Nunca más

Viernes 1 Julio
Si alguno está en Cristo, nueva criatura es.
2 Corintios 5:17
Nunca más

Esto fue lo que escribió un cantante cuando escuchó la noticia sobre el asesinato de dos jóvenes. La misma reflexión escuchamos cada vez que se descubren crímenes particularmente atroces. ¡Cuántos sufrimientos para las familias víctimas de estos flagelos, cuántos horrores! No podemos ser indiferentes a esto. ¿Cómo puede una persona llegar a cometer semejantes actos? A menudo nos hacemos esta pregunta.

La Biblia nos muestra que la violencia es un mal de todos los tiempos: el primer crimen fue cometido por Caín contra su hermano (Génesis 4:8). Más tarde, antes del diluvio, “estaba la tierra llena de violencia” (Génesis 6:11); la historia de la humanidad confirma que esto no ha cambiado. Dios nos explica que el problema está en nuestra propia naturaleza. El hombre desobedeció a Dios, se alejó de él, y tiene esta terrible tendencia a hacer el mal. “Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos” (Romanos 3:15-16).

Todos nosotros somos capaces de lo peor y nuestro corazón necesita ser cambiado. Esto es posible porque Dios perdona a todo el que arrepentido reconoce sus pecados y cree en Jesús como su Salvador. Esto produce un cambio, un “nuevo” nacimiento. Es el comienzo de una vida nueva, la vida eterna, para el que recibe a Jesucristo como su Salvador. El mundo que lo rodea no ha cambiado, pero a partir de su conversión está “en Cristo”, es una nueva creación. El cambio para él es mucho más grande que si el mundo entero hubiera cambiado.

¡Qué camino se abre entonces ante él! ¡Qué futuro maravilloso!

Números 13 – 1 Juan 2:18-29 – Salmo 78:21-31 – Proverbios 18:13

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Pertenezco a Jesús

Jueves 30 Junio
No nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor.
2 Timoteo 1:7-8
Pertenezco a Jesús

Cada cuatro años, un evento deportivo cautiva a millones de personas en todo el mundo. El 30 de junio de 2002, en Yokohama (Japón), el estadio estaba lleno: era la final de la Copa mundial de fútbol. Bajo la mirada entusiasta de espectadores y telespectadores, Brasil fue campeón. Los jugadores, reunidos en el centro del estadio, eran ovacionados; uno de ellos salió del grupo y se puso una camiseta en la que decía: “I belong to Jesus”, que quiere decir: “Pertenezco a Jesús”.

Admiramos la valentía de este hombre que había preparado todo para poder hablar al mundo entero de su fe en Jesucristo. Así Dios permitió que este testimonio fuese dado a millones de personas, y solo él conoce los resultados.

Quizá no todos nosotros tengamos la ocasión de dar un testimonio a tan gran escala, pero si pertenecemos a Jesús, si somos sus discípulos, mostrémoslo a nuestro alrededor mediante nuestro comportamiento, nuestras palabras, ocupaciones…

¿Qué saben de nuestra fe nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo o de estudios? No conviene mostrar nuestra fe de manera irreflexiva, pero tampoco debemos dudar en dar testimonio de Jesús cuando la ocasión se presenta. En el barco que lo llevaba prisionero a Roma, el apóstol Pablo dio gracias antes de comer, en presencia de 275 compañeros de viaje (Hechos 27:35-37). Él también escribió: “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16).

Números 12 – 1 Juan 2:1-17 – Salmo 78:9-20 – Proverbios 18:11-12

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Piratas de la privacidad

Miércoles 29 Junio
No hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
Hebreos 4:13
Mi pecado te declaré… Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor; y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
Salmo 32:5
Piratas de la privacidad

Una página de internet proponía citas a los internautas, y garantizaba una absoluta discreción… hasta el día en que un grupo de piratas informáticos consiguió entrar en la página. De la noche a la mañana, la identidad, los datos bancarios, los mensajes confidenciales escritos por los usuarios se volvieron públicos.

Sin duda esta revelación fue comprometedora, y quizá devastadora, para esas personas. Esto nos hace pensar en otra revelación, mucho más completa y solemne todavía. En efecto, la Biblia nos dice que todos tenemos que comparecer ante Dios. Ese día, todo lo que hayamos hecho será revelado. “Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:14). Podemos engañar a los hombres, pero nunca a Dios, pues él conoce toda nuestra vida. “¿Se ocultará alguno, dice el Señor, en escondrijos que yo no lo vea?” (Jeremías 23:24).

¿Cómo vivimos en este mundo? ¿Tratando de hacer trampa, de engañar a los demás, de escondernos, de olvidar a Dios para evitar los reproches de nuestra conciencia? “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13). Dios perdona a todo el que le confiesa sus pecados y cree que Jesús, muriendo en la cruz, sufrió el castigo en su lugar.

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16).

Números 11 – 1 Juan 1 – Salmo 78:1-8 – Proverbios 18:9-10

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Una relación personal con Jesucristo

Martes 28 Junio
(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Mateo 11:28
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Apocalipsis 3:20
Una relación personal con Jesucristo

Arrepentirse significa dar un giro radical en sus pensamientos y actos. Esto fue lo que sucedió con un asistente del presidente de una nación. Después del escándalo de un asunto de espionaje, empezó a ver su vida de forma diferente y comenzó a leer un libro sobre el cristianismo, que un amigo le regaló. Esto es lo que cuenta:

“Sabía que mi hora había llegado… Tenía que aceptar sin reserva a Jesucristo como el Señor de mi vida. Era como si tuviese una puerta ante mí, no podía evitarla: entraba o me quedaba fuera”. Después de un largo combate interior, finalmente este colaborador del presidente se dio cuenta de que Jesucristo merecía toda su lealtad. Entonces se rindió: “Señor Jesús, creo en ti. Te acepto; por favor, ven a mi vida, te la consagro”. Seguidamente descubrió que sus preguntas particulares como: “¿Por qué existo? ¿A dónde voy?”, hallaban sus respuestas en esta nueva relación personal con Jesucristo.

Conocer a Jesucristo como nuestro Salvador nos permite tener una comunión real con él. Jesucristo colma nuestra vida interior, nos llena con su paz y nos da una razón de vivir. Aceptarlo como Señor de nuestra vida también responde a nuestras necesidades más profundas de amor y paz. Quienquiera que usted sea, Jesús lo ama y le invita a tener una relación personal con él.

“El que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:17).

Números 10 – 2 Timoteo 4 – Salmo 77:10-20 – Proverbios 18:8

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¿Cómo es Dios? | Lección 3

INSTITUTO BÍBLICO BBN

Lección 3

Serie: ¿Cómo es Dios?
Dr. Lehman Strauss
Narrado por: Raúl Ferrero

El Dios de la Biblia difiere de los dioses falsos. En única personalidad, Dios existe, Creador del universo y causante de todas las cosas, Creador del hombre y de la sabiduría, el amante redentor del género humano.
El concepto de Dios está obviamente en la mente del hombre, pero el hombre no puede conocer acerca de Dios el Creador hasta que estudia su Palabra y sus Obras.
El conocimiento intuitivo de Dios es dado libremente, pero el conocimiento más grande de Dios viene como resultado del estudio, la reflexión, la oración y por un proceso de aprendizaje de la Biblia.
La revelación divina que encontramos en la Biblia nos remonta a un punto que ni la ciencia, ni la filosofía puede alcanzar.
La revelación especial de Dios (la Biblia) es el único medio por el cual podemos obtener un verdadero conocimiento de la Persona de Dios. Hoy más que nunca es esencial conocer cómo es Dios.
El material del Dr. Lehman Strauss está en la voz del Profesor Raúl Ferrero.

https://www.bbnradio.org/wcm4/bbnbispanish/Home/tabid/2519/Default.aspx

COMO UN RIO DE VIDA

Lunes 27 Junio
Contigo (Dios) está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.
Salmo 36:9
En él (el Verbo) estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Juan 1:4
Como un río de vida

Cuando un bebé nace, los padres se maravillan viendo sus primeras sonrisas, sus gestos y cada nuevo progreso… Igualmente los abuelos, encantados, miran al bebé con ternura. Contemplan su mirada, sus balbuceos, cómo se abre a la vida y desea explorar el mundo que le rodea.

Ninguno de nosotros escogió nacer. La vida nos fue dada. Mi vida viene de mis padres, y la vida de mis padres viene de mis abuelos, y así sucesivamente… ¡Pero, sobre todo, mi vida viene de Dios!

¡Maravilloso pensamiento! Salí de la voluntad y del amor de Dios. Mi vida en la tierra no es una coincidencia. Nací como llevado por un río de vida que fluye desde su fuente: Dios mismo, que da la vida. “Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo el Señor. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios” (Isaías 66:9).

Pero cuando la Biblia dice que en el Verbo, o la Palabra, estaba la vida, evoca mucho más que la vida física, pues se refiere a la vida espiritual; vivir no es solo existir, sino tener una verdadera relación de confianza con Dios. “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). La relación con Dios, mi Padre, me hace comprender el verdadero sentido de mi vida, pues me instruye, me ilumina sobre mi entorno, sobre el bien y el mal, sobre el gozo y el sufrimiento. Así el cristiano puede decir: vivir es estar vestido de la “luz admirable” que nos trajo Jesucristo (1 Pedro 2:9).

Números 9 – 2 Timoteo 3 – Salmo 77:1-9 – Proverbios 18:6-7

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Puedes pedirme lo que quieras

Domingo 26 Junio

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Lucas 11:9

Todas las cosas son posibles para Dios.

Marcos 10:27

Puedes pedirme lo que quieras

Se cuenta que el emperador Alejandro Magno quiso recompensar a uno de sus súbditos que le había hecho un gran favor. Le dijo: “Puedes pedirme lo que quieras”. El hombre lo tomó al pie de la letra y pidió “10 000 monedas de oro”.

El tesorero del emperador, sorprendido, se negó a pagarle. Informó al soberano, quien lo escuchó pacientemente, pero le ordenó darle lo que se le había pedido, haciendo la siguiente precisión: “Este hombre me honró por su gran fe en mis palabras”.

Esta anécdota nos recuerda lo que significa la oración para el cristiano; ella nos indica la medida de su fe y de su confianza en Dios. El creyente es invitado a pedir a Dios según sus necesidades, con la sencillez de un niño que se dirige a su padre. Le presenta las cosas tal como son, y cuenta simplemente con las promesas de su Padre celestial expuestas en su Palabra. Sabe que todas las cosas obran para su bien (Romanos 8:28).

Dios se interesa en cada uno de nosotros porque nos ama. Desea que le hablemos mediante la oración en cada momento de nuestra vida. Y si nuestra existencia está llena de problemas, ¿a quién podemos contárselos? Tenemos el privilegio de poseer un Padre celestial que nos escucha y está dispuesto a darnos mucho más de lo que pedimos o entendemos, según su sabiduría. Él no tiene limitaciones; no dudemos en honrarlo abriéndole nuestro corazón. Aceptemos también sus respuestas, que siempre tienen como objetivo nuestro bien.

Números 8 – 2 Timoteo 2 – Salmo 76 – Proverbios 18:4-5

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EL PROYECTO DEL CREADOR

Sábado 25 Junio
¿No has sabido… que el Dios eterno es el Señor, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
Isaías 40:28
Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas.
Romanos 1:20
El proyecto del Creador

“Quiero conocer los pensamientos de Dios; el resto solo son detalles”, dijo Albert Einstein a uno de sus estudiantes.

El estudio del universo había revelado a ese sabio excepcional la coherencia y la inteligencia que rigen las leyes del universo. Einstein no creía en el azar, sino en un Dios creador. Por ello trataba de penetrar en el pensamiento o la intención de Aquel que había establecido tal armonía.

Como ese sabio, preguntémonos cuál es el objetivo que Dios persigue a través de la obra maestra de la creación, de la cual formamos parte. Sin duda no sabremos responder mejor que Einstein. Pero la pregunta más inmediata e importante es: ¿Cuál es la voluntad de Dios para mí? La Biblia es clara: el objetivo de Dios es establecer una relación estrecha con el hombre a quien creó. Cada uno es invitado a conocerlo no solo como el creador, sino como el Dios que quiere liberar al hombre perdido. Él dio a su Hijo Jesucristo para salvar a todos los que se reconocen como tales. Al venir a la tierra Jesús reveló que el autor del universo también es el Dios Salvador: su amor invita a cada uno a acercarse a él.

Dios no nos creó para luego abandonarnos. Él conoce a cada uno, pues creó al hombre a su semejanza (Génesis 5:1).

El pensamiento de Dios es importante para nosotros, eso es innegable. Crea en Jesucristo, quien murió para salvarle del juicio eterno.

Números 7 – 2 Timoteo 1 – Salmo 75 – Proverbios 18:2-3

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Pregúntele

Viernes 24 Junio
Le dijeron, pues, los otros discípulos (a Tomás): Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
Juan 20:25
Pregúntele

El domingo de su resurrección, Jesús se apareció a sus discípulos en el lugar donde ellos estaban reunidos, con las puertas cerradas. Tomás no estaba, y cuando sus amigos le contaron que habían visto a Jesús, no creyó. Dijo que tenía que ver para poder creer. El siguiente domingo Jesús volvió a aparecérseles; esta vez Tomás estaba presente. Jesús le dijo: “Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente” (Juan 20:27).

¿Ha notado cuán precisa fue la respuesta de Jesús? Respondió, punto por punto, a cada una de las dudas de Tomás: ver sus manos, meter su dedo en la marca de los clavos y su mano en su costado. Jesús actuó como si hubiese escuchado todo, cuando Tomás se negó a creer porque no lo había visto. En realidad, aunque no estaba físicamente presente, estaba ahí como el Dios omnipresente que oye y sabe todo. La manera de actuar de Jesús convenció totalmente a Tomás, quien exclamó: “¡Señor mío, y Dios mío!” (Juan 20:28).

Hoy Jesús no está físicamente en la tierra, pero sabe todo lo que pensamos. ¿Hay cosas que nos turban o que nos cuesta creer? ¡Preguntémosle! Contémosle, de forma sencilla y mediante la oración, aquello que nos parece imposible creer. Jesús nos conoce muy bien, es paciente, y nos responderá de forma precisa y personal por medio de la Biblia, y de diferentes maneras. Si escuchamos con cuidado su respuesta, ¡quedaremos convencidos!

Números 6 – 1 Timoteo 6 – Salmo 74:12-23 – Proverbios 18:1

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5-EL PODER INVISIBLE DE DIOS | Cathy Scheraldi de Núñez

Conferencia Por Su Causa

SERIE: Pelea La Buena Batalla

PLENARIA: EL PODER INVISIBLE DE DIOS

Carlos Contreras

PELEA LA BUENA BATALLA
Para nadie es un secreto que estamos viviendo días muy complejos y turbulentos… días que nos recuerdan la realidad de que siempre hemos estado bajo una guerra espiritual que frecuentemente se intensifica sobre la Iglesia y en especial sobre sus líderes. Siempre ha habido una brecha entre el mundo y el pueblo de Dios, pero con el paso de los años esa brecha se ha ido acrecentando al punto que, se dice que en Occidente estamos viviendo una era pos-cristiana, una época donde los valores cristianos ejercen cada vez menos influencia sobre nuestra sociedad. El mundo se vuelve cada día más hostil hacia nosotros y por eso es necesario recordar el consejo del apóstol Pablo a su discípulo más joven, Timoteo —“pelea la buena batalla de la fe”—, para que al final de nuestros días podamos decir como él: “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe” (2 Tim. 4:7).