LA BENDICIÓN DE LOS PARTIDARIOS

LA BENDICIÓN DE LOS PARTIDARIOS

12/8/2017

Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia
y contienda; pero otros de buena voluntad. (Filipenses 1:15)
 

Es doloroso pensar que un santo como Pablo tuviera que soportar oposición hasta el punto de decir: “En mi primera defensa [el primer juicio en Roma] ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon” (2 Ti. 4:16). Cuando Pablo les escribió a los filipenses, estaba tan privado de amigos que dijo de Timoteo: “A ninguno tengo del mismo ánimo” (Fil. 2:20).

Pero Pablo también escribió que algunos estaban predicando a Cristo “de buena voluntad” según el versículo de hoy, que denota satisfacción y contentamiento. Los partidarios de Pablo estaban contentos con lo que Dios estaba haciendo en la vida de ellos y en la vida de Pablo. Simpatizaban con él y estaban agradecidos de su ministerio.

Hoy también hay personas así. ¡Qué bendición, aliento y fuente de gozo son ellas! Doy gracias a Dios por llenar mi vida de personas así.

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La estrella sobrenatural de Belén

DICIEMBRE, 08

La estrella sobrenatural de Belén

Devocional por John Piper

¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle. (Mateo 2:2)

Una y otra vez, la Biblia nos deja desconcertados y con curiosidad acerca de cómo sucedieron ciertas cosas. ¿Cómo fue que esta «estrella» condujo a los magos del oriente a Jerusalén?

El versículo 2 no dice que la estrella los guiara ni que fuera delante de ellos, solo dice que vieron una estrella en el oriente y fueron a Jerusalén. ¿Y cómo fue que esa estrella fue delante de ellos por la corta distancia de siete kilómetros desde Jerusalén hasta Belén (versículo 9)? ¿Cómo fue que la estrella «se detuvo sobre el lugar donde estaba el Niño»?

La respuesta es esta: no lo sabemos. Se intentó explicarlo de muchas formas, en términos de conjunciones de planetas, cometas, supernovas y luces milagrosas. Simplemente no lo sabemos, y quiero exhortarlos a que no se preocupen en desarrollar teorías que al fin y al cabo son solo tentativas y tienen poca importancia en el sentido espiritual.

Me atrevo a hacer una generalización para advertirlo: las personas que se preocupan y se esfuerzan en saber cómo apareció la estrella y cómo se dividió el mar Rojo y cómo fue que cayó el maná del cielo y cómo hizo Jonás para sobrevivir en el vientre del gran pez y cómo la luna se tiñe de sangre, por lo general son personas que tienen, lo que yo llamo, una mentalidad para lo marginal. No se percibe en ellas una profunda estima por las cosas centrales del evangelio —la santidad de Dios, lo abominable del pecado, la incapacidad del hombre de salvarse a sí mismo, la muerte de Cristo, la justificación solo por fe, la obra de santificación del Espíritu, la gloria de la venida de Cristo y el juicio final—. Al parecer, estas personas siempre nos están conduciendo a una vía secundaria, por medio de un libro o artículo nuevo, y muestran poco gozo en las verdades centrales del evangelio.

Ahora bien, lo que es claro en cuanto a la cuestión de la estrella, es que cumplió una función que no podría haber llevado a cabo por sí misma: guiar a los magos al Hijo de Dios para que lo adoraran.

Hay una sola Persona según el pensamiento bíblico que puede estar detrás de tal intencionalidad en las estrellas —Dios mismo—.

Por lo tanto, la lección es simple: Dios esta guiando a extranjeros a Cristo para que lo adoren. Y lo hace ejerciendo una influencia y poder globales —probablemente universales— para llevarlo a cabo.

Lucas muestra a Dios influenciando a todo el Imperio Romano con el propósito de que el censo ocurra en el tiempo exacto, a fin de que una virgen llegue a Belén y cumpliera la profecía con su alumbramiento. Mateo muestra el modo en que Dios ejerce influencia sobre las estrellas del cielo a fin de que unos magos extranjeros llegaran a Belén y pudieran adorarlo.

Tal es el designio de Dios. Lo hizo así en ese entonces, y lo sigue haciendo hoy mismo. Su objetivo es que las naciones —todas las naciones (Mateo 24:14)— adoren a su Hijo.

Esta es la voluntad de Dios para todas las personas en la oficina de ustedes y en su barrio y en su hogar. Como dice Juan 4:23: «los tales el Padre busca que le adoren».

Al principio del evangelio de Mateo, todavía vemos un patrón que se repite de «venir y ver». Pero al final del mismo evangelio, el patrón es «ir y predicar». Los magos fueron y vieron. Nosotros vamos y predicamos.

No obstante, lo que no cambia es el propósito de Dios de reunir a las naciones para que adoren a su Hijo. La exaltación de Cristo en la fervorosa adoración de todas las naciones es la razón por la cual el mundo existe.


Devocional tomado del sermón “Hemos venido a adorarlo”

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2 Crónicas 8 | 3 Juan | Habacuc 3 | Lucas 22

8 DICIEMBRE

2 Crónicas 8 | 3 Juan | Habacuc 3 | Lucas 22

La situación de fondo de 3 Juan parece ser algo así: se presume que su escritor, “el anciano” (1:1), fue el apóstol Juan, quien escribe a una iglesia particular en su ámbito. Por lo visto, le pide a esa iglesia que haga lo que pueda por ayudar a unos “hermanos” (1:5) que fueron enviados con un ministerio evangelístico. Desafortunadamente, esa iglesia había sido secuestrada por un tal Diótrefes, quien, según el apóstol, estaba mucho más interesado en ser el “primero”, es decir, en promoverse a sí mismo y en el control autocrático, que en el progreso del Evangelio (1:9). Con tales valores que le controlaban, Diótrefes estaba totalmente dispuesto a menospreciar el acercamiento del apóstol.

A distancia, el apóstol no podía hacer mucho. No obstante, cuando sí llegue allí, llamará la atención a lo que Diótrefes estaba haciendo y lo expondrá a la iglesia (1:10). Aparentemente, Juan confía en que tiene la autoridad y credibilidad para llevarlo a cabo. Mientras tanto, el apóstol obvia los canales normales de autoridad y le escribe a su querido amigo Gayo (1:1), quien parece que pertenece a la misma iglesia, pero es de un espíritu muy diferente al de Diótrefes.

Tras algunas palabras preliminares (1:2–4), Juan alaba con entusiasmo a Gayo por la manera en que ha abierto su casa a estos “hermanos” viajeros (1:5). De hecho, algunos seguramente volvieron con informes sobre la excelente hospitalidad que recibieron (1:6). A Gayo debe poder continuar este excelente ministerio, enviándolos “como es digno de Dios” (1:6): un modelo asombroso que deberíamos emular hoy día al encomendar y apoyar misioneros que son verdaderamente fieles. En resumen, la generosidad incondicional entre los cristianos, ejemplificada por Gayo, nos lleva a tener una mente misionera; la sed obstinada de poder, representada por Diótrefes, es probable que conduzca a la miopía y a una visión estrecha.

Observemos la claridad penetrante de las declaraciones iniciales (1:2–3). Primero, Juan ora por la salud de Gayo, para que prospere así como lo hace su alma. ¡Notemos cuál de las dos es el modelo de la otra! Segundo, el apóstol menciona algo que le ha dado gran gozo; a saber, las noticias de la fidelidad de Gayo a la verdad, su caminar en la verdad. Tercero, Juan generaliza un aspecto final: “Nada me produce más alegría que oír que mis hijos practican la verdad” (1:4). En un mundo en el que muchos cristianos obtienen su gozo más profundo en la comodidad, los ascensos, la seguridad financiera, la buena salud, la popularidad, el progreso y muchas otras cosas, es maravilloso y desafiante oír testificar a un apóstol que nada le da más gozo que escuchar que sus “hijos” están caminando a la luz del evangelio. Eso nos revela perfectamente su corazón y nos habla sobre en qué debemos encontrar nuestros placeres.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 342). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Dios salva (3)

viernes 8 diciembre

Yo el Señor soy Salvador tuyo y Redentor tuyo.

Isaías 49:26

Nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad.

Tito 2:13-14

Dios salva (3)

Dios es salvador. Igual que un hilo dorado, esta expresión atraviesa toda la Biblia. Da testimonio de toda la gracia, de todo el amor de Dios.

Decir que Dios salva es decir que libera del pecado y del juicio. La esclavitud del pecado puede ser descrita como esa fuerza de egoísmo que nos impide someternos a Dios y nos encierra en nosotros mismos. El pecado nos separa de Dios y pesa sobre nuestra conciencia. Desde Adán, caracteriza a cada uno de nosotros. ¡Cuántas veces, apenas pronunciamos una palabra, nos arrepentimos de haberla dicho! ¡De cuántas acciones sentimos vergüenza, y cuántas situaciones hay que nos gustaría cambiar…! ¡Pero hay una buena noticia! Dios quiere salvarnos de todo lo que nos encadena y perturba nuestra conciencia. Nos salva del pecado.

¿Cómo hace Dios para salvarnos? Lo hace mediante su Hijo Jesucristo. “El Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo” (1 Juan 4:14). No es el Salvador de la «gente buena», de aquellos que tienen una buena reputación moral, sino que es el Salvador de todo el mundo, de las personas de todo pueblo y condición.

En hebreo, el nombre de “Jesús” significa Dios salva. Jesús no solo fue enviado para anunciar esta liberación, sino que él mismo es esa salvación, él mismo es el Salvador.

Dios quiere salvarnos, pero no lo hace sin nuestra aceptación consciente. Nosotros debemos responder a su oferta recibiendo al Señor Jesús.

(continuará el 10 de diciembre)

Eclesiastés 6-7 – Apocalipsis 2:1-17 – Salmo 139:7-12 – Proverbios 29:13-14

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