Hacia la noche o hacia el alba

Martes 7 Enero
unnamed
(Jesús dijo:) Vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.
Yo soy… la estrella resplandeciente de la mañana.
Hacia la noche o hacia el alba

Se cuenta que en el sepelio de Winston Churchill (Inglaterra, 1874-1965), una melodía tradicionalmente destinada a despertar a los soldados fue tocada justo después de un canto para los muertos: «Es tiempo de despertarse, es tiempo de levantarse, es tiempo de recibir el día que se levanta…». Es fácil imaginar el contraste: ¡por un lado suena el lamento por un muerto, y por el otro, se habla de despertar y de un nuevo día!

Tal vez el comienzo de este año le recuerde a una persona cercana que ha muerto, o tragedias que han marcado su vida o la del mundo. ¿Se pregunta qué le depara este año? ¿Experimenta cierta aprensión frente a lo desconocido… como si marchara hacia la noche?

¡Escuche la otra melodía! Este año puede ser una extraordinaria ocasión para dar un cambio a su vida. En la Biblia Dios nos dice que si el futuro es sombrío para los que lo consideran sin él, es resplandeciente para el que confía en Dios. Él nos dice que a cada instante es posible escoger la vida, en lugar de conformarse esperando la muerte.

Sí, Jesucristo vino para reconciliarnos con Dios y hacer de nosotros nuevos seres. El que cree en el Señor Jesús tiene una vida de relación feliz con Dios, y como consecuencia una verdadera esperanza: estar para siempre con él en el cielo.

Esto es lo que deseamos para cada uno de nuestros lectores. Confiemos en Dios, y miremos juntos hacia Jesús, “la estrella resplandeciente de la mañana”. El alba se va a levantar.

 

De Generación en Generación

Isha – Salmos

DÍA 115 – Salmo 77

Dosis: Misericordia

De Generación en Generación

“Él promulgó un decreto para Jacob, dictó una ley para Israel; ordenó a nuestros antepasados enseñarlos a sus descendientes, para que los conocieran las generaciones venideras y los hijos que habrían de nacer, que a su vez los enseñarían a sus hijos. Así ellos pondrían su confianza en Dios y no se olvidarían de sus proezas, sino que cumplirían sus mandamientos.” (Salmo 78:5, 6) (NVI)

Si eres madre, supongo que como yo querrás preservar a tus hijos de cometer tus mismos errores. Tal vez por eso te esfuerzas en criarlos y formarlos y darles una instrucción que les ayude a tomar decisiones sabias. Este es un salmo muy largo que podríamos titular: Lecciones de historia para la vida. Asaf recuenta la historia de la nación de Israel desde su esclavitud en Egipto hasta el reinado de David. Esta historia se debía repetir de generación en generación para que no olvidaran a Dios y no cometieran los mismos errores que sus ancestros.
La memoria es frágil y parece ser que el pueblo de Israel había olvidado dos cosas fundamentales: las bondades y hazañas a favor de ellos y la infidelidad de sus corazones. Por eso Asaf empieza diciéndoles: “Pueblo mío, atiende a mi enseñanza; presta oído a las palabras de mi boca. Mis labios pronunciarán parábolas y evocarán misterios de antaño, cosas que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado. No las esconderemos de sus descendientes; hablaremos a la generación venidera, del poder del SEÑOR, de sus proezas, y de las maravillas que ha realizado.
¡Qué impacto podía tener entonces este largo relato que te animo a leer por completo, donde Dios manifestaba a través de los años su cuidado, protección y misericordia a un pueblo infiel! ¿Les cuentas a tus hijos el maravilloso obrar de Dios en tu vida con la misma pasión y gratitud? Este salmo nos muestra la importancia de la educación religiosa en casa. Los niños deben conocer de nuestros labios las historias de la Biblia para obedecer a Dios y poner en Él su confianza. Solo así evitarán cometer los errores del pasado. ¿Qué estamos haciendo para transmitir estas historias a nuestros hijos, sobrinos, nietos y conocidos?
No nos conformemos con llevarlos a un templo o a una iglesia. A nosotras nos corresponde entrenar a la siguiente generación. Tomemos en serio la disciplina del estudio para ser mejores madres espirituales de la siguiente generación. Sembremos valores y principios cristianos fundamentales para la vida. ¿Quieres empezar ya? Hazlo con este precioso salmo, úsalo como un repaso de historia. ¡Es una hermosa narración del amor de Dios y los caminos equívocos que puede tomar el ser humano! Cuéntale a tus hijos o nietos, a tus sobrinos estas verdades que les servirán para obedecer a Dios y no caer en errores pasados.

Oración: Señor, enséñame a estudiar tu palabra y a buscar en ella con profundidad, para poder así escucharte y obedecerte.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 131). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Certezas

Lunes 6 Enero

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

1 Timoteo 1:15

Certezas 

http://labuenasemilla.net/20200106

Cecilia es una joven estudiante; no fue criada en la fe cristiana. Invitada por sus compañeros a escuchar el Evangelio, fue cautivada por el relato de la muerte de Jesús, quien, en la cruz, oró por sus enemigos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Ella reconoció: «Orar por sus enemigos, eso yo no lo hubiera hecho». La buena imagen que tenía de sí misma comenzó a desvanecerse…

Pronto se convenció de haber pecado. Entonces creyó que Jesús había muerto para quitar sus pecados, y que había resucitado. Recibió la paz con Dios y toda su vida cambió.

Sus padres no tuvieron que quejarse por este cambio, todo lo contrario. Sin embargo, su padre le dijo un día:

–Lo que encuentro aburrido en ti, es que tengas tantas certezas. Los que tienen certezas llegan a actos inaceptables. Es necesario cuestionar siempre las cosas y no afirmar nada positivamente.

–Sin embargo, le respondió ella, desde que escuché la verdad de que Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, que fue crucificado y que oró por ellos, aprendí dos cosas que no sabía:

La primera es que yo he pecado.

La segunda es que él me salvó.

La primera es cierta, no puedes dudarlo.

La segunda también lo es: es mi tesoro y mi vida. La Biblia, la Palabra de Dios, es verdad, Jesús también vino por ti.

“Ahora, así dice el Señor, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Isaías 43:1).

Génesis 6 – Mateo 5:21-48 – Salmo 4:4-8 – Proverbios 2:1-5

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Jesús, el Hombre perfecto

Domingo 5 Enero

Jesús de Nazaret… anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Hechos 10:38

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo.

2 Corintios 5:19

Jesús, el Hombre perfecto

http://labuenasemilla.net/20200105

Dejó el cielo para convertirse en un hombre. Al nacer fue acostado en un pesebre, fue un niño dependiente de María, su madre. Estuvo sumiso a sus padres, trabajó para ganar su sustento, vivió en la pobreza (2 Corintios 8:9).

En su ministerio, sin domicilio propio, iba de un pueblo a otro para aliviar los sufrimientos físicos o morales, sanaba a los enfermos, consolaba a los afligidos, a los excluidos. No tenía en cuenta su propia sed, su hambre ni su cansancio.

Fue incomprendido y menospreciado, hasta por sus amigos y su familia. Fue negado y abandonado por los que estaban más cerca de él, y traicionado por uno de ellos.

Al final de su servicio de unos tres años, aunque era inocente, fue arrestado, insultado, azotado, condenado y crucificado. Con todo, durante ese tiempo, pidió a Dios que perdonara a los que lo ultrajaban. Muriendo para salvarnos, Jesús, quien nunca había pecado, fue hecho pecado “por nosotros” (2 Corintios 5:21). Él sabía con anticipación todo lo que le iba a suceder (Juan 18:4), pero aceptó voluntariamente recorrer su camino de sufrimiento hasta la cruz, para la gloria de Dios su Padre y por amor a nosotros.

Resucitado, apareció a los suyos para fortalecer su incipiente fe. Ascendido al cielo junto a su Padre, envió al Espíritu Santo a la tierra para acompañarnos.

Ahora, en el cielo, Jesús espera el momento de tener a los suyos junto a él. Y se ocupa de ellos, respondiendo a sus necesidades diarias.

De él queremos hablarle en este calendario.

Génesis 5 – Mateo 5:1-20 – Salmo 4:1-3 – Proverbios 1:24-33

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Valor inestimable

Sábado 4 Enero

http://labuenasemilla.net/20200104

La palabra del Señor permanece para siempre.

1 Pedro 1:25

La palabra de Dios es viva.

Hebreos 4:12

Valor inestimable

Algunos coleccionistas no dudan en pagar muy caro los libros antiguos, en particular las Biblias, que para ellos tienen un gran valor. Por ejemplo, en noviembre de 2013, un libro de los Salmos en inglés, del año 1640, fue vendido por 14 millones de dólares en una subasta. Sin embargo, no es el precio que se paga por una Biblia lo que le da su valor.

La Biblia no es la obra de un hombre. Es la Palabra de Dios. Ella no tiene precio. Es el regalo de Dios a la humanidad para mostrarle sus pensamientos y su amor. En ella Dios se revela al hombre, especialmente en los cuatro evangelios, que describen la venida de Jesús, su Hijo, a la tierra. Esta revelación del Dios que es amor y luz viene a obrar en nuestra conciencia y en nuestro corazón para hacernos hallar el perdón de nuestros pecados y darnos gratuitamente la vida eterna. Cada relato de la Biblia, cada detalle y cada palabra, desde el primer versículo del Antiguo Testamento hasta el último versículo del Nuevo Testamento, concurren para poner en evidencia el amor del Creador que quiere salvar al hombre perdido. Solo la Biblia es la llave para comprender quién es Dios, perfecto y justo, y su plan para nosotros. Para los hombres y mujeres que creen el mensaje de Dios contenido en este Libro, él es irremplazable y tiene un precio inestimable porque les da paz y felicidad. Esta Palabra es mejor “que millares de oro y plata” (Salmo 119:72).

“¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca… Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino… Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro… Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos” (Salmo 119:103105127162).

Génesis 4 – Mateo 4 – Salmo 3 – Proverbios 1:20-23

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Rebobinando la mente

Isha – Salmos

DÍA 114 – Salmo 77

Dosis: Alabanza

Rebobinando la mente

“A Dios elevo mi voz suplicante; a Dios elevo mi voz para que me escuche. Cuando estoy angustiado, recurro al Señor; sin cesar elevo mis manos por las noches, pero me niego a recibir consuelo. Me acuerdo de Dios, y me lamento; medito en él, y desfallezco. No me dejas conciliar el sueño; tan turbado estoy que ni hablar puedo.” (Salmo 77:1–4)) (NVI)

¡Qué sinceridad de este hombre! Asaf no podía orar por las noches. Tan mal estaba que sufría de insomnios, y su angustia le impedía elevar su oración a Dios. ¿Te ha sucedido? La importancia de la oración es fundamental en nuestras vidas. Aún en las noches más oscuras, orar nos trae de nuevo a Dios y a su propósito. Es así que en medio de esta crisis emocional Asaf descubre cuál es la clave, en tiempos malos, recordar las bondades y los hechos poderosos de Dios a favor de su pueblo: “Prefiero recordar las hazañas del Señor, traer a la memoria sus milagros de antaño. Meditaré en todas tus proezas; evocaré tus obras poderosas.”

Los grandes estudiosos de la historia de la iglesia nos dicen que Lutero, Calvino, Brainerd, Hudson, Wesley, tantos nombres y muchos más, no pertenecían a las mismas denominaciones, ni vivieron las mismas circunstancias, ni eran de clases sociales similares, ni compartieron opinión en muchos puntos de práctica y doctrina, pero una cosa tuvieron en común: fueron hombres y mujeres de oración.

¿Cuánto tiempo apartamos para orar cada día? Debo confesar que en ocasiones lucho por tener un tiempo para orar. Con un niño de un año, los deberes de la casa, las exigencias del ministerio, no logro encontrar el tiempo. Sin embargo, no seré la mejor madre si no soy la mejor hija del Padre, ni seré eficaz en mi servicio para el Reino si primero no paso tiempo con el Rey.

Los salmos nos enseñan que por sobre todas las cosas debemos comenzar alabando a Dios. Alabar viene de la palabra francesa: “premiar”. Alabar es darle el lugar y el valor que Dios merece. Alabar es “besar la mano” de alguien que reconocemos superior. ¿Y qué podemos alabar de Dios? Su nombre, su carácter, su creación, pero en este salmo aprendemos que Asaf lo alabó por sus milagros de antaño. Y al hacerlo, su tristeza se desvaneció.

Traigamos a nuestra mente los milagros que Dios ha hecho en nuestra vida y alabémosle. Traigamos a nuestra mente los milagros que Dios ha hecho en nuestra familia, en nuestra iglesia, en nuestra ciudad, en su pueblo Israel, en el mundo, y alabemos a Dios con todo el corazón. Bien dice el catequismo de Westminster: “El fin principal y más noble del hombre es el de glorificar a Dios y gozar de él para siempre”.

Oración: Señor, te alabo por los milagros que has hecho en mi vida, por cada ocasión en que respondiste mis plegarias, porque no me falta la luz del sol ni el canto de las aves. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 130). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Cantar

Jueves 2 Enero

Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, lo exaltaré con alabanza.

Salmo 69:30

Porque has sido mi socorro, y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

Salmo 63:7

Cantar 

http://labuenasemilla.net/20200102

El canto es una forma de expresar los sentimientos. Para los creyentes también es un medio de alabar a Dios y expresarle su agradecimiento; sus cantos se convierten entonces en cánticos.

El pueblo de Israel cantó después de haber sido librado de la esclavitud en Egipto y haber cruzado el mar Rojo (Éxodo 15:1). El rey David también cantó salmos cuando Dios lo libró de sus enemigos: “Yo en tu misericordia he confiado… Cantaré al Señor, porque me ha hecho bien” (Salmo 13:5-6).

¡Cristianos, nosotros tenemos muchas razones para alabar a nuestro Dios por medio de cánticos! A través de Jesucristo, él nos salvó del juicio eterno. Cada día experimentamos su bondad y su protección. Cantamos para expresar lo que hay en nuestro corazón, cuando está lleno de lo que el Señor hizo por nosotros en la cruz, de lo que hace por nosotros cada día, de la grandeza de su persona y de la esperanza de estar para siempre con él.

Si nos detenemos en nuestras preocupaciones y problemas diversos, no desearemos cantar. Pablo y Silas, estando en la cárcel, nos dan el ejemplo; a pesar de sus heridas y la incertidumbre de su suerte, “a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían” (Hechos 16:25).

¡Entonces cantemos! Juntos con algunos amigos cristianos, en familia, o incluso solos, podemos animarnos, consolarnos y fortalecer nuestra fe cantando cánticos.

“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros… cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Colosenses 3:16).

Génesis 2 – Mateo 2 – Salmo 2:1-6 – Proverbios 1:7-9

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El tiempo de Dios

Isha – Salmos

DÍA 112 – Salmo 75

Dosis: Confianza

El tiempo de Dios

“Tú dices: «Cuando yo lo decida, juzgaré con justicia. Cuando se estremece la tierra con todos sus habitantes, soy yo quien afirma sus columnas.» (Salmo 75:2–3) (NVI)

“Mamá, ¿y cuánto falta para Navidad?” Mamá responde: “Tres meses, hija”. ¿Y cuánto son tres meses? “Papá, dijiste que en quince minutos íbamos al parque. Ya es hora”. “No, hijo, solo han transcurrido dos minutos”. Los niños tienen dificultad por comprender el concepto del tiempo. La respuesta: “aún no es hora”, no les dice mucho. A veces solo entienden el tiempo presente. Hoy, ahora, en este instante. El futuro les cuesta. El pasado poco les importa. En ocasiones es dulce ser un niño.

Pero en este salmo, Asaf nos recuerda que ante Dios actuamos como esos niños insistentes que preguntan: ¿Cuánto falta? ¿Ya es hora? Y realmente nos cuesta comprender el concepto de su eternidad. Asaf habla de que Dios es el juez que juzgará con justicia y recompensará a los justos. Él tiene determinado el tiempo. Luego añade que aún cuando se estremezca la tierra, Él la afirmará sobre sus cimientos. ¿No te parece hermoso? Una verdadera dosis de confianza. El salmista nos recuerda que cuando estemos en problemas, debemos confiar en Dios pues él, tarde o temprano, destruirá la maldad.

Mientras tanto, nos removemos en nuestros asientos, armamos rabietas, nos mordemos las uñas, pues no podemos entender la perspectiva del tiempo que nuestro Dios maneja. Queremos todo hoy, ahora, en este instante. El futuro nos cuesta. El pasado poco nos importa. Pero cuando Dios esté listo, hará lo que se deba hacer.

Me identifico con Sara. Dios le dio una promesa, pero los años pasaron y ella seguía sin concebir. Como una niña pequeña quizá inquietaba a Abraham con la misma pregunta: ¿ya es hora? Pero los meses transcurrían y ella no concebía. Entonces, decidió actuar por sí misma. Tomó el asunto en sus manos, y todo salió mal. Abraham tuvo un hijo con su sierva Agar, pero ese niño llegó para traer problemas. Dos naciones se formaron que aún hoy siguen en guerra. La impaciencia de Sara tuvo un alto precio.

Quizá hoy estamos impacientes esperando una respuesta o muchas respuestas. Como niñas, insistimos vez tras vez, lo que no está mal pues Jesús se agrada con que le pidamos. Solo tengamos cuidado de no querer tomar el asunto en nuestras manos. Confiemos en Dios y en su perfecto tiempo. Esperemos a que Él se revele y nos muestre su plan. Así como nosotras, como madres, sabemos que es mejor ir al parque en quince minutos porque el sol estará más agradable, así como entendemos que Navidad no tarda en arribar pues solo restan unos meses, así Dios sabe que su tiempo es lo mejor para nosotras. Confiemos en él.

Oración: Señor, gracias porque tú juzgarás cuando llegue el tiempo. Gracias porque responderás cuando sea el tiempo. Ayúdame a saber esperar. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 128). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 Por encima de la nube

Miércoles 1 Enero

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 8:38-39

 Por encima de la nube

http://labuenasemilla.net/20200101

Contra mí, en este mundo,
Si la tempestad en furor
Infla sus olas y ruge,
¿Turbará ella mi corazón?
No, yo no temo:
Jesús está conmigo,
Y su presencia santa
Aleja todo temor.
¿La vida es sombría
Algunas veces a mis ojos?
Tú disipas toda sombra,
¡O Salvador glorioso!
Por encima de la nube
Puedo ver tu esplendor;
Tu mirada me anima,
Me colma de felicidad.
Si siento mi debilidad
En medio del peligro,
¿No estoy sin cesar
En tus brazos, buen pastor?
De tu amor fiel
¿Quién me separará?
Abrigado bajo tu ala,
Nada me asustará.
A. Ladrierre. (traducido del francés)

Génesis 1 – Mateo 1 – Salmo 1 – Proverbios 1:1-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La posesión más preciada

Isha – Salmos

DÍA 111 – Salmo 74

Dosis: Pertenencia

La posesión más preciada

“Recuerda que somos el pueblo que elegiste hace tanto tiempo, ¡la tribu a la cual redimiste como tu posesión más preciada! Y acuérdate de Jerusalén, tu hogar aquí en la tierra.” (Salmo 74:2) (NVI)

Este salmo, es probablemente de uno de los descendientes de Asaf, se escribió después de la caída de Jerusalén. En él, el salmista ruega a Dios que ayude a su pueblo y recuerde sus promesas. Cuando estamos devastados y nos creemos olvidados, podemos, como el salmista, enumerar lo que Dios ha hecho en el pasado, y así confiar que nos ayudará en el presente.

En el verso 2, el salmista usa una de las ilustraciones más bellas que hay: la redención. A Dios no le bastó comprar a su pueblo, tuvo que rescatarlo. Dios lo liberó y se convirtió en su Redentor. Aún más, lo hace suyo. Lo vuelve su posesión preciada, su más grande tesoro. Para entender este concepto, me gusta usar la siguiente historia que escuché de niña.

Un niño, a quien llamaremos Tomás, construyó un barco de madera. Lo pintó, lo barnizó y le puso una vela. Después salió al río para verlo navegar. Ató a su mástil una cuerda, pero cuando la corriente se puso más violenta, perdió la cuerda y el barquito de madera se fue río abajo. Tomás perdió su bote. Semanas después, pasaba por el centro del pueblo cuando en la vitrina de la juguetería principal vio su barco. Entró corriendo y le dijo al vendedor: “Señor, este es mi barco. Yo lo construí. ¿Me lo devuelve?”

El dueño de la tienda lo miró con curiosidad: “Disculpa, hijo, pero si lo quieres, deberás comprarlo. Cuesta treinta monedas”. Tomás no tenía ni diez, y por más que insistió, el hombre del negocio no rebajó el precio ni le entregó el barco. Finalmente, Tomás juntó el dinero y volvió por el barco. Al tenerlo en brazos, lo abrazó y dijo: “Te amo, barquito, porque eres dos veces mío”.

Del mismo modo, somos preciadas para Dios. Somos dos veces suyas. Por creación le pertenecíamos, pero el pecado nos separó de él y terminamos en la vitrina de la esclavitud al pecado. Pero Jesús pagó el precio y nos recuperó. Hemos sido redimidas. Le pertenecemos a él. ¿No es esto maravilloso? Amada, no importa los problemas que hoy tengas, o cómo te sientas al mirarte en el espejo. Empieza a verte a ti misma con los ojos de Dios. Eres dos veces suya, porque te creó y te compró. ¡Eres su posesión preciada!

Oración: Señor, gracias porque me redimiste y me compraste del pecado. Gracias porque soy preciada para ti.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 127). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.