Parábola de los obreros de la viña

Mateo 20-22

9781586403546

Parábola de los obreros de la viña

alimentemos_el_alma20 Porque el reino de los cielos es semejante a un hacendado[a] que salió muy de mañana para contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario[b] al día, los envió a su viña. Y salió como a la hora tercera[c], y vio parados en la plaza a otros que estaban sin trabajo; y a éstos les dijo: “Id también vosotros a la viña, y os daré lo que sea justo.” Y ellos fueron.Volvió a salir como a la hora sexta y a la novena[d], e hizo lo mismo. Y saliendo como a la hora undécima[e], encontró a otros parados, y les dijo*: “¿Por qué habéis estado aquí parados todo el día sin trabajar?” Ellos le dijeron*: “Porque nadie nos contrató.” El les dijo*: “Id también vosotros a la viña.” Y al atardecer, el señor de la viña dijo* a su mayordomo: “Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta los primeros.” Cuando llegaron los que habían sido contratados como a la hora undécima, cada uno recibió un denario. 10 Y cuando llegaron los que fueron contratados primero, pensaban que recibirían más; pero ellos también recibieron un denario cada uno. 11 Y al recibirlo, murmuraban contra el hacendado[f], 12 diciendo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora, pero los has hecho iguales a nosotros que hemos soportado el peso y el calor abrasador del día.” 13 Pero respondiendo él, dijo a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia; ¿no conviniste conmigo en un denario? 14 “Toma lo que es tuyo, y vete; pero yo quiero darle a este último lo mismo que a ti. 15 “¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo que es mío? ¿O es tu ojo malo porque yo soy bueno?” 16 Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimos.

Jesús anuncia su muerte por tercera vez

17 Cuando Jesús iba subiendo a Jerusalén, tomó aparte a los doce discípulos, y por el camino les dijo: 18 He aquí, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y escribas, y le condenarán a muerte; 19 y le entregarán a los gentiles para burlarse de El, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará.

Petición de los hijos de Zebedeo

20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante El y pidiéndole algo. 21 Y El le dijo: ¿Qué deseas? Ella le dijo*: Ordena que en tu reino estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. 22 Pero respondiendo Jesús, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber? Ellos le dijeron*: Podemos. 23 El les dijo*: Mi copa ciertamente beberéis, pero sentarse a mi derecha y a mi izquierda no es mío el concederlo, sino que es para quienes ha sido preparado por mi Padre. 24 Al oíresto, los diez se indignaron contra los dos hermanos. 25 Pero Jesús, llamándolos junto a sí, dijo: Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos. 26 No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera entre vosotros llegar a ser grande, será vuestro servidor,27 y el que quiera entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo; 28 así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

Curación de dos ciegos de Jericó

29 Al salir de Jericó, le siguió una gran multitud. 30 Y he aquí, dos ciegos que estaban sentados junto al camino, al oír que Jesús pasaba, gritaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! 31 Y la gente los reprendía para que se callaran, pero ellos gritaban más aún, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! 32 Deteniéndose Jesús, los llamó, y dijo: ¿Qué queréis que yo haga por vosotros? 33 Ellos le dijeron*: Señor, deseamos que nuestros ojos sean abiertos. 34 Entonces Jesús, movido a compasión, tocó los ojos de ellos, y al instante recobraron la vista, y le siguieron.

La entrada triunfal

21 Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, Jesús entonces envió a dos discípulos, diciéndoles: Id a la aldea que estáenfrente de vosotros, y enseguida encontraréis un asna atada y un pollino con ella; desatadla y traédmelos. Y si alguien os dice algo, decid: “El Señor los necesita”; y enseguida los enviará. Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo:

Decid a la hija de Sion:
Mira, tu Rey viene a ti,
humilde[g] y montado en un asna,
y en un pollino, hijo de bestia de carga.”

Entonces fueron los discípulos e hicieron tal como Jesús les había mandado, y trajeron el asna y el pollino; pusieron sobre ellos sus mantos, y Jesús se sentó encima[h]. La mayoría de la multitud tendió sus mantos en el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino. Y las multitudes que iban delante de El, y las que iban detrás, gritaban, diciendo:

¡Hosanna al Hijo de David!
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Hosanna en las alturas!

10 Cuando El entró en Jerusalén, toda la ciudad se agitó, y decían: ¿Quién es éste? 11 Y las multitudes contestaban: Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.

Jesús echa a los mercaderes del templo

12 Y entró Jesús en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas. 13 Y les dijo*: Escrito está: “Mi casa sera llamada casa de oracion”, pero vosotros la estáis haciendo cueva de ladrones. 14 Y en el templo se acercaron a Ellos ciegos y los cojos, y los sanó. 15 Pero cuando los principales sacerdotes y los escribas vieron las maravillas que había hecho, y a los muchachos que gritaban en el templo y que decían: ¡Hosanna al Hijo de David!, se indignaron 16 y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les respondió*: Sí, ¿nunca habéis leído: “De la boca de los pequeños y de los niños de pecho te has preparado alabanza”? 17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, y se hospedó allí.

La higuera estéril

18 Por la mañana, cuando regresaba a la ciudad, tuvo hambre. 19 Y al ver una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no halló nada en ella sino sólo hojas, y le dijo*: Nunca jamás brote fruto de ti. Y al instante se secó la higuera.20 Al ver esto, los discípulos se maravillaron y decían: ¿Cómo es que la higuera se secó al instante? 21 Respondiendo Jesús, les dijo: En verdad os digo que si tenéis fe y no dudáis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que aun si decís a este monte: “Quítate y échate al mar”, así sucederá. 22 Y todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis.

La autoridad de Jesús puesta en duda

23 Cuando llegó Jesús[i] al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se le acercaron mientras enseñaba, diciendo: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio esta autoridad? 24 Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta[j], que si me la contestáis, yo también os diré con qué autoridad hago estas cosas. 25 ¿De dónde era el bautismo de Juan?, ¿del cielo o de los hombres? Y ellos discurrían entre sí, diciendo: Si decimos: “Del cielo”, El nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creísteis?” 26 Y si decimos: “De los hombres”, tememos a la multitud; porque todos tienen a Juan por profeta. 27 Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. El a su vez[k] les dijo: Tampoco yo os diré[l] con qué autoridad hago estas cosas. 28 Pero, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegándose al primero, le dijo: “Hijo, ve, trabaja hoy en la viña.”29 Y respondiendo él, dijo: “No quiero;” pero después, arrepentido, fue[m]. 30 Y llegándose al otro, le dijo lo mismo; pero él respondió y dijo: “Yo iré, señor”; y no fue[n]. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Ellos dijeron*: El primero[o]. Jesús les dijo*: En verdad os digo que los recaudadores de impuestos[p] y las rameras entran en el reino de Dios antes que vosotros. 32 Porque Juan vino a vosotros en camino de justicia y no le creísteis, pero los recaudadores de impuestos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, ni siquiera os arrepentisteis después para creerle.

Parábola de los labradores malvados

33 Escuchad otra parábola. Había una vez un hacendado[q] que planto una viña y la cerco con un muro, y cavo en ella un lagar y edifico una torre, la arrendó a unos labradores y se fue de viaje. 34 Y cuando se acercó el tiempo de la cosecha[r], envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. 35 Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno lo golpearon, a otro lo mataron y a otro lo apedrearon. 36 Volvió a mandar otro grupo de siervos, mayor que el primero; y les hicieron lo mismo. 37 Finalmente les envió a su hijo, diciendo: “Respetarán a mi hijo.” 38 Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre sí: “Este es el heredero; venid, matémoslo y apoderémonos de su heredad.” 39 Y echándole mano, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. 40 Cuando venga, pues, el dueño[s]de la viña, ¿qué hará a esos labradores? 41 Ellos le dijeron*: Llevará a esos miserables a un fin lamentable, y arrendará la viña a otros labradores que le paguen los frutos a su tiempo. 42 Jesús les dijo*: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:

La piedra que desecharon los constructores,
esa, en piedra angular[t] se ha convertido;
esto fue hecho de parte del Señor,
y es maravilloso a nuestros ojos”?

43 Por eso os digo que el reino de Dios os será quitado y será dado a una nación que produzca sus frutos. 44 Y el que caiga sobre esta piedra será hecho pedazos; pero sobre quien ella caiga, lo esparcirá como polvo. 45 Al oír sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, comprendieron que hablaba de ellos. 46 Y cuando procuraron prenderle, tuvieron miedo de la multitud, porque le tenían por profeta.

Parábola del banquete de bodas

22 Tomando Jesús la palabra, les habló otra vez en parábolas, diciendo: El reino de los cielos puede compararse a[u] un rey[v] que hizo un banquete de bodaspara su hijo. Y envió a sus siervos a llamar a los que habían sido invitados a las bodas, pero no quisieron venir. De nuevo envió otros siervos, diciendo: Decid a los que han sido invitados: “Ved, ya he preparado mi banquete; he matado mis novillos y animales cebados, y todo está aparejado; venid a las bodas.” Pero ellos no hicieron caso y se fueron: uno a su campo, otro a sus negocios, y los demás, echando mano a los siervos, los maltrataron y los mataron. Entonces el rey se enfureció, y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos asesinos e incendió su ciudad. Luego dijo* a sus siervos: “La boda está preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos. “Id, por tanto, a las salidas de los caminos, e invitad a las bodas a cuantos encontréis.” 10 Y aquellos siervos salieron por los caminos, y reunieron a todos los que encontraron, tanto malos como buenos; y el salón de bodas se llenó de comensales[w]. 11 Pero cuando el rey entró a ver a los comensales, vio allí a uno que no estaba vestido con traje de boda, 12 y le dijo*: “Amigo, ¿cómo entraste aquí sin[x] traje de boda?” Y él enmudeció. 13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: “Atadle las manos y los pies, y echadlo a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes.” 14 Porque muchos son llamados[y], pero pocos son escogidos.

El pago del impuesto al César

15 Entonces se fueron los fariseos y deliberaron entre sí cómo atraparle,sorprendiéndole en alguna palabra. 16 Y le enviaron* sus discípulos junto con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con verdad, y no buscas el favor[z] de nadie, porque eres imparcial[aa].17 Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito pagar[ab] impuesto al César, o no? 18 Pero Jesús, conociendo su malicia, dijo: ¿Por qué me ponéis a prueba, hipócritas?19 Mostradme la moneda que se usa para pagar ese impuesto. Y le trajeron un denario[ac]. 20 Y El les dijo*: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? 21 Ellos le dijeron*: Del César. Entonces El les dijo*: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. 22 Al oír esto, se maravillaron; y dejándole, se fueron.

Pregunta sobre la resurrección

23 Ese día se le acercaron algunos saduceos (los que dicen que no hay resurrección), y le preguntaron, 24 diciendo: Maestro, Moisés dijo: “Si alguno muere sin tener hijos, su hermano, como pariente mas cercano, se casara con su mujer y levantara descendencia a su hermano.” 25 Ahora bien, había entre nosotros siete hermanos; y el primero se casó, y murió; pero no teniendo descendencia, le dejó la mujer a su hermano; 26 de igual manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo. 27 Y después de todos, murió la mujer. 28 Por tanto, en la resurrección, ¿de cuál de los siete será mujer? Porque todos ellos la tuvieron. 29 Pero Jesús respondió y les dijo: Estáis equivocados por no comprender[ad] las Escrituras ni el poder de Dios. 30 Porque en la resurrección, ni se casan ni son dados en matrimonio, sino que son como los ángeles de Dios[ae] en el cielo. 31 Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: 32 Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob”? El no es Dios de muertos, sino de vivos. 33 Al oír esto, las multitudes se admiraban de su enseñanza.

El gran mandamiento

34 Pero al oír los fariseos que Jesús había dejado callados a los saduceos, se agruparon; 35 y uno de ellos, intérprete de la ley[af], para ponerle a prueba[ag] le preguntó: 36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley? 37 Y El le dijo:Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazon, y con toda tu alma, y con toda tu mente.38 Este es el grande y el primer mandamiento. 39 Y el segundo es semejante a éste: Amaras a tu projimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.

Jesús, Hijo y Señor de David

41 Estando reunidos los fariseos, Jesús les hizo una pregunta, 42 diciendo: ¿Cuál es vuestra opinión sobre el Cristo[ah]? ¿De quién es hijo? Ellos le dijeron*: De David. 43 El les dijo*: Entonces, ¿cómo es que David en el Espíritu[ai] le llama “Señor”, diciendo:

44 Dijo el Señor a mi Señor:
sientate a mi diestra,
hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies’”?

45 Pues si David le llama “Señor”, ¿cómo es El su hijo? 46 Y nadie pudo contestarle ni una palabra, ni ninguno desde ese día se atrevió a hacerle más preguntas.

Notas al pie:

  1. Mateo 20:1 Lit., un hombre, dueño de casa
  2. Mateo 20:2 Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  3. Mateo 20:3 I.e., las nueve de la mañana
  4. Mateo 20:5 I.e., las doce del día, y las tres de la tarde
  5. Mateo 20:6 I.e., las cinco de la tarde
  6. Mateo 20:11 Lit., dueño de casa
  7. Mateo 21:5 O, manso
  8. Mateo 21:7 Lit., sobre ellos
  9. Mateo 21:23 Lit., El
  10. Mateo 21:24 Lit., preguntaré una palabra
  11. Mateo 21:27 Lit., también
  12. Mateo 21:27 Lit., digo
  13. Mateo 21:29 Algunos mss. dicen: Yo iré, señor, y no fue
  14. Mateo 21:30 Algunos mss. dicen: No quiero; pero después, arrepentido fue
  15. Mateo 21:31 Algunos mss. dicen: El segundo
  16. Mateo 21:31 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
  17. Mateo 21:33 Lit., un hombre, dueño de casa
  18. Mateo 21:34 Lit., de los frutos
  19. Mateo 21:40 Lit., el señor
  20. Mateo 21:42 Lit., cabeza del ángulo
  21. Mateo 22:2 Lit., fue comparado con
  22. Mateo 22:2 Lit., un hombre rey
  23. Mateo 22:10 Lit., de los que se reclinaban a la mesa; y así en el vers. 11
  24. Mateo 22:12 Lit., no teniendo
  25. Mateo 22:14 O, invitados
  26. Mateo 22:16 Lit., y no te preocupas
  27. Mateo 22:16 Lit., no miras la apariencia de los hombres
  28. Mateo 22:17 Lit., dar
  29. Mateo 22:19 Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  30. Mateo 22:29 O, saber
  31. Mateo 22:30 Algunos mss. no incluyen: de Dios
  32. Mateo 22:35 I.e., un experto en la ley de Moisés
  33. Mateo 22:35 O, tentándole
  34. Mateo 22:42 I.e., el Mesías
  35. Mateo 22:43 O, por inspiración

La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

 

Jesús denuncia a los escribas y fariseos

Mateo 23-25

9781586403546

Jesús denuncia a los escribas y fariseos

alimentemos_el_alma23 Entonces Jesús habló a la muchedumbre y a sus discípulos, diciendo: Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. De modo que haced y observad todo lo que os digan; pero no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Sino que hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres; pues ensanchan sus filacterias[a] y alargan los flecos de sus mantos; aman el lugar de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, y los saludos respetuosos en las plazas y ser llamados por los hombres Rabí[b]. Pero vosotros no dejéis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. 10 Ni dejéis que os llamen preceptores[c]; porque uno es vuestro Preceptor, Cristo. 11 Pero el mayor de vosotros será vuestro servidor. 12 Y cualquiera que se ensalce, será humillado, y cualquiera que se humille, será ensalzado.

Ocho ayes contra los escribas y fariseos

13 Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando. 14 [d]¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque devoráis las casas de las viudas, aun cuando por pretexto hacéis largas oraciones; por eso recibiréis mayor condenación.

15 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno[e]dos veces más que vosotros.

16 ¡Ay de vosotros, guías ciegos!, que decís: “No es nada el que alguno jure por el templo[f]; pero el que jura por el oro del templo[g], contrae obligación.”17 ¡Insensatos y ciegos!, porque ¿qué es más importante[h]: el oro, o el templo[i] que santificó el oro? 18 También decís: “No es nada el que alguno jure por el altar; pero el que jura por la ofrenda que está sobre él, contrae obligación.” 19 ¡Ciegos!, porque ¿qué es más importante[j]: la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?20 Por eso, el que jura por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él; 21 y el que jura por el templo[k], jura por él y por el que en él habita; 22 y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por el que está sentado en él.

23 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquéllas. 24 ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y ostragáis el camello!

25 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque limpiáis el exterior del vaso y del plato, pero por dentro están llenos de[l] robo y de desenfreno.26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de adentro del vaso y del plato, para que lo de afuera también quede limpio.

27 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 28 Así también vosotros, por fuera parecéis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.

29 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, 30 y decís: “Si nosotros hubiéramos vivido[m] en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en derramar la sangre de los profetas.” 31 Así que dais testimonio en contra de vosotros mismos, que sois hijos[n] de los que asesinaron a los profetas.32 Llenad, pues[o], la medida de la culpa de vuestros padres. 33 ¡Serpientes! ¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparéis del juicio[p] del infierno[q]? 34 Por tanto, mirad, yo os envío profetas, sabios y escribas: de ellos, a unos los mataréis y crucificaréis, y a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad, 35 para que recaiga[r] sobre vosotros la culpa de toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequías, a quien asesinasteis entre el templo[s] y el altar. 36 En verdad os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

Lamentación sobre Jerusalén

37 ¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! 38 He aquí, vuestra casa se os deja desierta[t]. 39 Porque os digo que desde ahora en adelante no me veréis más hasta que digáis: “Bendito el que viene en el nombre del Señor.”

Profecía sobre la destrucción del templo

24 Cuando salió Jesús del templo, y se iba, se le[u] acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Mas respondiendo El, les dijo: ¿Veis[v] todo esto? En verdad os digo: no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.

Señales antes del fin

Y estando El sentado en el monte de los Olivos, se le acercaron los discípulos en privado, diciendo: Dinos, ¿cuándo sucederá[w] esto, y cuál será la señal de tu venida[x] y de la consumación[y] de este siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo[z]”, y engañarán a muchos. Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo estosuceda; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es sólo el comienzo de dolores[aa]. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre.10 Muchos tropezarán[ab] entonces y caerán, y se traicionarán unos a otros, y unos a otros se odiarán. 11 Y se levantarán muchos falsos profetas, y a muchos engañarán. 12 Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará.13 Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo. 14 Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo[ac] como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

La abominación de la desolación

15 Por tanto, cuando veáis la abominacion de la desolacion, de que se habló por medio del profeta Daniel, colocada[ad] en el lugar santo (el que lea, que entienda),16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; 17 el que esté en la azotea, no baje a sacar las cosas de su casa; 18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa. 19 Pero, ¡ay de las que estén encinta y de las que estén criando en aquellos días! 20 Orad para que vuestra huida no suceda en invierno, ni en día de reposo, 21 porque habrá entonces una gran tribulación, tal como no ha acontecido desde el principio del mundo hasta ahora, ni acontecerá jamás. 22 Y si aquellos días no fueran acortados, nadie[ae] se salvaría; pero por causa de los escogidos[af], aquellos días serán acortados. 23 Entonces si alguno os dice: “Mirad, aquí está el Cristo[ag]”, o “Allí[ah] está”, no le creáis. 24 Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales[ai] y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos[aj]. 25 Ved que os lo he dicho de antemano. 26 Por tanto, si os dicen: “Mirad, El está en el desierto”, no vayáis; o “Mirad, El está en las habitaciones interiores”, no les creáis. 27 Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida[ak] del Hijo del Hombre. 28 Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres[al].

29 Pero inmediatamente después de la tribulación de esos días, el sol se oscurecera, la luna no dara su luz, las estrellas caeran del cielo y las potencias de los cielos serán sacudidas. 30 Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y entonces todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. 31 Y El enviará a sus ángeles con una gran trompeta y reuniran a sus escogidos[am] de los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta el otro[an].

Parábola de la higuera

32 Y de la higuera aprended la parábola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, sabéis que el verano está cerca. 33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que El está[ao] cerca, a las puertas. 34 En verdad os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. 35 El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán. 36 Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. 37 Porque como en los días de Noé, así será la venida[ap] del Hijo del Hombre. 38 Pues así como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que entró Noé en el arca, 39 y no comprendieron[aq] hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos; así será la venida[ar] del Hijo del Hombre. 40 Entonces estarán dos en el campo; uno será[as]llevado y el otro será[at] dejado. 41 Dos mujeres estarán moliendo en el molino; una será[au] llevada y la otra será[av] dejada. 42 Por tanto, velad[aw], porque no sabéis en qué día vuestro Señor viene. 43 Pero comprended esto[ax]: si el dueño de la casahubiera sabido a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, hubiera estado alerta y no hubiera permitido que entrara en[ay] su casa. 44 Por eso, también vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre.

Parábola del siervo fiel y del infiel

45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su señor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su tiempo? 46 Dichoso[az] aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así. 47 De cierto os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes. 48 Pero si aquel siervo es malo, y dice en su corazón: “Mi señor tardará[ba]”; 49 y empieza a golpear a sus consiervos, y come y bebe con los que se emborrachan, 50 vendrá el señor de aquel siervo el día que no lo espera, y a una hora que no sabe, 51 y lo azotará severamente[bb] y le asignará un lugar[bc] con los hipócritas; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Parábola de las diez vírgenes

25 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. Y cinco de ellas eran insensatas, y cinco prudentes. Porque las insensatas, al tomar sus lámparas, no tomaron aceite consigo, pero las prudentes tomaron aceite en frascos junto con sus lámparas.Al tardarse el novio, a todas les dio sueño y se durmieron. Pero a medianoche se oyó[bd] un clamor: “¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo.” Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan.” Pero las prudentes respondieron, diciendo: “No, no sea que no haya suficiente para nosotras y para vosotras; id más bien a los que venden y comprad para vosotras.” 10 Y mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. 11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos.” 12 Pero respondiendo él, dijo: “En verdad os digo que no os conozco.” 13 Velad[be], pues, porque no sabéis ni el día ni la hora[bf].

Parábola de los talentos

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encomendó sus bienes. 15 Y a uno le dio cinco talentos[bg], a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y se fue de viaje. 16 El que había recibido los cinco talentos, enseguida fue y negoció con ellos y ganó otros cinco talentos. 17 Asimismo el que había recibido los dos talentos ganó otros dos. 18 Pero el que había recibido uno, fue y cavó en la tierra y escondió el dinero de su señor. 19 Después de mucho tiempo vino* el señor de aquellos siervos, y arregló* cuentas con ellos. 20 Y llegando el que había recibido los cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: “Señor, me entregaste cinco talentos; mira, he ganado otros cinco talentos.” 21 Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” 22 Llegando también el de los dos talentos, dijo: “Señor, me entregaste dos talentos; mira, he ganado otros dos talentos.” 23 Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” 24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: “Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste, 25 y tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; mira, aquí tienes lo que es tuyo.” 26 Pero su señor respondió, y le dijo: “Siervo malo y perezoso, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27 “Debías entonces haber puesto mi dinero en el banco[bh], y al llegar yo hubiera recibido mi dinero[bi] con intereses. 28 “Por tanto, quitadle el talento y dádselo al que tiene los diez talentos.” 29 Porque a todo el que tiene, más se le dará, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.30 Y al siervo inútil, echadlo en las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes.

El juicio final

31 Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con El, entonces se sentará en el trono de su gloria; 32 y serán reunidas delante de El todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.35 “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; 36 estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” 37 Entonces los justos le responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? 38 “¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? 39 “¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?” 40 Respondiendo el Rey, les dirá: “En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis.” 41 Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles.42 “Porque tuve hambre, y no me disteis de comer, tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui forastero, y no me recibisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.” 44 Entonces ellos también responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o comoforastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?” 45 El entonces les responderá, diciendo: “En verdad os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de los más pequeños de éstos, tampoco a mí lo hicisteis.” 46 Y éstos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna.

Notas al pie:

  1. Mateo 23:5 I.e., pequeñas cajas que contenían textos de las Escrituras, que se usaban para propósitos religiosos
  2. Mateo 23:7 O, Maestro
  3. Mateo 23:10 O, maestros
  4. Mateo 23:14 Este vers. no aparece en los mss. más antiguos
  5. Mateo 23:15 Gr., guéenna
  6. Mateo 23:16 O, santuario
  7. Mateo 23:16 O, santuario
  8. Mateo 23:17 Lit., ¿cuál es mayor
  9. Mateo 23:17 O, santuario
  10. Mateo 23:19 Lit., ¿cuál es mayor
  11. Mateo 23:21 O, santuario
  12. Mateo 23:25 O, por causa de
  13. Mateo 23:30 Lit., hubiéramos estado
  14. Mateo 23:31 O, descendientes
  15. Mateo 23:32 Lit., Y vosotros llenad
  16. Mateo 23:33 O, de la sentencia
  17. Mateo 23:33 Gr., guéenna
  18. Mateo 23:35 Lit., venga
  19. Mateo 23:35 O, santuario
  20. Mateo 23:38 Algunos mss. no incluyen: desierta
  21. Mateo 24:1 Lit., y se
  22. Mateo 24:2 Lit., ¿No veis
  23. Mateo 24:3 Lit., será
  24. Mateo 24:3 O, presencia
  25. Mateo 24:3 O, del fin
  26. Mateo 24:5 I.e., el Mesías
  27. Mateo 24:8 Lit., dolores de parto
  28. Mateo 24:10 Lit., A muchos se les hará tropezar
  29. Mateo 24:14 Lit., toda la tierra habitada
  30. Mateo 24:15 O, de pie
  31. Mateo 24:22 Lit., ninguna carne
  32. Mateo 24:22 O, elegidos
  33. Mateo 24:23 I.e., el Mesías
  34. Mateo 24:23 Lit., Aquí
  35. Mateo 24:24 O, milagros
  36. Mateo 24:24 O, elegidos
  37. Mateo 24:27 O, presencia
  38. Mateo 24:28 O, las águilas
  39. Mateo 24:31 O, elegidos
  40. Mateo 24:31 Lit., el extremo de ellos
  41. Mateo 24:33 O, que está
  42. Mateo 24:37 O, presencia
  43. Mateo 24:39 Lit., no supieron
  44. Mateo 24:39 O, presencia
  45. Mateo 24:40 Lit., es
  46. Mateo 24:40 Lit., es
  47. Mateo 24:41 Lit., es
  48. Mateo 24:41 Lit., es
  49. Mateo 24:42 O, estad alerta
  50. Mateo 24:43 Lit., sabed aquello
  51. Mateo 24:43 Lit., horadara
  52. Mateo 24:46 O, bienaventurado
  53. Mateo 24:48 Lit., tarda
  54. Mateo 24:51 Lit., lo cortará en dos
  55. Mateo 24:51 Lit., su parte
  56. Mateo 25:6 Lit., se produjo
  57. Mateo 25:13 O, Estad alerta
  58. Mateo 25:13 Algunos mss. posteriores agregan: en que el Hijo del Hombre ha de venir
  59. Mateo 25:15 Un talento equivale aprox. a 21.6 kg. de plata
  60. Mateo 25:27 Lit., a los banqueros
  61. Mateo 25:27 Lit., lo mío
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

Jesús, Señor del día de reposo

Mateo 12-15

9781586403546

Jesús, Señor del día de reposo

alimentemos_el_alma12 Por aquel tiempo[a] Jesús pasó por entre los sembrados en el día de reposo; sus discípulos tuvieron hambre, y empezaron a arrancar espigas y a comer. Y cuando lo vieron los fariseos, le dijeron: Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo. Pero El les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la casa de Dios y comieron los panes consagrados[b], que no les era lícito comer, ni a él ni a los que estaban con él, sino sólo a los sacerdotes? ¿O no habéis leído en la ley, que en los días de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo y están sin culpa? Pues os digo que algo[c] mayor que el templo está aquí. Pero si hubierais sabido lo que esto significa[d]: “Misericordia[e] quiero y no sacrificio”, no hubierais condenado a los inocentes. Porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.

Jesús sana al hombre de la mano seca

Pasando de allí, entró en la sinagoga de ellos. 10 Y he aquí, había allí un hombre que tenía una mano seca. Y para poder acusarle, le preguntaron, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? 11 Y El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una sola oveja, si ésta se le cae en un hoyo en día de reposo, no le echa mano y la saca? 12 Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, es lícito hacer bien en el día de reposo. 13 Entonces dijo* al hombre:Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada, sana como la otra. 14 Pero cuando los fariseos salieron, se confabularon[f] contra El, para ver cómo podrían destruirle.

Jesús, el siervo escogido

15 Mas Jesús, sabiéndolo, se retiró de allí. Y muchos le siguieron, y los sanó a todos. 16 Y les advirtió que no revelaran quién era El[g]; 17 para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo:

18 Mirad, mi Siervo[h], a quien he escogido[i];
mi amado en quien se agrada[j] mi alma;
sobre El pondre mi Espiritu,
y a las naciones[k] proclamara justicia[l].
19 No contendera, ni gritara,
ni habra quien en las calles oiga su voz.
20 No quebrara la caña cascada,
ni apagara la mecha que humea,
hasta que lleve[m] a la victoria la justicia[n].
21 Y en su nombre pondran las naciones[o] su esperanza.

Jesús y Beelzebú

22 Entonces le trajeron un endemoniado ciego y mudo, y lo sanó, de manera que el mudo hablaba y veía. 23 Y todas las multitudes estaban asombradas, y decían: ¿Acaso no es éste el Hijo de David? 24 Pero cuando los fariseos lo oyeron, dijeron: Este no expulsa los demonios sino por Beelzebú, el príncipe de los demonios. 25 Y conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no se mantendrá en pie. 26 Y si Satanás expulsa a Satanás, está[p] dividido contra sí mismo; ¿cómo puede entonces mantenerse en pie su reino? 27 Y si yo expulso los demonios por Beelzebú, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. 28 Pero si yo expulso los demonios por el Espíritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros. 29 ¿O cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata[q]? Y entonces saqueará su casa. 30 El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. 31 Por eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.32 Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este siglo[r] ni en el venidero. 33 O haced bueno el árbol y bueno su fruto, o haced malo el árbol y malo su fruto; porque por el fruto se conoce el árbol. 34 ¡Camada de víboras! ¿Cómo podéis hablar cosas buenas siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. 35 El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas; y el hombre malo de su mal tesoro saca cosas malas. 36 Y yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio.37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

Escribas y fariseos demandan señal

38 Entonces le respondieron algunos de los escribas y fariseos, diciendo: Maestro, queremos ver una señal[s] de parte tuya. 39 Pero respondiendo El, les dijo: Una generación perversa y adúltera demanda señal[t], y ninguna señal[u] se le dará, sino la señal[v] de Jonás el profeta; 40 porque como estuvo Jonas en el vientre del monstruo marino tres dias y tres noches, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra. 41 Los hombres de Nínive se levantarán con esta generación en el juicio y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonás; y mirad, algo más grande que Jonás está aquí. 42 La Reina del Sur se levantará con esta generación en el juicio y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y mirad, algo más grande que Salomón está aquí. 43 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos buscando descanso y no lo halla. 44 Entonces dice: “Volveré a mi casa de donde salí”; y cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y arreglada. 45 Va entonces, y toma consigo otros siete espíritus más depravados que él, y entrando, moran allí; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero. Así será también con esta generación perversa.

La madre y los hermanos de Jesús

46 Mientras El aún estaba hablando a la multitud, he aquí, su madre y sus hermanos estaban afuera, deseando hablar con El. 47 Y alguien le dijo: He aquí, tu madre y tus hermanos están afuera deseando hablar contigo. 48 Pero respondiendo El al que se lo decía, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? 49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: ¡He aquí mi madre y mis hermanos! 50 Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Parábolas sobre el reino

13 Ese mismo día salió Jesús de la casa y se sentó a la orilla del mar. Y se congregaron junto a El grandes multitudes, por lo que subió a una barca y se sentó; y toda la multitud estaba de pie en la playa.

Parábola del sembrador

Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. Otra parte[w] cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra; pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte[x] cayó entre[y]espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. Y otra parte[z] cayó en tierra buena y dio* fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treinta. El que tiene oídos[aa], que oiga.

Propósito de las parábolas

10 Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas? 11 Y respondiendo El, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. 12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 13 Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. 14 Y en[ab] ellos se cumple la profecía de Isaías que dice:

Al oir oireis, y no entendereis;
y viendo vereis, y no percibireis;
15 porque el corazon de este pueblo se ha vuelto insensible[ac]
y con dificultad oyen con sus oidos;
y sus ojos han cerrado,
no sea que vean con los ojos,
y oigan con los oidos,
y entiendan con el corazon,
y se conviertan,
y yo los sane.”

16 Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen.17 Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron.

Explicación de la parábola del sembrador

18 Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. 19 A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino. 20 Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, éste es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino quesólo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y cae. 22 Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, éste es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo[ad]y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto. 23 Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, éste es el que oye la palabra y la entiende, éste sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta.

Parábola del trigo y la cizaña

24 Jesús les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos puede compararse a[ae] un hombre que sembró buena semilla en su campo. 25 Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña[af] entre el trigo, y se fue. 26 Cuando el trigo[ag] brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña. 27 Y los siervos del dueño fueron y le dijeron: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo[ah], pues, tiene cizaña?” 28 El les dijo: “Un enemigo[ai]ha hecho esto”. Y los siervos le dijeron*: “¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?” 29 Pero él dijo*: “No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis el trigo junto con ella. 30 “Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: ‘Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero.’”

Parábola del grano de mostaza

31 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo, 32 y que de todas las semillas es la más pequeña; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.

Parábola de la levadura

33 Les dijo otra parábola: El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas[aj] de harina hasta que todo quedó fermentado.

34 Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes, y nada les hablaba sin parábola, 35 para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo:

Abrire mi boca en parabolas;
hablare de cosas ocultas desde la fundacion del mundo.

Explicación de la parábola del trigo y la cizaña

36 Entonces dejó a la multitud y entró en la casa. Y se le acercaron sus discípulos, diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 37 Y respondiendo El, dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, 38 y el campo es el mundo; y la buena semilla son[ak] los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno; 39 y el enemigo que la sembró es el diablo, y la siega es el fin[al] del mundo[am], y los segadores son los ángeles. 40 Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin[an] del mundo[ao].41 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos losque son piedra de tropiezo[ap] y a los que hacen iniquidad; 42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. 43 Entonces los justos resplandeceran como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos[aq], que oiga.

Parábolas del tesoro escondido y la perla de gran valor

44 El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.

45 El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, 46 y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.

Parábola de la red barredera

47 El reino de los cielos también es semejante a una red barredera que se echó en el mar, y recogió peces de toda clase; 48 y cuando se llenó, la sacaron a la playa; y se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas[ar], pero echaron fuera los malos. 49 Así será en el fin[as] del mundo[at]; los ángeles saldrán, y sacarán[au] a los malos de entre los justos, 50 y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Parábola del dueño de casa

51 ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos le dijeron*: Sí. 52 Y El les dijo: Por eso todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los cielos es semejante al[av] dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

Jesús enseña en Nazaret

53 Y sucedió que cuando Jesús terminó estas parábolas, se fue de allí. 54 Y llegando a su pueblo, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que se maravillaban y decían: ¿Dónde obtuvo éste esta sabiduría y estos poderes milagrosos[aw]? 55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo[ax], José, Simón y Judas? 56 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿Dónde, pues, obtuvo éste todas estas cosas? 57 Y se escandalizaban a causa de El. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. 58 Y no hizo muchos milagros[ay] allí a causa de la incredulidad de ellos.

Muerte de Juan el Bautista

14 Por aquel tiempo[az], Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús, y dijo a sus sirvientes: Este es Juan el Bautista. El ha resucitado de entre los muertos, y por eso es que poderes milagrosos actúan en él. Porque Herodes había prendido a Juan, lo había atado[ba] y puesto en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe; porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. Y aunque Herodes quería matarlo, tenía miedo al pueblo[bb], porque consideraban[bc] a Juan como un profeta. Pero cuando llegó[bd] el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodíasdanzó ante[be] ellos y agradó a Herodes. Por lo cual le prometió con juramento darle lo que ella pidiera. Ella, instigada por su madre, dijo*: Dame aquí, en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista. Y aunque el rey se entristeció, a causa de sus[bf] juramentos y de sus invitados[bg], ordenó que se la dieran; 10 y mandó decapitar a Juan en la cárcel. 11 Y trajeron su cabeza en una bandeja y se la dieron a la muchacha, y ella se la llevó a su madre. 12 Los discípulos de Juan[bh] llegaron y recogieron el cuerpo y lo sepultaron; y fueron y se lo comunicaron a Jesús.

Alimentación de los cinco mil

13 Al oír esto, Jesús se retiró de allí en una barca, solo, a un lugar desierto; y cuando las multitudes lo supieron[bi], le siguieron a pie desde las ciudades. 14 Y al desembarcar[bj], vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos y sanó a sus enfermos. 15 Al atardecer se le acercaron los discípulos, diciendo: El lugar está desierto y la hora es ya avanzada; despide, pues, a las multitudes para que vayan a las aldeas y se compren alimentos. 16 Pero Jesús les dijo: No hay necesidad de que se vayan; dadles vosotros de comer. 17 Entonces ellos le dijeron*: No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces. 18 El les dijo: Traédmelos acá. 19 Y ordenando a la muchedumbre que se recostara sobre la hierba, tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo los alimentos, y partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la multitud. 20 Y comieron todos y se saciaron. Y recogieron lo que sobró de los pedazos: doce cestas llenas. 21 Y los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Jesús anda sobre el mar

22 Enseguida hizo que los discípulos[bk] subieran a la barca y fueran delante de El a la otra orilla, mientras El despedía a la multitud. 23 Después de despedir a la multitud, subió al monte a solas para orar; y al anochecer, estaba allí solo. 24 Pero la barca estaba ya a muchos estadios[bl] de tierra, y era azotada[bm] por las olas, porque el viento era contrario. 25 Y a la cuarta vigilia de la noche[bn], Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, y decían: ¡Es un fantasma! Y de miedo, se pusieron a gritar. 27 Pero enseguida Jesús les habló, diciendo: Tened ánimo, soy yo; no temáis.28 Respondiéndole Pedro, dijo: Señor, si eres tú, mándame que vaya a ti sobre las aguas. 29 Y El dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, caminó sobre las aguas, y fue hacia Jesús. 30 Pero viendo la fuerza del viento tuvo miedo, y empezando a hundirse gritó, diciendo: ¡Señor, sálvame! 31 Y al instante Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo*: Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?32 Cuando ellos subieron a la barca, el viento se calmó. 33 Entonces los que estaban en la barca le adoraron, diciendo: En verdad eres Hijo de Dios.

34 Terminada la travesía, bajaron a[bo] tierra en Genesaret. 35 Y cuando los hombres de aquel lugar reconocieron a Jesús[bp], enviaron a decirlo por toda aquella comarca de alrededor y le trajeron todos los que tenían algún mal. 36 Y le rogaban que les dejara tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que lo tocaban quedaban curados.

Discusión con algunos escribas y fariseos

15 Entonces se acercaron* a Jesús algunos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan. Y respondiendo El, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestra tradición? Porque Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre,” y: “Quien hable mal desu padre o de su madre, que muera[bq].” Pero vosotros decís: “Cualquiera que diga asu padre o a su madre: ‘Es ofrenda a Dios todo lo mío con que pudieras ser ayudado’, no necesitará más honrar[br] a su padre o a su madre[bs].” Y asíinvalidasteis la palabra[bt] de Dios por causa de vuestra tradición. ¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo:

Este pueblo con los labios me honra,
pero su corazon esta muy lejos de mi.
Mas en vano me rinden culto,
enseñando como doctrinas preceptos de hombres.”

Lo que contamina al hombre

10 Y llamando junto a sí a la multitud, les dijo: Oíd y entended: 11 no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre. 12 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron*: ¿Sabes que los fariseos se escandalizaron[bu] cuando oyeron tus palabras[bv]? 13 Pero El contestó y dijo: Toda planta que mi Padre celestial no haya plantado, será desarraigada. 14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos[bw]. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo. 15 Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos la parábola. 16 Y El dijo: ¿También vosotros estáis aún faltos de entendimiento?17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago[bx] y luego se elimina[by]? 18 Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. 19 Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias.20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.

Jesús sana a la hija de una cananea

21 Saliendo Jesús de allí, se retiró a la región de Tiro y de Sidón. 22 Y he aquí, una mujer cananea que había salido de aquella comarca, comenzó a gritar, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija está terriblemente endemoniada. 23 Pero El no le respondió palabra. Y acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: Atiéndela[bz], pues viene gritando tras nosotros. 24 Y respondiendo El, dijo: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Pero acercándose ella, se postró[ca] ante El, diciendo: ¡Señor, socórreme!26 Y El respondió y dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos. 27 Pero ella dijo: Sí, Señor; pero[cb] también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Oh mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas. Y su hija quedó sana desde aquel momento[cc].

Jesús sana a muchos junto al mar de Galilea

29 Y pasando Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea, y subiendo al monte, se sentó allí. 30 Y vinieron a El grandes multitudes trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos y los pusieron a sus pies y El los sanó;31 de modo que la muchedumbre se maravilló al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban restaurados[cd], los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel.

Alimentación de los cuatro mil

32 Entonces Jesús, llamando junto a sí a sus discípulos, les dijo: Tengo compasión de la multitud, porque hace ya tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos sin comer, no sea que desfallezcan en el camino.33 Y los discípulos le dijeron*: ¿Dónde conseguiríamos nosotros en el desierto tantos panes para saciar a una multitud tan grande? 34 Jesús entonces les dijo*:¿Cuántos panes tenéis? Y ellos respondieron: Siete, y unos pocos pececillos. 35 Y El mandó a la multitud que se recostara en el suelo; 36 y tomó los siete panes y los peces; y después de dar gracias, los partió y empezó a darlos a los discípulos, y los discípulos a las multitudes. 37 Y comieron todos y se saciaron; y recogieron de lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. 38 Los que comieron fueron cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 39 Y después de despedir a la muchedumbre, subió a la barca y fue a la región de Magadán[ce].

Notas al pie:

  1. Mateo 12:1 O, aquella ocasión
  2. Mateo 12:4 Lit., los panes de la proposición
  3. Mateo 12:6 O, uno, y así en los vers. 41 y 42
  4. Mateo 12:7 Lit., es
  5. Mateo 12:7 O, Compasión
  6. Mateo 12:14 Lit., tomaron consejo
  7. Mateo 12:16 Lit., no le hicieran manifiesto
  8. Mateo 12:18 O, Hijo
  9. Mateo 12:18 Lit., escogí
  10. Mateo 12:18 Lit., se agradó
  11. Mateo 12:18 O, los gentiles
  12. Mateo 12:18 O, juicio
  13. Mateo 12:20 O, saque
  14. Mateo 12:20 O, el juicio
  15. Mateo 12:21 O, los gentiles
  16. Mateo 12:26 Lit., estaba
  17. Mateo 12:29 Lit., no ata al fuerte
  18. Mateo 12:32 O, tiempo
  19. Mateo 12:38 O, un milagro
  20. Mateo 12:39 O, milagro
  21. Mateo 12:39 O, milagro
  22. Mateo 12:39 O, milagro
  23. Mateo 13:5 Lit., Y otras
  24. Mateo 13:7 Lit., Y otras
  25. Mateo 13:7 Lit., sobre los
  26. Mateo 13:8 Lit., Y otras
  27. Mateo 13:9 Algunos mss. antiguos dicen: oídos para oír
  28. Mateo 13:14 O, para
  29. Mateo 13:15 Lit., se ha engrosado
  30. Mateo 13:22 O, siglo
  31. Mateo 13:24 Lit., fue comparado con
  32. Mateo 13:25 I.e., planta gramínea muy parecida al trigo
  33. Mateo 13:26 Lit., la hierba
  34. Mateo 13:27 Lit., De dónde
  35. Mateo 13:28 Lit., Un hombre enemigo
  36. Mateo 13:33 Gr., sata; un sato equivale aprox. a 13 litros
  37. Mateo 13:38 Lit., éstos son
  38. Mateo 13:39 Lit., la consumación
  39. Mateo 13:39 O, siglo
  40. Mateo 13:40 Lit., la consumación
  41. Mateo 13:40 O, siglo
  42. Mateo 13:41 O, todo lo que ofende
  43. Mateo 13:43 Algunos mss. antiguos dicen: oídos para oír
  44. Mateo 13:48 O, vasijas
  45. Mateo 13:49 O, la consumación
  46. Mateo 13:49 O, siglo
  47. Mateo 13:49 O, separarán
  48. Mateo 13:52 Lit., a un hombre
  49. Mateo 13:54 O, milagros
  50. Mateo 13:55 O, Santiago
  51. Mateo 13:58 O, muchas obras de poder
  52. Mateo 14:1 O, aquella ocasión
  53. Mateo 14:3 O, encadenado
  54. Mateo 14:5 O, a la multitud
  55. Mateo 14:5 Lit., tenían
  56. Mateo 14:6 Lit., ocurrió
  57. Mateo 14:6 Lit., en medio de
  58. Mateo 14:9 Lit., los
  59. Mateo 14:9 Lit., de los que se reclinaban a la mesa con él
  60. Mateo 14:12 Lit., Y sus discípulos
  61. Mateo 14:13 Lit., oyeron
  62. Mateo 14:14 Lit., Y saliendo
  63. Mateo 14:22 Lit., obligó a los discípulos que
  64. Mateo 14:24 Un estadio equivale aprox. a 180 metros
  65. Mateo 14:24 Lit., atormentada
  66. Mateo 14:25 I.e., entre las tres y las seis de la mañana
  67. Mateo 14:34 Lit., llegaron a la
  68. Mateo 14:35 Lit., El
  69. Mateo 15:4 Lit., muera a muerte
  70. Mateo 15:6 I.e., en el sentido de socorrer
  71. Mateo 15:6 Algunos mss. antiguos no incluyen: o a su madre
  72. Mateo 15:6 Algunos mss. antiguos dicen: la ley
  73. Mateo 15:12 O, fueron ofendidos
  74. Mateo 15:12 Lit., la palabra
  75. Mateo 15:14 Varios mss. antiguos no incluyen: de ciegos
  76. Mateo 15:17 Lit., vientre
  77. Mateo 15:17 Lit., se echa en la letrina
  78. Mateo 15:23 Lit., Despídela
  79. Mateo 15:25 O, adoró
  80. Mateo 15:27 Lit., porque
  81. Mateo 15:28 Lit., desde aquella hora
  82. Mateo 15:31 O, sanos
  83. Mateo 15:39 Algunos mss. posteriores dicen: Magdala

La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

Curación de un leproso

Mateo 8-11

9781586403546

Curación de un leproso

alimentemos_el_almaY cuando bajó del monte, grandes multitudes le seguían. Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante El[a], diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra[b]. Entonces Jesús le dijo*: Mira, no se lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio a ellos.

Jesús sana al criado del centurión

Y cuando entró Jesús[c] en Capernaúm se le acercó un centurión suplicándole,y diciendo: Señor, mi criado[d] está postrado en casa, paralítico, sufriendo mucho[e]. Y Jesús le dijo*: Yo iré y lo sanaré. Pero el centurión respondió y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; mas solamente di la palabra[f] y mi criado[g] quedará sano. Porque yo también soy hombre bajo autoridad, con[h]soldados a mis órdenes[i]; y digo a éste: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace. 10 Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que leseguían: En verdad os digo que en Israel[j] no he hallado en nadie una fe tan grande. 11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán[k] a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. 12 Pero los hijos del reino serán arrojados a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes. 13 Entonces Jesús dijo al centurión: Vete; así como has creído, te sea hecho. Y el criado[l] fue sanado en esa misma hora.

Jesús sana a la suegra de Pedro y a muchos otros

14 Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste[m] que yacía en cama[n]con fiebre. 15 Le tocó la mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó y le servía. 16 Y al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; y expulsó a los espíritus con supalabra, y sanó a todos los que estaban enfermos, 17 para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo: El mismo tomo nuestras flaquezas y llevo[o] nuestras enfermedades.

Lo que demanda el discipulado

18 Viendo Jesús una multitud a su alrededor, dio orden de pasar al otro lado. 19 Y un escriba se le acercó y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas. 20 Y Jesús le dijo*: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 21 Otro de los discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. 22 Pero Jesús le dijo*: Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.

Jesús calma la tempestad

23 Cuando entró Jesús[p] en la barca, sus discípulos le siguieron. 24 Y de pronto[q]se desató una gran tormenta[r] en el mar, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús[s] estaba dormido. 25 Y llegándose a El, le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 26 Y El les dijo*: ¿Por qué estáis amedrentados, hombres de poca fe? Entonces se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Quién es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?

Los endemoniados gadarenos

28 Cuando llegó al otro lado, a la tierra de los gadarenos, le salieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, violentos en extremo, de manera que nadie podía pasar por aquel camino. 29 Y[t] gritaron, diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo[u], Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes del tiempo[v]? 30 A cierta distancia de ellos había una piara de muchos cerdos paciendo; 31 y los demonios le rogaban, diciendo: Si vas a echarnos fuera, mándanos a la piara de cerdos. 32 Entonces El les dijo: ¡Id! Y ellos salieron y entraron en los cerdos; y he aquí que la piara entera se precipitó por un despeñadero al mar, y perecieron en las aguas. 33 Los que cuidaban la piarahuyeron; y fueron a la ciudad y lo contaron todo, incluso[w] lo de los endemoniados. 34 Y[x] toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de su comarca.

Curación de un paralítico

9 Y subiendo Jesús en una barca, pasó al otro lado y llegó a su ciudad. Y[y] le trajeron un paralítico echado en una camilla; y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralítico: Anímate, hijo, tus pecados te son perdonados. Y[z] algunos de los escribas decían para sí[aa]: Este blasfema. Y Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? Porque, ¿qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate, y anda”? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (entonces dijo* al paralítico): Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Y él levantándose, se fue a su casa. Pero cuando las multitudes vieron esto, sintieron temor[ab], y glorificaron a Dios, que había dado tal poder[ac] a los hombres.

Llamamiento de Mateo y la cena en su casa

Cuando Jesús se fue de allí, vio a un hombre llamado Mateo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo*: ¡Sígueme! Y levantándose, le siguió.

10 Y sucedió que estando El sentado[ad] a la mesa en la casa, he aquí, muchos recaudadores de impuestos[ae] y pecadores llegaron y se sentaron[af] a la mesa con Jesús y sus discípulos. 11 Y cuando vieron esto, los fariseos dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadores? 12 Al oír El esto, dijo: Los que están sanos[ag] no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. 13 Mas id, y aprended lo que significa: “Misericordia[ah] quiero y no sacrificio”; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Pregunta sobre el ayuno

14 Entonces se le acercaron* los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, pero tus discípulos no ayunan? 15 Y Jesús les dijo: ¿Acaso los acompañantes del novio[ai] pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será[aj] quitado, y entonces ayunarán.16 Y nadie pone un remiendo[ak] de tela nueva[al] en un vestido viejo; porque el remiendo[am] al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor. 17 Y nadie echa vino nuevo en odres[an] viejos, porque entonces[ao] los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan.

Curación de una mujer y resurrección de la hija de un oficial

18 Mientras les decía estas cosas, he aquí, vino un oficial[ap] de la sinagoga y se postró delante de El[aq], diciendo: Mi hija acaba de morir; pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. 19 Y levantándose Jesús, lo siguió, y también sus discípulos.20 Y he aquí, una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; 21 pues decía para sí: Si tan sólo toco su manto, sanaré[ar]. 22 Pero Jesús, volviéndose y viéndola, dijo:Hija, ten ánimo, tu fe te ha sanado[as]. Y al instante[at] la mujer quedó sana[au].23 Cuando entró Jesús en la casa del oficial[av], y vio a los flautistas y al gentío en ruidoso desorden, 24 les dijo: Retiraos, porque la niña[aw] no ha muerto, sino que está dormida. Y se burlaban de El. 25 Pero cuando habían echado fuera a la gente, El entró y la tomó de la mano; y la niña[ax] se levantó[ay]. 26 Y esta noticia[az] se difundió por toda aquella tierra.

Curación de dos ciegos y un mudo

27 Al irse Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando y diciendo: ¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros! 28 Y después de haber entrado en la casa, se acercaron a El los ciegos, y Jesús les dijo*: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos le respondieron*: Sí, Señor. 29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. 30 Y se les abrieron los ojos. Y Jesús les advirtió rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. 31 Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella tierra.

32 Y al salir ellos de allí, he aquí, le trajeron un mudo endemoniado. 33 Y después que el demonio había sido expulsado, el mudo habló; y las multitudes se maravillaban, y decían: Jamás se ha visto[ba] cosa igual en Israel. 34 Pero los fariseos decían: El echa fuera los demonios por el príncipe de los demonios.

Ministerio de Jesús

35 Y Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. 36 Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. 37 Entonces dijo* a sus discípulos: La mies es mucha, pero los obreros pocos. 38 Por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.

Llamamiento de los doce apóstoles

10 Entonces llamando a sus doce discípulos, Jesús les dio poder[bb] sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

Y los nombres de los doce apóstoles son éstos: primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; y Jacobo[bc], el hijo de Zebedeo, y Juan[bd] su hermano;Felipe y Bartolomé[be]; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos[bf]; Jacobo[bg], el hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón el cananita[bh], y Judas Iscariote, el que también le entregó.

Jesús envía a los doce

A estos doce envió Jesús después de instruirlos, diciendo: No vayáis por[bi] elcamino de los gentiles, y no entréis en ninguna ciudad de los samaritanos. Sino id más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y cuando vayáis, predicad diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado.” Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios; de gracia[bj] recibisteis, dad de gracia[bk]. No os proveáis de oro, ni de plata, ni de cobre para llevar en vuestros cintos, 10 ni de alforja[bl] para el camino, ni de dos túnicas[bm], ni de sandalias, ni de bordón; porque el obrero es digno de su sostén[bn]. 11 Y en cualquier ciudad o aldea donde entréis, averiguad quién es digno en ella, y quedaos allí hasta que os marchéis. 12 Al entrar en la casa, dadle vuestro saludo de paz. 13 Y si la casa es digna, que vuestro saludo de paz venga sobre ella; pero si no es digna, que vuestro saludo de paz se vuelva a vosotros. 14 Y cualquiera que no os reciba ni oiga vuestras palabras, al salir de esa casa o de esa ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies. 15 En verdad os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y Gomorra que para esa ciudad.

Advertencias a los doce

16 Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed[bo] astutos como las serpientes e inocentes como las palomas. 17 Pero cuidaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales[bp] y os azotarán en sus sinagogas;18 y hasta seréis llevados delante de gobernadores y reyes por mi causa, como un testimonio a ellos y a los gentiles. 19 Pero cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué hablaréis; porque a esa hora se os dará lo que habréis de hablar.20 Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. 21 Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y les causarán la muerte[bq]. 22 Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo. 23 Pero cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque en verdad os digo: no terminaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre.

Palabras de aliento a los doce

24 Un discípulo[br] no está por encima del maestro, ni un siervo por encima de su señor. 25 Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su casa! 26 Así que no les temáis, porque nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse. 27 Lo que os digo en la oscuridad, habladlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. 28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer[bs] tanto el alma como el cuerpo en el infierno[bt].29 ¿No se venden dos pajarillos[bu] por un cuarto[bv]? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre. 30 Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. 31 Así que no temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos[bw]. 32 Por tanto, todo el que me[bx] confiese delante de los hombres, yo también le[by] confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.33 Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

El costo del discipulado

34 No penséis que vine a traer[bz] paz a la tierra; no vine a traer[ca] paz, sino espada.35 Porque vine a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36 y los enemigos del hombre serán los de su misma casa. 37 El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí. 38 Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39 El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por mi causa, la hallará.

40 El que os recibe a vosotros, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41 El que recibe a un profeta como[cb] profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo como[cc] justo, recibirá recompensa de justo.42 Y cualquiera que como[cd] discípulo dé de beber aunque sólo sea un vaso de agua fría a uno de estos pequeños[ce], en verdad os digo que no perderá su recompensa.

Jesús sale a enseñar y predicar

11 Y sucedió que cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y predicar[cf] en las ciudades de ellos.

Jesús y los discípulos de Juan

Y al oír Juan en la cárcel de las obras de Cristo[cg], mandó por medio de sus discípulos a decirle: ¿Eres tú el que ha de venir[ch], o esperaremos a otro? Y respondiendo Jesús, les dijo: Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos reciben la vista y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio[ci]. Y bienaventurado es el que no se escandaliza de mí.

Jesús habla de Juan el Bautista

Mientras ellos se marchaban, Jesús comenzó a hablar a las multitudes acerca de Juan: ¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?Mas, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Mirad, los que usan ropas finas están en los palacios[cj] de los reyes. Pero, ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y uno que es más que un profeta. 10 Este es de quien está escrito:

He aqui, yo envio mi mensajero delante de tu faz,
quien preparara tu camino delante de ti.”

11 En verdad os digo que entre los nacidos de mujer[ck] no se ha levantado nadiemayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él. 12 Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia[cl], y los violentos lo conquistan por la fuerza[cm]. 13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. 14 Y si queréis aceptarlo, él es Elías, el que había de venir[cn]. 15 El que tiene oídos[co], que oiga. 16 Pero, ¿con qué compararé a esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, que dan voces a los otros, 17 y dicen: “Os tocamos la flauta, y no bailasteis; entonamos endechas, y no os lamentasteis[cp].” 18 Porque vino Juan que no comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.” 19 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: “Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos[cq] y de pecadores.” Pero[cr] la sabiduría se justifica por sus hechos[cs].

Ayes sobre ciudades de Galilea

20 Entonces comenzó a increpar a las ciudades en las que había hecho la mayoría de sus milagros[ct], porque no se habían arrepentido. 21 ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros[cu] que se hicieron en vosotras se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido en cilicio y ceniza.22 Por eso os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para vosotras. 23 Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás elevada hasta los cielos? ¡Hasta el Hades[cv] descenderás[cw]! Porque si los milagros[cx] que se hicieron en ti se hubieran hecho en Sodoma, ésta hubiera permanecido hasta hoy.24 Sin embargo, os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti.

La gran invitación

25 En aquel tiempo[cy], hablando[cz] Jesús, dijo: Te alabo[da], Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los niños. 26 Sí, Padre, porque así fue de tu agrado. 27 Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre; y nadie conoce[db] al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce[dc] al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 28 Venid a mí, todos los que estáis cansados[dd] y cargados, y yo os haré descansar.29 Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas. 30 Porque mi yugo es fácil[de] y mi carga ligera.

Notas al pie:

  1. Mateo 8:2 O, le adoró
  2. Mateo 8:3 Lit., su lepra fue limpiada
  3. Mateo 8:5 Lit., El
  4. Mateo 8:6 Lit., muchacho
  5. Mateo 8:6 Lit., terriblemente atormentado
  6. Mateo 8:8 Lit., di con una palabra
  7. Mateo 8:8 Lit., muchacho
  8. Mateo 8:9 Lit., teniendo
  9. Mateo 8:9 Lit., debajo de mí
  10. Mateo 8:10 Algunos mss. antiguos dicen: ni en Israel
  11. Mateo 8:11 Lit., se recostarán
  12. Mateo 8:13 Lit., muchacho
  13. Mateo 8:14 Lit., él
  14. Mateo 8:14 Lit., postrada y
  15. Mateo 8:17 O, cargó con
  16. Mateo 8:23 Lit., El
  17. Mateo 8:24 Lit., Y he aquí
  18. Mateo 8:24 Lit., un sacudimiento
  19. Mateo 8:24 Lit., El
  20. Mateo 8:29 Lit., Y he aquí
  21. Mateo 8:29 Lit., ¿Qué a nosotros y a ti
  22. Mateo 8:29 I.e., antes del tiempo designado para el juicio
  23. Mateo 8:33 Lit., y
  24. Mateo 8:34 Lit., Y he aquí
  25. Mateo 9:2 Lit., Y he aquí
  26. Mateo 9:3 Lit., Y he aquí
  27. Mateo 9:3 Lit., dentro de sí
  28. Mateo 9:8 O, se llenaron de asombro
  29. Mateo 9:8 O, autoridad
  30. Mateo 9:10 Lit., reclinado
  31. Mateo 9:10 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
  32. Mateo 9:10 Lit., reclinaron
  33. Mateo 9:12 Lit., fuertes
  34. Mateo 9:13 O, Compasión
  35. Mateo 9:15 Lit., hijos del tálamo
  36. Mateo 9:15 Lit., sea
  37. Mateo 9:16 Lit., lo que se pone encima
  38. Mateo 9:16 Lit., sin encoger
  39. Mateo 9:16 Lit., lo que llena
  40. Mateo 9:17 I.e., cueros usados como recipientes
  41. Mateo 9:17 Lit., y si no
  42. Mateo 9:18 O, principal
  43. Mateo 9:18 O, le adoró
  44. Mateo 9:21 Lit., seré salva
  45. Mateo 9:22 Lit., te ha salvado
  46. Mateo 9:22 Lit., desde aquella hora
  47. Mateo 9:22 Lit., salva
  48. Mateo 9:23 O, principal
  49. Mateo 9:24 O, muchacha
  50. Mateo 9:25 O, muchacha
  51. Mateo 9:25 O, fue levantada
  52. Mateo 9:26 Lit., fama
  53. Mateo 9:33 Lit., ha aparecido
  54. Mateo 10:1 O, autoridad
  55. Mateo 10:2 O, Santiago
  56. Mateo 10:2 Gr., Ioannes; heb., Johanan
  57. Mateo 10:3 I.e., hijo de Tolomeo
  58. Mateo 10:3 O, publicano; i.e., uno que explotaba la recaudación de los impuestos romanos
  59. Mateo 10:3 O, Santiago
  60. Mateo 10:4 O, el zelote; i.e., miembro de un grupo radical
  61. Mateo 10:5 O, No os apartéis hacia
  62. Mateo 10:8 O, gratuitamente
  63. Mateo 10:8 O, gratuitamente
  64. Mateo 10:10 O, mochila, o, bolsa
  65. Mateo 10:10 I.e., ropa interior
  66. Mateo 10:10 Lit., alimento o sustento
  67. Mateo 10:16 O, mostraos
  68. Mateo 10:17 O, sanedrines, o, concilios
  69. Mateo 10:21 O, los matarán
  70. Mateo 10:24 O, alumno
  71. Mateo 10:28 O, destruir
  72. Mateo 10:28 Gr., guéenna
  73. Mateo 10:29 O, gorriones
  74. Mateo 10:29 Gr., assarion; equivale aprox. a 1/16 denario
  75. Mateo 10:31 O, gorriones
  76. Mateo 10:32 Lit., por mí
  77. Mateo 10:32 Lit., por él
  78. Mateo 10:34 Lit., a echar
  79. Mateo 10:34 Lit., a echar
  80. Mateo 10:41 Lit., en nombre de
  81. Mateo 10:41 Lit., en nombre de
  82. Mateo 10:42 Lit., en nombre de
  83. Mateo 10:42 O, humildes
  84. Mateo 11:1 O, proclamar
  85. Mateo 11:2 I.e., el Mesías
  86. Mateo 11:3 Lit., el que viene; véase Juan 11:27 y nota
  87. Mateo 11:5 O, las buenas nuevas
  88. Mateo 11:8 Lit., las casas
  89. Mateo 11:11 Lit., mujeres
  90. Mateo 11:12 O, al reino de los cielos se entra por la fuerza
  91. Mateo 11:12 O, lo toman para sí
  92. Mateo 11:14 O, que ha de venir
  93. Mateo 11:15 Algunos mss. antiguos dicen: oídos para oír
  94. Mateo 11:17 Lit., no os golpeasteis el pecho
  95. Mateo 11:19 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
  96. Mateo 11:19 Lit., Y
  97. Mateo 11:19 Algunos mss. dicen: hijos
  98. Mateo 11:20 O, hechos poderosos
  99. Mateo 11:21 O, hechos poderosos
  100. Mateo 11:23 I.e., región de los muertos
  101. Mateo 11:23 Algunos mss. antiguos dicen: serás hundida
  102. Mateo 11:23 O, hechos poderosos
  103. Mateo 11:25 O, aquella ocasión
  104. Mateo 11:25 Lit., respondiendo
  105. Mateo 11:25 O, reconozco para tu gloria
  106. Mateo 11:27 O, conoce perfectamente
  107. Mateo 11:27 O, conoce perfectamente
  108. Mateo 11:28 O, exhaustos de tanto trabajar
  109. Mateo 11:30 O, agradable, o, suave
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

Genealogía de Jesucristo

Mateo 1-4

9781586403546

Genealogía de Jesucristo

alimentemos_el_alma1 Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos;Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, y Esrom a Aram[a]; Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón;Salmón engendró, de Rahab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, y Obed engendró a Isaí; Isaí engendró al rey David.

Y David engendró a Salomón de la que había sido mujer de Urías. Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa[b]; Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías; Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías; 10 Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón[c], y Amón[d]a Josías; 11 Josías engendró a Jeconías[e] y a sus hermanos durante la[f]deportación a Babilonia.

12 Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel; 13 Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor;14 Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud; 15 Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, y Matán a Jacob; 16 Jacob engendró a José, el marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo[g].

17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones; y desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo[h], catorce generaciones.

Nacimiento de Jesucristo

18 Y el nacimiento de Jesucristo fue como sigue. Estando su madre Maríadesposada[i] con José, antes de que se consumara el matrimonio[j], se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo. 19 Y José su marido, siendo unhombre justo y no queriendo difamarla, quiso abandonarla[k] en secreto. 20 Pero mientras pensaba en esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor, diciendo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque el Niño[l] que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo. 21 Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados.22 Todo esto sucedió[m] para que se cumpliera lo que el Señor había hablado por medio del profeta, diciendo: 23 He aqui, la virgen concebira y dara a luz un hijo, y le pondran por nombre Emmanuel, que traducido significa: Dios con nosotros. 24 Y cuando despertó[n] José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer; 25 y la conservó virgen[o] hasta que dio a luz un hijo[p]; y le puso por nombre Jesús.

Visita de los magos

Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos[q] del rey Herodes, he aquí, unos magos[r] del oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle. Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. Entonces, reuniendo a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo[s]. Y ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el[t] profeta:

“Y tu, Belen, tierra de Juda,
de ningun modo eres la mas pequeña entre los principes de Juda;
porque de ti saldra un Gobernante
que pastoreara a mi pueblo Israel.”

Entonces Herodes llamó a los magos en secreto y se cercioró con ellos del tiempo en que había aparecido[u] la estrella. Y enviándolos a Belén, dijo: Id y buscad con diligencia al Niño; y cuando le encontréis, avisadme para que yo también vaya y le adore. Y habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí, la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre el lugar donde estaba el Niño. 10 Cuando vieron la estrella, se regocijaron sobremanera con gran alegría. 11 Y entrando en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose le adoraron; y abriendo sus tesoros le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra. 12 Y habiendo sido advertidos por Dios en sueños que no volvieran a Herodes, partieron para su tierra por otro camino.

Huida a Egipto

13 Después de haberse marchado ellos, un[v] ángel del Señor se le apareció* a José en sueños, diciendo: Levántate, toma al Niño y a su madre y huye a Egipto, y quédate allí hasta que yo te diga; porque Herodes va a buscar al Niño para matarle[w]. 14 Y él, levantándose, tomó de noche al Niño y a su madre, y se trasladó a Egipto; 15 y estuvo allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor habló por medio del profeta, diciendo: De Egipto llame a mi Hijo.

La matanza de los niños

16 Entonces Herodes, al verse burlado por los magos, se enfureció en gran manera, y mandó matar a todos los niños que había en Belén y en todos sus alrededores, de dos años para abajo, según el tiempo que había averiguado de los magos. 17 Entonces se cumplió lo que fue dicho por medio del profeta Jeremías, cuando dijo:

18 Se oyo una voz en Rama,
llanto y gran lamentacion;
Raquel que llora a sus hijos,
y que no quiso ser consolada
porque ya no existen.

Retorno a Nazaret

19 Pero cuando murió Herodes, he aquí, un ángel del Señor se apareció* en sueños a José en Egipto, diciendo: 20 Levántate, toma al Niño y a su madre y vete a la tierra de Israel, porque los que atentaban contra[x] la vida del Niño han muerto.21 Y él, levantándose, tomó al Niño y a su madre, y vino a la tierra de Israel. 22 Pero cuando oyó que Arquelao reinaba sobre Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá; y advertido por Dios en sueños, partió para la región de Galilea;23 y llegó y habitó en una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo que fue dicho por medio de los profetas: Será llamado Nazareno.

Predicación de Juan el Bautista

3 En aquellos días llegó* Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Porque este es aquel a quien se refirió el[y] profeta Isaías, diciendo:

Voz del que clama en el desierto:
Preparad el camino del Señor,
haced derechas sus sendas.”

Y él, Juan, tenía un[z] vestido de pelo de camello y un cinto de cuero a la cintura; y su comida era de langostas[aa] y miel silvestre. Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región alrededor del Jordán; y confesando sus pecados, eran bautizados por él en el río Jordán. Pero cuando vio que muchos de los fariseos y saduceos venían para el bautismo, les dijo: ¡Camada de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira que vendrá? Por tanto, dad frutos dignos de arrepentimiento; y no presumáis que podéis deciros a vosotros mismos: “Tenemos a Abraham por padre”, porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras. 10 Y el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. 11 Yo a la verdad os bautizo con[ab] agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; El os bautizará con[ac] el Espíritu Santo y con fuego. 12 El bieldo está en su mano y limpiará completamente su era; y recogerá su trigo en el granero, pero quemará la paja en fuego inextinguible.

Bautismo de Jesús

13 Entonces Jesús llegó* de Galilea al Jordán, a donde estaba Juan, para ser bautizado por él. 14 Pero Juan trató de impedírselo, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? 15 Y respondiendo Jesús, le dijo: Permíteloahora; porque es conveniente que cumplamos así toda justicia. Entonces Juan se lo permitió*. 16 Después de ser bautizado, Jesús salió del agua inmediatamente; y he aquí, los cielos se abrieron, y él[ad] vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma y venía sobre El. 17 Y he aquí, se oyó una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado[ae] en quien me he complacido.

Jesús es tentado

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces[af] tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan[ag]. Pero El respondiendo, dijo: Escrito está: “No solo de pan vivira el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”Entonces el diablo le llevó* a la ciudad santa, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo*: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está:

“A sus angeles te encomendara”,
y:
En las manos te llevaran,
no sea que tu pie tropiece en piedra.”

Jesús le dijo: También está escrito: “No tentaras[ah] al Señor tu Dios.” Otra vez el diablo le llevó* a un monte muy alto, y le mostró* todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras.10 Entonces Jesús le dijo*: ¡Vete, Satanás! Porque escrito está: “Al Señor tu Dios adoraras, y solo a El serviras[ai].” 11 El diablo entonces le dejó*; y he aquí, ángeles vinieron y le servían.

Jesús va a Galilea

12 Cuando El oyó que Juan había sido encarcelado[aj], se retiró a Galilea; 13 y saliendo de Nazaret, fue y se estableció en Capernaúm, que está junto al mar, en la región de Zabulón y de Neftalí; 14 para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo:

15 ¡Tierra de Zabulon y tierra de Neftali,
camino del mar[ak], al otro lado del Jordan, Galilea de los gentiles[al]!
16 El pueblo asentado en tinieblas vio una gran luz,
y a los que vivian[am] en region y sombra de muerte,
una luz les resplandecio[an].

17 Desde entonces Jesús comenzó a predicar[ao] y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Llamamiento de los primeros discípulos

18 Y andando junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, echando una red al mar, porque eran pescadores. 19 Y les dijo*: Seguidme[ap], y yo os haré pescadores de hombres. 20 Entonces ellos, dejando al instante las redes, le siguieron. 21 Y pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo[aq], hijo de Zebedeo, y Juan[ar] su hermano, en la barca con su padre Zebedeo, remendando sus redes, y los llamó. 22 Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.

La fama de Jesús se extiende

23 Y Jesús iba por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas y proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24 Y se extendió su fama por toda Siria; y traían a El todos los que estaban enfermos, afectados con diversas enfermedades y dolores, endemoniados, epilépticos[as] y paralíticos; y El los sanaba. 25 Y le siguieron grandes multitudes de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.

Notas al pie:

  1. Mateo 1:3 En Rut 4:19, Ram
  2. Mateo 1:7 En el texto gr., Asaf
  3. Mateo 1:10 En el gr., Amós
  4. Mateo 1:10 En el gr., Amós
  5. Mateo 1:11 En 2 Rey 24:6 Joaquín
  6. Mateo 1:11 O, al tiempo de la
  7. Mateo 1:16 I.e., el Mesías
  8. Mateo 1:17 I.e., el Mesías
  9. Mateo 1:18 O, comprometida para casarse
  10. Mateo 1:18 Lit., antes de que se juntaran
  11. Mateo 1:19 O, divorciarse de ella
  12. Mateo 1:20 Lit., lo que
  13. Mateo 1:22 O, ha sucedido
  14. Mateo 1:24 Lit., levantándose
  15. Mateo 1:25 Lit., no la conoció
  16. Mateo 1:25 Algunos mss. antiguos dicen: su hijo primogénito
  17. Mateo 2:1 Lit., días
  18. Mateo 2:1 I.e., sabios dedicados al estudio de la astrología, la medicina, y las ciencias naturales
  19. Mateo 2:4 I.e., el Mesías
  20. Mateo 2:5 Lit., por medio del
  21. Mateo 2:7 Lit., el tiempo del aparecimiento de
  22. Mateo 2:13 Lit., he aquí un
  23. Mateo 2:13 O, destruirle
  24. Mateo 2:20 Lit., buscaban
  25. Mateo 3:3 Lit., por medio del
  26. Mateo 3:4 Lit., su
  27. Mateo 3:4 O, saltamontes
  28. Mateo 3:11 O, en, o, por
  29. Mateo 3:11 O, en, o, por
  30. Mateo 3:16 O, El
  31. Mateo 3:17 Lit., mi Hijo, el Amado
  32. Mateo 4:2 Lit., más tarde, o, después
  33. Mateo 4:3 Lit., panes
  34. Mateo 4:7 O, No pondrás a prueba
  35. Mateo 4:10 O, rendirás culto
  36. Mateo 4:12 Lit., había sido entregado
  37. Mateo 4:15 O, rumbo al mar
  38. Mateo 4:15 O, de las naciones
  39. Mateo 4:16 Lit., sentados
  40. Mateo 4:16 Lit., amaneció
  41. Mateo 4:17 O, proclamar
  42. Mateo 4:19 Lit., Venid en pos de mí
  43. Mateo 4:21 O, Santiago
  44. Mateo 4:21 Gr., Ioannes; heb., Johanan
  45. Mateo 4:24 Lit., lunáticos
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

El amor de Dios por Israel

Malaquías 1-4

9781586403546

El amor de Dios por Israel

alimentemos_el_almaProfecía[a] de la palabra del Señor a Israel por medio[b] de Malaquías[c].

Yo os he amado —dice el Señor—. Pero vosotros decís: ¿En qué nos has amado? ¿No era Esaú hermano de Jacob? —declara el Señor—. Sin embargo, yo amé a Jacob, y aborrecí a Esaú, e hice de sus montes desolación, y di su heredad a los chacales del desierto. Aunque Edom dice: Hemos sido destruidos, pero volveremos y edificaremos[d] las ruinas, el Señor de los ejércitos dice así: Ellos edificarán, pero yo destruiré. Y los llamarán territorio impío[e] y pueblo contra quien el Señor está indignado[f] para siempre. Vuestros ojos lo verán, y vosotros diréis: Sea engrandecido[g] el Señor más allá de la frontera[h] de Israel.

Reprensión a los sacerdotes

El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Y si yo soy señor, ¿dónde está mi temor? —dice el Señor de los ejércitos a vosotros sacerdotes que menospreciáis mi nombre—. Pero vosotros decís: “¿En qué hemos menospreciado tu nombre?” Ofreciendo sobre mi altarpan inmundo. Y vosotros decís: “¿En qué te hemos deshonrado?” En que decís: “La mesa del Señor es despreciable.” Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces[i] a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad? —dice el Señor de los ejércitos. Ahora pues, ¿no pediréis el favor[j]de Dios, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte[k], ¿os recibirá El con benignidad? —dice el Señor de los ejércitos. 10 ¡Oh, si hubieraentre[l] vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros —dice el Señor de los ejércitos— ni de vuestra mano aceptaré ofrenda[m]. 11 Porque desde la salida del sol hasta su puesta, mi nombre será grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá incienso a mi nombre, y ofrenda pura de cereal; pues grande será mi nombre entre las naciones —dice el Señor de los ejércitos. 12 Pero vosotros lo profanáis, cuando decís: “La mesa del Señor es inmunda, y su fruto, su alimento despreciable.”13 También decís: “¡Ay, qué fastidio[n]!” Y con indiferencia lo despreciáis —dice elSeñor de los ejércitos— y traéis lo robado, o cojo, o enfermo; así traéis la ofrenda[o]. ¿Aceptaré eso de vuestra mano? —dice el Señor. 14 ¡Maldito sea el engañador que tiene un macho en su rebaño, y lo promete, pero sacrifica un animal dañado al Señor! Porque yo soy el Gran Rey —dice el Señor de los ejércitos— y mi nombre es temido[p] entre las naciones.

Y ahora, para vosotros, sacerdotes, es este mandamiento. Si no escucháis, y si no decidís de corazón dar honor a mi nombre —dice el Señor de los ejércitos— enviaré sobre vosotros maldición, y maldeciré vuestras bendiciones; y en verdad,ya las he maldecido, porque no lo habéis decidido de corazón. He aquí, yo reprenderé a vuestra descendencia[q], y os echaré estiércol[r] a la cara, el estiércol[s]de vuestras fiestas, y seréis llevados con[t] él. Entonces sabréis que os he enviado este mandamiento para que mi pacto siga[u] con Leví[v] —dice el Señor de los ejércitos. Mi pacto con él era de vida y paz, las cuales le di para que mereverenciara[w]; y él me reverenció[x], y estaba lleno de temor ante mi nombre. La verdadera instrucción[y] estaba en su boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios; en paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a muchos de la iniquidad. Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción[z] de su boca, porque él es el mensajero del Señor de los ejércitos.Pero vosotros os habéis desviado del camino, habéis hecho tropezar a muchos en la ley[aa], habéis corrompido[ab] el pacto de Leví —dice el Señor de los ejércitos.Por eso yo también os he hecho despreciables y viles ante[ac] todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos y hacéis acepción de personas en la ley[ad].

Abominaciones del pueblo

10 ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué nos portamos deslealmente unos contra otros, profanando el pacto de nuestros padres? 11 Deslealmente ha obrado Judá, y una abominación se ha cometido en Israel y en Jerusalén; pues Judá ha profanado el santuario del Señor, que El ama[ae], y se ha casado con la hija de un dios extraño. 12 Que el Señorextermine de las tiendas de Jacob al hombre que hace esto (sea testigo o defensor[af]) aunque presente una ofrenda[ag] al Señor de los ejércitos. 13 Y esta otra[ah] cosa hacéis: cubrís el altar del Señor de lágrimas, llantos y gemidos, porque El ya no mira la ofrenda[ai] ni la acepta con agrado de vuestra mano. 14 Y vosotros decís: “¿Por qué?” Porque el Señor ha sido testigo entre tú y la mujer de tu juventud, contra la cual has obrado deslealmente, aunque ella es tu compañera y la mujer de tu pacto. 15 Pero ninguno que tenga un remanente del Espíritu lo ha hecho así[aj]. ¿Y qué hizo éste mientras buscaba una descendencia[ak] de parte de Dios? Prestad atención, pues, a vuestro espíritu; no seas[al] desleal con la mujer de tu juventud. 16 Porque yo detesto el divorcio[am] —dice el Señor, Dios de Israel— y al que cubre de iniquidad[an] su vestidura —dice el Señor de los ejércitos—. Prestad atención, pues, a vuestro espíritu y no seáis desleales.

17 Habéis cansado al Señor con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? Cuando decís: Todo el que hace mal es bueno a los ojos del Señor, y en ellos El se complace; o: ¿Dónde está el Dios de la justicia[ao]?

El día del juicio

3 He aquí, yo envío a mi mensajero[ap], y él preparará[aq] el camino delante de mí. Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el mensajero[ar] del pacto en quien vosotros os complacéis, he aquí, viene —dice elSeñor de los ejércitos. ¿Pero quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando El aparezca? Porque El es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. Y El se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas[as] en justicia al Señor.Entonces será grata al Señor la ofrenda[at] de Judá y de Jerusalén, como en los días de antaño y como en los años pasados. Y me acercaré a vosotros para el juicio, y seré un testigo veloz contra los hechiceros, contra los adúlteros, contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, contra los que niegan el derecho del extranjero[au] y los que no me temen[av] —dice el Señor de los ejércitos. Porque yo, el[aw] Señor, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos[ax].

El pago de los diezmos

Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis estatutos y no los habéis guardado. Volved a mí y yo volveré a vosotros —dice el Señor de los ejércitos. Pero decís: “¿Cómo hemos de volver?” ¿Robará[ay] el hombre a Dios? Pues vosotros me estáis robando. Pero decís: “¿En qué te hemos robado?” En los diezmos y en las ofrendas[az]. Con maldición estáis malditos, porque vosotros, la nación entera, me estáis robando[ba]. 10 Traed todo el diezmo al alfolí[bb], para que haya alimento[bc] en mi casa; y ponedme ahora a prueba en esto —dice el Señorde los ejércitos— si no os abriré las ventanas del cielo, y derramaré para vosotros bendición hasta que sobreabunde[bd]. 11 Por vosotros reprenderé al devorador, para que no os destruya los frutos del suelo; ni vuestra vid en el campo será estéril —dice el Señor de los ejércitos. 12 Y todas las naciones os llamarán bienaventurados, porque seréis una tierra de delicias —dice el Señor de los ejércitos.

El justo y el injusto

13 Vuestras palabras han sido duras contra mí —dice el Señor—. Pero decís: “¿Qué hemos hablado contra ti?” 14 Habéis dicho: “En vano es servir a Dios. ¿Qué provecho hay en que guardemos sus ordenanzas y en que andemos de duelo delante del Señor de los ejércitos? 15 “Por eso ahora llamamos bienaventurados a los soberbios. No sólo prosperan los que hacen el mal, sino que también ponen a prueba a Dios y escapan impunes.”

16 Entonces los que temían[be] al Señor se hablaron unos a otros, y el Señor prestó atención y escuchó, y fue escrito delante de El un libro memorial para los que temen[bf] al Señor y para los que estiman[bg] su nombre. 17 Y ellos serán míos —dice el Señor de los ejércitos— el día en que yo prepare[bh] mi tesoro especial[bi], y los perdonaré[bj] como un hombre perdona al[bk] hijo que le sirve. 18 Entonces volveréis a distinguir entre el justo y el impío, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.

El gran día del Señor

4 [bl]Porque he aquí, viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen el mal serán como paja; y el día que va a venir les prenderá fuego —dice el Señor de los ejércitos— que no les dejará ni raíz ni rama. Mas para vosotros que teméis[bm] mi nombre, se levantará el sol de justicia con la saluden sus alas; y saldréis y saltaréis como terneros del establo. Y hollaréis a los impíos, pues ellos serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies el día en que yo actúe —dice el Señor de los ejércitos.

Acordaos de la ley de mi siervo Moisés, de los estatutos y las ordenanzas que yo le ordené en Horeb para todo Israel. He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del Señor, día grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición[bn].

Notas al pie:

  1. Malaquías 1:1 O, Carga
  2. Malaquías 1:1 Lit., mano
  3. Malaquías 1:1 O, mi mensajero
  4. Malaquías 1:4 O, a edificar
  5. Malaquías 1:4 O, frontera de impiedad
  6. Malaquías 1:4 O, a quien el Señor ha maldecido
  7. Malaquías 1:5 O, Será grande
  8. Malaquías 1:5 O, del territorio
  9. Malaquías 1:8 Lit., Ofrécelo, por favor
  10. Malaquías 1:9 Lit., ablandad el rostro
  11. Malaquías 1:9 Lit., De vuestra mano ha sido esto
  12. Malaquías 1:10 Lit., también entre
  13. Malaquías 1:10 U, ofrenda de cereal
  14. Malaquías 1:13 Lit., He aquí, fatiga
  15. Malaquías 1:13 U, ofrenda de cereal
  16. Malaquías 1:14 O, reverenciado
  17. Malaquías 2:3 Lit., simiente
  18. Malaquías 2:3 O, vómito
  19. Malaquías 2:3 O, vómito
  20. Malaquías 2:3 Lit., a
  21. Malaquías 2:4 Lit., sea
  22. Malaquías 2:4 O, para que sea mi pacto con Leví
  23. Malaquías 2:5 O, temiera
  24. Malaquías 2:5 O, temió
  25. Malaquías 2:6 O, La ley de verdad
  26. Malaquías 2:7 O, ley
  27. Malaquías 2:8 O, instrucción
  28. Malaquías 2:8 O, violado
  29. Malaquías 2:9 Lit., a
  30. Malaquías 2:9 O, instrucción
  31. Malaquías 2:11 O, en que él ha amado
  32. Malaquías 2:12 Lit., el que despierte y responda
  33. Malaquías 2:12 U, ofrenda de cereal
  34. Malaquías 2:13 Lit., la segunda
  35. Malaquías 2:13 U, ofrenda de cereal
  36. Malaquías 2:15 O, ¿No hizo El uno, aunque tenía el remanente del Espíritu?
  37. Malaquías 2:15 O, ¿Y porqué uno? El buscaba una simiente
  38. Malaquías 2:15 Así en algunos mss. y versiones antiguas; en el T.M., y él no sea
  39. Malaquías 2:16 Lit., Porque El detesta el repudio
  40. Malaquías 2:16 O, violencia
  41. Malaquías 2:17 O, del juicio
  42. Malaquías 3:1 O, ángel
  43. Malaquías 3:1 O, allanará
  44. Malaquías 3:1 O, ángel
  45. Malaquías 3:3 U, ofrendas de cereal
  46. Malaquías 3:4 U, ofrenda de cereal
  47. Malaquías 3:5 O, peregrino
  48. Malaquías 3:5 O, no me reverencian
  49. Malaquías 3:6 O, Yo soy el
  50. Malaquías 3:6 O, acabados
  51. Malaquías 3:8 O, Defraudará
  52. Malaquías 3:8 U, ofrendas alzadas
  53. Malaquías 3:9 O, defraudando
  54. Malaquías 3:10 Lit., a la casa del tesoro
  55. Malaquías 3:10 Lit., presa
  56. Malaquías 3:10 O, no haya suficiente lugar
  57. Malaquías 3:16 O, reverenciaban
  58. Malaquías 3:16 O, reverencian
  59. Malaquías 3:16 O, piensan en
  60. Malaquías 3:17 Lit., haga
  61. Malaquías 3:17 O, propiedad personal
  62. Malaquías 3:17 O, les tendré compasión
  63. Malaquías 3:17 O, se compadece del
  64. Malaquías 4:1 En el texto heb., cap. 3:19
  65. Malaquías 4:2 O, reverenciáis
  66. Malaquías 4:6 O, anatema
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

Liberación de Jerusalén

Zacarías 12-14

9781586403546

Liberación de Jerusalén

Profecía[a] de la palabra del Señor acerca de Israel.

12  Señor que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él, declara: He aquí, yo haré de Jerusalén una copa de vértigo para todos los pueblos de alrededor, y cuando haya asedio contra Jerusalén, también lo habrá contra Judá. Y sucederá aquel día que haré de Jerusalén una piedra pesada para todos los pueblos; todos los que la levanten serán severamente desgarrados. Y contra ella se congregarán todas las naciones de la tierra. Aquel día —declara el Señor— heriré a todo caballo de espanto, y a su jinete, de locura. Pero sobre la casa de Judá abriré mis ojos, mientras hiero de ceguera a todo caballo de los pueblos. Entonces los jefes de familias de Judá dirán en su corazón: “Gran apoyo para nosotros[b] son los habitantes de Jerusalén por el Señor de los ejércitos, su Dios.” Aquel día haré de los jefes de familias de Judá como brasero de fuego entre leños, y como antorcha ardiendo entre gavillas, y consumirán a diestra y a siniestra a todos los pueblos de alrededor, y Jerusalén será habitada de nuevo en su lugar, en Jerusalén. El Señor salvará primero las tiendas de Judá, para que la gloria de la casa de David y la gloria de los habitantes de Jerusalén no se engrandezca sobre Judá. Aquel día el Señordefenderá a los habitantes de Jerusalén, y el débil[c] entre ellos aquel día será como David, y la casa de David será como Dios, como el ángel del Señor delante de ellos. Y sucederá aquel día que me dispondré a[d] destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusalén.

Lamento por el traspasado

10 Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén, el Espíritu[e] de gracia y de súplica, y me mirarán a mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por El, como quien se lamenta por un hijo único, y llorarán por El, como se llora por un primogénito. 11 Aquel día habrá gran lamentación en Jerusalén, como la lamentación de Hadad-rimón en la llanura[f] de Meguido[g]. 12 Y se lamentará la tierra, cada familia por su lado: la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de la casa de Natán por su lado, y sus mujeres por su lado; 13 la familia de la casa de Leví por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de los simeítas por su lado, y sus mujeres por su lado;14 todas las demás familias, cada familia por su lado, y sus mujeres por su lado.

Purificación de Israel

13 Aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecado y la impureza.

Y sucederá aquel día —declara el Señor de los ejércitos— que eliminaré de la tierra los nombres de los ídolos, y nunca más serán recordados; también yo quitaré de la tierra a los profetas y al espíritu inmundo. Y sucederá que si alguno profetiza todavía, su padre y su madre que lo engendraron le dirán: “No vivirás porque has hablado falsamente en el nombre del Señor”; y su padre y su madre que lo engendraron lo traspasarán mientras profetiza. También sucederá aquel día que los profetas se avergonzarán cada uno de su visión cuando profetice, y no se vestirán el manto de pelo para engañar, sino que cada uno dirá: “No soy profeta, soy labrador de la tierra, porque un hombre me vendió como esclavo en[h]mi juventud.” Y alguien le dirá: “¿Qué son esas heridas en tu cuerpo[i]?” Y él responderá: “Son aquéllas con que fui herido en casa de mis amigos[j].”

Despierta, espada, contra mi pastor,
y contra el hombre compañero mío
—declara el Señor de los ejércitos.
Hiere al pastor y se dispersarán las ovejas,
y volveré mi mano contra los pequeños.
Y sucederá en toda la tierra
—declara el Señor
que dos partes serán cortadas en ella, y perecerán;
pero la tercera quedará en ella.
Y meteré la tercera parte en el fuego,
los refinaré como se refina la plata,
y los probaré como se prueba el oro.
Invocará él mi nombre,
y yo le responderé;
diré: “El es mi pueblo”,
y él dirá: “El Señor es mi Dios.”

Reino universal de Dios

14 He aquí, viene el día del Señor cuando serán repartidos tus despojos en medio de ti. Y yo reuniré a todas las naciones en batalla contra Jerusalén; y será tomada la ciudad y serán saqueadas las casas y violadas las mujeres; la mitad de la ciudad será desterrada, pero el resto del pueblo no será cortado de la ciudad.Entonces saldrá el Señor y peleará contra aquellas naciones, como cuando El peleó[k] el día de la batalla. Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Jerusalén, al oriente; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidente, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de mis montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis tal como huisteis a causa del terremoto en los días de Uzías, rey de Judá. Y vendrá el Señormi Dios, y todos los santos con El[l]. Y sucederá que en aquel día no habrá luz; las luminarias se oscurecerán[m]. Será un día único, conocido sólo del Señor, ni día ni noche; y sucederá que a la hora de la tarde habrá luz. En aquel día sucederá que brotarán aguas vivas de Jerusalén, una mitad hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental, será lo mismo en verano que en invierno.

Y el Señor será rey sobre toda la tierra; aquel día el Señor será uno, y uno su nombre. 10 Toda la tierra se volverá como una llanura desde Geba hasta Rimón, al sur de Jerusalén; pero ésta se levantará y será habitada en su lugar desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta Primera, hasta la puerta del Angulo, y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey. 11 Y habitarán en ella y no habrá más maldición; y Jerusalén habitará en seguridad.

12 Esta será la plaga con que el Señor herirá a todos los pueblos que han hecho guerra contra Jerusalén: se pudrirá su carne estando ellos aún de pie, y se pudrirán sus ojos en sus cuencas, y su lengua se pudrirá en su boca. 13 Y sucederá aquel día que habrá entre ellos un gran pánico del Señor; y cada uno agarrará la mano de su prójimo, y levantará su mano contra la mano de su prójimo. 14 También Judá peleará en Jerusalén; y se amontonarán las riquezas de todas las naciones circunvecinas: oro, plata y vestidos en gran abundancia.15 Como aquella plaga así será la plaga del caballo, del mulo, del camello, del asno y de todos los animales que haya en aquellos campamentos.

16 Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Jerusalén subirán de año en año para adorar al Rey, Señor de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos[n]. 17 Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Jerusalén para adorar al Rey, Señor de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos. 18 Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos no habrá lluvia; será la plaga con la cual el Señor herirá a las nacionesque no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. 19 Este será el castigo[o] de Egipto y el castigo[p] de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. 20 En aquel día estará grabado en los cascabeles de los caballos:Santidad[q] al Señor. Y serán las ollas en la casa del Señor como los tazones delante del altar. 21 Y toda olla en Jerusalén y en Judá será consagrada al Señorde los ejércitos; todos los que ofrezcan sacrificios vendrán y tomarán de ellas y en ellas cocerán; y no habrá más mercader[r] en la casa del Señor de los ejércitos en aquel día.

Notas al pie:

  1. Zacarías 12:1 O, Carga
  2. Zacarías 12:5 Lit., Mi fortaleza
  3. Zacarías 12:8 O, el que tropieza
  4. Zacarías 12:9 Lit., procuraré
  5. Zacarías 12:10 O, un espíritu
  6. Zacarías 12:11 O, el valle
  7. Zacarías 12:11 En heb., Meguiddón
  8. Zacarías 13:5 Lit., hizo que fuera comprado en; otra posible lectura es: porque la tierra es mi ocupación desde
  9. Zacarías 13:6 Lit., entre tus manos
  10. Zacarías 13:6 O, de los que me aman
  11. Zacarías 14:3 Lit., como el día de su pelea
  12. Zacarías 14:5 Así en muchos mss. y versiones antiguas; en el T.M., contigo
  13. Zacarías 14:6 Lit., los gloriosos se congelarán
  14. Zacarías 14:16 O, de las Enramadas, o, de las Tiendas, y así en los vers. 18 y 19
  15. Zacarías 14:19 Lit., pecado
  16. Zacarías 14:19 Lit., pecado
  17. Zacarías 14:20 O, Consagrado
  18. Zacarías 14:21 Lit., cananeo
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

Visiones del rollo y del efa

Zacarías 5-8

9781586403546

Visiones del rollo y del efa

alimentemos_el_almaAlcé de nuevo mis ojos y miré, y he aquí un rollo que volaba. Y me dijo el ángel: ¿Qué ves? Y respondí: Veo un rollo que vuela; su longitud es de veinte codos[a] y su anchura de diez codos. Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; ciertamente todo el que roba será destruido según lo escrito[b] en un lado, y todo el que jura será destruido según lo escrito[c]en el otro lado. La haré salir —declara el Señor de los ejércitos— y entrará en casa del ladrón y en casa del que jura por mi nombre en falso; y pasará la noche dentro de su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus piedras.

Salió el ángel que hablaba conmigo, y me dijo: Alza ahora tus ojos y mira qué es esto que sale. Y dije: ¿Qué es? Y él dijo: Esto es el efa[d] que sale. Y añadió: Esta es la iniquidad[e] de ellos en toda la tierra. Y he aquí, una tapa de plomo fue levantada, y había[f] una mujer sentada dentro del efa. Entonces dijo: Esta es la Maldad. Y la arrojó al interior del efa y arrojó la tapa[g] de plomo sobre su abertura[h]. Luego alcé los ojos y miré, y he aquí dos mujeres salían con el viento en sus alas; y tenían alas como alas de cigüeña, y alzaron el efa entre la tierra y el cielo. 10 Dije entonces al ángel que hablaba conmigo: ¿Adónde llevan el efa? 11 Y me respondió: A la tierra de Sinar para edificarle un templo[i]; y cuando esté preparado, será asentado allí sobre su base.

Visión de los cuatro carros

Alcé de nuevo mis ojos y miré, y he aquí cuatro carros que salían de entre dos montes; y los montes eran montes de bronce. Del primer carro tiraban caballosrojos, del segundo carro caballos negros, del tercer carro caballos blancos y del cuarto carro fuertes caballos tordos. Entonces hablé, y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son éstos, señor mío? Y el ángel contestó, y me dijo: Estos son los cuatro vientos[j] del cielo que salen después de presentarse ante el Señor de toda la tierra. Con uno de ellos salen los caballos negros hacia la tierra del norte, y los blancos salen tras ellos, mientras los tordos salen hacia la tierra del sur.Briosos[k] salían, impacientes por[l] ir a recorrer la tierra. Y El dijo: Id, recorred la tierra. Y recorrieron la tierra. Entonces me llamó y me habló, diciendo: Mira, los que salen hacia la tierra del norte aplacan mi espíritu[m] en la tierra del norte.

La corona simbólica

Y vino la palabra del Señor a mí, diciendo: 10 Toma ofrendas de los desterrados, de Heldai, de Tobías y de Jedaías; y el mismo día ve y entra en la casa de Josías, hijo de Sofonías, adonde ellos han llegado de Babilonia. 11 Toma plata y oro, haz una corona[n] y ponla en la cabeza del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac.12 Y háblale, diciendo: “Así dice el Señor de los ejércitos[o]: ‘He aquí un hombre cuyo nombre es Renuevo, porque El brotará del lugar donde está y reedificará el templo del Señor. 13 ‘Sí, El reedificará el templo del Señor, y El llevará gloria y se sentará y gobernará en su trono. Será sacerdote sobre su trono y habrá consejo de paz entre los dos oficios[p].’” 14 La corona[q] será para Helem, Tobías, Jedaías[r] y Hen, hijo de Sofonías, como recuerdo en el templo del Señor. 15 Y los que están lejos vendrán y reedificarán el[s] templo del Señor. Entonces sabréis que el Señorde los ejércitos me ha enviado a vosotros. Esto sucederá si escucháis obedientes la voz del Señor vuestro Dios.

Pueblo rebelde y de duro corazón

7 Y sucedió que en el año cuarto del rey Darío vino la palabra del Señor a Zacarías el cuarto día del mes noveno, Quisleu. La aldea de Betel había enviado a Sarezer, a Regem-melec y a sus hombres a implorar el favor[t] del Señor, y a hablar a los sacerdotes que eran de la casa del Señor de los ejércitos, y a los profetas, diciendo: ¿Debemos llorar en el mes quinto y abstenernos como lo hemos[u] hecho durante tantos años? Entonces vino a mí la palabra del Señor de los ejércitos, diciendo: Habla a todo el pueblo de la tierra y a los sacerdotes, y di[v]: “Cuando ayunabais y os lamentabais en el quinto y el séptimo mes durante[w]estos setenta años, ¿ayunabais en verdad por mí? “Y cuando coméis y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros mismos?[x] “¿No son estas las palabras que el Señor proclamó por medio[y] de los antiguos profetas, cuando Jerusalén estaba habitada y próspera[z] con sus ciudades a su alrededor, y el Neguev[aa] y la tierra baja[ab] estaban habitados?”

Entonces vino la palabra del Señor a Zacarías, diciendo: Así ha dicho el Señorde los ejércitos[ac]: Juicio verdadero juzgad, y misericordia y compasión practicad cada uno con su hermano. 10 “No oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre, ni traméis el mal en vuestros corazones unos contra otros.” 11 Pero ellos rehusaron escuchar y volvieron la espalda[ad] rebelde y se taparon[ae] los oídos para no oír. 12 Y endurecieron sus corazones como el diamante[af] para no oír la ley ni las palabras que el Señor de los ejércitos había enviado por su Espíritu, por medio[ag] de los antiguos profetas; vino, pues, gran enojo de parte del Señor de los ejércitos. 13 Y sucedió que, como yo[ah] había clamado y ellos no habían querido escuchar, así ellos clamaron y yo no quise escuchar —dice el Señor de los ejércitos— 14 sino que los dispersé en torbellino entre[ai] todas las naciones que no conocían. Y la tierra fue desolada tras ellos, sin que nadie fuera ni viniera[aj]; convirtieron la tierra deseable en desolación.

Futura paz y prosperidad de Sion

8 Y vino la palabra del Señor de los ejércitos, diciendo: Así dice el Señor de los ejércitos: “He celado a Sion con gran celo, sí, con gran furor la he celado.” Así dice el Señor: “Volveré a Sion y en medio de Jerusalén moraré. Y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad[ak], y el monte del Señor de los ejércitos, Monte Santo.” Así dice el Señor de los ejércitos: “Aún se sentarán ancianos y ancianas en las calles[al] de Jerusalén, cada uno con su bastón en la mano por causa de sus muchos días. “Y las calles[am] de la ciudad se llenarán de muchachos y muchachas que jugarán en sus calles[an].” Así dice el Señor de los ejércitos: “Si en aquellos días esto parece muy difícil[ao] a los ojos del remanente de este pueblo, ¿será también muy difícil[ap] a mis ojos?” —declara el Señor de los ejércitos. Así dice el Señor de los ejércitos: “He aquí, salvaré a mi pueblo de la tierra del oriente[aq] y de la tierra donde se pone el sol; y los traeré y habitarán en medio de Jerusalén; y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios en verdad[ar] y en justicia.”

Así dice el Señor de los ejércitos: “Sean fuertes vuestras manos, vosotros que escucháis en estos días estas palabras de la boca de los profetas, los cualeshablaron el día en que se pusieron los cimientos de la casa del Señor de los ejércitos para la reedificación del templo. 10 “Porque antes de aquellos días no había paga para hombre ni paga para el ganado; y no había paz[as] para el que salía o entraba a causa del enemigo[at], y yo puse a todos los hombres unos contra otros. 11 “Pero ahora yo no trataré al remanente de este pueblo como en los días pasados” —declara el Señor de los ejércitos. 12 “Porque habrá simiente de paz: la vid dará su fruto, la tierra dará su producto y los cielos darán su rocío; y haré que el remanente de este pueblo herede todas estas cosas. 13 “Y sucederá que como fuisteis maldición entre las naciones, casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré para que seáis bendición. No temáis, mas sean fuertes vuestras manos.”

14 Porque así dice el Señor de los ejércitos: “Tal como me propuse haceros mal cuando vuestros padres me hicieron enojar” —dice el Señor de los ejércitos— “y no me he arrepentido, 15 así me he propuesto en estos días volver a hacer bien a Jerusalén y a la casa de Judá. ¡No temáis! 16 “Estas son las cosas que debéis hacer: decid la verdad unos a otros, juzgad con verdad y con juicio de paz en vuestras puertas[au], 17 no traméis en vuestro corazón el mal uno contra otro, ni améis el juramento falso; porque todas estas cosas son las que odio” —declara elSeñor.

18 Entonces la palabra del Señor de los ejércitos vino a mí, diciendo: 19 Así dice elSeñor de los ejércitos: “El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo y el ayuno del décimo se convertirán para la casa de Judá en gozo, alegría y fiestas alegres[av]. Amad, pues, la verdad y la paz.” 20 Así dice el Señor de los ejércitos: “Y será que aun vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades;21 y los habitantes de una irán a otra, diciendo: ‘Vamos sin demora a implorar el favor[aw] del Señor, y a buscar al Señor de los ejércitos. Yo también iré.’ 22 “Y vendrán muchos pueblos y naciones poderosas a buscar al Señor de los ejércitos en Jerusalén y a implorar el favor del Señor.” 23 Así dice el Señor de los ejércitos: “En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán[ax] el[ay]vestido de un judío, diciendo: ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.’”

Notas al pie:

  1. Zacarías 5:2 Un codo equivale aprox. a 45 cm.
  2. Zacarías 5:3 Lit., según ella
  3. Zacarías 5:3 Lit., según ella
  4. Zacarías 5:6 Un efa equivale aprox. a 22 litros
  5. Zacarías 5:6 Así en un ms. y algunas versiones antiguas; en el T.M., el ojo
  6. Zacarías 5:7 Lit., y esto
  7. Zacarías 5:8 Lit., piedra
  8. Zacarías 5:8 Lit., boca
  9. Zacarías 5:11 Lit., una casa
  10. Zacarías 6:5 O, espíritus
  11. Zacarías 6:7 Lit., Y los briosos
  12. Zacarías 6:7 Lit., procuraron
  13. Zacarías 6:8 Aquí espíritu equivale a ira
  14. Zacarías 6:11 Lit., coronas
  15. Zacarías 6:12 Lit., ejércitos, diciendo
  16. Zacarías 6:13 Lit., entre ellos dos
  17. Zacarías 6:14 En el T.M., coronas
  18. Zacarías 6:14 I.e., Josías
  19. Zacarías 6:15 Lit., en el
  20. Zacarías 7:2 Lit., ablandar el rostro
  21. Zacarías 7:3 Lit., Debo…absteniéndome como he
  22. Zacarías 7:5 Lit., diciendo
  23. Zacarías 7:5 Lit., y
  24. Zacarías 7:6 Lit., ¿no sois vosotros los que coméis y vosotros los que bebéis?
  25. Zacarías 7:7 Lit., mano
  26. Zacarías 7:7 O, tranquila
  27. Zacarías 7:7 I.e., región del sur
  28. Zacarías 7:7 Heb., Sefela
  29. Zacarías 7:9 Lit., ejércitos, diciendo
  30. Zacarías 7:11 Lit., dieron el hombro
  31. Zacarías 7:11 Lit., hicieron pesados
  32. Zacarías 7:12 Lit., corindón
  33. Zacarías 7:12 Lit., mano
  34. Zacarías 7:13 Lit., El
  35. Zacarías 7:14 Lit., sobre
  36. Zacarías 7:14 Lit., pasara ni regresara
  37. Zacarías 8:3 O, Fidelidad
  38. Zacarías 8:4 O, plazas
  39. Zacarías 8:5 O, plazas
  40. Zacarías 8:5 O, plazas
  41. Zacarías 8:6 O, maravilloso
  42. Zacarías 8:6 O, maravilloso
  43. Zacarías 8:7 Lit., de la salida del sol
  44. Zacarías 8:8 O, fidelidad
  45. Zacarías 8:10 O, seguridad
  46. Zacarías 8:10 O, adversario
  47. Zacarías 8:16 I.e., lugar donde se reunían los tribunales
  48. Zacarías 8:19 O, festivas solemnidades
  49. Zacarías 8:21 Lit., a ablandar el rostro, y así en el vers. 22
  50. Zacarías 8:23 Lit., asirán y asirán
  51. Zacarías 8:23 O, el borde del
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

Exhortación a la reedificación del Templo

Hageo 1-2

9781586403546

Exhortación a la reedificación del Templo

alimentemos_el_alma1 El año segundo del rey Darío, en el mes sexto, el día primero del mes, vino la palabra del Señor por medio[a] del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac, diciendo: Así dice el Señor de los ejércitos[b]: “Este pueblo dice: ‘No ha llegado el tiempo, el tiempo de que la casa del Señor sea reedificada.’” Entonces vino la palabra delSeñor por medio[c] del profeta Hageo, diciendo: ¿Es acaso tiempo para que vosotros habitéis en vuestras casas artesonadas mientras esta casa está desolada? Ahora pues, así dice el Señor de los ejércitos: Considerad bien[d]vuestros caminos. Sembráis mucho, pero recogéis[e] poco; coméis, pero no haysuficiente para que os saciéis; bebéis, pero no hay suficiente para que os embriaguéis; os vestís, pero nadie se calienta; y el que recibe salario, recibe salario en bolsa rota.

Así dice el Señor de los ejércitos: Considerad bien[f] vuestros caminos. Subid al monte, traed madera y reedificad el templo[g], para que me agrade de él y yo sea glorificado —dice el Señor. Esperáis mucho, pero he aquí, hay poco; y lo que traéis a casa, yo lo aviento. ¿Por qué? —declara el Señor de los ejércitos—. Por causa de mi casa que está desolada, mientras cada uno de vosotros corre a su casa. 10 Por tanto, por causa vuestra, los cielos han retenido su[h] rocío y la tierra ha retenido su fruto. 11 Y llamé a la sequía sobre la tierra, sobre los montes, sobre el trigo, sobre el mosto, sobre el aceite, sobre lo que produce la tierra, sobre los hombres, sobre el ganado y sobre todo el trabajo de vuestras manos[i].

12 Y Zorobabel, hijo de Salatiel, el sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac, y todo el remanente del pueblo, obedecieron la voz del Señor su Dios y las palabras del profeta Hageo, como el Señor su Dios le había mandado. Y temió el pueblo delante del Señor. 13 Entonces Hageo, mensajero del Señor, por mandato[j] delSeñor, habló al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros —declara el Señor. 14 Y despertó el Señor el espíritu de Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac, y el espíritu de todo el remanente del pueblo. Y vinieron y comenzaron la obra en la casa del Señor de los ejércitos, su Dios, 15 el día veinticuatro del mes sexto, en el año segundo del rey Darío.

Promesa de Dios a Zorobabel

El día veintiuno del mes séptimo, vino la palabra del Señor por medio[k] del profeta Hageo, diciendo: Habla ahora a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac, y al remanente del pueblo, diciendo: “¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto este templo[l] en su gloria primera? ¿Y cómo lo veis ahora? Tal como está, ¿no es como nada a vuestros ojos? “Pero ahora, esfuérzate, Zorobabel” —declara el Señor— “esfuérzate tú también, Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y esforzaos todos vosotros, pueblo de la tierra” —declara el Señor— “y trabajad, porque yo estoy con vosotros” —declara el Señor de los ejércitos. Conforme a la promesa[m] que os hice[n] cuando salisteis de Egipto, mi Espíritu permanece[o] en medio de vosotros; no temáis.” Porque así dice el Señor de los ejércitos: “Una vez más, dentro de poco[p], yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra firme. “Y haré temblar a todas las naciones; vendrán entonces los tesoros[q] de todas las naciones, y yo llenaré de gloria esta casa” —dice el Señor de los ejércitos. “Mía es la plata y mío es el oro” —declara el Señor de los ejércitos.“La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera” —dice el Señor de los ejércitos— “y en este lugar daré paz” —declara el Señor de los ejércitos.

10 El día veinticuatro del mes noveno, en el año segundo de Darío, vino la palabra del Señor al profeta Hageo, diciendo: 11 Así dice el Señor de los ejércitos: “Pide ahora instrucción[r] a los sacerdotes[s]: 12 ‘Si alguno lleva carne consagrada en la falda[t] de su vestidura, y toca con su falda[u] pan, alimento cocido, vino, aceite o cualquier otro alimento, ¿quedará éste consagrado?’” Y los sacerdotes respondieron, y dijeron: No. 13 Y dijo Hageo: Si alguno, inmundo por el contacto con un cadáver[v], toca cualquiera de estas cosas, ¿quedará inmunda? Respondieron los sacerdotes, y dijeron: Quedará inmunda. 14 Entonces volvió a hablar Hageo y dijo: “Así es este pueblo y así es esta nación delante de mí” —declara el Señor— “y así es toda obra de sus manos; y lo que aquí ofrecen, inmundo es. 15 “Ahora pues, considerad bien[w] esto de hoy en adelante[x]: antes que se pusiera piedra sobre piedra en el templo del Señor, 16 desde aquel tiempo[y], venía alguno a un montón de veinte medidas, y había sólo diez; veníaalguno al lagar para sacar cincuenta cántaros, y había sólo veinte. 17 “Os herí conviento abrasador, con añublo y con granizo en toda obra de vuestras manos; pero ninguno de vosotros se volvió a mí[z]” —declara el Señor. 18 “Pero considerad bien[aa] esto desde hoy en adelante[ab], desde el día veinticuatro del mes noveno; desde el día en que se pusieron los cimientos del templo del Señor, considerad bien[ac]: 19 “¿Está todavía la semilla en el granero? Todavía la vid, la higuera, el granado y el olivo no han dado fruto; pero desde hoy yo os bendeciré.”

20 Y la palabra del Señor vino por segunda vez a Hageo, el día veinticuatro del mes, diciendo: 21 Habla a Zorobabel, gobernador de Judá, diciendo: “Yo estremeceré los cielos y la tierra, 22 y volcaré el trono de los reinos y destruiré el poder de los reinos de las naciones[ad]; y volcaré el carro y a los que montan en él, y caerán los caballos y sus jinetes, cada uno por la espada de su hermano. 23 “En aquel día” —declara el Señor de los ejércitos— “te tomaré a ti, Zorobabel, hijo de Salatiel, siervo mío” —declara el Señor— “y te pondré como anillo de sello, porque yo te he escogido” —declara el Señor de los ejércitos.

Notas al pie:

  1. Hageo 1:1 Lit., mano
  2. Hageo 1:2 Lit., ejércitos, diciendo
  3. Hageo 1:3 Lit., mano
  4. Hageo 1:5 Lit., Poned vuestro corazón en
  5. Hageo 1:6 Lit., traéis
  6. Hageo 1:7 Lit., Poned vuestro corazón en
  7. Hageo 1:8 Lit., la casa
  8. Hageo 1:10 Lit., del
  9. Hageo 1:11 Lit., de las palmas
  10. Hageo 1:13 Lit., mensaje
  11. Hageo 2:1 Lit., mano
  12. Hageo 2:3 Lit., casa
  13. Hageo 2:5 Lit., palabra
  14. Hageo 2:5 Lit., grabé con vosotros
  15. Hageo 2:5 O, mientras mi Espíritu estaba
  16. Hageo 2:6 Lit., es un poco
  17. Hageo 2:7 O, y vendrá el Deseado
  18. Hageo 2:11 Lit., ley
  19. Hageo 2:11 Lit., sacerdotes, diciendo
  20. Hageo 2:12 Lit., el ala
  21. Hageo 2:12 Lit., el ala
  22. Hageo 2:13 Lit., alma
  23. Hageo 2:15 Lit., poned ahora vuestro corazón en
  24. Hageo 2:15 O, hacia arriba
  25. Hageo 2:16 Lit., desde que eran
  26. Hageo 2:17 O, tal vez: pero ¿qué teníamos en común?
  27. Hageo 2:18 Lit., poned ahora vuestro corazón en
  28. Hageo 2:18 O, hacia arriba
  29. Hageo 2:18 Lit., poned ahora vuestro corazón en
  30. Hageo 2:22 O, gentiles
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

La ira del Señor sobre Judá

Sofonías 1-3

9781586403546

La ira del Señor sobre Judá

alimentemos_el_alma1 Palabra del Señor que vino a Sofonías, hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá:

Eliminaré por completo todo
de la faz de la tierra[a] —declara el Señor.
Eliminaré hombres y animales,
eliminaré las aves del cielo
y los peces del mar,
y haré tropezar a[b] los impíos;
extirparé al hombre de la faz de la tierra —declara el Señor.
Extenderé mi mano contra Judá
y contra todos los habitantes de Jerusalén;
cortaré de este lugar al remanente de Baal
y los nombres de los ministros idólatras junto con sus sacerdotes;
a los que se postran en las terrazas
ante el ejército del cielo,
a los que se postran y juran por el Señor
y juran también por Milcom[c],
a los que han dejado de seguir al Señor,
y a los que no han buscado al Señor ni le han consultado.

¡Calla delante del Señor Dios[d]!,
porque el día del Señor está cerca,
porque el Señor ha preparado un sacrificio,
ha consagrado a sus invitados.
Y sucederá que en el día del sacrificio del Señor
castigaré a los príncipes,
a los hijos del rey
y a todos los que visten ropa extranjera.
Aquel día castigaré
a todos los que saltan sobre el umbral,
a los que llenan la casa de su señor[e]
de violencia y de engaño.
10 Y habrá aquel día —declara el Señor
gritos de auxilio desde la puerta del Pescado,
y gemidos desde el segundo distrito[f],
y gran estruendo desde las colinas.
11 Gemid, habitantes del Mortero[g],
porque será silenciado todo el pueblo de Canaán[h],
exterminados todos los que pesan plata.
12 Y sucederá en aquel tiempo
que yo escudriñaré a Jerusalén con lámparas,
y castigaré a los hombres
que reposan como el vino[i] en sus heces,
los que dicen en su corazón:
“Ni bien ni mal hará el Señor.”
13 Sus riquezas se convertirán en despojos,
y sus casas en desolación;
edificarán casas, mas no las habitarán,
plantarán viñas, mas no beberán su vino.

14 Cercano está el gran día del Señor,
cercano y muy próximo.
El clamor del día del Señor es amargo;
allí gritará el guerrero.
15 Día de ira aquel día,
día de congoja y de angustia,
día de destrucción y desolación,
día de tinieblas y lobreguez,
día nublado y de densa oscuridad,
16 día de trompeta y grito de guerra
contra las ciudades fortificadas
y contra los torreones de las esquinas.
17 Traeré angustia sobre los hombres,
y andarán como ciegos,
porque han pecado contra el Señor;
su sangre será derramada como polvo,
y su carne como estiércol.
18 Ni su plata ni su oro
podrán librarlos
en el día de la ira del Señor,
cuando por el fuego de su celo
toda la tierra sea consumida;
porque El hará una destrucción
total y terrible
de todos los habitantes de la tierra.

Castigo de los enemigos de Judá

2 Congregaos, congregaos,
oh nación sin pudor[j],
antes que entre en vigencia[k] el decreto
(como tamo pasa el día),
antes que venga sobre vosotros
el ardor de la ira del Señor,
antes que venga sobre vosotros
el día de la ira del Señor.
Buscad al Señor,
vosotros todos, humildes de la tierra
que habéis cumplido sus preceptos[l];
buscad la justicia, buscad la humildad.
Quizá seréis protegidos[m]
el día de la ira del Señor.

Porque Gaza será abandonada,
y Ascalón desolada;
Asdod será expulsada al mediodía,
y Ecrón será desarraigada.
¡Ay de los habitantes de la costa del mar,
la nación de los cereteos[n]!
La palabra del Señor está contra vosotros:
Canaán, tierra de los filisteos,
yo te destruiré hasta que no quede habitante alguno.
Y la costa del mar se convertirá en pastizales,
en praderas[o] para pastores y apriscos para ovejas.
La costa será
para el remanente de la casa de Judá;
allí apacentarán
y en las casas de Ascalón reposarán al atardecer;
porque el Señor su Dios los cuidará
y los hará volver de su cautiverio[p].

He oído las afrentas de Moab
y los ultrajes de los hijos de Amón,
con los cuales afrentaron a mi pueblo
y se engrandecieron sobre su territorio.
Por tanto, vivo yo —declara el Señor de los ejércitos,
Dios de Israel—
que Moab será como Sodoma,
y los hijos de Amón como Gomorra:
campo de ortigas y mina de sal,
una desolación perpetua.
El remanente de mi pueblo los saqueará,
y el resto de mi nación los heredará.

10 Esto tendrán ellos como pago por su orgullo, porque han afrentado y se han engrandecido sobre el pueblo del Señor de los ejércitos. 11 Terrible será el Señorcontra ellos, porque debilitará[q] a todos los dioses de la tierra; y se inclinarán a Eltodas las costas de las naciones cada una desde su lugar.

12 También vosotros, etíopes, seréis muertos por mi espada.

13 El extenderá su mano contra el norte
y destruirá a Asiria,
y hará de Nínive una desolación,
árida como el desierto;
14 y se echarán en medio de ella los rebaños,
toda clase de animales[r],
tanto el pelícano[s] como el erizo
pasarán la noche en los capiteles;
el ave[t] cantará en la ventana,
habrá desolación en el umbral,
porque El ha dejado al descubierto el entablado de cedro.
15 Esta es la ciudad divertida
que vivía confiada,
que decía en su corazón:
Yo soy, y no hay otra más que yo.
¡Cómo ha sido hecha una desolación,
una guarida de fieras!
Todo el que pase por ella silbará
y agitará su mano.

Reproches a Jerusalén y a las naciones

3 ¡Ay de la rebelde y contaminada,
la ciudad opresora!
No escuchó la voz,
ni aceptó la corrección.
No confió en el Señor,
ni se acercó a su Dios.
Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes,
sus jueces, lobos al anochecer;
no dejan nada para la mañana.
Sus profetas son temerarios, hombres pérfidos;
sus sacerdotes han profanado el santuario,
han violado la ley.
El Señor es justo en medio de ella;
no cometerá injusticia.
Cada mañana saca a luz su juicio,
nunca falta;
pero el injusto no conoce la vergüenza.
Yo he exterminado naciones;
sus torreones están en ruinas,
hice desiertas sus calles,
sin que nadie pase por ellas;
sus ciudades están desoladas,
sin hombre alguno, sin ningún habitante.
Dije: “Ciertamente me temerás[u],
aceptarás corrección.”
Entonces no será destruida su morada
a pesar de todo lo que yo había determinado sobre ella;
pero ellos se apresuraron a corromper todas sus acciones.

Por tanto, esperadme —declara el Señor
hasta el día en que me levante como testigo[v],
porque mi decisión es reunir a las naciones,
juntar a los reinos,
para derramar sobre ellos mi indignación,
todo el ardor de mi ira;
porque por el fuego de mi celo
toda la tierra será consumida.
En ese tiempo daré[w] a los pueblos labios puros,
para que todos ellos invoquen el nombre del Señor,
para que le sirvan de común acuerdo[x].
10 Desde más allá de los ríos de Etiopía[y]
mis adoradores[z], mis[aa] dispersos,
traerán mi ofrenda.
11 Aquel día no te avergonzarás
de ninguna de tus acciones
con que te rebelaste contra mí;
porque entonces yo quitaré de en medio de ti
a los que se regocijan en tu orgullo,
y nunca más te envanecerás
en mi santo monte.
12 Y dejaré en medio de ti
un pueblo humilde y pobre,
que se refugiará en el nombre del Señor.
13 El remanente de Israel no hará injusticia
ni dirá mentira,
ni se hallará en su boca
lengua engañosa,
porque ellos se alimentarán y reposarán
sin que nadie los atemorice.

Júbilo por la restauración de Israel

14 Canta jubilosa, hija de Sion.
Lanza gritos de alegría, Israel.
Alégrate y regocíjate de todo corazón,
hija de Jerusalén.
15 El Señor ha retirado sus juicios contra ti,
ha expulsado a tus enemigos.
El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti;
ya no temerás mal alguno.
16 Aquel día le dirán a Jerusalén:
No temas, Sion;
no desfallezcan tus manos.
17 El Señor tu Dios está en medio de ti,
guerrero victorioso[ab];
se gozará en ti con alegría,
en su amor guardará silencio[ac],
se regocijará por ti con cantos de júbilo.
18 Reuniré a los que se afligen por las fiestas señaladas,
tuyos son, oh Sion,
el oprobio del destierro es una carga para ellos[ad].
19 He aquí, en aquel tiempo me ocuparé
de todos tus opresores;
salvaré a la coja
y recogeré a la desterrada,
y convertiré su vergüenza en alabanza y renombre
en toda la tierra.
20 En aquel tiempo os traeré,
en aquel tiempo os reuniré;
ciertamente, os daré renombre y alabanza
entre todos los pueblos de la tierra,
cuando yo haga volver a vuestros cautivos[ae] ante vuestros ojos
—dice el Señor.

Notas al pie:

  1. Sofonías 1:2 Lit., del suelo
  2. Sofonías 1:3 Lit., y los tropiezos con o y las ruinas con
  3. Sofonías 1:5 O, su rey; en el T.M., Malcam, posible variante ortográfica de Milcom
  4. Sofonías 1:7 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  5. Sofonías 1:9 O, Señor
  6. Sofonías 1:10 I.e., un distrito de Jerusalén
  7. Sofonías 1:11 I.e., un distrito de Jerusalén
  8. Sofonías 1:11 O, pueblo mercader
  9. Sofonías 1:12 Lit., que se espesan
  10. Sofonías 2:1 O, añoranza
  11. Sofonías 2:2 Lit., nazca
  12. Sofonías 2:3 O, su juicio
  13. Sofonías 2:3 Lit., cubiertos
  14. Sofonías 2:5 I.e., una rama de los filisteos con raíces en Creta
  15. Sofonías 2:6 O, cisternas
  16. Sofonías 2:7 O, restaurará su bienestar
  17. Sofonías 2:11 Lit., hará flacos
  18. Sofonías 2:14 Lit., toda bestia de una nación
  19. Sofonías 2:14 O, búho
  20. Sofonías 2:14 Lit., una voz
  21. Sofonías 3:7 O, reverenciarás
  22. Sofonías 3:8 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., para la presa
  23. Sofonías 3:9 Lit., cambiaré
  24. Sofonías 3:9 Lit., con un solo hombro
  25. Sofonías 3:10 Heb., Cush
  26. Sofonías 3:10 O, suplicantes
  27. Sofonías 3:10 Lit., la hija de mis
  28. Sofonías 3:17 Lit., salvador
  29. Sofonías 3:17 Algunas versiones antiguas dicen: te renovará en su amor
  30. Sofonías 3:18 Lit., ella
  31. Sofonías 3:20 O, restaure vuestro bienestar
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation