“El que venciere será vestido de vestiduras blancas.” Apocalipsis 3:5.

24 de Julio

“El que venciere será vestido de vestiduras blancas.” Apocalipsis 3:5.

a1¡Guerrero de la cruz, continúa luchando! No descanses nunca hasta que tu victoria sea lograda, pues tu eterno galardón será digno de una vida de combate.

¡Mira, aquí hay perfecta pureza para ti! Unos cuantos en Sardis conservaban limpios sus vestidos, y su recompensa es que serán sin mancha. La perfecta santidad es el premio de nuestro excelso llamamiento, y no hemos de perderlo.

¡Mira, aquí hay gozo! Llevarás vestidos de fiesta, como los vestidos que los hombres se ponen en las bodas; serás vestido de alegría, y resplandecerás de gozo. Las dolorosas pugnas concluirán en paz de conciencia y gozo en el Señor.

¡Mira, aquí hay victoria! Tendrás un triunfo. Palma y corona y vestidos blancos serán tu galardón; serás tratado como un vencedor, y reconocido como tal por el propio Señor.

¡Mira, aquí hay vestimentas sacerdotales! Estarás delante del Señor con vestidos como los que usaban los hijos de Aarón; ofrecerás sacrificios de acción de gracias, y te acercarás al Señor con el incienso de la alabanza.

¿Quién no querría luchar por un Señor que otorga tan grandes honores al más insignificante de Su siervos fieles? ¿Quién no querría ser cubierto con la túnica de un necio por causa de Cristo, viendo que Él nos vestirá de gloria?

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

“Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.” Hebreos 10:17.

23 de Julio

“Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.” Hebreos 10:17.

a1De acuerdo a este pacto de gracia, el Señor trata a Su pueblo como si nunca hubiese pecado. Prácticamente, Él olvida todas sus ofensas. Él trata a los pecados de todo tipo como si nunca hubiesen existido; como si estuviesen completamente borrados de Su memoria. ¡Oh, qué milagro de gracia! Dios hace aquí algo que en ciertos aspectos es imposible para Él. Su misericordia obra milagros que trascienden en mucho a todos los demás milagros.

Nuestro Dios ignora nuestro pecado ahora que el sacrificio de Jesús ha ratificado el pacto. Podemos regocijarnos en Él sin miedo de que sea provocado a ira contra nosotros por causa de nuestras iniquidades. ¡Vean!, Él nos pone en medio de los hijos; Él nos acepta como justos; Él se deleita en nosotros como si fuésemos perfectamente santos. Incluso nos pone en lugares de confianza; nos hace guardianes de Su honor, depositarios de las joyas de la corona, mayordomos del Evangelio. Nos considera dignos, y nos da un ministerio; esta es la prueba más excelsa y más especial de que Él no recuerda nuestros pecados. Incluso cuando nosotros perdonamos a un enemigo, nos toma mucho tiempo confiar en él; juzgaríamos imprudente hacerlo. Pero el Señor olvida nuestros pecados, y nos trata como si nunca hubiésemos errado. ¡Oh alma mía, qué promesa es esta! Cree en ella y sé feliz.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román