¿Es usted nacido de nuevo?

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Sermones Clásicos

¿Es usted nacido de nuevo?

Ps. David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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El maravilloso Dios de María

Soldados de Jesucristo

Diciembre 2

Solid Joys en Español

El maravilloso Dios de María

John Piper

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Ago 20 Quítate la máscara

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Libre para ser genuina

Ago 20 Quítate la máscara

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/quitate-la-mascara/

Carmen Espaillat: Libre para ser genuina. Nancy Leigh DeMoss fue invitada a hablar durante una conferencia acerca de ese tema y este concepto la puso a pensar.

Nancy Leigh DeMoss: En la medida que pensaba en este tema de tener libertad para ser genuina, recordé una historia acerca de un actor quien, durante la recesión económica, no podía encontrar trabajo, no encontraba empleo.

Mientras buscaba en los anuncios clasificados del periódico  vio un anuncio del zoológico que decía que les estaban haciendo falta algunos monos. El pensó, “eso es algo que podría hacer”. Así que fue  al zoológico.  Aplicó para el trabajo y lo obtuvo.  Le dieron un traje de mono y se lo puso.  Se metió dentro de  la jaula de los monos.

El era un comediante de corazón, de manera que hacía todo lo que hacían los monos. Cuando los monos se rascaban, él se rascaba, si ellos comían plátanos, el comía plátanos.  Luego él notó que había una cuerda colgando de arriba, dentro de la jaula de los monos.

Pensó en poder alcanzar esa cuerda y empezó a mecerse de un lado al otro de la jaula; pensó que las multitudes se entretendrían con esto. De manera que comenzó  a mecerse de un lado al otro. El hacia todo tipo de acrobacias y de trucos.  Como actor, le encantaba hacer eso.

Un sábado en la mañana, amaneció un día hermoso con un sol brillante.  Multitudes de todas partes se reunieron para mirar este mono asombroso que desafiaba a la muerte, colgándose y meciéndose de un lado al otro en la cuerda.  Ahora, lo que él no había notado era que la jaula justo al lado era la jaula de los leones.  Mientras se columpiaba de un lado a otro y cada vez mas y mas lejos y haciéndose cada vez más y más atrevido, se columpió justo sobre la jaula de los leones.

A la audiencia le encantó esto, hasta que de pronto la cuerda se rompió y él cayó justo en medio de la jaula de los leones.  Los leones empezaron a enseñar las garras y a rugirle. Y un león empezó a correr hacia él para atacarlo.

De pronto el actor rompió su traje de mono, y empezó a gritar, ¡Ayuda!  ¡Auxilio!  ¡Sáquenme de aquí!  Solo para escuchar al león decir: “Cállate tonto, o perderemos nuestro empleo”.

El hecho es que la mayoría de nosotros vamos por la vida con una especie de máscara, actuando un papel.  Si vamos a decir la verdad, muchas de nosotras no nos sentimos libres para ser genuinas. Estamos avergonzadas—avergonzadas de nuestros secretos, o de nuestro pasado, en muchos casos.  Estamos temerosas de lo que otros pudieran pensar si ellos supieran quienes somos realmente.  Estamos temerosas del rechazo.  Somos actrices y actores, ¿verdad que si?

Carmen: Hoy te invitamos a descubrir la libertad para ser genuina.

Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Espero que hoy hayas traído tu Biblia contigo.  Quiero pedirte que si tienes una, la abras en el Evangelio de Juan capítulo 4. Déjame empezar por leer el versículo 3 donde vemos que, Jesús dejó Judea, la parte más al Sur de Israel, y de ahí partió a Galilea, en la parte Norte de Israel, y tuvo que pasar por Samaria.

Ahora, si tú has estudiado este pasaje, sabrás que Samaria está justo en medio, entre Judea y Galilea.  Típicamente los judíos, por razones que vamos a ver en unos momentos, no pasaban por la ruta más directa, a través de Samaria.  Si era posible ellos la evitaban y la rodeaban—aunque el camino fuera más largo— debido a los años de animosidad y odio entre los judíos y los samaritanos.

Pero las Escrituras nos dicen que Jesús tenía que ir a través de Samaria.  Yo creo que la razón fue por que Dios le dijo que fuera por ese camino, era Dios que sabía, en Su providencia, que había una mujer allí que necesitaba tener un encuentro con Jesús.

Entonces (Jesús) llega a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que Jacob le había dado a su hijo José.  El pozo de Jacob estaba allí, y Jesús, agotado luego de su viaje, estaba sentado al lado del pozo.  Era como la sexta hora (o las doce del día de acuerdo con nuestro reloj).

Una mujer de Samaria vino a sacar agua y  Jesús le dijo, “Dame de beber”. Pues Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. Entonces la mujer samaritana le dijo: “¿Cómo es que Tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” (vv. 7-9)

Ahora, no entraremos en muchos detalles, excepto que esta mujer sabía que ella tenía al menos dos faltas en su contra. Fue asombroso que Jesús iniciara una conversación con ella que era una samaritana, quienes eran despreciados por los judíos, y  aun más como mujer, quienes eran despreciadas en muchas ocasiones por los hombres en aquellos días. Era asombroso que Jesús comenzara una conversación con ella.

Respondió Jesús y le dijo: “Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: ‘Dame de beber,’ tú le habrías pedido a Él….” (inició la conversación v.10).

Ahora, necesitamos recordar que cuando se trata de la gracia, nosotros nunca iniciamos una relación con Dios.  Él es siempre el que viene a iniciar la relación con nosotras, pero Jesús le dice a ella, “Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: ‘Dame de beber,’ tú le habrías pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva”.

Ahora, la mujer había venido al pozo para sacar agua, literalmente.  Ella sabía eso.  Y Jesús le pide a ella agua literal, física, para beber. Pero ahora Jesús lleva la conversación hacia algo completamente diferente, y esta vez se trata de la verdadera agua viva, del agua para el alma sedienta, que después de todo era la mayor necesidad y la razón por la que Jesús la llevó a ese pozo aquel día.

Y ahora la mujer está confundida.  Ella no conoce nada acerca de esta agua viviente.  Ella solo conoce el agua en el pozo, y ella dice,

Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo del cual bebió él mismo, y sus hijos, y sus ganados?

Respondió Jesús y le dijo: Todo el que beba de esta agua (el agua del pozo) volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás.. (vv. 11-14)

Jesús le está ofreciendo a esta mujer y a nosotras hoy el agua que apaga la sed de nuestras almas sedientas para siempre.

Y continúa diciendo “Sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna. Y la mujer le dijo: “Señor, dame esa agua, para que no tenga sed ni venga hasta aquí a sacarla”. (vv. 14-15)

Ahora, Jesús acababa de decir en unos cuantos versículos atrás, “ Si me pidieras, yo te daría agua viva”.  Ahora la mujer está pidiendo, y tú creerías que en el siguiente versículo Jesús va a decir, “Aquí está el agua viva”.  Pero aquí hay algo interesante, lo que parece ser una desviación en este punto en el texto.  Jesús no le proporciona el agua inmediatamente.

En lugar de ello, se dirige en otra dirección, y yo creo que la razón es que Él sabía que esta mujer estaba buscando un alivio temporal para sus problemas. Ella quería un escape para sus problemas, así como lo anhelamos nosotros también. Pero Jesús quería darle algo más rico, más profundo que simplemente un alivio temporal.

Él quería darle a ella libertad permanente de los problemas de su corazón que estaban destruyendo su vida, pero para poder ofrecerle eso, para poder ofrecerle el agua viva, eso requería llegar al verdadero problema de su corazón—a su corazón.

Entonces Jesús le hace a esta mujer una pregunta que tiene la intención de que ella se quite la máscara. Él indaga acerca de una parte de su corazón, acerca de una parte de su historia que ella había mantenido oculta, algo de lo que ella no quiere hablar, un lugar a donde ella no quiere ir. Jesús dice: “Si quieres tener agua viva, tienes que estar dispuesta a ir a ese lugar, a este lugar oculto de tu corazón”.

Entonces en versículo 16, Él le dijo: “Ve, llama a tu marido y ven acá”. Respondió la mujer y le dijo: “No tengo marido”.

Ahora, en la medida que te detienes en ese texto, empiezas a sentir que lo que realmente ella le está diciendo es, “Punto.  Fin de la conversación.  No quiero hablar de eso; de ningún modo. Puedes preguntarme cualquier otra cosa.  Puedes preguntarme acerca del clima, puedes preguntarme acerca de política, puedes preguntarme acerca de deportes, ¿pero de mi matrimonio? No. No tocaremos el tema.  Esa es una parte privada de mi corazón. Hay, mucho dolor ahí.”  Hay demasiado…quizás ¿culpa tal vez en su caso? No sabemos los detalles.  Pero “no me hables acerca de mi familia”.

¿Cuál es esa área de tu vida sobre la cual no quieres que nadie te pregunte, que no quieres que nadie penetre o que quieres mantener bien guardada, donde quieres quedarte detrás de tu máscara? ¿Cuál es esa área de tu vida que es la más incómoda para ti de hablar?

Puedo decirte que si quieres el agua viva que Jesús quiere darte para satisfacer y saciar tu alma sedienta, esa es el área sobre la cual Él te hará preguntas. Ese es un lugar, entre otros, al que tendrás que ir.

Eso me lleva a mi primera observación acerca de este pasaje y es  que nuestra inclinación natural, nuestro instinto natural no es el ser genuinas. En lugar de ello, ocultamos las cosas, las encubrimos, nos ponemos máscaras.

Una vez yo estaba entre un grupo de personas.  Estábamos introduciéndonos y lo hicieron de esta forma:  El grupo era un tanto pequeño, y dijeron “ Todos tomaremos el turno y nos dirás tu nombre y una cosa acerca de ti misma que nadie más en este grupo conoce sobre ti”.

Pensé en algo muy profundo, como, “Yo tocaba el chelo cuando estaba en la escuela secundaria o preparatoria”.  Nadie en ese grupo sabía esto.  Bien, eso era verdad, pero te garantizo  algo: Todos tenemos partes de nuestra historia, partes de nuestro pasado, partes de nuestros corazones —incluyéndome a mí misma— que de ninguna manera vamos a compartir en círculos como estos. Solo decimos cosas con las que nos sentimos seguros de compartir a los demás, cosas con las que no tenemos problemas que los demás sepan.  Eso es porque nuestra tendencia, nuestra inclinación es a esconder, cubrir — a no ser transparentes.

Esto nos lleva de regreso a Génesis capítulo 3.  ¿Qué hicieron Adán y Eva después de haber, pecado contra Dios?  Trataron de esconderse de Dios detrás de los arbustos.  Eso es como tratar de encontrar un lugar donde esconderme en medio de esta plataforma con todas estas cámaras… No lo puedes hacer. Pero ellos lo intentaron.  Se escondieron de Dios.  Se escondieron el uno del otro.

Su intimidad fue descubierta. Cuando Dios vino a ellos y les dijo “¿Qué han hecho?” ¿Fueron ellos transparentes, reales?  Claro que no.  Se escondieron.  Lo encubrieron.  Culparon e inventaron excusas.  Y somos expertos para esconder, para cubrir, para cubrir quienes somos, y lo que hemos hecho.

Somos expertas en:

  • Defendernos a nosotras mismas
  • En culpar a otros
  • En racionalizar
  • Y hacer excusas

Somos maestras en ser hipócritas.

Por eso cuando vamos a la iglesia y todos nos preguntan, “¿Cómo estás?”  ¿Qué es lo que la mayoría de nosotras decimos?  “Bien”.  Ahora, si estás bien, está bien decir, “Bien,” pero muchas de nosotras no estamos bien.

En esta audiencia hay mujeres que se van a dormir llorando por las noches sobre algún asunto, sobre alguna carga, sobre algo que pesa en sus corazones o en sus vidas o por alguna carga que llevan por un miembro de la familia.  Pero todas estamos “bien”.  ¿Por qué? Porque tenemos miedo de ser sinceras; de ser genuinas.

Pensamos que tal vez a nadie le interesa, o que “si ellos supieran como en realidad me siento, ellos no me aceptarían”.  Tal vez me rechacen. Tenemos miedo, culpa, vergüenza y orgullo.

De manera que la mujer samaritana dice, “No tengo esposo”.  Queriendo decir,  “Yo no quiero discutir esto ni seguir adelante con esta conversación.  No quiero ir  ahí”.  Ella estaba incómoda.  Esto era vergonzoso. Había cosas vergonzosas acerca de su pasado.  Había miedo al rechazo, tal vez culpa y esas cosas nos impiden querer salir a la luz.

Queremos que Dios y los otros piensen que estamos bien.  Estamos bien.  No estamos ni mejor ni peor que otros; somos buenas esposas, buenas mamás, buenas amigas, buenas hermanas, buenas personas, buenas cristianas, espirituales—y nos escondemos.

Cuando te escondes tras una máscara, tal vez te luzca como la forma más fácil al principio, pero habrá consecuencias.  Piensa acerca de esta mujer que estaba escondiéndose tras su pasado, y el aislamiento y la alineación que resultó de todo eso. Y has de decir:  “¿Cómo sabes esto?”

Bien, hay una clave en este pasaje.  Parece ser que esta mujer vino al pozo sola.  Sabemos que ella vino a —¿a qué hora del día?  Al mediodía.  El mediodía no era la típica hora en que las mujeres vendrían al pozo a sacar agua.  Esa es la hora más caliente del día.  Esta es una tarea difícil.  Entonces ellas usualmente venían temprano por la mañana o después en la tarde cuando estaba más fresco.

Pero esta mujer viene sola a las doce del mediodía.  ¿Por qué?  No es usual en las mujeres. A nosotras las mujeres nos gusta hacer las cosas en manadas, en grupos.  ¿Cuándo fue la última vez que saliste a cenar con algunas parejas y un hombre se levantó de la mesa diciendo “voy al baño. Alguno de ustedes le gustaría acompañarme?” Por supuesto que no.  ¿Pero las mujeres? Hacemos esas cosas juntas.  Las hacemos con una multitud.

Pero esta mujer vino sola.  ¿Por qué crees que esto ocurre? Yo creo que tenemos a una mujer que se sentía alienada de las otras mujeres, al menos por su pasado.  Ella se sentía rechazada, de manera que ella vino sola. Cuando nos escondemos detrás de una máscara, no somos sinceras con Dios.  Y cuando no somos sinceras con Dios, no podemos ser sinceras  con los demás, entonces construimos murallas.

Y como veremos, cuando nos escondemos tras las máscaras, no podemos realmente conectarnos con Dios.  No podemos verdaderamente alabar a Dios.  Claro, podemos cantar.  Podemos levantar nuestros brazos, podemos alzar nuestras manos durante las alabanzas y seguir todos los rituales, pero no estar adorando a Dios realmente. ¿Y sabes por qué no podemos? Porque nos estamos escondiendo, estamos ocultando; estamos levantando muros y usando máscaras.

Entonces Jesús le dice a esta mujer, “ve por tu esposo”.  Él está diciendo, “Yo quiero la verdad, y sí quieres tomar de esta agua viva que te estoy ofreciendo, tú tienes que decirme la verdad”.  Él quiere la verdad acerca de quién es ella, donde ella ha estado, lo que ella ha hecho, y lo que le han hecho a ella.  Él quiere la verdad acerca de su pasado y de su presente, acerca de las cosas que la avergüenzan, las cosas que ella no quiere que nadie sepa, acerca de su necesidad y sí, también las formas pecaminosas y vergonzosas en las que ella ha intentado satisfacer estas necesidades.

Jesús quería que esta mujer viniera tal y como ella era, sin orgullo, sin pretensiones, sin ocultar, sin tratar de aparentar ser respetable, sin decir que estás bien cuando en realidad no lo estás.  Entonces en el versículo 17, Jesús le dice a ella, “Bien has dicho: “No tengo marido”. Ahora bien, con algunas de nosotras el problema es que hemos leído este pasaje tantas veces, que estamos demasiado familiarizadas con él. Pero quiero que te pongas en las sandalias de esta mujer. Ella está delante de un completo extraño; delante de un hombre que nunca ha visto, y que le dice,

Bien has dicho: “No tengo marido, porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad”. (vv. 17-18) Estás en una relación inmoral.

Ahora, si tienes el hábito de marcar en tu Biblia, déjame animarte a marcar o circular esa palabra verdad, porque la veremos de nuevo más adelante. Jesús quiere la verdad.  Él quiere la verdad de esta mujer.  Él la quiere de nosotras.

No sabemos los detalles del porqué esta mujer ha tenido cinco matrimonios, ya haya sido por muerte o divorcio o por ambos motivos, pero sabemos que ahora ella está en una relación inmoral y tiene una serie de matrimonios rotos.

Los detalles no son realmente importantes.  Lo que es importante es que ella sabe que Él sabe, no solo el número de matrimonios sino que implica que,  “Yo sé todo lo que hay detrás de cada una de esas relaciones fracasadas”.  ¡Sorprendida! ¡Atrapada!  ¡Expuesta!  ¡Se cayó la máscara!  Y así es donde  encontramos esperanza de obtener el agua viva.

De manera que Jesús entra en la historia de esta mujer, entra en su dolor, en su rechazo, en las formas en las que han pecado en contra de ella, pero también en las formas en las que ella ha pecado.  Y es que el corazón del problema no eran las veces que ella estuvo casada o la naturaleza de la relación en la que ella se encontraba en ese momento.

El corazón del problema era su relación quebrantada con Dios, la cual era evidente por las formas como constantemente corría a los pozos, a los pozos de hombres, en su caso, y quizás a otros pozos. Por que todos tenemos estos pozos, los pozos a los que ella corría en lugar de Cristo para tratar de satisfacer las necesidades más profundas de su corazón.  Entonces vemos que nuestra inclinación no es a ser sinceras, sino a ocultar.

Y también está la observación de que Dios ve detrás de nuestras máscaras.  Él sabe quiénes somos realmente, no solo la imagen que tratamos de proyectar frente a otros, no solo las impresiones que cuidadosamente construimos para otros, pero Él sabe la verdad, toda la verdad.

“En todo lugar están los ojos del SEÑOR,
observando a los malos y a los buenos” nos dice Prov. 15:3.

Los Salmos nos dicen,

Oh SEÑOR, tú me has escudriñado y conocido. Tú conoces mi sentarme y mi levantarme;
desde lejos comprendes mis pensamientos. Tú escudriñas mi senda y mi descanso,
y conoces bien todos mis caminos. Aun antes de que haya palabra en mi boca,
he aquí, oh SEÑOR, tú ya la sabes toda.  (139:1-4)

Jesús dijo en el Evangelio de Lucas, “Y nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse”. (12: 2)

Primera a los Corintios 4, “Por tanto, no juzguéis antes de tiempo, [dice Pablo] sino esperad hasta que el Señor venga, el cual sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazones”. (vs.5)

Hebreos capítulo 4 dice, “Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”. (v.13)

  • ¿Cuál es la verdad que tú quieres mantener escondida?  ¿Podría solo recordarte algo? Jesús lo sabe.  Él sabía todo acerca de la mujer en Samaria, y Él sabe todo acerca de ti.  Él sabe lo que los demás te han hecho, el rechazo, el abuso, el esposo que te abandonó.  El Señor lo sabe.
  • Él sabe las cosas que te hacen sentir incómoda.
  • Él no solo sabe las cosas que se te han hecho a ti, Él conoce lo que tú has hecho.
  • Él sabe de esos hábitos, de tus muchos gastos, de la deuda, las adicciones— la televisión, películas juegos de computadora, novelas de romance comida, alcohol, las adicciones ,la adicción a los medicamentos—cosas a las que corres para escapar del dolor, para escapar del mundo real.
  • Él sabe de la ira, el problema de temperamento que nunca le has dicho a las personas de la iglesia, pero que Jesús conoce.
  • Él sabe acerca de tus malos hábitos y desórdenes  alimenticios.
  • Él sabe que hay mujeres en la audiencia que están alejadas de sus padres.
  • Él sabe de la relación inmoral que tuviste antes de casarte.
  • Él sabe que hay mujeres aquí presentes y alrededor del mundo que ahora mismo están jugando con fuego, involucradas en una relación inmoral con un hombre, quizás por el internet o quizás con alguien que conociste en el trabajo.

Nadie más sabe las cosas que no te atreves a decirle a las personas que son más cercanas a ti, pero Él lo sabe.

Él sabe cosas acerca de nosotras que nadie más conoce.  Él sabe cosas acerca de nosotras que nosotras no sabemos o que nunca hubiésemos admitido por nosotras mismas, las cosas que el Salmo 19 llama los pecados ocultos de nuestros corazones.

Él sabe lo que hacemos algunas de nosotras, quizás de acuerdo a las apariencias, luciríamos estar bien. Quizás eres una líder cristiana o una líder de estudios bíblicos o alguien que lidera ministerios de mujeres en la iglesia. Tienes un exterior impresionante, pero Jesús sabe, no solo lo de afuera, Él conoce lo de adentro. Él conoce los corazones, los pensamientos, las intenciones, los motivos por los que le sonreímos a las personas con esta sonrisa piadosa, cuando en nuestros corazones, no los soportamos, Él lo sabe todo.

Él lo sabe, y Él está esperando a que nosotras seamos honestas para que Él pueda darnos agua viva.

Carmen: Jesús ofreció palabras desafiantes a la mujer sentada al lado del pozo.  Esas palabras son igualmente retadoras para cualquier mujer que esté dispuesta a escuchar hoy.

Nancy Leigh DeMoss a estado ayudándonos a entender el corazón de esas palabras del libro de Juan, y escucharemos la segunda mitad en el próximo programa.

Si deseas donar a este ministerio para continuar llevando mensajes como estos, a mujeres hispanas al rededor del mundo, llámanos al 1-800-569-5959 o visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com

Una mujer escuchó una vez a Nancy enseñar en la mujer del pozo  un viernes en la noche en una conferencia.  Ella se conmovió tanto que escribió una canción sobre el tema, le dijo a Nancy de su canción y al día siguiente de pronto se encontró a sí misma arriba en la plataforma cantándola.  Escucha más de la historia en la siguiente entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Música: Lléname de Ti, Marcos Vidal, Concierto España ℗ 2002 Nuva Music Inc

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Preparemos el camino

Soldados de Jesucristo

Diciembre 1

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Ago 18 – Te gustarán las matemáticas de mamá

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Más allá del tiempo de baño

Ago 18 – Te gustarán las matemáticas de mamá

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/te-gustaran-las-matematicas-de-mama/

Carmen Espaillat: Erin Davis dice que toda mamá puede ser una misionera.

Erin Davis: Tus hijos son un grupo no alcanzado. Llegan al mundo sin un entendimiento de Dios. No lo conocen automáticamente como su Salvador. Alguien tiene que enseñarles. Alguien tiene que entrenarlos. Ellos son tu campo misionero. Son un pequeño rebaño de personas que no saben de Jesús a menos que tú les digas. ¿Y cómo puede ser eso algo pequeño?

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Estamos emocionados aquí en Aviva Nuestros Corazones de estar en el proceso de lanzar toda una nueva línea de libros acerca de la Mujer Verdadera. Actualmente estamos trabajando con un número de libros que son consistentes con nuestro corazón, con nuestra misión, con nuestro mensaje, y es un verdadero gozo ver a Dios levantar un número de mujeres, jóvenes y mayores, para sacar recursos que son útiles para las mujeres que quieren ser mujeres verdaderas de Dios.

Estoy especialmente emocionada acerca de un nuevo libro de mi amiga y compañera de trabajo, Erin Davis. Es un libro titulado Beyond Bath Time (Más allá del tiempo de Baño), y el subtítulo es: “Abrazando la maternidad como un rol sagrado”.

Estoy tan emocionada de ver la jornada en la que Dios te ha tenido porque he seguido esto poco a poco a través de los años en términos de tu corazón para la maternidad, el ser madre. Me recuerda de lo que decimos en el Manifiesto de la Mujer Verdadera que una de las declaraciones que hacemos como mujeres de Dios verdaderas es “recibir el regalo de los hijos como una bendición de Dios, y los entrenaremos para que amen y sigan a Jesucristo, y para que consagren sus vidas a propagar Su Evangelio y a expandir Su Reino”.

Bueno, eso hace que la maternidad se escuche como si fuera realmente…

Erin: Encantadora.

Nancy: Encantadora. ¿Sabes? Es magnífica. Es cósmica en sus implicaciones. Pero, de nuevo, el mundo y aun la iglesia no todo el tiempo lo ve de esa manera. De hecho, estoy pensando en servicios de comisión que he visto a través de los años. Los hemos hecho en mi iglesia donde tenemos a personas que se van en viajes misioneros, o van a ser comisionados al ministerio evangélico, o van a ser pastores. La gente ora, da dinero, y es considerado como un ministerio verdadero.

Erin: Así es.

Nancy: Pero luego pensamos acerca de la maternidad, y no parece ser una cosa tan importante.

Erin: Así que imagínate ese servicio, o puedo imaginarme en campamentos juveniles a los que yo he ido. La última noche estamos alrededor de la fogata, y alguien dice, “Dios me ha inquietado a ir tras el ministerio estudiantil”. ¡Sí! le animamos, le aplaudimos; oramos. Otra persona dice “Dios me ha llamado a ser misionero extranjero”. ¡Wao! le animamos; le aplaudamos; oramos.

Y luego una muchacha se levanta y dice, “Siento ser llamada a ser madre”. Yo creo que escucharíamos grillos. Creo que ninguna persona sabría cómo reaccionar ante esa situación. Y no hay el mismo sentir de…

Nancy: Que este es un llamado grande.

Erin: Un llamado grande.

Nancy: Sí.

Erin: Ungido por Dios, es una obra poderosa para el reino por la vida de quien ve la maternidad, o paternidad, por una temporada como su campo de misión primordial.

Nancy: Y aun en el contexto de la misión redentora de Dios en este mundo, nos ha hecho un cuerpo, y hay muchas partes diferentes. Algunas son obvias y visibles, y tú sabes que no puedes vivir sin esta parte, y luego otras partes que están más escondidas a la vista, no tan obvias, no todos saben el nombre de esa parte. Todas esas partes son necesarias. Y el llamado a la maternidad es una de esas partes realmente importantes para mantener a toda la iglesia en marcha.

Erin: La visión que Dios nos da del cuerpo en la Palabra, es de un cuerpo unido y de todas las partes trabajando juntas y todas ellas siendo importantes. Escucha, si eres madre, nadie te va a poner en el mural de anuncios misioneros. Nadie te va a escribir un cheque cada mes. Nadie te va a pedir una presentación de Power Point o un boletín mensual.

Así que si eres una madre, puedes comenzar a sentirte como que eres el miembro menos importante del cuerpo y que nadie te ve y que no estás contribuyendo al funcionamiento de lo que Dios está haciendo con tu iglesia.

Yo creo que eso es así porque la maternidad está compuesta de muchas cosas pequeñas. Los llevamos en nuestra minivan. Lavamos sus ropita pequeña. Los llevamos a pequeños viajes escolares, pequeños viajes a la práctica de baseball, pequeños viajes a la iglesia. Las mamás con niños pequeños, pensamos en incrementos más pequeños de tiempo – dos minutos de mandarlos al rincón y baños de treinta segundos y de cinco minutos más de sueño. Así que toda esa pequeñez pueden reducir la maternidad y hacerla sentir como algo pequeño. Y pienso que a menudo pensamos de las cosas pequeñas como cosas insignificantes.

Nancy: Y aun así ves en las Escrituras, y ves que Dios escoge y usa muy a menudo cosas que son pequeñitas.

Erin: Hay muchos ejemplos de eso en las Escrituras. Encontré uno que cobró vida para mí en una manera nueva que me encantó mientras escribía este libro. Fue la historia del niño con los panes y los peces.

La historia es que un niño viene a escuchar a Jesús enseñar, y el tiene los panes de cebada y los peces. Sabemos que los discípulos lo encuentran y Jesús los multiplica, pero, ¿puedo hacer una presunción? Una mamá preparó esa comida. Pienso que es muy probable que tuvo lugar una conversación donde el niño se estaba preparando para salir, y la mamá le dijo, “Oh, espérate. Déjame prepararte una comida. No vas a poder escuchar ni aprender con un estómago vacío”.

Así que si trazamos esa pequeña comida hasta el principio, pareciera como una pequeñez – la mamá empaca la comida; el niño se lleva la comida; los discípulos reconocen la comida; Jesús multiplica la comida, y miles de personas son alimentados. Pero no para allí. Es decir, esa historia ha sido contada y recontada como un ejemplo del poderoso Dios al que servimos, como un ejemplo de la veracidad de la divinidad de Jesús. Le era posible tomar esta cosa pequeña y multiplicarla y multiplicarla y multiplicarla al punto de que les sobraron canastas.

Nancy: Sin duda que fue una parábola de sí mismo, que Él mismo es el pan de vida, así que todo apunta a Él.

Erin: Claro. Así que ellos están mucho en el negocio de tomar cosas pequeñas y multiplicarlas. Me gusta llamarle “las matemáticas de mamá”. Yo no soy tan buena con las matemáticas normales, pero a mí me gustan las matemáticas de mamá – esta idea de que mis pequeñas ofrendas como mamá, Dios las va a multiplicar de manera elevada para hacer cosas grandes.

Nancy: Y realmente tienes que ejercitar la fe cuando estás en medio de los “cuidados maternales” y hacer esas cosas pequeñas porque no puedes ver el resultado final de eso cuando estás en medio de ello.

Erin: Por supuesto … A Jesús le encantaba atender las necesidades físicas de la gente antes que atender las necesidades espirituales de ellos. Eso es lo que tú estás haciendo con tu pequeño rebaño. Se hace redundante, y se hace aburrido, y se siente como muchas cosas pequeñas, pero tienes que saber que Dios va a multiplicar esas cosas pequeñas.

Amando a esos pequeñitos día tras día tras día tras día te da un fundamento para hablar vida y verdad acerca de quién es Dios para ti, quién puede Él ser para ellos, y por eso es que la maternidad puede realmente ser un ministerio.

Hablamos en un programa anterior de cómo muchas mujeres jóvenes piensan ahora, “Yo no puedo tener hijos. Quiero tener un ministerio”. Bueno, el amar a tus hijos es un ministerio.

Pensamos en ese servicio de comisión. “Voy a alcanzar a grupos de gente inalcanzable en África”. Aplaudiríamos. Diríamos ánimo. Y con razón, pero tus hijos son un grupo de gente inalcanzable. Ellos vienen al mundo sin un entendimiento de Dios. No lo conocen automáticamente como su Salvador. Alguien tiene que enseñarles. Alguien tiene que entrenarlos. Ellos son tu campo misionero. Son un pequeño rebaño de gente que no conocerá de Jesús a menos que tú se los digas, entonces, ¿Cómo puede ser eso algo pequeño?

Nancy: Tienes que visualizar más allá lo que Dios hará con esas semillas que son sembradas, con esa comida que se prepara.

Estoy sentada aquí, Erin, pensando en tu madre, que no he tenido el privilegio de conocer, pero solo pienso que hubo un día en el que ella estaba empacando comida, haciendo emparedados de mantequilla de maní con mermelada, cambiando pañales, limpiando el desorden y manejando a la práctica de fútbol o a cualquier otra cosa, y quizás sintiéndose muy pequeña acerca de todo eso.

Y me pregunto si ella se imaginó el día en el que su hija, Erin Davis, estaría introduciendo a sus hijos a Cristo, ministrando a la juventud a través del blog Las Mentiras que las Jóvenes Creen y escribiendo un libro para mamás y moldeando las vidas de sus hijos.

Debe ser muy gratificante para tu mamá ahora ver las matemáticas de mamá, que Dios ha multiplicado la inversión de su vida, en las maneras en las que tú le sirves a Él hoy.

Erin: Este libro fue dedicado a ella. Yo digo en esa dedicación que los hombros de ella son en los que todos nosotros descansamos, y eso es muy cierto. Mi mamá no tiene ningún tipo de gran ministerio en el que la iglesia la reconozca como alguien espectacular, pero ella educó bien a tres hijos, y muchos de esos años ella estaba soltera mientras lo hacía. Ella siempre dependió de la fuerza de Jesús. Ella siempre oró por nosotros.

Así que para toda mamá y esposo y el pequeño rebaño de niños, mi mamá hizo pequeñas ofrendas de pequeñas cosas como simplemente orar fielmente, empacar comida, hablar acerca de Jesús y cosas que no son encantadoras. Ahora el número de familias y niños y hogares que eso va a impactar es… – no puedo ni contarlo.

Así que las matemáticas de mamá ciertamente se han multiplicado en su influencia. Así es como va a ser con todas las mamás que decidan ver la maternidad como un ministerio en lugar de enfocarse en las partes rutinarias de la maternidad.

Nancy: Y tu esposo ha sido un buen porrista también. Ha sido divertido ver a Jason realmente tomar seriamente y valorar el rol de la maternidad y ser de ánimo para ti. Parece como si en algunos momentos realmente especiales, él hubiera venido a tu lado y hubiera dicho (y tú darás gracias a Dios por esposos que harán esto), “Realmente valoro lo que estás haciendo”. Yo sé que eso te levanta en algunos momentos difíciles.

Erin: Él es mi porrista más grande, y es un gran papá. Él estaba practicando cambiar pañales en un muñeco antes de que trajéramos al bebé a la casa y todas esas cosas. No fue porque él quería aprender cómo cambiar pañales. Fue porque él tenía una perspectiva eterna.

De hecho, hubo un día cuando yo estaba sintiendo lo rutinario de la maternidad. No estaba pasando nada emocionante en mi mundo. Creo que ese día había lavado ropa, secado, y doblado, y probablemente ese fue el grado de lo que había hecho con mi día. Vi el buzón de mi correo electrónico, y estaba ahí un correo de mi esposo Jason junto con una foto de nuestro hijo más pequeño. Era solo un poco más grande que un bebé. Estaba sentado en una canoa y sonriendo tan lindo…

Jason escribió estas palabras que iban con la foto:

En caso de que te preguntes porque trabajas tan duro, porque golpeas el piso al correr, y porque cada día está lleno de tareas que parecen nunca terminar completamente, aquí está una foto de por qué lo haces. Lo haces para hacer su vida mejor. Lo haces para mostrarle cómo luce una vida gastada por Jesús. Y lo haces para que él sepa que Jesús es más importante que él, y que nada más lo es. Lo haces para que él aprenda cosas importantes y evite aprender cosas que no necesita. Lo haces por mí, y lo haces por él. Lo haces por Eli, y lo haces por Jesús. Estoy orgulloso de ti.

Entonces si estaba lavando ropa era para mostrarle a mi hijo cosas eternas, si estaba haciendo emparedados de mantequilla de maní con mermelada, de nuevo, para mostrarle a Eli como se ve el amor paternal, como se ve el amor incondicional, y para tener esas oportunidades para hablarle a él acerca de cosas más importantes, más adelante, entonces de repente ya no era rutinario. Era un ministerio.

Nancy: A propósito, déjame elogiar aquellos esposos que escriben esos tipos de correos electrónicos.

Erin: Puedes robarte esas palabras – solo para recibir fortaleza de él.

Nancy: Y no solo esposos sino madres, hermanas mayores, tías y tíos – solo mira a tu alrededor y encuentra a una mamá joven que parezca necesitar algunas palabras de ánimo, que parezca necesitar ser recordada de que lo que está haciendo importa en el panorama general, a largo plazo, pero quizás ha perdido eso de vista. Anímale. Mándale un correo electrónico. Llámala. Cuando la veas en la iglesia solo dile, “estoy tan agradecida de cómo has sido fiel al cumplir este llamado a la maternidad”.

Pienso que necesitamos ayudar a los demás a darse cuenta que no es solo maternidad por el bien de la maternidad. Es la maternidad por el bien eterno de cómo podemos, por la gracia de Dios, impactar a generaciones venideras y alcanzar aquellos grupos de gente inalcanzables con el evangelio por medio de inculcar el Evangelio a la próxima generación.

Así que pienso que es importante para todas nosotras valorar esto y asegurarnos que esas mamás sepan que no están solas, que lo que están haciendo es realmente significativo.

Erin: Esas palabras puede que sean lo que ella necesita que tú le digas, que siga haciendo lo rutinario y que lo vea como un ministerio. No sé cómo borrar las tareas rutinarias de la maternidad. No hay manera de hacerlo. Pero si puedes ver el panorama general, si puedes ayudar a una madre a tener una vista panorámica de su rol en lugar de tener una visión estrecha sobre las cosas pequeñas, pienso que puedes mover montañas -de ropa sucia y otro tipo de montañas de la vida.

Nancy: Y yo sé que eso es cierto en todo llamado en la vida.

Erin: Claro.

Nancy: No tengo hijos biológicos – soy soltera – y tengo un llamado ministerial diferente, pero mi vida, como la de cualquiera que está escuchando nuestras voces hoy, tiene muchos aspectos rutinarios.

Estoy realmente presionada ahora mismo editando un libro, tratando de conseguir el número correcto de palabras, pero se siente muy rutinario mientras trato de conseguir el número correcto de caracteres. Nadie lo está viendo. Nadie lo está aplaudiendo. Cuando salga el libro, nadie se dará cuenta de las horas y horas y horas y horas que se invirtieron detrás del escenario.

Y sí, se siente aburrido, monótono, mucha rutina, no es muy emocionante ni es muy atractivo, pero tengo que seguir recordándome a mí misma lo que tú te has estado recordando a ti misma, y eso es: Esto es hecho para la gloria de Dios, con un corazón contento como sierva de Cristo, y tiene valor. Tiene significado. Es un acto de adoración. Vale la pena. Y Dios a Su tiempo y a Su manera lo hará fructífero y productivo.

Erin: No es nuestro trabajo decirle a Él lo que tiene que hacer con la ofrenda.

Nancy: Así es.

Erin: Es nuestro trabajo dar la ofrenda, y la buena noticia es que Él va a multiplicar eso en gran manera que nunca has soñado. Pero si lo has estado haciendo para Él y para Su gloria, hazlo tu ofrenda, y luego siéntate y mira lo que Él hace.

Nancy: Pienso que tenemos que mantener en mente, también, que no es solo el impacto de la maternidad en las vidas de tus hijos o el impacto de las tareas rutinarias en las vidas de los demás. También es acerca de cómo Dios está usando la fidelidad en aquellos actos rutinarios para santificarnos, para moldearnos y formarnos, y hacernos más como Cristo.

Erin: Pienso que esta idea de que nuestros hijos son un campo misionero, va a ser profunda para muchas mujeres. Pero hay otro lado de esto y eso es que tú eres un campo misionero. Sus corazones no son los únicos en necesidad del mensaje del Evangelio. Tu corazón también necesita el Evangelio.

He aprendido que mis hijos juegan un rol clave en recordarme de mi propia necesidad del Evangelio. En mi santificación no soy una mujer que tiene dominio propio por mí misma. Ellos hacen eso muy, muy obvio para mí.

Al enseñarles a ellos acerca de los principios de fe, de obediencia, de dominio propio, de hablar con ternura, de amar a tu prójimo como a ti mismo, mientras ellos aprenden estas cosas- no son conocidas intuitivamente… Ellos no saben porque necesitan una familia eclesiástica. Es mi trabajo enseñarles eso. Ellos no conocen los principios de Dios acerca del dinero o del matrimonio. Es mi trabajo enseñarles eso. Y al enseñar esas lecciones, yo las estoy aprendiendo.

Antes yo era una maestra, y mi lema de enseñanza era, “Quien está haciendo el trabajo está aprendiendo,” y eso es verdad en la maternidad. Quien está haciendo el trabajo está aprendiendo. Mientras yo estoy haciendo el trabajo de enseñarles esas cosas, yo estoy aprendiendo, pero también, su desobediencia me muestra la fealdad de mi desobediencia.

Nancy: En realidad son como unos pequeños espejos.

Erin: Eso es muy cierto. ¿Pero sabes qué? Ellos también oran por mí. Mi hijo Eliseo es un pequeño hombre de oración. Yo dije algo el otro día acerca de tener un dolor de cabeza, y él me dijo, “En un rato voy a hablar con Jesús acerca de eso”.

Nancy: Puedes hablar con Él ahora.

Erin: Sí. Eso es lo que yo le dije. Le dije: “No tienes que esperar”.

Yo soy su campo misionero. Yo soy por quien él ora. Y yo lo he visto y lo he escuchado orar por mí y por su papá en muchas ocasiones.

Así que tu rol es guiar a tus hijos hacia Cristo, y el rol de ellos es de hacerte más como Él. Ciertamente trabajan juntos en un campo misionero.

Nancy: Y con eso hemos cerrado el círculo y hemos regresado a donde empezamos este programa. Hablamos de cómo nos regocijamos con las personas que han sido llamadas a diferentes tipos de ministerios, puede ser en un servicio alrededor de una fogata o un servicio de comisión. Y como me imagino, Erin, que hay muchas mamás escuchándonos hoy que necesitan un sentido fresco de ser comisionadas a su llamado como madres.

Me pregunto si quizás podrías dar unas palabra de aliento, de desafío, y de comisión a algunas de estas mamás ahora mismo acerca de lo que Dios las ha llamado a hacer.

Erin: Me encantaría. De hecho, me encantaría usar, en realidad esta, es una oración de comisión del libro Book of Common Prayers (Libro de oraciones comunes). Sus palabras originalmente fueron escritas para aquellos que estarían al frente del liderazgo cristiano, aquellos roles de los que hemos hablado antes que realmente son ministerios oficiales. Pero lo he adaptado para mamás, y solo quiero comisionarlas a ustedes madres de hoy.

Que el Espíritu Santo te guíe y te fortalezca; que en esto, en todas las cosas, hagas la voluntad de Dios en el servicio al Reino de Su hijo Jesucristo. En el nombre de esta congregación de madres, te encomiendo trabajar y te prometemos nuestras oraciones, nuestro ánimo y nuestro apoyo.

Dios todopoderoso, mira con favor sobre esta mamá que ha reafirmado ahora su compromiso de seguir a Cristo y de servir en Su nombre. Dale valentía, paciencia, y visión. Fortalécenos a todas en nuestra vocación cristiana de ser testigos al mundo y de servicio a los demás, por Jesucristo nuestro Señor, amén.

Nancy: Amén. Oh Señor, oro que Tú llames y comisiones a mamás a Tu servicio a ver el llamado sagrado y santo de portar y nutrir vida. Dales valentía. Dales fe. Dales un sentido de valor y significado de lo que Tú las has llamado a hacer.

En medio de lo diario, lo rutinario de muchas de las tareas que son parte de este llamado, Señor aliéntalas, darles gozo, ayúdalas a abrazar lo que está involucrado en esta temporada de la vida y que puedan ver más allá de las vidas que están moldeando, la manera en que el Evangelio está saliendo, la manera en que su hogar es un campo misionero.

Y oro que en estos hogares que son representados por nuestras oyentes hoy que Tú levantes hijos e hijas a ser seguidores de Cristo, a llevar el Evangelio a la próxima generación. Oro que Tú ates al maligno en cada intento de robar la semilla que está siendo sembrada, la semilla de Tú Palabra, en esos hogares, y que Tú ates sus intentos de engañar y de destruir y de contaminar a estos jóvenes.

Y, oh Dios, oramos que Tú levantes una nueva generación que ame a Cristo, que sigan a Cristo, y que las mamás tengan el gozo y el fruto de su trabajo de sus manos porque lo han hecho por amor a Cristo, en cuyo nombre oramos, amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando con Erin Davis, autora del nuevo libro, Beyond Bath Time (Más allá del tiempo de baño, disponible en inglés).

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

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El oprobio triunfante de la cruz

Soldados de Jesucristo

Noviembre 30

Solid Joys en Español

El oprobio triunfante de la cruz

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Ago 17 La maternidad y la comunidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Más allá del tiempo de baño

Ago 17 La maternidad y la comunidad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-maternidad-y-la-comunidad/

Carmen Espaillat: Después del nacimiento de su segundo bebé, Erin Davis se sintió como si una nube negra la cubriera. No habló con nadie sobre la depresión posparto, hasta que finalmente acudió al cuerpo de Cristo.

Erin Davis: Había estado involucrada en MOPS, que significa, madres de preescolar en inglés, te asignan a una mesa y me reunía con las mismas ocho madres en cada reunión, nos conocíamos bastante bien, estábamos teniendo un momento de oración al final de cada reunión, estaban compartiendo peticiones de oración que no eran comprometedoras como, “me iban a hacer una cirugía o mi abuelita está enferma”, cosas que son importantes, pero que no decían más de la cuenta, recuerdo que todas las madres inclinaron la cabeza y lloro solo de pensarlo, la mujer que estaba dirigiendo el culto de oración comenzó a orar y yo dije: “No amo a mi esposo.”, eso no era verdad en ese momento, no es verdad ahora, amo a mi esposo, pero así era como me sentía en ese instante y se rompió el muro de contención en mi corazón esas mujeres inmediatamente me rodearon como una caravana, sabían lo que era sentir aunque fuera por un momento efímero que no amaban a sus esposos, sabían lo que era sentirse como montarse en su vehículo y dejar a sus hijos aunque nunca lo hubieran hecho.

Sabían lo que era tener un cerebro loco, que fue como lo empecé a llamar, no se les escapó una salieron de sus sillas, físicamente hicieron un círculo a mi alrededor, todas lloraban, y eran lágrimas genuinas, y oraron por mí en ese momento, y siguieron sin parar durante varias semanas eran ocho, todas me llamaban todos los días y me enviaban mensajes de texto, electrónicos o por Facebook.

Todas venían a mi casa y me enviaban comida, alguien lo organizó de modo que siempre hubiera alguien que fuera en la noche. Preguntaban, ¿cómo te sientes? y tomé la decisión de no dar la respuesta mecánica, pude haber seguido diciendo “estoy bien” pero no lo hice. Cargaban al bebé y preguntaban ¿Cómo te sientes? Y Yo les decía: “No muy bien siento esto siento aquello” y respiraban vida dentro de mí, y me daban aliento, hablaban de la Palabra de Dios, oraban por mí cuando yo no podía orar por mí misma. Las nubes empezaron a despejarse, cuando supieron que yo estaba bien, las mujeres se apartaron, pero siguieron dándome seguimiento con regularidad, fue genial porque vi en ese año una transparencia en todas ellas.

El sentir de ellas era como si Erin puede hacerlo, si Erin puede decir que no ama a su esposo, que es una declaración sumamente osada, entonces yo puedo ser real respecto a lo que estoy enfrentando, así que realmente impactó nuestras vidas de muchas formas.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Ha sido muy divertido para mí tener a mi querida amiga Erin Davis con nosotras en la transmisión de los últimos días. Erin recién escribió un nuevo libro sobre la maternidad titulado Más allá de la hora del baño: La maternidad como un rol sagrado / Beyond Bath Time: Embracing Motherhood as a Sacred Role. Este libro está disponible solamente en inglés.

Erin, cuando empezamos la serie, hablaste sobre el nacimiento de tu primer hijo Eli y algunos de los retos y ajustes que enfrentaste en tu primer año como una nueva mamá.

Luego, Dios te bendijo con un segundo hijo, hasta ahora. Su nombre es Noble, y descubriste que no lo tienes todo bajo control. De hecho, el nacimiento de este segundo hijo, trajo nuevos retos. Mientras leía todo esto y te escuchaba hablar del tema, pensé en muchas madres que se van a sentir identificadas con esto.

Gracias por ser transparente al compartir tu caminar en este tiempo de la vida. Cuéntanos un poco sobre ese lugar donde Dios te encontró, y el proceso por el que te condujo, que también es parte de aprender a abrazar la maternidad como un rol sagrado.

Erin: Como me estás escuchando por la radio, no puedes ver la emoción reflejada en mi rostro, pero es difícil para mí hablar sobre esta etapa de mi vida. Noble tenía pocos días de haber nacido, ya habíamos regresado a la casa del hospital, nuestra casa estaba llena de globos, llegaban los pastelones, las comidas. . . Estaba tan emocionada de volver a ser madre.

Recuerdo que estaba sentada en el piso en el cuarto del bebé, doblando la ropita, y me sentía como si hubiera llegado una nube negra que me cubrió, y ese fue el principio de una lucha auténtica con la depresión posparto.

Me estaba sucediendo algo hormonal. Las hormonas salen de tu cuerpo tan pronto das a luz, y ese éxodo masivo de hormonas de mi cuerpo me trajo una profunda tristeza, ansiedad incontrolable, mucho temor, comía muchísimo . . . era totalmente diferente a como yo estaba acostumbrada a sentirme.

Como cuando Eliseo, me sentía dividida entre lo que debería ser el gozo de una vida nueva y esta batalla que, en mi caso, era realmente con mis emociones y sentimientos. Era sumamente abrumador.

Nancy: ¿Esto te tomó totalmente de sorpresa, desprevenida?

Erin: Ciertamente me tomó de sorpresa. Pensé que, como era mi segundo bebé, tenía el terreno ganado. Iba a estar adaptada; tenía apoyo, y me sentía lista para ser madre otra vez. De modo que esta ola de depresión, temor, preocupación y ansiedad de verdad me golpeó con fuerza. No estaba nada preparada para esto.

Nancy: Y asumo que Jason también experimentó parte del impacto.

Erin: Así fue. Él estaba trabajando en el garaje justo cuando me sentí tan abrumada por primera vez y entré en pánico. Salí y le dije: “Estoy hecha un desastre. Me siento triste”. Empecé a sentirme como si estuviera en una montaña rusa . . . Me sentía totalmente fuera de control. Fantaseaba con subirme al vehículo y solo conducir. Esos no eran pensamientos racionales.

Cuando el bebé lloraba en la noche- nunca quise hacerle daño al bebé, como les sucede a algunas mujeres que batallan con la depresión posparto-pero había albergado pensamientos de hacerme daño a mí misma para detener el llanto. No era yo. Era como si otra persona estuviera dentro de mi cabeza.

Mi esposo solo podía hacer lo que estaba a su alcance. No sabía qué hacer. Teníamos el nuevo bebé, y también teníamos el otro pequeño, y pasaban por mi mente todos estos pensamientos que no tenían sentido. Fue un tiempo de prueba para todos nosotros.

Nancy: ¿Y tú conocías a otras mujeres que habían pasado por algo similar?

Erin: Una señora de mi iglesia me había mencionado que había tenido depresión posparto hacía 20 años y esa fue la razón por la que tuvo solamente un hijo. La llamé y le dije: “creo que tengo depresión posparto. Me siento fuera de control”.

La de ella fue extremadamente severa, de modo que la mía no debió de parecerle tan grave, y me dijo: “Te sentirás mejor en dos semanas”.

Nancy: ¿Eso te ayudó o no?

Erin: ¡Para nada! Ella no lo tomó en serio, pero eventualmente hablé con mi grupo de MOPS.

Nancy: Cuando dices “eventualmente”, ¿qué tiempo te tomó?

Erin: Unas semanas.

Nancy: ¿Entonces estuviste luchando sola con esto durante algunas semanas?

Erin: Durante algunas semanas luché sola con esto. Mi mamá había venido a quedarse con nosotros, para ayudarnos con el bebé, y yo le hablaba mucho del tema. Ella me decía, “Sí, yo sé”, o “que yo le acuerdo cuando era bebé”.

Yo había ido a la doctora y ella me había preguntado cómo me iba, si mis emociones parecían normales, y tuve temor de contarle, así que no lo hice.

Le dije, “bueno, me siento un poco triste”. Y ella me dijo: “un poco triste es normal, pero tienes fantasías con dejar a tu familia, te imaginas haciéndote daño a ti misma, ¿te está dando trabajo dormir?”…ese tipo de cosas.

No le dije la verdad. Recuerdo que después de eso me senté en el carro y lloré porque sentía que ese podía haber sido mi momento de obtener ayuda y que no lo aproveché. Pero no sabía cómo pasar de ser una mujer fuerte, segura y en control de mí misma a decir: “No puedo controlar mi mente. Tengo miedo; no quiero que me dejen sola”, . . . y cosas así.

No lograba que me salieran las palabras, así que no le dije nada a la doctora. Me sentí aún más desesperada porque pensé: “¿Qué? ¿Ahora voy a llamarla a decirle que no le dije la verdad?” Además, no me sentía segura de que la doctora era con quien debía de hablar.

De modo que durante varias semanas después del nacimiento de Noble, estuve en esta niebla de tristeza y ansiedad, sintiéndome como, “¿y cuánto tiempo será que me voy a sentir así? ¿Qué es normal o qué no?”

Nancy: Y sobre todas estas cosas tenías que seguir funcionando.

Erin: Claro tenía que seguir funcionando. Tenía un bebé que de por sí era exigente, y tenía otro de dos años que también era exigente, y Jason tuvo que regresar al trabajo. Tenía a mi mamá y a mi hermana y a otras personas turnándose, pero era en mi mente donde en realidad se estaba librando la batalla. No sabía cómo detener la carrera.

Nancy: ¿Te pareció difícil orar durante ese tiempo?

Erin: Uff me pareció muy difícil orar, muy difícil concentrar mis pensamientos en algo concreto. Cuando lograba orar, era algo así como “ayúdame, ayúdame, ayúdame . . .”

Nancy: Esa no es una oración mala.

Erin: El Señor la escuchó, te lo puedo asegurar, pero fue muy difícil para mí escoger la Verdad de Dios, porque simplemente no era yo misma.

Nancy: Así que finalmente fuiste a un grupo MOPS, del cual gracias a Dios ya formabas parte, ahí sí encontraste gracia y ayuda.

Erin: Así fue. Había estado involucrada en MOPS . . . que significa Madres de Preescolares, en inglés. Es un ministerio a nivel nacional, tal vez internacional, para madres de preescolares. Donde vivo es un grupo que se reúne dos veces al mes, y tenía amigas allí.

Te asignan a una mesa, y me reunía con las mismas ocho madres en cada reunión. Nos conocíamos bastante bien, y estábamos teniendo un momento de oración al final de cada reunión. Estaban compartiendo peticiones de oración que no eran comprometedoras, como: “Me van a hacer una cirugía”, o “mi abuelita está enferma”, o cosas que son importantes, pero que no decían más de la cuenta.

Recuerdo que todas las madres inclinaron la cabeza (y lloro solo de pensarlo), la mujer que estaba dirigiendo la oración empezó a orar, y yo dije: “No amo a mi esposo”. Eso no era verdad en ese momento y no es verdad ahora. Amo a mi esposo . . . pero así era como me sentía en ese instante.

Y se rompió el muro de contención en mi corazón. Esas mujeres inmediatamente me rodearon como una caravana. Sabían lo que era sentir, aunque fuera por un momento efímero, que no amaban a sus esposos. Sabían lo que era sentirse como montarse en su vehículo y dejar a sus hijos, aunque nunca lo hubieran hecho.

Sabían lo que era tener un “cerebro loco”, que fue como lo empecé a llamar. No se les escapó una. Salieron de sus sillas, físicamente hicieron un círculo a mi alrededor, todas lloraban – y eran lágrimas genuinas- y oraron por mí en ese momento, y siguieron sin parar durante varias semanas.

Eran ocho. Todas me llamaban todos los días y me enviaban mensajes de texto o electrónicos o por Facebook. Todas venían a mi casa y me enviaban comida. Alguien lo organizó de modo que siempre hubiera alguien que fuera en la noche. Cuando venían, preguntaban: “¿Cómo te sientes?”

Y tomé la decisión de no dar la respuesta mecánica. Pude haber seguido diciendo “estoy bien” pero no lo hice. Cargaban al bebé, y preguntaban: “¿Cómo te sientes?” Y yo les decía: “No muy bien. Siento esto, siento aquello. . .”

Y respiraban vida dentro de mí, y me daban aliento, me hablaban la Palabra de Dios, y oraban por mí cuando yo no podía orar por mí misma. Una de ellas me envió un mensaje electrónico meses después y me dijo: “Del año completo con MOPS, lo más impactante fue caminar contigo durante esa prueba”, porque ella sabía y había sentido depresión posparto y nunca se lo dijo a nadie.

La señora de la iglesia tenía razón. Una vez las hormonas se me equilibraron hasta cierto punto y yo me ajusté al cambio, estuve mejor.

Nancy: Las nubes empezaron a disiparse.

Erin: Las nubes empezaron a despejarse. Cuando supieron que yo estaba bien, las mujeres se apartaron, pero siguieron dándome seguimiento con regularidad. Fue genial porque vi, en ese año, una transparencia en todas ellas. El sentir de ellas era como: “Si Erin puede hacerlo, si Erin puede decir que no ama a su esposo [que es una declaración sumamente osada]-entonces yo puedo ser real con respecto a lo que estoy enfrentando”.

Así que realmente impactó nuestras vidas de muchas formas. Con frecuencia digo que Dios usó a MOPS para salvar mi vida. Siento que así fue, que esas mujeres realmente me llevaron a tierra seca en un momento en que estaba teniendo serios problemas.

Nancy: Estoy segura de que algunas oyentes estarán pensando: “Bueno, pero yo no tengo un grupo así. Si yo compartiera algo así en mi iglesia o en mi grupo pequeño, la gente pensaría que estoy loca, o me rechazarían, o simplemente no estarían ahí para apoyarme”.

Pero tú no supiste si estarían ahí para apoyarte hasta que no te abriste y lo compartiste. Tú no sabías cómo ellas iban a responder.

Erin: Esa mamá que se está sintiendo así tiene una opción. Puede seguir sintiéndose como se está sintiendo, puede seguir sintiendo dolor y ansiedad, temor, o puede arriesgarse. ¿Qué, si es aterrador? Claro que lo es. Pero en mi experiencia esas personas no van a pensar que estás loca.

En realidad la depresión posparto es muy común. Su prima más manejable es el decaimiento o como dicen en inglés, los “baby blues”. Casi toda mujer siente ese decaimiento durante un tiempo. Es solo la naturaleza de todas esas hormonas en nuestro cuerpo, que salen de repente, luego pasamos por la falta de sueño encima de todo, y tenemos que ajustarnos a un nuevo bebé.

Pienso que se sorprenderían de la cantidad de mujeres que pueden identificarse con esos sentimientos. Las pequeñas cosas hacen una gran diferencia en esa etapa . . . alguien que salga a caminar contigo, alguien que coma contigo, que te saque de la casa de vez en cuando, hasta que puedas sobrepasar lo peor y empieces a ver la luz al final del túnel.

Nancy: De lo que realmente estamos hablando es del poder de la hermandad entre mujeres y cómo Dios nos da gracia a través de Su pueblo. Y para alguien que nos escucha, puede que no sea la depresión posparto, puede que esté pasando por algún otro problema grave. . . alguna circunstancia o ajuste que esté cambiando o alterando su vida, o solo una etapa de la vida.

A todas nos ha pasado. A mí me ha tocado mi parte en este último año – no depresión posparto – pero otros momentos en que te sientes emocionalmente paralizada o traumatizada. Qué regalo poder acudir al cuerpo de Cristo y pedirle al Señor que envíe a una persona o personas que puedan ser sus manos y sus pies. A veces vamos a necesitar que otras personas lo hagan por nosotras y otras veces, nosotras lo haremos por alguien más.

Nos necesitamos unas a las otras. Para que las mujeres se queden aisladas en esas diferentes etapas de la vida, Satanás hace ese tipo de cosas con tu mente. Piensas que nadie te entiende, que nadie más está pasando por algo así, que nunca se va a terminar, y las mentiras siguen y siguen. Poder romper el vivir con tantos secretos y ser sinceras . . .

Y es bíblico. Dios dice que cuando nos humillamos (y eso es lo que se necesita para tomar el riesgo), entonces, ¿qué hace él? El derrama Su gracia sobre los que se humillan. ¡Qué necesidad tan grande para las madres!

Erin: Una de las cosas que me apasionan en la vida y de escribir este libro, es apasionar a su vez a la iglesia para que equipe a las madres y desarrolle vehículos de hermandad entre las mujeres. Porque sabemos por la Biblia que Dios tiene un corazón para las madres. Parte de la función de la iglesia es apasionarse por aquellas cosas que le apasionan a Dios.

Tito 2, que son versículos que mencionas con frecuencia, habla sobre las mujeres mayores y las más jóvenes. Estas cosas sucedían con más naturalidad en días pasados. Yo sé que dependo de mi iglesia para llenar esos huecos familiares, relacionales, y la consejería , que no suceden con tanta naturalidad con mi familia porque mi mamá vive a doscientas millas de distancia y esa es mi situación en este instante.

De modo que la iglesia está en una posición única para satisfacer esta necesidad de que las madres se conecten con otras madres. En el libro presento muchas ideas de cómo hacerlo. Tal vez es empezar un programa grande como MOPS. No sé qué forma tomaría, pero pienso que la iglesia tiene la responsabilidad de conectar a las madres entre sí para que continúen viviendo el llamado de Dios a la maternidad como algo alto y santo.

Nancy: Y si estás ahí sentada pensando: “Bueno, mi iglesia no está haciendo eso”, no esperes a que lo haga alguien más. Tengo tres amigas que son madres jóvenes que, entre ellas, porque viven cerca una de la otra, se reúnen una vez a la semana a orar unas por otras y por sus hijos, mientras los niños juegan en el sótano. Los más viejos cuidan a los más pequeños.

Es entre una hora y noventa minutos, ese es su punto de apoyo. Necesitan hacerlo en los buenos y en los malos tiempos, y están poniendo un fundamento para una ministración continua en las vidas de cada una de ellas. Están levantándose, animándose unas a otras. Todas necesitamos eso. No esperes que alguien más venga y haga que suceda.

Erin: No puedes esperar. Lo sé, porque traté de pasar la pelota en mi propia iglesia. Sentía la necesidad de ello en mi propia iglesia, y fui donde la líder de niños y le dije: “Necesitamos un grupo de madres”. Y ella me dijo: “Dios bendiga tu corazón” . . . eso es como una frase cristiana que quiere decir “no va a suceder”. Seguí hablando y hablando con ella. No era que ella no estuviera dispuesta; terminó ayudándome a lanzar el grupo de madres.

Pero no era una pasión en ella, y no creo que ella tuviera una visión al respecto. No creo que haya mucha gente en la iglesia que tenga una visión sobre la necesidad de equipar a los padres.

Eventualmente, dije: “Bien, yo lo haré. Como madre de hijos pequeños, mi tiempo disponible es poco, mis recursos financieros son pocos, mi energía es nula”. Así que fue difícil asumir esta responsabilidad adicional, pero he visto una bendición tras otra como resultado de este pequeño grupo de madres.

Nos reunimos una vez al mes y somos aproximadamente ocho. Nuestro lema es: “Vamos a comer alimentos que no cocinamos de platos que no tenemos que lavar”. Eso es todo lo que hacemos. Oramos unas por otras, y tenemos varios meses en Tito 2. Solo leemos ese pasaje y tratamos de extraerle lo más posible.

Depende de ti, mamá. Depende de ti, aunque no seas mamá, depende de ti, mujer de la iglesia, ahora que tienes conocimiento de la necesidad, ahora que tienes conocimiento de que la hermandad entre las mujeres es poderosa y que las madres necesitan esa conexión unas con otras, madres con madres, haz algo al respecto.

Nancy: Y no pienses que tienes que ser una joven madre para involucrarte en esto. Esto es todo el tema de Tito 2, que las mujeres más viejas o que las mujeres mayores deben incentivar a las más jóvenes. Yo misma, como mujer mayor, me doy cuenta de que hay lugares en los que he caminado donde Dios me ha encontrado y me ha incentivado cuando me sentía abrumada y sin esperanza. Ahora es el tiempo de mi vida para tomar algunas mujeres más jóvenes bajo mis alas y, sea de manera informal o formal, incentivarlas, bendecirlas, apoyarlas en oración, ser un incentivo.

Puede que tus hijos ya se hayan ido de la casa, y hayas dejado atrás el peso de tus días de ser mamá, pero ahora es el tiempo de compartir de tu mensaje de vida, del depósito que Dios ha puesto en ti. Y tal vez eso solo consista en buscar otra mamá, una joven mamá de tu iglesia que se vea cansada y se vea como que pudiera ayudarle un poco de motivación, y decirle: “Ven con tu pequeño, y tomemos café”.

Puede ser algo así, algo individual. Erin, tú eres decidida y emprendedora, así que empezar un grupo de ocho madres puede ser una gracia que Dios puso sobre ti. Para otras mujeres quizás, eso parecerá imposible. No tienen que ser ocho. Que sea una, que sean dos; tampoco tiene que ser todos los meses.

Puede ser el domingo cuando estés en la iglesia. No busques solo mujeres de tu misma generación y demografía, busca también una madre a la que ves agobiada con tres pequeñitos encima de ella, y dile: “¿Puedo agarrar al más pequeño? ¿Cómo puedo orar por ti esta semana?”

Erin: El primer paso que doy en el libro sobre extenderles una mano a las madres en tu propia iglesia es orar. Y no lo digo como un cliché cristiano para nada. ¿Sabes lo que las mamás necesitan? Necesitan a alguien que esté orando por ellas; alguien que ore con ellas.

Puede que tengas una lista interminable de razones que te hagan pensar que no puedes ministrarle a una madre, y estoy segura que ninguna de esas razones te impide orar por ella. Así que ve y encuentra a una mamá y ora como loca por ella, y deja que Dios se encargue de ahí en adelante. Él hará algo más maravilloso y radical de lo que probablemente puedas imaginar con esa ofrenda de oración.

Nancy: Ora por ella y ora con ella. Agárrala en la iglesia, agárrala por teléfono, y dile: “¿Puedo orar por ti”? Y eso hará mucho para ministrarle gracia.

El poder de mamá a mamá, de hermana a hermana, ministrándose unas a otras. También me siento muy agradecida de que hoy a través de la tecnología tenemos oportunidades de ministrarnos unas a otras. Me emociona el blog de Joven Verdadera aquí en Aviva Nuestros Corazones, del cual eres parte, Erin, y otras mujeres también. Conozco a muchas personas que escuchan a Aviva Nuestros Corazones que no están familiarizadas con el blog de Mujer Verdadera.

Visiten el blog de Mujer Verdadera, especialmente si eres una mamá joven, y casi no puedes salir, aunque es para mujeres en cualquier estación de la vida, ahí encontrarás a otras mujeres con las que puedes interactuar. Ahora, Erin, tú también tienes un blog, uno para mujeres jóvenes, Mentiras las jóvenes creen y la verdad que las hace libres, y ahora empezaste uno que complementa con tu libro “Más allá de la hora del baño” o su título original en inglés, Beyond Bath Time. Cuéntanos un poco más sobre este blog.

Erin: este es un blog que empezamos en apoyo al libro. Tengo un grupo de mamás escritoras que son sencillamente de primera. Todas están en diferentes etapas de la vida y escriben sobre la maternidad a través del filtro de la Palabra de Dios. Recibo tantas enseñanzas de ese blog.

También tenemos apoyo sobre cómo empezar un grupo de madres y cómo usar el libro en un grupo pequeño y así. Pero acabamos de empezar . . . somos un portal nuevo. Nuestra visión es que se convierta en un centro para las mamás que lean el libro, o no, y que decidan: “Ok, voy a abrazar la maternidad como un rol sagrado. Voy a retomar esta visión. Voy a replantear mi rol, y voy a usarlo como una labor para el reino de aquí en adelante”.

Bueno, es contracultural. Puedes decidir hacerlo, pero hacer el cambio para realmente vivirlo va a tomar equipamiento. MásAlládelaHoradelBaño/BeyondBathTime.com es un lugar donde puedes recibir parte de esta motivación, interactuar con otras madres y recibir pilas nuevas a diario para seguir viviéndolo.

Nancy: Bien, tenemos aquí un montón de buenos recursos. Quiero motivar también a las mayores a buscar una copia de este libro, Más allá del tiempo de baño / Beyond Bath Time. Tal vez se sientan un poquito tontas. Tal vez piensen: “Mis hijos ya crecieron y se casaron y tienen sus propios hijos”.

Bueno, a las jóvenes les viene bien una mujer mayor que entienda algo de lo que están atravesando. Lee este libro y pásalo como un recurso a una joven madre. Te ayudará a equiparte para ser de motivación y una fuente de bendición y gracia en la vida de otra mamá.

No somos llamadas a retirarnos del servicio activo en el ministerio. Erin, mientras leía el libro – y no soy exactamente el blanco demográfico proyectado en este libro, ya que soy una mujer de más edad y soltera- pero me edificó y me cargó mis pilas con respecto a extender gracia y ayudar y animar a algunas de las mujeres que están en la misma etapa de la vida que tú.

Un recurso maravilloso-Beyond Bath Time: Embracing Motherhood as a Sacred Role, por Erin Davis.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss ha estado conversando con Erin Davis, autora del nuevo libro Beyond Bath Time.

¿Quisieras estudiar la Palabra de Dios más profunda y efectivamente para poder enseñarla a otras mujeres? Entonces este evento es para ti, Revive ’15.

Si estás interesada en enseñar o hablar a las mujeres uno de tus mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la Palabra de Dios, únete a Nancy Leigh Demos, Trillia Newbel, Andrea Griffin y Paula Hendricks para obtener sabiduría práctica en cómo comunicar más efectivamente las enseñanzas de la palabra de Dios en tu entorno particular.

Ven a escuchar porque es importante que tú escribas y compartas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor, inspírate y recibe ayuda de otras mujeres como tú, conoce a Lore Ferguson, Erin Davis y Jennifer Lyell.

Contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler dirigiendo la alabanza. ¡Acompáñanos, no te lo pierdas!

Erin Davis dice que cada mamá puede ser una misionera. Sintonízanos mañana para saber cómo, ya que ella estará mañana de nuevo con Nancy aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El llamado del creyente

Iglesia Evangélica Unida

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Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

Lo único que puede limpiar nuestra conciencia

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10 – Cuidadoras del Hogar

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Serie: Familias Conforme a las Escrituras

10 – Cuidadoras del Hogar

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.