71 – La armadura de Dios o la armadura del hombre

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 71

El no congregarme habla de que algo no anda bien en mi vida

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

16 – ¿Van los Bebés al Cielo?

Sabiduría para el Corazón

Serie: Vida de David (1 y 2 Samuel)

ESTUDIO DE LA VIDA DEL REY DAVID

16 – ¿Van los Bebés al Cielo?

Stephen Davey

Sabiduría para el Corazón comenzó en 2007 como una extensión del ministerio de enseñanza de Stephen Davey a su congregación, la Iglesia Bautista Colonial, ubicada en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces, el ministerio ha crecido, y hoy por hoy es un ministerio internacional, transmitido a través de todo el mundo vía radio e internet en seis idiomas: Inglés, Español, Portugués, Árabe, Chino Mandarín, y Swahili.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Por la gracia de Dios esperamos proveer contenido bíblico y confiable en más idiomas y alcanzar al mundo con el mensaje de la Palabra de Dios.

Sean nuestros mentores

El Blog de Ligonier

Serie: De una generación a otra

Sean nuestros mentores
Por Nicholas T. Batzig

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: De una generación a otra

Sería imposible medir el impacto que tuvo William Still sobre una generación de pastores durante la última parte del siglo XX. Aunque Still ahora se encuentra en la gloria con Cristo, su ministerio continúa influyendo a ministros de ambos lados del Atlántico en el siglo XXI. No tengo duda alguna de que continuará haciéndolo por décadas, incluso por siglos, en el futuro. Sus cincuenta y dos años de ministerio en la Gilcomston South Church de Glasgow, Escocia, fueron de impacto mundial para la predicación expositiva y el ministerio pastoral. Esto se debió, al menos en parte, al hecho de que Still se entregó a las vidas de muchos jóvenes que se estaban preparando para el ministerio. Algunos de los ministros más talentosos y valorados del mundo pasaron tiempo aprendiendo de Still en Gilcomston South. El relato unánime dice que William Still era el mentor pastoral por excelencia.

Cuando yo era un seminarista joven, escuché muchas veces a Sinclair Ferguson hablar sobre el impacto que Still tuvo en su propia vida y preparación ministerial. Cuando expresaba su gratitud afectuosa por la manera en que su mentor se dedicó a él, en mi corazón surgía un anhelo de tener esa misma experiencia bendita. Sin embargo, al parecer había dos obstáculos. El primero era mi temor al rechazo. Era muy reacio a pedirles a los hombres que admiraba que fueran mis mentores, pues sabía que podían negarse. El segundo era el desinterés que percibía. Los ministros que más admiraba parecían estar demasiado ocupados en sus propios ministerios como para servir de mentores a los jóvenes que se estaban preparando para el ministerio. Por correcto o incorrecto que haya sido ese temor, y por cierta o falsa que haya sido mi percepción, estoy seguro de esto: yo no estaba pidiéndoles que me orientaran y ellos no estaban buscando hacerlo. A la luz de muchas conversaciones que he tenido con otros ministros a lo largo de los años, esta es una experiencia común.

Mientras crecíamos, mi padre solía orar para que el Señor «nos hiciera sabios más allá de nuestros años». Uno de los medios por los que el Señor responde esa oración es el de colocar personas sabias y experimentadas en nuestra vida para que nos orienten. Necesitamos desesperadamente la sabiduría de los que han sido usados para avanzar el Reino y han afrontado la tormenta antes que nosotros. Como bien expresó Isaac Newton, «Si he visto más lejos, es solo porque me paré en los hombros de gigantes». Si esto es cierto con respecto a lo que adquirimos al leer los escritos de los que nos han precedido, también lo es cuando recibimos la amistad y orientación de los que se entregan a nosotros.

La mentoría tiene su fundamento en la Escritura. Los ejemplos bíblicos de la mentoría son abundantes, ya sea en la ley, la literatura sapiencial, los profetas, los Evangelios, los Hechos de los apóstoles o las epístolas del Nuevo Testamento. Por ejemplo, Moisés fue mentor de Josué, David fue mentor de Salomón (considera los diez diálogos padre-hijo que se encuentran en Proverbios), Elías fue mentor de Eliseo, Jesús fue mentor de los discípulos, Pedro fue mentor de Juan Marcos y el apóstol Pablo dedicó su vida, no solo al servicio de la iglesia, sino también a la mentoría de su hijo espiritual, Timoteo.

La historia de la Iglesia también está llena de ejemplos del papel decisivo que la mentoría ha desempeñado en ella. El apóstol Juan fue mentor de Policarpo, un pastor y teólogo de la iglesia primitiva, quien a su vez fue mentor de Ireneo de Lyon. Ambrosio de Milán fue mentor de Agustín de Hipona. Como confesó Agustín:

Ese hombre de Dios me recibió como un padre, y miró mi cambio de residencia con amabilidad benevolente y episcopal. Y comencé a amarlo. . . como un hombre amigable conmigo. Y escuché cuidadosamente cómo le predicaba a la gente. . . Me aferré asiduamente a sus palabras.

Tras Martín Lutero, hallamos a Johann von Staupitz. Juan Calvino se sentó a los pies de Guillermo Farel. La lista suma y sigue.

Necesitamos desesperadamente que haya hombres y mujeres mayores, piadosos y sabios que abran sacrificadamente sus hogares, corazones, mentes y vidas a los hombres y mujeres jóvenes. Necesitamos que haya hombres y mujeres que nos enseñen lo que han aprendido a lo largo de los años y nos den un ejemplo a seguir. Pero, quizás incluso más que eso, necesitamos que haya hombres y mujeres mayores que nos amen y nos brinden su amistad para caminar junto a nosotros a través de los desafíos que enfrentamos día tras día en la vida y el ministerio. Por favor, sean nuestros mentores.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Nicholas T. Batzig
El Rev. Nicholas T. Batzig es editor asociado de Ligonier Ministries. Escribe en su blog Feeding on Christ.

Vete a tu casa

Miércoles 1 Junio

Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo.

Marcos 5:19

Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha.

Filipenses 2:14-15

Vete a tu casa

El Señor Jesús acababa de liberar a un hombre poseído por los demonios. Este hombre, lleno de agradecimiento, pidió al Señor que le permitiese quedarse con él y acompañarle. Pero el Señor no aceptó su petición y le dijo: “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti”. Esto nos muestra la importancia que el Señor da al testimonio de los cristianos en medio de sus familiares.

Cuando Andrés encontró a Jesús, dijo a su hermano Simón: “Hemos hallado al Mesías”, y lo llevó a Jesús (Juan 1:41-42). Entonces Jesús se reveló a Simón y le cambió su nombre: lo llamó Pedro. Él también se convertiría en un discípulo de Jesús.

Una persona recién convertida al Señor, que vive el mensaje del Evangelio en su frescor, sigue a su Maestro dando testimonio a su alrededor.

La vida que el Señor da a los suyos puede y debe manifestarse todos los días, en los pequeños detalles de la vida cotidiana. Un niño puede vivir su fe obedeciendo a sus padres en las pequeñas cosas. ¡Puede agradar al Señor, por ejemplo, poniendo la mesa! Vivir como Cristo y poner en práctica el mensaje del Evangelio en las circunstancias cotidianas de la vida es realmente algo grande y valioso a los ojos de Dios. Y para el cristiano es un gozo muy grande ver a su familia venir al Señor.

No olvidemos que los que nos conocen bien y nos ven vivir pondrán a prueba la realidad de nuestra fe.

Levítico 13:1-28 – Romanos 8:28-39 – Salmo 66:8-15 – Proverbios 16:17-18

Decir sí, o no, a Dios

Martes 31 Mayo

Por medio de él (Jesús) se os anuncia perdón de pecados… en él es justificado todo aquel que cree.

Hechos 13:38-39

Decir sí, o no, a Dios

Crucificando a Jesús, los hombres mostraron la maldad de sus corazones, pero al mismo tiempo Dios manifestó su amor hacia nosotros dejando que su Hijo sufriese el castigo que nosotros merecíamos.

Como Jesucristo dio su vida por nosotros, Dios nos perdona y nos da la vida eterna. Es un don que aceptan felices todos los que creen en él.

Pero el ser humano tiene la capacidad (y la responsabilidad) de decir sí, o no, a Dios; y si rechaza voluntariamente la salvación que Dios le ofrece, está perdido y sin esperanza. “En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

Es inaudito que una persona sensata pueda rechazar esta oferta de Dios. Sin embargo, ¡son muchos los que la rechazan o son indiferentes! Seamos conscientes de este rechazo, pues no solo nos priva del regalo más valioso, sino que constituye una ofensa hacia el Dador.

Solo Jesús puede liberar a una persona de las terribles consecuencias de sus pecados. No reconocerse pecador y culpable es rechazar la salvación que Dios nos ofrece; es exponerse al castigo eterno y asumir solo la responsabilidad.

Hoy todavía es tiempo, diga sí a Dios ahora mismo. ¡Y no olvide agradecerle!

“Él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto” (Salmo 95:7-8).

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

Levítico 11:29-12:8 – Romanos 8:18-27 – Salmo 66:1-7 – Proverbios 16:15-16

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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La misericordia del juez

Lunes 30 Mayo

Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.

1 Pedro 3:18

Tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

Salmo 86:5

La misericordia del juez

Hace más de cien años, en una pequeña ciudad provinciana, a veces el juez celebraba una sesión judicial rápida. Cierto día un hombre fue acusado de haber robado un pan grande. Cuando el juez le preguntó por qué lo había hecho, él respondió confundido:

 – Mi familia tenía hambre, y no sabía qué darle de comer hoy.

 – La ley es la ley, decretó el juez. Debo ponerle una multa de cinco francos.

Naturalmente, el pobre hombre no tenía dinero para pagar esta suma. Entonces el juez abrió su monedero y le dio cinco francos para que cancelase su deuda. El hombre estaba arrepentido. Luego, la comunidad le ayudó a encontrar trabajo para que pudiese alimentar a su familia.

El centro del Evangelio es la cruz de Jesucristo. Su mensaje es tan sencillo que incluso un niño puede comprenderlo. En la cruz del Calvario, Jesús el Salvador tomó mi lugar de culpable ante Dios y murió por mí. Si reconozco mis pecados y creo que Jesucristo llevó mi castigo ante Dios, entonces mi deuda está pagada.

La misericordia del juez, en este relato, es una débil ilustración que me ayuda a comprender mejor la gracia de Jesús, el Hijo Dios. Tendría que haberme condenado debido a mis pecados, pero él mismo pagó por mí. ¡Lo hizo por todos los que van a él! Aún hoy perdona a todos los que reconocen su culpabilidad y creen en él.

Levítico 11:1-28 – Romanos 8:1-17 – Salmo 65:9-13 – Proverbios 16:13-14

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Cristo en la tormenta

Domingo 29 Mayo
Se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él (Jesús) estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?
Marcos 4:37-38
Cristo en la tormenta
En el año 1633, el famoso artista Rembrandt, a la edad de 27 años, pintó “La tormenta”. En un mar tempestuoso de Galilea, los discípulos de Jesús tratan, por todos los medios, de evitar que su barca se hunda, mientras su Maestro duerme en la popa del barco. Los discípulos no pueden controlar la situación; sus rostros están marcados por el miedo. Se sienten abandonados…

Contando los personajes del cuadro, ¡descubrí un decimotercero discípulo a bordo, parecido extrañamente al mismo Rembrandt! El pintor quiso figurar en su obra, y es el único que me mira a los ojos, como si quisiese decirme: ¿Y si hubieses sido tú?

Volvamos al relato de la Biblia. Los discípulos despertaron al Maestro. Entonces, mostrando su poder de Hijo de Dios, Jesús calmó la tempestad, reprendió al viento y dijo al mar: “Calla, enmudece”. El viento desapareció y se hizo gran bonanza.

Como los discípulos, nos turbamos fácilmente cuando las dificultades aparecen y pensamos que el Señor no interviene. Cuando todo va bien, descansamos creyendo que le dejamos el control de todo; pero cuando llega la adversidad, podemos verificar si realmente Él es quien está al timón de nuestro barco.

¿Cuál fue el resultado de esta liberación para los discípulos? Ellos dijeron: “¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen?” (Marcos 4:41). Igualmente, a través de nuestras pruebas, podemos aprender quién es el Señor. Aún hoy, ¡él tiene el poder para liberarnos, y nos ama!

Levítico 10 – Romanos 7 – Salmo 65:5-8 – Proverbios 16:11-12

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

ÉXODO | AUDIO BIBLIA DRAMATIZADA

AUDIO BIBLIA DRAMATIZADA

ÉXODO

La Asociación Luis Palau en alianza con la Fundación Grace & Mercy se placen en presentar la Audio Biblia Dramatizada. Una producción de la más alta calidad que estará disponible para todo el mundo de habla hispana a través de una app completamente gratuita!

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Todo el texto bíblico ha sido tomado de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Tyndale House Publishers, Inc., 351 Executive Dr., Carol Stream, IL 60188, Estados Unidos de América.

¿Cómo es Dios? | Lección 1

INSTITUTO BÍBLICO BBN

Lección 1

Serie: ¿Cómo es Dios?
Dr. Lehman Strauss
Narrado por: Raúl Ferrero

El Dios de la Biblia difiere de los dioses falsos. En única personalidad, Dios existe, Creador del universo y causante de todas las cosas, Creador del hombre y de la sabiduría, el amante redentor del género humano.
El concepto de Dios está obviamente en la mente del hombre, pero el hombre no puede conocer acerca de Dios el Creador hasta que estudia su Palabra y sus Obras.
El conocimiento intuitivo de Dios es dado libremente, pero el conocimiento más grande de Dios viene como resultado del estudio, la reflexión, la oración y por un proceso de aprendizaje de la Biblia.
La revelación divina que encontramos en la Biblia nos remonta a un punto que ni la ciencia, ni la filosofía puede alcanzar.
La revelación especial de Dios (la Biblia) es el único medio por el cual podemos obtener un verdadero conocimiento de la Persona de Dios. Hoy más que nunca es esencial conocer cómo es Dios.
El material del Dr. Lehman Strauss está en la voz del Profesor Raúl Ferrero.

https://www.bbnradio.org/wcm4/bbnbispanish/Home/tabid/2519/Default.aspx

El dolor de hoy

Sábado 28 Mayo
Nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Lamentaciones 3:22-23
Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas… Irán de poder en poder.
Salmo 84:5-7
El dolor de hoy
Alguien dijo: “Solo sufrimos un instante; pero nos desanimamos y nos desesperamos porque pensamos en el pasado y en el futuro”. Estas palabras son instructivas. ¿Cómo reaccionamos ante el sufrimiento y las pruebas de la vida?

Podemos echar de menos la tranquilidad del pasado, la alegría y la facilidad en las que vivíamos. Pero Dios nos invita a no mirar hacia atrás para lamentarnos.

“Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría” (Eclesiastés 7:10). Al contrario, recordemos que hasta el día de hoy Dios nunca nos ha abandonado.

También solemos preocuparnos por el futuro: nuestras fuerzas declinan, la sociedad evoluciona de forma inquietante… Pero el apóstol nos dice: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7). No podemos cambiar nada de nuestro pasado, y el futuro no nos pertenece. Todo está en las manos del “Dios que me favorece” (Salmo 57:2).

“Basta a cada día su propio mal” (Mateo 6:34). El mal del momento presente puede ser soportado con la ayuda de Dios. Él comprende nuestros sufrimientos y es misericordioso con nosotros. Nos dará las fuerzas día tras día. Aprendamos a pedírselas cada mañana, descansando en su fidelidad. Él nos prometió: “Yo estoy con vosotros todos los días” (Mateo 28:20).

Levítico 9 – Romanos 6 – Salmo 65:1-4 – Proverbios 16:9-10

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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