Aberraciones de la incredulidad

Miércoles 26 Octubre
Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?… Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
Mateo 2:1-3
Aberraciones de la incredulidad
En el relato de la visita de los magos que llegaron para adorar al niño Jesús, la crueldad del rey Herodes va de la mano con su falta de lógica.

Este hombre, aunque incrédulo, tomó en serio el anuncio de los magos. Ya veía a este niño como un usurpador del trono. Si existe, se dijo él, debe desaparecer lo más pronto posible. Convocó inmediatamente a los líderes religiosos. Las Escrituras anunciaban el lugar donde el Mesías debía nacer. La respuesta era clara: En Belén. Ese rey profano, ¿cómo pudo prestar atención a profecías de 700 años de antigüedad? ¡En seguida envió los magos a Belén! No tuvo duda cuando constató que esos visitantes se habían ido sin avisarle. Habían hallado al niño cuyo nacimiento estuvo acompañado por un fenómeno cósmico. Creía él todo esto, ¿sí, o no? Si no creía, ¿por qué ordenó matar a todos los niños de esa ciudad? ¿Pensaba que podía matar a tal niño? ¡Qué locura, qué incoherencia, qué crueldad en ese monarca que murió poco tiempo después! De hecho, quería matar a ese Dios a quien negaba. Tales son las aberraciones del hombre bajo el dominio de Satanás, el enemigo de Dios.

¿Deseamos ser liberados de este poder satánico que gobierna el mundo y manipula el corazón de los hombres? Jesús, el Hijo de Dios, el mismo a quien Herodes quería matar, hoy salva definitivamente de Satanás y del poder de las tinieblas. El que cree en la obra de redención y de perdón del Señor Jesús, y lo acepta como su Salvador, está unido a él para siempre.

Deuteronomio 20 – Juan 12:1-26 – Salmo 119:49-56 – Proverbios 26:7-8

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¿Qué es el matrimonio cristiano?

Renovando Tu Mente

R.C.Sproul

Serie: El matrimonio íntimo

En El matrimonio íntimo, el Dr. R.C. Sproul muestra que si seguimos los principios de Dios, el matrimonio puede ser una celebración de gozosa intimidad y uno de los mayores placeres de la vida. En esta serie, el Dr. Sproul examina no solo la teología del matrimonio, sino también su sociología y psicología, cubriendo temas como la comunicación, los roles de género y el sexo.

¿Qué es el matrimonio cristiano?

Muchas personas hoy en día se preguntan si el matrimonio es una tradición anticuada que debe ser desechada de una vez por todas.

En este episodio de Renovando Tu Mente, R.C. Sproul nos lleva al origen del matrimonio con el fin de descubrir el propósito de Dios para la relación entre marido y mujer.

R.C.Sproul Alimentemos El Alma

El cristianismo, una relación con Jesús

Martes 25 Octubre
Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
Mateo 16:24
No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Juan 17:16
El cristianismo, una relación con Jesús
El cristianismo, ¿ha logrado su objetivo, o ha sido un fracaso? Han pasado dos mil años desde que Jesucristo vino a la tierra y dio su vida para salvar a los seres humanos. Sin embargo, el mundo no parece haber mejorado… Injusticia social, violencia e inmoralidad son los rasgos dominantes del mundo de hoy. Y los países llamados cristianos no están exentos.

Entonces, ¿debemos concluir que el cristianismo ha fracasado? No, los principios cristianos no han fracasado, sino los cristianos mismos, quienes estaban encargados de rendir testimonio de la verdad siguiendo a Jesús, el hombre perfecto. La cristiandad, cuyo nombre deriva de Cristo, en general no ha creído, ni ha vivido en la práctica lo que Él enseñaba. Jesús hablaba de obediencia a Dios y de amor al prójimo, y lo vivía. A menudo la gente admira la moral cristiana, pero no quiere tener a Jesucristo en su vida. Sin embargo, él no es el fundador de una moral, sino mucho más que esto: él trae la salvación, una salvación gratuita ofrecida a todos los que se arrepienten de sus pecados.

El cristianismo no es, como muchos lo creen, un conjunto de ceremonias o de dogmas. Es esencialmente conocer a una persona: Jesucristo, el Hijo de Dios. Es una relación entre él, quien da la vida, y el hombre pecador, quien la recibe. El cristianismo es vivir diariamente esta relación con Jesucristo.

“Vueltos los apóstoles, le contaron todo lo que habían hecho. Y tomándolos, se retiró aparte, a un lugar desierto de la ciudad llamada Betsaida” (Lucas 9:10).

Deuteronomio 19 – Juan 11:38-57 – Salmo 119:41-48 – Proverbios 26:5-6

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El evangelio en internet

Lunes 24 Octubre
Crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente.
Hechos 6:7
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Romanos 10:17
El evangelio en internet
Damila miró su reloj. Dentro de 20 minutos su marido regresaría del trabajo. Era el momento de borrar todos los rastros electrónicos de los sitios de internet que había visitado…

Casada desde hacía 9 años, madre de 5 hijos, Damila pasaba su vida entre las tareas domésticas y otras obligaciones supervisadas por un marido autoritario. Ella siempre había tratado de ser fiel a la religión de su país, pero cuanto más leía el libro sagrado de su religión, más dudas tenía. Entonces empezó a buscar en internet.

De repente, su vida monótona cambió el día en que encontró un sitio en internet que ofrecía “visitas bíblicas a la tierra santa”. Después de varios clics, descubrió el cristianismo y comenzó a seguir un estudio bíblico en línea. Asistió a foros donde muchas de sus preguntas hallaron respuesta. Aunque a veces le preocupaba esta oleada de nuevas ideas, empezó a tomar parte en las discusiones en línea.

Pero esto no era suficiente para saciar su sed. Entonces, siguiendo sus averiguaciones, descubrió las emisiones de Radio Trans Mundial y la aplicación correspondiente en su teléfono, lo cual la llevó a conocer al Señor Jesús como su Salvador.

Algunos años atrás, ella solo pensaba en escapar a su difícil situación, pero desde que su vida fue transformada, decidió permanecer con su familia y orar por cada uno de los suyos, confiando en que Jesús se revelaría a ellos en su debido tiempo.

Deuteronomio 18 – Juan 11:17-37 – Salmo 119:33-40 – Proverbios 26:3-4

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¿Podemos esperar días mejores?

Domingo 23 Octubre
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.
1 Pedro 1:3
¿Podemos esperar días mejores?
Creemos en Dios, quien se revela en la Biblia. Sin embargo, hoy muchas personas han remplazado la realidad del Dios Creador por teorías. No debe sorprendernos si cada vez más el mundo va a la deriva en un océano de incertidumbres y creencias variadas. Ni siquiera el razonamiento humano más elaborado puede proporcionar una esperanza bien fundada y estable. Frente a tantos hechos tristes e incluso trágicos, una pregunta se impone: ¿Podemos esperar días mejores? En este mundo confuso y agitado, ¿de dónde puede venir algún remedio para tranquilizarnos?

Solo la Biblia da al hombre verdaderas certezas ante la angustia generalizada. Este Libro, reconocido por millones de seres humanos, nos muestra el orgullo y la miseria del hombre, pero al mismo tiempo nos revela la grandeza del Dios Creador y su amor hacia todos (1 Timoteo 2:4). Dios amó tanto a su criatura que envió a su Hijo unigénito para salvarla (Juan 3:16). Al contrario de lo que muchos piensan, el cristianismo de la Biblia no es una religión como las otras, ni entre otras. La Biblia da a conocer al hombre perdido el evangelio, que “es poder de Dios” (Romanos 1:16), el único capaz de dar certeza y paz. Jesucristo no es un líder religioso; él es la revelación directa del Dios único, del Dios vivo. Jesús dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre (Dios)” (Juan 14:9). Con él no tenemos una esperanza vaga, sino la certeza de días mejores.

Deuteronomio 17 – Juan 11:1-16 – Salmo 119:25-32 – Proverbios 26:1-2

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Quiero morir (4) – Jonás

Sábado 22 Octubre
Vio Dios… que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo. Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó. Y oró al Señor… te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida.
Jonás 3:10; 4:1-3
Quiero morir (4) – Jonás
Leer Jonás 4
Dios envió al profeta Jonás a Nínive para que advirtiera a sus habitantes sobre el juicio inminente que los amenazaba. A pesar de su desacuerdo, Jonás finalmente llevó el mensaje. Los habitantes de Nínive tomaron conciencia de sus pecados y se arrepintieron. Dios los perdonó y no ejecutó su juicio contra ellos.

Pero Jonás estaba herido en su orgullo: lo que él había anunciado no se había cumplido. Ofendido, reprochó a Dios su misericordia y pidió la muerte… “¿Haces tú bien en enojarte?”, le respondió Dios con paciencia. Preocupado más por su reputación que por la gloria de Dios, Jonás se enojó. Sabía muy bien que Dios es misericordioso y lento para la ira, ¡pero Jonás no compartía en absoluto estos sentimientos!

Jonás seguía enojado: una planta que lo había protegido del sol ardiente acababa de secarse, comida por un gusano; el calor lo agobiaba. Entonces volvió a desear la muerte. Y Dios le hizo la misma pregunta. De hecho, a Jonás le preocupaba más la planta que los habitantes de Nínive. Entonces Dios le habló de su misericordia por la gente de esta ciudad, en especial por sus numerosos niños, e incluso por sus animales. La historia de Jonás nos da una importante lección: el orgullo y el egoísmo pueden llevarnos a reaccionar exageradamente, no según la gracia y la paciencia divina. Esforcémonos para manifestar mejor la compasión de nuestro Dios, “el cual quiere que todos los hombres sean salvos” (1 Timoteo 2:4).

Deuteronomio 16 – Juan 10 – Salmo 119:17-24 – Proverbios 25:27-28

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¿Cómo debemos LIDIAR con nuestras EMOCIONES?

Cuarta Temporada
ENTENDIENDO LOS TIEMPOS
Las emociones impactan profundamente todas las áreas de nuestras vidas, ya que ellas pueden tomar control de nosotros, sea para bien o para mal.

Una emoción es un sentimiento muy intenso de alegría o de tristeza. Puede ser temor, enojo, ansiedad o falta de interés, y esto producido por un hecho por una idea o por un recuerdo.

Todos nosotros lidiamos con las emociones, ya que éstas determinan la forma como respondemos en las diferentes situaciones que se presentan en nuestras vidas.

Ese tema en este programa de Entendiendo los Tiempos, con Sugel Michelén y Eduardo Saladín.

Cada día, a cada hora

Viernes 21 Octubre
Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas.
Salmo 63:1
El Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas.
2 Timoteo 4:17
Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.
Salmo 34:18
Cada día, a cada hora
Augusto Glardon fue misionero en la India hace más de un siglo; tuvo que sufrir pruebas muy duras: terribles fiebres causadas por las enfermedades tropicales, angustia debida a la presencia de fieras salvajes en el curso de sus giras de evangelización… y más tarde, la muerte de su pequeño hijo de cinco años. En un cántico titulado “Tengo sed de tu presencia”, expresó a Dios su impotencia y su dolor, pero también su fe en ese Dios cercano a nuestra condición humana:

Tengo sed de tu presencia,
Divino Jefe de mi fe.
En mi debilidad inmensa
¿Qué haría yo sin ti?
Cada día, a cada hora,
¡Oh, tengo necesidad de ti,
Ven, Jesús, y vive
Siempre más cerca de mí.
Durante los días tormentosos
De oscuridad, de terror
Cuando decae mi ánimo,
¿Qué haría yo sin ti?
¡Oh Jesús, tu presencia,
Es la vida y la paz,
La paz en el sufrimiento
Y la vida por siempre.
Deuteronomio 15 – Juan 9 – Salmo 119:9-16 – Proverbios 25:25-26

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¿Qué libertad?

Miércoles 19 Octubre
Así que, si el Hijo (de Dios) os libertare, seréis verdaderamente libres.
Juan 8:36
La libertad con que Cristo nos hizo libres.
Gálatas 5:1
Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
Romanos 6:22
¿Qué libertad?
Muchos hombres han arriesgado su vida, y a veces la han perdido, buscando la libertad. Hoy hay más libertad política en muchos países que hace un siglo. Pero, ¿es esta la verdadera libertad? ¿No estamos todos sometidos a múltiples influencias y, en consecuencia, esclavizados, prisioneros de muchas maneras, sin darnos cuenta?

Jesucristo nos mostró lo que es la verdadera libertad. Los evangelios nos revelan a un hombre perfecto: su prioridad no era agradar a los demás. Ninguna de sus palabras, ninguno de sus actos, fueron motivados por el miedo a los otros. Su amor a Dios y a los hombres era el único móvil de su vida. Incluso sus detractores le dijeron: “Sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios” (Mateo 22:16).

Jesús proclamó: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

Pero, ¿de qué libertad se trata? Para los que han creído en Jesucristo, la libertad es poder hacer lo que agrada a Aquel a quien aman. Fueron librados “de la potestad de las tinieblas” (Colosenses 1:13), del poder del pecado. Ya no son, como en otro tiempo, “esclavos de concupiscencias y deleites diversos” (Tito 3:3). Ahora les es dada la fuerza para agradar a su Señor, pero, ¿cómo? Pidiéndola por medio de la oración, leyendo la Biblia y siendo conscientes de su debilidad.

Deuteronomio 13 – Juan 8:1-30 – Salmo 118:21-29 – Proverbios 25:20-22

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El amor al dinero

Martes 18 Octubre
Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.
Salmo 62:10
Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto… porque raíz de todos los males es el amor al dinero.
1 Timoteo 6:7-8, 10
El amor al dinero
Cuando el amor al dinero llena el corazón de un hombre, este nunca está satisfecho. El dinero no da la verdadera paz. No puede hacerlo, es un poder mentiroso. Parece dar seguridad, pero no cumple sus promesas.

Además, el dinero hace estragos en el corazón del hombre; gana su confianza, a menudo incluso lo pervierte y toma en él el lugar de Dios. La acumulación egoísta de bienes materiales no puede dar la tranquilidad de espíritu, ni la paz, ni el gozo. El dinero no preserva de la enfermedad y, frente a la muerte, no da ninguna solución.

La Palabra nos dice cómo vencer esa tendencia a amar el dinero: poniendo nuestra confianza en Dios, y no en el dinero, que es perecedero. Al vivir de una manera que agrade a Dios y dando generosamente, nos hacemos un tesoro para el más allá. Actuando así haremos, de cierta manera, una inversión en el banco del cielo (1 Timoteo 6:17-19).

El bienestar y el dinero solo son malos si ellos gobiernan nuestra vida. Los podemos recibir con agradecimiento de parte de Dios, quien permite que no nos falte nada. Pero no olvidemos que Dios sigue siendo el verdadero propietario de nuestros bienes. Pidámosle que nos ayude a utilizar como él quiere todo lo que nos da. El cristiano debería preguntarse: ¿Puedo agradecer sinceramente a Dios por lo que poseo y por el uso que hago de esos bienes?

Deuteronomio 12 – Juan 7:32-53 – Salmo 118:15-20 – Proverbios 25:18-19

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