
Serie: La Soberanía de Dios
3/3 – La soberanía de Dios en la historia
Samuel Pérez Millos
El Amor que Vale

Serie: El Amor Redentor
1/4 – El amor redentor
Adrian Rogers
El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.
CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana
3 – La muerte
DAVID LOGACHO
Damos gracias al Señor por el privilegio que es para nosotros el tener a Usted como uno de nuestros oyentes. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con la serie que lleva por título: La Vida Auténticamente Cristiana, en esta ocasión, David Logacho nos hablará acerca de un correcto enfoque sobre la muerte.
Pensando en la muerte, W. G. Elmslie dijo lo siguiente: Entre los que son de Cristo, nunca deberían decir: esta es la última vez que nos vemos. Claro, porque en algún momento volverán a verse en el más allá. Amos J. Tarver dijo acerca de lo mismo: La muerte no es un punto final, sino una coma en la historia de la vida. Gotthold dijo algo muy estimulante sobre la muerte: Cuando un creyente muere, no es como un niño que es obligado con la vara a dejar de jugar, sino como un niño que está cansado de jugar y quiere regresar a su casa. A un anciano escocés en su lecho de muerte, se le pregunto qué pensaba sobre la muerte. Respondió: Me importa poco si vivo o si muero, porque si muero, yo estaré con Jesús y si vivo, Jesús estará conmigo. Estamos hablando de la muerte porque otra característica de la vida auténticamente cristiana es un adecuado enfoque sobre la muerte. Antes de seguir adelante será bueno clarificar lo que significa la palabra muerte. Básicamente significa: separación. En la Biblia se habla de tres tipos de muerte. La muerte física, que es la separación entre la parte inmaterial del hombre, y la parte material del hombre. La muerte espiritual es la separación entre el espíritu del hombre y Dios. La muerte segunda, también conocida como la muerte eterna es la eterna separación de Dios en un lugar de tormento en fuego, o el estado eterno de los malos. La palabra de Dios muestra que el hombre nace en un estado de muerte espiritual, es decir, separado de Dios. Romanos 3:23 dice: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” La única manera de revertir este estado y pasar a tener vida espiritual es por medio de recibir a Cristo como Salvador. Juan 3:36 dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Si el hombre persiste en ese estado de muerte espiritual y le sobreviene la muerte física, se habrá terminado la oportunidad que ese hombre tenía para arreglar su problema de pecado con Dios, y entrará a la muerte segunda o muerte eterna. Un estado que no puede ser revertido de ninguna manera. Hebreos 9:27 dice: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” Ahora bien, dando como un hecho, porque en realidad es así, que los auténticos cristianos han dejado de estar en el estado de muerte espiritual y han llegado a tener vida espiritual, es necesario que tengan un correcto enfoque sobre la muerte física. En cuanto a esto, la Biblia enseña que la muerte física es el resultado de la entrada de pecado en el mundo. Una vez que Adán y Eva cayeron en pecado, Dios les hizo saber las funestas consecuencias de esta acción. Tome nota de una de esas consecuencias. Génesis 3:19 dice: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” Si el pecado no hubiera entrado en el mundo, la muerte física no estaría presente en el mundo. ¿Puede imaginar un mundo en el cual no exista la muerte física? ¡Maravilloso! ¿Verdad? Un mundo así está por venir. Apocalipsis 21:4 nos habla de una de las características de ese mundo futuro. Dice así: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” Jesucristo, quien venció a la muerte, garantiza la ausencia de la muerte en aquel mundo futuro. Además de esto, la Biblia dice que Dios determina de antemano cuánto tiempo va a vivir cada ser humano. Job 14:5 dice: “Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti; le pusiste límites, de los cuales no pasará” Este pensamiento puede ser difícil de asimilar para mucha gente, especialmente para la gente incrédula, pero para los creyentes es una especie de seguro de vida. Dios no solo conoce, sino que ha determinado los segundos, minutos, horas, días, meses y años que yo voy a vivir. Eso me dice que no saldré de este mundo ni un segundo antes ni un segundo después que lo que Dios ha establecido. Entonces no debo enfrentar la vida con temor de que la muerte me pueda sobrevenir en cualquier momento. Relacionado con esto, la Biblia dice que debemos entender que la vida en este mundo es muy pasajera, muy temporal. Job 14:1-2 dice: “El hombre nacido de mujer, corto de días, y hastiado de sinsabores, sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece.” Vista así la vida, a la luz de la muerte, no tiene sentido invertir el poco tiempo que tenemos en edificar un imperio, sabiendo que cuando salgamos de este mundo no podremos llevar nada que sea material al más allá. Job lo reconoció cuando dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá.” Aunque la muerte produce terror en la mayoría de los seres humanos, los creyentes no debemos mirar a la muerte con terror. Cristo Jesús nos ha librado del temor a la muerte. Tanto es así, que en referencia a los creyentes, la Biblia habla de la muerte como un estado de sueño. Hablando de su amigo Lázaro, quien tenía cuatro días de muerto, Jesús dijo lo siguiente, según Juan 11:11 “Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.” Esto no significa que cuando un creyente muere, su alma va a un estado de inconciencia, al sueño del alma, como sostienen algunas sectas falsas. Lo que significa es que la muerte para el creyente es comparable a esa sensación agradable que se experimenta cuando se entrega en los brazos de un profundo y reparador sueño. La Biblia también habla de la muerte como un cambio de morada, como cambiarse de una choza, o una tienda de campaña, a un majestuoso palacio. 2 Corintios 5:1 dice: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” El creyente puede vivir en uno de dos lugares. En el cuerpo, mientras está en el mundo, la Biblia lo compara con un tabernáculo, una habitación rústica, temporal, o en el cielo, cuando sale de este mundo, la Biblia lo compara a un edificio, pero no hecho de manos, es el mismo cielo. Morir para el creyente, es equivalente a ser promovido del nivel terrenal, con todos los inconvenientes, al nivel celestial, donde todo es perfecto. Pablo anhelaba que llegue ese momento de partir del tabernáculo y llegar al edificio. Note lo que dijo según Filipenses 1:23: “Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” La Biblia también habla de que la muerte es el momento de reunirse con la parte de la familia que partió antes de nosotros. Por ejemplo, cuando Jacob murió, dice la Biblia que se reunió con sus padres. Génesis 49:33 dice: “Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró, y fue reunido con sus padres.” La muerte nos separa de unos, pero nos une a otros. Los que quedan dicen: Se fue. Los que están allá dicen: Llegó. Allí está Jesús en persona, allí están todos los patriarcas. Allí están los apóstoles. Allí están todos los que han salido de este mundo confiando en Cristo como su Salvador. Allí están todos los seres queridos que nos precedieron en ese asombroso viaje. La muerte es reunión con los que nos antecedieron. Un avión en vuelo hacia Miami fue declarado en emergencia. Casi todos los pasajeros comenzaron a desesperarse, excepto por una ancianita quien como si estuviera ajena al peligro en que estaba, proseguía con su tejido. Cuando finalmente el avión aterrizó sano y salvo en Miami, una mujer que estaba sentada al lado de esta ancianita, le preguntó: ¿Cómo es que Usted estaba tan tranquila mientras el avión estaba en peligro de estrellarse? Con una sonrisa en los labios, la ancianita respondió diciendo: Mire, soy viuda. El Señor nos dio una sola hija quien vive aquí en Miami. Si el avión aterrizaba sin problema, me iba a recibir mi hija, a quien no he visto en mucho tiempo, pero si el avión se accidentaba y yo moría, me iba a recibir mi esposo, a quien tampoco he visto en mucho tiempo. A los dos le quiero mucho. Así que no tenía por qué preocuparme. Finalmente, la Biblia muestra que la muerte de los creyentes es estimada para Dios. Salmo 116:15 dice: “Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos” Algo estimado es algo valioso, algo precioso. La muerte de los creyentes es tan valiosa, o tan preciosa que Dios no lo va tratar ligeramente. Si un creyente muere es porque eso fue absolutamente necesario en los planes y propósitos de Dios. No hay motivo para pensar que Dios se ha equivocado al llevarse a alguien de este mundo. Pero la muerte de un creyente es estimada, porque además eso significa que Dios tiene con él a alguien que es suyo. Es como cuando un padre ve regresar a su hijo al hogar luego de un largo viaje. Los que somos padres y hemos tenido hijos que han estado fuera del hogar por largo tiempo, por sus estudios por ejemplo, hemos experimentado el gozo profundo al ver que el hijo regresa luego de terminar sus estudios. Este gozo es un pálido reflejo de lo que debe sentir el Señor cuando ve a uno de sus hijos retornando al hogar. Por eso dice la Biblia: estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos. Puede ser que la muerte esté rondando muy cerca de su vida. Si Usted es creyente, no tenga temor. Agárrese fuerte de lo que dice la Biblia sobre la muerte. Puede ser que un ser querido suyo, quien confiaba en el Señor como su Salvador, ha partido hace poco al hogar celestial. No se desespere, no eche la culpa a Dios. Piense en todo lo que la Biblia dice sobre la muerte de un creyente. Anímese con la idea que algún día Usted se volverá a encontrar con él o con ella, asumiendo que Usted es creyente, por supuesto. Otra característica de la vida auténticamente cristiana es una adecuada perspectiva de la muerte.
Teología Express

¿Cuál es mi LLAMADO?
Newton Peña
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¿Cuál es mi LLAMADO?, Llamado, Conocer el llamado de Dios
Dios les bendiga. Soli Deo Gloria
Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5
M18 – Deléitate en tus hijos
https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/deleitate-en-tus-hijos/
Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.
Nancy Leigh DeMoss : Escucha, mamá. Cuando tu hijo te envía correos electrónicos o te llama o te deja una nota y te dice, “Te amo, mamá,” ¿es significativo para ti? Lo es. ¿Crees que no es significativo también para tus hijos?
Diles a ellos antes de colgar el teléfono que los amas. Tan solo piensa, si esta fuera la última llamada que recibieras, ¿tendrías remordimientos? O, ¿habrías dicho lo necesario o lo suficiente de forma que estés segura que dijiste lo que era necesario haber dicho?
Carmen: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demos en la voz de Patricia de Saladín.
La Carta a Tito, capítulo 2, tiene mucho que ofrecerte como mujer. Hemos estado descubriendo las riquezas de este pasaje en una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer. Nancy retoma el tema en Tito 2.
Nancy: Hemos estado hablando en las últimas semanas sobre cómo las mujeres más jóvenes deben aprender a amar a sus esposos. Hoy veremos la próxima frase, que dice: “que enseñen a las jóvenes a que amen a sus hijos”(ver versículo 4).
Mientras estaba estudiando para preparar esta sesión, me encontré con un artículo en el internet. Fue escrito por una madre que tiene seis hijos, y fue titulado, “¿Estás pensando en tener hijos?”. En ese artículo ella da varias lecciones.
Lección 1: Si estás pensando en tener hijos….
● Ve al supermercado.
● Haz los arreglos para que el salario de tu esposo sea pagado directamente a sus oficinas principales.
● Ve a tu casa. Toma tu revista favorita.
● Léela por última vez.
Lección 2: Para descubrir cómo serán las noches. . .
● Camina por la sala desde las 5 de la madrugada hasta las 10 de la noche cargando una bolsa o un bulto mojado que pese aproximadamente de 8-12 libras, con un radio encendido en estática (o algún ruido molestoso) con un alto volumen.
● A eso de las 10 de la noche , coloca la funda en el suelo, pon la alarma para la medianoche y vete a dormir.
● Levántate a las 12 y camina alrededor de la sala otra vez, con el bulto, hasta la 1de la madrugada.
● Pon la alarma para las 3 de la madrugada.
● Como a este punto no te puedes volver a dormir, levántate a las 2 de la madrugada y atraca la nevera.
● Vete a la cama a las 2:45 de la madrugada.
● Levántate a las 3 cuando se dispara la alarma.
● Canta canciones en la oscuridad hasta las 4.
● Levántate y haz el desayuno.
● Mantén durante 5 años.
● Luce alegre.
Lección 3: Vestir niños pequeños no es tan fácil como parece.
● Compra un pulpo y un bulto pequeño hecho de malla flexible.
● Intenta colocar el pulpo dentro del bulto de manera que ninguno de sus brazos quede fuera.
● Dispón de tiempo para esto—toda la mañana.
Lección 4:
● Toma un cartón de huevos. Usa un par de tijeras y una lata de pintura y conviértelo en un caimán.
● Luego, toma el tubo de cartón de un rollo de papel higiénico y usando solo cinta adhesiva y un pedazo de papel aluminio, conviértelo en una atractiva vela de navidad.
● Por último, toma un cartón de leche, una bola de ping-pong, y un paquete vacío de cereal y haz una réplica de la Torre Eiffel.
Lección 5: Compra una mini-van. Y no pienses que puedes dejarla en la marquesina sin ninguna mancha y reluciente. Los carros familiares nunca lucen así.
● Compra una barquilla de helado de chocolate y colócalo en la gaveta delantera del carro y déjalo allí.
● Consigue una moneda de diez centavos y métela en la casetera.
● Toma un paquete de galletas de chocolate de tamaño familiar y aplástalo en el asiento trasero.
● Pasa un rastrillo de jardín por ambos lados del carro. Ya. Perfecto.
Lección 6:
● Vacía un melón.
● Haz un hoyo pequeño en un lado.
● Suspéndelo desde el techo y mécelo de lado a lado.
● Ahora, consigue un tazón de hojuelas de maíz ya empapado de leche e intenta meterlo con una cuchara en el melón que está siendo columpiado de lado a lado pretendiendo que es un avión.
● Continúa haciendo esto hasta darle por lo menos la mitad del tazón de hojuelas de maíz.
● Voltea la mitad del tazón sobre ti. La otra mitad, simplemente lánzala al aire.
Ahora estás lista para alimentar a un bebé de nueve meses.
¿Te suena familiar?
Las ancianas deben entrenar y enseñar a las más jóvenes a amar a sus hijos, de acuerdo a lo que nos enseña Tito 2:4. Esta frase amar a sus hijos, en el griego, en el idioma en que fue escrito originalmente este texto, es una sola palabra. Pero en realidad una combinación de dos palabras que componen o forman una palabra compuesta.
La primera palabra es la palabra philos, la cual es la palabra para amigo; la segunda palabra es teknon, que la palabra para hijo. Es la persona que aprecia a los niños, un amante de los niños, que los disfruta.
Durante las próximas sesiones, queremos hablar sobre algunas cosas simples y sencillas. De nuevo, les reitero que no tengo hijos propios, por lo tanto no soy ninguna experta en este tema; pero quiero animar a aquellas de ustedes que son madres, o están pensando en serlo, aquellas con el corazón de Dios para sus hijos.
La idea de amar a los hijos. . .mientras meditaba sobre esto durante los últimos días, entiendo que parte de amar a los hijos incluye el concepto de deleitarse en ellos. Sé que mucho de la maternidad es parecido a lo que recién leímos, el tener que alimentarlos en la madrugada, los desórdenes en el carro familiar, las muchas distracciones y disturbios y las cosas que hacen que la maternidad sea difícil.
Pero veo muchas madres que pierden la perspectiva sobre el hecho de que los hijos son una bendición. Puedo ver como eso ocurre, y por eso precisamente es que necesitamos estos tiempos para animar y recordarnos unas a las otras que realmente ellos son algo en lo que debemos deleitarnos.
¿Qué significa deleitarse en los hijos? Y, ¿cómo lo puedes hacer? He aquí varias ideas que pueden serles útiles a ustedes.
La primera tiene que ver con el concepto de tener hijos—el deseo, la voluntad de tenerlos, de recibirlos como bendiciones y regalos de parte del Señor. Pienso que saben que vivimos en una cultura que considera a los hijos como una carga o como una molestia.
Bueno, si vamos a tener el requisito de tener uno punto y tanto de hijos (1.? – una estadística), nadie te va a molestar mucho; pero ahora que estás esperando tu tercer o cuarto hijo o —¡ni lo quiera Dios!— tu quinto o sexto hijo, de seguro ya empiezas a recibir comentarios, ¿verdad? Y los puedes recibir aun dentro de la iglesia. (Las mujeres han compartido que les es difícil aún anunciar que van a tener otro hijo.)
Y eso no es la actitud que nos enseña la Palabra. Dondequiera que leemos sobre los hijos en las Escrituras, o sobre tenerlos, leemos que son una bendición. Son un regalo. Un privilegio.
Pienso en aquel pasaje familiar en Salmos 127 que dice, “He aquí, herencia de Jehová son los hijos” (verso 3). Escuchen a las palabras usadas para describir a los hijos: Ellos son “una herencia”. Ellos son “del Señor”. “El fruto del vientre es una recompensa”. Es un beneficio. Es algo positivo. “Como flechas en las manos del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud” (versículo 4).
¿Qué sería de un guerrero sin municiones o armas? Estaría indefenso. No podría pelear en la batalla. Las flechas son esenciales en las manos de un guerrero. Los hijos son esenciales en el plan y en el programa de Dios para la propagación del Evangelio y para la representación del corazón de Dios y de Sus caminos en este mundo.
Esta no es una opción. No es una idea recién inventada, aunque haya muchos países en el mundo que están teniendo hijos a un ritmo tan lento que ni siquiera están reemplazando su población, y los Estados Unidos están actualmente acercándose a esta estadística, donde ni siquiera estamos teniendo suficientes hijos para reemplazar nuestra población.
Permítanme ir nuevamente al Salmo 127. El versículo 5 dice, “Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; ¡no será avergonzado cuando hable con sus enemigos en la puerta!” Bienaventurado, bendecido. Este es un privilegio y una bendición.
Ustedes ven esto también en el Nuevo Testamento. En Mateo capítulos 18-19, vemos dos incidentes seguidos uno detrás del otro donde Jesús habló acerca de los niños. Y se puede ver el corazón de Jesús para ellos.
Leemos ese pasaje acerca de los niños que llevaban a Jesús para que Él los bendijera, y algunos de esos discípulos más “espirituales” y moralistas estaban un poco molestos. “¡Este no es el tiempo para niños!”
Pero Jesús dijo, en efecto, “Este es el tiempo para los niños, porque el reino de Dios está hecho de personas que tienen la fe y la humildad de los niños. Valoren a los niños. No los despidan ni los dejen de lado. Dejen que ellos vengan a Mí”.
Jesús detiene lo que Él está haciendo—Jesús, el hijo de Dios, quien debe cumplir el plan de redención en tres años. Él se detiene. Él toma a los niños en Su regazo, y Él los bendice.
Aquellos que no tienen nada para ofrecerle, pero Él los ama. Él los bendice. Bendice a sus padres. Los reconoce. No los considera como una carga. Los recibe, y yo veo en el corazón de Jesús cómo debe ser nuestro corazón por los niños.
Así que deleitarte en tus hijos, amar los niños significa, primero que todo, simplemente la voluntad y el deseo de tener hijos, de la forma y en el tiempo que Dios nos los da y de la forma como nos dirige hacia esa decisión. Esto es una forma de pensar muy en contra de la corriente y de la cultura en este mundo de hoy.
Puede sonar muy extraño para ti, y puedes estar pensando si yo he perdido la razón hablando de esta manera. Pero quiero estimularte y animarte a que vayas a las Escrituras y preguntes, “¿Qué dicen las Escrituras sobre los hijos?”
Estuve hablando con una mujer que conocí recientemente, quien tiene ocho hijos, y le pregunté, “¿Cuando tú y tu esposo se casaron, pensaron que tendrían muchos hijos?”
Ella dijo, “No. Nosotros teníamos la mentalidad del mundo, y cuando nos casamos, decidimos que no tendríamos hijos durante un cierto periodo de tiempo, y haríamos lo que fuera necesario para que no ocurriera.” Y ella habló un poco sobre su peregrinaje. Yo le dije, “Bueno, y ¿cómo terminaste teniendo ocho hijos, y por qué?”
Y ella me contestó, “Tú sabes, en la medida que Dios comenzó a traer hijos a nuestras vidas, comencé a ir a las Escrituras y preguntaba, ‘Cuál es la perspectiva de Dios sobre los hijos?’ Donde quiera que iba en la Palabra de Dios, decía que los hijos son una bendición.”
Ella dijo, “Si Dios hubiera querido darme cualquier otra clase de bendiciones, como cheques por miles de dólares, por ejemplo, yo no le hubiera dicho después de haber recibido unos cuantos de esos cheques, ‘Señor, no más bendiciones. Tengo demasiadas bendiciones, no puedo manejar más bendiciones de Ti.’”
“Hubiera recibido con brazos abiertos esas bendiciones. Así que comencé a darme cuenta que realmente no estaba viendo a los hijos como bendiciones y regalos directamente de parte del Señor.”
Ahora, deleitarte en tus hijos significa disfrutarlos, no solamente cumplir con tu responsabilidad de cuidarlos. Verán, cuando Dios inspiró a Pablo para escribir estas palabras a Tito, creo que él sabía que la mayoría de las madres iban a ser responsables de cuidar a sus hijos.
Es decir, hay muy pocas madres, aun las muy malas, que no cumplen con las cosas básicas que se requieren para que sus hijos sobrevivan. Pero yo creo que el Señor también sabía que las madres podrían muy fácilmente quedarse inmersas en las responsabilidades prácticas del día a día de la maternidad, y ellas podrían olvidar lo que realmente significa amar a sus hijos; ellas necesitarían que se les recordara que deben disfrutar a sus hijos, que deben atesorarlos.
Por supuesto, hay un tiempo cuando tú los amas de manera natural—cuando te ponen en tus brazos ese bebé por primera vez. He escuchado madres hablar sobre ese amor tan intenso que Dios pone en sus corazones por ese pequeñito, aun después de 32 horas de dolorosa y difícil labor de parto, o luego de una cesárea.
No importa lo que esa madre haya tenido que pasar —un horrible embarazo, un parto difícil, lo que sea que haya sido— cuando le ponen ese pequeñito en sus brazos, hay algo que Dios ha puesto ahí que sale y hace que ames a ese niño.
Pero, esos sentimientos naturales no duran para siempre, y vendrá el tiempo cuando será más difícil amar a esos hijos. Está ese infante que llora constantemente; ese bebé con cólicos que es difícil, más inquieto; y tú estás más cansada, y tú dices, “No estoy tan segura que esto sea una gran bendición”.
Y también están esas etapas cuando estás entrenando, y hay un preescolar que hace malacrianzas, no es tan fácil amarlos en ese momento— o un niño de seis años que se queja constantemente o ese adolescente irrespetuoso que está probando los límites y tu paciencia.
Y también sé de muchas madres que están lidiando con hijos adultos que son difíciles de amar. Que han roto su corazón. Que han hecho malas, y necias y tontas decisiones, que hasta te han avergonzado.
Y el instinto natural y de la carne, en cualquiera de estas diferentes etapas, es convertirte en una mujer irritada o impaciente, herida, amargada; y que esa amargura se convierta en egoísmo, en resentimiento y en sentimientos de autocompasión.
Algunas de esas madres hasta llegan a caer en patrones de abuso o negligencia, y algunas veces hasta les hacen daño a sus hijos. Estas semillitas de resentimiento y amargura pueden realmente convertirse en algo bien peligroso si no son atendidas y si no permites que Dios reemplace esos sentimientos con Su amor.
Ahora, mientras hablamos sobre disfrutar a los hijos, permítanme decirles que esto no solamente es para aquellas que tienen hijos naturales. Creo que esta es la mentalidad que necesitamos tener en el cuerpo de Cristo. Aun aquellas de nosotras que somos solteras y no hemos tenido hijos podemos amar a los hijos de las otras personas. Eso es parte de pertenecer al cuerpo de Cristo.
Podemos hacerlo con sobrinos y sobrinas y los niños en la iglesia, tomarlos en cuenta, involucrarnos con ellos, orar por ellos— y creo que como solteras, hay un enorme servicio que podemos hacer en el cuerpo de Cristo, poniéndonos al lado de los padres y alentando sus hijos.
Algunas veces podemos ser otra voz en la vida de esos niños, de esos hijos, de tal forma que podamos ayudarlos a oír esas cosas difíciles en tiempos que tal vez se les haga difícil escucharlo de sus propios padres.
También tenemos la importancia de expresar afecto y deleite por tus hijos. Es la misma cosa que dijimos antes sobre animar a los esposos. No es suficiente que lo pienses o que lo sientas. Necesitas decirlo.
Díselo. Exprésalo a tus hijos. Diles que los amas. Que te deleitas en ellos. Habla con los demás de ellos. Esta es la forma como Dios ama a Sus hijos.
¿Recuerdan en el bautizo de Jesús cuando Dios el Padre habló desde el cielo para que todo el mundo lo pudiera oír? “Este es mi hijo amado, en quien me he complacido” (Mateo 3:17). Exprésalo a tus hijos.
Pienso en cómo Dios ama a Su pueblo. Recuerdo en uno de los profetas del Antiguo Testamento donde Dios dice, “Cuando Israel era un muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo” (Oseas 11:1). Hay un Dios quién se deleita en Sus hijos, y Él lo dice. Él lo expresa.
Amigas, sé que esto suena muy elemental, pero creo que cuando nos distraemos y nos desenfocamos con todas las cosas que suceden en la vida, es muy fácil olvidarlo. ¿Puedo simplemente animarte a decirles frecuentemente a tus hijos?
● “Te amo.»
● «Estoy orgullosa de ti.»
● «Doy gracias a Dios por traerte a nuestra familia.”
No te canses de decirlo, no lo puedes decir suficientes veces. ¿Se lo has dicho hoy a tus hijos? Díselo, no importa la edad que tengan. No esperes que sea muy tarde. No sabes cuánto tiempo te queda. No esperes hasta que estés frente a un ataúd y no es una amenaza. Solo digo que el tiempo es corto.
No te distraigas alistando a tus hijos para el colegio y para la práctica de fútbol y para las clases de piano, de manera que te olvides de decirles que los amas.
Díselo cuando lo saludes en la mañana. Díselo cuando le dices las buenas noches. Díselo cuando lo mandes al colegio o a la práctica de béisbol.
Escríbele notas. Tengo notas de mis padres, de ambos, las cuales atesoro. Estuve leyendo una de esas notas anoche, una que mi papá me escribió cuando cumplí mis 16 años, una hermosa carta.
Y hoy en día, tal vez no estés en eso de escribir notas. Sin embargo, tengo un hermano quien tiene tres adolescentes, y él dice que como en estos tiempos los muchachos escriben tan poco —porque ahora todo es mediante correos electrónicos o mensajes de texto— que recibir una nota de sus padres se convierte en una cosa muy importante.
Pero si lo tuyo no es escribir notas, hazlo enviándoles un correo electrónico, o envíales un mensaje de texto. Diles que estás pensando en ellos, que los amas. Ellos pudieran actuar como que eso no significa nada importante para ellos, pero les garantizo, que sí, sí es importante para ellos.
Escuchen, madres. Cuando tu hijo te llame o te envíe un correo electrónico, o un mensaje de texto, y te diga, “Te amo mamá,” ¿es eso significativo para ti? Lo es. Entonces, ¿no crees que es significativo para ellos también?
Díselo antes de colgar el teléfono. Solo piensa, ¿si esa fuera la última llamada que hicieras, tendrías remordimiento? O por el contrario, ¿habrás dicho lo suficiente para que tengas la seguridad que dijiste lo que era necesario haber dicho?
Díselo. Diles, “Te amo. Te amo.” No importa cuántas veces. Quieres que esas palabras resuenen en los oídos de tus hijos, que los amas, que te deleitas en ellos, expresándoles tu afecto de manera activa y abierta.
Y entonces, mientras te deleitas en tus hijos, por supuesto eso implica que ellos tienen una prioridad enorme en tu vida—no primero que tu esposo, pero sí en segundo lugar después de tu esposo: Ellos requieren tiempo y enfoque, atención y esfuerzo.
Dirás, “Bueno, por supuesto. Dedico mucho tiempo. Soy madre. Eso es lo que las madres hacen. Ellas pasan mucho tiempo con sus hijos.”
¿Amas a tu esposo y a tus hijos más de lo que amas a tus amigas y a tus intereses externos? ¿Los amas más que tu trabajo?
Ahora, puede que no ames tu trabajo, pero tal vez tu trabajo demanda tanto de ti que no tienes el tiempo ni la energía ni el esfuerzo para invertirlo en tus hijos y tu esposo. Entonces, necesitas evaluar, “¿Están mis prioridades desbalanceadas? ¿Están las cosas en orden en mi hogar?”
¿Estás más comprometida con darle prioridad a tus hijos por encima de tus amigos? Necesitas ser un amigo de tus hijos. Más que un amigo, pero necesitas desear estar con ellos, ser afectuoso con ellos. Es por esto que este concepto de amar a tus hijos está aquí en Tito capítulo 2.
Recuerden lo corto del tiempo, y vivan en el presente. En este momento. Saca el mayor provecho de este momento presente, en el que estás viviendo con tus hijos. No pierdas las alegrías que puedes tener y disfrutar de este tiempo y de las oportunidades que Dios te está dando por ser impaciente con el futuro.
¿Acaso no es común en nosotros estar ansiosos para que llegue la próxima etapa que aún no ha llegado? “Si tan solo pudiera lograr que este niño aprenda a ir al baño solo. Si solo este niño estuviera en kindergarten. Si tan solo este niño pudiera aprender a leer”.
No estés siempre deseando y anhelando que llegue la próxima cosa, la próxima etapa, olvidando las alegrías y oportunidades de esta temporada de tu vida.
Ahora, esta etapa tiene retos también y no quiero sonar como que la paternidad no tiene grandes retos. Creo que las madres son las empleadas peor pagadas, menos apreciadas, y menos valoradas en la faz de la tierra.
Solo digo, “¡Una ovación a ustedes madres!” Lo que ustedes hacen es un arduo, arduo trabajo, y por eso digo, “Gracias a ustedes. Gracias por ser fieles.”
Pero en medio de ser fieles, no pierdan el gozo de su llamado y de la oportunidad de realmente disfrutar los hijos que Dios les ha dado.
En el Salmo 113:9 Dios dice, “Hace habitar en casa a la mujer estéril, gozosa de ser madre de hijos. ¡Aleluya!”
¿Eres una madre alegre? Esta mañana antes de salir de tu casa, ¿fuiste una madre contenta? Y no estoy diciendo que cada momento es un momento alegre. Pero en general, ¿te ven tus hijos como “una madre gozosa sobre sus hijos”?
Hay momentos difíciles. Hay momentos cuando ser padre te hace postrarte de rodillas, te hace que te salgan lágrimas.
Y no deseo ser insensible al hecho de que estas temporadas existen. Pero por encima de todo, debe estar el gozo de Cristo en estos hijos que Dios te ha dado, y el privilegio que es el criarlos para Él.
¿Te deleitas en tus hijos? ¿Ves tus hijos como bendiciones? No solamente a los niños en general, sino a tus hijos —¿los ves como una bendición, como un regalo de parte del Señor? O, ¿será que tal vez has perdido de vista del privilegio que es tener hijos?
Tal vez quieras detenerte ahora mismo por un momento y decir, “Señor, gracias. Gracias por el privilegio de ser una madre”.
“Sí, es difícil, y sí, mis hijos están pasando por algunas cosas difíciles en este tiempo que hace que se me rompa el corazón. Pero Señor, es realmente un privilegio, tener todos estos pequeñitos que me hacen este desorden en la casa, y aun con todos los retos que trato de resolver. . .”
Hablé con una madre el otro día que tiene un montón de hijos—muchos—y ella ama ser mamá. Ella ama a sus hijos. Y ellos los están educando en su casa, y hay mucho que hacer todo el tiempo.
Y ella me dijo, “Es realmente difícil sobrevivir cada día.” Ella tiene hijos buenos, y ella tiene un corazón para hacer lo que está haciendo, pero ella necesita del Señor cada día para que Él le de la fuerza y la valentía y la fe y el gozo para perseverar.
Ella no quiere rendirse. Ella no va a rendirse, pero ella necesita que el Espíritu Santo la llene con gozo en ese llamado y en esa tarea.
¿Les estás diciendo a tus hijos frecuentemente que los amas, que te deleitas en ellos? ¿Los estás afirmando verbalmente? “Este es mi hijo amado, en quién me he complacido.”
Carmen: Cuando andes corriendo de una actividad a otra, tratando de llenar bocas hambrientas y contestando preguntas que no tienen fin, puedes olvidar el gran panorama de lo que verdaderamente se trata la maternidad.
Mientras te encuentras en medio de las actividades diarias, permíteme invitarte a que te enfoques en el rol y propósito que te ha dado Dios como madre. ¿Alguna vez te has sentido usada y sin nada que ofrecer a tus hijos ni a nadie? Nancy te ayudará a lidiar con esos momentos en nuestra próxima entrega.
Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.
Ravi Zacharias Ministerios Internacional

Pensemos con Ravi Zacharias
2/2 – Si se destruyen los cimientos
Ravi Zacharias

“Pensemos con el Dr. Ravi Zacharias” es una producción de RZIM y es un excelente recurso para los cristianos que anhelan entender la fe y testificar con inteligencia.
Para mi el vivir es Cristo

Serie: La Soberanía de Dios
3/3 – La soberanía de Dios en la historia
Samuel Pérez Millos
Samuel Pérez Millos
Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.
Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.
Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.
Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.
Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.
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Serie: Introducción a la Teología Sistemática
Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view
Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica. Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.
Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.
Ravi Zacharias Ministerios Internacional

Pensemos con Ravi Zacharias
1/2 – Si se destruyen los cimientos
Ravi Zacharias

“Pensemos con el Dr. Ravi Zacharias” es una producción de RZIM y es un excelente recurso para los cristianos que anhelan entender la fe y testificar con inteligencia.
BITE

Serie: Biografías
GEORGE WHITEFIELD
El mayor EVANGELISTA de los últimos siglos
George Whitefield fue probablemente la figura religiosa más famosa del siglo XVIII. Los periódicos le llamaban «la maravilla de la época».
Whitefield era un predicador capaz de comandar a miles en dos continentes a través del poder puro de su oratoria. En su vida, predicó por lo menos 18.000 veces a tal vez 10 millones de oyentes.
George Whitefield era hijo de una viuda que administraba un hotel y desde muy niño le gustó el teatro y la actuación. Como provenía de una familia muy pobre y no tenía el dinero para pagar la matrícula, entró en Oxford como un «servitor», la categoría más baja entre los estudiantes de esa casa de estudios, es decir, que, a cambio de su matrícula, fue asignado como asistente de un cierto número de estudiantes de más alta categoría social. Entre sus deberes figuraban: despertar a estos jóvenes por la mañana, sacar lustre a sus zapatos, cargar sus libros y hasta redactar sus trabajos académicos. Mientras estaba allí, se encontró con un grupo de piadosos «metodistas» que se llamaban a sí mismos «el Santo Club» dirigidos por los hermanos Wesley, John y Charles. Bajo su influencia, Whitefield experimentó un «nuevo nacimiento» y decidió convertirse en un misionero en la nueva colonia de Georgia en el otro lado del Océano Atlántico.
El viaje fue retrasado y Whitefield fue ordenado diácono en la iglesia anglicana con tan solo 21 años, y comenzó a predicar alrededor de Londres. Se sorprendió al descubrir que dondequiera que hablaba, las multitudes eran muy receptivas a su mensaje. No eran sermones comunes. Él retrataba las vidas de los personajes bíblicos con un realismo que nadie había visto antes. Lloraba, bailaba y gritaba al hacerlo.
Whitefield eventualmente llegó a Georgia pero se quedó por sólo tres meses. Cuando volvió a Londres, encontró muchas iglesias cerradas a sus métodos no convencionales. Luego experimentó con la predicación al aire libre, extemporánea, donde no había ningún documento o púlpito de madera entre él y su audiencia.
En 1739, Whitefield emprendió una gira de predicación en las colonias americanas. Eligió a Filadelfia, la ciudad más cosmopolita del Nuevo Mundo, como su primera parada. Pero incluso las iglesias más grandes no podían sostener a las 8.000 personas que vinieron a verlo, así que los llevó al aire libre.
Cada parada a lo largo del viaje de Whitefield fue marcada por audiencias récord, excediendo a menudo la población de las ciudades en las cuales él predicó. Su tema principal era la necesidad del «nuevo nacimiento», con lo que se refería a una experiencia de conversión.
Whitefield también hizo de la comunidad esclava una parte importante de sus viajes y siempre buscó llegar a más audiencias de esclavos. La respuesta fue tan grande que algunos historiadores catalogan estos eventos como el nacimiento del cristianismo afroamericano.
Whitefield tenía dividido su día así: 8 horas para dormir, 8 horas para orar y para estudiar la Biblia y 8 horas para estar con las personas. Era profundamente elocuente. Casi siempre lloraba al predicar. Vivió casi toda su vida en la pobreza pero con una fe ardiente.
Whitefield después fijó sus ojos en Escocia, a la cual él haría 14 visitas en toda su vida. Su visita más dramática fue la segunda, cuando visitó la pequeña ciudad de Cambuslang, que ya estaba experimentando un avivamiento.
Su servicio nocturno atrajo a miles y terminó alrededor de las 2:00 de la mañana. El sábado, Whitefield, en un acuerdo con los pastores de la zona, predicó a unas 20.000 personas en servicios que se extendían hasta bien entrada la noche.
Con cada viaje a través del Atlántico, se hizo más popular. De hecho, gran parte de la primera controversia que rodeó los reavivamientos de Whitefield desapareció. Antes de finalizar sus visitas a las colonias americanas, prácticamente todos los hombres, mujeres y niños habían oído el «Gran Itinerante» al menos una vez.
Tan penetrante fue el impacto de Whitefield en los Estados Unidos que él puede ser llamado el primer héroe cultural de América.
En 1770, a los 55 años continuó su gira de predicación en las colonias como si todavía fuera un joven itinerante. Ignoró las señales de peligro, en particular los resfriados asmáticos que le causaban gran dificultad en su respiración. Su último sermón tuvo lugar en los campos, encima de un gran barril. A la mañana siguiente murió.
Su último sermón en esta gira fue dado en Boston Commons antes de 23.000 personas, probablemente la mayor reunión en la historia de Estados Unidos hasta ese momento.
El avivamiento espiritual que encendió, el Gran Despertar, se convirtió en uno de los eventos más formativos de la historia americana.
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El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento
17/42 – Lee la Biblia: Jeremías
Antiguo Testamento
Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Jeremías, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. Jeremías anuncia que Dios juzgará los pecados de Israel con un exilio en Babilonia. Y luego, él mismo vive a través del horror de sus predicciones.