10/11 – Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Salmo 23

10/11 – Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida

Steven Lawson

Nota del editor: Este es el décimo capítulo en la serie «El Salmo 23», publicada por la Tabletalk Magazine. 

Dwight L. Moody, un destacado evangelista del siglo XIX, fue abordado en su oficina una vez por una mujer que necesitaba consejería. Ella alegaba que dos hombres la estaban siguiendo. Cada vez que ella se subía al tranvía de la ciudad, ellos se subían detrás de ella. Cuando ella se bajaba, ellos se bajaban. Con un tic nervioso en su cuello, insistía en que incluso había sido seguida hasta esa oficina por estos dos hombres.

Moody podía detectar fácilmente que esta preciosa mujer estaba sufriendo de algún tipo de delirio mental. No había nadie siguiéndola. Pero para tranquilizarla él le dijo: “Esos dos hombres que te siguen son hombres de David. Sus nombres son Bien y Misericordia”. Él entonces abrió su Biblia en el Salmo 23:6 y le mostró: “Ciertamente el Bien y la Misericordia te seguirán todos los días de tu vida”. Con alivio ella exclamó: “Qué maravilloso. Siempre me he preguntado cómo se llamaban”. Ese día la mujer se fue en paz, consolada al saber que eran el bien y la misericordia que la seguían.

Nunca habrá un día en que el bien y la misericordia de Dios no estén cerca de nosotros.

Como creyentes en Jesucristo, tú y yo también necesitamos confiar en que el bien y la misericordia de Dios nos siguen a cada paso. Es necesario que tengamos la misma confianza y consuelo, creyendo que cada día de nuestras vidas, estos dos amigos de David están con nosotros en cada momento.

En el Salmo 23, aprendemos que hay una relación cercana e inseparable entre el Buen Pastor y Sus ovejas. Un vínculo inquebrantable los une como si fueran uno solo. El versículo 6 apoya esta idea y lo evidencia claramente. David empieza el versículo resaltando la certidumbre de esta unión indisoluble. Esta realidad se ve en la primera palabra “ciertamente”. No hay duda de que lo que aquí se afirma debe ser creído con una seguridad absoluta. No importa cuán oscuro sea valle, o cuán profundo sea el barranco, ciertamente este bien y misericordia le pertenecen a las ovejas. La cercana presencia del Pastor con Su tierno amor es una verdad indisputable. Su preocupación nunca debe ser puesta en duda, ni su cuidado cuestionado. Con la certeza del irrevocable amor pactal de Dios, Su gran bondad está firmemente comprometida con Su rebaño.

Cuando David testifica que el “bien” lo seguirá, él usa una palabra hebrea que cuando se usa como adjetivo, significa “hermoso” o “placentero”. Representa la manera atractiva con la que Dios muestra Su amor por Sus ovejas. Dios es perfectamente bueno en Su carácter e impecablemente bueno en Sus acciones. Por lo tanto, Él solo puede hacerle bien a Su amado rebaño. Esto se evidencia en cómo Él cuidadosamente vela por las muchas necesidades de Sus ovejas.

David también testifica que la “misericordia” le sigue. Esto es el amor incondicional del Buen Pastor para con aquellos que el Padre ha escogido y le ha encargado. Él los ama con Su amor soberano que jamás podrá ser extinguido. Aun cuando somos infieles, Él permanece fiel a nosotros.

El verbo hebreo traducido “seguir” muestra estas dos virtudes —el bien y la misericordia— como si persiguieran activamente a David. Se puede decir que estos dos componentes gemelos del amor divino son perros ovejeros que ayudan al pastor a acorralar su rebaño. Ellos siguen al rebaño para guiarlo en la dirección correcta. Cuando las ovejas se desvían, estos perros las traen de vuelta. Cuando disminuimos el paso, ellos nos impulsan a seguir adelante. Así que es con el bien y la misericordia que se tira de la retaguardia. Ellos nos acercan constantemente al Buen Pastor.

Esta persecución puede recordarnos los días en que David huía de Absalón. David testifica que no importa las amenazas que lo han perseguido o acosado, siempre hay un perseguidor más grande que lo acompaña: el bien y la misericordia. Aunque ha sido acosado por aquellos que tratan de hacerle daño, él permanece confiado en que este amor divino seguirá cada uno de sus pasos. Está convencido de que este amor divino estará con él hasta el fin.

Aquí está la perseverancia del Pastor en el cuidado de Sus ovejas. Aun cuando David se encontraba en situaciones de vida o muerte, la bondad de Dios estaba muy cerca. Sin importar la prueba, Su bondad amorosa siempre lo acompañaba.

Cuando David afirma que estas bendiciones gemelas “me seguirán”, está enfatizando cuán personales son para él. El punto aquí es que este cuidado divino no está dirigido hacia un grupo anónimo de ovejas sin nombre de una manera general e inespecífica. Al contrario, David sabe que el enfoque de Dios está fijo sobre él como una oveja particular llamada por su nombre.

Esta misericordia perseguirá a David “todos los días de [su] vida”. No habrá un solo día en que este fiel favor no lo siga de cerca. Estas dos partes del amor de Dios le pisarán los talones todo el día, cada día y por el resto de su vida. Nunca habrá un día en que el bien y la misericordia de Dios no estén cerca de nosotros. Nunca podremos escapar del fiel amor de este Buen Pastor.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Steven Lawson
Steven Lawson
El Dr. Steven J. Lawson es fundador y presidente de OnePassion Ministries. Es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries, director del programa de doctorado en The Master’s Seminary y anfitrión del Instituto de Predicación Expositiva. Ha escrito más de dos docenas de libros.

J18 – El llamado más alto

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J18 – El llamado más alto

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-llamado-mas-alto/

Carmen Espaillat: Aquí está la autora y conferencista Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Es tan fácil mirar alrededor y pensar que Dios nos está pidiendo a nosotras hacer más que a las demás. Comenzamos a compararnos y decimos, “Alguien más debería trabajar en esto. Es tiempo de que otra persona aporte. Ya he hecho suficiente. Ya hice mi parte. ¿Por qué debo seguir sirviendo?”

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Es mucho más fácil ser una servidora a las 9:00 de la mañana, que ser una servidora a las 4:00 de la tarde. Después de pasar todo el día con niños activos, o con uno de tus padres en el hospital o una pila de papeles en el trabajo, actuar con un corazón de servicio puede ser tedioso.

¿Cómo continúas sirviendo en ese momento? Aquí está Nancy para darnos algunas ideas.

Nancy: En esta serie estamos hablando sobre lo que pienso es una de las cualidades más importantes, pero menos comunes y que la mayoría de nosotras pasa por alto en la vida cristiana y en las relaciones en general. Se trata del tema de tener un corazón de sierva, ser una servidora y practicar el servicio bíblico.

Así que queremos examinar lo que es el servicio, cómo luce un corazón de sierva, cómo podemos obtener uno y cómo podemos saber si tenemos un corazón así. Dijimos en nuestra última sesión que hay dos palabras griegas en el Nuevo Testamento que son traducidas como siervo en nuestras Biblias. Ya vimos la primera de esas dos palabras y hoy quiero continuar con esa misma palabra. En la próxima sesión tomaremos la segunda.

La primera palabra que vimos fue doulos (d-o-u-l-o-s). Es la palabra que en algunas de sus Biblias se traduce como esclavo. Es una relación de sumisión y sujeción que un hombre tiene con su amo. Es un acuerdo permanente, para toda la vida y es un acuerdo voluntario.

Este hombre que vimos en Éxodo capítulo 21 tenía la libertad de irse, pero dijo, “Amo a mi señor y quiero quedarme con mi señor. Voy a dejar que perfore mi oreja como un símbolo como una señal de que le pertenezco y quiero servirle por el resto de mi vida”.

Creo que Dios nos dio esa imagen en el Antiguo Testamento para ayudarnos a comprender lo que significa ser una sierva de Jesús —lo cual es nuestro llamado más alto en la vida.

Veremos más adelante en esta serie que también estamos llamadas a servir a los demás, a ser de bendición a otros. A veces es más difícil servir a los demás que servir a Jesús porque los demás no son siempre tan buenos con nosotras como Él lo es. Pero necesitamos entender que no podemos servir realmente a los demás de forma efectiva si no somos primero siervas de Jesucristo.

En Colosenses capítulo 3 el apóstol Pablo habla sobre este tema del servicio, sobre tener un corazón de siervo. Él dice en el versículo 22, “Esclavos [o siervos o empleados al día de hoy], obedeced en todo a vuestros amos terrenales”. Él está hablando sobre la relación entre empleadores y empleados. Él dice que hagamos lo que ellos nos dicen que tenemos que hacer, “no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazón, temiendo al Señor. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (v. 22-23).

Lo que él te está diciendo es: “Tienes este jefe. Él te está diciendo que hagas algo. Haz lo que él te está diciendo que hagas, pero no lo hagas solo para hacerlo feliz. Haz tu trabajo. Hazlo bien. Trabaja duro en eso porque temes al Señor”. Hazlo para el Señor, finalmente no para tu jefe. Cuando estés arreglando tu cuarto, cuando estés limpiando la tienda donde trabajas, cuando estés haciendo las tareas en tu escuela o en tu trabajo o en tu hogar, hazlo para el Señor.

Por cierto, esta es una forma de hacer que las tareas más sencillas adquieran significado. Si yo sé que estoy haciendo esto para Cristo, no estoy haciendo esto solo para mi marido o para mis padres o para mis hijos o para mis amigos o para mi jefe— estoy haciendo esto para el Señor.

Luego él dice, Colosenses capítulo 3 versículo 24, “Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís”. Tú eres la doulos de Jesucristo. Eres la esclava de Cristo.

Ahora, vamos a ampliar un poco más lo que significa ser una doulos de Jesucristo, ser siervas de Jesucristo. Así que quiero que hoy veamos algunas características de una sierva de Cristo.

Una de las primeras señales que veo en las Escrituras es que cuando eres doulos de alguien, cuando eres una sierva, una buena sierva del Señor, esto habla de una relación de dependencia de tu amo. Eres dependiente de tu amo para que cubra tus necesidades. Eres dependiente de tu amo para que te provea.

Me encanta el pasaje en Salmos 123 el versículo 2 donde dice, “He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de su señor, como los ojos de la sierva miran a la mano de su señora, así nuestros ojos miran al Señor nuestro Dios hasta que se apiade de nosotros”. Una sierva mira la mano de su señora o de su señor para que le provea, para que cubra sus necesidades, para que le de comida, para que le de los recursos que necesita para hacer su trabajo. La Escritura dice que nosotras miramos al Señor para que cubra nuestras necesidades.

Ahora, cuando somos doulos de Jesucristo, no somos libres de hacer lo que nos plazca. Existimos para complacer a nuestro Señor, así que no decidimos cuáles tareas queremos realizar y cuáles no. “Oh Señor haré esto, pero no haré aquello” o “Si realmente rindo mi vida al Señor, Él nunca me permitirá casarme” o “Él nunca me dejará tener hijos” o “Él me hará que le entregue mis hijos para servir al Señor en el campo misionero”.

¿Sabes qué? Cuando eres una doulos del Señor, es Su trabajo decidir a dónde vamos, qué hacemos. Él es quien asigna las tareas y nosotros hacemos lo que Él nos dice. Así que si eres una doulos, eso significa que estás disponible para tu Amo. Alguien ha dicho que, “Disponibilidad”, es hacer de mi horario y de mis prioridades cosas secundarias ante los deseos de Aquél a quien sirvo”. Estoy disponible.

Otra característica de una doulos es la humildad. La doulos no promueve su propio nombre. No promueve su propia agenda. Ella no está buscando hacer un nombre para ella misma. Su reputación no importa. Lo que sí importa es la reputación de su amo. Ella quiere que la gente piense bien acerca de su amo. Ella quiere hacer un buen trabajo para que la gente piense que su amo es una buena persona.

Y por supuesto tenemos, el ejemplo supremo de un humilde doulos, un humilde siervo que fue el Señor Jesucristo. ¿Recuerdas que leímos sobre esto en Filipenses capítulo 2 donde dice, “Se despojó a sí mismo”? Jesús, quien era Dios, el Rey del universo, el Creador del mundo se despojó a sí mismo. Se convirtió en un siervo.

“Tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. (Vv.7-8) La humildad de Jesús—esa es la imagen de un doulos. No mi reputación, sino la Suya.

Ahora bien, un doulos representa a su amo en todo. Cuando las personas le hacen una pregunta al doulos a ese buen siervo, ellos realmente no quieren saber “¿Qué piensas tú?” Ellos quieren saber, “¿Qué piensa tu amo?” Tú representas a tu amo en todo cuando eres un doulos.

Cuando eres una doulos, no tienes derechos. Tú has cedido tus derechos. Tu único derecho es hacer lo que tu amo quiere que hagas. Pero recuerda, ¿por qué harías esto? Porque amas a tu amo, porque sabes que él es bueno y porque quieres complacerlo.

Una doulos da y da y da sin límites. Es tan fácil mirar a nuestro alrededor y pensar que Dios nos está pidiendo a nosotras hacer más que a las demás. Comenzamos a compararnos y decimos, “Alguien más debería trabajar en esto ahora. Es tiempo de que otra persona también aporte. He hecho suficiente. Ya hice mi parte. ¿Por qué debo seguir sirviendo?” ¿Sabes? Cuando eres una doulos, sigues sirviendo. Das y das y das y sigues dando. Una doulos da sin límites.

Una doulos se compromete a suplir las necesidades de otros por su amo. En nombre de su amo da para satisfacer las necesidades de los demás.

Una doulos es también obediente. Esa es otra marca de una doulos, una sierva. La obediencia a su amo es inmediata; es completa y sin cuestionar. Obediencia— eso es algo difícil de aprender; ¿no es así?

En Mateo capítulo 8 un hombre vino a Jesús y le pidió ayuda. Él le dijo algo a Jesús que tenía que ver con el servicio y con la obediencia. Él le dijo: “Yo también soy hombre bajo autoridad, con soldados a mis órdenes; y digo a éste: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace”. (v.9)

Él estaba describiendo el servicio. Él estaba describiendo el corazón obediente de un siervo— sin discusión, sin quejarse o responder, sin retraso, sin arrastrar los pies. Él solo hace lo que se le manda. Él es obediente.

También una doulos es digna de confianza. Es fiel. Leemos en 1ra a los Corintios en el capítulo 4 que es requerido de un siervo, requerido de una doulos que sea digna de confianza. ¿Qué piensas cuando se dice que alguien es digno de confianza? ¿Qué significa eso?

Que son confiables; que puedes contar con ellos. Si dicen que van a hacer algo, tú sabes que lo harán.Mantienen su palabra. Mantienen sus promesas. Son dignos de creer en ellos. Esta es la mejor descripción que se puede dar de una doulos o una sierva. Ella es digna de confianza; ella es fiel.

Pablo dijo en 1era a los Corintios capítulo 4 Timoteo es fiel en el Señor (v. 17) y en Colosenses capítulo 1, Pablo dice de Epafras que era un fiel siervo de Cristo (v.7). Y en Colosenses capítulo 4 dice de Tíquico que era un fiel ministro y consiervo en el Señor (v. 7). Él es un siervo fiel. Él es un buen siervo y fiel en el Señor. Él es digno de confianza; él es fiable. Puedes contar con él.

Una buena doulos va la milla extra. No solamente hará lo que se espera de ella. Muchas de nosotras tenemos esta actitud a veces, “Iré hasta este punto, pero no más lejos de ahí”. Ella está dispuesta a hacer aún más de lo que se le ha pedido. Ella está dispuesta a dar la milla extra.

Una buena doulos sirve sin esperar reconocimiento, sin esperar alabanza o gratitud. Ella no está buscando que le paguen. No está buscando que le recompensen sus esfuerzos. Ella solo quiere cumplir con eso que le corresponde hacer. Solo hacer el trabajo. Eso es una buena doulos.

Una buena doulos sirve tanto en las cosas pequeñas como en las cosas grandes. Ella será fiel no solo en los trabajos grandes cuando todos están mirando y todos le prestan atención, sino que ella también será fiel en los trabajos pequeños, en los trabajos insignificantes. Ella no limita su servicio a grandes asignaciones. “Me gusta esa tarea, pero alguien más puede hacer aquella pequeña labor. Está por debajo de mí. Soy muy preparada para hace eso. Estoy sobre calificada para ese trabajo”. No hay trabajo para el cual una doulos sea demasiado buena, porque si tu amo quiere que lo hagas, entonces estás cumpliendo con tu llamado como doulos cuando lo haces.

Una doulos está dispuesta a hacer sacrificios. Está dispuesta a sufrir para poder servir. Lo único que le importa es servir a su amo. Y –aquí hay algo que me reta frecuentemente en mi propio servicio al Señor– una buena doulos de Jesucristo considera como privilegio el poder servir. Ella ve cada servicio como una oportunidad, no una obligación. “Bueno, supongo que debo hacer esto hoy. Pero en realidad no quiero. Es difícil. No sé cómo voy a lograr esto”.

Me encantan esos versículos en el Antiguo Testamento, como el Salmo 100 por ejemplo, que hablan sobre como servir al Señor. ¿Cómo? Con alegría. Sabes, una cosa es servir; pero otra cosa es servir con alegría. Decir, “Señor, es un privilegio. Es un honor. Es una bendición poder hacer esto para Ti”.

Una buen doulos busca complacer a Dios y obtener Su aprobación. Ella no vive para la aprobación de los demás. Hacemos tantas cosas para que los demás piensen bien acerca de nosotras. El apóstol Pablo dijo en la carta a los Gálatas capítulo 1, “Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería [ doulos] de Cristo” (v.10).

Tienes que decidir en la vida a quien vas a complacer, la aprobación de quién vas a procurar, por quién vas a vivir, la sonrisa de quién es la que vas a buscar. ¿Te importará más que tus amigos se complazcan contigo, impresionar a la multitud, impresionar a los demás? ¿O te importará más complacer a tu amo? Una buena doulos vive para la aprobación, el reconocimiento, para la sonrisa del Señor Jesucristo.

Mientras meditaba sobre este asunto de ser una doulos, llegué a un pasaje anoche que capturó mi atención. Está en el Evangelio de Lucas en el capítulo 12. Déjame pedirte que vayas allí por estos últimos minutos—Lucas capítulo 12. No tendremos tiempo de profundizar mucho en este pasaje, pero déjame solo mostrarte lo que Jesús dice aquí sobre otro par de cualidades de una buen doulos de un buen siervo.

Lucas capítulo 12 versículo 35, Jesús dijo, “Estad siempre preparados y mantened las lámparas encendidas y sed semejantes a hombres que esperan a su señor que regrese de las bodas, para abrirle tan pronto como llegue y llame. Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad os digo que se ceñirá para servir, y los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá.” (V.35-37)

Él está representando una imagen aquí. Hay una casa grande, enorme. El hombre tiene muchos sirvientes y se va a una fiesta de bodas. Pero les dice a sus siervos, “Voy a volver, y cuando vuelva quiero las cosas listas. Quiero las lámparas encendidas, quiero las luces encendidas. Quiero las cosas atendidas. Quiero las cosas limpias. Quiero las cosas listas. Y que tengamos una cena cuando regrese. Quiero que la cena esté lista”.

Él quiere la casa funcionando y a los siervos haciendo su trabajo mientras él no esté. Y les dice, “Voy a regresar, y cuando lo haga quiero encontrar las cosas funcionando como deberían en esta casa. Quiero encontrar a los siervos haciendo su labor. Quiero encontrarlos trabajando” Jesús dice que los siervos que estén despiertos cuando su amo regrese, esos serán bendecidos.

Imagínate que este amo regresa a casa y todos sus siervos se han ido a dormir. No hay nadie que le salude en la puerta. La comida no está preparada. La casa se está cayendo a pedazos y han entrado ladrones y han robado cosas de la casa. Quien sabe lo que está ocurriendo en la casa porque las personas que fueron dejadas a cargo se durmieron en su trabajo, o se aburrieron, o quizás comenzaron a hacer otra cosa, o se fueron y dijeron, “Alguien más puede encargarse de esto”.

Él continúa diciendo en el versículo 38, “Y ya sea que venga [esto es que el amo venga] en la segunda vigilia, o aun en la tercera, y los halla así (despiertos), dichosos son aquellos siervos”. Ellos tienen que mantenerse alerta. Algunas de nuestras Biblias dicen “vigilante”. Los encuentra vigilando. Están despiertos. Ellos se mantienen en el trabajo, y serán bendecidos si lo hacen.

Luego dice en el versículo 40, “Vosotros también estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperéis” Nuestro Amo se ha ido por un tiempo. Él está en el cielo. Él está preparando un lugar para nosotras. Se está preparando para esa fiesta de boda que disfrutaremos con Él algún día, pero Él volverá.

Jesús dijo, “Será mejor que estés despierta cuando Él regrese. Si eres una fiel servidora, todavía estarás en el trabajo. No vas a estar durmiendo en el trabajo. No estarás ausente. No te habrás ido de vacaciones. Estarás despierta haciendo lo que se supone que debes estar haciendo cuando tu amo regrese”.

Entonces vemos el versículo 42. “¿Quién es, pues, el mayordomo fiel y prudente a quien su señor pondrá sobre sus siervos para que a su tiempo les dé sus raciones?” Él dice que aquí está un hombre que es promovido, es exaltado a un lugar administrativo en la casa de su amo. Él ha hecho un buen trabajo, así que su amo le da un ascenso y le dice, “Estás a cargo. Asegúrate de que la gente esté alimentada. Asegúrate de que la gente esté bien atendida. Asegúrate de que la casa funcione sin problemas. Asegúrate de que las cosas estén funcionando como debe de ser”.

Luego en el versículo 43 dice, “Dichoso aquel siervo” Hay una segunda bendición dada al siervo. “Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así”. ¿Haciendo qué? Haciendo lo que su amo le dijo que hiciera, haciendo su trabajo, cumpliendo con su responsabilidad. “De verdad os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes” (v. 44).

Así que si el amo regresa y esta sierva está jugando en la computadora, o está evadiendo sus responsabilidades, o dice, “Mi amo me pidió que limpiara la cochera, pero ¿quién se fija en la cochera? Eso no es tan importante. Lo dejaré pasar o dejaré que otra persona lo haga”.

El amo regresa y los trabajos no se han realizado. Los sirvientes están perdiendo el tiempo. No están cumpliendo con sus responsabilidades. ¿Crees que él les dará un aumento? ¿Crees que les dará un ascenso? Claro que no. Jesús dijo, “si quieres ser bendecido, asegúrate de ser un siervo fiel”.

¿Y qué hace un siervo fiel? Hace dos cosas. Número uno, se mantiene despierto. Permanece en el trabajo. Y número dos, hace lo que se le dice que haga. Él cumple con las tareas que se le han dado.

Algún día, no sabemos cuándo… Podría ser hoy; podría ser mañana. Podría ser la próxima semana; podría ser dentro de treinta años. No sabemos. Podría ser en medio de la noche. Podría ser a la mitad del día. Podría ser cuando seas vieja. Nuestro amo regresará. No sabemos cuándo Él regresará y por eso es que tenemos que vivir preparadas.

Si quieres ser bendecida en el cielo, si quieres ser bendecida por toda la eternidad, si quieres ser bendecida con más responsabilidades en el reino de Dios, entonces tienes que mantenerte despierta. Tienes que estar alerta. Asegúrate de que cuando Jesús venga te encuentre haciendo lo que Él te ha llamado a hacer.

Estuve pensando en esto hace unas horas, anoche y hoy en la mañana, pensaba en ¿qué es lo que mi Señor me ha llamado a hacer? ¿Qué cosas quiere que yo haga en esta etapa de mi vida? Ahora, lo que Dios te ha llamado a hacer en esta etapa de tu vida puede ser muy diferente de lo que Él me ha llamado a hacer a mí.

A algunas de ustedes Dios las ha llamado a ser madres, a cuidar de sus hogares, a cuidar niños pequeños. Algunas de ustedes son abuelas, y están en una etapa en la vida cuando están ministrando a sus nietos. Tenemos a una señora aquí que ha estado casada por cincuenta y cuatro años, esta es una época de la vida donde ella y su esposo se ministran el uno al otro; donde quizás estás ministrando a las necesidades de tu esposo. Tienes ciertas responsabilidades.

Tenemos algunas jóvenes de catorce, quince y dieciséis años. En esta etapa de tu vida tu llamado es ir a la escuela y ser una hija en tu hogar, quizás ser una hermana. Quizás tu trabajo ahora es arreglar tu cama. Ningún trabajo es demasiado pequeño si es el trabajo que Dios te ha mandado.

Jesús dijo, “Dichoso es el hombre quien cuando su amo regresa lo encuentra despierto y esperando el regreso de su amo, y lo encuentra haciendo lo que le ha pedido que haga”. Yo quiero ser esa clase de doulos, y creo que tú también.

¿Podrías tomar un momento y pensar en qué es lo que Dios te ha llamado a hacer en esta etapa de tu vida, en tu hogar, en tu escuela, en tu trabajo? Quizás no sean las tareas que hubieras escogido para ti misma. Sé que Dios me ha llamado a hacer algunas cosas que no son exactamente mis preferidas, y hay algunas tareas que parecen pequeñas y otras que no parecen para nada importantes, otras parecen difíciles.

Pero si Dios te ha llamado a hacerlas, Él te dará las fuerzas. Él te dará la gracia. Vas a cumplir tu propósito en la vida si haces lo que Dios te está llamando a hacer. Si quieres ser una sierva fiel y si tu amo regresara hoy o esta semana o en esta etapa de tu vida, ¿te encontraría esperando Su venida y te encontraría haciendo fielmente lo que Él te ha llamado a hacer?

Señor, queremos ser buenas siervas. Queremos ser siervas fieles. Ayúdanos a conocer qué es lo que Tú nos has llamado a hacer y luego servirte con todo nuestro corazón. Sinceramente, como sirviendo al Señor, sabiendo que de Ti recibiremos la recompensa cuando hayamos cumplido con eso a lo que nos has llamado. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha dado a ti y a mí algunas cosas importantes en las cuales pensar. ¿Qué te ha pedido el Maestro que hagas hoy? ¿Lo estás haciendo? Para poder descubrir lo que Dios quiere que hagas, necesitas estar cerca de Él en oración y leyendo Su Palabra.

Una forma muy poderosa de aprender a ser más una sierva, es leyendo historias de creyentes que han dicho “Sí, Señor”.

Amy Carmichael aceptó el llamado de Dios para su vida, dejó su nativa Gran Bretaña por irse a la India y sirvió por cincuenta y tres años allí sin un descanso.

Te animamos a leer biografías como las de Amy Carmichael en el libro, Una oportunidad de morir ( A chance to die, disponible en inglés) de Elizabeth Elliot. Verás como Dios puede tomar la obediencia de una mujer ordinaria y multiplicar su trabajo en las vidas alrededor de ella.

Las personas están observando cómo sirves. Es una forma poderosa de mostrar a los demás una imagen de Cristo. Nancy nos explicará más mañana. Por favor regresen a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La verdad de Dios que tanto buscaba (2)

Jueves 24 Septiembre


Creí; por tanto hablé.

Salmo 116:10

Que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

1 Corintios 2:5

La verdad de Dios que tanto buscaba (2)

«A medida que pasaban los meses me di cuenta de que me preocupaba demasiado por mi familia queriendo encontrar siempre las soluciones, y que de este modo me cargaba con los pequeños y grandes problemas de cada uno. También quería que todos hallasen la salvación en Jesús, ¡costase lo que costase! Pero Dios me interpeló: ¡Ten cuidado, quieres tomar mi lugar al sentirte responsable del futuro de cada uno de los tuyos! Así no conseguirás nada. Deja todo en mis manos, incluida tu familia. ¡Vuelve siempre a mí y pídeme consejo!

Antes trataba de probar, de demostrar. Luchaba con todas mis fuerzas para llevar a la gente a la salvación. Pero el Evangelio no es un conjunto de reglas como el código de tránsito, ni el resultado de demostraciones humanas. Es la buena nueva del don de Dios. No se puede comparar con las religiones que mandan hacer buenas obras pero no conocen la compasión, el amor, la ternura, la piedad ni la justicia.

Acercándonos a Dios recibimos de él la fuerza y las palabras que tocarán el corazón de los demás. Solo por la fe en Jesús podemos acercarnos a Dios y entrar en su reino. Con esta confianza en la gracia y en el poder de Dios, oro para que cada miembro de mi familia conozca la salvación en Jesús.

Una de mis hermanas, que era depresiva, estaba muy angustiada. Le hablé de Jesús, creyó en él y halló la paz. Ahora podemos orar juntas y somos felices».

Rosa

“Todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mateo 7:8).

Jeremías 52:17-34 – 2 Corintios 12 – Salmo 107:1-9 – Proverbios 24:1-2

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Por qué debes estar seguro?

Grace en Español

¿Por qué debes estar seguro?

Josías Grauman

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

https://www.gracechurch.org/espanol

7 – La permanencia del matrimonio

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

7 – La permanencia del matrimonio

DAVID LOGACHO

Es grato para nosotros compartir este tiempo junto a Usted, amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con la serie titulada: La Vida Auténticamente Cristiana, en esta ocasión, David Logacho nos mostrará que la permanencia del matrimonio es otra característica de la vida auténticamente cristiana.

En el libro titulado “Ocaso y Caída del Imperio Romano”, escrito en 1787 por Edward Gibon, aparecen las razones para el deterioro y posterior caída del Imperio Romano. Son cinco. Primero, el descomunal crecimiento del divorcio, se tenía en poco la dignidad y santidad del hogar, el cual es la base de la sociedad humana. Segundo, el incremento descontrolado de impuestos para financiar comida y circo libre para el populacho. Tercero, la alocada búsqueda de placer, los deportes se volvieron cada vez más exóticos y brutales. Cuarto, la construcción de armamento sofisticado, cuando el verdadero enemigo estaba adentro: la decadencia de la gente. Quinto, la ruina de la religión, la fe se convirtió en un mero formalismo, se perdió el contacto con la realidad y demostró ser incapaz de guiar a la gente. Qué interesante, todas y cada una de estas razones están presentes en la sociedad en la cual nos ha tocado vivir. Todo parece indicar que el mundo en general va encaminándose rápidamente a su propia destrucción. Hoy nos ocuparemos de una de las razones. Me refiero al descomunal incremento del divorcio. En algunas partes del mundo, las estadísticas muestran que el número de divorcios por año supera al número de matrimonios por año. El divorcio ha llegado a ser la solución ideal para todo tipo de desavenencia en el hogar. Si el marido llega tarde de su trabajo sin una razón convincente, la esposa le amenaza con el divorcio. Si la esposa aumenta unos cuantos kilos de peso, el esposo le amenaza con el divorcio. Se ha llegado al mismo plano que estuvieron los matrimonios en el primer siglo, cuando un esposo podía escribir una carta de divorcio y divorciarse de su esposa porque ella puso demasiada sal en la sopa, o porque ella se volvió vieja y gorda, o porque a él no le gustaba la suegra, o porque ella salió sola de su casa. Prácticamente cualquier razón era causa válida para el divorcio. Así es hoy en día. El divorcio está acabando con la sociedad. Pero otra de las características de la vida auténticamente cristiana es la total y absoluta fidelidad al compromiso matrimonial. Alguien ha dicho muy acertadamente que jamás comprenderemos lo que es el divorcio hasta que no comprendamos lo que es el matrimonio. De modo que permítame rápidamente mostrar lo que es el matrimonio. La Biblia enseña que el matrimonio fue establecido por Dios. Instantes después que Dios creó a la mujer y la trajo al hombre, Dios pronunció palabras cargadas de significado acerca del matrimonio. Génesis 2:24 dice: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” Así es como Dios establece el matrimonio para la posteridad. Varias cosas son dignas de notarse. Número uno, debe haber un cambio en la relación de los cónyuges con sus respectivos padres. Dios ha dicho que el hombre, y por implicación, la mujer también, debe dejar padre y madre. Ese verbo dejar significa: soltar, dejar ir, cortar. Para que un hombre y una mujer puedan vivir juntos, no es cuestión de que solamente se amen y los dos quieran compartir juntos sus vidas. Según el mandato de Dios, es necesario que los dos dejen padre y madre. Esto significa soltar a sus padres, dejar ir a sus padres, cortar el vínculo que hasta ese momento han tenido con sus padres. No estoy diciendo que deben ignorar a sus padres. Se trata más bien de un cambio en la relación con ellos. Dejan de ser hijos de familia y pasan a ser esposos o esposas, según el caso. Muchas parejas se ahorrarían cantidad de problemas si tan solo pusieran en práctica este importante principio de dejar padre y madre. Número dos, el matrimonio es heterosexual. Es decir, entre un hombre y una mujer. Dios creó una mujer para un hombre. Esto desecha el matrimonio entre dos hombres o entre dos mujeres, algo que tristemente va cobrando fuerza en la sociedad moderna. Número tres, el matrimonio es monógamo. Un hombre con una mujer. No un hombre con más de una mujer, ni una mujer con más de un hombre. La poligamia no tuvo jamás lugar en el modelo de Dios para el matrimonio. Número cuatro, el matrimonio es indivisible. Dios dijo que cuando un hombre se une a su mujer, los dos llegan a ser una sola carne. Esta es una obra creativa de Dios. Es realmente un milagro. Dios toma a dos personas, distintas entre ellas, cada una con su propia personalidad, y hace de ellas una sola entidad llamada matrimonio. Esta entidad es indivisible. Jesús ratificó este concepto cuando al ser consultado por los fariseos acerca del divorcio, dijo lo siguiente según Marcos 10:7-9 “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” Estas palabras deben quedar resonando en los oídos de los que somos casados: Así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe, o no lo divorcie el hombre. Este es el modelo establecido por Dios para el matrimonio. Cuando uno compara este modelo para el matrimonio, con lo que es el matrimonio hoy en día, es inevitable hacerse la pregunta: ¿Qué fue lo que pasó para que la mayoría de los matrimonios sean lo que son en la actualidad? Bueno, lo que pasó fue que en los albores mismos de la humanidad irrumpió el pecado en la creación. Una de las funestas consecuencias del pecado fue un desplome del modelo de Dios para el matrimonio. Tanto esposo como esposa alentó la intromisión de sus respectivos padres en la relación matrimonial. El esposo comenzó a maltratar a su esposa, tanto física como emocionalmente. La esposa desarrolló un arraigado deseo por dominar a su esposo y al hogar en general. Tanto esposa como esposo llegó a pensar que sería más feliz si se hubiera casado con otra persona y eso condujo a la infidelidad tanto en él como en ella. El hombre se creyó con derecho de tener más de una esposa. Eventualmente el divorcio llegó a ser una práctica común entre los casados. El divorcio es contrario a la voluntad de Dios por varias razones. Primero, porque atenta contra la unidad creada por Dios cuando un hombre y una mujer se casa. Por eso Jesús dijo: Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Segundo, porque es la máxima expresión de deslealtad del hombre o de la mujer. Así fue como Dios catalogó los divorcios. Malaquías 2:13-16 dice: “Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales” Por tres ocasiones en este corto pasaje bíblico aparece la palabra “desleales” El divorcio es una manifestación de deslealtad por parte del que se divorcia. Tercero, el divorcio afecta severamente a todos los miembros del hogar. Los padres divorciados tienen que vivir con heridas emocionales y espirituales que son muy difíciles de sanar. Pero quienes más sufren la consecuencia de un divorcio son los hijos. Hijos de padres divorciados tienen que vivir con temores, con inseguridad, con odio, con resentimiento. Muchos hijos de padres divorciados imitan a sus padres cuando llegan a casarse y terminan por divorciarse también ellos. La vida auténticamente cristiana se caracteriza por apoyar la permanencia del matrimonio. Los problemas, o los conflictos, o las diferencias entre esposos son inevitables. Más aún, son necesarios para el fortalecimiento y madurez de la relación entre esposos. Los problemas matrimoniales no se resuelven con el divorcio. Los problemas matrimoniales se resuelven cuando en una atmósfera de amor y reconciliación se los enfrenta con madurez, buscando la dirección del Señor para resolverlos. Pretender echar mano del divorcio para zanjar un conflicto doméstico es equivalente a pensar que la solución para una uña infectada es la amputación del brazo. Cuánta razón tiene Jesucristo cuando dice: Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Si su matrimonio está atravesando por aguas tormentosas, no se desespere, no se precipite pensando en un divorcio. Busque la dirección de Dios, busque el asesoramiento de algún creyente maduro en la fe, tienda puentes de comunicación con su esposa o esposo y enfrente los problemas para buscar una solución aparte del divorcio. Si su matrimonio está bien hasta ahora, agradezca a Dios por eso y comprométase delante de Dios a mantener la unidad de su matrimonio. Recuerde siempre que una característica de la vida auténticamente cristiana es un apoyo total a la permanencia del matrimonio.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de La Biblia Dice para: Alimentemos El Alma

Av.Galo Plaza Lasso N63-183 y de los Cedros
Telf. 00593-2-2475563
Quito-Ecuador

¿SÁBADO o DOMINGO?

Teología Express

¿SÁBADO o DOMINGO?

Giancarlo Montemayorteol

🎥 Vídeo: ¿Sábado o domingo?
👤 Hermano: Rubén Sánchez
⛪️ Iglesia: Piedra de Ayuda (Barcelona, España)
⚠️ ¡SUSCRÍBETE Y ACTIVA LAS NOTIFICACIONES PARA NO PERDERTE NADA!

💻 Web: http://www.teologiaexpress.jimdo.com
📲 Instagram: http://www.instagram.com/teologia_express/
🔵 Facebook: http://www.facebook.com/teologiaexpress/
✉️ Email: teologiaexpress@gmail.com
🎶 Música: Samuel Barceló – Vida Eterna (CD Vida Eterna)

¿Iglesia UNIVERSAL o iglesia LOCAL?, Cuerpo de Cristo
Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

9/11 – Has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Salmo 23

9/11 – Has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando

William MacKenzie

Nota del editor: Este es el noveno capítulo en la serie «El Salmo 23», publicada por la Tabletalk Magazine. 

El ataque de la mosca azul es una verdadera preocupación para un pastor. Causa debilidad y finalmente la muerte en los animales afectados. La mosca pone sus huevos en la oveja, y en veinticuatro horas, las larvas penetran la piel, se multiplican y pronto la oveja se enferma. Trabajando con nuestro propio rebaño, puedo ver una oveja angustiada por esta aflicción, pero, afortunadamente, hay un tratamiento: un ungüento. Una pomada medicada se vierte en la cabeza y la espalda del animal.

A menudo pensamos en David el pastor en relación con los pastos verdes del Salmo 23. Sin embargo, David necesitaba tratar enfermedades en su rebaño. También habría visto cómo las larvas o los gusanos eran como su propio pecado, llevándolo a la muerte.

David necesitaba el remedio divino; nosotros también. Qué maravilloso que Jesús nos dice en Juan 10 que el Buen Pastor da Su vida por las ovejas. Él ha provisto el remedio a un costo incalculable. Hechos 20:28 nos dice de la iglesia: «la cual Él compró con Su propia sangre».

Qué maravilloso que Jesús nos dice en Juan 10 que el Buen Pastor da Su vida por las ovejas.

El pastor no solo lucha con la enfermedad, sino también con la oveja misma. En el Salmo 51, David le suplica al Señor: «que se regocijen los huesos que has quebrantado». Como pastor judío caminando delante de su rebaño, David se daría cuenta cuando un cordero se desviaba. Primero, él arrojaría su cayado para traerlo de vuelta, pero si el cordero se alejaba nuevamente, David tendría que romperle una pata. Enseguida la vendaría y llevaría el cordero en sus brazos, y finalmente lo colocaría a sus pies, donde permanecería cerca de su pastor. Esta dura experiencia fue provocada por el bien del cordero. Qué hermosa imagen de castigo. Cuando Dios nos amonesta a nosotros, Sus hijos, debemos reconocer que Él es bueno en todo lo que hace.

El aceite de unción también significa alegría. Se nos recuerda esto en Isaías 61:1-3. ¿Quién trae buenas noticias a los pobres? ¿Quién venda a los quebrantados de corazón, proclama la libertad a los cautivos, dando «aceite de alegría en vez de luto»? Seguramente este es el Ungido, el Señor Jesús. Es mientras lo consideramos a Él que tenemos alegría y regocijo. De lo contrario, estamos cansados ​​y débiles en nuestras mentes.

El salmo 133 compara la unidad a un aceite precioso que se vierte sobre la cabeza del sacerdote Aarón. La unidad es preciosa. Necesitamos amar y desear bien a «todos los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo» (1 Co 1:2). Si Cristo nos incluye a todos en Su amor y oraciones, ¿cómo podemos nosotros excluir a los demás? El aceite puede suavizar las aguas turbulentas; el aceite sustenta.

Recuerdo a un pastor africano que presentaba la imagen de Dios sosteniendo una copa de maldición y una copa de bendición. Seguramente, la bendición sería para el Hijo por quien tenía afecto eterno y la copa de la maldición sería para Sus criaturas que habían pecado contra Él. Pero no, el Hijo tomó la maldición para que los pecadores tuvieran la bendición. Necesitamos beber de esa copa una y otra vez, y como nuestro Señor se deleita en la misericordia, amamos encontrarnos con Él allí.

El salmista hace una pregunta importante en el Salmo 116:12: «¿Qué daré al Señor por todos Sus beneficios para conmigo?» La respuesta implícita es dulce: «Tendré más de lo mismo». Nuestra necesidad de satisfacción nunca será suplida por los bienes o el reconocimiento de este mundo. Stephen Charnock, el puritano, lo expresó bien cuando dijo: «Nada menos que Cristo puede satisfacer, y cuando lo encuentres, no se puede desear nada más».

Mi esposa y yo nos reunimos con un pastor retirado recientemente que nos habló de su fragilidad e incapacidad para viajar de vacaciones o para eventos de la iglesia, pero nos repitió, con gozo en su corazón, el poema de John Newton:

De Polo a Polo deja que otros vaguen
Y busca en vano la bienaventuranza
Mi alma está satisfecha en casa
El Señor es mi porción.

Margaret era el miembro más silencioso del estudio bíblico de Alec Motyer. Cuando se le preguntó: «¿Cómo podemos tener un impacto en el mundo que nos rodea?» Margaret simplemente dijo: «Paz». Alguien dijo: «Cuéntanos más». Ella respondió: «Hay once pisos en este edificio. Todos enfrentan las dificultades, desafíos y pruebas de la vida. Lo que mis vecinos deben ver es que nosotros enfrentamos los mismos problemas pero disfrutamos de una paz inquebrantable». La copa de Margaret estaba rebosando. Esta singularidad haría que nuestro testimonio fuera magnético para una sociedad con problemas.

En la cruz, Jesucristo sufrió una agonía y un rechazo incalculables. Esto no fue por algo malo que hubiera hecho, sino más bien por amor a Su Padre y por aquellos cuyo pecado estaba llevando. Sin embargo, Su copa se estaba rebosando; Él tenía paz inquebrantable. El centurión vio esto y exclamó: «En verdad éste era Hijo de Dios» (Mt. 27:54). Que eso sea lo que profesemos hoy mientras reconocemos la unción de nuestra cabeza con aceite y el rebosamiento de nuestra copa.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
William MacKenzie
William MacKenzie
William MacKenzie es cofundador y director general de Christian Focus Publications en Fearn, Escocia.

J17 – Cualificación

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J17 – Cualificación

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/cualificacion/

Carmen Espaillat: En una carta el apóstol Santiago se refirió a sí mismo como un siervo. Nancy Leigh DeMoss dice “esto es una increíble manera de seleccionar las palabras”.

Nancy Leigh DeMoss: ¿No crees que si fueras a enviar una carta a alguien y quisieras que supieran quién eres, pusieras lo que es verdaderamente importante en tu introducción? Algo que dijera, “¿Sabes quién soy yo? Crecimos juntos, Jesús y yo”.

Pero él no dijo eso. Su mayor logro a la fama, lo que más quería que la gente reconociera de él era que él era un siervo, un esclavo de Jesucristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora y conferencista Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

“El joven actor transpira confianza en sí mismo, dando pasos largos entrando a la habitación. . . “

Abre cualquier periódico y verás que el éxito se define de una manera determinada.

“En el basquetbol, la posición base del equipo no tiene miedo de jactarse de sus hazañas en la cancha. . . “

Parece que todo el mundo está tratando de crear una biografía impresionante. Pero hay un concepto importante que se olvida con demasiada frecuencia cuando se habla de credenciales —el concepto de servicio. Aquí está Nancy para explicar.

Nancy: ¿Cuántas de ustedes han tenido que llenar un currículum, o han ido a una entrevista de trabajo? Bueno, la mayoría de nosotras seguramente. Si tuvieras que llenar esa solicitud o el currículum, probablemente querrían saber tus cualificaciones para ese trabajo. ¿Qué has hecho? ¿Qué sabes hacer? ¿Qué te hace pensar que puedes hacer este trabajo?

Tal vez has estado en una posición, como yo, de contratar a alguien para trabajar en tu compañía o en tu empresa o en la organización donde trabajas y quieres saber de ese solicitante, ¿qué cualificaciones tiene? ¿Puede hacer este trabajo? Existen ciertos requisitos que debes buscar cuando vas a contratar alguien.

Si has elegido un esposo, aquellas de ustedes que están casadas, hubo ciertos requisitos que estabas buscando. Sé que tenemos algunas jóvenes que nos escuchan que están todavía en la secundaria y no han elegido un esposo todavía, pero es probable que desde el momento que tenían como cuatro años de edad tenían ya una idea: “Así es como quiero que sea el hombre con quien me case. Estos son los requisitos”. Se buscan ciertas cualidades.

Se buscan ciertas cualidades en un líder. Cuando elegimos el presidente de nuestro país por ejemplo quisiéremos que tenga ciertas cualidades.

Cuando eliges un pastor para tu iglesia, quieres que él tenga ciertas cualidades. Si vas a tener un matrimonio exitoso, en la preparación para el matrimonio, hay ciertas cualidades que debes exhibir en ese matrimonio. Hay ciertas cualidades que necesitan en una iglesia y en las personas en una iglesia si van a tener una iglesia saludable y funcional.

Pero hoy quiero hablar, ya sea en el trabajo o en la casa o en la iglesia, sobre una cualidad que determina si alguien va a ser realmente grande. De hecho, creo que ésta es la mayor cualidad para poner a alguien en el camino hacia la verdadera grandeza. Es una cualidad que, probablemente, no aparece en la mayoría de las solicitudes o en la mayoría de los currículos. De hecho, creo que es una de las más ignoradas y de las menos comunes y una de las cualidades menos valoradas en nuestra cultura.

Es una cualidad que no se encuentra muy a menudo en las personas en el lugar de trabajo, en los hogares, o en las iglesias. De hecho, para muchas personas en nuestra cultura, esta cualidad es algo que se desprecia. Es algo que en realidad no se respeta. Es algo que algunas personas encuentran hasta repulsivo. Es una cualidad que a veces queremos que los demás tengan, pero no estamos tan ansiosas de tenerla nosotras mismas.

Y por supuesto, estoy hablando de la cualidad de un corazón de sierva. El servicio es algo que no oímos mucho hoy en día. No es necesariamente algo que se considera impresionante. Si solicitas un trabajo en un restaurant de comida rápida o alguna empresa local, no es algo que piensas poner en la parte superior de tu currículum: “Yo soy una sierva. Yo soy una buena servidora. He desarrollado la cualidad de servicio”.

No es algo que se considera impresionante. La gente quiere saber: si eres un líder, o si tienes logros, pero creo que el servicio, el tener un corazón de sierva, es imprescindible para tener un buen desempeño en cualquier rol que tengas en la vida.

En nuestra cultura estamos mucho más enfocados en el éxito que en servir. Estamos más enfocados en celebridades que en siervos. Observa a las personas que están en las noticias, la gente que está en las revistas, esas son las celebridades, las estrellas, las personas que tienen todo tipo de logros.

No solemos sacar a la luz a alguien porque es un gran servidor. A menudo, los servidores son las personas que están detrás de la escena. No están en la mira. Nadie los toma en cuenta. Son personas que no se dan a conocer.

¿Quién quiere ser una sierva? Queremos estar en la cima. Queremos ser artistas. Queremos ser famosas.

Pero la Escritura tiene una perspectiva de servicio, de ser un siervo, que es exactamente lo contrario a la perspectiva del mundo. Esto se debe a que la perspectiva de Dios sobre la grandeza es exactamente lo contrario de la perspectiva del mundo sobre la grandeza.

Ahora, vamos a dar una pequeña lección de griego, muy simple, porque yo no sé mucho griego. (En realidad, mis antepasados fueron griegos, pero yo no hablo griego.) Pero vamos a dar una pequeña y sencilla lección de griego, en esta serie. Vamos a hablar de dos palabras diferentes en el Nuevo Testamento en el griego que al abrir tu Biblia en español las encontrarás traducidas como siervo o servir.

Hay dos grupos de palabras importantes en el Nuevo Testamento en griego que se han traducido como siervo. Queremos ver a la primera de estas dos palabras en el día de hoy y es la palabra doulos (d-o-u-l-o-s). La palabra se traduce a menudo esclavo o siervo.

A veces, en sus Biblias, según la traducción, será traducido siervo. ¿Has visto esa palabra? ¿Siervo? Es la palabra doulos. Esta es la palabra más común para “siervo” en el Nuevo Testamento, y se refiere a alguien que está en una relación permanente de servidumbre con su amo. Su voluntad se consume totalmente en la voluntad de su amo. Es una relación permanente, es una relación de servidumbre total.

Ahora bien, el concepto de un doulos o de esclavo o siervo, se encuentra por primera vez en el Antiguo Testamento en el libro del Éxodo. Si tienes tu Biblia, te animo a abrirla en Éxodo capítulo 21. Aquí es donde Dios está dando a los judíos las leyes de cómo deben funcionar como una nación, las leyes civiles, las leyes relacionales, las leyes de empleo, leyes prácticas para trabajar juntos como una nación.

En Éxodo capítulo 21 en el versículo 2 Dios introduce el concepto de lo que en el Nuevo Testamento se llama un doulos, un siervo. Éxodo capítulo 21 versículo 2 dice: “Si compras un siervo hebreo (un esclavo), te servirá seis años, pero al séptimo saldrá libre sin pagar”. En otras palabras, no se puede tener un esclavo, alguien que está sirviendo de forma permanente, no puedes tenerlo como tu esclavo para siempre. Tienes que dejarlo ir en seis años.

A veces las personas eran pobres y se vendían a sí mismas a otra persona para poder tener un trabajo. A veces los esclavos estaban mejor atendidos y sus necesidades eran mejor satisfechas, tenían un ingreso, tenían un lugar para vivir y eran alimentados. Así que para pagar sus deudas o para poder pagar sus cuentas, se convertían en esclavos de alguien.

Pero Dios dijo que en el séptimo año había que dejar a los esclavos ir. No se podían mantenerlos por más tiempo que ese tiempo. Sin embargo, mira el versículo cinco. “Pero si el siervo insiste, diciendo: “Amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no saldré libre”, entonces su amo lo traerá a Dios, y lo traerá a la puerta o al quicial. Y su amo le horadará la oreja con una lezna, y él le servirá para siempre”.

Esta es la primera referencia, creo, que se encuentra en las Escrituras de orejas perforadas. ¿Cómo fue que empezó eso? Orejas perforadas, todo eso empezó con el asunto de ser siervos.

Esto es lo que pasó. El esclavo iba ser capaz de irse libre y de irse, pero en este caso, el esclavo dijo, “No, yo estoy bien aquí. Estoy mejor aquí de lo que estaría en cualquier otro lugar. Tengo un trabajo. Tengo un ingreso. Yo no quiero irme”. Así que él iba a su amo, y le decía: “Yo quiero trabajar para usted por el resto de mi vida”.

Ahora, realmente tienes que confiar en alguien para hacer este tipo de compromiso. Piensa en cualquier trabajo que tienes ahora. Es probable que no quieras trabajar allí por el resto de tu vida. Pero este esclavo diría: “Quiero trabajar para este hombre, porque tengo una relación con él. Yo lo amo. Esto no me parece como esclavitud. Él está satisfaciendo mis necesidades. El está proveyendo para mí. Está proveyendo para mi familia, así que quiero hacer un compromiso de por vida para servir a este amo”.

Así como una señal de este pacto, de ésta relación, de esta relación de esclavo, el amo se llevaba a su siervo y tendrían esta ceremonia pública en presencia de Dios, porque Dios sería el testigo de este pacto, y el amo el patrón tomaría una herramienta puntiaguda, una lezna, y haría un agujero en la oreja del siervo.

Ese agujero siempre sería una señal, una imagen permanente, visible a cualquiera que viera aquel siervo de que él pertenecía a su amo. Él era un siervo y este siervo tiene una gran relación con su amo. Él ha elegido servir a este amo por toda su vida, y será su siervo para siempre.

Ahora toma en cuenta que se trataba de una elección voluntaria. No estaba obligado a esto. No es, “tengo que servir a este hombre.” Era yo quiero servir a este hombre. Yo lo amo. Yo quiero ser su esclavo”. Así que él está motivado por el amor a un buen amo.

Pero una vez que tenían esta relación, el siervo, el esclavo, pasaba a ser propiedad de su amo. Ya no te perteneces a ti mismo nunca más. Ahora le perteneces a otra persona. Eso significa que este esclavo ya no era libre de hacer lo que él quisiera hacer. Él no podía decidir cuántas horas trabajar, qué días trabajar o qué puestos de trabajo desempeñaría.

Cualquier cosa que su amo decía, eso era lo que él hacía. Toda su razón de vivir como un esclavo era cumplir los deseos, los anhelos y la dirección de su amo. Es una relación permanente de la que estamos hablando. No se puede entrar en esto y seis meses después decir: “He cambiado de opinión.” Ahora tienes ese agujero en la oreja para recordarte que esto es permanente. Yo pertenezco a este amo. No hay vuelta atrás.

Si piensas en huir del trabajo, si piensas en cambiar de opinión, ya tienes esa marca visible de propiedad en tu oreja para toda tu vida. Todo el mundo puede verla. Tu amo puede verla, tus amigos pueden verla; tu familia puede verla. Todo el mundo sabe ahora que esta persona es un siervo, libremente elegido. Él ama a su amo. Eso probablemente significa que tiene un buen amo.

Lo que quiero decir es esto, no harías esto no te convertirías en un esclavo de alguien que fuera un amo cruel, o alguien que no te alimentara o que no satisficiera tus necesidades o que no te pagara correctamente. Ese agujero en la oreja indicaba no solo quién tú eras, sino que también decía algo acerca de ese amo. Es bueno. Yo lo amo. Es un buen hombre. Por lo que se refleja positivamente en el amo.

Servir como esclavo tiene un énfasis. Esta idea de esclavitud tiene un énfasis de sometimiento, de sujeción y de relación, el sometimiento de mi voluntad a otro. Cuando hablamos de los cristianos siendo doulos, siervos, esclavos, ¿quién es nuestro amo? Nuestro amo es Jesucristo. Esto es una imagen de nuestra relación con Jesús como nuestro Señor.

Así que a través de todo el Nuevo Testamento, encontramos a los siervos de Dios hablando de sí mismos como siervos o esclavos de Jesucristo. Hoy en día nosotras no pensamos en un esclavo o un siervo como una posición exaltada, elevada, o algo que alguien aspiraría a ser. Pero en el Nuevo Testamento, los que servían, los que ministraban para el Señor consideraban que era un privilegio, un llamamiento alto y santo, ser un siervo de Jesucristo.

Así que cuando leas a través de las epístolas del Nuevo Testamento, observa cuántas veces los autores se identifican a sí mismos—dan su biografías. Ahora la mayoría de la gente no pondría en su biografía: “Yo soy un esclavo. Soy un siervo”. ¿Qué es lo grande de eso? Los discípulos pensaban que sí era gran cosa. Eso es todo lo que ellos querían ser, ellos querían ser siervos.

En Romanos capítulo 1 versículo 1, Pablo dice, “Soy un siervo de Cristo Jesús” (parafraseado). Una cosa era ser apóstol, ser llamado, pero él dijo: “Yo soy un siervo de Cristo Jesús.” Al comienzo de estas cartas los escritores se presentan a sí mismos. Esto es quien yo soy. En Filipenses capítulo 1, ¿qué nos dice Pablo? “Esto se está escribiendo a ustedes de Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús” (v. 1 parafraseado). Ellos eran Sus siervos.

En Santiago capítulo 1 versículo 1, está presentándose. ¿Quién es el autor? es Santiago. ¿Cuál es su biografía? Él es un siervo de Dios y del Señor Jesucristo. Ahora esto es bastante sorprendente, por cierto, que Santiago dijera eso porque, ¿te acuerdas quién era Santiago? Santiago era el hermano de Jesús.

¿No crees que si fueras a enviar una carta a alguien y quisieras que supieran quién eres, hubieras puesto lo verdaderamente importante en tu introducción? Algo que dijera como, “¿Sabes quién soy? Crecimos juntos, Jesús y yo”. Pero el no dijo eso.

Es como su gran reclamo a la fama, lo que el más quería que la gente reconociera de él era que él era un siervo de Jesucristo. Él dijo: “Esa es mi mayor alegría, ser un esclavo, un siervo de Jesucristo”.

Vemos lo mismo en 2da de Pedro capítulo 1 versículo 1. “Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo” (parafraseado). Sí, un apóstol. Había sólo unos pocos de esos y esa era una posición alta, elevada y sublime. Pero, ¿qué fue lo que dijo primero? “Soy un siervo, un doulos, un esclavo. Soy un hombre con un agujero en la oreja. Tengo una marca de propiedad. Yo no pertenezco a mí mismo, yo pertenezco a Jesús”.

Lo mismo se encuentra en Judas versículo 1. Judas también fue uno de los hermanos de Jesús. ¿Y qué dijo? “Soy un siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo” (parafraseado). Ni siquiera reclamar su relación con Jesús, porque su humilde corazón decía, “yo no soy digno de ser el hermano de Jesús. Todo lo que quiero ser es Su siervo, Su doulos, Su esclavo”.

Recuerdo haber conocido a un hombre hace varios años llamado Josef Tson. Este hombre es un hombre brillante. Él creció en Rumania, él es rumano. Fue durante muchos años un pastor en Rumania antes de la revolución.

En Rumania comunista él sirvió al Señor y tuvo muchas experiencias difíciles y dolorosas allí. Él fue perseguido por su fe y él fue educado en Oxford. Este hombre es un erudito, muy inteligente, muy elocuente. Es uno de esos hombres que cuando lo escuchas dices: “¡Wao! Este hombre es brillante”.

Él vino a hablar a nuestro personal un día aquí. Él había sido exiliado de Rumania por su fe. Posteriormente ya lo han dejado regresar. Pero en ese momento él estaba viviendo en el exilio en los Estados Unidos y vino a hablar a nuestro ministerio y le preguntamos al principio, “¿Cómo le gustaría ser presentado?”

Por lo general, cuando la gente me hace esa pregunta, les entregamos un resumen biográfico, que dice lo que has hecho, dónde has estado, dónde has hablado, la cantidad de libros que has escrito y cuáles son tus logros. Pero Josef Tson dijo: “Yo solo quiero ser presentado como un esclavo de Jesucristo. Nada más importa. Yo soy su doulos. Yo soy Su siervo”.

Y también conoces la historia de María de Nazaret. Cuando el ángel se acercó a ella como una joven, adolescente, preparándose para casarse, ella estaba esperando tener su boda y tener una familia y ser la esposa de José pero cuando el ángel se acercó a ella y le dijo: “María, tenemos un plan diferente para tu vida en el cielo. Dios tiene un plan para tu vida y este es el plan. Vas a tener un hijo. Él va a ser el Hijo de Dios”.

María tuvo esta increíble conversación con el ángel. Ella le dice: “¿Cómo puede ser esto? Nunca he tenido relaciones íntimas con un hombre. ¿Cómo puedo tener un hijo?” Y el ángel le dijo: “El Espíritu Santo va a hacer esto. Es el poder de Dios que va a hacer que esto sea posible”. Cuando María responde a este reto increíble, este llamado que Dios ha puesto en su vida, esta cosa imposible que Dios le pedía que hiciera, ¿cómo respondió ella?

Puedes leer sobre esto en Lucas capítulo 1 versículo 38. Este es uno de mis versículos de vida. Es el versículo que yo quiero que sea verdad en mis respuestas al Señor. María le dijo al ángel: “He aquí la sierva del Señor.” Esa es la forma femenina de la palabra doulos. Yo soy sierva femenina del Señor. Yo soy una mujer con un agujero en la oreja. Yo soy Su esclava. “Hágase conmigo conforme a tu palabra”.

¿Qué estaba diciendo María? “¿Sabes qué? Mi vida no es mía”. Esta era una joven adolescente. Y a las jóvenes que nos escuchan déjenme decirles: no eres demasiado joven para decirle sí al Señor. Ahora es el momento para decirle “sí” al Señor en tu vida.

María fue bendecida por el resto de su vida, porque como una joven adolescente dijo: “Soy la sierva del Señor. Soy Su doulos. Yo soy Su esclava. Estoy dispuesta a que Dios haga lo que quiera hacer con mi vida. Mi vida no es mía. No es mía para elegir. No son mis planes, son los planes de Dios”.

“Señor, ¿quieres que me case? Me caso. ¿Quieres que sea soltera? Voy a ser soltera. ¿Quieres que vaya a una escuela cristiana? ¿Quieres que sea educada en casa? ¿Quieres que vaya aquí? ¿Quieres que haga esto? ¿Quieres que responda de esta manera? Voy a hacer lo que quieras que haga”. Esa es la relación de un doulos con su amo.

En nuestro ministerio tenemos un lema que tratamos de conservar ante nuestro personal. Es la manera en que tratamos de responder cuando se nos pide cosas. Y no siempre lo decimos, pero lo mantenemos en nuestras mentes. Es algo que se ejecuta a través de nuestro ministerio, y es esta línea: Sirvo a voluntad de mi Señor y Salvador Jesucristo.

Ahora, esa frase, “servir a voluntad”, es una frase que en realidad, si observas en los círculos de negocios o en los círculos políticos y ciertos tipos de corporaciones y empresas, es una frase que vas a ver. Si vas a un sitio web de una universidad y están dando la descripción del trabajo del presidente, va a decir algo como: “El presidente sirve a voluntad de la junta,” la junta de directores de la universidad. O en ciertos negocios dice: “Estas funciones de trabajo están a la voluntad, esta persona sirve a la voluntad de las personas que lo contratan”.

Recuerdo haber leído acerca de Colin Powell en el año 2003, cuando los rumores corrían sobre si iba a continuar sirviendo en la administración Bush. Y su respuesta fue simplemente: “Yo sirvo a voluntad del Presidente”.

¿Qué significa servir a voluntad de alguien? Significa que ellos me nombraron. Que ellos me eligieron. Que ellos pueden contratarme, y que ellos me pueden despedir. Ellos pueden usarme y pueden disponer de mí. Me pueden enviar a donde quieran. No está en mí decir lo que voy a hacer. Sirvo a voluntad de la persona que me eligió. Esa es la actitud del corazón de un doulos. Sirvo a voluntad de mi Señor y Salvador Jesucristo.

¿A voluntad de quién sirves? ¿De ti misma? ¿De tus amigos? ¿Las multitudes? ¿La cultura? ¿A quién obedeces? ¿A quién sigues? ¿A quién buscas agradar?

¿A voluntad de quién sirvo yo? De Aviva Nuestros Corazones, nuestros jefes, nuestros oyentes, personas que leen mis libros ¿Son ellos los que guían mi vida?

Quiero servir a voluntad de mi Señor y Salvador Jesucristo. Lo que Él diga es lo que yo voy a hacer. Él es mi amo. Yo soy Su doulos. He aquí la esclava del Señor. Que sea conmigo como Él ha dicho.

Carmen: ¿Estás lista para asumir el importante título de siervo? Nancy Leigh DeMoss regresará para orar que desarrolles un corazón de sierva.

Sin la gente que sirve fielmente, no habría Aviva Nuestros Corazones. Cada día equipos de personas están traduciendo los programas, editando las transcripciones y grabando los programas. Hay personas que mantienen la página web y hacen las labores importantes o administrativas.

Y otras personas de hecho, los oyentes como tú, sirven orando por este ministerio. Y otros oyentes sirven dando financieramente al ministerio.

Si Dios está usando Aviva Nuestros Corazones en tu vida, ¿considerarías apoyar el ministerio con tu aportación?

El número es 1-800-569-5959, o visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Gracias, Señor, por ser un amo increíble. Eres un Señor bueno y Te amamos y queremos servirte con todo nuestro corazón y con toda nuestra vida por el resto de nuestra vida, para servir a voluntad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Es un honor increíble, Señor, ser Tus siervas, ser Tus esclavas, ser doulos del Señor.

Te pido Señor te ruego que vivamos y sirvamos como mujeres con un agujero en nuestras orejas para que todo el mundo sepa que tenemos esta marca de propiedad. No nos pertenecemos a nosotras mismas. No servimos a la voluntad de o a entera disposición de cualquier persona o de cualquier otra cosa que no seas Tú. Que podamos vivir este día como siervas del Señor y tener el gozo y el privilegio toda la vida de servir a voluntad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, en cuyo nombre oramos, Amén.

Carmen : ¿A veces sientes que Dios requiere más de ti que lo que requiere de alguien más? Nancy te dará una perspectiva importante sobre esto mañana. Por favor, regresa a Aviva Nuestros Corazones

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda la Escritura es tomada de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Música: Un Siervo Para Tu Gloria (En Vivo), Sovereign Grace Music & La IBI, El Dios Que Adoramos (En Vivo Desde Por Su Causa 2012) ℗ 2013 Sovereign Grace Music

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La verdad de Dios que tanto buscaba (1)

Miércoles 23 Septiembre


Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
Proverbios 3:5-6

La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Romanos 10:17

La verdad de Dios que tanto buscaba (1)

«Había recibido un evangelio, empecé a leerlo y descubrí con gozo que hablaba de amor, de misericordia y de perdón. Sin embargo, resultó que solo fue una simple lectura a la que no presté mucha atención. Molesta por no haber encontrado allí referencia al ayuno, lo dejé de lado. Un poco más tarde retomé la lectura y descubrí en esos pasajes del evangelio cosas tan hermosas que llamé a mis primos que eran cristianos. Ellos me explicaron lo que yo no entendía, oraron para que encontrase la paz y para que los ojos de mi corazón se abriesen a la verdad de Dios, a quien tanto buscaba. Durante mucho tiempo debatimos sobre el Evangelio, y también oramos, cosa que aprecié mucho. Eso me tranquilizó, pero todavía no estaba plenamente convencida. Rogaba a Dios así: Dios, me fío demasiado de mi inteligencia y de mis razonamientos. Primero quiero comprender todo. Pero esto no me lleva a ningún lugar. Oh Señor Dios, mi corazón está endurecido. Solo tú puedes convencerme para que escoja la verdad. Me gustaría que fuese claro para mí, me gustaría tener fe.

Durante este periodo de búsqueda espiritual tuve que enfrentarme a muchos problemas profesionales y familiares. Más tarde comprendí que, por este medio, Dios respondía a mis oraciones: quería mostrarme que solo él es el maestro. Y fue durante este periodo difícil cuando me convencí de la verdad del Evangelio y de la buena nueva de la salvación en Jesús».

Rosa (mañana continuará)

Jeremías 52:1-16 – 2 Corintios 11:16-33 – Salmo 106:40-48 – Proverbios 23:29-35
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Una adoración en crisis

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Una adoración en crisis

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.