Pablo da testimonio de su conversión

Hechos 22-24

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alimentemos_el_alma22 Hermanos y padres, escuchad mi defensa que ahora presento ante vosotros.

Cuando oyeron que se dirigía a ellos en el idioma hebreo[a], observaron aún más silencio; y él dijo*:

Pablo da testimonio de su conversión

Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, educado bajo[b] Gamaliel en estricta conformidad a la ley de nuestros padres[c], siendo tanceloso de Dios como todos vosotros lo sois hoy. Y perseguí este Camino hasta la muerte, encadenando y echando en cárceles tanto a hombres como a mujeres,de lo cual pueden testificar[d] el sumo sacerdote y todo el concilio de los ancianos[e]. También de ellos recibí cartas para los hermanos, y me puse en marcha para Damasco con el fin de traer presos[f] a Jerusalén también a los que estaban allá, para que fueran castigados. Y aconteció que cuando iba de camino, estando ya cerca de Damasco, como al mediodía, de repente una luz muy brillante fulguró desde el cielo a mi derredor, y caí al suelo, y oí una voz que me decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Y respondí: “¿Quién eres, Señor?” Y El me dijo: “Yo soy Jesús el Nazareno, a quien tú persigues.” Y los que estaban conmigo vieron la luz, ciertamente, pero no comprendieron[g] la vozdel que me hablaba. 10 Y yo dije: “¿Qué debo hacer, Señor?” Y el Señor me dijo: “Levántate y entra a Damasco; y allí se te dirá todo lo que se ha ordenado que hagas.” 11 Pero como yo no veía por causa del resplandor[h] de aquella luz, los que estaban conmigo me llevaron de la mano y entré a Damasco. 12 Y uno llamado Ananías, hombre piadoso según las normas de la ley, y de quien daban buen testimonio todos los judíos que vivían allí, 13 vino a mí, y poniéndose a mi lado, me dijo: “Hermano Saulo, recibe la vista.” En ese mismo instante[i] alcé los ojos y lo miré. 14 Y él dijo: “El Dios de nuestros padres te ha designado[j] para que conozcas su voluntad, y para que veas al Justo y oigas palabra[k] de su boca. 15 “Porque testigo suyo serás a todos los hombres de lo que has visto y oído. 16 “Y ahora, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando su nombre.” 17 Y aconteció que cuando regresé a Jerusalén y me hallaba orando en el templo, caí en un éxtasis, 18 y vi al Señor que me decía: “Apresúrate y sal pronto de Jerusalén porque no aceptarán tu testimonio acerca de mí.” 19 Y yo dije: “Señor, ellos saben bien que en una sinagoga tras otra, yo encarcelaba y azotabaa los que creían en ti. 20 “Y cuando se derramaba la sangre de tu testigo Esteban, allí estaba también yo dando mi aprobación, y cuidando los mantos de los que lo estaban matando.” 21 Pero El me dijo: “Ve, porque te voy a enviar lejos, a los gentiles.”

Pablo bajo vigilancia del comandante

22 Lo oyeron hasta que dijo esto[l], y entonces alzaron sus voces y dijeron: ¡Quita de la tierra a ese individuo! No se le debe permitir que viva. 23 Como ellos vociferaban y arrojaban sus mantos y echaban polvo al aire, 24 el comandante[m]ordenó que lo llevaran al cuartel, diciendo que debía ser sometido a[n] azotes para saber la razón por qué gritaban contra él de aquella manera. 25 Cuando lo estiraron con[o] correas, Pablo dijo al centurión que estaba allí: ¿Os es lícito azotar a un ciudadano[p] romano sin haberle hecho juicio? 26 Al oír esto el centurión, fue al comandante y le avisó, diciendo: ¿Qué vas a hacer? Porque este hombre es romano. 27 Vino el comandante a Pablo y le dijo: Dime, ¿eres romano? Y él dijo: Sí.28 Y el comandante respondió: Yo adquirí esta ciudadanía por una gran cantidad de dinero. Y Pablo dijo: Pero yo soy ciudadano de nacimiento. 29 Entonces los que iban a someterlo a[q] azotes, al instante lo soltaron[r]; y también el comandante tuvo temor cuando supo que Pablo era romano, y porque lo había atado con cadenas.

Pablo ante el concilio

30 Al día siguiente, queriendo saber con certeza la causa por la cual los judíos lo acusaban, lo soltó, y ordenó a los principales sacerdotes y a todo el concilio[s] que se reunieran; y llevando[t] a Pablo, lo puso ante ellos.

23 Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio[u], dijo: Hermanos[v], hasta este día yo he vivido delante de Dios con una conciencia perfectamente limpia[w]. Y el sumo sacerdote Ananías ordenó a los que estaban junto a él, que lo golpearan en la boca. Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Te sientas tú para juzgarme conforme a la ley, y violas la ley ordenando que me golpeen? Los que estaban allí observando, dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias? Y Pablo dijo: No sabía, hermanos, que él era el sumo sacerdote; porque escrito está: No hablaras mal de una de las autoridades de tu pueblo. Entonces Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y otra fariseos, alzó la voz en el concilio: Hermanos[x], yo soy fariseo, hijo de fariseos; se me juzga a causa de la esperanza de[y] la resurrección de los muertos. Cuando dijo esto, se produjo un altercado entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu, mas los fariseos creen todo esto. Se produjo entonces un gran alboroto; y levantándose algunos de los escribas del grupo de los fariseos, discutían acaloradamente, diciendo: No encontramos nada malo en este hombre; pero ¿y si un espíritu o un ángel le ha hablado? 10 Y al surgir un gran altercado, el comandante[z] tuvo temor de que Pablo fuera despedazado por ellos, y ordenó que las tropas descendieran, lo sacaran de entre ellos a la fuerza y lo llevaran al cuartel.

11 A la noche siguiente se le apareció el Señor y le dijo: Ten ánimo, porque como has testificado fielmente de mi causa en Jerusalén, así has de testificar también en Roma.

Conspiración de los judíos contra Pablo

12 Cuando se hizo de día, los judíos tramaron una conspiración[aa] y se comprometieron bajo juramento[ab], diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablo. 13 Y los que tramaron esta conjura eran más de cuarenta, 14 los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: Nos hemos comprometido bajo solemne juramento[ac] a no probar nada hasta que hayamos matado a Pablo. 15 Ahora pues, vosotros y[ad] el concilio, avisad al comandante para que lo haga comparecer[ae] ante vosotros, como si quisierais hacer una investigación más minuciosa para resolver su caso; nosotros por nuestra parte estamos listos para matarlo antes de que llegue. 16 Pero el hijo de la hermana de Pablo se enteró de la emboscada, y fue y entró[af] al cuartel, y dio aviso a Pablo. 17 Y Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: Lleva a este joven al comandante, porque tiene algo que informarle. 18 El entonces, tomándolo consigo, lo condujo al comandante, y le dijo*: Pablo, el preso, me llamó y me pidió que te trajera a este joven, pues tiene algo que decirte. 19 Y el comandante, tomándolo de la mano, y llevándolo aparte, le preguntó: ¿Qué es lo que me tienes que informar? 20 Y él respondió: Los judíos se han puesto de acuerdo en pedirte que mañana lleves a Pablo al concilio con el pretexto de hacer una indagación más a fondo sobre él. 21 Pero no les prestes atención[ag], porque más de cuarenta hombres de ellos, que se han comprometido bajo juramento[ah] a no comer ni beber hasta que lo hayan matado, esperan emboscados; ya están listos esperando promesa de parte tuya[ai]. 22 Entonces el comandante dejó ir al joven, encomendándole: No digas a nadie que me has informado de estas cosas. 23 Y llamando a dos de los centuriones, dijo: Preparad doscientos soldados para la hora tercera de la noche[aj], con[ak] setenta jinetes y doscientos lanceros[al], para que vayan a Cesarea. 24 Debían preparar también cabalgaduras para Pablo, y llevarlo a salvo al gobernador Félix.

Carta de Claudio Lisias a Félix

25 Y el comandante escribió una carta en estos términos:

26 Claudio Lisias, al excelentísimo gobernador Félix: Salud.

27 Cuando este hombre fue arrestado por los judíos, y estaba a punto de ser muerto por ellos, al saber que era romano, fui con las tropas y lo rescaté. 28 Y queriendo cerciorarme de la causa por la cual lo acusaban, lo llevé a su concilio29 y hallé que lo acusaban sobre cuestiones de su ley, pero no de ningún[am]cargo que mereciera muerte o prisión[an].

30 Cuando se me informó de que había una conjura en contra del hombre, te lo envié enseguida, instruyendo también a sus acusadores que presenten los cargos[ao] contra él delante de ti[ap].

31 Así que los soldados, de acuerdo con las órdenes que tenían, tomaron a Pablo y lo llevaron de noche a Antípatris. 32 Y al día siguiente regresaron al cuarteldejando que los de a caballo siguieran con él, 33 los cuales, después de llegar a Cesarea y de entregar la carta al gobernador, le presentaron también a Pablo.34 Cuando el gobernador la leyó, preguntó de qué provincia era; y al enterarse de que era de Cilicia, 35 dijo: Te oiré cuando estén presentes también tus acusadores. Y mandó que lo guardaran en el Pretorio[aq] de Herodes.

Los judíos acusan a Pablo ante Félix

24 Cinco días más tarde el sumo sacerdote Ananías descendió con algunos ancianos y con un abogado[ar] llamado Tértulo; y[as] presentaron al gobernador sus cargos[at] contra Pablo. Después que llamaron a Pablo[au], Tértulo comenzó a acusarlo, diciendo al gobernador:

Ya que por ti hemos obtenido mucha paz, y que por providencia tuya se están llevando a cabo reformas en favor de esta nación, nosotros, por todos los medios y en todas partes, reconocemos esto con profunda gratitud, oh excelentísimo Félix. Pero para no importunarte más, te suplico que, con tu habitual bondad, nos concedas una breve audiencia[av]. Pues hemos descubierto[aw] que este hombre es verdaderamente una plaga[ax], y que provoca disensiones entre todos los judíos por el mundo entero[ay], y es líder de la secta de los nazarenos. Hasta trató de profanar el templo; entonces[az] lo arrestamos [ba]y quisimos juzgarlo conforme a nuestra ley. Pero interviniendo el comandante[bb]Lisias, con gran violencia lo quitó de nuestras manos, mandando a sus acusadores que vinieran a ti. Si tú mismo lo interrogas sobre todo lo que he dicho[bc], podrás confirmar las cosas de que lo acusamos. Los judíos se unieron también a la acusación[bd], asegurando que, efectivamente, así era todo.

Defensa de Pablo

10 Después que el gobernador le hizo una señal para que hablara, Pablo respondió:

Sabiendo que por muchos años tú has sido juez de esta nación, con gusto presento mi defensa, 11 puesto que tú puedes comprobar el hecho de que no hace más de doce días que subí a Jerusalén a adorar. 12 Y ni en el templo, ni en las sinagogas, ni en la ciudad misma me encontraron discutiendo con nadie o provocando un tumulto[be]. 13 Ni tampoco pueden probarte de lo que ahora me acusan. 14 Pero esto admito ante ti, que según el Camino que ellos llaman secta, yo sirvo al Dios de nuestros padres[bf], creyendo todo lo que es conforme a la ley y que está escrito en los profetas; 15 teniendo la misma esperanza en Dios que éstos también abrigan, de que ciertamente habrá una resurrección tanto de los justos como de los impíos[bg]. 16 Por esto, yo también me esfuerzo por conservar[bh]siempre una conciencia irreprensible delante de Dios y delante de los hombres.17 Y, después de varios años, he venido para traer limosnas[bi] a mi nación y a presentar ofrendas; 18 haciendo lo cual me encontraron en el templo, después de haberme purificado, no con multitud ni con alboroto. Pero estaban allí ciertos judíos de Asia[bj], 19 y que deberían haberse presentado aquí ante ti y acusarme si tuvieran algo contra mí. 20 O si no, que éstos mismos digan qué delito encontraron cuando comparecí ante el concilio[bk], 21 a no ser por esta sola declaración[bl] que hice en alta voz mientras estaba entre ellos: “Por la resurrección de los muertos soy juzgado hoy ante vosotros.”

22 Entonces Félix, conociendo con mayor exactitud acerca del Camino, pospuso el fallo, diciendo[bm]: Cuando venga[bn] el comandante Lisias decidiré vuestro caso.23 Y dio órdenes al centurión de que guardara a Pablo[bo] bajo custodia, pero con alguna medida de libertad, y que no impidiera a ninguno de sus amigos[bp] que lo sirvieran.

Pablo preso por dos años en Cesarea

24 Pero pocos días más tarde, llegó Félix con Drusila su mujer[bq], que era judía, y mandó traer a Pablo y lo oyó hablar acerca de la fe en Cristo Jesús. 25 Y al disertar Pablo[br] sobre la justicia, el dominio propio y el juicio venidero, Félix, atemorizado dijo[bs]: Vete por ahora, pero cuando tenga tiempo te mandaré llamar. 26 Al mismo tiempo, tenía esperanza de que Pablo le diera dinero; por eso acostumbraba llamarlo con frecuencia y conversar con él. 27 Pero transcurridos dos años, Porcio Festo llegó como sucesor de Félix[bt], y deseando hacer un favor a los judíos, Félix dejó preso a Pablo.

Notas al pie:

  1. Hechos 22:2 I.e., arameo judaico
  2. Hechos 22:3 Lit., a los pies de
  3. Hechos 22:3 Lit., conforme a la rigidez de la ley ancestral
  4. Hechos 22:5 Lit., testificar en mi favor
  5. Hechos 22:5 I.e., el Sanedrín
  6. Hechos 22:5 Lit., estando atados
  7. Hechos 22:9 U, oyeron (con entendimiento)
  8. Hechos 22:11 O, de la gloria
  9. Hechos 22:13 O, Al instante; lit., Y en esa misma hora
  10. Hechos 22:14 O, escogido
  11. Hechos 22:14 O, mensaje; lit., voz
  12. Hechos 22:22 Lit., esta palabra
  13. Hechos 22:24 Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.
  14. Hechos 22:24 Lit., examinado con
  15. Hechos 22:25 Lit., para las
  16. Hechos 22:25 Lit., hombre
  17. Hechos 22:29 Lit., examinarlo con
  18. Hechos 22:29 Lit., se retiraron de él
  19. Hechos 22:30 O, Sanedrín
  20. Hechos 22:30 Lit., bajando
  21. Hechos 23:1 O, Sanedrín, y así en el resto del cap.
  22. Hechos 23:1 Lit., Varones hermanos
  23. Hechos 23:1 O, me he conducido como un buen ciudadano
  24. Hechos 23:6 Lit., Varones hermanos
  25. Hechos 23:6 Lit., y
  26. Hechos 23:10 Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.
  27. Hechos 23:12 O, formaron un tumulto
  28. Hechos 23:12 O, maldición
  29. Hechos 23:14 O, maldición
  30. Hechos 23:15 Lit., con
  31. Hechos 23:15 Lit., bajar
  32. Hechos 23:16 O, habiendo estado presente con ellos, y entró
  33. Hechos 23:21 Lit., no te dejes persuadir por ellos
  34. Hechos 23:21 O, maldición
  35. Hechos 23:21 I.e., de mandar a Pablo
  36. Hechos 23:23 I.e., las nueve de la noche
  37. Hechos 23:23 Lit., y
  38. Hechos 23:23 O, arqueros, u, honderos
  39. Hechos 23:29 Lit., no teniendo
  40. Hechos 23:29 Lit., cadenas
  41. Hechos 23:30 Lit., que hablen
  42. Hechos 23:30 Algunos mss. agregan: Que lo pases bien
  43. Hechos 23:35 I.e., la residencia oficial del gobernador
  44. Hechos 24:1 Lit., orador
  45. Hechos 24:1 Lit., los cuales
  46. Hechos 24:1 O, su caso, o, su evidencia
  47. Hechos 24:2 Lit., él
  48. Hechos 24:4 Lit., oigas brevemente
  49. Hechos 24:5 Lit., encontrado
  50. Hechos 24:5 O, una peste
  51. Hechos 24:5 Lit., la tierra habitada
  52. Hechos 24:6 Lit., pero también
  53. Hechos 24:6 Los mss. más antiguos no incluyen el resto del vers. 6, el vers. 7, y la primera parte del vers. 8 hasta: que vinieran a ti
  54. Hechos 24:7 Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el vers. 22
  55. Hechos 24:8 Lit., todos estos asuntos
  56. Hechos 24:9 O, en el ataque
  57. Hechos 24:12 Lit., un ataque por una turba
  58. Hechos 24:14 Lit., al dios ancestral
  59. Hechos 24:15 O, injustos
  60. Hechos 24:16 Lit., yo mismo practico
  61. Hechos 24:17 O, hacer obras de caridad
  62. Hechos 24:18 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  63. Hechos 24:20 O, Sanedrín
  64. Hechos 24:21 Lit., voz
  65. Hechos 24:22 Lit., los aplazó, diciendo
  66. Hechos 24:22 Lit., descienda
  67. Hechos 24:23 Lit., él
  68. Hechos 24:23 Lit., de los suyos
  69. Hechos 24:24 Lit., su propia mujer
  70. Hechos 24:25 Lit., él
  71. Hechos 24:25 Lit., respondió
  72. Hechos 24:27 Lit., Félix recibió como sucesor a Porcio Festo

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Discurso de Esteban

Hechos 7-9

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Discurso de Esteban

alimentemos_el_alma7 Y el sumo sacerdote dijo: ¿Es esto así?

Y él dijo: Escuchadme, hermanos y padres. El Dios de gloria apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes que habitara en Harán, y le dijo: “Sal de tu tierra y de tu parentela, y ve a la tierra que yo te mostrare.”Entonces él salió de la tierra de los caldeos y se radicó en Harán. Y de allí, después de la muerte de su padre, Dios lo trasladó a esta tierra en la cual ahora vosotros habitáis. No le dio en ella heredad, ni siquiera la medida de la planta del pie, y sin embargo, aunque no tenía hijo, prometió que se la daria en posesion a el y a su descendencia despues de el. Y Dios dijo así: “Que sus descendientes serian extranjeros en una tierra extraña, y que serian esclavizados y maltratados[a] por cuatrocientos años. Pero yo mismo juzgare a cualquier nacion de la cual sean esclavos” —dijo Dios— “y despues de eso saldran y me serviran[b] en este lugar.” Y Dios le dio el pacto[c] de la circuncisión; y así Abraham vino a ser el padre de Isaac, y lo circuncidó al octavo día; e Isaac vino a ser el padre de Jacob, y Jacob de los doce patriarcas.

Y los patriarcas tuvieron envidia de José y lo vendieron para Egipto. Pero Dios estaba con él, 10 y lo rescató de todas sus aflicciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón, rey de Egipto, y éste lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.

11 Entonces vino hambre sobre todo Egipto y Canaán, y con ella gran aflicción; y nuestros padres no hallaban alimentos. 12 Pero cuando Jacob supo[d] que había grano[e] en Egipto, envió a nuestros padres allá la primera vez. 13 En la segunda visita, José se dio a conocer a sus hermanos, y conoció[f] Faraón el linaje de José.14 Y José, enviando mensaje, mandó llamar a Jacob su padre y a toda su parentela, en total setenta y cinco personas. 15 Y Jacob descendió a Egipto, y allímurió él y también nuestros padres. 16 Y de allí fueron trasladados a Siquem, y puestos en el sepulcro que por una suma de dinero había comprado Abraham a los hijos de Hamor en Siquem.

17 Pero a medida que se acercaba el tiempo de la promesa que Dios había confirmado a Abraham, el pueblo crecía y se multiplicaba en Egipto, 18 hasta que surgio otro rey en Egipto que no sabia nada de Jose. 19 Este rey, obrando con astucia contra nuestro pueblo[g], maltrató a nuestros padres, a fin de que expusieran a la muerte a[h] sus niños para que no vivieran. 20 Fue por ese tiempo que Moisés nació. Era hermoso a la vista de Dios[i], y fue criado por tres meses en la casa de su padre. 21 Después de ser abandonado[j] para morir, la hija de Faraón se lo llevó[k] y lo crió como su propio hijo. 22 Y Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios, y era un hombre poderoso en palabras y en hechos. 23 Pero cuando iba a cumplir la edad de cuarenta años, sintió[l] en su corazón el deseo de visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. 24 Y al ver que uno de ellos era tratado injustamente, lo defendió y vengó al[m] oprimido matando[n] al egipcio. 25 Pensaba que sus hermanos entendían que Dios les estaba dando libertad[o] por medio de él[p], pero ellos no entendieron. 26 Al día siguiente se les presentó, cuando dos deellos reñían, y trató de poner paz entre ellos, diciendo: “Varones, vosotros sois hermanos, ¿por qué os herís[q] el uno al otro?” 27 Pero el que estaba hiriendo[r] a su prójimo lo empujó, diciendo: “¿Quien te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros? 28 “¿Acaso quieres matarme como mataste ayer al egipcio?” 29 Al oír estas palabras, Moises huyo y se convirtio en extranjero en la tierra de Madian, donde fue padre de dos hijos.

30 Y pasados cuarenta años, se le aparecio un angel en el desierto del monte Sinaí, en la llama de una zarza que ardia. 31 Al ver esto, Moisés se maravillaba de la visión, y al acercarse para ver mejor, vino a él la voz del Señor: 32 Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob.” Moisés temblando, no se atrevía a mirar.33 Pero el Señor le dijo: “Quitate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estas es tierra santa. 34 Ciertamente he visto la opresion de mi pueblo en Egipto y he oido sus gemidos, y he descendido para librarlos; ven[s] ahora y te enviare a Egipto.”

35 Este Moisés, a quien ellos rechazaron, diciendo: “¿Quien te ha puesto por gobernante y juez?” es el mismo que Dios envió[t] para ser gobernante y libertador con la ayuda[u] del ángel que se le apareció en la zarza. 36 Este hombre los sacó, haciendo prodigios y señales[v] en la tierra de Egipto, en el mar Rojo y en el desierto por cuarenta años. 37 Este es el mismo Moisés que dijo a los hijos de Israel: “Dios os levantara un profeta como yo[w] de entre vuestros hermanos.” 38 Este es el que estaba en la congregación[x] en el desierto junto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y el que recibió palabras[y] de vida para transmitirlas a vosotros; 39 al cual nuestros padres no quisieron obedecer[z], sino que lo repudiaron, y en sus corazones regresaron a Egipto, 40 diciendo a Aaron: “Haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque a este Moises que nos saco de la tierra de Egipto, no sabemos lo que le haya pasado.” 41 En aquellos días hicieron un becerro y ofrecieron sacrificio al ídolo, y se regocijaban en las obras de sus manos. 42 Pero Dios se apartó de ellos y los entregó para que sirvieran[aa] al ejército del cielo[ab], como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso fue a mi a quien ofrecisteis victimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israel?43 Tambien llevasteis el tabernaculo de Moloc, y la estrella del dios Renfan, las imagenes que hicisteis para adorarlas. Yo tambien os deportare mas alla de Babilonia.

44 Nuestros padres tuvieron el tabernáculo del testimonio en el desierto, tal como le había ordenado que lo hiciera Aquél que habló a Moisés, conforme al modelo que había visto. 45 A su vez, habiéndolo recibido, nuestros padres lo introdujeron con Josué al tomar[ac] posesión de las naciones[ad] que Dios arrojó de delante de nuestros padres, hasta los días de David. 46 Y David[ae] halló gracia delante de Dios, y pidió el favor de hallar una morada para el Dios[af] de Jacob. 47 Pero fue Salomón quien le edificó una casa. 48 Sin embargo, el Altísimo no habita en casashechas por manos de hombres; como dice el profeta:

49 El cielo es mi trono,
y la tierra el estrado de mis pies;
¿que casa me edificareis? —dice el Señor—
¿O cual es el lugar de mi reposo?
50 ¿No fue mi mano la que hizo todas estas cosas?

51 Vosotros, que sois duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos, resistís siempre al Espíritu Santo; como hicieron vuestros padres, así también hacéis vosotros. 52 ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que antes habían anunciado la venida del Justo, del cual ahora vosotros os hicisteis traidores y asesinos; 53 vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles y sin embargo no la guardasteis.

Martirio de Esteban

54 Al oír esto, se sintieron profundamente ofendidos[ag], y crujían los dientes contra él. 55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la diestra de Dios; 56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios. 57 Entonces ellos gritaron a gran voz, y tapándose los oídos arremetieron a una contra él. 58 Y echándolo fuera de la ciudad, comenzaron a apedrearle; y los testigos pusieron sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo. 59 Y mientras apedreaban a Esteban, él invocaba al Señor y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60 Y cayendo de rodillas, clamó en alta voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Habiendo dicho esto, durmió[ah].

8 Y Saulo estaba de completo acuerdo con ellos en su muerte.

Saulo persigue a la iglesia

En aquel día se desató una gran persecución en contra de la iglesia en Jerusalén, y todos fueron esparcidos por las regiones de Judea y Samaria, excepto los apóstoles. Y algunos hombres piadosos sepultaron a Esteban, y lloraron a gran voz[ai] por él. Pero Saulo hacía estragos en la iglesia entrando de casa en casa, y arrastrando a hombres y mujeres, los echaba en[aj] la cárcel.

Predicación de Felipe en Samaria

Así que los que habían sido esparcidos iban predicando[ak] la palabra. Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo[al]. Y las multitudes unánimes prestaban atención a lo que Felipe decía, al oír y ver las señales[am] que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, éstos salían de ellosgritando a gran voz; y muchos que habían sido paralíticos y cojos eran sanados.Y había gran regocijo en aquella ciudad.

Simón el mago

Y cierto hombre llamado Simón, hacía tiempo que estaba ejerciendo la magia en la ciudad y asombrando a la gente de Samaria, pretendiendo ser un gran personaje; 10 y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención, diciendo: Este es el que se llama el Gran Poder de Dios. 11 Le prestaban atención porque por mucho tiempo los había asombrado con sus artes mágicas. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba las buenas nuevas del reino de Dios y el nombre de Cristo Jesús, se bautizaban, tanto hombres como mujeres. 13 Y aun Simón mismo creyó; y después de bautizarse, continuó con Felipe, y estaba atónito al ver las señales y los grandes milagros que se hacían.

Pedro y Juan en Samaria

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan, 15 quienes descendieron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, 16 pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 18 Cuando Simón vio que el Espíritu se daba por la imposición de las manos de los apóstoles, les ofreció dinero, 19 diciendo: Dadme también a mí esta autoridad, de manera que todo aquel sobre quien ponga mis manos reciba el Espíritu Santo. 20 Entonces Pedro le dijo: Que tu plata perezca[an] contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero. 21 No tienes parte ni suerte en este asunto[ao], porque tu corazón no es recto delante de Dios. 22 Por tanto, arrepiéntete de esta tu maldad, y ruega al Señor que si es posible se te perdone el intento de tu corazón. 23 Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena[ap] de iniquidad. 24 Pero Simón respondió y dijo: Rogad vosotros al Señor por mí, para que no me sobrevenga nada de lo que habéis dicho.

25 Y ellos, después de haber testificado solemnemente y hablado la palabra del Señor, iniciaron el regreso a Jerusalén anunciando el evangelio en muchas aldeas de los samaritanos.

Felipe y el etíope eunuco

26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, al camino que desciende de Jerusalén a Gaza. (Este es un camino desierto[aq].) 27 El se levantó y fue; y he aquí, había un[ar] eunuco etíope, alto oficial de Candace, reina de los etíopes, el cual estaba encargado de todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar. 28 Regresaba sentado en su carruaje, y leía al profeta Isaías. 29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Ve y júntate a ese carruaje. 30 Cuando Felipe se acercó corriendo, le oyó leer al profeta Isaías, y le dijo: ¿Entiendes lo que lees? 31 Y él respondió: ¿Cómo podré, a menos que alguien me guíe? E invitó a Felipe a que subiera y se sentara con él. 32 El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste:

Como oveja fue llevado al matadero;
y como cordero, mudo delante del que lo trasquila,
no abre el su boca.
33 En su humillacion no se le hizo justicia[as];
¿quien contara[at] su generacion[au]?
Porque su vida es quitada de la tierra.

34 El eunuco respondió a Felipe y dijo: Te ruego que me digas, ¿de quién dice esto el profeta? ¿De sí mismo, o de algún otro? 35 Entonces Felipe abrió su boca, y comenzando desde esta Escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 36 Yendo por el camino, llegaron a un lugar donde había agua; y el eunuco dijo*: Mira, agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado? 37 [av]Y Felipe dijo: Si crees con todo tu corazón, puedes. Respondió él y dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Y mandó parar el carruaje; ambos descendieron al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. 39 Al salir ellos del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y no lo vio más el eunuco, que continuó su camino gozoso. 40 Mas Felipe se encontró[aw] en Azoto[ax], y por donde pasaba, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.

Conversión de Saulo

9 Saulo, respirando todavía amenazas[ay] y muerte contra los discípulos del Señor, fue al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos que pertenecieran al Camino, tanto hombres como mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén. Y sucedió que mientras viajaba, al acercarse a Damasco, de repente resplandeció en su derredor una luz del cielo; y al caer a tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y El respondió: Yo soy Jesús a quien tú persigues; levántate[az], entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.Los hombres que iban con él se detuvieron atónitos[ba], oyendo la voz[bb], pero sin ver a nadie. Saulo se levantó del suelo, y aunque sus ojos estaban abiertos, no veía nada; y llevándolo por la mano, lo trajeron a Damasco. Y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.

Ananías visita a Saulo

10 Había en Damasco cierto discípulo llamado Ananías; y el Señor le dijo en una visión: Ananías. Y él dijo: Heme aquí, Señor. 11 Y el Señor le dijo: Levántate y ve a la calle que se llama Derecha, y pregunta en la casa de Judas por un hombre de Tarso llamado Saulo, porque, he aquí, está orando, 12 y ha visto en una visión[bc] a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista. 13 Pero Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuánto mal ha hecho a tus santos en Jerusalén, 14 y aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. 15 Pero el Señor le dijo: Ve, porque él me es un instrumento[bd] escogido, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de los reyes y de los hijos de Israel; 16 porque yo le mostraré cuánto debe padecer por mi nombre. 17 Ananías fue y entró en la casa, y después de poner las manos sobre él, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 18 Al instante cayeron de sus ojos como unas escamas, y recobró la vista; y se levantó y fue bautizado. 19 Tomó alimentos y cobró fuerzas.

Y por varios días estuvo con los discípulos que estaban en Damasco.

Saulo predica en Damasco

20 Y enseguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogas, diciendo[be]: El es el Hijo de Dios. 21 Y todos los que lo escuchaban estaban asombrados y decían: ¿No es éste el que en Jerusalén destruía a los que invocaban este nombre, y el que había venido aquí con este propósito: para llevarlos atados ante los principales sacerdotes? 22 Pero Saulo seguía fortaleciéndose y confundiendo a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que este Jesús es el Cristo[bf].

Saulo escapa de los judíos

23 Después de muchos días, los judíos tramaron deshacerse de él, 24 pero su conjura llegó al conocimiento de Saulo. Y aun vigilaban las puertas día y noche con el propósito de matarlo; 25 pero sus discípulos lo tomaron de noche y lo sacaron[bg] por una abertura en la muralla, bajándolo en una canasta.

Saulo en Jerusalén

26 Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; y todos le temían, no creyendo que era discípulo. 27 Pero Bernabé lo tomó y lo presentó a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto al Señor en el camino, y que El le había hablado, y cómo en Damasco había hablado con valor en el nombre de Jesús. 28 Y estaba con ellos moviéndose libremente[bh] en Jerusalén, hablando con valor en el nombre del Señor. 29 También hablaba y discutía con los judíoshelenistas; mas éstos intentaban matarlo. 30 Pero cuando los hermanos losupieron, lo llevaron a Cesarea, y de allí lo enviaron a Tarso.

31 Entretanto la iglesia gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada; y andando en el temor del Señor y en la fortaleza del Espíritu Santo, seguía creciendo.

Curación de Eneas

32 Y[bi] mientras Pedro viajaba por todas aquellas regiones, vino también a los santos que vivían en Lida. 33 Allí encontró a un hombre llamado Eneas, que había estado postrado en cama por ocho años, porque estaba paralítico. 34 Y Pedro le dijo: Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama. Y al instante se levantó.35 Todos los que vivían en Lida y en Sarón lo vieron, y[bj] se convirtieron al Señor.

Resurrección de Dorcas

36 Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita (que traducido al griegoes Dorcas[bk]); esta mujer era rica[bl] en obras buenas y de caridad que hacía continuamente. 37 Y sucedió que en aquellos días se enfermó y murió; y lavado su cuerpo, lo pusieron en un aposento alto. 38 Como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, al oír que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No tardes en venir a nosotros. 39 Entonces Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando llegó, lo llevaron al aposento alto, y todas las viudas lo rodearon llorando, mostrando todas las túnicas y ropas que Dorcas solía hacer cuando estaba con ellas. 40 Mas Pedro, haciendo salir a todos, se arrodilló y oró, y volviéndose al cadáver, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.41 Y él le dio la mano y la levantó; y llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. 42 Y esto se supo en todo Jope, y muchos creyeron en el Señor.43 Y[bm] Pedro se quedó en Jope muchos días con un tal Simón, curtidor.

Notas al pie:

  1. Hechos 7:6 Lit., los esclavizarían y maltratarían
  2. Hechos 7:7 O, adorarán
  3. Hechos 7:8 O, un pacto
  4. Hechos 7:12 Lit., oyó
  5. Hechos 7:12 O, trigo
  6. Hechos 7:13 Lit., y fue manifestado a
  7. Hechos 7:19 Lit., nuestra raza
  8. Hechos 7:19 O, fueran echados fuera para morir
  9. Hechos 7:20 Lit., a Dios
  10. Hechos 7:21 Lit., expuesto
  11. Hechos 7:21 O, lo adoptó
  12. Hechos 7:23 Lit., surgió
  13. Hechos 7:24 Lit., tomó venganza por el
  14. Hechos 7:24 O, hiriendo
  15. Hechos 7:25 O, salvación
  16. Hechos 7:25 Lit., por mano suya
  17. Hechos 7:26 O, maltratáis
  18. Hechos 7:27 O, maltratando
  19. Hechos 7:34 Lit., y ven acá
  20. Hechos 7:35 Lit., ha enviado
  21. Hechos 7:35 Lit., la mano
  22. Hechos 7:36 O, milagros
  23. Hechos 7:37 O, como me levantó a mí
  24. Hechos 7:38 O, iglesia
  25. Hechos 7:38 Lit., oráculos
  26. Hechos 7:39 Lit., ser obedientes
  27. Hechos 7:42 O, adoraran
  28. Hechos 7:42 I.e., los cuerpos celestes
  29. Hechos 7:45 Lit., en la
  30. Hechos 7:45 O, los gentiles
  31. Hechos 7:46 Lit., Quien
  32. Hechos 7:46 Muchos mss. antiguos dicen: para la Casa; la Septuaginta en Sal. 132:5, dice: Dios
  33. Hechos 7:54 Lit., aserrados en sus corazones
  34. Hechos 7:60 O, expiró
  35. Hechos 8:2 Lit., e hicieron gran lamentación
  36. Hechos 8:3 Lit., entregaba a
  37. Hechos 8:4 O, anunciando las buenas nuevas de
  38. Hechos 8:5 I.e., el Mesías
  39. Hechos 8:6 O, los milagros
  40. Hechos 8:20 Lit., sea para perdición
  41. Hechos 8:21 O, enseñanza; lit., palabra
  42. Hechos 8:23 O, grillos, o, esclavitud
  43. Hechos 8:26 O, Esta ciudad está desierta
  44. Hechos 8:27 Lit., un hombre
  45. Hechos 8:33 Lit., su justicia fue quitada
  46. Hechos 8:33 O, describirá
  47. Hechos 8:33 O, familia, u, origen
  48. Hechos 8:37 Los mss. más antiguos no incluyen el vers. 37
  49. Hechos 8:40 O, fue hallado
  50. Hechos 8:40 En el Antiguo Testamento, Asdod
  51. Hechos 9:1 Lit., amenaza
  52. Hechos 9:6 Algunas versiones agregan al principio del vers.: El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate
  53. Hechos 9:7 Lit., mudos
  54. Hechos 9:7 O, el sonido
  55. Hechos 9:12 Algunos mss. no incluyen: en una visión
  56. Hechos 9:15 O, vaso
  57. Hechos 9:20 Lit., que
  58. Hechos 9:22 I.e., el Mesías
  59. Hechos 9:25 Lit., bajaron
  60. Hechos 9:28 Lit., entrando y saliendo
  61. Hechos 9:32 Lit., Y sucedió que
  62. Hechos 9:35 Lit., los cuales
  63. Hechos 9:36 O, Gacela
  64. Hechos 9:36 Lit., llena
  65. Hechos 9:43 Lit., Y sucedió que
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Arresto de Pedro y Juan

Hechos 4-6

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Arresto de Pedro y Juan

alimentemos_el_alma4 Mientras ellos hablaban al pueblo, se les echaron encima los sacerdotes, el capitán de la guardia del templo, y los saduceos, indignados porque enseñaban al pueblo, y anunciaban en[a] Jesús la resurrección de entre los muertos. Les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde.Pero muchos de los que habían oído el mensaje[b] creyeron, llegando el número de los hombres como a cinco mil.

Pedro y Juan ante el concilio

Y sucedió que al día siguiente se reunieron en Jerusalén sus gobernantes, ancianos y escribas; estaban allí el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje de los sumos sacerdotes. Y habiéndolos puesto en medio de ellos, les interrogaban: ¿Con qué poder[c], o en qué nombre, habéis hecho esto? Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes y ancianos del pueblo[d], si se nos está interrogando hoy por causa del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera[e] éste ha sido sanado[f], 10 sabed todos vosotros, y todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos, por El[g], este hombre se halla aquí sano delante de vosotros.11 Este Jesús es la piedra desechada por vosotros los constructores, pero que ha venido a ser la piedra angular[h]. 12 Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser[i] salvos.

Amenazados y puestos en libertad

13 Al ver la confianza de Pedro y de Juan, y dándose cuenta de que eran hombres sin letras y sin preparación, se maravillaban, y reconocían que ellos habían estado con Jesús. 14 Y viendo junto a ellos de pie al hombre que había sido sanado, no tenían nada que decir en contra. 15 Pero habiéndoles ordenado salir fuera del concilio[j], deliberaban entre sí, 16 diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque el hecho de que un milagro[k] notable ha sido realizado por medio de elloses evidente a todos los que viven en Jerusalén, y no podemos negarlo. 17 Mas a fin de que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémoslos para que no hablen más a hombre alguno en este nombre. 18 Cuando los llamaron, les ordenaron no hablar ni enseñar en el nombre de Jesús. 19 Mas respondiendo Pedro y Juan, les dijeron: Vosotros mismos juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; 20 porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. 21 Y ellos, después de amenazarlos otra vez, los dejaron ir (no hallando la manera de castigarlos) por causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que había acontecido; 22 porque el hombre en quien se había realizado este milagro[l] de sanidad tenía más de cuarenta años.

Oración de la iglesia

23 Cuando quedaron en libertad, fueron a los suyos y les contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 24 Al oír ellos esto, unánimes alzaron la voz a Dios y dijeron: Oh, Señor[m], tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, 25 el que por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David, tu siervo, dijiste:

¿Por que se enfurecieron los gentiles[n],
y los pueblos tramaron cosas vanas?
26 Se presentaron los reyes de la tierra,
y los gobernantes se juntaron a una
contra el Señor y contra su Cristo[o].

27 Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, juntamente con los gentiles[p] y los pueblos de Israel, contra tu santo siervo[q] Jesús, a quien tú ungiste, 28 para hacer cuanto tu mano y tu propósito habían predestinado que sucediera. 29 Y ahora[r], Señor, considera sus amenazas, y permite que tus siervos hablen tu palabra con toda confianza, 30 mientras extiendes tu mano para que se hagan curaciones, señales[s] y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo[t] Jesús. 31 Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor.

Todas las cosas en común

32 La congregación[u] de los que creyeron era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común.33 Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús[v], y abundante gracia había sobre todos ellos. 34 No había, pues, ningún necesitado entre ellos, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían, traían el precio de lo vendido, 35 y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y se distribuía a cada uno según su necesidad.

36 Y José, un levita natural de Chipre, a quien también los apóstoles llamaban Bernabé (que traducido significa hijo de consolación[w]), 37 poseía un campo y lovendió, y trajo el dinero y lo depositó a los pies de los apóstoles.

Castigo de Ananías y Safira

Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una propiedad, y se quedó con parte del precio, sabiéndolo también su[x] mujer; y trayendo la otra[y] parte, la puso a los pies de los apóstoles. Mas Pedro dijo: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno? Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste[z] este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Dios. Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró; y vino un gran temor sobre todos los que lo supieron[aa]. Y los jóvenes[ab] se levantaron y lo cubrieron, y sacándolo, le dieron sepultura.

Después de un lapso como de tres horas entró su mujer, no sabiendo lo que había sucedido. Y Pedro le preguntó[ac]: Dime, ¿vendisteis el terreno en tanto? Y ella dijo: Sí, ése fue el precio[ad]. Entonces Pedro le dijo: ¿Por qué os pusisteis de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, los pies de los que sepultaron a tu marido están a la puerta, y te sacarán también a ti. 10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró. Al entrar los jóvenes, la hallaron muerta, y lasacaron y le dieron sepultura junto a su marido. 11 Y vino un gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que supieron[ae] estas cosas.

Muchas señales y prodigios

12 Por mano de los apóstoles se realizaban muchas señales[af] y prodigios entre el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. 13 Pero ninguno de los demás se atrevía a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los tenía en gran estima. 14 Y más y más creyentes en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, se añadían constantemente al número de ellos, 15 a tal punto que aun sacaban los enfermos a las calles y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, siquiera su sombra cayera sobre alguno de ellos. 16 También la gente[ag] de las ciudades en los alrededores de Jerusalén acudía trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos, y[ah] todos eran sanados.

En la cárcel y libres otra vez

17 Pero levantándose el sumo sacerdote, y todos los que estaban con él (es decir, la secta de los saduceos), se llenaron de celo, 18 y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en una cárcel pública. 19 Pero un ángel del Señor, durante la noche, abrió las puertas de la cárcel, y sacándolos, dijo: 20 Id, y puestos de pie en el templo, hablad[ai] al pueblo todo el mensaje[aj] de esta Vida. 21 Habiendo oído esto, entraron al amanecer en el templo y enseñaban. Cuando llegaron el sumo sacerdote y los que estaban con él, convocaron al concilio[ak], es decir[al], a todo el senado de los hijos de Israel, y enviaron órdenes a la cárcel para que los trajeran.22 Pero los alguaciles que fueron no los encontraron en la cárcel; volvieron, pues, e informaron, 23 diciendo: Encontramos la cárcel cerrada con toda seguridad y los guardias de pie a las puertas; pero cuando abrimos, a nadie hallamos dentro.24 Cuando oyeron estas palabras, el capitán de la guardia del templo y los principales sacerdotes se quedaron muy perplejos a causa de ellos, pensando en qué terminaría aquello[am]. 25 Pero alguien se presentó y les informó: Mirad, los hombres que pusisteis en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo.26 Entonces el capitán fue con los alguaciles y los trajo sin violencia (porque temían al pueblo, no fuera que los apedrearan). 27 Cuando los trajeron, los pusieron ante[an] el concilio[ao], y el sumo sacerdote los interrogó, 28 diciendo: Os dimos órdenes estrictas de no continuar enseñando en este nombre, y he aquí, habéis llenado a Jerusalén con vuestras enseñanzas, y queréis traer sobre nosotros la sangre de este hombre. 29 Mas respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres. 30 El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros habíais matado[ap] colgándole en una cruz[aq]. 31 A éste Dios exaltó a[ar] su diestra como Príncipe[as] y Salvador, para dar arrepentimiento a Israel, y perdón de pecados. 32 Y nosotros somos testigos[at] de estas cosas; y también el Espíritu Santo, el cual Dios ha dado a los que le obedecen.

El consejo de Gamaliel

33 Cuando ellos oyeron esto, se sintieron profundamente ofendidos[au] y querían matarlos. 34 Pero cierto fariseo llamado Gamaliel, maestro de la ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el concilio[av] y ordenó que sacaran fuera a los hombres por un momento. 35 Y les dijo: Varones de Israel, tened cuidado de lo que vais a hacer con estos hombres. 36 Porque hace algún tiempo Teudas se levantó pretendiendo ser alguien; y un grupo como de cuatrocientos hombres se unió a él. Y[aw] fue muerto, y todos los que lo seguían[ax] fueron dispersos y reducidos a nada. 37 Después de él, se levantó Judas de Galilea en los días del censo, y llevó mucha gente tras sí; él también pereció, y todos los que lo seguían[ay] se dispersaron. 38 Por tanto, en este caso os digo: no tengáis nada que ver con[az] estos hombres y dejadlos en paz, porque si este plan o acción[ba] es de los hombres, perecerá; 39 pero si es de Dios, no podréis destruirlos; no sea que os halléis luchando contra Dios. 40 Ellos aceptaron su consejo[bb], y después de llamar a los apóstoles, los azotaron y les ordenaron que no hablaran en el nombre de Jesús y los soltaron. 41 Ellos, pues, salieron de la presencia del concilio[bc], regocijándose de que hubieran sido tenidos por dignos de padecer afrenta por su Nombre[bd]. 42 Y todos los días, en el templo y de casa en casa[be], no cesaban de enseñar y predicar a[bf] Jesús como el Cristo[bg].

Elección de siete diáconos

Por aquellos[bh] días, al multiplicarse el número de los discípulos, surgió una queja de parte de los judíos helenistas[bi] en contra de los judíos[bj] nativos, porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos. Entonces los doce convocaron a la congregación[bk] de los discípulos, y dijeron: No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas.Por tanto, hermanos, escoged de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea. Y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio[bl] de la palabra. Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación[bm], y escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito[bn] de Antioquía;a los cuales presentaron ante los apóstoles, y después de orar, pusieron sus manos sobre ellos.

Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén, y muchos de[bo] los sacerdotes obedecían a la fe.

Arresto de Esteban y su defensa

Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales[bp] entre el pueblo. Pero se levantaron algunos de la sinagoga llamada de los Libertos, incluyendo tanto cireneos como alejandrinos, y algunos de Cilicia y de Asia[bq], y discutían con Esteban. 10 Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba. 11 Entonces, en secreto persuadieron a algunos hombres para que dijeran[br]: Le hemos oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios.12 Y alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y cayendo sobre él, lo arrebataron y lo trajeron en presencia[bs] del concilio[bt]. 13 Y presentaron testigos falsos que dijeron: Este hombre continuamente habla[bu] en contra de este lugar santo y de la ley; 14 porque le hemos oído decir que este nazareno, Jesús, destruirá este lugar, y cambiará las tradiciones que Moisés nos legó. 15 Y al fijar la mirada en él, todos los que estaban sentados en el concilio[bv] vieron su rostro como el rostro de un ángel.

Notas al pie:

  1. Hechos 4:2 O, en el caso de
  2. Hechos 4:4 O, la palabra
  3. Hechos 4:7 O, autoridad
  4. Hechos 4:8 Algunos mss. agregan: de Israel
  5. Hechos 4:9 O, por quién
  6. Hechos 4:9 Lit., salvado
  7. Hechos 4:10 O, éste
  8. Hechos 4:11 Lit., cabeza del ángulo
  9. Hechos 4:12 Lit., es necesario que seamos
  10. Hechos 4:15 O, Sanedrín
  11. Hechos 4:16 O, una señal
  12. Hechos 4:22 O, esta señal
  13. Hechos 4:24 O, Dueño
  14. Hechos 4:25 O, las naciones
  15. Hechos 4:26 O, Ungido; i.e., Mesías
  16. Hechos 4:27 O, las naciones
  17. Hechos 4:27 O, Hijo
  18. Hechos 4:29 O, en cuanto lo que sucede ahora
  19. Hechos 4:30 O, milagros
  20. Hechos 4:30 O, Hijo
  21. Hechos 4:32 O, multitud
  22. Hechos 4:33 Algunos mss. antiguos agregan: Cristo
  23. Hechos 4:36 O, exhortación, o, estímulo
  24. Hechos 5:2 O, con la complicidad de su
  25. Hechos 5:2 Lit., cierta
  26. Hechos 5:4 O, pusiste
  27. Hechos 5:5 Lit., oyeron
  28. Hechos 5:6 Lit., más jóvenes
  29. Hechos 5:8 Lit., respondió
  30. Hechos 5:8 Lit., en tanto
  31. Hechos 5:11 Lit., oyeron
  32. Hechos 5:12 O, milagros
  33. Hechos 5:16 Lit., multitud
  34. Hechos 5:16 Lit., los cuales
  35. Hechos 5:20 O, continuad hablando
  36. Hechos 5:20 Lit., todas las palabras
  37. Hechos 5:21 O, Sanedrín
  38. Hechos 5:21 Lit., y
  39. Hechos 5:24 Lit., qué llegaría a ser esto
  40. Hechos 5:27 Lit., en
  41. Hechos 5:27 O, Sanedrín
  42. Hechos 5:30 O, sobre quien habíais puesto manos violentas
  43. Hechos 5:30 Lit., un madero
  44. Hechos 5:31 O, con
  45. Hechos 5:31 O, Líder
  46. Hechos 5:32 Algunos mss. agregan: en El, o, suyos
  47. Hechos 5:33 Lit., aserrados
  48. Hechos 5:34 O, Sanedrín
  49. Hechos 5:36 Lit., Quien
  50. Hechos 5:36 Lit., obedecían
  51. Hechos 5:37 Lit., obedecían
  52. Hechos 5:38 O, alejaos de
  53. Hechos 5:38 U, obra
  54. Hechos 5:40 Lit., fueron persuadidos por él
  55. Hechos 5:41 O, Sanedrín
  56. Hechos 5:41 Lit., el nombre (por excelencia)
  57. Hechos 5:42 O, en diferentes casas particulares
  58. Hechos 5:42 O, anunciar el evangelio de
  59. Hechos 5:42 I.e., el Mesías
  60. Hechos 6:1 Lit., En estos
  61. Hechos 6:1 I.e., judíos que no eran de Palestina y que hablaban griego
  62. Hechos 6:1 Lit., hebreos
  63. Hechos 6:2 O, multitud
  64. Hechos 6:4 O, servicio
  65. Hechos 6:5 Lit., multitud
  66. Hechos 6:5 I.e., un gentil convertido al judaísmo
  67. Hechos 6:7 Lit., y muchos, multitud de
  68. Hechos 6:8 O, milagros
  69. Hechos 6:9 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  70. Hechos 6:11 Lit., diciendo
  71. Hechos 6:12 Lit., dentro
  72. Hechos 6:12 O, Sanedrín
  73. Hechos 6:13 Lit., no cesa de hablar palabras
  74. Hechos 6:15 O, Sanedrín
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Introducción

Hechos 1-3

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Introducción

alimentemos_el_alma1 El primer relato que escribí[a], Teófilo, trató de todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de que por el Espíritu Santo había dado instrucciones a los apóstoles que había escogido. A éstos[b] también, después de su padecimiento, se presentó vivo con[c] muchas pruebas convincentes, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles de lo concerniente al reino de Dios. Y reuniéndolos[d], les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre: La cual, les dijo, oísteis de mí; pues Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con[e] el Espíritu Santo dentro de pocos días[f].

La ascensión

Entonces los que estaban reunidos, le preguntaban, diciendo: Señor, ¿restaurarás en este tiempo el reino a Israel? Y El les dijo: No os corresponde a vosotros saber los tiempos ni las épocas que el Padre ha fijado con su propia autoridad; pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos. 10 Y estando mirando fijamente al cielo mientras El ascendía[g], aconteció[h] que se presentaron junto a ellos dos varones en vestiduras blancas, 11 que[i] les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo.

En el aposento alto

12 Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos[j], que está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. 13 Cuando hubieron entrado en la ciudad, subieron al aposento alto donde estaban hospedados, Pedro, Juan, Jacobo[k] y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Jacobo[l] hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo[m] de Jacobo[n]. 14 Todos éstos estaban unánimes, entregados de continuo a la oración junto con las mujeres[o], y con María la madre de Jesús, y con los hermanos de El.

La suerte de Judas y la elección de Matías

15 Por aquel tiempo[p] Pedro se puso de pie en medio de los hermanos (un grupo como de ciento veinte personas[q] estaba reunido allí), y dijo: 16 Hermanos[r], tenía que cumplirse la Escritura en que por boca de David el Espíritu Santo predijo acerca de Judas, el que se hizo guía de los que prendieron a Jesús. 17 Porque era contado entre nosotros y recibió parte en este ministerio. 18 (Este, pues, con el precio de su infamia[s] adquirió un terreno, y cayendo de cabeza se reventó por el medio, y todas sus entrañas se derramaron. 19 Y esto llegó al conocimiento de todos los que habitaban en Jerusalén, de manera que aquel terreno se llamó en su propia lengua[t] Acéldama, es decir, campo de sangre.) 20 Pues en el libro de los Salmos está escrito:

Que sea hecha desierta su morada,
y no haya quien habite en ella;
y:
Que otro tome su cargo[u].

21 Por tanto, es necesario que de los hombres que nos han acompañado todo el tiempo que el Señor Jesús vivió[v] entre nosotros, 22 comenzando desde el bautismo de Juan, hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea constituido testigo con nosotros de su resurrección. 23 Presentaron a dos: a José, llamado Barsabás (al que también llamaban Justo) y a Matías. 24 Y habiendo orado, dijeron: Tú, Señor, que conoces el corazón de todos, muéstranos a cuál de estos dos has escogido 25 para ocupar[w] este ministerio y apostolado, del cual Judas se desvió para irse al lugar que le correspondía. 26 Echaron[x] suertes y la suerte cayó sobre Matías, y fue contado[y] con los once apóstoles.

La venida del Espíritu Santo

Cuando llegó[z] el día de Pentecostés, estaban todos juntos[aa] en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que[ab] llenó toda la casa donde estaban sentados, y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose[ac], se posaron[ad] sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.

Y había judíos que moraban en Jerusalén, hombres piadosos, procedentes de todas las naciones bajo el cielo. Y al ocurrir este estruendo, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno los oía hablar en su propia lengua[ae].Y estaban asombrados y se maravillaban, diciendo: Mirad, ¿no son galileostodos estos que están hablando? ¿Cómo es que cada uno de nosotros losoímos hablar en nuestra lengua[af] en la que hemos nacido? Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de Asia[ag], 10 de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia[ah] alrededor de Cirene, viajeros de Roma, tanto judíos como prosélitos[ai], 11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros idiomas de las maravillas de Dios. 12 Todos estaban asombrados y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? 13 Pero otros se burlaban y decían: Están borrachos[aj].

Primer sermón de Pedro

14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les declaró: Varones judíos y todos los que vivís en Jerusalén, sea esto de vuestro conocimiento y prestad atención a mis palabras, 15 porque éstos no están borrachos como vosotros suponéis, pues apenas es la hora tercera[ak] del día;16 sino que esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel:

17 Y sucedera en los ultimos dias —dice Dios—
que derramare de mi Espiritu sobre toda carne;
y vuestros hijos y vuestras hijas profetizaran,
vuestros jovenes veran visiones,
y vuestros ancianos soñaran sueños;
18 y aun sobre mis siervos y sobre mis siervas
derramare de mi Espiritu en esos dias,
y profetizarán.
19 Y mostrare prodigios arriba en el cielo
y señales abajo en la tierra:
sangre, fuego y columna[al] de humo.
20 El sol se convertira en tinieblas
y la luna en sangre,
antes que venga el dia grande y glorioso[am] del Señor.
21 Y sucedera[an] que todo aquel que invoque el nombre del Señor sera salvo.

22 Varones israelitas, escuchad estas palabras: Jesús el Nazareno, varón confirmado[ao] por Dios entre vosotros con milagros[ap], prodigios y señales[aq] que Dios hizo en medio vuestro a través de El, tal como vosotros mismos sabéis, 23 a éste, entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento[ar] de Dios, clavasteis en una cruz por manos de impíos[as] y le matasteis, 24 a quien Dios resucitó, poniendo fin a la agonía[at] de la muerte, puesto que no era posible que El quedara bajo el dominio de ella. 25 Porque David dice de El:

Veia siempre al Señor en mi presencia;
pues esta a mi diestra para que yo no sea conmovido.
26 Por lo cual mi corazon se alegro y mi lengua se regocijo;
y aun hasta mi carne descansara en esperanza;
27 pues tu no abandonaras mi alma en el Hades[au],
ni permitiras[av] que tu Santo vea corrupcion.
28 Me has hecho conocer los caminos de la vida;
me llenaras de gozo con tu presencia.

29 Hermanos[aw], del patriarca David os puedo decir confiadamente que murió y fue sepultado, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. 30 Pero siendo profeta, y sabiendo que Dios le habia jurado sentar a uno de sus descendientes[ax] en su trono, 31 miró hacia el futuro y habló de la resurrección de Cristo[ay], que no fue abandonado en el Hades[az], ni su carne sufrio[ba] corrupcion. 32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Así que, exaltado a[bb] la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. 34 Porque David no ascendió a los cielos, pero él mismo dice:

Dijo el Señor a mi Señor:
Sientate a mi diestra,
35 hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.”

36 Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo[bc].

Efectos del sermón de Pedro

37 Al oír esto, compungidos de corazón[bd], dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: Hermanos[be], ¿qué haremos? 38 Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame. 40 Y con muchas otras palabras testificabasolemnemente y les exhortaba diciendo: Sed salvos[bf] de esta perversa generación. 41 Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil almas[bg]. 42 Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración[bh].

Comunión de los creyentes

43 Sobrevino temor a toda persona; y muchos prodigios y señales[bi] eran hechas por los apóstoles[bj]. 44 Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; 45 vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. 46 Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos[bk] con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos.

Curación de un cojo

3 Y cierto día Pedro y Juan subían al templo a la hora novena[bl], la de la oración.Y había un hombre, cojo desde su nacimiento[bm], al que llevaban y ponían diariamente a la puerta del templo llamada la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban al templo. Este, viendo a Pedro y a Juan que iban a entrar al templo, les pedía limosna. Entonces Pedro, junto con Juan, fijando su vista en él, le dijo: ¡Míranos! Y él los miró atentamente[bn], esperando recibir algo de ellos.Pero Pedro dijo: No tengo plata ni oro, mas lo que tengo, te doy: en el nombre de Jesucristo el Nazareno, ¡anda[bo]! Y asiéndolo de la mano derecha, lo levantó; al instante sus pies y tobillos cobraron fuerza, y de un salto[bp] se puso en pie y andaba. Entró al templo con ellos caminando, saltando y alabando a Dios. Todo el pueblo lo vio andar y alabar a Dios, 10 y reconocieron que era el mismo que se sentaba a la puerta del templo, la Hermosa, a pedir limosna, y se llenaron de asombro y admiración por lo que le había sucedido.

Segundo sermón de Pedro

11 Y estando él asido de Pedro y de Juan, todo el pueblo, lleno de asombro, corrió al pórtico llamado de Salomón, donde ellos estaban. 12 Al ver esto Pedro, dijo al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto, o por qué nos miráis así, como si por nuestro propio poder o piedad le hubiéramos hecho andar? 13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo[bq] Jesús, al que vosotros entregasteis y repudiasteis en presencia de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad. 14 Mas vosotros repudiasteis al Santo y Justo, y pedisteis que se os concediera un asesino, 15 y disteis muerte al Autor[br] de la vida, al que Dios resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16 Y por la fe en su nombre, es el nombre de Jesús[bs] lo que ha fortalecido a este hombre a quien veis y conocéis; y la fe que viene por medio de El, le ha dado esta perfecta sanidad en presencia de todos vosotros. 17 Y ahora, hermanos, yo sé que obrasteis por ignorancia, lo mismo que vuestros gobernantes. 18 Pero Dios ha cumplido así lo que anunció de antemanopor boca de todos los profetas: que su Cristo[bt] debería padecer. 19 Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor, 20 y El envíe a Jesús, el Cristo[bu] designado de antemano para vosotros, 21 a quien el cielo debe recibir[bv]hasta el día[bw] de la restauración de todas las cosas, acerca de lo cual Dios habló por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos. 22 Moisés dijo: El Señor Dios os levantara un profeta como yo[bx] de entre vuestros hermanos; a El prestareis atencion en todo cuanto os diga. 23 Y sucederá que todo el que[by] no preste atención a aquel profeta, será totalmente destruido de entre el pueblo. 24 Y asimismo todos los profetas que han hablado desde Samuel y sus sucesores en adelante, también anunciaron estos días. 25 Vosotros sois los hijos de los profetasy del pacto que Dios hizo[bz] con vuestros padres, al decir a Abraham: Y en tu simiente seran benditas todas las familias de la tierra. 26 Para vosotros en primer lugar, Dios, habiendo resucitado a su Siervo[ca], le ha enviado para que os bendiga, a fin de apartar a cada uno de vosotros de vuestras iniquidades.

Notas al pie:

  1. Hechos 1:1 Lit., hice
  2. Hechos 1:3 Lit., quienes
  3. Hechos 1:3 O, mediante
  4. Hechos 1:4 O, comiendo con ellos, o, posiblemente, hospedándose con ellos
  5. Hechos 1:5 O, en
  6. Hechos 1:5 Lit., no mucho después de estos días
  7. Hechos 1:10 Lit., se iba
  8. Hechos 1:10 Lit., y he aquí
  9. Hechos 1:11 Lit., los cuales también
  10. Hechos 1:12 O, Huerto de los Olivos, u, Olivar
  11. Hechos 1:13 O, Santiago
  12. Hechos 1:13 O, Santiago
  13. Hechos 1:13 O, posiblemente, hermano
  14. Hechos 1:13 O, Santiago
  15. Hechos 1:14 O, ciertas mujeres
  16. Hechos 1:15 Lit., Y en estos días
  17. Hechos 1:15 Lit., nombres
  18. Hechos 1:16 Lit., Varones hermanos
  19. Hechos 1:18 Lit., iniquidad
  20. Hechos 1:19 O, dialecto
  21. Hechos 1:20 Lit., posición como supervisor
  22. Hechos 1:21 Lit., entraba y salía
  23. Hechos 1:25 Lit., tomar el lugar de
  24. Hechos 1:26 Lit., Y les dieron
  25. Hechos 1:26 Lit., escogido
  26. Hechos 2:1 Lit., Y al cumplirse
  27. Hechos 2:1 Lit., unánimes
  28. Hechos 2:2 Lit., y
  29. Hechos 2:3 O, siendo distribuidas
  30. Hechos 2:3 Lit., éste se posó
  31. Hechos 2:6 O, dialecto
  32. Hechos 2:8 O, dialecto
  33. Hechos 2:9 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  34. Hechos 2:10 Algunas versiones dicen: Africa
  35. Hechos 2:10 I.e., gentiles convertidos al judaísmo
  36. Hechos 2:13 Lit., llenos de mosto o vino nuevo
  37. Hechos 2:15 I.e., las nueve de la mañana
  38. Hechos 2:19 O, vapor
  39. Hechos 2:20 O, manifiesto
  40. Hechos 2:21 Lit., será
  41. Hechos 2:22 O, exhibido, o, acreditado
  42. Hechos 2:22 U, obras de poder
  43. Hechos 2:22 O, milagros
  44. Hechos 2:23 O, presciencia
  45. Hechos 2:23 O, de hombres sin ley; i.e., paganos
  46. Hechos 2:24 Lit., los dolores de parto
  47. Hechos 2:27 I.e., la región de los muertos
  48. Hechos 2:27 Lit., darás
  49. Hechos 2:29 Lit., Varones hermanos
  50. Hechos 2:30 Lit., del fruto de sus lomos
  51. Hechos 2:31 I.e., el Mesías
  52. Hechos 2:31 I.e., la región de los muertos
  53. Hechos 2:31 Lit., vio
  54. Hechos 2:33 O, por
  55. Hechos 2:36 I.e., Mesías
  56. Hechos 2:37 O, heridos en la conciencia
  57. Hechos 2:37 Lit., Varones hermanos
  58. Hechos 2:40 O, Escapad
  59. Hechos 2:41 I.e., personas
  60. Hechos 2:42 Lit., las oraciones
  61. Hechos 2:43 O, milagros
  62. Hechos 2:43 Algunos mss. antiguos agregan: en Jerusalén; y todos tenían gran temor
  63. Hechos 2:46 Lit., compartían el alimento
  64. Hechos 3:1 I.e., las tres de la tarde
  65. Hechos 3:2 Lit., el vientre de su madre
  66. Hechos 3:5 Lit., les ponía atención
  67. Hechos 3:6 Algunos mss. dicen: levántate y anda
  68. Hechos 3:8 Lit., saltando
  69. Hechos 3:13 O, Hijo
  70. Hechos 3:15 O, Príncipe
  71. Hechos 3:16 Lit., su nombre
  72. Hechos 3:18 O, Ungido; i.e., Mesías
  73. Hechos 3:20 O, Ungido; i.e., Mesías
  74. Hechos 3:21 O, retener
  75. Hechos 3:21 Lit., los tiempos
  76. Hechos 3:22 O, como me levantó a mí
  77. Hechos 3:23 Lit., toda alma que
  78. Hechos 3:25 Lit., pactó
  79. Hechos 3:26 O, Hijo
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Muerte de Lázaro

Juan 11-13

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Muerte de Lázaro

alimentemos_el_alma11 Y estaba enfermo cierto hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta. María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos. Las hermanas entonces mandaron a decir a Jesús[a]: Señor, mira, el que tú amas está enfermo. Cuando Jesús lo oyó, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella.Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que Lázaro estaba enfermo, entonces se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Luego, después de esto, dijo* a sus discípulos: Vamos de nuevo a Judea. Los discípulos le dijeron*: Rabí[b], hace poco que[c] los judíos procuraban apedrearte, ¿y vas otra vez allá? Jesús respondió: ¿No hay doce horas en el día? Si alguno anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo. 10 Pero si alguno anda de noche, tropieza, porque la luz no está en él. 11 Dijo esto, y después de esto añadió[d]: Nuestro amigo Lázaro se ha dormido; pero voy a despertarlo. 12 Los discípulos entonces le dijeron: Señor, si se ha dormido, se recuperará[e]. 13 Pero Jesús había hablado de la muerte de Lázaro[f], mas ellos creyeron que hablaba literalmente del sueño[g]. 14 Entonces Jesús, por eso, les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 15 y por causa de vosotros me alegro de no haber estado allí, para que creáis; pero vamos a donde está él. 16 Tomás, llamado el Dídimo[h], dijo entonces a sus condiscípulos: Vamos nosotros también para morir con El.

17 Llegó, pues, Jesús y halló que ya hacía cuatro días que estaba en el sepulcro.18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros[i]; 19 y muchos de los judíos habían venido a casa de Marta y María, para consolarlas por la muerte de su hermano. 20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, fue a su encuentro, pero María se quedó sentada en casa. 21 Y[j] Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Aun ahora, yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá. 23 Jesús le dijo*: Tu hermano resucitará.24 Marta le contestó*: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final.25 Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? 27 Ella le dijo*: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo[k], el Hijo de Dios, el que viene[l]al mundo. 28 Y habiendo dicho esto, se fue y llamó a su hermana María, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí, y te llama. 29 Tan pronto como ella lo oyó, se levantó* rápidamente y fue hacia El.

30 Pues Jesús aún no había entrado en la aldea, sino que todavía estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 31 Entonces los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, cuando vieron que María se levantó de prisa y salió, la siguieron, suponiendo que iba al sepulcro a llorar allí. 32 Cuando María llegó adonde estaba Jesús, al verle, se arrojó entonces a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 33 Y[m] cuando Jesús la vio llorando, y a los judíos que vinieron con ella llorando también, se conmovió profundamente en el espíritu, y se entristeció[n], 34 y dijo: ¿Dónde lo pusisteis? Le dijeron*: Señor, ven y ve. 35 Jesús lloró. 36 Por eso los judíos decían: Mirad, cómo lo amaba. 37 Pero algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos del ciego, haber evitado también que Lázaro muriera[o]?

Resurrección de Lázaro

38 Entonces Jesús, de nuevo profundamente conmovido en su interior, fue* al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta sobre ella. 39 Jesús dijo*: Quitad la piedra. Marta, hermana del que había muerto, le dijo*: Señor, ya hiede, porque hace cuatro días que murió. 40 Jesús le dijo*: ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído. 42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que me rodea, para que crean que tú me has enviado. 43 Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: ¡Lázaro, ven fuera!44 Y el que había muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo*: Desatadlo, y dejadlo ir.

Complot para matar a Jesús

45 Por esto muchos de los judíos que habían venido a ver a María, y vieron lo que Jesús había hecho, creyeron en El. 46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.

47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos convocaron un concilio, y decían: ¿Qué hacemos? Porque este hombre hace muchas señales[p]. 48 Si le dejamos seguir así, todos van a creer en El, y los romanos vendrán y nos quitarán nuestro lugar[q] y nuestra[r] nación. 49 Pero uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote ese año, les dijo: Vosotros no sabéis nada, 50 ni tenéis en cuenta que os es más conveniente que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. 51 Ahora bien, no dijo esto de su propia iniciativa[s], sino que siendo el sumo sacerdote ese año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación; 52 y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que están esparcidos. 53 Así que, desde ese día planearon entre sí para matarle.

54 Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se fue de allí a la región cerca del desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con los discípulos. 55 Y estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos de la región subieron a Jerusalén antes de la Pascua para purificarse. 56 Entonces buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se decían unos a otros: ¿Qué os parece? ¿Que no vendrá a la fiesta? 57 Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes de que si alguien sabía dónde estaba Jesús, diera aviso para que le prendieran.

María unge a Jesús

12 Entonces Jesús, seis días antes de la Pascua, vino a Betania donde estaba Lázaro[t], al que Jesús había resucitado de entre los muertos. Y[u] le hicieron una cena allí, y Marta servía; pero Lázaro era uno de los que estaban[v] a la mesa con El. Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús, y se los secó[w] con los cabellos, y la casa se llenó con la fragancia del perfume. Y Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que le iba a entregar[x], dijo*: ¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios[y] y se dio a los pobres? Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dinero, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala, para que lo guarde para el día de mi sepultura[z]. Porque a los pobres siempre los tendréis[aa] con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis[ab].

Conspiración para matar a Lázaro

Entonces la gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí; y vinieron no sólo por causa de Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. 10 Pero los principales sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro; 11 porque por causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

La entrada triunfal

12 Al día siguiente, cuando la gran multitud que había venido a la fiesta, oyó que Jesús venía a Jerusalén, 13 tomaron hojas de las palmas y salieron a recibirle, y gritaban: ¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel.14 Jesús, hallando un asnillo, se montó en él; como está escrito: 15 No temas, hija de Sion; he aqui, tu Rey viene, montado en un pollino de asna. 16 Sus discípulos no entendieron esto al principio, pero después, cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que esto se había escrito de El, y de que le habían hecho estas cosas. 17 Y así, la multitud que estaba con El cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos, daba testimonio de El. 18 Por eso la multitud fue también a recibirle, porque habían oído que El había hecho esta señal[ac]. 19 Entonces los fariseos se decían unos a otros: ¿Veis que no conseguís nada? Mirad, todo el mundo se ha ido tras El.

Unos griegos buscan a Jesús

20 Y había unos griegos entre los que subían a adorar en la fiesta; 21 éstos, pues, fueron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaban, diciendo: Señor, queremos ver a Jesús. 22 Felipe fue* y se lo dijo* a Andrés; Andrés y Felipe fueron* y se lo dijeron* a Jesús. 23 Jesús les respondió*, diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. 24 En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto. 25 El que ama su vida[ad] la pierde; y el que aborrece su vida[ae] en este mundo, la conservará para vida eterna. 26 Si alguno me sirve, que me siga; y donde yo estoy, allí también estará mi servidor; si alguno me sirve, el Padre lo honrará.

Discurso de Jesús sobre su muerte

27 Ahora mi alma se ha angustiado; y ¿qué diré: “Padre, sálvame de esta hora”? Pero para esto he llegado a esta hora. 28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y le he glorificado, y de nuevo le glorificaré. 29 Por eso la multitud que estaba allí y la oyó, decía que había sido un trueno; otros decían: Un ángel le ha hablado. 30 Respondió Jesús y dijo: Esta voz no ha venido por causa mía, sino por causa de vosotros. 31 Ya está aquí[af] el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. 32 Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo. 33 Pero El decía esto para indicar de qué clase de muerte iba a morir. 34 Entonces la multitud le respondió: Hemos oído en[ag] la leyque el Cristo[ah] permanecerá para siempre; ¿y cómo dices tú: “El Hijo del Hombretiene que ser levantado”? ¿Quién es este Hijo del Hombre? 35 Jesús entonces les dijo: Todavía, por un poco de tiempo, la luz estará[ai] entre vosotros. Caminad mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las tinieblas; el que anda en la oscuridad no sabe adónde va. 36 Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seais hijos de la luz.

Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó[aj] de ellos. 37 Pero aunque había hecho tantas señales[ak] delante de ellos, no creían en El, 38 para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quien ha creido a nuestro anuncio? ¿Y a quien se ha revelado el brazo[al] del Señor? 39 Por eso no podían creer, porque Isaías dijo también[am]: 40 El ha cegado sus ojos y endurecido su corazon, para que no vean con los ojos y entiendan con el corazon, y se conviertan y yo los sane. 41 Esto dijo Isaías porque vio su gloria, y habló de El. 42 Sin embargo, muchos, aun de los gobernantes, creyeron en El, pero por causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. 43 Porque amaban más el reconocimiento[an] de los hombres que el reconocimiento[ao] de Dios.

Juzgados por la palabra de Jesús

44 Jesús exclamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado. 45 Y el que me ve, ve al que me ha enviado. 46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en mí no permanezca en tinieblas. 47 Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48 El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final.49 Porque yo no he hablado por mi propia cuenta[ap], sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar. 50 Y sé que su mandamiento es vida eterna; por eso lo que hablo, lo hablo tal como el Padre me lo ha dicho.

Jesús lava los pies a sus discípulos

13 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin[aq]. Y durante la cena, como ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el que lo entregara,Jesús, sabiendo que el Padre había puesto[ar] todas las cosas en sus manos, y que de Dios había salido y a Dios volvía, se levantó* de la cena y se quitó* su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó* agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida. Entonces llegó* a Simón Pedro. Este le dijo*: Señor, ¿tú lavarme a mí los pies? Jesús respondió, y le dijo: Ahora tú no comprendes lo que yo hago, pero lo entenderás después. Pedro le contestó*: ¡Jamás me lavarás los pies! Jesús le respondió: Si no te lavo, no tienes parte conmigo. Simón Pedro le dijo*: Señor, entonces no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza. 10 Jesús le dijo*: El que se ha bañado no necesita lavarse, excepto los pies, pues[as] está todo limpio; y vosotros estáis limpios, pero no todos. 11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No todos estáis limpios.

Jesús, ejemplo supremo de humildad

12 Entonces, cuando acabó de lavarles los pies, tomó su manto, y sentándose[at] a la mesa otra vez, les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? 13 Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y tenéis razón[au], porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, os lavé los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros.15 Porque os he dado ejemplo, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. 16 En verdad, en verdad os digo: un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que lo envió. 17 Si sabéis esto, seréis felices si lo practicáis. 18 No hablo de todos vosotros; yo conozco a los que he escogido; pero es para que se cumpla la Escritura: “El que come mi pan ha levantado contra mi su calcañar.” 19 Os lo digo desde ahora, antes de que pase, para que cuando suceda, creáis que yo soy[av]. 20 En verdad, en verdad os digo: el que recibe al que yo envíe, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

Jesús identifica al traidor

21 Habiendo dicho Jesús esto, se angustió en espíritu, y testificó y dijo: En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará. 22 Los discípulos se miraban unos a otros, y estaban perplejos sin saber de quién hablaba. 23 Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa reclinado en el pecho de Jesús. 24 Por eso Simón Pedro le hizo* señas, y le dijo*: Dinos de quién habla.25 El, recostándose de nuevo[aw] sobre el pecho de Jesús, le dijo*: Señor, ¿quién es? 26 Entonces Jesús respondió*: Es aquel a quien yo daré el bocado que voy a mojar. Y después de mojar el bocado, lo tomó* y se lo dio* a Judas, hijo de Simón Iscariote. 27 Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo*: Lo que vas a hacer, hazlo pronto. 28 Pero ninguno de los que estaban sentados[ax]a la mesa entendió por qué le dijo esto. 29 Porque algunos pensaban que como Judas tenía la bolsa del dinero, Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta, o que diera algo a los pobres. 30 Y Judas[ay], después de recibir el bocado, salió inmediatamente; y ya era de noche.

Un mandamiento nuevo

31 Entonces, cuando salió, Jesús dijo*: Ahora es[az] glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en El. 32 Si Dios es glorificado en El[ba], Dios también le glorificará en sí mismo, y le glorificará enseguida. 33 Hijitos, estaré con vosotros un poco más de tiempo. Me buscaréis, y como dije a los judíos, ahora también os digo a vosotros: adonde yo voy, vosotros no podéis ir. 34 Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.

Jesús predice la negación de Pedro

36 Simón Pedro le dijo*: Señor, ¿adónde vas? Jesús respondió: Adonde yo voy, tú no me puedes seguir ahora, pero me seguirás después. 37 Pedro le dijo*: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora mismo? ¡Yo daré mi vida por ti! 38 Jesús lerespondió*: ¿Tu vida darás por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo sin que antes me hayas negado tres veces.

Notas al pie:

  1. Juan 11:3 Lit., El
  2. Juan 11:8 O, Maestro
  3. Juan 11:8 Lit., ahora
  4. Juan 11:11 Lit., les dice
  5. Juan 11:12 Lit., se salvará
  6. Juan 11:13 Lit., su muerte
  7. Juan 11:13 Lit., del sopor del sueño
  8. Juan 11:16 I.e., el gemelo
  9. Juan 11:18 Lit., a 15 estadios
  10. Juan 11:21 Lit., Por tanto
  11. Juan 11:27 I.e., el Mesías
  12. Juan 11:27 “El Que Viene” era el título que se daba al Mesías prometido
  13. Juan 11:33 Lit., Por tanto
  14. Juan 11:33 Lit., se turbó
  15. Juan 11:37 Lit., haber hecho también que éste no muriera
  16. Juan 11:47 O, muchos milagros
  17. Juan 11:48 I.e., el templo
  18. Juan 11:48 Lit., el lugar y la
  19. Juan 11:51 Lit., de sí mismo
  20. Juan 12:1 Algunos mss. agregan: el que había estado muerto
  21. Juan 12:2 Lit., Por tanto
  22. Juan 12:2 Lit., se reclinaban
  23. Juan 12:3 Lit., y le secó los pies
  24. Juan 12:4 O, traicionar
  25. Juan 12:5 Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  26. Juan 12:7 I.e., la costumbre de ungir para la sepultura
  27. Juan 12:8 Lit., tenéis
  28. Juan 12:8 Lit., tenéis
  29. Juan 12:18 O, este milagro
  30. Juan 12:25 O, alma
  31. Juan 12:25 O, alma
  32. Juan 12:31 Lit., Ahora es
  33. Juan 12:34 O, aprendido de
  34. Juan 12:34 I.e., el Mesías
  35. Juan 12:35 Lit., está
  36. Juan 12:36 Lit., fue ocultado
  37. Juan 12:37 O, tantos milagros
  38. Juan 12:38 I.e., el poder
  39. Juan 12:39 Lit., otra vez
  40. Juan 12:43 O, la gloria
  41. Juan 12:43 O, la gloria
  42. Juan 12:49 Lit., de mí mismo
  43. Juan 13:1 O, hasta lo sumo, o, eternamente
  44. Juan 13:3 Lit., dado
  45. Juan 13:10 Lit., pero
  46. Juan 13:12 Lit., recostándose
  47. Juan 13:13 Lit., decís bien
  48. Juan 13:19 Véase nota en Juan 8:24
  49. Juan 13:25 Lit., así
  50. Juan 13:28 Lit., reclinados
  51. Juan 13:30 Lit., aquél
  52. Juan 13:31 O, fue
  53. Juan 13:32 Algunos mss. antiguos no incluyen esta frase
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

La fiesta de los Tabernáculos

Juan 7-10

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alimentemos_el_almaDespués de esto, Jesús andaba por Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos procuraban matarle. Y la fiesta de los judíos, la de los Tabernáculos, estaba cerca. Por eso sus hermanos le dijeron: Sal de aquí, y vete a Judea para que también tus discípulos vean las obras que tú haces. Porque nadie hace nada en secreto cuando[a] procura ser conocido en público. Si haces estas cosas, muéstrate al mundo. Porque ni aun sus hermanos creían en El.Entonces Jesús les dijo*: Mi tiempo aún no ha llegado, pero vuestro tiempo es siempre oportuno. El mundo no puede odiaros a vosotros, pero a mí me odia, porque yo doy testimonio de él, que sus acciones son malas. Subid vosotros a la fiesta; yo no subo a esta fiesta porque aún mi tiempo no se ha cumplido. Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea.

Jesús sube a la fiesta en secreto

10 Pero cuando sus hermanos subieron a la fiesta, entonces El también subió; no abiertamente, sino en[b] secreto. 11 Por eso los judíos le buscaban en la fiesta y decían: ¿Dónde está ése? 12 Y había mucha murmuración entre la gente acerca de El. Unos decían: El es bueno. Otros decían: No, al contrario, extravía a la gente.13 Sin embargo, nadie hablaba abiertamente de El por miedo a los judíos.

Jesús enseña durante la fiesta

14 Pero ya a mitad de la fiesta, Jesús subió al templo y se puso a enseñar.15 Entonces los judíos se maravillaban, diciendo: ¿Cómo puede éste saber de letras sin haber estudiado? 16 Jesús entonces les respondió y dijo: Mi enseñanzano es mía, sino del que me envió. 17 Si alguien quiere hacer su voluntad, sabrá si mi enseñanza es de Dios o si hablo de mí mismo. 18 El que habla de sí mismo busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero y no hay injusticia en El. 19 ¿No os dio Moisés la ley, y sin embargoninguno de vosotros la cumple[c]? ¿Por qué procuráis matarme? 20 La multitud contestó: ¡Tienes un demonio! ¿Quién procura matarte? 21 Respondió Jesús y les dijo: Una sola obra hice y todos os admiráis. 22 Por eso Moisés os ha dado la circuncisión (no porque sea de Moisés, sino de los padres), y en el día de reposo circuncidáis al hombre. 23 Y si para no violar la ley de Moisés un hombre recibe la circuncisión en el día de reposo, ¿por qué estáis enojados conmigo porque sané por completo a un hombre en el día de reposo? 24 No juzguéis por la apariencia, sino juzgad con[d] juicio justo.

25 Entonces algunos de Jerusalén decían: ¿No es éste al que procuran matar? 26 Y ved, habla en público y no le dicen nada. ¿No será que en verdad los gobernantesreconocen que este es el Cristo[e]? 27 Sin embargo, nosotros sabemos de dónde es éste; pero cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es. 28 Jesús entonces, mientras enseñaba en el templo, exclamó en alta voz, diciendo: Vosotros me conocéis y sabéis de dónde soy. Yo no he venido por mi propia cuenta, pero el que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis. 29 Yo le conozco, porque procedo de El, y El me envió. 30 Procuraban, pues, prenderle; pero nadie le echó mano porque todavía no había llegado su hora. 31 Pero muchos de la multitud creyeron en El, y decían: Cuando el Cristo[f] venga, ¿acaso hará más señales[g] que las que éste ha hecho? 32 Los fariseos oyeron a la multitud murmurando estas cosas acerca de El, y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para que le prendieran. 33 Entonces Jesús dijo: Por un poco más de tiempo estoy con vosotros; después voy al que me envió. 34 Me buscaréis y no me hallaréis; y donde yo esté, vosotros no podéis ir. 35 Decían entonces los judíos entre sí: ¿Adónde piensa irse éste que no le hallemos? ¿Será acaso que quiere irse a la dispersión entre los griegos y enseñar a los griegos? 36 ¿Qué quiere decir esto que ha dicho: “Me buscaréis y no me hallaréis; y donde yo esté, vosotros no podéis ir”?

La gran invitación

37 Y en el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba[h]. 38 El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: “De lo más profundo de su ser[i] brotarán ríos de aguaviva.” 39 Pero El decía esto del Espíritu, que los que habían creído en El habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía[j], pues Jesús aún no había sido glorificado. 40 Entonces algunos de la multitud, cuando oyeron estas palabras, decían: Verdaderamente este es el Profeta. 41 Otros decían: Este es el Cristo[k]. Pero otros decían: ¿Acaso el Cristo[l] ha de venir de Galilea? 42 ¿No ha dicho la Escritura que el Cristo viene de la descendencia de David, y de Belén, la aldea de donde era David? 43 Así que se suscitó una división entre la multitud por causa de El. 44 Y algunos de ellos querían prenderle, pero nadie le echó mano.

Los alguaciles confundidos

45 Entonces los alguaciles vinieron a los principales sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis? 46 Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre habla! 47 Entonces los fariseos les contestaron: ¿Es que también vosotros os habéis dejado engañar? 48 ¿Acaso ha creído en El alguno de los gobernantes, o de los fariseos? 49 Pero esta multitud que no conoce de la ley, maldita es. 50 Nicodemo, el que había venido a Jesús[m]antes, y que era uno de ellos, les dijo*: 51 ¿Acaso juzga nuestra ley a un hombre a menos que le oiga primero y sepa lo que hace? 52 Respondieron y le dijeron: ¿Es que tú también eres de Galilea? Investiga, y verás que ningún profeta surge de Galilea. 53 [n]Y cada uno se fue a su casa.

La mujer sorprendida en adulterio

Pero Jesús se fue al Monte de los Olivos. Y al amanecer, vino otra vez al templo, y todo el pueblo venía a El; y sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos trajeron* a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio,le dijeron*: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio. Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿tú, pues, qué dices? Decían esto, probándole, para tener de qué acusarle. Pero Jesús se inclinó y con el dedo escribía en la tierra. Pero como insistían en preguntarle, Jesús se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra. E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.Pero al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio.10 Enderezándose Jesús, le dijo: Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado? 11 Y ella respondió: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.

Jesús, la luz del mundo

12 Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. 13 Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es verdadero[o].14 Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque yo sé de dónde he venido y adónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy. 15 Vosotros juzgáis según la carne[p]; yo no juzgo a nadie. 16 Pero si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el Padre que[q] me envió. 17 Aun en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero[r]. 18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí. 19 Entonces le decían: ¿Dónde está tu Padre? Jesús respondió: No me conocéis a mí ni a mi Padre. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. 20 Estas palabras las pronunció en el lugar del tesoro, cuando enseñaba en el templo; y nadie le prendió, porque todavía no había llegado su hora.

Advertencias a los incrédulos

21 Entonces les dijo de nuevo: Yo me voy, y me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado; adonde yo voy, vosotros no podéis ir. 22 Por eso los judíos decían: ¿Acaso se va a suicidar, puesto que dice: “Adonde yo voy, vosotros no podéis ir”?23 Y Jesús les decía: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. 24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy[s], moriréis en vuestros pecados.25 Entonces le decían: ¿Tú quién eres? Jesús les dijo: ¿Qué os he estado diciendo desde el principio[t]? 26 Tengo mucho que decir y juzgar de vosotros, pero el que me envió es veraz; y yo, las cosas que oí de El, éstas digo al mundo. 27 No comprendieron que les hablaba del Padre. 28 Por eso Jesús dijo: Cuando levantéis al Hijo del Hombre, entonces sabréis que yo soy[u] y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo estas cosas como el Padre me enseñó. 29 Y El que me envió está conmigo; no me ha dejado[v] solo, porque yo siempre hago lo que le agrada. 30 Al hablar estas cosas, muchos creyeron en El.

Los verdaderos hijos de Abraham

31 Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. 33 Ellos le contestaron: Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”? 34 Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; 35 y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo permanece para siempre. 36 Así que, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. 37 Sé que sois descendientes de Abraham; y sin embargo, procuráis matarme porque mi palabra no tiene cabida en vosotros[w]. 38 Yo hablo lo que he visto con mi Padre[x]; vosotros, entonces, hacéis también lo que oísteis de vuestro padre. 39 Ellos le contestaron, y le dijeron: Abraham es nuestro padre. Jesús les dijo*: Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. 40 Pero ahora procuráis matarme, a mí[y] que os he dicho la verdad que oí de Dios. Esto no lo hizo Abraham. 41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Ellos le dijeron: Nosotros no nacimos de fornicación; tenemos un Padre, es decir, Dios. 42 Jesús les dijo: Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais, porque yo salí de Dios y vine de El, pues no he venido por mi propia iniciativa, sino que El[z] me envió. 43 ¿Por qué no entendéis lo que digo[aa]? Porque no podéis oír mi palabra. 44 Sois de vuestropadre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre. El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira[ab], habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira[ac]. 45 Pero porque yo digo la verdad, no me creéis. 46 ¿Quién de vosotros me prueba que tengo pecado? Y si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? 47 El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Dios.

Jesús, anterior a Abraham

48 Contestaron los judíos, y le dijeron: ¿No decimos con razón que tú eres samaritano y que tienes un demonio? 49 Jesús respondió: Yo no tengo ningún demonio, sino que honro a mi Padre, y vosotros me deshonráis a mí. 50 Pero yo no busco mi gloria; hay Uno que la busca, y juzga. 51 En verdad, en verdad os digo que si alguno guarda mi palabra, no verá jamás la muerte. 52 Los judíos le dijeron: Ahora sí sabemos que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas, y tú dices: “Si alguno guarda mi palabra no probará jamás la muerte.” 53 ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham que murió? Los profetas también murieron; ¿quién crees que eres?[ad] 54 Jesús respondió: Si yo mismo me glorifico, mi gloria no es nada; es mi Padre el que me glorifica, de quien vosotros decís: “El es nuestro Dios.” 55 Y vosotros no le habéis conocido, pero yo le conozco; y si digo que no le conozco seré un mentiroso como vosotros; pero le conozco y guardo su palabra. 56 Vuestro padre Abraham se regocijó esperando ver[ae] mi día; y lo vio y se alegró. 57 Por esto los judíos le dijeron: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? 58 Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera[af], yo soy. 59 Entonces tomaron piedras para tirárselas, pero Jesús se ocultó[ag] y salió del templo[ah].

Curación de un ciego

9 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: Rabí[ai], ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego? Jesús respondió: Ni éste pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él. Nosotros debemos[aj] hacer las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar.Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo. Habiendo dicho esto, escupió en tierra, e hizo barro con la saliva y le untó el barro en los ojos, y le dijo: Ve y lávate en el estanque de Siloé (que quiere decir, Enviado). El fue, pues, y se lavó y regresó viendo. Entonces los vecinos y los que antes le habían visto que era mendigo, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: El es; y otros decían: No, pero se parece a él. El decía: Yo soy. 10 Entonces le decían: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? 11 El respondió: El hombre que se llama Jesús hizo barro, lo untó sobre mis ojos y me dijo: “Ve al Siloé y lávate.” Así que fui, me lavé y recibí la vista. 12 Y le dijeron: ¿Dónde está El? El dijo*: No sé.

13 Llevaron* ante los fariseos al que antes había sido ciego. 14 Y era día de reposo el día en que Jesús hizo el barro y le abrió los ojos. 15 Entonces los fariseos volvieron también a preguntarle cómo había recibido la vista. Y él les dijo: Me puso barro sobre los ojos, y me lavé y veo. 16 Por eso algunos de los fariseos decían: Este hombre no viene[ak] de Dios, porque no guarda el día de reposo. Pero otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales[al]? Y había división entre ellos. 17 Entonces dijeron* otra vez al ciego: ¿Qué dices tú de El, ya que te abrió los ojos? Y él dijo: Es un profeta. 18 Entonces los judíos no le creyeron que había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, 19 y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?20 Sus padres entonces les respondieron, y dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; 21 pero cómo es que ahora ve, no lo sabemos; o quién le abrió los ojos, nosotros no lo sabemos. Preguntadle a él; edad tiene, él hablará por sí mismo. 22 Sus padres dijeron esto porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya se habían puesto de acuerdo en que si alguno confesaba que Jesús[am] era el Cristo[an], fuera expulsado de la sinagoga. 23 Por eso sus padres dijeron: Edad tiene; preguntadle a él.

24 Por segunda vez llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: Da gloria a Dios[ao]; nosotros sabemos que este hombre es un pecador. 25 Entonces él les contestó: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo. 26 Le dijeron entonces: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? 27 El les contestó: Ya os lo dije y no escuchasteis; ¿por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es que también vosotros queréis haceros discípulos suyos? 28 Entonces lo insultaron, y le dijeron: Tú eres discípulo de ese hombre; pero nosotros somos discípulos de Moisés.29 Nosotros sabemos que Dios habló a Moisés, pero en cuanto a éste, no sabemos de dónde es. 30 Respondió el hombre y les dijo: Pues en esto hay algo asombroso, que vosotros no sepáis de dónde es, y sin embargo, a mí me abrió los ojos. 31 Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien teme a Dios y hace su voluntad, a éste oye. 32 Desde el principio jamás se ha oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento. 33 Si éste no viniera[ap] de Dios, no podría hacer nada. 34 Respondieron ellos y le dijeron: Tú naciste enteramente en pecados, ¿y tú nos enseñas a nosotros? Y lo echaron fuera.

35 Jesús oyó decir que lo habían echado fuera, y hallándolo, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo del Hombre[aq]? 36 El respondió y dijo: ¿Y quién es, Señor, para que yo crea en El? 37 Jesús le dijo: Pues[ar] tú le has visto, y el que está hablando contigo, ése es. 38 El entonces dijo: Creo, Señor. Y le adoró. 39 Y Jesús dijo: Yo vine a este mundo para juicio; para que los que no ven, vean, y para que los que ven se vuelvan ciegos. 40 Algunos de los fariseos que estaban con El oyeron esto y le dijeron: ¿Acaso nosotros también somos ciegos? 41 Jesús les dijo: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero ahora, porque decís: “Vemos”, vuestro pecado permanece.

Jesús, el buen pastor

10 En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Pero el que entra por la puerta, es el pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas oyen su voz; llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera. Cuando saca todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.Pero a un desconocido no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Jesús les habló por medio de esta alegoría, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

Entonces Jesús les dijo de nuevo: En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les hicieron caso[as]. Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto. 10 El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan enabundancia. 11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas.12 Pero el que es un asalariado y no un pastor, que no es el dueño de las ovejas, ve venir al lobo, y abandona las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y lasdispersa. 13 El huye porque sólo trabaja por el pago[at] y no le importan las ovejas.14 Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas[au] y las mías me conocen, 15 de igual manera que el Padre me conoce y yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas. 16 Tengo otras ovejas que no son de este redil; a ésas también me es necesario traerlas, y oirán mi voz, y serán un rebaño con un solo pastor. 17 Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. 18 Nadie me la quita[av], sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Los judíos divididos otra vez

19 Se volvió a suscitar una división entre los judíos por estas palabras. 20 Y muchos de ellos decían: Tiene un demonio y está loco. ¿Por qué le hacéis caso[aw]? 21 Otros decían: Estas no son palabras de un endemoniado. ¿Puede acaso un demonio abrir los ojos de los ciegos?

Jesús, uno con el Padre

22 En esos días[ax] se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. 23 Era invierno, y Jesús andaba por el templo, en el pórtico de Salomón. 24 Entonces los judíos le rodearon, y le decían: ¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Cristo[ay], dínoslo claramente. 25 Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en el nombre de mi Padre, éstas dan testimonio de mí. 26 Pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. 27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; 28 y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio es mayor que todos[az], y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. 30 Yo y el Padre somos uno[ba].

Los judíos amenazan a Jesús

31 Los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. 32 Jesús les dijo[bb]: Os he mostrado muchas obras buenas que son del Padre. ¿Por cuál[bc] de ellas me apedreáis? 33 Los judíos le contestaron: No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios. 34 Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: “Yo dije: sois dioses”? 35 Si a aquellos, a quienes vino la palabra de Dios, los llamó dioses (y la Escritura no se puede violar), 36 ¿a quien el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: “Blasfemas”, porque dije: “Yo soy el Hijo de Dios”? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; 38 pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed las obras; para que sepáis y entendáis[bd] que el Padre está en mí y yo en el Padre.39 Por eso procuraban otra vez prenderle, pero se les escapó de entre las manos.

40 Se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan, y se quedó allí. 41 Y muchos vinieron a El y decían: Aunque Juan no hizo ninguna señal[be], sin embargo, todo lo que Juan dijo de éste era verdad.42 Y muchos creyeron en El allí.

Notas al pie:

  1. Juan 7:4 Lit., y
  2. Juan 7:10 Lit., como en
  3. Juan 7:19 Lit., cumple la ley
  4. Juan 7:24 Lit., el
  5. Juan 7:26 I.e., el Mesías
  6. Juan 7:31 I.e., el Mesías
  7. Juan 7:31 O, milagros
  8. Juan 7:37 I.e., que siga viniendo a mí y que siga bebiendo
  9. Juan 7:38 Lit., de su vientre
  10. Juan 7:39 Otros mss. dicen: porque todavía no se había dado el Espíritu Santo
  11. Juan 7:41 I.e., el Mesías
  12. Juan 7:41 I.e., el Mesías
  13. Juan 7:50 Lit., El
  14. Juan 7:53 Los vers. de 7:53 a 8:11, no aparecen en los mss. más antiguos.
  15. Juan 8:13 O, válido
  16. Juan 8:15 I.e., según un criterio carnal
  17. Juan 8:16 Algunos mss. antiguos dicen: yo y el que
  18. Juan 8:17 O, válido
  19. Juan 8:24 La mayoría de los eruditos bíblicos relacionan estas palabras con Ex. 3:14 YO SOY EL QUE SOY
  20. Juan 8:25 O, Lo que os he dicho desde el principio
  21. Juan 8:28 Véase la nota, vers. 24
  22. Juan 8:29 O, no me dejó
  23. Juan 8:37 O, no progresa en vosotros
  24. Juan 8:38 O, en la presencia del Padre
  25. Juan 8:40 Lit., a un hombre
  26. Juan 8:42 Lit., Aquél
  27. Juan 8:43 O, mi manera de hablar
  28. Juan 8:44 Lit., la mentira
  29. Juan 8:44 Lit., el padre de ella
  30. Juan 8:53 Lit., ¿quién te haces?
  31. Juan 8:56 Lit., para que viera
  32. Juan 8:58 Lit., viniera a ser
  33. Juan 8:59 Lit., fue ocultado
  34. Juan 8:59 Algunos mss. agregan: y pasando por en medio de ellos, se fue, y así pasó
  35. Juan 9:2 O, Maestro
  36. Juan 9:4 Algunos mss. antiguos dicen: Me es necesario
  37. Juan 9:16 Lit., no es
  38. Juan 9:16 O, estos milagros
  39. Juan 9:22 Lit., El
  40. Juan 9:22 I.e., el Mesías
  41. Juan 9:24 Fórmula que se usaba para obligar a alguno a decir la verdad. Véase Jos. 7:19
  42. Juan 9:33 Lit., no fuera
  43. Juan 9:35 Algunos mss. posteriores dicen: Hijo de Dios
  44. Juan 9:37 Lit., Y
  45. Juan 10:8 Lit., no los oyeron
  46. Juan 10:13 Lit., porque es un asalariado
  47. Juan 10:14 Lit., las mías
  48. Juan 10:18 Algunos mss. antiguos dicen: me la ha quitado
  49. Juan 10:20 Lit., le escucháis
  50. Juan 10:22 Lit., Entonces
  51. Juan 10:24 I.e., el Mesías
  52. Juan 10:29 Algunos mss. antiguos dicen: Lo que mi Padre me ha dado es mayor que todo
  53. Juan 10:30 Lit., (neutro) una unidad o una misma esencia
  54. Juan 10:32 Lit., respondió
  55. Juan 10:32 Lit., cuál obra
  56. Juan 10:38 Lit., que sepáis y sigáis sabiendo
  57. Juan 10:41 O, ningún milagro
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

La mujer samaritana

Juan 4-6

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La mujer samaritana

alimentemos_el_almaPor tanto, cuando el Señor supo que los fariseos habían oído que El[a] hacía y bautizaba más discípulos que Juan (aunque Jesús mismo no bautizaba, sino sus discípulos), salió de Judea y partió otra vez para Galilea. Y tenía que pasar por Samaria. Llegó*, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la parcela de tierra que Jacob dio a su hijo José; y allí estaba el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó[b] junto al pozo. Era como la hora sexta[c]. Una mujer de Samaria vino* a sacar agua, y Jesús le dijo*: Dame de beber. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.Entonces la mujer samaritana le dijo*: ¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? (Porque los judíos no tienen tratos con los samaritanos.) 10 Respondió Jesús y le dijo: Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a El, y El te hubiera dado agua viva. 11 Ella le dijo*: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? 12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo del cual bebió él mismo, y sus hijos, y sus ganados? 13 Respondió Jesús y le dijo: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, 14 pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna. 15 La mujer le dijo*: Señor, dame esa agua, para que no tenga sed ni venga hasta aquí a sacarla. 16 El le dijo*: Ve, llama a tu marido y ven acá. 17 Respondió la mujer y le dijo: No tengo marido. Jesús le dijo*: Bien has dicho: “No tengo marido”, 18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad. 19 La mujer le dijo*: Señor, me parece que tú eres profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén está el lugar donde se debe adorar. 21 Jesús le dijo*: Mujer, créeme; la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.22 Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene[d] de los judíos. 23 Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren. 24 Dios es espíritu[e], y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad. 25 La mujer le dijo*: Sé que el Mesías viene (el que es llamado Cristo); cuando El venga nos declarará todo.26 Jesús le dijo*: Yo soy, el que habla contigo.

27 En esto llegaron sus discípulos y se admiraron de que hablara con una mujer, pero ninguno le preguntó: ¿Qué tratas de averiguar? o: ¿Por qué hablas con ella?28 Entonces la mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y dijo* a los hombres:29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será éste el Cristo[f]? 30 Y salieron de la ciudad e iban a El. 31 Mientras tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí[g], come. 32 Pero El les dijo: Yo tengo para comer una comida que vosotros no sabéis. 33 Los discípulos entonces se decían entre sí: ¿Le habrá traído alguien de comer? 34 Jesús les dijo*: Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo su obra. 35 ¿No decís vosotros: “Todavía faltan cuatro meses, y después viene la siega”? He aquí, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos que ya están blancos para la siega. 36 Ya el segador recibe salario y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra se regocije juntamente con el que siega. 37 Porque en este caso el dicho es verdadero: “Uno es el que siembra y otro el que siega.” 38 Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado; otros han trabajado y vosotros habéis entrado en su labor.

39 Y de aquella ciudad, muchos de los samaritanos creyeron en El por la palabra de la mujer que daba testimonio, diciendo: El me dijo todo lo que yo he hecho.40 De modo que cuando los samaritanos vinieron a El, le rogaban que se quedara con ellos; y se quedó allí dos días. 41 Y muchos más creyeron por su palabra, 42 y decían a la mujer: Ya no creemos por lo que tú has dicho[h], porque nosotros mismos le hemos oído, y sabemos que éste es en verdad el Salvador del mundo.

43 Después de los dos días, salió de allí para Galilea. 44 Porque Jesús mismo dio testimonio de que a un profeta no se le honra en su propia tierra. 45 Así que cuando llegó a Galilea, los galileos le recibieron, pues habían visto todo lo que hizo en Jerusalén durante la fiesta; porque ellos también habían ido a la fiesta.

Curación del hijo de un oficial del rey

46 Entonces vino otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había allí cierto oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm.47 Cuando él oyó que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a su encuentro y le suplicaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba al borde de la muerte.48 Jesús entonces le dijo: Si no veis señales[i] y prodigios, no creeréis. 49 El oficial del rey le dijo*: Señor, baja antes de que mi hijo muera. 50 Jesús le dijo*: Vete, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue. 51 Y mientras bajaba, sus siervos le salieron al encuentro y le dijeron que su hijo[j] vivía.52 Entonces les preguntó a qué hora había empezado a mejorar. Y le respondieron: Ayer a la hora séptima[k] se le quitó[l] la fiebre. 53 El padre entonces se dio cuenta que fue a la hora en que Jesús le dijo: Tu hijo vive. Y creyó él y toda su casa.54 Esta[m] fue la segunda señal[n] que Jesús hizo cuando fue de Judea a Galilea.

Curación de un paralítico

Después de esto, se celebraba[o] una fiesta[p] de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, un estanque que en hebreo[q] se llama Betesda[r] y que tiene cinco pórticos. En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos [s]que esperaban el movimiento del agua; porque un ángel del Señor descendía de vez en cuando al estanque y agitaba el agua; y el primero que descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera. Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo[t]. Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condición, le dijo*: ¿Quieres ser sano? El enfermo le respondió: Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo. Jesús le dijo*: Levántate, toma tu camilla y anda. Y al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y echó a andar.

Jesús censurado por sanar en el día de reposo

Y aquel día era día de reposo. 10 Por eso los judíos decían al que fue sanado: Es día de reposo, y no te es permitido cargar tu camilla. 11 Pero él les respondió: El mismo que me sanó, me dijo: “Toma tu camilla y anda.” 12 Le preguntaron: ¿Quién es el hombre que te dijo: “Toma tu camilla y anda”? 13 Pero el que había sido sanado no sabía quién era, porque Jesús, sigilosamente, se había apartado de la multitud que estaba en aquel lugar. 14 Después de esto Jesús lo halló* en el templo y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te suceda algo peor. 15 El hombre se fue, y dijo a los judíos que Jesús era el que lo había sanado. 16 A causa de esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en el día de reposo. 17 Pero El les respondió: Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo. 18 Entonces, por esta causa, los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

Unanimidad del Padre y del Hijo

19 Por eso Jesús, respondiendo, les decía: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre[u], eso también hace el Hijo de igual manera. 20 Pues el Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que El mismo hace; y obras mayores que éstas le mostrará, para que os admiréis. 21 Porque así como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que El quiere.22 Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado[v] al Hijo, 23 para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. 24 En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación[w], sino que ha pasado de muerte a vida. 25 En verdad, en verdad os digo que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oiganvivirán. 26 Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le dio al Hijo el tener vida en sí mismo; 27 y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque es el Hijo del Hombre. 28 No os admiréis de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, 29 y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio.

Testimonio del Padre y de las obras de Jesús

30 Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; como oigo, juzgo, y mi juicio es justoporque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 31 Si yo solo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero[x]. 32 Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que el testimonio que da de mí es verdadero. 33 Vosotros habéis enviado a preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. 34 Pero el testimonio que yo recibo no es de hombre; mas digo esto para que vosotros seáis salvos. 35 El era la lámpara que ardía y alumbraba, y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. 36 Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha dado para llevar a cabo, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado.37 Y el Padre que me envió, ése ha dado testimonio de mí. Pero no habéis oído jamás su voz ni habéis visto su apariencia. 38 Y su palabra no la tenéis morando en vosotros, porque no creéis en aquel que El envió. 39 Examináis[y] las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; 40 y no queréis venir a mí para que tengáis vida. 41 No recibo gloria de los hombres; 42 pero os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros. 43 Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ése recibiréis. 44 ¿Cómo podéis creer, cuando recibís gloria[z]los unos de los otros, y no buscáis la gloria[aa] que viene del Dios único? 45 No penséis que yo os acusaré delante del Padre; el que os acusa es Moisés, en quien vosotros habéis puesto vuestra esperanza. 46 Porque si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. 47 Pero si no creéis sus escritos, ¿cómo creeréis mis palabras?

Alimentación de los cinco mil

Después de esto, Jesús se fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias.Y le seguía una gran multitud, pues veían las señales[ab] que realizaba en los enfermos. Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Entonces Jesús, alzando los ojos y viendo que una gran multitud venía hacia El, dijo* a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero decía esto para probarlo, porque El sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios[ac] de pan no les bastarán para que cada uno reciba un pedazo[ad]. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo* a Jesús[ae]: Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos? 10 Jesús dijo: Haced que la gente se recueste. Y había mucha hierba en aquel lugar. Así que los hombres se recostaron, en número de unos cinco mil. 11 Entonces Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban recostados[af]; y lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que querían.12 Cuando se saciaron, dijo* a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobran, para que no se pierda nada. 13 Los recogieron, pues, y llenaron doce cestas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.14 La gente entonces, al ver la señal[ag] que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir[ah] al mundo.

15 Por lo que Jesús, dándose cuenta de que iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez al monte El solo.

Jesús anda sobre el mar

16 Al atardecer, sus discípulos descendieron al mar, 17 y subiendo en una barca, se dirigían al otro lado del mar, hacia Capernaúm. Ya había oscurecido, y Jesús todavía no había venido a ellos; 18 y el mar estaba agitado porque soplaba un fuerte viento. 19 Cuando habían remado unos veinticinco o treinta estadios[ai], vieron* a Jesús caminando sobre el mar y acercándose a la barca; y se asustaron.20 Pero El les dijo*: Soy yo; no temáis. 21 Entonces ellos querían recibirle en la barca, e inmediatamente la barca llegó a la tierra adonde iban.

Jesús, el pan de la vida

22 Al día siguiente, la multitud que había quedado al otro lado del mar se dio cuenta de[aj] que allí no había[ak] más que una barca, y que Jesús no había entrado en ella[al] con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían ido solos.23 Vinieron otras barcas de Tiberias cerca del lugar donde habían comido el pan después de que el Señor había dado gracias. 24 Por tanto, cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y se fueron a Capernaúm buscando a Jesús. 25 Cuando le hallaron al otro lado del mar, le dijeron: Rabí[am], ¿cuándo llegaste acá? 26 Jesús les respondió y dijo: En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto señales[an], sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. 27 Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello. 28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer[ao] para poner en práctica las obras de Dios? 29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios: que creáisen el que El ha enviado. 30 Le dijeron entonces: ¿Qué, pues, haces tú como señal[ap] para que veamos y te creamos? ¿Qué obra haces? 31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”32 Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: no es Moisés el que os ha dado el pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. 33 Porque el pan de Dios es el[aq] que baja del cielo, y da vida al mundo.34 Entonces le dijeron: Señor, danos siempre este pan. 35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. 36 Pero ya os dije que aunque me habéis visto, no creéis. 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera. 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que El me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final.40 Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en El, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final.

Murmuración de los judíos

41 Por eso los judíos murmuraban de El, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. 42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo es que ahora dice: “Yo he descendido del cielo”? 43 Respondió Jesús y les dijo: No murmuréis entre vosotros. 44 Nadie puede venir a mí si no lo trae[ar] el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final. 45 Escrito está en los profetas: “Y todos seran enseñados por Dios.” Todo el que ha oído y aprendido del Padre, viene a mí. 46 No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que viene[as] de Dios, éste ha visto al Padre. 47 En verdad, en verdad os digo: el que cree[at], tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de la vida.49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. 50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él, no muera. 51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne.

52 Los judíos entonces contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 53 Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. 57 Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58 Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros[au] padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre. 59 Esto dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Capernaúm.

Reacción de los discípulos

60 Por eso muchos de sus discípulos, cuando oyeron esto, dijeron: Dura es esta declaración; ¿quién puede escucharla? 61 Pero Jesús, sabiendo en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza[av]? 62 ¿Pues qué si vierais al Hijo del Hombre ascender adonde antes estaba? 63 El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. 64 Pero hay algunos de vosotros que no creéis. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién era el que le iba a traicionar[aw]. 65 Y decía: Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre.

66 Como resultado de esto muchos de sus discípulos se apartaron y ya no andaban con El. 67 Entonces Jesús dijo a los doce: ¿Acaso queréis vosotros iros también? 68 Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69 Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios. 70 Jesús les respondió: ¿No os escogí yo a vosotros, los doce, y sin embargo uno de vosotros es un diablo? 71 Y El se refería a Judas, hijo de Simón Iscariote, porque éste, uno de los doce, le iba a entregar[ax].

Notas al pie:

  1. Juan 4:1 Lit., Jesús
  2. Juan 4:6 Lit., se sentó así
  3. Juan 4:6 I.e., las doce del día
  4. Juan 4:22 Lit., es
  5. Juan 4:24 O, Dios es un Espíritu
  6. Juan 4:29 I.e., el Mesías
  7. Juan 4:31 O, Maestro
  8. Juan 4:42 O, por tus palabras
  9. Juan 4:48 O, milagros
  10. Juan 4:51 O, muchacho
  11. Juan 4:52 I.e., la una de la tarde
  12. Juan 4:52 Lit., le dejó
  13. Juan 4:54 Lit., Y ésta de nuevo
  14. Juan 4:54 O, un segundo milagro
  15. Juan 5:1 Lit., había
  16. Juan 5:1 Algunos mss. dicen: la fiesta; i.e., la Pascua
  17. Juan 5:2 I.e., en arameo judaico
  18. Juan 5:2 Otros mss. dicen: Betsaida, o, Betzata
  19. Juan 5:3 Los mss. más antiguos no incluyen el resto del vers. 3 y todo el vers. 4
  20. Juan 5:5 Lit., con su enfermedad
  21. Juan 5:19 Lit., aquél
  22. Juan 5:22 Lit., dado
  23. Juan 5:24 Lit., juicio
  24. Juan 5:31 I.e., admisible como prueba legal
  25. Juan 5:39 O, Examinad
  26. Juan 5:44 O, fama, u, honor
  27. Juan 5:44 O, fama, u, honor
  28. Juan 6:2 O, los milagros
  29. Juan 6:7 Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  30. Juan 6:7 Lit., un poco
  31. Juan 6:8 Lit., a El
  32. Juan 6:11 O, reclinados
  33. Juan 6:14 O, el milagro
  34. Juan 6:14 Lit., que viene
  35. Juan 6:19 I.e., cuatro o cinco km.
  36. Juan 6:22 Lit., vio
  37. Juan 6:22 O, había habido
  38. Juan 6:22 Lit., en la barca
  39. Juan 6:25 O, Maestro
  40. Juan 6:26 O, milagros
  41. Juan 6:28 Lit., ¿Qué haremos
  42. Juan 6:30 O, milagro
  43. Juan 6:33 O, aquel
  44. Juan 6:44 Lit., arrastra
  45. Juan 6:46 Lit., es
  46. Juan 6:47 Algunos mss. dicen: cree en mí
  47. Juan 6:58 Lit., los
  48. Juan 6:61 U, os hace tropezar
  49. Juan 6:64 O, entregar
  50. Juan 6:71 O, tenía el propósito de entregarle
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El Verbo se hace carne

Juan 1-3

9781586403546

alimentemos_el_alma1 En el principio existía[a] el Verbo[b], y el Verbo estaba[c] con Dios, y el Verbo era Dios. El[d] estaba[e] en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de El, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En El estaba[f] la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron[g].

Vino al mundo un[h] hombre enviado por Dios, cuyo nombre era Juan. Este vino como testigo, para testificar de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él.No era él[i] la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.

Existía[j] la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre[k]. 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de El, y el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho[l] de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, 13 que no nacieron[m] de sangre[n], ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.

El Verbo se hace carne

14 Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito[o] del Padre, lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio* testimonio de Ely clamó, diciendo: Este era del que yo decía: “El que viene después de mí, es antes de mí[p], porque era primero que yo.” 16 Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia. 17 Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo. 18 Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios[q], que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer.

Testimonio de Juan el Bautista

19 Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: ¿Quién eres tú? 20 Y él confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo[r]. 21 Y le preguntaron: ¿Entonces, qué? ¿Eres Elías? Y él dijo*: No soy. ¿Eres el profeta? Y respondió: No. 22 Entonces le dijeron: ¿Quién eres?, para que podamos dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? 23 El dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: “Enderezad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías. 24 Los que habían sido enviados eran de los fariseos. 25 Y le preguntaron, y le dijeron: Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Cristo[s], ni Elías, ni el profeta? 26 Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo en[t] agua, peroentre vosotros está Uno a quien no conocéis. 27 El es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia. 28 Estas cosas sucedieron en Betania[u], al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

El Cordero de Dios

29 Al día siguiente vio* a Jesús que venía hacia él, y dijo*: He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. 30 Este es aquel de quien yo dije: “Después de mí viene un hombre que es antes de mí[v] porque era primero que yo.” 31 Y yo no le conocía[w], pero para que El fuera manifestado a Israel, por esto yo vine bautizando en[x] agua. 32 Juan dio también testimonio, diciendo: He visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y se posó sobre El. 33 Y yo no le conocía[y], pero el que me envió a bautizar en[z] agua me dijo: “Aquel sobre quien veas al Espíritu descender y posarse sobre El, éste es el que bautiza en[aa] el Espíritu Santo.” 34 Y yo le he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

Los primeros discípulos

35 Al día siguiente Juan estaba otra vez allí con[ab] dos de sus discípulos, 36 y vio a Jesús que pasaba, y dijo*: He ahí el Cordero de Dios. 37 Y los dos discípulos le oyeron hablar, y siguieron a Jesús. 38 Jesús se volvió, y viendo que le seguían, les dijo*: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabí (que traducido quiere decir, Maestro), ¿dónde te hospedas? 39 El les dijo*: Venid y veréis. Entonces fueron y vieron dónde se hospedaba; y se quedaron con El aquel día, porque era como la hora décima[ac]. 40 Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús era Andrés, hermano de Simón Pedro. 41 El encontró* primero a su hermano Simón, y le dijo*: Hemos hallado al Mesías (que traducido quiere decir, Cristo[ad]). 42 Entonces lo trajo a Jesús. Jesús mirándolo, dijo: Tú eres Simón, hijo de Juan[ae]; tú serás llamado Cefas (que quiere decir: Pedro[af]).

Felipe y Natanael

43 Al día siguiente Jesús se propuso salir para Galilea, y encontró* a Felipe, y le dijo*: Sígueme. 44 Felipe era de Betsaida, de la ciudad de Andrés y de Pedro.45 Felipe encontró* a Natanael y le dijo*: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José. 46 Y Natanael le dijo: ¿Puede algo bueno salir de Nazaret? Felipe le dijo*: Ven, y ve.47 Jesús vio venir a Natanael y dijo* de él: He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño. 48 Natanael le dijo*: ¿Cómo es que me conoces? Jesús le respondió y le dijo: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. 49 Natanael le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. 50 Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije que te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que éstas verás. 51 Y le dijo*: En verdad, en verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre.

La boda de Caná

Al tercer día se celebró una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús; y también Jesús fue invitado, con[ag] sus discípulos, a la boda. Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo*: No tienen vino. Y Jesús le dijo*: Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí en esto? Todavía no ha llegado mi hora. Su madredijo* a los que servían: Haced todo lo que El os diga. Y había allí seis tinajas de piedra, puestas para ser usadas en el rito de la purificación de los judíos; en cada una cabían dos o tres cántaros[ah]. Jesús les dijo*: Llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo*: Sacad ahora un poco y llevadlo al maestresala[ai]. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, y como no sabía de dónde era (pero los que servían, que habían sacado el agua, lo sabían), el maestresala llamó* al novio, 10 y le dijo*: Todo hombre sirve primero el vino bueno, y cuando ya han tomado bastante, entonces el inferior; pero tú has guardado hasta ahora el vino bueno. 11 Este principio de sus señales[aj]hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en El.

12 Después de esto bajó a Capernaúm, El, con su madre, sus hermanos y sus discípulos; pero allí no se quedaron muchos días.

Jesús echa a los mercaderes del templo

13 La Pascua de los judíos estaba cerca, y Jesús subió a Jerusalén, 14 y encontró en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero allí sentados. 15 Y haciendo un azote de cuerdas, echó a todos fuera del templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó las mesas; 16 y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí; no hagáis de la casa de mi Padre una casa de comercio. 17 Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu casa me consumira. 18 Entonces los judíos respondieron y le dijeron: Ya que haces estas cosas, ¿qué señal nos muestras? 19 Jesús respondió y les dijo: Destruid este templo[ak], y en tres días lo levantaré. 20 Entonces los judíos dijeron: En cuarenta y seis años fue edificado este templo[al], ¿y tú lo levantarás en tres días? 21 Pero El hablaba del templo[am] de su cuerpo. 22 Por eso, cuando resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron de que había dicho esto; y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había hablado.

Los primeros creyentes en Jerusalén

23 Cuando estaba en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía. 24 Pero Jesús, por su parte, no se confiaba a ellos, porque conocía a todos, 25 y[an] no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre, pues El sabía lo que había en el hombre.

El nuevo nacimiento

3 Había un hombre de los fariseos, llamado Nicodemo, prominente[ao] entre los judíos. Este vino a Jesús[ap] de noche y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer las señales[aq] que tú haces si Dios no está con él. Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo[ar] no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo*: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: “Os es necesario nacer de nuevo[as].” El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede ser esto? 10 Jesús respondió y le dijo: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas? 11 En verdad, en verdad te digo que hablamos lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no recibís nuestro testimonio. 12 Si os he hablado de las cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las celestiales?13 Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, es decir, el Hijo del Hombreque está en el cielo[at]. 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, 15 para que todo aquel que cree, tenga en El[au] vida eterna.

El amor de Dios

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito[av], para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El. 18 El que cree en El no es condenado[aw]; pero el que no cree, ya ha sido condenado[ax], porque no ha creído en el nombre del unigénito[ay] Hijo de Dios. 19 Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas. 20 Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas.21 Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sus acciones sean manifestadas que han sido hechas en Dios.

Testimonio final de Juan el Bautista

22 Después de esto vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estaba allí con ellos, y bautizaba. 23 Juan también bautizaba en Enón, cerca de Salim, porque allí había mucha agua[az]; y muchos venían y eran bautizados. 24 Porque Juan todavía no había sido metido en la cárcel. 25 Surgió entonces una discusión entre los discípulos de Juan y un judío acerca de la purificación. 26 Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien diste testimonio, está bautizando y todos van a El. 27 Respondió Juan y dijo: Un hombre no puede recibir nada si no le es dado del cielo. 28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: “Yo no soy el Cristo[ba], sino que he sido enviado delante de El.” 29 El que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mío se ha completado. 30 Es necesario que El crezca, y que yo disminuya.

31 El que procede de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra, procede[bb] de la tierra y habla de la tierra. El que procede del cielo está sobre todos. 32 Lo que El ha visto y oído, de eso da testimonio; y nadie recibe su testimonio. 33 El que ha recibido su testimonio ha certificado esto: que Dios es veraz. 34 Porque aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, pues El da el Espíritu sin medida[bc]. 35 El Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en su mano. 36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece[bd]al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

Notas al pie:

  1. Juan 1:1 O, era
  2. Juan 1:1 O, la Palabra, y así en el resto del cap.
  3. Juan 1:1 O, existía
  4. Juan 1:2 Lit., Este
  5. Juan 1:2 O, existía
  6. Juan 1:4 O, existía
  7. Juan 1:5 O, dominaron
  8. Juan 1:6 O, Hubo un
  9. Juan 1:8 Lit., aquél
  10. Juan 1:9 O, Había, o, Era
  11. Juan 1:9 O, que alumbra a todo hombre que viene al mundo
  12. Juan 1:12 O, poder
  13. Juan 1:13 O, no fueron engendrados
  14. Juan 1:13 Lit., de sangres
  15. Juan 1:14 O, único
  16. Juan 1:15 O, tiene un rango más elevado que yo
  17. Juan 1:18 Algunos mss. dicen: Hijo
  18. Juan 1:20 I.e., el Mesías
  19. Juan 1:25 I.e., el Mesías
  20. Juan 1:26 Aquí el gr. puede traducirse: por, en, o, con
  21. Juan 1:28 Algunos mss. posteriores dicen: Betábara
  22. Juan 1:30 O, tiene un rango más elevado que yo
  23. Juan 1:31 I.e., como el Mesías
  24. Juan 1:31 Aquí el gr. puede traducirse: por, en, o, con
  25. Juan 1:33 I.e., como el Mesías
  26. Juan 1:33 Aquí el gr. puede traducirse: por, en, o, con
  27. Juan 1:33 Aquí el gr. puede traducirse: por, en, o, con
  28. Juan 1:35 Lit., y
  29. Juan 1:39 I.e., las cuatro de la tarde
  30. Juan 1:41 Gr., el Ungido
  31. Juan 1:42 Gr., Joannes, llamado Jonás en Mat. 16:17
  32. Juan 1:42 I.e., piedra, o, roca
  33. Juan 2:2 Lit., y
  34. Juan 2:6 Un cántaro equivale a unos 40 litros
  35. Juan 2:8 O, mayordomo
  36. Juan 2:11 O, milagros
  37. Juan 2:19 O, santuario
  38. Juan 2:20 O, santuario
  39. Juan 2:21 O, santuario
  40. Juan 2:25 Lit., y que
  41. Juan 3:1 O, principal
  42. Juan 3:2 Lit., El
  43. Juan 3:2 O, los milagros
  44. Juan 3:3 O, de arriba
  45. Juan 3:7 O, de arriba
  46. Juan 3:13 Muchos mss. antiguos no incluyen: que está en el cielo
  47. Juan 3:15 Algunos mss. dicen: que cree en El, tenga
  48. Juan 3:16 O, único; i.e., único de su género
  49. Juan 3:18 O, juzgado
  50. Juan 3:18 O, juzgado
  51. Juan 3:18 O, único; i.e., único de su género
  52. Juan 3:23 Lit., muchas aguas
  53. Juan 3:28 I.e., el Mesías
  54. Juan 3:31 Lit., es
  55. Juan 3:34 Lit., El no da el Espíritu por medida
  56. Juan 3:36 O, cree
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Parábola de la viuda y el juez injusto

Lucas 18-21

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Parábola de la viuda y el juez injusto

alimentemos_el_alma18 Y les refería Jesús una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo, y no desfallecer, diciendo: Había en cierta ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre alguno. Y había en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él constantemente, diciendo: “Hazme justicia de mi adversario.”Por algún tiempo él no quiso, pero después dijo para sí: “Aunque ni temo a Dios, ni respeto a hombre alguno, sin embargo, porque esta viuda me molesta, le haré justicia; no sea que por venir continuamente me agote la paciencia[a].” Y el Señordijo: Escuchad lo que dijo* el juez injusto. ¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a El día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles[b]?Os digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe[c] en la tierra?

Parábola del fariseo y el publicano

Refirió también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás: 10 Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos[d]. 11 El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos.12 “Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano.” 13 Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, ten piedad de[e]mí, pecador.” 14 Os digo que éste descendió a su casa justificado pero aquél no; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado.

Jesús y los niños

15 Y le traían aun a los niños muy pequeños para que los tocara, pero al ver estolos discípulos, los reprendían. 16 Mas Jesús, llamándolos a su lado, dijo: Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque de los que son como éstos[f] es el reino de Dios. 17 En verdad os digo: el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

El joven rico

18 Y cierto hombre prominente[g] le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 19 Jesús le respondió: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios. 20 Tú sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, No mates, No hurtes, No des falso testimonio, Honra a tu padre y a tu madre.”21 Y él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 22 Cuando Jesús oyó esto, le dijo: Te falta todavía una cosa; vende todo lo que tienes y reparte entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme. 23 Pero al oír esto, se puso muy triste, pues era sumamente rico. 24 Mirándolo Jesús, dijo: ¡Qué difícil es que entren en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25 Porque es más fácil que un camello pase[h] por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios. 26 Los que oyeron esto, dijeron: ¿Y quién podrá salvarse? 27 Y El respondió: Lo imposible para los hombres, es posible para Dios. 28 Y Pedro dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo[i] y te hemos seguido. 29 Entonces El les dijo: En verdad os digo: no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres o hijos por la causa del reino de Dios, 30 que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en el siglo venidero, la vida eterna.

Jesús anuncia su muerte por tercera vez

31 Tomando aparte a los doce, Jesús les dijo: Mirad, subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas que están escritas por medio de los profetas acerca del Hijo del Hombre. 32 Pues será entregado a los gentiles, y será objeto de burla, afrentado y escupido; 33 y después de azotarle, le matarán, y al tercer día resucitará. 34 Pero ellos no comprendieron nada de esto; este dicho les estaba encubierto, y no entendían lo que se les decía.

Curación de un ciego

35 Y aconteció que al acercarse a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando. 36 Al oír que pasaba una multitud, preguntaba qué era aquello. 37 Y le informaron que pasaba Jesús de Nazaret. 38 Entonces gritó, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 39 Y los que iban delante lo reprendían para que se callara; pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!40 Jesús se detuvo y[j] ordenó que se lo trajeran; y cuando estuvo cerca, le preguntó: 41 ¿Qué deseas que haga por ti? Y él dijo: Señor, que recobre la vista.42 Jesús entonces le dijo: Recibe[k] la vista, tu fe te ha sanado[l]. 43 Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios; cuando toda la gente vio aquello, dieron gloria a Dios.

Zaqueo

19 Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. Y[m] un hombre llamado[n] Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos[o] y era rico,trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura. Y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verle, porque Jesús estaba a punto de pasar por allí. Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa. Entonces él se apresuró a descender y le recibió con gozo[p]. Y al ver esto, todos murmuraban, diciendo: Ha ido a hospedarse con[q] un hombre pecador. Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado. Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Abraham; 10 porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Parábola de las minas

11 Estando ellos oyendo estas cosas, continuando Jesús, dijo una parábola, porque El estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro. 12 Por eso dijo: Cierto hombre de familia noble fue a un país lejano a recibir un reino para sí y después volver. 13 Y llamando a diez de sus siervos, les dio diez minas[r] y les dijo: “Negociad con esto hasta que yo regrese[s].” 14 Pero sus ciudadanos lo odiaban, y enviaron una delegación tras él, diciendo: “No queremos que éste reine sobre nosotros.” 15 Y sucedió que al regresar él, después de haber recibido el reino, mandó llamar a su presencia a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que habían ganado negociando[t]. 16 Y se presentó el primero, diciendo: “Señor, tu mina ha producido diez minas más.” 17 Y él le dijo: “Bien hecho, buen siervo, puesto que has sido fiel en lo muy poco, ten autoridad sobre diez ciudades.” 18 Entonces vino el segundo, diciendo: “Tu mina, señor, ha producido cinco minas.” 19 Y dijo también a éste: “Y tú vas a estar[u] sobre cinco ciudades.” 20 Y vino otro, diciendo: “Señor, aquí está tu mina, que he tenido guardada en un pañuelo; 21 pues te tenía miedo, porque eres un hombre exigente, que recoges lo que no depositaste y siegas lo que no sembraste.” 22 El le contestó*: “Siervo inútil[v], por tus propias palabras[w] te voy a juzgar. ¿Sabías que yo soy un hombre exigente, que recojo lo que no deposité y siego lo que no sembré? 23 “Entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco, y al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?” 24 Y dijo a los que estaban presentes: “Quitadle la mina y dádsela al que tiene las diez minas.” 25 Y ellos le dijeron: “Señor, él ya tiene diez minas.” 26 Os digo, que a cualquiera que tiene, más le será dado, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 27 Pero a estos mis enemigos, que no querían que reinara sobre ellos, traedlos acá y matadlos delante de mí.

La entrada triunfal

28 Habiendo dicho esto, iba delante, subiendo hacia Jerusalén.

29 Y aconteció que cuando se acercó a Betfagé y a Betania, cerca del monte que se llama de los Olivos[x], envió a dos de los discípulos, 30 diciendo: Id a la aldea que está enfrente, en la cual, al entrar, encontraréis un pollino atado sobre el cual nunca se ha montado nadie[y]; desatadlo y traedlo. 31 Y si alguien os pregunta: “¿Por qué lo desatáis?”, de esta manera hablaréis: “Porque el Señor lo necesita.”32 Entonces los enviados fueron y lo encontraron como El les había dicho.33 Mientras desataban el pollino, sus dueños[z] les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino? 34 Y ellos respondieron: Porque el Señor lo necesita. 35 Y lo trajeron a Jesús, y echando sus mantos sobre el pollino, pusieron a Jesús sobre él. 36 Y mientras El iba avanzando, tendían sus mantos por el camino. 37 Cuando ya se acercaba, junto a la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, regocijándose, comenzó a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas[aa] que habían visto, 38 diciendo:

¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor!
¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!

39 Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. 40 Respondiendo El, dijo: Os digo que si éstos callan, las piedras clamarán.

Jesús llora sobre Jerusalén

41 Cuando se acercó, al ver la ciudad, lloró sobre ella, 42 diciendo: ¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. 43 Porque sobre ti vendrán días, cuando[ab] tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes. 44 Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación.

Jesús echa a los mercaderes del templo

45 Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían,46 diciéndoles: Escrito está: “Y mi casa sera casa de oracion”, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

Jesús enseña en el templo

47 Y enseñaba diariamente en el templo, pero los principales sacerdotes, los escribas y los más prominentes del pueblo procuraban matarle; 48 y no encontraban la manera de hacerlo[ac], porque todo el pueblo estaba pendiente de El, escuchándole.

La autoridad de Jesús puesta en duda

20 Y aconteció que en uno de los días cuando El enseñaba a la gente en el templo y anunciaba el evangelio, se le enfrentaron los principales sacerdotes y los escribas con los ancianos, y le hablaron, diciéndole: Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas, o quién te dio esta autoridad? Respondiendo El, les dijo: Yo también os haré una pregunta[ad]; decidme: El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Y ellos discurrían entre sí, diciendo: Si decimos: “Del cielo”, El dirá: “¿Por qué no le creísteis?” Pero si decimos: “De los hombres”, todo el pueblo nos matará a pedradas, pues están convencidos de que Juan era un profeta. Y respondieron que no sabían de dónde era. Jesús entonces les dijo: Tampoco yo os diré[ae] con qué autoridad hago estas cosas.

Parábola de los labradores malvados

Y comenzó a referir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y la arrendó a labradores, y se fue de viaje por mucho tiempo. 10 Y al tiempo de la vendimia envió un siervo a los labradores para que le dieran parte del fruto de la viña; pero los labradores, después de golpearlo, lo enviaron con las manos vacías.11 Volvió a enviar otro siervo; y ellos también a éste, después de golpearlo y ultrajarlo, lo enviaron con las manos vacías. 12 Volvió a enviar un tercero; y a éste también lo hirieron y echaron fuera. 13 Entonces el dueño[af] de la viña dijo: “¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá a él lo respetarán.” 14 Pero cuando los labradores lo vieron, razonaron entre sí, diciendo: “Este es el heredero; matémoslo para que la heredad sea nuestra.” 15 Y arrojándolo fuera de la viña, lo mataron. Por tanto, ¿qué les hará el dueño[ag] de la viña? 16 Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará la viña a otros. Y cuando ellos oyeron esto, dijeron: ¡Nunca suceda tal cosa! 17 Pero El, mirándolos fijamente, dijo: Entonces, ¿qué quiere decir[ah] esto que está escrito:

La piedra que desecharon los constructores,
esa, en piedra angular[ai] se ha convertido”?

18 Todo el que caiga sobre esa piedra será hecho pedazos; y aquel sobre quien ella caiga, lo esparcirá como polvo.

El pago del impuesto al César

19 Los escribas y los principales sacerdotes procuraron echarle mano en aquella misma hora, pero temieron al pueblo; porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola. 20 Y acechándole, enviaron espías que fingieran ser justos, para sorprenderle en alguna declaración[aj] a fin de entregarle al poder y autoridad del gobernador. 21 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que hablas y enseñas rectamente, y no te guías por las apariencias[ak], sino que enseñas con verdad el camino de Dios. 22 ¿Nos es lícito pagar[al] impuesto al César, o no? 23 Pero El, percibiendo su astucia, les dijo: 24 Mostradme un denario[am]. ¿De quién es la imagen y la inscripción que lleva? Y ellos le dijeron: Del César. 25 Entonces El les dijo: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. 26 Y no podían sorprenderle en palabra alguna[an] delante del pueblo; y maravillados de su respuesta, callaron.

Pregunta sobre la resurrección

27 Y acercándose a El algunos de los saduceos (los que dicen que no hay resurrección), le preguntaron, 28 diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: “Si el hermano de alguno muere, teniendo mujer, y no deja hijos, que su hermano tome la mujer y levante descendencia a su hermano.” 29 Eran, pues, siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin dejar hijos; 30 y el segundo[ao] 31 y el tercero la tomaron; y de la misma manera también los siete, y murieron sin dejar hijos. 32 Por último, murió también la mujer. 33 Por tanto, en la resurrección, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer. 34 Y Jesús les dijo: Los hijos de este siglo se casan y son dados en matrimonio, 35 pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni son dados en matrimonio; 36 porque tampoco pueden ya morir, pues son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. 37 Pero que los muertos resucitan, aun Moisés lo enseñó, en aquel pasaje sobre la zarza ardiendo, donde llama al Señor, el Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob. 38 El no es Dios de muertos, sino de vivos; porque todos viven para El. 39 Y algunos de los escribas respondieron, y dijeron: Maestro, bien has hablado. 40 Porque ya no se atrevían a preguntarle nada.

Jesús, Hijo y Señor de David

41 Entonces El les dijo: ¿Cómo es que dicen que el Cristo[ap] es el hijo de David?42 Pues David mismo dice en el libro de los Salmos:

El Señor dijo a mi Señor:
Sientate a mi diestra,
43 hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.”

44 David, por tanto, le llama “Señor.” ¿Cómo, pues, es El su hijo?

Advertencia contra los escribas

45 Mientras todo el pueblo escuchaba, dijo a los discípulos: 46 Cuidaos de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y son amantes de los saludos respetuosos en las plazas, y de ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes; 47 que devoran las casas de las viudas, y por las apariencias hacen largas oraciones; ellos recibirán mayor condenación.

La ofrenda de la viuda

21 Levantando Jesús la vista, vio a los ricos que echaban sus ofrendas[aq] en el arca del tesoro. Y vio también a una viuda pobre que echaba allí dos pequeñas monedas de cobre[ar]; y dijo: En verdad os digo, que esta viuda tan pobre echó más que todos ellos; porque todos ellos echaron en la ofrenda[as] de lo que les sobraba[at], pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía para vivir[au].

Profecía sobre la destrucción del templo

Y mientras algunos estaban hablando del templo, de cómo[av] estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: En cuanto a estas cosas que estáis mirando, vendrán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada. Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo sucederá[aw] esto, y qué señal[ax] habrá cuando estas cosas vayan a suceder? Y El dijo: Mirad que no seáis engañados; porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo[ay]”, y: “El tiempo está cerca”. No los sigáis. Y cuando oigáis de guerras y disturbios, no os aterroricéis; porque estas cosas tienen que suceder primero, pero el fin no sucederá inmediatamente.

Señales y persecuciones

10 Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación y reino contra reino;11 habrá grandes terremotos, y plagas y hambres en diversos lugares; y habrá terrores y grandes señales[az] del cielo. 12 Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles, llevándoos ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre. 13 Esto os dará oportunidad de testificar[ba]. 14 Por tanto, proponed en vuestros corazones no preparar de antemano vuestra defensa; 15 porque yo os daré palabras[bb] y sabiduría que ninguno de vuestros adversarios podrá resistir ni refutar. 16 Pero seréis entregados aun por padres, hermanos, parientes y amigos; y matarán a algunos de vosotros, 17 y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. 18 Sin embargo, ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. 19 Con vuestra perseverancia ganaréis vuestras almas[bc].

20 Pero cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su desolación está cerca. 21 Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes, y los que estén en medio de la ciudad[bd], aléjense; y los que estén en los campos, no entren en ella; 22 porque estos son días de venganza, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. 23 ¡Ay de las que estén encinta y de las que estén criando en aquellos días! Porque habrá una gran calamidad sobre la tierra, e ira para este pueblo; 24 y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.

La venida del Hijo del Hombre

25 Y habrá señales[be] en el sol, en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra, angustia entre las naciones, perplejas a causa del rugido del mar y de las olas,26 desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que vendrán sobre el mundo[bf]; porque las potencias de los cielos serán sacudidas.27 Y entonces verán al Hijo del Hombre que viene en una nube con poder y gran gloria. 28 Cuando estas cosas empiecen a suceder, erguíos[bg] y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra redención.

Parábola de la higuera

29 Y les refirió una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. 30 Cuando ya brotan las hojas, al verlo, sabéis por vosotros mismos que el verano ya está cerca.31 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que el reino de Dios está cerca. 32 En verdad os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. 33 El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

Exhortación a velar

34 Estad alerta, no sea que vuestro corazón se cargue con disipación y embriaguez y con las preocupaciones de la vida, y aquel día venga súbitamente sobre vosotros como un lazo; 35 porque vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. 36 Mas velad en todo tiempo, orando para que tengáis fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y podáis estar en pie delante del Hijo del Hombre.

37 Durante el día[bh] enseñaba en el templo, pero al oscurecer[bi] salía y pasaba la noche en el monte llamado de los Olivos. 38 Y todo el pueblo madrugaba para ir al templo[bj] a escucharle.

Notas al pie:

  1. Lucas 18:5 Lit., me abofetee
  2. Lucas 18:7 O, noche, y no obstante es muy paciente en cuanto a ellos?
  3. Lucas 18:8 Lit., la fe
  4. Lucas 18:10 O, publicano; i.e., uno que explotaba la recaudación de los impuestos romanos, y así en los vers. 11 y 13
  5. Lucas 18:13 O, sé propicio a
  6. Lucas 18:16 O, de los tales
  7. Lucas 18:18 O, principal
  8. Lucas 18:25 Lit., entre
  9. Lucas 18:28 Lit., lo nuestro
  10. Lucas 18:40 Lit., puesto en pie
  11. Lucas 18:42 O, Recobra
  12. Lucas 18:42 Lit., salvado
  13. Lucas 19:2 Lit., Y he aquí
  14. Lucas 19:2 Lit., de nombre llamado
  15. Lucas 19:2 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
  16. Lucas 19:6 Lit., regocijándose
  17. Lucas 19:7 O, a ser huésped de
  18. Lucas 19:13 Una mina equivalía al salario de unos cien días, y así en el resto del cap.
  19. Lucas 19:13 Lit., en lo que vengo
  20. Lucas 19:15 Lit., lo que habían negociado; algunos mss. dicen: qué había negociado cada uno
  21. Lucas 19:19 Lit.,
  22. Lucas 19:22 Lit., malo
  23. Lucas 19:22 Lit., de tu boca
  24. Lucas 19:29 O, huerto de los Olivos
  25. Lucas 19:30 Lit., hombre
  26. Lucas 19:33 Lit., señores
  27. Lucas 19:37 U, obras de poder
  28. Lucas 19:43 Lit., y
  29. Lucas 19:48 Lit., lo que harían
  30. Lucas 20:3 Lit., preguntaré una palabra
  31. Lucas 20:8 Lit., os digo
  32. Lucas 20:13 Lit., señor
  33. Lucas 20:15 Lit., señor
  34. Lucas 20:17 Lit., ¿qué es
  35. Lucas 20:17 Lit., cabeza del ángulo
  36. Lucas 20:20 Lit., tomarle en su palabra
  37. Lucas 20:21 Lit., no recibes apariencia
  38. Lucas 20:22 Lit., dar
  39. Lucas 20:24 Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  40. Lucas 20:26 Lit., tomarle en su palabra
  41. Lucas 20:30 Algunos mss. agregan: tomó la mujer, el cual también murió sin hijos
  42. Lucas 20:41 I.e., el Mesías
  43. Lucas 21:1 O, donativos
  44. Lucas 21:2 O, blancas; gr., lepta, las monedas de menos valor (1/128 de un denario)
  45. Lucas 21:4 O, el donativo
  46. Lucas 21:4 O, de su abundancia
  47. Lucas 21:4 Lit., toda la subsistencia que tenía
  48. Lucas 21:5 Lit., que
  49. Lucas 21:7 Lit., será
  50. Lucas 21:7 O, milagro
  51. Lucas 21:8 I.e., el Mesías
  52. Lucas 21:11 O, milagros
  53. Lucas 21:13 Lit., Esto os llevará a un testimonio
  54. Lucas 21:15 Lit., una boca
  55. Lucas 21:19 O, conservaréis vuestras vidas
  56. Lucas 21:21 Lit., ella
  57. Lucas 21:25 O, milagros
  58. Lucas 21:26 Lit., la tierra habitada
  59. Lucas 21:28 O, cobrad ánimo
  60. Lucas 21:37 Lit., los días
  61. Lucas 21:37 Lit., por las noches
  62. Lucas 21:38 Lit., a El en el templo
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Jesús sana otra vez en día de reposo

Lucas 14-17

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Jesús sana otra vez en día de reposo

alimentemos_el_alma14 Y aconteció que cuando Jesús[a] entró en casa de uno de los principales de los fariseos[b] un día de reposo para comer pan, ellos le estaban observando cuidadosamente. Y allí[c], frente a El, estaba un hombre hidrópico. Y dirigiéndose[d] Jesús, a los intérpretes de la ley[e] y a los fariseos, les habló diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo, o no? Pero ellos guardaron silencio. Y El, tomándolo de la mano, lo sanó y lo despidió. Y a ellos les dijo: ¿A quién de vosotros se le cae un hijo[f] o un buey en un hoyo en día de reposo, y no lo saca inmediatamente? Y no pudieron responderle a esto.

Lección sobre la humildad

Y comenzó a referir una parábola a los invitados, cuando advirtió cómo escogían los lugares de honor a la mesa, diciéndoles: Cuando seas invitado por alguno a un banquete de bodas, no tomes[g] el lugar de honor, no sea que él haya invitado a otro más distinguido que tú, y viniendo el que te invitó a ti y a él, te diga: “Dale ellugar a éste”; y entonces, avergonzado, tengas que irte al[h] último lugar. 10 Sino que cuando seas invitado, ve y siéntate[i] en el último lugar, para que cuando llegue el que te invitó, te diga: “Amigo, ven más adelante[j]”; entonces serás honrado delante de todos los que se sientan[k] a la mesa contigo. 11 Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille será ensalzado.

12 Y dijo también al que le había convidado: Cuando ofrezcas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos a su vez también te conviden y tengas ya tu[l]recompensa. 13 Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos[m], cojos, ciegos, 14 y serás bienaventurado[n], ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos.

Parábola de la gran cena

15 Cuando uno de los que estaban sentados[o] con El a la mesa oyó esto, le dijo: ¡Bienaventurado[p] todo el que coma pan en el reino de Dios! 16 Pero El le dijo: Cierto hombre dio una gran cena, e invitó a muchos; 17 y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los que habían sido invitados: “Venid, porque ya todo está preparado.” 18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: “He comprado un terreno[q] y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses.” 19 Y otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego que me excuses.” 20 También otro dijo: “Me he casado, y por eso no puedo ir.” 21 Cuando el siervo regresó, informó de todo esto a su señor. Entonces, enojado el dueño de la casa, dijo a su siervo: “Sal enseguida por las calles y callejones de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos[r], los ciegos y los cojos.” 22 Y el siervo dijo: “Señor, se ha hecho lo que ordenaste, y todavía hay lugar.” 23 Entonces el señor dijo al siervo: “Sal a los caminos y por los cercados, y oblígalos a entrar para que se llene mi casa. 24 “Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probará mi cena.”

El costo del discipulado

25 Grandes multitudes le acompañaban; y El, volviéndose, les dijo: 26 Si alguno viene a mí, y no aborrece[s] a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27 El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. 28 Porque, ¿quién de vosotros, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla? 29 No sea que cuando haya echado los cimientos y no pueda terminar, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él, 30 diciendo: “Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar.” 31 ¿O qué rey, cuando sale al encuentro de otro rey para la batalla, no se sienta primero y delibera si con diez mil hombres es bastante fuerte como para enfrentarse al que viene contra él con veinte mil? 32 Y si no, cuando el otro todavía está lejos, le envía una delegación[t] y pide condiciones de paz. 33 Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser mi discípulo. 34 Por tanto, buena es la sal, pero si también la sal ha perdido su sabor, ¿con qué será sazonada? 35 No es útil ni para la tierra ni para el muladar; la arrojan fuera. El que tenga oídos para oír, que oiga.

Parábola de la oveja perdida

15 Todos los recaudadores de impuestos[u] y los pecadores se acercaban a Jesús[v] para oírle; y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este recibe a los pecadores y come con ellos.

Entonces El les refirió esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo[w] y va tras la que está perdida hasta que la halla? Al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso; y cuando llega a su casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: “Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido.” Os digo que de la misma manera, habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.

Parábola de la moneda perdida

¿O qué mujer, si tiene diez monedas de plata[x] y pierde una moneda, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta hallarla?Cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas, diciendo: “Alegraos conmigo porque he hallado la moneda que había perdido.” 10 De la misma manera, os digo, hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

Parábola del hijo pródigo

11 Y Jesús dijo: Cierto hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos le dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y él les repartió sus bienes[y]. 13 No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente.14 Cuando lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. 15 Entonces fue y se acercó[z] a uno de los ciudadanos de aquel país, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. 16 Y deseaba llenarse el estómago[aa] de[ab] las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. 17 Entonces, volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre! 18 “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; 19 ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores.’” 20 Y levantándose, fue a su padre. Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó[ac]. 21 Y el hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo[ad].”22 Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies; 23 y traed el becerro engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos; 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron a regocijarse.25 Y su hijo mayor estaba en el campo, y cuando vino y se acercó a la casa, oyó música y danzas. 26 Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era todoaquello. 27 Y él le dijo: “Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el becerro engordado porque lo ha recibido sano y salvo.” 28 Entonces él se enojó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba que entrara. 29 Pero respondiendo él, le dijo al padre: “Mira, por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos; 30 pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes[ae] con rameras, mataste para él el becerro engordado.” 31 Y él le dijo: “Hijo mío, tú siempre has estado[af] conmigo, y todo lo mío es tuyo.32 “Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque éste, tu hermano, estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.”

El mayordomo infiel

16 Decía también Jesús a los discípulos: Había cierto hombre rico que tenía un mayordomo; y éste fue acusado ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Rinde cuentas de tu administración, porque no puedes ser más mayordomo.” Y el mayordomo se dijo a sí mismo: “¿Qué haré? Pues mi señor me quita la administración. No tengo fuerzas para cavar, y me da vergüenza mendigar. “Ya sé[ag] lo que haré, para que cuando se me destituya de la administración me reciban en sus casas.” Y llamando a cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: “¿Cuánto le debes a mi señor?” Y él dijo: “Cien barriles[ah] de aceite.” Y le dijo: “Toma tu factura, siéntate pronto y escribe cincuenta.” Después dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?” Y él respondió: “Cien medidas[ai] de trigo.” El le dijo*: “Toma tu factura y escribe ochenta.” El señor elogió al mayordomo injusto porque había procedido con sagacidad, pues los hijos de este siglo son más sagaces en las relaciones con sus semejantes[aj] que los hijos de la luz. Y yo os digo: Haceos amigos por medio de las riquezas[ak] injustas, para que cuando falten, os reciban en las moradas eternas. 10 El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho. 11 Por tanto, si no habéis sido fieles en el uso de las riquezas[al] injustas, ¿quién os confiará las riquezasverdaderas? 12 Y si no habéis sido fieles en el uso de lo ajeno, ¿quién os dará lo que es vuestro[am]? 13 Ningún siervo[an] puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas[ao].

Los fariseos y la ley

14 Los fariseos, que eran amantes del dinero, oían todas estas cosas y se burlaban de El. 15 Y El les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos ante los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, porque lo que entre los hombres es de alta estima, abominable es delante de Dios. 16 La ley y los profetas se proclamaron hasta Juan; desde entonces se anuncian las buenas nuevas del reino de Dios, y todos se esfuerzan por entrar en él. 17 Pero más fácil es que el cielo y la tierra pasen, que un ápice[ap] de la ley deje de cumplirse[aq]. 18 Todo el que se divorcia de[ar] su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la que está divorciada del[as] marido, comete adulterio.

El rico y Lázaro

19 Había cierto hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino, celebrando cada día fiestas con esplendidez. 20 Y un pobre llamado Lázaro yacía a su puertacubierto de llagas, 21 ansiando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; además, hasta los perros venían y le lamían las llagas. 22 Y sucedió que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico y fue sepultado. 23 En el Hades[at] alzó[au] sus ojos, estando en tormentos, y vio* a Abraham a lo lejos, y a Lázaro en su seno. 24 Y gritando, dijo: “Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agonía en esta llama.” 25 Pero Abraham le dijo: “Hijo, recuerda que durante tu vida recibiste tus bienes, y Lázaro, igualmente, males; pero ahora él es consolado aquí, y tú estás en agonía. 26 “Y además de[av]todo esto, hay un gran abismo puesto entre nosotros y vosotros, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros no puedan, y tampoco nadie pueda[aw]cruzar de allá a nosotros.” 27 Entonces él dijo: “Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, 28 pues tengo cinco hermanos, de modo que él los prevenga[ax], para que ellos no vengan también a este lugar de tormento.” 29 Pero Abraham dijo*: “Ellos tienen a Moisés y a los profetas; que los oigan.” 30 Y él dijo: “No, padre Abraham, sino que si alguno va a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.” 31 Mas Abraham le contestó: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levanta de entre los muertos.”

Advertencias a los discípulos

17 Y Jesús dijo a sus discípulos: Es inevitable que vengan tropiezos[ay], pero ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le sería si se le colgara una piedra de molino al cuello y fuera arrojado al mar, que hacer tropezar[az] a uno de estos pequeños.¡Tened cuidado[ba]! Si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo.Y si peca contra ti siete veces al día, y vuelve a ti siete veces, diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo[bb].

La fe y el servicio

Y los apóstoles dijeron al Señor: ¡Auméntanos la fe! Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a este sicómoro: “Desarráigate y plántate en el mar.” Y os obedecería[bc]. ¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando ovejas, y cuando regresa del campo, le dice: “Ven enseguida y siéntate[bd] a comer”? ¿No le dirá más bien: “Prepárame algo para cenar, y vístete[be] adecuadamente, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después[bf] comerás y beberás tú”? ¿Acaso le da las gracias al siervo porque hizo lo que se le ordenó? 10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha ordenado, decid: “Siervos inútiles somos; hemos hecho sólo lo que debíamos haber hecho.”

Los diez leprosos

11 Y aconteció que mientras iba camino a Jerusalén, pasaba entre[bg] Samaria y Galilea, 12 y al entrar en cierta aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia, 13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro! ¡Ten misericordia de nosotros! 14 Cuando El los vio, les dijo: Id y mostraos a los sacerdotes. Y sucedió que mientras iban, quedaron limpios.15 Entonces uno de ellos, al ver que había sido sanado, se volvió glorificando a Dios en alta voz. 16 Y cayó sobre su rostro a los pies de Jesús[bh], dándole gracias; y éste era samaritano. 17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No fueron diez los que quedaron limpios? Y los otros nueve, ¿dónde están? 18 ¿No hubo ninguno que regresara[bi] a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? 19 Y le dijo: Levántate y vete; tu fe te ha sanado[bj].

Llegada del reino de Dios

20 Habiéndole preguntado los fariseos cuándo vendría el reino de Dios, Jesús les respondió, y dijo: El reino de Dios no viene con señales visibles[bk], 21 ni dirán: “¡Mirad, aquí está!” o: “¡Allí está!” Porque he aquí, el reino de Dios entre[bl] vosotros está.

22 Y dijo a los discípulos: Vendrán días cuando ansiaréis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis. 23 Y os dirán: “¡Mirad allí! ¡Mirad aquí!” No vayáis, ni corráis tras ellos. 24 Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo[bm] del cielo hasta el otro extremo[bn] del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. 25 Pero primero es necesario que El padezca mucho y sea rechazado por esta generación. 26 Tal como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre. 27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. 28 Fue lo mismo que[bo] ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; 29 pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los destruyó a todos. 30 Lo mismo[bp]acontecerá el día en que el Hijo del Hombre sea revelado. 31 En ese día, el que esté en la azotea y tenga sus bienes en casa, no descienda a llevárselos; y de igual modo, el que esté en el campo no vuelva atrás. 32 Acordaos de la mujer de Lot. 33 Todo el que procure preservar su vida[bq], la perderá; y todo el que la pierda, la conservará. 34 Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; uno será tomado y el otro será dejado. 35 Estarán dos mujeres moliendo en el mismo lugar; una será tomada y la otra será dejada. 36 [br]Dos estarán en el campo; uno será tomado y el otro será dejado. 37 Respondiendo ellos, le dijeron*: ¿Dónde, Señor? Y El les dijo: Donde esté el cuerpo, allí también se juntarán los buitres[bs].

Notas al pie:

  1. Lucas 14:1 Lit., El
  2. Lucas 14:1 I.e., miembro del Sanedrín
  3. Lucas 14:2 Lit., he aquí
  4. Lucas 14:3 Lit., respondiendo
  5. Lucas 14:3 I.e., expertos en la ley de Moisés
  6. Lucas 14:5 Algunos mss. antiguos dicen: asno
  7. Lucas 14:8 Lit., no te recuestes en
  8. Lucas 14:9 O, comiences a ocupar el
  9. Lucas 14:10 Lit., recuéstate
  10. Lucas 14:10 Lit., sube más arriba
  11. Lucas 14:10 Lit., se reclinan
  12. Lucas 14:12 Lit., y te sea hecha
  13. Lucas 14:13 O, lisiados
  14. Lucas 14:14 O, dichoso
  15. Lucas 14:15 Lit., reclinados
  16. Lucas 14:15 O, Dichoso
  17. Lucas 14:18 O, campo
  18. Lucas 14:21 O, lisiados
  19. Lucas 14:26 I.e., en comparación a su amor por El
  20. Lucas 14:32 O, embajada
  21. Lucas 15:1 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
  22. Lucas 15:1 Lit., El
  23. Lucas 15:4 Lit., desierto
  24. Lucas 15:8 Gr., dracmas; una dracma equivalía al salario de un día
  25. Lucas 15:12 Lit., los medios de vida
  26. Lucas 15:15 Lit., se unió
  27. Lucas 15:16 Lit., vientre
  28. Lucas 15:16 Muchos mss. antiguos dicen: deseaba saciarse de
  29. Lucas 15:20 Lit., lo besó una y otra vez
  30. Lucas 15:21 Algunos mss. antiguos agregan: Hazme como uno de tus trabajadores
  31. Lucas 15:30 Lit., tus medios de vida
  32. Lucas 15:31 Lit., estás
  33. Lucas 16:4 Lit., He llegado al conocimiento de
  34. Lucas 16:6 Gr., batos; medida de 37 litros
  35. Lucas 16:7 Gr., coros; medida de 370 litros
  36. Lucas 16:8 Lit., su generación
  37. Lucas 16:9 Gr., mamonás
  38. Lucas 16:11 Gr., mamonás
  39. Lucas 16:12 Algunos mss. dicen: nuestro
  40. Lucas 16:13 O, criado
  41. Lucas 16:13 Gr., mamonás
  42. Lucas 16:17 O, una tilde
  43. Lucas 16:17 Lit., caiga
  44. Lucas 16:18 O, repudia a
  45. Lucas 16:18 O, la repudiada por el
  46. Lucas 16:23 I.e., la región de los muertos
  47. Lucas 16:23 Lit., habiendo alzado
  48. Lucas 16:26 Lit., Y en
  49. Lucas 16:26 Lit., ni puedan
  50. Lucas 16:28 O, les testifique
  51. Lucas 17:1 O, escándalos
  52. Lucas 17:2 O, escandalizar
  53. Lucas 17:3 Lit., Cuidaos de vosotros mismos
  54. Lucas 17:4 Lit., lo perdonarás
  55. Lucas 17:6 O, hubiera obedecido
  56. Lucas 17:7 Lit., recuéstate
  57. Lucas 17:8 Lit., cíñete
  58. Lucas 17:8 Lit., después de esto
  59. Lucas 17:11 Lit., por en medio de, o, a lo largo de las fronteras de
  60. Lucas 17:16 Lit., El
  61. Lucas 17:18 Lit., ¿No se hallaron los que regresaron
  62. Lucas 17:19 Lit., salvado
  63. Lucas 17:20 Lit., con observación
  64. Lucas 17:21 O, dentro de
  65. Lucas 17:24 Lit., debajo
  66. Lucas 17:24 Lit., debajo
  67. Lucas 17:28 Lit., De la misma manera como
  68. Lucas 17:30 Lit., Según las mismas cosas
  69. Lucas 17:33 O, alma
  70. Lucas 17:36 Muchos mss. no incluyen este vers.
  71. Lucas 17:37 O, las águilas
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