He orado varias veces a Dios pidiendo perdón por mi pecado, pero todavía no siento que he sido perdonado. ¿Será que no puedo creer en Cristo y por tanto me espera castigo eterno en el lago de fuego, según Apocalipsis 21:8?

CONSULTORIO BÍBLICO

 Programa No. 2016-02-12
PABLO LOGACHO
Desde Quito, Ecuador se ha comunicado con nosotros un amigo oyente para hacernos la siguiente consulta: He orado varias veces a Dios pidiendo perdón por mi pecado, pero todavía no siento que he sido perdonado. ¿Será que no puedo creer en Cristo y por tanto me espera castigo eterno en el lago de fuego, según Apocalipsis 21:8?
DAVID LOGACHO
a1Gracias por su consulta amigo oyente. Usted dice que ha pedido a Dios perdón por su pecado, pero no se siente perdonado. El problema suyo es que está dependiendo de sus emociones o de sus sentimientos. Pero los creyentes no debemos depender de nuestras emociones o sentimientos, sino de lo que dice la palabra de Dios. Permítame por tanto hacerle algunas preguntas. ¿Cree Usted que es un pecador y que por tanto está separado de Dios por su pecado? Usted debe creerlo, porque eso es lo que dice Dios en su palabra. Oiga lo que dice Romanos 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
¿Cree en esta palabra de Dios? Si lo cree, entonces podemos avanzar a mi segunda pregunta. ¿Cree que por ser pecador está en peligro de recibir condenación eterna? Usted debe creerlo porque eso es lo que dice Dios en su Palabra. Oiga lo que dice Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.La paga del pecado es muerte. ¿Cree en esta palabra de Dios? Si lo cree, entonces podemos avanzar a mi tercera pregunta. ¿Cree que Cristo Jesús, el Hijo de Dios murió en la cruz en lugar de Usted, para pagar su deuda por ser pecador? Usted debe creerlo porque eso es lo que dice Dios en su Palabra. Oiga lo que dice Romanos 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Por amor al pecador, Dios envió a su Hijo, el Señor Jesucristo para que tome el lugar del pecador y reciba el castigo de Dios por el pecado, la muerte. Cristo murió en lugar de Usted, amigo oyente. ¿Cree en esta palabra de Dios? Si lo cree podemos avanzar a mi cuarta pregunta. Ahora que sabe que es pecador, que sabe que está en peligro de recibir condenación eterna a causa de eso, que sabe que Dios le ama y por eso di a su Hijo, el Señor Jesucristo para que muera por Usted, tomando su lugar, esta es mi pregunta: ¿Le gustaría recibir al Señor Jesucristo como su Salvador? Debe hacerlo, porque eso es lo que dice la palabra de Dios. Oiga lo que dice Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Para ser un hijo de Dios, y por ende, tener perdón de pecado y vida eterna, es necesario recibir al Señor Jesucristo como Salvador. ¿Cree en esta palabra de Dios? Si lo cree, debe dejar que actúe su voluntad y debe hacer lo que Dios le pide, me refiero a recibir a Cristo como su Salvador. Si ese es su deseo, hable con Dios, allí donde se encuentra y simplemente dígale en sus propias palabras que Usted ha entendido que debe recibir a Cristo como su Salvador, para llegar a ser un hijo de Dios y que por tanto lo recibe. ¿lo ha hecho? Si lo ha hecho, entonces Usted es un hijo de Dios, su pecado ha sido perdonado y tiene vida eterna. Esto es cuestión de creer, es cuestión de fe, no es cuestión de sentir. Si Usted, sinceramente, de corazón, ha tomado la decisión de recibir a Cristo como su Salvador, es salvo, tiene vida eterna, sin importar si se siente o no se siente salvo. 2 Corintios 5:7 dice: Porque por fe andamos, no por vista. De manera que, amigo oyente, créale a Dios, si Dios dice que Usted es salvo porque ha recibido por la fe a Cristo como su Salvador, crea eso y aunque su mente o sus sentimientos le digan lo contrario, no los crea, crea a Dios. Algo adicional, cuando una persona recibe por la fe a Cristo como Salvador, llega a ser una nueva criatura, y como tal se manifiesta el fruto de esa nueva vida. 2 Corintios 5:17 dice: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Como nueva criatura, en su vida debe manifestarse al menos una tendencia a dejar las prácticas de su vida de antes de tomar decisión por Cristo y al menos una tendencia a incorporar nuevas prácticas o hábitos piadosos para la vida. En otras palabras, su vida va a mostrar el fruto de haber sido hecho hijo de Dios. Habrá en su vida un deseo de congregarse con otras personas que tienen su misma fe, habrá un deseo de alimentarse espiritualmente de la palabra de Dios, habrá un deseo de compartir su fe con otros y muchas otras cosas más. Cosas como estas son el resultado de haber sido hechos hijos de Dios. Si Usted ha recibido por la fe a Cristo como su Salvador y ve el fruto de esa decisión en su vida, entonces no hay motivo para dudar de su salvación. Oiga lo que dijo el Señor Jesucristo sobre los que somos sus ovejas por haberle recibido como nuestro Salvador. Se encuentra en Juan 10:27-30 donde dice: Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos.

Los que somos hijos de Dios estamos en las manos del Señor Jesucristo y en las manos de Dios el Padre. ¿Quién nos puede sacar de allí? Absolutamente nadie. En resumen, amigo oyente, si ya ha tomado la decisión de recibir a Cristo como su Salvador, disfrute de su salvación, disfrute de su destino eterno en el cielo y si le asaltan dudas sobre si es salvo o no, no se desespere, vaya a la fuente, a la palabra de Dios y allí encontrará toda la seguridad que necesita para contrarrestar cualquier duda. Que Dios le bendiga.

PABLO LOGACHO
La segunda consulta para el programa de hoy nos llega desde Perú y dice así: Si el señor dijo que las oraciones deben ser en secreto según Mt. 6:5-8. ¿porque algunas denominaciones hacen por radio largas oraciones? Esta es una duda que tienen muchos de mis discípulos en todos lugares donde voy como misionero. En las escuelas bíblicas donde enseño les digo que la oración se debe hacer en las congregaciones entre cristianos congregados o personalmente. ¿está bien?
DAVID LOGACHO
Doy gracias al Señor por su vida y por su gran deseo de evangelizar y discipular a los que manifiestan su decisión de recibir a Cristo como Salvador. El tema de su consulta tiene que ver con el pasaje bíblico acerca de la oración que se encuentra en Mateo 6:5-8 y su relación con la oración pública. Qué tal si damos lectura a este pasaje bíblico. Dice así: Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Es conocido que estas palabras del Señor Jesucristo han sido mal interpretadas con mucha frecuencia para sostener que la Biblia prohíbe la oración pública, pero no es así, por dos razones importantes. La primera, porque el Señor Jesús no está condenando la oración pública sino la hipocresía de la persona que ora en público. Por eso el Señor Jesús dijo: Y cuando ores, no seas como los hipócritas. ¿En qué consistía su hipocresía? Pues en fingir que realmente estaban buscando dialogar con Dios cuando en realidad estaban buscando ser admirados por los hombres que les veían y oían. El Señor Jesús dijo que si lo que buscan es la alabanza de los hombres, ya la tienen, pero eso es lo único que tendrán, porque Dios no les recompensará de ninguna otra manera. Pero si alguien verdaderamente desea ser oído por el Padre, no necesita que otros le miren al orar en público. Perfectamente puede hacerlo entrando en su aposento y cerrando la puerta para que nadie vea ni oiga. El único que verá y oirá será el Padre y eso es lo que importa. Lo que se hace en secreto con una motivación pura algún día va a ser recompensado en público por el Señor Jesucristo. La segunda razón es porque la misma Biblia muestra que existía la costumbre de orar en público. Pedro estaba preso por orden de Herodes y se temía lo peor, pero note lo que hizo la iglesia. Hechos 12:5 dice: Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.

La iglesia toda en Jerusalén se puso en vigilia de oración a favor de Pedro. Fue una oración pública. Dios oyó la oración y liberó a Pedro. Tan pronto estuvo en libertad, Pedro fue a la casa de María y note lo que encontró. Hechos 12:12 dice: Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando.

Los hermanos estaban en una reunión de oración, haciendo oración pública. Tal vez Usted dirá: Pero esto era sólo entre creyentes, no había inconversos. Seguramente fue así, pero de todos modos los hermanos que oraban no lo estaban haciendo en su cámara secreta. Pero la Biblia también exhorta a hacer oración pública en todo lugar. Note lo que dice 1 Timoteo 2:8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.

Así que no hay problema con orar en público en cualquier lugar, siempre y cuando sea con la motivación correcta, no para ser vistos de los hombres. No hay problema tampoco con hacer oración a través de la radio.

DAVID LOGACHO
Hoy desearía que el programa de no se termine, pero bueno casi esta al finalizar quiero recordarle que La Biblia Dice es un ministerio sin fines de lucro que se mantiene gracias a las oraciones y ofrendas de muchos hermanos al rededor del mundo que se han comprometido con Dios y su obra, si Dios ah puesto en su corazón el deseo de apoyarnos por favor comuníquese con nosotros para indicarle la manera de hacerlo y antes de despedirme quiero dejarle con ustedes nuestra pagina web para que conozca la respuesta a LA PREGUNTA DEL DÍA, hoy se trata de una persona que tiene dificultad para hablar y desea consejo para saber que debe hacer para estar realmente agradecido a Dios por ello, tome nota de nuestra dirección en el Internet, tiene con que anotar … aquí va http://www.labibliadice.org ahí le esperamos hasta pronto.
https://soundcloud.com/labibliadice/lbd-2016-02-12
http://labibliadice.org/programa-no-2016-02-12/

La iglesia de Oriente después de las conquistas árabes 33

La iglesia de Oriente después de las conquistas árabes 33

Hasta nosotros han llegado muchos cristianos, algunos de ellos italianos, otros griegos y otros alemanes, y nos han hablado cada cual a su modo. Pero nosotros los eslavos somos gente sencilla, y no tenemos quien nos enseñe la verdad […]. Por tanto te rogamos nos envíes a alguien capaz de enseñarnos toda la verdad.

Ratislao de Moravia a Miguel de Constantinopla

a1En el capítulo IV seguimos el curso de la iglesia bizantina hasta que terminó la querella acerca de las imágenes. Poco después vimos que cuando estaba teniendo lugar esa disputa el Imperio Bizantino había perdido todas sus posesiones en Africa y Asia, excepto el Asia Menor. Al mismo tiempo, el Occidente se independizaba cada vez más de la tutela de Constantinopla, hasta que llegó a coronar a su propio emperador en la persona de Carlomagno.

Dadas tales circunstancias, podría suponerse que la iglesia oriental caería en un período de decadencia. Y esto fue en cierta medida lo que sucedió. Pero aquella iglesia, cercada al este y al sur por los musulmanes, llevó a cabo una activa labor misionera hacia el norte y el noroeste, al tiempo que trataba de zanjar sus diferencias con el cristianismo occidental. Luego, estos dos aspectos de la vida de la iglesia bizantina, sus misiones y sus relaciones con Roma, ocuparán nuestra atención en el presente capítulo.

La expansión del cristianismo bizantino

Tras los germanos, otros pueblos se habían establecido en la Europa central. De estos el más numeroso era el de los eslavos, cuyas diversas ramas ocupaban lo que hoy es Polonia, los países bálticos, y parte de lo que después fue Rusia, Checoslovaquia, Yugoslavia y Grecia. Los que habían cruzado el Danubio se encontraban bajo el gobierno, al menos nominal, de Constantinopla, Los demás estaban divididos en diversas tribus y reinos. Poco después los búlgaros se habían adueñado de buena parte de la cuenca del Danubio, donde gobernaban sobre una población formada por eslavos y por antiguos súbditos de Bizancio.

Esto quería decir que el gobierno de Constantinopla tenía que cuidar sus fronteras, no sólo contra los musulmanes al sur y al este, sino también contra los búlgaros al norte.

En tales circunstancias, la carta del rey Ratislao de Moravia que hemos citado al principio de este capítulo fue recibida en Constantinopla como una bendición del cielo. Los moravos eran un pueblo eslavo cuyos territorios se encontraban al norte de los búlgaros. Luego, si Constantinopla lograba establecer una alianza con ellos, el peligro búlgaro se vería reducido.

También Ratislao tenía sus razones para buscar contactos más estrechos con Constantinopla. Durante algún tiempo sus vecinos germanos del oeste, que eran parte del Imperio de Occidente, habían estado tratando de lograr su conversión. Pero esa conversión era claramente un medio de conquista, pues se intentaba aplicar a los moravos los mismos métodos que Carlomagno había empleado en el caso de los sajones. Para los moravos, su conversión al cristianismo occidental equivaldría a perder su independencia. Por tanto, Ratislao tenía razones políticas para establecer contactos más estrechos con Constantinopla, que no trataría de utilizar su conversión al cristianismo como un medio de dominio directo sobre el país.

Para responder a la petición de Ratislao, Miguel decidió enviarle a dos hermanos, Cirilo (también conocido por Constantino) y Metodio. Estos dos misioneros se habían criado en los Balcanes, donde había muchos eslavos, y por tanto conocían su idioma. Además, habían mostrado su habilidad en otra empresa misionera emprendida algún tiempo antes en la península de Crimea. En Moravia, Cirilo y Metodio se dedicaron a la enseñanza, la predicación y la organización de la iglesia. Pero el aspecto más importante de su obra fue la tarea de reducir el idioma eslavo a la escritura, diseñar un alfabeto para ese propósito, y después traducir al eslavo tanto la Biblia como la liturgia de la iglesia y otros libros. El alfabeto cirílico (que así se llama en honor de su creador) era una adaptación del griego, y hasta el día de hoy se utiliza en varios idiomas de origen eslavo.

Empero los germanos no estaban dispuestos a permitir que los territorios moravos, hacia donde habían dirigido su codiciosa mirada, se les escaparan de las manos. Pronto los misioneros germanos comenzaron a intrigar contra Cirilo y Metodio, sobre todo por cuanto parecía que el país estaba siguiendo un proceso de conversión en masa. Por tanto, acusaron a los dos hermanos de herejía por celebrar la misa en el idioma del pueblo, aduciendo que sólo era lícito celebrar los sagrados misterios en hebreo, griego o latín. La acusación llegó a Roma, y hacia ella se dirigieron nuestros dos misioneros, deseosos de defender su causa. Con este paso comenzaban una política difícil, pues Roma y Constantinopla se disputaban el dominio eclesiástico sobre la región de Moravia y sus alrededores. En todo caso, los papas Adriano II y Juan VII tomaron partido frente a los germanos, que les parecían estarse volviendo demasiado poderosos. Tras la muerte de Cirilo en el 869, Juan VII consagró a Metodio arzobispo de Sirmio, con jurisdicción sobre toda la zona disputada. Esto colocó al misionero bajo la protección de Roma, pero lo distanció tanto de Constantinopla como de los germanos. Esta enemistad llegó a tal punto que cuando Metodio iba camino de su diócesis fue apresado y encarcelado por largo tiempo por órdenes del arzobispo de Salzburgo. Pero por fin fue puesto en libertad y regresó a Moravia, donde continuó laborando hasta su muerte en el 885.

Tras la muerte de Cirilo y Metodio, la labor misionera entre los eslavos siguió dividida entre los occidentales y los bizantinos. Pronto la iglesia que ellos habían fundado en Moravia sucumbió, pues en el año 906 los húngaros invadieron la región y el reino moravo se deshizo. Algunos de sus conversos huyeron a territorios de los búlgaros, que se habían convertido poco antes. Otros continuaron practicando su religión bajo los húngaros. En cuanto a los demás pueblos eslavos, unos se unieron a la cristiandad occidental, y otros siguieron la inspiración de Bizancio. Por esto las naciones modernas de Polonia, Estonia, Lituania y Latvia son tradicionalmente católicas romanas, mientras que Rusia se sumó a la tradición oriental, poco más de un siglo después de la obra de Cirilo y Metodio.

Empero, para seguir un orden cronológico, antes de tratar acerca de la conversión de Rusia debemos ocuparnos de los acontecimientos que tuvieron lugar entre los búlgaros. También entre ellos había habido misioneros tanto latinos como bizantinos. De hecho, según veremos en la próxima sección de este capítulo, la cuestión de si los búlgaros estarían bajo la jurisdicción eclesiástica de Roma o la de Constantinopla fue uno de los factores que contribuyeron a aumentar las tensiones entre el cristianismo oriental y el occidental.

En el año 865 el rey de los búlgaros, Boris, decidió abrazar el cristianismo, pues en sus territorios había numerosos misioneros, tanto latinos como bizantinos. Tras recibir el bautismo, el Rey quiso que la iglesia en su país contara con un arzobispo, y así se lo pidió a Focio, el patriarca de Alejandría. Puesto que Focio le pidió más detalles y le impuso condiciones, el Rey se dirigió al papa Nicolás, quien se contentó con enviarle dos obispos y ofrecerle la opinión de los occidentales acerca de varias cuestiones de fe y de costumbres. Uno de esos obispos, Formoso de Oporto, logró ganarse la buena voluntad del Rey, quien le pidió al Papa que nombrara a Formoso arzobispo de los búlgaros. Pero Nicolás le contestó que Formoso era ya obispo de Oporto, y que estaba prohibido trasladar un obispo de una sede a otra. Molesto por la respuesta papal, Boris se volvió de nuevo hacia Constantinopla, donde el nuevo patriarca, Ignacio, consagró a un arzobispo y varios obispos para que dirigieran y organizaran la vida de la iglesia en Bulgaria.

La impaciencia de Boris con Roma y Constantinopla no ha de interpretarse como los caprichos de un rey malcriado. Al contrario, Boris parece haber sido un cristiano convencido que de veras quería que su país conociese el evangelio, y que por tanto perdía la paciencia ante las sutilezas y suspicacias del Papa y del Patriarca. Tras largos años de reinado, Boris decidió retirarse a la vida monástica, y abdicó a favor de su hijo Vladimir. Pero el nuevo rey pronto se puso a la cabeza de una reacción pagana, y su padre salió del monasterio, lo depuso, y colocó sobre el trono a Simeón, hermano menor de Vladimir.

Bajo Simeón el cristianismo avanzó rápidamente en Bulgaria. El Rey, que antes de ser coronado había sido monje, trajo a su país varios discípulos de Cirilo y Metodio, quienes se ocuparon de la labor misionera entre sus súbditos eslavos. Además, hizo traducir al búlgaro las Escrituras y otros libros cristianos. La iglesia de ese país siguió entonces las tradiciones orientales, aunque al mismo tiempo afirmó su independencia de Constantinopla. En el año 917 el Rey tomó el título de “zar”, es decir, César o emperador, y en el 927 su arzobispo tomó el nombre de “patriarca”. Aunque al principio las autoridades de Constantinopla consideraron que tales títulos constituían una usurpación, a la postre los reconocieron.

El otro país en que las misiones bizantinas tuvieron un éxito notable y duradero fue Rusia. Aunque la mayoría de la población era eslava, se hallaba sometida al régimen de los escandinavos, que habían invadido el país desde el norte. Según veremos en el próximo capitulo, durante esta época los pueblos escandinavos se lanzaron a una serie de ataques e invasiones por toda Europa. Sus conquistas en Europa oriental los hicieron dueños de Rusia, donde establecieron un reino cuya capital fue primero Novgorod y después Kiev.

Alrededor del año 950, la reina Olga, quien había estado en contacto con misioneros de origen germano, se convirtió al cristianismo, y trató de lograr la conversión de sus súbditos. Pero sus esfuerzos no lograron resultados permanentes, y fue el rey Vladimir, nieto de Olga, quien logró que el cristianismo empezara a echar raíces profundas en el país. Por razones que no están del todo claras, Vladimir hizo venir misioneros, no del Occidente, sino del Imperio Bizantino. Las fuentes tampoco concuerdan en cuanto a si usó de la fuerza para lograr la conversión de sus súbditos, como lo hicieron otros reyes escandinavos. Pero sí resulta claro que fueron millares los que, por una razón u otra, lo siguieron a la fuente bautismal.

El hijo de Vladimir, Yaroslav, continuó su obra, y estableció lazos cada vez más estrechos con Constantinopla, al tiempo que se apartaba de Roma y del cristianismo occidental. Esta conversión en masa, al principio indudablemente superficial, echó sin embargo profundas raíces. Cuando, en el año 1240, los mogoles invadieron el país, y lo tuvieron subyugado por más de dos siglos, fue la fe cristiana el vínculo nacional que les permitió a los rusos sobrevivir como nación y por fin echar el yugo mogólico. En el siglo XVI, tras la conquista de Constantinopla por los turcos, los rusos declararon que Moscú era “la tercera Roma”, su rey tomó el título imperial de “zar”, y el metropolitano de Moscú comenzó a llamarse “patriarca”.

En resumen, aunque sus fronteras se hallaban amenazadas constantemente por musulmanes, búlgaros y otros, el cristianismo bizantino logró dejar su sello tanto en Bulgaria como en Rusia, y ese sello no se ha borrado hasta nuestros días.

Las relaciones con Roma

Tras la querella de las imágenes, las relaciones entre Roma y Constantinopla fueron haciéndose cada vez más tensas. Roma no necesitaba ya del apoyo del emperador de Constantinopla puesto que en Carlomagno y sus sucesores se había procurado sus propios emperadores. Además, la prolongada controversia acerca de las imágenes había convencido a los occidentales de que el cristianismo oriental estaba de tal modo supeditado a los caprichos imperiales que fácilmente podía dejarse llevar hacia la herejía. Por su parte, los orientales no gustaban del modo en que los papas comenzaban a referirse a sí mismos como si gozaran de una autoridad universal, más bien que como patriarcas de Occidente. Todas estas razones llevaron por fin al cisma entre el patriarca Focio y el papa Nicolás I. Focio le debía su posición a una revolución de palacio, cuyos jefes habían depuesto al patriarca Ignacio para colocarlo a él en su lugar. Era un hombre estudioso, devoto y sincero, pero no gozaba del apoyo del pueblo, ante cuyos ojos Ignacio era casi un mártir. Puesto que ambos partidos pedían el apoyo del Papa, Nicolás intervino en el asunto, y se declaró a favor de Ignacio, a quien consideraba injustamente depuesto. Por su parte, Focio y los suyos declararon que el Papa y todos los occidentales eran herejes, pues le habían añadido al credo la palabra Filioque. Además, era la época en que Boris, el rey de Bulgaria, se mostraba dispuesto a aceptar el cristianismo, y Focio insistía en que ese país quedaba bajo su jurisdicción, mientras el Papa lo reclamaba para sí.

Por fin el cisma fue superado. Los vientos políticos cambiaron en Constantinopla, e Ignacio fue restaurado a su sede. Algún tiempo después se llegó a un acuerdo según el cual, a la muerte del anciano Ignacio, sería Focio quien lo sucedería. De este modo, el problema quedó resuelto en Constantinopla. Pero era todavía necesario resolver la cuestión de las relaciones rotas con Roma. A la postre, se llegó a un acuerdo según el cual Roma reconocería a Focio como patriarca de Constantinopla, y este último accedería a las pretensiones romanas sobre Bulgaria. Al llegar a este acuerdo, Focio y el nuevo papa, Juan VIII, no contaban con Boris, quien a pesar de lo acordado decidió continuar sus relaciones con Constantinopla más bien que con Roma. Pero en todo caso estas negociaciones pusieron fin al cisma.

Empero las causas del conflicto eran mucho más profundas. Desde tiempos antiquísimos, las tradiciones cristianas del Oriente habían sido distintas de las del Occidente. A esto se sumaban barreras culturales y políticas. Y el papado reclamaba para sí cada vez mayores prerrogativas, contra los usos antiguos a los que el Oriente estaba acostumbrado. Por todo ello, el cisma de Focio, a pesar de haber quedado subsanado, fue el preludio de la ruptura definitiva.

Esta se produjo por motivos al parecer insignificantes. A mediados del siglo XI, el arzobispo búlgaro León de Acrida escribió una carta en la que atacaba a los cristianos latinos por utilizar pan sin levadura en la comunión, y por hacer del celibato eclesiástico una ley universal. Estas cuestiones, al parecer de importancia secundaria, pronto llevaron a una disputa tal que el papa León IX decidió enviar una embajada a Constantinopla. Desafortunadamente, el jefe de esa embajada era el cardenal Humberto, celoso reformador de la iglesia, según veremos en otro lugar de esta historia. La reforma por la cual Humberto abogaba en el occidente iba dirigida principalmente contra las violaciones del celibato eclesiástico (el “nicolaísmo”) y la compra y venta de cargos en la iglesia (la “simonía”). Por tanto, el fogoso cardenal, que para colmo de males no sabía griego, veía en las prácticas orientales los mismos enemigos contra los que luchaba en el Occidente. El matrimonio de los clérigos le parecía poco mejor que el concubinato de los nicolaítas. Y la autoridad de que los emperadores gozaban sobre la iglesia no era para él sino otra forma de simonía.

El debate se volvió cada vez más enconado. Humberto y el patriarca Miguel Cerulario intercambiaron insultos. Por fin, el 16 de julio del 1054, cuando el Patriarca se preparaba para celebrar la comunión, el Cardenal se presentó en la catedral de Santa Sofía, y sobre el altar mayor colocó un documento en el que, en nombre del Papa (que de hecho había muerto poco antes) declaraba a Miguel Cerulario hereje, rompía la comunión con él, y extendía esa excomunión a cuantos lo siguieran.

Aunque después de esa fecha hubo períodos en los que, por diversas circunstancias, las iglesias de Roma y Constantinopla volvieron a establecer la comunión entre sí, puede decirse que a partir de entonces quedó consumado el cisma que había venido preparándose por siglos.

González, J. L. (2003). Historia del cristianismo: Tomo 1 (Vol. 1, pp. 333–338). Miami, FL: Editorial Unilit.

Las ofrendas diarias

Números 28-30

Las ofrendas diarias

(Ex. 29.38-46)

a128:1  Habló Jehová a Moisés, diciendo:

Manda a los hijos de Israel, y diles: Mi ofrenda, mi pan con mis ofrendas encendidas en olor grato a mí, guardaréis, ofreciéndomelo a su tiempo.

Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a Jehová: dos corderos sin tacha de un año, cada día, será el holocausto continuo.

Un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde;

y la décima parte de un efa de flor de harina, amasada con un cuarto de un hin de aceite de olivas machacadas, en ofrenda.

Es holocausto continuo, que fue ordenado en el monte Sinaí para olor grato, ofrenda encendida a Jehová.

Y su libación, la cuarta parte de un hin con cada cordero; derramarás libación de vino superior ante Jehová en el santuario.

Y ofrecerás el segundo cordero a la caída de la tarde; conforme a la ofrenda de la mañana y conforme a su libación ofrecerás, ofrenda encendida en olor grato a Jehová.

Ofrendas mensuales y del día de reposo

Mas el día de reposo,[a] dos corderos de un año sin defecto, y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda, con su libación.

10 Es el holocausto de cada día de reposo,[b] además del holocausto continuo y su libación.

11 Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto;

12 y tres décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero;

13 y una décima de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecerá con cada cordero; holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová.

14 Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y la cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año.

15 Y un macho cabrío en expiación se ofrecerá a Jehová, además del holocausto continuo con su libación.

Ofrendas de las fiestas solemnes

(Lv. 23.1-44)

16 Pero en el mes primero, a los catorce días del mes, será la pascua de Jehová.

17 Y a los quince días de este mes, la fiesta solemne; por siete días se comerán panes sin levadura.

18 El primer día será santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.

19 Y ofreceréis como ofrenda encendida en holocausto a Jehová, dos becerros de la vacada, y un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto.

20 Y su ofrenda de harina amasada con aceite: tres décimas con cada becerro, y dos décimas con cada carnero;

21 y con cada uno de los siete corderos ofreceréis una décima.

22 Y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros.

23 Esto ofreceréis además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo.

24 Conforme a esto ofreceréis cada uno de los siete días, vianda y ofrenda encendida en olor grato a Jehová; se ofrecerá además del holocausto continuo, con su libación.

25 Y el séptimo día tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.

26 Además, el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a Jehová en vuestras semanas, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.

27 Y ofreceréis en holocausto, en olor grato a Jehová, dos becerros de la vacada, un carnero, siete corderos de un año;

28 y la ofrenda de ellos, flor de harina amasada con aceite, tres décimas con cada becerro, dos décimas con cada carnero,

29 y con cada uno de los siete corderos una décima;

30 y un macho cabrío para hacer expiación por vosotros.

31 Los ofreceréis, además del holocausto continuo con sus ofrendas, y sus libaciones; serán sin defecto.

29:1  En el séptimo mes, el primero del mes, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis; os será día de sonar las trompetas.

Y ofreceréis holocausto en olor grato a Jehová, un becerro de la vacada, un carnero, siete corderos de un año sin defecto;

y la ofrenda de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada becerro, dos décimas con cada carnero,

y con cada uno de los siete corderos, una décima;

y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros,

además del holocausto del mes y su ofrenda, y el holocausto continuo y su ofrenda, y sus libaciones conforme a su ley, como ofrenda encendida a Jehová en olor grato.

En el diez de este mes séptimo tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas;ninguna obra haréis;

y ofreceréis en holocausto a Jehová en olor grato, un becerro de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto.

Y sus ofrendas, flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada becerro, dos décimas con cada carnero,

10 y con cada uno de los siete corderos, una décima;

11 y un macho cabrío por expiación; además de la ofrenda de las expiaciones por el pecado, y del holocausto continuo y de sus ofrendas y de sus libaciones.

12 También a los quince días del mes séptimo tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis, y celebraréis fiesta solemne a Jehová por siete días.

13 Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida a Jehová en olor grato, trece becerros de la vacada, dos carneros, y catorce corderos de un año; han de ser sin defecto.

14 Y las ofrendas de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada uno de los trece becerros, dos décimas con cada uno de los dos carneros,

15 y con cada uno de los catorce corderos, una décima;

16 y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación.

17 El segundo día, doce becerros de la vacada, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto,

18 y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley;

19 y un macho cabrío por expiación; además del holocausto continuo, y su ofrenda y su libación.

20 El día tercero, once becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

21 y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley;

22 y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, y su ofrenda y su libación.

23 El cuarto día, diez becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

24 sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley;

25 y un macho cabrío por expiación; además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación.

26 El quinto día, nueve becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

27 y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley;

28 y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación.

29 El sexto día, ocho becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

30 y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley;

31 y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación.

32 El séptimo día, siete becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

33 y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley;

34 y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación.

35 El octavo día tendréis solemnidad; ninguna obra de siervos haréis.

36 Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida de olor grato a Jehová, un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto;

37 sus ofrendas y sus libaciones con el becerro, con el carnero y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley;

38 y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación.

39 Estas cosas ofreceréis a Jehová en vuestras fiestas solemnes, además de vuestros votos, y de vuestras ofrendas voluntarias, para vuestros holocaustos, y para vuestras ofrendas, y para vuestras libaciones, y para vuestras ofrendas de paz.

40 Y Moisés dijo a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová le había mandado.

Ley de los votos

30:1  Habló Moisés a los príncipes de las tribus de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado.

Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca.

Mas la mujer, cuando hiciere voto a Jehová, y se ligare con obligación en casa de su padre, en su juventud;

si su padre oyere su voto, y la obligación con que ligó su alma, y su padre callare a ello, todos los votos de ella serán firmes, y toda obligación con que hubiere ligado su alma, firme será.

Mas si su padre le vedare el día que oyere todos sus votos y sus obligaciones con que ella hubiere ligado su alma, no serán firmes; y Jehová la perdonará, por cuanto su padre se lo vedó.

Pero si fuere casada e hiciere votos, o pronunciare de sus labios cosa con que obligue su alma;

si su marido lo oyere, y cuando lo oyere callare a ello, los votos de ella serán firmes, y la obligación con que ligó su alma, firme será.

Pero si cuando su marido lo oyó, le vedó, entonces el voto que ella hizo, y lo que pronunció de sus labios con que ligó su alma, será nulo; y Jehová la perdonará.

Pero todo voto de viuda o repudiada, con que ligare su alma, será firme.

10 Y si hubiere hecho voto en casa de su marido, y hubiere ligado su alma con obligación de juramento,

11 si su marido oyó, y calló a ello y no le vedó, entonces todos sus votos serán firmes, y toda obligación con que hubiere ligado su alma, firme será.

12 Mas si su marido los anuló el día que los oyó, todo lo que salió de sus labios cuanto a sus votos, y cuanto a la obligación de su alma, será nulo; su marido los anuló, y Jehová la perdonará.

13 Todo voto, y todo juramento obligándose a afligir el alma, su marido lo confirmará, o su marido lo anulará.

14 Pero si su marido callare a ello de día en día, entonces confirmó todos sus votos, y todas las obligaciones que están sobre ella; los confirmó, por cuanto calló a ello el día que lo oyó.

15 Mas si los anulare después de haberlos oído, entonces él llevará el pecado de ella.

16 Estas son las ordenanzas que Jehová mandó a Moisés entre el varón y su mujer, y entre el padre y su hija durante su juventud en casa de su padre.

Footnotes:

  1. Números 28:9 Aquí equivale a sábado.
  2. Números 28:10 Aquí equivale a sábado.
Reina-Valera 1960 (RVR1960)Copyright © 1960 by American Bible Society

Con amor, la vida es más hermosa

Febrero 13

Con amor, la vida es más hermosa

Lectura bíblica: Filipenses 2:1–4

No considerando cada cual solamente los intereses propios, sino considerando cada uno también los intereses de los demás. Filipenses 2:4

a1Amor. La palabra se desliza en nuestras conversaciones casi sin que la notemos.

Tema para comentar: Piensa en cuántas maneras puedes usar la palabra amor.

Aquí están algunas que se nos ocurren:

• “Aquel chico es un amor”.
• “Mi papá y mi mamá se aman”.
• “Por amor al arte”.
• “Amor por la lectura”.
• “De mil amores”.
• “Amor con amor se paga”.

La palabra amor puede significar muchas cosas diferentes. Por eso, cuando piensas en el amor es importante que sepas las diferencias. Por ejemplo, si un chico no puede reconocer la diferencia entre amar a su perro, amar a su pelota de fútbol favorita y amar a su mamá, tiene un grave problema, con su mamá, no con su perro.
Por todo lo que dice la Biblia acerca del amor —y dice mucho— podemos dar una definición del verdadero amor: Amar es anhelar el bien del ser amado y trabajar para lograrlo.

Escucha esto mismo, dicho de dos maneras distintas: Amar es hacer que el bienestar de otra persona sea tan importante como tu propio bienestar. O Amar es cuidar la salud, felicidad y el desarrollo de otros de la misma manera como cuidas los tuyos propios.

¿Te gusta gozar de buena salud? ¡Por supuesto!
¿Te gusta sentirte feliz? ¡Claro que sí!
¿Te gusta crecer? ¡Naturalmente!

Todos nos esforzamos por mantenernos felices… a salvo… seguros… y cómodos. Nos gusta crecer como cristianos, que nos vaya bien en la escuela, divertirnos con nuestros amigos y hacer lo que sea para mejorar nuestra vida. Así somos los seres humanos. No sólo queremos sobrevivir sino también prosperar en todas las maneras posibles.

Pero el amor verdadero demanda algo más: que quieras que los demás triunfen tanto como tú. Eso es lo que quiso decir Pablo en Filipenses 2:4 cuando dijo: “No considerando cada cual solamente los intereses propios, sino considerando cada uno también los intereses de los demás”.

Ese no es el tipo de amor del que se habla en los pasillos de tu escuela. Pero es el amor verdadero que te llenará de satisfacción a ti y a todos los que amas.

PARA DIALOGAR
Dios siempre está pensando en lo mejor que tiene reservado para ti. Piensa en cómo puedes hacer lo mejor a favor de los demás.

PARA ORAR
Padre, inúndanos de tu clase de amor abnegado, el amor que piensa en los demás.

PARA HACER
Confecciona un cartel que te haga pensar en otros esta semana, ¡y cuélgalo donde lo puedas ver!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

GUIRNALDAS ASESINAS

GUIRNALDAS ASESINAS

Pablo Martini
Programa No. 2016-02-13
a1Hábitos malos instalados a lo largo de nuestra vida, son aparentemente inofensivos al comienzo, pero a la larga, cual lazo alrededor del tronco del árbol, comienzan a apretar cada vez más, asfixiando, ahorcando, y finalmente estrangulando de tal manera  a ese árbol ya crecido que acaba matándolo. En mi vida de jardinero y decorador de espacios verdes he visto cantidad de árboles con alguna guirnalda colgando de su tronco principal recordando una simpática fiesta infantil bajo su sombra. Los meses pasaron, pasaron los años y aquella guirnalda ya vieja y con su alambre oxidado aun colgaba del tronco, que ya comenzaba a mostrar síntomas de engrosamiento de tal manera que el alambre se estaba hundiendo en la corteza. Más meses y más años y la cosa ya era preocupante. Aun vieja y oxidada, como si se rehusara a romperse esa guirnalda deslucida seguía estrangulando el tronco ya más viejo y más grande mostrando claras heridas y un triste sangrado de resina que emanaba. ¿El final?… Puedes imaginarlo, lento pero seguro, aquello que alguna vez fue un adorno acabó siendo una horca asesina que acabó con un árbol de más de cincuenta años de vida. Malos hábitos. Los excusamos diciendo que son parte de mí, que siempre estuvieron allí, que así fui siempre, que no pasa nada. ¡No pasa hasta que pasa!!! Así como la corteza acaba cubriendo y disimulando  su propio asesino, los malos hábitos de años llegan a convertirse en huéspedes, se hacen parte de mí, se disimulan, ya no los notamos. Al principio nos incomodaba, luego nos asfixiaba, al final, ni cuenta nos damos que nos están matando hasta que ya es tarde, demasiado tarde.

Amigo, amiga, ten cuidado. Esas inofensivas guirnaldas con el paso del tiempo pueden transformarse en tu propia horca. Cada día, a la luz de la Palabra de Dios, regido por sus santas y eternas normas, ajusta tu conducta con la asistencia del Espíritu Santo morando en tu interior. Y si aún no lo tienes reclámalo hoy mismo antes que sea demasiado tarde.

PENSAMIENTO DEL DÍA

Las obras de la carne, tarde o temprano se manifiestan.

http://labibliadice.org/unapausaentuvida/2016/02/13/guirnaldas-asesinas/