“Probad los espíritus” (1 Jn. 4:1-6) – 14/29

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

14/29 – “Probad los espíritus” (1 Jn. 4:1-6)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Sacrificios sin poder

Gracia Verdad y Vida

Ruben Sarrion

Sacrificios sin poder

Gracia, Verdad y Vida es un ministerio radial con una
 visión radicalmente bíblica, reformada, no-ecuménica, calvinista, enamorada de la Gracia Soberana de Dios.

¿Cuál es la diferencia entre ordenanzas y sacramentos?

Got Questions

¿Cuál es la diferencia entre ordenanzas y sacramentos?

El catolicismo romano, la ortodoxia oriental, y algunas denominaciones protestantes utilizan el término “sacramento” para referirse a “una señal/rito que resulta en el otorgamiento de la gracia de Dios al individuo.” Típicamente, existen siete sacramentos en estas denominaciones. Ellos son: el bautismo, la confirmación, la sagrada comunión, la confesión, el matrimonio, las santas órdenes, y la administración de los santos óleos. Según la iglesia católica, “Existen siete sacramentos. Fueron instituidos por Cristo y dados a la Iglesia para administrarlos. Son necesarios para la salvación. Los sacramentos son los vehículos de la gracia que transmiten.” La Biblia, por el contrario, nos dice que esa gracia no es dada mediante símbolos externos, y que ningún ritual es “necesario para la salvación.” La gracia es gratis. “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniéramos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tito 3:4-7).

Una ordenanza es simplemente una “práctica o ceremonia prescrita.” Protestantes y evangélicos ven las ordenanzas como reconstrucciones simbólicas del mensaje del evangelio, que Cristo vivió, murió, resucitó de entre los muertos, subió a los cielos, y algún día regresará. En vez de requisitos para la salvación, las ordenanzas son ayudas visuales para hacernos comprender mejor, y apreciar lo que Jesucristo logró por nosotros en Su obra redentora. Las ordenanzas están determinadas por tres factores: Fueron instituidas por Cristo, fueron enseñadas por los apóstoles, y fueron practicadas por la iglesia primitiva. Ya que el bautismo y la comunión son los únicos ritos que cumplen con esos criterios, sólo puede haber dos ordenanzas. Ninguna de las ordenanzas es requerida para la salvación, y ninguna es un “vehículo de la gracia.”

Generalmente se entiende que las ordenanzas son esas cosas que Jesús nos dijo que hiciéramos por otros cristianos. Con respecto al bautismo, Mateo 28:18-20 dice: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: ‘Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y he aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.'” En cuanto a la comunión, llamada también la Cena del Señor, Lucas 22:19 dice: “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: ‘Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mi.'” La mayoría de las iglesias observan estas dos prácticas, pero puede que no necesariamente se refieran a ellas como a ordenanzas.

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Príncipe de Paz

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Mesías prometido

Príncipe de Paz

Scott Redd 

Nota del editor: Este es el décimo de 13 capítulos en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El Mesías prometido.

Imagina que el país que una vez amaste ahora se encuentra dividido, destruido, invadido por un liderazgo corrupto, amenazado por grandes poderes internacionales y aparentemente a punto de colapsar. Imagina a tus mejores líderes paralizados por su falta de carácter, indecisión e imprudencia en las alianzas internacionales. Todas estas situaciones moldearon las condiciones políticas y culturales de Jerusalén en el siglo VIII a. C., las cuales proveyeron el trasfondo para el cumplimiento de la profecía de Isaías 9:6-7. El reino del norte de Israel se había rebelado contra el reino del sur, Judá, al unirse neciamente con Siria al norte, una coalición que conduciría a la destrucción de ambas partes a manos del ejército asirio. Judá se quedó solo y con escasas posibilidades de supervivencia.

En medio de esta terrible situación, Isaías pronunció un oráculo de esperanza acerca de un niño que nacería en el reino y traería la restauración nacional e internacional al mundo.

El pasaje comienza asegurando a la audiencia sureña que el reino del norte será incluido en la restauración del exilio (Is 9:1). La restauración venidera incluirá a todos los hijos de Israel, aun a las tribus rebeldes del norte (ver Ez 37:16-17). Llegará el día en que terminará la oscuridad del exilio hasta para el norte y su capital, Samaria; aparecerá la aurora de la restauración y del nuevo rey. El Evangelio de Mateo muestra cómo la restauración del reino llega a través del ministerio de Jesucristo (Mt 4:12-16). Él es la luz que brilla en las tinieblas.

Nuestra afirmación de que el Rey regresará es igualmente audaz, pero nosotros sabemos de qué Rey hablaba Isaías.

Desde la perspectiva de Isaías, lo importante es que esta restauración venidera traerá consigo la reunificación de los dos reinos de Israel a través de un rey del linaje de David (ver 2 Sam 7:14). El nacimiento del niño marcará el fin de su sufrimiento en el exilio. El niño en Isaías 9 es el nuevo rey que inaugurará el período de restauración para el pueblo de Dios luego de los largos años de exilio.

Isaías 9:1-7 evoca una ceremonia de coronación en la que los títulos de la realeza se leen en voz alta ante una audiencia de súbditos y dignatarios. En este caso, cada título representa las características superlativas del nuevo regente, las cuales le servirán en su reino venidero como la luz que reemplaza la oscuridad del exilio que se avecina.

Admirable Consejero: El significado de este título podría parecer poco claro para una audiencia moderna. En este caso, un consejero representa un maestro de la sabiduría y sus enseñanzas. Este sabio consejero serviría en la corte del rey, quien a su vez gobernaba como jefe del poder judicial de la nación. Sin embargo, el rey restaurador se destacará en todas las áreas de la sabiduría, así como Salomón en la antigüedad, pero él mismo será un consejero maravilloso cuyo consejo va acompañado de milagros que confirman su mensaje (Mt 12:42Lc 11:311 Co 1:24). Como tal, él resolverá el problema de liderazgo deficiente que ha habido a través de la historia (Is 3:3).

Dios Poderoso: Este título indica que el rey será identificado por la soberanía divina de la cual se deriva su autoridad. Este rey no será como el primer rey de Israel, Saúl, quien era “pequeño a [sus] propios ojos” (1 Sam 15:17). Esa inseguridad lo llevó a guiar a la nación según sus propios planes y no según los planes de Dios. El rey restaurador será identificado con el rey divino y soberano del cual él, y todo líder terrenal, recibe su autoridad en la tierra (Mt 28:18).

Padre Eterno: Este título implica otra característica del trono: el rey como padre de la nación. Los cristianos recordarán que la paternidad de Dios es el tema principal de la oración que Jesús enseñó a Sus discípulos (Mt 6:9). En la oración se anima al creyente a orar a Dios como a un Padre cuyo reino vendrá y cuya voluntad real debe cumplirse tanto en el ámbito terrenal como en el celestial. En Isaías 9, el lenguaje de paternidad en este pasaje no tiene la intención de transmitir una intimidad cercana sino la reverencia con la que uno se dirige al rey (Jn 10:3014:9-10).

Príncipe de Paz: Este último título se refiere a la abundancia y la totalidad del reino de restauración que está por venir. El título “príncipe” no es necesariamente un título de menor autoridad gubernamental que el de “rey”, sino que incluye a un grupo más amplio de gobernantes. El futuro hijo de David no solo será rey, sino que será un gobernante que marca el inicio de un período de shalom (paz), de bienestar y de integridad comunitaria para el reino. Se hará justicia. Se le dará descanso al pobre y al oprimido. Y cada uno vivirá plena y totalmente según la vocación que Dios le otorgó (Jn 17:20-23Gál 3:27-29Flp 1:6).

Para el profeta Isaías, la seguridad de este reino de restauración y de su rey proveían un gran motivo de esperanza y celebración. Los suyos eran tiempos oscuros, e iban a ser aún más oscuros, pero el Señor en Su «celo» (Is 9:7) no permitiría que la oscuridad durara para siempre. Tenemos mucho en común con la audiencia de Isaías. Cuanto más tiempo parecía Dios ausente en las sombrías realidades del exilio, más audaz era la afirmación de que venía un rey restaurador. Nuestra afirmación de que el Rey regresará es igualmente audaz, pero nosotros sabemos de qué Rey hablaba Isaías. Lo hemos conocido, y Él volverá por nosotros, y Su regreso será glorioso.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Scott Redd
Scott Redd

El Dr. Scott Redd es presidente y profesor asociado de Antiguo Testamento en el Reformed Theological Seminary en Washington, D.C. Es el autor de The Wholeness Imperative [El imperativo de la totalidad].

Dios se goza en hacernos bien

Soldados de Jesucristo

Marzo 04/2021

Solid Joys en Español

Dios se goza en hacernos bien

John Piper

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La comunión

Jueves 4 Marzo

(Jesús dijo :) He aquí, yo estoy a la puerta y llamo ; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3 : 20

Nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. 1 Juan 1 : 3

La comunión

Tomar una cena con alguien supone que hay una amistad, un deseo de intercambiar, de compartir alegrías y preocupaciones. Jesús quiso compartir con sus discípulos una última comida antes de sus padecimientos en la cruz (Lucas 22 : 15). Esa última “cena” es mencionada en los cuatro evangelios. Aquella noche el Señor instituyó la Cena -el pan y la copa- que deseaba compartir con sus discípulos antes de ser crucificado.

Veamos la actitud del Señor hacia los suyos, a quienes amaba. Desde su llegada, él, el Maestro, se humilló. Lavó los pies a cada uno para que se sintiesen bien en su presencia. Simpatizó con todo lo que les preocupaba, como si dijese : Conozco el poder de Satanás, la traición de Judas, la debilidad y el amor de cada uno… Y añadió : “No se turbe vuestro corazón”. “Confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 14 : 27 ; 16 : 33). Cenar con Jesús significaba beneficiarse de sus maravillosas compasiones.

Pero Jesús tenía otro objetivo : compartir sus pensamientos con sus discípulos, a quienes llamaba “amigos”, “hijos”. Les habló de la casa del Padre, de su comunión con el Padre ; les anunció la venida del Espíritu Santo que estaría siempre con ellos (lea Juan 13 a 17).

Todos los que reciben al Señor hallan a alguien que los anima en todas las circunstancias. Al mismo tiempo los introduce en la esfera de sus intereses por Dios y por todos los creyentes, es decir, su Iglesia. Así somos llevados a tener comunión con el Padre, con el Señor y con los suyos.

2 Samuel 23 – Hechos 12 – Salmo 29 : 7-11 – Proverbios 10 : 29-30

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El estado de la iglesia – Preguntas y respuestas

Grace en Español

El estado de la iglesia – Preguntas y respuestas

John MacArthur

John MacArthur

Es el pastor-maestro de Grace Community Church en Sun Valley, California, así como también autor, orador, rector emérito de The Master’s University and Seminary y profesor destacado del ministerio de medios de comunicación de Grace to You.

Desde que completó su primer libro que fue un éxito en ventas, El Evangelio según Jesucristo, en el año 1988, John ha escrito cerca de 400 libros y guías de estudio, incluyendo Fuego Extraño, Avergonzados del Evangelio, El Asesinato de Jesús, El Hijo Pródigo, Doce Hombres Inconcebibles, Verdad en Guerra, El Jesús que no Puedes Ignorar, Esclavo, Una Vida Perfecta y la serie de Comentarios MacArthur del Nuevo Testamento. Los títulos de John han sido traducidos a más de dos docenas de idiomas. La Biblia de estudio MacArthur, el recurso que es la piedra angular de su ministerio, está disponible en el idioma inglés (NKJ, NAS y ESV), español, ruso, alemán, francés, portugués, italiano, árabe y chino.

John y su esposa, Patricia, viven en el sur de California y tienen cuatro hijos casados: Matt, Marcy, Mark y Melinda. Ellos también disfrutan de la alegre compañía de sus 15 nietos.

http://www.gracechurch.org/espanol

Ninguna condenación – 5

El Amor que Vale

Serie: Tesoros de la Palabra

5 – Ninguna condenación

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

http://www.lwf.org/eaq

¿Debemos CONFESARNOS?

Teología Express

¿Debemos CONFESARNOS?

Sam Masters

🎥 Vídeo: ¿Debemos confesarnos?
👤 Hermano: Sam Masters
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¿Debemos CONFESARNOS?, Confesion, confesion de pecados
Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

Del vientre de la virgen

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Mesías prometido

Del vientre de la virgen

Brandon C. Crowe

Nota del editor: Este es el noveno de 13 capítulos en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El Mesías prometido.

El nacimiento virginal de Jesús es una parte importante del mensaje de la Navidad. «A salvar los pecadores vino al seno virginal”. Esta doctrina es a menudo relacionada con la profecía de Isaías 7:14, pero este pasaje puede ser difícil de entender. ¿Qué significó originalmente? ¿Cómo encaja en el contexto del Antiguo Testamento? ¿Cómo cumplió Cristo esta profecía? Veamos brevemente a Isaías 7:14 —uno de los textos clave que habla del nacimiento virginal— y cómo se relaciona con la obra de Jesús.

Comenzamos con el contexto del Antiguo Testamento, que tiene muchos enredos que desenredar. En Isaías 7, el profeta Isaías es enviado al rey Acaz de Judá para instruirlo a pedir una señal de Dios (vv. 10-11). Esta iba a ser una señal de la provisión de Dios frente a la devastación potencial de Siria e Israel. Aunque pedir una señal de Dios está a menudo relacionado a la falta de fe, aquí Dios ordenó a Acaz que pidiera una señal. En este caso, no pedir una señal indica la falta de fe del rey (v. 12). En lugar de confiar en una alianza política con Asiria (ver 2 Reyes 16:1-9), Acaz fue instruido a confiar en el Dios que gobierna sobre las naciones. El rechazo de Acaz a obedecer la palabra profética y a confiar en Dios llevó finalmente a la invasión de los asirios en forma de abeja (Is 7:17-25).

Aunque Acaz no pidió una señal de Dios, una señal le fue dada. Esto es relatado en Isaías 7:14: “Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel”. Dios mismo escogió la señal: el nacimiento de un niño especial. No está del todo claro a qué niño se refiere aquí. ¿Será Ezequías? ¿O uno de los hijos de Isaías? Pero lo que sí es cierto es que el niño viene de Dios como una señal para Acaz.

Lo que quizás no esté tan claro es si la joven en discusión era en realidad una virgen. Algunos han argumentado que el término hebreo traducido como «virgen» en Isaías 7:14 no es aparentemente el término más común para una virgen y es un término que puede referirse simplemente a una mujer joven que aún no ha tenido un hijo. De modo que, algunos han afirmado que Isaías no está hablando de un nacimiento virginal.

Dios mismo es nuestra ayuda y refugio, y no debemos poner nuestra confianza y esperanza en otro lugar.

Sin embargo, esta objeción es exagerada. Isaías tiene a una virgen en mente. El término que Isaías usa para referirse a una mujer joven consistentemente se refiere a una virgen en el Antiguo Testamento. Además, la traducción griega del Antiguo Testamento (la Septuaginta) traduce el término hebreo sin ambigüedades, usando la palabra griega para «virgen». Finalmente, el testimonio del Nuevo Testamento confirma que Isaías 7:14 se refiere a un nacimiento virginal (Mt 1:22-23).

Este niño prometido es identificado como Emmanuel. Este título significa «Dios con nosotros» y necesita ser entendido en el contexto del pacto de Dios. Emmanuel puede evocar alentadores himnos de Navidad. Aunque en el contexto de Isaías, Emmanuel es una advertencia para Acaz, quien estaba rechazando la Palabra de Dios. En su caso, Emmanuel no era una bendición sino una maldición y una advertencia para que Acaz se arrepintiera. Así es como los pactos de Dios funcionan: Dios pone delante de nosotros una bendición y una maldición, y debemos responder en fe para obtener la bendición.

En resumen, el niño prometido por Isaías a Acaz era una señal de la fidelidad pactual de Dios y una crítica a la falta de fe de Acaz. Dios no abandonaría a Su pueblo. Dios mismo es nuestra ayuda y refugio, y no debemos poner nuestra confianza y esperanza en otro lugar.

La profecía a través Isaías tiene un referente cercano: antes de que este niño creciera, la coalición política que Acaz temía desaparecería (Is 7:16). Sin embargo, el niño que era una señal para Acaz apunta hacia un cumplimiento más definitivo. No está claro si el niño Emmanuel de Isaías 7:14 en los días de Acaz tuvo un nacimiento milagroso, pero sin duda fue una señal de «Dios con nosotros» para bendecir o para maldecir. Esto anticipa la gran venida de Jesús, que ciertamente nació de una virgen y es «Dios con nosotros» como el divino Hijo de Dios. Como en Isaías 7:14, la presencia pactual de Jesús con nosotros trae la posibilidad de una bendición o una maldición, dependiendo de si nos volvemos a Él o lo rechazamos.

La historia del rey Acaz debe servir de advertencia y ánimo. Debe advertir al pueblo pactual de Dios de los peligros de rechazar la Palabra de Dios; al parecer, Acaz incluso hizo pasar a su hijo por el fuego (2 Re 16:32 Cr 28:3). No obstante, también debe animarnos el hecho de que Dios no rechazará a Su pueblo. Él prometió enviar a un niño que traería bendición duradera a Su pueblo y vencería la maldad aparente en el corazón de Acaz, y en nuestros propios corazones. 

El último Emmanuel pasó por el ardiente bautismo del sufrimiento (Lc 12:49-50), culminando en Su muerte sacrificial. Sin embargo, fue resucitado a una nueva vida para que pudiera ser Dios con nosotros por siempre. Como cantamos en Navidad de este fruto del vientre de la virgen:   “Pues al dar Tu vida entera Tú nos traes vida y luz. Has Tu majestad dejado y buscarnos te has dignado; para darnos el vivir a la muerte quieres ir. Canta la celeste voz: ‘¡En los cielos gloria a Dios!’”.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Brandon C. Crowe
Brandon C. Crowe

El Dr. Brandon Crowe es profesor asociado de Nuevo Testamento en Westminster Theological Seminary en Filadelfia y autor del libro “Was Jesus Really Born of a Virgin?” [¿Verdaderamente Jesús nació de una virgen?]