1 Reyes 12 | Filipenses 3 | Ezequiel 42 | Salmo 94

9 OCTUBRE

1 Reyes 12 | Filipenses 3 | Ezequiel 42 | Salmo 94

La descripción del templo (Ezequiel 41) precede a la de las estancias reservadas para los sacerdotes (Ezequiel 42). No obstante, insistiré en el tema de ayer un poco más y expondré otras dos interpretaciones de estos capítulos.

(3) Muchos comentaristas antiguos han argumentado que los capítulos 40–48 son símbolos claros de lo que se cumple en la iglesia cristiana. Hay algo de cierto en este punto de vista. Cobra fuerza cuando observamos, por ejemplo, que la visión de Juan de la ciudad santa en Apocalipsis comparte sustancialmente el lenguaje de Ezequiel. Sin embargo, los mismos pasajes de Apocalipsis explican la debilidad de esta interpretación. Cuando Juan emplea el lenguaje de Ezequiel (o de Daniel u otro escritor del Antiguo Testamento), habitualmente lo transmuta, o utiliza sus palabras y frases sin darles exactamente el mismo sentido. Aunque la descripción de Juan de la ciudad santa se apoya mucho en Ezequiel, la suya no tiene templo, porque Dios y el Cordero lo son (Apocalipsis 21:1–22:5). En ese sentido, Apocalipsis no constituye un cumplimiento directo e inmediato de una serie de símbolos.

(4) Es mejor, pero más embrollado, considerar estos capítulos como pertenecientes a los límites de la literatura y tipología apocalípticas. El simbolismo incluye características numéricas; su orientación hacia el futuro no brota de una mera predicción verbal o de un simbolismo simplista, sino de estructuras de modelos y acontecimientos que apuntan a lo venidero. Ya hemos vislumbrado este tipo de cosas en los capítulos 38–39, en la descripción de la batalla final, cuando Dios actúa soberanamente para destruir a todos sus enemigos. Interpretados de esta forma, los capítulos 40–48 prevén el futuro mesiánico, pero en las categorías simbólicas del presente de Ezequiel. El templo es una especie de representación o encarnación de la presencia y la bendición de Dios en la era que los israelitas piadosos anhelaban. Esta opinión incluye algunos temas teológicos y consuelos pastorales: (a) la presencia de Dios permanece constantemente como fuente de toda bendición. (b) El Señor restaura perfectamente a su pueblo. La perfección de su plan y de la experiencia de ellos tiene relación con la de la simetría de la edificación. (c) Debido a que Dios está totalmente presente, la plenitud de vida y el fruto fluyen de la presencia de Dios hacia todos los lugares yermos de la tierra. El universo se transforma. (d) La adoración a Dios es lo principal y se lleva a cabo exactamente como Dios exige. (e) El juicio y la justicia están al orden del día y se ven en la perfecta asignación de tierra y de responsabilidades.

De ser correcto este punto de vista, la esperanza definitiva se encuentra en el final de la historia, pero este ya la ha invadido en estos últimos días. La consumación no ha llegado aún, pero el reino ha comenzado.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 282). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El Señor te guardará de todo mal; el guardará tu alma.

Martes 9 Octubre

El Señor te guardará de todo mal; el guardará tu alma.

Salmo 121:7

Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos.

Salmo 57:1

Un círculo de protección

En una playa del Pacífico, en Nueva Zelanda, unos nadadores veteranos estaban entrenando cuando de repente se vieron rodeados por unos delfines que empezaron a nadar en torno a ellos, obligándolos a agruparse cada vez más. Entonces vieron un tiburón blanco que iba hacia ellos. Durante casi una hora los delfines formaron un cordón de seguridad para impedir que el tiburón se acercase… ¡hasta que todos los deportistas alcanzaron la tierra firme!

Amigos creyentes, ¡este suceso nos hace pensar en la protección que nuestro Dios nos asegura! Desde la entrada del pecado en el mundo (Romanos 5:12), Satanás es un adversario que “anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Nuestro enemigo es mucho más fuerte e inteligente que nosotros. ¡Pero el Señor Jesús lo venció en la cruz, y esto debería animarnos a refugiarnos siempre en él! Dios extiende su escudo por encima de los suyos y de todos los que dependen de él (Job 1:9-10). Él pone alrededor de cada uno de sus hijos este círculo de protección que Satanás no puede traspasar. Si vivimos cerca de Jesús no tenemos ninguna razón para temblar ante los ataques del enemigo. Él mismo intercede por aquellos que rescató.

Jesús dijo a uno de sus discípulos: “Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (Lucas 22:31-32).

Deuteronomio 4:1-24 – Juan 3:22-36 – Salmo 114 – Proverbios 24:30-34©

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

 

SABIDURÍA, PRUDENCIA Y CONOCIMIENTO

SABIDURÍA, PRUDENCIA Y CONOCIMIENTO

Charles R. Swindoll

8 de octubre, 2018

Proverbios 24

Salomón y los sabios de Israel decían que la sabiduría, la prudencia y el conocimiento son metas valiosas en la vida. De hecho, cuando tuvieron la elección entre la sabiduría y la riqueza material, optaron por la sabiduría en todas las ocasiones. Para ellos, un pensamiento claro tenía la clave del éxito en todas las áreas de la vida.

Es mejor adquirir sabiduría que oro fino, y adquirir inteligencia vale más que la plata (Proverbios 16:16).

Te guardará la sana iniciativa y te preservará el entendimiento (Proverbios 2:11).

Los labios del justo apacientan a muchos pero los insensatos mueren por falta de entendimiento (Proverbios 10:21).

Fuente de vida es el entendimiento al que lo posee, pero el castigo de los insensatos es la misma insensatez (Proverbios 16:22).

Analicemos las definiciones de sabiduría, prudencia y conocimiento.

Para los hebreos, la sabiduría (hakam) y sus derivados son los términos más comúnmente utilizados que denotan inteligencia.

Esta clase de sabiduría describe una percepción con discernimiento. La palabra original hebrea enfatiza la actitud y la capacidad de ver los que hay debajo de la superficie. Esta virtud representa una manera de pensar y una actitud que resultan en una vida prudente y sensible. «La sabiduría del Antiguo Testamento, sin embargo, es muy distinta a la de otras cosmovisiones antiguas. La sabiduría del Antiguo Testamento refleja la enseñanza de un Dios personal santo y justo que espera que aquellos que lo conozcan exhiban su carácter en todos los asuntos prácticos de la vida».1

El término hebreo de la palabra «prudencia» es tebuna, el cual denota inteligencia o discernimiento. Esta palabra describe nuestra capacidad de observar, aprender y discernir para así poder divisar un plan o tomar una decisión. Para poder obtener esta clase de capacidad mental, tenemos que investigar, buscar perspectivas múltiples, utilizar la lógica y formular ideas. Podemos llamar a esto una «sabiduría por experiencia», es decir, la clase de sabiduría que las personas mayores obtienen de la vida misma.

La palabra «conocimiento» viene del verbo hebreo yada que significa «saber». Esto quiere decir que es una comprensión basada en el entendimiento. Esta clase de conocimiento se basa en la experiencia personal de un asunto en particular. La Biblia utiliza esta expresión para caracterizar la familiaridad del Dios omnisciente con cada individuo y sus actitudes (Génesis 18:19; Deuteronomio 34:10; Isaías 48:2-8; Salmos 1:6; 37:18). En muchos contextos, denota la habilidad de discernir la diferencia entre dos cosas, sobre la base de la experiencia pasada (Génesis 3:5, 22; Deuteronomio 1:39; Isaías 7:15). Esa es una habilidad que no tienen los niños. El conocimiento, por lo tanto, es un aprendizaje que conlleva incluida una percepción. Incluye cosas tales como un deseo de aprender, una disposición de escuchar, un deseo de descubrir lo que hay y un conocimiento que siempre busca la verdad.

Salomón y los sabios de Israel catalogaban la sabiduría, la prudencia y el conocimiento como algo vital para vivir de manera prospera, Segura y eficiente. No obstante, reconocían los límites del pensamiento humano:

Confía en el SEÑOR con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus sendas. No seas sabio en tu propia opinión: Teme al SEÑOR y apártate del mal (3:54).

Reflexión:¿De qué forma ha invertido en su educación hasta ahora? ¿Qué hará para continuar desarrollando (en el sentido hebreo de esas palabras) sabiduría, prudencia y conocimiento? ¿Cuándo enfrenta un desafío, qué forma emplea la sabiduría humana y la confianza en Dios? ¿En qué pone su confianza principalmente?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. 1. Louis Goldberg, “647 hakam” en Theological Wordbook of the Old Testament, (Apuntes teológicos del Antiguo Testamento), ed. R. Laird Harris, Gleason L. Archer Jr. y Bruce K. Waltke, electronic ed. (Chicago: Moody Press, 1999), 283.

PRUEBAS BIENAVENTURADAS

Octubre 8

PRUEBAS BIENAVENTURADAS

Tenemos por bienaventurados a los que sufren.

Santiago 5:11

Santiago terminó su disertación acerca de las pruebas diciendo: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación [las pruebas]” (1:12). Las personas que soportan con éxito las pruebas y vencen la tentación son realmente felices. Santiago no dice que la felicidad es la libertad de las pruebas, sino la victoria sobre ellas. Hay una gran diferencia. No es el gozo superficial del espectador que nunca estuvo en el conflicto; es la alegría del participante que luchó y ganó. ¿Es su experiencia como la del primero o la del
segundo?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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¿Son de verdad los sanadores de fe? ¿ Los sanadores de fe sanan con el mismo poder que Jesús?

¿Son de verdad los sanadores de fe? ¿ Los sanadores de fe sanan con el mismo poder que Jesús?

No hay duda de que Dios tiene el poder de sanar a alguien en cualquier momento. La pregunta es si Él decide hacerlo a través de los llamados «sanadores de fe.» Estos individuos suelen convencer a su público que Dios quiere que sean sanos y que a través de su fe — y generalmente una ofrenda financiera — Dios recompensará su fe por sanarlos a través del poder de Jesús.

Comparando el ministerio de sanidad del Señor Jesús al de los sanadores de fe modernos, podemos determinar si sus afirmaciones tienen algún fundamento en las Escrituras. Si, como ellos dicen, sanan a través de la misma potencia y de la misma manera que sanó Jesús, deberíamos poder ver marcadas semejanzas entre ellos. Sin embargo, lo contrario es cierto. Marcos 1:29-34 nos da una descripción de un día del ministerio sanador de Jesús. Su poder para sanar – y hacer toda clase de milagros — era evidencia que Él tenía poder sobre los efectos físicos y espirituales de la maldición del pecado. Él sanó a los afectados por aflicciones físicas, enfermedades y lesiones, incluso resucitando a los muertos, y Él expulsó demonios de aquellos que estaban poseídos por ellos. Sólo Dios puede rescatarnos de los resultados de la caída del hombre en pecado – la enfermedad y la muerte – y por sus milagros, Jesús demostró Su deidad.

Hay varios distintivos de la manera que Jesús sanaba que no son característicos de los sanadores de fe modernos. En primer lugar, Jesús sanó al instante. La suegra de Pedro (Marcos 1:31), el hijo del centurión (Mateo 8:13), la hija de Jairo (Marcos 5:41-42) y el paralítico (Lucas 5:24-25) fueron todos sanados inmediatamente. No tenían que ir a casa y empezar a mejorar, como es el consejo de muchos sanadores de fe. En segundo lugar, Jesús sanó totalmente. La suegra de Pedro estaba completamente funcional después de ser curada de una enfermedad tan grave que estaba postrada en cama, pero cuando Jesús le sanó, se levantó inmediatamente y preparó una comida para todos los que estaban en la casa. Los mendigos ciegos en Mateo 20:34 recibieron la vista instantánea. En tercer lugar, Jesús sanó a todos (Mateo 4:24; Lucas 4:40). Los enfermos no estaban obligados a ser pre-seleccionados por los discípulos antes de venir a Jesús para ser sanados, como es el procedimiento estándar con los sanadores de fe de hoy. No había ninguna línea curativa para la cual se tuvieron que calificar. Jesús sanó todo el tiempo en muchos lugares, no en un estudio con circunstancias cuidadosamente controladas.

En cuarto lugar, Jesús sanaba enfermedades orgánicas reales, no los síntomas como hacen los sanadores de fe. Jesús nunca curó a alguien de un dolor de cabeza o espalda. Él sanó la lepra, la ceguera y el parálisis — milagros que fueron verdaderamente verificables. Finalmente, Jesús curó la enfermedad última — la muerte. Sacó a Lázaro después de cuatro días en la tumba. No hay sanador de fe que pueda duplicar esto. Además, Sus sanaciones no requirieron fe como una condición previa. De hecho, la mayoría de los que Él sanó eran incrédulos.

Siempre ha habido falsos sanadores de fe que, para ganar dinero, se aprovechan de los que sufren y de los desesperados. Semejante comportamiento es la peor clase de blasfemia porque muchos cuyo dinero se malgasta en falsas promesas rechazan a Cristo abiertamente porque Él no cumplió lo que prometió el sanador. Si los sanadores de fe tienen el poder de sanar, ¿Por qué no caminan los pasillos de los hospitales sanando y liberando a todos? ¿Por qué no ir a la África a curar todos los casos de la SIDA? No lo hacen porque no lo pueden hacer. No tienen el poder de curación que Jesús poseía.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

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1 Reyes 11 | Filipenses 2 | Ezequiel 41 | Salmos 92–93

8 OCTUBRE

Donald Carson

1 Reyes 11 | Filipenses 2 | Ezequiel 41 | Salmos 92–93

Aunque Ezequiel 41 (o, mejor dicho, 40:48–41:26) está dedicado a la descripción del templo dentro de la gran visión de los capítulos 40–48, hoy centraremos la atención en cómo debería interpretarse el mismo, de hecho los nueve al completo. Examinaremos dos de las opciones más importantes aquí y otras dos mañana.

(1) Algunos sostienen que se trata de la visión de Ezequiel de lo que debería edificarse una vez finalizase el exilio y el pueblo volviese a su tierra. En tal caso, el capítulo 41 suministra instrucciones para dicha construcción. El punto fuerte de esta opinión es que sigue a los muchos pasajes del libro que dicen que el exilio acabará. Sin embargo, debemos indicar que el capítulo se queda corto a la hora de especificar cómo debía ser la obra (es mucho menos detallado, por ejemplo, que los pasajes relativos a la construcción del tabernáculo o del templo salomónico). Además, Ezequiel 41 debe leerse en el marco de los capítulos 40–48 y, como veremos, existen numerosos rasgos que no deben entenderse de forma literal. Ciertamente, no existen evidencias de que los edificadores del segundo templo creyesen estar obligados a seguir las pautas de Ezequiel.

(2) Una forma de dispensacionalismo de mediados del siglo XX defendía un literalismo parecido, pero sostenía que la construcción del templo, la vuelta de los sacrificios de sangre y del sacerdocio levítico y sadoquita tendrán lugar en el milenio. Los sacrificios se fijarían en el de Cristo del mismo modo que los del Antiguo Testamento apuntaban al mismo. No obstante, es muy difícil encajar este punto de vista con le teología de Hebreos. Además, algunas pistas nos indican que estos capítulos no deben interpretarse literalmente. Cualquier persona que ha visto el terreno sería consciente de que la división de la tierra es inviable (caps. 47–48). La fuente y el curso del rio imposibles (47:1–12) debilitan la credibilidad y, en cualquier caso, tanto el templo como el río de la vida se interpretan de formas muy diferentes en Apocalipsis, el último libro de la Biblia. Incluso con la mejor voluntad del mundo, es difícil ver cómo podría ser restaurada la pureza tribal de las líneas levítica y sadoquita. Se han perdido muchos archivos y documentos, por lo que nadie podría demostrar su descendencia de Aarón. Presumiblemente, un dispensacionalista argumentaría que Dios podría revelar la información necesaria. Sin embargo, las tribus se han mezclado tanto a lo largo de los siglos que no pueden diferenciarse. El problema no es la información, sino la mezcla de los linajes. Así pues, esta interpretación es incluso menos creíble que la anterior, precisamente porque habla de algo que ocurrirá en el fin de los tiempos, cuando las líneas tribales no podrán diferenciarse.

¿Cómo, pues, interpretaremos estos capítulos?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 281). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Vistazo a la Biblia: Nuevo Testamento (2)

Lunes 8 Octubre

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.

Hebreos 1:1-2

Vistazo a la Biblia: Nuevo Testamento (2)

El Nuevo Testamento nos muestra cómo cumplió Dios sus promesas por medio de Jesucristo. Dios estableció en Jesús y por medio de él un “nuevo pacto” basado únicamente en la gracia, sin contrapartida, con miras a salvar a todos los que creen.

Empieza por los cuatro evangelios, que proclaman la buena nueva de la venida del Hijo de Dios a la tierra y su obra. Jesús es presentado como el Salvador de los que se reconocen pecadores y creen en él. El Evangelio, esa buena nueva, es el centro de la revelación de Dios a los hombres. El libro de los Hechos narra los primeros tiempos de la Iglesia, formada por todos los creyentes. A continuación vienen las cartas de los apóstoles Pablo, Santiago, Pedro, Juan y Judas (21 libros), que explican la obra de Jesús y sus consecuencias para los que creen. El último libro de la Biblia, el Apocalipsis, anuncia los acontecimientos del fin de los tiempos, cuando Jesús manifieste su victoria final sobre todos los poderes del mal.

La Biblia fue escrita por el Dios vivo, quien no ha cambiado ni cambiará: lo que me revela de sí mismo y sobre su voluntad de ponerse en contacto conmigo sigue estando vigente. Los hombres no han mejorado moralmente desde el principio, y siguen siendo rebeldes con respecto a Dios. Sin embargo, Dios quiere restablecer las relaciones de los hombres con él; quiere liberarnos de nuestra esclavitud al mal. Lo hace con todo el que confía en él y cree en Jesús. ¡El mensaje de la Biblia no podría ser más apropiado para nosotros!

Deuteronomio 3 – Juan 3:1-21 – Salmo 113 – Proverbios 24:28-29

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El gozo que nos aguarda

LA VERDAD PARA HOY

7 de octubre

El gozo que nos aguarda

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.

Santiago 1:2

El gozo que sentimos en nuestras pruebas puede ser uno de los mayores gozos que experimentemos. Como una de las principales razones de que Dios envíe pruebas a nuestra vida es para probar la autenticidad de nuestra fe, ¿qué mejor ocasión para tener gozo que en una experiencia de sufrimiento que ha probado la realidad de nuestra salvación? Una seguridad fortalecida de nuestra salvación y de la confianza de que Dios cuida de nosotros, como se manifiesta en la realidad de que nuestro sufrimiento no pudo quebrantar nuestra fe ni separarnos de su amor, es causa de la mayor felicidad.

El verdadero gozo no es una emoción efímera y superficial. El gozo genuino resulta de factores mucho más profundos que de las circunstancias que brindan felicidad superficial. Si está atravesando las circunstancias negativas de la vida, andando a duras penas en la duda y el desaliento, ha olvidado que el verdadero gozo radica en la confianza de que su vida está escondida con Cristo en Dios. En la providencia de Dios, ese gozo y esa seguridad pueden ser más fuertes durante una prueba.

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¿Cómo recibo el perdón de Dios?

¿Cómo recibo el perdón de Dios?

Hechos 13:38 declara, “Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados.”

¿Qué es el perdón y por qué lo necesitamos?
La palabra “perdonar” significa hacer borrón y cuenta nueva, perdonar, cancelar una deuda. Cuando somos injustos con alguien, buscamos su perdón a fin de restituir la relación. El perdón no es otorgado debido a que la persona merezca ser perdonada. Nadie merece ser perdonado. El perdón es un acto de amor, misericordia y gracia. El perdón es una decisión de no guardar rencor a otra persona, pese a lo que le haya hecho.

La Biblia nos dice que todos necesitamos el perdón de Dios. Todos hemos cometido pecado. Eclesiastés 7:20 declara, “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.” 1 Juan 1:8 dice, “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” Todo pecado es a la larga un acto de rebelión en contra de Dios (Salmos 51:4). Como resultado, necesitamos desesperadamente el perdón de Dios. Si nuestros pecados no son perdonados, pasaremos la eternidad sufriendo las consecuencias de nuestros pecados (Mateo 25:46; Juan 3:36).

Perdón – ¿Cómo lo obtengo?
Afortunadamente, Dios es tierno y compasivo. ¡Está ansioso de perdonar nuestros pecados! 2 Pedro 3:9 nos dice que Dios es, “…paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” Dios desea perdonarnos, de manera que ha hecho provisión para nuestro perdón.

El único castigo justo por nuestros pecados es la muerte. La primera parte de Romanos 6:23 declara, “Porque la paga del pecado es muerte…” La muerte eterna es lo que hemos ganado por nuestros pecados. Dios, en Su plan perfecto, se hizo hombre, en la persona de Jesucristo (Juan 1:1, 14). Jesús murió en la cruz, llevando la penalidad que merecíamos – la muerte. 2 Corintios 5:21 nos enseña, “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” ¡Jesús murió en la cruz, llevando el castigo que merecíamos! Siendo Dios, la muerte de Jesús proveyó el perdón por los pecados del mundo entero. 1 Juan 2:2 proclama, “El es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” Jesús resucitó, proclamando Su victoria sobre el pecado y la muerte (1 Corintios 15:1-28). Gloria a Dios, que a través de la muerte y resurrección de Jesucristo, la segunda parte de Romanos 6:23 es verdad, “…mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

¿Quiere usted tener sus pecados perdonados? ¿Tiene un persistente sentido de culpa que no parece desaparecer? El perdón de sus pecados está disponible si usted pone su fe en Jesucristo como su Salvador. Efesios 1:7 dice, “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.” Jesús pagó la deuda por nosotros para que pudiéramos ser perdonados. Todo lo que usted tiene que hacer es pedirle a Dios que le perdone a través de Jesús. Si usted cree que Jesús murió para pagar por su perdón entonces ¡El lo perdonará! Juan 3:16-17 contienen este maravilloso mensaje, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.”

Perdón – ¿Es en realidad así de fácil?
¡Sí, es así de fácil! Usted no puede ganar el perdón de Dios. No puede pagar a Dios por su perdón. Usted sólo puede recibirlo por la fe, por medio de la gracia y misericordia de Dios. Si usted desea aceptar a Jesucristo como su Salvador y recibir el perdón de Dios, aquí está una oración que usted puede hacer. Hacer esta oración o cualquier otra, no va a salvarlo. Es solamente el confiar en Jesucristo lo que le puede librar del pecado. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en Él, y agradecerle por proveerle su perdón. “Dios, sé que he pecado contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, de manera que a través de la fe en Él yo pueda ser perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para la salvación. ¡Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón! En nombre de Jesús, ¡Amén!”

¿Ha hecho usted una decisión por Cristo, por lo que ha leído aquí?

Si es así, por favor dele clip:  https://www.gotquestions.org/Espanol/y-ahora-que.html

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1 Reyes 10 | Filipenses 1 | Ezequiel 40 | Salmo 91

7 OCTUBRE

1 Reyes 10 | Filipenses 1 | Ezequiel 40 | Salmo 91

Aparte de Ezequiel 29:17–21, los nueve capítulos que tenemos ante nosotros, Ezequiel 40–48, tienen lugar después de las demás visiones y oráculos que constituyen el libro, que comienza y termina con una de aquellas. Aunque esta que nos ocupa se diferencia bastante del resto del libro hasta el punto que muchos la han catalogado como un apéndice, existen algunas conexiones llamativas. En la visión de 8:1–11:25, Ezequiel contempló la gloria de Dios abandonando el templo; ahora, es testigo de su vuelta al nuevo y de cómo lo llena (43:5). En los años que siguieron al catastrófico saqueo de Jerusalén, Ezequiel ha estado consolando al pueblo con la promesa del regreso a su tierra y a Dios; en cierto modo, la visión del templo debió de alimentar la esperanza y la valentía.

Sin embargo, este hecho no supone que esta visión sea fácil de comprender. Hoy, expondré de forma bastante superficial la línea de pensamiento no sólo de Ezequiel 40, sino de esos nueve capítulos. Mañana nos detendremos en cuatro posibles interpretaciones e indicaré cuál de ellas creo más cercana a lo que dice la Escritura.

En el vigesimoquinto año de su exilio (a la edad aproximada de cincuenta años), Dios lleva a Ezequiel a “un monte muy alto” (40:2), cerca de lo que parecía ser la ciudad santa. Probablemente, representa al monte Sion. Un personaje angélico le muestra el área del templo, midiéndolo todo a su paso. Comienza con un estudio detallado desde la puerta oriental que da al atrio exterior (40:6–16). Después, sigue rápidamente el propio atrio exterior, otras dos puertas al mismo (norte y sur) y después las que dan al atrio interior (40:17–37). No existen puertas al oeste, porque el templo se encuentra allí. Tras un breve paseo revisando el instrumental de los sacrificios y las estancias reservadas para los sacerdotes que los oficiaban (40:38–47), se da al profeta una descripción bastante detallada del templo (40:48–41:26), seguida por una inspección del área del templo, prestando especial atención a las habitaciones de los sacerdotes (42:1–20). La gloria de Dios entra en el santuario y se dice a Ezequiel lo que debe hacer con esa información (43:1–12). El resto del capítulo 43 se ocupa del altar del sacrificio y de cómo debe utilizarse (43:13–27). Los capítulos 44 y 45 dan una serie de normas para la ordenación del templo (en particular, relativas a los levitas y los sadoquitas) y para la distribución de la tierra alrededor del mismo. Después, más leyes rituales (45:18–46:24). Ezequiel 47:1–12 describe una corriente de agua procedente del santuario, que da vida al yermo valle del Mar Muerto. El resto de la visión divide la tierra entre las doce tribus y especifica las puertas de la ciudad.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 280). Barcelona: Publicaciones Andamio.