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Yo soy, la puerta; el que por mí entrare será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos

17 de diciembre

«Yo soy, la puerta; el que por mí entrare será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos».

Juan 10:9

Jesús, el gran «YO SOY», es la entrada a la verdadera Iglesia y el camino que nos conduce a Dios; y él da a quien se acerca a Dios por mediación suya estos cuatro selectos privilegios:

1. «Será salvo». El fugitivo homicida transponía la puerta de la ciudad de refugio y quedaba a salvo. Noé entró por la puerta del arca y estuvo seguro. Nadie que acepte a Dios como la puerta de fe para su alma se perderá. La entrada a la paz a través de Jesús es la garantía de la entrada por esa misma puerta al Cielo. Jesús es la única puerta: una puerta abierta, una puerta amplia, una puerta segura. Dichoso el que pone en el Redentor crucificado toda su esperanza de admisión a la gloria.

2. «Entrará». Tendrá el privilegio de formar parte de la familia divina, compartiendo el pan de los hijos y participando de todos los honores y disfrutes. Entrará a las cámaras de la comunión, a los banquetes del amor, a los tesoros del pacto y a los depósitos de las promesas. Entrará al Rey de reyes en el poder del Espíritu Santo y se le revelará el secreto del Señor.

3. «Saldrá». Esta bendición es muy olvidada. Salimos al mundo para trabajar y sufrir; ¡pero qué bendición es salir en el nombre y en el poder de Jesús! Se nos llama a dar testimonio de la verdad, a alentar al desconsolado, a exhortar al negligente, a ganar almas y a glorificar a Dios. Y como el ángel le dijo a Gedeón: «Ve con esta tu fuerza», así el Señor quiere que nosotros vayamos como mensajeros suyos en su nombre y en su poder.

4. «Hallará pastos». El que conoce a Jesús, nunca tendrá necesidad. El entrar y el salir será igualmente provechoso para él. Además, se desarrollará en la comunión con Dios y, como dice el proverbio, al regar a otros, él mismo será regado (cf. Pr. 11:25, LBLA). Habiendo hecho de Jesús su todo, lo encontrará todo en Jesús. Su alma será como un huerto de riego y como un manantial cuyas aguas nunca faltan.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 362). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

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Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

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