Anhelos insatisfechos y la soberanía de Dios – Lección 3

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Elisabet: Cómo lidiar con la desilusión

Anhelos insatisfechos y la soberanía de Dios – Lección 3

La semana pasada compartimos sobre nuestras desilusiones y sobre cómo Dios ha ido obrando no sólo en nuestras vidas sino también en nuestros corazones. Esta semana estaremos viendo de una manera práctica cómo reaccionar cuando nos encontramos en medio de circunstancias difíciles, sin caer en la manipulación y aprendendiendo a dejar que Dios sea Dios.

Todo lo que llega a nuestras vidas de una forma u otra, si somos hijas de Dios, es parte del plan de Dios para dar a conocer a Jesús al mundo. ¡Si tan solo pudieramos ver eso! Ojalá que cuando no podamos verlo, podamos permanecer confiando en su plan soberano. Dios tenía un plan y un propósito para la vida de Elisabet. Ella era un pedacito, una parte muy pequeña, de una imagen mucho más grande.

Para este estudio seguiremos conversando con Berenice Montes, Orfa Montes y Pamela Espinosa sobre las desilusiones y lo que significa rendir a Dios tus anhelos. ¡Acompáñanos!

Entra al enlace y accede al video.

Frases para meditar:
«La obediencia a Dios no es un medio para hacer que Él haga nuestra voluntad. No obedecemos a Dios para que Él nos haga la vida más fácil. Obedecemos a Dios porque Él es Dios, es soberano y es digno de nuestra obediencia».

«Las experiencias y dudas de Zacarías no importaban. ¡Dios estaba obrando! Dios era soberano sobre la esterilidad de Elisabet y Zacarías y Dios es, en última instancia, soberano en nuestras propias vidas».

«Recuerda que Zacarías y Elisabet fueron fieles en su compromiso con el Señor, aunque Zacarías tuvo un lapso temporal en su confianza a Dios y dudó de que Él pudiera cumplir su promesa. De la misma manera, nuestras cabezas pueden saber que Dios es soberano, pero nuestros corazones pueden dudar que Él tiene toda la autoridad sobre los desafíos que enfrentamos».

Profundiza más:
¿Cómo crees que la constante exposición a las redes sociales y la forma en la que comparamos nuestras vidas con otras mujeres, contribuye a generar sentimientos pecaminosos y desilusión por lo que no tenemos?
¿Cómo lidias en tu vida diaria con lo que dicen o piensan los demás en medio de tus aflicciones?
¿Qué cosas prácticas puedes empezar a hacer para dejar a Dios ser Dios?

Recuerda:
El contentamiento no es lo mismo que estar en un estado «zen» o negar las desilusiones que han existido en nuestras vidas. Es llegar a la bifurcación entre la esperanza y la desesperación y escoger la esperanza; confiando en que Dios está trabajando en redimir nuestro sufrimiento para Su gloria. Esta es la elección que nos libera y nos lleva a Jesús.

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