¿Qué es un falso profeta?

¿Qué es un falso profeta?

8/16/2017

Por sus frutos los conoceréis. (Mateo 7:16)

La característica más peligrosa de los falsos profetas es que afirman que son de Dios y que hablan en su nombre. “Los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso” (Jer. 5:31).

Tales líderes casi siempre parecen agradables y positivos. Les gusta estar con los cristianos, y saben cómo hablar y actuar como creyentes.

Por lo general los falsos profetas reflejan sinceridad y así engañan con más facilidad a los demás (vea 2 Ti. 3:13). Pero usted puede identificar el verdadero carácter de los falsos maestros al observar de lo que no hablan mucho. Por lo general no niegan doctrinas fundamentales como la deidad de Cristo y el sacrificio expiatorio, el carácter pecaminoso de la naturaleza humana, o el que los incrédulos vayan al infierno. Sencillamente pasan por alto tales verdades “polémicas”.

Pero siempre que un falso profeta esté en medio de ustedes, no se puede pasar por alto su presencia ni los efectos perjudiciales de su enseñanza herética.

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Por qué cedemos ante el pecado sexual

AGOSTO, 16

Por qué cedemos ante el pecado sexual

Devocional por John Piper

Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado… Restitúyeme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder. (Salmos 51:812)

¿Por qué el salmista no está rogando por continencia sexual? ¿Por qué David no está pidiendo por un grupo de hombres que lo ayuden a no pecar? ¿Por qué no está pidiendo ojos protegidos y una mente libre de pensamientos sexuales? En este salmo de confesión y arrepentimiento después de básicamente violar a Betsabé, uno esperaría que David pidiera algo así.

La razón por la que no lo hace es porque sabe que el pecado sexual es un síntoma y no la enfermedad.

Las personas ceden ante el pecado sexual porque no tienen la plenitud del gozo y la alegría que hay en Cristo. Su espíritu no es consistente, ni está firme, ni establecidos, sino que flaquea. La tentación se les presenta y ceden porque Dios no ocupa el lugar que debería ocupar en sus emociones y pensamientos.

David sabía esto acerca de sí mismo y es verdad acerca de nosotros también. David nos muestra, por la manera en que ora, cuál es la verdadera necesidad de aquellos que caen en pecado sexual: gozo en Dios.

Esto es sabiduría profunda para nosotros.


Devocional tomado del sermón “Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás”

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«Nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu…».

16 de agosto

«Nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu…».

Romanos 8:23

Aquí se declara una posesión actual. En este preciso momento nosotros tenemos las primicias del Espíritu: arrepentimiento, una piedra preciosa de primera agua; fe, una perla inapreciable; esperanza, una esmeralda celestial; amor, un glorioso rubí… Ya hemos sido hechos nuevas criaturas en Cristo Jesús por la obra eficaz del Espíritu Santo. Se llama a esto primicias porque viene primero. Como la gavilla mecida era la primera de la cosecha, así la vida espiritual y todas las virtudes que adornan esa vida constituyen las primeras acciones del Espíritu de Dios en nuestras almas. Las primicias son la prenda de la cosecha. Tan pronto como los israelitas arrancaban el primer manojo de grano maduro, contemplaban con gozosa anticipación el tiempo cuando el carro había de chirriar bajo el peso de las gavillas. Así, hermanos, cuando Dios nos concede cosas que son puras, amables y de buen nombre como obra del Espíritu Santo, debemos considerarlas un presagio de la gloriosa Venida. Las primicias siempre han sido santas al Señor, y nuestra nueva naturaleza, con todas sus virtudes, es también sagrada. La nueva vida no nos pertenece; no debemos, pues, atribuir sus excelencias a nuestros méritos. Esa vida es creación e imagen de Cristo y está destinada para su gloria. Sin embargo, las primicias no eran la cosecha, y las obras del Espíritu en nosotros en este momento no son tampoco su consumación: la perfección está aún por venir. No debemos jactarnos de haberla alcanzado y, en consecuencia, considerar la gavilla mecida como todo el producto del año. Debemos tener hambre y sed de justicia y suspirar por el día de completa redención. Querido lector, abre bien tu boca esta noche, y Dios la llenará. Deja que la bendición que gozas en la actual posesión estimule en ti una santa codicia de más gracia. Gime dentro de ti por grados superiores de consagración, y el Señor te los concederá; pues él puede hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 239). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

El pecado distorsiona la verdad

16 Agosto 2017

El pecado distorsiona la verdad
por Charles R. Swindoll

Salmos 32

Entretanto que la canción de celebración de David acerca del perdón de Dios continúa, él reconoce que la confesión no es sencilla. También reconoce el hecho que en este momento tenemos la oportunidad de hacerlo pero llegará un día cuando se acabe. Por esa razón, David pide la provisión futura de Dios.

Provisión de necesidades futuras

Por eso orará a ti todo fiel
en el tiempo en que puedas ser hallado.
Ciertamente en la inundación las caudalosas aguas no llegarán a él.
Tú eres mi refugio;
me guardarás de la angustia
y con cánticos de liberación me rodearás.
Selah
Te haré entender y te enseñaré
el camino en que debes andar.
Sobre ti fijaré mis ojos (vv. 6-8).

Recuerde que el tema de este salmo es el perdón. David aclara que él no tiene ninguna ventaja con respecto a los demás acerca de esta experiencia de bendición. Por ende, envía una invitación a todos los «fieles». Esto incluye a todos los creyentes del Nuevo Testamento, a todos los que conocen al Señor Jesucristo y le han recibido por fe. David invita a todo el pueblo de Dios para que ore aun en medio de » las caudalosas aguas», cuando todo parece inútil. David nos promete que si lo hacemos, Dios nos liberará de la misma forma en que lo liberó a él.

El versículo 7 centra toda su atención en Dios. Él es el único que nos protege, que nos preserva, que nos rodea y que nos da una canción. Selah (nuevamente haga una pausa y medite en ello). Una conciencia acusadora visualiza  a Dios como una deidad cruel, que anda con una vara en la mano buscando castigar a los pecadores.  Eso sucede cuando el pecado distorsiona la verdad. Mire el versículo 7 otra vez. David expresa más bien cánticos de liberación: «Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia y con cánticos de liberación me rodearás. Selah«.

Esa es una imagen reconfortante, especialmente para aquellos que se encuentran bajo una avalancha de pecado y buscan el perdón de Dios.

La siguiente estrofa es la respuesta de Dios a la invitación que David le hace a todo el pueblo de Dios. El Señor promete su guía y su consuelo. El octavo verso concluye con las palabras de Dios hacia nosotros: «Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar».

¿Usted siente que Dios se ha ido? ¿Qué él no se preocupa por usted? Confíe en lo que le digo: Dios se preocupa por usted. (1 Pedro 5:7). Los ojos de Dios le están mirando. Puede que parezca que él está lejos de usted pero en realidad él está cerca, esperando que usted confiese y se arrepienta de sus pecados.

Afirmando el alma
¿Qué cree que le sucederá si usted confiesa su pecado oculto a Dios? ¿Qué cree usted que sucedería si alguien descubre su pecado oculto? La confesión es una cuestión de confianza, ¿no es cierto? ¿Confía que el Señor puede convertir su tristeza en gozo? Al principio del capítulo, le pedí que escribiera una carta detallando su pecado oculto. Busque un consejero maduro y confiable y léale en privado esa carta.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Dios no sólo entiende sus peticiones, sino que percibe y evalúa sus motivaciones.

16 AGOSTO

1 Samuel 7–8 | Romanos 6 | Jeremías 44 | Salmos 20–21

Por qué la gente pide algo, es al menos tan importante como qué piden.

Esto es muy cierto en numerosas áreas de la vida. Conozco a un ejecutivo en una corporación mediana que convenció a sus jefes para que establecieran un nuevo comité. La razón que dio fue que era necesario para supervisar algunos nuevos desarrollos. Lo que no les dijo fue su verdadero motivo: al cabo de un tiempo, podría usar este comité para eludir a otro comité ya existente que estaba cuestionándole algunos de sus proyectos y se los había retenido. Él vio al nuevo comité como un truco gerencial para evitar que le controlaran y así ascender más rápidamente. Lo que se pudo haber planteado como un mecanismo astuto para darle la vuelta a un obstáculo innecesario en la estructura de la compañía (si les hubiera explicado a sus jefes lo que estaba haciendo) se presentó en términos muy diferentes, porque él no podía decirles honestamente lo que pensaba hacer— sabía que ellos pensaban que el comité establecido estaba realizando un buen trabajo. De ahí el engaño.

No hace falta buscar muy lejos. ¿Cuántas de nuestras propias peticiones—en el hogar, la iglesia, el trabajo o en nuestras oraciones—enmascaran motivos interesados y egoístas?

Este era el problema de Israel al pedir un rey (1 Samuel 8). El problema no era la petición en sí misma. Después de todo, Dios les daría la dinastía davídica. Moisés había previsto la época en que habría un rey (Deuteronomio 17). El problema era la motivación. Vieron sus altibajos recientes con los cananeos a su alrededor y no percibieron muchas de sus propias faltas e infidelidades. No querían fiarse de la palabra de Dios presentada a través de profetas y jueces ni aprender verdaderamente a obedecer esa palabra. Supusieron que sólo por tener un rey obtendrían estabilidad política. Querían ser como las demás naciones (!), con un rey que les dirigiera en sus escaramuzas militares (8:19–20).

Dios no sólo entiende sus peticiones, sino que percibe y evalúa sus motivaciones. En esta ocasión, sabe que el pueblo no está meramente soltando sus lazos con un profeta como Samuel, sino que se están alejando de Dios (8:7–8). El resultado fue horrendo: recibieron lo que pidieron, acompañado de una terrible gama de nuevos males que no habían adelantado.

Ese, por supuesto, es el error fatal de los planes maquiavélicos. Puede que obtengan algunas ventajas a corto plazo, pero Dios está en su trono. La verdad eventualmente saldrá a la luz, ya sea en esta vida o en la próxima, y además, puede que paguemos un precio terrible, en nuestra familia y cultura, por consecuencias inesperadas administradas por un Dios que ama la integridad de motivaciones.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 228). Barcelona: Publicaciones Andamio.

La Biblia no esconde nada

miércoles 16 agosto

La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu… y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Hebreos 4:12

Tú eres Dios, y tus palabras son verdad.

2 Samuel 7:28

La Biblia no esconde nada

Nos gusta escuchar cosas agradables, y la verdad sobre ciertos temas considerados sensibles a menudo es adulterada o disimulada. La historia sobre múltiples personajes célebres a veces está basada en indicios poco objetivos. Por ejemplo, en el antiguo Egipto no se relataban las guerras perdidas; solo se inscribía aquello que era gratificante o elogioso para el faraón de la época.

En la Biblia no sucede lo mismo. Desde Moisés hasta el apóstol Pablo, pasando por muchas otras personas, las debilidades y los pecados de todos son revelados. Dios no nos los esconde. Sus siervos, dirigidos por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21), hablaron de todos los aspectos de la vida sin maquillarlos: el mal, el bien, la sexualidad, el matrimonio, la vejez, el trabajo, la guerra, la paz, etc. La Palabra de Dios es viva; en todo tiempo cada uno puede reconocer que Dios le habla personalmente. La Biblia proyecta una gran luz sobre nuestros pensamientos, nuestra conducta y nuestros objetivos. Contrasta el bien y el mal.

Aún más, transforma la vida de todo el que la recibe con fe. Millones de hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos pueden dar testimonio de ello y afirmar que la Palabra de Dios cambió sus vidas. La Biblia declara con toda claridad que soy pecador ante el Dios santo y justo, pero al mismo tiempo me muestra el amor de Jesucristo, su Hijo, quien murió por mis transgresiones y resucitó para mi justificación (Romanos 4:25).

1 Crónicas 29 – Lucas 22:1-23 – Salmo 95:1-5 – Proverbios 21:17-18

 Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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