Cuando los padres son culpables

Cuando los padres son culpables

searchSalvador Gomez Dickson

alimentemos_el_alma“Cuando Ocozías comenzó a reinar era de cuarenta y dos años, y reinó un año en Jerusalén. El nombre de su madre fue Atalía, hija de Omri. También él anduvo en los caminos de la casa de Acab, pues su madre le aconsejaba a que actuase impíamente” (2 Crónicas 22:2-3Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)).

Qué triste es cuando los caminos malvados de alguien pueden ser rastreados hasta sus padres. He aquí un caso registrado en las páginas inspiradas de las Escrituras, grabadas para siempre para instrucción de sus lectores. Los niños nacen con la necedad ligada a sus corazones, pero nosotros los padres tenemos la encomienda de desenredarla y de instruirles en el camino de la sabiduría. Pero cuando en lugar de esto, sellamos esa necedad y convertimos a nuestros hijos en burladores de la voluntad de Dios, el cielo nos tendrá por responsables. Ocozías pagará por sus pecados, pero Atalía dará cuenta de su contribución.

En el caso de nuestro pasaje, la maldad llegó a modo de instrucción y consejo. Pero hay otras formas de influencia negativa que los padres pueden traspasar. Lo que nuestros hijos nos ven hacer es otro tipo de consejo; silencioso, pero más eficaz.

¿Qué tipo de influencia eres para tus hijos? Si el cielo emitiera juicio de evaluación sobre la forma en que has llevado a cabo tu paternidad, ¿cómo lo resumiría? Si tus hijos luego describieran la marca que dejaste en sus corazones, ¿qué dirían?

Es bueno reflexionar y examinar siempre cómo estamos cumpliendo nuestra labor de padres. Siempre hay oportunidad de mejorar y corregir lo deficiente. No asumas que todo está bien. Los mejores cambios ocurren cuando estamos dispuestos a admitir nuestros errores. ¿Por qué no comenzar hoy mismo?

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Gracia Inmerecida

Gracia Inmerecida

la-verdad-para-hoy

1/16/2017

Cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia. (Romanos 5:20)

alimentemos_el_almaLa salvación no se produce por la confirmación, la comunión, el bautismo, el ser miembro de la iglesia, el ir a la iglesia, el tratar de guardar los Diez Mandamientos ni el practicar el Sermón del Monte. No se produce por dar a obras de caridad o ni siquiera por creer que hay un Dios. No se produce por ser una persona moral y respetable. La salvación no se produce por decir que se es cristiano. La salvación se produce solo cuando recibimos por la fe el don de la gracia de Dios. El infierno estará lleno de personas que trataron de llegar al cielo de otro modo.

El apóstol Pablo dijo: “La ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro” (Ro. 5:20-21). Lo primero que el evangelio da es la gracia, que ni se gana ni se merece.

El doctor Donald Grey Barnhouse dijo: “El amor que da hacia arriba es la adoración; el amor que da hacia afuera es el afecto; el amor que se inclina es la gracia”. Dios se ha inclinado para darnos la gracia. ¿La recibirá usted?

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
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Buenos y malos consejos

16 Enero 2017

Buenos y malos consejos
por Charles R. Swindoll

Job 3:1-26

alimentemos_el_almaTodos los que leen este capítulo han recibido alguna vez en su vida un mal consejo, y usted le hizo caso a quien se lo dio. Siguió el consejo que recibió y después sufrió las consecuencias. Asimismo, todos nosotros hemos sido beneficiados por los buenos consejos de alguien. Estábamos inseguros y confundidos, y por eso buscamos a alguien en quien confiábamos. Recibimos un buen consejo, lo seguimos y disfrutamos los beneficios.

Tomemos, por ejemplo, Proverbios 12:15: “En la opinión del insensato su camino es derecho, pero el que obedece el consejo es sabio.» Usted y yo hemos experimentado en verdad esas palabras. Hemos sido insensatos, pensando que teníamos la razón, pero luego, afortunadamente, vino nuestro padre o nuestra madre, un maestro o quizás un amigo que nos hizo entrar en razón. El resultado es que fuimos beneficiados de su sabio consejo.

“Como el agua refleja la cara, así el corazón del hombre refleja al hombre” (Proverbios 27:19). Estoy seguro de que usted ha vivido ocasiones así. Tenía algo profundo en el fondo de su corazón que no había podido sacar. Pero viene alguien que le ama y esa persona tiene la habilidad de lanzar un balde en ese profundo pozo, lo saca y luego derrama su contenido alrededor para que ambos lo puedan ver con claridad.

Tengo que añadir que no siempre es fácil escuchar el consejo sabio. “Fieles son las heridas que causa el que ama, pero engañosos son los besos del que aborrece” (Proverbios 27:6). El hebreo utiliza aquí una interesante raíz verbal en la primera parte del versículo. Esto se conoce como “raíz causativa”, que nos permite hacer la siguiente afirmación: “Dignos de confianza son los moretones causados por los golpes de quien te ama”. La herida que queda después del golpe verbal de alguien que le ama, es una herida digna de confianza. Con un amor genuino, su amigo le dirá la verdad; estando a solas, en privado, para que escuche lo duro que usted necesita confrontar. La herida quedará con usted, pero será una mejor persona gracias a ello. Esa herida es mucho más útil y más confiable que un hipócrita abrazo, el “beso” de un adulador a quien Salomón llama nuestro “enemigo». El buen consejo siempre es bueno, aunque duela escucharlo, ya sea usted quien lo reciba o quien lo dé.

El buen consejo siempre es bueno, aunque duela escucharlo.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2010 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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“Yo soy el Dios Todopoderoso….”

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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16 ENERO

Génesis 17 | Mateo 16 | Nehemías 6 | Hechos 16

alimentemos_el_almaNo pensemos que Dios se revelaba a Abram cada día: estos momentos decisivos ocurren a lo largo de un período muy extenso. Si reunimos las pistas cronológicas, podemos deducir lo siguiente: Génesis 12 tiene lugar cuando Abram tiene 75 años; Génesis 15 no tiene fecha, pero ocurre durante la siguiente década; ahora Abram tiene 99 años, e Ismael ya tiene 13 (Génesis 17:1, 25). Las palabras con las cuales Dios inicia el encuentro debían ser profundamente consoladoras, puesto que recogen unas cuantas de las realidades que ya han sido plasmadas: “Yo soy el Dios Todopoderoso….”.

En los siguientes versículos, lo que primero se enfatiza es la alianza, la promesa de la Tierra y el hecho de que Abram será padre de muchas naciones (17:4–5). Esta última promesa es la que ocupa el lugar primordial en esta secuencia, pero hay tres elementos más que conducen hacia adelante la historia de la redención.

En primer lugar, tanto Abram como Sarai reciben un nombre nuevo. Si Abram significa “padre exaltado”, Abraham significa “padre de muchos”; es decir, “padre de muchas naciones”. Implícitamente, eso da a entender que por muy importante que sea su papel como padre de esta nación hebrea recién nacida, Abraham será aun más grande como aquel a través del cual todos los pueblos de la tierra serían bendecidos (12:3). Sara “será madre de naciones” (17:16).

En segundo lugar, Dios introduce el tema de la circuncisión como la señal iniciadora de la alianza. La circuncisión era un rito que existía entre varios pueblos mesopotámicos de aquella época. En este caso, sin embargo, se le da un significado distintivo: un rito conocido en el mundo donde Abraham vivía es recogido por Dios y revestido de un significado particular en la historia de la alianza que Dios hace con su pueblo. Abraham no tarda en cumplir con ella (17:23–27). Esto se convierte en una señal fronteriza que, a lo largo de la historia, marca la diferencia entre los hebreos y los demás; pero es algo más que eso. Se establece tan definitivamente como la señal única del pacto eterno, que quien no la cumpliese sería excluido del pueblo de Dios (17:13–14). Aun antes de que el pacto comportara una amplia gama de leyes, se están forjando su marco, sus fronteras y su simbolismo.

En tercer lugar, el escepticismo comprensible, aunque poco afortunado, por parte de Abraham en cuanto a su capacidad de engendrar a un hijo con Sara a estas alturas de su matrimonio le induce a proponer a Ismael como el hijo a través de quien Dios podría llevar a cabo sus propósitos (17:17–18). Pero Dios rechaza esta propuesta. Ismael también será padre de muchos, pero la línea de la alianza pasará por Isaac (17:19–21). La historia del pueblo de la alianza estará, por tanto, sujeta a la elección soberana de Dios.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 16). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Quién puede ser salvo?

La Buena Semilla

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¿Quién puede ser salvo?

Algunas preguntas de la Biblia

Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios… ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios. – Marcos 10:25-27

alimentemos_el_almaJesús iba caminando cuando un hombre rico llegó corriendo y le dijo: “¿Qué haré para heredar la vida eterna?”. Este hombre siempre había respetado los mandamientos de la Ley, pero amaba las riquezas. Y cuando Jesús le dijo: “Anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme”, se fue triste (Marcos 10:17, 21).

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: “¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!” (v. 23). Sorprendidos, exclamaron: “¿Quién, pues, podrá ser salvo?” (v. 26). Impregnados con ideas de esa época, consideraban la riqueza como una prueba del favor de Dios. Pero Jesús los miró y les respondió: “Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios” (v. 27).

Pobres o ricos, somos incapaces de salvarnos a nosotros mismos. Sin embargo, a los que no tienen nada les es más fácil aceptar el Evangelio… Seamos quienes seamos, reconozcamos que no podemos hacer nada para obtener la vida eterna y depositemos nuestra confianza en Dios. Él lo puede todo. Él da la fe y transmite la vida eterna. “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8).

¿Quién puede ser salvo? Nadie, si Dios mismo no lo salva. Pero él puede y quiere hacerlo, y nos anima a ir a él cuanto antes, con confianza, por medio de Jesucristo.

1 Samuel 13 – Mateo 11 – Salmo 10:1-11 – Proverbios 3:19-20