J19 – El servicio y el Reino de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J19 – El servicio y el Reino de Dios

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-servicio-y-el-reino-de-dios/

Carmen Espaillat Nancy Leigh DeMoss no necesariamente quiere que las personas la recuerden como una conferencista y autora.

Nancy Leigh DeMoss ¿Sabes cómo quisiera que me recuerden? Ella fue una sierva humilde y amorosa. Ella se ensució las manos. Ella se involucró en mi vida, ministró mis necesidades prácticas. Ella me amó, dio. No fue egoísta. Ella fue una servidora.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Has llegado alguna vez al final del día y dices, “Siento que no logré nada hoy”? Todo lo que hice fueron algunas tareas y responder preguntas de la gente.

Bueno, días como ese pueden ser frustrantes a menos que te percates de que Dios te ha llamado a hacer tareas y responder preguntas. Tal vez tú puedes hacer pequeñas tareas como estas para Su gloria. Aquí está Nancy para decirnos más.

Nancy Leigh DeMoss : El fin de semana pasado estaba en Dallas y tuve la oportunidad de reunirme con algunos amigos en un restaurante para cenar. La comida estaba muy buena. Pero te diré lo que fue realmente memorable de ese restaurante, el servicio fue increíble.

Había un joven llamado Jeremy que era nuestro mesero. Jeremy hizo que pareciera que servir era el mejor trabajo del mundo. Parecía que servirnos era un privilegio. De hecho, él decía “es un placer”. Cuando le agradecíamos por algo, él preguntaba, ¿Puedo hacer algo más por ustedes?

Yo había olvidado traer conmigo Kleenex. Y le pregunté, “¿Crees que pudieras conseguirme Kleenex?”

Él dijo, “Claro eso no es un problema”. Regresó con los Kleenex.

Había otro amigo en la mesa que quería saber la puntuación de un juego de fútbol que se estaba transmitiendo en otra sala. Jeremy regresaba cada cierto tiempo para decirle cual era la puntuación del juego. O sea, ¡eso es un servicio en un restaurante!

Su actitud era de un siervo. Él estaba feliz, estaba alegre de servir. Estaba contento. No nos hacía sentir como si estuviéramos imponiéndole carga por estar ahí o como si él deseara estar haciendo otra cosa, él deseaba atendernos.

Y realmente fue de gran ayuda. Decía repetidas veces, “Si tienen una pregunta o si necesitan algo por favor, déjenme saber”. Él estaba enfocado en los clientes. El tener ese buen servicio hizo que la noche fuera muy agradable.

Tú sabes tanto como yo, que la forma en que la gente sirve o no sirve puede hacer o destruir el día de un cliente. ¿Has estado en sitios donde probablemente alguien ha tenido una mala actitud?

De hecho, uno de mis compañeros de trabajo dice cuando vemos a alguien así: “No creo que a ella le guste su trabajo”. Alguien que sirve con una mala actitud de “¡Yo desearía no estar aquí; desearía no tener que hacer esto; yo desearía que ustedes no estuvieran aquí!”. Algunas veces pueden hacerte sentir eso y te hace pensar que nunca más quieres regresar a ese lugar. Aunque te gustara el producto, pero como el servicio es tan malo, realmente no quieres volver a ese establecimiento, ya sea un restaurante, una tienda, un banco o una aerolínea.

Puedo recordar tiempos estando en aeropuertos con problemas con mis vuelos o cancelado mis vuelos o que algo no estaba bien. Lo que hace toda la diferencia del mundo, sin importar cuál sea el resultado final, es la actitud de la persona en el mostrador.

Si la persona tan solo dijera, “Realmente lamento que esté pasando por esta situación; déjeme ver cómo puedo ayudarle”. Te hace estar dispuesta a trabajar con esa persona, e incluso aguantarías muchos inconvenientes. Pero si actúan como si no les importara, si te hacen sentir que eres una molestia, entonces vas a querer escribir una carta a la aerolínea diciendo, “¿Cómo es posible que terminé en esta situación, en este desastre por su culpa?”

Es increíble como el servicio, sea bueno o malo, puede afectar nuestra actitud acerca de una compañía completa. Bueno, ¿no es cierto entonces que la forma como servimos a otros afecta la actitud de la gente con relación a la compañía para la cual trabajamos? ¿Cuál es la compañía para la que trabajo? El reino de Dios.

La gente forma sus opiniones sobre Jesucristo y sobre Su reino por la forma cómo servimos—la actitud, la calidad del servicio que ofrecemos. Uno escucha lo difícil que es conseguir buen servicio. Pareciera imposible. Pero todo el mundo lo desea. Nadie quiere brindarlo pero la gente quiere obtenerlo.

Así que cuando alguien realmente ofrece buen servicio, un servicio excelente, se hace muy popular. En muchos casos esa es la diferencia en las empresas más destacadas.

En estos días hemos estado hablando sobre la palabra griega, la palabra doulos, que en muchas Biblias es traducido como esclavo o siervo. Es un esclavo de Jesucristo, un esclavo permanente de Jesucristo. Y en el día de hoy para continuar con nuestra pequeña lección de griego en esta serie, quiero enseñarte otra palabra que frecuentemente se traduce como siervo en el Nuevo Testamento.

Es la palabra griega diakonos (d-i-a-k-o-n-o-s). Que se traduce igual al español, diácono. En algunas traducciones la palabra diakonos es traducida como siervo. A veces se traduce como ministro. Es un ministro o siervo.

No estamos seguros de dónde proviene esa palabra. Tal vez es de la palabra diakones, que significa trabajar o correr en el polvo. Es una palabra que implica algo ‘humilde’. Es un servidor doméstico. No es un esclavo como es doulos. El énfasis no está en la relación de sujeción a su amo, ese es el énfasis de la palabra doulos.

Pero el énfasis en la palabra diakonos está en el servicio que está ofreciendo, la tarea que estás llevando a cabo a favor de otra persona. Así que los diáconos en la iglesia son ayudadores. Son siervos del Señor y de las personas de la iglesia. Ellos ministran. Ellos sirven. Ellos se preocupan por el pueblo de Dios. La idea detrás de diakonos es la idea de realizar mandados, de realizar tareas. Es un muchacho de ‘mandado’ o un camarero, alguien que se encarga de tareas triviales para un propósito mayor.

Es cuando la atención de uno está enfocada en llenar las necesidades de otros, especialmente hermanos y hermanas en la familia de Dios.

La palabra doulos frecuentemente se refiere a nuestra relación de servicio a Dios. Somos los doulos de Dios. Le servimos a Él. Ahora, pudiera usarse en relación al servicio a otros pero generalmente se refiere a nuestra relación con Dios.

Pero la palabra diakonos habla más frecuentemente de cómo servimos a los demás. Hacemos cosas para ministrar las necesidades de otros. Podemos ser diakonos para otros porque primero somos doulos de Dios.

Cuando eres un siervo de Dios y Dios te dice, “Quiero que vayas a ministrar las necesidades de ese niño o de esa viuda o de esa mujer soltera o esa persona en prisión”, sirves a otros porque eres una sierva de Dios, y Él te ha indicado hacer eso.

Por cierto, la palabra diakonos, creo que esto es muy interesante…en el Nuevo Testamento, las mujeres tienen un rol especial cuando se hace uso de la palabra, diakonos.

Ahora, no es que solo les toca a las mujeres hacer esto, pero es interesante que cada vez que se muestra un servicio ofrecido a Jesús en el Nuevo Testamento, alguien que sirvió a Jesús, diakonos, ministrando sus necesidades. Siempre fueron ángeles o mujeres las que ofrecieron este servicio a Él.

Puedes leer sobre esto varias veces en la tentación en el desierto, cuando dice, “Ángeles vinieron y le servían” (Mat 4:11). Diakonos, le servían.

La suegra de Pedro en Mateo capítulo 8, cuando Jesús vino y la sanó (porque ella estaba enferma y él la sanó), dice, “Ella se levantó y les servía” (v. 15.) Ella les servía.

En Lucas capítulo 8 habla de mujeres que seguían a Jesús junto a los discípulos, y estas mujeres ministraban a Jesús.

Diakonos —Ellas le servían. Ellas proveían. No sé si ellas preparaban comida o hacían compras, pero de sus propios recursos, ellas servían al Señor Jesús de sus recursos.

¿Quién es la mujer más famosa en las Escrituras por servir a Jesús? Es Martha. Ella recibió a Jesús y sus discípulos en su hogar; ella mostró hospitalidad. Ella sirvió a Jesús. Ahora ella se metió en problemas por la forma en que lo hizo, ella lo hizo con una mala actitud. Pero sirvió a Jesús.

No es increíble que cuando se habla de servicio a Jesús, lo hacían las mujeres o los ángeles.

Creo que eso habla de que es un llamado alto y santo hacer incluso tareas triviales y sencillas de servicio cuando se trata de Jesús. Nosotras las mujeres tenemos un llamado especial a servir.

Ahora, eso no significa que los hombres no están supuestos a servir también, pero hay un sentido especial en el que nosotras como mujeres tenemos el privilegio de servir en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestras relaciones, de subirnos las mangas y hacer actos prácticos de servicio. Cuando lo hacemos para alguien de la familia de Dios, es como si lo hiciéramos para el mismo Jesús.

Jóvenes, cuando sirves a tus padres en casa, sirves a Jesús. Madres, esposas cuando sirves a tu esposo, o les sirves a tus hijos, cuando lavas la ropa, cuando haces la comida, no solo estás proveyendo un servicio de diakonos para tu familia, sino que estás sirviendo a Jesús.

Eso lo convierte en un llamado alto y sublime, santo. Quiere decir entonces que no hay tareas insignificantes. Tener un corazón de sierva hacia otros, diakonos, es una expresión de dos actitudes básicas del corazón: la primera es amor y la segunda es humildad.

¡Amor y humildad! Si amas a alguien y tienes un corazón humilde, entonces no será un problema servirle. El servicio, el ministrar, diakonos, fluye del amor y de la humildad.

En Filipenses capítulo 2, el apóstol Pablo habla de esta actitud humilde, él dice que “debemos considerar a otros como más importante que a nosotras mismas” (v. 3). Debemos considerar a los demás como superiores a nosotras mismas.

Él dice, “Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde, cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo” (v. 3). Considera a los demás como mejores que tú misma.

No vas a querer servir a alguien si tú crees que eres mejor que esa persona. Pero si estimas a cada persona como mejor que tú, entonces pensarás, “Esto es un privilegio”.

Si la Primera Dama de los Estados Unidos o del presidente de tu país, te llama y te dice, “Quisiera que trabajes para mí”, ¿Considerarías eso como algo inferior? Yo diría, “¡No, eso es un gran privilegio!”

Es un privilegio servir cuando estimas a alguien como superior a ti misma . Es por eso que en Romanos capítulo 12, Pablo dice, “Sed afectuosos unos con otros con amor fraternal, con honra, daos preferencia unos a otros” (v. 10). El servicio fluye de un corazón de amor y de humildad, honrando a otros por encima de nosotras mismas.

Ahora, cuando tienes un corazón de servicio hacia otros, quiere decir que siempre estarás pendiente de cuáles son sus necesidades; siempre intentando discernir las necesidades de otros y viendo qué puedes hacer para cubrir esas necesidades.

Una persona con un corazón de siervo es una persona observadora. El problema es que la mayoría de nosotras nos envolvemos tanto en nuestro propio mundo, que siempre estamos conscientes de cuáles son nuestras necesidades.

Pero la persona que tiene un corazón de servicio mira alrededor y ve que esa persona tiene necesidad, que esa persona necesita ánimo, esa persona necesita ayuda—quizás es esa mamá que tiene tres niños pequeños. ¿Cómo es que ella puede lograrlo sola? Creo que me ofreceré para cuidar sus niños para que ella y su esposo puedan salir juntos.

Siempre mirando alrededor para ver las necesidades de los demás. ¿Cuáles son las necesidades en nuestro hogar? ¿Cuáles son las necesidades de nuestros amigos? ¿Las necesidades que tiene la gente de mi iglesia o que puedo yo hacer para ayudar con esas necesidades?

Eso quiere decir que si tienes un corazón de servicio, eres una persona sensible. Estás alerta, eres observadora y ofreces soluciones. Eres pronta para ver una necesidad y luego moverte para llenarla. Quiere decir que tomas la iniciativa. Que siempre buscas formas para dar, para bendecir, para servir a otros. Quiere decir que pones las necesidades de otros por encima de las tuyas.

De hecho, quiere decir que sirves a otros de la forma en que te gustaría ser servida. Somos profundamente egoístas la mayor parte del tiempo. Sabemos lo que queremos que hagan por nosotras. Pero si tienes un corazón de sierva, vas a darles a otros el tipo de servicio que te gustaría que te dieran a ti misma.

Tener un corazón de sierva es más que hacer un par de cosas buenas por las personas. Implica eso, pero implica más que eso, es un estilo de vida. Es una actitud de corazón de entregarnos a Dios al entregarnos a los demás.

Si realmente tienes un corazón de servicio, estarás dispuesta a servir a la gente que no pueden pagarte, gente que no te puede corresponder igual.

Una amiga me decía recientemente sobre una pareja de su iglesia que ha adoptado varios niños con necesidades especiales. Uno de estos niños está severamente discapacitado y nunca será capaz de cuidarse a sí mismo.

Estos padres sabían eso cuando adoptaron a ese niño. Ellos sabían que pasarían años y años y años sirviendo a ese niño. Ese niño, que no tendrá la capacidad de agradecerles, ni de recompensarles. Esos padres tienen un corazón de siervos.

Se están ocupando de los más débiles, se están ocupando de aquellos que no pueden corresponderles. Una persona que tiene corazón de siervo, diakonos, es un dador más de alguien que demanda de los demás. Es desinteresado más que egoísta. Es humilde más que orgulloso. Centrado en los demás y no está centrado en sí mismo.

Mientras me preparaba para esta serie, llegué a un pasaje que realmente ha hablado a mi corazón acerca de todo este asunto del servicio. De hecho, te pido que vayas al texto para estos últimos momentos del programa es 1ra de Pedro, capítulo 4, los versículos 10 y 11.

Dios realmente usó este pasaje en mi corazón durante el fin de semana pasado. Alguien de mi equipo se comunicó conmigo para decirme que necesitaban a alguien que fuera a hablar con una persona en Dallas este fin de semana pasado. Ellos sabían que teníamos esta grabación pendiente y que yo tenía muchas cosas, pero había una necesidad de que alguien fuera a ayudar en nuestro ministerio. Y le pregunté al Señor, “¿Quieres que esté disponible para ir a hacer eso?” Decidimos orar esa noche y ver cómo nos dirigía El Señor. Cuando me levanté la mañana siguiente, tenía este pasaje en la mente.

Dios usó las Escrituras mientras me preparaba para hablar sobre el servicio para animar mi corazón, “Necesitas estar disponible para tomar un día y medio para ir y servir de esta manera”, pensé “¿pero cómo haré esto con todas las cosas que tengo en una semana de grabación?”, esto es lo que las Escrituras tenían para decirme.

Primera de Pedro, capítulo 4, versículos 10 y 11, “según cada uno ha recibido un don especial”, esa palabra, don, es la palabra Charisma. Es un regalo de gracia. Dios nos ha dado a cada una de nosotras algunos regalos o dones de gracia. ¿Y que se supone que debemos hacer con esos dones? “Úselo, sirviéndose los unos a los otros”.

¿Sabes cuál palabra es la palabra sirviéndose? Viene de la palabra diakonos. Es una palabra relacionada: úselo para ser diácono. Úselo para servir. Úselo para ministrar a los otros.

Dios nos ha dado dones espirituales, y estamos supuestas a usarlos para servir a los demás, “como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”. Esa palabra gracia es la palabra charis. Se relaciona con la palabra charisma, regalo y gracia, son muy similares.

“El que habla [si ese es el don que Dios te ha dado, usa tu don de hablar para servir a otros], que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve [si tu don es realizar acciones prácticas de servicio, úsalo para servir a otros] que lo haga por la fortaleza que Dios da” (v.11)

Servimos porque Dios nos ha dado un don, y somos llamadas a usarlo para servir a otros. Dios no solo nos da el don sino que nos da la fortaleza para usar ese don para servir a otros.

¿Cuál es el propósito? “Para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. (v.11)

Alguien me preguntó hace algunos días, “¿Cuál es tu definición de servicio?” Yo estaba trabajando en esta serie y me di cuenta que no estaba segura de cuál era mi definición, pero creo que la que me surgió fue una que está basada en este pasaje.

Servir, en el sentido del servicio bíblico, es usar fielmente los dones que Dios me ha dado por Su gracia. Usar fielmente los dones que Dios me ha dado. Usarlos, no despilfarrarlos, no desperdiciarlos, no ignorarlos, no esperando que otra persona los use; sino usando los dones que Dios me ha dado para el beneficio de otros, para servir a otros.

¿Cómo lo hago? Lo hago por Su fuerza, no la mía y para Su gloria, no para la mía. Usando fielmente los dones que Dios me ha dado.

Es un regalo de gracia que Dios me ha dado, y lo hago para el beneficio de otros, y lo hago con la fortaleza que Dios me da. Lo hago para Su gloria y no para la mía.

A medida que meditaba en ese pasaje, pensé, “Dios me ha dado un don para ministrar Su Palabra; debo ir a Dallas. ¿Cómo voy a hacerle en esta semana tan ocupada? Lo haré en las fuerzas que Dios provee. ¿Sacaré algo de esto? Realmente no importa porque no es para mí gloria, es para la gloria de Dios.”

Algunas de ustedes conocen el nombre Dawson Trotman, el fundador de los Navegantes. Los Navegantes fue una de las organizaciones Cristianas más grandes del mundo. Dawson Trotman ahora tiene muchos años que se fue con El Señor, pero cuenta la historia de cuando hace muchos años él visitaba Taiwán en uno de sus viajes. En esa visita él subió junto con un pastor taiwanés a una de las villas en la montaña para encontrarse con algunos de los cristianos nativos.

A medida que andaban por los caminos, estaba todo mojado y sus zapatos se mojaron y se enlodaron mucho. Después del viaje alguien le preguntó al pastor taiwanés qué era lo que el más recordaba de Dawson Trotman. Este era un gran líder americano de una organización cristiana, y sin dudar este pastor local dijo, “Lo que más recuerdo de Dawson Trotman fue que él limpió mis zapatos.”

Él limpió mis zapatos. Imagínate cuando ese humilde pastor se levantó la mañana siguiente y se percató de que este gran líder de los Estados Unidos se había levantado antes que él y había limpiado el lodo de sus zapatos.

Eso me hace preguntarme, “¿Qué es lo que la gente más recordará acerca de mí?” ¿Recordarán que pude hacer muchas cosas a la vez? ¿Qué puedo hacer todo tipo de tareas y trabajos? ¿Recordarán que fui una gran oradora? ¿Que fui una autora? ¿Recordarán que fui líder en Aviva Nuestros Corazones? ¿Recordarán que tuve muchos talentos y habilidades o que podía lograr muchas cosas?

¿Sabes cómo quisiera que todos me recuerden? Nancy fue una sierva humilde y amorosa. Ella limpió mis zapatos. Ella se ensució las manos. Ella se involucró en mi vida. Ella ministró de forma práctica a mis necesidades. Me amó. Ella dió. Ella sirvió. No fue egoísta. Ella fue una sierva.

¿Que recordará la gente de ti? ¿Recordarán que fuiste una sierva? ¿Que recordarán tus padres, jovencita, cuando te vayas a la universidad? ¿Recordarán que les serviste? ¿Te extrañarán porque eras tan buena sierva en tu casa?

¿Que recordará la gente de ti, mamá, abuela? ¿Que fuiste una sierva?

“Que cada persona use el don que Dios le ha dado para servir a otros como buenos mayordomos de la gracia de Dios. El que sirve, hágalo por la fuerza que Dios provee, que en todo, Dios sea glorificado a través de Jesucristo.

Gracias Señor, por demostrarnos lo que significa ser un siervo, humillarse a sí mismo. Oro para que nos des un corazón de siervo, que nos ayudes a mirar alrededor y ver cuáles son las necesidades que necesitan ser suplidas y cómo nos has dado dones para ser usados para ministrar a las necesidades prácticas de otros.

Haznos siervas Señor. Danos corazones de siervas. Que nuestras casas, nuestros lugares de trabajo y nuestros ambientes escolares, que todo pueda ser diferente cuando dejemos esta sesión hoy porque volveremos a nuestros lugares con un corazón de sierva para dar y dar y dar por la causa de Jesús, amén.

Carmen No sé en qué punto te encuentres el programa de hoy, pero estoy casi segura de que muchas de ustedes escuchan mientras sirven de la forma en que Nancy Leigh DeMoss acaba de describir.

Espero que hayas sido animada por el mensaje de Nancy de hoy. Servir día a día puede ser tan rutinario que se hace difícil seguir adelante.

Si estás buscando reconocimiento, probablemente no tienes un corazón de sierva. Nancy sabe esto por su propia experiencia. Ella compartirá sobre esto mañana.

¿Ya has visitado nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com? Allí encontrarás muchas series que te ayudarán en tu caminar diario. Allí también encontrarás recursos variados que puedes usar para discipular a otras. No dejes de visitar la página hoy.

Y cuando visites, asegúrate de suscribirte a nuestro correo diario, “Conexión diaria”. Se trata de un correo que recibirás diariamente con el enlace al programa y las publicaciones diarias. También contienen las ideas más relevantes del programa de radio. No dejes de suscribirte; es fácil y es gratis.

Nancy : Cuando estaba en la secundaria, como pianista, y era la acompañante de muchos cantantes y coros y ese tipo de cosas. Me encantaba hacer eso. Ese era el don que Dios me había dado, y lo usaba para servir a otros. Pero no tenía un corazón de sierva.

Cuando teníamos conciertos del coro o algún evento y se les olvidaba reconocer al acompañante—no ponían mi nombre en el programa, o reconocían al coro pero olvidaban reconocer a la pianista, acompañante—me sentía herida y me disgustaba, me dolía. Quería que la gente supiera quién estaba haciendo este gran trabajo de acompañar al coro. Ese no era el corazón de una sierva.

Carmen : Escucharemos más sobre eso mañana. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones. Con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Para quién es el paraíso?

Viernes 25 Septiembre


El hombre no es justificado… sino por la fe de Jesucristo.
Gálatas 2:16

Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.
Efesios 2:8

¿Para quién es el paraíso?

Muchas personas se hacen una imagen muy personal de la gracia de Dios. Para ellas la salvación se obtiene haciendo buenas obras, complementadas con un poco de gracia. Se imaginan un paraíso lleno de buenas personas que alcanzaron el mínimo exigido por «ese buen Dios», mientras el infierno lógicamente está reservado para los que son claramente pecadores.

Agradezcamos a Dios porque esas suposiciones son falsas y no tienen nada que ver con la realidad que enseña la Biblia. Si esas ideas correspondiesen a la realidad, ¿podríamos algún día estar seguros de haber alcanzado ese «mínimo» aceptable por Dios? A los ojos de nuestros semejantes quizá demos buena impresión, pero ¿qué vale nuestra reputación tan pronto como nos colocamos ante la presencia de Aquel que sondea los corazones? Cuando se halló frente a Dios, el joven Isaías, quien hasta entonces había tenido una opinión bastante buena de sí mismo, tuvo que exclamar: “¡Ay de mí! que soy muerto” (Isaías 6:5).

La gracia de Dios está reservada precisamente para los que reconocen que son culpables y que están perdidos. Jesús mismo declaró que no había venido a llamar a los justos al arrepentimiento, sino a los pecadores (Lucas 5:32). ¿Qué justicia podía hacer valer el malhechor a quien Jesús prometió el paraíso el mismo día? ¡Por supuesto que ninguna!

La Biblia afirma: “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18).

Lamentaciones 1 – 2 Corintios 13 – Salmo 107:10-16 – Proverbios 24:3-4
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

5/7 – Esmirna, no temas

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Cartas a las 7 Iglesias

5/7 – Esmirna, no temas

David Barceló

5 – Esmirna, no temas – David Barceló

Suscríbete: http://www.youtube.com/c/IglesiaEvang…
IEG Barcelona
Sermón predicado el domingo 1 de Marzo del 2020.

Pasaje: PASAJE PREDICACIÓN
(https://www.biblegateway.com/passage/…)

http://porGracia.es/
https://facebook.com/IEGBarcelona
http://sermonaudio.com/iegracia

1/10 – “Yo Soy el que Soy” Exodo 3:14

IGLESIA BAUTISTA CASTELLANA

Serie: El Yo soy de los tiempos

1/10 – “Yo Soy el que Soy” Exodo 3:14

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en Canadá contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación está constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compañía. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco

https://www.iglesiabautistacastellana.org/

¿Cuáles son las diferentes categorías de estudio en la teología?

The Master’s Seminary

¿Cuáles son las diferentes categorías de estudio en la teología?

Lucas Alemán

El estudio de la teología —la sistemática, más específicamente— está compuesto de diez categorías. Aunque hay muchas clasificaciones y se puede organizar de diferentes maneras, es importante comenzar por algún punto para facilitar el estudio.

La categoría más fundamental de todas es la bibliología pues identifica a la única fuente verdadera de toda la verdad cristiana: las sagradas Escrituras. Es por medio de las proposiciones en estas Escrituras que Dios ha revelado aspectos de su ser divino, como sus atributos o perfecciones, de manera más completa. En esto consiste la segunda categoría, a saber, la teología propia.

La cristología es la doctrina de la persona y la obra del Señor Jesucristo, su encarnación, la humillación durante su vida terrenal y su exaltación dentro del plan de redención —algo crucial para la fe cristiana porque si Cristo no es lo que alegó ser, entonces su expiación fue deficiente—. La doctrina de la pneumatología es la cuarta categoría que describe a la persona y obra del Espíritu Santo a lo largo de todas las Escrituras, desde Génesis hasta Apocalipsis.

La antropología es la doctrina de la humanidad que, a diferencia del secularismo, busca entender al hombre desde la perspectiva de Dios. La hamartiología, que es la sexta categoría en el estudio de la teología, está intrínsecamente relacionada con la antropología, pues define directamente a la humanidad como caída, corrompida en su relación con Dios, con otras personas y con la creación. Esta doctrina afecta obviamente a la soteriología, la doctrina de la salvación, ya que la humanidad necesita ser rescatada del pecado.

La angeleología, a menudo ignorada en el estudio de la teología, intenta captar todo lo que las Escrituras revelan respecto a los ángeles, tanto los que son santos como los que son malignos. La novena categoría es la eclesiología que define a la iglesia como «el lugar más preciado de la tierra», como dijo Charles Spurgeon. Y, por último, está la escatología que trata con los sucesos del final de los tiempos como la culminación de los propósitos redentores de Dios. Las diez categorías se relacionan entre sí debido a la naturaleza orgánica de la revelación divina y, por ende, redundan en la gloria misma de Dios.

#90segundosdeteología

Lucas Alemán

Lucas Alemán

Lucas Alemán es director de educación en español y profesor de Antiguo Testamento en The Master’s Seminary, y director ejecutivo de la Sociedad Teológica Cristiana. Además, es pastor en la Iglesia Bíblica Berea en North Hollywood, California. En 2016, Lucas comenzó a enseñar en The Master’s Seminary como miembro adjunto de la facultad. Si bien sus cursos de especialización son panorama del Antiguo Testamento, gramática de hebreo y exégesis de hebreo, él también da clases de exégesis de griego y teología. En 2018, se unió a la facultad de tiempo completo. Lucas y su esposa, Clara, tienen dos hijos, Elías Agustín y Enoc Emanuel.

10/11 – Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Salmo 23

10/11 – Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida

Steven Lawson

Nota del editor: Este es el décimo capítulo en la serie «El Salmo 23», publicada por la Tabletalk Magazine. 

Dwight L. Moody, un destacado evangelista del siglo XIX, fue abordado en su oficina una vez por una mujer que necesitaba consejería. Ella alegaba que dos hombres la estaban siguiendo. Cada vez que ella se subía al tranvía de la ciudad, ellos se subían detrás de ella. Cuando ella se bajaba, ellos se bajaban. Con un tic nervioso en su cuello, insistía en que incluso había sido seguida hasta esa oficina por estos dos hombres.

Moody podía detectar fácilmente que esta preciosa mujer estaba sufriendo de algún tipo de delirio mental. No había nadie siguiéndola. Pero para tranquilizarla él le dijo: “Esos dos hombres que te siguen son hombres de David. Sus nombres son Bien y Misericordia”. Él entonces abrió su Biblia en el Salmo 23:6 y le mostró: “Ciertamente el Bien y la Misericordia te seguirán todos los días de tu vida”. Con alivio ella exclamó: “Qué maravilloso. Siempre me he preguntado cómo se llamaban”. Ese día la mujer se fue en paz, consolada al saber que eran el bien y la misericordia que la seguían.

Nunca habrá un día en que el bien y la misericordia de Dios no estén cerca de nosotros.

Como creyentes en Jesucristo, tú y yo también necesitamos confiar en que el bien y la misericordia de Dios nos siguen a cada paso. Es necesario que tengamos la misma confianza y consuelo, creyendo que cada día de nuestras vidas, estos dos amigos de David están con nosotros en cada momento.

En el Salmo 23, aprendemos que hay una relación cercana e inseparable entre el Buen Pastor y Sus ovejas. Un vínculo inquebrantable los une como si fueran uno solo. El versículo 6 apoya esta idea y lo evidencia claramente. David empieza el versículo resaltando la certidumbre de esta unión indisoluble. Esta realidad se ve en la primera palabra “ciertamente”. No hay duda de que lo que aquí se afirma debe ser creído con una seguridad absoluta. No importa cuán oscuro sea valle, o cuán profundo sea el barranco, ciertamente este bien y misericordia le pertenecen a las ovejas. La cercana presencia del Pastor con Su tierno amor es una verdad indisputable. Su preocupación nunca debe ser puesta en duda, ni su cuidado cuestionado. Con la certeza del irrevocable amor pactal de Dios, Su gran bondad está firmemente comprometida con Su rebaño.

Cuando David testifica que el “bien” lo seguirá, él usa una palabra hebrea que cuando se usa como adjetivo, significa “hermoso” o “placentero”. Representa la manera atractiva con la que Dios muestra Su amor por Sus ovejas. Dios es perfectamente bueno en Su carácter e impecablemente bueno en Sus acciones. Por lo tanto, Él solo puede hacerle bien a Su amado rebaño. Esto se evidencia en cómo Él cuidadosamente vela por las muchas necesidades de Sus ovejas.

David también testifica que la “misericordia” le sigue. Esto es el amor incondicional del Buen Pastor para con aquellos que el Padre ha escogido y le ha encargado. Él los ama con Su amor soberano que jamás podrá ser extinguido. Aun cuando somos infieles, Él permanece fiel a nosotros.

El verbo hebreo traducido “seguir” muestra estas dos virtudes —el bien y la misericordia— como si persiguieran activamente a David. Se puede decir que estos dos componentes gemelos del amor divino son perros ovejeros que ayudan al pastor a acorralar su rebaño. Ellos siguen al rebaño para guiarlo en la dirección correcta. Cuando las ovejas se desvían, estos perros las traen de vuelta. Cuando disminuimos el paso, ellos nos impulsan a seguir adelante. Así que es con el bien y la misericordia que se tira de la retaguardia. Ellos nos acercan constantemente al Buen Pastor.

Esta persecución puede recordarnos los días en que David huía de Absalón. David testifica que no importa las amenazas que lo han perseguido o acosado, siempre hay un perseguidor más grande que lo acompaña: el bien y la misericordia. Aunque ha sido acosado por aquellos que tratan de hacerle daño, él permanece confiado en que este amor divino seguirá cada uno de sus pasos. Está convencido de que este amor divino estará con él hasta el fin.

Aquí está la perseverancia del Pastor en el cuidado de Sus ovejas. Aun cuando David se encontraba en situaciones de vida o muerte, la bondad de Dios estaba muy cerca. Sin importar la prueba, Su bondad amorosa siempre lo acompañaba.

Cuando David afirma que estas bendiciones gemelas “me seguirán”, está enfatizando cuán personales son para él. El punto aquí es que este cuidado divino no está dirigido hacia un grupo anónimo de ovejas sin nombre de una manera general e inespecífica. Al contrario, David sabe que el enfoque de Dios está fijo sobre él como una oveja particular llamada por su nombre.

Esta misericordia perseguirá a David “todos los días de [su] vida”. No habrá un solo día en que este fiel favor no lo siga de cerca. Estas dos partes del amor de Dios le pisarán los talones todo el día, cada día y por el resto de su vida. Nunca habrá un día en que el bien y la misericordia de Dios no estén cerca de nosotros. Nunca podremos escapar del fiel amor de este Buen Pastor.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Steven Lawson
Steven Lawson
El Dr. Steven J. Lawson es fundador y presidente de OnePassion Ministries. Es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries, director del programa de doctorado en The Master’s Seminary y anfitrión del Instituto de Predicación Expositiva. Ha escrito más de dos docenas de libros.

J18 – El llamado más alto

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J18 – El llamado más alto

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-llamado-mas-alto/

Carmen Espaillat: Aquí está la autora y conferencista Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Es tan fácil mirar alrededor y pensar que Dios nos está pidiendo a nosotras hacer más que a las demás. Comenzamos a compararnos y decimos, “Alguien más debería trabajar en esto. Es tiempo de que otra persona aporte. Ya he hecho suficiente. Ya hice mi parte. ¿Por qué debo seguir sirviendo?”

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Es mucho más fácil ser una servidora a las 9:00 de la mañana, que ser una servidora a las 4:00 de la tarde. Después de pasar todo el día con niños activos, o con uno de tus padres en el hospital o una pila de papeles en el trabajo, actuar con un corazón de servicio puede ser tedioso.

¿Cómo continúas sirviendo en ese momento? Aquí está Nancy para darnos algunas ideas.

Nancy: En esta serie estamos hablando sobre lo que pienso es una de las cualidades más importantes, pero menos comunes y que la mayoría de nosotras pasa por alto en la vida cristiana y en las relaciones en general. Se trata del tema de tener un corazón de sierva, ser una servidora y practicar el servicio bíblico.

Así que queremos examinar lo que es el servicio, cómo luce un corazón de sierva, cómo podemos obtener uno y cómo podemos saber si tenemos un corazón así. Dijimos en nuestra última sesión que hay dos palabras griegas en el Nuevo Testamento que son traducidas como siervo en nuestras Biblias. Ya vimos la primera de esas dos palabras y hoy quiero continuar con esa misma palabra. En la próxima sesión tomaremos la segunda.

La primera palabra que vimos fue doulos (d-o-u-l-o-s). Es la palabra que en algunas de sus Biblias se traduce como esclavo. Es una relación de sumisión y sujeción que un hombre tiene con su amo. Es un acuerdo permanente, para toda la vida y es un acuerdo voluntario.

Este hombre que vimos en Éxodo capítulo 21 tenía la libertad de irse, pero dijo, “Amo a mi señor y quiero quedarme con mi señor. Voy a dejar que perfore mi oreja como un símbolo como una señal de que le pertenezco y quiero servirle por el resto de mi vida”.

Creo que Dios nos dio esa imagen en el Antiguo Testamento para ayudarnos a comprender lo que significa ser una sierva de Jesús —lo cual es nuestro llamado más alto en la vida.

Veremos más adelante en esta serie que también estamos llamadas a servir a los demás, a ser de bendición a otros. A veces es más difícil servir a los demás que servir a Jesús porque los demás no son siempre tan buenos con nosotras como Él lo es. Pero necesitamos entender que no podemos servir realmente a los demás de forma efectiva si no somos primero siervas de Jesucristo.

En Colosenses capítulo 3 el apóstol Pablo habla sobre este tema del servicio, sobre tener un corazón de siervo. Él dice en el versículo 22, “Esclavos [o siervos o empleados al día de hoy], obedeced en todo a vuestros amos terrenales”. Él está hablando sobre la relación entre empleadores y empleados. Él dice que hagamos lo que ellos nos dicen que tenemos que hacer, “no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazón, temiendo al Señor. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (v. 22-23).

Lo que él te está diciendo es: “Tienes este jefe. Él te está diciendo que hagas algo. Haz lo que él te está diciendo que hagas, pero no lo hagas solo para hacerlo feliz. Haz tu trabajo. Hazlo bien. Trabaja duro en eso porque temes al Señor”. Hazlo para el Señor, finalmente no para tu jefe. Cuando estés arreglando tu cuarto, cuando estés limpiando la tienda donde trabajas, cuando estés haciendo las tareas en tu escuela o en tu trabajo o en tu hogar, hazlo para el Señor.

Por cierto, esta es una forma de hacer que las tareas más sencillas adquieran significado. Si yo sé que estoy haciendo esto para Cristo, no estoy haciendo esto solo para mi marido o para mis padres o para mis hijos o para mis amigos o para mi jefe— estoy haciendo esto para el Señor.

Luego él dice, Colosenses capítulo 3 versículo 24, “Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís”. Tú eres la doulos de Jesucristo. Eres la esclava de Cristo.

Ahora, vamos a ampliar un poco más lo que significa ser una doulos de Jesucristo, ser siervas de Jesucristo. Así que quiero que hoy veamos algunas características de una sierva de Cristo.

Una de las primeras señales que veo en las Escrituras es que cuando eres doulos de alguien, cuando eres una sierva, una buena sierva del Señor, esto habla de una relación de dependencia de tu amo. Eres dependiente de tu amo para que cubra tus necesidades. Eres dependiente de tu amo para que te provea.

Me encanta el pasaje en Salmos 123 el versículo 2 donde dice, “He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de su señor, como los ojos de la sierva miran a la mano de su señora, así nuestros ojos miran al Señor nuestro Dios hasta que se apiade de nosotros”. Una sierva mira la mano de su señora o de su señor para que le provea, para que cubra sus necesidades, para que le de comida, para que le de los recursos que necesita para hacer su trabajo. La Escritura dice que nosotras miramos al Señor para que cubra nuestras necesidades.

Ahora, cuando somos doulos de Jesucristo, no somos libres de hacer lo que nos plazca. Existimos para complacer a nuestro Señor, así que no decidimos cuáles tareas queremos realizar y cuáles no. “Oh Señor haré esto, pero no haré aquello” o “Si realmente rindo mi vida al Señor, Él nunca me permitirá casarme” o “Él nunca me dejará tener hijos” o “Él me hará que le entregue mis hijos para servir al Señor en el campo misionero”.

¿Sabes qué? Cuando eres una doulos del Señor, es Su trabajo decidir a dónde vamos, qué hacemos. Él es quien asigna las tareas y nosotros hacemos lo que Él nos dice. Así que si eres una doulos, eso significa que estás disponible para tu Amo. Alguien ha dicho que, “Disponibilidad”, es hacer de mi horario y de mis prioridades cosas secundarias ante los deseos de Aquél a quien sirvo”. Estoy disponible.

Otra característica de una doulos es la humildad. La doulos no promueve su propio nombre. No promueve su propia agenda. Ella no está buscando hacer un nombre para ella misma. Su reputación no importa. Lo que sí importa es la reputación de su amo. Ella quiere que la gente piense bien acerca de su amo. Ella quiere hacer un buen trabajo para que la gente piense que su amo es una buena persona.

Y por supuesto tenemos, el ejemplo supremo de un humilde doulos, un humilde siervo que fue el Señor Jesucristo. ¿Recuerdas que leímos sobre esto en Filipenses capítulo 2 donde dice, “Se despojó a sí mismo”? Jesús, quien era Dios, el Rey del universo, el Creador del mundo se despojó a sí mismo. Se convirtió en un siervo.

“Tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. (Vv.7-8) La humildad de Jesús—esa es la imagen de un doulos. No mi reputación, sino la Suya.

Ahora bien, un doulos representa a su amo en todo. Cuando las personas le hacen una pregunta al doulos a ese buen siervo, ellos realmente no quieren saber “¿Qué piensas tú?” Ellos quieren saber, “¿Qué piensa tu amo?” Tú representas a tu amo en todo cuando eres un doulos.

Cuando eres una doulos, no tienes derechos. Tú has cedido tus derechos. Tu único derecho es hacer lo que tu amo quiere que hagas. Pero recuerda, ¿por qué harías esto? Porque amas a tu amo, porque sabes que él es bueno y porque quieres complacerlo.

Una doulos da y da y da sin límites. Es tan fácil mirar a nuestro alrededor y pensar que Dios nos está pidiendo a nosotras hacer más que a las demás. Comenzamos a compararnos y decimos, “Alguien más debería trabajar en esto ahora. Es tiempo de que otra persona también aporte. He hecho suficiente. Ya hice mi parte. ¿Por qué debo seguir sirviendo?” ¿Sabes? Cuando eres una doulos, sigues sirviendo. Das y das y das y sigues dando. Una doulos da sin límites.

Una doulos se compromete a suplir las necesidades de otros por su amo. En nombre de su amo da para satisfacer las necesidades de los demás.

Una doulos es también obediente. Esa es otra marca de una doulos, una sierva. La obediencia a su amo es inmediata; es completa y sin cuestionar. Obediencia— eso es algo difícil de aprender; ¿no es así?

En Mateo capítulo 8 un hombre vino a Jesús y le pidió ayuda. Él le dijo algo a Jesús que tenía que ver con el servicio y con la obediencia. Él le dijo: “Yo también soy hombre bajo autoridad, con soldados a mis órdenes; y digo a éste: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace”. (v.9)

Él estaba describiendo el servicio. Él estaba describiendo el corazón obediente de un siervo— sin discusión, sin quejarse o responder, sin retraso, sin arrastrar los pies. Él solo hace lo que se le manda. Él es obediente.

También una doulos es digna de confianza. Es fiel. Leemos en 1ra a los Corintios en el capítulo 4 que es requerido de un siervo, requerido de una doulos que sea digna de confianza. ¿Qué piensas cuando se dice que alguien es digno de confianza? ¿Qué significa eso?

Que son confiables; que puedes contar con ellos. Si dicen que van a hacer algo, tú sabes que lo harán.Mantienen su palabra. Mantienen sus promesas. Son dignos de creer en ellos. Esta es la mejor descripción que se puede dar de una doulos o una sierva. Ella es digna de confianza; ella es fiel.

Pablo dijo en 1era a los Corintios capítulo 4 Timoteo es fiel en el Señor (v. 17) y en Colosenses capítulo 1, Pablo dice de Epafras que era un fiel siervo de Cristo (v.7). Y en Colosenses capítulo 4 dice de Tíquico que era un fiel ministro y consiervo en el Señor (v. 7). Él es un siervo fiel. Él es un buen siervo y fiel en el Señor. Él es digno de confianza; él es fiable. Puedes contar con él.

Una buena doulos va la milla extra. No solamente hará lo que se espera de ella. Muchas de nosotras tenemos esta actitud a veces, “Iré hasta este punto, pero no más lejos de ahí”. Ella está dispuesta a hacer aún más de lo que se le ha pedido. Ella está dispuesta a dar la milla extra.

Una buena doulos sirve sin esperar reconocimiento, sin esperar alabanza o gratitud. Ella no está buscando que le paguen. No está buscando que le recompensen sus esfuerzos. Ella solo quiere cumplir con eso que le corresponde hacer. Solo hacer el trabajo. Eso es una buena doulos.

Una buena doulos sirve tanto en las cosas pequeñas como en las cosas grandes. Ella será fiel no solo en los trabajos grandes cuando todos están mirando y todos le prestan atención, sino que ella también será fiel en los trabajos pequeños, en los trabajos insignificantes. Ella no limita su servicio a grandes asignaciones. “Me gusta esa tarea, pero alguien más puede hacer aquella pequeña labor. Está por debajo de mí. Soy muy preparada para hace eso. Estoy sobre calificada para ese trabajo”. No hay trabajo para el cual una doulos sea demasiado buena, porque si tu amo quiere que lo hagas, entonces estás cumpliendo con tu llamado como doulos cuando lo haces.

Una doulos está dispuesta a hacer sacrificios. Está dispuesta a sufrir para poder servir. Lo único que le importa es servir a su amo. Y –aquí hay algo que me reta frecuentemente en mi propio servicio al Señor– una buena doulos de Jesucristo considera como privilegio el poder servir. Ella ve cada servicio como una oportunidad, no una obligación. “Bueno, supongo que debo hacer esto hoy. Pero en realidad no quiero. Es difícil. No sé cómo voy a lograr esto”.

Me encantan esos versículos en el Antiguo Testamento, como el Salmo 100 por ejemplo, que hablan sobre como servir al Señor. ¿Cómo? Con alegría. Sabes, una cosa es servir; pero otra cosa es servir con alegría. Decir, “Señor, es un privilegio. Es un honor. Es una bendición poder hacer esto para Ti”.

Una buen doulos busca complacer a Dios y obtener Su aprobación. Ella no vive para la aprobación de los demás. Hacemos tantas cosas para que los demás piensen bien acerca de nosotras. El apóstol Pablo dijo en la carta a los Gálatas capítulo 1, “Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería [ doulos] de Cristo” (v.10).

Tienes que decidir en la vida a quien vas a complacer, la aprobación de quién vas a procurar, por quién vas a vivir, la sonrisa de quién es la que vas a buscar. ¿Te importará más que tus amigos se complazcan contigo, impresionar a la multitud, impresionar a los demás? ¿O te importará más complacer a tu amo? Una buena doulos vive para la aprobación, el reconocimiento, para la sonrisa del Señor Jesucristo.

Mientras meditaba sobre este asunto de ser una doulos, llegué a un pasaje anoche que capturó mi atención. Está en el Evangelio de Lucas en el capítulo 12. Déjame pedirte que vayas allí por estos últimos minutos—Lucas capítulo 12. No tendremos tiempo de profundizar mucho en este pasaje, pero déjame solo mostrarte lo que Jesús dice aquí sobre otro par de cualidades de una buen doulos de un buen siervo.

Lucas capítulo 12 versículo 35, Jesús dijo, “Estad siempre preparados y mantened las lámparas encendidas y sed semejantes a hombres que esperan a su señor que regrese de las bodas, para abrirle tan pronto como llegue y llame. Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad os digo que se ceñirá para servir, y los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá.” (V.35-37)

Él está representando una imagen aquí. Hay una casa grande, enorme. El hombre tiene muchos sirvientes y se va a una fiesta de bodas. Pero les dice a sus siervos, “Voy a volver, y cuando vuelva quiero las cosas listas. Quiero las lámparas encendidas, quiero las luces encendidas. Quiero las cosas atendidas. Quiero las cosas limpias. Quiero las cosas listas. Y que tengamos una cena cuando regrese. Quiero que la cena esté lista”.

Él quiere la casa funcionando y a los siervos haciendo su trabajo mientras él no esté. Y les dice, “Voy a regresar, y cuando lo haga quiero encontrar las cosas funcionando como deberían en esta casa. Quiero encontrar a los siervos haciendo su labor. Quiero encontrarlos trabajando” Jesús dice que los siervos que estén despiertos cuando su amo regrese, esos serán bendecidos.

Imagínate que este amo regresa a casa y todos sus siervos se han ido a dormir. No hay nadie que le salude en la puerta. La comida no está preparada. La casa se está cayendo a pedazos y han entrado ladrones y han robado cosas de la casa. Quien sabe lo que está ocurriendo en la casa porque las personas que fueron dejadas a cargo se durmieron en su trabajo, o se aburrieron, o quizás comenzaron a hacer otra cosa, o se fueron y dijeron, “Alguien más puede encargarse de esto”.

Él continúa diciendo en el versículo 38, “Y ya sea que venga [esto es que el amo venga] en la segunda vigilia, o aun en la tercera, y los halla así (despiertos), dichosos son aquellos siervos”. Ellos tienen que mantenerse alerta. Algunas de nuestras Biblias dicen “vigilante”. Los encuentra vigilando. Están despiertos. Ellos se mantienen en el trabajo, y serán bendecidos si lo hacen.

Luego dice en el versículo 40, “Vosotros también estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperéis” Nuestro Amo se ha ido por un tiempo. Él está en el cielo. Él está preparando un lugar para nosotras. Se está preparando para esa fiesta de boda que disfrutaremos con Él algún día, pero Él volverá.

Jesús dijo, “Será mejor que estés despierta cuando Él regrese. Si eres una fiel servidora, todavía estarás en el trabajo. No vas a estar durmiendo en el trabajo. No estarás ausente. No te habrás ido de vacaciones. Estarás despierta haciendo lo que se supone que debes estar haciendo cuando tu amo regrese”.

Entonces vemos el versículo 42. “¿Quién es, pues, el mayordomo fiel y prudente a quien su señor pondrá sobre sus siervos para que a su tiempo les dé sus raciones?” Él dice que aquí está un hombre que es promovido, es exaltado a un lugar administrativo en la casa de su amo. Él ha hecho un buen trabajo, así que su amo le da un ascenso y le dice, “Estás a cargo. Asegúrate de que la gente esté alimentada. Asegúrate de que la gente esté bien atendida. Asegúrate de que la casa funcione sin problemas. Asegúrate de que las cosas estén funcionando como debe de ser”.

Luego en el versículo 43 dice, “Dichoso aquel siervo” Hay una segunda bendición dada al siervo. “Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así”. ¿Haciendo qué? Haciendo lo que su amo le dijo que hiciera, haciendo su trabajo, cumpliendo con su responsabilidad. “De verdad os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes” (v. 44).

Así que si el amo regresa y esta sierva está jugando en la computadora, o está evadiendo sus responsabilidades, o dice, “Mi amo me pidió que limpiara la cochera, pero ¿quién se fija en la cochera? Eso no es tan importante. Lo dejaré pasar o dejaré que otra persona lo haga”.

El amo regresa y los trabajos no se han realizado. Los sirvientes están perdiendo el tiempo. No están cumpliendo con sus responsabilidades. ¿Crees que él les dará un aumento? ¿Crees que les dará un ascenso? Claro que no. Jesús dijo, “si quieres ser bendecido, asegúrate de ser un siervo fiel”.

¿Y qué hace un siervo fiel? Hace dos cosas. Número uno, se mantiene despierto. Permanece en el trabajo. Y número dos, hace lo que se le dice que haga. Él cumple con las tareas que se le han dado.

Algún día, no sabemos cuándo… Podría ser hoy; podría ser mañana. Podría ser la próxima semana; podría ser dentro de treinta años. No sabemos. Podría ser en medio de la noche. Podría ser a la mitad del día. Podría ser cuando seas vieja. Nuestro amo regresará. No sabemos cuándo Él regresará y por eso es que tenemos que vivir preparadas.

Si quieres ser bendecida en el cielo, si quieres ser bendecida por toda la eternidad, si quieres ser bendecida con más responsabilidades en el reino de Dios, entonces tienes que mantenerte despierta. Tienes que estar alerta. Asegúrate de que cuando Jesús venga te encuentre haciendo lo que Él te ha llamado a hacer.

Estuve pensando en esto hace unas horas, anoche y hoy en la mañana, pensaba en ¿qué es lo que mi Señor me ha llamado a hacer? ¿Qué cosas quiere que yo haga en esta etapa de mi vida? Ahora, lo que Dios te ha llamado a hacer en esta etapa de tu vida puede ser muy diferente de lo que Él me ha llamado a hacer a mí.

A algunas de ustedes Dios las ha llamado a ser madres, a cuidar de sus hogares, a cuidar niños pequeños. Algunas de ustedes son abuelas, y están en una etapa en la vida cuando están ministrando a sus nietos. Tenemos a una señora aquí que ha estado casada por cincuenta y cuatro años, esta es una época de la vida donde ella y su esposo se ministran el uno al otro; donde quizás estás ministrando a las necesidades de tu esposo. Tienes ciertas responsabilidades.

Tenemos algunas jóvenes de catorce, quince y dieciséis años. En esta etapa de tu vida tu llamado es ir a la escuela y ser una hija en tu hogar, quizás ser una hermana. Quizás tu trabajo ahora es arreglar tu cama. Ningún trabajo es demasiado pequeño si es el trabajo que Dios te ha mandado.

Jesús dijo, “Dichoso es el hombre quien cuando su amo regresa lo encuentra despierto y esperando el regreso de su amo, y lo encuentra haciendo lo que le ha pedido que haga”. Yo quiero ser esa clase de doulos, y creo que tú también.

¿Podrías tomar un momento y pensar en qué es lo que Dios te ha llamado a hacer en esta etapa de tu vida, en tu hogar, en tu escuela, en tu trabajo? Quizás no sean las tareas que hubieras escogido para ti misma. Sé que Dios me ha llamado a hacer algunas cosas que no son exactamente mis preferidas, y hay algunas tareas que parecen pequeñas y otras que no parecen para nada importantes, otras parecen difíciles.

Pero si Dios te ha llamado a hacerlas, Él te dará las fuerzas. Él te dará la gracia. Vas a cumplir tu propósito en la vida si haces lo que Dios te está llamando a hacer. Si quieres ser una sierva fiel y si tu amo regresara hoy o esta semana o en esta etapa de tu vida, ¿te encontraría esperando Su venida y te encontraría haciendo fielmente lo que Él te ha llamado a hacer?

Señor, queremos ser buenas siervas. Queremos ser siervas fieles. Ayúdanos a conocer qué es lo que Tú nos has llamado a hacer y luego servirte con todo nuestro corazón. Sinceramente, como sirviendo al Señor, sabiendo que de Ti recibiremos la recompensa cuando hayamos cumplido con eso a lo que nos has llamado. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha dado a ti y a mí algunas cosas importantes en las cuales pensar. ¿Qué te ha pedido el Maestro que hagas hoy? ¿Lo estás haciendo? Para poder descubrir lo que Dios quiere que hagas, necesitas estar cerca de Él en oración y leyendo Su Palabra.

Una forma muy poderosa de aprender a ser más una sierva, es leyendo historias de creyentes que han dicho “Sí, Señor”.

Amy Carmichael aceptó el llamado de Dios para su vida, dejó su nativa Gran Bretaña por irse a la India y sirvió por cincuenta y tres años allí sin un descanso.

Te animamos a leer biografías como las de Amy Carmichael en el libro, Una oportunidad de morir ( A chance to die, disponible en inglés) de Elizabeth Elliot. Verás como Dios puede tomar la obediencia de una mujer ordinaria y multiplicar su trabajo en las vidas alrededor de ella.

Las personas están observando cómo sirves. Es una forma poderosa de mostrar a los demás una imagen de Cristo. Nancy nos explicará más mañana. Por favor regresen a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La verdad de Dios que tanto buscaba (2)

Jueves 24 Septiembre


Creí; por tanto hablé.

Salmo 116:10

Que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

1 Corintios 2:5

La verdad de Dios que tanto buscaba (2)

«A medida que pasaban los meses me di cuenta de que me preocupaba demasiado por mi familia queriendo encontrar siempre las soluciones, y que de este modo me cargaba con los pequeños y grandes problemas de cada uno. También quería que todos hallasen la salvación en Jesús, ¡costase lo que costase! Pero Dios me interpeló: ¡Ten cuidado, quieres tomar mi lugar al sentirte responsable del futuro de cada uno de los tuyos! Así no conseguirás nada. Deja todo en mis manos, incluida tu familia. ¡Vuelve siempre a mí y pídeme consejo!

Antes trataba de probar, de demostrar. Luchaba con todas mis fuerzas para llevar a la gente a la salvación. Pero el Evangelio no es un conjunto de reglas como el código de tránsito, ni el resultado de demostraciones humanas. Es la buena nueva del don de Dios. No se puede comparar con las religiones que mandan hacer buenas obras pero no conocen la compasión, el amor, la ternura, la piedad ni la justicia.

Acercándonos a Dios recibimos de él la fuerza y las palabras que tocarán el corazón de los demás. Solo por la fe en Jesús podemos acercarnos a Dios y entrar en su reino. Con esta confianza en la gracia y en el poder de Dios, oro para que cada miembro de mi familia conozca la salvación en Jesús.

Una de mis hermanas, que era depresiva, estaba muy angustiada. Le hablé de Jesús, creyó en él y halló la paz. Ahora podemos orar juntas y somos felices».

Rosa

“Todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mateo 7:8).

Jeremías 52:17-34 – 2 Corintios 12 – Salmo 107:1-9 – Proverbios 24:1-2

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Por qué debes estar seguro?

Grace en Español

¿Por qué debes estar seguro?

Josías Grauman

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

https://www.gracechurch.org/espanol

7 – La permanencia del matrimonio

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

7 – La permanencia del matrimonio

DAVID LOGACHO

Es grato para nosotros compartir este tiempo junto a Usted, amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con la serie titulada: La Vida Auténticamente Cristiana, en esta ocasión, David Logacho nos mostrará que la permanencia del matrimonio es otra característica de la vida auténticamente cristiana.

En el libro titulado “Ocaso y Caída del Imperio Romano”, escrito en 1787 por Edward Gibon, aparecen las razones para el deterioro y posterior caída del Imperio Romano. Son cinco. Primero, el descomunal crecimiento del divorcio, se tenía en poco la dignidad y santidad del hogar, el cual es la base de la sociedad humana. Segundo, el incremento descontrolado de impuestos para financiar comida y circo libre para el populacho. Tercero, la alocada búsqueda de placer, los deportes se volvieron cada vez más exóticos y brutales. Cuarto, la construcción de armamento sofisticado, cuando el verdadero enemigo estaba adentro: la decadencia de la gente. Quinto, la ruina de la religión, la fe se convirtió en un mero formalismo, se perdió el contacto con la realidad y demostró ser incapaz de guiar a la gente. Qué interesante, todas y cada una de estas razones están presentes en la sociedad en la cual nos ha tocado vivir. Todo parece indicar que el mundo en general va encaminándose rápidamente a su propia destrucción. Hoy nos ocuparemos de una de las razones. Me refiero al descomunal incremento del divorcio. En algunas partes del mundo, las estadísticas muestran que el número de divorcios por año supera al número de matrimonios por año. El divorcio ha llegado a ser la solución ideal para todo tipo de desavenencia en el hogar. Si el marido llega tarde de su trabajo sin una razón convincente, la esposa le amenaza con el divorcio. Si la esposa aumenta unos cuantos kilos de peso, el esposo le amenaza con el divorcio. Se ha llegado al mismo plano que estuvieron los matrimonios en el primer siglo, cuando un esposo podía escribir una carta de divorcio y divorciarse de su esposa porque ella puso demasiada sal en la sopa, o porque ella se volvió vieja y gorda, o porque a él no le gustaba la suegra, o porque ella salió sola de su casa. Prácticamente cualquier razón era causa válida para el divorcio. Así es hoy en día. El divorcio está acabando con la sociedad. Pero otra de las características de la vida auténticamente cristiana es la total y absoluta fidelidad al compromiso matrimonial. Alguien ha dicho muy acertadamente que jamás comprenderemos lo que es el divorcio hasta que no comprendamos lo que es el matrimonio. De modo que permítame rápidamente mostrar lo que es el matrimonio. La Biblia enseña que el matrimonio fue establecido por Dios. Instantes después que Dios creó a la mujer y la trajo al hombre, Dios pronunció palabras cargadas de significado acerca del matrimonio. Génesis 2:24 dice: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” Así es como Dios establece el matrimonio para la posteridad. Varias cosas son dignas de notarse. Número uno, debe haber un cambio en la relación de los cónyuges con sus respectivos padres. Dios ha dicho que el hombre, y por implicación, la mujer también, debe dejar padre y madre. Ese verbo dejar significa: soltar, dejar ir, cortar. Para que un hombre y una mujer puedan vivir juntos, no es cuestión de que solamente se amen y los dos quieran compartir juntos sus vidas. Según el mandato de Dios, es necesario que los dos dejen padre y madre. Esto significa soltar a sus padres, dejar ir a sus padres, cortar el vínculo que hasta ese momento han tenido con sus padres. No estoy diciendo que deben ignorar a sus padres. Se trata más bien de un cambio en la relación con ellos. Dejan de ser hijos de familia y pasan a ser esposos o esposas, según el caso. Muchas parejas se ahorrarían cantidad de problemas si tan solo pusieran en práctica este importante principio de dejar padre y madre. Número dos, el matrimonio es heterosexual. Es decir, entre un hombre y una mujer. Dios creó una mujer para un hombre. Esto desecha el matrimonio entre dos hombres o entre dos mujeres, algo que tristemente va cobrando fuerza en la sociedad moderna. Número tres, el matrimonio es monógamo. Un hombre con una mujer. No un hombre con más de una mujer, ni una mujer con más de un hombre. La poligamia no tuvo jamás lugar en el modelo de Dios para el matrimonio. Número cuatro, el matrimonio es indivisible. Dios dijo que cuando un hombre se une a su mujer, los dos llegan a ser una sola carne. Esta es una obra creativa de Dios. Es realmente un milagro. Dios toma a dos personas, distintas entre ellas, cada una con su propia personalidad, y hace de ellas una sola entidad llamada matrimonio. Esta entidad es indivisible. Jesús ratificó este concepto cuando al ser consultado por los fariseos acerca del divorcio, dijo lo siguiente según Marcos 10:7-9 “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” Estas palabras deben quedar resonando en los oídos de los que somos casados: Así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe, o no lo divorcie el hombre. Este es el modelo establecido por Dios para el matrimonio. Cuando uno compara este modelo para el matrimonio, con lo que es el matrimonio hoy en día, es inevitable hacerse la pregunta: ¿Qué fue lo que pasó para que la mayoría de los matrimonios sean lo que son en la actualidad? Bueno, lo que pasó fue que en los albores mismos de la humanidad irrumpió el pecado en la creación. Una de las funestas consecuencias del pecado fue un desplome del modelo de Dios para el matrimonio. Tanto esposo como esposa alentó la intromisión de sus respectivos padres en la relación matrimonial. El esposo comenzó a maltratar a su esposa, tanto física como emocionalmente. La esposa desarrolló un arraigado deseo por dominar a su esposo y al hogar en general. Tanto esposa como esposo llegó a pensar que sería más feliz si se hubiera casado con otra persona y eso condujo a la infidelidad tanto en él como en ella. El hombre se creyó con derecho de tener más de una esposa. Eventualmente el divorcio llegó a ser una práctica común entre los casados. El divorcio es contrario a la voluntad de Dios por varias razones. Primero, porque atenta contra la unidad creada por Dios cuando un hombre y una mujer se casa. Por eso Jesús dijo: Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Segundo, porque es la máxima expresión de deslealtad del hombre o de la mujer. Así fue como Dios catalogó los divorcios. Malaquías 2:13-16 dice: “Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales” Por tres ocasiones en este corto pasaje bíblico aparece la palabra “desleales” El divorcio es una manifestación de deslealtad por parte del que se divorcia. Tercero, el divorcio afecta severamente a todos los miembros del hogar. Los padres divorciados tienen que vivir con heridas emocionales y espirituales que son muy difíciles de sanar. Pero quienes más sufren la consecuencia de un divorcio son los hijos. Hijos de padres divorciados tienen que vivir con temores, con inseguridad, con odio, con resentimiento. Muchos hijos de padres divorciados imitan a sus padres cuando llegan a casarse y terminan por divorciarse también ellos. La vida auténticamente cristiana se caracteriza por apoyar la permanencia del matrimonio. Los problemas, o los conflictos, o las diferencias entre esposos son inevitables. Más aún, son necesarios para el fortalecimiento y madurez de la relación entre esposos. Los problemas matrimoniales no se resuelven con el divorcio. Los problemas matrimoniales se resuelven cuando en una atmósfera de amor y reconciliación se los enfrenta con madurez, buscando la dirección del Señor para resolverlos. Pretender echar mano del divorcio para zanjar un conflicto doméstico es equivalente a pensar que la solución para una uña infectada es la amputación del brazo. Cuánta razón tiene Jesucristo cuando dice: Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Si su matrimonio está atravesando por aguas tormentosas, no se desespere, no se precipite pensando en un divorcio. Busque la dirección de Dios, busque el asesoramiento de algún creyente maduro en la fe, tienda puentes de comunicación con su esposa o esposo y enfrente los problemas para buscar una solución aparte del divorcio. Si su matrimonio está bien hasta ahora, agradezca a Dios por eso y comprométase delante de Dios a mantener la unidad de su matrimonio. Recuerde siempre que una característica de la vida auténticamente cristiana es un apoyo total a la permanencia del matrimonio.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de La Biblia Dice para: Alimentemos El Alma

Av.Galo Plaza Lasso N63-183 y de los Cedros
Telf. 00593-2-2475563
Quito-Ecuador

A %d blogueros les gusta esto: