He aquí tu madre

Viernes 5 Mayo

En esto hemos conocido el amor, en que él (Jesús) puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

1 Juan 3:16

En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Juan 13:35

He aquí tu madre

Jesús estaba clavado en la cruz. Junto con algunas mujeres estaba allí su madre ¡cuyo dolor era inmenso! Juan, el “discípulo a quien él amaba”, también estaba presente (Juan 19:26). Entonces Jesús dijo a su madre: “Mujer, he ahí tu hijo”, y a Juan: “He ahí tu madre”. Y al momento el discípulo la recibió en su casa.

Juan y María estaban unidos por su amor a Jesús. A causa de él se cuidarían el uno al otro. Juan conocía de forma personal el amor de Jesús y lo amaba profundamente. Su amor por su Maestro hacía que Juan fuese apto para esa hermosa obra: recibir a esa madre en duelo.

Así la muerte de Jesús creó un vínculo de amor entre los que lo amaban. Todos los que creen en él están unidos unos a otros mediante la misma vida, es decir, su vida. Y Jesús espera que esos vínculos de amor sean cultivados entre nosotros.

Es cierto que hay cristianos con un carácter menos amable o menos agradable que otros. Pero cada cristiano, amable o no, está unido a Jesús. Para mí es “el hermano débil por quien Cristo murió” (1 Corintios 8:11). Solo por ello merece mi estima y cuidado. ¡No lo amo porque tiene la misma cultura, la misma educación o los mismos centros de interés que yo, sino porque Jesús lo ama! Al cuidar de él expreso mi amor por Aquel que nos une el uno al otro.

¡Cuanto más conozca el amor de Jesús por mí, mejor sabré cuidar de los que él ama!

1 Reyes 4 – Marcos 7:24-37 – Salmo 52 – Proverbios 14:33-34

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La oportunidad de su vida

Jueves 4 Mayo
Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios.
Jeremías 7:23
El que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal.
Proverbios 1:33

La oportunidad de su vida

Tres grandes personajes dejaron «pasar la oportunidad»:

– Pilato: entregado por los jefes de su pueblo, Jesús compareció ante el gobernador romano. Durante el interrogatorio, Pilato hizo una pregunta a Jesús: “¿Qué es la verdad?” (Juan 18:38). Tenía la verdad en persona frente a él (Juan 14:6). ¡Si alguien podía dar a esta pregunta esencial una respuesta fiable, ese era Jesús! Pero Pilato salió sin esperar la respuesta. Luego entregó a Jesús a sus enemigos…

– Félix quiso escuchar al apóstol Pablo, quien estaba prisionero. Pero cuando este empezó a hablar “de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero”, Félix tuvo miedo, y en vez de preguntar a Pablo cómo podía ser salvo, respondió: “Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré” (Hechos 24:25).

– El rey Agripa, de paso por Cesarea, oyó hablar del prisionero Pablo y también quiso escucharlo. Pablo le contó cómo él, el terrible enemigo de los cristianos, pasó a ser un feliz “prisionero de Jesucristo”. Su discurso tocó el corazón del rey, quien le dijo: “Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28).

No leemos que estos tres hombres de alto rango hayan tenido nuevamente la oportunidad de escuchar el Evangelio. En un momento decisivo de su vida dieron marcha atrás ante las consecuencias inmediatas de la elección que debían tomar, elección que determinaría su eternidad…

“Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:15).

1 Reyes 3 – Marcos 7:1-23 – Salmo 51:13-19 – Proverbios 14:31-32

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El amor por Jesucristo (2)

Miércoles 3 Mayo
Jesús (le) dijo: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?… Le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo.
Juan 21:16-17
Si alguno ama a Dios, es conocido por él.
1 Corintios 8:3
El amor por Jesucristo (2)

Jesús hablaba a sus discípulos de su amor por él. Después de haberles dicho: “El que me ama”, y “si me amáis” (ver la hoja de ayer), continuó diciendo:

– “Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre” (Juan 14:28).

Los discípulos, afligidos al pensar en su partida, eran incapaces de olvidarse de sí mismos para pensar en el gozo del Señor al ir “al Padre”. Este tierno reproche nos hace sentir la imperfección de nuestro amor por él y la pobreza de nuestro corazón.

– “El Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado” (Juan 16:27).

Jesús no los dejó con este reproche, pues sabía que sus discípulos lo amaban realmente, incluso si eran débiles. El Padre los amaba precisamente porque ellos lo amaron a él, en contraste con tantos hombres de quienes Jesús dijo: “Han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre” (Juan 15:24).

– “Simón… ¿me amas?”.

Esta pregunta hecha tres veces tocó el corazón de Pedro. Jesús se dirigió personalmente a él, quien lo había negado tres veces. Pedro se arrepintió de su conducta, y se encomendó a aquel que conocía su amor por él: “Tú sabes que te amo”. ¡Jesús no lo contradijo! Al contrario, le encomendó la tarea de cuidar de sus corderos y ovejas.

Es cierto que nuestro amor por el Señor nunca estará a la altura del suyo, pues nuestro amor es imperfecto, fluctuante. Pero Jesús ve este amor en el corazón de los suyos; fue él quien lo produjo, en respuesta a su amor perfecto. No lo desprecia, sino que lo valora y trabaja día tras día para que crezca (Filipenses 1:9).

1 Reyes 2:26-46 – Marcos 6:30-56 – Salmo 51:6-12 – Proverbios 14:29-30

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El amor por Jesucristo (1)

Martes 2 Mayo
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros.
Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros.

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

1 Juan 4:10, 16, 19
El amor por Jesucristo (1)
Antes de ir a la cruz, Jesús se despidió de sus discípulos y les recordó cuánto los amaba:

– “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado” (Juan 15:9).

– “Los has amado a ellos como también a mí me has amado”, dijo a su Padre hablando de ellos (Juan 17:23).

Varias veces también hizo alusión al amor de sus discípulos por él:

– “Si me amáis… el que me ama… si me amarais… porque vosotros me habéis amado…” (Juan 14:15, 23, 28; 16:27).

– “Si (o: ya que) me amáis, guardad mis mandamientos”.

Los discípulos seguían a Jesús, lo amaban, y él lo sabía. Entonces, si lo amaban, este amor debía manifestarse en su vida: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama” (Juan 14:21).

– “El que me ama, mi palabra guardará”.

En este versículo el Señor se dirige más directamente al creyente. Guardar su “palabra” va más allá de guardar sus “mandamientos”. Esto significa que vivimos en su intimidad. Así demostramos que conocemos al Señor de cerca, que guardamos sus enseñanzas en lo profundo de nuestro corazón y que las ponemos en práctica.

– “Si me amáis… el que me ama”.

Amar a Jesús es una actitud silenciosa del corazón. Pero el que lo ama busca ante todo su aprobación, una aprobación de gran valor para él.

(mañana continuará)
1 Reyes 2:1-25 – Marcos 6:1-29 – Salmo 51:1-5 – Proverbios 14:27-28

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Servir al Señor

Lunes 1 Mayo
Si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!… Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.
1 Corintios 9:16, 23
Servir al Señor

Una compañía petrolera quería abrir una sucursal en China. Para ello buscaba un director joven, que hablase chino y tuviese todos los títulos universitarios necesarios y las cualidades gerenciales.

Varios candidatos se presentaron, pero ninguno correspondía al perfil requerido. Al fin, por recomendación verbal, encontraron al que parecía ser el hombre ideal: un joven de 28 años, que tenía todos los títulos exigidos y un carácter de líder. De hecho, este joven era un misionero cristiano que buscaba un trabajo complementario para mejorar sus débiles ingresos. De inmediato recibió una propuesta muy atractiva, sin embargo, la rechazó. Le propusieron aumentar el salario, pero tampoco aceptó. Entonces le pidieron que él mismo pusiera sus condiciones, y el joven respondió:

–El problema no es el dinero, pues lo que me ofrecen es muy interesante. ¡El problema es que quiero dar prioridad a mi actividad misionera! Dios me llamó a anunciar el Evangelio en China, y sería un grave error si renunciase.

Ese joven sabía que había sido llamado por Dios para servirle: “Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Qué gracia ser cada uno a su medida “colaborador” de Dios, el cual no quiere “que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).

¡Esta es la misión de todo cristiano en sus actividades diarias!

1 Reyes 1:28-53 – Marcos 5:21-43 – Salmo 50:16-23 – Proverbios 14:25-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Cómo lidiar con la CULPA | R.C.Sproul

Renovando Tu Mente
Serie: Cómo enfrentar problemas difíciles
R C Sproul

MINISTERIOS LIGONIER
Somos la confraternidad de enseñanza del Dr. R.C. Sproul. Existimos para proclamar, enseñar y defender la santidad de Dios en toda su plenitud a tantas personas como sea posible. Nuestra misión, pasión y propósito: ayudar a las personas a crecer en su conocimiento de Dios y Su santidad.

Mensajes de cristianos perseguidos

Domingo 30 Abril
Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.
Salmo 16:11
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Hebreos 4:16
Experimentar la presencia de Jesús

Mensajes de cristianos perseguidos
Un cristiano de mi congregación estuvo prisionero durante más de quince años debido a su fe. No lo había visto desde su liberación. Pero un día nos encontramos y me dijo: «¡Solo la presencia de Jesucristo me mantuvo vivo! En medio de las noches de tinieblas y de miedo, él estuvo a mi lado». Yo sabía que era cierto, pues el Señor también había estado a mi lado cuando estuve en la misma situación.

«Estar en su presencia» no es solo una verdad teológica y teórica, ¡pues yo mismo experimenté esa realidad! Los momentos difíciles, el terror, la amargura, las dudas (¡sí, las dudas!) se olvidan cuando la presencia de Dios se manifiesta, y entonces nos llena de gozo y paz.

¿Es necesario estar en la cárcel para experimentar su presencia? ¡No, claro que no! En cualquier lugar podemos experimentar esta exhortación: “Acercaos a Dios”. Sin embargo, cuanto más sombrío es el lugar, tanto más resplandecerá la luz de su presencia. Acerquémonos a Dios continuamente, en los tiempos de prueba y en los tiempos de prosperidad, en los momentos de tristeza y en los de gozo.

“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente” (Salmo 91:1). ¿Hay algo que lo atormenta? ¡Vaya a él, su refugio eterno, y descanse al abrigo del Altísimo, su Padre!.

Horacio Herrera, 30 años al servicio de Dios en un entorno ateo.
1 Reyes 1:1-27 – Marcos 5:1-20 – Salmo 50:7-15 – Proverbios 14:23-24

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El fruto del Espíritu (1)

Sábado 29 Abril
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios?
1 Corintios 6:19
El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.
Gálatas 5:22-23
El fruto del Espíritu (1)

Desde que Jesús subió al cielo, el Espíritu Santo vino a la tierra para vivir en cada creyente: “Habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo” (Efesios 1:13). El Espíritu Santo anima la vida nueva del creyente y produce un “fruto” que, por la gracia de Dios, madura en él. Está compuesto por el conjunto de estas virtudes morales: amor, gozo, paz… que encontramos en el segundo versículo de hoy. Si el corazón del creyente está lleno de estas virtudes, ellas se manifiestan en su vida, en su conducta. Esto fue lo que hizo decir al apóstol Pablo, dirigiéndose a los creyentes de Galacia (una provincia de la actual Turquía): “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (Gálatas 5:25).

Esos cristianos estaban tentados a vivir como si ese fruto del Espíritu no fuese suficiente. Querían añadir a su cristianismo la práctica de ciertos ritos de la ley de Moisés.

Perdían así lo que nos aporta el verdadero evangelio, pues andar por el Espíritu es dejarle que nos dé la fuerza para rechazar el mal y hacer el bien. Por la fe podemos ponerlo en práctica cada día. Amigos cristianos, así como un niño aprende a caminar, nosotros tenemos que aprender a andar por el Espíritu. Este aprendizaje dura toda nuestra vida y hace crecer este fruto, que es interior, pero que se ve, como el amor, el gozo, la paz, la paciencia…

(Los próximos sábados comentaremos más sobre cada uno de estos aspectos del fruto del Espíritu).
Jonás 3-4 – Marcos 4:21-41 – Salmo 50:1-6 – Proverbios 14:21-22

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Qué sabe del pecado?

Viernes 28 Abril
Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.
Romanos 3:23
Al que no conoció pecado (Cristo), por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
2 Corintios 5:21
¿Qué sabe del pecado?
Hoy, el pecado es una noción mal conocida; cada uno tiene su propia opinión al respecto.

Unos afirman que es una concepción de la Edad Media, que introdujo la religión para asustar a los fieles y mantenerlos sometidos. Otros dicen que esta palabra solo tiene que ver con los ladrones, los criminales y todos los que merecen la cárcel, y que ellos no tienen nada que ver con eso. Otra persona añadirá que la noción del pecado depende de las civilizaciones, de las culturas y de las épocas. ¡Algunos opinan que afortunadamente hoy en día se es menos severo que antes!

Lo importante no es cómo definimos el pecado, sino cómo Dios lo ve y lo juzga. Para ello es necesario leer la Biblia. El pecado es toda acción humana que no tiene en cuenta la voluntad divina. Los textos de la Palabra de Dios y el ejemplo de Cristo, al igual que sus palabras, establecen la voluntad de Dios para nosotros, lo que él aprueba o, al contrario, lo que es inaceptable a sus ojos.

Dios es santo y debe condenar el pecado, incluso si este nos parece insignificante. Pero él perdona gracias a la obra hecha en la cruz por Jesucristo, quien murió en nuestro lugar.

Para ser perdonado solo se necesita una cosa: “Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19). Dios ofrece su gracia y su perdón gratuitamente a toda persona que reconoce la necesidad de ser perdonada y cree en Jesucristo, quien viene a ser su Salvador.

Jonás 1-2 – Marcos 4:1-20 – Salmo 49:16-20 – Proverbios 14:19-20

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Curación de un paralítico

Jueves 27 Abril
Sostiene el Señor a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos.
Justo es el Señor en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras. Cercano está el Señor a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen.

Salmo 145:14, 17-19
Curación de un paralítico
Leer Marcos 2:1-12

Jesús estaba en Capernaum, en una casa donde era recibido frecuentemente. No podía permanecer desapercibido, pues la multitud se agolpaba y no había suficiente espacio para que los que tenían verdaderas necesidades pudiesen entrar.

Entonces le trajeron un paralítico, un hombre incapaz de acudir a Jesús por sí solo; cuatro personas se pusieron de acuerdo para llevarlo a él. Era imposible entrar por la puerta debido a la muchedumbre. ¡No había problema; pasarían por el techo! La fe nos vuelve ingeniosos y nos anima. Muchos se hubiesen rendido, pero esos cuatro hombres querían cumplir con su objetivo. ¡Qué bello ejemplo de amistad, abnegación, confianza recíproca y perseverancia!

Lo que escucharon fue más allá de lo que el enfermo podía esperar: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. Un buen médico no se conforma con calmar los dolores de su paciente, ni haciendo que la fiebre le baje, sino que hará un diagnóstico y curará no solo los efectos de la enfermedad, sino la enfermedad misma. ¡Esto es lo que Jesús hace! La causa de todo el mal de la humanidad se llama pecado, y para recordárnoslo, Jesús se ocupó primeramente de este problema al curar al paralítico. Cuando nos acercamos a Jesús, sus respuestas van más allá de la débil medida de nuestra fe. El enfermo quizá se hubiese conformado con la curación de su cuerpo, pero el Salvador es rico en misericordia. Ante todo, ¡cura el alma!

Abdías – Marcos 3 – Salmo 49:10-15 – Proverbios 14:17-18

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch