51 – ¡El gran final! | Romanos 16:17-27 

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

51 – ¡El gran final! | Romanos 16:17-27 

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org

¿Qué es la “DICTADURA DE LA FELICIDAD” y cuáles son sus efectos?

BITE

¿Qué es la “DICTADURA DE LA FELICIDAD” y cuáles son sus efectos?

La omnipresencia del discurso de la búsqueda de la “felicidad” a cualquier precio ha conducido a lo que muchos han llamado la “dictadura de la felicidad”.

La felicidad se ha convertido, desde hace algunas décadas, en uno de los temas de mayor relevancia social. La publicidad, los negocios, las películas, la economía, las escuelas, los deportes, y muchas otras áreas de la vida, hoy incluyen a la felicidad en sus discursos. Esta omnipresencia de la “felicidad” ha diluido su valor en un mar de mensajes y eslóganes vacíos. Hoy la felicidad suena a publicidad engañosa.

SÍGUENOS

Sitio web: http://biteproject.com​​​
Twitter: https://twitter.com/biteproject​​​
Podcast: https://anchor.fm/biteproject
Instagram: https://www.instagram.com/biteproject/
Facebook: https://www.facebook.com/biteproject/​​​

CRÉDITOS

Conductora: Pilar Prieto.
Guión: Matías Peletay.
Producción: Giovanny Gómez Pérez.
Edición del video: Fernando Ordoñez.
Edición del audio: Alejandra Narváez.
Música: Envato Elements.

El gozo cristiano

Sábado 22 Enero

Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.Hechos 16:25

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.Filipenses 4:45

El gozo cristiano

“Regocijaos en el Señor siempre”. Este consejo parece poco realista… La palabra “siempre”, ¿no sobra en el texto? Hay momentos en la vida del cristiano en los que el gozo es normal y espontáneo. Pero también hay momentos de enfermedad, sufrimientos, duelo, persecuciones, preocupaciones de todo tipo… Regocijarse en tales situaciones parece sobrehumano.

Sin embargo, lo que nos hace reflexionar es que quien escribió estas palabras fue un hombre perseguido, prisionero en Roma, detenido en su actividad para el Señor, separado de sus amigos cristianos. Los creyentes de la ciudad de Filipos, a quien dirigió este mensaje, recordaban que cuando fueron por primera vez a esa ciudad, el apóstol Pablo y su compañero Silas, encarcelados, heridos, maltratados, cantaban alabanzas a Dios (Hechos 16:25). Es una bella manifestación del verdadero gozo cristiano que no depende de las circunstancias de la vida, sino de la intimidad con el Señor.

Nuestras circunstancias cambian, y a veces oscurecen nuestras alegrías terrenales, pero el Señor nunca cambia. Si nuestro gozo tiene su fuente en él, puede resistir las peores tormentas. ¡Cuántos mártires lo demostraron desde el principio del cristianismo! Su Señor los invitaba a poner su mirada en él, “el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2).

El gozo del cristiano no es superficial ni débil, sino profundo, tranquilo e inalterable.

Génesis 25 – Mateo 14:13-36 – Salmo 15 – Proverbios 4:10-13

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

10. La incomprensibilidad de Dios

Hombre Reformado

Serie: Grandes Doctrinas De La Biblia

2. LA NATURALEZA Y LOS ATRIBUTOS DE DIOS

10. La incomprensibilidad de Dios

R.C. Sproul

Durante un seminario en los Estados Unidos, un estudiante le preguntó al teólogo suizo Karl Barth: «Dr. Barth, ¿cuál ha sido lo más profundo que usted ha aprendido en su estudio de la teología?»

Barth pensó por un momento y luego contestó: «Cristo me ama, bien lo sé, en la Biblia dice así». Los estudiantes se rieron de su respuesta tan simplista, pero su risa se tornó algo nerviosa cuando pronto advirtieron que Barth lo había dicho muy en serio.

Barth dio una respuesta sencilla a una pregunta muy profunda. Al hacerlo estaba llamando la atención a por lo menos dos nociones fundamentalmente importantes. (1) En la más sencilla de las verdades cristianas reside una profundidad que puede ocupar las mentes de las personas más brillantes durante toda su vida. (2) Que aun dentro de la sofisticación teológica más académica nunca nos podremos elevar más allá del entendimiento de un niño para comprender las profundidades misteriosas y las riquezas del carácter de Dios.

Juan Calvino utilizó otra analogía. Dijo que Dios nos habla como si estuviera balbuceando. De la misma manera que los padres les hablan a sus hijos recién nacidos imitando el balbuceo de los bebés, así Dios cuando desea comunicarse con los mortales debe condescenderse y hablarnos con balbuceos.

Ningún ser humano tiene la capacidad para entender a Dios exhaustivamente. Existe una barrera infranqueable que impide un entendimiento completo y exhaustivo de Dios. Somos seres finitos; Dios es un ser infinito. Y ahí radica el problema. ¿Cómo puede algo que es finito comprender a algo que es infinito? Los teólogos medioevales tenían una frase que se ha convertido en un axioma dominante en cualquier estudio de teología. «Lo finito no puede aprehender (o contener) a lo infinito.» No hay nada que resulte más obvio que esto, que un objeto infinito no puede ser introducido dentro de un espacio finito.

Este axioma contiene una de las doctrinas más importantes del cristianismo ortodoxo. Se trata de la doctrina de la incomprensibilidad de Dios. Este término puede no ser bien entendido. Puede sugerir que como lo finito no puede «aprehender» a lo infinito, entonces es imposible llegar a conocer nada sobre Dios. Si Dios está más allá del entendimiento humano, ¿no sugiere eso que toda discusión religiosa no es más que mero palabrería teológico y que entonces, como mucho, solo nos queda un altar a un Dios desconocido?

Por supuesto que esto no es la intención. La incomprensibilidad de Dios no significa que no sabemos nada sobre Dios. En realidad significa que nuestro conocimiento será parcial y limitado, que nunca podremos alcanzar el conocimiento total y exhaustivo de Dios. El conocimiento que Dios nos da sobre sí mismo mediante la revelación es verdadero y útil. Podemos conocer a Dios en la medida que Él decida revelarse a sí mismo. Lo finito puede «aprehender» a lo infinito, pero lo finito no podrá nunca contener a lo infinito en sus manos. Siempre habrá algo más de Dios que lo que podamos aprehender.

La Biblia expresa esto mismo de esta manera: «Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre» (Deut. 29:29). Martín Lutero hizo referencia a los dos aspectos de Dios – el secreto y el revelado. Una porción del conocimiento divino permanece oculta a nuestros ojos. Trabajamos a la luz de lo que Dios nos ha revelado.

Resumen

1. Hasta las verdades cristianas más sencillas contienen un profundo significado.

2. Independientemente de lo profundo que pueda ser nuestro conocimiento teológico, siempre habrá mucho sobre la naturaleza y el carácter de Dios que seguirá siendo un misterio para nosotros.

3. Ningún ser humano puede tener un conocimiento exhaustivo sobre Dios.

4. La doctrina de la incomprensibilidad de Dios no significa que no podemos llegar a conocer nada sobre Dios. Significa que nuestro conocimiento está restringido, limitado por nuestra humanidad.

Pasajes bíblicos para la reflexión

Job 38: 1-41:34

Ps. 139:1-18

Is. 55:8-9

Rom. 11:33-36

1 Cor. 2:6-16

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida, primer presidente de Reformation Bible College y editor ejecutivo de la revista Tabletalk. Fue reconocido en todo el mundo por su articulada defensa de la inerrancia de las Escrituras y la necesidad de que el pueblo de Dios se mantenga con convicción en Su Palabra. Su programa de radio, Renewing Your Mind (Renovando Tu Mente), se sigue emitiendo diariamente en cientos de emisoras de radio de todo el mundo y también se puede escuchar en línea. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

ARTÍCULO TOMADO DE: http://www.hombrereformado.org/grandes-doctrinas-de-la-biblia—r-c-sproul

Toda verdad es verdad de Dios

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

Toda verdad es verdad de Dios

Por R.C. Sproul

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

Durante la hambruna irlandesa de la patata en el siglo XIX, mi bisabuelo, Charles Sproul, huyó de su tierra natal para buscar refugio en Estados Unidos. Dejó su casita de techo de paja y piso de barro en un pueblo del norte de Irlanda y se dirigió descalzo a Dublín, al muelle desde el cual navegó hasta Nueva York. Después de registrarse como inmigrante en Isla Ellis, se dirigió al Oeste hacia Pittsburgh, donde se había establecido una gran colonia de escoceses-irlandeses. Fueron atraídos a ese sitio por las fábricas industriales de acero dirigidas por el escocés Andrew Carnegie.

¿Qué causó estas convulsiones? Durante el siglo anterior, las imágenes comenzaron a ser consideradas ventanas al mundo espiritual Mi bisabuelo murió en Pittsburgh en 1910, pero no sin antes inculcar un amor profundo  por la tradición e historia de Irlanda en sus hijos y nietos. Hace treinta años, uno de mis primos hizo una peregrinación a Irlanda del Norte para buscar sus raíces en la ciudad de donde vino nuestro bisabuelo. Mientras investigaba sobre el paradero de cualquiera de los Sprouls, un caballero anciano le dijo que el último miembro sobreviviente de nuestra familia había fallecido cuando tropezó en su camino a casa desde el bar local en un profundo estado de embriaguez. Cayó en un canal y se ahogó.

Esto nos deja con el estereotipo de que los irlandeses beben mucho, pelean fácilmente y que consideran que los ladrillos son como «confeti irlandés». Sin embargo, esta caricatura de los irlandeses oculta algunas dimensiones muy importantes de la historia irlandesa. En el siglo VIII, los misioneros que se establecieron en Irlanda fueron muy importantes para la cristianización de las islas británicas que habían sido habitadas en gran parte por paganos y bárbaros. Los monasterios en Irlanda se destacaron por su dedicación a la erudición, por copiar textos bíblicos y, especialmente, por adornar los textos bíblicos con magníficas iluminaciones. Su pasión por la erudición y el arte se propagó rápidamente a Gran Bretaña, donde se estableció la codificación de la ley antigua, la cual ha tenido un impacto, incluso en nuestra tierra, hasta el día de hoy.

Uno de los eruditos más importantes de este período fue un hombre llamado Beda, conocido como el «Venerable». Él residió en Inglaterra y es considerado como el primer gran historiador europeo. Los irlandeses también produjeron una obra maestra que combinó la erudición y la belleza en el famoso Book of Kells [Libro de Kells].

Sin embargo, fue en la segunda parte del siglo VIII que surgió el gran ímpetu por un renacimiento en la erudición. Fue bajo el reinado de Carlos el Grande (Carlomagno), coronado como el primer sacro emperador romano, que ocurrió un nuevo surgimiento de las artes y las ciencias. Este resurgimiento, llamado el «Renacimiento carolingio», presagiaba el gran Renacimiento que se propagaría por Europa a finales de la Edad Media, comenzando principalmente con el trabajo de los patrones Médicis en Italia, los cuales encontraron su cenit en las labores de Lorenzo el Magnífico.

En el Sacro Imperio Romano del siglo VIII, Carlomagno estaba decidido a recuperar lo mejor del aprendizaje clásico y bíblico. Él se convirtió en un patrocinador de la erudición y nombró a Alcuino de Gran Bretaña como su principal asistente intelectual. Carlomagno fue uno de los miembros más ilustres de la dinastía carolingia que comenzó con su padre, Pipino el Breve, y que continuó hasta el siglo X. El Renacimiento fue una recuperación del lenguaje clásico y de la verdad bíblica. El Renacimiento posterior, durante el siglo XVI, con su personaje más famoso, Erasmo de Rotterdam, encontró su lema en las palabras ad fontes, es decir, «a las fuentes». El lema declaraba la intención de los eruditos de ese día de volver al lugar de origen, «a las fuentes» de la filosofía antigua, la cultura y, especialmente, los lenguajes bíblicos. Así que, un estudio renovado de los filósofos griegos, Platón y Aristóteles, acompañado con un celo por la recuperación de los lenguajes bíblicos, encabezó tanto el Renacimiento posterior como el Renacimiento carolingio que surgió bajo el liderazgo de Carlomagno.

Antes del período carolingio, Agustín, en su pasión por la erudición, estaba convencido de que era el deber del cristiano aprender lo más que pueda sobre tantas cosas como le fuera posible. Dado que toda verdad es verdad de Dios, todos los aspectos de investigación científica deben estar dentro del ámbito del aprendizaje bíblico y cristiano. No fue por accidente que los grandes descubrimientos de la ciencia occidental fueron encabezados por cristianos que tomaron en serio sus responsabilidades de ejercer dominio sobre la tierra en servicio de Dios. En lugar de ver el aprendizaje, la erudición y la búsqueda de la belleza como ideas ajenas a la institución cristiana, el resurgimiento del siglo VIII, siguiendo el ejemplo anterior de Agustín, vio la búsqueda de Dios mismo en la búsqueda del conocimiento y la belleza. Ellos vieron que Dios es la fuente de toda verdad y de toda belleza.

A través de los siglos, las influencias cristianas dominaron el mundo del arte al igual que al mundo de la erudición. El legado de este período ha enriquecido todas las áreas de la historia occidental hasta el día de hoy. Es imprescindible que en el siglo XXI aprendamos de los pioneros del pasado que no despreciaron la erudición clásica, sino que la vieron como algo que debía aprovecharse en el servicio del reino de Dios.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
R.C. Sproul
R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida y primer presidente de Reformation Bible College. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

¿Quiénes son los invitados?

Viernes 21 Enero

¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?Santiago 2:5

Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos… Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.Lucas 14:2123

¿Quiénes son los invitados?

Leer Lucas 14:15-24

Un hombre organizó una gran cena e invitó a mucha gente. Cuando llegó la hora indicada, nadie se presentó; cada uno de los invitados dio una excusa. Entonces el hombre envió a su siervo a buscar por todos los rincones de la ciudad a los pobres, los mendigos y los ciegos.

Por medio de esta parábola Jesús ilustra la invitación que hace a cada persona a entrar en el reino de Dios. ¿Quiénes son esos invitados de última hora? Es gente que ha sufrido en la vida, que ha recibido graves heridas físicas o morales, que a menudo se siente extranjera en medio de los demás. Quizá los llamemos personas marginales, náufragos de la vida.

¿Somos conscientes de que no somos mejores que ellos? Pero Dios cuida de esa sociedad marginada que nos cuesta aceptar. ¿Seremos más selectivos que él, nosotros que tenemos la inmensa felicidad de conocerlo? “El camino más corto para acercarse al que sufre pasa por Cristo”, escribió alguien. Siguiendo el ejemplo de Jesús podemos tender la mano a los que no tienen nada, mostrándoles que Dios es el refugio donde pueden abrigarse los que se sienten excluidos. El apóstol Pablo nos interpela: “Conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Corintios 8:9).

¿Deseamos parecernos a él un poco más?

Génesis 24:33-67 – Mateo 13:44-14:12 – Salmo 14 – Proverbios 4:7-9

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Tesis #16 – La adoración es para Dios, no para el hombre

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 16

 La adoración es para Dios, no para el hombre

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

LAS PROFUNDIDADES

El valle de la visión

Oraciones Puritanas

LAS PROFUNDIDADES
¡Señor Jesús!
Dame un arrepentimiento más profundo, un horror del pecado, el pavor de
aproximarme a él. Ayúdame en mi debilidad a huir de él y celosamente
resolver que mi corazón será solamente tuyo.
Dame una confianza más profunda, para que yo pueda perderme, para
encontrar en Ti el lugar de mi reposo, la primavera de mí ser. Dame un
conocimiento más profundo de Ti mismo como Salvador, Maestro, Señor y
Rey. Dame una mayor fuerza en la oración secreta, más dulzura en Tu
Palabra, una seguridad más firme de Tu verdad. Dame una santidad más
profunda en el hablar, en el pensar, en el actuar, y no me dejes buscar la
virtud moral aparte de Ti.
Se profundo en mí, Gran Señor, Labrador Celestial, para que mi ser sea un
campo arado, para que las raíces de gracia se extiendan en todas partes,
hasta que solamente Tú seas visto en mí, Tu belleza dorada como cosecha
de verano, Tu fecundidad como la abundancia de otoño.
Yo no tengo ningún maestro sino Tu solamente, ninguna ley, sino Tu
voluntad, ningún placer, sino Tú mismo, ninguna riqueza, sino la que Tú
me das, ningún bien, sino Tu bendición, ninguna paz, sino lo que el Señor
me concede. Yo no soy nada, sino lo que Tú me haces que sea. Yo no tengo
nada, sino lo que recibo de Ti. Yo no puedo ser nada, más esta Gracia me
adorna. Vacíame profundamente, amado Señor, y luego lléname a punto
de rebosar con agua viva.

¿No te harás imagen?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

¿No te harás imagen?

Por Robert Letham

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

n el año 726, la orden del emperador León de destruir la imagen de Cristo en el palacio imperial produjo una revuelta y la Iglesia oriental quedó sumergida en una larga y agresiva controversia. No fue hasta que la emperatriz Irene convocó el Segundo Concilio de Nicea en el año 787 que la controversia se resolvió a favor de las imágenes. Incluso, luego de esto, surgió un reavivamiento de la iconoclasia y solo en el año 843 el patriarca de Constantinopla, San Metodio, dio fin a la agitación, ocasión que, desde ahí en adelante, se conmemora como la «Fiesta de la Ortodoxia». Esta controversia fue despiadadamente violenta. Los monjes eran azotados hasta la muerte públicamente o se les cortaban las fosas nasales. Uno de ellos fue hecho trizas por una turba mientras que el patriarca Constantino de Constantinopla fue decapitado públicamente. El papado se vio obligado a aliarse con los francos en lugar de con Oriente, ya que la iconoclasia era una realidad ajena en Occidente.

¿Qué causó estas convulsiones? Durante el siglo anterior, las imágenes comenzaron a ser consideradas ventanas al mundo espiritual de manera progresiva. Los íconos de Cristo y de los santos se convirtieron en objetos de devoción, promovidos activamente por la Iglesia. El Concilio Quinisexto, celebrado en el año 692, decretó que Cristo debía ser representado de forma humana «para que de esta manera percibamos la profundidad de la humillación de Dios». Leoncio de Nápoles consideraba a las imágenes de Cristo como una extensión, una recreación, de la encarnación.

Los iconoclastas objetaron. El emperador Constantino V alegó que si una imagen solo presenta la naturaleza humana de Cristo, entonces separa su humanidad de su persona. Si retrata a Cristo en sus dos naturalezas, su deidad es reducida al nivel de la humanidad. La única imagen verdadera de Cristo es la que Él nos dio: la eucaristía. Constantino V, en el año 754, convocó un concilio en el que condenó las imágenes al considerarlas blasfemias contra la encarnación.

Cuando la emperatriz Irene ascendió al poder de facto, convocó un concilio en el año 787. En este, se ordenó la restauración de las imágenes, ya que estas mostraban la realidad de la encarnación. A las imágenes se les debía rendir «reverencia honorable, no la verdadera adoración de la fe que le pertenece solamente a la naturaleza divina… ya que el honor que se le rinde a la imagen es transmitido a lo que la imagen representa, y el que reverencia a la imagen reverencia en ella al sujeto representado». El concilio anatemizó a cualquiera que igualara a las imágenes con los ídolos.

Este concilio suscitó la oposición del reino de los francos, que recientemente había adquirido poder. Carlomagno ordenó que se escribieran los Libri Carolini, que argumentaban que solo Dios puede ser adorado. El principio de que se le rinde veneración a la imagen debido a su relación con lo que originalmente representa es falso y engaña a la gente sencilla. Estos libros rechazaban tanto al concilio iconoclasta del año 754 como al iconódulo Segundo Concilio de Nicea (partidario de las imágenes). La emperatriz Irene no tenía derecho a enseñar a los hombres ni a convocar un concilio. Sin embargo, los iconoclastas no apreciaban la distinción iconodulia entre latria (adoración) y proskunesis (veneración de imágenes). En latín solo existía una palabra —adoro— para traducir ambos términos, y parecía implicar adoración idólatra.

Hasta el día de hoy, la principal característica de la Iglesia ortodoxa oriental es el iconostasio, una pantalla de gran altura que cubre toda la sala hacia el frente. El iconostasio divide al santuario —la parte que está tras él— de la congregación. Solo el clero puede entrar al santuario; no puede acceder ninguna mujer. El santuario simboliza el mundo divino. La nave, el lugar donde está la congregación, es la imagen del mundo humano y todo lo que hay en él. A pesar de estar divididos por el iconostasio, estos dos lugares se consideran partes de un todo, el lugar donde el cielo y la tierra se encuentran. En el iconostasio mismo, que se halla entre el cielo y la tierra, hay varios niveles de íconos que representan una gran nube de testigos y simbolizan a la Iglesia en su desarrollo hacia la eternidad.

La teología de las imágenes. Entre los años 726 y 730, Juan Damasceno emergió como el principal teólogo iconódulo. Distinguió cuidadosamente entre la adoración (latria), que se le debe solo a Dios, y la veneración (proskunesis) en sus distintos grados, señal de la subordinación y humildad del que venera. Juan insistió en que adoremos solo a Dios.

Juan argumentaba que hacer una imagen del Dios invisible sería un grave error, pero que una imagen del Dios encarnado es diferente, ya que Cristo asumió un cuerpo humano. Los cristianos, decía él, no viven bajo el antiguo pacto que prohibía las imágenes, sino bajo la nueva era de la gracia. El hombre mismo es la imagen de Dios. Sostener que las imágenes no son permisibles, según Juan, es decir que la materia es mala. Las imágenes sagradas son medios de instrucción en la fe, memoriales de las vidas de los cristianos, incentivos para vivir una vida piadosa y canales de gracia en virtud de su poder sacramental. El Hijo es la idéntica imagen del Dios invisible; la naturaleza creada del hombre es una copia de la de Dios, que no es creada; la creación refleja sutilmente lo divino.

Todo el mundo es icónico. Una imagen, escribe Juan, es una semejanza de la cosa imaginada, pero también hay una disimilitud entre la imagen y el original, ya que son cosas diferentes. Necesitamos imágenes, argumenta Juan, debido a que somos seres físicos para los cuales el mundo espiritual es un misterio. Los íconos nos proporcionan una ventana hacia este mundo, una ayuda en el camino de la salvación. Dios por naturaleza no tiene cuerpo pero, según Juan, Dios nos dio semejanzas e imágenes de acuerdo a la analogía de nuestra naturaleza corporal. Esto supone una concepción semiótica del universo en la que el ser humano es capacitado para entender la realidad invisible y espiritual a través de señales visibles al combinar lo terrenal y lo espiritual.

Anteriormente, en el siglo IV, Gregorio de Nisa había sostenido que la revelación visible de Dios en la creación es superior a la revelación verbal, ya que él pensaba que el lenguaje es inherentemente ambiguo y, por lo tanto, inapropiado para describir a Dios. Por otro lado, la creación indica Su existencia de forma positiva. Así, la cuestión de las imágenes conlleva preguntas más profundas y trascendentales con respecto a la revelación de Dios.

Asuntos en juego. Oriente acepta que la adoración de imágenes estaba prohibida en el antiguo pacto, pero sostiene que las imágenes eran objeto de veneración. Si todas las imágenes estaban prohibidas, dicen ellos, no podría haber habido querubines sobre el propiciatorio y el arca del pacto.

La encarnación ha cambiado el panorama de forma crucial. Dios el Hijo ha asumido una naturaleza humana, incluyendo un cuerpo, en una unión personal permanente. Dios ahora tiene una forma humana, permanente y visible. La encarnación, de acuerdo con la Iglesia oriental ortodoxa, no solo justifica el uso de imágenes, sino que lo requiere. Afirmar lo contrario es cuestionar la realidad de la encarnación e insinuar que la humanidad del Hijo no es eterna y permanentemente real. También supone que lo espiritual y lo material se oponen entre sí.

Los iconoclastas, por su parte, insistieron en que las imágenes eran idólatras y estaban prohibidas por el segundo mandamiento. De hecho, afirmaron que la pérdida de los territorios orientales, que cayeron bajo dominación musulmana, fue el juicio de Dios por la idolatría.

Inquietudes reformadas. Los cristianos reformados tienen varios problemas con las imágenes, principalmente con su presencia en el contexto de la adoración como el elemento visual más prominente en la iglesia. Esto, en el mejor de los casos, produce ambigüedad. En segundo lugar, el punto crucial tiene que ver con las imágenes de Cristo. El Catecismo Mayor de Westminster, en su pregunta 109, se opone a las imágenes de la Trinidad y, por extensión, a las imágenes de Cristo, ya que Cristo es el eterno Hijo encarnado. Sin embargo, los pasajes que sustentan la doctrina se refieren a la adoración israelita de dioses falsos por medio de objetos materiales, contexto diferente al de la iconografía oriental. Además, el catecismo no rechaza las imágenes de los santos, ya que estas no están vinculadas con la adoración.

De acuerdo con la Iglesia ortodoxa oriental, las imágenes de Cristo no solo están permitidas, sino que son requeridas a la luz de la encarnación. Oponerse a las imágenes de Cristo es negar la realidad de la encarnación: Su humanidad no sería real, sino solo aparente, lo que constituye la herejía del docetismo. Sin embargo, hacer una imagen de Cristo es abstraer Su humanidad de Su persona (el Hijo eterno) y, de esta forma, es caer en el nestorianismo. Aquí la Iglesia ortodoxa oriental, que vehementemente niega el nestorianismo, afirma que la persona de Dios el Verbo encarnado es la que aparece en la imagen y que esta no es una representación de Dios, ya que el Verbo es visible como hombre. Además, hay una semejanza y una diferencia entre la imagen y lo que ella representa, que es evidente en el hecho de que se sostiene que las imágenes muestran a la naturaleza humana transfigurada con belleza divina. La imagen no es una representación de la Deidad, sino que indicaría la participación de una persona determinada en la vida divina.

En qué estamos de acuerdo. La teología reformada también cree en las imágenes. La idea de la imagen (eikôn) es una categoría bíblica: el hombre es hecho a imagen de Dios y Cristo es la imagen del Dios invisible. Sin embargo, más allá de esto, todo es icónico para los reformados. Dios ha impreso la evidencia de Su propia belleza y gloria en toda la creación. «Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de sus manos» (Sal 19:1).

Lo que hizo el calvinismo fue dar lugar a esta apreciación terrenal de la belleza. Al eliminar el arte y las esculturas de la adoración eclesiástica, las llevó al mundo, situando lo estético en el contexto de la revelación general como el testigo de Dios en el mundo y no como el foco de la adoración de Dios en la Iglesia. El resultado fue el tremendo florecimiento de la creatividad en la cultura posterior a la Reforma, creatividad que no se centró en el dominio sobrenatural de los ángeles y los demonios, sino en el mundo alrededor nuestro que refleja la gloria y la belleza de Dios.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Robert Letham
Robert Letham

El Dr. Robert Letham es profesor de teología sistemática e histórica en la Union School of Theology de Gales. Es autor de numerosos libros, entre ellos The Holy Trinity y Union with Christ.

Jóvenes, ¡manténganse firmes! (4)

Jueves 20 Enero

Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. 1 Corintios 16:13(Jesús dijo:) Retienes mi nombre, y no has negado mi fe… Pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga Apocalipsis 2:1325

Jóvenes, ¡manténganse firmes! (4)

 – Rechacen los modelos presentados en las revistas, la radio, la televisión, el internet; estos hablan de amor, pero piensan en libertinaje y conducen a la ruina moral.

Aférrense al modelo por excelencia, Jesucristo, el Hijo de Dios. Él, quien es puro y santo, mostró en su vida y a través de su enseñanza lo que es el verdadero amor al prójimo.

 – Rechacen a los que seducen mediante señales y milagros que no son bíblicos.

Aférrense al mayor de los milagros: el sacrificio de Jesucristo, quien dio su vida en la cruz para salvarnos, y quien al tercer día resucitó de los muertos para justificarnos.

 – Rechacen el misticismo, que insinúa que en ustedes vive un “destello de divinidad”.

Aférrense al hecho de que el corazón humano está totalmente corrompido y perdido, pero que la salvación depende solo de la gracia de Dios.

 – Rechacen la cultura de la diversión, tan extendida incluso entre los cristianos. No escuchen a los que hablan de Dios con ligereza.

Aférrense a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, quien es a la vez santo y justo, amor y misericordia. ¡Él es digno de recibir todo el honor y la adoración!

 – Rechacen la confusión religiosa que viene de la influencia del mundo y de doctrinas no bíblicas en el cristianismo.

Aférrense a lo único verdadero: ¡la Biblia, Jesús, la gracia, la fe!

Génesis 24:1-32 – Mateo 13:24-43 – Salmo 13 – Proverbios 4:1-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch