“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Romanos 8:32.

3 de Febrero
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Romanos 8:32.

a1En su forma esta no es una promesa, pero lo es de hecho. En verdad, es más que una promesa, pues es un conglomerado de promesas. Es un conjunto de rubíes, y esmeraldas, y diamantes con una pepita de oro por montura. Es una pregunta que no puede ser respondida nunca negativamente, como para que nos cause ansiedad de corazón. ¿Qué cosa podría negarnos el Señor después de darnos a Jesús? Si necesitáramos todas las cosas del cielo y de la tierra, Él nos las concedería: pues si hubiese habido algún límite en algún punto, no habría entregado a Su propio Hijo.

¿Qué necesito hoy? Sólo tengo que pedirlo. Puedo buscar con denuedo, pero no como si tuviese que ejercer presión para obtener por la fuerza un don involuntario de la mano del Señor; pues Él dará gratuitamente. Por Su propia voluntad, Él nos dio a Su propio Hijo. Ciertamente nadie le habría propuesto ese don a Él. Nadie se habría aventurado a pedirlo.

Habría sido demasiado presuntuoso. Él dio libremente a Su Unigénito; y, oh alma mía, ¿no puedes confiar en tu Padre celestial para que te dé cualquier cosa, para que te lo dé todo? Tu pobre oración no tendría fuerza con el Omnipotente, si se requiriera de fuerza; pero Su amor, como un manantial, brota espontáneamente y se desborda para la satisfacción de todas tus necesidades.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.” Malaquías 4:2.

2 de Febrero
“Y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.” Malaquías 4:2.

a1Sí, cuando el sol brilla, los enfermos abandonan sus aposentos y caminan afuera para respirar aire fresco. Cuando el sol trae la primavera y el verano, el ganado deja los establos, y busca los pastos en los más empinados Alpes. De igual manera, cuando tenemos una comunión consciente con nuestro Señor, dejamos el establo del abatimiento, y caminamos libremente por los campos de la santa confianza. Ascendemos a las montañas del gozo, y nos alimentamos con la dulce pastura que crece más cerca del cielo que el forraje de los hombres carnales.
“Saldréis” y “saltaréis” es una doble promesa. ¡Oh alma mía, has de tener avidez de gozar de ambas bendiciones! ¿Por qué habrías de ser una prisionera? Levántate y camina en libertad. Jesús dice que Sus ovejas entrarán y saldrán y encontrarán pastura; sal, entonces, y aliméntate en los ricos prados del amor infinito.

¿Por qué has permanecer siendo un bebé en la gracia? Crece. Los becerros crecen rápido, especialmente si son alimentados en los establos; y tú gozas del especial cuidado de tu Redentor. Crece, entonces, en la gracia, y en el conocimiento de tu Señor y Salvador. No seas estrechado ni limitado en tu crecimiento. El Sol de Justicia ha salido para ti. Responde a Sus rayos, como los capullos responden al sol natural. Abre tu corazón, expándete y crece en todo en Él.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.” Malaquías 4:2.

1 de Febrero
“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.” Malaquías 4:2.

a1Cumplida una vez en el primer advenimiento de nuestro glorioso Señor, y todavía por tener un pleno cumplimiento en Su segunda venida, esta graciosa palabra es también para uso diario. ¿Está el lector en la oscuridad? ¿Se hunde la noche en una negrura más densa? Aun así no hemos de desesperar: el sol habrá de salir todavía. Cuando la noche está más oscura, la aurora está más cercana.

El sol que ha de nacer no es de tipo común. Es El sol: el Sol de Justicia, y cada uno de sus rayos es santidad. El que viene a alegrarnos, viene en el camino de la justicia así como de la misericordia, y no violará ninguna ley ni siquiera salvarnos. Jesús manifiesta tanto la santidad de Dios como Su amor. Nuestra liberación, cuando llegue, será segura porque es justa.
Un punto de indagación ha de ser: “¿tememos el nombre del Señor? ¿Reverenciamos al Dios vivo, y andamos en Sus caminos?” Entonces para nosotros la noche será corta; y cuando llegue la mañana, toda la enfermedad y la aflicción de nuestra alma habrán terminado por siempre y para siempre. Luz, calor, gozo y claridad de visión vendrán, y la curación de toda enfermedad y dolor seguirá después.

¿Ha resucitado Cristo en nosotros? Sentémonos bajo el sol. ¿Ha ocultado Su rostro? Esperemos Su salida. Él resplandecerá tan seguramente como el sol.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.