ALÉGRATE SIEMPRE

ALÉGRATE SIEMPRE

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Pablo Martini
Programa No. 2016-06-10

a1Una de las directrices más extrañas a la experiencia humana es la que postula la Palabra de Dios en la pluma del apóstol Pablo al decir: “Alégrense en el Señor siempre. Otra vez os digo: alégrense.” Suena extraño, ¿verdad?, porque existen motivos sobrados para angustiarse, desanimarse y perder la esperanza. Esta exhortación ni siquiera es un pedido o rogativa, parece incongruente. Pero sigue resonando con la misma fuerza con la que fue pronunciada dentro de aquel calabozo frío y húmedo que albergaba a Pablo. En verdad la vida te presenta sobrados motivos para mantener tu ánimo bien alto. Depende la óptica con la que miremos las cosas que nos rodean y suceden. Veamos. Si tienes salud debes alegrarte o Dios te la quitará para que aprendas a agradecer por ella. Si estás enfermo, alégrate porque es entonces cuando se manifiestan los verdaderos amigos que te vistan, te cuidan y miman. (Si ninguno asoma debe ser porque tampoco tú visitaste a ninguno…) Si eres grande alégrate, porque a tu sombra descansarán muchos necesitados. Si eres pequeño alégrate, porque puedes comprender al desvalido más que ningún otro.

Si eres rico, alégrate, por todas las oportunidades que Dios ha puesto en tus manos. Si eres pobre alégrate porque la vida te sujetará menos, y al tener menos peso y cosas de qué preocuparte podrás elevarte más alto y recibir un cuidado especial del Padre con sus provisiones. Alégrate si amas porque eres más semejante a Dios que los demás. Alégrate si eres amado porque hay en esto una predestinación maravillosa que anticipó la fusión de dos seres. Alégrate si eres pequeño, alégrate si eres grande, alégrate si tienes salud o si la has perdido. Alégrate si eres rico, si eres pobre. Alégrate si te aman o si amas. Alégrate siempre, siempre.   Esta premisa es una orden porque no depende de mis emociones sino de mis decisiones. El gozo permanente no es el resultado de una sucesión de situaciones agradables que te hacen sentir bien, no. Es más bien la decisión interior y voluntaria de seguir confiando, de seguir animado porque Él me sostiene.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El gozo no es un sentimiento, es una actitud de mi voluntad regulada por Dios.

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Dios es nuestro amparo y fortaleza

Salmos 46-48

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Dios es nuestro amparo y fortaleza

Al músico principal; de los hijos de Coré. Salmo sobre Alamot.

a146:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza,
    Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,
Y se traspasen los montes al corazón del mar;

Aunque bramen y se turben sus aguas,
Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah

Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios,
El santuario de las moradas del Altísimo.

Dios está en medio de ella; no será conmovida.
Dios la ayudará al clarear la mañana.

Bramaron las naciones, titubearon los reinos;
Dio él su voz, se derritió la tierra.

Jehová de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

Venid, ved las obras de Jehová,
Que ha puesto asolamientos en la tierra.

Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra.
Que quiebra el arco, corta la lanza,
Y quema los carros en el fuego.

10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

11 Jehová de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

Dios, el Rey de toda la tierra

Al músico principal. Salmo de los hijos de Coré.

47:1 Pueblos todos, batid las manos;
    Aclamad a Dios con voz de júbilo.

Porque Jehová el Altísimo es temible;
Rey grande sobre toda la tierra.

El someterá a los pueblos debajo de nosotros,
Y a las naciones debajo de nuestros pies.

El nos elegirá nuestras heredades;
La hermosura de Jacob, al cual amó. Selah

Subió Dios con júbilo,
Jehová con sonido de trompeta.

Cantad a Dios, cantad;
Cantad a nuestro Rey, cantad;

Porque Dios es el Rey de toda la tierra;
Cantad con inteligencia.

Reinó Dios sobre las naciones;
Se sentó Dios sobre su santo trono.

Los príncipes de los pueblos se reunieron
Como pueblo del Dios de Abraham;

10 Porque de Dios son los escudos de la tierra;
El es muy exaltado.

Hermosura y gloria de Sion

Cántico. Salmo de los hijos de Coré.

48:1 Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado
    En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.

Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra,
Es el monte de Sion, a los lados del norte,
La ciudad del gran Rey.

En sus palacios Dios es conocido por refugio.

Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron;
Pasaron todos.

Y viéndola ellos así, se maravillaron,
Se turbaron, se apresuraron a huir.

Les tomó allí temblor;
Dolor como de mujer que da a luz.

Con viento solano
Quiebras tú las naves de Tarsis.

Como lo oímos, así lo hemos visto
En la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios;
La afirmará Dios para siempre. Selah

Nos acordamos de tu misericordia, oh Dios,
En medio de tu templo.

10 Conforme a tu nombre, oh Dios,
Así es tu loor hasta los fines de la tierra;
De justicia está llena tu diestra.

11 Se alegrará el monte de Sion;
Se gozarán las hijas de Judá
Por tus juicios.

12 Andad alrededor de Sion, y rodeadla;
Contad sus torres.

13 Considerad atentamente su antemuro,
Mirad sus palacios;
Para que lo contéis a la generación venidera.

14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre;
El nos guiará aun más allá de la muerte.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.