Cristo, la Roca (1)

Lunes 15 Junio
Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo…
En Dios solamente está acallada mi alma… Él solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré.
Cristo, la Roca (1)

Una roca evoca algo estable, sólido. A menudo la Biblia emplea la imagen de la roca para hablar de Dios. Así nos invita a confiar y a construir nuestra vida con él. Solo él es y será siempre inmutable.

–La Roca inquebrantable: Moisés escribió: “Engrandeced a nuestro Dios. Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad” (Deuteronomio 32:3-4).

–La Roca golpeada: cuando su pueblo estaba en el desierto, Dios dijo a Moisés: “Golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo” (Éxodo 17:6). Este episodio anunciaba a Jesús, dando su vida en la cruz, como “golpeado” por Dios en nuestro lugar. De su muerte derivan todas nuestras bendiciones.

–La Roca a quien uno habla: Moisés golpeó la roca una sola vez, y luego era suficiente hablarle para que ella diera agua: “Hablad a la peña… y ella dará su agua” (Números 20:8). Hoy es necesario acercarse al Señor Jesús y hablarle: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Juan 7:37).

–La Roca, nuestro refugio: Perseguido por sus enemigos, el rey David a menudo se escondía en cuevas al abrigo de las rocas. Hoy Dios también quiere manifestarse así a nosotros: “Señor, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré” (Salmo 18:2).

Creamos en el Señor Jesús, él es la Roca. Podemos apoyarnos en él en toda circunstancia.

(mañana continuará)

12/42 – Lee la Biblia: 1ra de Samuel

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

12/42 – Lee la Biblia: 1ra de Samuel

Antiguo Testamento

 

Lanzaremos un nuevo video de Lee la Biblia para cada libro de la Biblia en coordinación con nuestro plan de lectura. Si no has leído la Biblia entera anteriormente, o si lo has intentado y te has rendido, te animamos a leer con nosotros. #BibleProject #VideosDeLaBiblia #Introducción Lee la Biblia

En el Proyecto Biblia, hacemos videos animados que exploran los libros y temas de la Biblia. Aquí puedes encontrar todos nuestros videos y recursos por libro, tema o serie de forma gratuita.

https://thebibleproject.com/international/spanish/

13/18 – Batallando contra el pecado

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

13/18 – Batallando contra el pecado

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/batallando-contra-el-pecado/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: ¡Miserable de mí! ¿Quien me libertará de este cuerpo de muerte? (Romanos 7:24) ¿Se sienten ustedes así a veces? Sé que yo sí. ¿Por qué sigo pecando cuando sé que no quiero hacerlo? ¿Cuándo sé que no debería? ¿Cuando no quiero hacerlo? ¿Por qué lo hago?

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. El pueblo de Dios a veces ha tenido que tomar sus armas y literalmente pelear contra el enemigo. Leemos historias como esas en el Antiguo Testamento. Vivimos en tiempos diferentes y no estamos siendo llamadas a tomar una espada pero, ¿acaso no se siente la vida a veces como una batalla? Nancy les va a ayudar a encontrar el coraje para enfrentarla mientras ella continúa en la serie Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

Nancy: Bueno, la situación está a punto de cambiar rápidamente ahora que Dios está llevando a cabo Su plan para el pueblo judío. Pero no hemos llegado al final de la historia aún. Amán ha sido colgado. Este hombre malvado ya está fuera del palacio. El siervo de Dios, Mardoqueo, está ahora dentro del palacio, pero el edicto está todavía vigente. Dentro de nueve meses, los judíos serán exterminados si no hay ningún tipo de intervención.

Así que Ester vuelve donde el rey. Ella ha intercedido ante él por su pueblo y ella le ha pedido que revoque el edicto que el malvado Amán ha emitido y que traería como consecuencia la aniquilación de los judíos. El edicto sigue ahí. Ester le pide entonces que por favor revoque este edicto.

Ahora en el capítulo 8, en el versículo 7, tenemos la respuesta del rey.

Entonces el rey Asuero le dijo a la reina Ester y a Mardoqueo el judío,

He aquí, he dado a Ester la casa de Aman, y a él le han colgado en la horca porque intentó extender su mano contra los judíos. Vosotros, pues, escribid acerca de los judíos como os parezca bien, en nombre del rey, y selladlo con el anillo del rey; porque un decreto escrito en nombre del rey y sellado con el anillo del rey no puede ser revocado.

¿Qué significa todo esto? El edicto original, la ley original que determinaba la destrucción de los judíos no podía ser revocada porque era una ley de los medas y persas, y sus leyes no podían ser revocadas, ni siquiera el rey podía eliminar el decreto original. Así que él se encuentra atrapado. Él no quiere que el pueblo judío sea condenado. ¿Qué van a hacer entonces?

En lugar de revocar la ley, cosa que no se podía hacer, él les da a Mardoqueo y a Ester la libertad de emitir un nuevo edicto, un contra-edicto, que serviría para contrarrestar el decreto original para que los judíos se pudieran defender. Él le entrega a Mardoqueo su anillo y su nombre. Ahora Mardoqueo tiene el poder y la autoridad del nombre del rey, que es la única forma de acercarnos a nuestro Rey esto es, en el poder y en la autoridad del nombre de Jesús.

Versículo 9, “Y fueron llamados los escribas del rey en aquel momento en el mes tercero (es decir, el mes de Siván), en el día veintitrés”.

Ahora bien, esto es como 70 días luego de haber sido promulgado el edicto original de Amán. Han transcurrido un poco más de dos meses para que las ruedas de la justicia tomen su curso las ruedas de la justicia de Dios y para quitar a Amán del camino. Todavía quedan nueve meses para el día de la matanza para el día en que el edicto entre en efecto.

…Y conforme a todo lo que ordenó Mardoqueo se escribió a los judíos, a los sátrapas, a los gobernadores y a los príncipes de las provincias que se extendían desde la India hasta Etiopía, ciento veintisiete provincias, a cada provincia conforme a su escritura, y a cada pueblo conforme a su lengua, y a los judíos conforme a su escritura y a su lengua.

Y se escribió en el nombre del rey Asuero y se selló con el anillo del rey, y se enviaron las cartas por medio de correos a caballo, que montaban en corceles engendrados por caballos reales. En ellas el rey concedía a los judíos que estaban en cada ciudad el derecho de reunirse y defender su vida, de destruir, de matar y de exterminar al ejército de cualquier pueblo o provincia que los atacara, incluso a niños y mujeres, y de saquear sus bienes, en un mismo día en todas las provincias del rey Asuero, el día trece del mes doce (es decir, el mes de Adar). (Versículos 9-12)

El mismo día, el mismo mes en el cual el edicto original entraría en efecto, ahora hay un segundo edicto en el cual a los judíos se les ha dado el derecho ese mismo día para agruparse y defenderse, de saquear a sus atacantes, aunque como veremos, ellos sí se defendieron pero no saquearon a sus atacantes. Ahora habría una nueva ley que les permitiría unirse y defender sus vidas, sus familias, y sus posesiones.

Una copia del edicto que había de promulgarse como ley en cada provincia fue publicado a todos los pueblos, para que los judíos estuvieran listos para ese día a fin de vengarse de sus enemigos.

Ahora noten que la victoria de los judíos sobre sus enemigos no sería obtenida por decreto. No había decreto que pudiera revocar el edicto original. Más bien, ellos tendrían que tomar las armas. Ellos tendrían que defenderse a sí mismos. Ellos tendrían que declararle la guerra a sus oponentes.

Dios pudo haber intervenido sobrenaturalmente y haberles hecho triunfar sin una batalla, así como Dios lo había hecho antes en la historia de Israel. Pero recuerden la razón principal por la que los judíos estaban en Persia. Ellos estaban siendo disciplinados por Dios por su idolatría y por su alejamiento de Él. Creo que es posible que este conflicto fuera requerido como parte del castigo de Dios en las vidas de Su pueblo. Una forma de volver sus corazones a Dios y de hacerlos conscientes de su necesidad de Él.

Ahora, en esta historia del Antiguo Testamento creo que vemos un tipo de un principio poderoso del Nuevo Testamento y que necesitamos entender como creyentes que somos. Quiero tomar tiempo hoy para explicar esto lo mejor posible. Aman está muerto. Él ha sido colgado en la horca. Ya no está en el medio. Pero todavía hay una batalla que se avecina. Los judíos van a tener que pelear por su libertad. Ellos tendrán que librar una guerra contra sus atacantes.

¿No suena esto como la batalla entre la carne y el espíritu que nosotros como cristianos libramos? El hombre viejo esa vieja naturaleza que solo podía pecar, ese Amán en nosotros ha sido crucificado. Ese viejo hombre ha sido crucificado con Cristo, pero todavía tenemos que luchar contra el pecado que mora en nosotras.

Tú dirás, ¿Por qué tengo que librar batallas como esas dentro de mí? Si soy hija de Dios, porque tengo esta lucha con mi falta de dominio propio, con la auto-indulgencia, con mi lengua, con mi temperamento? Porque todavía estás en esta carne y todavía queda pecado remanente que quiere controlar tu vida. Desde ahora hasta el momento en que veas a Cristo, tendrás que batallar. Yo tendré que batallar contra mi carne.

¿Qué hacemos entonces en esa batalla? ¿Estamos sin esperanza? ¿Estamos indefensas? No. El libro de Romanos nos habla sobre dos leyes que existen en nuestra vida espiritual. La primera es lo que el apóstol Pablo llama la ley del pecado y de la muerte. Esto es como el primer edicto de Amán. Es un edicto que condena a muerte a cada hombre, mujer y niño que ha nacido. La paga del pecado es la muerte. El alma que peca debe morir. La ley del pecado y de la muerte. Esta es la ley que te mantiene derrotada moralmente y en relación al uso de tu lengua.

Pablo describe esta batalla en contra de la ley de pecado y de la muerte en Romanos capítulo 7. Permítanme leerte algunos versículos seleccionados de este pasaje. El apóstol Pablo dice:

Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí. Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico.

¿Te identificas con eso? Porque ¡Yo sí!

Y si lo que no quiero hacer, eso hago, [dice Pablo] ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. Así que hallo esta ley cuando quiero hacer lo bueno, el mal está muy cerca (vv. 19-21).

¿Reconoces esa ley? Es la ley del pecado y de la muerte.

Pero Él continúa diciendo,

..Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, [esa es una señal de que eres es una hija de Dios, que quieres obedecer la ley de Dios. No quieres obedecer la ley del pecado y de la muerte. Hay una batalla. Esa es una señal de que eres una creyente.] Pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo [dentro de mí] que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. [Ese viejo edicto sigue vigente] ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? (Romanos 7:22-24)

¿Alguna vez te has sentido así? Sé que yo sí. Porque… ¿Por qué continúo pecando cuando sé que no quiero hacerlo? ¿Cuando sé que no debería? ¿Cuando no quiero hacerlo? ¿Por qué lo hago? ¿Quién me salvará de esto?

Esa vieja ley la ley del pecado nos ata y no puede ser revocada. Pero alabemos a Dios; gloria, aleluya, gracias a Dios por Jesucristo, gracias a Dios por Su Evangelio ese viejo edicto ha sido sobrepasado por una ley más grande y más poderosa. A través de la muerte y la resurrección de Cristo, Dios puso otra ley en efecto. ¿Cuál es el nuevo edicto? Se llama la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús.

Eso es lo que Pablo dice comenzando en Romanos 7:25. ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?

Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.

Mardoqueo está ahora en el palacio. Cristo está ahora en el palacio. Él ha sido exaltado, Él es mi esperanza. Él ha promulgado un nuevo edicto que me da la habilidad de superar la ley de pecado.

Él continúa diciendo en el capítulo 8, versículo 1,

Por consiguiente, no hay ahora condenación ahora para los que están en Cristo Jesús.

Sí, ese viejo edicto sigue vigente , pero no, no tiene que controlar tu vida. Porque la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús nos ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.

Piense como la ley de la aerodinámica supera la ley de la gravedad. No elimina la ley de la gravedad. La ley de la gravedad sigue en efecto. Pero la ley de la aerodinámica supera la ley de la gravedad y le permite a un gran súper jumbo despegar y volar por el aire. Así es como la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús trabaja en nuestras vidas, superando la caída, la gravedad; superando la ley del pecado y de la muerte.

De forma que esta nueva ley puesta en efecto en Cristo la ley del espíritu de vida anula la ley del pecado y de la muerte. Nos da esperanza el saber que no tenemos que permanecer derrotadas. Nos da poder para superar las ataduras del pecado en nuestras vidas. Nos provee la manera de conseguir victoria sobre el pecado y eso es algo que merece ser celebrado. El viejo edicto sigue en efecto, pero hay un nuevo edicto que nos da el poder para superar al viejo.

Ahora, en la próxima sesión veremos por qué los judíos respondieron como lo hicieron cuando oyeron la noticia del nuevo decreto. Significaba que ellos ya no estarían desamparados. Significaba que ellos tendrían una forma para resistir a sus enemigos. Significaba que su ayuda y liberación estaban aseguradas, aun antes de que ellos la experimentaran.

Eso es lo que la ley del espíritu hará en ti y para ti, como hija de Dios. Significa que tienes la forma de lograr la victoria, que tu liberación es segura. Significa que tienes una manera para resistir al Diablo. Significa que ya no estás indefensa. En Jesucristo eres libre para superar el pecado.

Carmen: La enseñanza de hoy por parte de Nancy Leigh DeMoss es de tanta ayuda para las batallas espirituales que enfrentamos día tras día. Nancy volverá para explicarles porqué debemos esperar que esta batalla se intensifique. Primero, oiremos de mujeres que han estado siguiendo esta serie de Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios Ellas reflexionan sobre algunos de los temas que esta serie nos ha traído.

Mujer 1: Ester es un libro que trata muchos temas, podemos ver en él la soberanía de Dios, la provisión de Dios, la providencia de Dios, la liberación de Dios.

Dios obrando en individuos o en una nación, el orgullo humano, el valor de lo que uno cree, el planeamiento cuidadoso del plan que Dios ha puesto en nuestras manos, la hermosa obediencia de una mujer temerosa de Dios y celebración y fiesta.

En cuanto a la celebración por sus obras y su provisión puedo decir lo siguiente: Desde que nuestros hijos eran pequeños instituimos como familia la costumbre durante el tiempo de Navidad de hacer una lista de las peticiones de cada uno de nosotros, el veinticuatro antes de la cena dábamos gracias por las bendiciones del año que estaba a punto de terminar y el treinta y uno víspera de año nuevo hacíamos las peticiones para ese nuevo año.

Las peticiones iban desde la transformación de algún área de nuestro carácter, alguna lucha espiritual, algo necesario para la casa, el obtener buenas calificaciones, que Dios diera trabajo a papá o algún deseo que alguno tuviera y esto simplemente era maravilloso. Aún conservo algunas de las listas tanto de las peticiones como de las acciones de gracias y eso llevó a nuestra familia a reconocer nuestra total dependencia en la provisión y providencia de Dios a la costumbre de celebrar y recordar sus beneficios y bendiciones y a la vez traspasar a nuestros pequeños ya hoy adultos y de los cuatro tres ya casados con sus familias, la actitud cristiana de convertir cualquier preocupación o ansiedad en oración.

Las provisiones y bendiciones pasadas siempre nos dieron el ánimo para enfrentar los retos que se presentaban y aun hoy en día se nos presentan, con la total seguridad de que nuestro Dios siempre ayudará, liberará y capacitará.

Mujer 2 : Una de las cosas que más me ha llamado la atención al leer esa historia esta vez ha sido ver como el pueblo de Dios hombres y mujeres fieles como Mardoqueo y como Ester también experimentaron tristeza y temor, en el capítulo 4 dice que Mardoqueo rasgó sus vestidos y clamó con un grande y amargo clamor y es que con esa noticia no era para menos, la misma Ester dice que se llenó de dolor y otra versión dice temor cuando le reportaron sobre Mardoqueo.

Pero en ese mismo capítulo vemos como ellos recordaron quien era que estaba sentado en el trono y reinando sobre sus vidas y no permitieron que esas emociones les dominaran. En medio de su aflicción ellos demostraron con sus palabras y sus hechos que ellos estaban plenamente seguros de que el Señor estaba con ellos de que Él estaba atento a su clamor y que Él permanecería fiel a la promesa de preservar ese remanente de donde saldría el Salvador.

Yo creo que en estos casos parte de lo que el Señor puede estar enseñándome es que yo puedo experimentar tristeza sin que llegue a ser pecado, siempre y cuando esa tristeza no me paralice y no me olvide de quien esta orquestando esas circunstancias en mi vida con el propósito de acercarme más a Él.

Nancy: Gracias por compartirlo

Mujer 3: No pienso mucho de manera regular sobre la ira que experimento en mi vida pero como mamá, como esposa y como mujer creo que trato con la ira más de lo que creo. Fue realmente tan convincente darme cuenta como mi respuesta de ira no es más que un reflejo de lo que está sucediendo en mi corazón por poner mis ojos hacia mí, dentro de mí estoy sintiendo esa ira contra alguien en lugar de evaluar lo que Dios haciendo, en lugar de ver la maldad que hay en mi corazón y que está causando que yo actúe de esta manera y no ser receptiva a lo que Dios tiene para mí.

Por otra parte, la actitud con la que Dios ha estado trabajando últimamente en mi vida es el orgullo y Amán muestra un profundo orgullo, también encuentro que a veces sentimos cosas creciendo dentro de nosotros ¿de dónde sale todo esto? El Señor ha continuado mostrándome hoy que debo llegar a la raíz de todo el asunto, el orgullo es el problema, quizás otros no lo vean en mi, quizás nadie más lo vea, pero el Señor está trayendo convicción a mi propio corazón de que es orgullo y eso no es un juego, pero es bueno el tener esta convicción para así poder confesarlo y seguir adelante, y superarlo por medio de la sangre de Cristo que vence toda la maldad de nuestro corazón y así solamente podemos vivir la vida cristiana.

Nancy : ¿Algunas de ustedes se identifican con esto? Probablemente todas nosotras de alguna forma u otra.

Mujer 4: Es de mucha convicción para mí el saber que estamos en una batalla entre el reino de los cielos y el reino del hombre y entonces ver las armas que yo utilizo. Me encuentro usando la de avergonzar a otros, la manipulación, la ira, todo eso para hacer que mis hijos hagan lo que yo quiero que hagan. Igual hago con mi esposo, en lugar de utilizar las armas de la oración y el quebrantamiento; de la humildad y la sumisión. Fue de mucha convicción.

Mujer 5: En el estudio del libro de Ester Dios una vez más me muestra Su soberanía y Su providencia como el mueve los corazones de los hombres aun de reyes, continúa orquestando, se lleve a cabo hasta el último detalle, cuántas sorpresas nos llevamos.

Proverbios 21:1-2: “Dice como los repartimientos de las aguas así está el corazón del rey en las manos de Jehová a todo lo que quiere lo inclina’.

El Señor en Su soberanía nos concedió el regalo de tres hermosas niñas, al nacer la tercera yo quería tener otro bebé pues solamente tenía un solo sexo, intentar buscar el varón pero para mi sorpresa mi esposo Samir me dijo que él no quería tener más hijos. Eso no fue fácil para mí, busqué consejos y opiniones de mujeres piadosas y todas me decían que debía seguir el deseo de mi marido como dice la Palabra, oré por mucho tiempo y pataleé queriendo que el Señor cambiara el corazón de Samir y se cumplieran mis deseos, pero el Señor después de nueve años nos mandó un regalo hermoso, para nuestra sorpresa estaba embarazada, no lo podíamos creer Él tenía otros planes para nuestra familia.

Así que a las diez semanas de embarazo un sábado me dio un dolor muy fuerte y creía que tenía que ver con el embarazo, Samir me llevó de inmediato a la emergencia nos encontramos con el doctor que rápidamente pudo darse cuenta que el dolor venía de la vesícula después de sonografias se determinó que me tenían que operar. ¡Qué noticia! los médicos me hablaban de la posibilidad de perder el embarazo que la a anestesia tenía sus riesgos… En fin unos días de angustia y ansiedad, pero confiada en que el Señor sabría cómo sacarnos de todo eso. Solo nos quedaba orar mucho y esperar en Él como dice el salmo 32:10: “Mas al que espera a Jehová le rodea la misericordia”.

Al fin vimos la mano de Dios en todo, Su providencia y soberanía, la operación fue un éxito. Mi embarazo progresó normalmente y a los nueve meses nació nuestro hijo, un varón, Samir Julián de casi nueve libras. Él ha sido una gran bendición para toda nuestra familia.

Nada interfiere con los planes de nuestro gran Dios Jeremías 29:11 dice:

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros dice Jehová pensamientos de paz y no de mal para daros el fin que esperáis”.

Nancy : Amén. Vamos Ester déjenme decirles algunas de ustedes no han estado con nosotras antes pero sí han estado ustedes saben de qué estoy hablando.

Cuando uno se detiene uno o dos días y se sumerge en la Palabra de Dios, como lo hemos hecho nosotras, esperen ser probadas. Quizás antes de la mañana y en las formas en que menos esperes.

Como sucede con una profesora. Cuando tú quieres saber si tus estudiantes aprendieron lo que se les enseñó, ¿cómo lo averiguamos? Le pasamos un examen. Dios ha sido nuestro profesor. El Espíritu Santo ha estado hablándonos sobre asuntos como el miedo, la fe, el coraje, la obediencia y la providencia de Dios. ¿Cómo vamos a aprender acerca de la providencia de Dios si nunca tenemos la oportunidad de tener que confiar en Su providencia?

Así que cuando estés cansada y tengas un día como el de hoy, en el que sientes que has estado disfrutando de la bondad de Dios y en el que, al llegar a la casa, encuentras que tu esposo tiene algo en la televisión que no puedes creer que él esté permitiendo que tus hijos vean, o si vuelves al trabajo o a la escuela mañana para sentir que tu mundo se está cayendo a pedazos… Es en momentos como esos que aprendes a confiar en la providencia de Dios.

El hecho de que estés de acuerdo con todo lo que fue dicho hoy en este programa no significa que hayas pasado la prueba. Esto se aprende cuando lo ponemos en práctica en el laboratorio de la vida. Así que prepárate para esto. Cuando falles —así como yo lo he hecho durante el estudio de Ester, cuando me encuentro viviendo las características de Amán y de Asuero— cuando falles, vuelve al Señor, vuelve a la Verdad, y aconseja tu propio corazón, y arrepiéntete si necesitas hacerlo.

Agradécele a Dios por Su paciencia por Su misericordia, y levántate de nuevo y sigue caminando, y toma el próximo paso de fe. Porque esto es un peregrinaje. Es un proceso. Pero quiero advertirte para que no pienses que has llegado al cielo hoy, porque no ha sido así, ni tu ni tu familia ha llegado allí aún.

Algunas de ustedes han sido probadas y se han visto en situaciones difíciles, con sus hermanas, mamás o hijas y es increíble como estas cosas son examinadas y probadas en el seno de nuestras familias y es ahí donde vemos si hemos pasado la prueba, este es el laboratorio de la vida así que no te sorprendas por esto, debes estar preparada para ello pero debes saber que Dios es capaz de guardarnos de pecar y de levantarnos cuando caemos.

Familias que conozco… Es asombroso como se ven estas pruebas entre las familias. Este es el laboratorio de la vida. Así que no te sorprendas por esto. Debes estar preparada para ellas. Pero debes saber que Dios es capaz de guardarnos de pecar y de levantarnos cuando caemos.

Carmen: Una advertencia y aliento de parte de Nancy Leigh DeMoss. En Dios encontramos toda la fortaleza que necesitamos para luchar contra la tentación. Nancy y algunas amigas han estado reflexionando sobre esta serie de Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios , que tanto nos ha ayudado. El estudio de Nancy de este libro tiene tanto que enseñarnos sobre la ira, el coraje, y la perseverancia en tiempos difíciles.

Las mujeres que escuchamos hoy solo representan una fracción de las mujeres que han sentido convicción de pecado y que han sido fortalecidas por este estudio de Ester. Si deseas escuchar más programas como estos puedes visitar nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com. Si te has perdido alguno de los programas de esta serie, puedes escucharlos gratuitamente aquí.

Ester y su pueblo atravesaron por momentos de gran sufrimiento. Mañana veremos algunos de sus buenos momentos, tiempos de gozo auténtico dado por Dios. Oremos ahora. Aquí está Nancy

Nancy: Gracias Señor por la ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús que nos libra de la ley del pecado y de la muerte. Que podamos vivir y celebrar esa victoria que es nuestra a través de nuestro Señor Jesucristo. En Su nombre oramos, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/6 – ¿CÓMO CONTROLAR SUS PENSAMIENTOS?

El Amor que Vale

Serie: “CÓMO CAMBIAR SU FORMA DE PENSAR”

1/6 – ¿CÓMO CONTROLAR SUS PENSAMIENTOS?

Adrian Rogers

 

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

http://www.lwf.org/eaqv

12/18 – Un gran contraste

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

12/18 – Un gran contraste

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-gran-contraste/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que necesitamos quitar nuestros ojos de las otras personas y preocuparnos más acerca lo que Dios piensa.

Nancy Leigh DeMoss: Si vives para agradar a otros, tomarás decisiones equivocadas. Y como consecuencia de ello tomarás decisiones necias en tu vida. Pero si tu vida está motivada por el deseo de agradar a Dios en cómo te ves, cómo te vistes, cómo actúas, cómo hablas, con quien sales, con quien te casas, el trabajo que tienes, si tu motivación es agradar a Dios, si tu vida esta cimentada en convicciones, entonces estarás dispuesta a defender tu posición. Estarás dispuesta a ir en contra de la corriente, si fuera necesario. Tendrás el valor porque le temerás a Dios y no a los hombres.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Alguna vez has escuchado un debate sobre algún tema y te has preguntado, ¿Cómo es que dos personas pueden ver las cosas de forma tan diferente? Esto tiene que ver con las creencias fundamentales que las personas tienen en sus corazones. Hoy veremos cómo nuestras convicciones afectan toda nuestra vida. Aquí está Nancy, continuando con un estudio llamado Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

Nancy: Cuando empezamos esta serie, las reté a leer repetidamente el libro de Ester y buscar tres cosas.

Las alenté a buscar a Dios y Sus atributos —y hemos estado viendo la providencia de Dios y Su soberanía a través de toda la historia.

Las alenté también a indagar sobre la lucha que se estaba llevando a cabo entre dos reinos: el reino del hombre y el reino de Dios. Creo que han podido ver cómo esta batalla se personificó en Amán y Mardoqueo. La batalla entre estos dos es realmente una ilustración de una batalla cósmica mayor.

Luego las animé a buscar los personajes involucrados y ver el contraste entre estos. En la historia de Ester hay dos grupos de personajes que no pueden ser más distintos. La diferencia entre estos es como la noche del día. Por un lado tenemos al rey Asuero y su malvado primer ministro, Amán. Este es un grupo de personajes, y ellos tienen muchas similitudes.

Pero por el otro lado, tenemos a Mardoqueo, el judío, y su prima Ester, la cual él crió como a su propia hija, y que se convirtió en reina. Mardoqueo y Ester son un par que tienen muchas similitudes, y son muy diferentes a Asuero y Amán.

En nuestra última sesión, vimos que Amán fue colgado en la horca que él mismo había hecho para Mardoqueo, así que ahora el malvado Amán está fuera del camino. En la providencia de Dios, Dios trajo a Amán su debido juicio.

De seguro no querrán perderse la emocionante conclusión de esta historia, pero antes de que veamos lo que sucede quiero hacer una pausa en medio de la acción y tomar este tiempo para contrastar estos dos grupos de personajes. Esto es solo un resumen de lo que hemos visto hasta ahora, para concentrarnos en analizar los dos tipos de personas diferentes.

Ahora, escuchen esto, piensen y pregúntense: ¿En qué lado de la página estoy yo, de qué lado de la columna quedo? ¿Tengo algunas de las características de Asuero y Amán? ¿O tengo las características de Mardoqueo y Ester? Puede que encuentres que tienes cualidades de ambos grupos . Vamos entonces a comparar a estos dos grupos de personajes.

Asuero y Amán eran ambos de descendencia real ambos descendían de reyes. Mardoqueo y Ester, por el otro lado, eran descendientes de nadie. Venían de un trasfondo humilde. Ester era huérfana. Era parte de una minoría de la población. Ellos no eran personas importantes.

Por un lado Asuero y Amán, tenían riquezas, poder, posición e influencia. Pero Mardoqueo y Ester empezaron sin nada. Ellos eran pobres. Ellos no tenían influencia, o por lo menos eso pensaban.

Asuero y Amán eran personas inseguras. Tenían miedo de perder el prestigio, de perder sus posiciones. Siempre tenían que estar afianzándose, controlando, con tal de mantener sus posiciones. Pero Mardoqueo y Ester no tenían nada que perder. De ahí que no tuvieran nada que temer.

Observen a Asuero y Amán en el tema del control. Ellos se sentían motivados a controlar a otros, y esto es lo que tienden a hacer las personas inseguras. Con tal de mantener su posición, tratarán de controlar a los otros. Pero Mardoqueo y Ester estaban dispuestos a estar bajo el control de Dios.

Visto una vez y otra vez que Asuero y Amán eran arrogantes, orgullosos. Pero por el otro lado vimos que Mardoqueo y Ester, eran humildes y sumisos.

Amán y Asuero y no tenían dominio propio. Y vimos esto de varias maneras. Se enojaban fácilmente cuando sus posiciones eran amenazadas o cuando no eran complacidos. Ellos eran indulgentes en cuanto a la bebida, en cuanto a sus hábitos alimenticios, mientras que por el otro lado Mardoqueo y Ester demostraron la gracia del dominio propio. Bajo la presión ellos mostraron moderación. Ellos eran personas estables. Ellos estaban firmes.

Vimos en las últimas sesiones que Ester atravesó por todo el complicado proceso de preparar dos banquetes, aquellos manjares, antes de siquiera decirle al rey lo que estaba en su mente. Qué duro es esto, cuando tienes algo en la mente, y entonces tener que esperar dos días para poder decirle a tu esposo… ¿No es cierto? Solo quieres decirlo y ya. Pero ella ejercitó el dominio propio.

Ella y Mardoqueo, cuando fueron provocados, y en medio de las amenazas, fueron pacientes. Fueron sumisos. Ahora, eso no significa que ellos no hicieron nada. No significa que ellos se quedaron quietos y callados. Había un tiempo para hablar, pero hasta que no llegara ese momento, ellos se controlaron. Y cuando hablaron, lo hicieron con mucho cuidado.

Asuero y Amán eran motivados por las opiniones de otros. Por lo que cuando el consejero del rey dijo, “Deshazte de la reina” el rey estaba ebrio —dijo, “Está bien, fuera Vasti”. Eliminada. Él actuó impulsivamente porque fue motivado por la opinión de otros. Le temía a los hombres. Su motivación era impresionar a los demás. Él vivió para complacer a los demás; mientras que Mardoqueo y Ester estaban motivados por principios. Sus vidas se caracterizaban por convicciones, y realmente no era importante para ellos lo que los demás pensaran.

Una vez Mardoqueo decidió, No voy a postrarme delante de Amán, dice que los que estaban a su alrededor, día tras día, le decían, “Necesitas postrarte; necesitas postrarte”. Él no se postraba. Él no iba a ser influenciado por las opiniones de otros porque su vida estaba cimentada, no en el temor a los hombres, sino en el temor a Dios. Su motivación era agradar a Dios, y como resultado él estaba dispuesto a sacrificar su reputación. Él y Ester estaban dispuestos a pararse solos, a ir en contra de la corriente.

Tenemos algunas mujeres así aquí. Déjenme decirles, espero que ustedes, las más jóvenes, cuando crezcan se conviertan en mujeres de convicción, en mujeres de coraje. Habrá hombres, amigos, personas en sus vidas, que las van a retar a hacer las cosas a la manera del mundo. Si viven para complacer a otros, tomarán decisiones equivocadas. Tomarán decisiones tontas. Y ustedes experimentarán las consecuencias como resultado de eso en sus vidas.

Pero si sus vidas son motivadas por el deseo de agradar al Señor en la forma como se visten, como actúan, como hablan, con quien salen, con quien se casan, el trabajo que tienen si su motivación es agradar a Dios, si sus vidas están basadas en convicciones, entonces estarán dispuestas a pararse solas. Estarán dispuestas a ir en contra de la corriente, si fuera necesario. Tendrán la valentía, porque temerán a Dios y no a los hombres.

Asuero y Amán protegían su propia reputación, su propia imagen; mientras que Mardoqueo y Ester protegían a otras personas.

Asuero y Amán estaban centrados ellos mismos y buscaban lo suyo; mientras que Mardoqueo y Ester estaban centrados en los demás. No eran egoístas. Esto fue lo que motivó muchas de sus acciones y decisiones.

El mundo de Asuero y de Amán giraba en torno a ellos mismos, pero Mardoqueo y Ester estaban alineados con los propósitos y el plan de Dios que eran aun mayores que ellos. ¿Y qué era esto? Preservar el linaje de Cristo, cumplir la promesa del juicio de Dios sobre los amalecitas. Hemos visto eso. De modo que el mundo no giraba alrededor de ellos. No se trataba de ellos. Ellos dicen, todo se trata de Dios. Es sobre Sus propósitos. Es sobre Su reino. Es sobre Su plan.

Asuero y Amán se percibían como el centro de atención. No solo pensaban que el mundo giraba en torno a ellos, sino que decían, Mi mundo soy yo. Mientras que Mardoqueo y Ester se dieron cuenta de que sus vidas eran solo una pequeña parte de un panorama mayor.

Amigas, hermanas, esto es importante. En la vida, si crees que tu mundo depende de cómo te sientes, cómo otros te traten, lo que esté pasando a tu alrededor, de cómo esté tu matrimonio, cómo estén tus hijos si eso constituye tu mundo, terminarás tomando decisiones egoístas y te convertirás en una mujer amargada.

Pero si reconoces que tu vida no es imprescindible, que es solo una pequeña parte importante para Dios, claro pero solo una pequeña parte en un mundo inmenso, eterno, infinito; de un plan cósmico grandioso de un Dios redentor, entonces estarás dispuesta a tomar tu lugar en este plan y decir, “Mi vida no tiene que ser perfecta. Lo que importa es que mi vida cumpla con los propósitos de Dios”.

Asuero y Amán se desligaron de la dificultad del pueblo. Mientras toda la ciudad estaba en confusión después de haber sido promulgado el edicto, Amán y el rey se sentaron a beber y a festejar. Sus vidas se mantuvieron al margen de la dificultad de los demás, pero Mardoqueo y Ester se identificaron con la dificultad de los demás.

Asuero y Amán veían sus posiciones como un medio para auto-exaltarse, pero Mardoqueo y Ester veían sus posiciones como un medio para servir a los demás e interceder; para intervenir en beneficio de la gente.

Asuero y Amán buscaban controlar a los demás, y como resultado, terminaron siendo controlados por los demás. Mientras, que Mardoqueo y Ester buscaban servir, y como resultado, terminaron siendo servido por otros.

Asuero y Amán eran impetuosos. Actuaron precipitadamente y luego se arrepintieron; mientras que Mardoqueo y Ester fueron comedidos. Fueron medidos en sus palabras en sus acciones. Ellos pensaban antes de actuar.

Asuero y Amán, como hemos visto, eran emocionalmente inestables. Ellos eran irracionales. Eran erráticos. Sus conductas eran impredecibles. Pero Mardoqueo y Ester eran emocionalmente estables porque sus vidas estaban cimentadas en Jehová Dios. Ellos eran cautelosos para manejar las cosas.

Y por último pero no menos importante, mientras observamos el contraste entre Amán y Mardoqueo, vemos en Amán a un hombre que se autoexaltaba y forzó a Dios a humillarle; mientras que Mardoqueo se humilló a sí mismo, y como resultado, Dios le exaltó.

Humíllense ustedes mismas delante de Dios, y en Su tiempo, Él les exaltará. (Parafraseado; Santiago 4:10, 1 Pedro 5:6).

Carmen: ¿Puedes creer que estos dos grupos de personajes sean tan diferentes? La pregunta más importante es, ¿cuál de estas personas se parece más a ti? Espero que hoy puedas pasar un tiempo reflexionando en esta pregunta.

Ya solo faltan tres semanas para nuestra primera c onferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo. Estamos orando que Dios derrame Su Espíritu en medio nuestro y que ese encuentro produzca frutos en abundancia en las vidas de las que participen allí. ¿Nos acompañarías a orar por este evento?

¿No encuentras que es más fácil empezar algo que terminarlo? Cuando Ester se acercó al rey Asuero, muchas cosas comenzaron a salir bien. Hubiera sido fácil para ella relajarse, pero su trabajo no había terminado. Aquí está Nancy.

Nancy : Oh, la diferencia que un día puede hacer. Estamos yendo a través de la historia de Ester, y vimos en el capítulo 7 que los judíos habían sido condenados a la muerte por el edicto del perverso Amán. Ahora Amán había recibido el juicio merecido, pero el edicto todavía estaba en efecto: En unos meses, los persas podrían matar, destruir y aniquilar a todos los judíos.

Cuando llegamos a los capítulos 8 y 9, vemos la continuidad de la soberanía y de la mano providencial de Dios en acción . Cuando Dios dice es tiempo de actuar , es tiempo de trabajar, ¡que rápido pueden cambiar las cosas! Esto es lo que vamos a ver en estos últimos capítulos del libro de Ester.

Vamos a comenzar por el capítulo 8, versículo 1: En aquel día… Este es el día en que Amán fue colgado de la horca, que irónicamente, pero providencialmente, él mismo había construido para Mardoqueo.

En esa misma horca, el mismo Amán fue ahorcado, y en ese mismo día el rey Asuero le dio a la reina Ester la casa de Amán, quien fuera el enemigo de los judíos. Y Mardoqueo vino delante del rey, porque Ester le había revelado lo que él era para ella [su padre adoptivo, su primo]. Y el rey se quitó el anillo que había recobrado de Amán y se lo dio a Mardoqueo. Y Ester puso a Mardoqueo sobre la casa de Amán (versículos 1-2).

¿Este es un cambio? ¿ O qué? Todo está diferente. En la situación en que parecía no haber esperanza, podemos ver ahora a Dios actuando. Él había estado llevando a cabo Sus propósitos. En tan solo unos instantes, Mardoqueo es elevado de su posición despreciada; la de un disidente, a una posición de preminencia, de poder e influencia. Él reemplazó a Amán como primer ministro del reino más grande del mundo, tal vez con una población de cien millones de personas.

En el capítulo 4, a Mardoqueo no le era ni siquiera permitido cruzar las puertas del rey, y ahora era traído directamente ante la presencia del rey. Anteriormente, Amán había utilizado el poder del anillo del rey para firmar un decreto para matar a Mardoqueo. Ahora Amán está muerto por un decreto del rey, y Mardoqueo está a cargo del anillo del rey. Todo está invertido, de afuera hacia adentro, y de adentro hacia fuera.

Mientras meditaba en este pasaje hace unos días atrás, un versículo del libro de Apocalipsis vino a mi mente, el capítulo 11. Pensé, “Esta es una excelente imagen en el Antiguo Testamento de la promesa que tenemos de lo que un día sucederá”. Dice así, “El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de Su Cristo, y Él reinará por los siglos de los siglos” (versículo 15). ¿Amén?

Esto es lo que va a suceder. En el libro de Apocalipsis, están todos estos capítulos sobre todas las cosas horribles acerca de Babilonia, la prostituta de Babilonia, y los reyes del mundo uniéndose en contra del Señor, amenazándole a Él y a Su pueblo. Hay tiempos de miedo de temblor y temor, y parecería como si el pueblo de Dios estuviera del lado de los perdedores. Pero entonces viene el rey cabalgando en Su caballo blanco. Y toma el control.

Mardoqueo es elevado al trono. Amán está muerto. Mardoqueo triunfa. Y ahora tiene el anillo, y el reino del mundo se ha convertido en el reino de nuestro Señor y de Su Cristo, y Él reinará por siempre y para siempre, amén.

Esta imagen extraída del Antiguo Testamento es solo un vistazo de la gran promesa que tenemos de que algún día no habrá reyes ni gobernadores malvados en este mundo. La justicia será exaltada. Todo pecado será abolido. Los pecadores serán condenados y juzgados, y Dios, que ha estado sentado en el trono todo el tiempo, será reconocido como el incuestionable Rey, Señor y Gobernador de todo el universo.

Vemos en esta historia algo mayor que esta historia misma. Es el panorama del gran plan de Dios.

Ahora, debido a que Amán era un criminal, de acuerdo a la ley persa, el rey tenía el derecho de confiscar todas sus propiedades y pertenencias. Y en vez de quedarse con ellas, el rey le dio a Ester la fortuna de Amán, convirtiéndola a ella en una mujer de increíble riqueza.

Esta pobre niña huérfana es ahora la reina y tiene una fortuna. En vez de ella quedarse con ella, Ester se la da a Mardoqueo y le asigna como supervisor de todo. Ciertamente Dios exalta al humilde, ¿no es esto cierto ? Esto es lo que vemos ilustrado en el libro de Ester. Espera en el Señor. A Su tiempo y a Su manera, Él arreglará todo lo que ha sido dañado.

Hermanas, amigas, esto no es cierto solo para Ester y Mardoqueo. Es cierto para ti. Es cierto para tu matrimonio. Es cierto para ese marido difícil. Es cierto para ese niño tormentoso. Es cierto para ese jefe imposible. Tú sé fiel y haz lo correcto, y en el tiempo, Dios te recompensará.

Esther habló de nuevo con el rey. Ella se postró a sus pies y lloró y le rogó para que evitara el malvado plan de Amán hijo de Hamedata, que evitara el complot que se había levantado en contra de los judíos. Cuando el rey levantó el cetro de oro a Ester, Ester se levantó y se paro delante del rey.

Y ella dijo,

Si le place al rey, y si he hallado gracia delante de él, si el asunto le parece bien al rey y yo soy grata ante sus ojos, que se escriba para revocar las cartas concebidas por Amán, hijo de Hamedata, agagueo, las cuales escribió para destruir a los judíos que están en todas las provincias del rey. Porque ¿Cómo podría yo ver la calamidad que caería sobre mi pueblo. ¿Cómo podría yo ver la destrucción de mi gente? (versículos 3-6)

Ahora, en este párrafo, vemos unos principios maravillosos en relación a la intercesión. Observa la intercesión de Ester en beneficio de su pueblo.

Primero que todo, ella persistió. Ella habló otra vez con el rey. Ella ya había hablado con el rey en una ocasión. Ella ya había descubierto el complot, pero habló otra vez. Ella no descansó con la muerte de Amán, porque aunque ella sabía que Amán había sido ahorcado, todavía tenían que manejar las ramificaciones de su malvado edicto.

Entonces ella continuó hasta completar su misión y fue delante del rey para suplicarle que revirtiera el edicto que anteriormente había emitido: “Todos los judíos serían aniquilados y destruidos”. Este edicto todavía estaba vigente, aun cuando Amán colgaba de la horca.

En el versículo 3, vemos también que ella fue intencional. Ella cayó a sus pies. Ella lloró. Ella le rogó. Ella fue intencional; porque esto le importaba. No creo que ella estuviera fuera de control. Creo que ella quería que él viera el fervor de su corazón.

Entonces, ella hace una petición justa. Otra vez, en el versículo 3, ella ruega al rey que anule el malvado plan de Amán y el complot que se había concebido en contra de los judíos.

En el versículo 4, vemos que a ella se le ha concedido el acceso. Escuchen, no se puede interceder ante el rey al menos que él te de acceso. Tú no puedes interceder ante el trono de gracia a menos que el Rey con R mayúscula te dé el acceso. Y lo más maravilloso del Evangelio es que en Cristo tenemos acceso a la misma habitación del trono de Dios. Por esto es que Dios dice en Hebreos, “Acerquémonos con confianza al trono de la gracia” (4:16). Entren, pidan en el nombre de Cristo, y se les dará.

Mientras, Ester se acerca al rey, ella no tiene un espíritu demandante. Sino que, ella tiene una actitud humilde y sumisa: Si le agrada… Si he hallado favor si le parece correcto… Ella no está demandando sus derechos. Ella está rogando, humildemente, y sumisamente.

¿ Es así cómo tú oras? ¿Tú demandas que Dios cambie el corazón de tu esposo? ¿Tú le demandas a Dios que cambie el corazón de tu hijo o de tu hija y que le traiga de vuelta? ¿Tú le demandas que te de el trabajo que tú quieres? ¿O demandas que tu esposo reciba un aumento? ¿ Demandas estas cosas a Dios como si fuera un derecho? O, cuando tú oras, ¿oras humildemente y sumisamente, Señor, si te agrada a Ti, si he hallado favor delante de Ti, si te parece correcto a Ti, podrías Tú concederme este deseo?

Ella hace una petición específica en el versículo 5: “Que se escriba para revocar las cartas las cartas concebidas por Amán para destruir a los judíos”. ¿Cuándo oras lo haces específicamente? O solo dices, “Señor, sácame de este lío”. ¿Qué es lo que quieres que haga Señor? ¿Cuál es tu petición? La intercesión necesita ser específica.

Entonces Ester se identifica personalmente con su gente. Ella misma está en juego aquí. En el versículo 6, ella dice, ¿Cómo podría yo ver la calamidad que caería sobre mi pueblo? O ¿cómo podría yo ver la destrucción de mi gente? ¿Ves? Ester no está contenta con haber salvado su vida y la de Mardoqueo. Ella no puede descansar hasta que sepa que su pueblo también está a salvo.

Creo que hoy en día es tan diferente para muchos creyentes que están contentos con disfrutar de su posición privilegiada en su relación con Cristo, mientras permanecen ciegos o indiferentes ante aquellos que gimen debido al peligro espiritual en el que se encuentran.

Charles Spurgeon lo dijo de esta manera, Trata esta receta: “Oh creyente, cuando estés tristes de corazón y en pesadez de espíritu. Olvídate de ti y de tus pequeñas preocupaciones y busca el bienestar y la prosperidad de Zion , y del pueblo de Dios. Cuando dobles tus rodillas en oración a Dios, no limites tu petición al estrecho círculo de tu vida, aunque esté en una prueba , sino que envía tu anhelo en oración por la prosperidad de la iglesia. Ora por la paz de Jerusalén, y tu alma será refrescada”.

Padre, unimos nuestros corazones en este momento clamándote a Ti por estas personas. Vemos la mundanalidad, la pecaminosidad, las ataduras pecaminosas, la impureza moral, la falta de modestia, la falta de respeto, el divorcio, las relaciones rotas entre padres e hijos.

Oh Dios, vemos estas cosas, no solo afuera del palacio, no solo en el mundo, pero también en la casa de Dios. Y , oh Dios, clamamos a Ti para que intervengas, tú no quieres Señor que ninguno perezca sino que todos vengan al arrepentimiento, retrasa el juicio de este mundo, dale tiempo a la gente de arrepentirse, ten misericordia, atrae los corazones de las personas hacia Ti.

Señor, oramos por Tu pueblo, por la iglesia, y decimos, ¿Cómo podemos soportar la confusión en que hoy están sumidas tantas de tus iglesias? Por eso oramos pidiendo, oh Dios ten misericordia. Escucha nuestras oraciones. Aviva los corazones de Tu pueblo para Tu gloria y por Tu reino. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Amén. Siempre supe que el libro de Ester contiene una historia apasionante, pero las enseñanzas de Nancy Leigh DeMoss me han mostrado muchas verdades profundas que este libro tiene para explorar. Espero que hayas hecho una conexión con la historia y le des seguimiento a las cosas aquí aprendidas.

Después de estudiar el libro de Ester, no te sorprendas si tienes un examen. No un examen de lápiz y papel, sino un examen espiritual. Acompáñanos mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y mi mamá es una mujer verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

11/18 – Una presentación persuasiva

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

11/18 – Una presentación persuasiva

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/una-presentacion-persuasiva/

Nancy: Pienso que en ocasiones la forma en la que abordamos a personas a las personas en posiciones de liderazgo, explica el porqué éstos no responden de manera positiva, y es porque no les damos la oportunidad de respirar. No les damos la oportunidad de pensar.

Lo mismo te pasa a ti cuando tus hijos se acercan, cuando te están atacando. Ellos te dicen, “No estoy de acuerdo con tu decisión. No debiste tomar esa decisión. Yo no tengo que hacer eso”. ¿Acaso hará esto que tu reconsideres tu decisión? Difícilmente.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín en la serie Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

Nancy: Volvamos atrás por un momento. En la última sesión vimos que el rey no podía dormir, así que decidió leer las crónicas. Él se dio cuenta de que cinco años antes Mardoqueo le había salvado la vida, y que nunca se había hecho nada para honrarlo.

Así que dijo, ¿Quién está en la corte? Él quiere saber qué se puede hacer para honrar a este hombre.

Casualmente, al amanecer, Amán estaba parado justo afuera, en el patio interior. Podemos notar que esto es providencial ya que Amán acababa de construir una horca en la que quería eliminar a Mardoqueo. Él viene a solicitar el permiso del rey para hacerlo.

La agenda de Amán y la del rey son muy diferentes en ese momento. Pero Dios es el que está en control del tiempo en el que las cosas van sucediendo.

Así que Amán entra, y el rey le dice, ¿Qué se debe hacer para el hombre a quien el rey quiere honrar? Y Amán se dijo: ¿A quién desearía el rey honrar más que a mí? (Ester 6:6)

Así que vemos el orgullo de Amán. Vemos las evidencias de este sentimiento. Vemos como ha respondido con ira, con inseguridad, mencionando nombres de personas importantes, y haciendo alarde de sus logros y hazañas.

Él es un hombre arrogante, por eso es consistente con su que pensara: Él rey quiere honrar a alguien. Yo soy el hombre número dos en esta tierra. ¿A quién más pudiera el rey honrar que a mí?

Él es orgulloso, y termina haciendo el ridículo. Eso es lo que le pasa a la gente orgullosa. El orgullo termina haciendo que hagamos cosas ridículas.

Y Amán [pensando que el rey quiere honrarlo] le dijo,

Para el hombre a quien el rey quiere honrar [por supuesto, ese soy yo], traigan un manto real con que se haya vestido el rey, y un caballo en el cual el rey haya montado y en cuya cabeza se haya colocado una diadema real; y el manto y el caballo sean entregados en mano de uno de los principales más nobles del rey, y vistan al hombre a quien el rey quiere honrar, le lleven a caballo por la plaza de la ciudad y pregonen delante de él: Así se hace al hombre a quien el rey quiere honrar. [Por supuesto, ese soy yo] (Versículos 7-9).

Ahora bien, los plebeyos usualmente cabalgan en burros. Únicamente los hombres nobles y los ricos montaban a caballo. Tenemos que preguntarnos si el deseo de Amán de cabalgar en el caballo del rey era un intento sutil de alcanzar el trono. Yo pienso que es muy probable que Amán deseara ser rey, y estaba mirando esto como otro paso en esa dirección.

Pienso que él deseaba ser percibido por las personas como un posible heredero. Este es el hombre a quien el rey quiere honrar.

El rey, de hecho, fue asesinado diez años después. Así que iba a ser reemplazado; y pienso que Amán simplemente pensó, “Cuando el rey esté fuera del escenario, eso me pondrá en la posición de llegar a ser rey”.

¿Qué tenemos aquí? Ambición egoísta. Pura y simplemente eso es lo que es. Bueno, no es exactamente pura, pero es ambición egoísta.

Así que, el versículo 10, Entonces el rey le dijo a Amán… ¿Sabes algo? Algunas veces nosotros conocemos estas historias, y dejamos de experimentar un sentido de asombro al leerlas. Es por eso que ayuda volver atrás y escudriñar las Escrituras y decir, Dios, dame ojos frescos para ver esto. Colócate tú misma en esta situación, en los zapatos de Amán en este momento.

El rey le dijo a Amán,

Toma presto el manto y el caballo como has dicho [gran idea], y hazlo así con el judío Mardoqueo, que está sentado a la puerta del rey; no omitas nada de todo lo que has dicho (versículo 10).

¿Te puedes imaginar lo que le pasa a Amán en ese momento? Es decir, ¿Por qué estaba él en el palacio en ese momento? Porque él había venido a decirle, Ahorca a Mardoqueo. Y el rey le dice, “Date prisa y honra a Mardoqueo”.

Lo que quiero decir es que, si no fuera trágico, sería hasta cómico. No es cómico, pero es increíble. Es la providencia de Dios en acción.

Así que Amán tomó el manto y el caballo, vistió a Mardoqueo y lo llevó a caballo por la plaza de la ciudad, y pregonó delante de él: Así se hace al hombre a quien el rey quiere honrar (versículo 11).

¿Será verdad que aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados? Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra (Mateo 5:5). ¿Será verdad?

Es verdad. Y un recordatorio que vemos aquí es que, todo lo que puedas haber hecho para la gloria de Dios será un día recompensado. Así será. Permite que sea Dios Quien elija cuándo y cómo llegará la recompensa.

Mardoqueo obtiene su recompensa cinco años después de que la buena acción había sido hecha. Amigas yo sé que dijimos esto al principio de esta serie, pero como un recordatorio es probable que no haya una tarea menos agradecida que la de ser una esposa y madre; ser guarda del hogar.

Muchas de las cosas que tú haces día a día, fielmente, para servir a tu pareja, para servir a tus hijos, para bendecirlos, quizás algunas de ustedes enseñando a sus hijos en sus propios hogares… Quizás no estás viendo las recompensas ahora. Pero las verás. Las verás. Humíllate. Dios te exaltará a su debido tiempo.

Proverbios 18:12 (RV) nos dice, Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre. ¿A quién te recuerda este pasaje? Al arrogante de Amán. Pero antes de la honra es el abatimiento… ¿A quién se te parece este? Este es Mardoqueo.

Mardoqueo, quien se ha humillado a sí mismo constantemente, ahora comienza a ser exaltado por Dios. Y Amán, quién ha buscado con ansias reconocimiento, aplausos, comienza a resbalar hacia la humillación y la destrucción. El orgullo de Amán se convierte en su propia ruina.

Él se dice a sí mismo “¿A quién habría el rey de honrar más que a mí?” Y en este egocentrismo ciego, en realidad es él mismo quien establece las circunstancias que lo llevarán a su propia autodestrucción. Sin escapar a la providencia de Dios, él también establece, sin darse cuenta, la forma en la que serán exaltados aquellos que ha pisoteado y despreciado.

Así que el versículo 12 nos dice, “Después Mardoqueo regresó a la puerta del rey”. Una afirmación sencilla. No hay evidencia de que Mardoqueo se enorgulleciera por lo que pasó. Él simplemente regresó a su lugar para hacer su trabajo, ¿cuál era ese? Servir al rey. Él regresó a hacer lo que había estado haciendo todo este tiempo.

Pero Amán se apresuró a volver a su casa, lamentándose, con la cabeza cubierta (versículo 12). Ahora, él está avergonzado, apenado.

Por supuesto la gente sabía que Amán odiaba a Mardoqueo. Y acababa de ser humillado públicamente. Ha pasado todo lo contrario.

Cuando salió de su casa temprano en esa mañana, pensó que volvería a casa y que Mardoqueo estaría colgado en aquella horca para la medianoche. Ahora Amán regresa a su casa; su cabeza está cubierta; él está avergonzado.

Y Amán le dijo a su esposa Zeres y a todos sus amigos todo lo que le había acontecido (versículo 13).

Si te das cuenta, esta es una frase muy interesante. Amán no está asumiendo la responsabilidad por sus problemas. En lugar de esto se enfocó en lo “que me pasó a mí”, en lo que otros me hicieron. Se vio a sí mismo, pienso yo, como una víctima de sus circunstancias.

Déjame decirte y lo quiero decir con mucho cuidado, porque no es siempre el caso pero usualmente cuando las personas se sienten deprimidas o avergonzadas, como le pasó a Amán en esta situación, hay una tendencia a sentirse que son una víctima. Así que se lo dicen a todo el mundo, como hizo Amán. Él se lo dijo a su esposa y a todos sus amigos todo lo que le había acontecido.

Se lo dicen a otros. ¿Sabes lo que me pasó? ¿Sabes lo que me hizo mi esposo? ¿Sabes lo que mi ex-esposo hizo? ¿Puedes creer lo que le hizo a mis hijos? ¿Puedes creer lo que mi suegra me hizo? ¿Puedes creer lo que mi jefe me hizo?

Ellos siempre están culpando a otros— Ellos son libres para hablar, libres para decir. Esto es lo que me paso a mí, como si no tuvieran ninguna responsabilidad por “Lo que me pasó a mí”.

Ahora bien, yo espero no estar viendo más allá de lo que dice el texto, pero creo que es consistente con el carácter de Amán que él estuviera pensando de esa manera. Sabemos que siempre podemos conseguir que otra persona nos escuche contar nuestras tragedias.

No pretendo ser cruel, pero es muy fácil para nosotras estar siempre contando nuestras vicisitudes a cualquiera que quiera escucharlas. Con eso no quiero decir que las circunstancias de tu vida no sean difíciles. Pero algunas veces las dificultades en nuestras vidas son simplemente consecuencia de nuestras propias elecciones.

Nos colocamos en una situación que esta fuera de la voluntad de Dios. Hacemos una elección insensata. Actuamos con orgullo.

Te metes en un matrimonio que no es bíblicamente permitido; o te casas en contra del consejo y de la bendición de tus padres. Elijes un trabajo que no es la voluntad de Dios para ti.

Entonces tu vida termina en un desastre, y tú pretendes que todo el mundo se compadezca, cuando probablemente lo que necesitas decir es, “Estas consecuencias negativas que estoy experimentando ¿pudieran ser el resultado de algo que anda mal en mí? ¿Será mi orgullo? ¿Mi insensatez? ¿Mis malas decisiones? ¿Mis malas elecciones?”

A Amán le hubiera ido mejor si hubiera hecho eso en ese momento. Pero en lugar de ello, simplemente va y cuenta lo que le estaba sucediendo a él. Se siente que él es una víctima de sus circunstancias.

Entonces sus sabios y su mujer Zeres le dijeron, “Si Mardoqueo, es de descendencia judía, no podrás con él, sino que ciertamente caerás delante de él” (versículo 13).

Aquí Zeres asume una actitud fatalista. Ella no entiende la providencia divina.

Ahora, ¿qué pudo haber hecho Zeres en este punto? Ella pudo haber estimulado a Amán a humillarse a sí mismo, a asumir su responsabilidad, a arrepentirse. Y la historia pudo haber terminado de manera diferente.

Pero ella sí reconoció, como lo hicieron sus otros consejeros, que al final nadie puede destruir el pueblo de Dios. Tú no podrás vencerlo. Y en cuanto a eso ella tenía razón.

Aún estaban hablando con él, cuando llegaron los eunucos del rey y llevaron aprisa a Amán al banquete que Ester había preparado. (Versículo 14).

Capítulo 7, versículo 1: Y el rey y Amán fueron al banquete a beber vino con la reina Ester. Este es, por cierto, el sexto banquete en el libro de Ester. A ellos les gustaban las fiestas. Y es increíble algunas de las cosas que ocurrían alrededor de aquellas fiestas.

También el segundo día [este segundo día corresponde a la segunda fiesta], mientras bebían vino en el banquete, el rey le dijo a Ester, ¿Cuál es tu petición, reina Ester? Te será concedida. ¿Cuál es tu deseo? Hasta la mitad del reino, se te dará. Y respondió la reina Ester … (Versículos 1-3).

Esta es la tercera vez que el rey le ha dicho a ella, ¿Qué quieres? Y no es hasta la tercera vez, a pesar de que ella tenía esta puerta abierta de par en par …No es hasta ese momento que ella le dice lo que desea.

Recuerda, Dios ha estado orquestando las circunstancias. Si ella lo hubiera dicho más temprano, las cosas no hubieran estado en el mismo lugar ni hubieran acontecido de la forma en que sucedieron.

De manera que ella ha sido sabia. A pesar de que ella no sabe lo que Dios ha estado orquestando, ella ha sido sabia siguiendo la guía de Dios. Y finalmente, ahora es el tiempo.

“Entonces la Reina Ester respondió, Si he hallado favor a tus ojos, oh Rey, y si le place al rey, que me sea concedida la vida según mi petición, y la de mi pueblo según mi deseo.Porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para el exterminio, para la matanza y para la destrucción” (versículos 3-4).

Por cierto, esa formulación es casi idéntica a la formulación del edicto de Amán, de que los judíos podían ser destruidos, asesinados o aniquilados en ese día en el mes de Adar, once meses más adelante. Así que ella cita ese edicto para que el rey sepa exactamente a qué es que ella se está refiriendo. Ella dice,

Y si solo hubiéramos sido vendidos como esclavos o esclavas, hubiera permanecido callada, porque el mal no se podría comparar con el disgusto del rey (versículo 4).

Ahora, vamos a hablar por unos pocos momentos sobre la petición que ella le hace al rey cómo la hace y qué tiene de sabia su actuación.

Primero que todo, al leer este pasaje vemos que a pesar de su grave situación y circunstancias, a pesar del hecho de que esto era una emergencia,

Ester no se desmorona.

Ella no actúa como una arpía.

Ella no le ladra órdenes al rey .

Ella tiene su cabeza bien puesta. Ella es balanceada.

Ella no se ha comportado como una loca o histérica.

Ella está muy controlada.

Ella está bajo el control de Dios, y ha sido sabia en la manera en la que lo ha abordado. Ella le suplica humildemente al rey. Si he encontrado gracia ante tus ojos. Si le place al rey. Ella no aparece exigiendo sus derechos. Ella le habla con mucho respeto al rey.

Ella demuestra un respeto adecuado por su posición: Oh rey. Este es su esposo, pero también es el rey.

Así que ella le habla respetuosamente, sabiendo que ese hombre necesita ser respetado. Y ella sabe que si él se siente respetado, es más probable que honre la solicitud que ella le hace.

Ella pudo haber dicho: ¡Idiota! ¡No puedo creer que firmaste esto sin verificar bien de lo que se trataba! Quiero decir, solamente imagínate cómo hubiéramos manejado una situación similar. Nuestras palabras, nuestra actitud y comportamiento pudieron haber sido realmente como el de una mujer salvaje.

Entonces ella hace una última solicitud, una solicitud específica: Permite que me sea concedida la vida, y permite que la vida de mi gente sea concedida. Observa que ella no ataca a Amán inicialmente. Sino que ella apela al hecho de que su vida está en peligro, porque el rey ha mostrado su favor; el obviamente se preocupa por ella, y ella sabía que esto era algo que a él le importaba.

Si ella hubiera llegado atacando a su hombre número dos, el rey podía haberse ofendido. ¡No ataques a mi primer ministro! Pero en lugar de eso, ella hace la petición basándose en el hecho de que su vida está en peligro, pensando que eso sería una motivación para el rey. Y tenía razón.

Ella hace su solicitud en términos de la pérdida del rey, en lugar de la suya. Ella se enfoca en sus mejores intereses. Eso es ser una mujer sabia. Y mantén esto en mente, ella era probablemente una adolescente; no mucho mayor que eso, unos veinte años como mucho. Ella es una joven con mucha sabiduría.

Ella no lanza acusaciones contra el rey. En lugar de ello le hace una solicitud específica, humilde y respetuosa.

Te puedes preguntar al leer este pasaje: ¿Cómo apelo yo ante la autoridad en medio de una crisis? ¿Es así como luce mi actitud? ¿Soy humilde? ¿Soy respetuosa?

Cuando yo estoy en desacuerdo con mi esposo, cuando estoy en desacuerdo con mi jefe, cuando estoy en desacuerdo con el liderazgo espiritual de la iglesia a la cual asisto:

¿Es mi solicitud humilde?

¿Es respetuosa?

¿Hago peticiones específicas?

¿He pensado cómo puedo poner el asunto en términos que velen por el interés de ellos? O simplemente voy y digo, Esto es lo que ustedes hicieron, lanzando acusaciones, sin darles una oportunidad para respirar o para articular sus pensamientos y pensar sobre el asunto?

Pienso que en ocasiones la forma en la que abordamos a personas en posiciones de liderazgo, explica el porqué éstos no responden de manera positiva, y es porque no les damos la oportunidad de respirar. No les damos la oportunidad de pensar.

Lo mismo te pasa a ti cuando tus hijos se acercan, cuando te están atacando. Ellos te dicen, No estoy de acuerdo con tu decisión. No debiste tomar esa decisión. Yo no tengo que hacer eso. ¿Acaso hará esto que tu reconsideres tu decisión? Difícilmente.

Pero si tus hijos se acercan a ti de una manera humilde, respetuosa y específica, después que te recojan del suelo del susto, seguramente estarás en la disposición de reconsiderar lo que sea que hayas hecho.

Bueno, versículo 5:

Entonces el rey Asuero le preguntó a la reina Ester, “¿Quién es, y dónde está el que pretende hacer tal cosa?” Y Ester respondió, ¡El adversario y el enemigo es este malvado Amán!

Ella finalmente pone en evidencia a Amán. Ahora que tiene la atención del rey, ahora que él está viendo las cosas desde la perspectiva de ella, le dice, “Esto es lo que Amán ha hecho”. Ella expuso a Amán como realmente él era, algo que el rey no había visto hasta este punto.

Entonces Amán estaba aterrorizado delante del rey y de la reina (versículo 5). De repente Amán se da cuenta, Estoy en un problema grave. Se da cuenta de que está condenado. Está aterrorizado.

Déjame sencillamente decir que los malvados no se dan cuenta todavía, pero un día su fiesta va a terminar. Ellos tendrán que rendir cuentas al Todopoderoso, al Dios santo, a quien ellos han ignorado, a quien ellos han hecho oposición, y cuyos caminos ellos han rechazado. Cuando ellos escuchen el veredicto de culpable y ellos enfrenten la ira y el juicio final de Dios, ellos estarán aterrorizados. Es verdad.

Amán llegó a esta fiesta sonriendo, dándose un banquete, teniendo un tiempo alegre, pensando que estaba siendo honrado por el rey. Entonces se da cuenta de que la fiesta se acabó, y está aterrorizado. Y al final esa siempre será la manera como terminarán los malvados.

De repente el rey se da cuenta de lo que ha hecho. Él ha firmado impulsivamente la orden de muerte de su reina, y ahora está furioso con Amán, quien fue quien lo motivó a hacerlo. Así que el versículo 7 dice:

Y dejando de beber vino, el rey se levantó lleno de furor y salió al jardín del palacio; pero Amán se quedó para rogar por su vida a la reina Ester, porque vio que el mal había sido determinado contra él por el rey.

Él conocía a este rey. Él sabía como él era.

Y el rey volvió del jardín del palacio al lugar donde estaban bebiendo vino, mientras Amán se había dejado caer sobre el lecho donde se hallaba Ester (versículo 8).

¿Qué palabra te recuerda esto? Providencia. El tiempo de Dios. La orquestación de Dios.

Yo pienso que Amán estaba simplemente rogándole a Ester que tuviera misericordia de él, que le perdonara la vida. Pero mientras el rey entraba y vio esta escena, el rey dijo, “¿Aun se atreve a hacer violencia a la reina estando yo en la casa?” (versículo 8).

Ahora bien, ya sea que el rey creyera que realmente Amán estaba violentando a Ester o no pienso que quizás no— de todas maneras la escena le dio a Jerjes la excusa que necesitaba para firmar la sentencia de muerte para Amán, para deshacerse de él. Así que,

Mientras la palabra salía de la boca del rey, ellos cubrían el rostro de Amán. Entonces Harbona, uno de los eunucos que estaban delante del rey, dijo, “He aquí precisamente, la horca de cincuenta codos de alto está en la casa de Amán, la cual había preparado Amán para Mardoqueo, quien había hablado bien en favor del rey. Y el rey dijo, Ahorcadlo en ella” (versículo 8-10).

¡Una cosa más! Este hombre que salvó tu vida… Amán ha construido una horca; no solamente ha firmado la sentencia de muerte de la reina, sino que además ha construido una horca para ahorcar a su leal sirviente. El rey está harto. Y dice,

Colgadlo en eso. Colgaron pues a Amán en la horca que había preparado para Mardoqueo, y se aplacó el furor del rey (versículo 10).

Ahora, tenemos aquí un sencillo retrato del hecho de que todo enemigo de Dios y de Su pueblo al final será destruido y está escrito en las Escrituras. Es la ley del castigo divino. Ellos recibirán su parte. Ellos pagarán sus cuotas.

Escucha este pasaje del Salmo 7, y observa sino describe lo que hemos estado leyendo aquí sobre Ester:

He aquí, con la maldad sufre dolores, y concibe la iniquidad y da a luz al engaño. Ha cavado una fosa y la ha ahondado, y ha caído en el hoyo que hizo. Su iniquidad volverá sobre su cabeza, y su violencia descenderá sobre su coronilla(versículos 14-16).

Esa es la manera de Dios. Y es eso exactamente lo que Amán está experimentando aquí.

Segundo de Samuel capítulo 3, versículo 39 lo dice de esta manera: “¡Que el Señor pague al malhechor conforme a su maldad!”

Proverbios 22:8 dice, “El que siembra maldad cosecha desgracias”.

Es la ley de siembra y cosecha. Si tú siembras amargura , enojo , crueldad , dureza y egoísmo, eso es lo que cosecharás.

Por otro lado, aquellos que siembran misericordia, bondad y generosidad, a su tiempo, en su momento, cosecharán lo que han sembrado.

Ahora estamos tentados a ver las cosas como son en nuestro mundo, donde el malvado aparenta prosperar… Muchas veces parecería que el malvado está prevaleciendo, mientras que los piadosos parecieran estar oprimidos. Parecería que están siendo vencidos por los malvados.

Algunas veces cuando tú ves las cosas como están en el momento, te puedes desesperar sobre el desenlace final. No cometas el error de creer que las cosas siempre serán como son ahora. Lo cierto es que Dios está todavía en Su trono.

En Su tiempo Él corregirá todo lo incorrecto. Él reivindicará a todos los que son Suyos. Él revelará Su gloria en esta tierra. Él levantará al justo. Él ejercitará Su juicio sobre aquellos que se opusieron a Él y a Sus caminos.

El autor de himno lo expresa de esta manera:

El mundo es de mi Dios— jamás olvidaré que aunque infernal parezca el mal, mi Padre Dios es Rey.

El mundo de mi Dios ; y al Salvador Jesús hará vencer con Su poder por la obra de la cruz.1

Carmen: Este es el mundo de tu Padre. Tantas empresas, gobiernos, y grupos pueden hacer reclamaciones en algunos lugares de este globo, pero ciertamente le pertenece a Aquél que lo creó. El libro de Ester te recordará eso.

Aquí está Nancy para guiarnos en oración.

Nancy: Oh Padre, cómo esperamos el día cuando Tu Reino venga y Tu voluntad sea hecha aquí en la tierra como en el cielo. Ayúdanos en este día a sembrar semillas de justicia y a confiar en Ti de que a su debido tiempo seremos recompensadas.

Recuérdanos, cuando parezca que los malvados están imperando, que su día está llegando, y que Tú juzgarás al malvado. Y Señor, mientras tanto Tú eres paciente… No deseando que ninguno perezca sino que todos vengan al arrepentimiento.

Así que gracias a Ti por este espacio que Tú le has dado al malvado para que se arrepienta. Que así sea, oh Dios, para Tu gloria. En el Nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

1 “Este es el mundo de mi Padre.” Maltbie Babcock

Todas la Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

10/18 – Dios interviene en el momento preciso

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

10/18 – Dios interviene en el momento preciso

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/dios-interviene-en-el-momento-preciso/

Carmen Espaillat: Con nosotros Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando tu poder está enraizado en el orgullo en vez de la humildad y en un corazón de servicio te sentirás amenazada por cualquier persona o cosa que no puedas controlar. La gente orgullosa tiene que tener el control. La gente insegura tiene que estar en control. Tiene que ser a mi manera. Ellos tienen que controlar a la gente a su alrededor. Con eso solo están diciendo, ¨Soy orgullosa¨.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Es fácil leer sobre hombres malvados y ambiciosos de poder en las páginas de la historia y pensar, ¨Gracias Señor, que yo no soy así¨. Pero en la medida que Nancy nos ofrezca detalles sobre Amán, el villano en una clásica historia bíblica, tratemos de escucharla con un corazón humilde. Quizás la Palabra de Dios exponga algunas actitudes orgullosas en nuestros corazones. Ahora con nosotras, Nancy.

Nancy: Bueno en la sesión pasada vimos que Ester se había acercado al rey. Se le había dado la oportunidad para hablar. El rey le dice, “¿Cuál es tu petición? Pide lo que quieras, hasta la mitad del reino, y yo te lo daré” Todo lo que Ester dice es, “¿Podrían tú y Amán venir a una fiesta que he preparado para ti?”

Así que ellos vienen a la fiesta y aparentemente disfrutan de una gran cena y entonces el rey le dice de nuevo, “Ester, ¿qué quieres? Yo quiero dártelo”. Y ella le dice, “¿Podrían venir mañana de nuevo?” Ya hablamos sobre el increíble dominio propio de Ester al no precipitarse y dejar salir saber lo que había en su mente, sino esperar que a que Dios actuara.

Así que hoy retomaremos en el capítulo 5, versículo 9, cuando Amán se va de la primera fiesta que había compartido con Ester y Asuero. El versículo 9 nos dice, “Salió Amán aquel día alegre y con corazón contento”. Él estaba eufórico. Él fue el único que había sido invitado a esta fiesta con el rey y la reina.

Inmediatamente en el mismo versículo vemos un cambio dramático en el semblante de Amán y en su espíritu: “Pero cuando Amán vio a Mardoqueo en la puerta del rey y que este no se levantaba ni temblaba delante de él, Amán se llenó de furor contra Mardoqueo”. En el mismo versículo vemos a Amán gozoso y contento en su corazón por haber sido invitado a la fiesta y unos momentos más tarde estaba lleno de ira contra Mardoqueo porque éste no se había arrodillado ante él.

Esto nos indica que tenemos aquí un hombre inestable en sus emociones. Él no tiene dominio propio. En contraste, vemos a Ester con un dominio propio extraordinario. Hemos visto como ella está preparada para mantener sus emociones bajo control. Ella está preparada para mantener su lengua bajo control mientras trata con esta situación. Pero Amán es un hombre que no tiene control de sí mismo ni de sus emociones. Él es propenso a los extremos emocionales y eso sale relucir a través de esta historia. Pasa de la euforia a la desilusión muy fácilmente, y en este caso vemos ambas actitudes en el mismo versículo.

Más adelante en esta historia veremos otras instancias que ilustran los altibajos emocionales de Amán. Yo creo que la razón de estas emociones extremas es porque sus emociones, su sentido de bienestar está determinado por las circunstancias externas. Él está a merced de cómo la gente lo trata. Por eso es que él oscila tan rápidamente entre estas altas y bajas emocionales.

Todo depende de lo que esté pasando a su alrededor, de lo que le está pasando a él. De forma que cuando Ester lo favorece, su espíritu se encumbra. Cuando Mardoqueo rehúsa honrarlo, él cae en una depresión. Altas y bajas. Una montaña rusa emocional. Cuando él no puede obtener lo que quiere, se vuelve irritable e irracional. Cuando él es honrado y las cosas marchan a su manera, él está deleitado.

Esa no es la forma en que Dios quiere que vivamos. Te puedo decir que cuando tu vida, tu corazón y tu mente no están fundamentados en la soberanía y en los caminos de Dios, tus emociones estarán sujetas a lo que sea que esté próximo a suceder en tu vida. Tus emociones estarán sujetas a lo próximo que acontezca en tu día, en tu vida y en cualquier circunstancia que venga a tu vida.

La imagen que viene a mí cuando yo misma reaccionaba de esta manera- era que me sentía como un pequeño barco de papel que algún niño pequeño hizo y lo lanzaba al mar en medio de la tempestad y de las olas. Así serán nuestras vidas, y esa es la manera en que muchas mujeres viven, vulnerables a todas las tormentas, a todas las olas, porque sus vidas no están fundamentadas en la soberanía de Dios.

Cuando tú confías en el control, la dirección y la protección soberana de Dios en tu vida, cuando confías en que Él sabe lo que está haciendo y que está orquestando todos los eventos de este universo para cumplir sus propósitos, ¿cómo le llamamos a eso? Providencia. Cuando tu vida está fundamentada en la providencia no estarás a merced de estos acontecimientos en tu vida. Tu vida tendrá un fundamento sólido.

Amán, sin embargo, se contuvo, fue a su casa, y mandó traer a sus amigos y a Zeres, su mujer. Entonces Amán les contó la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijos, y todas las ocasiones en que el rey le había engrandecido, y cómo le había exaltado sobre los príncipes y siervos del rey. Y Amán añadió: Aun la reina Ester no permitió que nadie, excepto yo, viniera con el rey al banquete que ella había preparado; y también para mañana estoy invitado por ella junto con el rey.

¿Cuál es la palabra que describe lo que resalta en este discurso? Orgullo: O-R-G-U-L-L-O. Es el YO que se exalta en el orgullo. Vemos aquí a un hombre arrogante. Un hombre jactancioso, altanero, egocéntrico, se jacta de su bienestar, de su familia, sus logros, sus honores, de su exaltación, de la invitación de la reina. ¨Soy un VIP¨ (una personalidad importante). Esto es lo que él está diciendo aquí.

Él es el ejemplo de una persona insegura; de una persona que encuentra su identidad en el aplauso humano, en las personas que conoce o con quien se relaciona, o en lo que posee. Por eso mencionan nombres. Ellos tienen que asegurarse que todo el mundo conozca sus logros y sus éxitos. Ellos adquieren su identidad en ser promovidos y tener un buen salario, en manejar carros buenos, en vivir en casas grandes, en vestir con cierto tipo de ropa y en tener los hijos en cierto tipo de escuelas. Así es como obtienen su identidad. Eso es inseguridad.

Las Escrituras nos dicen que el orgullo precede a la destrucción y la altivez de espíritu precede a la caída. Esa es la manera inexorable de Dios. Cuenta con ello, y lo veremos ocurrir con Amán. El orgullo del hombre lo humillará, pero el de espíritu humilde obtendrá honores (Proverbios 29:23).

Así que Amán le hace este discurso a su familia. Luego en el versículo 13 dice, “Sin embargo nada de esto me satisface mientras vea al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey”. Nos podemos imaginar hasta su mandíbula firme, su rostro, su semblante endurecido. Tengo todas estas increíbles bendiciones excepto esta sola cosa, esta persona en mi vida, mientras esté ahí, mientras no me honre, yo no podré disfrutar de lo que tengo.

Su odio hacia Mardoqueo lo priva de disfrutar todas sus riquezas, sus logros. Él es un hombre amargado, lo que lo lleva a una obsesión por venganza. A pesar de su riqueza, a pesar de su posición, a pesar de su influencia, él se siente miserable debido a un pequeño don nadie a quien no podía controlar.

¿No es interesante ver cuán a menudo el objeto de nuestra amargura comienza a controlarnos? La persona a la que tú juras que nunca te parecerás, la persona que no quieres tener a tu lado, la persona con la que no quieres tener nada que ver. Puede ser tu madre. Puede ser tu suegra. Puede ser tu nuera. Puede ser un ex-amigo o un ex-jefe o una ex-pareja. Es increíble como esa persona empieza a controlarte. Tú no puedes disfrutar de lo que tienes. No puedes disfrutar de las bendiciones de Dios porque estás siempre pensando en esa persona, cómo te hirió, cómo te agravió, cómo no hizo las cosas a tu manera.

Cuando tu poder está enraizado en el orgullo en vez de la humildad y en un corazón de sierva estarás amenazada por cualquier persona o cosa que no puedas controlar. La gente orgullosa tiene que estar en control. La gente insegura tiene que estar en control. Tiene que ser a mi manera. Ellos tienen que controlar a la gente a su alrededor. Con esto solo están diciendo, “Soy orgulloso”.

Luego su esposa Zeres y todos sus amigos le dijeron a Amán, “¿te molesta tanto Mardoqueo?” Su mujer Zeres y todos sus amigos le dijeron: “Haz que se prepare una horca de cincuenta codos de alto, y por la mañana pide al rey que ahorquen a Mardoqueo en ella; entonces ve gozoso con el rey al banquete”. Y el consejo agradó a Aman, e hizo preparar la horca. (Versículo 14).

Así que él hizo esta horca para Mardoqueo de 50 codos de altura. Esto es 75 pies de alto, el equivalente a un edificio de 8 pisos. Ahora bien, no estamos seguros si la horca realmente era así de alta eso es casi una monstruosidad o si fue colocada en una colina o un edificio que la haría así de alta. De cualquier forma, era muy alta. Podría ser vista probablemente en toda la ciudad. Este era un lugar en el cual él quería hacer del ahorcamiento de Mardoqueo una exhibición pública.

Esto es lo que él hace. Él hace una horca. Él erige un mástil a sugerencia de su esposa. Zeres, su esposa de forma poco sabia, no animó a su esposo a pensar correctamente, a actuar correctamente. En lugar de ello, ella solo alimentó su necedad y su orgullo. Ella alimenta sus inseguridades y su inclinación pecaminosa. Ella lo habilita para continuar abriéndose paso hacia adelante en su necio orgullo. Y no se da cuenta que lo que le está proponiendo es preparar su propia horca.

¿Qué clase de consejos le das tú a tu esposo o a tu jefe o a tu amigo cuando ellos están empeñados o resueltos en hacer algo? Tú puedes dar un buen consejo o puedes dar un mal consejo. Digamos que es tu esposo quien llega a casa y se le ha ocurrido esta loca idea y está enojado por algo que pasó en el trabajo.

¿Alimentas su decisión equivocada y su pensamiento necio?

¿Tomas la ofensa para ti?

¿Le echas gasolina al fuego de su orgullo y de su ira?

¿O le hablas respetuosamente la verdad? Sin entrar en una discusión con él, le preguntas, “¿Has considerado . . .?” “¿Podría ser posible que . . .?” “Quizás deberías mirar las cosas de esta manera…” Dando consejo respetuoso y piadoso.

Sin embargo, en esta situación incluso Zeres cae de manera inconsciente en el plan providencial de Dios al decirle a Amán que construya la horca para Mardoqueo; y de nuevo aquí vemos en acción la Providencia de Dios con una P mayúscula.

Ahora, al pensar en este pasaje en el que hemos reflexionado hoy, parecería que las cosas se están poniendo peor. Si Ester y Mardoqueo supieran lo que estaba pasando, si ellos hubieran sabido lo enojado que estaba Amán, si ellos hubieran sabido que él estaba construyendo esa horca, quizás pensarías que ellos se hubieran asustado. ¡Esta situación está empeorando! Hemos orado. Hemos ayunado. ¡Pero esto no está funcionando!

Es ahí cuando necesitamos recordar que Dios aún está en control, que Dios está trabajando detrás de la escena, que Dios está ordenando de manera providencial todas las cosas para llevar a cabo Sus propósitos en esta situación. Dios dice que Él hará que aun la ira del hombre le alabe. ¿Cómo hace Él esto? No lo sé. Es un misterio, la Providencia es un misterio. Si nosotras pudiéramos adivinarlo, nosotras seríamos Dios. Pero no somos Dios.

Por eso es que tienes que confiar y recordar esto cuando estés atravesando ciertas situaciones en tu vida muchas de las cuales están enredadas y echadas a perder simplemente porque así es la vida en este planeta caído. Recuérdalo en tu casa, recuérdalo en la iglesia, recuérdalo en tu lugar de trabajo: Dios está en acción. Él está detrás de la escena. Él está orquestando los eventos. Él está causando que todas las cosas cooperen para el bien de aquellos que le aman y son llamados conforme a Su propósito . De eso se trata, es Su propósito llevándose a cabo. Su propósito completándose.

Así que no te inquietes. No te asustes. No te estreses. No manipules. No tomes las riendas. No trates de tomar las cosas bajo tu control. Actúa cuando Dios te diga que es el tiempo de actuar. Habla cuando sea el tiempo para hablar. Pero descansa y confía los resultados a Dios incluso cuando la horca esté siendo construida y pienses que esto te llevará a la destrucción. Dios aún está en control.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss habla poderosamente sobre el contraste que existe entre la gente orgullosa y las personas quebrantadas. Ella nos lo acaba de mostrar enseñando del libro de Ester. Además, Nancy ha escrito de manera efectiva sobre este tópico en su libro, “ Quebrantamiento: El corazón que Dios aviva”. Este es un libro clásico de Nancy. No toma mucho tiempo leerlo pero el mensaje quedará contigo toda la vida. Compra tu copia hoy en tu librería cristiana favorita.

Vamos a regresar con la segunda mitad de la enseñanza de Nancy. La serie se titula “Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios ”.

Nancy: Las personas que trabajan conmigo y viven cerca de mí a menudo me oyen decir, “Me encanta vivir bajo la Providencia de Dios” con P mayúscula. Esa es la providencia divina. Y eso es cierto para mí. A través de los años he buscado evidencias de la Providencia de Dios por doquier y sé que aun cuando yo no pueda ver evidencias de Su Providencia, Él está ahí.

La Providencia de Dios, Su cuidado vigilante y Su supervisión y vigilancia sobre todos los asuntos de este universo, y eso incluye todos los asuntos de mi vida. Todos los detalles. Todas las cosas que no tienen sentido para mí, sí tienen un sentido perfecto para Dios.

Bueno, no hay lugar en la Escritura en el que la Providencia de Dios sea más evidente que en el libro de Ester, aunque el nombre de Dios no es mencionado ni una sola vez en todo el libro. Dios es la mano invisible detrás de todos estos eventos y de estas circunstancias que parecen insignificantes y que ocurren en el momento preciso. Pero una vez tú conoces a Dios, te das cuenta que no hay insignificancia o suerte en esto. Todo está lleno de propósito. Dios es intencional. Él está obrando todas las cosas. Él está tejiendo el plan maestro. Él está orquestando las piezas para completar Sus propósitos.

Ahora, al llegar hoy al capítulo 6 del libro de Ester, vemos algunas evidencias frescas de la Providencia de Dios. Es una historia maravillosa, y una trama maravillosa. Leamos juntas comenzando en el versículo 1.

En esa noche . . . Ahora, ¿qué noche era esa? Es la noche de la primera fiesta que organizó Ester. Esa misma noche. Esa es la noche que Amán había ido a su esposa para decirle: No puedo soportar a este judío Mardoqueo. Y su esposa ha dicho, “Construye una horca”, y Amán construye la horca. Todo esto en la misma noche. En esa noche [esa misma noche] el rey no puede dormir. No sé si fue lo que comió en la fiesta, que comió mucho muy tarde o si estuvo bebiendo demasiado. Yo no sé qué fue pero sí sé que fue la Providencia de Dios.

Aquella noche el rey no podía dormir y dio orden que trajeran el libro de las Memorias, las Crónicas, y que las leyeran delante del rey. Y fue hallado escrito lo que Mardoqueo había informado acerca de Bigtán y Teres, dos de los eunucos del rey, guardianes del umbral, de que ellos habían procurado echar mano al rey Asuero. Y el rey preguntó: ¿Qué honor o distinción se le ha dado a Mardoqueo por esto? Respondieron los siervos del rey que le servían: Nada se ha hecho por él. (Ester 6:1-3).

Ahora ves toda una serie de eventos y factores aparentemente insignificantes que cooperan entre sí perfectamente. Providencia con P mayúscula. ¿Cuáles son las probabilidades de que en esa misma noche el rey no pudiera dormir? Bueno, Dios lo mantuvo despierto. Esa es la soberanía de Dios. ¿Y cuáles son las probabilidades de que en la misma noche en que no podía dormir él decidiera ayudar su insomnio con la lectura de algunas historias y crónicas, pero específicamente esa que él seleccionó?

¿Cuáles son las probabilidades —para este tiempo él habría tenido ya 12 años de reinado— que ellos hubieran seleccionado el libro preciso que trataba acerca del evento que ocurriera cinco años antes cuando Mardoqueo descubrió el complot para asesinar al rey? Lo que quiero decir es que de todas las crónicas del rey, ¿cuáles son las probabilidades de que esta fuera la historia que se leyera? ¿Coincidencia? No lo creo. Estamos viendo la Providencia de Dios. Estamos viendo la Providencia de Dios en cuanto a que cinco años después de la intervención de Mardoqueo es que esto llega a la atención del rey. De manera providencial Dios había demorado la compensación de Mardoqueo por su buena obra, hasta el preciso momento cuando esta gente necesitaba una liberación sobrenatural.

Esta tardanza hubiera podido ser algo que amargara a Mardoqueo todos estos años. ¿Sabes qué? Muchas de nosotras hubiéramos estado amargadas. Es más, algunas de nosotras todavía lo estamos. Tú quizás estás amargada por cosas que pasaron hace cinco años, hace quinc3 años, o hace veinticinco años. Tú no tienes que estar amargada. Tú puedes deshacerte de esta amargura cuando reconoces la Providencia de Dios. Él trata con todas las cosas a Su tiempo en Su tiempo, a Su manera.

Así que el rey dice en el versículo 4,

“¿Quién está en la corte?” Amán había entrado justo en ese momento a la puerta del palacio del rey para hablarle al rey sobre ahorcar a Mardoqueo en la horca que él había preparado para éste. Y el joven que servía al rey le dijo, “Amán está ahí parado en la corte”. Y el rey dijo, “Déjenlo pasar”.

De nuevo, ¡¿Cuáles son las posibilidades?! ¡Ninguna! Son solo minúsculas e incalculables estas posibilidades porque no vivimos en un mundo de suerte. Vivimos en un mundo de Providencia. Así que Amán está en el palacio temprano en la mañana. Este es el lugar donde Dios obra en el momento preciso.

¿Qué tal si Amán hubiera llegado una hora más tarde? El rey hubiera encontrado otra persona en la corte y le hubiera preguntado a otra persona como honrar a Mardoqueo, pero no fue a otra persona. No fue una hora más tarde. Fue en ese momento. Puedo imaginar a Amán probablemente despierto toda la noche esperando el amanecer para ir al palacio del rey y decir, “Ahorquemos a Mardoqueo”.

Así que Amán entra al palacio preparado para dar su discurso de, “Ahorquemos a Mardoqueo”, pero antes de que él pudiera sacar palabras de su boca, en el momento preciso de Dios, el rey decidió pedirle a Amán consejo sobre cómo honrar a Mardoqueo.

Así que vemos que Dios está a cargo. Dios está a cargo. Él está a cargo de decisiones aparentemente insignificantes, agendas y planes; decisiones elecciones. No existe la suerte en este mundo. Es la Providencia de Dios. Algunas veces la puedes ver en acción. Y aun cuando no puedas verla, confía que Él aún está en acción.

Mientras meditaba en este pasaje, tomé un tiempo solo para pensar en retrospectiva a través del curso de mi vida. Traté de ver hacia atrás, aproximadamente 50 años, para hacer una cronología del obrar de Dios que ahora puedo ver más claramente en retrospectiva, a través del espejo retrovisor. Cosas que no pude ver en aquel momento, pero que ahora puedo ver, fueron claramente evidencias de la Providencia de Dios.

Yo pensé acerca de mi trasfondo. El hogar donde nací. La manera en que vine a conocer al Señor a los 4 años. Las oportunidades que tuve que la mayoría de personas en el mundo nunca experimentarían. Los libros que leí que tuvieron un impacto significativo en mi vida.

Hablando de leer las crónicas, cuando aún era una niña pequeña Dios puso en mis manos algunas biografías de misioneros; registros de avivamientos que me pusieron una carga y una pasión por el avivamiento. Fue la Providencia de Dios. Pensé en la gente que he conocido, gente a la que he estado expuesta, profesores que influenciaron mi vida, mentores que influenciaron mi vida.

Pensé en el primer trabajo al que apliqué un ministerio de una iglesia local y como fui rechazada. Estaba decepcionada, abrumada en ese momento. Mi orgullo había sido herido. No podía creerlo. No podía entenderlo. Bueno, ahora miro hacia atrás y cómo le agradezco a Dios porque pienso como todo el curso de mi vida habría sido diferente de no haber sido por esa desilusión y por otras desilusiones en mi vida. Pienso en maneras en que yo le he hecho daño a otros y he tomado decisiones tontas, pero como Dios en Su providencia ha gobernado y prevalece sobre esas situaciones.

Pensé en momentos donde Dios intervino en un tiempo preciso, y en los detalles cuando me llevó a un lugar donde había alguien que me escuchó hablar y como terminó siendo la persona que plantó las semillas para toda esta idea de la radio y de Aviva Nuestros Corazones. Miro hacia atrás y me maravillo de la Providencia de Dios.

Pienso en alguien a quien conocí 25 años antes que empezáramos la radio, él era un líder cristiano, una persona conocida, y fue a quien Dios terminó usando para que 25 años después me dijera, ¿Considerarías hacer un programa de radio? eso se convirtió en Aviva Nuestros Corazones. ¿Suerte?

Hace veinte y cinco años cuando conocí este hombre no tenía idea de por qué estaba en mi vida. No volví a verlo por 25 años. Pero un día recibí una carta de él. Él había pensado sobre un programa de radio para mujeres y Dios había puesto mi nombre en su corazón. ¿Suerte? No lo creo. Esto es Providencia, Providencia, Providencia total.

Déjame animarte a hacer lo mismo mira hacia atrás a través de tu vida y pídele a Dios que abra tus ojos para ver las evidencias de Su Providencia en tu vida. Escríbelas. Es buena idea ponerlo en tu diario para que puedas verlo y asombrarte y maravillarte ante la Providencia de Dios.

Después de haber visto hacia atrás, mientras ves hacia el futuro, mientras ves las situaciones en la que estás ahora mismo que parecen no tener esperanza y que son confusas, confía en que Dios está todavía trabajando, en Su providencia, para completar Sus propósitos en tu vida. Tienes que saber que un día mirarás atrás hacia el día de hoy quizás 25 años en el futuro. Quizás estés en el cielo, pero mirarás atrás y dirás: “Sí, ¡Él lo hizo lo correcto! Dios sabía lo que estaba haciendo. Él puso todas las piezas en su lugar. Él sabía por qué esa persona me lastimó. Él sabía por qué me casaría con esa persona. Él sabía por qué me dio ese niño. Él sabía por qué no obtuve ese trabajo. Él sabía por qué tenía que sufrir esa desilusión.

Dios no solo sabía sino que Él gobernó y prevaleció. Cuando tú no puedes ver la mano de Dios, confía en Su corazón y conoce que Su Providencia está siempre actuando a tu favor.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado llevándonos a través del libro de Ester dando vida a esta historia y mostrando por qué es tan relevante aún en el día de hoy.

Algunas veces parecería que Dios permite que gente malvada se salga con la suya, pero cuando Dios actúa en justicia, Él realmente actúa. Escucha más sobre esto mañana.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries… ¡Y yo quiero que mi mamá asista a la conferencia mujer verdadera!

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las América a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

9/18 – Hora de actuar

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

9/18 – Hora de actuar

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/hora-de-actuar/

Carmen Espaillat : Si Dios controla todo, ¿será que nuestro trabajo se reduce a ser simples robots despreocupados? Según Nancy Leigh DeMoss no es así.

Nancy Leigh DeMoss : La confianza en la providencia de Dios no significa que te sentarás cómodamente, sin hacer nada, a esperar que las cosas sucedan. Hay un tiempo para callar, pero también hay un tiempo para hablar.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Si has estado siguiendo nuestra serie en el libro de Ester, sabrás que la semana anterior cubrimos el verso más famoso del libro. Mardoqueo envió un mensaje a Ester, que aún permanecía dentro del palacio, diciéndole que había que hacer algo. Los judíos debían hacerle frente a una crisis seria. Mardoqueo le dijo, “¿Y quién sabe si para una ocasión como ésta tú habrás llegado a ser reina?” Esto está en Ester 4:14.

Nancy : Hoy estudiaremos el capítulo 4, versículo 16, donde vemos la respuesta de Ester. Ella contestó a Mardoqueo diciendo: “Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunen por mí, y no coman ni beban en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente”.

De modo que entre Mardoqueo y Ester había este intercambio de mensajes, con el mensajero yendo de aquí para allá, del palacio de Ester hasta donde Mardoqueo, que estaba fuera de la puerta de la ciudad en cilicio y cenizas. Todos los judíos lloraban, lamentaban y estaban de luto, y ahora Ester sabía que había algo que ella tenía que hacer. Ella propuso en su corazón que actuaría, pero no actuaría enseguida. Primero dijo, “necesitamos ayunar”.

A propósito, cuando leo este versículo, pienso en el contraste con el capítulo anterior, el capítulo 3, en el versículo 15, después de que este malvado decreto fuera enviado, dice que el rey y Amán se sentaron a beber. Fueron al banquete y a celebrar. Sin embargo, cuando Ester escuchó estas noticias dijo: “ahora no es tiempo para banquetes y festejos. Ahora es tiempo para que estemos sobrios, fervientes en buscar al Señor, y ayunar”.

Ten presente que muchos de los judíos ya habían estado ayunando, esto lo vimos en el capítulo anterior, pero Ester dijo, “voy a unirme a ti en ayuno, y vamos a intensificar esfuerzos para no tomar alimento, de manera que podamos volver nuestros corazones al Señor”. Ester dice, “yo me uniré, mis siervas se unirán. Esto es un asunto serio”. “No es algo que podemos tomar a la ligera”.

Sé que el texto no indica explícitamente que la oración estaba implicada con este ayuno, pero pienso que no hay duda de que lo estaba. Ayunaban con el fin de volver sus corazones hacia Dios. Estaban desesperados, y creo que pedían a Dios valor, sabiduría y dirección, pidiendo que Dios les concediera el favor del rey, el corazón del rey, que interviniera de forma sobrenatural, ya que sabían que esto era lo que cambiaría la situación, y que nada más lo haría. Ésta era una situación que no se podía solucionar a través de medios ordinarios.

Es asombroso ver cómo Dios utilizó esta crisis para reunir, y podría decir, para restablecer los corazones de Su pueblo. Cuando ellos no tenían a dónde acudir sino a Dios… Y fue allí donde acudieron .

Mientras piensas en situaciones en tu vida que necesitan ser enfrentadas, medidas que deben ser tomadas, cosas que necesitan ser dichas, cosas sobre las que necesitas hacer algo al respecto; quizás una situación en tu hogar, en tu iglesia, tu comunidad, en la escuela de tu hijo. Puedo decir que esta historia sugiere que no siempre es correcto apresurarse a hacer lo que hay que hacer . A veces necesitamos detenernos y buscar primero al Señor. Esperar en Él. Pedir a Dios su dirección.

Haz lo que Ester y sus compañeros hicieron, y lo que llamó a hacer a todos los judíos. Humíllate. Eso es lo que ellos hicieron al ayunar. El ayuno es una muestra de nuestra humillación, reconoce nuestra necesidad de Dios. Detente y busca la dirección de Dios, busca su favor en la situación. Consigue otras personas que estén dispuestas a buscar el rostro de Dios contigo, así como lo hizo Ester. Éste era un ayuno corporativo, una oración corporativa, un arrepentimiento corporativo, una humildad corporativa. Ella sabía que no podía enfrentar la situación sola.

Hay épocas cuando le digo a mi asistente, “¿puedes ponerte en contacto con mis amigos de oración?” Ella sabe quiénes son, quienes están en esa lista. Estas son personas que han dicho, “nosotros queremos ser una parte del equipo de oración que te apoya, parte de tu grupo intercesor…” , “y cuando me dirijo a una grabación, o a una situación donde debo hablar en público, o a algún asunto con el ministerio, le digo si puede contactar a nuestros amigos de oración para que intercedan”. Sé que no puedo hacer esto sola, que necesitamos hacerlo juntos.

Esta no era una época para ocultar su identidad como judíos. Esta era una época para que el pueblo de Dios se diera a conocer y para unirse en esta batalla.

Es interesante que ella dijo, “Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa”. He estudiado este pasaje y los comentarios sobre el mismo, y entiendo que debía haber cerca de medio millón de judíos en la capital. Imagínate todos esos judíos juntos ayunando, rogando y buscando la intervención de Dios en esta crisis.

Imagínate si todo el pueblo de Dios hoy se reuniera, en tu comunidad, en tu iglesia, en la nación, para orar intensamente, detener lo que estamos haciendo y reunirnos en oración y ayuno para que los propósitos de Dios se cumplan.

Ayunar. En el proceso de iniciar Aviva Nuestros Corazones, realmente antes de que comenzáramos, había sido retada a tomar esta posición en este ministerio, y había rogado y buscado al Señor, junto a otros, durante aproximadamente 18 meses. Llegué a la conclusión que era algo que Dios quería que hiciéramos, pero quería estar realmente segura que esta no era simplemente la gran idea de alguien, que esta no era mi idea, sino que esta idea era de Dios. Sabía que si Dios estaba en esto, nos daría su gracia para llevar a cabo este llamado, y sabía que cuando los tiempos se tornaran difíciles, y como de hecho se ponen ocasionalmente, tenía que saber que esta era la dirección de Dios, y no que nos habíamos apresurado a hacer esto.

Previo a que tomáramos la decisión final para comenzar a hacer las grabaciones, tomé un tiempo para hacer ayunos, rogando, buscando el rostro del Señor. Fue durante ese tiempo que Dios utilizó Su palabra. Puedo todavía recordar el día exacto, donde yo estaba sentada, el pasaje de la Escritura que Dios utilizó en ese tiempo de oración y ayuno, mientras buscaba el rostro de Dios, y Él aclaró todo, “esto es lo que debes hacer”.

Es interesante. En ese primer año muchas veces sentía como que estaba debajo de un tsunami, sentía que iba a ahogarme, pero en los momentos más duros nunca dudé que estaba donde Dios quería que estuviera, porque sabía que habíamos buscado al Señor; habíamos rogado; habíamos ayunado, y Dios había confirmado que esa era Su voluntad.

Así que en la medida en que piensas en situaciones que pudieras estar enfrentando, o que necesitas enfrentar; un hijo o a una hija que está tomando decisiones incorrectas, un compañero, un jefe, un amigo, o una situación en la escuela con la cual debes lidiar, algo en la iglesia que te preocupa, por lo que dices “necesito hablar con el pastor sobre esto”. ¿Podría sugerirte que ayunes y ruegues antes de ir? Busca a Dios. Busca Su corazón, Su tiempo. Busca la dirección de Dios. Pídele que te dé las palabras correctas, y después ve.

Eso es exactamente lo que hizo Ester, a medida que continuamos en el versículo 16. Ella dijo, “…entonces iré al rey…” ¿Cuándo? Después de que hayamos ayunado y orado. Sin apresurarnos. Sin forzar la situación en las habitaciones reales, sino primero entrando a la presencia de Dios, yendo primero al trono de la gracia para decir, “oh, Dios, no podemos hacer esto sin ti. Muéstranos qué hacer. Danos el valor”. Ella sabía que debía ir, pero primero necesitaba tener el accionar de Dios, Su dirección, Su intervención a su favor.

De modo que ella dice, “Y así iré al rey, lo cual no es conforme a la ley; y si perezco, perezco. Y Mardoqueo se fue e hizo conforme a todo lo que Ester le había ordenado” (versos 16-17).

La resolución de Ester es, “iré al rey, después de que vayamos al Rey, Con R mayúscula”. Permítanme recordarles que la sumisión a la soberanía de Dios y la confianza en Su providencia, de la que hemos estado hablando en esta serie, no significa que te sientes cómodamente y no hagas nadaHay un tiempo para callar, pero también hay tiempo de hablar, y Ester sabía que éste era el tiempo de hablar; no de callar.

Entonces ella resuelve ir al rey. Ella sabe que el precio puede ser alto. Recuerda lo que dijimos anteriormente sobre la clase de hombre que era Asuero, él era el rey, el hombre con quien ella se había casado. Pero él era un hombre de mal genio, impetuoso. Era la clase de individuo que actuaba y después pensaba.

Ella sabía que el momento en que caminara a través del umbral de la puerta de su recámara, a menos que él sostuviera su báculo de oro hacia ella, habría una sentencia automática de muerte. Ella sabía eso, pero había llegado al punto de total abandono y entrega a los propósitos de Dios. “Si perezco, que perezca”.

Esto es un asunto de vida o muerte, y lo que ella está diciendo es, “estoy dispuesta a colocar mi vida para ser la mujer que Dios quiere que sea en esta situación. No tengo que sobrevivir. Tengo que hacer lo correcto”.

Pienso en el apóstol Pablo, quien en el capítulo 20 del libro de los Hechos, en el versículo 23 dice, “salvo que el Espíritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones”. No dice “sé que la gente recibirá mi mensaje” o, “sé que habrá gente que construirá grandes iglesias después de que yo vaya.” “Una cosa sé, me espera sufrimiento. Pero,” él dice, “mi vida no vale nada a menos que la utilice para hacer la obra que me asignó el Señor Jesús”.

¿Sabes por qué? Porque el asunto no se trata de Ester. No se trata de Pablo. Ni se trata de ti. Todo se trata de los propósitos del reino de Dios en este mundo.

Recibí un correo electrónico hace un par de días de una mujer. Y me tocó, y realmente ilustraba este pasaje. Ella hacía referencia a un testimonio que habíamos transmitido en Aviva Nuestros Corazones sobre una madre que tomó una importante decisión que requirió gran sacrificio, y ahora esta mujer que había oído el testimonio en el programa nos escribió diciendo:

Mis desafíos son cada día mayores, pero lo que está en juego es tan poderoso. Soy confrontada con preguntas como estas, ” ¿Haré lo que quiero hacer para satisfacerme a mí misma en este momento? ¿O seré obediente a Dios y confiaré que ha prometido lo mejor para mí? ¿Viviré el momento o me sentiré bien? O ¿creeré que mi vida es una pequeña parte en un drama mucho más grande que dura toda la eternidad?”

Humanamente hablando cuando te pones en los zapatos de Ester es una situación desesperante, imposible, y ella lo sabía. Por eso ella entró a la presencia del rey, ella tenía un sentido claro de su misión. “He sido traída al reino, al palacio para un tiempo como este. Las palabras de Mardoqueo seguramente resonaban en sus oídos, de modo que ella tenía un sentido de destino, “yo fui creada para este momento.” Eso le dio la fe. Eso le dio el valor, y la voluntad de sacrificar su vida, si fuere necesario, por esta causa. “Si perezco, que perezca”.

Así que el capítulo 5, en el versículo 1 nos dice: “Y aconteció al tercer día que Ester se vistió con sus vestiduras reales y se puso en el atrio interior del palacio del rey delante de los aposentos del rey, y el rey estaba sentado en su trono real en el aposento del trono, frente a la entrada del palacio”.

Nota como ella se prepara para hacerle frente al rey. Ella se puso sus trajes reales. No pienso que es un detalle de menor importancia. Se puso su mejor ropa. Ella no se puso una bata de dormir y unas pantuflas. Se preparó para encontrarse con el rey. Quería eliminar cualquier distracción posible, lucir tan atractiva como fuera posible. Quería estar tan preparada como fuera posible. Ella deseaba estar vestida apropiadamente, y se acerca al rey sobre la base de la relación existente. Ella no era cualquier persona que iba a ver al rey. Era su esposa. Ella era la reina, y confía en que él la recibirá sobre esta base, aunque él no tenía que hacerlo.

Uno solo puede imaginarse y situarse en la escena, cuando ella entra en la sala del tribunal o en el palacio del rey; sin duda no estaban solos. Amán estaba probablemente allí ya que era el primer ministro. Los cortesanos y sus funcionarios y los que hacían negocio con él, éste era el mundo del rey, su entorno. Había sin duda mucha gente allí.

Ester se atrevió a caminar a ese lugar, quizás el silencio sacudió toda la gente alrededor por su visita. Contuvieron la respiración. “¿Qué sucederá?” Conocen al rey. Lo han visto perder los estribos. Lo han visto decir, “córtenle la cabeza.” Saben lo que él puede hacer. Saben de su cólera. Saben que no había sido llamada en 30 días. Al parecer ella no tenía su favor como lo tuvo una vez. “¿Qué hará el rey?”

Todos sabían que este era un momento de alto riesgo, y por esto, en medio de este drama casi podemos oír el redoble de los tambores aquí. Versículo 2, “Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos”. Este fue un suspiro de alivio enorme. Ester tuvo valor, pero el texto no nos dice que probablemente su corazón estaba latiendo a mil por minuto. Ella ganó el favor a los ojos del rey, y el rey extendió el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces Ester se acercó y tocó la punta del cetro.

Amigas, este es un gran drama. Es asombroso. Humanamente hablando es asombroso. Pero lo que estamos viendo aquí es lo que nos dice la Escritura en Proverbios 21:1, “El corazón del rey está en las manos del Señor”; (parafraseado). Dios transforma su corazón, como los ríos, de la manera que Él le place. Dios le concedió favor para con el rey.

Aunque Asuero, o el rey Jerjes, era lunático e impredecible, no está fuera del control de Dios, y esta es la verdad en cuanto a los peores déspotas y tiranos de la historia . Esa era la verdad de Hitler, Idi Amin, Saddam Hussein, Fidel Castro, y es verdad de esos pequeños mini-tiranos que puedan ser parte de tu vida. El corazón del rey está en las manos del Señor.

El cetro de oro era un símbolo del poder del rey, de su favor, su autoridad, su protección. Proverbios 16 los versículos 14-15 nos dice:

“El furor del rey es como mensajero de muerte, pero el hombre sabio lo aplacará. En el resplandor del rostro del rey hay vida,
y su favor es como nube de lluvia tardía.”

Ester había buscado al Señor. Ella había entrado con sabiduría y valor y ahora la cara del rey habla de vida. Él dio su favor. El capítulo 5, en el versículo 3, dice: “Y el rey le dijo: ¿Qué te preocupa, reina Ester? ¿Y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará”.

No podemos comparar de ninguna manera al rey Asuero con Dios. No hay virtualmente semejanza entre los dos, pero pienso que podemos deducir lo siguiente al leer este pasaje: Aquí el Señor nos da un pequeño vistazo de la realidad del hecho de que Dios nos ha concedido el favor, la gracia, para entrar en su presencia. Él nos ha mostrado favor. Él dice, “ven a mi trono de la gracia. Pídeme lo que necesitas y te será concedido”.

Ester dice en el versículo 4, “Si le place al rey, venga hoy el rey con Amán al banquete que he preparado”.

Quiero traer un punto aquí sobre el libro de Ester y sobre otras historias bíblicas sobre todo a aquellas que son madres tenemos que tener cuidado y ser fieles al relato bíblico, tienes que tener cuidado en relación con tus niños de que estén aprendiendo las historias de la Escritura. Es mejor que las aprendan de la Biblia, que es donde realmente relata la verdad de cómo sucedieron los hechos.

Pero volviendo a la historia de Ester, ella dijo, “vengan hoy … al banquete que he preparado”. Pienso que ella entró sabiendo lo que iba a hacer, y que Dios le dio sabiduría, y una estrategia.

En los versículos 5-8, el rey dice:

“Traed pronto a Amán para que hagamos como Ester desea. Y el rey vino con Amán al banquete que Ester había preparado. Y mientras bebían el vino en el banquete, el rey dijo a Ester: ¿Cuál es tu petición? Pues te será concedida. ¿Y cuál es tu deseo? Aun hasta la mitad del reino, se te dará.”

Respondió Ester, y dijo: “Mi petición y mi deseo es: si he hallado gracia ante los ojos del rey, y si le place al rey conceder mi petición y hacer lo que yo pido, que venga el rey con Amán al banquete que yo les prepararé, y mañana haré conforme a la palabra del rey.”

Aquí ocurren cosas en dos niveles. En el nivel divino, pienso que Dios está refrenando a Ester de hablar lo que está en su mente, porque hay otra parte, que veremos en las sesiones próximas, que tiene que encajar primero, pero Ester no puede ver lo que está sucediendo.

Por otra parte en el nivel humano, pienso que lo que está sucediendo, y que incluso es admirable, es el dominio de Ester. Cuando estudio el libro de Ester, o pienso en su historia, esta es una de las cosas que llama más mi atención . ¡Pienso quizás que esto se debe a que yo hubiera actuado de forma muy diferente!

Aquí Ester está en el medio de una crisis. Es una situación enorme de emergencia, pero ella no saca a la luz lo que está en su mente. Ella no estaba sola. Ella sabía que Dios le había ayudado y le iba a mostrar cuál era (o no era) el momento adecuado; o cuál era el lugar correcto; o la situación correcta, así que ella fue paciente, estratégica, no manipuladora, sino estratégica y sabia en su acercamiento.

Pienso en cuántas veces enfrento situaciones donde sé que algo necesita ser dicho; sé que algo necesita ser hecho. Así que simplemente voy a la oficina, o tomo el teléfono y hago una llamada, y digo inmediatamente lo que estoy pensando. Puedo tener razón, pero quizás no sea el momento adecuado.

Piensa como te acercas a tu marido, a tu jefe, a tu compañero de estudios, o a uno de tus hijos respecto a una emergencia o a una situación de crisis, considera la propensión como mujeres de descargar o externar lo que hay en nuestras mentes. Piensa cuantas veces esa forma no funciona, y tú dices, “oh, cuánto hubiera deseado haber esperado. Ese no era un buen momento.” Ese es el valor de buscar primero a Dios y pensar antes de hablar. Ella fue sorprendentemente paciente y controlada.

Ella invitó al rey a un banquete —no una vez, sino dos veces. Recuerda que era un hecho conocido que Asuero amaba los banquetes, y ella estuvo justamente pensando en eso. Ella fue sensible a él y al Señor, permitiendo que Dios se moviera y que creara las circunstancias que mostrarían el obrar de Amán.

Déjame sugerirte aquí, también, que cuando tú estés tratando con el rey, o con una persona importante en tu situación particular, cerciórate de seleccionar tus batallas. Recuerda que Ester no se había acercado al rey en 30 días. Indudablemente en ese período había muchas otras cosas que ella pudo querer discutir con él, pero no lo hizo. Ella esperó por algo que fuera realmente importante. Puedo decirte que si te acercas a tu rey, tu marido, tu jefe, tu pastor respecto a cada cosa, cada preocupación trivial en tu vida, cuando vengas con una crisis genuina, ellos se van a desconectar y no te van a dar la importancia que requiere. Mantén la perspectiva en todo tiempo.

Eso no significa que no hables con tu marido sobre cosas insignificantes, pero como las mujeres tendemos a querer hablar de todo, te digo algo: no todo necesita ser dicho, escoge tus batallas, escoges tus conversaciones, pídele a Dios que te muestre cuando sea la hora de hablar, qué se debe decir , y cuándo debes traer a colación algo sobre la manera como están criando a los hijos, las cosas sobre sus vidas. No lo traigas todo. Pide que Dios te muestre qué traer, y cuándo traerlo.

Y jóvenes podría decir lo mismo para con sus padres. No traigas a colación cada asunto. No todo necesita ser traído a colación. Pídele a Dios te dé la sabiduría, la dirección, que te dé la sincronización, y que te ayude a ser sabia y estratégica en tu acercamiento a tu rey.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado trayendo aplicaciones muy prácticas de la historia de una antigua reina persa. La historia de Ester te ayudará a confiar en Dios en todas las clases situaciones cotidianas. Espero que leas el libro de Ester durante la serie, Ester: La mujer de Dios en el tiempo de Dios, y espero que utilices nuestro panfleto de estudio llamado: “Ester: La reina exiliada” está disponible en inglés.

Este panfleto fue inspirado en las enseñanzas de Nancy y contiene muchas de sus citas. Puedes pasar tiempo reflexionando en las palabras de Nancy más detenidamente. Ester: La reina exiliada te llevará a profundizar más en su historia, te ayudará a entenderla mejor, descubrirás cosas nuevas, y la harás parte de tu vida.

Visita AvivaNuestrosCorazones. com y te diremos cómo obtener este recurso.

Hemos estado escuchando sobre el malvado Amán. En nuestra próxima entrega escucharemos sobre las motivaciones detrás de este plan asesino. Te ayudará a explorar y examinar mejor tus propias motivaciones.

Ahora aquí está Nancy de nuevo para orar que Dios nos conceda el mismo valor que le dio a Ester.

Nancy: Señor, gracias por el valor extraordinario que pusiste en el corazón de esta la mujer común y corriente. Gracias porque puedes poner valor en nuestros corazones. Ayúdanos a buscarte, a tener tu dirección antes de embarcarnos en situaciones. Antes de que hablemos, que podamos hablarte, conocer tu corazón, tu tiempo, tu guía clara, y que podamos tener el valor de decir, “Iré y haré lo que necesita ser hecho. Mi vida no importa. Lo que importa es que Tu voluntad sea hecha, y que Tu reino venga”. Que se haga en este día, Te ruego. En el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda la Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

11/42 – Lee la Biblia: Jueces

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

11/42 – Lee la Biblia: Jueces

Antiguo Testamento

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Deuteronomio, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. En Deuteronomio, Moisés da las palabras finales de sabiduría y de advertencia antes de que los israelitas entren en la tierra prometida, desafiándoles a ser fieles a Dios.

Lanzaremos un nuevo video de Lee la Biblia para cada libro de la Biblia en coordinación con nuestro plan de lectura. Si no has leído la Biblia entera anteriormente, o si lo has intentado y te has rendido, te animamos a leer con nosotros. #BibleProject #VideosDeLaBiblia #Introducción Lee la Biblia

En el Proyecto Biblia, hacemos videos animados que exploran los libros y temas de la Biblia. Aquí puedes encontrar todos nuestros videos y recursos por libro, tema o serie de forma gratuita.

https://thebibleproject.com/international/spanish/

8/18 – Para un tiempo como éste

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

8/18 – Para un tiempo como éste

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/para-un-tiempo-como-este/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que igual que sucedió con el personaje bíblico de la reina Ester, Dios tiene un propósito específico para tu vida.

Nancy Leigh DeMoss: No importa cuál sea tu edad, o en qué etapa de la vida estés… Tú dirás: ¡Pero, yo no soy una gran presentadora, no tengo un programa de radio!

No necesitas un programa de radio. Dios te ha dado hijos y nietos a quienes yo no puedo alcanzar. Pero tú sí puedes, porque Dios te puso ahí para un tiempo como este.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Si alguna vez te has sentido como un don nadie, no estás sola. La solución para esto no es hablarse a uno mismo para convencerse de que tan especial es. La solución es descubrir que tan especial eres tú para Dios.

Espero que puedas descubrir esto a medida que Nancy continúa en su serie llamadaEster: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

Nancy Leigh DeMoss: Hoy llegamos a los dos versículos más famosos en el libro de Ester. La frase para una ocasión como ésta. Seguramente la has escuchado. La asociamos con Ester. Esa frase viene de este texto en el capítulo 4.

Solo para darnos un pequeño recordatorio de donde estamos y para recrear un poco la escena: el pueblo judío está en graves problemas. El decreto de que ellos deben ser aniquilados ha sido promulgado. Mardoqueo está en la plaza pública llorando. El pueblo está ayunando y llorando.

Ester ha mandado un mensajero, a Hatac, uno de los eunucos, a averiguar lo que está sucediendo. Mardoqueo le envió un mensaje a Ester: “Necesitas hablar con el Rey y rogar por la vida de tu pueblo”. Ester le devuelve el mensaje, con otro mensaje que decía: “Yo moriré. Nadie puede acercarse al rey sin antes haber sido llamado. Mi vida está en riesgo. No hay forma de que yo pueda hacer esto. No puedo hacer nada al respecto”.

“Entonces dijo Mardoqueo, versículo 13 (y aquí fue que nos quedamos la última vez en el capítulo 4):

Entonces Mardoqueo les dijo que respondieran a Ester: No pienses que estando en el palacio del rey solo tú escaparás entre todos los judíos. Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para una ocasión como ésta tú habrás llegado a ser reina? (versículo 13-14)

Él le dijo, No pienses que escaparás de la casa del rey más rápidamente que cualquier otro judío. Mardoqueo le recuerda a Ester que ella también es judía y que si el pueblo judío perece, ella también perecerá, que su vida está en peligro vaya o no vaya al rey.

Esto es un buen recordatorio para nosotras como creyentes de que no podemos separar nuestra identidad como creyentes individuales del resto del Cuerpo de Cristo. Estamos todos juntos en esto. Si el pueblo de Dios está en problemas, nosotras estamos en problemas. Yo estoy en problemas. Tú estás en problemas. Si el matrimonio de otras personas o de nuestros hijos está en problemas, eso debería preocuparnos también a nosotras. No podemos apartarnos en nuestra iglesia evangélica o en nuestra escuela en el hogar y pensar que no seremos afectadas por lo que le está sucediendo al resto del Cuerpo de Cristo.

Tú eres uno junto con todos los otros creyentes en el mundo entero. O nos ahogamos todos o nadamos juntos. Si tratas de vivir para ti misma sufrirás las consecuencias.

No pienses que estando en el palacio del rey solo tú escaparás entre todos los judíos. Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre pereceréis (versículo 14).

Mardoqueo conoce las promesas del pacto que Dios había hecho a Su pueblo desde Abraham. Yo pienso que él cree que Dios enviará salvación de alguna manera; de alguna parte, de algún lugar. Él confía en que será a través del rey y que sería a través de la intervención de Ester. Pero él también sabe que la liberación llegaría; con o sin la ayuda de Ester.

Esa es una expresión de fe. Seguramente él se dice a sí mismo: Alivio y liberación vendrán. Dios no dejará que s

Su pueblo desaparezca. Dios no olvidará su pacto con Abraham. Contigo o sin ti, Dios prevalecerá.

Eso nos recuerda que Dios no nos necesita. Dios no me necesita para llevar a cabo sus propósitos en este mundo. Dios no te necesita. Él puede llevar a cabo sus planes con o sin nosotras. No somos indispensables. Dios puede mandar a otra persona a tu vecindario para alcanzar a los amigos de tus hijos con familias disfuncionales; a otra persona para que gane a tu pareja incrédula para Cristo. Dios puede mandar a otra persona a crear hambre y una sed en tu iglesia por un avivamiento.

Si desperdiciamos las oportunidades que Dios nos da, Él lo hará sin nosotras. Su reino vendrá. Su voluntad será hecha en este mundo así como en el cielo. Pero si desperdiciamos y echamos a un lado esas oportunidades, pienso que esos que vienen detrás de nosotras nos tendrán en deshonra. De alguna manera cosecharemos las consecuencias aunque el pueblo de Dios sea eventualmente liberado.

Podemos mirar atrás y ver las oportunidades que desperdiciamos al no involucrarnos en la obra de avanzar el reino de Cristo en este mundo. Quizás tuvimos oportunidad de compartir sobre Cristo con un amigo en particular, pero nunca lo hicimos antes de que él partiera a una eternidad sin Cristo. Nos quedamos en silencio.

Tuvimos la oportunidad de entrenar a nuestros hijos en los caminos de Dios, pero estábamos muy consumidas con deportes y clases de música y tareas. Ahora han crecido, y no tienen un corazón para Dios, ni hambre de Dios.

Quizás tuviste la oportunidad de amar y servir a tu compañero, pero estabas muy consumida con tu trabajo, tu felicidad, o tu deseo de ser servida. Ahora él se ha ido. Y él está casado con otra mujer.

Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán, pero tú y la casa de tu padre pereceréis. (Versículo 14)

Hay un momento cuando el silencio no es de oro. Porque si permaneces callada en este tiempo…

Eclesiastés capítulo 3 nos dice que, “Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo… tiempo de callar, y tiempo de hablar” (versículos 1 y 7).

Es importante que aprendamos la diferencia, que aprendamos a discernir cuando es tiempo de hablar y cuando es tiempo de callar. Nuestra tendencia natural si no me equivoco- es hablar cuando debemos callar y callar cuando debemos hablar. Lo hacemos al revés.

Y necesitamos sabiduría. Necesitamos discernimiento para saber la diferencia. Necesitamos dominio propio para callar cuando hay que callar. Necesitamos coraje para hablar cuando hay que hablar, para hacer lo bueno en el momento adecuado.

“Porque si permaneces callada en este tiempo…” He meditado en esa frase a medida que he ido estudiando este libro en su totalidad y preparado esta serie. Solo pienso en muchas de las cosas que están ocurriendo hoy día en la iglesia, donde es más fácil permanecer callada. No queremos provocar una ola; no queremos sacudir el bote.

El otro día leí una revista cristiana bien conocida, una revista para mujeres, mientras me preparaba para esto. Un artículo, el artículo principal de portada era sobre una persona reconocida en el mundo de la farándula. Que estaba defendiendo el divorcio, y la forma en que lo hizo fue muy sutil.

Y este era el artículo principal y esta era una persona que está siendo muy usada hoy día en el mundo cristiano. Estaba defendiendo las razones de su divorcio y explicando que ahora tenía un ministerio para exhortar a otras personas divorciadas a no arrepentirse de haberlo hecho. No decía abiertamente que el divorcio estaba bien, sino que si uno era víctima, entonces había esperanza. Pero era un mensaje muy confuso.

Pensé: ¿Quien puede tocar este tema hoy? Es decir, ¡esa es la condición de la iglesia de hoy! Es la forma de pensar de la iglesia hoy en día. Si uno abre su boca, será devorada, masticada y escupida. Así es como uno se siente.

Iniciamos Aviva Nuestros Corazones sabiendo que tendríamos que discutir varios temas (sobre mujeres, su rol; la sumisión a la autoridad a sus maridos) y que cuando lo hiciéramos – cuando yo dijera alguna de estas cosas- yo iba a ser como un salmón en la iglesia: nadando en contra de la corriente durante toda mi vida.

Y yo no tengo un corazón de guerrero. No me gusta crear controversias, problemas. Prefiero quedarme callada y hacer las cosas bien por mi cuenta, tomar las decisiones correctas, amar a las personas. Pero no amas a la gente si te quedas callada cuando es tiempo de hablar.

Esta frase porque si permaneces callada en este tiempo, me vino a la mente recientemente mientras conversaba con una madre que, sin pensarlo, tenía a sus hijos leyendo la serie de Harry Potter. Mientras la escuchaba me di cuenta y pensé: He aquí una madre que ama a sus hijos, que quiere entrenarlos en los caminos de Dios, comprometida con ser una madre piadosa, pero que no está pensado las cosas cuidadosamente y no se ha dado cuenta de los problemas envueltos en ese tipo de lectura, ni el efecto que tiene sobre los niños.

Seguramente al hacer este comentario estoy hablando a algunas fanáticas de Harry Potter. Pienso que quizás no entiendes cuáles son esos problemas a los que me refiero. Pero hay ciertos asuntos bíblicos bien claros involucrados en todo esto.

En aquella oportunidad todo dentro de mí me impulsaba a permanecer callada. Pensaba: es que no quiero romper esta amistad aquí. No quiero crear problemas. No son mis hijos. Yo no soy responsable por sus hijos. Pero la frase, “porque si permaneces callada en este tiempo…” me continuaba timbrando en la cabeza, y me preguntaba: ¿Amo a esta mamá y a otras como ella? ¿Realmente me preocupo por como vayan a terminar sus hijos? Bueno, sí me preocupo, y Dios me dio la gracia con amor, gentileza y compasión. No la ataqué personalmente. Solo le hice algunas preguntas.

Ahora había una mamá informada, que pensaría sobre todo esto y quizás llegaría a tomar decisiones diferentes. Yo no soy responsable por sus decisiones. No soy responsable por como ella crie a sus hijos. Pero sí soy responsable y también lo eres tú de hablar la verdad sobre la Palabra de Dios y de no callar cuando pueda haber vidas en riesgo.

Me puse a pensar sobre qué cosas estarían pensando estas mentes jóvenes más adelante y a lo largo de sus vidas que fuera contrario a la Biblia y que pudiera llegar a perjudicar sus almas. No podía permanecer callada. No debía ser grosera. Debía hablarles con gracia y con gentileza, pero no podía quedarme callada.

Hay otros temas en los que no debemos quedarnos calladas. El tema de las mujeres irrespetando a sus maridos, relaciones rotas, de amargura, enojo, ira. No podemos permanecer en silencio cuando tenemos amigos que están viviendo en el dolor de la amargura. No podemos quedarnos calladas en esta época tan permisiva ante la sexualidad con nuestros jóvenes y los cristianos en nuestras iglesias, que no entienden que tiene de malo el tener relaciones fuera del matrimonio. No podemos quedarnos calladas.

Dios no te está pidiendo que hables sobre cada cosa. Pero sí nos está pidiendo que reconozcamos cuando Él nos ha puesto en una posición en la que podamos hacer una diferencia y donde podamos hacer algo al respecto – aun cuando parezca imposible, aun cuando no parezca prudente.

Madre, puede que tu hija no sea tu mejor amiga cuando a los catorce años le digas: No puedo quedarme callada sobre esto. Esa no es una relación adecuada. Esa no es una influencia saludable. Esa no es una ropa modesta.

Dios no te ha pedido que seas su mejor amiga en este momento. Pero si callas y la dejas y dejas a tu familia flotar y seguir el camino de la cultura quizás venga el tiempo cuando te arrepientas de no haber hablado en su momento y cuando llores no por arrepentimiento y humildad, sino por frustración y por vergüenza cuando veas que tu hija está cosechando las consecuencias de esas decisiones que tomó.

Madres ustedes no pueden quedarse calladas. Dios no les está pidiendo que sean unas amargadas. Él no les está pidiendo que sean Dios en la vida de sus hijos, sino que representen la verdad para sus hijos, para sus amigos, y en nuestra cultura.

Permítanme volver atrás, al tema de la providencia de Dios. “¿Y quien sabe si para una ocasión como esta tú has llegado a ser reina?”

Mardoqueo está diciendo aquí que en la providencia de Dios, en algún momento te encontrarás en una posición y en un lugar, en un tiempo específico. Todos los factores se han unido, y no ha sido por la suerte. No es por la suerte que estás dónde estás en el día de hoy, a esta hora, en este lugar. La providencia de Dios siempre está trabajando aunque no la puedas ver.

La providencia de Dios siempre ocurre en el tiempo perfecto. Dios nunca está apresurado, y Él nunca está tarde. Algunas de ustedes están esperando que Dios se mueva, y piensan, Siento que es tarde. ¿Por qué será que Él no está haciendo nada? Él está haciendo algo. Él se está moviendo. Él está obrando, y Su tiempo es perfecto. En la providencia de Dios, no ocurren accidentes’. No hay casualidad. No hay tal cosa como la suerte. En la providencia de Dios, Dios siempre está en control.

En los capítulos 1 y 2 de Ester, parece que el rey Asuero está a cargo. En capítulos 3 y 4 parecería que Amán estuviera a cargo. Ellos creen estarlo. Pero aun cuando parecerían estar en control, Dios es quien todavía está en control. Y siendo esto así, en la providencia de Dios nunca hay razón para el pánico, para el temor, para la preocupación o la duda.

Ahora, ¿Acaso no caemos en todas estas actitudes? Sí. ¿Tenemos razón para hacerlo? Humanamente hablando, sí. Pero si entendemos, creemos, nos agarramos y abrazamos la providencia de Dios, reconoceremos que nunca hay una buena causa, una causa justificada, para el temor o el pánico.

Mientras piensas sobre tu vida y la providencia de Dios, piensa sobre lo que Dios te ha dado: los privilegios, las bendiciones, la salvación. Mientras un billón de personas o más en este planeta ni siquiera ha escuchado el nombre de Jesús, ha sido en la providencia de Dios que tú escuchaste el Evangelio que pusiste tu fe en Cristo, que tienes conocimiento de la Palabra de Dios.

Las habilidades que tienes, las influencias que tienes, los recursos materiales que tienes todos son regalos y una mayordomía de parte de Dios, en Su providencia. Dios te entregó esas experiencias, esas oportunidades, esas bendiciones, para que como administradora le sirvas a Él y las uses para avanzar Su reino en la tierra.

Disfrutamos todas esas bendiciones. No son solo para nuestra felicidad, no son para nuestra satisfacción, no son en primer lugar para nuestro placer. Son para la gloria de Dios en un tiempo como este. El hogar en que naciste, las oportunidades que has tenido, la cultura en la que vives, la época en la que vives todo está de acuerdo con la providencia de Dios y es para los propósitos de Dios y de Su reino.

La posición en la que te encuentras no es un accidente. Quién sabe si has venido al reino, al reino donde Dios te ha colocado; el conjunto de circunstancias en las que Dios te ha puesto, aunque estés donde estás como resultado de los errores cometidos en tu vida. En la providencia de Dios cuando te arrepientes te quebrantas, Dios tiene un lugar y un propósito para ti aquí y ahora en Su reino.

Es sorprendente como la providencia de Dios está por encima de las pérdidas y de los fracasos causados por nuestros pecados. Y con esto no quiero minimizar el pecado en ninguna manera. Solo estoy diciendo: ¿Donde estaríamos si Dios no redimiera nuestros desafortunados e inútiles enredos? Eso es lo que somos separadas de Cristo. Dios te ha puesto aquí con un propósito no solo para llenar espacio o para desperdiciar tu vida. Dios tiene un trabajo con tu nombre en él, un propósito, y una intención.

Quizás podrías pensar: “Yo no soy una reina. No estoy en el palacio. No tengo una posición de gran influencia. Estoy haciendo lo máximo que puedo hacer mientras les doy clases en el hogar a estos niños. Solo estoy tratando de mantenerme a flote”.

Pero te digo: Ese es tu reino. Dios te has puesto ahí en ese hogar, para un tiempo como este, con una oportunidad increíble que a nadie más le ha dado; la de instruir esos niños para ser seguidores de Jesucristo. Ese es un trabajo grande para un tiempo como este.

Y quizás tú me digas: “Es que yo sólo soy una vendedora en una tienda. No tengo un esposo. No tengo hijos”. Dios te puso en esa tienda. Ese es tu reino para un tiempo como este, para representarlo a Él; para representar Su reino.

Tú dices: “Es que yo estoy retirada. Soy viuda. Mis hijos están dispersos por todo el país. No hay propósito; no hay sentido para mi vida”. Dios te puso ahí en ese lugar. En ese pequeño apartamento, ese hogar de retiro, ese es tu reino para un tiempo como este.

¿Qué puedes hacer? Puedes orar. Puedes interceder. Puedes darle ánimo a los pastores. Puedes alentar a las mamás jóvenes, a otras viudas; con notas, con oraciones. Dios tiene un plan para ti, y no es que simplemente desperdicies tu vida.

Una de las cosas que más agradezco de mi crianza es que mi papá tenía una visión para sus siete hijos que nosotros desarrolláramos el propósito que Dios tenía para nuestras vidas, cualquiera que fuera. Mi papá no sabía cuál era, pero quería que lo cumpliéramos.

Él nos dio la visión de que podíamos ser usados por Dios; de que Dios tenía un plan para nuestras vidas. Ese plan era individual, era especial, era para nosotros y debíamos cumplirlo. Él me dio una visión, mucho antes de que yo supiera de Aviva Nuestros Corazones, mucho antes de de que yo hiciera conferencias, mucho antes de que empezáramos un programa de radio. Dios me dio a través de mis padres, una visión de que mi vida había sido traída al reino de Dios para un tiempo como este.

Yo he creído por años y años, desde que era una niña pequeña, que Dios me puso aquí en este mundo, en este país, en este lugar, y ahora en Aviva Nuestros Corazones para un tiempo como este.

¿Que es difícil? Sí, a veces es muy difícil. ¿Que es solitario? Sí, a veces es muy solitario. A veces uno piensa: ¿Seré la única persona en el planeta que está preocupada por estos problemas, que lleva estas cargas en su corazón?

Pero ese no es el asunto. No se trata acerca de mí. No es acerca de ti. ¿Que me siento abrumada muchas veces con la marea de maldad y lo que va a requerir para vencerla? Sí.

Pero no es acerca de cómo me siento. No importa tu edad, en que época de la vida estás. Dirás: Yo no soy una gran presentadora. No tengo un programa de radio. No necesitas un programa de radio. Dios te ha dado tus hijos y nietos a quienes yo no puedo alcanzar. Pero tú si puedes porque Dios te puso ahí para un momento como este.

Yo he sido puesta en este lugar. Tú has sido puesta en tu lugar. Yo he sido puesta aquí en este tiempo. Tú has sido puesta ahí en este tiempo para un momento como este para traerle gloria a Dios. No digas no pienses: No tengo nada que ofrecer. Mi vida realmente no cuenta.

Charles Spurgeon lo dijo así: Aunque tú no seas más que una cifra (es decir; un cero a la izquierda), aún así el Señor puede hacer algo de ti. Pon el uno delante del cero y en seguida se convierte en un diez. Deja dos o tres ceros combinarse para servir al Señor y si el Señor los dirige estos nada se convierten en decenas de millares. ¿Quién sabe lo que tú puedes hacer?

Dios escoge y usa los don nadies. Él los llena con Su gracia y Su poder y Él los usa en formas poderosas:

-Un joven pastor se convierte en el salmista, rey de Israel, y a través de él viene el Mesías.

-Una viuda moabita pasa a ser parte de la genealogía del Salvador.

-Una prostituta redimida llega a ser un instrumento clave para los hijos de Israel durante la conquista de la ciudad de Jericó.

-Una joven huérfana en una tierra extraña llega a ser la reina que salva las vidas de millones de judíos.

-Una adolescente virgen da a luz al Salvador del mundo.

¿Quién lo hubiera pensado? ¿Quién lo hubiera planeado? ¿Quién sino Dios? ¿Quién sabe si tú has venido al reino para un tiempo como este?

Carmen Espaillat: Espero que continúes tratando de entender los propósitos que Dios tiene para ti en tu situación particular y única. Sigue con nosotros toda la semana mientras Nancy Leigh Demoss continúa este práctico estudio del libro de Ester.

A través de la serie Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios, Nancy ha hablado acerca de confiar en la providencia de Dios. ¿Acaso significa esto que deberías sentarte y no hacer nada? Acompáñanos en nuestro próximo programa para que escuches más acerca de esto. Aquí está Nancy para concluir.

Nancy Leigh DeMoss : Mi oración sincera es que no solo oigas lo que he dicho sino que lo recibas y que Dios haga que estas palabras penetren profundamente en el corazón y alma de cada una de ustedes.

¿Podrías tomarte un momento para aceptar lo que Dios ha dicho en Su Palabra? Di, Señor, gracias por Tu providencia en mi vida. Gracias por donde me has colocado, no importa lo difícil que sea. Gracias por el reino en que me has puesto por mi crianza, por mi familia, por mis raíces, mi trasfondo- y el lugar donde me tienes ahora. Gracias, porque me has puesto aquí para un tiempo como éste.

Entonces, pídele al Señor que te ayude a ser fiel en llevar a cabo ese plan, sea cual sea; que te de valor y fe para aferrarte a Él, para ser Su instrumento en este tiempo y en este lugar.

Señor, nuestra oración es que Tú seas glorificado en nuestras vidas en cualquier lugar en que estemos, para un tiempo como éste. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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