M7 – Entrenamiento intencional

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M7 – Entrenamiento intencional

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Entrenamiento intencional

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Tenemos una obligación; tenemos una responsabilidad de involucrarnos en la vida de estas jóvenes. Si no están pensando con claridad, si no están viviendo vidas piadosas, si no están teniendo éxito en sus matrimonios o con la crianza de sus hijos, nosotras como mujeres mayores debemos preguntarnos, “¿Hemos cumplido con nuestra responsabilidad de formar a estas jóvenes para que sean prudentes, sensatas y con dominio propio?”

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En la sesión anterior Nancy inspiraba a muchas personas a invertir en las vidas de las jóvenes. Hoy en la continuación de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 , ofrecerá diferentes formas de comenzar a hacerlo. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Tengo varios amigos que están entrando en la etapa del nido vacío. Sus hijos se están graduando de la universidad; se están casando. Estas mujeres han pasado tantos años invirtiendo sus vidas en las vidas de sus hijos. Algunas de ellas educan en el hogar, y sus vidas están en una etapa de grandes cambios ahora mismo.

He oído algunas de estas mujeres preguntarse en voz alta, “¿Qué se supone que haga ahora? La vida cambia tanto. ¿Cuál es mi propósito? ¿Cuál es mi identidad? ¿Cuál es mi misión en esta etapa de la vida?”

Bueno, gracias a Dios, Su Palabra te dice lo que estás supuesta a hacer si te encuentras en esta situación. Si te encuentras entrando en esa etapa de la vida donde ya no tienes niños en la casa, Dios tiene un propósito para ti en esta etapa tan crucial de tu vida. Es una etapa crucial para el cuerpo de Cristo. Es una función; es un rol; es una responsabilidad que nadie más que tú puede llenar.

Y de eso es de lo que estamos hablando en esta serie sobre Tito capítulo 2. Ahora estamos viendo el carácter de las mujeres mayores o ancianas. En el Nuevo Testamento estas mujeres tenían alrededor de 60 años. Pero la edad no es tan importante como la etapa de la vida que están atravesando.

Ellas han criado sus hijos. Ellas han sido fieles como esposas y como madres. Y ahora están en una nueva etapa de sus vidas. Dios les dice, en primer lugar, qué tipo de carácter están supuestas a tener.

Hemos visto quienes son, el tipo de vida que están supuestas a vivir, el tipo de vida que están supuestas a modelar a las más jóvenes.

Por eso Tito capítulo 2 versículo 3 nos dice que las mujeres mayores deben ser:

• Reverentes en su conducta.

• No calumniadoras.

• Tienen que controlar su lengua.

• No esclavas de mucho vino.

• No están supuestas a ser adictas.

• Están supuestas a estar bajo el control del Espíritu Santo.

De manera que este es el tipo de mujeres que deben ser.

Ahora nos encontramos en nuestro estudio con lo que estas mujeres están supuestas a hacer, no solo en su carácter, sino más bien su misión, su ministerio. Y leemos al final del versículo 3 que deben enseñar lo que es bueno. Hablamos de eso en la última sesión.

Y luego el versículo 4 dice, “Que enseñen a las mujeres jóvenes.” Deben enseñar lo bueno y enseñárselo a las más jóvenes.

Estas mujeres que han cumplido con su responsabilidad de formar a sus propios hijos. Ahora son responsables de ayudar a formar los hijos de la próxima generación.

Ahora el verbo que está traducido en la versión que uso de la Biblia de las Américas y creo que también en la Nueva Versión Internacional, para la palabra enseñar, es una palabra que se traduce de manera diferente en algunas traducciones. Es un verbo. Si quieres saber la palabra en griego, es sophronidzo. Este es el único lugar donde se usa esta palabra en el Nuevo Testamento.

Hemos visto este verbo usado como adjetivo, la palabra sophron. La vimos en el capítulo 1, y luego lo volvimos a ver en el capítulo 2, el versículo 2, donde se nos dice que los hombres mayores deben ser prudentes o sensatos. Esa es una palabra similar a la palabra “para enseñar” que estamos viendo ahora.

Es una gran “familia de palabras”, un grupo de palabras en diferentes formas. Esta palabra, en sus diferentes formas, se usa seis veces en el libro de Tito. Al comenzar el estudio de un libro, una de las cosas que hago es circular o marcar las palabras que se repiten; que están enfatizadas. Debo observar esto. He circulado la palabra prudente cada vez que aparece en el libro de Tito. Esta palabra aparece seis veces en sus diferentes formas.

Eso nos dice, que “Este es un concepto importante.” Es un concepto que Pablo enfatizó ya que quería que estos nuevos creyentes supieran como hacer el Evangelio creíble en una cultura pagana. Es un concepto importante, no solo en la cultura pagana de la época de Pablo, sino también en nuestra cultura que es igual o más pagana y que necesita desesperadamente ver esta cualidad del carácter de la sensatez y de la prudencia.

Hoy queremos ver esta palabra, este concepto, en el contexto de las instrucciones de Pablo a las mujeres mayores. Pero vamos a volver a esta palabra nuevamente a medida que vayamos avanzando en esta serie, cuando lleguemos al versículo 5, donde la palabra se usa de otra forma en lo que se refiera a las mujeres más jóvenes.

Así que estamos en la primera parte del versículo 4: “Que enseñen a las más jóvenes”. La Nueva Versión Internacional dice y a “aconsejar a la más jóvenes”. La Nueva Biblia Latinoamericana de hoy lo traduce para que puedan instruir exhortar a las más jóvenes y la Reyna Valera Contemporánea dice que deben enseñar a las mujeres más jóvenes.

Esto es en realidad un verbo complejo que no se traduce fácilmente en una sola palabra. Es por eso que vemos diversas traducciones de la misma palabra. Significa «hacer de una mente sana, instruir o entrenar a alguien a comportarse de manera prudente y adecuada.» Tiene que ver con las mujeres mayores capacitando a las mujeres más mujeres jóvenes a pensar y a actuar con una mente sana, enseñándolas a ser mentalmente estables.

Tiene que ver con devolver la sensatez a una persona. Algunas de ustedes que tienen niños de dos años de edad dirán: «¡Sí, eso es exactamente lo que estoy haciendo en mi vida ahora mismo, tratando de traer sensatez a este niño!» O tal vez tienes un adolescente, y estás en ese proceso de entrenamiento, tratando de llevarlo a la sensatez para que piense correctamente. Porque sabes que si piensan correctamente, van a vivir correctamente.

Se trata de mujeres mayores ayudando a las más jóvenes a tener estabilidad en sus pensamientos, sanidad de mente—a ser mentalmente sanas, y que esto a su vez repercuta en la forma cómo viven. Es el concepto de entrenar a alguien para que sea prudente, para que sea espiritualmente disciplinado.

Ahora bien, supongo que te habrás dado cuenta de que esto no es algo que ocurre en una sola lección. Se trata de ir desarrollando nuevos patrones, nuevas formas de pensar. Se trata de un entrenamiento. Se trata de un proceso, de un entrenamiento a través de ofrecer consejo, ánimo y aliento, de instarlas y ayudarlas a llegar a un lugar de estabilidad, y donde puedan permanecer firmes espiritualmente.

De manera que se trata de la formación en el arte de la prudencia y del dominio propio. Ahora, no hace falta ser un genio para saber que muchas mujeres en nuestra cultura de hoy están viviendo vidas que no son prudentes. No son sobrias, no son sensatas.

Solo tienes que leer la revista “Vanidades”. Basta con ver en el tipo de historias e imágenes y anécdotas que puedes encontrar en una revista así. O solo tienes que ver la televisión y las novelas ver el tipo de mujeres se destaca en la actualidad. ¿Son razonables? ¿Son sensatas? ¿Son prudentes? Ese no es el tipo de mujer que aparece en la primera plana en nuestra cultura de hoy.

Pero, lamentablemente, esto también es cierto de muchas mujeres, esposas y madres dentro de la iglesia, no solo ocurre en nuestra cultura pagana. Si miras a tu alrededor, en nuestras iglesias en la comunidad cristiana de hoy, podrás ver una gran cantidad de mujeres cuyas vidas están fuera de control.

Lo que digo es que la mayoría de las mujeres de hoy en día cuando se enfrentan a una crisis en sus vidas, incluso las mujeres cristianas, no saben cómo mantenerse firmes sobre sus pies . Ellas no saben cómo pensar de manera sana y sensata.

Así que se abruman, se dejan confundir, se dejan vencer. Y, mientras nos adentramos en esta serie, veremos algunas de las consecuencias de no pensar sana y correctamente. Así que tenemos una gran cantidad de mujeres hoy en día que están viviendo vidas frívolas, por descuido, gastando su tiempo en actividades vacías. Sus conversaciones son tontas y huecas. Son arrastradas por los valores de este mundo.

Para aquellas de nosotras que somos mujeres mayores o que nos estamos dirigiendo hacia esa categoría, hay una tentación (la enfrento en mi propia vida) y es mirar a estas mujeres más jóvenes de las nuevas generaciones y mirar hacia arriba y suspirar y pensar: «El problema con esta generación es. . .” y ahí puedes terminar tú la frase.

“Yo no puedo creer cómo actúan las mujeres hoy en día. No puedo creer… esto o aquello de las mujeres de hoy”.

Bueno, de acuerdo a la Palabra de Dios, si estás teniendo esos pensamientos—y que yo misma los tengo— no debemos simplemente mantenernos al margen y criticar. Nosotras, como ancianas como mujeres mayores tenemos que preguntarnos, «¿Hemos cumplido con nuestra responsabilidad de entrenar a estas jóvenes para que sean prudentes, sensatas y tengan dominio propio?»

Como mujeres mayores se supone que debemos estar modelando la belleza de una vida ordenada, que ha vivido bajo el control y el señorío de Jesucristo. Nuestras vidas están supuestas a crear sed, apetito hambre en las vidas de estas mujeres más jóvenes.

Debiéramos estar acercándonos a ellas, vida a vida, corazón a corazón, acercándonos personalmente, metiéndonos en sus vidas, encarándolas, amándolas, entrenándolas, instándolas, amonestándolas y alentándolas; ayudándolas a desarrollar una vida que se vive bajo el control y el señorío de Jesucristo.

Me parece que las jóvenes de hoy en día, solo por la forma en que han sido criadas —o malcriadas— no tienen idea de muchos aspectos prácticos sobre el matrimonio y la crianza de los hijos. Ellas no tienen idea de cómo hacer que un matrimonio funcione o cómo criar a los niños.

Estoy pensando en una amiga que tuvo su primer hijo a la edad de 27 años. Ella nunca había cargado un bebé en su vida. Necesitaba una mujer mayor junto a ella para ayudarla, no solo en las grandes cosas teológicas y teóricas —que son necesarias también— sino simplemente en las cosas prácticas. “Esto es lo que tienes que hacer como una nueva mamá.”

Las mujeres mayores de la iglesia tienen que involucrarse en la formación de estas nuevas madres, de estas esposas jóvenes; enseñarles cómo vivir de manera sobria, vidas sabias y cómo luce esto en las diferentes áreas de la vida; cómo cumplir con su deber para con Dios y para con su esposo y sus hijos y hacia otras personas y cómo manejar todas esas cosas al mismo tiempo.

¿Recuerdas cuando estabas en esa etapa y todo te parecía tan abrumador? ¿Cuántas de ustedes habrían dado lo que fuese solo por tener una mujer a su lado que te abrazara y te animara y te ayudara? Tal vez tú sí tenías eso.

Antes solíamos tener más madres y abuelas que estaban alrededor y que tenían relaciones entre ellas y vivían cerca para poder tener ese tipo de relaciones. Quizás alguna de ustedes, tienen esto con su madre y sus hermanas que viven en la misma área. Pero muchas mujeres no tienen eso hoy en día.

Así que como el Cuerpo de Cristo, como una comunidad de fe, tenemos que ir hacia esas mujeres y tomarlas de la mano, animarlas, instruirlas y ayudarlas.

Y pienso mucho en estas mujeres jóvenes de hoy que están en la etapa de procrear y criar sus hijos. Están completamente agotadas. La vida se siente como una gran presión constante. Es una etapa difícil de sus vidas.

Ahora cada etapa de la vida tiene sus desafíos. Pero yo no conozco ninguna etapa de la vida que sea más difícil en ciertos aspectos, como esa época de ser una joven esposa y madre, tratando de mantenerlo todo funcionando en orden .

Es un momento donde fácilmente fluye la amargura y el resentimiento, los pensamientos equivocados y la depresión ; especialmente todo esto relacionado con la depresión posparto. Creo que una de las razones que esto ocurre es que las mujeres jóvenes de hoy en día se sienten muy solas. Tienen todos estos niños y toda la responsabilidad, solo necesitan el estímulo y la estructura de toda la comunidad de fe para estar a su lado.

Ahora bien, no es que ellas necesitan necesariamente diez mujeres en sus vidas, pero si necesitan algunas a su lado que puedan ser útiles para ellas, ayudándolas a mantener su equilibrio espiritual y emocional.

Creo que —y esto no lo dicen las Escrituras— pero me parece que eso fue lo que probablemente sucedió cuando María de Nazaret se enteró de que iba a tener un hijo. Ella tenía probablemente 14 años de edad más o menos, una adolescente. Esa no era la forma como ella hubiera escrito el guión, pero fue la manera en que Dios lo escribió para ella.

¿Recuerdas lo que ella hizo tan pronto le dieron la noticia? ¿Adónde fue? Ella fue a la casa de su prima mayor, Elisabeth, y pasó meses allí con esta mujer. Pero las Escrituras no nos dice de qué hablaron.

Pero sí sabemos que cuando María llegó a la casa de Elisabeth, Elisabeth la alentó. Elisabeth alabó al Señor con María por el regalo que Dios le había dado a ella y la elección de Dios en su vida.

¡Qué bendición debe haber sido para María durante esos meses el estar cerca de esta mujer mayor que podía servirle de mentora, que podía nutrirla! Elizabeth no tenía mucha experiencia como madre, pero si tenía mucha experiencia con el Señor, un montón de experiencia en la vida. Ella había aprendido a esperar en el Señor, y a confiar en el Señor.

Creo que fue durante esta etapa que Elizabeth estaba invirtiendo en la vida de María, para que María pudiera estar preparada para la época en su vida que le tocara ser esposa y madre.

Hay muchas áreas en donde las más jóvenes necesitan el aporte de las mujeres mayores. Hay un montón de falsas enseñanzas en la actualidad. Hoy en día puedes entrar en una librería cristiana, y puedes ver libros y revistas para mujeres cristianas que tienen ideas erróneas, enseñando cosas no están sustentadas en las Escrituras. A veces no está muy claro que es un error. Eso es lo que hace que sea engañosa, porque luce correcto, pero no es cierto.

Las mujeres somos fácilmente engañadas a comprar las filosofías del mundo que son tan destructivas. Así que el papel de la mujer mayor es instruir con amor y enseñar lo que es bueno, enseñar los caminos de Dios.

Ahora servir de mentora involucra:

• Disciplina y no es fácil.

• Requiere la voluntad de cultivar una relación continua.

• Requiere paciencia.

• Como mujer mayor, requiere la voluntad de ser honesta de abrir tu propia vida y compartir tus fracasos.

• Además toma tiempo.

Y al igual que en la educación del niño, rara vez se ven resultados espectaculares de la noche a la mañana. No se trata de simplemente decir, «Ven a mi clase de seis semanas sobre cómo ser una mujer de Dios.» Es caminar a su lado durante la vida, estar junto a ellas. Y eso toma tiempo.

Toma tiempo quizás en el teléfono o tal vez en reunirse para compartir sus vidas; tal vez que ellas vayan a tu casa a conversar. Eso toma tiempo.

Entonces, ¿cuál es el reto aquí, sobre todo para las mujeres mayores o las ancianas? El diseño de Dios para ti es que debes ser intencional en esta etapa de la vida para estar involucrada, para estar comprometida en la vida de las mujeres más jóvenes a tu alrededor, para llevarlas a la madurez espiritual.

No mires a tu alrededor y digas: «¿Quién está enseñando a estas mujeres?» Esa es una buena pregunta. Se supone que tú debes estar haciendo eso. Enseñar lo que es bueno. Capacitar a las jóvenes.

Esto no es una opción. Esto es lo que estoy tratando de hacer día a día a través de los medios de Aviva Nuestros Corazones. Pero no solo lo hago a través del programa de radio y los libros que estoy escribiendo; como mujer que está envejeciendo soy responsable de hacer esto en el contexto de mi vida cotidiana. Trato de hacer eso en la iglesia, en el teléfono, durante la semana, en la medida que me involucro con diversas mujeres en las diversas etapas de la vida.

Pero ¿sabes qué? Esto no es solo para las mujeres que tienen ministerios visibles. Esto es lo que se supone que tú debes estar haciendo.

Por cierto, déjenme decirles, que cada mujer es una mujer mayor con relación a otra. Puedes tener 23 años, pero eres mayor que una que tiene 16 años. Así que tiene sentido el que todas participemos continuamente en el desarrollo espiritual de las mujeres más jóvenes.

¿De quién están aprendiendo las más jóvenes a tu alrededor? Ellas están aprendiendo. ¿Quién las está capacitando? ¿Quiénes son sus maestras? ¿Son sus mismas compañeras sus mismas amigas?

Por cierto, eso es uno de los peligros, en mi opinión, de las iglesias que solo tienen personas de la misma edad. Muchas iglesias están orientadas de esa manera. Quieren alcanzar un segmento en particular y reciben personas de esa edad solamente.

Esa no es una iglesia saludable. Ahora bien, es bueno tener compañeras amigas que amen al Señor y que te estén alentando en tu caminar. Sin embargo, las mujeres más jóvenes necesitan las mujeres mayores.

Entonces, ¿de quién están aprendiendo? ¿Es solo de sus amigas? O ¿Es de las series de televisión? ¿De los personajes de las novelas? ¿Es de los “expertos” que conducen los programas de entrevistas en los medios? O, ¿es de ti? ¿Quién está influyendo en sus vidas? Eso significa que como mujer mayor necesitas tener un espíritu disponible y accesible.

Pero déjame decirte esto. Si eres una mujer mayor, no esperes a que las mujeres más jóvenes vengan a ti. Búscalas. Toma la iniciativa. Diles: «¿Cómo puedo te puedo alentar? ¿Cómo puedo orar por ti? ¿Qué está haciendo Dios en tu vida?» Haz preguntas; comprométete.

Y ahora finalmente unas palabras a las más jóvenes. De acuerdo con este pasaje ustedes tienen también una responsabilidad. ¿Y cuál es? Se supone que estás siendo entrenada, que estás siendo capacitada no solo por tus iguales, sino por las mujeres mayores. Y para las mujeres más jóvenes —y yo escucho decir esto en las iglesias— «las mujeres mayores no se involucran en nuestras vidas.»

Y he oído a las mujeres mayores decir: «Las mujeres más jóvenes no quieren que nos involucremos en sus vidas.»

Así que aquí tienen una solución para esto. No esperes a que la otra venga a ti. Toma la iniciativa. Si eres una mujer más joven toma la iniciativa. Encuentra una mujer mayor.

Dile: «He estado observando su vida, y veo su relación con el Señor. Veo que usted tiene un matrimonio que se ha mantenido unido, y que tiene hijos que caminan con el Señor. Ese es el tipo de testimonio que yo quiero tener algún día. ¿Podría usted darme ánimo? ¿Podría usted orar por mí? Tengo algunas preguntas.”

Toda mujer debe estar o formando a otras o siendo formada por otras, o mejor aún, ambas cosas al mismo tiempo.

Entonces, ¿Dónde empezar? Di: «Sí, Señor.» No importa en la etapa de la vida en que te encuentres, solo di: «Señor, sí. Voy a hacer esto. Estoy comprometida en este proceso de entrenamiento. Estoy disponible. Úsame a mí. »

las mujeres mayores pídanle a Dios que ponga una o más mujeres jóvenes en su camino para que puedan comenzar a influenciarlas de manera intencional. No es tratar de cambiar toda una generación de mujeres jóvenes. solo pídele a Dios que cambie una o dos o tres. solo pídele a El que te haga sensible mientras estás alrededor de estas mujeres más jóvenes para saber cómo pudieras impactar sus vidas de manera intencional.

Y las mujeres más jóvenes, pídanle al Señor que las dirija a una o más mujeres mayores. Y comienza a hacerles preguntas . «¿Alguna vez luchaste con esto?» ¡Lo que sea! «¿Cómo manejaste esto cuando tenías mi edad? ¿Puedes orar por mí?»

Ahora bien, si necesitan algún recurso como apoyo en estas mentorías podría recomendarles que lean o estudien algún libro juntas.

Pero déjenme decirles que estas relaciones de Tito 2, de mujeres mayores formando a las mujeres más jóvenes, no es solo un programa. No se trata de una enseñanza formal o pública. Si la mayoría de ustedes piensan de esa manera van a estar tan intimidadas que nunca van a hacerlo.

Es simplemente regalar una amistad, un consejo, dar ánimo, exhortar con tu ejemplo, con tus palabras, de persona a persona, en el contexto de la vida cotidiana.

¿Cómo formas a tus hijos?

• Estás ahí.

• Estás con ellos.

• Observas.

• Caminas con ellos a través de la vida.

• Lidias con los problemas a medida que surgen.

• Buscas momentos de enseñanza.

De la misma manera nosotros formamos a las mujeres más jóvenes. No es que sean niñas, pero es similar en el sentido de que se lleva a cabo en el contexto de la vida cotidiana.

En la próxima sesión vamos a hablar con algunas mujeres acerca de algunas de las razones por las cuales no tenemos más de este tipo de relaciones entre mujeres mayores y jóvenes. Y vamos a hablar sobre lo que podemos hacer al respecto y cómo podemos comenzar a ver este tipo de ministerio en nuestra iglesia.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo un nuevo movimiento entre las mujeres, uno en el que las mujeres buscan a Dios juntas para servirle con fidelidad, obedecerle y conocerle.

En estos días hay grandes barreras que impiden que las mujeres mayores se relacionen con las más jóvenes y las enseñen. Vamos a abordar estas barreras en el próximo programa. Por favor, sintoniza de nuevo Aviva Nuestros Corazones.

Si deseas apoyar nuestro ministerio económicamente o hablarnos sobre cualquier inquietud, puedes hacerlo llamando al 1-800-569-5959 o visitando nuestra página de internet, www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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1 – Memorización de las Escrituras

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

1 – Memorización de las Escrituras

DAVID LOGACHO

Cuando un ejército está en guerra, como parte de su estrategia, identifica objetivos militares en el bando enemigo para tomarlos o destruirlos. Pues nuestro archí enemigo, Satanás y su hueste de demonios, también hace lo propio con nosotros los creyentes. Identifica objetivos militares. Estos objetivos militares pueden ser, por ejemplo, alguna debilidad de nuestra carne. Satanás y sus demonios intentarán sacar provecho de esto para lograr sus fines. Otro objetivo militar de Satanás y sus demonios es la mente de los creyentes. Si Satanás logra que el creyente permita que entre a su mente cualquier cosa pecaminosa, habrá logrado una victoria importante. Por eso es importante cuidar lo que perciben nuestros ojos, lo que miramos en la televisión, o en las revistas, o en los periódicos, o en la calle. Es importante cuidar lo que perciben nuestros oídos, en la radio, en la rueda de amigos, en el trato con otras personas. Los sentidos son vehículos que llevan información a nuestra mente. Debemos poner un guardia en cada uno de nuestros sentidos para examinar lo que intenta penetrar a nuestra mente y desechar cualquier cosa que no nos ayude en nuestro crecimiento espiritual. Por otro lado, debemos fomentar actividades que sabemos, por seguro, van a proveer de buen material para nuestra mente. Una de estas actividades es la memorización de palabra de Dios y es otra de las características de la vida auténticamente cristiana. La memorización de las Escrituras toma tiempo y esfuerzo. Por eso es que pocos creyentes han adquirido este hábito importante. Satanás es el más interesado en que los creyentes no memoricen las Escrituras, porque él sabe que es muy difícil luchar contra un creyente que tiene las Escrituras en su mente. Siendo que memorizar las Escrituras toma tiempo y esfuerzo, es necesario tener buenas razones para hacerlo. Permítame compartir algunas. La primera, porque así honramos a Dios. Al guardar su palabra en nuestra mente estamos poniendo el alto no solo la palabra de Dios sino al Dios de la palabra. Note el alto concepto que tenía el salmista de la persona de Dios, al juzgar por su palabra. Salmo 119:72 dice: “Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata” La riqueza más representativa del mundo, no tiene ni punto de comparación con la maravilla de la palabra de Dios. Al memorizarla estamos honrando a Dios. La segunda, porque la palabra de Dios memorizada es el apoyo que necesitamos en tiempos de dificultad. Salmo 119:116 dice: “Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; y no quede yo avergonzado de mi esperanza” Las pruebas son inevitables en la vida cristiana. Cuánto bien nos hace tener a flor de labios la palabra de Dios memorizada. Será nuestro sustento, jamás seremos avergonzados. La tercera, porque la palabra de Dios memorizada produce deleite en el corazón. Salmo 119:103 dice: “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.” El salmista hallaba verdadero deleite pronunciando la palabra de Dios. Para él era algo tan dulce que lo más cercano en comparación era el sabor de la miel. La cuarta, porque la palabra de Dios memorizada nos da la luz para reconocer el camino en que debemos andar. Salmo 119:130 dice: “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.” Muchas veces nos encontramos en una encrucijada. Ambas opciones parecen buenas, pero una debe ser mejor. No sabemos cuál. En casos así es muy útil tener en la mente la palabra de Dios para que nos alumbre. La quinta razón es porque la palabra de Dios memorizada nos protege para no caer en pecado. Observe lo que dice Salmo 119:133 “Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.” Cuando la palabra de Dios satura la mente de una persona es muy difícil que ceda a la tentación a pecar. Esa fue la experiencia del salmista: Ordena mis pasos con tu palabra, o dicho de otra manera, quiero que todos mis actos, todos mis pensamientos, todas mis motivaciones se ajusten a lo que tú has dicho en tu palabra. ¿Cuál va a ser la consecuencia de esta acción? El salmista dice: Ninguna iniquidad se enseñoreará de mí. ¿Quiere tener una vida limpia de pecado? Uno de los ingredientes es guardando la palabra de Dios en la mente. Aunque Jesús no podía pecar por ser Dios-Hombre, sin embargo, cuando fue tentado por Satanás, usó la palabra de Dios memorizada, para defenderse de las tentaciones de Satanás. La primera tentación tuvo lugar en el desierto. Jesús fue llevado a ese lugar por el Espíritu Santo, en donde pasó en ayuno por cuarenta días. Satanás sabía que Jesús estaba con hambre, de modo que le tentó diciendo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. La respuesta de Jesús fue citando de memoria Deuteronomio 8:3 donde en esencia dice: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. La segunda tentación tuvo lugar sobre el pináculo del templo. Satanás tentó a Jesús diciendo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Qué interesante. Satanás sabe también las Escrituras, y las sabe de memoria, pero las distorsiona para lograr sus fines malignos. La respuesta de Jesús fue nuevamente citando de memoria las Escrituras. Esta vez citó Deuteronomio 6:16 donde en esencia dice: No tentarás al Señor tu Dios. La tercera tentación tuvo lugar en un monte muy alto, donde Satanás mostró a Jesús los reinos del mundo y todo su esplendor. Satanás dijo entonces: Todo esto te daré, si postrado me adorares. La respuesta de Jesús fue nuevamente citando de memoria las Escrituras, esta vez Deuteronomio 6:13 donde en esencia dice: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. Por tres ocasiones Jesús hizo frente a las tentaciones de Satanás citando de memoria las Escrituras. La táctica fue efectiva, porque dice la Biblia que Satanás le dejó. Si el Hijo de Dios echó mano de las Escrituras para defenderse de las tentaciones del diablo, cuánto más nosotros. Ahora bien, no sé en su caso, pero al menos en el mío, las tentaciones no me vienen solamente cuando tengo la Biblia en mi mano, de modo que pueda ir a la concordancia y buscar algún texto que me ayude a enfrentar la tentación. A decir verdad, la mayoría de las veces que soy tentado, no tengo ninguna Biblia a la mano. Por tanto necesito tener la Biblia en la mente. La sexta razón para memorizar la palabra de Dios es para saber como responder a los que demandan razón de nuestra fe. Eso es lo que muestra 1 Pedro 3:15 donde dice: “Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” Es natural que el mundo no esté de acuerdo con la manera que piensan y actúan los creyentes. De tanto en tanto van a aparecer personas incrédulas con preguntas sinceras acerca de cosas espirituales. ¿Por qué creen eso? ¿Por qué no hacen esto? ¿Por qué dicen aquello? No siempre tenemos a la mano la Biblia para explicar los motivos para creer lo creemos y practicar lo que practicamos. Pero si tenemos algunas porciones de la Biblia en nuestra mente, no será problema echar mano de esa información para explicar de una manera clara y amable lo que creemos y lo que vivimos. Son razones para invertir tiempo y esfuerzo memorizando las Escrituras. Terminando ya, me gustaría compartir algunas sugerencias para comenzar a memorizar las Escrituras. Hay dos palabras claves para una buena memorización de las Escrituras. La primera es: Selección. Sería excelente memorizar toda la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis, pero, a lo mejor, para algunos de nosotros, es un tantito difícil. Por eso, quizá sea mejor seleccionar algunos versículos o pasajes bíblicos claves, con directa aplicación a postulados doctrinales importantes o a asuntos prácticos de la vida cristiana. Una vez que se han seleccionado estos textos claves, se debe pasar a la segunda etapa del proceso de memorización. Se llama repetición. Es necesario leer y releer el texto que se va a memorizar entendiendo muy bien su significado y luego repetir y repetir. Esta es la forma de grabar el texto en la mente. Para muchos ha sido de gran ayuda escribir los textos en papeles pequeños, de diez centímetros por cinco, fáciles de llevar en el bolsillo de la camisa y aprovechar los tiempos muertos para memorizar el texto. Tiempos muertos son aquellos que todos tenemos que gastar mientras esperamos para pagar una cuenta en un mercado, o mientras hacemos fila en un banco, o mientras viajamos en un autobús. Este tiempo se puede aprovechar para memorizar las Escrituras. No olvide, la memorización de las Escrituras es otra característica de la vida auténticamente cristiana.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de La Biblia Dice para: Alimentemos El Alma

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28/41 – Filipenses 28 – Protegido por Gozo

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

28/41 – Filipenses 28 – Protegido por Gozo

Stephen Davey

Texto: Filipenses 3:1-3
Un cristiano gozoso tiene un sistema de defensa alrededor de su corazón y mente. Es por eso que en estos versículos el apóstol Pablo nos enseña a cómo mantenernos protegidos por el gozo.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

M5 – Liberada de la adicción

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M5 – Liberada de la adicción

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Liberada-de-la-adiccion/

Carmen Espaillat: Con nosotros Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss : Si estas buscando satisfacción en algo o alguien aparte de Cristo, inicialmente podrá parecer que todo está funcionando, pero invariablemente vas de camino a sufrir decepción, desilusión, y estarás conformándote con menos de lo que Dios desea darte.

Debemos mantenernos recurriendo a Cristo; a Su cruz, a Su Espíritu y Su gracia.

Carmen: Estas escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hemos estado compartiendo un estudio muy útil llamado El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 . Este pasaje contiene mucha sabiduría práctica para la mujer. Esta semana nos enfocamos en lo que el pasaje nos dice acerca de la adicción y el alcoholismo.

Hoy Nancy nos habla sobre cómo encontrar libertad de todo tipo de adicción.

Nancy: recibí ayer un correo electrónico de una señora que escribió solicitando ayuda a Aviva Nuestros Corazones para una amiga que está luchando con la adicción a las drogas y a la prostitución.

La señora que escribió decía: “Mi amiga está desesperada por cambiar pero no puede. Ahora está más confundida porque después de un largo tiempo sin consumir drogas, recientemente tuvo una recaída. Ella tan solo desea morirse.”

Así que esta amiga — ¡y doy gracias a Dios por las amigas!— esta acudiendo a nosotras rogando: “¿Podrían ayudarme a darle una mano a mi amiga que está luchando con la adicción y la prostitución?”

Y pensé que, aunque la drogadicción y la prostitución no son cosas que he experimentado personalmente, mientras leía eso me podía identificar con el hecho de tener un pecado que te acosa y pasar un buen tiempo pensando que estas caminando en victoria y de repente, algo te provoca, o bajas la guardia, o eres tentado de una forma diferente y caes de nuevo, y te sientes confundida, frustrada, decepcionada contigo misma y a veces tan solo te quieres morir.

Mientras leía esto, pensé que eso es precisamente lo que tengo que hacer. No quiero decir ‘morir’ literalmente, sino que espiritualmente debo llegar a ese punto donde pueda reconocer que no soy yo, “sino Cristo que vive en mí” (Gálatas 2:20). No puedo vivir esta vida yo sola.

Así que ya puede ser que sean las drogas, la prostitución, el alcohol, el helado, o cualquier otra cosa que consideremos que no es en esencia pecaminosa — algo que quizás es inocuo, pero que se ha convertido para nosotras en un dios, en un ídolo….hoy deseamos hablar de la frustración que a veces nos embarga cuando tratamos de alcanzar la victoria sobre nuestra carne, cuando tratamos de ser libertados de la adicción.

Esto viene en el contexto de Tito capítulo 2, donde se instruye a las mujeres ancianas a cómo deben vivir, el tipo de vida que deben llevar. Debemos darnos cuenta que todas somos esclavas. Somos o esclavas del pecado, o esclavas de la justicia.

O somos esclavas de nosotras mismas, de la influencia de Satanás y del engaño en nuestras vidas, o somos esclavas de Dios y de Su justicia.

Cuando el apóstol dice que las mujeres no deben ser esclavas del mucho vino, utiliza una palabra que usualmente se traduce como siervo en algunas de las traducciones. Está relacionada a esa palabra, y se refiere a una persona que está atada, que se encuentra controlada por, o bajo la voluntad y el dominio de otra persona.

En Tito capítulo 3 versículo 3 Pablo nos dice, “Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos”. Así era cuando no éramos cristianas. Ahora que somos cristianas, Pablo dice, que no debemos ser esclavas del mucho vino o de cualquier otra cosa que nos aparte de la intimidad con Cristo y de nuestra relación con Él.

Un pasaje maravilloso para memorizar y para meditar con relación a la adicción y a la esclavitud —la esclavitud al pecado o a la justicia-— se encuentra en Romanos capítulo 6.

No vamos a pasar mucho tiempo en esto; quizás en otra oportunidad enseñe sobre ese pasaje completo, pero es un pasaje con el que ustedes deben estar familiarizadas. Deben memorizarlo; deben meditar en él. Permítanme tomar unas pocas frases de ese capítulo para mostrarles lo que quiero decir.

En Romanos capítulo 6 versículo 6 Pablo dice que, “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Él (con Cristo)… a fin de que ya no seamos esclavos del pecado.” Aquí encontramos una palabra similar; es una especie de “familia de palabras” —esclavos, esclavitud, esclavizados— todas son palabras similares en el griego.

Él dice que fuimos crucificados con Cristo para que no estuviésemos esclavizados más al pecado. Por cierto este debería ser un mensaje de esperanza para todas aquellas de nosotras que hemos sentido esas cadenas y esa esclavitud del pecado o de hábitos pecaminosos y carnales, y sobre los cuales hemos pensado: “no puedo liberarme. Tan solo deseo morir. “

Pablo dice que has muerto. Fuiste crucificada en Cristo para que esas cadenas fueran rotas.

Luego en el versículo 17 dice: “Erais esclavos del pecado,” Ustedes eran esclavas del pecado. Todas éramos esclavas del pecado. Nacimos así.

Pero más adelante en el versículo18 dice: “Habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia.” Así que aún somos esclavas pero de un amo muy diferente. Ya no somos más esclavas del pecado sino de la justicia.

Versículo 20, “Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres en cuanto a la justicia.”

Versículo 22, “Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios.”

Verás, si deseas ser liberada de las pasiones y de los placeres pecaminosos y de las adicciones, creo que la clave es reconocer que en Cristo somos libres de aquellas cosas para venir a ser esclavas de Cristo. Tenemos un Amo.

No podemos tener dos señores. No puedes ser esclava de los placeres y pasiones de la carne, y ser esclava de Cristo; pero puedes ser liberada de las adicciones pecaminosas y convertirte entonces en una esclava de la justicia.

En última instancia la adicción es un asunto de adoración. Somos esclavas de aquello que adoramos. Ya sea el alcohol, las drogas, el helado o cualquier otra cosa —o como alguien dijo hoy en uno de los recesos: “He sido esclava de los hombres, adicta a los hombres.” Claro, no lo decía en el sentido sexual o moral; esta es una mujer que ha vivido una vida muy pura y que está comprometida con la pureza. Pero ella dijo: “Me he dado cuenta que estoy obsesionada con el matrimonio.”

La forma de enfrentar eso es reconociendo que hemos estado adorando eso o esa adicción, ese hábito, ese placer; reconociendo que ese deseo se ha convertido en un dios en nuestras vidas. Somos libertadas reemplazando ese dios con el verdadero Dios viviente, y adorando a Cristo.

Hace algunos años entreviste al Dr. Ed Welch en Aviva Nuestros Corazones acerca del tema de la adicción. El escribió un libro sobre el tema y en esta entrevista dijo que la causa más profunda para la adicción se reduce, esencialmente, a una cuestión de quien gobierna nuestro corazón.

● ¿A quién honrarás?

● ¿A quién servirás?

● ¿Quién será tu amo?

● ¿Quién será tu señor?

Cuando Dios le habla a Su pueblo en el Antiguo Testamento, Él dice en Jeremías capítulo 2 versículo 13:

Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua.

¿Qué nos está diciendo Él? Ustedes han permitido que las cosas de este mundo sustituyan su relación con Dios. Han puesto sus ojos en ellas para satisfacerse, cuando en verdad solo Dios puede satisfacer las necesidades los deseos más profundos de nuestro corazón.

El problema es que pensamos que esas cosas en las que ponemos la vista pueden satisfacernos pero esas cosas son temporales. Nos proporcionan algo de placer, pero nada duradero.

Me recuerda aquella mujer que Jesús encontró en el pozo en Samaria. Ella había tratado de encontrar el amor en los lugares equivocados.

¡Ella sí que era una mujer con adicciones! Ciertamente existe una cierta adicción a los hombres—una adicción al matrimonio. Y el agua de ese pozo se convirtió en el símbolo que Jesús utilizó para mostrar la naturaleza de las cosas de las que ella estaba dependiendo para satisfacer su sed.

Así que Jesús le dijo: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed” (Juan 4:13). La implicación es que todos aquellos que buscan la felicidad en el hombre, en el matrimonio, el alcohol, o en las drogas, o en cualquier otra cosa de este mundo no encontrarán satisfacción. En eso consiste precisamente la naturaleza de la adicción.

“Pero” Jesús dijo “el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás”. ¿Cuál es esa agua que Jesús nos da? Es Él mismo. Él es el Agua Viva, el Agua de Vida.

Así que Jesús dice; “¿Está tu alma cansada y cargada? Ven a mí, y yo te daré el verdadero descanso para tu alma.”

¿Estás sedienta? Jesús te dice: “Ven a Mí, y desde tu interior fluirán ríos de agua viva.”

Si has puesto tus ojos en algo o alguien aparte de Cristo para encontrar satisfacción, podría funcionar inicialmente, pero invariablemente estarás encaminándote hacia la desilusión, hacia la decepción, y estarás conformándote con menos de lo que Dios desea darte.

Me encanta el versículo 11 del Salmo 16, que dice: “Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra (Señor Jesús), deleites para siempre.” Dios desea llenarnos. Él desea satisfacernos.

El salmo 107 versículo 9 dice: “Él ha saciado al alma sedienta, y ha llenado de bienes al alma hambrienta.”

Dios dice: “Yo, el SEÑOR, soy tu Dios… abre bien tu boca y la llenaré” (Salmos 81:10). “Yo te alimentaría con lo mejor del trigo y con miel de la peña te saciaría” (Salmos 81:16).

Él quiere satisfacernos. Él quiere llenarnos, pero no podemos buscar sustitutos. Si lo hacemos nos daremos cuenta de que esas cisternas están rotas. Tienen filtraciones. Es necesario regresar a ellas a llenarlas de nuevo. solo Cristo nos satisface verdaderamente y de manera duradera.

Quiero que recordemos que existen muchas promesas que nos dejan saber que las adicciones y las cadenas en nuestras vidas, esas áreas que nos esclavizan, pueden ser vencidas. Es algo que necesitamos creer, pues si crees que siempre estarás esclavizada, entonces así será.

Si crees que no puedes ser liberada, entonces no serás libre. Este es un engaño que utiliza el diablo para mantener a muchas de nosotras en la esclavitud , creyendo, “Yo no puedo librarme de esto. Tengo que ser una prisionera.”

No tienes que ser una prisionera. La Palabra de Dios dice en 1 Corintios capítulo 10 versículo 13,

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.

No obstante, una cosa es saber que podemos ser liberadas, una cosa es saber que no tenemos que ser esclavas del pecado, que hemos sido salvas para ser esclavas de la justicia. Creo que algunas de nosotras no nos damos cuenta que hay una batalla involucrada. No hay atajos.

Muchas de nosotras quisiéramos ser liberadas instantáneamente. A las personas les encantan los ministerios de liberación. Sabes, tan solo pasas adelante, o alguien ora por ti y abracadabra, de repente no tienes más deseos de aquello que te tenia esclavizada.

Ahora, algunas veces Dios liberta a las personas de esa manera, milagrosamente. Pero lo que sucede más a menudo es que debemos transitar un camino largo y duro, mortificando (haciendo morir) esos viejos deseos carnales, y fijando nuestros afectos en Jesucristo, renovando nuestras mentes. No hay atajos en el proceso de santificación.

Los deseos que tenemos no son tan solo deseos físicos, es una batalla espiritual. Cualesquiera que sean estas adicciones, ya sean estas del alcohol, las medicinas recetadas, la televisión, los juegos de computadora, los juegos de azar o las compras, no se trata tan solo de antojos físicos. No son tan solo vínculos emocionales; existe una batalla espiritual.

En 2da a los Corintios capítulo 10, Pablo las llama fortalezas. Él dice:

Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Luego habla acerca de llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Aquí Pablo se está refiriendo a una batalla espiritual, se está refiriendo a sujetar nuestras mentes, nuestros afectos y nuestros deseos, sometiéndolos al dominio de Cristo.

En la última sesión hice referencia a Romanos capítulo 7, donde Pablo describe esta batalla que hace estragos en la vida de los creyentes, una batalla entre la carne y el espíritu. Si eres una hija de Dios, tu deseo es obedecer a Dios. Pablo dice:

Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero adicto de la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a la ley del pecado. (Romanos 7:22-25).

Así que, ¿qué hacemos? Pues vayamos a Romanos 8, el próximo capítulo, el versículo 1,

Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.

Ven, es el Evangelio el que nos salva, el que nos liberta del dominio del pecado, del control y del poder del pecado en nuestras vidas. Pero es el Evangelio también que nos mantiene salvos, que continúa salvándonos en medio de esa guerra diaria entre la carne y el espíritu. Para continuar caminando en esa libertad de las cosas que nos mantienen esclavizadas, debemos mantenernos recurriendo a Cristo, a Su cruz, a Su Espíritu, y Su gracia.

Hay una imagen preciosa en Lucas capítulo 4, empezando en el versículo 16. Si tienen sus Biblias les voy a pedir por favor que busquemos ese versículo.

Dice así,

(Jesús) Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga en el día de reposo, y se levantó a leer. Le dieron el libro del profeta Isaías, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito: 1EL ESPIRITU DEL SEÑOR ESTA SOBRE MI, PORQUE ME HA UNGIDO PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO A LOS POBRES. ME HA ENVIADO PARA PROCLAMAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y LA RECUPERACION DE LA VISTA A LOS CIEGOS; PARA PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS PARA PROCLAMAR EL AÑO FAVORABLE DEL SEÑOR.

Versículo 20,

Cerrando el libro, lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído. (Lucas 4:16-21).

¿Qué les está queriendo dejar dicho Él? Por supuesto que ellos sabían que ésta era una profecía mesiánica. Él les estaba diciendo: “Yo soy el Mesías; yo soy el Enviado.”

Pero, ¿que más nos está diciendo Él? Este es un momento poderoso El Espíritu del Señor esta sobre Mí, y Dios me ha ungido para proclamar las buenas nuevas —este es el Evangelio— para aquellos que lo necesitan.

“Dios me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos. He venido a decirles, son libres. Ya no tienen que seguir siendo esclavas del pecado. No tienen que someter los miembros de sus cuerpos como instrumentos de maldad.”

“Son libres. Son libres para ser esclavas de la justicia y siervas de Dios. He venido a devolver la vista a los ciegos y a libertar a los oprimidos.” Él declaró: “Están viendo a Aquel que vino a libertarlos.”

La liberación viene a través de Cristo y de Cristo solamente. Podrás romper malos hábitos con tu fuerza de voluntad y con disciplina, pero no serás libre. No serás libre hasta que no te enamores de Cristo y te comprometas con Él, sirviéndole agradecida y gozosa como tu Señor. Solo entonces serás libre.

Sobre pecado y tentación victoria te dará,

Su sangre limpia al ser más vil, gloria a Dios soy limpio ya.

Unos amigos tienen una hija de veinte años que escribió un poema acerca de algunos de los asuntos que ha tenido que enfrentar en la vida. Me dio permiso para compartirlo con ustedes. Se llama “Encontré la vida”. Permítanme compartir con ustedes. Lo que ella escribió:

“Tengo una adicción. La he tenido por 12 años. Lo único que sé es que esa adicción ha tomado de mi vida. Ha transformado mis deseos puros en oscuros placeres carnales, para satisfacer mis deseos inmediatamente—gratificación instantánea.

Me ha vencido la carne. No puedo tomar recesos o tener vacaciones. Este monstruo me ha perseguido por años.”

[Me alegro que ella no especificara cual era su adicción porque así puedes llenar el espacio en blanco con cualquiera que sea ese monstruo que tú estás enfrentando.]

Sigue diciendo “Enfrentar esta adicción de frente me ha puesto de rodillas. De rodillas—ante la cruz. Me ha permitido darme cuenta de que necesito ser sanada, de cómo buscar sanidad. Me ha permitido saber lo que significa tomar mi cruz—tomar la autosuficiencia y todo aquello que va en contra de mí misma. Y cargar mi cruz al monte de la crucifixión, a ese lugar donde puedo rendirme completamente, para crucificar mi carne y todos sus deseos, y colocarme en mi cruz de culpabilidad y vergüenza, sentir penetrar los clavos en mis manos, y el maligno ser echado fuera.

No yo, sino Cristo que vive en mí… “Porque el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierde su vida por Mí la salvará.”

Luego ella menciona el versículo de Santiago capítulo 1 versículo 5 (Nueva Versión Internacional): “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría (en cuanto a cómo recibir esta vida), pídasela a Dios, y Él se la dará (vida abundante), pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.”

Me pregunto si durante esta serie sobre la esclavitud y las adicciones, y al postrarnos delante de Dios, si Él te ha estado hablando a tu corazón. Quizás puedas reconocer delante de Él: “Existe un área de esclavitud en mi vida. Tengo una adicción.”

¿Podrías identificar cuál es esa área de esclavitud? ¿Podrías confesarle a Dios que has permitido que eso gobierne sobre tu vida, y que has hecho elecciones que te han hecho esclava de eso?

Luego, ¿podrías pedirle a Dios que te liberte por el poder de Cristo y de Su cruz?

Confiesa: “Señor, lo que sea necesario, cualquiera que sea el proceso, lo que sea que esto involucre o implique, deseo ser libre. Me has creado para ser libre del pecado, y para ser esclava de la justicia, y quiero ser libre de esas cadenas. Me pongo de acuerdo contigo de que a través de Cristo y de Su cruz, hay esperanza. No tengo que seguir siendo una esclava. Puedo caminar en libertad.”

Exprésale al Señor que deseas abrazar, disfrutar y experimentar la libertad que Él vino a darte.

Luego pídele al Señor que te de nuevos deseos y que te ayude a que los deseos que te llevaron hacia el comportamiento adictivo encuentren su satisfacción, no en cosas, no en sustancias, sino en Cristo y solamente en Cristo.

Así que Dios, decimos, ¡Aleluya! Te hemos encontrado a Ti, Aquél que por tanto tiempo ha anhelado nuestra alma. Ponemos nuestra vista en Ti y decimos: Gracias Señor Jesús. Llénanos. Llena nuestra copa. Llena nuestros corazones. Complétanos y que seamos totalmente tuyas. En el nombre de Jesús oramos, amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss le ha estado infundiendo esperanza a cualquiera que se encuentre atrapada en un comportamiento adictivo. Dios es mucho más poderoso que cualquier tipo de esclavitud en la que te puedas encontrar.

Si has visto las consecuencias de tus malas acciones desbaratar tu hogar y tu familia, el programa de hoy encontraras como detener este comportamiento negativo. Pero en lugar de simplemente dejar de hacer elecciones equivocadas que puedan destruir tu hogar, necesitamos hacer buenas elecciones que construyan nuestro hogar, que edifiquen a aquellos que nos rodean, que edifiquen las vidas de los demás de maneras específicamente femeninas.

Continúa con Nancy a través de esta serie en nuestra próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

56 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 4

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

56 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 4

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

https://play.google.com/store/apps/details?id=net.nowyouseeme.radioeternidad&hl=es_EC

 https://apps.apple.com/us/app/radio-eternidad/id1053755428

Cuatro implicaciones de la teología de Martín Lutero

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Cuatro implicaciones de la teología de Martín Lutero

Sinclair B. Ferguson

¿Qué significan la soberanía de Dios, la salvación por la gracia, la justificación por la fe, y la nueva vida en unión con Cristo para la vida cristiana? Para Martín Lutero, llevan cuatro implicaciones:

La primera implicación es el conocimiento de que el creyente cristiano es simul iustus et peccator, al mismo tiempo justificado y pecador. Este principio, a el cual Lutero fue estimulado posiblemente por Theologia Germanica de John Tauler, fue un principio altamente estabilizador: en y de mí mismo, solo veo un pecador; pero cuando me veo en Cristo, veo a un hombre que es considerado justificado con Su perfecta rectitud. Tal hombre puede estar en la presencia de Dios tan justo como Jesucristo, porque él es justo solo en la justicia que pertenece a Cristo. Aquí estamos seguros.

La segunda implicación es el descubrimiento de que Dios se ha vuelto nuestro Padre en Cristo. Somos aceptados. Uno de los recuentos más bellos que encontramos en Table Talkde Lutero, fue documentado de manera significativa por el melancólico, pero muy querido, John Schlaginhaufen:

Dios tiene que ser más amable conmigo y hablarme de una manera más amable de la que mi Katy habla al pequeño Martín. Ni Katy ni yo podríamos sacar los ojos o arrancar la cabeza de nuestro hijo. Dios tampoco. Dios debe tener paciencia con nosotros. Él nos ha dado evidencia de ello, y por eso Él envió a su Hijo a nuestra carne para que podamos verle a Él para lo mejor.

Tercero, Lutero enfatiza que la vida en Cristo es necesariamente una vida debajo de la cruz. Si estamos unidos a Cristo, nuestras vidas se verán como la suya. El camino para la iglesia verdadera y el cristiano verdadero no es a través de la teología de gloria (theologia gloriae), sino a través de la teología de la cruz (theologia crucis). Esto nos impacta interiormente mientras morimos a nosotros mismos y externamente mientras compartimos en el sufrimiento de la iglesia. La teología medieval de gloria debe ser derrotada por la teología de la cruz. A pesar de todas sus diferencias en sus entendimientos de la naturaleza precisa de los sacramentos, Lutero y Calvino están de acuerdo aquí. Si estamos unidos a Cristo en su muerte y resurrección, y marcados por nuestro bautismo (como enseña Pablo en Rom. 6:1-14), la totalidad de la vida cristiana será llevar la cruz:

La Cruz de Cristo no significa aquel pedazo de madera que Cristo soportó sobre sus hombros, y al cual fue clavado después, sino que de manera general significa todas las aflicciones de los fieles, cuyos sufrimientos son los de Cristo, 2 Cor. 1.5: “Los sufrimientos de Cristo abundan en nosotros”; otra vez: “Ahora me alegro en medio de mis sufrimientos por ustedes, y yo voy completando en mí mismo lo que falta de las aflicciones de Cristo, a favor de su cuerpo, que es la Iglesia” (Col. 1:24). Por eso, generalmente la Cruz de Cristo significa todas las aflicciones de la Iglesia, las cuales sufre por Cristo.

Entonces, la unión del creyente con Cristo en su muerte y resurrección, y su manifestación en la vida diaria se volvió, para Lutero, los lentes por los cuales el cristiano aprende a ver toda experiencia en la vida. Esto —la theologia crucis— es lo que trae todo a un enfoque más agudo y nos permite entender los altos y bajos de la vida cristiana:

Es productivo saber estas cosas, para que no seamos tragados por completo por la pena o caigamos en desesperación cuando vemos que nuestros adversarios nos persiguen con crueldad, nos excomulgan, y nos matan. Pero pensemos, por el ejemplo de Pablo, que necesitamos gloriarnos en la cruz que soportamos, no por nuestros pecados, sino por el nombre de Cristo. Si consideramos solo en nosotros mismos los sufrimientos que aguantamos, no solo son dolorosos sino insoportables; pero cuando podemos decir: “Tus sufrimientos (oh, Cristo) abundan en nosotros”; o, como se dice en Salmo xlvi: “Por tu causa, siempre nos llevan a la muerte”, así estos sufrimientos no solo son fáciles, sino también dulces, según este dicho: “Mi yugo es suave y mi carga es liviana” (Mat. xi.30).

Cuarto, la vida cristiana es marcada por la seguridad y la alegría. Eso fue uno de los distintivos de la Reforma, y con justa razón. El redescubrimiento de la Reforma en relación con la justificación —que, en lugar de trabajar esperando llegar hacia ella, la vida cristiana en realidad comienza con ella— trajo una liberación imponente, que llena la mente, la voluntad, y los afectos con alegría. Significaba que ahora uno podía empezar a vivir en la luz de un futuro seguro en gloria. Inevitablemente, esa luz se reflejaba a la vida presente, trayendo alivio intenso y liberación.

Para Lutero, la vida cristiana es una vida que está basada en el evangelio, construida por el evangelio, que magnifica al evangelio, que muestra la gracia gratuita y soberana de Dios, y se vive en gratitud al Salvador que murió por nosotros, unida a Él llevando la cruz hasta que la muerte sea tragada por completo en victoria y la fe se convierta en vista.

Tal vez, en 1522, mientras escuchaban la predicación de Lutero algún domingo en la iglesia de Borna, algunas personas de su congregación se preguntaron qué estaba en el corazón de este evangelio que había emocionado, o más bien transformado, al Hermano Martín. ¿Podría ser posible para ellos también? Lutero había leído sus mentes. Había entrado al púlpito listo para responder a su pregunta:

¿Pero qué es el evangelio? Es esto, que Dios ha enviado a su Hijo al mundo para salvar a los pecadores, (Jn. 3:16), y para aplastar al infierno, derrotar la muerte, quitar el pecado, y satisfacer la ley. ¿Pero qué tienes que hacer? Nada, excepto aceptarlo y levantar la vista a tu Redentor y creer firmemente que ha hecho todo esto por tu bien y te da todo libremente, para que en medio del terror de la muerte, el pecado y el infierno, tú puedas decir con confianza y depender de ello con audacia, y decir: “Aunque no cumplo la ley, aunque el pecado está presente todavía y tengo miedo de la muerte y del infierno, aun así por el evangelio yo sé que Cristo me ha otorgado todas sus obras. Estoy seguro de que no mentirá, su promesa cumplirá. Y como símbolo de esto he recibido bautismo. 

En esto anclo mi confianza. Yo sé que mi Señor Cristo ha derrotado la muerte, el pecado, el infierno, y al diablo por mi bien. Era inocente, como dice Pedro: “Él cometió ningún pecado, ni hubo engaño en su boca” (1 Ped. 2:22). Por eso el pecado y la muerte no podían matarle a él, el infierno no le podía contener, y Él se ha hecho su Señor, y ha concedido esto a todos que lo aceptan y lo creen. Todo esto es efectuado no por mis obras o méritos; sino por pura gracia, bondad, y misericordia.

Una vez Lutero dijo, “si pudiera creer que Dios no estaba enojado conmigo, me pararía de cabeza con alegría”. Tal vez ese mismo día algunos de los que le escucharon predicar respondieron y experimentaron aquella “confianza” de la que hablaba. ¿Quién sabe si algunos de los oyentes más jóvenes escribieron a sus amigos después, y les dijeron que habían regresado a casa y se pararon de cabeza con alegría?

Publicado originalmente en el blog de Ligonier Ministries. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

Sinclair B. Ferguson
Sinclair B. Ferguson
El Dr. Sinclair B. Ferguson es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries y profesor canciller de Teología Sistemática en el Reformed Theological Seminary. Anteriormente, se desempeñó como ministro principal de la First Presbyterian Church en Columbia, S.C., y ha escrito más de dos docenas de libros, incluyendo El Espíritu Santo y Solo en Cristo.

1/3 – La Soberanía de Dios 

Para mi el vivir es Cristo

Serie: La Soberanía de Dios

1/3 – La Soberanía de Dios

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

Inicio

ST500S Teología Sistemática, Lección 4.1

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

ST500S Teología Sistemática, Lección 4.1

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica.  Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

http://www.seminarioreformado.org

21 – ¡Miserable de mí! | Romanos 7:14-25 

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

21 – ¡Miserable de mí! | Romanos 7:14-25

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

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7/9 – El discipulado y el liderazgo

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La iglesia local y el discipulado

7/9 – El discipulado y el liderazgo

Alberto Puente

El discipulado y el liderazgo – Alberto Puente

La iglesia local y el discipulado
Intensivo 9 Marcas.

17 – 19 de Enero del 2020

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