Primer asesino del mundo

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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Donald A. Carson

4 ENERO

Génesis 4 | Mateo 4 | Esdras 4 | Hechos 4

alimentemos_el_almaLa raza humana sólo tardó una generación en producir su primer asesino (Génesis 4). Dos reflexiones en torno a esto:

1) En la Biblia, encontramos numerosos móviles para el asesinato: Jehu mató para asegurar una ventaja política (2 Reyes 9–10); David mató para encubrir su adulterio (2 Samuel 11); Joab asesinó por venganza y por miedo a perder su posición privilegiada (2 Samuel 3); algunos de los hombres de Guibeá, de la tribu de Benjamín, mataron por su codicia desenfrenada (Jueces 19). No sería difícil ir alargando la lista. En lo que se refiere al primer asesinato, el móvil era la rivalidad entre hermanos completamente descontrolada. Caín no podía soportar pensar que la ofrenda de su hermano fuese aceptable a Dios, y la suya no. En lugar de buscar a Dios a fin de mejorar su propia ofrenda, optó por asesinar a quien veía como su rival.

Lo que tienen en común todos estos móviles es que el asesino se deja llevar por la idea que él es el centro del universo. Dios mismo debe aprobar lo que yo hago; y si no, como no puedo matar a Dios, mataré a quien Dios aprueba. Lejos de recuperar el estado glorioso que precedía a la caída, cuando, para aquellos que llevaban su imagen, Dios mismo era el centro de todo; amado y adorado por ser el Creador bueno y sabio del hombre, ahora cada ser humano pretende ser el centro del universo. Era como si dijese: “Hasta Dios mismo debe servirme. Si no lo hace, es hora de encontrar a otros dioses”. Entre los elementos más chocantes que encontramos en el asesinato de Abel está el hecho de que Caín esté tan profundamente contrariado al no gozar de la aprobación de Dios. En este caso, la rivalidad entre los dos hermanos ocurre en el terreno religioso. No importa. Desde el momento en que me propongo ser el centro en cualquier ámbito, lo que pretendo en el fondo es serlo en todos los ámbitos. Es lamentable que las fronteras culturales y legales, aunque me impidan cometer asesinato, no sirven para impedir que abrigue en mi corazón aquella clase de odio que, según las enseñanzas de Jesús, pertenece al mismo orden moral que el asesinato (Mateo 5:21–26). Por tanto, aunque los móviles que llevan al asesinato sean muchos, en el fondo son uno solo: yo quiero ser dios. Aquí está la raíz de toda idolatría.

2) En la Biblia, hay varios ejemplos de inocentes que son víctimas del asesinato. En este caso, Abel es el hermano inocente, no obstante es quien encuentra la muerte a manos de su hermano. A partir de este hecho, cabe hacer dos reflexiones. En primer lugar, la Biblia es tremendamente realista en cuanto a la crueldad y la absoluta injusticia del pecado. En segundo lugar, nos obliga a concluir que, si la justicia y el arreglo de las cuentas van a ser posibles alguna vez, sólo será mediante la intervención de Dios mismo. Las cuentas sólo serán ajustadas después de la muerte.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 4). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Por qué cree en Dios?

La Buena Semilla

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Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

Efesios 2:8

¿Por qué cree en Dios?

«Por más que le dé vueltas a esta pregunta, la única respuesta que hallo es: mi fe es un regalo de Dios mediante el cual me dio la salvación. Es un regalo del Señor, que él cuida y renueva cada día. Al decir esto, es verdad, afirmo nada más y nada menos lo que la Biblia dice, pero me gustaría que sintamos palpitar y vibrar, en esta respuesta, la experiencia de toda una vida y el impulso de gratitud que me anima cuando me doy cuenta de que, si creo, si vivo en la comunión de Cristo, ¡es un regalo de Dios!

Obviamente, esto no significa, de ningún modo, que la fe haya caído sobre mí un buen día, terminada y perfecta. Como todo lo que vive, mi fe tiene una historia. La piedad de mi familia, la lectura de la Palabra de Dios, la enseñanza por parte de otros cristianos, así como los peligros de la guerra, innumerables encuentros y mis propias decisiones fueron instrumentos en las manos de Dios para introducirme, hacer que avanzase y mantenerme en la fe.

Pues esta fe, que solo depende del amor incondicional de Dios, está igualmente expuesta a «variaciones de intensidad» y balanceada por las dudas. ¡Para nadie es fácil creer en Dios cuando las desgracias parecen contradecir hasta su existencia! Pero incluso esta fe, este arraigamiento en Cristo, me confiere la responsabilidad de velar para alimentarme de sus fuentes (la Biblia, la oración), de dar testimonio a mi alrededor, de servir a mi prójimo, y en una palabra, de vivirla». según Albert G.

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

Rut 4 – Mateo 4 – Salmo 3 – Proverbios 1:20-23

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No más malas noticias

No más malas noticias

la-verdad-para-hoy

1/3/2017

Apartado para el evangelio de Dios. (Romanos 1:1)

alimentemos_el_almaMillares de bebitos nacen cada día en un mundo lleno de malas noticias. Las palabras malas noticias han llegado a ser una expresión común y corriente para describir nuestra época.

¿Por qué hay tantas malas noticias? Es sencillo. La mala noticia que ocurre a mayor escala es solamente la multiplicación de lo que está ocurriendo en el ámbito individual. El poder que contribuye a las malas noticias es el pecado.

 Con tantas malas noticias, ¿puede haber alguna buena noticia? ¡Sí! Las buenas noticias son que puede resolverse el problema del pecado. No hay que ser egoísta. Pueden mitigarse la culpabilidad y la ansiedad. Hay sentido para la vida y esperanza de vida después de la muerte. El apóstol Pablo dice en Romanos 1:1 que las buenas nuevas es el evangelio. Es las buenas nuevas de que puede ser perdonado el pecado del hombre, puede quitarse la culpabilidad, puede tener sentido la vida y una esperanza futura puede ser una realidad.

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La religión «No Salva»

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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Donald A. Carson

3 ENERO

Génesis 3 | Mateo 3 | Esdras 3 | Hechos 3

alimentemos_el_almaResulta poco probable que haya consenso en la solución de un problema, del tipo que sea, si no se determina antes cuál es su naturaleza.

Las religiones del mundo ofrecen una gama enorme de soluciones a los problemas humanos. Algunas promulgan distintas formas de ejercicios religiosos de autoayuda; otras abogan por un tipo de fatalismo fiel; las hay que instan a entrar en una energía impersonal o fuerza del universo, y quienes afirman que las experiencias místicas están a disposición de quienes las persigan. Todas estas prácticas relativizan el mal. Una pregunta crucial que se debería hacer es: ¿Cuál es el nivel esencial de los problemas del hombre?

La Biblia insiste en que se trata de la rebelión contra Dios, nuestro Hacedor, de cuya imagen somos portadores y cuyo gobierno intentamos derrocar. Todos nuestros problemas, sin excepción, se remontan a esta fuente fundamental: nuestra rebelión y la justa maldición de Dios que acarreamos con nuestra insubordinación.

No deberíamos (mal) entender este punto atribuyéndole un sentido simplista. Que los mayores rebeldes del mundo sufran los peores males aquí, no tiene por qué ser la norma en base a un esquema de toma y daca. Sin embargo, ya sea que ocupemos el lugar del autor (como en el caso del odio, la envidia, la lujuria o el robo) o de la víctima (p. ej., violación, agresión física o bombardeo indiscriminado), nuestra difícil situación estará vinculada al pecado, ya sea nuestro o de otros. Además de que nuestro sufrimiento sea el resultado de una clara maldad humana o fruto de un desastre “natural”, Génesis 3 recalca que vivimos en un mundo desordenado y roto, y que esta situación es consecuencia de la rebelión del hombre.

Las maldiciones de Dios sobre la pareja humana son impresionantes. La primera (Gn. 3:16) que vaticina dolor al parir los hijos y los matrimonios desestructurados, representa el trastorno de la tarea inicial designada para los seres humanos antes de la caída: el varón y la hembra serían fructíferos bajo la bendición de Dios y se multiplicarían (1:27–28). La segunda (Gn. 3:17–19) promete el desempeño del trabajo con dolor y esfuerzo, una ecología desordenada y una muerte segura, suponiendo así la interrupción de la segunda responsabilidad atribuida al hombre antes de la caída: los portadores de la imagen de Dios gobernarían sobre el orden creado y vivirían en armonía con este (1:28–30).

En su perfecta justicia, Dios podría haber destruido aquella raza rebelde de manera instantánea. No puede ignorar tamaña rebelión, como tampoco negar su propia deidad. A pesar de ello, su misericordia le lleva a cubrirlos, suspender parte de la sentencia (la muerte misma), y anuncia un día en el que la simiente de la mujer aplastará la cabeza de la serpiente que condujo a la primera pareja por mal camino. Leemos con gran alivio el capítulo 12 de Apocalipsis y entendemos que Génesis 3 define un problema que solo Cristo puede resolver.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 3). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿En qué Dios cree?

La Buena Semilla

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Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

1 Juan 1:5

Dios es amor.

1 Juan 4:8

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

1 Juan 4:10

¿En qué Dios cree?

Alguien le preguntó a Albert Einstein (físico de fama mundial) si creía en Dios, y este respondió: «Dígame primero a qué llama Dios».

Esta pregunta es importante: ¿En qué Dios cree? ¿O en qué Dios no cree?

A menudo nos hacemos una falsa idea de Dios. Algunos lo imaginan como un juez implacable, y esto no los lleva a buscarlo, al contrario, huyen de él. Otros tienen más bien la idea de un «buen Dios» que tolera todo, y esto les basta.

¡Pero Dios no es ni lo uno ni lo otro! Él tiene dos atributos principales: amor y luz. Es luz porque ve todo. No solo nuestras acciones, sino también los motivos y las intenciones de nuestro corazón. Es amor porque desea el bien de sus criaturas.

Para darse a conocer, Dios vino a la tierra en la persona de su Hijo, Jesucristo. Al hacer milagros (resucitó muertos, ordenó al viento calmarse…) dejó ver de forma clara su origen divino y su amor por los hombres que había venido a buscar. “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” (Juan 1:9). Mostró a sus interlocutores que sabía todo sobre ellos, así trató de despertar su conciencia para que se arrepintiesen y creyesen en él. Pero sobre todo aceptó morir en nuestro lugar, “el justo por los injustos”, y soportó así el justo juicio de Dios que merecíamos como pecadores.

Nosotros creemos en ese único Dios vivo y verdadero, y le invitamos a creer también en él.

Rut 3 – Mateo 3 – Salmo 2:7-12 – Proverbios 1:10-19

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Un esclavo de Cristo

Un esclavo de Cristo

la-verdad-para-hoy

 

1/2/2017

Téngannos los hombres por servidores de Cristo. (1 Corintios 4:1)

 El apóstol Pablo era un “siervo” de Cristo. Era una función que escogió por amor, no por temor.

Había tal vez millones de esclavos en el Imperio Romano. En su mayor parte, no se les trataba como a personas, sino como objetos. Si un amo quería matar a un esclavo, podía hacerlo sin temor al castigo. Aunque era un vocablo negativo para los romanos, la palabra esclavo significaba dignidad, honor y respeto para los hebreos, y los griegos lo consideraban un término de humildad. Como siervo de Cristo, por tanto, Pablo paradójicamente se considera exaltado y envilecido. Esa es la ambivalencia que afrontará todo representante de Jesucristo.

Cuando pienso en el honor que se me ha dado de predicar el evangelio de Jesucristo, me siento a veces abrumado. No hay más alto llamamiento en la vida que proclamar el evangelio desde el púlpito y poder enseñar la Palabra de Dios bajo el poder del Espíritu Santo. Pero hay también una paradoja que exige que un ministro de Cristo comprenda que no merece servir. Debe tener la debida perspectiva de ser un esclavo indigno que tiene el privilegio incomprensible de proclamar el evangelio.

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Prestado

2 Enero 2017

Prestado
por Charles R. Swindoll

Job 1:21

alimentemos_el_almaCuando Job está con el rostro en la tierra adorando a Dios, el único que maldice esa acción es Satanás. ¡Se llenó de odio! ¡Se molestó por la respuesta de Job! Imagine, el hombre sigue adorando a su Dios, a aquel que permitió que le sucedieran estas catástrofes. No habría un solo ser en los millones en esta tierra que actuara así, pero Job hizo exactamente eso. Los perversos demonios se quedaron totalmente boquiabiertos cuando vieron a un hombre que reacciona frente a sus adversidades con adoración, y que concluye todas sus desgracias dando culto a Dios. Job no culpa a Dios. No hay ninguna amargura en él. No maldice. No levanta su puño cerrado a los cielos gritando: “¿Cómo es posible que me hayas hecho esto después de haber caminado contigo todos estos años?»  No hubo nada de eso.

Más bien dice: “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. ¡Sea bendito el nombre del SEÑOR!” Esto lo dice todo. Todos llegamos a este mundo sin nada, y cuando nos marchemos a la tumba lo haremos sin nada. No tenemos nada cuando nacemos y no tendremos nada cuando partamos. Por tanto todo lo que tenemos entre estos dos momentos (venir al mundo y marcharnos de él) nos lo provee el dador de la vida.

Tenga bien en claro esto. Que lo tengan bien en claro todos los que viven en la abundancia. Que lo tengan bien en claro cuando entren a sus casas y vean todas esas cosas estupendas que tienen. Que lo tengan bien en claro cuando se pongan detrás del volante de sus autos. Todo eso es prestado, absolutamente todo. Que lo tengan bien en claro cuando sus negocios se les vengan abajo. Eso también estaba prestado. Y cuando las acciones en la bolsa suban, toda esa ganancia es prestada.

Enfréntelo honestamente, usted y yo llegamos a este mundo en un diminuto cuerpo desnudo (¡no muy hermoso por cierto!). ¿Y que tendremos cuando partamos? Un cuerpo desnudo, más un montón de arrugas. ¡Usted no se llevará nada porque no trajo nada! Usted no es dueño de nada. ¡Qué gran revelación! ¿Está dispuesto a aceptarla? Usted ni siquiera es dueño de sus hijos. Esos hijos son de Dios que les han sido prestados para que los cuide, críe, alimente, ame, discipline, aliente, apoye y luego déjelos marchar.

Alabe a Dios porque toda buena dadiva y todo don perfecto proviene de lo alto y desciende del Padre de las luces (Santiago 1:17).

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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¡Venga tal como es!

La Buena Semilla

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Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos… ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley del Señor está su delicia… Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. Salmo 1:1-3

¡Venga tal como es!

El año que acaba de pasar nos trajo su lote de inquietudes. ¿Qué pasará en el 2017?

El texto de la Biblia arriba indicado nos enseña que podemos encontrar la verdadera felicidad incluso en un mundo donde todo va mal. Cada uno está invitado a depositar su confianza en el gran Dios revelado en la persona de Jesucristo. ¡Solo hay que responder a la invitación! Dios nos recibirá sin hacernos reproches. Su deseo es que conozcamos su paz, su felicidad, y acompañarnos cada día.

Jóvenes, ¡no tarden más! No esperen haber hecho su vida para tomar una decisión. Y usted que es mayor, ¡aún no es demasiado tarde! Incluso si lamenta mucho haber hecho tal o cual cosa, Dios perdona y quiere recibirlo tal como es. Dio a su Hijo para concederle ese perdón. Adultos en pleno vigor, ¡dejen sus ambiciones materiales! Confíen su vida a aquel que solo desea su bien. Tímidos, ¡atrévanse a acercarse a Dios! Él es bondadoso y bueno. Prisioneros, ¡hay perdón en Dios! Confíen en su gracia perfecta; ¡él quiere darles una vida nueva! Lentos, ¡apresúrense a dar el paso hacia Aquel que les está esperando! Solitarios, ¡vayan a Jesús! Experimentarán toda la realidad de su presencia.

Todos estamos más o menos heridos por la vida. Hablemos de nuestro sufrimiento a Jesús, el médico divino, y confiemos en él. Bebamos de la fuente inagotable de la Palabra de Dios.

“El que tiene sed, venga; y… tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:17).

Rut 2 – Mateo 2 – Salmo 2:1-6 – Proverbios 1:7-9

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El poder del evangelio

El poder del evangelio

la-verdad-para-hoy

1/1/2017

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación. (Romanos  1:16)

alimentemos_el_almaLas personas quieren cambiar. Toda publicidad se basa en la presuposición de que las personas quieren que las cosas sean diferentes de la manera en la que son. Quieren verse mejor, sentirse mejor y vivir mejor. Quieren cambiar su vida pero, salvo desde un punto de vista externo, no pueden hacerlo.

 Solo el evangelio de Jesucristo tiene el poder de transformar a las personas y librarlas del pecado, de Satanás, del juicio, de la muerte y del infierno. Hechos 4:12 dice: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. Y ese nombre es Jesucristo.

Así que la Palabra de Dios, que es toda acerca de Jesucristo, puede hacer por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos. Somos pecadores y no podemos remediar nuestra condición, pero de Dios viene el poder increíble e ilimitado que puede transformar nuestra vida.

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