Carta de un padre a su hija (sobre la vida en un mundo que degrada a las mujeres)

Coalición por el Evangelio

Carta de un padre a su hija

Querida Ava*:

Una parte de mí desearía no tener que escribirte esta carta.

Verás, desearía que viviéramos en un mundo donde todos los hombres siempre traten a las mujeres con dignidad y respeto.

Por desgracia, ese no es nuestro mundo, por lo menos no todavía. A pesar de que hay mucho bien, belleza y verdad en nuestro mundo, ambos sabemos que está lejos de ser perfecto. Entonces, si queremos vivir bien como seguidores de Cristo Jesús, tenemos que enfrentarnos al mundo como es, no como desearíamos que fuera.

Por eso te escribo esta carta.

Estas son algunas cosas que quiero que sepas, no para asustarte, sino para prepararte:

1. Nuestro mundo está fundamentalmente roto

Es un mundo caído. No es como Dios quiere que sea. De manera particular, lo vemos en la forma en que demasiados muchachos y hombres cosifican a las mujeres y a las adolescentes.

Si queremos vivir bien como seguidores de Cristo Jesús, tenemos que enfrentarnos al mundo como es, no como desearíamos que fuera 

Puede ser a través de palabras despectivas de hombres hacia mujeres que las amenazan y las degradan, o un contacto físico no deseado. O, como hemos visto en las noticias, puede llegar hasta una violación. Desde que Adán y Eva se rebelaron contra Dios, la humanidad ha estado desordenada en sus deseos y en su comportamiento, incluyendo el comportamiento sexual.

Esto significa que debes ser sabia al interactuar con otros jóvenes y hombres en nuestra cultura. Ahora, para aclarar, no me refiero a que debes estar paranoica o asustada: gracias a Dios, hay muchos hombres y jóvenes buenos en tu vida, ya sea en la familia, la iglesia y la escuela. Hay muchos hombres en los que puedes y debes confiar. Están aquí para ayudarte y cuidarte en la medida que creces.

Sin embargo…

Habrá algunos muchachos y hombres que intentarán aprovecharse de ti. Intentarán usarte y tal vez aun abusar de ti. Esto es culpa de ellos. Deberían estar avergonzados de sí mismos y deberían ser detenidos. Pero, hasta el momento en que te encuentres en esa situación, tendrás que ser sabia. Tu madre te ha enseñado bien sobre esto. Recuerda sus palabras: “Tu cuerpo solo le pertenece a Dios y a ti”. Así que, usa tu intuición: si te sientes incómoda en cualquier situación, vete. Ten cuidado con quién pasas tiempo a solas. No te pongas en situaciones en las que estarás vulnerable.

2. Nuestra cultura moderna está increíblemente sexualizada

Habrá algunos muchachos y hombres que intentarán aprovecharse de ti… tendrás que ser sabia 

Lo has visto por ti misma.

En nuestra cultura actual, el valor de una mujer no se mide por el contenido de su carácter, sino por su apariencia externa; por cómo lucen cuando son comparadas con el estándar de belleza retocada de nuestra cultura. Es tan difícil de evitar, ¿no es cierto? Desde Cardi B y su WAP, hasta la publicidad, ropa y maquillaje. Tu valor se basa en lo “sexy” que te ves (lo cual es perturbador, por decir lo menos).

No tengo que decirte qué gran trampa resulta esto para tantas adolescentes y mujeres, y lo presionada que se sienten de estar a la altura de un estándar impecable e imposible que ningún mortal puede cumplir. Cuando la identidad está ligada a nuestra apariencia, el autodesprecio, el odio a uno mismo, pueden surgir muy fácilmente.

Pero, afortunadamente, hay esperanza. Hay una mejor historia que la Biblia cuenta sobre tu identidad y valor como ser humano.

Cuando se trata de tu identidad, quién eres, recuerda que lo que importa es la visión que Dios tiene de nosotros: a sus ojos, somos portadores de su imagen, tenemos un inmenso valor. Además, como cristianos, estamos limpios de todo pecado. Somos miembros muy amados de su propia familia. Hemos sido resucitados espiritualmente a una nueva vida, ya no estamos muertos en nuestros pecados, aun mientras esperamos ser resucitados físicamente en ese Día Final. Nuestra identidad está segura en Él.

Recuerda que lo que importa es la visión que Dios tiene de nosotros: a sus ojos, somos portadores de su imagen, tenemos un inmenso valor 

Si tu identidad está segura, entonces no perseguirás la afirmación o el aplauso del mundo. No te sentirás tentada a hacer cosas simplemente para encajar con las personas que te rodean: cosas de las que puedes arrepentirte más adelante. Podrás aferrarte a lo que trae honor a Dios, es puro y verdaderamente hermoso.

3. Busca en Dios para satisfacer tus necesidades más profundas

Muchas personas, incluyendo a mujeres y adolescentes, anhelan el amor y la afirmación de hombres y jóvenes. Si bien Dios nos ha creado como seres relacionales, buscar primero en otras personas (incluyendo en novios y esposos) la satisfacción de tus necesidades emocionales, eventualmente te dejará sintiéndote vacía e insatisfecha. Solo Dios puede satisfacer nuestras necesidades emocionales más profundas. Como un hombre famoso dijo una vez: nuestros corazones estarán inquietos hasta que encuentren su descanso en Él.

4. Celebra la perspectiva de Dios sobre el sexo

Como les escribí a tus hermanos (en otra carta), el sexo no es un juguete o un juego al que juegas con quien quieras y cuando quieras, sino un regalo precioso que solo debes compartir con tu persona más íntima: un cónyuge. Nuestro mundo ve esta visión cristiana del sexo como anticuada y opresiva, pero es todo lo contrario. Cuando se usa de acuerdo con las instrucciones de nuestro Creador, el sexo es increíblemente maravilloso y liberador. Pero cuando se usa en contra de su buen diseño, puede ser increíblemente destructivo y dañino. De hecho, debido a que nuestra cultura ha rechazado la visión de Dios sobre el sexo, las adolescentes y las mujeres corren un mayor riesgo de sufrir daños y agresiones sexuales.

5. El trato de Jesús hacia las mujeres es un indicador de tu dignidad

Jesús trató a las mujeres de su vida con la dignidad que merecían, una dignidad que les pertenece por ser seres humanos, hechas a imagen de Dios 

Jesús trató a las mujeres de su vida con la dignidad que merecían, una dignidad que les pertenece por ser seres humanos, hechas a imagen de Dios. No eres inferior ni menos que cualquier hombre. Además, Jesús te ama tanto que dio su preciosa e infinita vida para rescatarte. El camino hacia la vida eterna se ha abierto para ti y para todas las mujeres, al igual que a los hombres. Nunca olvides esto.

6. Sé un ejemplo y sirve a quienes te rodean

Sé que ahora mismo estás nadando contra corriente. Estás sintiendo la presión de nuestra cultura sexualizada. Estás luchando por permanecer fiel a Jesús en un mundo que lo rechaza. Sin embargo, con solo continuar confiando en Él, puedes tener un impacto. Con solo mantenerte firme contra la corriente de nuestra cultura, estás sirviendo a quienes te rodean. Les estás mostrando que hay otra manera de vivir. Una mejor manera.

Es posible que no lo vean en este momento. Ahora, probablemente te vean como la perdedora cultural que se pierde toda la diversión. Pero con el tiempo, muchos de ellos probarán con tristeza el amargo fruto de la revolución sexual. Muchos comenzarán a preguntarse si existe una mejor manera de vivir la vida y la sexualidad. Después de Dios, puedes ser a quien ellos busquen. Puedes mostrarles el camino; un camino que conduce a la vida y al gozo, no al dolor y la tristeza. El camino de la verdadera satisfacción, significado y propósito: el camino de Dios en Jesucristo.

7. Conoce qué es la verdadera belleza y esfuérzate por conseguirla con todo tu corazón

Mientras atraviesas tu adolescencia con todas sus presiones, hormonas, alegrías y desafíos, aférrate a Jesús 

Como mencioné anteriormente, la perspectiva de la belleza de nuestra cultura comienza y termina con su apariencia física. No es de extrañar que las adolescentes y mujeres de todo el mundo gasten miles de millones al año tratando de lucir lo más bellas físicamente posible. Por desgracia, están persiguiendo la belleza equivocada.

Permíteme aclarar que no estoy diciendo que esté mal lucir bien. Pero creo que hay una belleza más profunda y valiosa que todos deberíamos perseguir: la belleza del carácter interior (1 P 3:4). Esta es una belleza que nunca se desvanecerá ni envejecerá. Nunca te sentirás presionada por ella. No morirás mil muertes como aquellos que confían en su apariencia externa envejecida como su fuente de belleza. Esta belleza interior te hará verdaderamente hermosa.

Mientras atraviesas tu adolescencia con todas sus presiones, hormonas, alegrías y desafíos, aférrate a Jesús. Es un hombre que nunca jamás te defraudará. Él satisfacerá tus necesidades más profundas. Él te sustenta. Ahora y siempre.

Con amor,

Papá

* He cambiado el nombre de mi hija para proteger su privacidad.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition: Australia. Traducido por Equipo Coalición.

Akos Balogh es el CEO de TGCA. Está casado con Sarah, y tiene tres hijos. Akos nació en Budapest, y fue bendecido de poder venir a Australia como refugiado en 1981. Llegó a la fe al final de la escuela secundaria, a través de la influencia de amigos, familia, y la lectura de la Palabra en la escuela. Estudió Ingeniería Aeroespacial en la UNSW, antes de trabajar en la RAAF durante cinco años. Después de completar su B.Div. de Moore Theological College, tuvo la alegría de servir en AFES durante seis años, en Southern Cross University en Lismore. Akos bloguea semanalmente en akosbalogh.com. Puedes contactarlo en Twitter.

Las Mujeres y la Tentación Sexual: Aprendiendo a Hablar Sobre la Lujuria

Evangelio Blog

Las Mujeres y la Tentación Sexual: Aprendiendo a Hablar Sobre la Lujuria

Por Kelly Needham

Durante el tiempo que he estado en la iglesia, he sabido que el pecado sexual es la lucha de un hombre. Lujuria, fantasías sexuales, pornografía, masturbación. Éstas eran todas cosas comunes al hombre, no comunes a la mujer. Entonces, ¿qué iba a hacer cuando el catálogo Victoria’s Secret de mi mamá llegara, y me escondiera en secreto sobre las fotos deseando verme como esas mujeres? ¿O cuando reproduje las escenas íntimas y sexuales del Titanic en mi cabeza? ¿O cuando descubrí que ciertas partes de mi cuerpo se sentían muy bien cuando eran tocadas de cierta manera? Una niña cristiana no debe ocuparse de tales cosas.

Pero la verdad es que la lujuria es una tentación común a la humanidad, no sólo a los hombres. La lujuria es un deseo de algo que no es del tuyo tener. Y un montón de mujeres, yo incluida, han codiciado la búsqueda y la intimidad de un marido antes de que fuera nuestro para tener. Podríamos no luchar de la misma manera que nuestros hermanos, pero cada uno de nosotros conoce la atracción de las tentaciones lujuriosas. Para la mayoría de las mujeres, la batalla lujuriosa nace en las emociones. Danos una comedia romántica efusiva o un libro sensual como The Notebook, y se puede hacer en nosotras. Para las mujeres, la idea de la intimidad emocional y la sensualidad puede ser mucho más tentadora que un cuerpo desnudo.

Pero, independientemente de donde surja la tentación, entregarse a la lujuria es pecado. Y como todo pecado, tenemos que confesarlo y recordar la sangre de Jesús derramada por ello. Pero me temo que demasiadas mujeres dejan el pecado sexual sin tratar porque creen la mentira de que la lujuria es la lucha de un hombre. Esta es mi motivo, incluso de surgir un tema tan sensible y algo controvertido: el pecado no confesado inhibe la curación que nuestras almas necesitan y nos aleja de una realidad experimental de nuestro perdón en Cristo ( Santiago 5:16 ; 1 Juan 1:9).

Iniciar la Conversación

¿Cuándo fue la última vez que alguien en su grupo de oración confesó mirar pornografía? ¿O la masturbación? ¿O entretener las fantasías sexuales? O repetir ciertas escenas sensuales románticas una y otra vez? Garantizado, estas luchas por el pecado están sucediendo en tu iglesia. (Yo sé que están en la mía.) Pero cuando no hablamos de ello, un mensaje sutil se transmite: Los pecados sexuales son inaceptables entre las mujeres.

Mi esposo y yo lideramos el grupo de la universidad en nuestra iglesia. Cada año hago un punto de abordar los problemas del pecado sexual cuando apenas las damas están juntas. Comparto mi esperanza de que nuestro grupo de origen sea un lugar seguro para que ellas lleven el pecado a la luz, incluso los «desordenados» como la masturbación, las fantasías o la pornografía. Comparto brevemente que luché en silencio con la masturbación y las fantasías durante años. Aprender a confesar mis pecados a Dios y a los demás fue el comienzo de mi victoria a través de la Buena Noticia de todo lo que Jesús ha hecho por mí. Les recuerdo a nuestras chicas universitarias que todos llevamos las sucias manchas del pecado y que Cristo puede limpiarlas a todas.

Cada año muchas mujeres jóvenes confiesan sus pecados sexuales ocultos y batallas con la lujuria por primera vez. Algunas comparten que esa lujuria se convirtió en una lucha después de haber sido abusadas. Algunos eran simplemente niños curiosos cuando descubrieron las partes de su cuerpo que se sentían bien cuando se tocaban. Algunas fueron expuestas a películas y libros que abrieron la puerta a la lujuria demasiado temprano en la vida. Algunas eran sexualmente activas antes de ser salvadas y, aunque ahora permanecen abstinentes, todavía luchan un intenso deseo de intimidad sexual. Otras habían sido tan abrigadas que no sabían que las cosas extrañas que hicieron en la ducha tenía un nombre. Todas estas mujeres sabían que estas cosas estaban mal pero no sabían cómo parar o con quién hablar.

La conversación franca y directa puede quitar el «poder» que estos pecados sexuales parecen tener. Estas conversaciones abren las puertas para que el diluvio purificador del evangelio se lave sobre todas nuestras manchas sucias. Hasta que no sienta la gloriosa verdad de que no hay condenación para los que están en Cristo, no encontramos la confianza para correr a nuestro Salvador por la victoria sobre los pecados sexuales.

Ya sea que usted misma ha luchado con estos deseos sexuales usted o no, usted puede ayudar a comenzar la conversación que muchas de sus hermanas en Cristo necesitan tener. Comparta su propia historia o mencione brevemente cómo el pasaje de la Escritura que están estudiando juntas se aplica a la lujuria o, a la tentación sexual. Y cuando la lujuria se menciona, no lo discuta como sólo una lucha de un hombre.

Ayudando a las Mujeres a Luchar Contra la Lujuria

Debido a mi lucha oculta con la lujuria a través de los años, entré en matrimonio con un muro de vergüenza en torno a mi sexualidad. No tenía categoría de una buena sexualidad que fuera parte del diseño de Dios. Sí, sabía que era bueno en el matrimonio, y sabía que quería experimentarlo. Pero como nunca había oído a otras mujeres luchar con tales luchas, el hecho de que anhelaba experiencias sexuales me hacía sentir sucia y grosera. Así que ahora, como una mujer casada, ¿cómo se supone que aborde esto sin vergüenza, para buscar la sexualidad libremente?

Combatir el pecado sexual debe comenzar con la comprensión del propósito y el lugar de nuestra sexualidad. Lo mismo es cierto para entender el propósito de los alimentos en la lucha contra la glotonería. O el propósito del dinero en la lucha contra la codicia. La comida, el dinero y el sexo no son malos en sí mismos. Pero el uso indebido de ellos, por las razones equivocadas o en los caminos equivocados, es pecado.

Entonces, ¿cuál es el propósito y el lugar de nuestra expresión sexual? El Jardín del Edén es el lugar del primer momento de expresión sexual pura y desvergonzada. En Génesis 1, Dios ordena la expresión sexual: “Sed fecundos y multiplicaos.” Y en Génesis 2 vemos que es natural y normal que un hombre y una mujer sean sexualmente íntimos, “y serán una sola carne. 25 Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.” y eso no conlleva vergüenza alguna, “Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.” Esto nos recuerda dos importantes verdades:

  • El sexo es bueno.
  • El sexo es para un hombre casado y su esposa.

Debemos tener esas dos verdades en nuestro marco mientras luchamos contra el pecado sexual. Aquí está el porqué: La mayoría del pecado sexual no es un deseo de algo malo sino el deseo de algo bueno expresado prematuramente o en un contexto inapropiado. No podemos llamar mal al deseo de tener sexo en el matrimonio. Este es un buen deseo. Pero si Dios no ha proporcionado al cónyuge, entonces Su clara respuesta es todavía no, no ahora.

Cuando hablo con mujeres solteras que luchan con su deseo de ser sexy, de ser románticamente deseadas, primero les recuerdo: «¡Si Dios te da un marido tal regalo será para él y para tu matrimonio!” Esto evita el apego de la vergüenza innecesaria al deseo de sexo y le mantiene como regalo de Dios para los matrimonios. Conocer estas verdades puede dar a las mujeres el valor de hablar con Dios acerca de sus deseos y luchas y luchar contra el pecado sin vergüenza innecesaria.

La discusión bíblica sobre la sexualidad también puede impedir que las mujeres lleven la vergüenza al matrimonio. Puede prepararlas para que sean esposas sexualmente confiadas que entiendan el propósito y lugar del sexo y lo disfruten apropiadamente en el buen diseño de Dios. Pueden entonces usarlo para servir a su esposo y vivir en una unidad sana con el hombre que Dios les ha dado.

Persiga el Mayor Bien

Dios es la fuente de todos los buenos dones. Si el sexo en el matrimonio es algo que usted ve como deseable, ¡cuánto mayor es el Dador de ese buen regalo! Es suficiente para la longanimidad de los deseos insatisfechos. Él es el bien mayor. El sexo, como el alimento, está apuntando a la mayor realidad de El mismo. Jesús dijo que Él es el pan de vida. A Él es lo que la buena comida está señalando. Pablo dijo que el misterio del sexo está hablando de la unidad que tenemos con Cristo. La unión con Cristo es a lo que apunta el buen sexo.

Vuelva su energía para buscar a Cristo con todo lo que tiene. Mientras tanto, siga creando un espacio seguro para que las mujeres confiesen su lucha con el pecado sexual, para que las hijas de Dios puedan encontrar arrepentimiento, sanidad y restauración en esta área. Y que a través del poder del evangelio, podamos llegar a ser siervas más equipadas de nuestro Único y Verdadero Amor.

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Kelly Needham espera persuadir a tantas personas como sea posible que nada se compara con simplemente conocer a Jesús. Está casada con el cantante y compositor cristiano Jimmy Needham, cuyo ministerio de compartir el evangelio a través de la canción lo lleva a todo el mundo. Después de pasar muchos años viajando con su marido como su director y violinista, Kelly salió de la trayectoria para ser una madre de tiempo completo a sus dos jóvenes hijas.

¿Cómo evito la infidelidad emocional?

Aviva Nuestros Corazones

¿Cómo evito la infidelidad emocional?

Betsy Gómez

Habéis oído que se dijo: “ No cometerás adulterio .” Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón. Mateo 5:27-28

Para ajustar esta enseñanza a nuestra realidad como mujeres podemos concluir que, “Toda mujer casada que mire a un hombre para satisfacer en él sus necesidades o fantasías emocionales, ya cometió adulterio en su corazón.”

Ser presa de la infidelidad emocional es más fácil de lo que nos imaginamos, muchas nos creemos incapaces de cometer adulterio, sin embargo posiblemente no estemos haciendo nada para guardar nuestras mentes y corazones.

En mis años de empleada mi trabajo requería mantener un contacto constante con compañeros de trabajo y en ocasiones me vi tentada a “engancharme” emocionalmente, a darle espacio emocional a otro hombre en mi corazón. Si paso revista de cuáles fueron las razones, estoy convencida que se debió primordialmente a que mi relación con el Señor estaba muy deteriorada en esos años y me creía muy buena e incapaz de desenfocarme o de vincularme emocionalmente a otro hombre que no fuera mi esposo.

Cuando empiezas a recibir el reconocimiento y apreciación de otras personas, cuando te ves en largas jornadas de trabajo y en ocasiones compartiendo en escenarios fuera de la casa, ese corazón engañoso, que por causa del pecado nos traiciona, es capaz de llevarnos a un adulterio emocional.

Ninguna mujer está exenta de sentirse atraída por otro hombre, las tentaciones están a la orden del día y el enemigo no tiene compasión. Somos bombardeadas con mentiras que nos hacen dudar y ponen a prueba nuestras convicciones. Es por esto que quiero compartirles algunos consejos que aún me son útiles:

No te creas mejor de lo que eres

Eres una pecadora. No te engañes a ti misma pensando que nunca vas a caer. Tener una mayor expectativa de ti genera autosuficiencia e independencia de Dios.

Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga. 1 Corintios 10:12

Ninguno tenga más alto concepto de sí que el que debe tener. Romanos 12:3

No te expongas a materiales que alimentan
fantasías en tu mente y atenten contra tu pureza

Es muy sutil cómo la mente de la mujer puede ser envenenada al hojear revistas, leer o ver novelas románticas. El efecto en el corazón de la mujer de las historias románticas son muy parecidos a los de la pornografía. Tenemos que cuidarnos de todo lo que cree lazos con un mundo ficticio, ya que lo único que experimentaremos es frustración e insatisfacción.  Es importante que recordemos también que la exposición a contenido impuro erosiona el dominio propio.

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos. Efesios 5:3

Ten expectativas realistas de tu esposo

No hagas a tu esposo esclavo de expectativas irreales, acéptalo y amálo como es. Resalta sus cualidades positivas, aquellas de las cuales te enamoraste. No busques en tu esposo las características de los esposos de tus amigas o los personajes de las telenovelas. 

Se abierta con tu esposo acerca de tus necesidades

Los hombres no son adivinos y no pueden saber todo lo que hay en nuestra mente y corazón. El hombre, mientras esté viendo que las cosas andan “bien”, no se detendrá a preguntar. Trata de comunicarle aquellas cosas que necesitas y no asumas que él debe de darse cuenta. Comunícalas en amor sin reprocharle el hecho de no darse cuenta.

No escojas a otro hombre como tu mejor amigo

El enganche emocional se cultiva con la cercanía y la confianza. Aunque no lo creas, tu engañoso corazón puede conectarse con cualquier hombre con el que compartas muy a menudo. Sí, aún ese que estimas como un hermano. No tengas confidentes del sexo opuesto, no acostumbres compartir tus luchas con otros hombres. Tu confidente debe ser tu esposo. Es probable que él no sea de mucho hablar, como es normal en muchos hombres. Sin embargo, mientras dependa de ti, aprovecha oportunidades para fortalecer tu vínculo de amistad y transparencia con el. Pero recuerda que en una amistad no solo se habla de problemas y quejas. 🙂

No hagas viajes al trabajo, universidad o de regreso a casa en
compañía exclusiva de otro hombre que no sea tu esposo.

Cuando abrimos espacios de confianza con otros hombres, se va creando una afinidad o “química” que puede resultar en sentimientos engañosos. Aunque parezca muy radical, acostúmbrate abrir espacios que generen un vínculo con una persona del sexo opuesto.

Dale acceso a tu esposo a tus redes sociales, correo y teléfono.

El llamado a ser una sola carne no se limita a las redes sociales. Vivimos en la era digital, pero eso no nos da derecho a tener una doble vida, sé consistente con lo que eres en las redes y lo que eres en tu hogar. No debe existe «privacidad» entre una pareja de esposos, nada escondido puede prosperar.

Nutre tu relación con el Señor.

Tu fidelidad a tu esposo fluirá de tu fidelidad con el Señor. Los consejos anteriores solo pueden ser llevados a cabo si nutres tu relación con Dios. Sé diligente en exponerte a la Palabra de Dios y en cultivar las disciplinas espirituales. 

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5

Arrepiéntente y confiesa tu pecado

Si en este momento reconoces que has cometido adulterio emocional entonces es tiempo de que te arrepientas y confieses tu pecado a Dios. También ora por el corazón de tu esposo, confiésale y dile por que estás arrepentida. Sé que encontrarás mil razones para no hacerlo, pensarás que al final de cuentas no «hiciste» nada, pero no permitas que tu corazón te engañe. Uno de los beneficios de la confesión es que te protege de no caer más bajo, cuando saques a la luz tu pecado ya no tendrás nada que esconder y podrás caminar en libertad. Genera el hábito de manterner tus cuentas claras con Dios y con tu esposo. Si es necesario busca ayuda de tus pastores o hermanas maduras en tu iglesia local.

El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Prov. 28:13

Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. Santiago 5:16a

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Betsy Gómez tiene una gran pasión por inspirar a otras mujeres a atesorar a Cristo en lo ordinario de la vida. Ella dirige el área de creatividad de Aviva Nuestros Corazones y las iniciativas de alcance de Joven Verdadera. Nació en la República Dominicana, y ahora vive en Irving, Texas, donde su esposo, Moisés, sirve como pastor hispano en la iglesia First Irving. Tienen dos niños y una niña.

Con sabiduría

Aviva Nuestros Corazones

Con sabiduría

Por Nancy DeMoss Wolgemuth

Según los investigadores, en un día común y corriente el promedio de las mujeres usa 7000 palabras. ¿Te has detenido a pensar en todo lo que la Biblia nos dice sobre el uso de las palabras? A continuación algunos ejemplos:

Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua.” Proverbios 31:26.

¿Hablas con palabras sabias? ¿Estas reflejan la Palabra de Dios y Sus formas? O ¿eres rápida en lanzar tu opinión?

En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, más el que refrena sus labios es prudente. Proverbios 10:19.

¿Hablas en demasía o refrenas tu lengua?

La suave respuesta aparta el furor, más la palabra hiriente hace subir la ira”. Proverbios 15:1.

Cuando te provocan, ¿respondes con gentileza? ¿o con palabras hirientes?

Toma un minuto y pídele a Dios que controle tu lengua hoy. Clámale que te ayude a hablar con sabiduría, moderación y gentileza.

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

 

¿Es importante la belleza física?

Aviva Nuestros Corazones

¿Es importante la belleza física?

Por Nancy DeMoss Wolgemuth

Este mensaje es uno de los que nuestra cultura activamente predica a niñas y mujeres, comenzando desde una edad temprana.  Llega a nosotros prácticamente desde todo ángulo: televisión, películas, música, revistas, libros, y anuncios.  Todos al unísono, nos pintan una foto de lo que realmente importa.  Y lo que les importa más a las mujeres, ellos insisten, es la belleza – la belleza física.  Aún los padres, hermanos, maestros y amigos se agregan inconscientemente al coro: los niños “atractivos” reciben muchos halagos y atención, mientras que niños menos atractivos, que están sobre peso o larguiruchos pueden ser objeto de comentarios crueles, indiferencia o hasta aun de ser rechazados públicamente.

Yo creo que nuestra preocupación con la apariencia externa comenzó con la primera mujer. ¿Recuerdas qué era lo que le llamaba la atención a Eva de la fruta prohibida?

“Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió.” (Génesis 3:6).

La fruta tenía un atractivo funcional (era “buena para comer”); también le agradó por el deseo de obtener sabiduría. Pero igualmente importante era el hecho que era “agradable a los ojos” – era físicamente atractiva. 

El enemigo tuvo éxito en conseguir que la mujer valorara la apariencia física sobre las cualidades menos visibles, tales como la confianza y la obediencia. El problema no era que la fruta era “hermosa” – Dios la había hecho de esa manera.  Tampoco era malo que Eva disfrutara y apreciara la hermosura de la creación de Dios.  El problema fue que Eva puso un énfasis excesivo en la apariencia externa. Al hacer eso, ella creyó y actuó sobre una mentira. La prioridad que Eva le dio a la atracción física se convirtió en el patrón aceptado para todos los seres humanos. 

Desde ese momento en adelante, ella y su esposo se vieron a sí mismos y a sus cuerpos físicos a través de ojos diferentes. Ellos se hicieron conscientes de sus cuerpos y se avergonzaron – cuerpos que fueron formados magistralmente por un Creador amoroso.  Inmediatamente ellos buscaron cubrir sus cuerpos, temerosos del riesgo de exponerse uno frente al otro.

El engaño de que la belleza física debe ser estimada por encima de la belleza del corazón, del espíritu, y de la vida deja tanto a los hombres como a las mujeres sintiéndose poco atractivos,  avergonzados, apenados, e irremediablemente imperfectos.

Irónicamente, la búsqueda de la belleza física es invariablemente una meta inalcanzable y vaga —siempre estará fuera de nuestro alcance.

Uno podría preguntar, ¿Cuánto daño puede hacer el darle valor excesivo a la belleza física externa?  Regresemos a nuestra premisa: lo que creemos básicamente determina cómo vivimos. Si creemos algo que no es cierto, tarde o temprano actuaremos basados en esa mentira; creer y actuar sobre mentiras nos guía hacia la esclavitud.

Cada una de las siguientes mujeres creyó algo acera de la belleza que no es verdad.  Lo que creyeron impactó la forma como se sentían de sí mismas, lo que las llevó a tomar decisiones que las llevaron a la esclavitud.

Yo creí que lo único de valor que las personas veían en mi era la belleza externa (mi cuerpo), especialmente los hombres.  Decidí aprovecharme de eso para conseguir la atención que tan desesperadamente ansiaba. Me convertí en una adicta sexual.” 

“Tengo una hermana hermosa, a quien adoro, pero yo soy simple.  Siempre me he creído inferior y que debo aparentar para ser aceptada por los demás. Yo veo que para la gente bella la vida es más fácil.  Acepto que para mi no es así, y soy esclava de mi propia percepción de mi apariencia.”

“Toda mi vida creí que mi autoestima estaba basada en mi apariencia, y por supuesto, nunca me vi como el mundo decía que debía de verme, así que siempre he tenido una baja autoestima.  Desarrollé desórdenes alimenticios, soy adicta a la comida, y en mi matrimonio lucho con la percepción de que no soy atractiva, y que mi esposo siempre está mirando otras mujeres que son atractivas para él.”

Envidia, comparación, competencia, promiscuidad, adicciones sexuales, desórdenes alimenticios, vestimenta inmodesta, comportamiento insinuante —la lista de actitudes y comportamientos enraizados en una visión falsa de la belleza es larga.  ¿Qué puede liberar a estas mujeres de esta esclavitud? Solamente la Verdad puede vencer las mentiras que hemos creído. La Palabra de Dios nos dice la Verdad de la naturaleza transitoria de la belleza física y la importancia de buscar belleza interna y duradera:

“Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada.” (Proverbios 31:30)

Que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios” (1 Pedro 3:3-5).

Estos versículos no enseñan, como algunos piensan, que la belleza física es de alguna manera pecaminosa, o que es malo poner cualquier atención a nuestra apariencia externa. Eso es tanto un engaño como la mentira que pone énfasis excesivo en la belleza exterior.

En ningún lugar la Escritura condena la belleza física o sugiere que la apariencia externa no importa. Lo que si es condenado es el enorgullecerse por la belleza dada por Dios, dando excesiva atención a la belleza física, o el poner atención a los asuntos físicos mientras se descuidan los asuntos del corazón.

Una de las estrategias de Satanás es la de llevarnos de un extremo al otro. Hay una aversión cada vez mayor en nuestra cultura al decoro, al orden, a la modestia en el vestido y a la apariencia física. A veces me encuentro queriendo decirle a las mujeres Cristianas: “¿Sabes quién eres? Dios te hizo mujer.  Acepta Su regalo.  No tengas temor de ser femenina y de agregar gracia física y espiritual al ámbito donde Dios te ha colocado. Eres una hija de Dios.  Eres parte de la novia de Cristo. Perteneces al Rey —eres realeza.  Vístete y condúcete de una manera que refleje tu alto y santo llamado. Dios te ha llamado a salir del sistema del mundo —no dejes que el mundo te presione a adoptar su molde. No pienses, vistas, o actúes como el mundo; interna y externamente, deja que los demás vean la diferencia que Él hace en tu vida.”

Nosotras como mujeres Cristianas debemos buscar reflejar la belleza, el orden, la excelencia y la gracia de Dios, tanto a través de nuestro yo externo como del interno.

La esposa Cristiana tiene aun más razón de buscar el balance correcto en este asunto.  La “esposa virtuosa” de Proverbios 31 está físicamente en forma y bien vestida (versos 17,22). Ella es un complemento para su esposo. Si una esposa viste de forma descuidada y desaliñada, si no toma ningún cuidado de su apariencia física, ella hace lucir mal a su esposo (y a su Novio Celestial).

Además, si ella no hace ningún esfuerzo en lucir físicamente atractiva para su esposo, puedes estar segura que otra mujer allá afuera estará haciendo fila para llamar su atención.

Cuando el apóstol Pablo escribió a Timoteo acerca de cómo las cosas deben ser en la iglesia, el tomó tiempo para hablar de la manera en que las mujeres visten. Sus instrucciones demuestran el balance entre la actitud interna del corazón de la mujer y su comportamiento y vestimenta externa. Pablo exhorta a las mujeres a que,

“se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.” (1 Timoteo 2:9-10, RVR60).

Las palabras traducidas como “atavío” y “decoro” en este versículo quieren decir “ordenadamente, bien organizada, decente”; hablan de un “arreglo armonioso.”

La apariencia externa de la mujer Cristiana debe reflejar un corazón que es simple, puro, y bien ordenado; su ropa y estilos de peinado no deben ser motivo de distracción o de llamar atención a ella al ser extravagantes, extremos o indecentes. De esta manera ella refleja la verdadera condición de su corazón y su relación con el Señor, y ella hace el Evangelio atractivo al mundo.

Toda la Escritura es tomada de La Biblia De Las Américas a menos que se indique lo contrario.

© Traducido de Lies Women Believe and the Truth That Sets Them Free, «Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres»  por Nancy Leigh DeMoss, Moody Publishers, 2001. Mas artículos acerca de la modestia disponibles en ingles en http://www.AvivaNuestrosCorazones.com

http://www.alimentemoselalma.com

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

El carácter del sabio

Iglesia Evangélica de la Gracia

El carácter del sabio

Jairo Chaur

Jairo Chaur

Jairo nació en Bogotá (Colombia). A finales del año 2000 vino a Barcelona con su esposa Ruth y sus tres hijos Daniel, Juan y Laura, con el propósito de adelantar estudios de doctorado en ingeniería.
Luego de concluir sus estudios, continuó en Barcelona y a finales de 2005 conoció el punto de misión en Sant Andreu, que para entonces comenzaba sus reuniones en la casa de David y Elisabet Barceló.
Convencido que tanto la doctrina como la visión de la IEG son fieles a la Palabra de Dios, Jairo y su familia se unen en diciembre de 2005 al que para entonces era un punto de misión. Fue en febrero de 2010 cuando es ordenado en el ministerio pastoral. Los primeros años combinó su ministerio con su trabajo secular como ingeniero y como profesor, y a partir del 2017 a plena dedicación, como misionero de HeartCry Missionary Society.

106 – Mujer Verdadera

Entendiendo los Tiempos

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

106 – Mujer Verdadera

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

105 – Maltrato a la Mujer, feminicidios

Entendiendo los Tiempos

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

105 – Maltrato a la Mujer, feminicidios

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

Antes de que abandones a tu esposa

Coalición por el Evangelio

Antes de que abandones a tu esposa

5 exhortaciones para hombres que luchan en su matrimonio

MARSHALL SEGAL

Solía ​​preguntarme por qué tantos matrimonios terminaban en divorcio; por qué tantos de mis amigos de la escuela primaria, secundaria y de la universidad eran hijos de padres divorciados. En los años posteriores a la universidad, me preguntaba por qué tantos de mis compañeros ya se habían divorciado.

Después, me casé. Como cualquier otra persona casada, de repente sentí lo dolorosamente difícil que puede ser la comunicación entre un hombre y una mujer. Gemía por lo agotador que a veces se volvía el proceso de toma de decisiones. Veía cómo el matrimonio sacaba más pecado de mí que cualquier otra relación. Fui confrontado con lo orgulloso, defensivo y sensible que puedo ser cuando pecan contra mí. Tropecé con todas las típicas (y explosivas) minas maritales: el presupuesto, los horarios, la limpieza, los conflictos, los suegros. Comencé a notar lo mucho que nuestros antecedentes familiares estaban moldeando (y a menudo ejerciendo presión) a nuestra nueva familia.

El noviazgo había acentuado gratamente nuestras similitudes; el matrimonio acentuaba profundamente nuestras diferencias. Lo que se había sentido tan compatible, tan seguro, tan bueno, tan fácil en el altar, de repente se sentía a veces imposible. En otras palabras, descubrimos por qué muchas personas se divorcian.

Aunque el número de divorcios ha aumentado en los últimos años (al menos en Estados Unidos), la tentación de rendirnos y abandonar nuestros votos es casi tan antigua como el matrimonio mismo. Desde que el primer esposo y la primera esposa probaron el terrible fruto del pecado, Satanás ha sembrado la idea de que el divorcio podría ser realmente mejor que el matrimonio; que, independientemente de lo que Dios haya dicho sobre el matrimonio, Él seguramente entenderá por qué nuestro caso es diferente.

Dios confronta las tentaciones del divorcio directamente con una palabra dura, pero llena de esperanza a través del profeta Malaquías: un lugar en el que tal vez no se nos ocurriría buscar consejo y claridad matrimonial. No pretendo dirigirme aquí a esposos que han sufrido adulterio o abandono. Los hombres de la época de Malaquías, y los hombres que tengo en mente, eran esposos cuyo amor se había enfriado. Se fueron porque pensaron que otra mujer, otro matrimonio, otra vida, podría finalmente satisfacerlos.

Cinco llamados de atención de parte de Dios

El profeta Malaquías nos da una visión sorprendentemente clara y profunda (y a menudo pasada por alto) del matrimonio.

La pecaminosidad en el matrimonio comienza con la pecaminosidad en nuestra relación con Dios 

En los días de Malaquías, los esposos en Israel se estaban divorciando de sus esposas porque sus corazones se habían enfriado (Mal 2:16) y porque muchos de ellos querían casarse con mujeres extranjeras (Mal 2:11). ¿Por qué mujeres extranjeras? “Después del regreso del exilio en Babilonia, Judá era una región pequeña y desfavorecida del Imperio ersa, rodeada de vecinos mucho más poderosos. En tal situación, las conexiones matrimoniales eran un medio útil para obtener ventajas políticas y económicas” (Zephaniah, Haggai, Malachi, pág. 133). Básicamente, muchos de los hombres habían abandonado a sus esposas en busca de una mejor vida. Decidieron buscar provisión para sí mismos, aun si eso significaba sacrificar a su esposa e hijos.

Era un tiempo desolador cuando el pueblo regresaba del exilio. La carta comienza: “‘Yo los he amado’, dice el Señor. Pero ustedes dicen: ‘¿En qué nos has amado?’” (Mal 1:2). El pueblo se sentía abandonado por Dios. El sufrimiento los llevaba a la desesperación, algunos de ellos tan desesperados como para abandonar sus pactos y desertar a sus familias. Detrás de la infidelidad conyugal había un miedo y una lucha más profunda, no con un cónyuge, sino con Dios. La pecaminosidad en el matrimonio comienza con la pecaminosidad en nuestra relación con Dios.

Entonces, sabiendo algo de lo que estos hombres estaban enfrentando y cuán terriblemente respondieron, ¿cómo los confronta Dios y los llama al arrepentimiento y a la fidelidad en el matrimonio? Él los reprende recordándoles qué es el matrimonio y por qué vale la pena protegerlo y mantenerlo con todas nuestras fuerzas. Al hacerlo, nos da cinco grandes exhortaciones para los esposos cristianos que se sienten tentados a tirar la toalla.

1. Hiciste una promesa

“El Señor ha sido testigo entre tú y la mujer de tu juventud, contra la cual has obrado deslealmente, aunque ella es tu compañera y la mujer de tu pacto” (Malaquías 2:14).

Aunque ella es la mujer de tu pacto. Cuando Dios confronta a estos hombres que se han ido tras otras mujeres más deseables, ¿qué es lo primero que les recuerda? Hiciste una promesa. Desde el principio, Dios dijo: “el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn 2:24). Unirse no significa acercarse en un cálido y afectuoso abrazo, sino una devoción exclusiva y firme: un pacto (Dt 10:20Pr 2:16-17).

Cuando dijiste tus votos ante Dios y ante los testigos: “Te recibo a ti, para tenerte y protegerte de hoy en adelante, para bien y para mal, en la riqueza y en la pobreza, en salud y enfermedad, para amarte y cuidarte hasta que la muerte nos separe”, ¿qué quisiste decir? ¿Fue tu voto una simple ambición (“Bueno, lo intentamos…”) o fue una promesa?

Una boda no es una celebración debido a que una pareja ha encontrado el amor, sino porque se han manifestado una declaración de amor, se han prometido amor. Hacemos promesas precisamente porque, a pesar de lo comprometidos que nos sentimos con nuestro vestido blanco y nuestro esmoquin alquilado, es posible que queramos abandonarlo algún día. Porque el matrimonio es realmente difícil. Si abandonamos nuestra promesa cuando ya no nos sirve, demostramos que el voto no era realmente una promesa, sino solo una manera formal de obtener lo que queríamos.

2. El divorcio destruye lo que Dios hizo

“ ¿Acaso no hizo el Señor un solo ser, que es cuerpo y espíritu?” (Malaquías 2:15, NVI)

Mientras un hombre considera la idea del divorcio, debe recordar que el matrimonio es mucho más que “la unión legal o formalmente reconocida de dos personas como compañeros en una relación personal”. Un matrimonio es la unión de un hombre y una mujer por Dios. No solo por Dios, sino que en su unión tienen algo que le pertenece a Él, el espíritu. Esta no es meramente una unión social o física, sino espiritual. Como muchos oficiantes de bodas han señalado, “un cordel de tres hilos no se rompe fácilmente” (Ec 4:12): esposo, esposa y el Señor.

Una boda no es una celebración debido a que una pareja ha encontrado el amor, sino porque se han manifestado una declaración de amor, se han prometido amor 

La imagen que pinta el profeta se asemeja a una que Jesús mismo describe mientras cita a Génesis 2:24: “¿No han leído… ‘Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne’? Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe” (Mt 19:4-6). El divorcio destruye una obra maestra divina. Independientemente de cómo se conocieron, cómo fue su noviazgo y de cómo decidieron casarse, Dios los casó. Dios los hizo uno. ¿Destruirías lo que Él ha hecho?

3. El divorcio miente a los hijos acerca de Dios

“Y ¿por qué es uno solo? Porque busca descendencia dada por Dios” (Malaquías 2:15, NVI).

Dios hizo que el matrimonio fuera un pacto abundante, multiplicador y fructífero. “Dios creó al hombre a imagen Suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Dios los bendijo y les dijo: ‘Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra…’”(Gn 1: 27-28). Cuando los hizo marido y mujer, estaba buscando una descendencia.

No cualquier descendencia, sino una descendencia que lo amara, honrara y obedezca: “El Señor tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas” (Dt 30:6). Dios quiere hijos que vivan para Él de nuestros matrimonios.

Estos descendientes no siempre son biológicos: “No tengo mayor gozo que este: oír que mis hijos andan en la verdad” (3 Jn 1:4). De modo que no tenemos que tener hijos o hijas para cumplir el mandato de Dios de ser fructíferos y multiplicarnos. De hecho, las dimensiones más importantes y duraderas son espirituales (hacer discípulos), no biológicas (tener bebés).

Entonces, ¿cómo podría tu divorcio afectar espiritualmente a tus hijos? ¿Qué daño, por décadas, podría hacerle? Si los matrimonios fieles despliegan la historia del evangelio (Ef 5:25), invitando a nuestros hijos al indescriptible amor de Dios en Cristo, ¿qué les muestra el divorcio? Imagina las barreras que podrías poner entre ellos y Dios. Imagina cómo el dolor y la traición podrían hacerlos cuestionar el amor y la fidelidad de Dios. Imagina cómo tu divorcio podría confundir y perturbar su fe (y la fe de otros jóvenes que te ven con admiración).

4. El divorcio hunde el alma en iniquidad

“‘Porque Yo detesto el divorcio’, dice el Señor, Dios de Israel, ‘y al que cubre de iniquidad su vestidura’, dice el Señor de los ejércitos. ‘Presten atención, pues, a su espíritu y no sean desleales’” (Malaquías 2:16).

La palabra más fuerte para estos maridos llega al final: si un hombre se divorcia de su esposa por falta de amor, “cubre de iniquidad su vestidura”. Suena bastante terrible, aun para los oídos modernos, pero ¿qué significa?

La vestidura es una metáfora común en las Escrituras que revela la calidad del carácter de una persona. El salmista dice de los impíos: “Por tanto, el orgullo es su collar; el manto de la violencia los cubre” (Sal 73:6). De manera similar, en el Nuevo Testamento, Jesús le dice a una de las siete iglesias: “Pero tienes unos pocos en Sardis que no han manchado sus vestiduras, y andarán conmigo vestidos de blanco, porque son dignos (Ap 3:4). Dios quiere decir que habían mantenido sus almas sin las manchas del pecado no arrepentido.

La iniquidad es una imagen no solo de la crueldad del divorcio. Es un acto malvado, especialmente en esa época, cuando una mujer dependía mucho más de su marido para provisión y protección. Aún hoy, abandonar a tu esposa es un acto de maldad en su contra (por muy civilizado que haya sido el proceso). Un hombre que se divorcia de su esposa daña a la persona que Dios le dio para proteger.

Sin embargo, la iniquidad es más que brutalidad relacional, porque este hombre usa la iniquidad como una vestidura. La iniquidad no es solo lo que este hombre hace, sino quién él es. Él no solo ha terminado su matrimonio con iniquidad, sino que ha hundido su alma en ella. Este tipo de corrupción es lo que Dios vio cuando miró hacia su mundo caído: “Pero la tierra se había corrompido delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia” (Gn 6:11). ¿Y cómo respondió Dios? Con un justo y devastador juicio contra ellos (Gn 6:13).

Entonces esta violencia, esta pecaminosidad impregnada de alma, no es solo iniquidad contra una esposa, sino contra Dios, contra su voluntad y sus mandamientos. La iniquidad no es simplemente dureza conyugal, sino agresión hacia Dios. Es el tipo de rebelión que dio una invitación a la inundación del mundo entero.

5. Dios escucha a los hombres que permanecen

La forma en que manejamos las luchas matrimoniales es tan crucial, en parte, porque Dios ha atado nuestra fidelidad en el matrimonio a nuestra experiencia de Dios. Ningún hombre puede abandonar a su esposa y seguir prosperando espiritualmente. “Ustedes, maridos, igualmente, convivan de manera comprensiva con sus mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer, dándole honor por ser heredera como ustedes de la gracia de la vida, para que sus oraciones no sean estorbadas” (1 P 3:7). Aun si un hombre piensa que puede prosperar espiritualmente mientras descuida o abandona a su esposa (o si engaña a quienes lo rodean para que piensen así), es solo un espejismo que terminará en destrucción. Esa destrucción dañará mucho más que a él mismo.

Malaquías da la misma advertencia cuando confronta a los hombres: “Y esta otra cosa hacen: cubren el altar del Señor de lágrimas, llantos y gemidos, porque Él ya no mira la ofrenda ni la acepta con agrado de su mano”; en otras palabras, lloras porque tus oraciones están siendo estorbadas. “Y ustedes dicen: ‘¿Por qué?’. Porque el Señor ha sido testigo entre tú y la mujer de tu juventud, contra la cual has obrado deslealmente” (Mal 2:13-14). Dios se negó a recibir sus ofrendas o a responder sus oraciones porque se habían negado a amar a sus esposas.

Un hombre que se divorcia de su esposa daña a la persona que Dios le dio para proteger 

La forma en que trates a tu esposa afectará la forma en que Dios te trate a ti. No porque los maridos nos ganemos el amor de Dios por nuestras obras, sino porque nuestras obras revelan nuestra fe. Si somos fieles en el matrimonio solo cuando es agradable o conveniente, delatamos cuán pequeño son a nuestros ojos Dios y sus mandamientos. Mostramos si somos verdaderamente hombres de fe o hombres infieles. Aquellos que son infieles no son escuchados en el cielo.

Presten atención a su espíritu

Cuando Dios confronta a estos hombres y los llama a permanecer fieles a sus esposas, les manda, más de una vez: “Presten atención, pues, a su espíritu” (Mal 2:1516). A su espíritu. ¿Cómo luce eso para los hombres cristianos que luchan en sus matrimonios?

Más que nada, significa una comunión profunda, significativa y regular con el Novio fiel de nuestras almas. El Novio que se entregó a sí mismo por su esposa sucia e infiel, la iglesia, para santificarla y limpiarla (Ef 5:25-26). El Esposo que, a pesar de lo lejos que había corrido su esposa, del número de amantes que había conocido, de las veces que había mentido y se había ido, todavía le dice, nos dice:

“‘Sucederá en aquel día’, declara el Señor, ‘Que me llamarás Ishí (esposo mio)’… Te desposaré conmigo para siempre; sí, te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en misericordia y en compasión; te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás al Señor” (Oseas 2:16,19-20). 

Los hombres que quieren abandonar sus matrimonios harían bien en dedicar más tiempo a preguntarse por qué Dios aún no los abandona. Dedicar más tiempo considerando el fundamento que compró su perdón y su vida y más tiempo meditando en el día venidero de las bodas, cuando cantaremos:

“Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y Su esposa se ha preparado. Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio” (Apocalipsis 19:7-8).

Si nos faltan la fuerza, la paciencia y los recursos para permanecer en nuestro matrimonio y amar, no es porque Dios no los haya provisto. Es solo porque no hemos amado a la novia de nuestra juventud con la infinita ayuda divina.


Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Equipo Coalición.

Marshall Segal es el asistente ejecutivo de John Piper y editor asociado de Desiring God. Él es graduado de Bethlehem College & Seminary y vive con su esposa Faye en Minneapolis. Lo puedes seguir en Twitter.

104 – «Maltrato Infantil»

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1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

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