¿Es usted un culpable perdonado?

Miércoles 22 Marzo
Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
Salmo 32:1
Mirad a mí, y sed salvos.
Isaías 45:22

¿Es usted un culpable perdonado?
Es difícil reconocer que somos culpables y que merecemos el juicio de Dios. Sin embargo, la Biblia declara: “No hay justo, ni aun uno… por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:10, 23).

Entonces, una vez que hemos dado el paso más difícil de reconocer y confesar nuestro estado ante Dios, solo nos queda echarnos en sus brazos y aceptar el perdón que nos ofrece, pues él “quiere que todos los hombres sean salvos” (1 Timoteo 2:4).

El pecado nunca es insignificante para Dios. Pero “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Jesucristo manifestó este amor llevando en nuestro lugar el juicio de Dios. Incluso el hombre más pecador puede ir con confianza a Dios, quien perdona sin límites. “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros” (Santiago 4:8).

En los evangelios Jesús dice que los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:13). Los que se creen justos no pueden acceder al perdón. Así, no tomar conciencia de su situación de pecador es privarse de descubrir el amor infinito de Dios. Y el creyente que reconoce sus pecados, sus faltas, sus límites, es liberado de la culpa que eso conlleva. ¡Él sabe que Dios lo perdonó!

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Ezequiel 17 – Hechos 23:12-35 – Salmo 35:15-21 – Proverbios 12:1-2

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Cómo conocer la voluntad de Dios | R C Sproul

Renovando Tu Mente
Serie: Cómo enfrentar problemas difíciles
R C Sproul
Si pudieras ver la gloria de Dios, ¿cómo responderías? De su serie clásica La santidad de Dios, escucha esta semana en Renovando Tu Mente como R.C. Sproul nos muestra de qué manera el encuentro de Isaías con un Dios santo expuso su pecaminosidad.

Renovando Tu Mente
Es un ministerio de alcance de Ministerios Ligonier, una organización internacional de enseñanza y discipulado cristiano fundada en 1971 por el Dr. R.C. Sproul.

MINISTERIOS LIGONIER
Somos la confraternidad de enseñanza del Dr. R.C. Sproul. Existimos para proclamar, enseñar y defender la santidad de Dios en toda su plenitud a tantas personas como sea posible. Nuestra misión, pasión y propósito: ayudar a las personas a crecer en su conocimiento de Dios y Su santidad.

Dios nos ama

Martes 21 Marzo
Yo os he amado, dice el Señor; y dijisteis: ¿En qué nos amaste?
Malaquías 1:2

Dios nos ama
Esta pregunta que el pueblo de Israel hizo a Dios es muy insolente: “¿En qué nos amaste?” ¡Sobre todo después de tantas pruebas del fiel amor de Dios! Dios había escuchado el clamor de aquellos que estaban reducidos a esclavitud en un país extranjero y los había liberado de forma milagrosa. Había cuidado de ellos durante 40 años en el desierto, antes de llevarlos a “la tierra prometida” (Hebreos 11:9). Luego, la lista de bendiciones que Dios prodigó a su pueblo no dejó de crecer; sin embargo, ¡Dios solo recibió desprecio! “¿En qué nos amaste?”, dijo el pueblo.

A veces oímos decir: «Si Dios nos amara no habría tantas injusticias, tanta pobreza…». ¡Qué ultraje para Dios! ¡El incrédulo no puede hacer responsable del estado actual del mundo a un Dios en quien no cree!

Todos los que creen en Jesucristo saben bien que Dios continúa amándonos, a pesar de nuestras faltas e indiferencia. Este es un gran milagro del amor divino que podemos explicar a los que se atreven a poner en duda el amor de Dios… porque no lo conocen.

“Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:6-8). ¿Puede haber un amor más grande que el que Dios nos manifestó dando a su propio Hijo para salvarnos? Y continúa amándonos a pesar de nuestra maldad.

Dios no puede amarnos más de lo que ya lo hizo, y no puede darnos más de lo que ya nos dio. ¡Oremos a él con fe, pues está listo para perdonar al que cree en su amor!

Ezequiel 16:35-63 – Hechos 22:22-23:11 – Salmo 35:9-14 – Proverbios 11:31

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La batalla por el control de la humanidad | Miguel Núñez

Miguel Núñez
Serie: Guerra Espiritual

Es vicepresidente de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puedes encontrarlo en Twitter.
Audio original del Ministerio integridad & Sabiduría: https://integridadysabiduria.org/

Los dos peces

Lunes 20 Marzo
Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?…
Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Juan 6:9-11

Los dos peces
Era el cumpleaños de Hugo. Su tío le había dado un poco de dinero; con esa suma podía comprar lo que tanto deseaba: un pequeño acuario con dos peces rojos que nadan entre conchas amarillas, plantas verdes y piedras multicolores. El día siguiente iría a la tienda donde ya había admirado el objeto de sus deseos.

Esa tarde, en el curso bíblico, el maestro habló de los leprosos y del dinero que a veces falta para atenderlos en el hospital y para comprar los medicamentos.

–¡Qué pena que no pueda dar nada!, pensó Hugo, pues tengo el dinero justo para mis dos peces.

Y soñando con su acuario, no escuchó más al maestro. Pero de repente le oyó decir:

–Sí, ese niño también dio dos peces al Señor Jesús.

Entonces Hugo volvió a la realidad:

–¿Qué dijo de los peces?, se preguntó. ¡Ah, se trataba del niño de la Biblia que dio al Señor Jesús cinco panes y dos peces, y con ello más de 5 000 personas fueron alimentadas!

Hugo volvió a casa muy pensativo.

–Ese chico dio dos peces…

La decisión que tomó le costó un poco, pero ya estaba decidido: el próximo domingo daría su precioso dinero para la misión que ayuda a los leprosos.

Días más tarde el tío de Hugo se enteró del buen gesto de su sobrino y le regaló un acuario con dos magníficos pececillos.

Ezequiel 16:1-34 – Hechos 21:37-22:21 – Salmo 35:1-8 – Proverbios 11:29-30

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Sí, no, o más tarde

Domingo 19 Marzo

Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.

Salmo 5:2-3

Sí, no, o más tarde

Ante las necesidades urgentes presentadas a Dios mediante la oración, a menudo esperamos una respuesta rápida. Pero Dios no siempre interviene así. A veces dice: sí; pero también dice: no; y a veces dice: más tarde.

– Para la respuesta «sí», es decir, para la respuesta que esperamos, ¿oramos conforme a la Palabra de Dios? “Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:14-15).

– Pero Dios puede respondernos con un «no» categórico, incluso si pedimos con fe. Y las razones pueden ser varias: nuestra oración tiene como objetivo solo nuestra satisfacción personal, o nuestra petición no es conforme a la Palabra de Dios… ¡Pero podemos estar seguros de que él nos ama! Sometámonos a la voluntad de Dios. Así seremos bendecidos.

– Por último, con sabiduría, por razones que a menudo ignoramos, a veces Dios no nos da rápidamente la respuesta esperada. Quizá quiera que pasemos por la prueba de la fe que produce paciencia (Santiago 1:3). En la calma y la confianza en Dios, quien sabe cuál es el momento para responder, obtendremos lo que solo Dios sabe dar, lo mejor para nosotros.

La oración es la expresión de una gran virtud cristiana, la dependencia. Orando, uno experimenta a la vez su propia debilidad y el poder del Señor, su propia ignorancia y la sabiduría del Señor; toma el lugar que le corresponde y reconoce el Suyo. El Señor posee todos los derechos sobre aquel que se inclina de rodillas ante Él.

Ezequiel 14-15 – Hechos 21:17-36 – Salmo 34:15-22 – Proverbios 11:27-28

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La ley de la libertad

Sábado 18 Marzo
Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
Gálatas 5:1

La ley de la libertad
En medio del debate que produjo la adopción de una nueva ley, un responsable político declaró: «Esta ley es la ley de la libertad, pues da el derecho a cada uno de decidir lo que quiera, de vivir con libertad sus pasiones».

¡Libertad para sus pasiones! En una época en la que cada vez se habla más de adicción a una u otra cosa, cuando en los hospitales se crean servicios consagrados a este problema, dicha expresión nos aflige. No, las pasiones de nuestra naturaleza no nos dejan libres; al contrario, nos esclavizan. Muchos de nosotros seguramente se identifican con este hombre descrito por Pablo, quien dijo: “No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago” (Romanos 7:19). Por lo tanto, prometer la libertad a alguien dejándole hacer lo que quiera es engañoso e ilusorio.

En la Biblia Dios nos propone otra ley de la libertad. Confirma que “cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Santiago 1:14-15). Él quiere que escapemos de esa muerte espiritual, desea liberarnos de esa “ley del pecado” que está en nosotros (Romanos 7:23; 8:2). Quiere cambiar nuestro corazón, que por naturaleza se opone a Dios. Para ello dio a su Hijo Jesucristo.

Todo el que cree en él recibe una nueva naturaleza, feliz de obedecer la voluntad de Dios. ¡Esta es la verdadera libertad, es decir, vivir en armonía con el Creador, quien nos hizo a su imagen!

Ezequiel 13 – Hechos 21:1-16 – Salmo 34:7-14 – Proverbios 11:25-26

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Cristo también murió por usted

Viernes 17 Marzo
Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
Lucas 15:6-7
Cristo también murió por usted

En el cementerio del pueblo acababan de enterrar a un hombre mayor que no quería ningún oficio religioso en su funeral. Cuando el ataúd fue puesto en su lugar, un incómodo silencio se instaló entre los presentes. A un amigo de la familia le parecía imposible dejar aquel lugar sin una palabra de consuelo y de despedida.

Entonces preguntó si podía decir algunas palabras. Abrió su Biblia y leyó este versículo del Evangelio: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Luego oró encomendando la familia del difunto y todos los asistentes a la misericordia de Dios.

Un poco más tarde, el jardinero del cementerio se acercó a él y le preguntó:

–Disculpe, ¿usted es el cura, el pastor?

–No, no soy ni uno ni otro. Simplemente soy un cristiano porque creí que Jesucristo murió por mí en la cruz.

El jardinero tenía los ojos llenos de lágrimas.

–No llore, Cristo también murió por usted.

–Ya lo sé, acabo de comprenderlo.

Ante una tumba abierta, la Palabra de Dios mostró una vez más su poder vivificante. Una persona nació “de nuevo”. ¡Es un motivo de gozo en el cielo y en el corazón del que sabe que fue perdonado!

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

Ezequiel 12 – Hechos 20:17-38 – Salmo 34:1-6 – Proverbios 11:23-24

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Permanecer cerca del Señor

Jueves 16 Marzo
(Jesús dijo:) El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
Juan 14:23
Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.
Juan 15:9
La comunión (3)

Permanecer cerca del Señor
En Juan 1:35-39 leemos que dos discípulos seguían a Jesús. Él se volvió y les preguntó: “¿Qué buscáis?”. Respondieron: “¿Dónde moras?”, y Jesús los invitó a ir con él. Esos dos discípulos querían estar con el Señor para escucharlo, preguntarle y disfrutar de su cercanía.

En Lucas 19:2-6 leemos que Zaqueo también quería conocer a Jesús. Por ello subió a un árbol situado al borde del camino por donde Jesús debía pasar. Allí lo vio y lo escuchó decirle: “Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa”. Y en seguida recibió a Jesús en su casa con gozo.

Para nosotros los cristianos, la comunión con el Señor consiste efectivamente en permanecer con él. Por la fe podemos estar cerca de él, orando y leyendo su Palabra. También podemos buscar la compañía de otros creyentes en reuniones cristianas, allí donde el Señor prometió su presencia (Mateo 18:20).

Pero el Señor también está con nosotros ahí donde nos encontramos, en todas nuestras situaciones. Él dijo: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). Su Espíritu nos hace experimentar su presencia cuando obedecemos su Palabra, cuando “guardamos” su Palabra.

En la tierra, el Señor hacía la voluntad de su Padre y era consciente de su amor. Él nos invita a hacer lo mismo. Así nuestro gozo podrá ser “cumplido”, nuestra vida reflejará algo de sus caracteres, y Dios será honrado (Juan 15:10-11).

(continuará el próximo jueves)
Ezequiel 11 – Hechos 20:1-16 – Salmo 33:16-22 – Proverbios 11:21-22

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¿Qué es el ministerio de la llenura del Espíritu Santo? | Lucas Alemán

90 Segundos de Teología Sistemática

Lucas Alemán es director de educación en español y profesor de Antiguo Testamento en The Master’s Seminary, y director ejecutivo de la Sociedad Teológica Cristiana. Además, es pastor en la Iglesia Bíblica Berea en North Hollywood, California. En 2016, Lucas comenzó a enseñar en The Master’s Seminary como miembro adjunto de la facultad. Si bien sus cursos de especialización son panorama del Antiguo Testamento, gramática de hebreo y exégesis de hebreo, él también da clases de exégesis de griego y teología. En 2018, se unió a la facultad de tiempo completo. Lucas y su esposa, Clara, tienen dos hijos, Elías Agustín y Enoc Emanuel.