ELOGIO A LA MUJER VIRTUOSA

ELOGIO A LA MUJER VIRTUOSA,  Proverbios 31:10–31

Autor: Carro, D., Poe, J. T., Zorzoli, R. O

1. La mujer anhelada, 31:10–12

a1Esta sección se desarrolla dentro de una estructura del alfabeto hebreo (ver 2:1–22; Sal. 34). El v. 10 empieza con una palabra con la primera letra del alfabeto hebreo, alef (es decir, mujer). El último versículo (v. 31) comienza con la palabra hebrea que tiene la letra tau, la última letra del alfabeto hebreo (es decir, dadle). El texto dado en la RVA empieza cada versículo con la palabra que tiene la letra hebrea correspondiente. Tal sistema sirve como una ayuda a la memoria. Por supuesto, la pregunta acerca del origen de esta sección puede contestarse como una extensión de las palabras de la madre de Lemuel (ver 31:1–9) o con un origen desconocido.

El último ejemplo de la mujer en Proverbios destaca a la mujer virtuosa (ver 3:15; 8:11; 20:15). La pregunta retórica del v. 10 busca la respuesta “nadie”. De hecho, el maestro sabio ha mostrado que la esposa prudente es un don de Dios (ver 18:22; 19:14). El tema de la esposa es frecuente en Proverbios (ver 12:4; 18:22; 19:13, 14; 21:9, 19; 25:24; 27:15, 16; además de los pasajes acerca de la mujer adúltera en 2:16 ss.; 5:3 ss.; etc.). La mujer virtuosa de 31:10–31 es anhelada por muchos jóvenes.

El v. 11 pone énfasis en la palabra confía (la letra hebrea es bet). Así la primera característica que se ve en ella es la confianza de parte de su marido. La confianza es algo que cuesta lograr, pero fácil de perder. Hay que cuidar la confianza que alguien ha puesto en uno. Por lo tanto, el v. 12 muestra cómo la esposa es una ayuda idónea para su marido y la edificación del hogar.

Semillero homilético

Una mujer digna 31:10–31

Introducción: Solemos pensar que las mujeres no tenían mucha influencia ni autoridad en el Cercano Oriente en la antigüedad. Pero este proverbio presenta otra perspectiva.

I. Colabora con el esposo, vv. 11, 12, 23, 28, 29.
1. Es digna de confianza, v. 11.
2. Es fuente de bien, v. 12.
3. Es causa de respeto, v. 23.
4. Es objeto de elogio, v. 28.

II. Ejecuta sus negocios con eficacia, vv. 14, 16, 18, 24.
1. Trae mercancía desde lejos, v. 14.
2. Tiene buena cabeza para los negocios, v. 16.
3. Administra sabiamente, v. 16.
4. Aprovecha el mercado y produce hasta lo máximo, v. 18.
5. Sabe tratar con mercaderes, v. 24.

III. Atiende la casa con cariño, vv. 13, 19, 21, 22, 27, 28.
1. Sabe suministrar la ropa para la familia, vv. 13, 19.
2. Provee comida y ropa según la necesidad, v. 21.
3. Vigila la administración del hogar, v. 27.

IV. Simpatiza con los desheredados de la sociedad, v. 20.
1. Los pobres.
2. Los necesitados.

V. Consagra su vida a Dios, v. 30.
1. Un temor sano de Jehová.
2. Tiene hermosura y madurez espiritual.

VI. Merece una recompensa especial, vv. 25, 28.
1. De parte de los hijos, v. 28a.
2. De parte del esposo, v. 28b.

Conclusión: Este proverbio presenta los ideales que representan un desafío para cualquier mujer, mientras desafía al esposo y a los hijos a brindarle el respeto que se merece.

2. La mujer creativa-industriosa, 31:13–19
La mujer muestra su valor en los vv. 13–19. Las diversas actividades dentro del hogar y fuera del hogar sorprenden al lector casual. ¿Cómo es posible que una sola mujer tenga tantas actividades? ¿Se trata de una mujer real o alguna imagen o ficción?

Las actividades muestran la vida cotidiana de aquel entonces. Sus días son largos, desde temprano hasta la noche (vv. 15, 18). Ella, de verdad, se quema las pestañas. Sus manos son muy útiles, tejiendo lana y lino. Se escucha el sonido de la rueca y del huso. Ella rebusca en el mercado los productos necesarios y los mejores precios. Además, invierte en el futuro, comprando un campo y plantando una viña (v. 16). En medio de todas estas actividades, es una ama de casa que prepara la comida diaria para la familia y los siervos (v. 15). Ella nunca se queda con los brazos cruzados, aumentando el valor de los bienes familiares.

3. La mujer íntegra, 31:20–27
Sigue el diálogo sobre la mujer valiosa. Por palabra (v. 26) y por hecho (v. 20), ella muestra la misericordia a los más desafortunados, cumpliendo así lo dicho en 11:25. Además de invertir en el futuro por medio de la viña (v. 16), ella tiene la ropa preparada para su familia cuando la nieve comienza a caer, hasta tejiendo abrigos más gruesos (ver 6:8).
La risa de ella en el v. 25 muestra su confianza absoluta (v. 21; ver Sal. 2:4). Ahora ella es un vendedora de telas y cintas (v. 24), una ocupación común en el mundo antiguo y dentro de los pueblos indígenas de América Latina hoy en día.

El marido de la mujer valiosa es un líder dentro del pueblo (v. 23; ver Rut 4:1–13). Su éxito sin duda es en parte debido a la calidad de la mujer valiosa (ver 1 Tim. 3:4 y 5). Su fuerza y honor (v. 25) junto con su capacidad para hablar con sabiduría (v. 26) se reflejan en el bienestar y el prestigio de su familia dentro de la comunidad. El v. 22 da una lista de los símbolos de la riqueza, que es sólo un factor en el éxito y no el factor del éxito.

El v. 27 vuelve a tratar el tema del cuidado del hogar. Aunque hayan muchas actividades de la mujer, ella no ignora la marcha de su casa (vv. 15, 27). Es una verdadera ama de casa, que no come el pan (ver 4:17; 9:17) de ociosidad (ver 2 Tes. 3:8; Don Quijote, 2.5, donde Teresa, la esposa de Sancho Panza, dice que “los escuderos andantes no comen el pan de balde”).

Semillero homilético

Símiles de la mujer en Proverbios 11:22; 19:13; 27:15; 12:4; 31:10–31

Introducción: Los Proverbios nos ofrecen varios símiles que presentan en forma dramática cualidades, positivas o negativas, de la mujer.

I. Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo, 11:22.
1. Puede ser una persona bella pero mal ubicada.
2. Puede ser inteligente pero testaruda.
3. Puede saber la etiqueta pero no practicarla.

II. Como gotera continua es la mujer rencillosa, 19:13; 27:15.
1. Sus palabras irritan.
2. Sus palabras son persistentes.
3. Sus palabras fatigan y fastidian.

III. Como carcoma en los huesos, 12:4.
1. La mujer mala obra en forma paulatina, para perjudicar.
2. La mujer mala despilfarra lo que logra el esposo.

IV. Como corona de su marido, 12:4, 19:14; 31:1–31.
1. La mujer prudente es dádiva de Dios.
2. La mujer virtuosa luce al esposo, 12:4.

Conclusión: ¿A cuál de estas símiles te pareces tú? ¿Has demostrado a través de tu comportamiento que eres una corona, o quizás eres un anillo de oro en el hocico de un cerdo, o una gotera continua, o carcoma en los huesos?

4. La mujer querida, 31:28–31
Los vv. 28 y 29 revelan el cariño de parte de los hijos y del marido. Bienaventurada (ver 3:13, 18; 8:32, 34; 16:20; 28:14; 29:18), de parte de los hijos, resume lo que ellos han visto en ella: Una mujer profundamente espiritual y trabajadora, en la que la presencia y la bendición divinas se pueden ver concretamente. Lo dicho por el marido es aun más especial. El reconoce que hay muchas mujeres en el pueblo que hacen el bien, ¡pero ella es la mejor! Estas palabras tan sencillas han de escucharse de parte de muchas mujeres cristianas dentro de la América Latina. El marido reconoce la joya que él tiene y no la quiere perder.

Los vv. 30 y 31 son un comentario dado por el maestro de la sabiduría. Es una exhortación y una evaluación de la manera apropiada para juzgar el valor de la mujer. Se da una advertencia contra dos características populares de la mujer. En primer lugar, la Escritura declara que engañosa es la gracia. Nos hace recordar el encanto de la mujer adúltera en 5:3 s. y 7:21 s. En segundo lugar, se afirma que vana es la hermosura. En un canto por Antonio se habla de “las hipócritas hermosuras que engañan al Amor mismo” (ver Don Quijote, 1. 11). Se recuerda el engaño de las mujeres en la vida de Sansón (ver Jue. 14:1 ss.; 16:1 ss.). Este engaño era principalmente la culpa de Sansón mismo, en su forma de evaluar a la mujer. Un escrito judío aconseja que “el joven pone los ojos no sobre la belleza sino sobre la familia potencial” (ver Misná, Taan 4:8). Pablo exhorta a las mujeres a una vida moderada (ver 1 Tim. 2:9 y 10).

La segunda parte del v. 30 subraya la característica esencial de la mujer. Se recalca la naturaleza espiritual de la mujer (es decir, teme a Jehovah como en 1:7; 2:5; 3:7). No hay nada más aburrido que estar con alguien por largo tiempo y que no tenga una espiritualidad desarrollada. Esta característica ha de ser alabada y tal mujer ha de ser reconocida públicamente en la sociedad, un ejemplo digno de imitar (v. 31). Es interesante que las puertas de la ciudad designan el lugar público y aquí también se encuentra el marido (v. 23). La mujer virtuosa cumple el mandamiento de Jesús más tarde: Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de modo que vean vuestras obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (ver Mat. 5:16).

¡Que se cumpla lo dicho por Sancho: “Se ha de amar a Nuestro Señor, por sí solo, sin que nos mueva esperanza de gloria o temor de pena”! (Don Quijote, 1. 31)

 

Carro, D., Poe, J. T., Zorzoli, R. O., & Editorial Mundo Hispano (El Paso, T. . (1993–). Comentario bı́blico mundo hispano Proverbios-Cantares (1. ed., pp. 269–273). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.

“Todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo.” Joel 2:32.

16 de Enero
“Todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo.” Joel 2:32.

a1¿Por qué no invoco Su nombre? ¿Por qué acudo presurosamente a este vecino y a aquel, cuando Dios está tan cerca y puede oír mi más tenue llamado? ¿Por qué me quedo sentado, y maquino proyectos e invento planes? ¿Por qué no descargo de una vez mi peso y mi persona en el Señor? La distancia más corta entre dos puntos es la línea recta; ¿por qué no corro de inmediato al Dios vivo? En vano habré de buscar liberación en cualquier otra parte; pero con Dios la encontraré; pues aquí tengo la real expresión: ‘SERÁ’ que la garantiza.

No necesito preguntar si puedo invocar el nombre o no, pues esas palabras: “Todo aquel” son amplias y comprensivas. Todo aquel quiere decir yo, pues significa cualquiera y todo el mundo que invoque a Dios. Por tanto voy a seguir la guía del texto y de inmediato invocaré al glorioso Señor que ha hecho una promesa tan grande.

Mi caso es urgente, y no veo cómo habré de ser liberado; pero ese no es asunto mío. El que hace la promesa encontrará las maneras y los medios de cumplirla. A mí me corresponde obedecer Sus mandamientos; a mí no me corresponde dirigir Sus consejos. Yo soy Su siervo, no Su abogado. Yo lo invoco, y Él me librará.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.