Lávese las manos (1)

Sábado 5 Marzo

Las palabras del Señor son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces.

Salmo 12:6

Lávese las manos (1)

Testimonio

“En plena pandemia del coronavirus, cumplí con la cita médica programada para un control del marcapasos que me fue instalado hace dos años.

Cuando llegué al hospital, hombres vestidos con trajes especiales me interpelaron:

 – ¿Qué desea?

 – Tengo una cita con el cardiólogo.

 – Primero vaya a esa gran carpa.

Seguí el camino indicado en el suelo.

 – ¿Qué desea?, preguntó una enfermera.

 – Tengo cita con el cardiólogo a las 11:30.

 – Vaya a esa cabina.

Allí me atendió otra enfermera ubicada detrás de un plástico protector.

 – ¿Tiene una confirmación de la cita?

 – Sí señora, aquí está. Después de mirar detenidamente la orden, me entregó un papel verde.

 – Con esto lo dejarán entrar en el hospital.

Para ingresar a la enorme carpa, tuve que lavarme las manos; al salir de allí, tuve que lavármelas por segunda vez; al entrar al hospital, me exigieron lavarme las manos; antes de sentarme en la sala de espera, me lavé las manos por cuarta vez; después de que el médico revisó el marcapasos, me las lavé otra vez, antes de salir del hospital. Cuando por fin terminé este largo recorrido, pensé jocosamente: ¿a qué viniste al hospital? ¿Estás tan sucio que debes lavarte las manos cada rato?

Meditando un poco en esto, recordé la primera vez que entré en una sala donde se predicaba el Evangelio. ¡Cuán grande ha sido mi Señor!”.

(mañana continuará)

Éxodo 17 – Hechos 13:1-25 – Salmo 30:1-5 – Proverbios 10:31-32

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ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

46 – El error de la liberación y la auto-liberación de demonios

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 46

El error de la liberación y la auto-liberación de demonios

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Alabar y dar testimonio

Viernes 4 Marzo

Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. Cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza… Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma.

Salmo 66:1216

Alabar y dar testimonio

Leer Salmo 66

El autor de este salmo invita a toda la tierra a alabar, e incluso a aclamar a Dios con alegría. ¿Por qué? Porque anticipa el día en que toda la humanidad se postrará y entonará un cántico para celebrar la majestad de lo que él es, de su Nombre (v. 4).

Expresa su alabanza a Dios por las liberaciones del pasado, las ve ante él como si las hubiese vivido, e invita a los creyentes a adorarlo: “Venid, y ved las obras de Dios” (v. 5). Numerosas liberaciones marcaron la historia del país de Israel. Y los creyentes de todos los tiempos pueden expresar su alabanza a Dios, quien los liberó.

Después de veinte siglos de cristianismo, hoy nuestra simple presencia como creyentes prueba la fidelidad y el poder de Dios. A pesar de las persecuciones y herejías que han tratado de destruirla, la Iglesia del Señor subsiste siempre, y está presente en todo el mundo.

Después de evocar de manera general las obras de Dios, el autor del salmo recurre a su experiencia: “Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma” (v. 16). Esta experiencia personal contada humildemente tiene peso para convencer y llevar a una persona a la fe. El cristiano experimenta liberaciones; puede hablar de su Señor con conocimiento de causa. Es claro que Dios responde a nuestras oraciones; no debido a nuestros méritos, sino en virtud de su bondad y de su misericordia. ¡Mayor razón para dar libre curso a nuestro gozo!

Éxodo 16 – Hechos 12 – Salmo 29:7-11 – Proverbios 10:29-30

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La ley exige, la gracia salva

Jueves 3 Marzo

La ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Juan 1:17

No estamos bajo la ley, sino bajo la gracia.

Romanos 6:15

La ley exige, la gracia salva

Por medio de Moisés, Dios había dado una ley al pueblo de Israel. Esta declaraba lo que Dios exigía del pueblo y le prometía su bendición si obedecía. Ordenaba a los hombres actuar según los mandamientos de Dios y les advertía sobre las consecuencias que tendrían si desobedecían.

Hoy la ley sigue siendo un cartel indicador seguro para todos los hombres. Nos indica los valores morales que Dios aprecia, y arroja luz sobre nuestro comportamiento según sus exigencias. La ley es semejante a un espejo en el que podemos vernos sin complacencia, tal como somos, tal como Dios nos ve. Este espejo nos muestra que le desobedecemos cada día, por lo tanto, la ley nos condena a todos.

Pero Dios no se conformó con hacernos constatar esto. Él es amor y quería salvar a sus criaturas culpables y perdidas. Por ello envió a su Hijo Jesucristo a la tierra, “para que vivamos por él” (1 Juan 4:9). Él murió en la cruz y sufrió en nuestro lugar el castigo de Dios que nosotros merecíamos. ¡Esta es la gracia unida a la verdad!

La gracia es un don gratuito, no la merecemos: no tenemos que hacer nada para obtenerla, solo aceptarla, y recibir al Señor Jesús como Salvador. Él no se conforma con ofrecernos el perdón. Nos concede una nueva relación con él: “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

¡Este es el comienzo de una real y abundante bendición!

Éxodo 15 – Hechos 11 – Salmo 29:1-6 – Proverbios 10:27-28

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45 – El bautismo del Espíritu Santo no implica el don de lenguas

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 45

El bautismo del Espíritu Santo no implica el don de lenguas

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Jesús es el Mesías

Miércoles 2 Marzo

Jesús… les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron… Maestro, ¿dónde moras? Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día.

Juan 1:38-39

Jesús es el Mesías (2)

Testimonio

“Reconocí en la persona de Jesús a un maestro que decía la verdad. Hablaba en un contexto que todo judío podía comprender, de una manera que me sorprendía. Yo estaba de acuerdo con cada pasaje de los evangelios. Después de varias semanas declaré que estaba realmente convencido de que Jesús era el Mesías, y me consideraba como uno de sus discípulos. No necesité una revelación particular, sino una fe simple: estaba seguro de pertenecer a aquel que había muerto y resucitado para que yo pudiese tener la vida eterna.

Cuando volví a Francia mis padres reaccionaron bastante mal ante mi nuevo compromiso. Se sentían traicionados, pues pensaban que yo había dado la espalda a las esperanzas que ellos habían puesto en mí. Para poder crecer en mi nueva fe, debía tener un nuevo comienzo. Por ello decidí marcharme a Canadá. En 1976 me casé con Judy; el amor nos había reunido. Me hubiese gustado tanto que mis padres estuviesen presentes, pero dejaron de hablarme desde que confesé mi fe en Jesús. Durante once años se negaron a comunicarse conmigo. Solo cuando nuestros hijos nacieron volvieron a tener contacto con nosotros, y doy gracias a Dios por ello.

Nunca me arrepentí de haber depositado mi confianza en Jesús y de haber puesto mi vida en sus manos. En él encontré las respuestas a las preguntas esenciales de la vida. ¡Y estoy muy agradecido con Dios!”.

William

Éxodo 14 – Hechos 10:25-48 – Salmo 28:6-9 – Proverbios 10:26

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44 – El bautismo no otorga salvación, sino que es un símbolo de la salvación que ya tengo

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 44

El bautismo no otorga salvación, sino que es un símbolo de la salvación que ya tengo

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

8 – Engañado por un Corazón Confundido

Sabiduría para el Corazón

Serie: Vida de David (1 y 2 Samuel)

ESTUDIO DE LA VIDA DEL REY DAVID

8 – Engañado por un Corazón Confundido

Stephen Davey

Sabiduría para el Corazón comenzó en 2007 como una extensión del ministerio de enseñanza de Stephen Davey a su congregación, la Iglesia Bautista Colonial, ubicada en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces, el ministerio ha crecido, y hoy por hoy es un ministerio internacional, transmitido a través de todo el mundo vía radio e internet en seis idiomas: Inglés, Español, Portugués, Árabe, Chino Mandarín, y Swahili.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Por la gracia de Dios esperamos proveer contenido bíblico y confiable en más idiomas y alcanzar al mundo con el mensaje de la Palabra de Dios.

Autoridad ministerial y declarativa

Ministerios Ligonier

Serie: Doctrinas mal entendidas

Autoridad ministerial y declarativa
Por Jon D. Payne

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Doctrinas mal entendidas

En repaso rápido de la historia de la Iglesia revela que lo único que es más frecuente que el abuso del poder eclesiástico es la falta de voluntad del pueblo de Dios para someterse a una adecuada administración del mismo. El problema es que pocos cristianos en la actualidad entienden cómo el poder y la autoridad deben ser ejercidos a través del ministerio de la iglesia. Entendido bíblicamente, el poder de la iglesia es «ministerial y declarativo», una expresión que subraya la naturaleza no legislativa de la iglesia. En otras palabras, los oficiales eclesiásticos no establecen leyes, estatutos y promesas sino que declaran las leyes, estatutos y promesas de la inspirada y autoritativa Palabra de Dios. Estar claro en esto es esencial para la salud de la iglesia.

La Iglesia católica romana, con sus papas, obispos y concilios, históricamente se ha visto a sí misma como magisterial, imperial y legislativa. Las autoridades católicas romanas creen que se les ha investido con poder para atar las conciencias de acuerdo a dogmas derivados de fuentes distintas a la Escritura sola. Por ejemplo, la doctrina de la transubstanciación fue afirmada en el IV Concilio de Letrán (1415), la doctrina del purgatorio fue adoptada en el Segundo Concilio de Lyon (1274) y la Inmaculada Concepción de María se convirtió en dogma a través de la así llamada interpretación infalible del Papa Pío IX (1854). Así mismo, el trato de la Iglesia medieval de los «herejes» mediante del uso de la tortura y de la ejecución demuestra una perspectiva del poder eclesiástico que va mucho más allá del terreno de la Santa Escritura.

Las iglesias protestantes también son culpables de ejercer autoridad eclesiástica más allá de los límites bíblicos. En tiempos recientes, hemos visto este abuso de poder cuando las iglesias o ministros demandan que sus miembros voten por un candidato político particular, exigen una manera particular de educar a sus hijos, o requieren el don de lenguas para la membresía de la iglesia. En cada uno de esos casos, sean católicos romanos o protestantes, se ha legislado una doctrina no bíblica y el liderazgo erróneamente ha atado la conciencia de sus miembros para creer y actuar en base a ella. Este tipo de abusos del poder eclesiástico producen una confusión generalizada y desvían la atención de la iglesia de la autoritativa Palabra de Dios. Además, distraen a la iglesia de su misión: ir por todo el mundo como embajadores de Cristo y hacer discípulos a través de los medios ordinarios de la Palabra, los sacramentos y la oración (Mt 28:18-20Hch 2:422 Co 5:18-20).

Adicional al abuso de poder por parte del liderazgo, a menudo existe una falta de disposición de los cristianos para someterse al fiel ejercicio de la autoridad de la iglesia. Sin duda, Cristo es la cabeza de la Iglesia. Se le ha otorgado toda autoridad en el cielo y en la tierra. No obstante, Cristo ha investido a oficiales calificados y legalmente ordenados de la iglesia con la autoridad para proclamar Su Palabra, pastorear Su rebaño y disciplinar Sus ovejas. Los ancianos de la iglesia son autorizados por Cristo para atar las conciencias de los creyentes a todo lo que esté claramente establecido en Su Palabra o pueda ser deducido de ella por una buena y necesaria consecuencia. El apóstol Pablo encarga a los ministros a que «[prediquen] la Palabra… a tiempo y fuera de tiempo» (2 Tim 4:2). Por lo tanto, al pueblo de Dios se le requiere que  escuche y obedezca la Palabra de Dios. Pedro exhorta a los ancianos, diciendo: «anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Cristo… pastoread el rebaño de Dios entre vosotros, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios… demostrando ser ejemplos del rebaño» (1 Pe 5:1-3). Por lo tanto, somos exhortados a humildemente someternos a nuestros líderes que pastorean nuestras almas en el nombre de Cristo (Heb 13:7). La Escritura también nos enseña que la iglesia ha sido investida con el poder y la autoridad de disciplinar a sus miembros (Mt 18:15-201 Co 5:511-13Tit 3:9-11). Por lo tanto, el pueblo de Dios debe responder a la disciplina bíblica como si Cristo mismo la estuviera aplicando en persona. 

Hace muchos años, estuve al tanto de dos casos de disciplina eclesiástica idénticos, pero no relacionados, dentro de la misma congregación. Ambas situaciones eran sencillas y requirieron la intervención de los ancianos. En un caso, la respuesta a la sesión de confrontación amorosa fue de ira y contumacia (rechazo a someterse a la autoridad). En el otro caso, la respuesta fue de una profunda humildad y sumisión al liderazgo de los ancianos. El resultado fue un proceso hermoso de restauración bíblica a la comunión del cuerpo. Esto subraya el punto importante de que cuando la iglesia ejerce poder y autoridad conforme a la Escritura es para bendición espiritual del creyente y no para su daño. El Cristo crucificado, resucitado y ascendido pastorea Su rebaño a través del ministerio de los ancianos (Hch 20:28).

James Bannerman, en su clásica obra del siglo XIX, La Iglesia de Cristo, explica de manera útil por qué todo cristiano debe someterse al ejercicio de autoridad bíblica de la iglesia: 

Cuando el poder de la iglesia es empleado ministerialmente para declarar la verdad de Dios en una cuestión de fe, o ministerialmente para juzgar en un asunto de gobierno o disciplina, la declaración de doctrina y la decisión de la ley deben recibirse y someterse por dos motivos: primero y principalmente, porque están de acuerdo con la Palabra de Dios; pero segundo y en un sentido subordinado, porque son emitidos por la iglesia, como una ordenanza de Dios instituida para ese mismo propósito.

Cristo ama a Su esposa, la Iglesia. El dio Su preciosa vida por ella en el madero maldito del Calvario y continúa cuidando de ella a través del fiel ministerio de la iglesia (Ef 5:251 Tim 3:1-13). Por lo tanto, si ustedes son ancianos ordenados, recuerden que su oficio es ministerial y declarativo. Ustedes son miembros de tribunales eclesiásticos, no de cuerpos legislativos. De hecho, no establecen las reglas ni las regulaciones para la adoración, el discipulado, la misión y la disciplina. No, su llamado es a declarar y ejercer en una manera estrictamente espiritual lo que Cristo mismo ha establecido en Su Palabra. Además, todos estamos llamados a vivir en una gozosa sumisión al fiel cuidado y supervisión pastoral de nuestros ancianos, «porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta» (Heb 13:17).


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Jon D. Payne
Jon D. Payne

El Dr. Jon D. Payne es pastor principal de Christ Church Presbyterian en Charleston, Carolina del Sur, coordinador de Gospel Reformation Network y autor de In the Splendor of Holiness [En el esplendor de la santidad].

Testimonio

Martes 1 Marzo

Vino, pues, palabra del Señor a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí.

Jeremías 1:4-5

Jesús es el Mesías (1)

Testimonio

“Nací en Túnez, en una familia judía. En el año 1950 mis padres fueron a vivir a París. Fue entonces cuando empecé a hacerme preguntas sobre mi identidad. A los 16 años fui a vivir, durante seis meses, en una colonia agrícola de producción y consumo comunitarios en Israel. Esta experiencia extraordinaria hizo que mis preguntas fuesen más profundas: ¿Quién era yo realmente? Un judío nacido en Túnez, criado en Francia, y que seguía buscando su identidad. ¿Debía aceptar la cultura de mis padres, o integrarme a la cultura francesa y convertirme simplemente en un “judío sociológico”, es decir, un judío solo de nombre, pero que no sigue las tradiciones de sus ancestros?

Allí encontré a Judy, una cristiana que había venido desde Canadá para descubrir el país de la Biblia. Le hice preguntas sobre lo que ella creía, y finalmente me compré una Biblia. Cuanto más avanzaba en la lectura, más preguntas me hacía… ¡y obtenía respuestas!

La Biblia mencionaba personajes que me eran familiares, por ejemplo Abraham, Moisés o el rey David. Descubrí que ellos habían vivido en una relación con Dios. ¡Quedé sorprendido y luego cautivado! Esto fue un verdadero descubrimiento: ¡Yo también, joven judío tunecino, podía comunicarme con Dios e incluso tener una relación personal con él! Por otra parte, la imagen que tenía de Jesús estaba deformada: lo veía como un no judío. A medida que fui leyendo la Biblia descubrí a un rabino (un maestro) muy diferente del hombre que me habían descrito: ¡Jesús amaba al pueblo judío!”.

(mañana continuará)

Éxodo 13 – Hechos 10:1-24 – Salmo 28:1-5 – Proverbios 10:24-25

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