucrado en la pornografía?» Ahora bien, aquí no vamos a responder a esa pregunta de manera exhaustiva pero, Linda, ¿podríamos darle una palabra de aliento a una mujer que esté en esa situación?

Linda: Dios es el que va a satisfacer sus necesidades al igual que lo hace en todos los ámbitos de su vida, pero, Nancy, ella tiene que ser muy honesta con su marido.Ella necesita enfrentarse a él y decirle que lo ama y que ella lo va a acompañar a buscar ayuda, pero que él debe conseguir ayuda.

Cuando el pecado se mantiene en la oscuridad, el enemigo tiene poder, pero cuando se trae a la luz, entonces puede haber sanación. Siempre que un hombre mantiene este pecado de la pornografía oculto, el enemigo lo utiliza una y otra vez.

Así que animo a las mujeres a rogar a sus maridos a ir en busca de ayuda, ofrecerse a acompañarlos y poner fecha límite y decir: «Por favor, en las próximas dos semanas, busca ayuda». Si no lo hace, ella tiene que ir al pastor e involucrar a la iglesia en ministrar a su esposo, porque si se mantiene en la oscuridad, va a destruir su alma.Va a destruir su matrimonio y sus hijos.

Holly: Yo creo que por eso es tan importante, Linda, que las mujeres se den cuenta de que son como un salvaguarda para sus maridos.Cuando responden a su marido de manera correcta en el área sexual, entonces lo están protegiendo en muchos aspectos de la tentación que encuentran en el mundo.Ella es la única forma legítima con la que él cuenta para llenar sus necesidades físicas.

Nancy: Estamos hablando aquí acerca de la importancia de que las esposas acepten a sus maridos, acepten las diferencias que Dios dispuso en ellos hasta llegar al punto en que le dan gracias a Dios por sus maridos tal y como son, que los acepten de la forma en que Dios los ha hecho y los acepten como un regalo de Dios para ellas.

Entonces hay una necesidad de que la mujer casada acepte su responsabilidad bíblicamente, su responsabilidad dada por Dios de satisfacer las necesidades de su marido y de ministrarle, no solo en el plano físico, sino también como hemos dicho, en la forma en que le habla, asumiendo su rol de motivadora, afirmadora, de manera que pueda edificarlo para que él se sienta libre de ser el hombre que Dios creó.

Annamarie: Has estado escuchando a Nancy DeMoss Wolgemuth en conversación con Linda Dillow y Holly Elliff. Ellas nos han hablado acerca del hecho de que Dios creó a los hombres y a las mujeres diferentes, y debemos abrazar esas diferencias. Puedes profundizar más acerca de esto en el libro escrito por Linda y por Lorraine Pintus titulado, Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo.

Una mujer que ha aprendido a entender mejor a su esposo nos compartió el impacto que recursos como este programa tuvieron en su vida. Escucha lo que nos dijo.

Mujer: Las bendigo. Que la gracia del Señor esté sobre ustedes hoy. Quiero compartir un breve testimonio que aún está en proceso pero quiero que sepan que la serie actual me ha impresionado e impactado tanto, tanto, en un sentido tan real en mi matrimonio.

Llevo más de dos años escuchando Aviva, y honestamente pensé que ya no iba a tener mayores sorpresas en mi matrimonio. Dios me sanó la amargura, me dio un amor renovado por mi esposo, pero aún así nunca había podido entender la profundidad del corazón de un hombre ni sus necesidades. No entendía que no es solo relaciones físicas lo que quieren sino sentirse deseados.

No entendía la fragilidad del ego masculino. No entendía un montón de cosas, y ahora veo por qué a veces él no se sentía suficientemente amado, a pesar de que yo lo amaba. Esto me está ayudando muchísimo. Que la gloria y el carácter de Dios se manifieste cada día más en nosotras y espero que el Señor les siga dando salud, amor por Él, amor por la obra, amor por la Palabra, para que sigamos siendo instrumentos en Sus manos.

Annamarie: ¡Amén! Gracias hermana por contactarnos.

¿Qué haces si estás agotada y no tienes deseo de responder a las necesidades de tu esposo? 

Nancy: Cuando una mujer decide tomar la opción de entregarle su cuerpo y toda ella, como un regalo a su marido, lo que está haciendo en realidad es entregándose a sí misma a Dios. Esta es una expresión de amor y de sumisión al Señor. 

Escucha más acerca de esto, mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Adornando el evangelio juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 48 al 50.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El propósito de la intimidad en el matrimonio – Ene 13

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

Aviva Nuestros Corazones

Ene 13 El propósito de la intimidad en el matrimonio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-proposito-de-la-intimidad-en-el-matrimonio/

Annamarie Sauter: Con nosotras Nancy DeMoss Wolgemuth.

Nancy DeMoss Wolgemuth:Nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo y llamarlas a tener una relación íntima con Él. 

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hay un tema muy importante del que no hablamos a menudo en círculos cristianos, y es el de la intimidad en el matrimonio. En esta área de nuestras vidas también podemos glorificar a Dios, y es de lo que estaremos hablando hoy. Pero primero, si tienes niños pequeños cerca, es posible que desees distraer su atención con otra cosa mientras escuchas este programa. 

Sabemos que cada pareja es diferente, mujeres de diversos trasfondos y que enfrentan diferentes tipos de luchas, escuchan este programa. Así que en esta serie no podemos cubrir cada situación particular, pero te animamos a escucharla, a tomar lo que se aplica a ti y a buscar consejo adecuado para tu situación.

Nancy presenta a nuestras invitadas para dar inicio a la conversación.

Nancy: Una de las metas en Aviva Nuestros Corazones es ayudar a discipular a las mujeres a conocer los caminos de Dios, entender el corazón de Dios y cómo relacionarnos con Él en cada área de nuestras vidas como mujeres.

Como mujeres cristianas, nuestro deseo es que todas las áreas de nuestras vidas sean adornadas por el evangelio de Jesucristo. Esto significa que todos los aspectos de nuestra vida deben ser traídos en obediencia al señorío de Jesucristo, y que reflejemos al mundo la grandeza, la maravilla y la hermosura de los caminos de Dios.

Así que eso significa que querremos aprender lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca de nuestras actitudes, de nuestro comportamiento, nuestras relaciones, nuestros valores, nuestra manera de hablar, nuestras prioridades, y para aquellas mujeres que están casadas, querrán aprender sobre temas relativos al matrimonio y a la paternidad.

Si eres una mujer casada, un área muy importante en tu caminar con Dios tiene que ver con la relación física con tu marido. Nuestra invitada de esta semana está aquí para hablar, sobre todo a las mujeres casadas. Independientemente de dónde esté tu matrimonio en la escala del uno al diez, independientemente de cuán profunda o no puedas sentir que es tu intimidad con tu marido en estos momentos, Linda Dillow, nuestra invitada de esta semana, nos ayudará a entender la perspectiva de Dios acerca de la intimidad sexual.

Linda ha estado casada durante 38 años. Ella y su esposo, Jody, han servido al Señor en los Estados Unidos, así como en Europa del Este y en Asia por un total de 17 años. Ella es madre de cuatro hijos, y ha estado involucrada activamente durante toda su vida de casada en el ministerio de mujeres.

Linda ha sido coautora de un libro titulado, Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo. Ese es el tema que Linda estará ayudándonos a entender en los próximos programas.

Linda, bienvenida a Aviva Nuestros Corazones.

Linda Dillow:Es un placer para mí estar aquí con ustedes.

Nancy:Con nosotros también está esta semana como invitada, mi amiga de hace mucho tiempo, Holly Elliff. Holly ha estado casada por 29 años. Ella es esposa y madre. Ama a su familia. Ama al Señor y me ama a mí. Es una dulce amiga.

Holly, gracias por unirte a nosotras y ayudarnos, como mujer casada, a tener una perspectiva adicional sobre este tema que a veces es un poco incómodo de hablar para las mujeres. Pero es muy importante. Así que gracias por estar también con nosotras esta semana.

Holly Elliff: Me alegro de estar aquí, Nancy.

Nancy: Linda, en tu corazón, ya que te conozco, está el ayudar a las mujeres a crecer en su relación con Jesucristo. Así que con eso como tu motivación, ¿qué fue lo que te motivó a escribir un libro acerca de las mujeres y los problemas sexuales?

Linda: Nancy, créeme, no fui delante del Señor y le dije: «Oh Señor, por favor, ¿puedo ser tu voz en cuanto al sexo y al matrimonio?» No ocurrió así. Caminaba en un bosque detrás de mi casa y Dios puso el mensaje de Su Palabra en mi corazón para que me comunicara con las mujeres acerca de este tema.

Cuando Dios te pide algo, hay que decir que sí. Dios también puso en mi corazón que mi querida amiga, Lorraine Pintus, debía escribir el libro conmigo. Cuando le dije que Dios la había puesto en mi corazón, ella me miró y dijo:

«¡Linda, no! ¡No! No puedo escribir un libro sobre eso. Quiero escribir acerca de la intimidad con Cristo».

Así que Dios tomó a dos mujeres renuentes como nosotras, nos sumergió en las Escrituras y en la lectura de la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis y oramos: «¡Santo Dios, háblanos acerca de Tu corazón con relación a este tema!» Caímos de rodillas porque Dios es un Creador creativo.

Nancy: Debiste haber sentido o detectado que había alguna necesidad, al escuchar a las mujeres referirse al tema de la intimidad física con sus maridos. ¿Qué estabas escuchando o sintiendo que puso esta carga en tu corazón?

Linda: Nancy, he visto, literalmente por todo el mundo, que las mujeres cristianas están confundidas acerca de este tema. El mundo es tan repugnante. Lo que Dios hizo sagrado, el mundo lo ha mancillado. Lo que Dios hizo puro, el mundo lo ha corrompido.

Una mujer cristiana que quiere lucir piadosa en el mundo, que ve cómo el mundo explota el cuerpo de la mujer, cómo el mundo explota el sexo, dice: «Yo no quiero ser así».

Así que en el matrimonio, están confundidas. Ellas dicen: «Bueno, si el mundo hace demasiado hincapié en este tema, yo voy a quitarle importancia en mi matrimonio porque quiero ser santa».

Nancy: Así es.Holly, ¿al ministrar a las mujeres, has encontrado que esta es un área donde hay gran cantidad de confusión y malos entendidos?

Holly: Sí, yo creo que es un área donde las mujeres tienen que entender la verdad de Dios y cómo relacionarse con sus maridos.

Nancy: Lo que nos lleva de vuelta a la Palabra de Dios. En realidad, donde queremos empezar, continuar y terminar es en esto: «¿Qué tiene que decir la Palabra de Dios acerca de este tema de la intimidad física en el matrimonio?»

Así que, Linda, ayúdanos a comenzar. Y tú Holly, háblanos. ¿Por dónde empezaste en las Escrituras? ¿Realmente aborda la Palabra de Dios este tema?

Linda: Dios ha sido muy específico y muy exhaustivo. Esta es una de las cosas que me gustan de la Palabra de Dios, Nancy. No hay nada de lo que Dios no se ocupe, porque nos ama y Él quiere que entendamos Sus caminos en todas las áreas de nuestras vidas.

Cuando Lorraine y yo leímos las Escrituras, desde Génesis hasta Apocalipsis, una de las preguntas que le hicimos a Dios para que nos respondiera por medio de Su Palabra fue: «¿Por qué les dio Dios el don de la pasión sexual a las parejas casadas?»

Nancy: Espera un minuto. Estás llamando a esto un don, lo cual ya es un poco diferente de como algunas personas podrían pensar sobre el sexo. Mucha gente no piensa en eso como un don.

Linda: Yo creo que es un regalo que Dios les dio a las parejas casadas. Es un don por lo que Él quiere que ellos se regocijen porque es suyo. Todos los regalos que Él da son buenos y todos lo honran, incluyendo el regalo de la pasión sexual.

Nancy: Entonces, ¿por qué Dios les dio ese regalo específicamente a las parejas casadas?

Linda:

  • La primera razón que encontramos en la Palabra de Dios es que podamos tener el gozo de colaborar con Él en la creación de la vida.
  • En segundo lugar, por la unidad, la intimidad que se produce.
  • En tercer lugar, por el conocimiento único que no experimentamos con nadie más. Dios nos dio el don de la pasión sexual para obtener placer.

Creo que una de las sorpresas para Lorraine y para mí, fue el hallar que hay muchas más cosas escritas sobre esta razón en la Palabra de Dios, que sobre todas las demás razones juntas. Dios le dio tanta importancia, que nos dio todo un libro; el Cantar de los Cantares, para mostrarnos el gozo del amor conyugal.

  • Dios dio el don del sexo como un freno para la tentación.
  • También lo dio para obtener consuelo.

Holly: Linda, ¿por qué crees que las mujeres no entienden esa verdad? ¿Por qué la desconocen?

Linda: Holly, no la han escuchado. Todo lo que han escuchado es la perspectiva del mundo. Las voces de los medios de comunicación, las voces de la tradición eclesiástica, y las actitudes que se han infiltrado hasta nosotras a través de los años.

Lo triste es que la información que la mayoría de las madres cristianas les dan a sus hijas es el silencio. Si no hablas acerca de algo, entonces lo que está implícito es que esto es algo que probablemente no es bueno, ciertamente este es un tema que no tocamos.

Holly, como madre de ocho hijos, y yo como madre de cuatro hijos y como abuela que soy, tenemos la responsabilidad de comunicar la verdad de Dios a nuestros hijos. Veo un pasaje de las Escrituras que muestra el corazón de Dios. Dios nos dio el don de la pasión sexual para que se produjera la unión de una sola carne.

En Efesios 5:31-32, leemos: «Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne». Esta es una cita del Génesis. Pablo está citando aquí el libro de Génesis.

Pero luego él abunda sobre lo que estaba escrito en el Génesis, en el versículo 32 él dice: «Grande es este misterio. Pero yo hablo con referencia a Cristo y a la iglesia» (parafraseado).

¿Qué quiere decir esto?

En primer lugar, creo que es importante entender que en el griego, el idioma en el que fue escrito el Nuevo Testamento, la expresión «una sola carne» está haciendo referencia específicamente a la unión física. Se está hablando específicamente de la relación sexual en el matrimonio. Entonces, ¿cómo es esto un gran misterio que se refiere a Cristo y a la iglesia?

Esto me sobrecogió, Nancy y Holly, cuando por primera vez entendí que lo que se está diciendo aquí es que cuando una mujer experimenta el gozo, y la hermosura y la santidad del don de Dios que es la pasión sexual con su esposo, en la privacidad de su matrimonio, esta unión física, esta intimidad que se produce –que es más cercana que cualquier otra intimidad física– debe levantar sus ojos a la intimidad espiritual que el Señor Jesús desea tener con nosotros.

Esto me sobrecoge.

Nancy: Así que lo que estamos diciendo entonces es que la intención de Dios en el matrimonio, en la relación entre un esposo y una esposa, era reflejar una realidad eterna –y es reflejar la relación, la intimidad que existe entre Cristo y Su iglesia.

Así que una mujer no puede decir: «Tengo una relación íntima con Cristo», y no tener una relación íntima con su marido. Porque la una refleja a la otra.

Linda: Así es, por supuesto. Y de hecho, cuando una mujer trata de luchar contra el mundo poniendo menos énfasis en la relación de intimidad física con su marido, diciendo: «Simplemente no voy a estar interesada en eso», en realidad ella está dañando la imagen de Cristo y de la iglesia y la intimidad que Él quiere cultivar con nosotros.

Nancy: Y nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo y llamarlas a tener una relación íntima con Él. Una forma en la que una mujer casada puede hacer esto es experimentando la plenitud de compartir todo lo que Dios planeó para ella y para su marido, no solo en cuanto a su relación social, emocional y espiritual, sino también en la intimidad física.

Linda, creo que cuando ponemos el tema de la sexualidad, es fácil para una mujer cuestionarse, «¿puedo realmente ser una mujer piadosa, espiritual y también enfocarme en mi sexualidad?» Parece que hay una tendencia a separar las dos cosas.

Linda: Creo que tienes toda la razón, Nancy. Al hablar con las mujeres y pedirles que hagan una lista de las cualidades que posee una mujer de Dios, la palabra sensual nunca aparecerá en esta lista. Creo que le tenemos miedo a eso. Se debe a que la palabra sensual en la Biblia se utiliza negativamente en cada lugar que aparece.

Pero la palabra sensual es en realidad una palabra positiva. Significa simplemente apelar y ceder a los sentidos.

Puedo recordar, Holly y Nancy, una vez que di una charla en Texas. Una joven mujer se me acercó y me dijo: «Oh, leí tu libro, pero el problema fue que mi marido también lo leyó».

Le dije: «¿Por qué fue eso un problema?»

Y ella me dijo: «Porque la siguiente semana fue su cumpleaños. Le pregunté lo que quería de regalo, y yo pensé que me iba a decir un nuevo programa de computadora o algo normal. Pero él me pidió algo muy diferente. Me miró a los ojos y dijo: “Todo lo que quiero para mi cumpleaños es que te des permiso de ser una mujer sensual”».

Era una mujer muy callada. Y yo le dije: «¿Qué le dijiste?»

Ella dijo: «Me quedé petrificada».

La miré y le dije: «¿Crees que como mujeres cristianas tenemos que darnos ese permiso?»

Ella dijo: «Sí».

Y es que de alguna manera hemos separado—en nuestras mentes y en nuestros corazones—nuestra espiritualidad de nuestra sexualidad. Eso es lo que encuentro a menudo.

Creo que hay dos razones principales por las que una mujer lo hace. Una, porque el mundo es tan decadente que solo sienten, «no puedo estar tan interesada en lo terrenal».

Pero la segunda razón es que muchas mujeres cristianas cargan con culpas de su pasado. Ellas tratan de lidiar con esto colocando su espiritualidad en el segundo nivel de una casa de dos pisos, y su sexualidad en el sótano. Y entonces construyeron una barrera de ladrillos entre las dos.

En su pasado hacían cosas que sabían que estaban mal a los ojos de Dios cuando vivían su historia sexual. Pero entonces, en su historia espiritual, iban a estudios bíblicos y hacían lo que pensaban que Dios quería.

El problema que veo, Holly y Nancy, en tantas mujeres casadas, es que cuando se casaron no sabían cómo derribar la pared. Así que se convirtieron en mujeres divididas que no podían disfrutar el regalo del sexo que Dios les había dado.

Holly: ¿Qué les dices, Linda, a esas mujeres? ¿Cómo llegan a aprender el balance entre las necesidades de sus maridos y el ver todo esto como algo piadoso?

Linda: Buena pregunta, Holly. Tenemos que ir a donde siempre vamos, y es a la Palabra de Dios. Hay un hermoso, hermoso verso del Cantar de los Cantares. Es al final de la consumación del matrimonio de Salomón y su joven novia, la Sulamita.

En el Cantar de los Cantares capítulo 4, hay una escena de amor muy atrevida y sensual. No hay otra forma de describirlo. Salomón acaba de hacer el amor por primera vez con su flamante novia, y estaban envueltos en los brazos uno del otro en la intimidad de su matrimonio.

De repente, una tercera persona entra en la cámara nupcial. «¿Y esto?», pensamos. Decimos: «Esto es privado. Nadie debería estar aquí». Pero esa tercera persona es Dios.

En el Cantar de los Cantares capítulo 5, verso 1 b, es como si Dios se acercara a la alcoba, extendiera Su mano de bendición para decir esto a la joven pareja: «Coman, amigos míos, beban y embriáguense de amor». (Parafraseado)

Yo estaba interesada en descubrir qué significado tenía la palabra en hebreo usada ahí, y significa deleitarse. Así que Él le está diciendo a esta joven pareja, «deléitense en el amor sexual». Creo que Él une aquí la espiritualidad y la sexualidad de la mujer al dar Su bendición.

Nancy: Linda has hecho referencia al libro del Cantar de los Cantares. Este es, por cierto, un libro que nos gustaría animar a leer particularmente a las mujeres casadas y tomar notas de cómo esta pareja se expresa el uno al otro el amor. Realmente es un manual bíblico para las parejas casadas.

¿Cuáles son algunas de las cualidades, Linda, que ves en esta mujer, en la medida que has estudiado el Cantar de los Cantares? ¿Cómo se entrega a sí misma? ¿Cómo expresa ese permiso que se ha dado para entregarse a sí misma—permiso que Dios le ha dado—para disfrutar de este deleite sexual con su esposo?

Linda: Es muy claro al leer el Cantar de los Cantares que la joven novia era muy expresiva con su marido. Ella le decía dónde tocarla, la forma de tocarla. Ella era muy expresiva en su admiración hacia él.

Ella dice: «De todos los árboles en el bosque no eres como uno de esos pinos. Eres como un árbol de manzanas rojas justo en medio del bosque». Ella es muy expresiva.

Ella también es muy agresiva hacia su marido. Y también es muy creativa. Ella es muy receptiva con sus palabras y también físicamente con su cuerpo, lo afirma y reafirma su masculinidad.

Holly: Hace un momento dijiste que parte del problema es que el mundo se ha pervertido de tal manera en esta área, que para nosotras como mujeres cristianas, es difícil mantener una perspectiva correcta sobre esto. ¿Cómo puede una mujer ver esto como un regalo de Dios y ministrar las necesidades de su marido de una manera adecuada, como has dicho, darse permiso para ser sensual?

Linda: Holly, creo que tiene que entrar en la Palabra de Dios por sí misma… ella puede escucharnos, puede leer un libro, pero tiene que leer el Cantar de los Cantares ella misma y decir: «Dios, háblame, y muéstrame Tu perspectiva en las Escrituras de una mujer piadosa y sensual».

Animo a todas las mujeres casadas que están escuchándonos a leer el Cantar de los Cantares con lápiz y papel y hacer una lista.

Cuando mi coautora de Temas de Intimidad, Lorraine Pintus y yo tomamos nuestro pedazo de papel y lápiz e hicimos la lista, terminamos con una gran lista. Animo a todas las mujeres casadas que están escuchando hoy a ir a sus biblias y tomar un lapicero y un pedazo de papel. Pídele a Dios, mientras abres el libro del Cantar de los Cantares: «Dios, muéstrame Tú, personalmente, de Tu Palabra, cómo luce una mujer piadosa y sensual».

Holly: Sabes, Linda, al principio de mi matrimonio, mi esposo y yo asistimos juntos a una conferencia de matrimonio. Nos pidieron clasificar todas las áreas de nuestro matrimonio y cómo pensábamos que estábamos, en una escala del uno al diez.

Cuando llegué al área sexual, yo califiqué nuestra relación sexual con un 8. Mi marido, sin embargo, la había calificado con un 3. Al hablar sobre los resultados juntos, yo estaba mortificada de que no estuviera tan emocionado en esa área como yo lo estaba.

Pero me di cuenta de que había muchas cosas que yo no comprendía sobre sus necesidades ni tampoco sobre cuál era mi responsabilidad en cuanto a esas necesidades. ¿Qué le dirías a la mujer que está escuchando hoy y que realmente no ve por qué esto es tan importante?

Linda: Les diría que Dios dice que para Él esto es algo muy importante. Dios ha hablado mucho en Su Palabra al respecto. No solo piensa que es algo importante entre el esposo y la esposa, Él dice que es algo tan sagrado, como la ilustración, en la tierra, de la unión espiritual que tenemos con Cristo.

Eso lo hace sumamente importante.

Holly: Linda, dices en tu libro que Dios creó a las mujeres cristianas para ser las más grandes amantes de la tierra, ya que como creyentes, no solo poseemos la pasión física, sino que tenemos además la capacidad de infundir santidad a nuestra sensualidad.

Ahora, este es un concepto muy diferente que muchas no tenemos.

Linda: Conocemos al que ama nuestras almas. Y debido a que le conocemos, nosotras debemos ser las mejores amantes para nuestros maridos.

Holly: Entonces, Linda, estamos hablando hoy, tal vez, a mujeres que no han visto esto como un área a la que tienen que dedicar tiempo, energía y reflexión. ¿De qué manera puede esa mujer comenzar a convertirse en la amante que su marido desea, necesita y quiere?

Linda: Esa es una buena pregunta. Pero creo que al escucharnos alguna mujer pudiera pensar, «oh no, tengo que empezar a hacer algo diferente». Pero no empezamos el proceso en el dormitorio. Comenzamos el proceso sobre nuestras rodillas.

Vamos delante de Dios y decimos: «Dios, dame una mente nueva. Necesito Tu perspectiva. Dios, dame un corazón no dividido. Dios, enséñame Tú personalmente, lo que significa para mí ser una esposa piadosa y sensual para el hombre que Tú me has dado».

Annamarie: Nuestra invitada, Linda Dillow, regresará para cerrar en oración. Ella ha escrito el libro titulado, «Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo». La conversación que has estado escuchando entre ella, Nancy DeMoss Wolgemuth y Holly Elliff se basa en este libro.

En una de nuestras conferencias Mujer Verdadera tuvimos la oportunidad de escuchar de una oyente. Ella compartió con nosotros acerca de un tiempo difícil en su matrimonio y de la obra que Dios ha estado haciendo en su corazón. Creo que te será de ánimo escuchar lo que ella nos dijo. 

Mujer: El Señor por medio de este ministerio ha hecho grandes cosas en nuestras vidas. Hace como un año tuve algunos problemas en mi matrimonio que si hubiera andado en el mundo, habría abandonado el matrimonio. Habría olvidado el pacto que hice con el Señor.

Por medio de este ministerio, escuchando el testimonio de una hermana que dijo que el pacto lo hizo con el Señor, el Señor me dijo, «¿con quién hiciste el pacto, con tu esposo o conmigo?» Toleré un año que mi esposo no me dirigió la palabra, no me tocaba, no recibía una sola llamada mía, un mensaje…yo no era nada para él.

Pero ahí fue donde el Señor me hizo ver que mi dios era mi esposo. Por medio de ese año tan difícil en el que me sentí que no valía nada, el Señor me dijo, «vales mucho, vales mucho porque eres mi hija, la niña de mis ojos». Ahí fue donde me di cuenta que lo tenía todo, que soy nueva en Cristo, que soy valiosa en el Señor, que mi lucha no es contra mi esposo.

Como comentaba, si hubiera estado en el mundo, yo pienso que lo habría abandonado. Pero no, el pacto lo hice con mi Señor y no puedo abandonar mi matrimonio. Tengo hijos y tengo nueras y una hija. Yo le tenía que dar un ejemplo a mis hijos después de haberles dado mucho tiempo mal ejemplo.

Sigo con mi matrimonio, mi esposo no se ha cansado de mandarme mensajes. Después de un año, ahora me manda mensajes. Es un proceso que quiero que cuando llegue a casa él vea que vine para que el Señor siga transformando mi vida. Voy a seguir adelante. Estoy feliz y agradeciendo a Dios por este ministerio tan hermoso.

Annamarie: Gracias hermana por compartir esto con nosotras.

Muchas mujeres, por pecados sexuales pasados, llegan con culpa a sus matrimonios, ¿se puede ser libre de esa culpa? En la continuación de esta serie, Linda y Holly te darán esperanza.

Linda: Si eres asaltada continuamente en tu mente por las imágenes y los pensamientos de lo que sucedió en el pasado, y si has pedido perdón, entonces esos pensamientos no son de Dios. Ellos están siendo arrojados hacia ti por el maligno, y hay que hacer exactamente lo que hizo Jesús cuando fue tentado en el desierto. Pronuncia las Escrituras. Debes decir: «He sido perdonada», y lanzar esos pensamientos de nuevo al enemigo. Di: «¡Quítate de delante de mí, Satanás. Yo no voy a ir allí con mi mente. No voy a escuchar tus insultos. Soy nueva criatura».

Annamarie: Asegúrate de acompañarnos mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Ahora cerremos este programa en oración. Aquí está Linda.

Linda: Dios, Tú sabes que muchos de nuestros corazones están confundidos, que viven en un mundo muy confuso. En este momento, como mujeres casadas venimos delante de Ti y te pedimos: «Dios transforma nuestras mentes. Danos una mente nueva. Señor, danos un corazón no dividido. Enseña a cada mujer casada, de manera personal, lo que significa ser una esposa santa y sensual.

Dios, gracias por ser nuestro Maestro. Gracias por las claras enseñanzas de Tu Palabra. Te alabamos por eso, amén.

Annamarie: Adornando el evangelio juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 45 al 47.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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El bien y la misericordia – Ene 12

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 12 El bien y la misericordia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-bien-y-la-misericordia/

Annamarie Sauter: El Salmo 23 nos habla de la gran esperanza que tenemos.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Sea lo que sea que estés viviendo hoy, lo que enfrentes mañana, lo que enfrentarás la próxima semana, ese no es el capítulo final. No es el final de la historia. Estaremos por siempre y para siempre en casa con el Señor. Esa es la esperanza que nos mantiene. 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nos encontramos en la serie titulada, «El Señor es mi Pastor». Hemos estado profundizando en un pasaje muy familiar, pero que es mucho más profundo de lo que nos damos cuenta.

Nancy: Creo que algunas veces la forma como usamos el Salmo 23 es un tanto cursi, yo diría…sentimental, porque en ocasiones no nos damos cuenta de qué tan rico y qué tan práctico es para áreas esenciales de nuestras vidas. 

Es un salmo que nos lleva en una progresión de toda nuestra vida cristiana, y trata en solo seis versículos, literalmente con cada situación, cada estación y cada circunstancia que pudiéramos enfrentar desde ahora hasta que lleguemos al cielo. Déjame leerte el pasaje y entonces analizaremos el versículo 6. 

«El Señor es mi pastor, nada me faltará.

En lugares de verdes pastos me hace descansar;

Junto a aguas de reposo me conduce.

Él restaura mi alma;

Me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre.

Aunque pase por el valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo;

Tu vara y Tu cayado me infunden aliento.

Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;

Has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando».

Y después viene el versículo 6:

«Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días».

Vemos que hay una progresión aquí; vamos de lugares de descanso, de frescura y relajación, a la restauración; cuando Su pueblo se extravía, el Señor lo dirige, dirige a Sus ovejas por sendas de justicia, correctas. 

Después, algunas veces los hace atravesar y los lleva por esos lugares muy duros, por valles de profunda oscuridad, y aún ahí Su presencia está presente —en medio de esas experiencias. Y también el Señor está con Su pueblo en presencia de sus enemigos. 

¿Hay algún momento en toda esta progresión donde el Señor no está presente? ¿Hay algún momento cuando no está trabajando? ¿Hay algún momento cuando Él no está activo a favor de Su pueblo?

La respuesta a estas preguntas me hace pensar que más vale que te asegures de ser una de Sus ovejas, porque si lo eres, nunca vas a tener que vivir un momento de la vida tú sola.

Podrías preguntar, «bueno, y ¿qué de mi futuro? ¿Y si esto o aquello pasa? ¿Qué tal si mi vida se cae a pedazos? ¿O si pierdo mi trabajo? ¿O si mi esposo pierde su trabajo? ¿O si nunca me caso? ¿O si no tengo hijos? ¿O si pierdo este hijo? ¿O si quedamos en bancarrota? Y tantas otras cosas en las que podemos pensar.

Pero ¿sabes qué? Algunas de estas cosas tal vez pasen. Algunas de esas cosas van a pasar, pero Dios todavía está ahí. Él está presente. Él está vivo. Él está activo. Él está trabajando en los corazones y en las vidas y a favor de Su pueblo. 

El versículo 6 nos dice lo que podemos anticipar. Sí, podemos anticipar problemas desde aquí hasta el cielo y algunos de ellos muy serios. No pretendo minimizarlos, pero lo que estoy diciendo es que hay una realidad mucho mayor que cualquier problema que puedas enfrentar desde ahora y hasta que llegues a la presencia del Señor. 

¿Cuál es la promesa? «Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida». No importa lo demás que pase, una cosa es segura. De hecho, algunas de sus traducciones tienen una nota al margen que dice: «Solo el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida».

Hay confianza, hay certeza. No hay duda. No hay inseguridad. «Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida». 

Y ves esto en contraste con la maldad de la que leímos anteriormente en este salmo. «No temeré mal alguno». Hay maldad en este mundo, pero no temo porque la bondad de Dios, que vence a la maldad, me sigue todos los días de mi vida. 

La bondad y la misericordia son como un par de guardaespaldas, siempre cuidándome, siempre siguiéndome, siempre cerca, la bondad de Dios presente a pesar de la presencia de la maldad. 

También vemos la bondad de Dios en contraste con los enemigos. «Preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos». Aquí está Dios. Hay enemigos persiguiéndonos para dañarnos y para destruirnos, pero también está la bondad de Dios y Su misericordia persiguiéndonos a lo largo de todo el camino. 

Estuve buscando anoche en la Biblia de estudio de John MacArthur. Él dice que la bondad de Dios aparece en la Escritura como grande, rica, abundante, satisfactoria, perseverante y universal. Eso es lo que significa que la bondad me siga todos los días de mi vida. 

Debido a que Su bondad y Su misericordia me persiguen, mi pasado está cubierto. Su misericordia… es decir, el amor de Dios inagotable, Su amor firme. Su misericordia que perdona todas mis iniquidades y las pone detrás de mí, y no las recuerda nunca más, ¡aleluya!

La bondad y la misericordia de Dios cubren mi pasado. Quiere decir que mi presente está seguro, estoy siendo cuidada, Su bondad y Su misericordia me persiguen. 

Esto significa que mi futuro está asegurado. Siempre voy a estar cuidada por la bondad y la misericordia de Dios. No necesito preocuparme o estar asustada, o quedarme sin dormir en las noches, o estar obsesionada con el futuro. No vayas por ahí, por ese camino. No nos enfoquemos en esas cosas porque lo único que sabes a ciencia cierta acerca de tu futuro es que la bondad y la misericordia de Dios te van a seguir todos los días de tu vida.

No busques problemas. No sabes qué va a pasar. Lo que sí sabes es que el bien y la misericordia de Dios te van a seguir todos los días de tu vida. 

Esa palabra seguir se podría traducir mejor como perseguir. Su bondad y Su misericordia me van a perseguir todos los días de mi vida. 

Así que David está diciendo, como rey y pastor aquí, que el amor de pacto de Dios ha estado con él cuando todo iba bien, cuando estaba en verdes pastos y junto a aguas de reposo. El amor de Dios que guarda el pacto y Su bondad estuvieron conmigo cuando caminé por el valle de profunda oscuridad. Así que estoy seguro, por experiencia, que puedo ver hacia el futuro y saber que Su amor infalible me va a seguir todos los días de mi vida.

Dios es bueno cuando nosotras no lo somos. Dios es misericordioso cuando nosotras hemos pecado. Sabemos que todos los días de nuestras vidas no vamos a ser buenas, no vamos a ser siempre fieles. Pero Dios siempre es bueno. Él siempre es y va a ser fiel. 

Y esa bondad de Dios, de acuerdo con Romanos 2, debe llevarnos al arrepentimiento –no solo inicialmente en el punto de la conversión, sino a través de nuestras vidas– debe llevarnos al arrepentimiento continuamente. 

Pecamos y luego decimos, «Dios, has sido tan bueno conmigo. Has hecho provisión para mi pecado. Has cubierto mi pecado con Tu misericordia y con la sangre de Cristo Jesús. Oh, Dios, ¿cómo puedo pecar otra vez contra ti? Ya no quiero pecar contra ti. Me arrepiento. Le doy la espalda al pecado. Lo dejo totalmente. El bien y la misericordia que nos persiguen nos llevan al arrepentimiento. 

En una ocasión, en una de nuestras conferenciasy como es el caso frecuentemente, varios de nuestro equipo y varios del comité local que estaban siendo anfitriones de la conferencia nos reunimos la noche anterior para un tiempo de oración para buscar al Señor y pedirle su bendición sobre el evento. 

En momentos de ese tiempo oramos todos juntos; pero después, 30 o 40 de nosotros nos reunimos en el auditorio, nos repartimos en diferentes lugares del auditorio y oramos cada uno, ahí en diferentes partes del auditorio donde cientos de miles de mujeres iban a venir la siguiente noche a la conferencia. Usamos ese tiempo para buscar al Señor, esperar en Él, y escucharlo para preparar aún mi propio corazón. 

Recuerdo un punto en particular, estando arriba en la plataforma donde iba a estar hablando… estaba orando y había estado meditando en este pasaje del Salmo 23. 

Y venía a mi mente, una y otra y otra vez y meditaba en esta frase del versículo 6: «Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida». Y mientras estaba ahí parada en la plataforma, orando, empecé a pensar sobre cómo la bondad y la misericordia de Dios, efectivamente, me han perseguido todos los días de mi vida. 

Venían cosas a mi mente de cómo Dios había derramado Su bondad; cómo me ha llenado de bendiciones. Las tantas circunstancias que ha traído a mi vida que de ninguna manera podría yo tomar el crédito –una familia piadosa, las formas en las que me atrajo a la fe siendo una niña, tantos aspectos de las bondades de Dios en mi vida, oportunidades de ministerio y de servicio que me ha dado. 

Después empecé a pensar en algunos de mis fracasos. Momentos en que no he sido una buena oveja, cuando mi Pastor ha buscado mi corazón sin cesar y me ha traído a ese punto de arrepentimiento. Él me encontró cuando estaba descarriada, me trajo de regreso cuando yo sola no hubiera podido regresar, me rescató de mí misma y de toda clase de peligros y enemigos, me dio arrepentimiento y cubrió mi pecado con Su misericordia. 

Todas estas cosas venían a mi mente, las bondades y las misericordias de Dios, y permanecí parada en esa plataforma y simplemente empecé a llorar y a decir, «Señor, eres tan bueno. Gracias». No es que toda mi vida haya sido fácil. No hay forma de vivir todos estos años y que así sea. 

Hay cosas que son duras. Hay valles de profunda oscuridad. Pero incluso en esos valles, cuando miro hacia atrás, veo que Él ha estado conmigo. Su bondad y Su misericordia me han perseguido. Siempre me han perseguido, siempre, siempre. 

Con un corazón lleno de gratitud, dije, «gracias, Señor». Y en ese momento Dios aumentó mi fe. No solo ha sido cierto en años anteriores, sino que también será cierto todos los días de mi vida. El bien y la misericordia siempre van a estar en mi camino, siempre me van a perseguir. 

¿Saben otra cosa que pienso que también significa? No solo tenemos esa gran promesa, ese gran aliento –no importa donde estemos, no importa a donde vayamos, no importa lo que esté pasando alrededor de nosotras, no importa la clase de enemigos que estén alrededor, Su gracia y Su misericordia siempre van a estar en nuestro camino, persiguiéndonos– pero creo que también quiere decir que como resultado, a donde quiera que vayamos en el transcurso de nuestras vidas, podemos dejar un rastro de la bondad y la misericordia de Dios para aquellos que vienen detrás. 

Él nos persigue con Su bondad y Su misericordia. Ellas me seguirán todos los días de mi vida. Y mientras camino, detrás de mí queda un rastro de la bondad y la misericordia de Dios que bendice a otros. 

Es la fragancia de la que habla Pablo en el Nuevo Testamento, la fragancia de Cristo. Otras personas nos ven y ven lo que hemos pasado o lo que estamos pasando. Ven cómo respondemos y cómo confiamos en el Pastor. 

Ellos ven cómo la bondad y la misericordia están trabajando en nuestras vidas al compartir nuestro testimonio, el mensaje que proclamamos con nuestra vida, «esto es lo que Dios ha hecho por mí. «Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida».

Ahora, espero que esto no suene como un tipo de fe tipo utópica. Espero que hayas visto que en este salmo está la realidad de la muerte, de la oscuridad, de la maldad y los enemigos. Él no nos promete (de este lado de la eternidad) una vida libre de estos. Pero nos promete un camino a través de ellos y abundancia en medio de ellos. 

Nunca fue la intención de Dios que camináramos por esta vida cristiana aferrándonos a la vida, enterradas bajo las circunstancias, miserables, agotadas, fatigadas, derrotadas, abrumadas, en temor. Aunque tristemente esta es la manera en que muchos cristianos viven. 

El enemigo tal vez sea tu pasado. Tal vez seas tú misma. Tal vez sean hábitos pecaminosos. Tal vez sean otras personas. Tal vez sean tus circunstancias. 

Esas cosas existen. Pero ¿has visto en este salmo que podemos vivir en un lugar de abundancia incluso en medio de las presiones y de los problemas?

Entonces llegamos a la última frase del Salmo 23: «y en la casa del SEÑOR moraré por largos días». Estar en la casa del Señor por siempre es estar en la presencia del Señor, estar donde Él habita, estar donde Él está, estar en Su casa. 

¿No es eso lo que el salmista David vivió y anheló? Leemos en el Salmo 27: «Una cosa he pedido al SEÑOR, y esa buscaré: que habite yo en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del SEÑOR, y para meditar en Su templo» (v. 4).

David decía, «durante toda mi vida, ahora y por la eternidad, mi deseo, único y supremo, es estar en la presencia de Dios».

Tengo un amigo que es viudo con cuatro hijos. Cuando le dije que iba a grabar esta serie sobre el Salmo 23 me dijo, «me encanta esa última frase: en la casa del Señor moraré por largos días».

Y mientras reflexionaba sobre el sufrimiento que había experimentado junto con su familia, él dijo, «si no fuera por la eternidad, todo esto sería una broma muy cruel. Tiene que haber más que esto».

Y él me dijo: «La teología del sufrimiento es cruel si no existe el cielo».

Y no es cruel, porque sí hay un cielo, y es eterno.

Ves, esos enemigos de los que hemos hablado en este salmo son sumamente reales de este lado de la eternidad –maldad, muerte, oscuridad. Pero el cielo es la más grandiosa y definitiva realidad. Así que, sea lo que sea que estés viviendo hoy, lo que enfrentarás mañana, lo que enfrentarás la próxima semana, ese no es el capítulo final. No es el final de la historia.

Este versículo habla de tu esperanza eterna más allá del hoy, más allá del mañana, más allá de la próxima semana. Estaremos por siempre y para siempre en casa con el Señor. Esa es la esperanza que nos mantiene. Es lo que nos da valentía para enfrentar la crueldad aquí y ahora mientras pensamos en lo dulce que está por venir, lo que está delante de nosotros. 

Si tomas un himnario y revisas algunos de los himnos que se escribieron en los últimos dos siglos, es increíble como muchos de ellos hablan en su último verso acerca de la eternidad, acerca del por siempre, acerca del cielo, acerca de nuestra esperanza eterna. 

Esto es lo que hace nuestra vida soportable. Esta estancia corta y miserable aquí en la tierra nos está preparando para algo mucho más maravilloso de lo que podemos comprender. 

Pienso en himnos como Redimido por Cristo. El último verso dice:

Lo sé, lo sé, comprado con sangre yo soy,

lo sé, lo sé, con Cristo al cielo voy.

¿Conoces el himno, Cuán grande amor? El último verso dice:

Cuando al final con los santos Su gloria contemplare,
Con gratitud y con cánticos por siempre le alabaré

Y también ese himno ¡Oh qué Salvador es mi Cristo Jesús! La última estrofa dice:

Y cuando en las nubes descienda Jesús,
Glorioso al mundo a reinar,
Su gran salvación y perfecto amor,
Por siempre yo he de gozar. 

Oh Cristo te adoro, ¿qué dice el último verso? 

Después en mansiones de luz celestial,
De gozo inefable de gloria eternal.

Y luego, uno de mis favoritos: ¡Levantado fue Jesús! Camina a través del sufrimiento, la muerte sacrificial del Señor Jesús por nosotros. Y luego viene el último verso:

El rescate a Dios pagó.
Consumado es, declaró.
Dios por eso me aceptó.
¡Aleluya! ¡Gloria a Cristo!

Diremos, ¡aleluya, qué Pastor! Y diremos, «Jesús dirígeme todo el camino». Lo que realmente estamos viendo en este último versículo del Salmo 23 es el futuro, la culminación del salmo, eso que no vemos todavía por vista, pero que vemos por fe. 

Me viene a la mente un pasaje del último libro de la Biblia, Apocalipsis 7. Escucha mientras leo varios versículos: 

«Y uno de los ancianos habló (a Juan), diciéndome: “Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?”

Y yo le respondí: “Señor mío, tú lo sabes”. 

Y él me dijo: “Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”».

Cristo fue el Cordero de Dios sacrificado por nosotras.

«Por eso están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado en el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed, ni el sol los abatirá, ni calor alguno, pues el Cordero en medio del trono los pastoreará y los guiará a manantiales de aguas de vida, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojosY en la casa del SEÑOR moraré por largos días» (7:13-17).

Annamarie:Hoy hemos llegado a la conclusión de nuestro estudio del Salmo 23 en la serie titulada, «El Señor es mi Pastor». ¿Te ha paralizado el temor en medio de las circunstancias presentes o vives con una visión bíblica del futuro? Reflexionar acerca de ese «por siempre» del último versículo del Salmo 23 cambiará la forma en que vives hoy. 

En la Palabra de Dios encontramos instrucción para cada área de nuestras vidas. En nuestra próxima serie estaremos abordando un tema del que no se habla a menudo en círculos cristianos, y es el de la intimidad en el matrimonio. Asegúrate de acompañarnos para una conversación honesta y bíblica entre Nancy DeMoss Wolgemuth, Linda Dillow y Holly Elliff. Esto será mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 42 al 44.

1 Marty Goetz. Salmo 23. El Amor de Dios. Copyright Marty Goetz, 2000-2004

Ciudad de Dios, Jonathan & Sarah Jerez, Periscopio ℗ 2017 Jonathan & Sarah Jerez.

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Unges mi cabeza con aceite – Ene 11

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 11 – Unges mi cabeza con aceite

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/unges-mi-cabeza-con-aceite/

Annamarie Sauter:¿Te sientes abrumada por las circunstancias que te rodean?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Independientemente de cuáles sean tus problemas, la verdad es que siempre vas a tener más bendiciones que problemas. 

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

En los últimos programas hemos estado profundizando en el Salmo 23, si te has perdido alguno de estos encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com. Allí también encontrarás el devocional relacionado a la lectura bíblica para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365, que es Génesis capítulos 39 al 41.

En un mundo de disturbios y situaciones e informaciones que nos llevan al temor, tenemos la oportunidad de encontrar paz y protección en Dios. Hoy Nancy nos hablará más sobre esto como parte de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor»

Nancy: Bueno, espero que nunca vuelvas a ver el Salmo 23 de la misma manera. Y espero también que haya cobrado más vida y un significado aún más profundo a medida que sigues esta serie y lo lees cada día. Meditando en cada frase, como lo hemos hecho. Te darás cuenta de que tu Pastor tiene riquezas que quiere compartir contigo. 

Hemos visto que no nos hace falta nada porque el Señor es nuestro Pastor. Hemos visto que nos hace reposar en verdes pastos y nos lleva junto a aguas de reposo, aguas tranquilas, proveyendo descanso y frescura a nuestras almas. Hemos visto Su capacidad de restaurar nuestras almas cuando estamos débiles o nos hemos extraviado. 

Hemos visto que nos guía por sendas de justicia, correctas y que aun cuando caminemos por esos valles –los valles inevitables de profunda oscuridad– no tenemos razón para temer. Aun cuando el mal nos rodea, no debemos tener miedo. ¿Por qué? Porque Él está con nosotros –«porque Tú estás conmigo» (v. 4). Y también vimos cómo Dios usa Su vara, Su cayado para darnos consuelo, para instruirnos, para guiarnos y protegernos y salvarnos de problemas. 

Ahora, al llegar al versículo 5, vemos un cambio en el salmo. Algunos comentaristas creen que esta es una nueva imagen, distinta a la del Buen Pastor, que ahora pasa a ser un anfitrión amable. El versículo 5 dice: «Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando».

Tal vez leas algunos libros o estudios del Salmo 23, que dicen que continúa hablando de la imagen del Pastor. Es posible. Creo que podría ser de ambas formas. Creo que realmente no importa porque de cualquier manera aquí hay unas imágenes maravillosas de lo que Dios hace en las vidas de Sus hijos. 

Así que me voy a quedar, por ahora, con la imagen del anfitrión amable recibiéndonos en Su mesa, en Su casa. «Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos».

Me encanta algo que Charles Haddon Spurgeon ha dicho acerca de la frase: «Tú preparas mesa». Él dice:

«Justo como lo hace una sierva que despliega el mantel de damasco y muestra los adornos para la fiesta en una ocasión ordinaria y armoniosa. Nada es a la carrera, no hay confusión, no hay interrupciones, el enemigo está en la puerta y a pesar de esto Dios prepara una mesa y el cristiano se sienta y come como si todo estuviera en perfecta paz. ¡Oh, la paz que Jehová da a Sus hijos, a Su pueblo, aun en medio de las circunstancias más difíciles!»

¿No es una imagen maravillosa? Tienes a los enemigos al acecho, los peligros que se avecinan. Sin embargo, justo en medio de esa escena, nuestro anfitrión o nuestro Pastor, si lo prefieres, prepara la mesa, un banquete, una gran mesa, un lugar de descanso para nosotros donde podemos nutrirnos y alimentarnos aun en presencia de nuestros enemigos.

Esa es la mesa que Él prepara para nosotros. Hay varios lugares en la Escritura donde se usa este concepto. Por supuesto, uno de ellos es la imagen de la Cena del Señor. ¿No es esa una mesa que Él ha preparado para nosotros? La sangre y el cuerpo del Señor Jesús. Participamos de ella en la misma presencia de nuestros enemigos, en la presencia de Satanás. En presencia de cínicos, críticos y escépticos, nos sentamos, como pueblo de Dios, en un banquete. La Cena del Señor preparada para nosotros. 

Pienso en ese versículo de Apocalipsis 3:20, donde Jesús dice: «Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo». Esta es una imagen de nosotros sentándonos a la mesa juntos, teniendo una profunda relación de intimidad, de comunión con nuestro Pastor, con nuestro anfitrión, con aquel que mora, que reside en nuestras vidas. Comunión con el Señor Jesús, en la presencia de cualquier enemigo que nos pudiera estar rodeando. 

Y no solamente para esta vida, sino la promesa de la amabilidad, la bondad de Dios hacia nosotros por la eternidad. Es una imagen maravillosa. En Juan 14 leemos: «voy a preparar un lugar para vosotros y cuando esté listo volveré y los llevaré allá» (v.2, parafraseado). ¿Qué vamos a hacer allá? Bueno, leemos en Apocalipsis acerca de la futura cena de las bodas del Cordero. 

Recuerdan cómo el ángel le dijo a Juan: «Bienaventurados los que están invitados a la cena de las bodas del Cordero» (Apoc. 19:9). Todos los enemigos de Dios alrededor, pero ¿qué le pueden hacer a un hijo de Dios? Cuando Dios prepara la mesa, cuando Él prepara un banquete, tú estás a salvo. Puedes estar satisfecha y dejar que Dios se encargue de los enemigos.

Ahora, toma en cuenta que este versículo está justo después del versículo que habla del valle de profunda oscuridad —de atravesar un valle de sombra de muerte. Así que, esta es una persona que ha pasado por esto pero ya está del otro lado, y sale a un banquete, a una mesa, a abundancia, a provisión. 

Me hace recordar el pasaje del Salmo 66:

«Porque tú nos has probado, oh, Dios; nos has refinado como se refina la plata. Nos metiste en la red; carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua, pero tú nos sacaste a un lugar de abundancia» (vv. 10-12).

¿No es Dios así? Mantén esto en mente cuando estés en el valle de profunda oscuridad, cuando estés pasando por el fuego y por el agua y tengas cargas pesadas y estés siendo probada y examinada y haya hombres cabalgando sobre tu cabeza –lo que sea que eso signifique– que más allá de esto, más allá de la cruz está la resurrección. Hay un banquete preparado para ti. Señor, «Tú nos sacaste a un lugar de abundancia».

Así que esos enemigos que nos rodean pueden ser cualquier número de cosas.

  • Puede ser el mismo Satanás
  • Puede ser nuestra propia carne –ese enemigo con el que lucho mientras esté en este cuerpo.
  • Puede ser algo de mi pasado que me persigue o me quiere mantener en esclavitud.
  • Pueden ser otras personas.
  • Puede ser vivir con una pareja que no conoce del Señor.
  • Pueden ser enemigos como enfermedad, edad avanzada y muerte.
  • Pueden ser cosas a las que les tengas temor, cosas que quieres combatir, cosas que te aterrorizan. 

No te enfoques en los enemigos. Enfócate en el Pastor. Enfócate en lo que Él está haciendo. Enfócate en Su provisión ante tus enemigos.

Fui al funeral de una hermosa mujer. Una mujer piadosa de 92 años de edad, que fue mi amiga durante mucho tiempo. Y qué increíble fue verla partir a la presencia del Señor. Estoy segura de que ella entró llena de gozo a esa abundancia que hay en la presencia del Señor. 

Poder ver que la muerte no es finalmente un enemigo porque Cristo ha conquistado ese enemigo. Hay un banquete preparado. Había un banquete preparado para ella aun en presencia de sus enemigos. Esa edad avanzada dejó de ser un enemigo para ella. Ella la enfrentó con coraje, con valentía, con esperanza.

Ella sabía que el Señor estaba allí, sabía que su esposo también iba a estar allí y estaba lista. Así que en presencia de sus enemigos Dios preparó un banquete para ella. Es una escena intensa porque piensas en esos enemigos que están ahí. Pero el punto es que ellos no pueden detener la fiesta, el banquete, la cena. Así que no te preocupes por ellos porque alguien más se está ocupando de ellos.

Es tan maravilloso pensar que esos enemigos pueden ver, literalmente, la realidad de lo que tu Pastor está haciendo contigo. Ellos lo ven proveyendo para ti, ven Su presencia haciendo toda la diferencia en tu vida. Así que habrá enemigos todo el trayecto desde aquí y ahora, hasta el cielo. Puedes contar con eso. El mundo, la carne, el diablo o Satanás, siempre van a estar al acecho, pero no tienes que ser vencida por ellos.

Tú no vas a ser conquistada, intimidada o sobrecogida por ellos, porque Él te dará abundancia y suplirá todas tus necesidades ante la oposición y el peligro. Puedes disfrutar de Su presencia y experimentar llenura, seguridad, provisión y bendición aun en presencia de tus enemigos.

Ahora, es importante dejar que sea el Pastor el que prepare la mesa para nosotros. No trates de organizar tu propio banquete. Nunca será tan bueno como el que Él quiere preparar para ti. 

Quizá algunas de ustedes han leído un libro que cuenta la historia de una mujer llamada Darlene Deebler Rose, quien pasó cuatro años en una prisión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante ese tiempo ella sufrió amenazas, tortura, enfermedad y toda clase de tormentos a manos de sus captores. En el libro ella comparte que hubo un punto cuando estaba sumamente debilitada. Había estado muy enferma. Lo había apenas superado y casi no se podía levantar, cuando los guardias vinieron a la puerta, y eran obligadas a pararse y hacer reverencia ante los guardias cuando venían a las celdas. 

Ella estaba tan débil, y en su debilidad tenía un fuerte deseo por una banana. Ella quería una banana. Esto es lo que ella dijo,

«Todo en mi ser deseaba una. Podía verlas. Podía olerlas. Podía saborearlas. Me arrodillé y dije: “Señor, no te pido una docena. Solo quiero una banana”. Miré hacia arriba y supliqué, “Señor, solo una banana”.

Después empecé a racionalizar –¿cómo sería posible que Dios consiguiera darme una banana a través de estas paredes de la prisión? Nunca se lo pediría al guardia. Y aun si me ayudara y lo descubrieran habría represalias. Había más probabilidad de que se cayera la luna del cielo a que alguien me trajera una banana». 

Después ella describe el siguiente día después de haber orado esa oración, y una serie de acontecimientos que hicieron que el guardia viniera a su puerta. Ella dijo:

«Escuché al guardia regresando y sabía que venía por mí». 

Ella narra como estaba a la expectativa de que viniera por ella para golpearla.

«Con mucho trabajo me paré, lista para ir. Él abrió la puerta, entró y haciendo un gesto como barriendo, dejó a mis pies unas bananas. “Son tuyas”, dijo el guardia, “y son de parte del Sr. Yamaji”».

Ahora, en la historia, el Sr. Yamaji, era el oficial a cargo de otro campamento donde ella había estado cautiva. Este hombre tenía un temperamento terrible. Era brutal y cruel, un hombre enojado, iracundo e increíblemente grosero, cuyo corazón se había suavizado por el testimonio de Darlene en ese campamento. 

Y ahora aparece en este campamento y manda a un mensajero con bananas para Darlene. Ella dice:

«Me senté en total aturdimiento y en silencio las conté. Eran 92 bananas. Empujé las bananas hacia una esquina y me puse a llorar. “Señor, perdóname. Estoy tan avergonzada. No confié en Ti por una sola banana. Y mira, son casi cien”. Supe en ese momento que nada es imposible para mi Dios. «Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos».

¿Estás viendo a tus enemigos, o estás viendo a tu anfitrión? Él ha conquistado cada enemigo y al final todos esos enemigos se postrarán delante de Él. Mira, el Salmo 23 muestra francamente la realidad de la muerte, de la oscuridad, de la maldad y de los enemigos. No hace como que no existen. Dios no nos está ofreciendo un escape de nuestros enemigos sino triunfo sobre ellos.

Sí, el valle de muerte y de profunda oscuridad existe, pero puedo caminar a través de él, y Jesús estará conmigo. Sí, hay maldad, pero no debo temer. No tenemos que vivir con miedo. Podemos tener Su consuelo. Sí, hay enemigos, pero Él es nuestro anfitrión en presencia de ellos. Y justo en ese contexto leemos estas dos frases: «Has ungido mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando». En presencia de esos enemigos. 

¿Ves lo que Dios hace por nosotras? Muchas veces tratamos arduamente de escapar de las presiones y de los problemas, tratamos de manipular y buscamos cómo salir de ahí, y pienso que nos perdemos de las bendiciones más grandes que Dios tiene preparadas para nosotras. Algunas de nosotras nunca experimentamos lo que nuestro Pastor, nuestro bondadoso anfitrión podría y haría por nosotras si le diéramos la oportunidad. 

Estamos muy ocupadas huyendo de nuestros enemigos –y no estoy diciendo, ve y busca enemigos. Ese no es el punto. Que te quedes ahí y aguantes el abuso, pero lo que digo es que hay circunstancias en nuestra vida que no podemos controlar. En vez de resistir y resentirnos o huir de ellas, pon tus ojos en Cristo.

Pon tus ojos en Él. Dile, «Señor, ¿qué quieres hacer en medio de esta situación?» ¿Quieres lidiar con mis enemigos? ¿Quieres proveer para mí frente a ellos? ¿No vas a remover esta situación? Como dijo Jesús en el huerto de Getsemaní, «si es posible quisiera que esta copa fuera removida, pero si no es así, Señor, haz tu voluntad», haz tu voluntad en mi vida. 

Algunas veces la voluntad de Dios —lo que Dios hace es preparar un banquete para ti en presencia de los problemas y después ungir tu cabeza con aceite para que tu copa rebose. Cuando pensamos en ser ungidas con aceite o en que nuestra copa esté rebosando, pensamos que es como cuando el sol está brillando y hay dinero extra en el banco y tenemos un esposo romántico e hijos con modales perfectos y que se portan bien y se levantan y te llaman bienaventurada—aunque tengan 17 años. Ahí no es cuando probablemente lo van a hacer. 

Y decimos, si todo en mi vida fuera perfecto, si tan solo tuviera el trabajo adecuado, o si viviera en la casa ideal, si tuviera la salud perfecta y no tuviera problemas financieros, entonces mi cabeza estaría ungida con aceite y mi copa estaría rebosando. Pero ¿notas el contexto de esas promesas? Es en la presencia de mis problemas. Ahí es donde Dios puede ungir mi cabeza con aceite y hacer que mi copa esté rebosando. 

Pienso en ese versículo del Salmo 92 que dice: «He sido ungido con aceite fresco. Mis ojos satisfechos han mirado a los que me acechaban» (vv. 10–11). Dios te está cuidando aún mientras está tratando con tus enemigos. 

Ahora, si en esta parte el salmista está todavía hablando de la imagen del Pastor y las ovejas, entonces esto puede ser una referencia al Pastor poniendo aceite en la cabeza de la oveja, frotando algo de aceite para protegerla de cosas como, el calor. Se usa como repelente contra moscas o serpientes para que las ovejas puedan seguir pastando en presencia de sus enemigos. Está diciendo, Dios cubre mis necesidades. Él me protege en presencia de mis enemigos. 

Cuando piensas en aceite y en ungir con aceite en el contexto de la Escritura, hay varias imágenes que vienen a la mente. Una es el concepto de gozo, llenura, abundancia, satisfacción, suficiencia, prosperidad. Proverbios habla del aceite en la cabeza como el gozo del corazón. El salmista está hablando de un sentido de satisfacción aquí, de llenura, de gozo, de plenitud. 

También en la Escritura, el aceite y el ungir con aceite, se usan como imágenes de hospitalidad, como cuando entras a casa de alguien y el anfitrión, lleno de gracia y dándote la bienvenida, te dice, «eres bienvenida aquí. Eres apreciada. Eres aceptada. Eres mi invitada de honor». Podría ser usado en ese sentido la frase «unges mi cabeza». Él me recibe y me da la bienvenida a Su presencia. 

Ciertamente, la imagen de aceite en la Escritura es la imagen del ministerio del Espíritu Santo y lo que Él hace en nuestras vidas para purificarnos, refinarnos, llenarnos y capacitarnos. Ungir, en la Escritura, se usaba frecuentemente para la consagración de sacerdotes o de reyes cuando iban a servir al pueblo y al Señor. ¿No crees que necesitamos esa consagración y ser ungidas de esa forma por el Espíritu Santo para servirle? Somos sacerdotes para el Señor. Para poder servirle, necesitamos nuestras cabezas ungidas con el aceite del Espíritu. 

Las personas con las que trabajo pueden decirte que cuando la gente pregunta cómo puede orar por mí, una de las cosas que frecuentemente digo es, «ora por aceite fresco», por una unción fresca de Su Espíritu. Porque el salmo dice: «Me has ungido con aceite fresco». Yo quiero una llenura fresca del Espíritu en mi vida y que trabaje en y a través de mí repetidamente. 

Y mira, «unges mi cabeza con aceite». Esto no es algo de una sola vez, sino que se aplica repetidamente. De la misma manera necesitamos una llenura fresca y ser ungidas con el Espíritu de Dios día tras día para enfrentar retos nuevos, tareas nuevas, oportunidades nuevas.

Cada nuevo día que te levantas para lidiar con esos niños o para ir al trabajo o para servir a tu esposo o a alguien más de quien eres responsable de cuidar, necesitas el aceite del Espíritu. Cuando Dios te unge con Su Espíritu encuentras que es un aceite de alegría. Es un aceite de gozo. 

«Has ungido mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando». Me encanta este versículo. Me encanta esa frase. Habla de la abundante y plena gracia de Dios derramándose de la vida. Varias escrituras de los salmos vienen a mi mente. «Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios» (Salmo 68:19 RV60). «Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de Sus beneficios» (Salmo 103:2) «¿Qué daré al SEÑOR por todos Sus beneficios para conmigo?» (Salmo 116:12).

Aquí no vemos la imagen de una hija de Dios escarbando, apenas sobreviviendo, en pobreza. Ahora, materialmente tal vez. Pero en el Espíritu hay abundancia, hay llenura, hay plenitud, hay riqueza. Hay un entendimiento de que mi copa está rebosando con la abundante bendición de Dios. 

Así es como el apóstol Pablo puede decir desde una celda en prisión lo que dice en Filipenses 4: «Tengo abundancia. Estoy bien abastecido. Mi copa está rebosando» (parafraseado). Y Jesús dijo: «El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva» (Juan 7:38). «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10:10).

Y como dice Pablo: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo» (Efesios 1:3).

Vemos esta imagen a través de toda la Escritura. Mi copa está rebosando. 

Algunas de nosotras somos pesimistas por naturaleza y tendemos a ver los vasos medio vacíos. La Escritura está diciendo, mira cuán llena está tu copa. Cuenta tus bendiciones. Te da una perspectiva totalmente diferente dependiendo de si te enfocas en los problemas o en tus bendiciones. Sin importar cuántos problemas tienes e independientemente de cuáles sean tus problemas, la verdad es que siempre vas a tener más bendiciones que problemas. 

Tenemos un Dios que es abundante en misericordia, rico en misericordia, que perdona abundantemente. Romanos 5:20 dice: «Donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia». «Mi copa está rebosando». Tú dices, «sí, mi copa está muy llena de pecado. Si supieras las cosas que he hecho, los lugares donde he estado, el desastre que he hecho de mi vida», déjame decirte que Su misericordia sobreabunda más que tu pecado. Su gracia sobreabunda más allá de tu pecado.

Así que donde hay pecado que sobreabunda, allí está la abundante gracia de Dios que se desborda. 

El Apóstol Pablo nos enseña en su segunda carta a los Corintios que hemos sido bendecidos abundantemente para que podamos sobreabundar en la vida de otros. Mi copa está rebosando. Dios me llena de sus beneficios y bendiciones para que yo sea generosa, para que bendiga a otras personas. Vemos este ciclo aquí en 2 Corintios 8 y 9, de gracia sobreabundando, después la generosidad desbordándose, y después todas tenemos gratitud hacia Dios por lo que ha hecho. 

Pablo dice en el capítulo 12, que hay momentos en que nuestros problemas sobreabundan. Él dice que algunas veces oraba y le pedía a Dios, y Dios no se llevaba los problemas. Pero él comparte que en medio de esos problemas, Dios da mayor gracia, sobreabundante. Sin importar cuán abundantes sean tus problemas, qué tan abundante sea tu pecado, hay gracia y hay bendición que es más abundante que cualquier otra cosa.

Así que Pablo podía decir en esta carta, en el capítulo 7 versículo 4: «Lleno estoy de consuelo y sobreabundo de gozo en toda nuestra aflicción». ¿Qué estaba diciendo? Mientras nuestros problemas sobreabundan, de la misma manera sobreabunda el consuelo que es nuestro en Cristo. 

Haddon Robinson, en su libro devocional sobre el Salmo 23, escrito hace muchos años dice:

«Con el Señor, el cordero es siempre el cordero más gordo, la túnica es siempre la mejor; el gozo es inexplicable, y la paz sobrepasa todo entendimiento. No hay mezquindad en la bondad de Dios. Él no mide su bondad a cuenta gotas como el químico llenando un frasco con medicamento. Él viene a nosotros desbordante».

«Mi copa está rebosando». Así que, ¿qué significa esto? Bueno, por lo menos dos cosas. No hay lugar para las quejas. No hay lugar para murmurar. En segundo lugar, hay muchas razones para sobreabundar en generosidad y gratitud. Dios te ha bendecido para que seas de bendición a otras personas. 

Oh Señor, unges mi cabeza con aceite, el aceite de Tu Espíritu, el aceite de Tu alegría, el aceite de gozo. Mi copa está rebosando. 

Annamarie: Has estado escuchando a Nancy DeMoss Wolgemuth ayudarte a entender más profundamente el Salmo 23. 

Este es un salmo muy conocido para muchas de nosotras y es importante que nos sumerjamos en la riqueza que contiene. Espero que al reflexionar en lo que has escuchado puedas ser un canal de la gracia y la bendición de Dios a las personas que te rodean.

Tan a menudo vivimos como aplastadas bajo las circunstancias, agotadas, derrotadas, en temor… Y esto realmente nos sucede pero, ¿será que hemos perdido de vista el hecho de que podemos vivir en un lugar de abundancia aún en medio de los problemas que enfrentamos? Mañana hablaremos más acerca de esto, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

No temeré – Ene 8

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 8 – No temeré

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/no-temere/

Annamarie Sauter: Tan a menudo vivimos en temor… ¿Sabes cuál es el antídoto?

Nancy DeMoss Wolgemuth: El hecho de que la presencia de Dios es real, es el antídoto para cada temor. No es el hecho de que sientas que Dios está contigo, no es el hecho de que pienses que Dios está contigo, ni tampoco que percibas la presencia de Dios, sino el hecho de que Él está ahí. Esa es la cura. Esa es la solución. Ese es el antídoto a todo temor. Mientras caminas por el valle, Él camina contigo acompañándote para compartir la experiencia contigo.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Necesidad e incertidumbre. Es algo que experimentamos en este mundo y ante lo cual debemos pausar y reflexionar, «¿responderé en temor o responderé con fe?». Hoy Nancy nos hablará acerca de cómo podemos responder con fe, como parte de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor».

Nancy: Si entras al internet y buscas una lista de fobias, encontrarás una colección de más de 500 temores y fobias recopilados por un hombre llamado Fredd Culbertson. No estoy segura de por qué escogió este pasatiempo.

Déjame leerte unas cuantas. Es toda una lista en orden alfabético. Veamos si tienes alguno de estos temores: 

Nictofobia: Miedo a la oscuridad

Acrofobia: Miedo a las alturas

Agateofobia: Miedo a la locura

Agliofobia o algofobia: Miedo al dolor

Aicmofobia: Miedo a objetos cortantes o punzantes

Anuptafobia: Miedo a permanecer soltera

Quizás en los años que estuve soltera tuve esa fobia 

Apifobia: Miedo a las abejas

Araquibutirofobia: Miedo a que la mantequilla de maní se te pegue al paladar.

Atomosofobia: Miedo a una explosión atómica. 

Eso sí debería darnos miedo. 

Atiquifobia: Miedo al fracaso 

Y aquí hay una que tomé de la sección de la letra «P»:

Penterafobia –de seguro la has experimentado: Miedo a la suegra. 

Bueno, estamos en el Salmo 23, y el tema del temor aparece aquí. Tenemos un Buen Pastor, uno que nos ama, uno que provee para nosotras, uno que ministra a nuestras necesidades, pero a veces podemos estar en medio de circunstancias que nos asustan, lugares que nos causan temor. 

El salmista dice en el versículo 4: «Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo». No temeré mal alguno. 

El salmista reconoce aquí que existe el mal. Esto no quiere decir que nunca vas a enfrentar el mal. No quiere decir que Dios te va a colocar en este pequeño capullo, en esta burbuja de protección donde nunca vas a experimentar dolor o problemas. Vas a pasar por el valle.

Recuerda que en el programa anterior dijimos que el pastor dirige a sus ovejas de los lugares bajos a los terrenos más altos, pero que tienen que pasar por unos barrancos oscuros y profundos que son peligrosos. Dios nos está llevando a lugares más altos. Nos está llevando a parecernos más a Jesús. Nos está santificando y un día seremos glorificadas. Pero mientras, nos está transformando para que seamos como su Hijo Jesús. 

Pero en este proceso tenemos que enfrentar el mal, así como Jesús lo hizo en este mundo. Él fue tentado por el maligno. Fue probado. Estuvo cansado. Hay una cruz en nuestro evangelio. De hecho, si no hay cruz, no hay evangelio. No habría salvación si Jesús no hubiera caminado por el valle de profunda oscuridad. 

Así que, mientras seguimos Sus pasos, Dios nos guia a tomar nuestra cruz y a seguirle. En este mundo hay oscuridad. Hay muerte. Hay maldad. Pero la clave aquí es que no tenemos que temer porque el que es justicia, el que es luz, el que es vida, está con nosotros. «No temeré mal alguno porque tú estarás conmigo».

Hebreos capítulo 2 nos dice que como nosotros somos carne y hueso, Jesús mismo tuvo que hacerse de carne y hueso. Y dice en los versículos 14 y 15: «para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que, por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida».

Esa es la victoria del calvario. Es ahí donde Jesús aplastó a la serpiente. Es ahí donde la despojó de su poder. Satanás ha mantenido a las personas en esclavitud, en cautiverio, durante todas sus vidas usando el temor a la muerte, usando el temor al valle de profunda oscuridad, el valle de sombra de muerte. El evangelio es que Jesucristo vino a darte libertad de la esclavitud, libertad del cautiverio, libertad del temor a la muerte, libertad del temor al valle de profunda oscuridad. 

Así que sí, algunas circunstancias nos causan temor. Es real. No es fingido. Los barrancos son reales. Las rocas filosas son reales. La oscuridad es real. Las hienas en esos barrancos, en esos lugares oscuros, son reales. 

Jesús estuvo en el desierto donde había animales salvajes. El Evangelio de Marcos nos da ese pequeño detalle. Es importante porque caminamos en lugares donde hay animales salvajes, donde hay maldad. Pero el temor no nos agobia. No nos paraliza. No nos destruye. No nos pone en cautiverio. La maldad a nuestro alrededor puede ser muy grande, muy real, muy poderosa. 

Algunas de ustedes quizás están en ambientes de trabajo o en un lugar donde la presencia del mal está presente día tras día y vives con ello. Tal vez estás justo en el centro de la voluntad de Dios ahí. Pero de acuerdo a la Palabra de Dios, Él te guía y Él va contigo en el valle de profunda oscuridad; así que no debes temer al mal porque Él está contigo.

No importa cuán grande sea el mal a tu alrededor… el que está contigo es mayor.

Es interesante que, hasta este punto en el salmo, David ha estado hablando acerca de su pastor. Ha usado términos dulces, íntimos, preciosos. Pero ahora, en este valle de profunda oscuridad, él empieza a hablarle al pastor. En el lugar donde el peligro, el temor y la amenaza es mayor, él hace esta declaración de fe. 

«No temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo» (v. 4).

En la profunda oscuridad, a veces no puedes ver al pastor, a veces no percibes que Él está ahí. Pero David está diciendo, «voy a expresar fe en lo que sé que es verdad aun cuando todo a mi alrededor parece gritar, ¡Dios no está aquí! Dios me ha abandonado. Estoy solo».

Lo que él está diciendo es,«tal vez me siento así. Tal vez no puedo ver a Dios en este momento. Tal vez no percibo la presencia de Dios en mi vida. Pero el hecho es que Él está conmigo. Sé que es verdad. Es verdad sin importar si lo siento o no».

¿No es cierto que Dios está más cerca de nosotras, es más amado, más personal cuando estamos pasando a través de dificultades y dolor, si le permitimos ser nuestro pastor? Cuando las cosas prosperan, cuando tenemos esos pastos verdes, esas aguas de descanso, hablamos de Dios. Pero cuando venimos al valle de profunda oscuridad, le hablamos a Él.

Esto no es solo un conocimiento teórico y teológico de la presencia de Dios, es un hecho. Él verdaderamente está aquí conmigo, en estas circunstancias, en este hogar, en esta relación, en esta situación sobre la que no tengo control. Él está aquí. 

Tal vez camines por el valle de profunda oscuridad, y a veces así será. Pero si Él es tu Pastor, si tú eres Su hija, nunca vas a pasar por el valle sola.

Dejame decirte, si no eres su oveja, si no tienes una relación personal con Jesucristo, entonces ese valle de profunda oscuridad, el valle de muerte, es algo temible porque tendrás que pasar por él sola y no podrás hacerlo sola.

He visto personas vivir tragedias y pruebas, aun hasta el punto de morir sin Cristo; y es inimaginable para mí que puedan hacerlo, porque no hay esperanza. Y si no tienes la presencia de Dios contigo, estás en verdaderos problemas y no puedes hacerlo. Pero para un hijo de Dios hay esta certeza, «Él está conmigo. El Pastor está conmigo». 

¿No es eso lo que cantamos en ese hermoso himno, Grande es tu fidelidadTierno me guías por sendas de paz; eres mi fuerza, mi fe, mi reposo, y por los siglos mi Padre serás.

Cuando necesitas ánimo, cuando necesitas guía, cuando estás en el valle de profunda oscuridad, ahí es donde encontramos Su presencia. 

Isaias capitulo 43:1-2, dice:

«Mas ahora, así dice el SEÑOR tu Creador…el que te formó… No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará» (LBLA)

¿Por qué? ¿Por qué no debes temer? Porque Él dice, «Yo estaré contigo».

No conozco una promesa más alentadora en toda la Palabra de Dios. No conozco nada mejor a que aferrarme en cada circunstancia y época de la vida, que a la realidad, a la promesa de que Dios está conmigo. 

La realidad, el hecho de la presencia de Dios, es el antídoto para cada temor. No el hecho de que sientas que Dios está contigo, no el hecho de que pienses que Dios está contigo, no el hecho de que percibas la presencia de Dios, sino el hecho de que Él está ahí. Esa es la cura. Esa es la solución. Ese es el antídoto para todo temor. 

Y mientras caminas a través de ese valle, Él camina contigo. Él comparte esa experiencia contigo.

Hablé con una esposa recientemente y tanto ella como su esposo están caminando por un valle de profunda oscuridad. Pero ella me dijo, «no estamos haciendo esto solos». ¿Y no te llena de consuelo, de esperanza, que no estás atravesando sola ninguna situación en tu matrimonio, ni en tu vida, ni en tus relaciones? Él es tu compañero. Él es el guía y te lleva a través del valle para mostrarte la salida. Es muy oscuro ese valle. No podemos ver. 

Pero mi Señor conoce el camino a través del desierto. Todo lo que tienes que hacer es seguirlo. Él es un buen protector. Él es el consolador. Él está ahí en todos esos tiempos. Solo piensa, el Dios del universo que es alto y está en el cielo, que llena el universo, Él está contigo. Él está conmigo. 

Tal vez estás enfrentando algún desastre o catástrofe o problema o presión en tu vida, pero sea lo que sea, no lo estás enfrentando sola. El Señor está contigo. 

Esta promesa de la presencia de Dios contrasta grandemente con lo que leemos en el salmo anterior donde escuchamos estas palabras de desesperación, de angustia, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»

Ahí es cuando se nos recuerda que solo una Persona, solo Jesús, solo Cristo, pudo decir estas palabras a Dios: «¿Por qué me has abandonado?» Y ese es el Señor Jesucristo, el gran Pastor de las ovejas, quien llevó sobre Sí nuestros pecados en la cruz. Dios le dió la espalda a su Hijo. Jesús fue abandonado en la cruz por el Padre.

Pero como Él pasó por el calvario por nosotros y estuvo dispuesto a ser abandonado por Dios, ningún hijo de Dios tiene que decir jamás: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»

Podemos sentirnos solas, abandonadas. El sentirlo no es un pecado. Lo que es pecado es asumir que lo que sientes es un hecho. El hecho es que no has sido abandonada, no estás sola. Él está contigo.

Recuerdo un tiempo en mi vida cuando todo estaba oscuro como resultado de diferentes circunstancias y pérdidas que había experimentado. Era uno de esos puntos, realmente el único que he vivido como ese, donde todos, todos los cimientos de mi vida parecían sacudirse. Cosas de las que antes siempre estaba segura ahora las cuestionaba. Estaba llena de dudas. 

Durante meses tuve muy poco sentido de la presencia de Dios en mi vida. Como dijo Job, «veo a la derecha, veo a la izquierda, veo frente a mí, veo detrás de mí, y no puedo encontrar a Dios». 

Pero después, en su angustia, Job recuerda, tal vez yo no pueda ver a Dios pero Él me ve a mí. Él está ahí. Job 23, dice: «Pero Él sabe el camino que tomo; cuando me haya probado, saldré como el oro» (vv.9-10).

Miro hacia atrás a esa experiencia y veo claramente que Dios estuvo ahí todo el tiempo. Él nunca se fue. Nunca me dejó. Aunque quisiera decir que pasé por esa experiencia sin temor, no fue así, no confié en mi Pastor. 

Meses después de pasar por esa experiencia recuerdo que me desperté a media noche con una canción en mi corazón. No había tenido canciones en la noche durante meses y meses. 

Recuerdo haber pensado, «¿por qué dudé de mi Pastor?» Y era tan claro para mí. Él estaba ahí. Él está ahí. ¿Por qué dudé de Él?

¿Por qué dudo ahora? No hay razón. El Señor es mi Pastor.

Como dice este antiguo himno: 

«El alma que anhele la paz que hay en mí,

 jamás en sus luchas la habré de dejar.

Si todo el infierno la quiere perder, 

yo nunca, no nunca la puedo dejar, 

nunca, no nunca la habré de dejar».

Así que, hemos visto: 

«El Señor es mi pastor, nada me faltará; en lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce. Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre. Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden aliento».

Recuerda que este es el mismo versículo donde David está hablando de caminar por el valle de profunda oscuridad. Es un lugar donde necesita y anhela ser consolado, donde necesita aliento. La palabra confortar tiene unos sinónimos en el Antiguo Testamento. Puede significar «animar, consolar, avivar, alentar, alegrar, vigorizar, alegrar el corazón, estimular, refrescar».

La palabra confortar en inglés, es una palabra compuesta por, «con» y «fort», que al ponerlas juntas significa, «con fuerza, devolver la fuerza cuando tu corazón ha perdido el consuelo; cuando ha perdido el vigor». Confortar significa que Dios está devolviendo fuerza a nuestros corazones. 

Me gusta lo que un escritor dijo, un comentarista de los salmos. Él escribió: «El confortar o consolar o animar, es ayudar a otro que está ahogado en dolor y temor a respirar libremente y darle aire a su corazón». 1

¿No te trae esto a la memoria tiempos cuando has estado ahogada en dolor y miedo? Cuando has estado llorando tanto que apenas puedes respirar. Puede ser exteriormente, literalmente, o en lo más profundo de tu corazón. Este escritor dice: «Confortar a alguien es ayudar a esa persona a respirar libremente, darle aire a su corazón». Eso es confortar. 

Al meditar en este versículo me he preguntado, «¿cuáles son algunas de las formas en las que las personas buscan consuelo cuando tienen miedo, cuando se sienten amenazadas, cuando están confundidas o desalentadas?»

Recuerda que este es el mismo versículo que habla del valle de profunda oscuridad. Es un tiempo en que necesitas consuelo.

Hay muchas maneras en las que tratamos de encontrar consuelo. Algunas veces buscamos amigos, alguien que nos pueda abrazar y alentar, a la familia. A veces lo buscamos en el trabajo, tratamos de encontrar alivio del dolor. 

A lo mejor tratamos de apaciguar el dolor con comida. Algunos lo hacen con el alcohol, con las drogas. Algunas personas van de compras. Eso las hará sentir muy bien, al menos hasta que le llegue la cuenta a final de mes, por supuesto. 

Algunas personas buscan acabar con el dolor o encuentran consuelo a través de la pornografía o de relaciones ilícitas en brazos de hombres que las entienden. Estas son algunas de las formas en las que las personas tratan de encontrar consuelo. 

Y algunas de estas cosas que hemos mencionado no tienen nada de malo. No hay nada de malo con la comida o con ir al trabajo o con tener amigos o familia; a menos que estés buscando en esa persona o en esa cosa, el consuelo que Dios y solo Dios quiere traer a tu vida.

Es interesante como el salmista, al hablar de lo que le trae consuelo, menciona algunas cosas que yo no pensaría como medios de consuelo. 

«Tu vara y tu cayado», le dice a su pastor, «me infunden aliento», me consuelan. 

No sé tú, pero eso no suena muy consolador para mí. No pienso en estos como instrumentos que traigan consuelo. Sí, el brazo de alguien alrededor de mí o palabras de aliento o notas de ánimo. Pero ¿una vara y un cayado?

¿Cómo es que una vara y un cayado de un pastor pueden proveer consuelo a una oveja? ¿Cómo es que la vara de Dios y su cayado proporcionan consuelo a Sus ovejas, a nosotras?

La vara del pastor es un símbolo de su poder. Es un palo largo y se usa para defender a las ovejas en contra de bestias salvajes, provee protección de los lobos y de los ladrones. Tal vez fue lo que usó David cuando mató al oso que estaba tratando de atacar a sus ovejas.

Esa vara provee seguridad a las ovejas. Esa vara o caña, les da la certeza de que están protegidas de sus enemigos. Ellas no se pueden protegerse a sí mismas. Esas ovejas están desvalidas, indefensas. 

Pero ellas saben que su pastor tiene una vara, tiene un instrumento que será usado, si es necesario, para ahuyentar a los enemigos. Así es que esa vara las conforta. Saber que la vara está en manos del pastor. 

Y después tenemos el cayado que es un palo con una curva al final. Tiene múltiples usos, pero uno de ellos es refrenar a las ovejas de vagar

Si vagan por ahí y caen en un hoyo, el cayado se usa para halar y sacar a la oveja de ese hoyo. O si se queda atorada en un matorral, el cayado se puede usar para empujar o guiar a las ovejas. Es un medio de consuelo. 

Phillip Keller escribió un estudio clásico del Salmo 23, La vida en el redil. Él mismo fue pastor de ovejas y dice:

«Siendo criaturas muy tercas, las ovejas frecuentemente se encuentran en dilemas totalmente ridículos y absurdos. He visto mis propias ovejas, codiciando un bocado más de pasto verde, bajar por empinados acantilados donde se han resbalado y caído al mar. Solo con mi largo cayado fue que pude sacarlas del agua, regresarlas a tierra firme. Un día de invierno estuve varias horas rescatando a una oveja que había hecho esto con anterioridad varias veces. Su terquedad era su perdición». 2

¿Suena eso como alguien que conoces? Tu dirás, «sí, tengo algunos niños así». 

Bueno, el hecho es que con frecuencia somos así, y Dios usa Su vara y Su cayado para rescatarnos, para protegernos, para dirigirnos

Phillip Keller también habla en ese libro de cómo usa el cayado para examinar a las ovejas, especialmente cuando la lana se pone muy gruesa; para examinarlas de parásitos, insectos, quemaduras o enfermedades. Él usa ese cayado para inspeccionarlas, para separar la lana y ver por debajo de la superficie y examinarlas a fondo. 

¿No es eso lo que Dios hace con Su Palabra? Él toma Su Palabra y la hace brillar dentro de nuestros corazones por el poder de Su Espíritu Santo. Él dice: «Yo soy el Dios que escudriña todas las cosas. Yo soy el Dios que conoce todas las cosas. Quiero conocerte, no solo en la superficie, lo que otros ven de ti, lo que otros piensan que tú eres. Quiero que veas ese viejo yo dentro de ti, debajo de la superficie. Todas las personas creen que eres tan amable, amorosa y buena, pero por debajo de la superficie hay una actitud muy distinta».

El Pastor está exponiendo eso. Algo así sería aterrador. Es algo que no quisiéramos que pasara a menos que supiéramos que lo hace un pastor amoroso que puede restaurar y sanar cualquier cosa que exponga. 

Así que, al traer esa vara y ese cayado a nuestras vidas, Él nos conforta, nos consuela en nuestra aflicción, nos anima en tiempos de terror, en tiempos de peligro. Él usa Su Palabra. Su Palabra es ese cayado con el que nos guía, nos rescata cuando nos hemos extraviado. Su Palabra, mientras la leemos o la escuchamos cuando alguien la enseña o la prédica. 

Me encantan esos versículos del Salmo 119:50 y 52 que dicen: «Este es mi consuelo en la aflicción: que tu palabra me ha vivificado… Me acuerdo de tus ordenanzas antiguas, (tu palabra), oh Señor, y me consuelo». 

Y entonces Dios usa a Su pueblo. Ellos pueden ser esa vara y ese cayado en Su mano para protegernos, para dirigirnos, para consolarnos, para proveer exhortación, para que rindamos cuentas. Yo necesito personas piadosas en mi vida que sean instrumentos en las manos de Dios para ayudarme a ser rescatada, para decirme, «hay peligro adelante y no creo que te estés dando cuenta. Cuidado. Debes tener cuidado en esa situación. Veo algo que es un punto ciego en tu vida».

Da gracias al Señor por esas personas. Se convierten en instrumentos en las manos de Dios para confortarte. 

Dios usa las circunstancias. Él usa las experiencias de la vida. Exactamente las que hubiéramos querido evitar, frecuentemente se convierten en instrumentos de consuelo y de bendición en nuestras vidas al usar esas circunstancias para entrenarnos y protegernos.

Recientemente tuve una conversación con alguien que es parte de nuestro ministerio y me dijo, «¿has escuchado este mensaje de John Piper?» Yo no lo había escuchado. Así que me lo recomendó y me dijo: «pienso que esto sería de gran ayuda y de gran bendición para ti mientras estás pensando y meditando en todos estos temas. Era un mensaje sobre la vida de Adoniram Judson. Y oh, Señor, mientrasme senté ahí, lloraba y sollozaba porque era justo lo que necesitaba.

La vara y el cayado especial para mi vida en ese momento. Y me retó en algunas áreas donde yo no estaba pensando correctamente, y donde yo necesitaba ese mensajero de Dios, ese instrumento de Dios para que me protegiera.

En última instancia, todo el consuelo viene del Señor mismo. 

La segunda carta a los Tesalonicenses en 2: 16-17, dice:

«Y que nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos amó y nos dio consuelo eterno y buena esperanza por gracia, consuele sus corazones y los afirme en toda obra y palabra buena».

Gracias, Señor, por Tu vara y Tu cayado. Gracias porque Tú sabes dónde y cuándo usarlos. Eres un buen Pastor. No nos golpeas. Tal vez nos castigas, pero es siempre con la meta de restaurarnos. Nos proteges, nos guías, nos consuelas. Alegras nuestras almas y nos animas y avivas nuestros corazones con Tu Palabra, a través de Tus medios de gracia para traernos consuelo. Te damos gracias en el nombre de Jesús, amén. 

Annamarie:Amén. Nancy DeMoss Wolgemuth te ha estado recordando que Dios es tu verdadera fuente de consuelo. Si Él es tu Pastor, no tienes razón para vivir en temor. Te animo a reflexionar hoy acerca de lo que has escuchado y a evaluar si estás viviendo en temor o en fe. Recuerda que en Cristo encontrarás la gracia que necesitas para enfrentar tus circunstancias.

¿Cuál es el mayor problema que estás enfrentando en este momento? Es difícil de creer pero ese problema podría convertirse en una fuente de gozo. Acompáñanos el lunes para escuchar más sobre esto, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 28 al 30.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

1 George Adam Smith, Four Psalms, p. 13.

2 Phillip Keller, A Shepherd Looks at Psalm 23, p. 90.

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