¿Desechará el Señor para siempre… ? ¿Ha cesado para siempre su misericordia ? ¿Se ha acabado perpetuamente su promesa ?Salmo 77 : 7-8
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Hebreos 13 : 8
Las crisis (7) : El silencio de Dios y las dudas
– El ejemplo (Salmo 77) : El músico Asaf atravesaba momentos difíciles y era atormentado, hasta el punto de perder el sueño, por esta pregunta : ¿Por qué Dios ya no interviene directamente a favor de los creyentes, como en otro tiempo ? Había oído hablar de liberaciones, pero ahora Dios parecía silenciarse. Por este motivo Asaf estaba lleno de amargura y dominado por la duda.
De repente se dio cuenta de que seguía una falsa pista. Dejó de lamentarse, y sus pensamientos tomaron otra dirección. Pensando en su vida pasada descubrió las maravillas que Dios había permitido. Entonces comprendió que la grandeza de sus intervenciones solo puede percibirse en su presencia, incluso si algunas siguen siendo misteriosas.
– La lección : A veces juzgamos el amor del Señor en función de nuestras circunstancias. Como nos parece que ya no interviene, empezamos a dudar de él. Pero estos pensamientos no cambian nada con respecto a su fidelidad, y nos impiden disfrutar de las consolaciones que él nos prepara. Al igual que Asaf, podríamos decir : “Mi alma rehusaba consuelo” (v. 2).
Lamentarse pensando que para los creyentes de antes la vida era más fácil es un error. Algunos cristianos fueron cruelmente perseguidos. Reaccionemos y consideremos el camino que hemos recorrido, enumerando las bendiciones de Dios. Él sigue siendo “el mismo”. Así como condujo a los creyentes de otro tiempo, conducirá a los creyentes de hoy. Él nos ama.(continuará el próximo miércoles)
El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. 1 Corintios 3 : 20
No seas sabio en tu propia opinión ; teme al Señor, y apártate del mal ; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3 : 7-8
Mi único amo
En una entrevista reciente, una ministra afirmaba con convicción : “Mi único amo es mi conciencia”, y añadió : “No quiero buscar en mí qué parte viene de mi educación religiosa, de mi cultura y de mis conocimientos acumulados. Soy el producto de todo eso, que se mezcla entre armonías y tormentos”.
Seguir nuestra conciencia es evidentemente algo bueno, pero es preciso saber sobre qué se basa la conciencia. La ministra entrevistada es consciente de ello, pues declara que es el producto de su educación, de su cultura y de sus conocimientos. La conciencia de uno es diferente a la de otro, y afirmar que “mi único amo es mi conciencia” equivale a decir que mi único maestro es lo que pienso, es decir, ¡yo mismo !
Este no es para nada el lenguaje de la Biblia. El bien y el mal no tienen que ver con la cultura ; se refieren a lo que es o no es conforme a lo que Dios, el Creador de los hombres, dice. Finalmente él es el juez de cada hombre. La falta original del hombre es querer decidir por sí mismo lo que es el bien y lo que es el mal. Esta falta conduce a todos los abusos. Sin embargo, no puede cambiar nada de lo que Dios nos ha revelado sobre el bien y el mal.
El ser humano tiene una conciencia, pero ella no es la que fija la norma. El hombre no es la referencia de todo, no es el origen de todo. El origen de todo es Dios. La conciencia debe estar dirigida por la Palabra de Dios. Al escuchar a Dios encontramos la verdad y el camino de la vida espiritual.
“Desde que mi hija tiene su teléfono móvil ya no se ocupa de otra cosa en casa”. En los foros, los padres expresan su malestar por este problema, mientras otros saborean la revolución digital que estamos viviendo. En pocos años las pantallas y objetos conectados han invadido nuestra vida cotidiana : celulares o móviles, tabletas, computadores portátiles… ¡ningún cable pone trabas a nuestra movilidad ! Con estas poderosas herramientas la información circula más rápido. La tentación de estar conectado a nuestra pantalla todo el día para tener las últimas noticias es grande. Si estamos “hiperconectados” a nuestro teléfono portátil, estamos “desconectados” de nuestro entorno, es decir, vivimos en un mundo que nos hemos creado. Nos aislamos en un entorno que olvida la realidad inmediata.
Dios invita a cada persona a responder a su llamado para recibir y creer el mensaje del Evangelio. Esta “conexión” no es algo natural para nosotros ; es un don de Dios, imprescindible. Tener una comunicación continua con Dios garantiza la seguridad y la paz para nuestra vida en la tierra. Necesitamos mantener esta “conexión” para ser guiados ante tantas direcciones posibles. A veces olvidamos que un vínculo permanente y de confianza con nuestro Dios mediante la oración nos protege de las influencias nocivas a las que estamos expuestos, nos ayuda en las dificultades.
Nunca correré el riesgo de estar demasiado “conectado” con Dios. Él quiere ver a su criatura relacionarse con él. “Sabed, pues, que el Señor ha escogido al piadoso para sí ; el Señor oirá cuando yo a él clamare” (Salmo 4 : 3).
La reina de Sabá… le expuso todo lo que en su corazón tenía. Y Salomón le contestó todas sus preguntas. 1 Reyes 10 : 1-3
(Jesús dijo :) La reina del Sur… vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. Mateo 12 : 42
Todo lo que tenía en el corazón
El rey Salomón, hijo de David, tenía muchas riquezas y gloria, pero también una sabiduría extraordinaria. Su fama había llegado a los oídos de una reina lejana. Esta, escéptica, quiso constatarlo por sí misma y emprendió un largo viaje para ver a Salomón. Le hizo todas las preguntas que quiso, y Salomón no tuvo ninguna dificultad para responderle. La reina volvió maravillada al constatar aquella sabiduría y gloria que sobrepasaba lo que le habían contado.
Cuando Jesús estuvo en la tierra, hizo alusión a esta reina que había ido a consultar a Salomón. Y hablando de sí mismo, afirmó que él era mayor que Salomón. En efecto, Jesús no solo era un hombre muy sabio, como Salomón, sino que era la sabiduría de Dios personificada (1 Corintios 1 : 24). Ninguno de los que se acercaron a él fue decepcionado. Los guardias encargados de arrestar a Jesús declararon : “¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre !” (Juan 7 : 46).
Hoy todos debemos enfrentarnos a preguntas difíciles. A veces tenemos en nuestro corazón algunos “por qué” muy dolorosos. Y nuestra sabiduría no puede encontrar una explicación a todo.
Vayamos con confianza a Jesús y expongámosle nuestros enigmas personales. No hay nada, absolutamente nada, que se le escape. Sin duda no comprendemos todo, pero nos tranquilizará saber que él nos ama y que hay una explicación, una razón que él conoce.