SABIDURÍA, PRUDENCIA Y CONOCIMIENTO

SABIDURÍA, PRUDENCIA Y CONOCIMIENTO

Charles R. Swindoll

8 de octubre, 2018

Proverbios 24

Salomón y los sabios de Israel decían que la sabiduría, la prudencia y el conocimiento son metas valiosas en la vida. De hecho, cuando tuvieron la elección entre la sabiduría y la riqueza material, optaron por la sabiduría en todas las ocasiones. Para ellos, un pensamiento claro tenía la clave del éxito en todas las áreas de la vida.

Es mejor adquirir sabiduría que oro fino, y adquirir inteligencia vale más que la plata (Proverbios 16:16).

Te guardará la sana iniciativa y te preservará el entendimiento (Proverbios 2:11).

Los labios del justo apacientan a muchos pero los insensatos mueren por falta de entendimiento (Proverbios 10:21).

Fuente de vida es el entendimiento al que lo posee, pero el castigo de los insensatos es la misma insensatez (Proverbios 16:22).

Analicemos las definiciones de sabiduría, prudencia y conocimiento.

Para los hebreos, la sabiduría (hakam) y sus derivados son los términos más comúnmente utilizados que denotan inteligencia.

Esta clase de sabiduría describe una percepción con discernimiento. La palabra original hebrea enfatiza la actitud y la capacidad de ver los que hay debajo de la superficie. Esta virtud representa una manera de pensar y una actitud que resultan en una vida prudente y sensible. «La sabiduría del Antiguo Testamento, sin embargo, es muy distinta a la de otras cosmovisiones antiguas. La sabiduría del Antiguo Testamento refleja la enseñanza de un Dios personal santo y justo que espera que aquellos que lo conozcan exhiban su carácter en todos los asuntos prácticos de la vida».1

El término hebreo de la palabra «prudencia» es tebuna, el cual denota inteligencia o discernimiento. Esta palabra describe nuestra capacidad de observar, aprender y discernir para así poder divisar un plan o tomar una decisión. Para poder obtener esta clase de capacidad mental, tenemos que investigar, buscar perspectivas múltiples, utilizar la lógica y formular ideas. Podemos llamar a esto una «sabiduría por experiencia», es decir, la clase de sabiduría que las personas mayores obtienen de la vida misma.

La palabra «conocimiento» viene del verbo hebreo yada que significa «saber». Esto quiere decir que es una comprensión basada en el entendimiento. Esta clase de conocimiento se basa en la experiencia personal de un asunto en particular. La Biblia utiliza esta expresión para caracterizar la familiaridad del Dios omnisciente con cada individuo y sus actitudes (Génesis 18:19; Deuteronomio 34:10; Isaías 48:2-8; Salmos 1:6; 37:18). En muchos contextos, denota la habilidad de discernir la diferencia entre dos cosas, sobre la base de la experiencia pasada (Génesis 3:5, 22; Deuteronomio 1:39; Isaías 7:15). Esa es una habilidad que no tienen los niños. El conocimiento, por lo tanto, es un aprendizaje que conlleva incluida una percepción. Incluye cosas tales como un deseo de aprender, una disposición de escuchar, un deseo de descubrir lo que hay y un conocimiento que siempre busca la verdad.

Salomón y los sabios de Israel catalogaban la sabiduría, la prudencia y el conocimiento como algo vital para vivir de manera prospera, Segura y eficiente. No obstante, reconocían los límites del pensamiento humano:

Confía en el SEÑOR con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus sendas. No seas sabio en tu propia opinión: Teme al SEÑOR y apártate del mal (3:54).

Reflexión:¿De qué forma ha invertido en su educación hasta ahora? ¿Qué hará para continuar desarrollando (en el sentido hebreo de esas palabras) sabiduría, prudencia y conocimiento? ¿Cuándo enfrenta un desafío, qué forma emplea la sabiduría humana y la confianza en Dios? ¿En qué pone su confianza principalmente?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. 1. Louis Goldberg, “647 hakam” en Theological Wordbook of the Old Testament, (Apuntes teológicos del Antiguo Testamento), ed. R. Laird Harris, Gleason L. Archer Jr. y Bruce K. Waltke, electronic ed. (Chicago: Moody Press, 1999), 283.

PRUEBAS BIENAVENTURADAS

Octubre 8

PRUEBAS BIENAVENTURADAS

Tenemos por bienaventurados a los que sufren.

Santiago 5:11

Santiago terminó su disertación acerca de las pruebas diciendo: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación [las pruebas]” (1:12). Las personas que soportan con éxito las pruebas y vencen la tentación son realmente felices. Santiago no dice que la felicidad es la libertad de las pruebas, sino la victoria sobre ellas. Hay una gran diferencia. No es el gozo superficial del espectador que nunca estuvo en el conflicto; es la alegría del participante que luchó y ganó. ¿Es su experiencia como la del primero o la del
segundo?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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¿Son de verdad los sanadores de fe? ¿ Los sanadores de fe sanan con el mismo poder que Jesús?

¿Son de verdad los sanadores de fe? ¿ Los sanadores de fe sanan con el mismo poder que Jesús?

No hay duda de que Dios tiene el poder de sanar a alguien en cualquier momento. La pregunta es si Él decide hacerlo a través de los llamados «sanadores de fe.» Estos individuos suelen convencer a su público que Dios quiere que sean sanos y que a través de su fe — y generalmente una ofrenda financiera — Dios recompensará su fe por sanarlos a través del poder de Jesús.

Comparando el ministerio de sanidad del Señor Jesús al de los sanadores de fe modernos, podemos determinar si sus afirmaciones tienen algún fundamento en las Escrituras. Si, como ellos dicen, sanan a través de la misma potencia y de la misma manera que sanó Jesús, deberíamos poder ver marcadas semejanzas entre ellos. Sin embargo, lo contrario es cierto. Marcos 1:29-34 nos da una descripción de un día del ministerio sanador de Jesús. Su poder para sanar – y hacer toda clase de milagros — era evidencia que Él tenía poder sobre los efectos físicos y espirituales de la maldición del pecado. Él sanó a los afectados por aflicciones físicas, enfermedades y lesiones, incluso resucitando a los muertos, y Él expulsó demonios de aquellos que estaban poseídos por ellos. Sólo Dios puede rescatarnos de los resultados de la caída del hombre en pecado – la enfermedad y la muerte – y por sus milagros, Jesús demostró Su deidad.

Hay varios distintivos de la manera que Jesús sanaba que no son característicos de los sanadores de fe modernos. En primer lugar, Jesús sanó al instante. La suegra de Pedro (Marcos 1:31), el hijo del centurión (Mateo 8:13), la hija de Jairo (Marcos 5:41-42) y el paralítico (Lucas 5:24-25) fueron todos sanados inmediatamente. No tenían que ir a casa y empezar a mejorar, como es el consejo de muchos sanadores de fe. En segundo lugar, Jesús sanó totalmente. La suegra de Pedro estaba completamente funcional después de ser curada de una enfermedad tan grave que estaba postrada en cama, pero cuando Jesús le sanó, se levantó inmediatamente y preparó una comida para todos los que estaban en la casa. Los mendigos ciegos en Mateo 20:34 recibieron la vista instantánea. En tercer lugar, Jesús sanó a todos (Mateo 4:24; Lucas 4:40). Los enfermos no estaban obligados a ser pre-seleccionados por los discípulos antes de venir a Jesús para ser sanados, como es el procedimiento estándar con los sanadores de fe de hoy. No había ninguna línea curativa para la cual se tuvieron que calificar. Jesús sanó todo el tiempo en muchos lugares, no en un estudio con circunstancias cuidadosamente controladas.

En cuarto lugar, Jesús sanaba enfermedades orgánicas reales, no los síntomas como hacen los sanadores de fe. Jesús nunca curó a alguien de un dolor de cabeza o espalda. Él sanó la lepra, la ceguera y el parálisis — milagros que fueron verdaderamente verificables. Finalmente, Jesús curó la enfermedad última — la muerte. Sacó a Lázaro después de cuatro días en la tumba. No hay sanador de fe que pueda duplicar esto. Además, Sus sanaciones no requirieron fe como una condición previa. De hecho, la mayoría de los que Él sanó eran incrédulos.

Siempre ha habido falsos sanadores de fe que, para ganar dinero, se aprovechan de los que sufren y de los desesperados. Semejante comportamiento es la peor clase de blasfemia porque muchos cuyo dinero se malgasta en falsas promesas rechazan a Cristo abiertamente porque Él no cumplió lo que prometió el sanador. Si los sanadores de fe tienen el poder de sanar, ¿Por qué no caminan los pasillos de los hospitales sanando y liberando a todos? ¿Por qué no ir a la África a curar todos los casos de la SIDA? No lo hacen porque no lo pueden hacer. No tienen el poder de curación que Jesús poseía.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

1 Reyes 11 | Filipenses 2 | Ezequiel 41 | Salmos 92–93

8 OCTUBRE

Donald Carson

1 Reyes 11 | Filipenses 2 | Ezequiel 41 | Salmos 92–93

Aunque Ezequiel 41 (o, mejor dicho, 40:48–41:26) está dedicado a la descripción del templo dentro de la gran visión de los capítulos 40–48, hoy centraremos la atención en cómo debería interpretarse el mismo, de hecho los nueve al completo. Examinaremos dos de las opciones más importantes aquí y otras dos mañana.

(1) Algunos sostienen que se trata de la visión de Ezequiel de lo que debería edificarse una vez finalizase el exilio y el pueblo volviese a su tierra. En tal caso, el capítulo 41 suministra instrucciones para dicha construcción. El punto fuerte de esta opinión es que sigue a los muchos pasajes del libro que dicen que el exilio acabará. Sin embargo, debemos indicar que el capítulo se queda corto a la hora de especificar cómo debía ser la obra (es mucho menos detallado, por ejemplo, que los pasajes relativos a la construcción del tabernáculo o del templo salomónico). Además, Ezequiel 41 debe leerse en el marco de los capítulos 40–48 y, como veremos, existen numerosos rasgos que no deben entenderse de forma literal. Ciertamente, no existen evidencias de que los edificadores del segundo templo creyesen estar obligados a seguir las pautas de Ezequiel.

(2) Una forma de dispensacionalismo de mediados del siglo XX defendía un literalismo parecido, pero sostenía que la construcción del templo, la vuelta de los sacrificios de sangre y del sacerdocio levítico y sadoquita tendrán lugar en el milenio. Los sacrificios se fijarían en el de Cristo del mismo modo que los del Antiguo Testamento apuntaban al mismo. No obstante, es muy difícil encajar este punto de vista con le teología de Hebreos. Además, algunas pistas nos indican que estos capítulos no deben interpretarse literalmente. Cualquier persona que ha visto el terreno sería consciente de que la división de la tierra es inviable (caps. 47–48). La fuente y el curso del rio imposibles (47:1–12) debilitan la credibilidad y, en cualquier caso, tanto el templo como el río de la vida se interpretan de formas muy diferentes en Apocalipsis, el último libro de la Biblia. Incluso con la mejor voluntad del mundo, es difícil ver cómo podría ser restaurada la pureza tribal de las líneas levítica y sadoquita. Se han perdido muchos archivos y documentos, por lo que nadie podría demostrar su descendencia de Aarón. Presumiblemente, un dispensacionalista argumentaría que Dios podría revelar la información necesaria. Sin embargo, las tribus se han mezclado tanto a lo largo de los siglos que no pueden diferenciarse. El problema no es la información, sino la mezcla de los linajes. Así pues, esta interpretación es incluso menos creíble que la anterior, precisamente porque habla de algo que ocurrirá en el fin de los tiempos, cuando las líneas tribales no podrán diferenciarse.

¿Cómo, pues, interpretaremos estos capítulos?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 281). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Vistazo a la Biblia: Nuevo Testamento (2)

Lunes 8 Octubre

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.

Hebreos 1:1-2

Vistazo a la Biblia: Nuevo Testamento (2)

El Nuevo Testamento nos muestra cómo cumplió Dios sus promesas por medio de Jesucristo. Dios estableció en Jesús y por medio de él un “nuevo pacto” basado únicamente en la gracia, sin contrapartida, con miras a salvar a todos los que creen.

Empieza por los cuatro evangelios, que proclaman la buena nueva de la venida del Hijo de Dios a la tierra y su obra. Jesús es presentado como el Salvador de los que se reconocen pecadores y creen en él. El Evangelio, esa buena nueva, es el centro de la revelación de Dios a los hombres. El libro de los Hechos narra los primeros tiempos de la Iglesia, formada por todos los creyentes. A continuación vienen las cartas de los apóstoles Pablo, Santiago, Pedro, Juan y Judas (21 libros), que explican la obra de Jesús y sus consecuencias para los que creen. El último libro de la Biblia, el Apocalipsis, anuncia los acontecimientos del fin de los tiempos, cuando Jesús manifieste su victoria final sobre todos los poderes del mal.

La Biblia fue escrita por el Dios vivo, quien no ha cambiado ni cambiará: lo que me revela de sí mismo y sobre su voluntad de ponerse en contacto conmigo sigue estando vigente. Los hombres no han mejorado moralmente desde el principio, y siguen siendo rebeldes con respecto a Dios. Sin embargo, Dios quiere restablecer las relaciones de los hombres con él; quiere liberarnos de nuestra esclavitud al mal. Lo hace con todo el que confía en él y cree en Jesús. ¡El mensaje de la Biblia no podría ser más apropiado para nosotros!

Deuteronomio 3 – Juan 3:1-21 – Salmo 113 – Proverbios 24:28-29

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