Aprender de los fracasos

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Aprender de los fracasos

Charles Stanley

Aprender a obedecer a Dios es un proceso, y el fracaso es parte de nuestro desarrollo como siervos humildes.

Lucas 22.54-62

Pedro era un hombre de gran fe y acciones audaces, pero su manera de ser impetuosa a veces lo llevó a cometer errores humillantes. Más de una vez, quizás se sintió como un fracasado en vez de un discípulo fiel.

Estoy seguro de que todos podemos identificarnos con él cuando se trata de no cumplir con nuestras propias expectativas. Aprender a obedecer a Dios es un proceso, y el fracaso es parte de nuestro desarrollo como siervos humildes. Cuando cedemos a la tentación o nos rebelamos contra la autoridad de Dios, pronto nos damos cuenta de que el pecado en nada recompensa.

Todos preferiríamos crecer en nuestra fe sin dar ningún paso en falso, pero no podemos negar que nuestros fracasos son aleccionadores. Nos enseñan humildad, que es un rasgo de carácter esencial para quienes siguen a Cristo. Para eliminar el orgullo es importante reconocer que necesitamos al Dios cuyos caminos y propósitos son más altos que los nuestros.

El Señor no recompensa la rebeldía ni lo malo, sino que bendice a quienes se arrepienten y aceptan la disciplina como una herramienta para el crecimiento (Pr 28.13). Así que, haga que su objetivo sea convertirse en un estudiante moldeable en las manos del Señor, y dele gracias por usar sus fracasos para bendición de su vida.

Biblia en un año: 1 Reyes 1-2

La religión de Gandhi

Miércoles 13 Abril

¿A quién me asemejáis… y me comparáis, para que seamos semejantes? Yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí.

Isaías 46:59

La religión de Gandhi

Gandhi (1869-1948) es conocido por su larga búsqueda de una religión satisfactoria, sus luchas por la independencia de la India, su trágica muerte… Imaginó a un dios único con el que cada individuo podría entrar en relación, redimiéndose mediante la penitencia y el ayuno. Equivocadamente él pensaba: “Las religiones representan caminos diferentes que convergen hacia el mismo punto. No importa si nuestros caminos no son los mismos, con tal de que alcancemos el mismo objetivo. En realidad, hay tantas religiones como individuos”.

La idea de que cada uno tiene “derecho” a tener su propia religión es muy común hoy en día; muchos piensan que todas las religiones son equivalentes. Algunos llegan a esta conclusión decepcionados por diversos sistemas religiosos o por sus adeptos; otros, después de haber seguido falsos profetas que los engañaron “con palabras fingidas” (2 Pedro 2:3). Otros incluso buscan lo que corresponde mejor a sus aspiraciones. Están desilusionados y dicen, como Gandhi: ¡La religión no importa, lo que cuenta es el objetivo!

Querer armar su propio itinerario en los recovecos de su corazón para llegar a Dios, conduce al hombre a un callejón sin salida. Solo hay una verdad, un fundamento, un camino… ¡Una única persona para un único objetivo! Al venir a la tierra en forma de hombre, Jesús reveló concretamente al Dios Salvador. Él dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6).

Cristo es el camino: ¡sigámoslo! Es la verdad: ¡creámosle! Él es la vida: ¡recibámosle!

Isaías 22 – 2 Tesalonicenses 3 – Salmo 43 – Proverbios 13:14-15

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