Excelencia y eternidad de la Sabiduría

Proverbios 8-11

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Excelencia y eternidad de la Sabiduría

8:1 ¿No clama la sabiduría,
    Y da su voz la inteligencia?

En las alturas junto al camino,
A las encrucijadas de las veredas se para;

En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad,
A la entrada de las puertas da voces:

Oh hombres, a vosotros clamo;
Dirijo mi voz a los hijos de los hombres.

Entended, oh simples, discreción;
Y vosotros, necios, entrad en cordura.

Oíd, porque hablaré cosas excelentes,
Y abriré mis labios para cosas rectas.

Porque mi boca hablará verdad,
Y la impiedad abominan mis labios.

Justas son todas las razones de mi boca;
No hay en ellas cosa perversa ni torcida.

Todas ellas son rectas al que entiende,
Y razonables a los que han hallado sabiduría.

10 Recibid mi enseñanza, y no plata;
Y ciencia antes que el oro escogido.

11 Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas;
Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.

12 Yo, la sabiduría, habito con la cordura,
Y hallo la ciencia de los consejos.

13 El temor de Jehová es aborrecer el mal;
La soberbia y la arrogancia, el mal camino,
Y la boca perversa, aborrezco.

14 Conmigo está el consejo y el buen juicio;
Yo soy la inteligencia; mío es el poder.

15 Por mí reinan los reyes,
Y los príncipes determinan justicia.

16 Por mí dominan los príncipes,
Y todos los gobernadores juzgan la tierra.

17 Yo amo a los que me aman,
Y me hallan los que temprano me buscan.

18 Las riquezas y la honra están conmigo;
Riquezas duraderas, y justicia.

19 Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado;
Y mi rédito mejor que la plata escogida.

20 Por vereda de justicia guiaré,
Por en medio de sendas de juicio,

21 Para hacer que los que me aman tengan su heredad,
Y que yo llene sus tesoros.

22 Jehová me poseía en el principio,
Ya de antiguo, antes de sus obras.

23 Eternamente tuve el principado, desde el principio,
Antes de la tierra.

24 Antes de los abismos fui engendrada;
Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.

25 Antes que los montes fuesen formados,
Antes de los collados, ya había sido yo engendrada;

26 No había aún hecho la tierra, ni los campos,
Ni el principio del polvo del mundo.

27 Cuando formaba los cielos, allí estaba yo;
Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo;

28 Cuando afirmaba los cielos arriba,
Cuando afirmaba las fuentes del abismo;

29 Cuando ponía al mar su estatuto,
Para que las aguas no traspasasen su mandamiento;
Cuando establecía los fundamentos de la tierra,

30 Con él estaba yo ordenándolo todo,
Y era su delicia de día en día,
Teniendo solaz delante de él en todo tiempo.

31 Me regocijo en la parte habitable de su tierra;
Y mis delicias son con los hijos de los hombres.

32 Ahora, pues, hijos, oídme,
Y bienaventurados los que guardan mis caminos.

33 Atended el consejo, y sed sabios,
Y no lo menospreciéis.

34 Bienaventurado el hombre que me escucha,
Velando a mis puertas cada día,
Aguardando a los postes de mis puertas.

35 Porque el que me halle, hallará la vida,
Y alcanzará el favor de Jehová.

36 Mas el que peca contra mí, defrauda su alma;
Todos los que me aborrecen aman la muerte.

La Sabiduría y la mujer insensata

9:1 La sabiduría edificó su casa,
    Labró sus siete columnas.

Mató sus víctimas, mezcló su vino,
Y puso su mesa.

Envió sus criadas;
Sobre lo más alto de la ciudad clamó.

Dice a cualquier simple: Ven acá.
A los faltos de cordura dice:

Venid, comed mi pan,
Y bebed del vino que yo he mezclado.

Dejad las simplezas, y vivid,
Y andad por el camino de la inteligencia.

El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta;
El que reprende al impío, se atrae mancha.

No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca;
Corrige al sabio, y te amará.

Da al sabio, y será más sabio;
Enseña al justo, y aumentará su saber.

10 El temor de Jehová es el principio de la sabiduría,
Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.

11 Porque por mí se aumentarán tus días,
Y años de vida se te añadirán.

12 Si fueres sabio, para ti lo serás;
Y si fueres escarnecedor, pagarás tú solo.

13 La mujer insensata es alborotadora;
Es simple e ignorante.

14 Se sienta en una silla a la puerta de su casa,
En los lugares altos de la ciudad,

15 Para llamar a los que pasan por el camino,
Que van por sus caminos derechos.

16 Dice a cualquier simple: Ven acá.
A los faltos de cordura dijo:

17 Las aguas hurtadas son dulces,
Y el pan comido en oculto es sabroso.

18 Y no saben que allí están los muertos;
Que sus convidados están en lo profundo del Seol.

Contraste entre el justo y el malvado

10:1 Los proverbios de Salomón.
    El hijo sabio alegra al padre,
    Pero el hijo necio es tristeza de su madre.

Los tesoros de maldad no serán de provecho;
Mas la justicia libra de muerte.

Jehová no dejará padecer hambre al justo;
Mas la iniquidad lanzará a los impíos.

La mano negligente empobrece;
Mas la mano de los diligentes enriquece.

El que recoge en el verano es hombre entendido;
El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que averg:uenza.

Hay bendiciones sobre la cabeza del justo;
Pero violencia cubrirá la boca de los impíos.

La memoria del justo será bendita;
Mas el nombre de los impíos se pudrirá.

El sabio de corazón recibirá los mandamientos;
Mas el necio de labios caerá.

El que camina en integridad anda confiado;
Mas el que pervierte sus caminos será quebrantado.

10 El que guiña el ojo acarrea tristeza;
Y el necio de labios será castigado.

11 Manantial de vida es la boca del justo;
Pero violencia cubrirá la boca de los impíos.

12 El odio despierta rencillas;
Pero el amor cubrirá todas las faltas.

13 En los labios del prudente se halla sabiduría;
Mas la vara es para las espaldas del falto de cordura.

14 Los sabios guardan la sabiduría;
Mas la boca del necio es calamidad cercana.

15 Las riquezas del rico son su ciudad fortificada;
Y el desmayo de los pobres es su pobreza.

16 La obra del justo es para vida;
Mas el fruto del impío es para pecado.

17 Camino a la vida es guardar la instrucción;
Pero quien desecha la reprensión, yerra.

18 El que encubre el odio es de labios mentirosos;
Y el que propaga calumnia es necio.

19 En las muchas palabras no falta pecado;
Mas el que refrena sus labios es prudente.

20 Plata escogida es la lengua del justo;
Mas el corazón de los impíos es como nada.

21 Los labios del justo apacientan a muchos,
Mas los necios mueren por falta de entendimiento.

22 La bendición de Jehová es la que enriquece,
Y no añade tristeza con ella.

23 El hacer maldad es como una diversión al insensato;
Mas la sabiduría recrea al hombre de entendimiento.

24 Lo que el impío teme, eso le vendrá;
Pero a los justos les será dado lo que desean.

25 Como pasa el torbellino, así el malo no permanece;
Mas el justo permanece para siempre.

26 Como el vinagre a los dientes, y como el humo a los ojos,
Así es el perezoso a los que lo envían.

27 El temor de Jehová aumentará los días;
Mas los años de los impíos serán acortados.

28 La esperanza de los justos es alegría;
Mas la esperanza de los impíos perecerá.

29 El camino de Jehová es fortaleza al perfecto;
Pero es destrucción a los que hacen maldad.

30 El justo no será removido jamás;
Pero los impíos no habitarán la tierra.

31 La boca del justo producirá sabiduría;
Mas la lengua perversa será cortada.

32 Los labios del justo saben hablar lo que agrada;
Mas la boca de los impíos habla perversidades.

11:1 El peso falso es abominación a Jehová;
Mas la pesa cabal le agrada.

Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra;
Mas con los humildes está la sabiduría.

La integridad de los rectos los encaminará;
Pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos.

No aprovecharán las riquezas en el día de la ira;
Mas la justicia librará de muerte.

La justicia del perfecto enderezará su camino;
Mas el impío por su impiedad caerá.

La justicia de los rectos los librará;
Mas los pecadores serán atrapados en su pecado.

Cuando muere el hombre impío, perece su esperanza;
Y la expectación de los malos perecerá.

El justo es librado de la tribulación;
Mas el impío entra en lugar suyo.

El hipócrita con la boca daña a su prójimo;
Mas los justos son librados con la sabiduría.

10 En el bien de los justos la ciudad se alegra;
Mas cuando los impíos perecen hay fiesta.

11 Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida;
Mas por la boca de los impíos será trastornada.

12 El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo;
Mas el hombre prudente calla.

13 El que anda en chismes descubre el secreto;
Mas el de espíritu fiel lo guarda todo.

14 Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo;
Mas en la multitud de consejeros hay seguridad.

15 Con ansiedad será afligido el que sale por fiador de un extraño;
Mas el que aborreciere las fianzas vivirá seguro.

16 La mujer agraciada tendrá honra,
Y los fuertes tendrán riquezas.

17 A su alma hace bien el hombre misericordioso;
Mas el cruel se atormenta a sí mismo.

18 El impío hace obra falsa;
Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme.

19 Como la justicia conduce a la vida,
Así el que sigue el mal lo hace para su muerte.

20 Abominación son a Jehová los perversos de corazón;
Mas los perfectos de camino le son agradables.

21 Tarde o temprano, el malo será castigado;
Mas la descendencia de los justos será librada.

22 Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo
Es la mujer hermosa y apartada de razón.

23 El deseo de los justos es solamente el bien;
Mas la esperanza de los impíos es el enojo.

24 Hay quienes reparten, y les es añadido más;
Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.

25 El alma generosa será prosperada;
Y el que saciare, él también será saciado.

26 Al que acapara el grano, el pueblo lo maldecirá;
Pero bendición será sobre la cabeza del que lo vende.

27 El que procura el bien buscará favor;
Mas al que busca el mal, éste le vendrá.

28 El que confía en sus riquezas caerá;
Mas los justos reverdecerán como ramas.

29 El que turba su casa heredará viento;
Y el necio será siervo del sabio de corazón.

30 El fruto del justo es árbol de vida;
Y el que gana almas es sabio.

31 Ciertamente el justo será recompensado en la tierra;
!!Cuánto más el impío y el pecador!

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Beneficios de la sabiduría

Proverbios 4-7

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Beneficios de la sabiduría

4:1 Oíd, hijos, la enseñanza de un padre,
    Y estad atentos, para que conozcáis cordura.

Porque os doy buena enseñanza;
No desamparéis mi ley.

Porque yo también fui hijo de mi padre,
Delicado y único delante de mi madre.

Y él me enseñaba, y me decía:
Retenga tu corazón mis razones,
Guarda mis mandamientos, y vivirás.

Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia;
No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;

No la dejes, y ella te guardará;
Amala, y te conservará.

Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría;
Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.

Engrandécela, y ella te engrandecerá;
Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.

Adorno de gracia dará a tu cabeza;
Corona de hermosura te entregará.

10 Oye, hijo mío, y recibe mis razones,
Y se te multiplicarán años de vida.

11 Por el camino de la sabiduría te he encaminado,
Y por veredas derechas te he hecho andar.

12 Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos,
Y si corrieres, no tropezarás.

13 Retén el consejo, no lo dejes;
Guárdalo, porque eso es tu vida.

14 No entres por la vereda de los impíos,
Ni vayas por el camino de los malos.

15 Déjala, no pases por ella;
Apártate de ella, pasa.

16 Porque no duermen ellos si no han hecho mal,
Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno.

17 Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos;

18 Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

19 El camino de los impíos es como la oscuridad;
No saben en qué tropiezan.

20 Hijo mío, está atento a mis palabras;
Inclina tu oído a mis razones.

21 No se aparten de tus ojos;
Guárdalas en medio de tu corazón;

22 Porque son vida a los que las hallan,
Y medicina a todo su cuerpo.

23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
Porque de él mana la vida.

24 Aparta de ti la perversidad de la boca,
Y aleja de ti la iniquidad de los labios.

25 Tus ojos miren lo recto,
Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.

26 Examina la senda de tus pies,
Y todos tus caminos sean rectos.

27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal.

Amonestación contra la impureza

5:1 Hijo mío, está atento a mi sabiduría,
    Y a mi inteligencia inclina tu oído,

Para que guardes consejo,
Y tus labios conserven la ciencia.

Porque los labios de la mujer extraña destilan miel,
Y su paladar es más blando que el aceite;

Mas su fin es amargo como el ajenjo,
Agudo como espada de dos filos.

Sus pies descienden a la muerte;
Sus pasos conducen al Seol.

Sus caminos son inestables; no los conocerás,
Si no considerares el camino de vida.

Ahora pues, hijos, oídme,
Y no os apartéis de las razones de mi boca.

Aleja de ella tu camino,
Y no te acerques a la puerta de su casa;

Para que no des a los extraños tu honor,
Y tus años al cruel;

10 No sea que extraños se sacien de tu fuerza,
Y tus trabajos estén en casa del extraño;

11 Y gimas al final,
Cuando se consuma tu carne y tu cuerpo,

12 Y digas: !!Cómo aborrecí el consejo,
Y mi corazón menospreció la reprensión;

13 No oí la voz de los que me instruían,
Y a los que me enseñaban no incliné mi oído!

14 Casi en todo mal he estado,
En medio de la sociedad y de la congregación.

15 Bebe el agua de tu misma cisterna,
Y los raudales de tu propio pozo.

16 ¿Se derramarán tus fuentes por las calles,
Y tus corrientes de aguas por las plazas?

17 Sean para ti solo,
Y no para los extraños contigo.

18 Sea bendito tu manantial,
Y alégrate con la mujer de tu juventud,

19 Como cierva amada y graciosa gacela.
Sus caricias te satisfagan en todo tiempo,
Y en su amor recréate siempre.

20 ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena,
Y abrazarás el seno de la extraña?

21 Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová,
Y él considera todas sus veredas.

22 Prenderán al impío sus propias iniquidades,
Y retenido será con las cuerdas de su pecado.

23 El morirá por falta de corrección,
Y errará por lo inmenso de su locura.

Amonestación contra la pereza y la falsedad

6:1 Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo,
    Si has empeñado tu palabra a un extraño,

Te has enlazado con las palabras de tu boca,
Y has quedado preso en los dichos de tus labios.

Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate,
Ya que has caído en la mano de tu prójimo;
Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.

No des sueño a tus ojos,
Ni a tus párpados adormecimiento;

Escápate como gacela de la mano del cazador,
Y como ave de la mano del que arma lazos.

Ve a la hormiga, oh perezoso,
Mira sus caminos, y sé sabio;

La cual no teniendo capitán,
Ni gobernador, ni señor,

Prepara en el verano su comida,
Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.

Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir?
¿Cuándo te levantarás de tu sueño?

10 Un poco de sueño, un poco de dormitar,
Y cruzar por un poco las manos para reposo;

11 Así vendrá tu necesidad como caminante,
Y tu pobreza como hombre armado.

12 El hombre malo, el hombre depravado,
Es el que anda en perversidad de boca;

13 Que guiña los ojos, que habla con los pies,
Que hace señas con los dedos.

14 Perversidades hay en su corazón; anda pensando el mal en todo tiempo;
Siembra las discordias.

15 Por tanto, su calamidad vendrá de repente;
Súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.

16 Seis cosas aborrece Jehová,
Y aun siete abomina su alma:

17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa,
Las manos derramadoras de sangre inocente,

18 El corazón que maquina pensamientos inicuos,
Los pies presurosos para correr al mal,

19 El testigo falso que habla mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos.

Amonestación contra el adulterio

20 Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre,
    Y no dejes la enseñanza de tu madre;

21 Atalos siempre en tu corazón,
Enlázalos a tu cuello.

22 Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán;
Hablarán contigo cuando despiertes.

23 Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz,
Y camino de vida las reprensiones que te instruyen,

24 Para que te guarden de la mala mujer,
De la blandura de la lengua de la mujer extraña.

25 No codicies su hermosura en tu corazón,
Ni ella te prenda con sus ojos;

26 Porque a causa de la mujer ramera el hombre es reducido a un bocado de pan;
Y la mujer caza la preciosa alma del varón.

27 ¿Tomará el hombre fuego en su seno
Sin que sus vestidos ardan?

28 ¿Andará el hombre sobre brasas
Sin que sus pies se quemen?

29 Así es el que se llega a la mujer de su prójimo;
No quedará impune ninguno que la tocare.

30 No tienen en poco al ladrón si hurta
Para saciar su apetito cuando tiene hambre;

31 Pero si es sorprendido, pagará siete veces;
Entregará todo el haber de su casa.

32 Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento;
Corrompe su alma el que tal hace.

33 Heridas y verg:uenza hallará,
Y su afrenta nunca será borrada.

34 Porque los celos son el furor del hombre,
Y no perdonará en el día de la venganza.

35 No aceptará ningún rescate,
Ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones.

Las artimañas de la ramera

7:1 Hijo mío, guarda mis razones,
    Y atesora contigo mis mandamientos.

Guarda mis mandamientos y vivirás,
Y mi ley como las niñas de tus ojos.

Lígalos a tus dedos;
Escríbelos en la tabla de tu corazón.

Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana,
Y a la inteligencia llama parienta;

Para que te guarden de la mujer ajena,
Y de la extraña que ablanda sus palabras.

Porque mirando yo por la ventana de mi casa,
Por mi celosía,

Vi entre los simples,
Consideré entre los jóvenes,
A un joven falto de entendimiento,

El cual pasaba por la calle, junto a la esquina,
E iba camino a la casa de ella,

A la tarde del día, cuando ya oscurecía,
En la oscuridad y tinieblas de la noche.

10 Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro,
Con atavío de ramera y astuta de corazón.

11 Alborotadora y rencillosa,
Sus pies no pueden estar en casa;

12 Unas veces está en la calle, otras veces en las plazas,
Acechando por todas las esquinas.

13 Se asió de él, y le besó.
Con semblante descarado le dijo:

14 Sacrificios de paz había prometido,
Hoy he pagado mis votos;

15 Por tanto, he salido a encontrarte,
Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.

16 He adornado mi cama con colchas
Recamadas con cordoncillo de Egipto;

17 He perfumado mi cámara
Con mirra, áloes y canela.

18 Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana;
Alegrémonos en amores.

19 Porque el marido no está en casa;
Se ha ido a un largo viaje.

20 La bolsa de dinero llevó en su mano;
El día señalado volverá a su casa.

21 Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras,
Le obligó con la zalamería de sus labios.

22 Al punto se marchó tras ella,
Como va el buey al degolladero,
Y como el necio a las prisiones para ser castigado;

23 Como el ave que se apresura a la red,
Y no sabe que es contra su vida,
Hasta que la saeta traspasa su corazón.

24 Ahora pues, hijos, oídme,
Y estad atentos a las razones de mi boca.

25 No se aparte tu corazón a sus caminos;
No yerres en sus veredas.

26 Porque a muchos ha hecho caer heridos,
Y aun los más fuertes han sido muertos por ella.

27 Camino al Seol es su casa,
Que conduce a las cámaras de la muerte.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Motivo de los proverbios

Proverbios 1-3

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Motivo de los proverbios

1:1  Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.

Para entender sabiduría y doctrina,
Para conocer razones prudentes,

Para recibir el consejo de prudencia,
Justicia, juicio y equidad;

Para dar sagacidad a los simples,
Y a los jóvenes inteligencia y cordura.

Oirá el sabio, y aumentará el saber,
Y el entendido adquirirá consejo,

Para entender proverbio y declaración,
Palabras de sabios, y sus dichos profundos.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Amonestaciones de la Sabiduría

Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
    Y no desprecies la dirección de tu madre;

Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,
Y collares a tu cuello.

10 Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar,
No consientas.

11 Si dijeren: Ven con nosotros;
Pongamos asechanzas para derramar sangre,
Acechemos sin motivo al inocente;

12 Los tragaremos vivos como el Seol,
Y enteros, como los que caen en un abismo;

13 Hallaremos riquezas de toda clase,
Llenaremos nuestras casas de despojos;

14 Echa tu suerte entre nosotros;
Tengamos todos una bolsa.

15 Hijo mío, no andes en camino con ellos.
Aparta tu pie de sus veredas,

16 Porque sus pies corren hacia el mal,
Y van presurosos a derramar sangre.

17 Porque en vano se tenderá la red
Ante los ojos de toda ave;

18 Pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas,
Y a sus almas tienden lazo.

19 Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia,
La cual quita la vida de sus poseedores.

20 La sabiduría clama en las calles,
Alza su voz en las plazas;

21 Clama en los principales lugares de reunión;
En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones.

22 ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza,
Y los burladores desearán el burlar,
Y los insensatos aborrecerán la ciencia?

23 Volveos a mi reprensión;
He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros,
Y os haré saber mis palabras.

24 Por cuanto llamé, y no quisisteis oír,
Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese,

25 Sino que desechasteis todo consejo mío
Y mi reprensión no quisisteis,

26 También yo me reiré en vuestra calamidad,
Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;

27 Cuando viniere como una destrucción lo que teméis,
Y vuestra calamidad llegare como un torbellino;
Cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia.

28 Entonces me llamarán, y no responderé;
Me buscarán de mañana, y no me hallarán.

29 Por cuanto aborrecieron la sabiduría,
Y no escogieron el temor de Jehová,

30 Ni quisieron mi consejo,
Y menospreciaron toda reprensión mía,

31 Comerán del fruto de su camino,
Y serán hastiados de sus propios consejos.

32 Porque el desvío de los ignorantes los matará,
Y la prosperidad de los necios los echará a perder;

33 Mas el que me oyere, habitará confiadamente
Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.

Excelencias de la sabiduría

2:1 Hijo mío, si recibieres mis palabras,
    Y mis mandamientos guardares dentro de ti,

Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;
Si inclinares tu corazón a la prudencia,

Si clamares a la inteligencia,
Y a la prudencia dieres tu voz;

Si como a la plata la buscares,
Y la escudriñares como a tesoros,

Entonces entenderás el temor de Jehová,
Y hallarás el conocimiento de Dios.

Porque Jehová da la sabiduría,
Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.

El provee de sana sabiduría a los rectos;
Es escudo a los que caminan rectamente.

Es el que guarda las veredas del juicio,
Y preserva el camino de sus santos.

Entonces entenderás justicia, juicio
Y equidad, y todo buen camino.

10 Cuando la sabiduría entrare en tu corazón,
Y la ciencia fuere grata a tu alma,

11 La discreción te guardará;
Te preservará la inteligencia,

12 Para librarte del mal camino,
De los hombres que hablan perversidades,

13 Que dejan los caminos derechos,
Para andar por sendas tenebrosas;

14 Que se alegran haciendo el mal,
Que se huelgan en las perversidades del vicio;

15 Cuyas veredas son torcidas,
Y torcidos sus caminos.

16 Serás librado de la mujer extraña,
De la ajena que halaga con sus palabras,

17 La cual abandona al compañero de su juventud,
Y se olvida del pacto de su Dios.

18 Por lo cual su casa está inclinada a la muerte,
Y sus veredas hacia los muertos;

19 Todos los que a ella se lleguen, no volverán,
Ni seguirán otra vez los senderos de la vida.

20 Así andarás por el camino de los buenos,
Y seguirás las veredas de los justos;

21 Porque los rectos habitarán la tierra,
Y los perfectos permanecerán en ella,

22 Mas los impíos serán cortados de la tierra,
Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.

Exhortación a la obediencia

3:1 Hijo mío, no te olvides de mi ley,
    Y tu corazón guarde mis mandamientos;

Porque largura de días y años de vida
Y paz te aumentarán.

Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;
Atalas a tu cuello,
Escríbelas en la tabla de tu corazón;

Y hallarás gracia y buena opinión
Ante los ojos de Dios y de los hombres.

Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.

Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.

No seas sabio en tu propia opinión;
Teme a Jehová, y apártate del mal;

Porque será medicina a tu cuerpo,
Y refrigerio para tus huesos.

Honra a Jehová con tus bienes,
Y con las primicias de todos tus frutos;

10 Y serán llenos tus graneros con abundancia,
Y tus lagares rebosarán de mosto.

11 No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová,
Ni te fatigues de su corrección;

12 Porque Jehová al que ama castiga,
Como el padre al hijo a quien quiere.

13 Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría,
Y que obtiene la inteligencia;

14 Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata,
Y sus frutos más que el oro fino.

15 Más preciosa es que las piedras preciosas;
Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella.

16 Largura de días está en su mano derecha;
En su izquierda, riquezas y honra.

17 Sus caminos son caminos deleitosos,
Y todas sus veredas paz.

18 Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano,
Y bienaventurados son los que la retienen.

19 Jehová con sabiduría fundó la tierra;
Afirmó los cielos con inteligencia.

20 Con su ciencia los abismos fueron divididos,
Y destilan rocío los cielos.

21 Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos;
Guarda la ley y el consejo,

22 Y serán vida a tu alma,
Y gracia a tu cuello.

23 Entonces andarás por tu camino confiadamente,
Y tu pie no tropezará.

24 Cuando te acuestes, no tendrás temor,
Sino que te acostarás, y tu sueño será grato.

25 No tendrás temor de pavor repentino,
Ni de la ruina de los impíos cuando viniere,

26 Porque Jehová será tu confianza,
Y él preservará tu pie de quedar preso.

27 No te niegues a hacer el bien a quien es debido,
Cuando tuvieres poder para hacerlo.

28 No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve,
Y mañana te daré,
Cuando tienes contigo qué darle.

29 No intentes mal contra tu prójimo
Que habita confiado junto a ti.

30 No tengas pleito con nadie sin razón,
Si no te han hecho agravio.

31 No envidies al hombre injusto,
Ni escojas ninguno de sus caminos.

32 Porque Jehová abomina al perverso;
Mas su comunión íntima es con los justos.

33 La maldición de Jehová está en la casa del impío,
Pero bendecirá la morada de los justos.

34 Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores,
Y a los humildes dará gracia.

35 Los sabios heredarán honra,
Mas los necios llevarán ignominia.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Exhortación a la creación, para que alabe a Jehová

Salmos 148-150

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Exhortación a la creación, para que alabe a Jehová

Aleluya.

148:1 Alabad a Jehová desde los cielos;
    Alabadle en las alturas.

Alabadle, vosotros todos sus ángeles;
Alabadle, vosotros todos sus ejércitos.

Alabadle, sol y luna;
Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas.

Alabadle, cielos de los cielos,
Y las aguas que están sobre los cielos.

Alaben el nombre de Jehová;
Porque él mandó, y fueron creados.

Los hizo ser eternamente y para siempre;
Les puso ley que no será quebrantada.

Alabad a Jehová desde la tierra,
Los monstruos marinos y todos los abismos;

El fuego y el granizo, la nieve y el vapor,
El viento de tempestad que ejecuta su palabra;

Los montes y todos los collados,
El árbol de fruto y todos los cedros;

10 La bestia y todo animal,
Reptiles y volátiles;

11 Los reyes de la tierra y todos los pueblos,
Los príncipes y todos los jueces de la tierra;

12 Los jóvenes y también las doncellas,
Los ancianos y los niños.

13 Alaben el nombre de Jehová,
Porque sólo su nombre es enaltecido.
Su gloria es sobre tierra y cielos.

14 El ha exaltado el poderío de su pueblo;
Alábenle todos sus santos, los hijos de Israel,
El pueblo a él cercano.
Aleluya.

Exhortación a Israel, para que alabe a Jehová

Aleluya.

149:1 Cantad a Jehová cántico nuevo;
    Su alabanza sea en la congregación de los santos.

Alégrese Israel en su Hacedor;
Los hijos de Sion se gocen en su Rey.

Alaben su nombre con danza;
Con pandero y arpa a él canten.

Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo;
Hermoseará a los humildes con la salvación.

Regocíjense los santos por su gloria,
Y canten aun sobre sus camas.

Exalten a Dios con sus gargantas,
Y espadas de dos filos en sus manos,

Para ejecutar venganza entre las naciones,
Y castigo entre los pueblos;

Para aprisionar a sus reyes con grillos,
Y a sus nobles con cadenas de hierro;

Para ejecutar en ellos el juicio decretado;
Gloria será esto para todos sus santos.
Aleluya.

Exhortación a alabar a Dios con instrumentos de música

Aleluya.

150:1 Alabad a Dios en su santuario;
    Alabadle en la magnificencia de su firmamento.

Alabadle por sus proezas;
Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza.

Alabadle a son de bocina;
Alabadle con salterio y arpa.

Alabadle con pandero y danza;
Alabadle con cuerdas y flautas.

Alabadle con címbalos resonantes;
Alabadle con címbalos de júbilo.

Todo lo que respira alabe a JAH.
Aleluya.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Alabanza por la bondad y el poder de Dios

Salmos 145-147

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Alabanza por la bondad y el poder de Dios

Salmo de alabanza; de David.

145:1 Te exaltaré, mi Dios, mi Rey,
    Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.

Cada día te bendeciré,
Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;
Y su grandeza es inescrutable.

Generación a generación celebrará tus obras,
Y anunciará tus poderosos hechos.

En la hermosura de la gloria de tu magnificencia,
Y en tus hechos maravillosos meditaré.

Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres,
Y yo publicaré tu grandeza.

Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad,
Y cantarán tu justicia.

Clemente y misericordioso es Jehová,
Lento para la ira, y grande en misericordia.

Bueno es Jehová para con todos,
Y sus misericordias sobre todas sus obras.

10 Te alaben, oh Jehová, todas tus obras,
Y tus santos te bendigan.

11 La gloria de tu reino digan,
Y hablen de tu poder,

12 Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos,
Y la gloria de la magnificencia de su reino.

13 Tu reino es reino de todos los siglos,
Y tu señorío en todas las generaciones.

14 Sostiene Jehová a todos los que caen,
Y levanta a todos los oprimidos.

15 Los ojos de todos esperan en ti,
Y tú les das su comida a su tiempo.

16 Abres tu mano,
Y colmas de bendición a todo ser viviente.

17 Justo es Jehová en todos sus caminos,
Y misericordioso en todas sus obras.

18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan,
A todos los que le invocan de veras.

19 Cumplirá el deseo de los que le temen;
Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

20 Jehová guarda a todos los que le aman,
Mas destruirá a todos los impíos.

21 La alabanza de Jehová proclamará mi boca;
Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre.

Alabanza por la justicia de Dios

Aleluya.

146:1  Alaba, oh alma mía, a Jehová.

Alabaré a Jehová en mi vida;
Cantaré salmos a mi Dios mientras viva.

No confiéis en los príncipes,
Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.

Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra;
En ese mismo día perecen sus pensamientos.

Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob,
Cuya esperanza está en Jehová su Dios,

El cual hizo los cielos y la tierra,
El mar, y todo lo que en ellos hay;
Que guarda verdad para siempre,

Que hace justicia a los agraviados,
Que da pan a los hambrientos.
Jehová liberta a los cautivos;

Jehová abre los ojos a los ciegos;
Jehová levanta a los caídos;
Jehová ama a los justos.

Jehová guarda a los extranjeros;
Al huérfano y a la viuda sostiene,
Y el camino de los impíos trastorna.

10 Reinará Jehová para siempre;
Tu Dios, oh Sion, de generación en generación.
Aleluya.

Alabanza por el favor de Dios hacia Jerusalén

147:1 Alabad a JAH,
    Porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios;
    Porque suave y hermosa es la alabanza.

Jehová edifica a Jerusalén;
A los desterrados de Israel recogerá.

El sana a los quebrantados de corazón,
Y venda sus heridas.

El cuenta el número de las estrellas;
A todas ellas llama por sus nombres.

Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder;
Y su entendimiento es infinito.

Jehová exalta a los humildes,
Y humilla a los impíos hasta la tierra.

Cantad a Jehová con alabanza,
Cantad con arpa a nuestro Dios.

El es quien cubre de nubes los cielos,
El que prepara la lluvia para la tierra,
El que hace a los montes producir hierba.

El da a la bestia su mantenimiento,
Y a los hijos de los cuervos que claman.

10 No se deleita en la fuerza del caballo,
Ni se complace en la agilidad del hombre.

11 Se complace Jehová en los que le temen,
Y en los que esperan en su misericordia.

12 Alaba a Jehová, Jerusalén;
Alaba a tu Dios, oh Sion.

13 Porque fortificó los cerrojos de tus puertas;
Bendijo a tus hijos dentro de ti.

14 El da en tu territorio la paz;
Te hará saciar con lo mejor del trigo.

15 El envía su palabra a la tierra;
Velozmente corre su palabra.

16 Da la nieve como lana,
Y derrama la escarcha como ceniza.

17 Echa su hielo como pedazos;
Ante su frío, ¿quién resistirá?

18 Enviará su palabra, y los derretirá;
Soplará su viento, y fluirán las aguas.

19 Ha manifestado sus palabras a Jacob,
Sus estatutos y sus juicios a Israel.

20 No ha hecho así con ninguna otra de las naciones;
Y en cuanto a sus juicios, no los conocieron.
Aleluya.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Súplica de liberación y dirección

Salmos 142-144

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142:1 Con mi voz clamaré a Jehová;
Con mi voz pediré a Jehová misericordia.

Delante de él expondré mi queja;
Delante de él manifestaré mi angustia.

Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda.
En el camino en que andaba, me escondieron lazo.

Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer;
No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida.

Clamé a ti, oh Jehová;
Dije: Tú eres mi esperanza,
Y mi porción en la tierra de los vivientes.

Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido.
Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.

Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre;
Me rodearán los justos,
Porque tú me serás propicio.

Súplica de liberación y dirección

Salmo de David.

143:1 Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos;
    Respóndeme por tu verdad, por tu justicia.

Y no entres en juicio con tu siervo;
Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.

Porque ha perseguido el enemigo mi alma;
Ha postrado en tierra mi vida;
Me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.

Y mi espíritu se angustió dentro de mí;
Está desolado mi corazón.

Me acordé de los días antiguos;
Meditaba en todas tus obras;
Reflexionaba en las obras de tus manos.

Extendí mis manos a ti,
Mi alma a ti como la tierra sedienta. Selah

Respóndeme pronto, oh Jehová, porque desmaya mi espíritu;
No escondas de mí tu rostro,
No venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura.

Hazme oír por la mañana tu misericordia,
Porque en ti he confiado;
Hazme saber el camino por donde ande,
Porque a ti he elevado mi alma.

Líbrame de mis enemigos, oh Jehová;
En ti me refugio.

10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios;
Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

11 Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás;
Por tu justicia sacarás mi alma de angustia.

12 Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos,
Y destruirás a todos los adversarios de mi alma,
Porque yo soy tu siervo.

Oración pidiendo socorro y prosperidad

Salmo de David.

144:1 Bendito sea Jehová, mi roca,
    Quien adiestra mis manos para la batalla,
    Y mis dedos para la guerra;

Misericordia mía y mi castillo,
Fortaleza mía y mi libertador,
Escudo mío, en quien he confiado;
El que sujeta a mi pueblo debajo de mí.

Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que en él pienses,
O el hijo de hombre, para que lo estimes?

El hombre es semejante a la vanidad;
Sus días son como la sombra que pasa.

Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende;
Toca los montes, y humeen.

Despide relámpagos y disípalos,
Envía tus saetas y túrbalos.

Envía tu mano desde lo alto;
Redímeme, y sácame de las muchas aguas,
De la mano de los hombres extraños,

Cuya boca habla vanidad,
Y cuya diestra es diestra de mentira.

Oh Dios, a ti cantaré cántico nuevo;
Con salterio, con decacordio cantaré a ti.

10 Tú, el que da victoria a los reyes,
El que rescata de maligna espada a David su siervo.

11 Rescátame, y líbrame de la mano de los hombres extraños,
Cuya boca habla vanidad,
Y cuya diestra es diestra de mentira.

12 Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud,
Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio;

13 Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano;
Nuestros ganados, que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos;

14 Nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo;
No tengamos asalto, ni que hacer salida,
Ni grito de alarma en nuestras plazas.

15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto;
Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Omnipresencia y omnisciencia de Dios

Salmos 139-141

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Omnipresencia y omnisciencia de Dios

Al músico principal. Salmo de David.

139:1  Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.

Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme;
Has entendido desde lejos mis pensamientos.

Has escudriñado mi andar y mi reposo,
Y todos mis caminos te son conocidos.

Pues aún no está la palabra en mi lengua,
Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.

Detrás y delante me rodeaste,
Y sobre mí pusiste tu mano.

Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí;
Alto es, no lo puedo comprender.

¿A dónde me iré de tu Espíritu?
¿Y a dónde huiré de tu presencia?

Si subiere a los cielos, allí estás tú;
Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.

Si tomare las alas del alba
Y habitare en el extremo del mar,

10 Aun allí me guiará tu mano,
Y me asirá tu diestra.

11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán;
Aun la noche resplandecerá alrededor de mí.

12 Aun las tinieblas no encubren de ti,
Y la noche resplandece como el día;
Lo mismo te son las tinieblas que la luz.

13 Porque tú formaste mis entrañas;
Tú me hiciste en el vientre de mi madre.

14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado,
Y mi alma lo sabe muy bien.

15 No fue encubierto de ti mi cuerpo,
Bien que en oculto fui formado,
Y entretejido en lo más profundo de la tierra.

16 Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formadas,
Sin faltar una de ellas.

17 !!Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!
!!Cuán grande es la suma de ellos!

18 Si los enumero, se multiplican más que la arena;
Despierto, y aún estoy contigo.

19 De cierto, oh Dios, harás morir al impío;
Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios.

20 Porque blasfemias dicen ellos contra ti;
Tus enemigos toman en vano tu nombre.

21 ¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen,
Y me enardezco contra tus enemigos?

22 Los aborrezco por completo;
Los tengo por enemigos.

23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;

24 Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno.

Súplica de protección contra los perseguidores

Al músico principal. Salmo de David.

140:1 Líbrame, oh Jehová, del hombre malo;
    Guárdame de hombres violentos,

Los cuales maquinan males en el corazón,
Cada día urden contiendas.

Aguzaron su lengua como la serpiente;
Veneno de áspid hay debajo de sus labios. Selah

Guárdame, oh Jehová, de manos del impío;
Líbrame de hombres injuriosos,
Que han pensado trastornar mis pasos.

Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios;
Han tendido red junto a la senda;
Me han puesto lazos. Selah

He dicho a Jehová: Dios mío eres tú;
Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.

Jehová Señor, potente salvador mío,
Tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla.

No concedas, oh Jehová, al impío sus deseos;
No saques adelante su pensamiento, para que no se ensoberbezca. Selah

En cuanto a los que por todas partes me rodean,
La maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.

10 Caerán sobre ellos brasas;
Serán echados en el fuego,
En abismos profundos de donde no salgan.

11 El hombre deslenguado no será firme en la tierra;
El mal cazará al hombre injusto para derribarle.

12 Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido,
Y el derecho de los necesitados.

13 Ciertamente los justos alabarán tu nombre;
Los rectos morarán en tu presencia.

Oración a fin de ser guardado del mal

Salmo de David.

141:1 Jehová, a ti he clamado; apresúrate a mí;
    Escucha mi voz cuando te invocare.

Suba mi oración delante de ti como el incienso,
El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.

Pon guarda a mi boca, oh Jehová;
Guarda la puerta de mis labios.

No dejes que se incline mi corazón a cosa mala,
A hacer obras impías
Con los que hacen iniquidad;
Y no coma yo de sus deleites.

Que el justo me castigue, será un favor,
Y que me reprenda será un excelente bálsamo
Que no me herirá la cabeza;
Pero mi oración será continuamente contra las maldades de aquéllos.

Serán despeñados sus jueces,
Y oirán mis palabras, que son verdaderas.

Como quien hiende y rompe la tierra,
Son esparcidos nuestros huesos a la boca del Seol.

Por tanto, a ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos;
En ti he confiado; no desampares mi alma.

Guárdame de los lazos que me han tendido,
Y de las trampas de los que hacen iniquidad.

10 Caigan los impíos a una en sus redes,
Mientras yo pasaré adelante.

Petición de ayuda en medio de la prueba

Masquil de David. Oración que hizo cuando estaba en la

cueva.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Alabanza por la misericordia eterna de Jehová

Salmos 136-138

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Alabanza por la misericordia eterna de Jehová

136:1 Alabad a Jehová, porque él es bueno,
    Porque para siempre es su misericordia.

Alabad al Dios de los dioses,
Porque para siempre es su misericordia.

Alabad al Señor de los señores,
Porque para siempre es su misericordia.

Al único que hace grandes maravillas,
Porque para siempre es su misericordia.

Al que hizo los cielos con entendimiento,
Porque para siempre es su misericordia.

Al que extendió la tierra sobre las aguas,
Porque para siempre es su misericordia.

Al que hizo las grandes lumbreras,
Porque para siempre es su misericordia.

El sol para que señorease en el día,
Porque para siempre es su misericordia.

La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche,
Porque para siempre es su misericordia.

10 Al que hirió a Egipto en sus primogénitos,
Porque para siempre es su misericordia.

11 Al que sacó a Israel de en medio de ellos,
Porque para siempre es su misericordia.

12 Con mano fuerte, y brazo extendido,
Porque para siempre es su misericordia.

13 Al que dividió el Mar Rojo en partes,
Porque para siempre es su misericordia;

14 E hizo pasar a Israel por en medio de él,
Porque para siempre es su misericordia;

15 Y arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo,
Porque para siempre es su misericordia.

16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto,
Porque para siempre es su misericordia.

17 Al que hirió a grandes reyes,
Porque para siempre es su misericordia;

18 Y mató a reyes poderosos,
Porque para siempre es su misericordia;

19 A Sehón rey amorreo,
Porque para siempre es su misericordia;

20 Y a Og rey de Basán,
Porque para siempre es su misericordia;

21 Y dio la tierra de ellos en heredad,
Porque para siempre es su misericordia;

22 En heredad a Israel su siervo,
Porque para siempre es su misericordia.

23 El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros,
Porque para siempre es su misericordia;

24 Y nos rescató de nuestros enemigos,
Porque para siempre es su misericordia.

25 El que da alimento a todo ser viviente,
Porque para siempre es su misericordia.

26 Alabad al Dios de los cielos,
Porque para siempre es su misericordia.

Lamento de los cautivos en Babilonia

137:1 Junto a los ríos de Babilonia,
    Allí nos sentábamos, y aun llorábamos,
    Acordándonos de Sion.

Sobre los sauces en medio de ella
Colgamos nuestras arpas.

Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos,
Y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo:
Cantadnos algunos de los cánticos de Sion.

¿Cómo cantaremos cántico de Jehová
En tierra de extraños?

Si me olvidare de ti, oh Jerusalén,
Pierda mi diestra su destreza.

Mi lengua se pegue a mi paladar,
Si de ti no me acordare;
Si no enalteciere a Jerusalén
Como preferente asunto de mi alegría.

Oh Jehová, recuerda contra los hijos de Edom el día de Jerusalén,
Cuando decían: Arrasadla, arrasadla
Hasta los cimientos.

Hija de Babilonia la desolada,
Bienaventurado el que te diere el pago
De lo que tú nos hiciste.

Dichoso el que tomare y estrellare tus niños
Contra la peña.

Acción de gracias por el favor de Jehová

Salmo de David.

138:1 Te alabaré con todo mi corazón;
    Delante de los dioses te cantaré salmos.

Me postraré hacia tu santo templo,
Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad;
Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.

El día que clamé, me respondiste;
Me fortaleciste con vigor en mi alma.

Te alabarán, oh Jehová, todos los reyes de la tierra,
Porque han oído los dichos de tu boca.

Y cantarán de los caminos de Jehová,
Porque la gloria de Jehová es grande.

Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde,
Mas al altivo mira de lejos.

Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás;
Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano,
Y me salvará tu diestra.

Jehová cumplirá su propósito en mí;
Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre;
No desampares la obra de tus manos.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

La bienaventuranza del amor fraternal

Salmos 133-135

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La bienaventuranza del amor fraternal

Cántico gradual; de David.

133:1 !!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es
    Habitar los hermanos juntos en armonía!

Es como el buen óleo sobre la cabeza,
El cual desciende sobre la barba,
La barba de Aarón,
Y baja hasta el borde de sus vestiduras;

Como el rocío de Hermón,
Que desciende sobre los montes de Sion;
Porque allí envía Jehová bendición,
Y vida eterna.

Exhortación a los guardas del templo

Cántico gradual.

134:1 Mirad, bendecid a Jehová,
    Vosotros todos los siervos de Jehová,
    Los que en la casa de Jehová estáis por las noches.

Alzad vuestras manos al santuario,
Y bendecid a Jehová.

Desde Sion te bendiga Jehová,
El cual ha hecho los cielos y la tierra.

La grandeza del Señor y la vanidad de los ídolos

Aleluya.

135:1 Alabad el nombre de Jehová;
    Alabadle, siervos de Jehová;

Los que estáis en la casa de Jehová,
En los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad a JAH, porque él es bueno;
Cantad salmos a su nombre, porque él es benigno.

Porque JAH ha escogido a Jacob para sí,
A Israel por posesión suya.

Porque yo sé que Jehová es grande,
Y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.

Todo lo que Jehová quiere, lo hace,
En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.

Hace subir las nubes de los extremos de la tierra;
Hace los relámpagos para la lluvia;
Saca de sus depósitos los vientos.

El es quien hizo morir a los primogénitos de Egipto,
Desde el hombre hasta la bestia.

Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto,
Contra Faraón, y contra todos sus siervos.

10 Destruyó a muchas naciones,
Y mató a reyes poderosos;

11 A Sehón rey amorreo,
A Og rey de Basán,
Y a todos los reyes de Canaán.

12 Y dio la tierra de ellos en heredad,
En heredad a Israel su pueblo.

13 Oh Jehová, eterno es tu nombre;
Tu memoria, oh Jehová, de generación en generación.

14 Porque Jehová juzgará a su pueblo,
Y se compadecerá de sus siervos.

15 Los ídolos de las naciones son plata y oro,
Obra de manos de hombres.

16 Tienen boca, y no hablan;
Tienen ojos, y no ven;

17 Tienen orejas, y no oyen;
Tampoco hay aliento en sus bocas.

18 Semejantes a ellos son los que los hacen,
Y todos los que en ellos confían.

19 Casa de Israel, bendecid a Jehová;
Casa de Aarón, bendecid a Jehová;

20 Casa de Leví, bendecid a Jehová;
Los que teméis a Jehová, bendecid a Jehová.

21 Desde Sion sea bendecido Jehová,
Quien mora en Jerusalén.
Aleluya.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Salmos 130-132

Salmos 130-132

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Esperanza en que Jehová dará redención

Cántico gradual.

130:1  De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.

Señor, oye mi voz;
Estén atentos tus oídos
A la voz de mi súplica.

JAH, si mirares a los pecados,
¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?

Pero en ti hay perdón,
Para que seas reverenciado.

Esperé yo a Jehová, esperó mi alma;
En su palabra he esperado.

Mi alma espera a Jehová
Más que los centinelas a la mañana,
Más que los vigilantes a la mañana.

Espere Israel a Jehová,
Porque en Jehová hay misericordia,
Y abundante redención con él;

Y él redimirá a Israel
De todos sus pecados.

Confiando en Dios como un niño

Cántico gradual; de David.

131:1 Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron;
    Ni anduve en grandezas,
    Ni en cosas demasiado sublimes para mí.

En verdad que me he comportado y he acallado mi alma
Como un niño destetado de su madre;
Como un niño destetado está mi alma.

Espera, oh Israel, en Jehová,
Desde ahora y para siempre.

Plegaria por bendición sobre el santuario

Cántico gradual.

132:1 Acuérdate, oh Jehová, de David,
    Y de toda su aflicción;

De cómo juró a Jehová,
Y prometió al Fuerte de Jacob:

No entraré en la morada de mi casa,
Ni subiré sobre el lecho de mi estrado;

No daré sueño a mis ojos,
Ni a mis párpados adormecimiento,

Hasta que halle lugar para Jehová,
Morada para el Fuerte de Jacob.

He aquí en Efrata lo oímos;
Lo hallamos en los campos del bosque.

Entraremos en su tabernáculo;
Nos postraremos ante el estrado de sus pies.

Levántate, oh Jehová, al lugar de tu reposo,
Tú y el arca de tu poder.

Tus sacerdotes se vistan de justicia,
Y se regocijen tus santos.

10 Por amor de David tu siervo
No vuelvas de tu ungido el rostro.

11 En verdad juró Jehová a David,
Y no se retractará de ello:
De tu descendencia pondré sobre tu trono.

12 Si tus hijos guardaren mi pacto,
Y mi testimonio que yo les enseñaré,
Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.

13 Porque Jehová ha elegido a Sion;
La quiso por habitación para sí.

14 Este es para siempre el lugar de mi reposo;
Aquí habitaré, porque la he querido.

15 Bendeciré abundantemente su provisión;
A sus pobres saciaré de pan.

16 Asimismo vestiré de salvación a sus sacerdotes,
Y sus santos darán voces de júbilo.

17 Allí haré retoñar el poder de David;
He dispuesto lámpara a mi ungido.

18 A sus enemigos vestiré de confusión,
Mas sobre él florecerá su corona.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.