“Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, para que no sea yo avergonzado.” Salmo 119:80.

19 de Junio
“Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, para que no sea yo avergonzado.” Salmo 119:80.

a1Podemos considerar que esta inspirada oración contiene la seguridad de que aquellos que se mantienen cerca de la Palabra de Dios no tendrán nunca motivo de avergonzarse por haberlo hecho.

Vean, la oración pide integridad de corazón. Un credo íntegro es bueno, un juicio íntegro concerniente a ese credo es mejor, pero un corazón íntegro hacia la verdad es lo mejor de todo. Hemos de amar la verdad, sentir la verdad y obedecer la verdad, pues de lo contrario no seríamos verdaderamente íntegros en los estatutos de Dios. ¿Hay muchas personas en estos días malos que sean íntegras? ¡Oh, que el escritor y el lector sean ambos de este tipo!

Muchos serán avergonzados en el último gran día, cuando todas las disputas sean decididas. Entonces verán la insensatez de sus inventos, y estarán llenos de remordimiento por causa de su altiva infidelidad y su testarudo desafío al Señor; pero aquel que creyó lo que el Señor enseñó, e hizo lo que el Señor ordenó, estará justificado en lo que hizo. Entonces los justos resplandecerán como el sol. Los hombres que fueron muy calumniados y abusados verán que su vergüenza es convertida en gloria en aquel día.

Debemos elevar la oración de nuestro texto, y podremos estar seguros de que su promesa será cumplida en nosotros. Si el Señor nos hace íntegros, nos guardará seguros.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido.” Isaías 33:10.

18 de Junio
“Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido.” Isaías 33:10.

a1Cuando los merodeadores habían vuelto a la tierra tan baldía como si hubiese sido devorada por langostas, y los guerreros que habían defendido la tierra se sentaron y lloraron como mujeres, entonces el Señor vino a su rescate. Cuando los viajeros desaparecieron de los caminos que conducían a Sion, y Basán y el Carmelo eran como viñas que no daban fruto, entonces el Señor se levantó. Dios es exaltado en medio de un pueblo afligido, cuando busca Su rostro y confía en Él. Él es todavía más exaltado cuando, en respuesta a sus clamores, se engrandece para liberarlos y derrotar a sus enemigos.

¿Es un día de aflicción para nosotros? Hemos de esperar ver ahora al Señor glorificado en nuestra liberación. ¿Nos hemos entregado a una ferviente oración? ¿Clamamos al Señor de día y de noche? Entonces el tiempo señalado para Su gracia está cerca. Dios será engrandecido en la ocasión precisa. Él se levantará cuando sea más propicio para que Su gloria sea manifestada. Deseamos Su gloria más de lo que anhelamos nuestra propia liberación. Cuando el Señor es exaltado entonces alcanzamos nuestro principal objetivo.

Señor, ayúdanos de tal manera que podamos ver que Tú mismo estás obrando. Que podamos exaltarte en lo más íntimo de nuestras almas. Haz que todos los que nos rodean puedan ver cuán grande y bueno eres Tú.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.