¿Por qué Discipular?

9Marcas

Serie: Discipulado

Clase 2

¿Por qué Discipular?

Introducción

¿Por qué quieres discipular a alguien? Porque tienes que, es decir, ¿sientes que es una obligación? Porque quieres, es decir, ¿por qué has encontrado alguna forma de motivación que te hace desear hacerlo?

La semana pasada mencionamos que todo cristiano está llamado al ministerio de discipulado, independientemente de que te encuentres siendo discipulado por un creyente más maduro o alguien más joven en la fe, o ambas cosas.  Antes de comenzar este ministerio de discipulado queremos entender cuáles son los fundamentos bíblicos para una motivación cristiana de hacer discípulos. Hoy vamos a considerar dos razones por las cuales discipular.

Razón #1. ¿Por qué discipular? ¡Para tu gozo!

A algunas personas puede parecerles extraño decir que un motivo principal de nuestro discipulado hacia los demás es el gozo que recibimos al hacerlo. Suena egoísta, ¿no es así? Y aunque pueden haber muchas maneras en que podríamos buscar este gozo equivocadamente, el hecho está en que la Escritura presenta nuestro gozo como un motivador legítimo para los cristianos discipuladores.

Escucha estos versículos (selecciona personas para que lo lean en voz alta):

«Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora.» (Fil. 1:3-5)

«Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.» (Fil. 2:1-2)

«Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.» (Fil. 4:1)

«Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.» (Ro. 16:19)

«Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. Por esto hemos sido consolados en vuestra consolación; pero mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido confortado su espíritu por todos vosotros. Pues si de algo me he gloriado con él respecto de vosotros, no he sido avergonzado, sino que así como en todo os hemos hablado con verdad, también nuestro gloriarnos con Tito resultó verdad. Y su cariño para con vosotros es aun más abundante, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros, de cómo lo recibisteis con temor y temblor. Me gozo de que en todo tengo confianza en vosotros.» (2 Co. 7:413-16)

«Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo.» (1 Ts. 2:19-20)

«Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre.» (2 Jn. 1:4)

Pregunta – En todos estos versículos, ¿cuál era el fundamento del gozo de Pablo y Juan? ¿Puedes escoger algún tema en común en estos versículos que explique su motivación para el discipulado?

Respuesta – Ellos escribieron acerca de su propio gozo. Dios busca producir gozo en ti cuando eres usado para ayudar a otros a prosperar y crecer.

Explicación – A partir de estos textos vemos que Pablo y Juan reciben una motivación especial del conocimiento que ELLOS personalmente estaban utilizando para ayudar a edificar a los cristianos a quienes escribían. ¿Esto te sorprende? Esta es una razón bíblica por la que no debemos avergonzarnos de cultivarlo. Los cristianos pueden de manera natural encontrar mucho placer en ver a otros creyentes crecer y prosperar. Pablo frecuentemente se referirá a sus oidores como sus «hijos en el Señor» y él parece disfrutar verlos prosperar a través del fruto de su ministerio y la labor continua de los demás. El gozo de Pablo es que los hijos se encuentren caminando en la verdad.

Pregunta – ¿Es este tipo de gozo egoísta? ¿Es que el gozo de ayudar a alguien a madurar discípulos nos lleva a enfocarnos en el hombre o es algo bueno?

Respuesta – Si este fuera el total de lo que Pablo y Juan (y otros) disfrutaran entonces si podría llevar a una dependencia equivocada, pero esa no es la ilustración que tenemos. Ellos se estaban deleitando al verse a sí mismos como los medios utilizados en el discipulado cristiano, específicamente porque luego traía gloria al Dios que amaban mucho.

Pregunta – ¿Esto lleva al orgullo?

Respuesta – El hecho de que puedes hacer algo mal no es un argumento contra hacerlo bien.

Resumen:

  1. Los cristianos se regocijan al ver otros creyentes crecer, y se gozan en ver que ese crecimiento ocurre como resultado de su involucramiento. Este placer de trabajar para ver a otros prosperar espiritualmente a través de tu involucramiento en sus vidas, es uno de los gozos más importantes del corazón de un verdadero discípulo cristiano.
  2. Ver crecer a los creyentes como un fruto de tu ministerio es parte de tu gloria y recompensa ante Cristo. Lejos de ser algo equivocado, diría que si no disfrutas ser usado por Dios para exhortar y edificar a otros creyentes, entonces hay algo incorrecto en tu entendimiento.
  3. Nuestro placer en ver a Dios usarnos para exhortar y edificar a otros creyentes es una motivación importante y bíblica, pero no es la motivación suprema.

Razón #2: ¿Por qué discipular? ¡Para la gloria de Dios!

Aprendemos de la Palabra de Dios que el resultado de discipular es el mayor fruto de nuestras vidas que lleva a la gloria de Dios. Para considerar esta idea de forma cuidadosa, pasaremos el resto de los próximos minutos observando una sección de la Escritura que explica este concepto con muchos detalles- Juan capítulo 15, versículos del 1 al 17.

Lee Juan 15:1-8. Aquí Jesús enseña a sus seguidores diciendo:

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

En las próximas semanas tendremos tiempo para pensar más acerca de lo que significa permanecer en Cristo como una vía de fructificación. Pero ahora mismo quiero que prestemos más atención a la idea final de esta sección.

Pregunta – ¿Qué es lo que Cristo describe de la vida del creyente que traerá más gloria al Padre?

Respuesta – Que llevemos mucho fruto. Discutiremos lo que es ese fruto en un momento.

Pregunta – ¿Y que demostrará ese fruto al mundo que nos observa?

Respuesta – Que somos verdaderos discípulos de Jesucristo, para la gloria de Dios el Padre.

Pregunta – Entonces, ¿cuál es ese fruto del que Jesús está hablando?

Respuesta – El texto no especifica lo que significa exactamente, si solo es una cosa o muchas cosas a las que nos referimos aquí. Sin embargo, podemos obtener buenos conocimientos del significado que se busca simplemente continuando con la lectura de los versículos del 9 al 17. Aquí vemos ejemplos del tipo de fruto que Jesús tiene en mente, el fruto que debe fluir de forma natural de nuestro ser «en Cristo» y cómo ese fruto trae una gran gloria al Padre.

Lee los versículo del 9 al 17.

Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros.

Juan capítulo 15 está claramente enfocado en la necesidad de morar en Cristo y en el amor que Él nos ha mostrado. Pero también hay un mandato claro para nosotros en este pasaje… se nos dice que debemos amarnos unos a otros como Cristo nos amó. Por tanto, parece obvio que por lo menos parte del fruto del que se habla aquí es el amor, es decir, un amor por Dios que se manifiesta a través de amarnos unos a otros. Sin embargo, pensemos acerca de como Cristo nos ha amado y cómo eso puede darnos pistas hacia el tipo particular de «amor fructífero» que estamos llamados a reflejar.

Jesús entregó su vida por nosotros

Primero, en los versículos 12-13 leemos que Cristo nos amó al entregar su vida por nosotros. Él nos ordena a nosotros (seguidores de Cristo) hacer lo mismo—para nosotros el amor es definido al imitar a Cristo, por ejemplo, amando a nuestros hermanos al entregar nuestra vida en su nombre.

La semana pasada mencionamos que no podemos entregar nuestra vida por otro de la manera en que solo Cristo pudo hacerlo. Cristo es el unigénito Hijo de Dios y su muerte cumplió una gran obra redentora de lo cual solo podemos maravillarnos pero nunca si quiera imitar. Aun así, parece que Cristo desea que pasemos nuestra vida dedicada a los demás de la misma manera que Él lo hizo. Por tanto, piensa más específicamente acerca de lo que podría ser entregar tu vida.

Pregunta: Con relación a hacer el bien a la humanidad, ¿cuál fue el objetivo principal de Jesús al entregar su vida por nosotros? ¿Qué estaba Él cumpliendo para aquellos que había escogido al entregar su vida?

Respuestas – llevarnos al Padre.

  • Para que pudiéramos compartir el gozo que Cristo disfruta con el Padre
  • Para que podamos llevar fruto
  • Para que nuestro gozo sea completo
  • Para que nuestra enemistad hacia Dios sean reemplazada por una relación de amor

¡Así debe ser con nosotros! Debemos entregar nuestra vida por los demás con la intención deliberada de convertirnos en medios que Dios pueda utilizar para hacer estas cosas buenas en la vida de otras personas. La mayoría de nosotros nunca será llamado a morir por otros cristianos. Solo un grupo selecto es llamado a entregar su vida como libación sobre el altar del martirio. Pero el resto de nosotros está también llamado a entregar su vida, una gota a la vez. Día a día, entregando nuestro tiempo y nuestra energía al bien eterno de los creyentes que Jesús ha colocado a nuestro alrededor. Jesús entregó su vida para hacer un bien eterno por aquellos que amaba, y nosotros debemos entregar nuestra vida por los demás no simplemente para ayudarles en algún sentido terrenal sino para ayudarles eternamente. Nuestro fruto debe ser uno que permanezca para siempre.

Jesús nos dio a conocer todo lo que aprendió de su Padre

Segundo, leemos que otra marca del amor de Cristo por sus discípulos es que él les dio a conocer lo que aprendió del Padre. Él les proporcionó la verdad y los propósitos de Dios para ellos. Él compartió con ellos el conocimiento que venía del Padre.

Es trágico que en nuestra cultura arrogante e individualista muchos han perdido el entendimiento bíblico de que enseñar no es algo autocrático o rudo. Lejos de ser arrogante, enseñar amorosamente a otra persona acerca de las verdades de la Escritura es una señal fuerte de que realmente los amamos y consideramos nuestros amigos. Nosotros, que hemos aprendido algunas cosas de Dios, debemos amar a los demás al compartir la verdad de la Palabra con ellos como Cristo lo hizo con nosotros graciosamente.

Por tanto, una segunda manera de imitar a Cristo y mostrar amor a nuestros hermanos es compartir voluntariamente la verdad que hemos aprendido de la Palabra de Dios con los demás.

Esto no significa que necesitas ser un experto en la Biblia, como un profesor de seminario. A cada cristiano que está aquí se le ha otorgado la verdad de Dios, independientemente de si es a través de tu propio estudio personal de la Palabra o de la enseñanza pública que recibimos en esta iglesia, o de buenas conversaciones espirituales que has tenido con amigos, o de buenas lecturas que hacemos a través de muchos libros que son vendidos o que llegan a esta iglesia. Tienes la responsabilidad de mostrar amor a los demás al no retener esa verdad. Estás llamado a ser un canal de verdad—para comunicar los demás lo que has aprendido de Dios.

Resumen:

Si determinar relacionarte deliberadamente con otro cristiano con el fin de hacerle un bien espiritual, estás amándole al entregar tu vida por ellos y al comunicarle voluntariamente verdades de la Palabra de Dios.

CONCLUSIÓN:

  1. Para ser fructífero en el discipulado debemos enfocarnos en la motivación fundamental del mismo—nuestro gozo en la gloria de Dios.
  2. Desear ver a otros crecer es obligatorio para los cristianos.

COSAS QUE HACER:

  1. Meditar en la manera como el discipulado te trae gozo, edifica la iglesia, y trae mucha gloria a Dios.
  2. Si encuentras que aun no estás motivado a pasar tiempo exhortando a otros creyentes a crecer, entonces toma tiempo esta semana para contemplar, cambiar, «sumergirte» en las razones por las cuales discipular que hemos establecido en la lección de hoy. Mientras consideras las razones bíblicas, esperamos que encuentres que la Palabra comienza a motivar tu corazón.
  3. Determina hoy cultivar un gusto por el gozo de ser un medio que Dios utiliza para motivar a otros.

Te exhorto a comenzar a pensar en cómo puedes crecer en tu propio discipulado de Cristo, al convertirte en un contribuidor intencional y deliberado de la cultura de discipulado de Capitol Hill Baptist Church.

Por CHBC Capitol Hill Baptist Church (CHBC) es una iglesia bautista en Washington, D.C., Estados Unidos

02 – Mirar a Dios

Iglesia Evangélica Unida

Serie: Mi experiencia con Dios

02 – Mirar a Dios

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

http://www.unidavigo.es

21 – AGUA, TIERRA y CIELO

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

21 – AGUA, TIERRA y CIELO

Stephen Davey

VISITE NUESTRA PÁGINA: https://www.sabiduriaespanol.org

Texto: Job 38:1-18 Dios lleva a Job por un tour a través del cielo, la tierra, y el mar. En este programa, asómbrese junto a Job al conocer el control de Dios sobre los fenómenos climáticos y Su poder creativo en este universo tan complejo. Y al reflexionar en todo esto, encontraremos esperanza, gozo, paz, y seguridad en nuestro Soberano Señor.  Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página

https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/MOSTRAR MENOS

Cómo compartir el evangelio

The Master’s Seminary

Cómo compartir el evangelio

Alberto Solano Z.

1. Háblale de Dios

Dios como creador de todo. Dios es el creador de todo lo que existe. Mira a tu alrededor, tu persona, la naturaleza, el universo entero; todo lo que existe ha sido creado por Dios (Génesis 1:1). Antes de que existiese la tierra y todo lo que vemos estaba Dios y solamente Dios. Él creó todo detalle en la creación. En su mente infinita y perfecta él ingenió absolutamente todo. ¿Por qué? Él no lo hizo porque se sentía solo o porque necesitaba a los humanos. Más bien él diseñó y creó todo por causa de su gloria y placer.

Dios como dueño de todo. Puesto que él creó todo, es por lo tanto el dueño de toda criatura (Salmos 24:1-2). Dios, siendo el diseñador y hacedor del mundo, tiene completa autoridad y no ha dejado nada fuera de su soberanía divina. No sólo eso, sino que Dios posé atributos divinos los cuales solamente él tiene, tales como su omnipotencia (Dios es todopoderoso por encima de cualquier poder en el universo), omnisciencia (Dios conoce todo lo que ha ocurrido, está ocurriendo y ocurrirá) y omnipresencia (Dios está presente en todo lugar en todo momento).

Dios como Dios santo y perfecto. Dios es santo (1 Juan 1:5), esto quiere decir que él es completamente distinto de todo lo que vemos y experimentamos en este mundo. Él es mayor, más grande y distinto de nosotros, siendo su santidad trascendente e infinita (Mateo 5:48). En su santidad perfecta Él requiere que las personas obedezcan sus instrucciones y su ley (Santiago 2:10). En esencia es simple: Dios creó el mundo, estableció leyes que deben ser obedecidas y ahora espera que las personas las obedezcan por completo, teniendo él el derecho de demandar esto por haber sido el creador y soberano sobre el universo.

No hay un solo justo, ni siquiera uno

2. Háblale del pecado

¿Cómo comenzó? Sin embargo, la gente ha quebrantado la ley de Dios. Cuando Dios creó el mundo, él creó dos seres humanos: Adán y Eva, el primer hombre y mujer (Génesis 1:26-28). Cuando Dios los creó, los creó perfectos y buenos. Pero esto no duró, y no mucho tiempo después de su creación desobedecieron a Dios, siguieron el consejo del diablo y por lo tanto fracasaron en obedecer a la perfección la ley de Dios. Dios, al ver la desobediencia de Adán y Eva, maldijo la humanidad, permitiendo así que el pecado entrase al mundo. A partir de ese momento todo ser humano que nace es por naturaleza rebelde hacia Dios y desobediente a sus leyes. Por lo tanto no hay un solo justo, ni siquiera uno (Romanos 3:10).

¿Cuál es la consecuencia del pecado? Debido a que cada persona que jamás haya vivido ha nacido manchado de pecado, muerto en delitos y transgresiones delante de Dios (Efesios 2:1-3), todos son contados como rebeldes, desobedientes y incapaces de cumplir con las expectativas de obediencia perfecta (Romanos 3:23). La pena de tal pecado es clara: la muerte, la muerte no sólo física, sino también la muerte espiritual (Romanos 6:23). Los que han nacido en esta naturaleza pecaminosa merecen ser castigados con muerte espiritual por su desobediencia ante un Dios santo y justo. Esto significa una sola cosa: separación eterna de Dios. Dios, siendo totalmente santo, no puede permitir que el pecado y la desobediencia residan en su santidad, siendo la única solución el ser condenados a un castigo eterno por causa del pecado.

¿Cuál es la solución? ¿Qué podemos hacer para salvarnos de tal condenación? Nada. No podemos salvarnos de tal separación eterna de Dios, pues en nuestra pecaminosidad estamos incapacitados de elegir a Dios y hacer suficientemente cosas buenas para lograr la obediencia perfecta que requiere Dios (Tito 3:5). Los hombres son totalmente depravados, esto es que no son capaces de obedecer a Dios ya que están muertos espiritualmente, incapaz de alcanzar una posición redimida ante Dios (Isaías 64:6). Los hombres están muertos en pecado y totalmente ciegos a cualquier deseo de agradar a Dios (Efesios 2:8-9).

3. Háblale de Jesús

¿Quién es Jesús? Dios, teniendo pleno conocimiento de todo lo que ha sucedido y sucederá, sabía que los humanos no serían capaces de obedecerle perfectamente y que Adán y Eva pecarían, distorsionando así la naturaleza en la que cada ser humano nace. Y en su amor, compasión y misericordia, envió a su único hijo al mundo, Jesús. Nacido de una virgen y siendo Dios y hombre sin pecado a la vez (Colosenses 2:9), vino a esta tierra con el fin de restablecer la gente de vuelta a una relación correcta con Dios. Dios mismo tomó la forma de un hombre con el fin de entrar en este mundo para salvar a pecadores, pues los hombres no pueden alcanzar una posición correcta delante de Dios por sí mismos.

¿Por qué murió Jesús? Debido a que la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23), se necesitaba que alguien no contaminado por el pecado muriera para pagar el castigo de los pecados. Así fue como Jesús, un hombre sin pecado y Dios mismo, muestra el amor de Dios en su propia muerte en la cruz, pagando así la pena del pecado (Romanos 5:8). En esencia, Dios puso nuestros pecados sobre Cristo con el fin de que los que Dios amó pudieran ser hechos limpios de pecado delante de Dios (2 Corintios 5:21). En otras palabras, los que fueron hechos justos delante de Dios no lo lograron por su propio esfuerzo o deseo, sino que fueron justificados por una justicia ajena que fue imputada sobre ellos en la muerte de Cristo (1 Pedro 2:24). Cristo tuvo que vivir una vida sin pecado, sufrir y morir en la cruz para ser el redentor del pueblo de Dios, a fin de presentarlos limpios y sin mancha delante de Dios. Aunque la gente todavía no puede obedecer perfectamente la ley de Dios, la muerte de Cristo ha pagado el precio de todos nuestros defectos y nos ha hecho justicia de Dios por medio de la muerte de Cristo en la cruz.

¡Ésta es la belleza y el milagro de la cruz! Pecadores son contados como perfectamente obedientes basados en la perfecta obediencia de Cristo, siendo obediente hasta la muerte en la cruz. Dios no sólo envió a su Hijo a morir en la cruz, sino también lo levantó de entre los muertos (1 Corintios 15:4). Jesucristo está ahora vivo a la diestra de Dios en el cielo.

4. Háblale de la salvación

La salvación que Dios logró a través de la muerte de Cristo no es universal, lo que quiere decir que no todo el mundo está ahora a salvo de un castigo eterno por desobedecer la ley de Dios. Hay algo que se debe hacer para ser salvo de la pena del pecado y ser contado entre los que Dios ha restaurado por medio de la muerte y la resurrección de Cristo: creer y arrepentirse. Para ser salvo debe haber arrepentimiento de todo lo que deshonra a Dios (Isaías 55:7) y de los pecados que se han cometido. Y su vez debe haber una creciente separación de todo lo que desagrada a Dios, sabiendo que Dios persona a todo pecador que se arrepiente (Lucas 9:23).

No solo tiene que haber arrepentimiento, sino que también se debe creer en Cristo como Señor y Salvador (Romanos 10:9). Esto significa creer en Jesucristo tanto como Salvador de la pena del pecado y como amo y Señor, pues así como Dios se convirtió en el gobernante de todo lo que existe al crear el mundo, así también Cristo es la cabeza de los que, por la obra divina de salvación hecha de parte de Dios, han sido llamados a salvación y ahora experimentar una relación restaurada con Dios. Sólo aquellos que por la fe se arrepienten y creen serán hechos vivos en Cristo y su sus pecados limpios y borrados en la cruz de Cristo.

Los que no se arrepienten y creen en la verdad del evangelio de Cristo, su muerte y resurrección, les espera un castigo eterno por causa de sus pecados, pues no obedecieron perfectamente a la ley de Dios ya que su naturaleza pecaminosa les imposibilita hacerlo (Romanos 8:1-8). Pero aquellos que se arrepienten y creen, Dios promete perdón competo en Cristo, redención de todos los pecados a través de la muerte de Cristo en la cruz, comunión con Dios Padre y una futura morada eterna con él en el cielo.

Alberto Solano, graduado con una Maestría en Divinidad (M.Div.) en The Master’s Seminary, actualmente estudia una Maestría en Teología (Th.M.) con énfasis en el Nuevo Testamento. Aparte de servir en el ministerio hispano de Grace Community Church, Alberto trabaja en el departamento de admisiones del seminario.

4-La confiabilidad de las escrituras II

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Apologética

4-La confiabilidad de las escrituras 2

Jordi Romeu

Continuamos con el curso: «Apologética»

En esta cuarta sesión explicaremos La parte II de la confiabilidad de las escrituras.

Material de apoyo:
https://drive.google.com/file/d/1hoC9…

Suscríbete: http://www.youtube.com/c/IglesiaEvang…
IEG Barcelona
Escuela bíblica del domingo 07 de abril del 2019.

http://porGracia.es/https://facebook.com/IEGBarcelonahttp://sermonaudio.com/iegracia

¿Qué es discipular?

9Marcas

Serie: Discipulado

Clase 1

¿Qué es discipular?

Si has sido cristiano por mucho tiempo, probablemente has escuchado palabras como «discípulo» y «discipular» ser utilizadas en varios contextos diferentes. Mientras comenzamos en esta mañana, podría ser útil obtener un mejor entendimiento de las imágenes e ideas que esas palabras traen a nuestra mente. ¿En qué piensas cuando escuchas la palabra «discípulo?» ¿Qué te recuerda la palabra «discípulo»? [Las respuestas pueden incluir: disciplina, seguidor, imitador, discípulos de Jesús, relaciones individuales, etc.]

No hay dudas de que existen muchas ideas acerca de lo que puede ser un discípulo. Principalmente en la Biblia, un discípulo es presentado como alguien que sigue la vida y enseñanza de otra persona. De hecho, como veremos en breve más detalladamente, el último mandato que Jesús le dio a sus seguidores fue ir y hacer discípulos (Mateo 28:16-20). Como seguidores de Jesús, nosotros mismos tenemos mucho interés en conocer cómo podemos ser más obedientes a ese mandato – de ir y llevar a cabo la obra de hacer discípulos – a lo cual nos referiremos como la obra de «discipular.»

I. ¿Qué es un DISCÍPULO?

Necesitamos comenzar considerando de manera bíblica lo que pudieran ser algunas de las marcas de un discípulo.

Ciertamente, podemos ser tentados a observar solo a los primeros discípulos o los doce discípulos que son mencionados en el Nuevo Testamento. Sin embargo, frecuentemente ellos tienen un papel único que no puede ser totalmente atribuido a nosotros. No obstante, si observamos los testimonios más amplios de la Escritura podemos obtener una ilustración muy buena de lo que buscamos cuando hablamos acerca de lo que es hacer discípulos.

¿Cuáles son algunas de las marcas generales de un discípulo de Dios?

No empleamos mucho tiempo aquí ahora, pero estas son algunas de los rasgos de un discípulo que buscaríamos motivar si estamos trabajando en hacer discípulos que sean bíblicamente fieles.

II. El MAYOR CONTEXTO para el DISCIPULADO—la IGLESIA LOCAL

Aunque ayuda a conocer el esquema de lo que es un discípulo, también necesitamos saber cómo luce el «discipulado» según las Escrituras. Podríamos mencionar muchas definiciones diferentes acerca de la obra del discipulado. No existe ninguna definición autoritaria dada en ningún lugar de la Escritura. En cambio, el proceso de hacer discípulos es tan crítico para el mensaje de la Biblia que encontramos el tema en toda la Escritura. En el Antiguo Testamento vemos al pueblo de Dios siendo ordenado de manera regula a discipularse constantemente unos a otros, recordándose la fidelidad de Dios y hablando acerca de sus obras, especialmente su rescate durante el Éxodo de Egipto. En el Nuevo Testamento vemos que el proceso de hacer discípulos comenzó con el ministerio de Juan el Bautista cuando él prepara a los hombres y mujeres para la venida de Cristo. Lo vemos en la obra de Cristo cuando Él llama y entrena a sus primeros seguidores. Lo vemos mientras se forma la iglesia en el libro de los Hechos para implementar el mandato del Cristo resucitado que dice «vayan y hagan discípulos.» Lo vemos en las epístolas mientras la iglesia crece en su entendimiento de la tarea de hacer discípulos, tanto para la iglesia como un todo como para los creyentes de manera individual.

Cuando hablamos acerca del discipulado, también necesitamos definir el alcance de lo que tenemos en mente. Para la mayoría, en esta clase estaremos hablando acerca del discipulado relacional o individual—que consiste en relacionarse con otra persona o dos con el fin de hacerle un bien espiritual. Pero eso no es todo lo que sucede cuando estamos haciendo discípulos. Ni tampoco es la forma más importante en que es llevado a cabo el discipulado. Piensa en el discipulado en una escala mayor—lo que hacemos juntos como iglesia en nuestros servicios de adoración pública. En realidad, el discipulado es lo que sucederá si Dios quiere, en solo un momento cuando un predicador se para delante de nosotros y expone la Palabra de Dios. Hacer discípulos es lo que la iglesia a través de las canciones que cantamos, de la Escritura que es leída, de las oportunidades semanales de servir juntos y motivarnos unos a otros, en las relaciones de rendición de cuentas que fomenta, y en la diversidad de dones y amor que forman parte del cuerpo de Cristo en la tierra. En un sentido, el cuerpo de la iglesia es como invernadero que Dios mismo ha construido para hacer crecer y cultivar discípulos de Cristo, para la gloria de Dios el Padre. Lo que estamos hablando en esta clase (por ejemplo, el discipulado individual) es una de las muchas herramientas que Dios utiliza en su invernadero (por ejemplo, la iglesia local) y no debe considerarse de manera aislada con relación a los demás.

Todo creyente es llamado a la obra del discipulado. Solo algunos serán llamados a predicar; solo algunos dirigirán la alabanza pública; o enseñarán a grupos grandes. Sin embargo, es la opinión de esta clase que todo cristiano es llamado por Dios a contribuir en la obra de la iglesia de hacer discípulos a través de relaciones deliberadas y mutuamente motivadoras. Acerca de esto es que primeramente pensamos en esta clase—la relación interpersonal con otras personas que podemos nosotros iniciar. Recuerda, el discipulado individual no debe ser visto como algo diferente a la obra mayor de la iglesia local. Las relaciones individuales de discipulado deben siempre ser parte del amplio contexto bíblico de la obra de hacer discípulos de la iglesia.

III. ¿Qué es DISCIPULAR?

Habiendo dicho eso, consideremos ahora como luce el discipulado 1 a 1 o discipulado relacional. Según la síntesis de la verdad bíblica, pienso que una manera cómo podríamos definir la obra de discipulado es: la motivación intencional de cristianos sobre la base de relaciones deliberadas, de amor y entrenamiento en la Palabra de Dios.

Aunque nuestra definición no es autoritaria, es importante. Las palabras claves en esta definición puede ayudarnos a enfocarnos en que:

  • El discipulado es INTENCIONAL y DELIBERADO – no es algo que simplemente sucede, es el resultado de una iniciativa con propósito de parte de otros cristianos.
  • El discipulado implica MOTIVACIÓN – los cristianos necesitan motivación para ser fieles y perseverar en su fe.
  • El discipulado está enfocado en hacer seguidores de Jesús, es decir, CRISTIANOS – no solo en una reforma moral o algo aun peor, copias de ti mismo.
  • El discipulado está fundamentado en la PALABRA de DIOS – no solo en nuestro buen consejo.
  • Discipular es AMAR – cuidar del alma de alguien de esta manera ES amor.
  • Y finalmente, el discipulado es RELACIONAL porque implica más que solo observar una lección que está en video – implica que los humanos compartamos nuestras vidas unos con otros.

Para entender mejor este tema quiero que pasemos el resto de esta clase pensando en algunos componentes claves de su definición y algunas implicaciones.

Primero, el discipulado bíblico es intencional y deliberado.

Estas son palabras que vas a escuchar mucho en esta clase – intencional, deliberado. Pero necesitamos entender que hacer discípulos no es algo que simplemente sucede, sino que es el resultado de cristianos que responden en obediencia a un mandato imperativo de Dios. El mandato de hacer discípulos no es sólo una estrategia que soñamos para hacer crecer la iglesia, sino la obra principal que Jesús le dio a su pueblo redimido (la iglesia) mientras se prepara para volver desde la diestra del Padre. Recuerda el encargo de Mateo 28:18-20.

Mateo 28:18-20. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (RVR60)

Este no es un encargo que implica simplemente comunicar el mensaje del evangelio, sino hacer discípulos. Ese debe ser en enfoque de nuestro evangelismo – hacer discípulos. Jesús instruye a sus discípulos a volver y hacer discípulos de los demás. Ellos no deben hacer discípulos de ellos mismos, sino de Jesús. Así como Él hizo, ellos deben invertir sus vidas con el propósito de enseñar a los demás a seguir a Cristo.

Y eso es lo que entendemos que estamos llamados a hacer como cristianos-darnos intencionalmente/deliberadamente/a propósito para relacionarnos con los demás y así ayudarles a convertirse en creyentes maduros de Cristo. Esto no es tampoco una obra que es sólo para individuos especiales. A lo largo de la Escritura vemos que todo el pueblo de Dios está llamado a exhortarse unos a otros como una marca de su propio discipulado de Dios.

En Hebreos capítulo 10 el escritor de los Hebreos le dice a los cristianos que reciben su carta «Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.» (He. 10:24). Fíjate que él dice «nosotros» y «unos a otros.» Esta motivación de la vida cristiana es presentada aquí y a través de las Escrituras como una labor obligatoria del pueblo de Dios, y no sólo de algunos profesionales pagados. Y también te fijaste en las palabras «considerar» y «estimular.» Esto no es simplemente algo que sucede si es que sucede, sino algo que el escritor nos dice que «consideremos» pensar, crear estrategias y trabajar deliberadamente con el fin «estimular» a nuestros hermanos y  hermanas hacia adelante en el amor y crecimiento como cristianos.

Podríamos continuar, pero espero que por lo menos puedas apreciar un poco la verdad bíblica de que hacer discípulos no es algo pasivo. Para ser fieles al llamado de hacer discípulos estamos llamados a lanzarnos a la obra de manera intencional y deliberada.

Segundo, el discipulado bíblico es relacional.

La idea de que el discipulado es relacional está entretejida a través del Antiguo y Nuevo Testamentos. En las Escrituras vemos a un Dios que no es simplemente revelado, sino a un Dios que es relacional. A lo largo de la Biblia vemos a Dios revelarse a sí mismo no sólo para transmitir información, sino para revelar la verdad que tiene como fin una relación con Él. En cada momento vemos a dios moviéndose intencional y deliberadamente hacia niveles más profundos y significativos de relación con su pueblo—desde la aparición de su Ley en el Éxodo hasta la promesa de Dios con nosotros en Isaías, hasta la aparición del Cristo encarnado en los evangelios, culminando en una relación cara a cara y sin medicación con el Dios descrito en Apocalipsis.

Tal vez la razón por la cual el proceso por el que trabajamos para construir el pueblo es tan relacional, es porque representa y describe la gran verdad de la naturaleza relacional de Dios. Vemos este enfoque relacional a través de la descripción bíblica de la reunión de los hijos de Dios en la iglesia local. Estas reuniones son descritas como «hogares,» «cuerpos,» «edificios» – imágenes que representan la interrelación y las labores integradas de las diferentes partes. La simple transferencia de información no es suficiente. La iglesia está llamada a relacionarse unos con otros para añadir un aspecto relacional diferente a todo lo que hace, aun al discipulado individual.

Así como muchas otras cosas de la vida de iglesia, el discipulado individual debe desarrollarse en el contexto de relaciones de amor y exhortación. A través de esto llegamos a conocer la vida, las luchas y los dones de los demás y construimos una cultura de iglesia de edificación mutua.

Tercero, el discipulado bíblico es amoroso.

El discipulado intencional relacional no es frío y práctico, sino que se parece mucho a la misma esencia de como Dios nos ha llamado a amarnos unos a otros dentro de su iglesia. Estamos llamados a entregar de forma deliberada nuestras vidas para el bien espiritual de los demás, así como Cristo entregó su vida para nuestro bien eterno. Ciertamente, Cristo hizo por nosotros lo que nunca haríamos unos por otros, Él cargó nuestros pecados como un sustituto perfecto sin pecado – nosotros no podemos hacer eso. Sin embargo, estamos llamados en nuestro estado imperfecto y caído, a reflejar ese perfecto amor de Cristo. ¿Cómo? Derramando nuestras vidas para el bien espiritual de los demás, para su motivación y bendición. Eso es lo que la Biblia describe como amor entre cristianos.

El apóstol Juan lo dice claramente en 1 Juan 3:16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. (RVR60)

¿Qué significa decir que Jesús «entregó su vida por nosotros?» Bueno, puede referirse a su obra redentora… porque no podemos imitar eso en nuestras relaciones unos con otros. Debe significar algo más, algo que nosotros como humanos podemos imitar. Debido a esto, pienso que está claro que Él está observando la manera como Jesús entregó su vida, no en la muerte sino en el discipulado.

¿Por qué Jesús entregó su vida por nosotros? Para glorificar a Dios y hacernos un bien espiritual. Para enseñar, modelar, exhortar y amar a sus discípulos.

Debemos reflejar ese amor en nuestras pequeñas maneras de entregar nuestra vida por los demás, con el objetivo de glorificar a Dios y hacerles un bien. Eso es lo que significar amar.

Cuarto, el discipulado bíblico implica entrenar en la Palabra de Dios.

El discipulado implica entrenamiento. Tiene mucho contenido para transmitir y aplicar. Sin embargo, este entrenamiento no puede estar en cualquier cosa. Lo que le enseñamos a las personas y le ayudamos a asimilar es lo que pasarán contemplando y haciendo el resto de su vida. Si le enseñamos a la gente a depender de sí mismos o volverse a las cosas del mundo, nunca encontrarán a Dios.

El discipulado debe estar fundamentado en la Palabra de Dios. Es la Palabra de Dios la que da vida y no el consejo sabio del discipulador. La auto-certificación del poder y habilidad de las Escrituras para transformar es evidente a través de todo el canon.

2 Timoteo 3:16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (RVR60) (Ver Isaías 55:10-11Santiago 1:212 Pedro 1:3-4).

En su forma más simple, hacer discípulos es la tarea diaria de enfocar a otros en la Palabra de Dios. Como discipuladores, trabajamos duro para no cultivar una dependencia en nosotros y en lugar de eso entrenar cristianos para que se vuelvan a las Escrituras de forma consistente.

IV. EL DISCIPULADO BÍBLICO ES COMO UNA TUBERÍA

Para comprender mejor el concepto de discipulado, consideremos la imagen de un conducto para derramar bendiciones espirituales en la vida de otra persona.

A mi hijo le gustan los equipos de construcción. Él se emociona cuando una grúa toma una pieza de tubería, la levanta en el aire y la coloca entre piezas contiguas de tubería.

El propósito de una tubería es mover el fluido hacia la dirección que debe ir, asegurarse de que va desde la fuente hasta el destino previsto. El discipulado bíblico se parece mucho a lo que es una tubería. Los cristianos que se fundamentan en la verdad de Dios se encuentran en la posición de hacerles un bien a los demás. Dios usa a los cristianos como conductos de su verdad. Tomamos la verdad de Dios, aprendemos a vivir de acuerdo a ella y luego lo pasamos a los demás.[Ilustración: EN UN EXTREMO ESTÁ LLENO DE LA PALABRA «VERDAD DE DIOS» Y AGUA QUE FLUYE HACIA LA TUBERÍA; EN LA TUBERÍA ESTÁ LA PALABRA «TU»; Y EN EL OTRO EXTREMO ESTÁ LLENO DE LA PALABRA «OTROS»]

Las tuberías no tienen mucho de que enorgullecerse (1 Co. 4:7Gá. 6:14). La función de la tubería es simplemente estar en el lugar correcto, llevando la verdad de Dios hacia los demás. ¿Eres tú una tubería?

V. UN PROCESO, NO UN PROGRAMA

¿Por qué puede ser fácil pensar en el discipulado como un programa en lugar de un proceso? Muchos programas han sido desarrollados para hacer «crecer» discípulos. Pero debido a que cada persona es diferente y tiene diferentes luchas y tentaciones, el discipulado no puede ser presentado muy fácilmente.

En esencia, el discipulado es más que todo cualquier cosa que hacemos de manera intencional para ayudar a otros cristianos a crecer en santidad. Es un proceso de ser transformados a la imagen de Cristo; no es un programa. Puede incluir la lectura de un buen libro cristiano y discutirlo; puede significar hacer un resumen de un libro de la Biblia juntos; puede significar tomar una clase de fundamento y discutirla durante el almuerzo; puede significar compartir conocimientos del sermón de la semana durante un café; puede significar llevar a tus hijos a jugar en la casa de otra madre para hablar acerca del devocional del último domingo; puede significar invitar a un hombre o mujer solteros a cenar y hablarles sobre lo que enseña la Escritura del matrimonio y la crianza… y podríamos seguir. Lo que representa el discipulado en la práctica es algo muy amplio. La clave está en que cualquier cosa que hagas debe estar fundamentada en la verdad de la Escritura y ser presentada sobre la base de una relación intencional y amorosa. En pocas palabras, eso es el discipulado.

CONCLUSIÓN

Mientras avanzamos en esta clase consideraremos muchas de las especificaciones de lo que parece ser el discipulado en la práctica, por ejemplo, como discutir un libro con alguien, como estudiar la Biblia juntos, y muchos otros temas específicos. Pero conforme terminamos esta mañana, quiero recordarte que:

  • El discipulado es intencional deliberado – no es algo que simplemente sucede. Requiere que decidas, con la ayuda de Dios, trabajar para ser un canal de transmisión de bendición espiritual en la vida de otra persona – como un aspecto de tu obediencia personal al mandato de Cristo de ir y hacer discípulos.
  • El discipulado es relacional – requiere que busques conocer a otras personas e invertir tiempo en ellas para su bien espiritual. No puede ser hecho a través de un video o cursos de internet… requiere que tu (como parte de la iglesia local) inviertas tiempo real en personas reales.
  • El discipulado es amar – no existe una mejor manera en que puedas mostrar amor a tu hermano creyente en Cristo que considerando de forma deliberada y seria como puedes hacerle un bien espiritual a través de tu relación con Él.
  • El discipulado implica entrenamiento en la Palabra de Dios – queremos que sea la Palabra que transforme y cambie a las personas, y no nuestras opiniones e ideas personales.

Te exhorto a comenzar a pensar en cómo puedes crecer en tu propio discipulado de Cristo, al convertirte en un contribuidor intencional y deliberado de la cultura de discipulado de Capitol Hill Baptist Church.

Por CHBC Capitol Hill Baptist Church (CHBC) es una iglesia bautista en Washington, D.C., Estados Unidos

01 – La voluntad de Dios y tu vida

Iglesia Evangélica Unida

Serie: Mi experiencia con Dios

01 – La voluntad de Dios y tu vida

David Conde

PR. DAVID CONDE PALOMINO

Evangelización y juventud

Desde su conversión en 1995 David Conde no ha dejado de estar vinculado al mundo de la evangelización y de los jóvenes. Participa regularmente en campañas como evangelista y en retiros y campamentos de jóvenes como conferenciante invitado. Su perfil juvenil y dinámico le mantiene siempre activo buscando e innovando con el fin de alcanzar a otros para el Señor.  David transmite un mensaje motivador y desafiante, que confronta a la vez que conmueve, un mensaje apasionado que llega al corazón.

http://www.unidavigo.es

20 – FINALMENTE… UNA PALABRA DE PARTE DE DIOS

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

20 – FINALMENTE… UNA PALABRA DE PARTE DE DIOS

Stephen Davey

VISITE NUESTRA PÁGINA: https://www.sabiduriaespanol.org

Texto: Job 38:1-4
Dios finalmente decide hablarle a Job, pero no lo hace de la forma que esperaríamos. En vez de mostrarle compasión y darle una explicación, Dios responde de una manera que lo sorprenderá…

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

La Verdadera Iglesia

Evangelio Blog

La Verdadera Iglesia

J.C. Ryle

Yo deseo que pertenezcas a la única Iglesia Verdadera: a la Iglesia fuera de la cual no hay salvación. No pregunto a dónde asistes los domingos sino pregunto si ‘¿Perteneces a la única Iglesia Verdadera?” 

¿Dónde se encuentra esta única Iglesia verdadera? ¿Cómo es esta Iglesia? ¿Cuáles son las características por las cuales se puede reconocer esta única Iglesia verdadera? Quizás me hagas tales preguntas. Escucha bien y te daré algunas respuestas al respecto. 

La única Iglesia verdadera se compone de todos los creyentes del Señor Jesús. Se compone de todos los elegidos de Dios -de todos los hombres y mujeres convertidos -de todos los cristianos verdaderos. A cualquier persona que se le manifiesta la elección de Dios el Padre, la sangre vertida de Dios el Hijo, la obra santificadora de Dios el Espíritu, lo consideramos como un miembro de la Iglesia verdadera de Cristo. 

Es una Iglesia en la cual todos los miembros poseen las mismas características. Todos son nacidos del Espíritu; todos poseen “un arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo,” y santidad de vida y conversación. Todos odian el pecado y todos aman a Cristo. Adoran en diferentes maneras; algunos adoran con una forma de oración, y otros sin ninguna; otros adoran hincados y otros en pie; pero todos adoran con un sólo corazón. Todos son guiados por un mismo Espíritu; todos edifican sobre el mismo cimiento; todos derivan su religión de un sólo libro la Biblia. Todos están unidos a un mismo eje-Jesucristo. Todos aun ahora pueden decir con un corazón, “Aleluya;” y todos pueden responder con un corazón y una sola voz, “Amén y Amen. 

Es una Iglesia que no depende de ningún ministro aquí en la tierra, aunque sí estima mucho a aquellos que predican el evangelio a sus miembros. La vida de sus miembros no depende de la membresía oficial de la Iglesia, ni del bautismo ni de la cena del Señor aunque también estiman mucho estas cosas cuando, se pueden practicar. Pero sólo posee un Líder Supremo un Pastor, un obispo principal -y ese es, Jesucristo. Sólo Él, por medio de su Espíritu, da la entrada a los miembros de esta Iglesia, aunque los ministros les pueden indicar la entrada. Hasta que Él abra la puerta ningún hombre en la tierra la puede abrir-ni obispos, ni presbíteros, ni convocaciones, ni sínodos. Una vez que un hombre se arrepiente y cree en el evangelio, se convierte en ese momento en un miembro de esta Iglesia. Es posible que como el ladrón penitente no tenga la oportunidad de bautizarse, pero él sí tiene aquello que es mucho mejor que el bautismo en el agua eI bautismo del Espíritu. Puede ser que no pueda recibir el pan y el vino en la Cena del Señor; pero él come del cuerpo de Cristo y bebe de la sangre de Cristo todos los días de su vida, y ningún ministro en la tierra se lo puede impedir. Puede ser excomulgado por hombres ordenados y cortado de las ordenanzas externas de la Iglesia protestante: pero ni todos los hombres ordenados en el mundo lo pueden sacar de la única verdadera Iglesia. 

Es una Iglesia cuya existencia no depende de formas, ceremonias, catedrales, iglesias, capillas, púlpitos, bautismales, vestimentas, órganos, fundaciones, dinero, reyes, gobiernos, magistrados ni de ningún favor de parte del hombre. Muchas veces ha sobrevivido y continuado cuando todas estas cosas le han sido quitadas. Muchas veces se ha escapado de aquellos que debían de ser sus amigos al desierto y a las cuevas en la tierra. Su existencia no depende de nada sino la presencia de Cristo y de su Espíritu; y como éstos estarán siempre con ella, la Iglesia no puede morir. 

Esta es la Iglesia a la cual pertenecen los títulos bíblicos de honra y privilegio presentes, y sus promesas de gloria futura; éste es el cuerpo de Cristo; éste es el rebaño de Cristo; ésta es la casa de fe y la familia de Dios; éste es el edificio dc Dios, el cimiento de Dios, y el templo del Espíritu Santo. Esta es la Iglesia de los primogénitos, cuyos nombres están escritos en el cielo; éste es el sacerdocio real, la generación escogida, el pueblo escogido, la posesión adquirida, la habitación de Dios, la luz del mundo, la sal y el trigo de la tierra; ésta es “la santa Iglesia Católica” del Credo de los Apóstoles; ésta es la “única Iglesia Católica y Apostólica” de Credo de Nicea; esta es la Iglesia a la cual Cristo prometió que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella,” 5 y a la cual dice, “He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 16:18; 28:) 

Esta es la única Iglesia que posee una verdadera unidad Sus miembros están completamente de acuerdo respecto a los asuntos más importantes de la religión, porque todos son enseñados por un mismo Espíritu. En cuanto a Dios, a Cristo, el Espíritu, al pecado, a sus propios corazones, a la fe, al arrepentimiento, a la necesidad de la santidad, al valor de la Biblia, a la importancia de la oración, a la resurrección y al juicio venidero están de acuerdo. Escoge a tres o a cuatro de ellos, sin conocerse, de las regiones más aisladas de la tierra y examínalos individualmente sobre estos puntos y verás que serán de un mismo corazón. 

Esta es la única Iglesia que posee la verdadera santidad. Todos sus miembros son santos. No sólo son santos en palabra, en nombre o en el sentido de caridad; todos son santos en acto y hecho, en realidad, en su vida diaria y en la verdad. Todos están más o menos conforrnados a la imágen de Jesucristo. Ningún hombre impío pertenece a esta Iglesia. 

Esta es la única Iglesia que es verdaderamente católica. No es la Iglesia nacional de alguna nación o raza: sus miembros se encuentran en cada región del mundo donde el evangelio es recibido y creído. No está limitada a las fronteras de cierto país ni encerrada dentro de la estructura de formas particulares ni de un gobierno externo. En ella no hay diferencia entre judío o griego, negro o blanco, piscopaliano o Presbiteriano pero la fe en Cristo es todos. Sus miembros serán juntados del norte, del sur, y del oriente y del occidente, y todos tendrán dife rentes nombres y lenguas-pero todos serán uno en Jesucristo. 

Esta es la única Iglesia que es verdaderamente apostólica. Está edificada sobre los cimientos echados por los Apóstoles, y sostiene las doctrinas que ellos predicaban. Las dos metas que sus miembros; procuran realizar son, la fe y la práctica apostólicas; y ellos consideran que el hombre que sólo habla de seguir a los apóstoles sin poseer estas cosas, no es mejor que un metal que resuena o címbalo que retiñe. 

Esta es la única Iglesia que con certeza perdurará hasta el final. Nada puede vencerla o destruirla del todo. Sus miembros pueden ser perseguidos, oprimidos, encarcelados, golpeados, decapitados, y quemados, pero la verdadera Iglesia nunca es eliminada; vuelve a surgir nuevamente de sus aflicciones sobrevive el fuego y el agua. Cuando la aplastan en un país brota en otro. Los Faraones, los Herodes, los Neros, las Marías sangrientas, han luchado por eliminar esta Iglesia; ellos matan sus miles y luego se mueren y van a su lugar. La verdadera Iglesia dura más que todos ellos, y es testigo de la muerte de éstos. Es un yunque que ha quebrado muchos martillos en este mundo, y aún seguirá quebrando más. Es una zarza que arde muchas veces pero no se consume. 

Esta es la única Iglesia de la cual ningún miembro perecerá. Una vez que uno se matricula en’ esta Iglesia, sus pecados están perdonados por la eternidad; nunca son echados fuera. La elección de Dios el Padre, la intercesión continua de Dios el Hijo, la renovación diaria y el poder santificador de Dios el Espíritu Santo, los rodea y los encierra como en un jardín. Ningun hueso del cuerpo místico de Cristo será roto; ningún cordero del rebaño de Cristo le será arrebatado de la mano. 

Esta es la Iglesia que desempeña el trabajo de Cristo en la tierra. Sus miembros son un pequeño rebaño y pocos en número, comparados con los hijos del mundo: uno cuantos aquí, otros tantos allá-unos cuantos en esta parroquia y otros tantos allá. Pero estos son los que sacuden el universo; éstos son los que cambian el destino de gobiernos con sus oraciones; éstos son los que son los obreros activos para difundir el conocimiento de la religión pura y sin mácula; éstos son los que son la misma vida de un país, el escudo, la defensa, la resistencia y el apoyo de cualquier nación a la cual pertenecen. 

Esta es la Iglesia que será verdaderamente gloriosa al final Cuando toda la gloria terrenal se termine entonces esta Iglesia será presentada sin mancha delante del trono de Dios el Padre. Los tronos, los principados, y los poderes en la tierra llegarán a la nada todos los dignatarios, los oficios y las fundaciones pasarán; pero la Iglesia de los primogénitos brillará como las estrellas al fin y será presentada con gozo delante del trono del Padre en el día de la apariencia de Cristo. Cuando las joyas del Señor se preparen y suceda la manifestación de los Hijos de Dios, no se mencionarán el Episcopalianismo ni el Presbiterianismo ni el Congregacionalismo sino una sola Iglesia y ésa será la Iglesia de los elegidos. 

Lector, esta es la iglesia verdadera a la cual uno necesita pertenecer si has de ser salvo. Hasta que pertenezcas a ésta no eres nada mas que un alma perdida. Puedes tener la forma, la cáscara, la piel y la semblanza de la religión pero no posees la substancia y la vida. Sí, puedes gozar de muchos privilegios y puede ser que estés dotado con mucha luz y conocimiento pero sino perteneces al Cuerpo de Cristo, tu luz y tu conocimiento y privilegios no salvarán tu alma. ¡Ay, cómo hay ignorancia sobre este punto! Los hombres se imaginan que si se unen a esta iglesia o a aquella y se convierten en miembros y hacen ciertos ritos que sus almas están bien. Es un engaño total y es un error muy grave. No todos aquellos que se Ilamaban Israel eran de Israel, ni tampoco todos aquellos que profesan ser cristianos son miembros del cuerpo de Cristo. 

Nota bien; puede ser que seas Episcopaliano, Presbiteriano Independiente, Bautista, Metodista o Pentecostal y aún un pertenecer a la iglesia verdadera. Y si no perteneces, al final seria mejor que no hubieras nacido.