34 – El alfarero y el barro | Romanos 9:19-29

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

34 – El alfarero y el barro | Romanos 9:19-29

Ps. Sugel Michelén

 

 

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

En la terraza del rey: El cristiano y el pecado sexual secreto

Coalición por el Evangelio

En la terraza del rey: El cristiano y el pecado sexual secreto

DAVID BARCELÓ

David salió a pasear por la terraza de palacio. Después de una larga siesta, le apetecía sentir la brisa de la tarde. Desde allí vio a Betsabé que se estaba bañando, la deseó en su corazón y la hizo traer a sus aposentos (2 Samuel 11).

Todos conocemos la historia del pecado del rey David. Un pecado que el rey se esforzó por mantener oculto. Un pecado sexual secreto cuyos efectos catastróficos empezó a sentir de inmediato en su propia alma.

Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió con mi gemir durante todo el día. Porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano (Salmo 32:3-4).

Pero la historia del rey David tristemente se repite en la vida de muchos cristianos. La terraza del rey David sigue abierta al público. No es una terraza cubierta de losas de mármol, pero sigue siendo rectangular… como la pantalla de un teléfono móvil… como una página de una revista… como el televisor de un hogar… Al asomarse a esas terrazas modernas, muchos cristianos sienten ese mismo pesar que el rey David expresa, mientras pretenden seguir viviendo una vida secreta de lujuria que les esclaviza cada vez con más fuerza.

En este breve artículo quisiera compartir 10 grandes temas que desde la consejería bíblica podemos tratar en estos casos para ofrecer ayuda al que lucha con el pecado sexual secreto de la pornografía, la masturbación y, en general, con la lujuria, esperando que estas líneas sean también de ánimo al pastor y consejero en su práctica cotidiana de aconsejar.

1. Confiesa tu pecado

La expresión de David en el Salmo anterior es demoledora. “Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió…”. Es imprescindible en primer lugar confesar este pecado a tu esposa, a tu pastor, a tu consejero. Haz que el pecado secreto deje de ser secreto, y así poder recibir dirección. La lujuria es pecado, así como complacerse en ver la fornicación de otros mediante la pornografía (Ro. 1:28-32). Aunque la Biblia no habla directamente de la masturbación, tal como dice Joshua Harris,

“La masturbación se basa en una visión egoísta de la sexualidad… Cuando damos rienda suelta a nuestros deseos lujuriosos, empujamos a la relación sexual contra un rincón y la transformamos en una experiencia egoísta y aislada que refuerza una visión egoísta de la vida”.¹

2. Confiesa tu idolatría

La relación matrimonial tiene el propósito de ilustrar la relación de amor entre Cristo y su Iglesia (Ef. 5:22-33). Nuestra sexualidad es por tanto un reflejo de nuestra teología. En Romanos 1 vemos claramente como por causa del pecado los hombres cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible… Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones (v.23-24). El hombre, en vez de adorar al Creador, prefiere adorar las criaturas. En la pornografía y la masturbación se está dando un verdadero culto idolátrico.

Dice el Señor, “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua” (Jer. 2:13). El apóstol Juan nos repite después de dos mil años “Hijos, guardaos de los ídolos” (1 Jn. 5:21). ¿Por qué después de haber comido del árbol de la vida íbamos a querer comer del árbol prohibido? La pornografía ofrece paz, esperanza, seguridad, intimidad, gozo… pero a la hora de la verdad solo se cosecha tristeza y soledad. Los ídolos de este mundo prometen grandes cosas, para defraudarnos profundamente después de haberlos servido.

“Los hombres persiguen implacablemente su satisfacción en las cosas terrenales. Se agotarán en los deleites engañosos del pecado y todos encontrarán que sólo es vanidad y vacío, se quedarán perplejos y muy defraudados. Pero aun así, continuarán su búsqueda infructuosa. Aunque cansados, todavía se tambalean bajo la influencia de la locura espiritual, y no alcanzan ningún resultado, sin embargo, persisten en esa eterna desilusión, y siguen adelante. No proveen nada para su estado eterno; los absorbe la hora presente. Y se vuelven a otra y otra cisterna rota, esperando encontrar agua donde ni una gota ha sido descubierta todavía” (Charles Spurgeon).

3. Adora a Cristo

¿Por qué habría el cristiano de beber agua salada que no satisface? ¿Por qué, si Cristo es el agua viva que sacia nuestra sed? ¡Adora a Jesús y abandona las falsas promesas de la serpiente! Bebe del agua fresca y viva que es él, y cuando la hayas probado, abandona tu cántaro a sus pies. Cristo es el agua que anhelas. Tu alma tiene sed del Dios vivo.

En nuestro camino de santidad sabemos que pertenecemos a él en alma y cuerpo, y que el Espíritu Santo debe tener control absoluto de nuestras vidas (Ef. 5:18). Ese crecimiento en santidad supone dejar atrás las tinieblas para andar en luz, y consagrarnos en alma y cuerpo para la gloria de Dios. Glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios (1 Co. 6:15-20).

Usando una expresión de Ed Welch, un trastorno de la adoración solo puede encontrar su medicina en la adoración verdadera. En palabras de John Piper “El fuego de los placeres de la lujuria se debe combatir con el fuego de los placeres de Dios”. A medida que todo nuestro ser se goza en adorar al Dios vivo, la idolatría de la lujuria se difumina como la niebla al salir el sol de la mañana.

4. No obedezcas a tu cuerpo

En el episodio de 2 Samuel 11 vemos en el rey David claras señales de alerta. El pasaje nos dice que era la época del año cuando los reyes salen a la guerra, y sin embargo David prefirió quedarse en Jerusalén. En concreto ese día, durmió una larga siesta hasta caída la tarde, y se paseaba por la terraza de palacio curioseando qué pasaba en casa de sus vecinos. David estaba ocioso. David escuchó a su cuerpo y el bienestar que le demandaba, y se entregó a la comodidad absoluta.

La santificación cristiana no es algo mágico, sino que requiere de lucha y sacrificio. En nuestro caminar en santidad la Palabra de Dios nos recuerda innumerables veces que hemos de dominar los deseos de la carne, y no darles rienda suelta porque sabemos que “cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido” (Stg. 1:13-14). Los que son de Cristo “han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gá. 5:24).

Evita la actitud ociosa del rey David. No te entregues al sueño y al dormitar. No hagas zappingfrente al televisor. No navegues por internet sin un propósito claro. Planifica aún incluso tu tiempo de entretenimiento, para poder dedicarte a aquello que edifica y no a lo que tu cuerpo te exija.

5. Controla tus ojos

Sabiendo la importancia de los ojos, Job exclama estas palabras en Job 31:1 “Hice un pacto con mis ojos, ¿cómo podía entonces mirar a una virgen?”. Sobre el mismo tema, dice el Señor Jesús en Mateo 5:28 “el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón”.

¿Eres capaz de controlar tus ojos? Tus ojos son la puerta de entrada a tu alma, y es en esa puerta donde hemos de poner los mejores centinelas. Tu corazón se alimenta de lo que entra por tus ojos, y aquello será lo que acabe deseando. Si no somos capaces de dominar nuestros ojos, la solución que nos da el Señor es radical. Leemos en Mateo 5:29: “Y si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno”.

Es una solución radical pero no literal. La mano derecha, o el ojo derecho, hacen referencia a las mejores capacidades de la persona. Jesús está diciendo que sea lo que sea a lo que tengas que renunciar, arráncalo de tu vida antes que caer en la esclavitud de la lujuria.

Créeme. Tus ojos fueron creados para contemplar la belleza del Creador, que es infinitamente superior a las cosas creadas. El corazón de Job se llenaba de gozo ante esa realidad cuando exclamaba “mis ojos [lo] verán” (Job 19:27), y Jesús nos enseñó que son “Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios” (Mt. 5:8).

6. Controla los ojos del alma

Pero no solo miramos con los ojos del cuerpo. El alma tiene ojos, que también debemos controlar. Nuestra mente tiene una gran capacidad de crear imágenes que solo uno mismo puede ver. Fantasear es dirigir en nuestra mente una película donde todo nos va mejor que en la vida real. Fantasear es jugar a ser Dios creando un mundo mejor. Fantasear es decirle a Dios que el mundo que él ha creado y las circunstancias en las que nos ha puesto son un gran error. En nuestro interior inventamos un mundo paralelo, un paraíso privado hecho a imagen y semejanza de nuestras pasiones más ocultas. La pornografía alimenta ese oscuro mundo interior, de manera que aun cuando los ojos del cuerpo no ven, los ojos del alma siguen viendo.

7. Teme las consecuencias

Sabemos que “la paga del pecado es muerte” (Ro. 6:23), pero no solo en un sentido espiritual, sino también en un sentido práctico y cotidiano. Todo pecado tiene unas consecuencias, una onda expansiva de destrucción. Nuestras pasiones pecaminosas nos atraen y seducen, “Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte” (Stg. 1:15).

El hábito de la pornografía y la masturbación causa estragos a todos los niveles. Los jóvenes a los que he podido aconsejar describen el poder adictivo de la pornografía. El cuerpo experimenta una respuesta hormonal y fisiológica placentera, semejante a las drogas, y del mismo modo las dosis que el cuerpo pide son cada vez mayores reduciendo la capacidad de decisión y esclavizando la voluntad. Como nos advierte Salomón, “Porque por causa de una ramera uno es reducido a un pedazo de pan, pero la adúltera anda a la caza de la vida preciosa. ¿Puede un hombre poner fuego en su seno sin que arda su ropa?” (Pr. 6:26-27).

El pecado sexual secreto va dejando de ser tan secreto. Se descuidan las disciplinas cristianas, y la energía se ve mermada para hacer el bien. Un joven me explicaba que “ya no podía ver a las mujeres de forma normal”. La pornografía altera la percepción por completo y uno se siente cada vez más incapaz de relacionarse con las chicas de manera natural. En los casados la relación matrimonial se va erosionando por causa de un sinfín de adulterios virtuales que alejan a la pareja física y emocionalmente. Las fantasías sustituyen a la realidad y consumen toda la ilusión, sumiendo a la persona en una continua insatisfacción con su vida diaria. Como un cáncer, el pecado va ganando terreno en el corazón, y éste va perdiendo su sensibilidad. En un alto número de casos, la adicción a la pornografía conduce a la fornicación y el adulterio.

Como una bomba, el pecado explota, y su onda expansiva causa estragos en la familia, el cónyuge, los hijos, la iglesia… Quiera el Señor que sea justo al revés en nuestras vidas, que nuestra adoración sea solo para él. Que nuestro corazón irradie bendiciones. Que así como María de Betania (Jn. 12:1-3), ese perfume de adoración que derramemos a los pies de Cristo llene toda la casa para bendición de los que tenemos más cerca.

8. No proveas para la carne

El hijo pródigo se fue a un país lejano a gastar su dinero en deleites, comilonas y rameras, y solo dejó de pecar cuando se le acabó el dinero. Es necesario poner límites a la capacidad de pecar, y construir verdaderas murallas que detengan nuestros pasos. No tiene ningún sentido orar al Padre diciendo “no nos metas en tentación”, para meterse uno mismo donde no debe. Es de sabios no ver ciertas películas, no ir a ciertos lugares, no andar en ciertas compañías, poner filtros en internet, etc. No es de cobardes, es de sabios. Es cobarde el que huye de un conejo, pero no es cobarde el que huye de un león. El conejo no te puede matar, pero el león sí. Así mismo es de sabios huir del pecado y no acercarse a él porque sabes que es más fuerte que tú y te quiere quitar la vida.

¡Muchas veces la Palabra de Dios nos anima a huir! “Huid de la idolatría” (1 Co. 10:14); “Huid de la fornicación” (1 Co. 6:18); “Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas…” (1 Ti. 6:11). ¡Si se trata del pecado, huir es de santos! Cuando hayas puesto todo de tu parte, si aún la mujer de Potifar te persigue, ¡Huye! ¡Renunciando a lo que haga falta y dejándolo atrás! ¡Huye! Como dice Matthew Henry, porque “mejor es perder una buena túnica, que perder una buena conciencia”.

Así mismo en el terreno de los pensamientos. El pensamiento tiene el propósito de ayudarnos a planificar nuestras acciones. Pensar no es un juego. Es un programador de nuestra conducta. Las fantasías sexuales son por tanto altamente peligrosas, porque nos estamos diciendo a nosotros mismos que pensemos en cosas que no estamos dispuestos a llevar a cabo. El hijo pródigo, cuando volvió en sí estando en aquella sucia pocilga, pensó lo bueno para llevarlo a cabo después “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (Lc. 15:18).

9. ¡Sé valiente!

¿De qué huyes entonces? El que busca refugio en la pornografía, está huyendo de algo. Tal vez sea la insatisfacción ante la vida, la codicia frustrada, los deseos de poder y grandeza que no se cumplen… pero yendo tras el ídolo de la lujuria, pronto se da cuenta de que sus promesas son huecas. Recuerda a Amnón y su obsesión con Tamar, y cómo después de acostarse con ella la aborreció con un odio muy grande; porque el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado” (2 S. 13:15).

El verdadero amor es servicial. No busca recibir sino dar. El pecado sexual secreto se convierte para muchos en un búnker donde esconderse del llamado a servir y pertenecer a otra persona. El casado huye del deber de acercarse a su esposa y su familia. El soltero huye del reto de conocer una mujer y comprometerse con ella.

Qué contradicción tan grande. Es como huir del incendio corriendo hacia las llamas. Dios diseñó el matrimonio para satisfacer nuestra necesidad de amor, compañía e intimidad, y el hombre huye del matrimonio pretendiendo hallar eso mismo. En el acto de la pornografía y la masturbación hay una evidente confesión de cobardía. ¡Sé valiente! ¡Pórtate varonilmente! Abandona la lujuria, camina en pureza y santidad, y ora al Señor por una esposa cristiana.

10. Teme a Dios

Una última pregunta puede venir a la mente del lector. Si se trata de un pecado sexual secreto, ¿por qué abandonarlo entonces? El último ingrediente, pero el más importante, es la necesidad de crecer en el temor de Jehová. “El temor del Señor es el principio de la sabiduría” (Pr. 1:7).

Hemos hablado del rey David, pero otro personaje bíblico que se enfrentó a la tentación del pecado sexual secreto fue el joven José. Hubiese podido sucumbir ante la mujer de Potifar, y haber excusado su conducta refugiándose en su triste pasado, su falta de afecto, la pérdida de su madre en su juventud, el desprecio de sus hermanos… Podría haber rechazado a esa mujer alegando primeramente su fidelidad a su amo Potifar, o a la educación de sus padres, o a las leyes de Egipto… sin embargo los ojos de José estaban puestos en Dios. José vivía Coram Deo, ante la mirada de Dios, y respondió a la mujer que le tentaba “¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios?” (Gn. 39:9).

Necesitamos que nuestro temor del Señor crezca día a día. Que todo lo que pensemos y hagamos busque honrar su Nombre. Que no nos mueva lo que los hombres vean, sino lo que ve en nosotros el Dios que nos hizo. Crezcamos en el temor de Jehová, y seremos sabios. Vivamos Coram Deo. Qué diferente hubiese sido todo si David, al ver a Betsabé bañándose hubiese apartado su vista, y pronunciado las palabras de José “¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?”. Que diferente la vida de cada cristiano si exclamara esas mismas palabras al encontrarse en la terraza del rey.

[1] Harris, Joshua. Ni aún se nombre, 110.

Publicado originalmente en 9Marks.

65 – Semana Santa Sumisión y Gloria

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

65 – Semana Santa Sumisión y Gloria

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

https://play.google.com/store/apps/details?id=net.nowyouseeme.radioeternidad&hl=es_EC

 https://apps.apple.com/us/app/radio-eternidad/id1053755428

J13 – Cómo luce el Evangelio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J13 – Cómo luce el Evangelio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/como-luce-el-evangelio/

Carmen Espaillat: Con nosotras Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Que seas ama de casa y tengas autocontrol ya sea que lo hagas o no, no te afecta tan solo a ti y no tan solo afecta a tu familia aunque ciertamente les afecta a ellos, todo esto afecta a muchas personas, no tan solo afecta como ellos te ven, sino que afecta como ven a Jesús. Cuando nosotras las cristianas decimos que seguimos a Cristo y creemos en la Biblia, pero no vivimos las implicaciones de la Palabra de Dios, entonces hacemos que la Palabra de Dios sea deshonrada.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Por varias semanas Nancy nos ha estado ayudando a encontrar tesoros en el pasaje de Tito 2:1-5. Está lleno de sabiduría práctica para la mujer. De hecho, es asombroso que este estudio completo se haya originado en tan solo cinco versos.

¿Sabías que las personas que interactúan contigo en el día a día se dan cuenta si realmente estás permitiendo que Escrituras como éstas influyan en tus decisiones diarias? Nancy está aquí con nosotras para explicarnos.

Nancy: Recibí un correo electrónico de una de nuestras radioescuchas. Déjenme compartirlo con ustedes. Esta señora dijo:

“Soy muy indisciplinada al igual que mis hijos. Sé lo que debo hacer, pero no lo hago. Cuando era joven los quehaceres del hogar y la crianza de los hijos eran tan degradantes que pasé mucho tiempo tratando de librarme de ello. Me aterraba estar atrapada. Dios me ha estado mostrando que en realidad es un problema de autoridad. No quiero que nada me controle.”

Luego podrán imaginarse las implicaciones y ramificaciones de este tipo de vida. Ella continúa diciendo:

“No he orado por la salvación de mi esposo, porque entonces él estaría atento a mis fallos de comportamiento y en amor querría que yo mejorara. Si en casa mi esposo fuera cristiano, no podría esconderle mi desobediencia ante Dios. Soy lo suficientemente buena para aparentar ser buena ante el mundo.”

Me pregunté, si éste sería el caso de muchas mujeres. Ante la vista del mundo son buenas, pero su verdadera imagen es la que tienen en su hogar, ante su familia.

Ella sigue diciendo,

“Puedo levantarme y esforzarme para los demás, pero no para mi familia. No me he sometido a Dios, al hecho de que me ha hecho madre con responsabilidades ante mi esposo e hijos. Esta situación no contribuye para que Cristo sea atractivo para él y los demás . El tipo de cristiana que soy no ha cambiado mi forma de vida lo suficiente para atraer a mi esposo o ninguna otra persona. En el transcurso de 10 años no he tenido hijos espirituales.”

Bueno lo que esta señora ha compartido es justo lo que vamos a estudiar en la última frase de Tito capítulo 2 versículo 5. Vamos a leer el pasaje comenzando con el versículo 1, donde Pablo le dijo a Tito: “Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina”.

Si seguimos al versículo 3 dice: “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, [¿por qué?] para que la palabra de Dios no sea blasfemada”.

Esta señora confesó, “El tipo de cristiana que soy no ha hecho que Cristo sea atractivo para mi esposo o cualquier otra persona”.

Así que déjenme preguntarles: ¿Por qué? ¿Por qué pasar ocho o nueve semanas en este pasaje, en estos pocos versículos? ¿Realmente son tan importantes? ¿De verdad importa? ¿Por qué las mujeres tienen que aprender y practicar todas estas cosas de las cuales hemos estado hablando? ¿Qué es lo que realmente está en juego?

Como hemos dicho, en Tito capítulo 2 vemos que Dios da instrucciones a creyentes que se encuentran en diferentes etapas de la vida. Vemos hombres, mujeres, personas jóvenes o mayores de edad, personas en diferentes estadios de la vida. En cada caso lo que el apóstol está dejando entender es: “Así debe lucir el Evangelio en ti en esta etapa de tu vida”.

Luego en los primeros 10 versículos de Tito capítulo 2, al hablarle a estas personas en los diferentes estadios de sus vidas, les menciona tres cláusulas con propósito. Acabamos de leer la primera de ellas. Después de describir cómo deben ser las mujeres tanto las ancianas como las más jóvenes—cómo debe ser su carácter, cómo deben ser sus vidas y sus relaciones; ¿cuál es la cláusula con propósito? “Para que la Palabra de Dios no sea blasfemada”.

En el versículo 8, vemos la segunda cláusula con propósito. Pablo le dice a Tito, comenzando en el versículo 7: “Muéstrate en todo como ejemplo de buenas obras, con pureza de doctrina, con dignidad, con palabra sana e irreprochable”—¿por qué?—, “a fin de que el adversario se avergüence al no tener nada malo que decir de nosotros”.

Ese es el propósito: que aquellos que rechazan la Palabra de Dios o la verdad de la Palabra de Dios no te puedan señalar y obtengan municiones para rechazar a Cristo.

Luego si vemos en los versículos 9-10: “Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos en todo, que sean complacientes, no contradiciendo, no defraudando, sino mostrando toda buena fe”—¿Por qué?—“para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador en todo respeto”.

Están supuestos a hacer que el Evangelio sea creíble. Y a medida que vivimos el Evangelio en las diferentes etapas de nuestras vidas, lo mismo se espera de nosotros.

Hay dos pasajes similares en el libro a 1ra de Timoteo—primero en el capítulo 5, versículo 14. Pablo dice: “Por tanto, quiero que las viudas más jóvenes se casen, que tengan hijos, que cuiden su casa”. Esto es lo que el Evangelio hace por una mujer en esa etapa de su vida. ¿Por qué? Para no darle “al adversario ocasión de reproche”.

Y luego en 1ra a Timoteo capítulo 6, versículo 1 dice: “Todos los que están bajo yugo como esclavos, consideren a sus propios amos como dignos de todo honor”. De esta manera debes vivir el Evangelio como empleado. ¿Por qué? “Para que el nombre de Dios y nuestra doctrina no sean blasfemados”.

Ahora, pienso que lo que estamos viendo en estos pasajes es que mientras vivimos el Evangelio y sus implicaciones, hay mucho más en juego, que nuestras vidas individuales. En Romanos capítulo 14 Pablo dice: “Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo”.

Nuestras vidas tienen el efecto de las ondas en el agua. Así que ya sea que ames a tu esposo o no, ames a tus hijos, seas pura y sumisa con tu esposo, seas ama de casa y tienes auto control—ya sea que lo hagas o no, no te afecta tan solo a ti. Y no tan solo afecta a tu familia aunque ciertamente les afecta a ellos.

Todo esto afecta a muchas personas. No tan solo afecta como ellos te ven, sino que afecta como ven a Jesús. Afecta el entendimiento que ellos tienen del Evangelio y su disposición para recibirlo .

De vuelta a Tito 2:5: “Para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” Esa palabra blasfemada en el griego es blasphemeo. ¿Les resulta familiar? Es la palabra de la cual se deriva la palabra blasfemia. Y significa justamente esto—blasfemar, difamar, deshonrar o “hablar mal de”.

Un comentarista dijo: “Significa que la Palabra de Dios no sufra un escándalo.” Por esa razón estamos supuestas a vivir de esa manera; para que la Palabra de Dios no sea objeto de un escándalo. Este es el propósito de vivir vidas piadosas; para asegurarnos que nadie pueda reprochar la Palabra de Dios.

Cuando nosotras las cristianas decimos que seguimos a Cristo y que creemos en la Biblia, pero no vivimos de acuerdo a las implicaciones de la Palabra de Dios, entonces hacemos que la Palabra de Dios sea deshonrada. Este concepto lo leímos en Romanos capítulo 2, en el versículo 24 donde Pablo dice: “Porque EL NOMBRE DE DIOS ES BLASFEMADO ENTRE LOS GENTILES”—es decir, los no creyentes—“POR CAUSA DE VOSOTROS, tal como está escrito” por causa de los creyentes.

Ahora, ¿qué fue lo que hicieron que causó que el nombre de Dios fuese blasfemado entre los no creyentes? Si leen el párrafo completo en Romanos capítulo 2, comenzando en el versículo 17, se darán cuenta que fueron unos hipócritas. Ellos profesaban saber una cosa—hasta lo enseñaban a los demás—pero no vivían de acuerdo ello.

¿De qué manera afecta esto lo que los demás opinan de las Escrituras? Es una deshonra. Causa que la Palabra de Dios sea blasfemada. Pablo decía en Filipenses 2:15 que debemos ser “irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo”.

Nuestras vidas están supuestas a ser un foco que alumbre las glorias, las excelencias de Cristo y de Su Evangelio. Por eso es tan importante que ames a tu esposo, que ames a tus hijos, que tengas dominio propio, que seas pura, y una persona que guarda su hogar.

Por eso es tan importante que vivas de acuerdo al Evangelio, no tan solo cuando te encuentres en el estudio bíblico y en la iglesia, sino dentro de las cuatro paredes de tu hogar—porque es así que los demás verán al Evangelio haciéndose realidad a través de tu vida.

Si no vives de esa manera puedes causar que tus amigos rechacen la Palabra de Dios, puedes ocasionar que tus colegas de trabajo, tus vecinos o los miembros de la iglesia deshonren la Palabra de Dios y rechacen la verdad.

Pero creo quizás, que el impacto más trágico que puede ocurrir si tu vida no está de acuerdo a la Palabra de Dios—como joven o mujer madura— puede darse entre las cuatro paredes de tu hogar. El impacto más trágico puede ser en tu propia familia, en tus hijos.

Damas, esto es algo serio… Ya me han escuchado hablar de esto antes, pero es algo sumamente serio para mí que los jóvenes están abandonando nuestros hogares cristianos en manadas después de haber crecido en nuestros grupos de jóvenes y escuelas cristianas—ya fuera públicas o en casa. Están abandonando la secundaria, abandonando la fe, abandonando a Cristo en grandes porcentajes. ¿Y por qué está sucediendo esto?

Podemos decir que una de las razones es por todos los hipócritas en la iglesia. Podemos decir que es por la cultura. Pero quiero decirles, que creo que en muchos casos es porque no han visto a sus padres vivir de acuerdo a la Palabra de Dios.

No puedes obligar a tu esposo a vivir de acuerdo a la Palabra, pero tú sí puedes vivir de acuerdo a ella. La implicación, el impacto que puede tener en tu esposo, ya sea que sea creyente o no, es enorme.

Muchos de ustedes ya han escuchado de mi amiga de muchos años Kim Wagner. Ella es la esposa de un pastor y ha participado con nosotros en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones. Incluso ha participado en el programa varias veces después de algunas sesiones, en la parte cuando al final de cada serie nos reunimos en conversaciones de sobremesa. La han escuchado en esta serie de Tito 2.

Ella ha sido muy abierta y honesta al compartir conmigo el impacto que tuvo en su matrimonio el hecho de que no estaba viviendo de acuerdo al rol que Dios tiene para la mujer. Hace algunos años escribió su historia para mí. Y me acordé de ella en medio de esta serie, y le dije: “¿Kim me darías la libertad para compartir esto?”

Así que con el permiso de Kim y de su esposo, deseo compartir esta historia porque ilustra muy bien lo que hemos estado hablando. Ella dice:

“El diccionario que está en mi escritorio tiene como segunda definición para arpía, ‘una mujer con un temperamento violento, que se queja y regaña’.

No conozco ninguna mujer que se describa a sí misma como una arpía. Ciertamente no me gustaría ser introducida como: ‘Esta es mi esposa Kim. Ella es una arpía’. Pero la realidad era que debajo de mis sonrisas y mi buen comportamiento había una mujer regañona; una arpía al asecho.

Lo único que impedía que abandonara a mi esposo era mi compromiso con Cristo. Habíamos estado casados por casi 15 años, y mucho de ese tiempo había estado lleno de dolor y desesperanza. Continuamente mis pensamientos estaban centrados en: ‘Si tan solo mi esposo pudiera cambiar’.

Cuando LeRoy y yo nos conocimos en la universidad, él era un hombre muy agradable y extrovertido. Él tenía ese tipo de personalidad carismática que atraía a las personas, y tenía la habilidad increíble de comunicarse fácilmente con cualquier tipo de persona.

Pero mi esposo había cambiado a través de los años. Tenía que hacer un esfuerzo muy grande para llevar una conversación con alguien, para estar alrededor de personas, e incluso para levantarse de la cama en las mañanas. Parecía estar resentido conmigo. No se manifestaba con explosiones de ira. Sino que era una frialdad profunda que terminó convirtiéndose en una depresión distante y oscura.

Actuaba como un hombre totalmente derrotado, y no podía entender cuál era su problema. Nuestras conversaciones eran frágiles y breves. Ya no respetaba a mi esposo. De hecho ni siquiera me agradaba.

Me mantenía orando para que saliera de la depresión, pensando: ‘Si tan solo se arreglara con Dios podríamos tener un matrimonio feliz’. Aunque enseñaba un estudio bíblico semanal para mujeres, discípulaba damas en nuestra iglesia, y nunca dejaba mi tiempo devocional con Dios, mi corazón estaba endurecido, y yo creo que en realidad odiaba a mi marido.

Nunca me propuse ser una arpía. Yo amaba a Dios. Yo amaba a mi esposo. Yo tan solo quería que fuera el tipo de hombre que pensaba que debía ser. Les enseñaba a las mujeres que debemos someternos al liderazgo de nuestros esposos y que habíamos sido creadas para ser sus ayudas. ¡Y de qué manera estaba determinada a ayudar a mi esposo!

Siendo una esposa joven, no me daba cuenta que cada vez que cuestionaba sus decisiones, estaba socavando su masculinidad.”

Creo que lo que Kim está diciendo es probablemente cierto para muchos matrimonios. Ella dice:

Estaba erosionando su confianza para liderar. Estaba desgarrando su corazón de hombre. Pero lo peor de todo esto, es que estaba peligrosamente cerca de la advertencia de Tito 2:4-5.

Donde las esposas son llamadas a amar a sus esposos para que la Palabra de Dios no sea blasfemada. La palabra deshonrada es traducida como blasfemada en la versión de la Biblia de las Américas. Qué acusación tan terrible; blasfemar la Palabra de Dios. Y no obstante, eso es lo que estaba haciendo.

De la boca para afuera hablaba de la verdad de la Escritura diciendo que mi esposo debía ser honrado y respetado como el líder espiritual y cabeza de nuestro hogarPero en la práctica, estaba determinada a ser el cuello que lo guiara a hacer las cosas como yo quería que sucedieran.

Mis motivaciones eran buenas; yo siempre estaba enfocada en el desarrollo y el crecimiento espiritual. Pero yo era la que estaba en la posición de líder, no mi esposo.

Necesitaba retirarme a pensar, necesitaba correr y esconderme un rato. Así que le dije a LeRoy que iría a una cabaña a trabajar en un estudio bíblico para las damas de nuestra iglesia. Estoy tan agradecida de que en su misericordia Dios me salvó de mí misma.

Mientras me acomodé en la soledad de la cabaña y abrí mi Biblia, me di cuenta de un pequeño folleto que estaba guardado en la solapa de atrás. El pequeño libro tenía el título de ‘El retrato bíblico de la mujer’ por Nancy Leigh DeMoss.

Abrí el folleto con curiosidad e inmediatamente el Espíritu Santo empezó a usar las citas de las Escrituras y las preguntas diagnósticas para examinar mi propio corazón. Me abrió los ojos e hizo ver mi espíritu obstinado y mis actitudes orgullosas.

Me permitió ver que le estaba faltando el respeto a mi esposo por el tono de voz, por mis comentarios críticos y hasta mis expresiones faciales. Discutí con Dios durante las primeras horas de este doloroso proceso. Le saqué en cara todos los años de dolor por la falta de comunicación, la frialdad, la distancia y los días de oscura depresión: “Si nuestro matrimonio está sufriendo entonces es su culpa. Como líder espiritual, él era el responsable”.

Tito 2:4-5 dice que “enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos… Sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” El Padre me traía esto a la memoria una y otra vez. Tuve que admitir que estaba blasfemando la Palabra de Dios por la manera en que me estaba conduciéndome como esposa.

Dios me tuvo que quebrantar. Las profundidades de mi corazón pecaminoso fueron holladas antes de yo darme cuenta y enfrentar que mi esposo no era el problema sino que yo lo era. Yo era el problema.

Tuve que rendir completamente el control de mi esposo, de mi matrimonio y de mis deseos al Padre. Yo no era la responsable de arreglar a mi marido, pero sí era responsable de mi propio corazón.

Cuando regresé a la casa, solicité una reunión familiar. Me senté con mi esposo y mis hijos y les confesé que había vivido en desobediencia a la Palabra de Dios al no honrar a su padre y no caminar en sumisión a su liderazgo.

Les pedí perdón e hice el compromiso con ellos y con Dios de que me sometería a la autoridad de Su Palabra honrando a mi esposo. Ese fue el punto decisivo de mi vida.

Las cosas no mejoraron de repente. La batalla contra mi carne pecaminosa ha sido larga. Pero a medida que he madurado en el Señor y he entrado en niveles más profundos de sumisión, Él ha empezado a remplazar el espíritu duro con ternura, el corazón orgulloso con uno contrito y quebrantado, una actitud de que todo lo sé por una actitud enseñable.

Eventualmente mi esposo empezó a sentirse lo suficientemente seguro para abrirse y confiarme que por años se había sentido intimidado por mí e incluso hasta temeroso de mí. Su depresión era en gran manera el resultado de una crisis de fe al no poder reconciliar la pregunta del poder de Dios para transformar.

Verán, mi esposo me veía empezar fielmente cada día orando de rodillas, estudiando diligentemente la Palabra. Y aún así era un terror vivir conmigo.”

Ahora bien, antes de que empiecen a pensar es tan solo Kim, en realidad no es tan solo Kim. ¿En cuántos hogares y cuántas veces se puede decir lo mismo? ¿Cuántos esposos e hijos están pensando: “Sí, todos los demás piensan que ella es tan espiritual; pero es porque ellos no viven con ella.”?

Ahora, yo sé que puede ocurrir lo contrario. Pero en Aviva Nuestros Corazones no le predicamos a los esposos. Tan solo le pedimos a Dios que examine nuestros corazones como mujeres. Kim sigue diciendo:

“Mi esposo luchaba con la interrogante de cómo la Palabra de Dios podía ser tan inefectiva en transformar mi carácter. Luchaba con el hecho de que parecía que Dios no escuchaba sus oraciones, pidiendo que ocurriera un milagro en nuestro matrimonio.

Él empezó a preguntarse si Dios lo escuchaba o le importaba. La fuerza más destructiva que se opone al poder del Evangelio es el testimonio de una vida que no ha sido transformada.

Yo era una creyente. Amaba profundamente al Señor y tenía el deseo de glorificarlo con mi vida, pero era una esposa rebelde y cruel. Mi comportamiento hizo que mi esposo luchara con su fe en el poder del Evangelio para transformar una vida. Esto es lo que significa blasfemar la Palabra de Dios y esto es lo que estaba haciendo.”

Pero Dios ha transformado la vida de Kim y hecho muchas cosas en su vida, en la vida de LeRoy y en su matrimonio. Los está usando hoy de una manera hermosa y poderosa, tocando la vida de los demás. Ella dice:

Mi gozo más grande ha sido ver a Dios contestarle tantas oraciones a mi esposo en el matrimonio, en Su tiempo y sin mi ayuda. Mi esposo ya no es frío y distante. Se sonríe, y reímos mucho juntos.

Me siento tan agradecida cuando comparte conmigo que ve una diferencia en mí. Pero más que nada estoy agradecida de que puede ver el poder del Evangelio en acción en mi vida a medida que Dios continúa santificándome por Su misericordia.”

Un filósofo alemán del siglo XIX dijo: “Muéstrame tu vida redimida y puede ser que me incline a creer en tu Redentor.”

Mujeres, esposas, madres muéstrenme sus vidas redimidas y sus hijos, sus esposo, sus vecinos, sus amigos, los compañeros del trabajo y la gente de la iglesia pueden inclinarse a creer en su Redentor.

No es suficiente escuchar esta historia y decir: “Eso es grandioso lo que Dios hizo en el corazón y la vida de Kim”. Sé que estoy conversando con mujeres que se encuentran en una situación muy similar a la que se encontraba Kim hace 15 años en su matrimonio. Y sé que estoy mirando a los ojos y hablando a los oídos y corazones de mujeres que necesitan arrepentirse como lo hizo Kim en esa cabaña hace años.

No necesitas irte a una cabaña. Si Dios está hablando a tu corazón ahora mismo, puedes doblar tus rodillas, doblegar tu voluntad y confesar: “Sí Señor, he sido una esposa cruel y rebelde”.

Quizás no eres una mujer gritona. Quizás aquellos que solo ven tu exterior no puedan decir: “Oh ella es una mujer con un mal temperamento; una arpía”. Y quizás no te comportas como una en tu hogar. Puede que sea de forma sutil, pero estás socavando la masculinidad de tu esposo, siendo irrespetuosa, tomando las riendas y retando su liderazgo en las diferentes maneras que lo podemos hacer con nuestras personalidades.

No sé lo que Dios ha estado hablando a tu corazón, pero le pedimos a Dios que hablara hoy y creo que lo está haciendo.

● Lo que sea que Dios te esté diciendo, tan solo ponte de acuerdo con Él y dile: “Sí Señor”.

● Si es necesario vuelve a tu esposo, a tus hijos y quizás a otros que hayan sido expuestos al hecho de que no has estado viviendo de acuerdo al Evangelio o la verdadera feminidad como una mujer de Tito 2. Diles: “He deshonrado la Palabra de Dios y Su verdad.” Sé específica en cuanto a lo que Dios te ha convencido.

● Luego pídeles que te perdonen.

● Pídele a Dios por el poder del Espíritu Santo para que empiece a remodelar tu vida. No intentes hacerlo tú misma porque serán solo obras y justicia propia.

Pídele al Espíritu Santo que empiece a transformarte con Su Palabra de adentro hacia afuera y que te convierta en ese tipo de mujer que verdaderamente reverencia, ama y se somete a Dios y a su esposo. Entonces empezarás a ver la Palabra de Dios honrada, respetada y reverenciada por aquellos que vean tu vida transformada.

Muéstrenme sus vidas redimidas y puedo sentirme inclinada a creer en su Redentor.

Carmen: ¿Estás mostrando una vida transformada hoy? Nancy Leigh DeMoss compartió este recordatorio importante que forma parte de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Nancy mencionó el recurso Un retrato bíblico de la mujer. Este ofrece un buen vistazo de lo que significa ser una verdadera mujer de Dios. El poder leerlo y permitirle a Dios que guíe tus pensamientos sería un buen seguimiento para el programa de hoy. Puedes obtener este recurso visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Cómo piensas pasar tus años de retiro? Ya sea que falte mucho o poco, es una pregunta interesante que revelará algunas de las prioridades de tu corazón. Nancy les ayudará a pensarlo mañana en Aviva Nuestros Corazon es.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 

4/8 – Ángeles y demonios

Para mi el vivir es Cristo

Serie: Ángeles y demonios

4/8 – Ángeles y demonios

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

33 – ¿Hay injusticia en Dios? | Romanos 9:14-18

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

33 – ¿Hay injusticia en Dios? | Romanos 9:14-18

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

4/7 – Éfeso, aviva tu primer amor

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Cartas a las 7 Iglesias

4/7 – Éfeso, aviva tu primer amor

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

45/62 – La Necesidad del Evangelio

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

45/62 – La Necesidad del Evangelio

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

ST500S Teología Sistemática, Lección 5.6

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

ST500S Teología Sistemática, Lección 5.6

 

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica.  Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

http://www.seminarioreformado.org

¿Por qué Adán y Eva no sintieron miedo y vergüenza antes de la caída?

No es tan simple como parece

¿Por qué Adán y Eva no sintieron miedo y vergüenza antes de la caída?

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.