Jesús y los marginados

Viernes 15 Noviembre

Te puse nombre, mío eres tú.

Isaías 43:1

Conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

2 Corintios 8:9

Jesús y los marginados

http://labuenasemilla.net/20191115

Cuando Jesús nació, fue acostado en un pesebre; vivió pobremente cada día de su vida. Durante el tiempo de su ministerio, anduvo de un lugar a otro “haciendo bienes” (Hechos 10:38). Él, el Hijo de Dios, no dudó en acercarse a los que eran incomprendidos, menospreciados, rechazados por la sociedad. No condenaba ni menospreciaba a nadie…

Aún hoy, está cerca de los que sufren, cualquiera que sea su sufrimiento. Él es el Amigo, el Consolador, el Libertador por excelencia. Él, quien solo había hecho el bien, nos amó hasta aceptar morir por nosotros en una cruz, entre dos malhechores.

¿Ha sido usted maltratado por la vida? ¿Se siente solo, sin amor, desanimado, desesperado? ¿Experimenta el vacío de su existencia? ¿Anhela tener una vida intensa, llena de gozo, de tranquilidad, de paz? Para Jesús, usted, tal como es, tiene un valor único e irremplazable, cualquiera que sea su pasado y su situación actual. Ningún caso es demasiado difícil para Jesús. Por su poder, él puede cambiar las situaciones más desesperadas. Jesús trae el verdadero amor, la liberación de toda clase de ataduras (alcohol, droga, sexo…), la libertad auténtica, la paz interior, una vida que vale la pena vivirla. Sí, Jesús nunca decepciona.

Reconozca humildemente que usted no puede salir solo de su penosa situación. Confíe plenamente en Jesús, el Señor, y acuda a él. Entonces él podrá librarlo verdaderamente.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar… mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28, 30).

Job 16-17 – Hebreos 7:1-17 – Salmo 124 – Proverbios 27:19-20

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

EL SEÑOR ESTÁ CERCA

Noviembre 14

EL SEÑOR ESTÁ CERCA

El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos. (Filipenses 4:5-6)

El Señor Jesucristo rodea a todos los creyentes con su presencia (Sal. 119:151). Cuando usted tiene un pensamiento, el Señor está cerca para leerlo; cuando usted ora, el Señor está cerca para oír la oración; cuando necesita su fortaleza y su poder, Él está cerca para darlos. En realidad, Él vive en usted y es la fuente de su vida espiritual. El estar consciente de su presencia evitará que caiga en la ansiedad o sea inestable.

El saber que el Señor está cerca nos ayuda a no estar “afanosos” por nada, ya que sabemos que Él puede resolver todo lo que se nos presente. La inquietud y la preocupación indican falta de confianza en Dios. O usted ha creado otro dios que no puede ayudarlo, o cree que Dios pudiera ayudarlo pero no quiere, que significa que usted está poniendo en tela de juicio la integridad de Dios y de su Palabra. Así que deléitese en el Señor y medite en su Palabra (Sal. 1:2). Sepa quién es Él y cómo obra. Entonces podrá decir: “El Señor está cerca, así que no me afanaré por nada”.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Aarón y el sacerdocio

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Aarón y el sacerdocio

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/33033654

He mencionado que he conocido a varias personas que prometieron leer la Biblia completa desde Génesis hasta Apocalipsis y que comenzaron con una gran resolución y leyeron el libro de Génesis, luego pasaron por el libro de Éxodo, pero una vez que llegaron al libro de Levítico, empezaron a perder algo de su celo por leer toda la Biblia, y muchos desertaron a la mitad del libro de Levítico.

Algunos soportan Levítico y llegan al libro de Números, pero luego cogen su mochila y se van a casa. Son pocos los que leen todo el Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.. Y la razón de esto es simple, se debe a que en Génesis y Éxodo tenemos material histórico con el cual estamos, al menos, algo familiarizados y hay mucha acción e interés en la información que se encuentra allí; pero tan pronto como llegamos a Levítico, encontramos información y material en la Biblia que, en muchos aspectos, es completamente ajeno a nosotros porque el libro de Levítico contiene discusiones largas y detalladas de reglas específicas y regulaciones para el comportamiento del pueblo que celebra la religión en Israel.

Hay descripciones detalladas de cómo una persona puede discernir la diferencia entre una erupción cutánea normal inofensiva versus el reconocimiento de la lepra; y la gente queda estancada con esto porque es algo extraño. Es por eso que a menudo recomiendo a los que están en su viaje inaugural por las Escrituras, a que primero lean un resumen breve de los libros históricos y luego regresen y llenen los vacíos con estas piezas de literatura más difíciles.

Y eso es lo que estamos tratando de hacer en este panorama introductorio del Antiguo Testamento, a fin de proporcionar una visión general de un marco, o la estructura de toda las Escrituras; Y luego, esperamos que regreses y leas los capítulos individuales y los versículos de cada libro de la Biblia.

Y tengo que decir esto: por más que podamos luchar al inicio con libros como Levítico, Números y Deuteronomio, esos tres libros del Pentateuco son un virtual depósito de riqueza de información detallada que tiene un significado profundo para nuestra comprensión del Nuevo Testamento, Y a menudo nos perderemos la primera vez ya que no tenemos esa estructura básica en la cual colocar los detalles de esos libros.

Pero el libro de Levítico se llama Levítico, en la historia de la iglesia, porque da todas las reglas y regulaciones para las actividades de la tribu de Leví. Era de la tribu de Leví de donde se estableció el sacerdocio en el Antiguo Testamento.

Aarón y sus descendientes fueron llamados a servir en lo que llamamos el culto de Israel. Ahora, casi me aterra el usar esa palabra en las clases de esta serie, porque tan pronto como escuchamos esa palabra “cultus”, evoca en nuestras mentes la idea de algo terrible, es decir, un culto.

Vinculamos los cultos con estas sectas marginales radicales y extremas que están involucradas en cosas como las de Jonestown y otras, pero este es realmente un término técnico que describe la vida y la actividad de cualquier comunidad religiosa, e Israel tiene un culto elaborado establecido ya que es una comunidad religiosa y no tiene la connotación negativa que la palabra ‘culto’ tiene. Pero el libro de Levítico está muy interesado en los principios levíticos y en lo que llamamos la “ley ritual”.

Y debido a que los rituales del Antiguo Testamento son tan extraños e inusuales, a veces nos aburrimos o nos intimidamos con el material que se encuentra en el libro de Levítico, pero si nos detenemos por un momento y recordamos que cada ritual, es decir todo rito que Dios instituyó entre su pueblo en el Antiguo Testamento, tuvo un significado que apunta más allá de sí mismo, hacia el cumplimiento de la redención que se produce en la persona y obra de Cristo.

Entonces, al observar cuidadosa y meticulosamente algunos de estos rituales detallados del Antiguo Testamento, hay un sentido en el que simplemente abre nuestro entendimiento de la profundidad y las riquezas de lo que encontramos en el Nuevo Testamento.

El libro de Números se llama así porque básicamente se refiere a la numeración de las tribus, su ubicación y al reparto de los diversos lugares que ocuparían en la tierra prometida. Y el libro de Deuteronomio, el prefijo “deutero” significa “segundo”, y la palabra griega “nomos” significa “ley”, por lo que el libro de Deuteronomio simplemente se refiere al segundo libro de la Ley, que en cierto sentido es una recapitulación de toda la ley que encontramos, particularmente en Éxodo, y más tarde en los otros libros del Pentateuco.

Pero lo que vamos a hacer hoy es ver principalmente el significado del libro de Levítico para el sacerdocio del Antiguo Testamento. Si hay un tema general que encontramos en Levítico, es el tema de la santidad.

Es el tema de la santidad de Dios tal como se manifiesta en los rituales y en los patrones de comportamiento de las personas que Él ha llamado a sí mismo y les dice: “Sed santos, porque Yo soy santo”. Así que todos estos ritos y leyes que gobiernan la vida cúltica de Israel están abocados a mantener la santidad de la nación y esto empieza, en realidad, temprano en Éxodo con la institución y ordenación del sacerdocio porque, en primera instancia, el propósito fundamental del sacerdote en el Antiguo Testamento era ser el ministro de Dios de lo santo.

Ahora, uno de mis pasajes favoritos que lo ilustra en el Antiguo Testamento se encuentra en el capítulo 10 del libro de Levítico. Es uno de esos incidentes dramáticos que se registran allí, pero que arroja una luz enorme sobre el significado y el papel del sacerdocio levítico. Cuenta de la historia de Nadab y Abiú, los hijos de Aarón. El capítulo 10 de Levítico empieza así: “Nadab y Abiú,” en hebreo algunos lo llamam “Abijú”, yo lo voy a llamar Abiú. “Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron sus respectivos incensarios, y después de poner fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron delante del Señor fuego extraño, que Él no les había ordenado. Y de la presencia del Señor salió fuego que los consumió, y murieron delante del Señor”.

Ahora, estos dos versículos nos dan una pequeña y breve descripción de lo que sucede. Es decir, esto es muy característico del Antiguo Testamento, el sobrepasar ligeramente eventos importantes y profundos y casi hacerlos parecer como posdata de la historia del Antiguo Testamento, pero, ciertamente para Aarón, este fue un momento dramático en su vida ya que sus dos hijos, quienes seguían sus pasos, quienes habían sido ordenados y consagrados al sacerdocio, se presentaron ante el altar y ofrecieron lo que la Biblia llama “fuego extraño”.

Es decir, estos sacerdotes jóvenes estaban experimentando con ciertas innovaciones en el proceso de adoración que no habían sido consagradas o prescritas por Dios. A simple vista parece algo simplemente inofensivo, pero la respuesta de Dios a su innovación y al cambio del modo de adoración divinamente estipulado, fue su muerte instantánea.

Ahora vamos a leer lo que sucede como resultado: “Entonces Moisés dijo a Aarón: ‘Esto es lo que el Señor habló, diciendo: Como santo seré tratado por los que se acercan a mí, y en presencia de todo el pueblo seré honrado.’ Y Aarón guardó silencio.” Permítanme aquí la libertad y licencia por un momento, para leer entre líneas.

Cuando Aarón descubre que sus hijos han sido matados instantáneamente por el Dios que los consagró para servir, el Dios a quien Aarón está dedicando su vida; no solo debió haber quedado profundamente afligido por la muerte de sus hijos, sino que debió haber quedado totalmente desconcertado y molesto de que Dios hiciera esto. Y muchos de nosotros hoy en día, cuando leemos historias como esta en el Antiguo Testamento, nos ofenden.

“¿Qué clase de Dios ejecutaría arbitrariamente sacerdotes por lo que parece ser una cosa tan pequeña e insignificante?” Y puedo oír a Aarón corriendo hacia la tienda de Moisés porque, después de todo, Aarón, a pesar de que está consagrado como sumo sacerdote y como sacerdote principal de Israel, todavía no es el líder de Israel.

El líder de Israel en ese momento de la historia sigue siendo Moisés. Él es el mediador del antiguo pacto y la autoridad de liderazgo ha sido investida en Él. Entonces Aarón va directo a Moisés y asumo que lo que hace es decir: “¿Qué está haciendo Dios aquí? Moisés, tienes que hablar con Dios. Protesta esta manifestación injusta de Su ira”.

Y Moisés, aparentemente, trata de calmar a Aarón. Moisés no tiene que ir a la montaña y preguntar a Dios del por qué ocurriría tal cosa. Él le dice a Aarón: “Aarón, Aarón: esto es lo que el Señor dice. ¿No te acuerdas? Cuando estableció el sacerdocio y le dio a los sacerdotes su verdadero propósito de ser, dijo: “Por aquellos que se acercan a mí, debo ser tratado santo y ante toda la gente, debo ser glorificado.”

Ahora, en esta respuesta sucinta que Moisés le da a Aarón, creo que encontramos el motivo principal de todo el libro de Levítico, y de hecho la cristalización cardinal de la esencia de la adoración para todo el pueblo de Dios de todos los tiempos.

Desde la primera ofrenda que fue dada por Abel en los primeros días del Génesis, hasta la adoración que se ofrece en el cielo por los ángeles, tal como está registrado en el libro de Apocalipsis, Dios, en el centro de la adoración, debe ser considerado santo, y el punto central de toda adoración y de toda vida religiosa es la gloria de Dios.

Es por eso que vimos con el Tabernáculo que solo el sacerdote podía entrar en el lugar santo, y los levitas estaban situados alrededor del Tabernáculo para asegurar que toda la actividad que rodeaba la adoración del pueblo de Dios, manifestara su Santidad y declarara Su gloria. Entonces, creo que esa es la clave para entender el libro de Levítico y todo el sacerdocio del Antiguo Testamento.

A lo que estos rituales, que regían las leyes que se exponen en Levítico, se refieren, es a la eliminación de la impureza o la eliminación de lo profano de aquello que es sagrado, Y esa es la tarea del sacerdocio: mantener ante el pueblo su vocación santa, su llamado a evidenciar y reflejar el carácter de Dios en toda su vida de pacto.

Así que tenemos estas listas, aparentemente interminables, de rituales de purificación y limpieza, llegando directamente hasta el punto de qué alimentos podía comer el pueblo de Israel. Vemos las leyes dietéticas de Israel y se permite que ciertos animales se consuman como alimento y otros están prohibidos. Del mismo modo, ciertas formas de producción que cultivan los agricultores de la época podían consumirse mientras que otras no.

Ahora, muchísima gente mira esas leyes dietéticas de Israel en el Antiguo Testamento y asume que la única preocupación que Dios tiene en esta legislación de dieta, es medicinal o terapéutica, porque incluso desde el punto de vista actual, miramos hacia atrás y vemos que ciertos alimentos que fueron prohibidos en la mesa de Israel, son alimentos que aún en nuestros días son capaces de transmitir enfermedades.

Aún somos muy cuidadosos, así que no comemos, por regla general, animales carroñeros que se banquetean de cadáveres y pueden ser fácilmente huéspedes de parásitos y transmitir enfermedades graves. Y ciertamente, había una dimensión terapéutica. La prohibición de comer carne de cerdo, por ejemplo, en el Antiguo Testamento, probablemente esté relacionada con la facilidad con que la carne de cerdo puede contaminarse con triquinosis y cosas así.

Pero si miramos un poco más profundo en las regulaciones del Antiguo Testamento con respecto a la dieta y a la comida, vemos que no solo es terapéutico o medicinal porque algunos de los alimentos que están prohibidos a Israel en el Antiguo Testamento, más tarde obtiene su aprobación en el Nuevo Pacto, donde todavía eran una cultura antigua que no contaba con las medidas sanitarias disponibles que tenemos hoy en nuestra cultura.

Pero, más importante aún, se hizo una distinción entre lo que estaba limpio y lo que estaba inmundo y esa es la distinción fundamental. No solo limpio con respecto a la limpieza medicinal, sino limpio con respecto a los tipos de animales que estuvieron involucrados.

Por ejemplo, a los israelitas se les restringió, en su dieta alimenticia, a comer solo animales domesticados, no animales salvajes. Y los granos y las sustancias alimenticias de los productos que formaban parte de la dieta permitida señalaban, en su mayor parte, aquellos alimentos que eran resultado directo de la cosecha de las personas.

Y, por lo tanto, a las personas de les permitía, en cierto sentido, comer del fruto de su trabajo, pero tenían que tener cuidado de comer cosas extrañas y raras fuera del campamento. Es decir, aún hasta estos puntos, aparentemente inofensivos de la consideración dietética, está este deseo de evitar la contaminación del pecado.

Son simbólicos en su dimensión para decir que Dios ordenó a esta nación, la llamó a estar separada y consagrada, ser diferente de todas las otras naciones, porque Dios mismo es Santo. Dios mismo, es otro. Dios mismo es distinto a nosotros. Y la diferencia fundamental entre Dios y su pueblo es la diferencia entre el que es absolutamente puro y santo y sus criaturas que se han vuelto pecadores.

Ahora, todo el mundo se ha sumido en el pecado, pero Dios, en sus propósitos de redención, para redimir a su pueblo del pecado, crea una nación y dice: “voy a hacerte diferente. Te voy a hacer mi representante. Serán santos, así como Yo soy santo. Y hasta el último detalle, voy a legislar una visión no conformista para que la gente te mire y vea que tú eres diferente”.

Y esto se convirtió en un asunto de gran compromiso moral para el pueblo escogido de Israel, de modo que cuando fueron llevados en cautiverio y se les ordenó comer de la comida de las naciones extranjeras, ellos se negaron a hacerlo porque no querían violar estas leyes y contaminarse ante la presencia de Dios. Así el tema de la santidad de Dios y la pecaminosidad del ser humano se repite a lo largo del libro de Levítico.

Ahora, los sacerdotes, además de ser responsables de todas estas leyes rituales, eran también responsables, hasta cierto punto, de ser administradores civiles; tenían el papel que más tarde se les otorgaría a los jueces y eran los médicos de la época. Mencioné esa larga sección en el Antiguo Testamento donde la gente tiene que pasar por esta lista detallada de chequeos con el propósito de diagnóstico, para ver si es una erupción cutánea inofensiva o para ver si es lepra,

Y fueron los sacerdotes los responsables de hacer el diagnóstico final en casos como esos. Recuerdas en el Nuevo Testamento que cuando Jesús sanó a los leprosos, cuando terminó de sanarlos les dijo: “Id y mostraos a los sacerdotes”.

Es como decir: “Ahora acude a tu médico y haz que el médico confirme que en verdad estás curado de esta horrible enfermedad”. Uno de los aspectos importantes del sacerdocio en el Antiguo Testamento es el cuidado con que Dios designa y diseña sus vestimentas.

Eso lo encontramos a principios del libro de Éxodo, en Éxodo 28. Éxodo 28 empieza con estas palabras, Dios está hablando y Él dice: “Entonces harás que se acerque a ti, de entre los hijos de Israel, tu hermano Aarón, y con él sus hijos, para que me sirvan como sacerdotes: Aarón, con Nadab y Abiú, Eleazar e Itamar, hijos de Aarón. Y harás vestiduras sagradas para tu hermano Aarón, para gloria y para hermosura.

Y luego lo que sigue es una detallada descripción del diseño del efod, el pectoral y el manto y los nombres que están inscritos en las túnicas de los sacerdotes, ya que ellos han de ser santos para el Señor. Pero nos preguntamos por qué este detalle en las túnicas y vestiduras de los sacerdotes.

Y Dios da la respuesta. Él dice: “Yo quiero que estos sacerdotes sean distintos. Quiero que estén apartados y que las vestiduras que usen sean para gloria y para hermosura.” A menudo, esto es pasado por alto: que en el diseño del Tabernáculo, en el diseño del sacerdocio, la gloria de Dios está en el centro del interés, y el vínculo que se encuentra aquí entre la gloria y la hermosura divinas.

A menudo obviamos eso y esa belleza en sí misma llama la atención sobre la naturaleza y el carácter de Dios. Es por eso que, en resumen, podemos decir que estas instrucciones para la adoración en el Pentateuco son para adorar a Dios en la belleza de la santidad.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

Brillando a la sombra de su gloria

Isha – Salmos

DÍA 77 – Salmo 45

Dosis: Majestad

Brillando a la sombra de su gloria

“Cetro de justicia es el cetro de tu reino; has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros. Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos, desde palacios de marfil te recrean”. (Salmo 45:6b–8)

Qué hermosa descripción nos da este Salmo de la justicia de Cristo como un cetro. Todo lo que este rey hace es justo y está de acuerdo con el designio eterno y la voluntad de Dios, que son la norma y razón eternas del bien y del mal. Jesús sufrió por causa de la justicia y la destrucción del pecado “el justo por los injustos”.

Pero en este pasaje se nos habla también del ungimiento del rey. Se dice que sus vestidos estaban impregnados de perfume. En cuanto a los elementos que se mencionan, la mirra es una resina aromática que con frecuencia se elabora en forma de polvo. Los magos se la llevaron de regalo a Jesús y las mujeres la compraron para ungir el cuerpo muerto del Señor. La canela se elaboraba de las flores secas. El áloe es una madera aromática originaria de La India. La presencia de este rey exhalaba un exquisito aroma.

Se dice también que sus palacios son de marfil, que eran los más magníficos de ese entonces. ¿Te imaginas cómo serán las calles del cielo? Tal vez aquí vivas en un lugar muy humilde, pero las mansiones celestiales son mejores que los palacios de marfil. Aquí se compara por su pureza, al oro de Ofir, que era el más refinado y costoso.

En este contexto aparece la reina: “Está la reina a tu diestra con oro de Ofir”. En el Nuevo Testamento es la iglesia la esposa del cordero, cuya belleza y gracia son sus ornamentos que se comparan al lino fino y resplandeciente de Apocalipsis 19:8: “Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”. ¿Están procurando vestirte de este lino fino? Como novias debemos exhalar también un exquisito perfume, un carácter santificado, una fragancia de amor por nuestro Salvador.

Solo podemos ser novias regias y gloriosas a su sombra, porque él comparte con nosotras su santidad, él nos limpia, nos lava, nos viste, nos adorna. Para que un día contemplemos su majestad.

Oración: Señor enséñame a deleitarme en tu hermosura y a santificar mi vida bajo tu sombra. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 92). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Diferencia radical

Jueves 14 Noviembre

(Jesús dijo:) El que cree en mí, tiene vida eterna.

Juan 6:47

Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen.

Juan 6:63-64

Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

Juan 6:68

Diferencia radical

Pensamientos de J. F. Jobin

http://labuenasemilla.net/20191114

«Existe una diferencia radical, una oposición fundamental entre la fe cristiana, resultado de la vida de Dios en un creyente, y la observancia de ritos religiosos con el fin de alcanzar a Dios. Si la religión conduce al fiel a hacer esfuerzos para ir a Dios y serle agradable, inversamente, la revelación cristiana nos enseña que Dios viene al encuentro del hombre y lo busca donde él está…

Igualmente, la filosofía es la búsqueda de la verdad, mientras Jesús se presenta diciendo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). No se trata de una verdad que tendríamos que buscar y comprender, sino de una verdad que se revela y nos ilumina. No se trata solamente de seguir un enfoque intelectual, sino de responder a Dios quien nos llama…

La salvación está en una fe viva en el Hijo de Dios; ahora bien, a menudo nosotros estamos encerrados en las ideologías que nos han seducido. Necesitamos que esos cerrojos de nuestros razonamientos se rompan…

En cuanto a mí, cuando fui confrontado clara y evidentemente con mis limitaciones y mis fracasos, pude responder al llamado de Dios. Entonces encontré a otros creyentes que, de diferentes maneras, llegaron a la misma verdad. Tantos caminos individuales que convergen hacia la misma persona, la del Hijo de Dios. Y los que creen en él comprenden que no han tenido ningún mérito para llegar a él. Jesús mismo vino a su encuentro».

Job 15 – Hebreos 6 – Salmo 123 – Proverbios 27:17-18

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

LA FUENTE DEL CONTENTAMIENTO

Noviembre 13

LA FUENTE DEL CONTENTAMIENTO

He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. (Filipenses 4:11)

El existencialismo, la actitud mental dominante de la psicología contemporánea, se ha infiltrado no solo en nuestro país, sino también en muchas iglesias. Da a entender que todo hombre tiene el derecho a hacer cualquier cosa que lo haga sentir bien. Pero una manera equivocada de pensar como esa se origina en el orgullo ególatra. Es la persona egoísta la que dice: “Si lo hace sentir bien pero me hace daño a mí, no puede hacerlo. Pero si me hace sentir bien pero lo daña a usted, puedo hacerlo de todas maneras”. Algunos se engañan a sí mismos al pensar que su pecado no perjudica a nadie, pero el pecado siempre termina haciendo daño.

En contraste con la egolatría, la Biblia dice que debemos ser humildes y altruistas (Fil. 2:3-4), amar a quienes nos maltratan (Mt. 5:44), y mostrar misericordia a quienes tropiezan repetidamente (1 P. 4:8). Esas virtudes ayudaron a Pablo a estar contento en cualquier circunstancia. En cambio, algunos creyentes toman todo lo que oyen y ven y lo filtran en su mente para ver si los hiere de alguna manera, lo que resultará en inmediata inestabilidad y ansiedad.

Cuando otros lo maltraten, la humildad lo ayudará a mantener el equilibrio.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Un novio tierno y victorioso

Isha – Salmos

DÍA 76 – Salmo 45

Dosis: Palabras de Vida

Un novio tierno y victorioso

“Tus saetas agudas, con que caerán pueblos debajo de ti, penetrarán en el corazón de los enemigos del rey…” (Salmo 45:5)

Una de las responsabilidades de los reyes de Israel fue luchar contra los enemigos extranjeros que intentaban acabar con su pueblo. Y utilizaban distintos tipos de armas: lanzas, escudo, saetas. Las saetas eran las fechas que podían ser lanzadas a distancia.

Jesús vino a este mundo a librar una batalla espiritual. Pero mientras estuvo aquí sus saetas fueron palabras de amor. ¿Recuerdas qué palabras le dijo a la mujer del flujo de sangre? “Hija, tu fe te ha salvado” Fue una saeta de ternura, para una mujer que por años se había sentido marginada y de pronto era ascendida a la categoría de “hija”. A la adúltera que esperaba un juicio severo, una piedra lanzada con furia, la rindió con sus palabras: “Ni yo te condeno, vete y no peques más”. O cuando defendió a aquélla pecadora en casa de Simón el fariseo, que ungía sus pies con perfume y lágrimas: “Tus pecados te son perdonados”, “Tu fe te ha salvado, vé en paz”.199 A leproso no solamente lo tocó sino le dijo: “Quiero, sé limpio”.

Yo anhelo que sus saetas de amor y de vida sigan penetrando en mi corazón. Cuando acudo a su presencia y me derramo delante de Él, cuando le confieso mis pecados, cuando le cuento mis temores, cuando le relato mis angustias, cuando le entrego mis cargas, siempre están sus saetas penetrando en mi mente: “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo”. “Mi paz les dejo mi paz, os doy. Yo no os la doy como el mundo la da, no se turbe vuestro corazón ni tenga miedo”.201 “He aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. ¿Qué efecto causan en ti sus palabras? Ríndele tu corazón, ponte en el blanco de Dios.

Pero para el futuro hay una esperanza también maravillosa. Jesús regresará a establecer un reino de justicia y paz que cubrirá toda la tierra. Habrá una última gran batalla escatológica. En Apocalipsis se ve el cielo abierto y a Cristo cabalgando en un caballo blanco, para guerrear contra todas las fuerzas del mal, y juzgar con justicia. Quien monta el caballo blanco se llama fiel y verdadero, y lo siguen los ejércitos del cielo, montados en caballos blancos y vestidos en lino fino, blanco y limpio. En este caso las saetas que penetrarán los corazones del enemigo, ya no son flechas con punta de hierro, sino es su palabra del evangelio que proclama su obra en la cruz del calvario. Sólo así entendemos a plenitud el siguiente versículo del Salmo 45 que dice: “Tu trono oh Dios es eterno y para siempre.” Es este un canto profético que habla del futuro rey mesiánico que vendrá en los últimos días a desposar a su novia la iglesia con sus saetas de amor.

Oración: Señor dispara tus saetas a mi corazón, aquellas palabras de vida eterna y enséñame a rendirme a ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 91). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

¿Para quién sembramos? (2)

Miércoles 13 Noviembre

No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

Gálatas 6:9

El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

Filipenses 1:6

¿Para quién sembramos? (2)

¡Perseveremos!

http://labuenasemilla.net/20191113

Ayer se vio la importancia de sembrar para el Espíritu y no para la carne. Si sembramos para el Espíritu, cosecharemos sus felices frutos en nuestra vida. Pero la semilla no germinará en una noche, y a veces tendremos la impresión de que nada cambia. Tranquilicémonos: Dios, quien en su gracia nos ha salvado, también nos ha declarado justos delante de él por la obra de Cristo. Esta misma obra nos permite considerarnos “muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús” (Romanos 6:11). Entonces tenemos la certeza de que él nos ayudará a vivir conforme a sus pensamientos y, en consecuencia, a santificarnos día tras día.

Gracias a Jesucristo es posible obtener la victoria sobre la codicia. Dios nos llama a confiar en él en ese combate contra la impureza, a perseverar y a vivir así la realidad de la victoria lograda por su Hijo.

Convenzámonos de que si Dios nos pide renunciar a las cosas malas, no es para frustrarnos, sino para darnos cosas infinitamente mejores: una vida para su servicio, en comunión íntima con él. La lucha no es fácil, pero siempre vale la pena. Y será victoriosa si perseveramos orando al Señor, tomados de su mano, para así decir: “Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10). “Todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:23).

Job 13-14 – Hebreos 5 – Salmo 122 – Proverbios 27:15-16

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Humildad y gentileza

Noviembre 12

Humildad y gentileza

Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. (Filipenses 4:5)

Es difícil hallar una palabra que capte el multiforme sentido de la palabra traducida como “gentileza” en el versículo de hoy. Algunos dicen que se refiere al contentamiento, a la delicadeza, a la generosidad o a la buena voluntad hacia los demás. Otros creen que se refiere a la misericordia o a la indulgencia con las faltas o los fracasos de otros. Incluso otros aseguran que describe la paciencia, refiriéndose a alguien que se somete a la injusticia o al maltrato pero no se venga con odio o amargura. Creo que la mejor traducción es “gentileza”, ya que en el sentido cristiano esa palabra comprende todos los demás sentidos.

La gentileza también incluye otro elemento importante: la humildad. El cristiano humilde no guarda rencor, sino que confía en Dios siempre que se maltrata, se juzga injustamente o se calumnia. Una persona así no exige sus derechos. Dios nos manifestó su gracia de la misma manera; la humanidad maltrató y calumnió a Jesucristo aunque no merecía nada de eso, pero Él sigue extendiendo sus brazos hacia nosotros con amor (cp. Ro. 5:10). La humildad y la gentileza lo ayudarán a ser estable a pesar de las circunstancias.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Confiando en su Justicia

Isha – Salmos

DÍA 75 – Salmo 45

Dosis: Justicia Divina

Confiando en su Justicia

“Cetro de justicia, es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”. (Salmo 45:6–7)

Hay tres aspectos de la justicia de Cristo que nos afecta especialmente que debemos entender: en el pasado, en el presente y en el futuro:

En el pasado: Fue profetizado que la justicia sería una de las características del siervo sufriente de Dios: “verá el fruto de de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos”. Este es el gran tema de la justificación por la fe: Jesús se sometió a las demandas de la justicia de Dios por nosotros, fue el único que pudo satisfacer la justicia de Dios y esto trasciende cualquier acto de justicia humana. Murió como malhechor sin haber cometido pecado y pagó nuestras iniquidades. Esta gran obra propiciatoria de Jesús fue a nuestro favor: “De su justicia todos hemos recibido”, “Jehová justicia nuestra.” No sé qué tan conscientes somos de esta realidad cuando volvemos a pecar, ¿Cuánto valoras la justificación por la fe?

En el presente: Él quiere que seamos justas y confiemos en su justicia. El manto de justicia ya lo tenemos puesto, Dios ya nos ha justificado, ya pagó por ti, ya tiene tu vida en tus manos. Ahora te toca a ti conservar esa justicia, evidenciarla en tu carácter. ¿Te cuesta ser justa? Honestamente a mí sí. ¡Cuántos errores no he cometido con mis hijos, intentando aplicar la justicia entre hermanos! La vida nos presenta a diario situaciones y circunstancias en las que tenemos que decidir, ¿Qué es lo justo? Pidamos el auxilio de Dios.

En el futuro: Esperamos a un rey justo que anunciaron los profetas: Zacarías 9: “He aquí tu rey vendrá a ti Justo y Salvador.” La idea de Zacarías es que él vendría a corregir las injusticias. “He aquí para justicia reinará un rey.”195 “He aquí vienen días dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará justicia y juicio en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado, y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.”

Dios quiere que confiemos en su justicia. El reino milenial donde Él reinará y establecerá su justicia aún no ha llegado, pero Él puede y quiere hacerte justicia ahora. Confía en Él cuando tengas un problema, cuando cometan contigo una injusticia. David escribió: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él y Él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.”

Oración: Señor enséñame a confiar en tu justicia y a experimentar tu paz en situaciones difíciles. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 90). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.