¿Cree usted que nos estamos acercando al fin del mundo?

No es tan simple como parece

¿Cree usted que nos estamos acercando al fin del mundo?

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

www.integridadysabiduria.org

Nada Es Imposible Para Dios – 1/2

HeartCry Missionaty Society
1/2 – Nada Es Imposible Para Dios

Por: Martyn Lloyd JonesThomas Watson

Tópico: El Poder de Dios

Martyn Lloyd-Jones escribe“‘¿Cómo será esto?’ pregunta María, cuando es informada de la promesa por el ángel. ‘La cosa es imposible,’ dice ella. Esta es la respuesta, ‘Con Dios nada es imposible;’ como si el ángel se volteara hacia ella y dijera, ‘¡Ah! María, todavía estás pensando en los términos antiguos y en la manera humana antigua. Lo que te estoy anunciando es muy diferente. Dios va a actuar ahora. Humanamente hablando tú estás en lo correcto, pero esto no va a ser humano, esto será divino. Dios va a interrumpir en el mundo. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra.’ ¡No, no! la historia de salvación no es la historia de Dios esperando que nosotros hagamos algo, esperando que nos arrepintamos y que volteemos hacia Él y hagamos buenas obras; tampoco es solo la historia de Dios respondiendo a lo que hayamos hecho y premiándonos al perdonarnos. Todo eso sería maravilloso, pero es como nada en comparación con la historia que la Biblia revela. Porque aquí encontramos no a un Dios pasivo sino a un Dios activo, no un Dios que está listo a simplemente recibirnos, sino un Dios que realmente sale y busca por nosotros; no un Dios que puede ser persuadido por nuestras vidas y acciones para perdonarnos, sino ¡un Dios cuyo amor es tan grande que Él no solamente perdona sino que también nos persuade a ser perdonados; cuya misericordia es tan ilimitada que Él no solo está listo para reconciliarse con nosotros, sino que en realidad Él mismo trata con nosotros como para que nos reconciliemos con Él! ‘Con Dios nada será imposible.’ Es Dios quien hace todas las cosas.” (Sermones Evangelísticos, p.195-196).

Thomas Watson escribe,”Cristo nació de una virgen, una cosa no solo extraña en la naturaleza, sino imposible, aprende, que no hay imposibles para Dios. Dios puede hacer que pasen cosas que no producen en la esfera natural; como el hierro pueda nadar, que pueda brotar agua de la roca, y que el fuego pueda lamer el agua de las zanjas (I Reyes 18:38). Es natural que el agua apague el fuego, pero que el fuego consuma el agua es imposible en el curso de la naturaleza; pero Dios puede hacer todas estas cosas. ‘No hay nada difícil para Él’ (Jeremías 32:27). ‘Si esto es maravillo a tus ojos, ¿también es maravilloso a mis ojos? dice el Señor’ (Zacarías 8:6). ¿Cómo Dios sería unido a nuestra carne? Esto es imposible para nosotros, pero no para Dios; Él puede hacer lo que trasciende a la razón, y excede la fe. Él no sería nuestro Dios si Él no podría hacer más de lo que nosotros podemos pensar – Efesios 3:20” (Un cuerpo de Divinidad, p. 198).

MARTYN LLOYD JONES

Dr. David Martyn Lloyd-Jones nació el 20 December 1899 en Gales y fue ministro en Westminster Chapel de Londres. También fue un reconocido doctor en medicina que llegó a trabajar en la familia real de inglaterra. Él tuvo una tremenda influencia en el ala reformada de la iglesia evangélica del siglo 20 con un gran énfasis en el evangelio. Lloyd-Jones describió el don de predicar como “lógica ardiente.” Su entrenamiento en medicina preparó o le dió un corte lógico a sus sermones. Toda su lógica estaba basada en su formacón como médico, por esta razón encontraba tremendamente atrantivo el evangelio y las escrituras. Después de una vida llena de trabajo, murió tranquilamente mientras dormía en Ealing Londres el 1 Marzo de 1981.

Daniel – 41/42

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

41/42 – Daniel

Antiguo Testamento

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Daniel, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. La historia de Daniel motiva a la fidelidad a pesar del exilio en Babilonia. Sus visiones generan la esperanza de que Dios traerá a todas las naciones bajo su dominio.

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WILLIAM BOOTH: Primer general del EJERCITO de SALVACIÓN

BITE

Serie: Biografías

WILLIAM BOOTH

Primer general del EJERCITO de SALVACIÓN 

William Booth nació en Nottingham el 10 de abril de 1829. Sus padres no eran creyentes, pertenecían a la clase trabajadora y contaban con poca educación.

En 1842, cuando tenía 13 años, su padre lo envió a trabajar como aprendiz en una tienda de empeño situada en la parte más pobre de Nottingham.

En septiembre de ese mismo año, su padre Samuel se enfermó y murió. Poco después, su madre tuvo que dejar su casa para abrir una pequeña tienda en uno de los barrios pobres de Nottingham, donde ganaba un pequeño ingreso vendiendo juguetes, agujas, algodón y cosas por el estilo.

En algún momento a sus 15 años, William fue invitado por una pareja wesleyana a una iglesia, donde se convirtió.

En 1846 quedó impresionado por la predicación de James Caughey y David Greenbury, dos evangelistas itinerantes. Animado por Greenbury, se unió a un grupo de creyentes que predicaban en las calles.

Booth, junto a un grupo de amigos, se dispuso a evangelizar a los pobres. Crearon plataformas nocturnas al aire libre donde predicaban el evangelio a través de música animada y breves exhortaciones que invitaban a los oyentes a volverse a Cristo.

En 1849, William se mudó a Londres para buscar trabajo, regresó brevemente a las casas de empeño, pero también se unió a una capilla en Clapham. Fue en esta iglesia que conoció a Catherine Mumford (1829-1890). Después de que William se convirtiera en evangelista, se casó con Catherine el 16 de julio de 1855, formando una asociación ejemplar y complementaria de por vida.

Después de una breve luna de miel, fue designado como pastor para los circuitos en Halifax y Gateshead. Pero, al sentirse llamado al evangelismo itinerante, renunció en 1861. Booth sentía que su llamado estaba en las calles con los más necesitados.

Él y Catherine se convirtieron en evangelistas itinerantes en Gales, y varias regiones de Inglaterra, especialmente las zonas más pobres.

Cuatro años después, William y Catherine se mudaron a Londres. Fue aquí donde William comenzó su primera campaña evangelística al aire libre en Whitechapel, predicando en una tienda de campaña.

En 1878, William cambió el nombre de la misión por “Ejército de Salvación”, una idea que al parecer tomó del Movimiento Voluntario Británico. Se organizó una estructura militar con él, el “General” William Booth como líder.

Sus primeras “campañas” encendieron una violenta oposición; se organizaron “Ejércitos de esqueletos” para disolver las reuniones, y durante muchos años los seguidores de Booth fueron sometidos a multas y encarcelamientos como quebrantadores de la paz.

Pero la idea llamó la atención y, en menos de diez años, el Ejército de Salvación se había establecido rápidamente en varios países extranjeros.

Después de sufrir un cáncer, Catherine Booth falleció el 4 de octubre de 1890, dejando un vacío significativo en la vida de William. En el mismo mes, Booth publicó su principal manifiesto social, ‘In Darkest England and the Out’.

A partir de entonces, Booth volvió a la predicación y al evangelismo, y la administración diaria del Ejército de Salvación pasó a su hijo mayor, Bramwell.

Fue honrado al recibir la Libertad de las ciudades de Londres y Nottingham. Entre muchos otros honores, Booth también recibió un Doctorado Honorario en Derecho Civil de la Universidad de Oxford.

William Booth murió el 17 de agosto de 1912.

CIBERGRAFÍA:

William Booth, the founder of the Salvation Army: http://bit.ly/2QKLBdk​
William Booth, first General of the Salvation Army: http://bit.ly/2EkgTCg​
William Booth, british minister: http://bit.ly/2QEAse3​

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Resultados radicales de la resurrección

Soldados de Jesucristo

Febrero 27/2021

Solid Joys en Español

Resultados radicales de la resurrección

John Piper

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Algo es hermoso porque lo amamos

Sábado 27 Febrero

Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé. Isaías 43 : 4

Con amor eterno te he amado ; por tanto, te prolongué mi misericordia. Jeremías 31 : 3

Algo es hermoso porque lo amamos

El único juguete de una niña era una vieja muñeca a la que le faltaba una pierna. “¡Tu muñeca no es muy bella !”, le dijo alguien. Después de haberle dado un fuerte abrazo y haberla acariciado un rato, la niña la mostró a su interlocutor y exclamó : “¡Ahora es bonita !”. Esta escena me recuerda a otra niña de 4 años que decía a su madre : “¡Mamá, eres hermosa porque te quiero !”.

Parece que los niños toman espontáneamente ese carácter “transformador” del amor… Dios no nos ama porque somos honestos, hermosos o buenos, sino para que nos convirtamos en ello. Quiere hacernos buenos porque nos ama. Su amor puede producir en nosotros ese cambio.

Cuando un escultor examina un bloque de mármol bruto, no piensa en ese estado inicial, sino en la magnífica escultura en la que se convertirá cuando haya concluido la obra. Así, el amor del Señor por los suyos no está basado en lo que hay en ellos, sino en lo que hay en su propio corazón y en lo que hará de ellos : un día serán semejantes a él.

De igual manera, nuestro amor por nuestros hermanos y hermanas no debería basarse en lo bueno que hay en ellos, sino en lo que el Señor hizo por ellos, y hará de ellos. Así deberíamos vernos unos a otros. Si resaltamos los defectos de los demás, a menudo nos desanimaremos. Pero si vemos en nuestro hermano a “aquel por quien Cristo murió” (Romanos 14 : 15), entonces podremos amarlo como Cristo lo ama (Efesios 5 : 1-2).

2 Samuel 19 : 24-43 – Hechos 9 : 1-22 – Salmo 27 : 5-8 – Proverbios 10 : 20-21

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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10 – ¿Dispuesto a Pagar el Precio?

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

10 – ¿Dispuesto a Pagar el Precio?

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

El plan de redención – Parte 2

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 20/26

El plan de redención – Parte 2

Bienvenido. Oremos antes de iniciar – «Señor, te alabamos por la gracia de considerar las inescrutables riquezas de Cristo. Ayúdanos a valorar a Jesús por sobre todas las cosas».

  1. Introducción

La semana pasada comenzamos a mirar el glorioso plan de redención de Dios. Si eres un creyente en Jesús, tu corazón debería deleitarse al estudiar el plan y los propósitos de salvación de Dios porque es la historia de cómo Dios te salvó.

Empezamos explicando lo que los teólogos a menudo nos referimos como el orden de la salvación que nos ayuda a entender cómo Dios aplica la redención a los creyentes. Puedes encontrar ese orden en tu folleto.

La semana pasada consideramos las primeras 3 etapas: la elección, el llamado del evangelio y la regeneración. Esta mañana retomaremos con la conversión, luego veremos la unión con Cristo, y luego cerraremos con la doctrina de la justificación.

  1. La conversión (fe y arrepentimiento)

Primero, echemos un vistazo a la conversión. Permíteme comenzar nuestra discusión acerca de la conversión leyendo la declaración de fe de nuestra iglesia en lo que respecta al tema de la conversión, en el artículo VIII, titulado «Del Arrepentimiento y la Fe»:

Artículo VIII, Del Arrepentimiento y la Fe, Declaración de Fe de CHBC:

Creemos que el arrepentimiento y la fe son deberes sagrados, y también gracias inseparables, forjadas en nuestras almas por el Espíritu regenerador de Dios; por lo cual, estando profundamente convencidos de nuestra culpa, peligro e impotencia, y del camino de la salvación por Cristo, nos dirigimos a Dios con contrición, confesión y súplica fidedignas para obtener misericordia; al mismo tiempo, recibimos con entusiasmo al Señor Jesucristo como nuestro Profeta, Sacerdote y Rey, y confiamos únicamente en Él como el único y suficiente Salvador.

Como lo explica nuestra Declaración de Fe, la conversión es «nuestra respuesta voluntaria al llamado del evangelio, en el cual nos arrepentimos de todo corazón de los pecados y ponemos nuestra confianza en Cristo para nuestra salvación personal». Es en este paso que la regeneración nos da la capacidad de actuar, renovando nuestra mente y voluntad.

La conversión  implica arrepentimiento y fe. Entonces, cuando compartes el evangelio, un resumen útil es DIOS-HOMBRE-CRISTO-RESPUESTA; cuando miramos la conversión, pensamos en nuestra necesidad de responder, responder con fe y arrepentimiento. Miremos cada aspecto por separado.

El arrepentimiento

Primero, el arrepentimiento.

Las primeras palabras de Jesús para nosotros en el Evangelio de Marcos son un llamado al arrepentimiento y la fe.

Marcos 1:15: «El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio».

Las últimas palabras de Pablo a los ancianos de Éfeso resumen el evangelio que les predicó: Hechos 20:20-21: «Y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,  testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo».

¿Qué es el arrepentimiento? El arrepentimiento implica un dolor sincero por el pecado, una renuncia a él y un compromiso sincero de abandonarlo y caminar en obediencia a Cristo.

En el libro de Zacarías, Dios habla por medio del profeta Zacarías a su pueblo. Un pueblo que lo había desobedecido una y otra vez. Un pueblo que vivió atrozmente en su pecado y adoró a otros dioses. Vidas de pecado y rebelión que destruyeron la relación de Dios con su pueblo.

¿Cuál fue el mensaje de Dios a su pueblo a través del profeta Zacarías? Capítulo 1, versículo 3: «Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos».

Dios estaba llamando a los israelitas al arrepentimiento. Lo estaba haciendo por muchas razones, pero el principal motivo era el propósito de restaurar su relación con su pueblo. Como tal, el arrepentimiento, debe decirse, se refiere a la reparación de una relación con Dios que ha sido perturbada por el pecado humano[1].

Como dice Mark Boda, el arrepentimiento «es fundamentalmente un retorno a la comunión íntima con el Dios trino, nuestro Creador y Redentor». Es un retorno relacional que «surge del corazón humano e impacta las actitudes, palabras y acciones».

No se trata solo del dolor de ofender a un Dios santo. Ni siquiera se trata solo de honrarlo con la forma en la que vives, por importante que sea. Fundamentalmente, el arrepentimiento es la restauración de una relación quebrantada con Dios por causa del pecado, cuyo remedio solo puede obtenerse mediante el acto del arrepentimiento.

Y, para ese fin, debe entenderse que el arrepentimiento NO es una simple confesión de pecado. No te dejes engañar por el uso indebido de este término por parte de la cultura. Confesarse no es arrepentirse. La confesión es el primer paso para el arrepentimiento, pero no es el arrepentimiento.

El arrepentimiento requiere un abandono total del pecado y la búsqueda de otra forma de vida… Porque si el propósito del arrepentimiento es restaurar una relación quebrantada con Dios, debemos entender que él NO puede ser burlado. No podemos decirle que lo sentimos y continuar con nuestro pecado… No, el verdadero arrepentimiento es confesar ese pecado, sí, pero luego apartarse de ese pecado y caer de cabeza en el regazo de Jesús para la salvación de nuestra alma.

Imagina que tú y tus amigos se dirigen desde Washington, DC a Nueva York. Te subes al auto y pronto comienzas a ver señales de Richmond, Virginia; luego Charlotte, Carolina del Norte. ¿Qué le dices al conductor? ¡Estás yendo por el camino equivocado! El conductor dice: Lo siento, sí, ¡tienes razón! Deberíamos ir hacia el norte, me siento tan mal por habernos retrasado. Entonces vuelves a la carretera, y pronto ves señales de Charleston, Carolina del Sur; y Savannah, Georgia. ¿El conductor se arrepintió? ¡No! Quizá lo lamenta, pero el arrepentimiento implica mucho más que eso: es girar en U e ir en la otra dirección.

El arrepentimiento no es una cosa de una sola vez. Es algo de toda la vida. Como creyentes, corremos la carrera del arrepentimiento durante toda nuestra vida. La fe y el arrepentimiento verdadero comienzan a ocurrir en un momento de nuestras vidas, pero no solo durante ese momento. La fe y el arrepentimiento marcarán al verdadero cristiano a lo largo de su vida, mientras Dios lleva a cabo su obra hasta su culminación.

Dios no solo usa la convicción de nuestra maldad para ver esto, sino también la realización de su bondad: nuestra aprehensión de la misericordia de Dios hacia nosotros irrumpe nuestros corazones y nos lleva a arrepentirnos.

Da un vistazo a lo que Dios dice en Joel 2:12-13: «Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamentoRasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo».

Pablo le pregunta al lector en Romanos 2:4: «¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?».

Esta idea de la importancia y el rol de reconocer la bondad de Dios en el proceso del arrepentimiento se ilustra en Lucas 15: El hijo pródigo había estado viviendo en rebelión y pecado. Luego, en el versículo 17, se nos dice que vuelve en sí… y regresa a casa con la esperanza de que su padre al menos le permita volver a ser un jornalero. Sin duda tenía una visión equivocada de su padre cuando pidió la herencia para obtener su «libertad» años antes. Pero ahora, él confiesa que su padre es un hombre generoso y que el servicio en casa es mucho mejor que la «libertad» en el país lejano… Si el chico hubiera pensado solo en sí mismo –en su hambre, nostalgia, soledad–, habría terminado desesperado. Pero sus dolorosas circunstancias lo ayudaron a ver a su padre de una nueva manera, y esto le trajo esperanza[2]. ¡Esto produjo un verdadero arrepentimiento!

J.I. Packer lo expresa de esta manera: «El arrepentimiento que Cristo requiere de su pueblo consiste en una firme negativa de establecer límites a las afirmaciones que él pueda hacer sobre sus vidas»[3]. El verdadero arrepentimiento es decir: «Está bien, Dios, lo que sea necesario, te lo entrego todo y te seguiré con absoluto abandono… Sin importar el costo… Sin importar el pecado… Sin importar la lucha. Ese es el verdadero arrepentimiento.

Amigo, oro para que si el día de hoy te encuentras viviendo en pecado sin arrepentimiento ni confesión, abandones tu pecado para salvación de tu alma.

La fe

Dicho eso, y habiendo mirado el arrepentimiento, veamos y definamos lo que queremos decir con «fe salvadora».

Efesios 2:8-10 dice: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe».

¿Qué es la fe en Jesucristo? Primero, la fe debe incluir el conocimiento de Cristo y lo que él ha hecho en el evangelio. Debemos tener algunos conocimientos básicos y comprensión sobre los hechos que rodean a Jesucristo. No podemos tener fe en algo o alguien que no conocemos, con el que no tenemos una relación o que no comprendemos.

Romanos 10:14 dice: «¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?».

Debemos saber acerca de Jesucristo si debemos creer en él. Por eso es tan imperativo que compartamos el evangelio con otros. ¿Cómo sabrán ellos acerca de la salvación si no pueden escuchar el evangelio? ¡No lo harán! ¡La fe salvadora solo se logra conociendo las buenas noticias del evangelio de Jesucristo!

Pero alguien podría decir: «Sí, pero incluso los demonios «saben» acerca de Jesucristo… ¿No tienen ellos este «conocimiento» del que hablas… y, sin embargo, no son salvos?» Y esa persona estaría en lo correcto. Santiago 2:19 dice: «Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan».

Por tanto, la fe salvadora también debe incluir confianza. No solo sabemos acerca de él, nos confiamos a él. Lo recibimos. Descansamos en él. Nos arrojamos sobre él. La fe en Jesucristo es una gracia salvadora (Efesios 2:8-9Filipenses 1:29), por la cual recibimos (Juan 1:12) y descansamos solo en él para salvación, tal como se nos ofrece en el evangelio.

IlustraciónUn edificio en llamas.

Aquí es importante resaltar que no es la fuerza de nuestra fe la que salva, sino que es el objeto de nuestra fe el que salva. Jesucristo es el objeto de nuestra fe. Él nos salva. Puede que estés colgando de un hilo, pero no es la fuerza de tu agarre lo que te salva, sino más bien en quién estás confiando el que lo hace. A medida que aprendes y entiendes que no es la fuerza de tu fe, sino la persona, rápidamente encontrarás que no eres tú quien se aferra a Cristo, sino que es él quien se aferra a ti (Juan 10:28).

Me encanta la forma en que lo dice nuestra Declaración de Fe: «recibimos con entusiasmo al Señor Jesucristo como nuestro Profeta, Sacerdote y Rey, y confiamos únicamente en Él como el único y suficiente Salvador».

John Murray lo expresa de la siguiente manera: La fe es una «transferencia de la confianza que hay en nosotros mismos y en todos los recursos humanos a la confianza solo en Cristo para salvación. Es recibirle y descansar en él… La fe es confianza en una persona, la persona de Cristo, el Hijo de Dios y el Salvador de los perdidos. Nos confiamos a él. No es simplemente creerle a Él; es creer en Él y sobre Él»[4].

Ilustración: La silla en la que estás sentado.

¿Cómo deberíamos pensar acerca de la fe en el proceso de la salvación? Horatius Bonar lo expresó así:

«La fe no es Cristo ni la cruz de Cristo. La fe es siempre la mano extendida del mendigo, nunca el oro del rico, la fe es la ventana que deja pasar la luz, nunca es el sol.

Sin mérito en sí misma, nos une a la infinita dignidad de Aquel en quien el Padre se complace; y al unirnos, nos presenta perfectos en la perfección de otro.

Aunque no es el fundamento establecido en Sión, nos lleva a ese fundamento, y nos mantiene allí, arraigados y asentados, para que no nos alejemos de la esperanza del evangelio.

Aunque no es el evangelio, las buenas nuevas, recibe estas buenas nuevas como las verdades eternas de Dios, y le pide al alma que se regocije en ellas; aunque no es el holocausto, se detiene y mira la llama que asciende, lo que nos asegura que la ira que debería haber consumido al pecador cayó sobre el Sustituto»[5].

Preguntas: ¿De qué manera una correcta comprensión de la conversión es esencial o incluso útil para la comprensión de nuestra salvación? (2) ¿De qué manera una correcta comprensión de la conversión es esencial para la correcta proclamación del evangelio y para nuestro evangelismo?

  1. La unión con Cristo

Habiendo hablado de la fe salvadora, ahora debemos entender que la fe salvadora nos une al Salvador, el Señor Jesucristo. Ser salvo es estar unido al Salvador, el quinto paso en el orden de la salvación.

Estar unidos a Cristo significa que los creyentes se unen personalmente a Jesús vivo, encarnado, crucificado, resucitado y reinante por su Espíritu Santo a través de la fe. La fe dada por Dios y forjada por el Espíritu nos une a Jesucristo, en quien tenemos toda bendición espiritual para la vida y la eternidad.

Así, en Efesios 1:3, Pablo escribe: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo». De hecho, vayamos a Efesios 1:3-14 juntos. Quiero que notes todas las referencias a la unión con Cristo mientras leemos esto juntos [observa todas las referencias a la unión con Cristo].

Efesios 1:3-14: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristosegún nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria».

Hay un montón de imágenes bíblicas que ilustran esta unión con Cristo:

La unión con Cristo se asemeja a la de un edificio y su piedra angular (Efesios 2:20-22), una vid y sus ramas (Juan 15:1-8), los miembros de un cuerpo humano y su cabeza (Efesios 1:22-231 Corintios 12:12), y la unión entre un esposo y una esposa (Efesios 5:31-322 Corintios 11:2).

Todos los beneficios de la salvación fluyen a nosotros en virtud de estar unidos al Salvador.

¡Los creyentes son justificados en Cristo, santificados en Cristo, adoptados en Cristo, preservados en Cristo y glorificados en Cristo! Poseemos vida eterna en Cristo (Romanos 6:23); somos justificados en Cristo (Romanos 8:1); glorificados en Cristo (Romanos 8:302 Corintios 3:18); santificados en Cristo (1 Corintios 1:2); llamados en Cristo (v. 9); hechos vivos en Cristo (15:22; Efesios 2:5); creados nuevamente en Cristo (2 Corintios 5:17); adoptados como hijos de Dios en Cristo (Gálatas 3:26); escogidos en Cristo (Efesios 1:4); y resucitados con Cristo (Col. 3:1).

Si Pablo quiere referirse a un cristiano, su manera breve de hacerlo es decir que una persona está «en Cristo» o «en el Señor» (véase Romanos 16:1-13Filipenses 4:21). Col. 1:2). Sin Cristo, Dios es terrible. En Cristo, Dios es maravilloso.

John Murray dice acerca de la unión con Cristo: «La unión con Cristo es realmente la verdad central de toda la doctrina de la salvación, no solo en su aplicación, sino también en su logro definitivo en la obra consumada de Cristo»[6].

Cristo es un tesoro infinito de gracia. Pasaremos el resto de nuestro tiempo esta mañana maravillándonos de los beneficios maravillosos que llegan a los creyentes en virtud de nuestra unión con él[7]. Pero antes de hacerlo, déjame hacerte un par de preguntas…

Preguntas: (1) ¿De qué manera es esencial una correcta comprensión de nuestra unión con Cristo o incluso útil para nuestro entendimiento o seguridad de nuestra salvación? (2) ¿De qué manera es esencial una correcta comprensión de la unión de los cristianos con Cristo para la correcta proclamación del evangelio y para nuestro evangelismo y discipulado?

  1. La justificación

Con ese fin, echemos un vistazo a la doctrina de la justificación, el sexto paso en el orden de la salvación. Para hacer eso, déjame leer lo que dice nuestra Declaración de Fe acerca de la doctrina; puedes encontrar en la página 3 de tu folleto:

Artículo VDe la JustificaciónDeclaración de Fe de CHBC:

Creemos que la gran bendición del Evangelio que Cristo asegura a los que creen en Él es la Justificación; esa Justificación incluye el perdón del pecado y la promesa de la vida eterna sobre los principios de la justicia; que es otorgada, no en consideración a ninguna obra de justicia que hayamos hecho, sino únicamente a través de la fe en la sangre del Redentor; en virtud de la cual, su perfecta justicia nos es imputada libremente por Dios; que nos lleva a un estado de bendita paz y favor con Dios, y asegura todas las demás bendiciones necesarias para el tiempo y la eternidad.

La justificación es esa bendición salvadora mediante la cual los pecadores son declarados justos ante Dios a través del perdón de nuestros pecados y la imputación de la justicia de Cristo. Esta declaraciób legal de Dios se produce precisamente cuando somos llevados a compartir la vida justa, la muerte que lleva el pecado y la resurrección triunfante de Jesús.

La justificación es una declaración legal o judicial de Dios de que somos justos ante sus ojos… no debido a nuestras obras, sino porque él imputa o acredita la justicia de su Hijo como la nuestra. Somos contados justos en Cristo.

Si pensamos que la regeneración es comparable al trabajo de un cirujano que está creando un nuevo corazón, la justificación sería entonces comparable al trabajo de un juez. Es una declaración externa y legal de parte de Dios de nuestra posición ante Dios, a saber, que ahora somos justos, limpios o «no culpables» ante Él.

Pablo escribe en 2 Co. 5: 21 acerca de esta justicia imputada: «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él».

Más tarde, Pablo escribiría a los filipenses en Filipenses 3:4-9: «Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe».

Somos justificados solo por la fe, solo en Cristo, no por nuestras obras.

Es instantáneo sobre nuestra verdadera confesión de fe en Cristo. «Cristo no solo nos acredita la gracia para que podamos producir buenas obras y ganar nuestro camino al cielo», como es la posición del catolicismo romano. La Escritura es clara en este punto:

  • Gálatas 2:16: «Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado».

Nuestra fe en Cristo «dispara» la justificación. La fe es en sí misma un regalo de Dios que no podemos obtener o ejercitar por nuestra cuenta. Nosotros simplemente no podemos producir fe salvadora, y no podemos ganar la fe o la salvación por ningún acto o mérito de nuestra parte. Somos justificados solo por la gracia de Dios solo a través de la fe.

Entonces, de esta manera, es todo gracia. La gracia de Dios al darnos fe salvadora. Y la gracia de Dios al hacer que esa fe salvadora sea suficiente para justificarnos a través de la obra de Cristo.

¿Te has preguntado por qué la fe es el medio que Dios usa para justificar al pecador? ¿Por qué Dios no usó el amor, la humildad o la bondad? Bueno, Dios usa la fe porque va exactamente en contra de nuestra autodependencia. Confiar en Dios para ser justificados entra en conflicto directo con el deseo del hombre de depender de sus propias buenas obras para la salvación. Es Dios quien recibirá la alabanza y la gloria en la salvación y no el hombre. Es la justicia de Cristo lo que nos hace inocentes.

«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe» (Efesios 2:8-9)

Preguntas: (1) ¿De qué manera es esencial una correcta comprensión de la justificación o incluso útil para la comprensión de nuestra salvación? (2) ¿De qué manera es esencial una correcta comprensión de la justificación para la correcta proclamación del evangelio y para nuestro evangelismo?

Oremos.

Opcional para la justificación: Catecismo de Heidelberg

P. 60: ¿Cómo eres justo ante Dios?

Por la sola verdadera fe en Jesucristo,a de tal suerte que, aunque mi conciencia me acuse de haber pecado gravemente contra todos los mandamientos de Dios, no habiendo guardado jamás ninguno de ellos,b y estando siempre inclinado a todo mal,c sin merecimiento alguno mío,d solo por su gracia,e Dios me imputa y daf la perfecta satisfacción,g justicia y santidad de Cristoh como si no hubiera yo tenido, ni cometido algún pecado, antes bien como si yo mismo hubiera cumplido aquella obediencia que Cristo cumplió por mí,i con tal que yo abrace estas gracias y beneficios con verdadera fej.

[aRo. 3:21-2224Ro. 5:1-2Gl. 2:16Ef. 2:8-9Fil. 3:9b. Ro. 3:19c. Ro. 7:23d. Tit. 3:5Dt. 9:6Ez. 36:22e. Ro. 3:24Ef. 2:8Ef. 4:42 Co. 5:19g. 1 Jn. 2:2h. 1 Jn. 2:1i. 2 Co. 5:21j. Ro. 3:22Jn. 3:18][8].

[1]Boda, Mark J. Return to Me: A Biblical Theology of Repentance (Nuevos Estudios sobre Teología Bíblica).

[2]Wiersbe, W. W. (1996). The Bible exposition commentary (Vol. 1, p. 235). Wheaton, IL: Victor Books.

[3]J.I. Packer, Evangelism and the Sovereignty of God (Downers Grove, IL: InterVarsity, 1961/2008), 81.

[4]John Murray, Redemption Accomplished and Applied (Grand Rapids: Eerdmans, 1955), 111-12.

[5]–Horatius Bonar, The Everlasting Righteousness; or, How Shall a Man be Just with God? (Carlisle, Pa.: Banner of Truth, 1874/1993), 111-113.

[6]John Murray, Redemption Accomplished and Applied (Grand Rapids: Eerdmans, 1955), 161.

[7]Col. 2:20-3:4Juan 17:24-26

[8]http://www.clir.net/pdf/heidelberg.pdf

Mark Deve

¿Qué es la muerte?

The Master’s Seminary

¿Qué es la muerte?

Dr. Sam Horn

Sam Horn

Sam Horn

Sam Horn se desempeña como presidente de la Universidad y el Seminario de Maestría. Tiene décadas de experiencia en administración de educación superior y una pasión por capacitar a hombres y mujeres para el ministerio del evangelio. El Dr. Horn y su esposa, Beth, tienen un hijo, Robert, y una hija, Ashton.

El Hijo de David

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Mesías prometido

El Hijo de David

Robert Rothwell

Nota del editor: Este es el sexto de 13 capítulos en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El Mesías prometido.

¿Alguna vez has notado la cantidad de ofertas de sistemas de seguridad que bombardean a los propietarios de casas? Al menos en el centro de la Florida, parecen estar en todas partes. Anuncios de sistemas de seguridad para casas aparecen regularmente durante las pausas comerciales en la radio. Con los años, mi buzón ha recibido innumerable publicidad impresa que vende la instalación y activación de sistemas de alarma para casas. Y no te imaginas la cantidad de vendedores que han tocado el timbre de mi casa con la esperanza de convencerme de comprar protección monitoreada para mi propiedad.

También existen soluciones de seguridad de baja tecnología. Aseguramos nuestras puertas. Tenemos perros guardianes. Colocamos cercas alrededor de nuestros patios. Independientemente de lo que se diga  sobre tales medidas, demuestran una cosa: queremos seguridad.

El deseo de seguridad era particularmente intenso en el mundo antiguo, especialmente en Israel. Al vivir en un pedazo de tierra donde se unen tres continentes, África, Asia y Europa, Israel estaba en constante peligro de ser conquistado por otros que valoraban su posición geográfica estratégica. Y para la familia real, las necesidades de seguridad alcanzaron un nivel completamente diferente. Tenías que proteger tanto a la nación como a la dinastía real. Siempre había alguien queriendo quitarte el trono.

La casa de David finalmente estará a salvo no solo de sus enemigos sino también de la ira santa de Dios mismo.

La promesa de seguridad ocupa un lugar protagónico cuando Dios establece el pacto davídico que encontramos en 2 Samuel 7:1-17. Dios hizo una promesa pactual clave al rey David: “Tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante de Mí; tu trono será establecido para siempre”(v. 16). David no solo obtiene un reino seguro con un trono eterno, sino que el reino “[permanecerá] para siempre delante de [Dios]”. La casa de David finalmente estará a salvo no solo de sus enemigos sino también de la ira santa de Dios mismo.

Aquí se promete más que simplemente que la familia de David siempre tendrá un hombre en el trono en Jerusalén (2 Sam 7:15). Cuando incluso los desaciertos de los descendientes piadosos de David, Ezequías y Josías, hacen inevitable la caída de Judá y el exilio a Babilonia (2 Re 20:12-192 Cr 35:20-27), está claro que el trono de David no puede perdurar si ha de ser sostenido por meros pecadores. Se requerirá un hijo de David supremamente justo para mantener el trono del reino y darle una seguridad duradera frente a sus enemigos. Se necesitará un hijo de David perfectamente santo para edificar una casa duradera a el nombre de Dios (v. 13). A pesar de que Salomón construyó un templo para Dios en Jerusalén, no podía ser este hijo, porque cayó en la idolatría y, además, el templo que construyó fue destruido por Babilonia (1 Re 3-11; 2 Re 24).

Además, la promesa de Dios de un amor eterno por el linaje de David no significa que este linaje quede sin castigo cuando cae en pecado. Dios disciplinará al linaje de David “con vara de hombres y con azotes de hijos de hombres” (2 Sam 7:14). Pero la promesa aquí no es solo que el linaje de David sufrirá la derrota por parte de otros reyes cuando sea desobediente. El mismo versículo que promete disciplina también promete que los hijos de David serán considerados hijos de Dios (v. 14). Y ¿quién más en el Antiguo Testamento es considerado como hijo de Dios? Su pueblo, Israel (Os 11:1). El linaje de David puede representar a toda la nación. Ambos son, por así decirlo, intercambiables, porque ambos son el hijo de Dios. Lo que le sucede al hijo de David le sucede a toda la nación. Vemos esto claramente en el caso del rey Manasés, quien fue castigado por el pecado y llevado al exilio solo para ser llevado de regreso a Jerusalén (2 Cr 33:10-13). Lo mismo le sucedería más tarde a los judaítas, es decir, al pueblo de Dios Israel (2 Cr 36:17-23).

Al unir estos hechos, vemos las sombras de un Rey venidero. Este Rey será perfectamente justo y capaz de mantener el trono de David. Pero este Rey también soportará el castigo de Dios por el pecado, yendo al exilio por el pecado y regresando a la bendición de Dios que es la vida. Y como consecuencia de esto, aquellos a quienes Él representa son contados como que han sufrido el exilio y regresarán a la vida también. Esto empieza a sonar familiar, ¿no? Estamos hablando, por supuesto, del Hijo final de David, Cristo Jesús, nuestro Señor. Él es el perfectamente justo Hijo de David que entra en el exilio del juicio de Dios, soportando la ira de Dios, para así garantizar la resurrección de Su pueblo, Israel (Is 53; Mt 1:1-142 Co 5:21). Y Él sostiene el trono de David para siempre (Hch 2:1-36).

Hay otro hijo de Dios mencionado en el Antiguo Testamento: Adán, el padre de la raza humana (Lc 3:38). Como el Hijo de Dios, Jesús  puede representar también a los descendientes de Adán, llevando el exilio del juicio de Dios para que todos los que confían en Cristo de entre los gentiles puedan tener también la garantía de la vida eterna resucitada. Por la fe, tanto judíos como gentiles pueden unirse al pueblo de Dios, Israel, y recibir la bendición de protección y seguridad para siempre.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Robert Rothwell
Robert Rothwell

Robert Rothwell es editor adjunto de Tabletalk Magazine y profesor adjunto permanente en Reformation Bible College en Sanford, Florida.