LA TRANSFORMACION

4/7/2017

LA TRANSFORMACION

Así también nosotros andemos en vida nueva. (Romanos 6:4)

El propósito del sacrificio expiatorio de Cristo fue que “nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia” (1 P. 2:24). Pedro no dice que Cristo murió para que pudiéramos ir al cielo, tener paz o experimentar el amor. Él murió para efectuar una transformación: Hacer santos de pecadores. La obra expiatoria de Cristo permite que una persona se aparte del pecado y que entre en una nueva forma de vida: Una vida de justicia.

El apóstol Pablo dijo: “Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Ro. 6:6). Hemos muerto al pecado, de modo que ya no tiene poder sobre nosotros. Primera Pedro 2:24 repite ese pensamiento: nuestra identificación con Cristo en su muerte es un abandono del pecado y una nueva dirección en la vida.

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«Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación; entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia».

7 de abril

«Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación; entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia».

Salmo 51:14 (LBLA)

En esta solemne confesión, es grato observar que David claramente nombra su pecado. No lo llama meramente homicidio, ni se refiere al mismo como a un acto de imprudencia por el cual le ocurrió un desafortunado accidente a un hombre digno, sino que se refiere al mismo por su verdadero nombre: delito de sangre. En realidad, David no mató al esposo de Betsabé; pero, sin embargo, fue en su corazón donde se fraguó la muerte de Urías y, para Dios, fue él quien lo asesinó. Aprende a ser sincero con Dios en la confesión. No des nombres bonitos a los pecados inmundos. Los llames como los llames, eso no les proporcionará un olor más agradable. Procura ver el pecado como lo ve Dios y reconoce, con sinceridad de corazón, su verdadero carácter. Observa que David se sentía evidentemente oprimido por la enormidad de su pecado. Es fácil emplear palabras, pero difícil valorar el significado de las mismas. El Salmo 51 es la fotografía de un espíritu contrito. Busquemos ese mismo quebrantamiento de corazón; porque, aunque nuestras obras fueran excelentes, si nuestros corazones no tuviesen conciencia de que el pecado merece el Infierno, no podríamos esperar recibir el perdón.

Nuestro texto contiene una oración ferviente dirigida al Dios de la salvación: perdonar es su prerrogativa. Salvar a los que buscan su rostro constituye su fama y su función. Más aún, el texto lo llama Dios de mi salvación. Sí, bendito sea su nombre, mientras voy a él por medio de la sangre de Cristo, puedo regocijarme en el Dios de mi salvación.

El Salmista termina con un loable voto: si Dios lo libra, él cantará; más aún, cantará con gozo (v. 14). ¿Quién puede cantar de otra manera por tal bondad? Sin embargo, observemos el tema de la canción: «Tu justicia». Debemos cantar acerca de la obra consumada por el precioso Salvador, y los que mejor conozcan el amor perdonador cantarán con más gozo.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 106). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Gracia suficiente

7 Abril 2017

Gracia suficiente
por Charles R. Swindoll

2 Corintios 12:2-10

Deshágase de la idea de que el contentamiento requiere bienestar. El contentamiento es posible, no importa lo terrible que puedan ser nuestras circunstancias. Cuando estuvo bajo arresto domiciliario, Pablo escribió: “He aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé vivir en la pobreza, y sé vivir en la abundancia. En todo lugar y en todas las circunstancias, he aprendido el secreto de hacer frente tanto a la hartura como al hambre, tanto a la abundancia como a la necesidad. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!” (Filipenses 4:11-13). De nuevo nos encontramos con lo mismo. ¿Se dio cuenta? El secreto del contentamiento de Pablo era saber que la fortaleza de Cristo se perfeccionaba en su debilidad. Lo entendió de verdad. . . ¡y qué liberador se le volvió este concepto!

El tema del sufrimiento es delicado. No es fácil tratarlo, porque sé que estoy escribiendo a personas que lo han conocido con una profundidad que yo nunca he experimentado. Tampoco quiero dar la impresión de que soy un modelo en cuanto a cómo enfrentarlo. Para ser sincero con usted, son incontables las veces que no sé cómo responder adecuadamente a la adversidad. Es mucho más fácil escribir un capítulo sobre la adversidad, que modelar esas cosas que se ven tan bien por escrito. A veces caigo en la autoconmiseración, tengo un quebrantamiento de corazón y mi espíritu decae. Por tanto, si esa es su experiencia en este momento, puedo identificarme con usted.

Mi deseo es que usted y yo nos aferremos a la gracia y que cultivemos la firmeza en medio de nuestro sufrimiento, al igual que Pablo. Y, de paso, que nos independicemos de la frenética búsqueda de la felicidad tan generalizada en nuestra cultura. La felicidad es un subproducto del contentamiento. Después que Pablo descubrió eso, vivió de esa manera. Yo todavía no he llegado completamente a eso; y lo más probable es que usted tampoco. Por eso, seguimos adelante, creciendo y aprendiendo, recordando que el Señor debe crecer, y nosotros menguar.

La próxima vez que usted escuche que tocan a su puerta, antes de abrirla repita estas palabras para usted mismo: “Su gracia es suficiente para mí”.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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La perspectiva de Jesús sobre la religión y la política.

«Jesús y el César»

Marcos 12:13-17

La perspectiva de Jesús sobre la religión y la política.

Ps. Sugel Michelén

​Sugel Michelén (MTS) ha sido por más de 30 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios en el día del Señor. Es autor de Palabras al Cansado, Hacia una Educación Auténticamente Cristiana, de un libro ilustrado para niños titulado La más Extraordinaria Historia Jamás Contada, y recientemente de De parte de Dios y delante de Dios: Una guía de predicación expositiva. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 4 nietos. Puedes encontrarlo en twitter.

«Santo y Profano»

7 ABRIL

«Santo y Profano»

Levítico 10 | Salmos 11–12 | Proverbios 25 | 1 Tesalonicenses 4

En Levítico 8, Aarón y sus hijos, mediante un ritual prescrito por Dios, son ordenados sacerdotes. En Levítico 9, comienzan su ministerio. Aquí, en Levítico 10, transcurridos menos de siete días desde la ceremonia de ordenación, dos de los hijos de Aarón, Nadab y Abiú, meten carbones en sus incensarios y ponen incienso, aparentemente con la intención de añadir algo propiamente suyo a las ceremonias y ritos que Dios había instituido. Pero “salió de la presencia del Señor un fuego que los consumió, y murieron ante él” (10:2). Antes de que Aarón pudiese protestar, Moisés pronuncia un oráculo de Dios: “Entre los que se acercan a mí manifestaré mi santidad, y ante todo el pueblo manifestaré mi gloria. Y Aarón guardó silencio” (10:3).

Y hay más. Moisés insiste en que Aarón y sus otros dos hijos, Eleazar e Itamar, no rompiesen el ciclo sagrado de la ordenación participando en un acto de duelo público para Nadab y Abiú. No deben salir del tabernáculo, pues “el aceite de la unción del Señor está” sobre ellos (10:7). Los primos de los difuntos serán más bien los que se ocupen de las obligaciones familiares (10:4–5).

¿Qué hay que pensar sobre este episodio? Un cínico opinaría que de lo que se trata es de elevar el ritual por encima de las personas. ¿No es muy insensible que Dios destruya a dos hijos hechos y derechos de Aarón tan sólo porque quisieran animar un poco más el culto de alabanza?

No pretendo conocer la respuesta a esta pregunta. No obstante, tengamos en cuenta lo siguiente:

(1) Dios había dicho repetidamente que todo lo relacionado con los servicios del tabernáculo tenía que ejecutarse exactamente conforme a la pauta que él había provisto en la montaña. Ya había demostrado ser el Dios que no tolera rivales, y que espera obediencia. Lo que está en juego aquí es si Dios realmente es Dios.

(2) A lo largo de la Biblia, cuanto más cerca se esté de un momento de revelación o de renovación espiritual, más contundente es la sanción divina contra aquellos que desafíen a Dios. Uza extiende la mano para estabilizar el arca, y muere; Ananías y Safira mueren porque mienten. En tiempos espiritualmente más fríos y rebeldes, parece que Dios permite que la gente se tome unas libertades extraordinarias antes de intervenir para pararles los pies. No obstante, son los primeros tiempos, los tiempos de renovación espiritual, los que traen mayores bendiciones: más experiencias de la presencia inmediata de Dios, más celo disciplinado entre los fieles.

(3) En este contexto, es casi seguro que Nadab y Abiú tenían unas motivaciones desafiantes y egoístas. Pues, cuando Aarón propone una modificación diferente de la ceremonia, siendo buenas las motivaciones que le llevaron a hacerlo, vemos una flexibilidad sorprendente (10:16–20).

(4) Esta dura lección sirvió para preparar a los sacerdotes para otro aspecto primordial de su ministerio: “para que puedan distinguir entre lo santo y lo profano, y entre lo puro y lo impuro, y puedan también enseñar a los israelitas todos los estatutos que el Señor les ha dado a conocer por medio de Moisés”, (10:10–11).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 97). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Lo que significa orar por nuestro enemigo

ABRIL, 07

Lo que significa orar por nuestro enemigo

Devocional por John Piper

Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen. (Mateo 5:44)

Orar por nuestros enemigos es una de las formas del amor más profundas porque significa que verdaderamente queremos que algo bueno les suceda.

Puede ser que hagamos cosas buenas por nuestros enemigos sin ningún deseo genuino de que les vaya bien. Pero orar por ellos es algo que hacemos en la presencia de Dios, quien conoce nuestro corazón, y la oración consiste en interceder delante de Dios por ellos.

Podría ser que orásemos por la conversión de ellos, podría ser por su arrepentimiento. Podría ser para que se despierten de la enemistad de su corazón. Podría ser para que abandonen esa espiral descendente del pecado, inclusive si se necesitara una enfermedad o calamidad para lograrlo. Cualesquiera fuere el caso, la oración que Jesús tiene en mente aquí es siempre por su bien.

Esto es lo que Jesús hizo mientras estaba colgado en la cruz:

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (Lucas 23:34).

Y eso fue lo que hizo Esteban mientras lo apedreaban:

Cayendo de rodillas, clamó en alta voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado (Hechos 7:60).

Jesús nos llama no solo a hacer buenas obras a nuestros enemigos, como saludarlos y ayudarlos en sus necesidades; él también nos llama a desear lo mejor para ellos, y a expresar esos deseos en oraciones cuando el enemigo no esté alrededor.

Nuestro corazón debería desear su salvación y anhelar la presencia de ellos en el cielo y querer su felicidad eterna. Entonces oramos como lo hizo el apóstol Pablo por los judíos, muchos de los cuales no le hicieron la vida muy fácil.

El deseo de mi corazón y mi oración a Dios es por la salvación de ellos (Romanos 10:1).

http://solidjoys.sdejesucristo.org/

Aún en la cáscara

viernes 7 abril

 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.

1 Corintios 2:9

Aún en la cáscara

El alma en el interior del cuerpo humano puede ser comparada al pajarito escondido en la cáscara del huevo. Si por algún medio el pollito pudiera enterarse de que al exterior del huevo existe un vasto mundo lleno de luz, flores, praderas, ríos, colinas; si se le dijera que todo es magnífico, que sus padres viven en ese mundo y que él mismo formará parte de él cuando salga de su prisión, no entendería nada y no creería nada de lo que se le dice. Si usted pudiera explicarle que un día verá todo esto con sus pequeños ojos, que volará con sus alas aún imperfectas, tampoco creería; ninguna prueba lo convencería.

Así mucha gente no cree en la vida futura ni en la existencia de Dios, porque no puede verlas mientras está en su «cáscara» terrenal. Su imaginación, semejante a ojos cerrados, a alas demasiado débiles, es incapaz de volar más allá de los límites de su razón; no puede ver con sus ojos físicos las cosas espléndidas y eternas que Dios preparó para los que le aman.

El hombre, criatura limitada, necesita la fe para elevarse al nivel de los misterios del Dios infinito. Es imposible que el ser humano con su inteligencia limitada pueda penetrar en las profundidades de los secretos divinos con los únicos medios que posee en sí mismo.

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve… Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (Hebreos 11:1, 7).

Ezequiel 31 – 1 Tesalonicenses 2 – Salmo 40:6-12 – Proverbios 13:4

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