Confesar a Cristo como Señor

Febrero 6

Confesar a Cristo como Señor

Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. (Romanos 10:9)

Para dar gloria a Cristo, debemos confesarlo como Señor. Eso es parte de la salvación, no un acto subsiguiente. La salvación es cuestión de confesar que Cristo es Dios y, por lo tanto, que Él es soberano en su vida.

Si nunca ha confesado a Jesucristo como Señor, no puede vivir para su gloria. No puede decir: “Niego a Cristo. Él no es mi Salvador ni Señor”, y luego esperar glorificar a Dios. Si usted no honra al Hijo, no honra al Padre (Jn. 5:23). Así que la salvación es el necesario comienzo de glorificar a Dios y, por lo tanto, para el crecimiento espiritual. No se puede crecer hasta que no se haya nacido.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com
la verdad para hoy

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¿Creer en una religión o en Jesucristo?

Miércoles 6 Febrero

Cuando os trajeren… ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir; porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir.

Lucas 12:11-12

¿Creer en una religión o en Jesucristo?

Un cristiano chino fue arrestado por su fe y permaneció mucho tiempo en prisión. Finalmente compareció ante el tribunal.

–¿Cree todavía en el cristianismo?, le preguntó el juez en tono burlón.

–No creo en el cristianismo, respondió el creyente.

–Ah, ¿no? Y entonces, ¿en qué cree?

–No creo en una religión, sino en Jesucristo, una Persona viva.

–¡Deje de hacer distinciones inútiles!, replicó el juez.

–Usted no me comprende, continuó el cristiano. Puede cerrar iglesias, arrestar o matar a los cristianos, prohibir toda religión, e incluso quemar las Biblias. Pero, ¿puede usted tocar a Jesucristo? Él vive eternamente. Él vive en mi corazón. Usted no puede sacarlo de ahí. Y si me mata, estaré con él para siempre.

Existen muchas religiones, pero un solo Evangelio. La religión es obra del hombre, pero el Evangelio es un don de Dios.

La religión es lo que el hombre hace de Dios y quiere hacer para Dios; el Evangelio es lo que Dios hizo por el hombre por medio de su Hijo Jesús.

En las religiones, el hombre busca a Dios. En el Evangelio, Dios busca al hombre.

Una religión es un sistema de creencias y prácticas por medio de las cuales las personas esperan progresar y enaltecer sus almas. Por el contrario, la fe en Jesucristo es una relación viva y personal con el Hijo de Dios y con su Padre, a quien él nos quiere revelar.

1 Samuel 31 – Mateo 23 – Salmo 19:11-14 – Proverbios 7:24-27

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ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Vida Plena

Vida Plena

Samuel Perez Millos

Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová; dame entendimiento conforme a tu palabra” (Sal. 119:169).

Llegamos a la última estrofa del Salmo (vv. 169-176). Un tesoro lleno de enseñanzas para nuestra vida, en cada circunstancia y en cada ocasión. Quiero tomar esta final como el resumen de todo el contenido, cerrando la reflexión como el secreto para una vida plena.

COMPROMETIDO CON LA ORACIÓN

Primeramente, esa vida debe estar comprometida con la oración (vv. 169-170). La oración fue la tónica del Salmo. En ocasiones pidió ayuda sobre los enemigos (v. 153), otras aliento en la prueba (v. 153b), pidiendo ayuda para entender las razones por las que se produce (Stg. 1:5). La oración será en ocasiones un clamor que sube delante de Dios (v. 169a); otras un ruego: “dame entendimiento” (v. 169b); a veces un diálogo con Dios, que es la oración (170a).

En esto seguimos el ejemplo del Señor, y obedecemos Su mandamiento que nos insta a “orar sin cesar”. La razón para orar es la promesa de Dios: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jer. 33:3).

COMPROMETIDO CON LA ALABANZA

En segundo lugar, una vida plena es aquella en que la alabanza se manifiesta (v. 171). En cada momento hay razones para alabar a Dios, Él ha mostrado “su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro. 5:8). Sus misericordias son nuevas proveyendo una salvación segura, el aliento en cada circunstancia adversa, la restauración en las caídas y la suprema esperanza de gloria, que es Cristo en nosotros (Col. 1:27). Hoy tenemos razones para alabarle. Ningún problema es mayor que Su gracia.

VIVIR EN DEPENDENCIA

En tercer lugar, se nos llama a una vida de dependencia (v. 173). Necesitamos sustento y socorro, no hay recursos en nosotros, pero Su mano está siempre pronta para socorrernos. Debo entender que, separado de Él, nada puedo hacer (Jn. 15:5). Debemos oír Su advertencia: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zac. 4:6). Es el tiempo para volvernos en dependencia a Dios y decir delante de Él, como el antiguo himno: Por fe yo voy, sintiendo mi flaqueza”.

VIVIR EN SANTIDAD

También la vida plena se desarrolla en la santificación (v. 174). Nuestra salvación se desarrolla en la santidad: “como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:15.16).

AMAR LA PALABRA

La penúltima base es amor por la Palabra. El Salmo nos enseñó que es fuente de orientación (v. 24); de consuelo (v. 77); de esperanza (v. 92); de liberación (v. 143). El secreto no está en conocer la Biblia, sino en vivir conforme a ella.

DAR TESTIMONIO

Finalmente, la vida plena es una vida de testimonio (v. 175). Miro todo esto y me doy cuenta que debo confesar delante del Señor que muchas veces fracaso porque soy “como oveja extraviada” (v. 176). Quiero reconocer que no siempre estoy en el camino correcto que Él me marca. Pero, se también que es en mi debilidad donde se manifiesta el poder de Dios. Por eso tengo una petición que quiero expresar delante de Él: “busca a tu siervo”, de otro modo “sostén a tu siervo”.

Mi mayor bendición no es la de ser restaurado, sino la de ser sostenido.

 Me doy cuenta, cada vez más, al cabo de mis años, que esta es mi mayor necesidad.

Señor, dame un corazón que ore siempre, mientras Tú me sustentas en la gracia.

Samuel Pérez Millos, es pastor en la Iglesia Evangélica Unida de la ciudad de Vigo, España, desde el 26 de septiembre de 1981. – Cursó los estudios de Licenciatura en Teología, en el Instituto Bíblico Evangélico, graduándose el 10 de junio de 1975.

¿Por qué damos testimonio?

Febrero 5

¿Por qué damos testimonio?

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. (Juan 15:8)

Es probable que la mayoría de las personas piensen que debemos ser salvos por otras razones que no sean glorificar a Dios. Muchos cristianos por lo general darán las siguientes como las razones de que den testimonio:

• Mantener a las personas fuera del infierno.

(Quieren que no sufran el castigo eterno.)

• Manifestar el amor de Dios.

• Obedecer el mandato de Cristo.

En Mateo 28:18-20 y en Hechos 1:8, Jesús nos dice que evangelicemos.

Todas esas son razones válidas y bíblicas para la evangelización, pero la principal razón de que debamos predicar el evangelio es para la gloria de Dios.

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Una terrible pregunta

Martes 5 Febrero

Del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre.

Mateo 15:19-20

Una terrible pregunta

El escritor ruso Solzhenitsyn, quien conoció los horrores de los campos de trabajo forzado, escribió sobre sus verdugos: «¿Cómo apareció esta horda de lobos? ¿No tienen las mismas raíces que nosotros? ¿No tienen la misma sangre?». Y él mismo da la respuesta: «Sí, somos de la misma sangre. Y cada uno debería preguntarse: si mi vida hubiera sido de otra manera, ¿no hubiera sido yo también como uno de estos verdugos? Es una terrible pregunta, si se la quiere responder honestamente».

Este hombre conoció la perversidad del corazón humano. Lo vio de cerca, cuando nada lo retenía, libre de llevar a cabo todas sus locuras. Y toda esa maldad lo espantó.

Podríamos esperar que el juicio del escritor solo alcanzara a «la horda de lobos». Sin embargo, también encontró que en el corazón de los torturados, así como en el suyo propio, existía la misma naturaleza, la misma fuente de mal que en el de los verdugos.

Reconocer que el corazón humano es totalmente malo es un punto importante. Pero no debemos quedarnos ahí: existe un remedio. ¿De dónde viene? ¿De la aplicación de un principio filosófico o de una regla moral? ¡En absoluto! Ese remedio viene del cielo, de Dios. Sí, Dios vino para salvar al hombre caído en el pecado. ¿Cómo? Dando a su Hijo en rescate.

Solo es necesario abrir el corazón a Dios, pasar por un nuevo nacimiento espiritual y recibir así un corazón nuevo.

1 Samuel 30 – Mateo 22:23-46 – Salmo 19:7-10 – Proverbios 7:6-23

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¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida?

¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida?

R.C.Sproul

¿Qué dice la Biblia sobre la dirección de Dios? Dice que si reconocemos a Dios en todos nuestros caminos, Él dirigirá nuestras sendas (Pr. 3:5-6). Las Escrituras nos animan a aprender cuál es la voluntad de Dios para nuestras vidas, y lo hacemos al enfocar nuestra atención no en la voluntad de decreto de Dios, sino en la voluntad de precepto de Dios. Si quieres saber la voluntad de Dios para tu vida, la Biblia te dice: “Porque ésta es la voluntad de Dios: su santificación” (1 Ts. 4:3). Así que cuando alguien se pregunta si debe tomar un trabajo en esta ciudad o en aquella, o si casarse con Johana o Marta, debe estudiar cuidadosamente la voluntad de precepto de Dios. Debe estudiar la ley de Dios para aprender los principios por los cuales debe vivir su vida diariamente.

El salmista escribe: “¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en Su ley medita de día y de noche!”. El deleite del hombre piadoso está en la voluntad de precepto de Dios, y el que se enfoca de esta manera será “como árbol plantado junto a corrientes de agua que da su fruto a su tiempo” (v. 3). El impío, sin embargo, no es así, más bien es “como paja que se lleva el viento” (v. 4).

Si quieres saber qué trabajo tomar, debes conocer los principios bíblicos a perfección. Al hacerlo, descubrirás que la voluntad de Dios es que hagas un análisis sobrio de tus dones y talentos. Entonces debes considerar si un trabajo en particular va de acuerdo a tus dones; si no va de acuerdo a ellos, no deberías aceptarlo. En ese caso, la voluntad de Dios es que busques un trabajo diferente. La voluntad de Dios también es que hagas compatible tu vocación, es decir tu llamado, con las oportunidades de trabajo que tengas, y eso requiere mucho más trabajo que usar una tabla Ouija. Significa que debes aplicar la ley de Dios a las muchas cosas de la vida.

Usualmente queremos saber la voluntad de Dios sobre el futuro, mientras que el énfasis en las Escrituras es en la voluntad de Dios para nosotros en el presente, y eso se refiere a sus mandamientos. 

Cuando se trata de decidir con quién casarte, debes mirar a todo lo que dicen las Escrituras con respecto a la bendición de Dios sobre el matrimonio. Habiendo hecho eso, quizá descubras que hay varias prospectas o prospectos que cubren los requisitos bíblicos. Entonces, ¿con quién te casas? La respuesta a eso es sencilla: cásate con quien quieras casarte. Siempre y cuando la persona que escojas esté dentro de los parámetros de la voluntad de precepto de Dios, tienes completa libertad para actuar de acuerdo a lo que te plazca, y no tienes por qué perder el sueño preguntando si estás fuera o dentro de la voluntad escondida o de decreto de Dios. Primeramente, no puedes estar fuera de la voluntad de decreto de Dios. Segundo, la única manera en que sabrás la voluntad escondida de Dios para ti hoy es esperar hasta mañana, y mañana será clara porque podrás mirar hacia atrás y saber que cualquiera cosa que sucedió es la obra de la voluntad secreta de Dios. En otras palabras, solo conocemos la voluntad secreta de Dios después de que se ha efectuado. Usualmente queremos saber la voluntad de Dios sobre el futuro, mientras que el énfasis en las Escrituras es en la voluntad de Dios para nosotros en el presente, y eso se refiere a sus mandamientos.

Siempre y cuando la persona que escojas esté dentro de los parámetros de la voluntad de precepto de Dios, tienes completa libertad para actuar de acuerdo a lo que te plazca. 

“Las cosas secretas” le pertenecen a Dios, no a nosotros. “Las cosas secretas” no nos incumben porque no nos pertenecen; son de Dios. Sin embargo, Dios ha tomado algunos de sus planes secretos y les ha quitado el secreto, y esas cosas sí nos pertenecen a nosotros. Él ha quitado el velo. A esto lo llamamos revelación. Una revelación es mostrar algo que antes estaba oculto.

El conocimiento que es nuestro a través de la revelación propiamente le pertenece a Dios, pero Dios nos lo ha dado. A eso se refería Moisés en Deuteronomio 29:29. Las cosas secretas le pertenecen a Dios, pero aquello que ha revelado nos pertenece, y no solamente a nosotros, sino también a nuestros hijos. A Dios le ha placido revelarnos ciertas cosas, y tenemos la bendición inefable de compartir esas cosas con nuestros hijos y con otras personas. La prioridad de pasar ese conocimiento a nuestros hijos es uno de los grandes énfasis en Deuteronomio. La voluntad revelada de Dios es dada en y a través de su voluntad de precepto, y esta revelación es dada para que seamos obedientes.

Como dije, muchas personas me preguntan cómo saber la voluntad de Dios para sus vidas, pero rara vez alguien me pregunta cómo puede saber la ley de Dios. La gente no pregunta eso porque sabe cómo conocer la ley de Dios: la encuentra en la Biblia. Uno puede estudiar la ley de Dios para conocerla. La pregunta más difícil es cómo podemos llevar a cabo la ley de Dios. Algunos se preocupan por eso, pero no muchos. La mayoría que pregunta sobre la voluntad de Dios quiere saber algo sobre el futuro, pero eso está cerrado. Si quieres saber la voluntad de Dios en términos de lo que Dios autoriza, de lo que a Dios le agrada, y por lo que Dios te bendecirá, de nuevo, la respuesta se encuentra en su voluntad de precepto, la ley, la cual es clara.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation.

¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida?

El progreso espiritual

Febrero 4

El progreso espiritual

Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. (1 Juan 2:13)

Mi propia experiencia me ha enseñado mucho acerca de los distintos niveles de desarrollo espiritual descritos por el apóstol Juan en el versículo de hoy. Cuando yo era un niño espiritual, estaba absorto en la euforia de amar al Señor y no conocía mucha teología. En aquel tiempo la enseñanza de cualquier influía fácilmente en mí. Más adelante, cuando aprendí la Palabra de Dios, ya no me engañaron las falsas doctrinas; me enojaban. Y ahora, cuando he crecido en el conocimiento de la Palabra, mi deseo es conocer a Dios de una manera más íntima, que es el último nivel del crecimiento. Los padres espirituales no solo conocen la Biblia, sino que también conocen profundamente al Dios que la escribió.

El crecimiento espiritual va progresando del saber que usted es cristiano al conocimiento de la Palabra de Dios y al conocimiento de Dios mismo. La manera de conocer a Dios es dedicar la vida a concentrarse en su gloria, aprendiendo así a comprender la plenitud de su persona. Esa concentración se vuelve un imán que lo va llevando hacia arriba por los niveles de la madurez.

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Las bienaventuranzas

Lunes 4 Febrero

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Mateo 5:4

Dios… nos consuela en todas nuestras tribulaciones.

2 Corintios 1:4

Las bienaventuranzas

Bienaventurados los que lloran (2)

En esta bienaventuranza, el duelo es la tristeza que se siente y se acepta frente a todas las circunstancias que acarrean rupturas, pérdidas irreparables, y aun la muerte. No excluye el gozo de la vida cristiana. Esta tristeza no es debida a los deseos insatisfechos que minan el interior de la persona y destruyen la esperanza. El apóstol Pablo escribió: “La tristeza del mundo produce muerte”. Pero también dice: “La tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse” (2 Corintios 7:10). Esta tristeza, producida algunas veces al descubrir nuestras malas tendencias, es útil y positiva. Ella nos conduce a apartarnos del mal y a volvernos a Dios. ¡Qué feliz ruptura!

¿Nos hemos entristecido a causa de nuestros pecados? Los que lloran debido a sus faltas serán alentados por el único consuelo que puede calmar la angustia: el perdón gratuito de Dios.

A veces nos sentimos como sumergidos ante tantas injusticias y sufrimientos que hay en el mundo. Dolernos por ello significa presentar estos casos a Cristo en nuestras oraciones. Es el único camino de liberación del poder del mal que nos oprime. También es un testimonio para los que nos rodean. Entonces experimentamos algo del consuelo de Dios, mientras esperamos el momento en que la muerte, “el postrer enemigo” (1 Corintios 15:26), será vencida. En ese radiante día el consuelo de Dios será completo. “Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos” (Apocalipsis 7:17).

(continuará el próximo lunes)

1 Samuel 28:15-29:11 – Mateo 22:1-22 – Salmo 19:1-6 – Proverbios 7:1-5

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La sangre preciosa de Jesucristo

Domingo 3 Febrero

Uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

Juan 19:34

La sangre de Jesucristo… nos limpia de todo pecado.

1 Juan 1:7

La sangre preciosa de Jesucristo

Poco antes de ser arrestado y crucificado, el Señor Jesús instituyó la Cena, el banquete en memoria de él: el pan y la copa. Explicó a sus discípulos el significado de la copa: “Esto es mi sangre… que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (Mateo 26:28), es decir, para que los pecados sean perdonados y quitados. Para que los suyos no lo olviden, Jesús les dejó una señal concreta y visible que les recordara su muerte.

Antiguamente los israelitas sacrificaban muchos animales para su servicio religioso. Pero la epístola a los Hebreos nos explica que “en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 10:3-4). Esas ofrendas anunciaban el sacrificio de Jesucristo y su sangre derramada en la cruz, la base de nuestra salvación. Sin el derramamiento de esa sangre no podía haber perdón para el hombre pecador (Hebreos 9:22).

Los apóstoles Pedro y Pablo insistieron en que la salvación depende de la sangre de Jesucristo, de su muerte. “Fuisteis rescatados… no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo” (1 Pedro 1:18-19). Sí, en Cristo “tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Efesios 1:7). “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Romanos 5:8-9).

1 Samuel 27:1-28:14 – Mateo 21:23-46 – Salmo 18:43-50 – Proverbios 6:27-35

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Concentrarse en la gloria de Dios

Febrero 2

Concentrarse en la gloria de Dios

A Jehová he puesto siempre delante de mí. (Salmo 16:8)

Todo existe con el propósito de glorificar a Dios. El Catecismo Menor de Westminster del siglo XVII comienza declarando que el principal propósito del hombre es glorificar a Dios y disfrutar de Él para siempre.

El Salmo 19:1 dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios”. La inmensidad del espacio y todo lo que hay en Él glorifica a Dios.

En Isaías 43:20, Dios dice: “Las fieras del campo me honrarán”.

Los ángeles que aparecieron en el nacimiento de Cristo dijeron: “Gloria a Dios en las alturas” (Lc. 2:14).

La Biblia aclara que usted existe para dar gloria a Dios. Que usted siga el ejemplo de David y ponga siempre al Señor delante de usted.

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