(Jesús dijo a sus discípulos:) Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar.Mateo 10:19
Yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan.Lucas 21:15
Todo tipo de oraciones (4) – Nehemías y la oración “relámpago”
Nehemías formaba parte de los judíos exiliados en Babilonia. Era copero en la corte del rey Artajerjes (Nehemías 2:1-8). Acababa de recibir malas noticias de sus compatriotas que habían vuelto al país. Muy triste, llorando y humillado, suplicó a Dios durante unos meses (Nehemías 1:4-11) para que el rey le permitiera ir a Jerusalén para darse cuenta de la situación.
Mientras Nehemías servía el vino al rey, este le preguntó por qué estaba triste. Antes de responder al monarca, Nehemías oró. “Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey” (cap. 2:4-5). No pudo orar durante mucho tiempo, en su habitación, pues el rey estaba delante de él, esperando su respuesta, y lo que estaba en juego era inmenso. Entonces dirigió a Dios una oración “relámpago”. Oró unas fracciones de segundo, y luego respondió al rey. Dios le dio las palabras que debía decir y permitió que el rey le concediera el permiso que deseaba.
Cristianos, la oración “relámpago” está a nuestra disposición todos los días. ¿Recibimos una llamada inesperada? ¿Alguien nos hace una pregunta incómoda? ¿Tenemos que dar rápidamente nuestra opinión o tomar una decisión importante, con serias consecuencias? ¿Nos encontramos en una situación difícil, en la que debemos actuar rápido? Nuestro Dios está ahí, no espera largos discursos. Invoquémosle, y simplemente sigamos adelante, confiando en él para que nos guíe en nuestras palabras y acciones.(continuará el próximo domingo)
Dios… ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón (Jesús) a quien designó.Hechos 17:30-31
¿No tenemos derecho a equivocarnos?
“¡Buenos días! -me dijo un cliente-. Le traigo el aparato que compré la semana pasada. No corresponde con la referencia que le había dado”. Como excusa, solo pude levantar los hombros y hacer esta reflexión: “Disculpe, ¡todo el mundo puede equivocarse!”. En efecto, cuando se trata de pequeñas cosas materiales, la expresión está muy bien adaptada. Sin embargo, hay decisiones y circunstancias de nuestra vida en las que no tenemos derecho a equivocarnos. El hecho de que “todo el mundo puede equivocarse” no borrará las faltas de nadie cuando cada uno tenga que comparecer ante Dios para rendir cuentas de su vida en la tierra, de sus decisiones y sus actos. Cuando no sabemos, podemos equivocarnos. Pero deberíamos saber, pues múltiples declaraciones de Dios nos dicen quiénes somos en el ámbito moral, y cuál debe ser nuestra conducta. Por ejemplo:
– Nuestra conciencia: ¿no hemos escuchado su voz muchas veces?
– Los llamados “diez mandamientos” y tantos otros dados por Dios mismo hace milenios.
– El Evangelio anunciado por Cristo y predicado luego en todo el mundo.
– La Biblia. Dios nos escribió, no solo para decirnos lo que tenía derecho a esperar de sus criaturas, revelándonos su total caída; también habla del medio para ser liberados a través del arrepentimiento y de la fe en Jesucristo. Nadie podrá decir que no lo sabía. Aún hoy Dios “manda”: el mensaje es urgente, pero está lleno de amor, para que nadie se prive de su gracia. Él quiere atribuirnos gratuitamente la justicia de Cristo, para que escapemos del juicio.
Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios.1 Pedro 2:17
Estad siempre preparados… con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.1 Pedro 3:15
¿Los cristianos podremos seguir viviendo en libertad?
Francia ha sufrido una oleada de graves atentados. A esas escenas de violencia siguieron momentos de intensa conmoción e interrogantes para los familiares de las víctimas y para todo el país. El ataque perpetrado contra un periódico satírico suscitó reflexiones sobre los límites de la libertad de expresión y el deseo de hacer justicia por sus propias manos…
Cristianos, hasta el momento hemos apreciado la posibilidad que teníamos, en algunos países, de vivir “quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad” (1 Timoteo 2:2). ¿Durará esto?
Todos quedamos impactados y, en cierta medida, todos nos identificamos con las víctimas. ¿Seré yo un día la víctima por el hecho de ser cristiano, por haber confiado en Cristo?
Hoy él dirige mi vida; estoy contento de vivir en un país donde puedo vivir mi fe con mi familia sin estar vigilado. Tengo la libertad de proclamar y cantar que él es el Señor; de contar a mi prójimo en la calle quién es Jesús, sin ser acusado de atacar su libertad…
Sí, Jesucristo es el Señor. No porque declaró la guerra a sus enemigos, sino porque dio su vida por ellos. Aceptó servir a los seres humanos y sufrir una muerte cruel, sangrienta, para salvarlos. “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”, es decir, Jesús, que significa “Dios salva”. Un día todo el mundo tendrá que reconocer Su señorío (Filipenses 2:9-11).
Jesús les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?Marcos 12:24Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.Juan 6:63
Los “tres-dieciséis” básicos
Para memorizar pasajes de la Biblia especialmente importantes, retengamos cuatro versículos cuyas referencias (capítulo y versículo) son 3 y 16:
Juan 3: 16: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. En el centro del mensaje del evangelio está el amor de Dios por todos los hombres, junto con el don de su Hijo unigénito, el Cristo, y la promesa de la vida eterna.
1 Timoteo 3: 16: “Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”. En el centro de la fe cristiana se halla este gran secreto ahora revelado: Dios vino a la tierra en forma de hombre, es decir, Cristo. Efectuó la redención y fue recibido en la gloria.
2 Timoteo 3: 16: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. En el centro de la fe también está la Biblia, la Palabra de Dios. Como fue inspirada por Dios, tiene poder para actuar en todo el que la recibe (1 Tesalonicenses 2:13).
1 Juan 3: 16: “En esto hemos conocido el amor, en que él (Jesús) puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”. En el centro de la vida del cristiano está el conocimiento del amor de Cristo; pero también existe, y debería existir, el amor de los creyentes entre ellos: Cristo los llama sus hermanos, ellos forman la familia de Dios.