¡Ay, me lastimaste!

Si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.

1 Corintios 12:26-27

(Cristo) es la cabeza (o el jefe) del cuerpo que es la iglesia.

Colosenses 1:18

¡Ay, me lastimaste!

En la escuela Carolina se balanceaba en su silla. Pablo, sentado detrás de ella, extendió sus piernas por debajo de su mesa. De repente la silla de Carolina apretó el pie de Pablo. Este gritó: ¡Ay, me lastimaste! A Pablo no se le ocurrió decir: ¡Le hiciste daño a mi pie! Aunque el herido era el pie, a Pablo le dolía. El pie de Pablo, o su pierna, o su mano, ¡es él mismo! También decimos: Me quemé, me corté… ¡Aunque sea el dedo el que recibe el daño, soy yo el que sufre!

En efecto, el cuerpo humano constituye un todo y está unido de forma vital a la cabeza. Si mi pie está herido, mi cerebro percibe el dolor y todo el cuerpo sufre. El cuerpo y la cabeza están estrechamente unidos, no existen el uno sin el otro.

Todo esto tiene una gran enseñanza para la vida cristiana. La Biblia nos enseña que todos los cristianos forman el cuerpo de Cristo, y que él es la cabeza de ese cuerpo. Cada verdadero cristiano está unido a Jesucristo mediante un vínculo vital; vive de la misma vida que él. ¡No hay nada que pueda romper ese vínculo, el cual perdurará eternamente! ¡Lo que concierne al cristiano concierne, pues, directamente a Jesucristo mismo!

Es consolador saber esto. A través de las tristezas de la vida, Jesús sufre con nosotros.

Esto también nos anima a rodear de afecto y cuidados a todos nuestros hermanos y hermanas en la fe. ¡Ellos son Él!

Isaías 26 – 1 Pedro 2:1-10 – Salmo 44:17-26 – Proverbios 13:20-21

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Mas yo en ti confío, oh Señor; digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos.

Mas yo en ti confío, oh Señor; digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos.

Salmo 31:14-15

Al que espera en el Señor, le rodea la misericordia.

Salmo 32:10

La confianza

Durante el descanso me encontré con mis compañeros de trabajo.

–¡Buenos días a todos!, les dije.

–¡Parece que tienes algo que decirnos!

–Hace dos semanas unos exámenes médicos permitieron diagnosticar un cáncer. Tuve que empezar un tratamiento fuerte. Debo dejarlos al menos durante unos meses.

–¡Pero pareces perfectamente sano!

–Uno de los médicos me dijo: ¿Sabe que atrapó algo muy malo? Pienso que es una forma de ver las cosas, pero existe otra. Dios permitió esto en mi vida. Él me ama y quiere enseñarme algo importante que no se encuentra ni en los libros ni en Internet.

Todos estaban emocionados… Y agregué:

–Es cierto, es un golpe duro, pero Dios me va a ayudar. Él es el gran Médico.

El Señor me dio la fuerza para hablar a mis compañeros, pero luego pensé en esa conversación: ¿Soy inconsciente? ¿O fanfarrón? ¿O un anticuado que mezcla a Dios con la medicina? No, Dios es todopoderoso y soberano. Él decide lo que quiere y nadie puede pedirle cuentas.

En su amor dio a Jesús, quien murió por mí en la cruz. Dios me perdonó y me hizo su hijo. También pienso en las mil bondades del Señor que he experimentado. No sé cuál será mi futuro, pero sé que mi Señor es fiel y me acompañará cada día, y que también animará a mis familiares.

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

Isaías 24-25 – 1 Pedro 1:13-25 – Salmo 44:9-16 – Proverbios 13:18-19

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Maestro, siervos y talentos

Sábado 14 Abril

Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Mateo 25:21

Si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo.

1 Pedro 4:11

Maestro, siervos y talentos

Algunas parábolas (7): Mateo 25:14-30

Resumen: Antes de dejar su país, un hombre llamó a tres siervos suyos y les confió sus bienes según sus capacidades. Al primero dio cinco talentos (una gran cantidad de dinero), al segundo dos, y al tercero uno. Los dos primeros hicieron producir los bienes de su señor y duplicaron su valor. Pero el tercer siervo enterró el talento. Cuando el amo regresó, los dos primeros recibieron la misma recompensa; en cambio el tercero fue reprendido y despedido.

Significado: El hombre que dejó el país es Cristo, quien actualmente está en el cielo. Dejó dones, “talentos”, a los hombres; repartió a cada uno según sus capacidades. El regreso del amo es la venida del Señor.

Aplicación: ¿Cómo servimos al Señor? Hay dos posibilidades: lo conocemos realmente y le servimos con diligencia, contando con su gracia e incluso corriendo algunos riesgos; o carecemos de una verdadera relación de fe con él, no lo conocemos y no le servimos realmente. En el primer caso tenemos resultados, pero en el segundo solo hay esterilidad.

Es un privilegio trabajar para el Señor y poner a su disposición nuestra salud, memoria, inteligencia, tiempo libre, bienes materiales… ¿Acaso nos parecemos al siervo “malo y negligente”, descuidando los dones del Maestro? ¿Qué le traeremos cuando vuelva? ¿Podrá decirnos: “entra en el gozo de tu señor”?

(continuará el próximo sábado)

Isaías 23 – 1 Pedro 1:1-12 – Salmo 44:1-8 – Proverbios 13:16-17

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Jesús también te ama a ti

Viernes 13 Abril

 Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

Isaías 1:18

Tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

Salmo 86:5

Jesús también te ama a ti

«Hace algunos días uno de mis compañeros de celda me dio un tratado titulado «Jesús también te ama a ti». Estas palabras alcanzaron mi corazón.

Tengo 29 años, nací en una familia cristiana. Estaba muy comprometido en la iglesia del pueblo, participaba en la coral, sin embargo vivía muy alejado de Dios. En el año 1999 abandoné la escuela y repentinamente dejé la casa de mis padres para ir a vivir con un amigo, quien me involucró en un grupo relacionado con actividades de hurto, falsificación de dinero… Pensaba que tenía una vida hermosa, era rico y me respetaban en mi barrio. Mi familia trató de advertirme, pero todo fue en vano.

Como varias veces infringí las reglas de ese grupo, mi vida fue puesta en peligro. Así, pues, más de una vez fui llevado a la cárcel. Cierto día, cuando íbamos a ejecutar un robo con dos amigos, nos descubrieron y mataron a mis dos amigos. Creía que no había más esperanza, pero bueno… Ahora en la cárcel tengo tiempo para pensar en mi futuro.

«Quien siembra vientos, recoge tempestades». ¿Todo había acabado para mí? Estaba desesperado y quería acabar con mi vida. Ese tratado me dio verdadero ánimo justo en el momento oportuno. Entonces decidí poner toda mi vida con fe en las manos del Señor y vivir solo para él. Oren por mí».

Ousmanou

Isaías 22 – 2 Tesalonicenses 3 – Salmo 43 – Proverbios 13:14-15

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Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti

Jueves 12 Abril

 Invoqué tu nombre, oh Señor, desde la cárcel profunda; oíste mi voz… Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas.

Lamentaciones 3:55-57

Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti (2)

El 14 de abril de 1912, mientras hacía su travesía inaugural, el lujoso transatlántico británico Titanic chocó con un iceberg. Había sido calificado como insumergible, pero se hundió en menos de tres horas. De los 2.200 pasajeros, solo sobrevivieron 700. En medio de la angustia de la tripulación que buscaba una solución, del pánico de los pasajeros que buscaban botes salvavidas, la actitud valerosa y noble de los ocho músicos de la orquesta quedó grabada en la memoria de numerosos supervivientes. Bajo la dirección de su jefe, Wallace Hartley, solo dejaron de tocar cuando les fue imposible mantenerse de pie en el barco que se hundía en las aguas. Los ocho músicos perecieron. El último fragmento de música que tocaron fue el muy conocido himno en el mundo anglosajón: «Nearer, my God, to Thee» («Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti»; ver 11 de abril).

Se dice que el jefe de la orquesta, un verdadero cristiano, cuyo cuerpo fue hallado semanas después del naufragio, había dicho que si un día tenía que estar en un barco que se estaba hundiendo, tocaría este himno. También había expresado el deseo de que se tocase en sus funerales; y así sucedió ante una multitud de personas.

Wallace Hartley, al tocar este conocido himno, seguramente quería dar un último consuelo a los aterrorizados pasajeros e invitarlos, en medio de su desesperación, a volverse a Dios. A los creyentes les recordaba la promesa del Señor de estar con ellos hasta el fin. Y para los que habían ignorado a Dios en su vida, era urgente que tendiesen la mano hacia él para ser salvos.

Isaías 20-21 – 2 Tesalonicenses 2 – Salmo 42:7-11 – Proverbios 13:12-13

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Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti

Miércoles 11 Abril

 El Señor (Jesucristo) estuvo a mi lado, y me dio fuerzas.

2 Timoteo 4:17

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios… siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Isaías 41:10

Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti (1)

Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti yo quiero estar,
Aunque sobre una cruz
Me haya de alzar;
Mi canto aún así
Constante habrá de ser:
Más cerca, ¡oh Dios! de Ti, Más cerca, sí.
Si caminando voy, y de ansiedad
Me lleno al presentir
La oscuridad,
Aún mi sueño así
Me mostrará que estoy
Más cerca, ¡oh Dios! de Ti, Más cerca, sí.
Que encuentre senda aquí que al cielo va,
Y en ella Tu bondad
Me sostendrá;
Y ángeles habrá
Que me conducirán
Más cerca, ¡oh Dios! de Ti, Más cerca, sí.

Después al despertar Te elevaré

Un nuevo y santo altar

De gratitud:

Así mis penas mil

Me harán sentir que estoy

Más cerca, ¡oh Dios! de Ti, Más cerca, sí

Este himno fue escrito en inglés por Sarah Flower Adam en 1841. Desde entonces se han hecho muchas adaptaciones, tanto en la letra como en la música. Este conmovedor himno es muy conocido y fue traducido a numerosos idiomas, y como lo vemos, también al castellano.

(mañana continuará)

Isaías 19 – 2 Tesalonicenses 1 – Salmo 42:1-6 – Proverbios 13:11

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¿Necesita ayuda?

Martes 10 Abril

Ayúdanos, oh Señor Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos.

2 Crónicas 14:11

En Dios está el poder… para ayudar.

2 Crónicas 25:8

¿Necesita ayuda?

Cuando somos jóvenes queremos sobresalir de una manera u otra, y algunos lo hacen mediante inscripciones en su ropa. Recientemente un estudiante escribió en su camiseta: «Satanás puede ayudarle». ¿Esta inscripción traduce un gesto decepcionado, provocador, o es un clamor de auxilio?

Es cierto que Satanás se ocupa de los hombres, pero no para ayudarlos, sino para alejarlos de Dios, para llevarlos a la perdición eterna. Algunas personas han entregado su alma a Satanás para disfrutar de la prosperidad material en la tierra. Pero, ¡qué locura olvidar la eternidad!

Usted quizá necesite ayuda. Ser conscientes de nuestra vulnerabilidad no significa que nos falte valor, sino que reconocemos sencillamente nuestra incapacidad para resolver solos los problemas que surgen en la vida. Dios nos ama y quiere ayudarnos. Nos mostró su amor cuando Jesucristo, su Hijo unigénito, murió en la cruz (Romanos 5:8). En cambio, Satanás no nos ama, y quiere llevarnos con él a la perdición a la cual está destinado.

El que cree en Jesucristo es salvo y puede disfrutar de la ayuda divina. Dios nos la prometió, y las tres personas de la Trinidad participan en ello: Dios Padre: “Nuestra ayuda y nuestro escudo es él” (Salmo 33:20); Dios Hijo: “Yo estoy con vosotros todos los días” (Mateo 28:20); y también Dios Espíritu Santo: “El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad” (Romanos 8:26).

¿Tiene dudas? Diga a Jesús, el Hijo de Dios: “Creo; ayuda mi incredulidad” (Marcos 9:24).

Isaías 17-18 – 1 Tesalonicenses 5 – Salmo 41:7-13 – Proverbios 13:9-10

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La caída

Lunes 9 Abril

Mandó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Génesis 2:16-17

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

Juan 17:3

La caída

En el lenguaje cristiano, cuando hablamos de «caída», nos referimos a los primeros pasajes de la Biblia, cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios. Sucumbieron a la tentación de la serpiente, el diablo.

Dios había creado todo para que el hombre fuese feliz. Podía comer de todos los árboles del huerto, excepto de uno. Si el hombre comía del árbol de la ciencia del bien y del mal, moriría. Pero el diablo puso en duda la palabra de Dios, diciendo: “No moriréis”, y añadió: “seréis como Dios” (Génesis 3:4-5). Sugirió que Dios quería privar al hombre de ser como Él, y que si desobedecía, podría acceder a una condición superior siendo independiente de Dios e igual a él. Entonces no dependería de nadie y podría decidir lo que está bien o mal.

Adán y Eva comieron del fruto prohibido. Entonces Dios los echó de su presencia y se rompió la relación con él. Así, ellos nos transmitieron su condición de criaturas responsables, marcadas por el pecado y mortales.

Pero Jesús venció al diablo y abrió un camino para que el hombre volviese a establecer una relación con Dios. Así como Adán fue el jefe de una raza de hombres alejados de Dios, Jesús es el jefe del linaje de los que tienen la vida de Dios, los que fueron a él. Mediante su muerte Jesús les dio la vida eterna desde ahora. ¿Cómo se puede ir a él? Creyendo lo que él dijo e hizo, depositando nuestra confianza en el valor de su obra en la cruz.

Isaías 15-16 – 1 Tesalonicenses 4 – Salmo 41:1-6 – Proverbios 13:7-8

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Los milagros de Jesús

Domingo 8 Abril

Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y… este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén.

Hechos 10:38-39

Los milagros de Jesús

Los milagros de Jesús no dejaron indiferente a ninguno de sus contemporáneos. Para unos eran señales del poder de Dios, para otros ponían en tela de juicio sus tradiciones religiosas, y para la mayoría eran una fuente de curiosidad y asombro.

De hecho, ¿cómo permanecer indiferente ante la resurrección de Lázaro, las curaciones milagrosas de los sordos, los ciegos, los leprosos? ¿Cómo no impresionarse por la liberación de hombres poseídos por espíritus satánicos, por el cuidado de Jesús hacia los niños enfermos que devolvió sanos a sus padres? ¿Cómo no emocionarse al ver su compasión hacia esas multitudes hambrientas que sació multiplicando milagrosamente unos panes?

¿Cómo enumerar todos los pueblos a los cuales sorprendió con los prodigios de su poder y de su amor? ¿Y todas esas montañas, riberas y sinagogas donde sanó a los enfermos, cambió la tristeza en gozo y la muerte en vida?

¡Pero el mayor de todos los milagros es Su propia historia! Jesús, sin dejar de ser Dios, vino como hombre a este mundo aceptando todas las consecuencias de tal humillación, incluida su muerte en una cruz, seguida de su resurrección.

Aunque no podamos verlo, hoy vive, conoce y ama personalmente a cada uno de nosotros. ¡Aceptemos tener un encuentro con él para permitirle cumplir un nuevo milagro: salvar nuestra alma!

Isaías 14 – 1 Tesalonicenses 3 – Salmo 40:13-17 – Proverbios 13:5-6

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La boda del hijo del rey

Sábado 7 Abril

Las bodas a la verdad están preparadas… Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

Mateo 22:8-9

No teniendo mi propia justicia… sino la que es por la fe de Cristo.

Filipenses 3:9

La boda del hijo del rey

Algunas parábolas (6): Mateo 22:1-14

Resumen: Un rey hizo una fiesta de bodas para su hijo. Envió a sus siervos a buscar a los invitados, pero estos no quisieron ir. Renovó la invitación, pero los convidados hallaron más excusas. Entonces el rey envió a buscar a todos los que quisiesen ir, “juntamente malos y buenos”. ¡Y la sala se llenó! El rey entró y vio a un hombre que no estaba vestido de boda: ¡y lo echó fuera!

Significado: La invitación a la boda es la proclamación del Evangelio. Los siervos son los que la anuncian. Los primeros invitados eran los judíos contemporáneos de Jesús, pero muchos rechazaron y persiguieron a los cristianos. Entonces los siervos fueron enviados por todo el mundo, y muchas personas aceptaron el Evangelio. Algunos fingieron creer, sin aceptar realmente la justicia gratuita que Dios ofrece, representada por el vestido de boda.

Aplicación: El Evangelio es para todos, para los que están perdidos en el mal como para los que parecen honorables. ¿Por qué? Porque para entrar, los méritos personales no cuentan: es necesario estar revestido de la justicia que la fe en Jesucristo da. Si alguien se une a los cristianos sin tener a Cristo como Salvador, ¡qué confusión le espera y qué triste final!

Usted tiene la invitación del rey en sus manos. Puede aceptarla o rechazarla… No basta con ser invitado; es necesario aceptar e ir de la manera que Dios desea: revestido de la justicia de Cristo mediante la fe en él.

(continuará el próximo sábado)

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