Los rebaños necesitan pastores

Soldados de Jesucristo

Por Megan Hill

Me encantan los servicios de ordenación en la iglesia local. A menudo, estos servicios son la culminación de un largo periodo de tiempo en el que la congregación ha oído predicar sobre el liderazgo bíblico de los ancianos, ha sido animada a identificar a los hombres dotados para esta tarea, ha orado por aquellos hombres mientras recibían formación y se sometían a exámenes, y ha votado para llamar y ordenar a hombres concretos para el cargo de anciano. Hemos estudiado y orado; esperado y orado; y esperado y orado un poco más. 

 El servicio de ordenación, entonces, es tanto la cima como la celebración. Traemos platos de galletas y otros alimentos para después celebrar. Damos la bienvenida a los miembros de otras iglesias cercanas que han venido a regocijarse con nosotros. Nos sentamos felizmente, no en nuestros sitios habituales, sino en cualquier lugar donde podamos encontrar un asiento en la iglesia llena. 

 Cantamos y escuchamos la lectura de las Escrituras y la predicación. El hombre que ha sido llamado como anciano toma ciertos votos y la congregación, responde en votación también: prometiendo someterse voluntariamente a su liderazgo nombrado por Cristo en la iglesia. Y entonces, mientras el nuevo anciano se arrodilla frente a la iglesia, todos los ancianos ponen sus manos sobre sus hombros y oran por él.  

 En el futuro, este hombre estará orando por la iglesia local cientos y miles de veces en reuniones de ancianos, visitando en las casas, desde el púlpito, y antes de empezar el culto los domingos temprano en la mañana. Sin embargo, su trabajo como anciano comienza cuando la iglesia ora por él, pidiendo al Señor que pastoree su alma y dando gracias a Cristo por Su buen regalo. 

El gran Pastor otorga Sub-pastores

 Mateo nos dice que durante Su ministerio terrenal, Jesús viajó predicando en varias comunidades y curando a los enfermos de manera milagrosa. Rodeado de grandes multitudes de personas, Jesús “tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:36). El gran Pastor miró al rebaño angustiado y se conmovió. 

 La preocupación de Cristo por Sus ovejas lo llevó a hacer dos cosas. En primer lugar, exhortó a Sus discípulos a orar por más sub-pastores (9:38) y en segundo lugar, envió a Sus discípulos como sub-pastores para rescatar a “las ovejas perdidas” en los pueblos y aldeas, predicando la Palabra y haciendo el bien a sus almas (10:1-11). 

 En nuestras iglesias de hoy estamos recibiendo la respuesta a la oración obediente del discípulo hace dos mil años. Cuando domingo tras domingo tus ancianos se paran en el púlpito y te predican la Palabra de Dios es porque el Señor Jesús ha tenido compasión de ti. 

Los pastores son un buen regalo

 En ningún otro lado es más clara la bondad de Cristo al darnos ancianos que en Efesios 4: 8-13:  

 “Por lo cual dice: 

 Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,  

Y dio dones a los hombres.  

 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” 

En este pasaje aprendemos lo que Cristo hizo después de Su resurrección y ascensión al cielo. No es sorprendente que el buen Pastor no dejara de pastorear por el simple hecho de que ya no estaba físicamente presente con el rebaño. En Su ausencia, les dio “los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y los maestros” (v. 11). 

Fíjate en cómo se describen estos hombres: un regalo de Cristo. No importa cuán comunes parezcan tus ancianos, en en realidad son un  regalo perfecto elegido, por Cristo para tí. Cuando eres ministrado por tus ancianos recibes el ministerio del mismo Cristo.  

Nota también la abundancia de este don: Cristo dio “pastores y maestros”, en plural. Mientras que Cristo se describe a sí mismo como “un solo Pastor” (Juan 10:16), sus sub-pastores son muchos. Esta pluralidad compensa la debilidad humana de los ancianos, protege a las ovejas de cualquiera de sus pecados egoístas y aporta sus diversos dones para beneficio del cuerpo de Cristo.  

Los pastores exhiben el Reino de Cristo

Un rebaño que recibe el cuidado de los pastores tiene efectos que van más allá de las paredes de la iglesia. Cuando somos pastoreados por  nuestros ancianos y nos sometemos a su autoridad, mostramos al mundo la realidad actual del reino de Jesús. 

En este mismo momento, Jesús está sentado en el Trono de los cielos gobernando e intercediendo por Su pueblo. En la iglesia local esta verdad invisible se hace visible. Nuestros amigos y vecinos incrédulos no saben cómo es el reino eterno de Cristo; ninguno, hasta que la iglesia local se reúne. 

Aunque el reino de Cristo es invisible, la obra de Sus sub pastores no lo es. Cuando el pueblo de Dios se somete de manera voluntaria y con alegría al amoroso liderazgo de nuestros ancianos, damos testimonio público de la gran realidad del reino de Cristo. 

Aún más, la presencia de los ancianos anima nuestros propios corazones. ¿Miras a veces el mundo que te rodea, su baja condición de pobreza, racismo, falsa religión, conflictos,  injusticias, trastornos, y te preguntas si Cristo está reinando de forma real y verdadera? Anímate. Tus ancianos están en Su Iglesia como un antídoto para tus dudas. Estos hombres han sido delegados por Cristo para erradicar aquellos males del rebaño y promover la pureza y la paz entre las ovejas. Su gobierno terrenal te asegura el gobierno celestial de Cristo. Así como Sus ancianos se reúnen temprano los domingos por la mañana para orar por tu alma, el Rey Jesús está de continuo intercediendo por ti. Así como tus ancianos usan la Palabra para animar y exhortar a tu iglesia local, el Rey Jesús está gobernando su reino con el mismo estándar. 

El mundo entero no se revelará como sujeto a Cristo hasta el último día, pero el trabajo de los pastores en la iglesia local apunta a la verdad y la bondad del ilimitado reinado de Cristo. 

En mi iglesia, cada servicio de ordenación termina con abrazos. Primero, los ancianos actuales dan la bienvenida al recién anciano ordenado con sonrisas y lágrimas y después del resto de la congregación. Nos dirigimos hacia el frente de la iglesia con nuestras propias sonrisas y lágrimas. Alcanzamos a nuestro nuevo anciano con un afecto de corazón abierto, y, uno a uno, envolvemos el regalo de Cristo en nuestros brazos. 

Megan Hill

Megan HillMegan Hill es la autora de tres libros, incluyendo A Place to Belong: Learning to Love the Local Church [Un Lugar para Pertenecer: Aprendiendo a amar a la iglesia local], que se publicó en mayo de 2020. Esposa e hija de un pastor, es editora de The Gospel Coalition y vive en Massachusetts, donde pertenece a West Springfield Covenant Community Church.

La Verdadera Iglesia

Evangelio Blog

Por J.C. Ryle

Yo deseo que pertenezcas a la única Iglesia Verdadera: a la Iglesia fuera de la cual no hay salvación. No pregunto a dónde asistes los domingos sino pregunto si ‘¿Perteneces a la única Iglesia Verdadera?” 

¿Dónde se encuentra esta única Iglesia verdadera? ¿Cómo es esta Iglesia? ¿Cuáles son las características por las cuales se puede reconocer esta única Iglesia verdadera? Quizás me hagas tales preguntas. Escucha bien y te daré algunas respuestas al respecto. 

La única Iglesia verdadera se compone de todos los creyentes del Señor Jesús. Se compone de todos los elegidos de Dios -de todos los hombres y mujeres convertidos -de todos los cristianos verdaderos. A cualquier persona que se le manifiesta la elección de Dios el Padre, la sangre vertida de Dios el Hijo, la obra santificadora de Dios el Espíritu, lo consideramos como un miembro de la Iglesia verdadera de Cristo. 

Es una Iglesia en la cual todos los miembros poseen las mismas características. Todos son nacidos del Espíritu; todos poseen “un arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo,” y santidad de vida y conversación. Todos odian el pecado y todos aman a Cristo. Adoran en diferentes maneras; algunos adoran con una forma de oración, y otros sin ninguna; otros adoran hincados y otros en pie; pero todos adoran con un sólo corazón. Todos son guiados por un mismo Espíritu; todos edifican sobre el mismo cimiento; todos derivan su religión de un sólo libro la Biblia. Todos están unidos a un mismo eje-Jesucristo. Todos aun ahora pueden decir con un corazón, “Aleluya;” y todos pueden responder con un corazón y una sola voz, “Amén y Amen. 

Es una Iglesia que no depende de ningún ministro aquí en la tierra, aunque sí estima mucho a aquellos que predican el evangelio a sus miembros. La vida de sus miembros no depende de la membresía oficial de la Iglesia, ni del bautismo ni de la cena del Señor aunque también estiman mucho estas cosas cuando, se pueden practicar. Pero sólo posee un Líder Supremo un Pastor, un obispo principal -y ese es, Jesucristo. Sólo Él, por medio de su Espíritu, da la entrada a los miembros de esta Iglesia, aunque los ministros les pueden indicar la entrada. Hasta que Él abra la puerta ningún hombre en la tierra la puede abrir-ni obispos, ni presbíteros, ni convocaciones, ni sínodos. Una vez que un hombre se arrepiente y cree en el evangelio, se convierte en ese momento en un miembro de esta Iglesia. Es posible que como el ladrón penitente no tenga la oportunidad de bautizarse, pero él sí tiene aquello que es mucho mejor que el bautismo en el agua eI bautismo del Espíritu. Puede ser que no pueda recibir el pan y el vino en la Cena del Señor; pero él come del cuerpo de Cristo y bebe de la sangre de Cristo todos los días de su vida, y ningún ministro en la tierra se lo puede impedir. Puede ser excomulgado por hombres ordenados y cortado de las ordenanzas externas de la Iglesia protestante: pero ni todos los hombres ordenados en el mundo lo pueden sacar de la única verdadera Iglesia. 

Es una Iglesia cuya existencia no depende de formas, ceremonias, catedrales, iglesias, capillas, púlpitos, bautismales, vestimentas, órganos, fundaciones, dinero, reyes, gobiernos, magistrados ni de ningún favor de parte del hombre. Muchas veces ha sobrevivido y continuado cuando todas estas cosas le han sido quitadas. Muchas veces se ha escapado de aquellos que debían de ser sus amigos al desierto y a las cuevas en la tierra. Su existencia no depende de nada sino la presencia de Cristo y de su Espíritu; y como éstos estarán siempre con ella, la Iglesia no puede morir. 

Esta es la Iglesia a la cual pertenecen los títulos bíblicos de honra y privilegio presentes, y sus promesas de gloria futura; éste es el cuerpo de Cristo; éste es el rebaño de Cristo; ésta es la casa de fe y la familia de Dios; éste es el edificio dc Dios, el cimiento de Dios, y el templo del Espíritu Santo. Esta es la Iglesia de los primogénitos, cuyos nombres están escritos en el cielo; éste es el sacerdocio real, la generación escogida, el pueblo escogido, la posesión adquirida, la habitación de Dios, la luz del mundo, la sal y el trigo de la tierra; ésta es “la santa Iglesia Católica” del Credo de los Apóstoles; ésta es la “única Iglesia Católica y Apostólica” de Credo de Nicea; esta es la Iglesia a la cual Cristo prometió que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella,” 5 y a la cual dice, “He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 16:18; 28:) 

Esta es la única Iglesia que posee una verdadera unidad Sus miembros están completamente de acuerdo respecto a los asuntos más importantes de la religión, porque todos son enseñados por un mismo Espíritu. En cuanto a Dios, a Cristo, el Espíritu, al pecado, a sus propios corazones, a la fe, al arrepentimiento, a la necesidad de la santidad, al valor de la Biblia, a la importancia de la oración, a la resurrección y al juicio venidero están de acuerdo. Escoge a tres o a cuatro de ellos, sin conocerse, de las regiones más aisladas de la tierra y examínalos individualmente sobre estos puntos y verás que serán de un mismo corazón. 

Esta es la única Iglesia que posee la verdadera santidad. Todos sus miembros son santos. No sólo son santos en palabra, en nombre o en el sentido de caridad; todos son santos en acto y hecho, en realidad, en su vida diaria y en la verdad. Todos están más o menos conforrnados a la imágen de Jesucristo. Ningún hombre impío pertenece a esta Iglesia. 

Esta es la única Iglesia que es verdaderamente católica. No es la Iglesia nacional de alguna nación o raza: sus miembros se encuentran en cada región del mundo donde el evangelio es recibido y creído. No está limitada a las fronteras de cierto país ni encerrada dentro de la estructura de formas particulares ni de un gobierno externo. En ella no hay diferencia entre judío o griego, negro o blanco, piscopaliano o Presbiteriano pero la fe en Cristo es todos. Sus miembros serán juntados del norte, del sur, y del oriente y del occidente, y todos tendrán dife rentes nombres y lenguas-pero todos serán uno en Jesucristo. 

Esta es la única Iglesia que es verdaderamente apostólica. Está edificada sobre los cimientos echados por los Apóstoles, y sostiene las doctrinas que ellos predicaban. Las dos metas que sus miembros; procuran realizar son, la fe y la práctica apostólicas; y ellos consideran que el hombre que sólo habla de seguir a los apóstoles sin poseer estas cosas, no es mejor que un metal que resuena o címbalo que retiñe. 

Esta es la única Iglesia que con certeza perdurará hasta el final. Nada puede vencerla o destruirla del todo. Sus miembros pueden ser perseguidos, oprimidos, encarcelados, golpeados, decapitados, y quemados, pero la verdadera Iglesia nunca es eliminada; vuelve a surgir nuevamente de sus aflicciones sobrevive el fuego y el agua. Cuando la aplastan en un país brota en otro. Los Faraones, los Herodes, los Neros, las Marías sangrientas, han luchado por eliminar esta Iglesia; ellos matan sus miles y luego se mueren y van a su lugar. La verdadera Iglesia dura más que todos ellos, y es testigo de la muerte de éstos. Es un yunque que ha quebrado muchos martillos en este mundo, y aún seguirá quebrando más. Es una zarza que arde muchas veces pero no se consume. 

Esta es la única Iglesia de la cual ningún miembro perecerá. Una vez que uno se matricula en’ esta Iglesia, sus pecados están perdonados por la eternidad; nunca son echados fuera. La elección de Dios el Padre, la intercesión continua de Dios el Hijo, la renovación diaria y el poder santificador de Dios el Espíritu Santo, los rodea y los encierra como en un jardín. Ningun hueso del cuerpo místico de Cristo será roto; ningún cordero del rebaño de Cristo le será arrebatado de la mano. 

Esta es la Iglesia que desempeña el trabajo de Cristo en la tierra. Sus miembros son un pequeño rebaño y pocos en número, comparados con los hijos del mundo: uno cuantos aquí, otros tantos allá-unos cuantos en esta parroquia y otros tantos allá. Pero estos son los que sacuden el universo; éstos son los que cambian el destino de gobiernos con sus oraciones; éstos son los que son los obreros activos para difundir el conocimiento de la religión pura y sin mácula; éstos son los que son la misma vida de un país, el escudo, la defensa, la resistencia y el apoyo de cualquier nación a la cual pertenecen. 

Esta es la Iglesia que será verdaderamente gloriosa al final Cuando toda la gloria terrenal se termine entonces esta Iglesia será presentada sin mancha delante del trono de Dios el Padre. Los tronos, los principados, y los poderes en la tierra llegarán a la nada todos los dignatarios, los oficios y las fundaciones pasarán; pero la Iglesia de los primogénitos brillará como las estrellas al fin y será presentada con gozo delante del trono del Padre en el día de la apariencia de Cristo. Cuando las joyas del Señor se preparen y suceda la manifestación de los Hijos de Dios, no se mencionarán el Episcopalianismo ni el Presbiterianismo ni el Congregacionalismo sino una sola Iglesia y ésa será la Iglesia de los elegidos. 

Lector, esta es la iglesia verdadera a la cual uno necesita pertenecer si has de ser salvo. Hasta que pertenezcas a ésta no eres nada mas que un alma perdida. Puedes tener la forma, la cáscara, la piel y la semblanza de la religión pero no posees la substancia y la vida. Sí, puedes gozar de muchos privilegios y puede ser que estés dotado con mucha luz y conocimiento pero sino perteneces al Cuerpo de Cristo, tu luz y tu conocimiento y privilegios no salvarán tu alma. ¡Ay, cómo hay ignorancia sobre este punto! Los hombres se imaginan que si se unen a esta iglesia o a aquella y se convierten en miembros y hacen ciertos ritos que sus almas están bien. Es un engaño total y es un error muy grave. No todos aquellos que se Ilamaban Israel eran de Israel, ni tampoco todos aquellos que profesan ser cristianos son miembros del cuerpo de Cristo. 

Nota bien; puede ser que seas Episcopaliano, Presbiteriano Independiente, Bautista, Metodista o Pentecostal y aún un pertenecer a la iglesia verdadera. Y si no perteneces, al final seria mejor que no hubieras nacido. 

J.C. Ryle

Obispo de Liverpool

Nuestro bien es el deleite de Dios

Octubre 08/2021

Solid Joys en Español

Nuestro bien es el deleite de Dios

John Piper

John Piper

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Ahora

Viernes 8 Octubre

Nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.Romanos 5:11

Ahora

“Ahora” es un adverbio muy común que indica el momento presente o la época actual. No designa una esperanza, una promesa para el futuro, sino la seguridad de una cosa que ya poseemos. Cuando un niño dice: “Ahora tengo mi regalo”, se alegra y lo sostiene fuerte con sus manos. De igual manera, cada cristiano puede apropiarse gozoso estas tres certezas, tres “ahora” de la Biblia.

 – “Vosotros… que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia” (1 Pedro 2:10). No tengo que esperar la misericordia de Dios. Él me perdonó porque su Hijo pagó mi deuda; solo tengo que aceptar ese favor inmerecido. Actuar de otro modo sería ofenderlo.

 – “Amados, ahora somos hijos de Dios” (1 Juan 3:2). Dios me adoptó y me llama su hijo. Yo, que era una criatura contaminada por el pecado y sin relación con Dios, ahora tengo una relación filial con él. ¡Después de mi muerte no me espera un juez, sino un Padre que me abre su casa!

 – “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). Lamentablemente, como creyente en Cristo, puedo volver a pecar. Esto ocurre fácilmente, y mi conciencia está incómoda. Satanás aprovecha para sembrar la duda en mi mente: ¿Soy realmente salvo? Este versículo me tranquiliza: Dios es justo, él ya solucionó la cuestión de ese pecado con su Hijo. No es posible que pierda esa salvación pagada tan cara por mi Salvador. Lo que tengo que hacer, en tal caso, es confesar esa falta, ese pecado al Señor y pedirle restaurarme en su comunión.

Esdras 4 – Juan 3:1-21 – Salmo 113 – Proverbios 24:28-29

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Yo soy

Jueves 7 Octubre

(Jesús dijo:) Yo soy la luz del mundo.Juan 8:12

Antes que Abraham fuese, yo soy.Juan 8:58

Yo soy

Todo lo que Dios es habitaba corporalmente en Jesús. Por ello, a menudo, en el evangelio de Juan, Jesús se presenta con las palabras: “Yo soy”. En el original griego esta expresión refleja un presente perpetuo. Dios estaba en este hombre: el Hijo del Hombre, Dios cercano a nosotros.

Cuando sus discípulos estaban asustados debido a una gran tempestad, Jesús les dijo: “Yo soy; no temáis” (Juan 6:20). Y cuando lo recibieron en su barca, se tranquilizaron.

A unos contradictores que lo interrogaban, les dijo: “De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58). Para ellos, Jesús blasfemaba, pues la expresión “Yo soy” les recordaba cómo Dios se había revelado a Moisés: “Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros” (Éxodo 3:14). Y Juan añade: “Tomaron entonces piedras para arrojárselas” (Juan 8:59).

El Hijo de Dios entre los hombres, el eterno “Yo soy”, no podía dejarlos indiferentes. Jesús les dijo también: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

Muchos temían esta presencia del Hijo del Hombre. Lo rechazaron y lo clavaron en una cruz. Si por un lado unas manos inicuas clavaron al Hijo de Dios en el madero, por otro lado “Yo soy”, abandonando todos sus derechos, lo aceptó porque era la voluntad de su Padre. Su amor infinito lo condujo hasta allí para llevar el castigo de nuestros pecados. Ahora, resucitado, eternamente vivo, puede salvar a todos los que le reciben, y les da la paz.

Esdras 3 – Juan 2 – Salmo 112 – Proverbios 24:27

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Una decisión aplazada

Miércoles 6 Octubre

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos. Eclesiastés 12:1

Una decisión aplazada

En la vida de Alberto, un joven lleno de vida, todo iba bien. Sus amigos apreciaban su energía y su seriedad. Aparentemente tenía un futuro prometedor. Cuando era niño había asistido al club bíblico y había oído, memorizado e incluso cantado muchos pasajes de la Biblia. Sabía que Jesucristo había muerto en la cruz para salvar del juicio eterno a pecadores como él. Confesar su estado personalmente a Dios lo hubiese comprometido. Por ello prefería buscar excusas: todavía tengo tiempo, soy joven, la religión es para las personas mayores.

Un día uno de sus amigos le preguntó:

 – Si mueres, ¿a dónde irás?

 – Iré al infierno… no he confesado mis pecados a Dios.

 – Pero tú sabes que basta arrepentirse para ser perdonado. ¿No te asusta tu situación?

 – Claro que sí, pero tengo mucho tiempo por delante. Ahora estoy muy ocupado…

 – ¡Debes reflexionar seriamente!

Un año después, durante las vacaciones, mientras paseaba en la montaña, resbaló: su caída fue mortal.

El “mucho tiempo” se redujo a escasos segundos. Segundos de pánico… ¿Tuvo tiempo para clamar a Dios y decirle: Jesús, pequé, sálvame? ¿Dónde estará Alberto en la eternidad? ¿En el paraíso o en el infierno? ¡Solo Dios lo sabe!

Usted, querido lector, que siempre aplaza la decisión más importante de la vida, preste atención: ¡aún hoy puede entregar su vida a Jesús! Él murió por usted y le tiende la mano una vez más; ahora lo hace mediante este mensaje. ¡Arrepiéntase y crea en él para ser salvo eternamente!

Esdras 2 – Juan 1:29-51 – Salmo 111:6-10 – Proverbios 24:23-26

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La violencia en los medios de comunicació

Martes 5 Octubre

No matarás.Éxodo 20:13

He visto violencia y rencilla en la ciudad.Salmo 55:9

Líbrame, oh Señor, del hombre malo; guárdame de hombres violentos.Salmo 140:1

La violencia en los medios de comunicación

El asesinato es castigado por las instancias judiciales de todos los países según el mandamiento dado por Dios: “No matarás”.

Sin embargo, las películas, las series, las novelas o los juegos de video tratan el asesinato como un tema más de distracción y de suspenso. Es preciso hacerse esta pregunta: ¿Qué es más importante, lo sensacional o el mandamiento de Dios? ¿La emoción y las sensaciones fuertes, o los criterios divinos?

Muchas personas tratan de acallar su conciencia respecto a esta forma de trivializar la violencia diciéndose o diciendo a los demás: solo es obra de ficción, no tiene nada que ver con la realidad. Sin embargo, hay ejemplos de crímenes horribles que se desarrollaron exactamente como en las películas. El cristiano, ¿puede ver con una buena conciencia escenas de crimen cuando Dios le dice: “No matarás”? ¡Qué fuerte impacto negativo tendrán sobre él! Por cierto, hay interacción entre lo que vemos, lo que sentimos y lo que hacemos.

El Señor Jesús relaciona estas dos cosas: “La lámpara del cuerpo es el ojo”, es decir, nuestra mente está influenciada por lo que vemos. Y “si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas” (Mateo 6:22-23). El que se divierte viendo escenas violentas o inmorales corre el riesgo de perder muy rápido las referencias morales que Dios fijó. Sepamos huir de todo lo que contamina nuestra mente, sean libros, espectáculos o diferentes medios de comunicación. ¡No dejemos que nuestra conciencia se endurezca!

Esdras 1 – Juan 1:1-28 – Salmo 111:1-5 – Proverbios 24:21-22

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El monje solitario

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La historia de la Iglesia | Siglo VII

El monje solitario

Nicholas Needham

El siglo VII es una época olvidada para la mayoría de los protestantes. Sin embargo, vale la pena conocerla. El corazón creativo de su teología estaba en el Este: el Imperio bizantino, con su centro en Constantinopla. Aquí las controversias cristológicas del siglo V todavía estaban presentes. Como resultado de los concilios de Calcedonia (451) y el Segundo de Constantinopla (553), la iglesia del Este y el Imperio se dividieron amargamente entre dos grandes partidos. En un lado de la controversia estaban los calcedonios, leales al credo ortodoxo de Calcedonia, de que Cristo es una persona con dos naturalezas; y al otro lado estaban los monofisitas, numerosos en Egipto y Siria, que sostenían que el Cristo encarnado tiene una sola naturaleza (una especie de naturaleza divina-humana sintetizada).

El Imperio bizantino haría un último intento para eliminar la brecha entre los calcedonios y los monofisitas. La iniciativa vino del emperador Heraclio (610–641). Él tomó su postura teológica del patriarca Sergio I de Constantinopla, quien sugirió que los calcedonios y los monofisitas podrían unirse en torno a la fórmula de una «energía única» en Cristo. Cuando los teólogos hablaban de «energía» (en griego, energeia), se referían a la acción, actividad, trabajo u operación que revela la naturaleza distintiva de una cosa. 

¿Qué tenía esto que ver con la disputa entre calcedonios y monofisitas? La controversia se desarrolló en torno a cómo Cristo puede ser una persona si tiene dos naturalezas. Los calcedonios hacían distinción entre la naturaleza y la persona, argumentando que las dos naturalezas de Cristo habitan una en la otra sin confundirse entre ellas, unidas por la única persona divina de Cristo. Los monofisitas respondieron que si Cristo es una sola persona, esto requiere que Sus dos naturalezas se conviertan en una. Pero la energía fue un tercer factor en la ecuación, algo diferente a las ideas de naturaleza y persona. Si los calcedonios y los monofisitas pudieran estar de acuerdo en que Cristo tiene una sola energía, tal vez ambas partes podrían aceptar esto como la explicación de Su unidad.

Sergio I de Constantinopla argumentó que la energía pertenece a la persona y no a la naturaleza. Ya que los calcedonios y los monofisitas estaban de acuerdo en que Cristo era una persona, ellos (sugirió Sergio) podrían ver que Sus dos naturalezas estaban unidas en la única energía de Su persona. El emperador Heraclio defendió la fórmula de «energía única» de Sergio y tuvo cierto éxito. Sin embargo, la reunión se encontró con serios problemas en Palestina. Los monjes calcedonios, dirigidos por el brillante patriarca Sofronio I de Jerusalén, se opusieron fuertemente a la fórmula de energía única. Sofronio argumentó que la energía no pertenece a la persona (como dijo Sergio), sino a la naturaleza (como en el entendimiento tradicional). Por lo tanto, en Cristo hay dos energías distintas, humana y divina, que revelan las dos naturalezas distintas del Salvador.

La oposición de Sofronio a la fórmula de energía única incitó a Heraclio a buscar el apoyo del papa Honorio I. Esto fue lo peor que pudo haber hecho. Honorio llevó el conflicto a aguas aún más tormentosas. Profesando estar descontento con toda la charla sobre energías, propuso la sugerencia explosiva de que Cristo tiene una sola voluntad en lugar de una sola energía. Honorio pensó que los calcedonios y los monofisitas podían encontrar puntos en común al confesar que las dos naturalezas del Salvador están unidas por su única voluntad divina, lo cual, por supuesto, significaba negar que Cristo tiene una voluntad humana. El emperador Heraclio aprovechó esta idea y, en el 638, emitió una declaración teológica oficial, la Ekthesis. Esta declaración prohibió toda mención adicional de energías, y decretó que Cristo tenía una sola voluntad divina. Esta iba a ser la nueva ortodoxia. Aquellos que apoyaron la Ekthesis fueron conocidos como mono theletes, término griego que significa «voluntad única».

La posición monotelista levantó poderosos enemigos entre los calcedonios ortodoxos. El más poderoso fue el monje griego Máximo el Confesor (580–662), quien sostuvo vehementemente que Cristo tiene dos voluntades, una humana junto a una divina. ¿Por qué le dio tanta importancia a este asunto? La respuesta reside en su preocupación por la doctrina de la salvación. La voluntad humana, señaló Máximo, es la fuente del pecado, la sede misma de nuestra corrupción que necesita ser rescatada y santificada. Por lo tanto, si ha de haber salvación para nuestras voluntades caídas, el Hijo de Dios debe tomar una voluntad humana para Él mismo en la encarnación. La única forma en que nuestras voluntades pueden llegar a ser santas es siendo conformadas a la voluntad humana perfectamente santa de Cristo, el Dios-hombre. Pero los monotelitas estaban diciendo que Cristo no tiene voluntad humana. ¿De dónde entonces, preguntó Máximo, proviene la santificación de nuestras voluntades pecaminosas? Es esencial para nuestra salvación que Dios el Hijo haya tomado una voluntad humana.

No era una buena señal para los monotelitas el haberse hecho un enemigo como Máximo. Él era un teólogo de gran eminencia, al nivel de Atanasio, los padres de Capadocia, Cirilo de Alejandría y Juan de Damasco como una de las mentes más destacadas de la Iglesia oriental.

Cuando murió Heraclio, su sucesor fue su nieto Constante II (641–68), un dictador cruel. El emperador Constante intentó apagar la controversia silenciando a todas las partes; su edicto de 648, Typos, prohibió a todos los ciudadanos bizantinos volver a mencionar voluntades y energías en Cristo, bajo pena de severo castigo. Para los ortodoxos, esta orden imperial significaba tolerar la herejía en la Iglesia, y algunos de ellos no estaban dispuestos a obedecerla.

Uno de ellos fue el nuevo papa, Martín I, quien ascendió al trono papal en julio del 649. Martín era un aliado cercano de Máximo e impresionó a todos con su radiante santidad y su profundo conocimiento. En octubre de ese año, Martín convocó un concilio romano que condenó el monotelismo y afirmó que Cristo tiene dos voluntades, una humana y una divina. Máximo estuvo presente y jugó un papel principal en este concilio. Luego, Martín envió copias de las decisiones del concilio a lo largo de Oriente y Occidente, junto con una carta circular advirtiendo a todos los cristianos fieles contra la peligrosa herejía de los monotelitas.

Ese desafío tan osado al emperador Constante selló el destino de Máximo y Martín. Las tropas bizantinas los capturaron en el 653, los llevaron a Constantinopla y los encarcelaron durante un largo período en condiciones horrendas que destrozaron la ya mala salud de Martín. Finalmente fueron juzgados por traición en el 655. Martín fue declarado culpable y condenado a muerte; sus ropas papales les fueron arrancadas; fue azotado y arrastrado a los calabozos. En un inesperado toque de misericordia, Constante suavizó la sentencia de Martín condenándolo al destierro. Agotado por su terrible encarcelamiento, el papa murió seis meses después: un mártir por su fe en la humanidad plena de Cristo.

Entonces se llevó a cabo un juicio contra Máximo. Él había encabezado la oposición al monotelismo. Constante estaba decidido a hacer un espectáculo público de él. Día tras día, los jueces lanzaron acusaciones de traición y herejía contra el anciano monje, que ahora tenía 74 años. Sin embargo, Máximo no se inmutaba, rechazando todos los cargos de traición y negando firmemente que un emperador tuviera derecho a interferir en asuntos teológicos. Tal conducta era el Estado imponiendo sus manos impías en la independencia de la Iglesia. Constante no estaba impresionado; Máximo fue golpeado y desterrado a la pequeña ciudad de Bizia en Tracia.

Desde Bizia, Máximo continuó hablando y escribiendo contra el monotelismo; así que en el 662, un enfurecido Constante lo sometió a un nuevo juicio. Los jueces presionaron a Máximo con el argumento de que todos los demás miembros de la Iglesia oriental se habían sometido al Typos. ¿Cómo se atrevía él, un monje solitario, a desafiar la voz de la Iglesia? ¿Solo Máximo tenía la razón y todos los demás estaban equivocados? ¿Creía que solo él era salvo? La respuesta de Máximo resuena a través de los siglos: «Dios conceda que yo no condene a nadie, ni diga que solo yo soy salvo. Pero prefiero morir antes que violar mi conciencia abandonando lo que creo acerca de Dios».

Esta vez, el castigo de Máximo fue más severo: le arrancaron la lengua y le cortaron la mano derecha para que no pudiera hablar ni escribir. Luego fue desterrado a la costa sureste del Mar Negro, donde murió unos meses después. Fue por su firme confesión de fe en medio de estas crueldades que la Iglesia más tarde llamó a Máximo «el Confesor».

Constante fue asesinado en el 668. Su hijo Constantino IV (668–85) resultó ser un tipo de emperador muy diferente a su padre. Actuando en armonía con el papa de su tiempo, Agatón, quien fue un fiel discípulo de Martín y Máximo, Constantino convocó al sexto de los concilios ecuménicos en noviembre del 680, el Tercer Concilio de Constantinopla. El concilio fue un triunfo total para los enemigos del monotelismo, vindicando la creencia en la humanidad plena de Cristo por la cual Máximo y Martín habían sufrido. El concilio también nombró y condenó a quienes habían enseñado la doctrina de la energía única y la voluntad única, especialmente al patriarca Sergio de Constantinopla y al papa Honorio, llamándolos instrumentos de Satanás, herejes y blasfemos. Esta condena de un papa herético por parte de un concilio ecuménico fue más adelante una de las armas favoritas de los protestantes en su conflicto con el papado y sus afirmaciones de infalibilidad.

El Tercer Concilio de Constantinopla puso fin a los siglos de controversia sobre la relación entre la humanidad y la divinidad en Cristo. También fue el último de los concilios ecuménicos en recibir el reconocimiento de las tres ramas de la Iglesia profesante: católica romana, ortodoxa oriental y protestante.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Nicholas R. Needham
Nicholas R. Needham

El Dr. Nicholas Needham es pastor de la Iglesia Inverness Reformed Baptist Church de Inverness, Escocia, y profesor de historia eclesiástica en el Highland Theological College de Dingwall, Escocia. Es autor de la obra 2,000 Years of Christ’s Power [2000 años del poder de Cristo], compuesta de varios tomos.

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Octubre 02/2021

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El pequeño camión verde

Lunes 4 Octubre

(Jesús dijo a sus discípulos:) La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.Lucas 10:2

El pequeño camión verde

Sucedió en 2015 en Madagascar, una isla del Océano Índico donde las condiciones de vida son muy difíciles. Una iglesia del sur de la isla pidió Biblias a la biblioteca cristiana de Antananarivo. Un pequeño camión de color verde cargado con 1300 Biblias emprendió el trayecto de 700 km. para llegar a su destino. Los responsables querían aprovechar para vender parte de las Biblias en los pueblos por los cuales pasaban. El vehículo se detuvo muchas veces, pues las carreteras estaban en pésimo estado. Afortunadamente el teléfono portátil funcionaba muy bien, y de un pueblo a otro se avisaba la llegada del camión verde. En cada pueblo la gente se amontonaba para comprar a bajo precio ese precioso libro. Era tanta la demanda que a mitad del camino ya no quedaban más Biblias y el conductor tuvo que dar media vuelta para ir a buscar más.

Amigos cristianos, tal vez en nuestro país no vemos tanto interés por la Biblia, y quizá nuestro celo por la evangelización disminuye. Pero este ejemplo nos muestra que “la palabra de Dios no está presa” (2 Timoteo 2:9) y que las necesidades son inmensas. ¡Estemos listos para responder! Incluso sin ir como misioneros, hay muchas formas de participar en este trabajo. Podemos orar para que estas Biblias sean leídas, y mostrar nuestro interés por los evangelistas, como lo hicieron los filipenses con respecto al apóstol Pablo (Filipenses 1:3-8). Recordemos también que esas Biblias tienen un costo que a menudo sobrepasa la capacidad económica de quienes las quieren comprar. ¡Pensemos en esto, para ayudar según nuestras posibilidades!

Sofonías 3 – Judas – Salmo 110 – Proverbios 24:19-20

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