Dentro de un momento

Jueves 28 Octubre

Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder.1 Corintios 6:14

(Jesús dijo:) Todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?Juan 11:26

Dentro de un momento

Santiago era cristiano; padecía una grave enfermedad y sabía que su muerte se acercaba. Cuando hablaba de ese pasaje que lo llevaría a la presencia de Dios, al “paraíso” (Lucas 23:43), decía serena y firmemente: “Dentro de un momento”. Ese más allá le era familiar porque sabía que allí encontraría a Jesús, Aquel a quien oraba y quien lo sostenía en la enfermedad.

Hoy está con Jesús. Los que lo aman saben que está junto a su Salvador. Su cuerpo volvió al polvo (Génesis 3:19), pero resucitará, pues Santiago creyó la palabra del Señor: “El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).

Para cada uno de nosotros hay un “dentro de un momento”; solo Dios lo conoce. Entonces se termina nuestra vida terrena y pasamos al más allá. Pero, ¿cuál más allá? ¿Ha pensado usted en ello? Para todos los que aceptaron el regalo de la vida eterna en Jesucristo, esta vida se traduce, desde hoy, en una relación viva y real con Dios. La fe es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Esa era exactamente la mirada de fe que Santiago, desde su cama, tenía sobre su futuro.

“Dentro de un momento” también es el instante en el cual Jesús va a venir a la tierra a buscar a los suyos, a su Iglesia. Los que hayan muerto en Cristo, resucitarán, al igual que Santiago; los que todavía estén vivos en la tierra, serán transformados. Esperanza bienaventurada para los creyentes: irán “para recibir al Señor en el aire”, a fin de estar “siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:17).

Ester 1 – Juan 13:1-20 – Salmo 119:65-72 – Proverbios 26:11-12

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El remedio para el misionero

Octubre 26/2021

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El remedio para el misionero

John Piper

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El tren accidentado

Martes 26 Octubre

Resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.Santiago 4:7-8

El tren accidentado

Bill y Jim trabajaban en una compañía ferroviaria en la costa del Pacífico. Bill era cristiano, pero Jim no admitía la existencia de un Dios que habría creado un mundo como este, con tanta miseria y maldad. Cierto día ocurrió un grave accidente en la línea que va de Seattle a Portland. Bill y Jim fueron al lugar del siniestro. Se encontraron con una masa deforme de escombro y hierros. Era todo lo que quedaba del admirable tren express totalmente nuevo que había salido del almacén poco antes.

Bill, un poco provocador, dijo a Jim:

 – ¡Cuando pienso que trabajamos para una compañía que hace pasar esto por un tren! ¡Ese montón de hierro no se parece nada a un tren!

 – ¡Es una tontería lo que dices! ¡Sabes bien que el conductor estaba ebrio!

 – Claro, y tú, bien sabes que el responsable del estado actual de este mundo no es el Creador. Dios creó al hombre a su imagen, perfecto. Pero como resultado del pecado de Adán y Eva, todo se arruinó, es como si un conductor ebrio fuese el responsable del desastre.

 – Tienes razón, no es justo culpar a Dios por la situación actual; por supuesto, fue el hombre quien estropeó todo.

Por fin Jim se volvió a Dios. Y nosotros, ¿sabemos que debido al pecado del hombre, Satanás se convirtió en el “príncipe de este mundo” y quiere llevar a la perdición al mayor número posible de personas? Pero Dios nos dio un remedio: la fe en Jesucristo, único y seguro medio para escapar al desastre hacia el cual Satanás lleva a los hombres sobre los cuales gobierna.

“Antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Romanos 3:4).

Nehemías 12 – Juan 12:1-26 – Salmo 119:49-56 – Proverbios 26:7-8

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La gran esperanza de las misiones

Octubre 25/2021

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La gran esperanza de las misiones

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La lengua

Lunes 25 Octubre

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros.Colosenses 3:16

Estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca.Lucas 4:22

¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre (Jesús)!Juan 7:46

La lenguaTexto de la epístola de Santiago

“Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre… Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Santiago 3:4-1417).

Nehemías 11 – Juan 11:38-57 – Salmo 119:41-48 – Proverbios 26:5-6

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Cristo es como la luz del sol

Octubre 24/2021

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Cristo es como la luz del sol

John Piper

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El gozo de Jesús en el matrimonio

Soldados de Jesucristo

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Octubre 18/2021

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Ahora

Viernes 8 Octubre

Nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.Romanos 5:11

Ahora

“Ahora” es un adverbio muy común que indica el momento presente o la época actual. No designa una esperanza, una promesa para el futuro, sino la seguridad de una cosa que ya poseemos. Cuando un niño dice: “Ahora tengo mi regalo”, se alegra y lo sostiene fuerte con sus manos. De igual manera, cada cristiano puede apropiarse gozoso estas tres certezas, tres “ahora” de la Biblia.

 – “Vosotros… que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia” (1 Pedro 2:10). No tengo que esperar la misericordia de Dios. Él me perdonó porque su Hijo pagó mi deuda; solo tengo que aceptar ese favor inmerecido. Actuar de otro modo sería ofenderlo.

 – “Amados, ahora somos hijos de Dios” (1 Juan 3:2). Dios me adoptó y me llama su hijo. Yo, que era una criatura contaminada por el pecado y sin relación con Dios, ahora tengo una relación filial con él. ¡Después de mi muerte no me espera un juez, sino un Padre que me abre su casa!

 – “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). Lamentablemente, como creyente en Cristo, puedo volver a pecar. Esto ocurre fácilmente, y mi conciencia está incómoda. Satanás aprovecha para sembrar la duda en mi mente: ¿Soy realmente salvo? Este versículo me tranquiliza: Dios es justo, él ya solucionó la cuestión de ese pecado con su Hijo. No es posible que pierda esa salvación pagada tan cara por mi Salvador. Lo que tengo que hacer, en tal caso, es confesar esa falta, ese pecado al Señor y pedirle restaurarme en su comunión.

Esdras 4 – Juan 3:1-21 – Salmo 113 – Proverbios 24:28-29

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Yo soy

Jueves 7 Octubre

(Jesús dijo:) Yo soy la luz del mundo.Juan 8:12

Antes que Abraham fuese, yo soy.Juan 8:58

Yo soy

Todo lo que Dios es habitaba corporalmente en Jesús. Por ello, a menudo, en el evangelio de Juan, Jesús se presenta con las palabras: “Yo soy”. En el original griego esta expresión refleja un presente perpetuo. Dios estaba en este hombre: el Hijo del Hombre, Dios cercano a nosotros.

Cuando sus discípulos estaban asustados debido a una gran tempestad, Jesús les dijo: “Yo soy; no temáis” (Juan 6:20). Y cuando lo recibieron en su barca, se tranquilizaron.

A unos contradictores que lo interrogaban, les dijo: “De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58). Para ellos, Jesús blasfemaba, pues la expresión “Yo soy” les recordaba cómo Dios se había revelado a Moisés: “Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros” (Éxodo 3:14). Y Juan añade: “Tomaron entonces piedras para arrojárselas” (Juan 8:59).

El Hijo de Dios entre los hombres, el eterno “Yo soy”, no podía dejarlos indiferentes. Jesús les dijo también: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

Muchos temían esta presencia del Hijo del Hombre. Lo rechazaron y lo clavaron en una cruz. Si por un lado unas manos inicuas clavaron al Hijo de Dios en el madero, por otro lado “Yo soy”, abandonando todos sus derechos, lo aceptó porque era la voluntad de su Padre. Su amor infinito lo condujo hasta allí para llevar el castigo de nuestros pecados. Ahora, resucitado, eternamente vivo, puede salvar a todos los que le reciben, y les da la paz.

Esdras 3 – Juan 2 – Salmo 112 – Proverbios 24:27

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Una decisión aplazada

Miércoles 6 Octubre

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos. Eclesiastés 12:1

Una decisión aplazada

En la vida de Alberto, un joven lleno de vida, todo iba bien. Sus amigos apreciaban su energía y su seriedad. Aparentemente tenía un futuro prometedor. Cuando era niño había asistido al club bíblico y había oído, memorizado e incluso cantado muchos pasajes de la Biblia. Sabía que Jesucristo había muerto en la cruz para salvar del juicio eterno a pecadores como él. Confesar su estado personalmente a Dios lo hubiese comprometido. Por ello prefería buscar excusas: todavía tengo tiempo, soy joven, la religión es para las personas mayores.

Un día uno de sus amigos le preguntó:

 – Si mueres, ¿a dónde irás?

 – Iré al infierno… no he confesado mis pecados a Dios.

 – Pero tú sabes que basta arrepentirse para ser perdonado. ¿No te asusta tu situación?

 – Claro que sí, pero tengo mucho tiempo por delante. Ahora estoy muy ocupado…

 – ¡Debes reflexionar seriamente!

Un año después, durante las vacaciones, mientras paseaba en la montaña, resbaló: su caída fue mortal.

El “mucho tiempo” se redujo a escasos segundos. Segundos de pánico… ¿Tuvo tiempo para clamar a Dios y decirle: Jesús, pequé, sálvame? ¿Dónde estará Alberto en la eternidad? ¿En el paraíso o en el infierno? ¡Solo Dios lo sabe!

Usted, querido lector, que siempre aplaza la decisión más importante de la vida, preste atención: ¡aún hoy puede entregar su vida a Jesús! Él murió por usted y le tiende la mano una vez más; ahora lo hace mediante este mensaje. ¡Arrepiéntase y crea en él para ser salvo eternamente!

Esdras 2 – Juan 1:29-51 – Salmo 111:6-10 – Proverbios 24:23-26

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